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Las Quince Oraciones de Santa Brígida

Este documento presenta las Quince Oraciones reveladas a Santa Brígida de Suecia por Jesucristo en la Iglesia de San Pablo en Roma. Incluye una breve historia de Santa Brígida y la aprobación de estas oraciones por varios Papas. También enumera las promesas hechas por Jesús a quienes recen estas oraciones diariamente durante un año.

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Las Quince Oraciones de Santa Brígida

Este documento presenta las Quince Oraciones reveladas a Santa Brígida de Suecia por Jesucristo en la Iglesia de San Pablo en Roma. Incluye una breve historia de Santa Brígida y la aprobación de estas oraciones por varios Papas. También enumera las promesas hechas por Jesús a quienes recen estas oraciones diariamente durante un año.

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Las Quince Oraciones

Reveladas Por Nuestro Señor a Santa Brígida de Suecia En La Iglesia De San


Pablo, en Roma

Editadas bajo sanción del decreto del 15 de noviembre de 1966, publicado en la Acta
Apostolicae Sedis, tomo 58, número 16, del 29 diciembre de 1966.

ORACIONES
Aprobadas por El Papa Pio IX
Magníficas promesas transmitidas a Santa Brígida de Suecia Tocante a las
Revelaciones de Santa Bridgida, el Papa Benedicto XV se expresó de la siguiente
manera:
“La aprobación de estas revelaciones implica nada más que esto: Después de una
examen lento y detenido, se permite publicar estas revelaciones para el bien espiritual
de todos los fieles. Y, aunque no se les atribuye el mismo grado de fe, igual a que se
les rinde a las verdades de la religión bajo pena; sin embargo, se les permite creer con
fe humana. Es decir, conforme a las reglas de prudencia, por las cuales son probables.
Por tanto, estando ya adecuadamente afirmadas y apoyadas por suficientes motivos,
pueden ser piadosamente creídas”.

(Les Petits Bollandistes, Tome XII)


El día 14 de junio de 1303 nació Santa Brígida. En ese momento, el Cura de Rasbo,
llamado Benito, oraba por un feliz parto de la señora Ingeborde. Súbitamente, se
encontró el cura envuelto en una nube luminosa y de la cual se la apareció la
Santísima Virgen, diciéndole:
“Una niña ha nacido en Birger y se oirá su voz por todo el mundo”. Sagli, die XXlV
Aprilis, 1903.
Imprimatur

F. J. GIRARD, V. G.
Estas oraciones y estas promesas fueron copiadas de un libro impreso en Tolosa
(Francia) en el año 1740. Fueron publicadas por el Padre Adrien Parvilliers, de la
Compañía de Jesús. El Padre Adrien era jesuita, misionario apostólico, en la Tierra
Santa. Este sacerdote obtuvo la aprobación, el permiso y la recomendación que se
requerían para difundir estas Oraciones.
Los padres de familia, maestros y maestras que enseñan estas oraciones a los
pequeños, por lo menos durante un año, serán premiados de Dios. Esta promesa se
aplica igualmente a los que se las facilitan a otros. Se les asegura el privilegio de ser
preservados durante la vida, de todo accidente grave, que pudiera ocasionar la
pérdida
de alguno de sus cinco sentidos.
El papa Pio IX declaró conocimiento de estas oraciones con el acto de presentar el
Prólogo. De esta manera, el Sumo Pontífice admitió la autenticidad de estas plegarias
para el bien de las almas; y firmó la aprobación el día 31 de mayo de 1862.
Esta declaración del Santo Padre Pío IX fue confirmada con actos tangibles y
concretos. Las promesas ya se han realizado a favor de todas las personas que han
rezado estas oraciones. Además, se han producido numerosos hechos
sobrenaturales. Por este medio, Dios se ha dignado dar a conocer la rigurosa
veracidad de estas oraciones y promesas. Una colección de pequeños libros,
incluyendo estas oraciones, fue aprobada por el Gran Congreso de Malines, el día 22
de agosto de 1863.

Pregunta: - Para obtener los PRIVILEGIOS, ¿es necesario rezar las oraciones cada
día, y sin interrupción?
Respuesta: - No se debe faltar. Si faltase por alguna vez, se perderán los
PRIVILEGIOS. Se debería de empezar de nuevo otra vez rezando las oraciones
diariamente por el año entero. Suponiendo que durante el año completo se rezan 5480
oraciones. Se debe rezar con devoción, concentrando en las palabras que se
pronuncian.
Estas operaciones pueden servir también de Vía Crucis.
Los que visitan a la Iglesia de San Pablo en Roma todavía pueden contemplar el
Crucifijo Milagroso, colocado arriba del Sagrario, se encuentra en la Capilla del
Santísimo Sacramento. Este Crucifijo Milagroso fue esculpido por Pierre Cavallini. Es
el mismo crucifijo ante cual estuvo arrodillada Santa Brígida cuando recibió estas 15
Oraciones del mismo Nuestro Señor. Además, en esa misma Iglesia de San Pablo hay
una inscripción conmemorando este evento, en latín: “Pendentis, Pendente Dei verba
accepit aure accipit et verbum corde Bigitta Deum. Anno Jubilei MCCCL”.
Por mucho tiempo, Santa Brígida deseado saber cuántos latigazos había recibido
Nuestro Señor en Su Pasión. Cierto día se le apareció Jesucristo, diciéndole: “Recibí
en Mi Cuerpo cinco mil, cuatro cientos ochenta latigazos; son 5,480 azotes. Si queréis
honrarlos en verdad, con alguna veneración, decid 15 veces el Padre Nuestro; también
15 veces el Ave María, con las siguientes oraciones, durante un año completo. Al
terminar el año, habréis venerado cada una de Mis Llagas”. (Nuestro Señor mismo le
dictó las oraciones a la santa.)
Entonces, Nuestro Señor hizo las siguientes PROMESAS, a las personas que se
dedicaran a rezar estas oraciones, por todo un año. He aquí las PROMESAS:

Las Promesas

1. Libraré del Purgatorio a 15 almas de su parentela o linaje.


2. 15 almas de su parentela o linaje serán preservadas y confirmadas en la gracia.
3. 15 pecadores de su linaje serán convertidos.
4. El que rezare estas oraciones alcanzará el primer grado de la perfección.
5. 15 días antes de su muerte, le daré el alimento de Mi Sagrado Cuerpo para que se
escape del hambre eterna; y le daré de beber de Mi Preciosísima Sangre para que
no padezca de sed eternamente.
6. 15 días antes de su muerte, sentirá contrición profunda por todos sus pecados, y
tendrá conocimiento perfecto de todas sus culpas.
7. Yo pondré el signo de Mi victoriosa Cruz delante de él, para que sea su amparo y
defensa contra las acechanzas de sus enemigos.
8. Antes de su muerte, vendré a él con Mi carísima y bienamada Madre.
9. Benignamente recibiré su alma, y le conduciré a las delicias eternas.
10. Y habiendo conducido a esta alma hasta las mansiones eternas, allí le daré a
beber de Manantial de Mi Divinidad; cosa que no haré con los que no hayan
recitado Mis oraciones.
11. Haz saber que el que haya vivido en estado de pecado mortal aún por 30 años, si
rezare devotamente estas oraciones, o si hubiere propuesto rezarlas, el Señor le
perdonará todos sus pecados.
12. Yo le defenderé contra graves tentaciones.
13. Preservaré y guardaré sus 5 sentidos.
14. Le preservaré de una muerte repentina.
15. Su alma será librada de la muerte eterna.
16. Esta alma obtendrá todo cuanto le pidiere a Dios y a la Santísima Virgen.
17. Si haya vivido haciendo su propia voluntad durante toda su vida y si debiera morir
a día siguiente, Yo le prolongaré su existencia para que se confiese bien.
18. Cada vez que un alma rezare estas Oraciones, ganará 100 días más de
indulgencia.
19. Se le asegura que será colocado junto al Supremo Coro de los Santos Ángeles.
20. Al que enseñare estas Oraciones a otra persona, se le asegura gozo continuo y el
mérito perdurable por toda la eternidad.
21. Dondequiera que se rezaren estas Oraciones, o si se rezan en algún tiempo futuro,
allí estará Dios presente con Su gracia.

Primera Oración
Padre Nuestro - Ave María. Oh Jesucristo! ¡Sois la eterna dulzura de todos los que Os
aman; la alegría que sobrepasa toda gozo y deseo; la salvación y esperanza de todos
los pecadores! Habéis manifestado no tener mayor deseo que el de permanecer en
medio de los hombres, en la tierra. Los amáis hasta el punto de asumir la naturaleza
humana, en la plenitud de los tiempos, por amor a ellos. Acordaos de todos los
sufrimientos que habéis soportado desde el instante de Vuestra Sagrada Pasión; así
como fue decretado y ordenado desde toda la eternidad, según el plan divino.
Acordaos, Oh Señor, que durante la última cena con Vuestros discípulos les habéis
lavado los pies; y después, les distéis Vuestro Sacratísimo Cuerpo, y Vuestra Sangre
Preciosísima. Luego, confortándolos con dulzura, les anunciasteis Vuestra próxima
Pasión.
Acordaos de la tristeza y amargura que habéis experimentado en Vuestra alma, como
Vos mismo lo afirmasteis, diciendo: “Mi alma está triste hasta la muerte”.
Acordaos de todos los temores, las angustias y los dolores que habéis soportado, en
Vuestro Sagrado Cuerpo, antes del suplicio de la crucifixión. Después de haber orado
tres veces, todo bañado de sudor sangriento, fuisteis traicionado por Vuestro discípulo,
Judas; apresado por los habitantes de una nación que habíais escogido y enaltecido.
Fuisteis acusado por falsos testigos e injustamente juzgado por tres jueces; todo lo
cual sucedió en la flor de Vuestra madurez, y en la solemne estación pascual.
Acordaos que fuisteis despojado de Vuestra propia vestidura, y revestido con manto
de irrisión. Os cubrieron los Ojos y la Cara infligiendo bofetadas. Después,
coronándoos de espinas, pusieron en Vuestras manos una caña. Finalmente, fuisteis
atado a la columna, desgarrado con azotes, y agobiado de oprobios y ultrajes.
En memoria de todas estas penas y dolores que habéis soportado antes de Vuestra
Pasión en la Cruz, concededme antes de morir, una contrición verdadera, una
confesión sincera y completa, adecuada satisfacción; y la remisión de todos mis
pecados. Amen.

Segunda Oración
Padre Nuestro - Ave María.

¡Oh Jesús! la verdadera libertad de los ángeles, y paraíso de delicias! Acordaos del
horror y la tristeza que fuisteis oprimido, cuando Vuestros enemigos como leones
furiosos, Os rodearon con miles de injurias: salivazos, bofetadas, laceraciones,
arañazos y otros suplicios inauditos. Os atormentaron a su antojo. En consideración de
estos tormentos y a las palabras injuriosas, Os suplico, ¡Oh mi Salvador, y Redentor!
que me libres de todos mis enemigos visibles e invisibles y que, bajo Vuestra
protección, hagáis que yo alcance la perfección de la salvación eterna. Amén.

Tercera Oración
Padre Nuestro - Ave María.

¡Oh Jesús! Creador del Cielo y de la Tierra, al que nada puede contener ni limitar! Vos
abarcáis todo; todo es sostenido bajo Vuestra amorosa potestad. Acordaos del dolor
muy amargo que sufristeis cuando los judíos, con gruesos clavos cuadrados, golpe a
golpe, clavaron Vuestras Sagradas Manos y Pies a la Cruz. Y no viéndoos en un
estado suficientemente lamentable para satisfacer su furor, agrandaron Vuestras
Llagas, agregando dolor sobre dolor. Con indescriptible crueldad, extendieron Vuestro
Cuerpo en la Cruz. Y con jalones y estirones violentos, en toda dirección, dislocaron
Vuestros Huesos.
O Jesús, en memoria de este santo dolor que habéis soportado con tanto amor en la
Cruz, Os suplico concederme la gracia de temeros y amaros. Amen.

Cuarta Oración
Padre Nuestro - Ave María.

¡Oh Jesús, Médico Celestial, elevado en la Cruz para curar nuestras llagas con las
Vuestras! Acordaos que las contusiones y los desfallecimientos que habéis sufrido en
todos Vuestros Miembros; y que fueron distendidos a tal grado, que no ha habido dolor
semejante al Vuestro. Desde la cima de la cabeza hasta la planta de los pies, ninguna
parte de Vuestro Cuerpo estaba exenta de tormentos. Sin embargo, olvidando todos
Vuestros sufrimientos, no dejasteis de pedir por Vuestros enemigos, a Vuestro Padre
Celestial, diciéndole: "Padre, perdónalos no saben lo que hacen”.
Por esta inmensa misericordia, y en memoria de estos sufrimientos, Os hago esta
súplica: conceded que el recuerdo de Vuestra muy amarga Pasión, nos alcance una
perfecta contrición, y la remisión de todos nuestros pecados. Amén.

Quinta Oración
Padre Nuestro - Ave María.

¡Oh Jesús, Espejo de Resplendor Eterno! Acordáos de la tristeza aguda que habéis
sentido al contemplar con anticipación, las almas que habían de condenarse. A la luz
de Vuestra Divinidad, habéis vislumbrado la predestinación de aquellos que se
salvarían, mediante los méritos de Vuestra Sagrada Pasión. Simultáneamente habéis
contemplado tristemente la inmensa multitud de réprobos que serían condenados por
sus pecados; y Os habéis quejado amargamente de esos desesperados, perdidos y
desgraciados pecadores.
Por este abismo de la compasión y piedad, y principalmente por la bondad que
demostrasteis hacia el buen ladrón, diciéndole: “Hoy estarás conmigo en el Paraíso”,
hago esta súplica, Dulce Jesús. Os pido que a la hora de mi muerte tengáis
misericordia de mí. Amén.

Sexta Oración
Padre Nuestro - Ave María.

¡Oh Jesús, Rey infinitamente amado y deseado! Acordaos del dolor que habéis
sufrido, cuando, desnudo y como un criminal común y corriente, fuisteis clavado y
elevado en la Cruz. También, fuisteis abandonado de todos Vuestros parientes y
amigos con la excepción de Vuestra muy amada Madre. En Vuestra agonía, Ella
permaneció fiel junto a Vos; luego, la encomendasteis a Vuestro fiel discípulo, Juan,
diciendo a María: "¡Mujer, he aquí a tu hijo!" Y a Juan: "¡He aquí a tu Madre!"
Os suplico, Oh mi Salvador, por la espada de dolor que entonces traspasó el alma de
Vuestra Santísima Madre, que tengáis compasión de mí. Y en todas mis aflicciones y
tribulaciones, tanto corporales como espirituales, ten piedad de mí. Asistidme en todas
mis pruebas, y especialmente en la hora de mi muerte. Amén.

Séptima Oración
Padre Nuestro - Ave María.

¡Oh Jesús, inagotable Fuente de compasión, ten compasión de mi! En un profundo


gesto de amor, habéis exclamado en la Cruz: "¡Tengo sed!" Era sed por la salvación
del género humano. ¡Oh mi Salvador! Os ruego que inflaméis nuestros corazones con
el deseo de dirigirnos hacia la perfección, en todas nuestras obras. Extinguid en
nosotros la concupiscencia carnal y el ardor de los apetitos mundanos. Amén.

Octava Oración
Padre Nuestro - Ave María.

¡Oh Jesús, Dulzura de los corazones y Deleite de espíritu! Por el vinagre y la hiel
amarga que habéis probado en la Cruz, por amor a nosotros, oíd nuestros ruegos.
Concedednos la gracia de recibir dignamente Vuestro Sacratísimo Cuerpo y Sangre
Preciosísima durante nuestra vida, y también a la hora de la muerte para servir de
remedio y consuelo a nuestras almas. Amén.

Novena Oración
Padre Nuestro - Ave María.

¡Oh Jesús, Virtud Real y Gozo de alma! Acordaos de dolor que habéis sentido,
sumergido en un océano de amargura, al acercarse la muerte. Insultado y ultrajado por
los judíos, clamasteis en alta voz que habíais sido abandonado por Vuestro Padre
Celestial, diciéndole: "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?"
Por esta angustia, Os suplico, Oh mi Salvador, que no me abandonéis en los terrores y
dolores de mi muerte. Amén.

Décima Oración
Padre Nuestro - Ave María.

¡Oh Jesús, Principio y Fin de todas las cosas, Sois la Vida y la Virtud plena! Acordaos
que por causa nuestra fuisteis sumergido en un abismo de penas, sufriendo dolor
desde la planta de los Pies hasta la cima de la Cabeza. En consideración a la
enormidad de Vuestras Llagas, enseñadme a guardar, por puro amor a Vos, todos
Vuestros Mandamientos; cuyo camino de Vuestra Ley Divina es amplio a agradable
para aquellos que Os aman. Amén.

Undécima Oración
Padre Nuestro - Ave María.

¡Oh Jesús! ¡Abismo muy profundo de Misericordia! En memoria de la Llagas que


penetraron hasta la médula de Vuestros Huesos y Entrañas, para atraerme hacia Vos,
presento esta súplica. Yo, miserable pecador, profundamente sumergido en mis
ofensas, pido que me apartéis del pecado. Ocultadme de Vuestro Rostro tan
justamente irritado contra mi. Escondedme en los huecos de Vuestras Llagas hasta
que Vuestra cólera y justísima indignación hayan cesado. Amén.

Duodécima Oración
Padre Nuestro - Ave María.

¡Oh Jesús, Espejo de la Verdad, Sello de la Unidad, y Vínculo de la Caridad! Acordaos


de la multitud de Llagas con que fuisteis herido, desde la Cabeza hasta los Pies. Esas
Llagas fueron laceradas y enrojecidas, Oh dulce Jesús, por la efusión de Vuestra
adorable Sangre. ¡Oh, qué dolor tan grande y repleto habéis sufrido por amor a
nosotros, en Vuestra Carne virginal! ¡Dulcísimo Jesús! ¿Qué hubo de hacer por
nosotros que no habéis hecho? Nada falta. ¡Todo lo habéis cumplido! ¡Oh amable y
adorable Jesús! Por el fiel recuerdo de Vuestra Pasión, que el Fruto meritorio de
Vuestros sufrimientos sea renovado en mi alma. Y que en mi corazón, Vuestro Amor
aumente cada día hasta que llegue a contemplaros en la eternidad. ¡Oh Amabilísimo
Jesús! Vos sois el Tesoro de toda alegría y dicha verdadera, que Os pido concederme
en el Cielo. Amén.

Décima-Tercia Oración
Padre Nuestro - Ave María.

¡Oh Jesús, fuerte León, Rey inmortal e invencible! Acordaos de inmenso dolor que
habéis sufrido cuando, agotadas todas Vuestras fuerzas, tanto morales como físicas,
inclinasteis la Cabeza y dijisteis: "Todo está consumado."
Por esta angustia y dolor, Os suplico, Señor Jesús, que tengáis piedad de mí en la
hora
de mi muerte cuando mi mente estará tremendamente perturbada y mi alma
sumergida
en angustia. Amén.

Décima-Cuarta Oración
Padre Nuestro - Ave María.

¡Oh Jesús, único Hijo del Padre Celestial, esplendor y semejanza de Su Esencia!
Acordaos de la sencilla y humilde recomendación que hicisteis de Vuestra Alma, a
Vuestro Padre Eterno, diciéndole: "¡Padre, en Tus Manos encomiendo Mi Espíritu!"
Desgarrado Vuestro Cuerpo, destrozado Vuestro Corazón, y abiertas la Entrañas de
Vuestra misericordia para redimirnos, habéis expirado. Por Vuestra Preciosa Muerte,
Os suplico, Oh Rey de los santos, confortadme. Socorredme para resistir al demonio,
la carne y al mundo. A fin de que, estando muerto al mundo, viva yo solamente para
Vos. Y a la hora de mi muerte, recibid mi alma peregrina y desterrada que regresa a
Vos. Amén.

Décima-Quinta Oración
Padre Nuestro - Ave María.

¡Oh Jesús, verdadera y fecunda Vid! Acordaos de la abundante efusión de Sangre que
tan generosamente habéis derramado de Vuestro Sagrado Cuerpo. Vuestra preciosa
Sangre fue derramada como el jugo de la uva bajo el lagar.
De Vuestro Costado perforado por un soldado, con la lanza, ha brotado Sangre y
agua, hasta no quedar en Vuestro Cuerpo gota alguna. Finalmente, como un haz de
mirra, elevado a lo alto de la Cruz, la muy fina y delicada Carne Vuestra fue
destrozado; la Substancia de Vuestro Cuerpo fue marchitada; y disecada la médula de
Vuestros Huesos.
Por esta amarga Pasión, y por la efusión de Vuestra preciosa Sangre, Os suplico, Oh
dulcísimo Jesús, que recibáis mi alma, cuando y esté sufriendo en la agonía de mi
muerte. Amén.

Conclusión

¡Oh Dulce Jesús! Herid mi corazón a fin de que mis lágrimas de amor y penitencia me
sirvan de pan, día y noche. Convertidme enteramente, Oh mi Señor, a Vos. Haced que
mi corazón sea Vuestra Habitación perpetua. Y que mi conversación sea agradable.
Que el fin de mi vida Os sea de tal suerte loable, que después de mi muerte pueda
merecer Vuestro Paraíso; y alabaros para siempre en el Cielo con todos Vuestros
santos. Amén.

Promesas a Los Que Cantan “Ave Maris Stella”


Durante un levantamiento en Roma, una gentío llegó a la casa donde luego se
hospedaba Santa Brígida. En seguida, la cabeza del bando habló violentamente de
quemar viva a la santa. En ese instante, Santa Brígida recurrió a Nuestro Señor,
preguntándole si ella debía huir y refugiarse en un lugar más seguro. Jesucristo la
aconsejó diciendo que se quedara en ese mismo sitio. Jesús le dijo así: "No importa la
premeditada acción que preparan de conspirar contra tu vida. Mi poder quebrantará la
malicia de tus enemigos. Si Mis enemigos me crucificaron, es que Yo lo he permitido."
Luego, Nuestra Santísima Madre añadió: "Reunid en grupo, y cantad el Himno, 'AVE
MARIS STELLA'; y yo os guardaré de todo peligro." (Este título significa: "SALVE,
ESTRELLA DEL MAR")

Salve, Estrella de Mar


Gran Portal del Cielo,
Eres siempre Virgen
Madre del Señor.

Pronunciando el Ave María


La boca de Gabriel,
Cambia de Eva el nombre,
Y nos fundó en la paz.

Desliga a los cautivos.


Alumbra a los ciegos.
Despide nuestros males.
Danos dicha plena.

Muéstrate ser Madre,


Y ofrece nuestras preces
Al Verbo Encarnado,
En tu Seno Virginal.

Virgen escogida,
Madre más benigna,
Presérvanos sin culpa,
Virtuosos y apacibles.

Pedimos vida pura.


El camino asegura.
y ver a Jesucristo,
En gozo sempiterno.

Gloria a Dios Padre;


Gloria a Dios Hijo;
Y al Santo Espíritu,
Dios, Uno-y-Trino.
Amén.

A LA SANTISIMA VIRGEN
Oh Señora mía, Oh Madre mía, yo me ofrezco enteramente a Vos. Y en prueba de mi
filial afecto, Os consagro en este día mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón, en
una palabra, todo mi ser. Ya que soy toda Vuestra, Oh Madre de bondad, guardadme
y defendedme como cosa y posesión Vuestra. Amén.

“500 días de indulgencia”

Antigua Oración A San José, Más De 1900 Años

O San José, cuya protección es tan grande, tan poderosa y eficaz ante el trono de
Dios, en vuestras manos entrego todos mis intereses y mis deseos. Oh San José,
asistidme con vuestra poderosa intercesión. Obtened para mí, de vuestro Divino Hijo,
Nuestro Señor, todas las bendiciones espirituales que necesito. A fin de que, habiendo
conseguido, aquí en la tierra, la ayuda de vuestro poder celestial, pueda ofrecer mi
gratitud y homenaje, al Padre más Amoroso. Oh San José, nunca me cansaré de
contemplaros con el Niño Jesús dormido en vuestros brazos. No me atrevo a
acercarme mientras que el Niño reposa sobre vuestro corazón. Abrazadle fuertemente
en mi nombre; y de parte mía, besad su fina y delicada Cabecita. Luego, suplicadle
que me devuelva ese beso a la hora de mi último suspiro. San José, patrón de los
moribundos, rogad por nosotros. Amén.
Esta oración fue descubierta el año quincuagésimo de Nuestro Señor Jesucristo. En el
siglo XVI, o en los años de 1500 A.D., etc., envió el Papa esta Oración al Emperador
Carlos. El emperador recibió esta oración al prepararse para emprender la batalla.
Los que leyesen esta oración serán premiados. Igualmente se premiará a los que la
escuchasen al ser leída o si la llevasen en su persona. A todas estas almas se les
promete que no morirán repentinamente; ni se ahogarán; ni serán afectados por el
veneno. No caerán en manos de sus enemigos; ni serán consumidos en ningún
incendio; ni aun derrotados en la batalla.
Haced esfuerzos para que se conozca esta oración, y propagadla en todas partes.

Imprimatur
Rvdsmo. Jorge W Ahr
Obispo de Trenton

Gloria A Jesús Y A María

La siguiente es una carta escrita por la Santísima Virgen María, para saludar a los
habitantes de la Ciudad de Mesina. Allí es donde el Apóstol San Pablo predicaba el
Evangelio. Esta carta fue conservada en el relicario del altar mayor, y dice así:
"Yo, María Virgen, Sierva de Dios, Nuestro Señor, y humildísima Madre de Jesucristo,
Hijo de Dios Todopoderoso y Eterno, saludo a todos los que habitan en Mesina. A
todos les deseo salud y bendición en Nuestro Señor. Ya habéis aprendido algo de los
embajadores que se os han enviado, y habéis recibido el Evangelio, reconociendo que
el Hijo de Dios se hizo Hombre, y que sufrió Su Pasión y muerte por la salvación del
mundo. También habéis aprendido que El es el Cristo y el verdadero Mesías. Haced
esfuerzos de perseverar, os suplico. Y mientras tanto, os prometo a vosotros y a toda
vuestra posteridad, Mi asistencia en la presencia de Mi Hijo”.

"María, Virgen, humildísima Sierva de Dios"


(Grandes gracias se conceden a los que llevan consigo una copia de esta carta.)

Oración Por Las Negligencias Diarias


Padre Eterno, Yo Os ofrezco el Sagrado Corazón de Jesús, con todo Su AMOR, todos
Sus SUFRIMIENTOS, y todos Sus MERITOS
Primero - Para expiar todos los pecados que he cometido este día y durante todo
mi vida. ¡Gloria al Padre, y al Hijo...!
Segundo - Para purificar el bien que he hecho mal este día y durante todo mi vida.
¡Gloria al Padre, y al Hijo...!
Tercero - Para suplir por el bien que yo debía de haber hecho y que he omitido
este día, y durante toda mi vida. ¡Gloria al Padre, y al Hijo...!

Una religiosa clarisa, recién muerta, se apareció a su abadesa o Madre Superiora,


mientras que la abadesa rezaba por el alma de la fallecida. En ese momento, la difunta
habló, diciendo: "Yo fui admitida directamente al Cielo porque, mediante esta oración
que yo rezaba todas la noches, se pagaron todas mis deudas."
(Con esta oración NO SE INTENTA RE-EMPLAZAR la Confesión.)

El Ave María De Oro


Ave María, blanco lirio de la gloriosa y siempre-serena Trinidad.
Salve brillante Rosa del jardín de los deleites celestiales: ¡Oh Vos, de quien Dios quiso
nacer en este mundo, y de cuya leche el Rey del Cielo quiso ser nutrido! ¡Alimentad
nuestras almas con las efusiones de la Gracia Divina. Amén!
"A las almas que en vida me hayan saludado con esta oración, me apareceré con gran
resplandor en la hora de la muerte. Además, cuando el alma se separe del cuerpo, me
manifestaré con hermosura tan espléndida, que el alma sentirá un gran consuelo. En
ese instante, experimentará algo semejante a las delicias del Paraíso."
Palabras de la Santísima Virgen María a Santa Gertrudes al Mayor. (De las
Revelaciones, Tomo III, Capítulo XVIII)

(La Estampita Mística)


Esta estampita de Nuestra Señora fue dibujada por un mística en Italia. La misma
Sma. Virgen se dignó guiar la mano de la mística.
Cada día se concede un bendición especial a la persona que lleva consigo esta
estampita. Otra bendición se obtiene cada vez que se contempla la estampita con
amor.

TRES HERMOSISIMAS ORACIONES


Estas oraciones son muy útiles para el moribundo. Se deben repetir con frecuencia
como un acto suplicante a la misericordia de Dios.
Hace muchos siglos, vivía un papa en Roma que había cometido muchísimas faltas, y
se sentía abrumado de sus culpas. En cierta ocasión, sucedió que Dios Nuestro Señor
permitió que este papa cayese gravemente enfermo sin remedio. Cuando el paciente
sintió que ya se acercaba la hora terrible de la muerte, mandó llamar a todos los
cardenales, obispos, y a las demás personas bien instruidas. Entonces, el papa
moribundo les habló así: "¡Mis queridos amigos! ¿Qué consuelo me podéis dar ahora
que me voy a morir; y parece que merezco la condenación eterna por mis múltiples
pecados?" Por algunos momentos, nadie se atrevió a contestarle a esta pregunta.
Entonces uno de los presentes, llamado Juan, le replicó, diciéndole: "¿Padre, por qué
dudáis la misericordia de Dios?" Y el moribundo le respondió, diciendo: "¿Qué
consuelo me podéis dar en esta hora que me voy a morir, y temo ser condenado por
mis pecados?" Y Juan le contestó así: "Voy a leer TRES ORACIONES para vuestro
beneficio; espero en Dios que esta lectura le de un poco de consuelo. También espero
que por este medio, su alma obtendrá la misericordia de Dios." Ya no pudo hablar más
el papa moribundo. Luego, el Cura Juan se arrodilló con todos los presentes y rezaron
el PADRENUESTRO, añadiendo las siguientes oraciones:

1a Oración
¡Señor Jesucristo! Siendo Vos el Hijo de Dios y también el Hijo de la Santísima Virgen
María, sois Dios y Hombre. Abrumado de gran temor habéis sudado Sangre en el
huerto de los Olivos, para darnos la paz. Sabemos también que ofrecisteis todos
Vuestros sufrimientos a Dios, Vuestro Padre Celestial, por nosotros, y por la salvación
de este pobre moribundo... No obstante, si por culpa de sus pecados él merece ser
castigado con la condenación eterna, Os suplicamos perdonar todas sus culpas. Oh
Padre Eterno, Os lo pedimos por Jesucristo Nuestro Señor Vuestro muy amado Hijo,
que vive y reina con Vos y con el Espíritu Santo ahora y siempre. Amén.

2a Oración
¡Señor Jesucristo! Humildemente muriendo en la Cruz por nosotros, sometisteis
Vuestra Voluntad completamente a la Voluntad de Vuestro Padre Celestial, para
traernos la paz. También habéis ofrecido Vuestra santa muerte al Eterno Padre en
rescate de...(esta persona) ...y para ocultar de su vista el castigo merecido por sus
pecados.
¡Oh Padre Eterno! Escuchadnos y perdonadle, Os suplicamos. Os lo pedimos por
Vuestro único Hijo, Nuestro Señor Jesucristo, que vive y reina ahora y siempre con
Vos, en unidad del Espíritu Santo por los siglos de los siglos. Amén.

3a Oración
¡Señor Jesucristo! Después de haber guardado silencio, hablasteis por la boca de los
profetas, diciendo: "Os he atraído a Mí, a través del Eterno Amor." Este mismo Amor
Os ha traído de Cielo al Seno Virginal de María Santísima. Después, habéis venido a
este valle de lágrimas, al mundo indigente. Este mismo Amor, Jesús mío, Os detuvo
en este mundo terrestre por 33 años. Además, para rubricar este tremendo Amor,
habéis entregado Vuestro Sacratísimo Cuerpo como manjar verdadero, y como bebida
verdadera Vuestra Preciosísima Sangre. Aun, como si todo esto fuese poco, mi buen
Jesús, nos disteis otras señales de Vuestro gran Amor. Es decir, Os habéis dejado ser
prendido y llevado preso. Durante Vuestra sagrada Pasión fuisteis arrastrado de
tribunal a tribunal, y de un juez al otro. Además, Os habéis sometido a ser condenado
a muerte, a morir en la Cruz, y a ser sepultado. Todo esto habéis hecho para
demostrar Vuestro profundo Amor a nosotros. Habiendo resucitado al tercer día,
aparecisteis a Vuestra Santísima Madre, y a todos los santos apóstoles. Luego,
manifestando Vuestro inmenso Amor, Oh dulce Salvador, habéis subido al Cielo por
virtud de Vuestro Padre Celestial, el Dios Eterno. A continuación, Oh Jesús, al
demostrar Vuestro infinito Amor, habéis enviado a Espíritu Santo para encender los
corazones de los apóstoles; y de todos los que creen y esperan en Vos. Por estos
signos de Amor eterno, confiadamente esperamos alcanzar de Vuestra bondad todo
género de gracia. Oh buen Jesús, abrid el Cielo hoy día a este pobre
moribundo...Perdonad todos sus pecados y llevadlo al Reino de Vuestro Padre
Celestial para gozar felizmente con Vos, ahora y siempre. Amén.

Entretanto, el papa moribundo falleció. Pero el cura perseveró rezando estas


oraciones hasta la tercera hora. Súbitamente, el alma del papa difunto apareció en
forma corporal, ante los ojos del cura que todavía continuaba orando. El rostro de la
aparición resplandecía como el sol, y su vestidura era tan limpia y blanca como la
nieve. Entonces, dirigiendo la mirada al cura, la aparición pronunció las siguientes
palabras consoladoras: "¡Mi querido hermano! ¡Aunque yo debía de haber sido un hijo
perdido y destinado a la condenación, ahora soy un hijo feliz, y colmado de dicha y
felicidad. Mientras que tú rezabas la primera oración, muchos de mis pecados fueron
borrados de mi alma. Se desprendieron así como gotas de lluvia que caen del Cielo.
Igualmente, mientras que rezabas la segunda oración, fui purificado así como el
platero purifica el oro en un fuego abrasador. La purificación de mi alma continuaba
mientras que tú rezabas la tercera oración. Entonces yo vi cómo se abrió el Cielo, y
pude ver a Jesucristo, Nuestro Señor, a la diestra de Dios Padre. En ese momento,
Nuestro Buen Jesús me habló, diciendo: ¡Venid! ¡Todos vuestros pecados ya están
perdonados. Entrad y permaneced en el Reino de Mi Padre Celestial para siempre.
Amén!'
"Con estas palabras, mi alma se separó de mi cuerpo, y los ángeles de Dios me
condujeron a la felicidad eterna."
Oyendo estas palabras, el cura exclamó: "¡Oh Santo Padre! ¡No podré contar estas
cosas, porque nadie me creerá!" Enseguida, el fallecido le contestó de esta manera:
"En verdad os digo que el Ángel de Dios permanece a mi lado y ha escrito estas
oraciones en LETRAS DE ORO, para el consuelo de los pecadores. Si fuera posible
que una persona cometiese todos los pecados en el mundo, habría esperanza para su
alma bajo la siguiente condición. Es decir, si se rezan estas tres oraciones a su lado
en la hora de la muerte, y si el pecador siente verdadero dolor por sus culpas, todos
sus pecados quedarán perdonados. Y si fuese destinado a sufrir por sus culpas hasta
cuando amanezca el día del último juicio, sería redimido y liberado por completo de
todas esas penas. (No se deben omitir los Sacramentos.)
"La persona que escucha la lectura de estas tres oraciones, no morirá infelizmente.
Igualmente será premiada la persona en cuya casa se rezan estas tres oraciones. Por
tanto, llevadlas a la Basílica de San Pedro y colocadlas en la capilla nombrada, LA
AUSUNCION DE MARIA SANTISIMA'. Con este acto se asegura el consuelo. Si
alguien estuviese próximo a la muerte, y si escuchase o leyese estas tres oraciones,
recibirá la misma maravillosa gracia también. Si el enfermo no puede ya leer las
oraciones, que las escuche. De este modo ganará 400 días de indulgencia. Esta
indulgencia o remisión suplirá por los días de sufrimiento en el Purgatorio, debido por
las culpas. Además, se ha de saber que otra gracia muy singular se añadirá para los
que leen o escuchan las tres oraciones. A estas almas será revelada con antelación la
hora de su muerte. Amén!"

ACTO DE CONTRICION
O Dios mío, me pesa de todo corazón de haberos ofendido; que por mis pecados he
merecido las penas eternas del infierno. Sobre todo, porque Os he ofendido, Dios mío,
que Sois sumamente bueno, y merecéis todo mi amor. Firmemente propongo con la
ayuda de Vuestra gracia, confesar mis pecados, hacer penitencia, evitar la próxima
ocasión del pecado, y enmendar mi vida. Amén.

Sugerencias Sobre La Oración


Vuestra oración es sumamente potente y efectiva durante la Consagración de la Santa
Misa. (Es decir, cuando el sacerdote eleva la Santa Hostia y el Cáliz.)
También, cada vez que alzamos la vista para contemplar el Santísimo Sacramento,
nuestro lugar en el Cielo se eleva un tanto más para siempre. (Revelación de Nuestro
Señor a Santa Gertrudes la Mayor).

Oración Para Obtener La Gracia De Todas Las Misas En El Mundo


Padre Eterno, humildemente Os ofrecemos nuestra pobre presencia, y la de toda la
Humanidad, desde el principio hasta el fin del mundo. Deseamos asistir a TODAS las
Misas que ya se han celebrado en el mundo, y a todas las que se celebrarán en el
futuro. Os ofrecemos todas las penas, los sufrimientos, oraciones, alegrías y horas de
reposo en nuestra vida. Ofrecemos todo en unión con estas mismas acciones de
Nuestro dulce Jesús, durante su estancia aquí en la tierra. Esperamos que toda la
preciosísima Sangre de Cristo, todas Sus Llagas, y toda Su agonía nos salven. Os
ofrecemos esta petición por medio del Doloroso e Inmaculado Corazón de María.
Amén. (Rezad esta oración cada día, y propagadla por doquier.)
Querida Santa Filomena, rogad por nosotros. Obtened por nosotros gran pureza de
mente y de corazón. Esta pureza nos conducirá al perfecto Amor de Dios.
Hay que buscar a Dios constantemente; y cuanto más se le busca, tanto más se le
encuentra. El que a Dios busca, siempre lo encuentra. (Maimónides)
Gracias Obtenidas Por Asistir A La Santa Misa
1. La Misa es la continuación del Calvario.
2. Cada Misa vale tanto como la vida, sufrimientos y muerte de Nuestro Señor
Jesucristo, ofrecidos en sacrificio.
3. La Santa Misa es el acto de desagravio más poderoso para expiar los pecados.
4. A la hora de la muerte, el consuelo más grande del alma consistirá de las Misas
oídas en vida.
5. Cada Misa bien oída nos acompañará hasta el Tribunal Divino, suplicando perdón.
6. En la Santa Misa, según el fervor con que se asiste, se puede disminuir en grado
mayor o menor, la pena temporal debida por los pecados.
7. Al asistir devotamente a la Santa Misa, se rinde el más grande homenaje a la
Sagrada Humanidad de Nuestro Señor.
8. En la Santa Misa, Nuestro Señor Jesucristo ofrece expiación y desagravio por
muchas omisiones y negligencias nuestras.
9. En la Santa Misa, Jesucristo perdona los pecados veniales que todavía no se han
confesado. Además se disminuye el poder de Satanás sobre el alma.
10. Al asistir a la Santa Misa se proporciona a las ánimas del Purgatorio, el alivio más
grande que sea posible.
11. Una Misa bien oída durante la vida, será de más provecho al alma, que muchas
que se ofrecieran para su reposo después de la muerte.
12. Por asistir a Misa, el alma se preserva de peligros, desgracias y de calamidades,
que de otro modo hubieran sucedido. Además, se abrevia o reduce la duración de
su Purgatorio.
13. Cada Misa bien oída obtiene para el alma un grado más elevado de gloria en el
Cielo.
14. En la Misa se recibe la bendición del sacerdote que Nuestro Señor ratifica en el
Cielo.
15. En la Misa se arrodilla entre una multitud de los santos ángeles, que están
presentes en actitud de profunda reverencia, durante el sacrificio adorable de la
Santa Eucaristía.
16. En la Santa Misa se reciben bendiciones para todos los bienes y empresas
temporales.
En la Eternidad, realizaremos plenamente el gran valor de haber asistido a la Santa
Misa diariamente. REZAD POR LOS SACERDOTES PARA QUE OBTENGAN LA
GRACIA DE OFRECER LA SANTA MISA CON SANTO AMOR Y REVERENCIA.
San Buenaventura ha dicho: "El que menosprecia a la Santísima Virgen, morirá en sus
pecados y será condenado."

LA SANTA COMUNION
Cada vez que recibimos la Santa Comunión, se nos, perdonan los pecados veniales.
A Santa Gertrudes la Mayor, Jesucristo ha revelado: "Cada vez que un alma recibe la
Santa Comunión, algo hermoso sucede a cada alma en el Cielo, en la Tierra, y en el
Purgatorio."
El Cura de Ars decía: "Una sola Comunión bien recibida vale más que la suma de
20,000 NFF que se distribuyera a los pobres.
Cada vez que recibimos la Santa Comunión, nuestro lugar en el Cielo es elevado para
siempre, y se abrevia nuestra estancia en el Purgatorio.

¡NO DEBEMOS DEJAR PASAR NINGUN DIA SIN RECIBIR LA SANTA


COMUNIÓN!

La Comunión Espiritual
Es enorme el valor de una comunión espiritual bien hecha. Podemos y debemos hacer
la comunión espiritual frecuentemente. Es muy sencillo este acto. Se efectúa
simplemente pensando en Jesús, en Su gran Amor a nosotros, y en nuestro Amor
hacia Él. Luego, pedir a la Santísima Virgen que implore a su Divino Hijo venir a
nuestros corazones. Estas comuniones espirituales se pueden ofrecer por los
intereses de Doloroso e Inmaculado Corazón de María. ¡También se añade la
intención especial nuestra!.
Nuestro Señor nos ha dicho que después de recibir la Santa Comunión, debemos
repetir la siguiente jaculatoria: "Sacratísimo Corazón de Jesús, ¡que todo el mundo Os
ame con ardiente Amor!" (Revelación de N.S. a Gabrielle Bossis en Francia).

Una Verdadera Carta De Jesucristo, Nuestro Salvador


Consagrado las Gotas de Sangre derramadas por Nuestro Señor Jesucristo, en Sus
pasos al Calvario.
Esta es una copia de la carta que contiene las palabras de Nuestro Señor Jesucristo.
Fue descubierta en el Santo Sepulcro del Divino Salvador en Jerusalén. La carta fue
preservada por el Sumo Pontífice en una cajita de plata. Más tarde, los emperadores y
las emperatrices de la fe cristiana la conservaron igualmente.
Santa Isabel, la Reina de Hungría, con Santa Matilda y Santa Brígida, tuvieron el
mismo gran deseo de saber algo tocante a la Pasión de Jesucristo. Con este fin,
rezaron fervientemente, ofreciendo oraciones especiales. Después de cierto tiempo,
Nuestro Señor Jesucristo se les apareció, hablándoles en la siguiente manera:
"Yo he bajado del Cielo a la Tierra para convertiros."
"Antiguamente, la gente era más religiosa y también su cosecha era más abundante.
Al contrario, actualmente, la cosecha es más limitada.
"Si queréis disfrutar de una cosecha abundante, no debéis trabajar los domingos. Los
domingos debéis acudir a la Iglesia y suplicar a Dios que perdone vuestros pecados.
Él os ha dado seis días para trabajar y un día para descansar; aplicarse a la devoción;
ayudar a los pobres y atender las funciones de la Iglesia.
"Aquellas personas que se mofan de Mi religión y desprecian esta carta Mía, serán
abandonados de Mí.
"Al contrario, los que llevasen una copia de esta carta en su persona, no se ahogarán;
ni morirán repentinamente. Serán libres de toda enfermedad contagiosa y no les
dañará el relámpago y no morirán sin el Sacramento de la Penitencia o la Confesión.
Serán liberados de sus enemigos, y de la autoridad injusta. También serán libres de
todos aquellos que sean sus calumniadores y de testigos falsos."
"Las mujeres que se encuentran en peligro durante el parto, inmediatamente vencerán
toda dificultad, si llevan en su persona una copia fiel de esta oración. Además,
cuarenta días antes de morir, la Santísima Virgen se aparecerá a la persona que lleva
consigo esta oración." Así nos dice San Gregorio.
Jesucristo promete: "Todos los fieles que recitasen dos Padrenuestros, dos Ave
Marías, y dos veces Gloria al Padre, etc. cada día por tres seguidos años, en honor de
las Gotas de Sangre que he derramado, alcanzarán las siguientes cinco (5) gracias:

1. La indulgencia plenaria y la remisión de sus pecados.


2. Serán liberados de las penas del Purgatorio.
3. Si muriesen antes de cumplir los tres (3) años, será igual como si se hubiesen
cumplido.
4. A la hora de la muerte, será para vosotros igual como si hubiesen derramado toda
vuestra sangre por la santa fe."
5. Bajando del Cielo, vendré a llevar vuestras almas conmigo. También llevaré las
almas de vuestros parientes, hasta la cuarta generación conmigo.

"Es de saber que los soldados armados que me acompañaron al Calvario fueron
ciento cincuenta (150). Los que me siguieron cuando fui atado fueron 23. Los
ejecutores de la justicia fueron 83. Golpes recibidos en la cabeza fueron ciento
cincuenta (150); golpes en el estómago, ciento ocho, (108); patadas en los hombros,
ochenta (80). Veinticuatro (24) veces me arrastraron y ataron mis cabellos con
cuerdas. Me escupieron en la cara ciento ochenta (180) veces; y Me golpearon el
Cuerpo (110). A las doce de la noche fui empujado bruscamente. Enseguida Me
alzaron por los Cabellos y Me punzaron con espinas. Me jalaron la bárba veintitrés
(23) veces. Recibí veinte (20) heridas en la Cabeza; luego, Me punzaron setenta y dos
(72) veces con arbustos espinosos. Me dieron ciento diez (110) picaduras de espinas
en la Cabeza; y tres heridas mortales en la frente. Después, Me azotaron, y fui vestido
como 'Rey de Mofa'. Recibí mil (1,000) Llagas en Mi Cuerpo. Los soldados que me
siguieron al Calvario eran seis cientos ocho (608); y los que me vigilaron hasta el fin
eran tres (3). Los que se burlaron de Mí fueron mil ocho (1,008) personas. Las gotas
de Sangre derramadas durante Mi Pasión fueron en total veintiocho mil, cuatrocientas
treinta (28,430)."

Benedetta DA S.S.; Papa León XIII, en Roma 5 Aprile 1890

ORACION AL SANTO NIÑO DE PRAGA


¡Oh misericordioso Niño Jesús! Conozco Vuestras milagrosas obras a favor de los
enfermos...Por eso, en vista de innumerables gracias y curaciones que habéis...
otorgado a los que veneran Vuestra santa Infancia, recurro a Vos. Particularmente
hago esta súplica a través de la devoción representada por la estatua del Santo Niño
de Praga...He aquí que vengo suplicante y con plena confianza exclamo: ¡Oh
Amantísimo Niño Jesús, se es Vuestra Voluntad, me podéis curar! Alzad Vuestra santa
Manita, y con Vuestro gran poder, libradme de todo dolor y de toda enfermedad.

Mi ofrecimiento del día


¡OH! Jesús, por medio del Inmaculado
Corazón de María, te ofrezco mis
oraciones, trabajos, alegrías y
sufrimientos de este día, en unión con
el Santo Sacrificio de la Misa que se
celebra en el mundo. Los ofrezco por
todas la intenciones de tu sagrado
Corazón: la salvación de las almas, la
reparación de los pecados, la unión de
todos los cristianos. Los ofrezco por
las intenciones de nuestros obispos, y
del apostolado de la oración y
particularmente por aquellas
recomendadas para este mes por el
Santo Padre.

Oración Diaria al Ángel de la Guardia

Ángel de Dios, Iluminadme,


Mi querido Guardián, Guardadme,
Bajo cuyo custodio Regid y guiadme,
Me puso el Señor- En este día. Amén.

"Al levantarse diariamente, uno reza 7 veces Gloria al Padre, etc., en honor del Angel
de la Guardia."
ORACIONES PARA DESPUES DE LA MISA Y LA SANTA COMUNION

Oración Ante un Crucifijo


Miradme, Oh mi amado y buen Jesús, postrado en Vuestra santísima presencia, Os
ruego con el mayor fervor que imprimáis en mi corazón vivos sentimientos de fe,
esperanza y caridad; verdadero dolor de mis pecados, y propósito firmísimo de
enmendarme; mientras que yo, con todo el amor, y toda la compasión de mi alma, voy
considerando Vuestras cinco Llagas; teniendo presente aquello que dijo de Vos el
santo profeta David: "Han taladrado Mis Manos y Mis Pies, y se pueden contar Mis
Huesos" (Salmo 21:17-18).

Padrenuestro, Ave María, y Gloria al Padre, etc. por las intenciones del Santo Padre.

Indulgencia plenaria cuando se reza después de la Santa Comunión. (S. Paen. Ap. 2 de Feb., 1934).

ANIMA CHRISTI
Alma de Cristo, santifícame.
Cuerpo de Cristo, sálvame.
Sangre de Cristo, embriágame.
Agua del Costado de Cristo, lávame.
Pasión de Cristo, confórtame.
O Buen Jesús, óyeme.
Dentro de Tus Llagas, escóndeme.
No permitas que me separe de Ti.
Del maligno enemigo, defiéndeme.
En la hora de mi muerte, llámame.
Y mándame ir a Ti.
Para que con Tus Santos Te alabe.
Por los siglos de los siglos. Amén.

Indulgencia de 300 días cada vez. Indul de 7 años si se reza después de la santa comunión-
San Ignacio de Loyola

El Rosario De Las Santas Llagas De Nuestro


Señor Jesucristo O La Corona De Misericordia
Se puede rezar en las cuentas del Santo Rosario
En las cuentas grandes se dice: Padre Eterno, yo Os ofrezco las LLAGAS de Nuestro
Señor Jesucristo - Para sanar las llagas de nuestras almas.

(300 días de indulgencia, cada vez.)


En las cuentas pequeñas de dice: Jesús mío, perdón y misericordia - Por los méritos
de Vuestras SANTAS LLAGAS.
(300 días de indulgencia, cada vez.)

La Sagrada Penitenciaria, Enero 15, 1924.

Nuestro Señor enseñó estas dos invocaciones a la religiosa, Sor María Marta
Chambon. Ella falleció en el convento de la Visitación en Chambery, Francia, el día 21
de marzo de 1907. Sor María Marta recibió una "doble Misión" de Nuestro Señor. Se le
ordenó invocar las SANTAS LLAGAS constantemente, y reavivar esta devoción en el
mundo entero.

Promesas de Nuestro Señor A Sor María Marta


"Yo concederé todo cuanto se Me pidiere por medio de esta invocación a Mis SANTAS
LLAGAS. Propagad esta devoción."

ORACION PARA DERROTAR LAS OBRAS DE SATANÁS


Oh Divino Padre Eterno, en unión con Vuestro Divino Hijo, y el Espíritu Santo, y por
medio del Inmaculado Corazón de María, Os suplico destruir el poder de Vuestros
peores enemigos: los espíritus malignos.
¡Arrojadlos a las cavernas más profundas del infierno y encadenadlos allí para
siempre! Tomad posesión de Vuestro Reino; pues ha sido creado por Vos mismo, y
muy justamente Os pertenece.
Padre Celestial, concedednos el dominio reinante del Sagrado Corazón de Jesús y del
Inmaculado Corazón de María.
Con cada latido de mi corazón y con cada respiro, repito esta oración por puro Amor
Vuestro. Amén.

Imprimatur, marzo, 1973. Richard H. Ackerman, Obispo de Covington

DEVOCIONES Y ORACIONES
TOMAD TIEMPO PARA ORAR ....
¡Es la fuerza más poderosa aquí en la tierra!
CUANDO ORAIS . . .
"Decid lo propuesto, y proponed cumplir lo dicho" "
"Rezad sin cesar."

LA ORACION A JESUS
"Señor Jesucristo, ten misericordia de mí…
(Se repite 600 veces al día.)

"DIOS GOBIERNA AL MUNDO, PERO LA ORACION GOBIERNA A DIOS."

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de Tus fieles, y enciende en ellos el fuego de
Tu amor.

V. Envía Tu Espíritu y todo será creado.


R. Y renovarás la faz de la tierra.

Oremos
Oh Dios, que iluminas e instruyes el corazón de los fieles con la luz del Espíritu Santo,
haz que en el mismo Espíritu, sepamos siempre apreciar el bien y ser llenos de Tus
consuelos divinos. Por Cristo Nuestro Señor. Amén.
Indulgencia de cinco años. Indulgencia plenaria bajo las condiciones usuales si se reza
esta oración cada día por un mes.

Enchiridion Indulgentium, 287

SE REZA CADA DIA AL LEVANTARSE:


"7 veces Gloria al Padre, etc." En honor del Espíritu Santo.

LA CORONA DE FE
En cada decena de Rosario se reza así:
En la cuenta grande se reza una vez el Credo Apostólico.

En las 10 cuentas pequeñas se dice:


"Jesús, María, Os amo, salvad almas;
salvad a los Consagrados."

Al concluir se reza 5 veces: "Dios te salve, Reina y Madre..."

La Santísima Virgen María le dijo a Santo Domingo las siguientes palabras: "Un día,
mediante el Rosario y el Escapulario, se salvará el mundo."

"El que muere vestido de este (Escapulario) no sufrirá las penas del fuego eterno."

Esta es la promesa de María Sma. a San Simón Stock, Julio 16, 1251.
Desde luego, su ESCAPULARIO debe significar algo muy profundo para usted. Es un
riquísimo OBSEQUIO del Cielo, que nos ha traído la misma Sma. Virgen María, y a
cada alma de dice así,"

LA MISMA SEÑORA NUESTRA:


"Perseverad llevando puesto devotamente el Sto. Escapulario, porque es mi hábito. El
hecho de andar vestido de este Habito mío, significa que estáis continuamente
pensando en mí; y que yo, en turno, siempre estoy pensando en vosotros y
ayudándoos en asegurar la vida eterna."

La Oración de San Simón Stock


La siguiente oración se conoce por nombre de "FLOS CARMELI." Es decir, "La Flor
del Carmelo”. Por siete siglos se ha conocido esta oración como una súplica segura a
Nuestra Bendita Madre y que jamás ha fallado en obtener su poderosa asistencia.

Oración
¡Oh bellísima Flor del Carmelo, fructífera Viña, Resplandor del Cielo, Madre singular
del Hijo de Dios, Virgen siempre Pura! Madre Santísima, después de habernos traído
al Hijo de Dios, permanecisteis intacta y sin mancha alguna. ¡Oh Bienaventurada
siempre Virgen, asistidme en esta necesidad! ¡Oh Estrella del Mar, auxiliad y
protegedme! Mostradme que sois mi Madre. ¡Oh María, sin pecado concebida.
Rogad por nosotros que recurrimos a Vos!
¡Madre y Ornamento del Carmelo, rogad por nosotros! ¡Virgen, Flor del Carmelo,
rogad por nosotros!
¡Patrona de los que visten el santo escapulario, rogad por nosotros! ¡Esperanza de los
que mueren con el santo escapulario, rogad por nosotros!
¡San José, fiel amigo del Sagrado Corazón, rogad por nosotros!
¡San José, castísimo esposo de María Santísima, rogad por nosotros! ¡San José,
nuestro gran patrón, rogad por nosotros! ¡Dulce Corazón de María, sed nuestra
salvación!

Oración A La Llaga Del Hombro de Jesucristo

¡Oh Amabilísimo Jesús, manso Cordero de Dios! Yo, miserable pecador, saludo y
adoro la Sagrada Llaga en Vuestro Hombro, donde habéis cargado la pesada Cruz. En
esta Sagrada Llaga, Vuestra Carne fue tan desgarrada, que hasta el mismo Hueso
quedó expuesto a la vista; y esto, en turno, Os ha causado una angustia profundísima.
Esta aflicción fue más aguda que todas las demás Heridas, en Vuestro Benditísimo
Cuerpo. ¡Oh mi afligidísimo Jesús! Os adoro; Os alabo; Os glorifico y Os doy gracias
por esta sagrada y muy dolorosa Herida. Por medio de ese agudísimo dolor, y por el
aplastante peso de la ponderosa Cruz, Os suplico que tengáis misericordia de mí que
soy un pobre pecador. Perdonad todos mis pecados, los mortales y veniales. Guiadme
en el camino al Cielo por el estrecho sendero de Vuestra sagrada Cruz. Amén.

INVOCACIONES EN HONOR DE LAS SANTAS LLAGAS DE NUESTRO SEÑOR


JESUCRISTO
Padre Eterno, yo Os ofrezco las Llagas de Nuestro Señor Jesucristo para sanar las
llagas de nuestras almas. Jesús mío, perdón y misericordia por los méritos de
Vuestras Santas Llagas.
Sor María Marta Chambon era un humilde religiosa de la Orden de la Visitación en
Chambery, Francia. Ella falleció en olor o estado de santidad, el día 21 de marzo de
1907. Según las afirmaciones de la misma religiosa, ella recibió de Nuestro Señor el
mandato de cumplir una MISION particular. Consistía de invocar y adorar las Santas
Llagas sin cesar. Así debía de reavivar esta devoción el los corazones de las criaturas.

Nuestro Señor le dijo:


"El alma que durante la vida ha honrado y estudiado las Llagas de Nuestro Señor
Jesucristo y que las ha ofrecido al Padre Eterno por las ánimas del Purgatorio, recibirá
su premio. Es decir, a la hora de la muerte, aquel devoto será acompañado por la
Santísima Virgen y los ángeles. Entonces, Nuestro Señor se le aparecerá glorioso y
resplandeciente en la Cruz. Y en este resplandor celestial, será recibido y coronado
por el mismOh Jesucristo Nuestro Señor."
"Jesús, María, Os amo. Salvad almas."

REZAD POR LAS ANIMAS DEL PURGATORIO


El mayor número de almas son liberadas durante la Consagración en la Misa, que
durante cualquier otro tiempo. No obstante, muchas almas vuelan al Cielo en la
Navidad. Esta liberación sigue después, en las fiestas de Nuestro Señor, en las de
Nuestra Señora, y en las fiestas de los grandes santos. Mediante las oraciones
ofrecidas a su favor, las ánimas del Purgatorio reciben insignes gracias en ciertas
otras ocasiones, por ejemplo, en su día natal, en el día de su bautismo, y en el
aniversario de su fallecimiento.

Aquí en la tierra, si nos dedicamos a ofrecer sufragios por las pobres ánimas del
Purgatorio, recibiremos el mismo favor después cuando sea nuestro turno. Entonces,
los fieles se acordarán de rezar por nosotros también. Por otra parte, Nuestro Señor
será compasivo con nosotros cuando estemos sufriendo en el Purgatorio.

La Santísima Virgen nos pide rezar por las Pobres Animas. Para este fin, Ella nos
recomienda las siguientes oraciones:

5 veces el Credo... 1 vez la Salve...


1 vez el Padrenuestro... 1 vez el Ave María...
1 vez Gloria al Padre...
1 vez "Réquiem" (Dales el descanso eterno, Señor, y que la luz perpetua ilumine
sobre ellos. Que descansen en paz. Amen.)

Nuestra Señora nos asegura que si rezamos estas oraciones, "¡podremos liberar
muchas, pero muchísimas almas!"
"Para las ánimas del Purgatorio, las Santas Llagas constituyen un verdadero tesoro de
Tesoros."
“Jesús, María, Os Amo. Salvad Almas”

LA SANTA BIBLIA - 2 Macabeos, Capítulo 12. Versículo 46:


"Es, pues, un pensamiento santo y saludable el rezar por los difuntos a fin de que sean
libres de las penas de sus pecados."

LA COMUNION ESPIRITUAL
La siguiente fórmula para hacer la comunión espiritual es aprobada por la Iglesia. En el
Rescripto de Noviembre 24, 1922, la Sagrada Congregación de Indulgencias efectuó
la aprobación de esta oración que se reza así:

"Oh Jesús, me dirijo hacia Vos en el Sagrario donde vivís oculto por amor mío. Yo Os
amo, Oh Dios mío, pero ahora no Os puedo recibir sacramentalmente en la Santa
Comunión. Sin embargo, venid a mi corazón, y visitadme con Vuestra gracia. Venid
espiritualmente a mi corazón y purificadme. Santificadme y haced que mi corazón sea
semejante al Vuestro. Amén."

Señor, yo no soy digno de que vengas a mi morada, pero di una sola palabra, y mi
alma quedará sana.

Indulgencia de 500 días, si se repite tres veces. (129 en La Raccolta, 1944).

El Cura de Ars ha dicho: "El efecto de una comunión espiritual en el alma es


semejante a un soplo sobre las brasas calientes y cubiertas, que ya mero se
apagaban. Al sentir que el amor a Dios se va enfriando en el alma, apresuradamente
se ha de hacer un comunión espiritual."

MENSAJE DE IMPORTANCIA MUNDIAL


Devoción al Doloroso e Inmaculado Corazón de María
Nuestro Señor ha confiado el siguiente mensaje a una humilde terciaria franciscana
llamada Berthe Petit. Berthe nació el 23 de enero, 1870, en el pueblo de Enghien,
Bélgica. A esta humilde terciaria franciscana, Nuestro Señor le dijo así:

"Enseñad a las almas el amor al Corazón de Mi Madre. Su Corazón Inmaculado fue


taladrado con las mismas angustias que desgarraron Mi Corazón." (Diciembre 25,
1909)

Durante la Hora Santa (Marzo 25, 1912) la Santísima Virgen habló con Berthe,
diciéndole: "Yo he dicho que me llamo la Inmaculada Concepción. Mas, para vos me
llamaré: La Madre del Corazón Doloroso.

Esta advocación me complace más que todas las demás, porque, se me ha concedido
por voluntad de mi Hijo. A medida que se propague esta advocación por doquier, se
derramarán insignes gracias sobre la humanidad. Serán gracias de misericordia, de
renovación espiritual, y de salvación."

ORACION
(Compuesto por Berthe Petit)

¡Doloroso e Inmaculado Corazón de María, habitación pura y santa! Cubrid mi alma


con vuestra protección maternal. Por este medio permaneceré fiel a la voz de Jesús, y
mi alma podrá corresponder a Su Amor, y obedecer Su Divina Voluntad.

Oh Madre mía, mi deseo es mantener ante mi vista sin cesar, vuestra participación de
Co-Redentora. Con este recuerdo, viviré íntimamente unida a vuestro Corazón
Inmaculado, que siempre permanece totalmente unido al Sagrado Corazón de Vuestro
Divino Hijo.
Por los méritos de vuestras virtudes y angustias, clavadme a este Divino Corazón.
Protegedme ahora y siempre.

La Oración O Bendición Contra Las Tempestades


Es De Gran Importancia

Jesucristo, el Rey de la Gloria, ha venido en paz.† Dios se hizo Hombre, † y el Verbo


se hizo Carne. † Cristo sufrió. Cristo fue crucificado. † Cristo murió. † Cristo resucitó
de entre los muertos. † Cristo subió a los Cielos. † Cristo triunfa. † Cristo reina. †
Cristo impera. † Que Cristo nos proteja de todas las tempestades y de los
relámpagos.† Cristo ha pasado en medio de estas tormentas en paz.† Y el Verbo se
hizo Carne.† Con María Santísima, Cristo habita en nosotros.† Huid espíritus malignos
del enemigo; porque el León de la generación de Juda, la raíz de David ha triunfado.†
¡Santo Dios!† ¡Dios Santo. Todopoderoso! † ¡Dios, Santo Inmortal! † ¡Ten piedad de
nosotros. Amén!.

ORACION A SAN MIGUEL


San Miguel, Arcángel, defiéndenos en la batalla. Sé nuestro amparo contra la
perversidad y acechanzas del demonio. "Reprímale, Dios", pedimos suplicantes; y tu,
príncipe de la milicia celestial, arroja al infierno, con el divino poder, a satanás y a los
otros espíritus malignos que andan dispersos por el mundo para la perdición de las
almas. Amén.
De la Raccolta, 447. Indulgencia de 3 años.
MARIA. REINA DE LOS SANTOS ANGELES
¡ROGAD POR NOSOTROS!
*********
(Esta poderosa oración del exorcismo fue compuesta por S.S. León XIII. En una visión,
se le presentó la espantosa batalla que efectuará entre satanás y San Miguel tocante a
la Iglesia del futuro. ¡Ahora, más que nunca, la Iglesia necesita la intercesión de San
Miguel! Que se rece esta oración diariamente, por favor.)
"Jesús, María, Os amo. Salvad almas."

Acto De Contrición Sincero


CORONA DE SAN MIGUEL
Un día San Miguel Arcángel apareció a la devota sierva de Dios, Antonia do Astonaco.
El arcángel le dijo a la religiosa que él deseaba ser honrado mediante la recitación de
nueve salutaciones. Estas nueve plegarias corresponden a los nueve coros de
ángeles. Consiste la corona de un Padrenuestro y tres veces el Ave María, en honor
de cada coro
angelical.

Promesas De San Miguel


A los que practican esta devoción en su honor, el arcángel promete grandes
bendiciones. Promete enviar un ángel de cada coro angelical para acompañar a los
devotos a la hora de la Santa Comunión. Además, a los que recitarán estas nueve
salutaciones todos los días, les asegura que disfrutarán de su asistencia continua; es
decir, durante esta vida y también después de la muerte. Aún más, serán
acompañados de todos los ángeles; y con todos sus seres queridos, parientes y
familiares serán librados del Purgatorio.

Método De Rezar Esta Corona


Se empieza la corona rezando en la medalla, la siguiente invocación:

Oh Dios, ven a mi ayuda.


Apresúrate, Señor, a socorrerme.
Gloria al Padre, etc.

Siguiendo los números desde 1 a 9, señalados por la flecha en la gráfica, se dice: un


Padre Nuestro y tres Ave Marías, después de cada salutación, así:

1
Por la intercesión de San Miguel y el coro celestial de los Serafines, que Dios Nuestro
Señor prepare nuestras almas; y así recibir dignamente en nuestros corazones, el
fuego de la caridad perfecta. Amén. (PN. y 3 Aves)

2
Por la intercesión de San Miguel y el coro celestial de los Querubines, que Dios
Nuestro Señor prepare nuestras almas; y así recibir dignamente en nuestros
corazones, el fuego de la caridad perfecta. Amén. (PN. y 3 Aves)

3
Por la intercesión de San Miguel y el coro celestial de los Tronos, que Dios Nuestro
Señor derrame en nuestros corazones, el verdadero y sincero espíritu de humildad.
Amén. (PN. y 3 Aves)

4
Por la intercesión de San Miguel y el coro celestial de Dominaciones, que Dios Nuestro
Señor nos conceda la gracia de controlar nuestros sentidos, y así dominar nuestras
pasiones. Amén. (PN. y 3 Aves)

5
Por la intercesión de San Miguel y el coro celestial de Potestades, que Dios Nuestro
Señor proteja nuestras almas contra las acechanzas del demonio. Amén. (PN. y 3
Aves)

6
Por la intercesión de San Miguel y el coro celestial de las Virtudes, que Dios Nuestro
Señor nos conserve de todo mal y no nos deje caer en la tentación. Amén. (PN y 3
Aves)

7
Por la intercesión de San Miguel y el coro celestial de los Principados, que Dios
Nuestro Señor se digne llenar nuestras almas con el verdadero espíritu de la
obediencia. Amén. (PN. y 3 Aves)

8
Por la intercesión de San Miguel y el coro celestial de los Arcángeles, que Dios
Nuestro Señor nos conceda la gracia de la perseverancia final en la fe, y en las
buenas obras; y así nos lleve a la gloria del Paraíso. Amén. (PN. y 3 Aves)

9
Por la intercesión de San Miguel y el coro celestial de los Ángeles, que Dios Nuestro
Señor nos conceda la gracia de ser protegidos por ellos, durante esta vida mortal y
que nos guíen a la gloria eterna. Amén. (PN y 3 Aves)

Siguiendo la flecha en la gráfica que marca los números 10 a 13, se reza un


Padrenuestro en honor de cada uno de los siguientes ángeles, como se indica:

#10, a San Miguel; #11, a San Gabriel; #12 a San Rafael; #13, al Ángel de la Guarda.
La corona de San Miguel se termina con las siguientes oraciones:

Oh glorioso príncipe, San Miguel, jefe principal de la milicia celestial, guardián


fidelísimo de las almas, vencedor eficaz de los espíritus rebeldes, fiel Servidor en el
palacio del Rey Divino, sois nuestro admirable guía y conductor. Vos que brilláis con
excelente resplandor y con virtud sobrehumana, libradnos de todo mal. Con plena
confianza recurrimos a vos. Asistidnos con vuestra afable protección, para que
seamos más y más fieles al servicio de Dios, todos los días de nuestra vida.

V Rogad por nosotros, Oh glorioso San Miguel, príncipe de la Iglesia de Jesucristo.

R Para que seamos dignos de alcanzar sus promesas.

ORACION
Omnipotente y Eterno Dios, Os adoramos y bendecimos. En Vuestra maravillosa
bondad, y con el misericordioso deseo de salvar las almas del género humano, habéis
escogido al glorioso Arcángel San Miguel como príncipe de Vuestra Iglesia.
Humildemente Os suplicamos, Padre Celestial, que nos libréis de nuestros enemigos.
En la hora de la muerte, no permitáis que ningún espíritu maligno se nos acerque para
perjudicar nuestras almas. Oh Dios y Señor Nuestro, guiadnos por medio de este
mismo arcángel. Enviadle que nos conduzca a la presencia de Vuestra Excelsa y
Divina Majestad. Os lo pedimos por los méritos de Jesucristo, Nuestro Señor. Amén.

(Con aprobación eclesiástica)

SALVE REGINA
La Salve
¡Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida y dulzura, esperanza nuestra, ¡Dios
te salve! A ti llamamos los desterrados hijos de Eva. A ti suspiramos gimiendo y
llorando en este valle de lágrimas. ¡Ea, pues, Señora, abogada nuestra! Vuelve a
nosotros esos tus ojos misericordiosos. Y después de este destierro, muéstranos a
Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clemente, Oh piadosa, Oh dulce Virgen María!
Amén.

Se puede rezar - de pie - o con brazos en cruz.

"5 años de indulgencia"

ORACION
(Compuesta Por Sta. Teresita de Lisieux)

Oh Jesús, en Vuestra amarga Pasión habéis sido el "Reproche de los Hombres y el


Hombre de Dolor". Venero Vuestra Santa Faz en la cual ha resplandecido la belleza y
mansedumbre de Vuestra Divinidad. En esas facciones tan desfiguradas, reconozco
Vuestro Amor infinito, y anhelo amaros y haceros amar...

¡Concededme la dicha de contemplar Vuestra gloriosa Faz en el Cielo!

(El nombre de Sta. Teresita en religión era: Sor Teresa de Niño Jesús y de la Santa
Faz.)

Imprimatur: JOANNES HENRICUS Ep. Portus Magni, die 3 Oct. 1958.


"Jesús, María, Os amo. Salvad almas".
LA FLECHA DE ORO
Que el Santísimo, Sacratísimo, Adorable, Incomprensible e Inefable Nombre de Dios
sea por siempre alabado y bendecido. Que sea amado, adorado y glorificado en el
Cielo, en la Tierra, y debajo de la Tierra por todas las criaturas de Dios, y por el
Sagrado Corazón de Nuestro Señor Jesucristo, en el Santísimo Sacramento del Altar.
Esta oración fue revelada por Nuestro Señor a una religiosa carmelita para
desagraviar las blasfemias. Ocurrió en la ciudad de Tours en 1843.

Nuestro Señor le dijo: "Esta flecha de oro punzará Mi Corazón deleitosamente, y


sanarán las heridas causadas por las blasfemias."

Imprimatur
T. J. Tcolen, Arzobispo de Mobile-Birm.

LA CORONA DE LA DIVINA MISERICORDIA


Nuestro Señor le dijo a la religiosa, Sor Faustina, (1905 - 1938): "Recitarás esta
CORONA en las cuentas del ROSARIO en la siguiente manera:

"Primeramente, dirás un PADRE NUESTRO, un AVE MARÍA, y un CREDO. Entonces,


en las cuentas donde se reza el PADRE NUESTRO di estas palabras:

"Padre Eterno, yo Os ofrezco el Cuerpo y la Sangre, el Alma y la Divinidad de Vuestro


Amadísimo Hijo, Jesucristo, Nuestro Señor y Salvador, en desagravio por nuestros
pecados, y por los pecados de todo el mundo”.

“En las CUENTAS del AVE MARIA, di las siguientes palabras: 'Por Su DOLOROSA
PASION, ten piedad de nosotros y de todo el mundo."

"Al concluir, repite las siguientes palabras TRES VECES: ¡Santo Dios, Santo Fuerte,
Santo Inmortal!. Ten piedad de nosotros y de todo el mundo”.

A LAS TRES DE LA TARDE: ES LA HORA DE GRAN MISERICORDIA


A las TRES DE LA TARDE, implora Mi piedad especialmente por los pecadores. Y
siquiera por un breve momento, medita profundamente en Mi PASION: particularmente
en Mi ABANDONO durante los momentos de Mi AGONIA. Esta es la HORA de GRAN
MISERICORDIA para TODO el MUNDO...En esta HORA, Yo no le negaré a ninguna
alma, nada de lo que se Me pidiere a través de Mi PASION.

He Aquí Vuestra Fórmula De


CONSAGRACION A JESUCRISTO, LA SABIDURIA ENCARNADA, A TRAVES DE LA
SANTISIMA VIRGEN MARIA

Por San Luis De Montfort

¡Oh Eterna Sabiduría del Verbo Encarnado! ¡Oh Dulcísimo y Adorabilísimo Jesús!
¡Sois Verdadero Dios y Verdadero Hombre, Hijo unigénito del Padre Eterno, y de la
Bienaventurada siempre Virgen María! Os adoro profundamente en el Seno
resplandeciente de Vuestro Padre Celestial, por toda la eternidad. También adoro la
Encarnación Vuestra en el Seno Virginal de Vuestra dignísima Madre, María
Santísima.

Os doy gracias por haberos aniquilado, tomando la forma de un esclavo, para


rescatarme de la esclavitud cruel del demonio. Os alabo y glorifico por haberos
sometido plenamente a María, Vuestra Madre Santísima y esto para convertirme en
Vuestro fiel esclavo por medición de Ella. Mas, ¡ay de mí! He sido ingrato e infiel. No
he cumplido las solemnes promesas que hice en mi bautismo. Y siendo que no he
cumplido mis obligaciones, no merezco ser llamado Vuestro hijo; ni siquiera Vuestro
esclavo. Ya que no hay nada en mí que no merezca Vuestra cólera, y Vuestra repulsa,
no me atrevo a presentarme a solas ante Vuestra Santa y Augusta Majestad. Por esta
razón, acudo a Vuestra Santísima Madre; pues me la habéis preparado y asignado
como Medianera, ante Vuestra divina presencia. A través de Ella espero obtener la
verdadera contrición, el perdón de mis pecados, y la gracia de adquirir y preservar la
sabiduría.

¡Salve, Oh María Inmaculada, Tabernáculo Viviente de la Divinidad! ¡La Sabiduría


Divina se ha complacido en ocultarse aquí, para ser adorado por los ángeles, y por
todos los hombres! ¡Salve, Oh Reina del Cielo y de la Tierra, a cuyo imperio todo está
sujeto bajo el dominio de Dios! ¡Salve, Refugio de los pecadores, cuya misericordia no
desampara a nadie! Escuchad mis deseos de poseer la Divina Sabiduría. A este fin,
recibid mis votos y ofrendas que humildemente os presento ahora: Yo, N.,... pecador
infiel, renuevo y ratifico en vuestras manos, mis votos bautismales este día. Renuncio
para siempre a satanás, a sus pompas y a sus obras; y me entrego enteramente a
Jesucristo, la Sabiduría Encarnada, para cargar mi cruz y seguirle a Él, todos los días
de mi vida. Y deseo servirle con mayor fidelidad y más de los que he demostrado en el
pasado.

En la presencia de toda la Corte Celestial, deseo elegiros, Oh Virgen Santa,


como Madre y Señora mía. Me entrego y consagro totalmente a vos con todo lo
que me pertenece en estado de esclavitud. Os entrego mi cuerpo, mi alma, y
todos mis bienes, tanto interiores como exteriores. Os ofrezco aun, el valor de
todas mis buenas obras, pasadas, presentes y futuras. A vos entrego el pleno
derecho de disponer de mí, y de todo lo que me concierne sin excepción,
según os complace. Y todo esto ofrezco por mayor gloria de Dios durante el
tiempo y por toda la eternidad.

Recibid, Oh Virgen benigna, esta pequeña oferta de mi esclavitud. Os la ofrezco en


honor, y en unión de la humildad con que la Eterna Sabiduría se dignó someterse a
vuestra Maternidad. También rindo homenaje al dominio que ambos tenéis sobre este
pobre pecador y agradezco a la Santísima Trinidad por los privilegios con que os ha
colmado. Declaro, que en adelante, deseo honraros y obedeceros plenamente, en
todas las cosas, como vuestro verdadero esclavo.

¡Oh Madre admirable! Presentadme a vuestro amable Hijo como Su esclavo eterno.
Así como Él me ha redimido por vuestra mediación, así mismo pido que me reciba por
vuestra intervención. ¡Oh Madre de misericordia, concededme la gracia de obtener la
verdadera sabiduría de Dios! A este fin, os suplico recibirme con los que amáis y
enseñáis, y con todos los que habéis guiado, alimentado y protegido, como hijos y
esclavos vuestros.

¡Oh Virgen fiel! Ayudadme para que en todas las cosas, yo sea un discípulo, imitador y
esclavo perfecto, de la Sabiduría Encarnada, Jesucristo, Vuestro Divino Hijo. De este
modo, mediante vuestra intercesión, alcanzaré la plenitud de la edad de Cristo aquí en
la tierra, y gozar plenamente de Su gloria en el Cielo. Amén.

(Indulgencia plenaria bajo las condiciones usuales, en la Fiesta de la Inmaculada


Concepción, y el día 28 de abril.

- Preces et Pia Opera, 75.)


“Jesús, María, Os amo. Salvad almas”.

CATENA LEGIONIS
(CADENA DE LA LEGION)
Antífona - ¿Quién es ésta que viene como la aurora, bella como la luna,
resplandeciente como el sol, terrible como un ejército en orden de batalla?

Mi alma glorifica al Señor.

Y Mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador.

Porque ha puesto los ojos en la bajeza de Su esclava; por tanto, ya desde ahora Me
llamarán bienaventurada todas las generaciones.

Porque Aquel que es Todopoderoso ha hecho grandes cosas en mí, cuyo nombre es
santo.

Y su misericordia es de generación a generación, a los que le temen. Hizo alarde del


poder de su brazo; deshizo las miras del corazón de los soberbios.

Derribó del solio a los poderosos y ensalzó a los humildes.

Colmó de bienes a los hambrientos y a los ricos los despidió sin nada.

Acordándose de su misericordia, acogió a Israel Su siervo.

Según la promesa que hizo a nuestros padres, a Abraham y a su descendencia, por


los siglos de los siglos.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona. - ¿Quién es ésta que viene como la aurora, bella como la luna,
resplandeciente como el sol, terrible como un ejército en orden de batalla?

V. - Oh María, sin pecado concebida.


R. - Rogad por nosotros que recurrimos a Vos.

Oremos
Oh Señor, Jesucristo, Vos sois nuestro Medianero ante Dios Padre. Os habéis
complacido en elegir a la Santísima Virgen, Vuestra Madre, como nuestra Medianera
ante Vos, y Madre nuestra también. En Vuestra gran misericordia, Os suplicamos
mirar con ojos de piedad, a todos los que se Os acercan pidiendo favores. Conceded,
Señor, todo lo pedido llenando de gozo a las almas confiadas. Os lo pedimos por la
intercesión de la Santísima Virgen María. Amén.

"Jesús, María, Os amo. Salvad almas."

LETANIA DE LA HUMILDAD
(Devoción privada únicamente)
Su Eminencia el Cardenal Merry de Val acostumbraba rezar esta letanía diariamente,
después de celebrar la Santa Misa.
¡Oh Jesús! manso y humilde de Corazón, escúchame.
Del deseo de ser estimado,
Del deseo de ser amado,
Del deseo de ser ensalzado,
Del deseo de ser honrado,
Del deseo del alabado,
Del deseo de ser preferido,
Del deseo de ser consultado,
Del deseo de ser aprobado,

Líbrame, Jesús.
Del temor de ser humillado,
Del temor de ser despreciado,
Del temor de ser reprendido,
Del temor de ser calumniado,
Del temor de ser olvidado,
Del temor de ser ridiculizado,
Del temor de la injusticia,
Del temor de ser sospechado,

Líbrame, Jesús.
Que los demás sean más amados que yo,
Que los demás sean más estimados que yo,
Que en la opinión del mundo, otros sean engrandecidos y yo humillado,
Que los demás sean preferidos y yo abandonado,
Que los demás sean alabados y yo menospreciado,
Que los demás sean elegidos en vez de mí en todo,
Que los demás sean más santos que yo, siendo que yo me santifique
debidamente,
Jesús, concédeme la gracia de desearlo.

Imprimatur: James A McNulty. Obispo de Paterson, N.J.

ORACION A LA SAGRADA CABEZA DE NUESTRO SEÑOR


Como El Sitio De La Sabiduría Divina

SABIDURIA de la Sagrada Cabeza, guiadme en todos mis pasos. Oh Amor del


Sagrado Corazón, consumidme en Vuestro fuego.
Rezar tres Glorias en honor de la Divina Voluntad, Memoria y Entendimiento.
¡Oh sitio de la Divina Sabiduría, Guía poderosa que gobernáis todos los movimientos y
todo el Amor del Sagrado Corazón! Que seáis reconocida por todos los
entendimientos, amada por todos los corazones, y alabada por todas las lenguas,
ahora y siempre.

Imprimatur: Jacobus Canonicus Carr, Pro Epo Liverpolitano

LETANIA A LA SAGRADA CABEZA DE JESUS


Señor, ten piedad de nosotros. Cristo, ten piedad de nosotros. Señor, ten piedad de
nosotros. Jesús, escúchanos.
Dios, Padre Celestial, ten piedad de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros. Dios Espíritu Santo, ten
piedad de nosotros.
Sagrada Cabeza de Jesús, formada por el Espíritu Santo en el Seno de la Virgen
María, "GUIANOS EN TODOS NUESTROS PASOS."

(Después de cada invocación se dice: “GUIANOS, etc.)


Sagrada Cabeza de Jesús, sustancialmente unida al Verbo Divino,
Sagrada Cabeza de Jesús, templo de la Sabiduría Divina,
Sagrada Cabeza de Jesús, centro de la Luz Eterna,
Sagrada Cabeza de Jesús, sagrario del conocimiento divino,
Sagrada Cabeza de Jesús, salvaguardia contra el error,
Sagrada Cabeza de Jesús, Sol luminoso del Cielo y de la Tierra.
Sagrada Cabeza de Jesús, tesoro de la ciencia y promesa de la fe,
Sagrada Cabeza de Jesús, radiante de Belleza, justicia y amor,
Sagrada Cabeza de Jesús, repleta de gracia y de verdad,
Sagrada Cabeza de Jesús, vivo testimonio de la humildad,
Sagrada Cabeza de Jesús, reflejo de la Majestad Infinita de Dios,
Sagrada Cabeza de Jesús, centro del universo,
Sagrada Cabeza de Jesús, objeto de la satisfacción de Dios Padre,
Sagrada Cabeza de Jesús, donde ha reposado el Espíritu Santo,
Sagrada Cabeza de Jesús, circundada de gloria en el Monte Tabor,
Sagrada Cabeza de Jesús, que no tuvo donde descansar aquí en la tierra,
Sagrada Cabeza de Jesús, consolada por la fragante unción de Magdalena,
Sagrada Cabeza de Jesús, bañada de sudor sangriento en Getsemaní,
Sagrada Cabeza de Jesús, que ha llorado por nuestros pecados,
Sagrada Cabeza de Jesús, coronada de espinas,
Sagrada Cabeza de Jesús, ultrajada por los oprobios de la Pasión,
Sagrada Cabeza de Jesús, consolada por el amoroso gesto de Verónica,
Sagrada Cabeza de Jesús, inclinada hacia el mundo terrestre que fue redimido al
momento de la muerte en el Calvario,
Sagrada Cabeza de Jesús, Luz de cada ser humano nacido en la tierra,
Sagrada Cabeza de Jesús, Guía y esperanza nuestra,
Sagrada Cabeza de Jesús, que conoce todas nuestras necesidades,
Sagrada Cabeza de Jesús, que nos concede todo género de gracia,
Sagrada Cabeza de Jesús, que gobierna todos los movimientos del Sagrado Corazón,
Sagrada Cabeza de Jesús, que deseamos adorar y ensalzar en todo el mundo,
Sagrada Cabeza de Jesús, que conoce todos los secretos de nuestros corazones,
Sagrada Cabeza de Jesús, que embelesa a todos los ángeles y santos,
Sagrada Cabeza de Jesús, que esperamos un día contemplar a cara descubierta para
siempre,
Dulcísimo Jesús, adoramos Vuestra Sagrada Cabeza y nos entregamos rendidamente
a todos los decretos de Vuestra Sabiduría infinita.

Esta letanía fue traducida originalmente del francés y lleva el “Imprimatur” de dos prelados: el Arzobispo
Fredericus Gul, Liverpol, Abril, 1927, y el Prelado Richardus, Liverpol, Spt. 1931.

NOVENA EFICAZ AL SAGRADO CORAZON DE JESUS

I. - Oh Jesús mío, habéis dicho: “En verdad os digo, pedid y recibiréis; buscad y
encontraréis; llamad y se os abrirá”. He aquí que llamo, busco y pido la gracia
de...
Padrenuestro, Ave María, Gloria al Padre, etc. Sagrado Corazón de Jesús, en
Vos confío.
II. - Oh mi Jesús, habéis dicho: "En verdad os digo, lo que se pidiese a Mi Padre
en Mi Nombre, Él lo dará a vosotros”. He aquí que en Vuestro Nombre, le pido
al Padre Celestial la gracia de...
Padrenuestro, Ave María, Gloria al Padre, etc. Sagrado Corazón de Jesús, en
Vos confío.

III. - Oh mi Jesús, habéis dicho: "En verdad os digo, que el cielo y la tierra
pasarán, pero Mis palabras no pasarán jamás”. He aquí que, animado por
Vuestras infalibles palabras, ahora pido la gracia de...
Padrenuestro, Ave María, Gloria al Padre, etc. Sagrado Corazón de Jesús, en
Vos confío.

Oh Sagrado Corazón de Jesús, solamente una cosa se Os ha de ser imposible y ese


consiste en no tener compasión de los afligidos. Ten piedad de nosotros miserables
pecadores y conceded la gracia que Os pedimos, mediante el Doloroso e Inmaculado
Corazón de María, Vuestra tierna Madre, y nuestra Madre compasiva.
Rezad "La Salve" y se añade la siguiente jaculatoria: San José, Padre Guardián de
Jesús, rogad por nosotros.

P.S. - El Padre Pío rezaba esta novena diariamente, para todos los que
recomendaban a sus oraciones.

CONSAGRANDO LAS ULTIMAS DOS HORAS DE NUESTRA VIDA A LA


SANTISIMA VIRGEN
Compuesta por el recién fallecido,
Rev. Fr. Ildefonso M. Izaguirre, O.P.

Postrado a Vuestros pies, y humillado por mis pecados, con plena confianza
acudo a Vos, ¡Oh María! Os ruego aceptar la petición que mi corazón os viene a
presentar para los últimos momentos de mi vida. Madre querida, deseo pedir Vuestra
protección y maternal amor a fin de que, al instante decisivo, hagáis todo cuanto
Vuestro amor os sugiera en mi favor.
A Vos, Oh Madre de mi alma, consagro LAS ÚLTIMAS DOS HORAS de mi
vida. Apresuraos a mi lado, y recibid mi último suspiro. Y cuando la muerte haya
destrozado el hilo de mis días, presentad mi alma a Jesús, diciéndole: “YO LA AMO”.
Esa única palabra Vuestra, bastará para asegurarme la bendición de Dios y la dicha
de contemplaros por toda la eternidad.

¡Oh Madre y Esperanza mía! En Vos confío. Y mi confianza no será en vano.


¡Oh María! ¡Rogad por Vuestro hijo y conducidle a Jesús! Amén.

“Abandonar a la Madre es un solo paso de abandonar al Hijo”.

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