Las Quince Oraciones de Santa Brígida
Las Quince Oraciones de Santa Brígida
Editadas bajo sanción del decreto del 15 de noviembre de 1966, publicado en la Acta
Apostolicae Sedis, tomo 58, número 16, del 29 diciembre de 1966.
ORACIONES
Aprobadas por El Papa Pio IX
Magníficas promesas transmitidas a Santa Brígida de Suecia Tocante a las
Revelaciones de Santa Bridgida, el Papa Benedicto XV se expresó de la siguiente
manera:
“La aprobación de estas revelaciones implica nada más que esto: Después de una
examen lento y detenido, se permite publicar estas revelaciones para el bien espiritual
de todos los fieles. Y, aunque no se les atribuye el mismo grado de fe, igual a que se
les rinde a las verdades de la religión bajo pena; sin embargo, se les permite creer con
fe humana. Es decir, conforme a las reglas de prudencia, por las cuales son probables.
Por tanto, estando ya adecuadamente afirmadas y apoyadas por suficientes motivos,
pueden ser piadosamente creídas”.
F. J. GIRARD, V. G.
Estas oraciones y estas promesas fueron copiadas de un libro impreso en Tolosa
(Francia) en el año 1740. Fueron publicadas por el Padre Adrien Parvilliers, de la
Compañía de Jesús. El Padre Adrien era jesuita, misionario apostólico, en la Tierra
Santa. Este sacerdote obtuvo la aprobación, el permiso y la recomendación que se
requerían para difundir estas Oraciones.
Los padres de familia, maestros y maestras que enseñan estas oraciones a los
pequeños, por lo menos durante un año, serán premiados de Dios. Esta promesa se
aplica igualmente a los que se las facilitan a otros. Se les asegura el privilegio de ser
preservados durante la vida, de todo accidente grave, que pudiera ocasionar la
pérdida
de alguno de sus cinco sentidos.
El papa Pio IX declaró conocimiento de estas oraciones con el acto de presentar el
Prólogo. De esta manera, el Sumo Pontífice admitió la autenticidad de estas plegarias
para el bien de las almas; y firmó la aprobación el día 31 de mayo de 1862.
Esta declaración del Santo Padre Pío IX fue confirmada con actos tangibles y
concretos. Las promesas ya se han realizado a favor de todas las personas que han
rezado estas oraciones. Además, se han producido numerosos hechos
sobrenaturales. Por este medio, Dios se ha dignado dar a conocer la rigurosa
veracidad de estas oraciones y promesas. Una colección de pequeños libros,
incluyendo estas oraciones, fue aprobada por el Gran Congreso de Malines, el día 22
de agosto de 1863.
Pregunta: - Para obtener los PRIVILEGIOS, ¿es necesario rezar las oraciones cada
día, y sin interrupción?
Respuesta: - No se debe faltar. Si faltase por alguna vez, se perderán los
PRIVILEGIOS. Se debería de empezar de nuevo otra vez rezando las oraciones
diariamente por el año entero. Suponiendo que durante el año completo se rezan 5480
oraciones. Se debe rezar con devoción, concentrando en las palabras que se
pronuncian.
Estas operaciones pueden servir también de Vía Crucis.
Los que visitan a la Iglesia de San Pablo en Roma todavía pueden contemplar el
Crucifijo Milagroso, colocado arriba del Sagrario, se encuentra en la Capilla del
Santísimo Sacramento. Este Crucifijo Milagroso fue esculpido por Pierre Cavallini. Es
el mismo crucifijo ante cual estuvo arrodillada Santa Brígida cuando recibió estas 15
Oraciones del mismo Nuestro Señor. Además, en esa misma Iglesia de San Pablo hay
una inscripción conmemorando este evento, en latín: “Pendentis, Pendente Dei verba
accepit aure accipit et verbum corde Bigitta Deum. Anno Jubilei MCCCL”.
Por mucho tiempo, Santa Brígida deseado saber cuántos latigazos había recibido
Nuestro Señor en Su Pasión. Cierto día se le apareció Jesucristo, diciéndole: “Recibí
en Mi Cuerpo cinco mil, cuatro cientos ochenta latigazos; son 5,480 azotes. Si queréis
honrarlos en verdad, con alguna veneración, decid 15 veces el Padre Nuestro; también
15 veces el Ave María, con las siguientes oraciones, durante un año completo. Al
terminar el año, habréis venerado cada una de Mis Llagas”. (Nuestro Señor mismo le
dictó las oraciones a la santa.)
Entonces, Nuestro Señor hizo las siguientes PROMESAS, a las personas que se
dedicaran a rezar estas oraciones, por todo un año. He aquí las PROMESAS:
Las Promesas
Primera Oración
Padre Nuestro - Ave María. Oh Jesucristo! ¡Sois la eterna dulzura de todos los que Os
aman; la alegría que sobrepasa toda gozo y deseo; la salvación y esperanza de todos
los pecadores! Habéis manifestado no tener mayor deseo que el de permanecer en
medio de los hombres, en la tierra. Los amáis hasta el punto de asumir la naturaleza
humana, en la plenitud de los tiempos, por amor a ellos. Acordaos de todos los
sufrimientos que habéis soportado desde el instante de Vuestra Sagrada Pasión; así
como fue decretado y ordenado desde toda la eternidad, según el plan divino.
Acordaos, Oh Señor, que durante la última cena con Vuestros discípulos les habéis
lavado los pies; y después, les distéis Vuestro Sacratísimo Cuerpo, y Vuestra Sangre
Preciosísima. Luego, confortándolos con dulzura, les anunciasteis Vuestra próxima
Pasión.
Acordaos de la tristeza y amargura que habéis experimentado en Vuestra alma, como
Vos mismo lo afirmasteis, diciendo: “Mi alma está triste hasta la muerte”.
Acordaos de todos los temores, las angustias y los dolores que habéis soportado, en
Vuestro Sagrado Cuerpo, antes del suplicio de la crucifixión. Después de haber orado
tres veces, todo bañado de sudor sangriento, fuisteis traicionado por Vuestro discípulo,
Judas; apresado por los habitantes de una nación que habíais escogido y enaltecido.
Fuisteis acusado por falsos testigos e injustamente juzgado por tres jueces; todo lo
cual sucedió en la flor de Vuestra madurez, y en la solemne estación pascual.
Acordaos que fuisteis despojado de Vuestra propia vestidura, y revestido con manto
de irrisión. Os cubrieron los Ojos y la Cara infligiendo bofetadas. Después,
coronándoos de espinas, pusieron en Vuestras manos una caña. Finalmente, fuisteis
atado a la columna, desgarrado con azotes, y agobiado de oprobios y ultrajes.
En memoria de todas estas penas y dolores que habéis soportado antes de Vuestra
Pasión en la Cruz, concededme antes de morir, una contrición verdadera, una
confesión sincera y completa, adecuada satisfacción; y la remisión de todos mis
pecados. Amen.
Segunda Oración
Padre Nuestro - Ave María.
¡Oh Jesús! la verdadera libertad de los ángeles, y paraíso de delicias! Acordaos del
horror y la tristeza que fuisteis oprimido, cuando Vuestros enemigos como leones
furiosos, Os rodearon con miles de injurias: salivazos, bofetadas, laceraciones,
arañazos y otros suplicios inauditos. Os atormentaron a su antojo. En consideración de
estos tormentos y a las palabras injuriosas, Os suplico, ¡Oh mi Salvador, y Redentor!
que me libres de todos mis enemigos visibles e invisibles y que, bajo Vuestra
protección, hagáis que yo alcance la perfección de la salvación eterna. Amén.
Tercera Oración
Padre Nuestro - Ave María.
¡Oh Jesús! Creador del Cielo y de la Tierra, al que nada puede contener ni limitar! Vos
abarcáis todo; todo es sostenido bajo Vuestra amorosa potestad. Acordaos del dolor
muy amargo que sufristeis cuando los judíos, con gruesos clavos cuadrados, golpe a
golpe, clavaron Vuestras Sagradas Manos y Pies a la Cruz. Y no viéndoos en un
estado suficientemente lamentable para satisfacer su furor, agrandaron Vuestras
Llagas, agregando dolor sobre dolor. Con indescriptible crueldad, extendieron Vuestro
Cuerpo en la Cruz. Y con jalones y estirones violentos, en toda dirección, dislocaron
Vuestros Huesos.
O Jesús, en memoria de este santo dolor que habéis soportado con tanto amor en la
Cruz, Os suplico concederme la gracia de temeros y amaros. Amen.
Cuarta Oración
Padre Nuestro - Ave María.
¡Oh Jesús, Médico Celestial, elevado en la Cruz para curar nuestras llagas con las
Vuestras! Acordaos que las contusiones y los desfallecimientos que habéis sufrido en
todos Vuestros Miembros; y que fueron distendidos a tal grado, que no ha habido dolor
semejante al Vuestro. Desde la cima de la cabeza hasta la planta de los pies, ninguna
parte de Vuestro Cuerpo estaba exenta de tormentos. Sin embargo, olvidando todos
Vuestros sufrimientos, no dejasteis de pedir por Vuestros enemigos, a Vuestro Padre
Celestial, diciéndole: "Padre, perdónalos no saben lo que hacen”.
Por esta inmensa misericordia, y en memoria de estos sufrimientos, Os hago esta
súplica: conceded que el recuerdo de Vuestra muy amarga Pasión, nos alcance una
perfecta contrición, y la remisión de todos nuestros pecados. Amén.
Quinta Oración
Padre Nuestro - Ave María.
¡Oh Jesús, Espejo de Resplendor Eterno! Acordáos de la tristeza aguda que habéis
sentido al contemplar con anticipación, las almas que habían de condenarse. A la luz
de Vuestra Divinidad, habéis vislumbrado la predestinación de aquellos que se
salvarían, mediante los méritos de Vuestra Sagrada Pasión. Simultáneamente habéis
contemplado tristemente la inmensa multitud de réprobos que serían condenados por
sus pecados; y Os habéis quejado amargamente de esos desesperados, perdidos y
desgraciados pecadores.
Por este abismo de la compasión y piedad, y principalmente por la bondad que
demostrasteis hacia el buen ladrón, diciéndole: “Hoy estarás conmigo en el Paraíso”,
hago esta súplica, Dulce Jesús. Os pido que a la hora de mi muerte tengáis
misericordia de mí. Amén.
Sexta Oración
Padre Nuestro - Ave María.
¡Oh Jesús, Rey infinitamente amado y deseado! Acordaos del dolor que habéis
sufrido, cuando, desnudo y como un criminal común y corriente, fuisteis clavado y
elevado en la Cruz. También, fuisteis abandonado de todos Vuestros parientes y
amigos con la excepción de Vuestra muy amada Madre. En Vuestra agonía, Ella
permaneció fiel junto a Vos; luego, la encomendasteis a Vuestro fiel discípulo, Juan,
diciendo a María: "¡Mujer, he aquí a tu hijo!" Y a Juan: "¡He aquí a tu Madre!"
Os suplico, Oh mi Salvador, por la espada de dolor que entonces traspasó el alma de
Vuestra Santísima Madre, que tengáis compasión de mí. Y en todas mis aflicciones y
tribulaciones, tanto corporales como espirituales, ten piedad de mí. Asistidme en todas
mis pruebas, y especialmente en la hora de mi muerte. Amén.
Séptima Oración
Padre Nuestro - Ave María.
Octava Oración
Padre Nuestro - Ave María.
¡Oh Jesús, Dulzura de los corazones y Deleite de espíritu! Por el vinagre y la hiel
amarga que habéis probado en la Cruz, por amor a nosotros, oíd nuestros ruegos.
Concedednos la gracia de recibir dignamente Vuestro Sacratísimo Cuerpo y Sangre
Preciosísima durante nuestra vida, y también a la hora de la muerte para servir de
remedio y consuelo a nuestras almas. Amén.
Novena Oración
Padre Nuestro - Ave María.
¡Oh Jesús, Virtud Real y Gozo de alma! Acordaos de dolor que habéis sentido,
sumergido en un océano de amargura, al acercarse la muerte. Insultado y ultrajado por
los judíos, clamasteis en alta voz que habíais sido abandonado por Vuestro Padre
Celestial, diciéndole: "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?"
Por esta angustia, Os suplico, Oh mi Salvador, que no me abandonéis en los terrores y
dolores de mi muerte. Amén.
Décima Oración
Padre Nuestro - Ave María.
¡Oh Jesús, Principio y Fin de todas las cosas, Sois la Vida y la Virtud plena! Acordaos
que por causa nuestra fuisteis sumergido en un abismo de penas, sufriendo dolor
desde la planta de los Pies hasta la cima de la Cabeza. En consideración a la
enormidad de Vuestras Llagas, enseñadme a guardar, por puro amor a Vos, todos
Vuestros Mandamientos; cuyo camino de Vuestra Ley Divina es amplio a agradable
para aquellos que Os aman. Amén.
Undécima Oración
Padre Nuestro - Ave María.
Duodécima Oración
Padre Nuestro - Ave María.
Décima-Tercia Oración
Padre Nuestro - Ave María.
¡Oh Jesús, fuerte León, Rey inmortal e invencible! Acordaos de inmenso dolor que
habéis sufrido cuando, agotadas todas Vuestras fuerzas, tanto morales como físicas,
inclinasteis la Cabeza y dijisteis: "Todo está consumado."
Por esta angustia y dolor, Os suplico, Señor Jesús, que tengáis piedad de mí en la
hora
de mi muerte cuando mi mente estará tremendamente perturbada y mi alma
sumergida
en angustia. Amén.
Décima-Cuarta Oración
Padre Nuestro - Ave María.
¡Oh Jesús, único Hijo del Padre Celestial, esplendor y semejanza de Su Esencia!
Acordaos de la sencilla y humilde recomendación que hicisteis de Vuestra Alma, a
Vuestro Padre Eterno, diciéndole: "¡Padre, en Tus Manos encomiendo Mi Espíritu!"
Desgarrado Vuestro Cuerpo, destrozado Vuestro Corazón, y abiertas la Entrañas de
Vuestra misericordia para redimirnos, habéis expirado. Por Vuestra Preciosa Muerte,
Os suplico, Oh Rey de los santos, confortadme. Socorredme para resistir al demonio,
la carne y al mundo. A fin de que, estando muerto al mundo, viva yo solamente para
Vos. Y a la hora de mi muerte, recibid mi alma peregrina y desterrada que regresa a
Vos. Amén.
Décima-Quinta Oración
Padre Nuestro - Ave María.
¡Oh Jesús, verdadera y fecunda Vid! Acordaos de la abundante efusión de Sangre que
tan generosamente habéis derramado de Vuestro Sagrado Cuerpo. Vuestra preciosa
Sangre fue derramada como el jugo de la uva bajo el lagar.
De Vuestro Costado perforado por un soldado, con la lanza, ha brotado Sangre y
agua, hasta no quedar en Vuestro Cuerpo gota alguna. Finalmente, como un haz de
mirra, elevado a lo alto de la Cruz, la muy fina y delicada Carne Vuestra fue
destrozado; la Substancia de Vuestro Cuerpo fue marchitada; y disecada la médula de
Vuestros Huesos.
Por esta amarga Pasión, y por la efusión de Vuestra preciosa Sangre, Os suplico, Oh
dulcísimo Jesús, que recibáis mi alma, cuando y esté sufriendo en la agonía de mi
muerte. Amén.
Conclusión
¡Oh Dulce Jesús! Herid mi corazón a fin de que mis lágrimas de amor y penitencia me
sirvan de pan, día y noche. Convertidme enteramente, Oh mi Señor, a Vos. Haced que
mi corazón sea Vuestra Habitación perpetua. Y que mi conversación sea agradable.
Que el fin de mi vida Os sea de tal suerte loable, que después de mi muerte pueda
merecer Vuestro Paraíso; y alabaros para siempre en el Cielo con todos Vuestros
santos. Amén.
Virgen escogida,
Madre más benigna,
Presérvanos sin culpa,
Virtuosos y apacibles.
A LA SANTISIMA VIRGEN
Oh Señora mía, Oh Madre mía, yo me ofrezco enteramente a Vos. Y en prueba de mi
filial afecto, Os consagro en este día mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón, en
una palabra, todo mi ser. Ya que soy toda Vuestra, Oh Madre de bondad, guardadme
y defendedme como cosa y posesión Vuestra. Amén.
O San José, cuya protección es tan grande, tan poderosa y eficaz ante el trono de
Dios, en vuestras manos entrego todos mis intereses y mis deseos. Oh San José,
asistidme con vuestra poderosa intercesión. Obtened para mí, de vuestro Divino Hijo,
Nuestro Señor, todas las bendiciones espirituales que necesito. A fin de que, habiendo
conseguido, aquí en la tierra, la ayuda de vuestro poder celestial, pueda ofrecer mi
gratitud y homenaje, al Padre más Amoroso. Oh San José, nunca me cansaré de
contemplaros con el Niño Jesús dormido en vuestros brazos. No me atrevo a
acercarme mientras que el Niño reposa sobre vuestro corazón. Abrazadle fuertemente
en mi nombre; y de parte mía, besad su fina y delicada Cabecita. Luego, suplicadle
que me devuelva ese beso a la hora de mi último suspiro. San José, patrón de los
moribundos, rogad por nosotros. Amén.
Esta oración fue descubierta el año quincuagésimo de Nuestro Señor Jesucristo. En el
siglo XVI, o en los años de 1500 A.D., etc., envió el Papa esta Oración al Emperador
Carlos. El emperador recibió esta oración al prepararse para emprender la batalla.
Los que leyesen esta oración serán premiados. Igualmente se premiará a los que la
escuchasen al ser leída o si la llevasen en su persona. A todas estas almas se les
promete que no morirán repentinamente; ni se ahogarán; ni serán afectados por el
veneno. No caerán en manos de sus enemigos; ni serán consumidos en ningún
incendio; ni aun derrotados en la batalla.
Haced esfuerzos para que se conozca esta oración, y propagadla en todas partes.
Imprimatur
Rvdsmo. Jorge W Ahr
Obispo de Trenton
La siguiente es una carta escrita por la Santísima Virgen María, para saludar a los
habitantes de la Ciudad de Mesina. Allí es donde el Apóstol San Pablo predicaba el
Evangelio. Esta carta fue conservada en el relicario del altar mayor, y dice así:
"Yo, María Virgen, Sierva de Dios, Nuestro Señor, y humildísima Madre de Jesucristo,
Hijo de Dios Todopoderoso y Eterno, saludo a todos los que habitan en Mesina. A
todos les deseo salud y bendición en Nuestro Señor. Ya habéis aprendido algo de los
embajadores que se os han enviado, y habéis recibido el Evangelio, reconociendo que
el Hijo de Dios se hizo Hombre, y que sufrió Su Pasión y muerte por la salvación del
mundo. También habéis aprendido que El es el Cristo y el verdadero Mesías. Haced
esfuerzos de perseverar, os suplico. Y mientras tanto, os prometo a vosotros y a toda
vuestra posteridad, Mi asistencia en la presencia de Mi Hijo”.
1a Oración
¡Señor Jesucristo! Siendo Vos el Hijo de Dios y también el Hijo de la Santísima Virgen
María, sois Dios y Hombre. Abrumado de gran temor habéis sudado Sangre en el
huerto de los Olivos, para darnos la paz. Sabemos también que ofrecisteis todos
Vuestros sufrimientos a Dios, Vuestro Padre Celestial, por nosotros, y por la salvación
de este pobre moribundo... No obstante, si por culpa de sus pecados él merece ser
castigado con la condenación eterna, Os suplicamos perdonar todas sus culpas. Oh
Padre Eterno, Os lo pedimos por Jesucristo Nuestro Señor Vuestro muy amado Hijo,
que vive y reina con Vos y con el Espíritu Santo ahora y siempre. Amén.
2a Oración
¡Señor Jesucristo! Humildemente muriendo en la Cruz por nosotros, sometisteis
Vuestra Voluntad completamente a la Voluntad de Vuestro Padre Celestial, para
traernos la paz. También habéis ofrecido Vuestra santa muerte al Eterno Padre en
rescate de...(esta persona) ...y para ocultar de su vista el castigo merecido por sus
pecados.
¡Oh Padre Eterno! Escuchadnos y perdonadle, Os suplicamos. Os lo pedimos por
Vuestro único Hijo, Nuestro Señor Jesucristo, que vive y reina ahora y siempre con
Vos, en unidad del Espíritu Santo por los siglos de los siglos. Amén.
3a Oración
¡Señor Jesucristo! Después de haber guardado silencio, hablasteis por la boca de los
profetas, diciendo: "Os he atraído a Mí, a través del Eterno Amor." Este mismo Amor
Os ha traído de Cielo al Seno Virginal de María Santísima. Después, habéis venido a
este valle de lágrimas, al mundo indigente. Este mismo Amor, Jesús mío, Os detuvo
en este mundo terrestre por 33 años. Además, para rubricar este tremendo Amor,
habéis entregado Vuestro Sacratísimo Cuerpo como manjar verdadero, y como bebida
verdadera Vuestra Preciosísima Sangre. Aun, como si todo esto fuese poco, mi buen
Jesús, nos disteis otras señales de Vuestro gran Amor. Es decir, Os habéis dejado ser
prendido y llevado preso. Durante Vuestra sagrada Pasión fuisteis arrastrado de
tribunal a tribunal, y de un juez al otro. Además, Os habéis sometido a ser condenado
a muerte, a morir en la Cruz, y a ser sepultado. Todo esto habéis hecho para
demostrar Vuestro profundo Amor a nosotros. Habiendo resucitado al tercer día,
aparecisteis a Vuestra Santísima Madre, y a todos los santos apóstoles. Luego,
manifestando Vuestro inmenso Amor, Oh dulce Salvador, habéis subido al Cielo por
virtud de Vuestro Padre Celestial, el Dios Eterno. A continuación, Oh Jesús, al
demostrar Vuestro infinito Amor, habéis enviado a Espíritu Santo para encender los
corazones de los apóstoles; y de todos los que creen y esperan en Vos. Por estos
signos de Amor eterno, confiadamente esperamos alcanzar de Vuestra bondad todo
género de gracia. Oh buen Jesús, abrid el Cielo hoy día a este pobre
moribundo...Perdonad todos sus pecados y llevadlo al Reino de Vuestro Padre
Celestial para gozar felizmente con Vos, ahora y siempre. Amén.
ACTO DE CONTRICION
O Dios mío, me pesa de todo corazón de haberos ofendido; que por mis pecados he
merecido las penas eternas del infierno. Sobre todo, porque Os he ofendido, Dios mío,
que Sois sumamente bueno, y merecéis todo mi amor. Firmemente propongo con la
ayuda de Vuestra gracia, confesar mis pecados, hacer penitencia, evitar la próxima
ocasión del pecado, y enmendar mi vida. Amén.
LA SANTA COMUNION
Cada vez que recibimos la Santa Comunión, se nos, perdonan los pecados veniales.
A Santa Gertrudes la Mayor, Jesucristo ha revelado: "Cada vez que un alma recibe la
Santa Comunión, algo hermoso sucede a cada alma en el Cielo, en la Tierra, y en el
Purgatorio."
El Cura de Ars decía: "Una sola Comunión bien recibida vale más que la suma de
20,000 NFF que se distribuyera a los pobres.
Cada vez que recibimos la Santa Comunión, nuestro lugar en el Cielo es elevado para
siempre, y se abrevia nuestra estancia en el Purgatorio.
La Comunión Espiritual
Es enorme el valor de una comunión espiritual bien hecha. Podemos y debemos hacer
la comunión espiritual frecuentemente. Es muy sencillo este acto. Se efectúa
simplemente pensando en Jesús, en Su gran Amor a nosotros, y en nuestro Amor
hacia Él. Luego, pedir a la Santísima Virgen que implore a su Divino Hijo venir a
nuestros corazones. Estas comuniones espirituales se pueden ofrecer por los
intereses de Doloroso e Inmaculado Corazón de María. ¡También se añade la
intención especial nuestra!.
Nuestro Señor nos ha dicho que después de recibir la Santa Comunión, debemos
repetir la siguiente jaculatoria: "Sacratísimo Corazón de Jesús, ¡que todo el mundo Os
ame con ardiente Amor!" (Revelación de N.S. a Gabrielle Bossis en Francia).
"Es de saber que los soldados armados que me acompañaron al Calvario fueron
ciento cincuenta (150). Los que me siguieron cuando fui atado fueron 23. Los
ejecutores de la justicia fueron 83. Golpes recibidos en la cabeza fueron ciento
cincuenta (150); golpes en el estómago, ciento ocho, (108); patadas en los hombros,
ochenta (80). Veinticuatro (24) veces me arrastraron y ataron mis cabellos con
cuerdas. Me escupieron en la cara ciento ochenta (180) veces; y Me golpearon el
Cuerpo (110). A las doce de la noche fui empujado bruscamente. Enseguida Me
alzaron por los Cabellos y Me punzaron con espinas. Me jalaron la bárba veintitrés
(23) veces. Recibí veinte (20) heridas en la Cabeza; luego, Me punzaron setenta y dos
(72) veces con arbustos espinosos. Me dieron ciento diez (110) picaduras de espinas
en la Cabeza; y tres heridas mortales en la frente. Después, Me azotaron, y fui vestido
como 'Rey de Mofa'. Recibí mil (1,000) Llagas en Mi Cuerpo. Los soldados que me
siguieron al Calvario eran seis cientos ocho (608); y los que me vigilaron hasta el fin
eran tres (3). Los que se burlaron de Mí fueron mil ocho (1,008) personas. Las gotas
de Sangre derramadas durante Mi Pasión fueron en total veintiocho mil, cuatrocientas
treinta (28,430)."
"Al levantarse diariamente, uno reza 7 veces Gloria al Padre, etc., en honor del Angel
de la Guardia."
ORACIONES PARA DESPUES DE LA MISA Y LA SANTA COMUNION
Padrenuestro, Ave María, y Gloria al Padre, etc. por las intenciones del Santo Padre.
Indulgencia plenaria cuando se reza después de la Santa Comunión. (S. Paen. Ap. 2 de Feb., 1934).
ANIMA CHRISTI
Alma de Cristo, santifícame.
Cuerpo de Cristo, sálvame.
Sangre de Cristo, embriágame.
Agua del Costado de Cristo, lávame.
Pasión de Cristo, confórtame.
O Buen Jesús, óyeme.
Dentro de Tus Llagas, escóndeme.
No permitas que me separe de Ti.
Del maligno enemigo, defiéndeme.
En la hora de mi muerte, llámame.
Y mándame ir a Ti.
Para que con Tus Santos Te alabe.
Por los siglos de los siglos. Amén.
Indulgencia de 300 días cada vez. Indul de 7 años si se reza después de la santa comunión-
San Ignacio de Loyola
Nuestro Señor enseñó estas dos invocaciones a la religiosa, Sor María Marta
Chambon. Ella falleció en el convento de la Visitación en Chambery, Francia, el día 21
de marzo de 1907. Sor María Marta recibió una "doble Misión" de Nuestro Señor. Se le
ordenó invocar las SANTAS LLAGAS constantemente, y reavivar esta devoción en el
mundo entero.
DEVOCIONES Y ORACIONES
TOMAD TIEMPO PARA ORAR ....
¡Es la fuerza más poderosa aquí en la tierra!
CUANDO ORAIS . . .
"Decid lo propuesto, y proponed cumplir lo dicho" "
"Rezad sin cesar."
LA ORACION A JESUS
"Señor Jesucristo, ten misericordia de mí…
(Se repite 600 veces al día.)
Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de Tus fieles, y enciende en ellos el fuego de
Tu amor.
Oremos
Oh Dios, que iluminas e instruyes el corazón de los fieles con la luz del Espíritu Santo,
haz que en el mismo Espíritu, sepamos siempre apreciar el bien y ser llenos de Tus
consuelos divinos. Por Cristo Nuestro Señor. Amén.
Indulgencia de cinco años. Indulgencia plenaria bajo las condiciones usuales si se reza
esta oración cada día por un mes.
LA CORONA DE FE
En cada decena de Rosario se reza así:
En la cuenta grande se reza una vez el Credo Apostólico.
La Santísima Virgen María le dijo a Santo Domingo las siguientes palabras: "Un día,
mediante el Rosario y el Escapulario, se salvará el mundo."
"El que muere vestido de este (Escapulario) no sufrirá las penas del fuego eterno."
Esta es la promesa de María Sma. a San Simón Stock, Julio 16, 1251.
Desde luego, su ESCAPULARIO debe significar algo muy profundo para usted. Es un
riquísimo OBSEQUIO del Cielo, que nos ha traído la misma Sma. Virgen María, y a
cada alma de dice así,"
Oración
¡Oh bellísima Flor del Carmelo, fructífera Viña, Resplandor del Cielo, Madre singular
del Hijo de Dios, Virgen siempre Pura! Madre Santísima, después de habernos traído
al Hijo de Dios, permanecisteis intacta y sin mancha alguna. ¡Oh Bienaventurada
siempre Virgen, asistidme en esta necesidad! ¡Oh Estrella del Mar, auxiliad y
protegedme! Mostradme que sois mi Madre. ¡Oh María, sin pecado concebida.
Rogad por nosotros que recurrimos a Vos!
¡Madre y Ornamento del Carmelo, rogad por nosotros! ¡Virgen, Flor del Carmelo,
rogad por nosotros!
¡Patrona de los que visten el santo escapulario, rogad por nosotros! ¡Esperanza de los
que mueren con el santo escapulario, rogad por nosotros!
¡San José, fiel amigo del Sagrado Corazón, rogad por nosotros!
¡San José, castísimo esposo de María Santísima, rogad por nosotros! ¡San José,
nuestro gran patrón, rogad por nosotros! ¡Dulce Corazón de María, sed nuestra
salvación!
¡Oh Amabilísimo Jesús, manso Cordero de Dios! Yo, miserable pecador, saludo y
adoro la Sagrada Llaga en Vuestro Hombro, donde habéis cargado la pesada Cruz. En
esta Sagrada Llaga, Vuestra Carne fue tan desgarrada, que hasta el mismo Hueso
quedó expuesto a la vista; y esto, en turno, Os ha causado una angustia profundísima.
Esta aflicción fue más aguda que todas las demás Heridas, en Vuestro Benditísimo
Cuerpo. ¡Oh mi afligidísimo Jesús! Os adoro; Os alabo; Os glorifico y Os doy gracias
por esta sagrada y muy dolorosa Herida. Por medio de ese agudísimo dolor, y por el
aplastante peso de la ponderosa Cruz, Os suplico que tengáis misericordia de mí que
soy un pobre pecador. Perdonad todos mis pecados, los mortales y veniales. Guiadme
en el camino al Cielo por el estrecho sendero de Vuestra sagrada Cruz. Amén.
Aquí en la tierra, si nos dedicamos a ofrecer sufragios por las pobres ánimas del
Purgatorio, recibiremos el mismo favor después cuando sea nuestro turno. Entonces,
los fieles se acordarán de rezar por nosotros también. Por otra parte, Nuestro Señor
será compasivo con nosotros cuando estemos sufriendo en el Purgatorio.
La Santísima Virgen nos pide rezar por las Pobres Animas. Para este fin, Ella nos
recomienda las siguientes oraciones:
Nuestra Señora nos asegura que si rezamos estas oraciones, "¡podremos liberar
muchas, pero muchísimas almas!"
"Para las ánimas del Purgatorio, las Santas Llagas constituyen un verdadero tesoro de
Tesoros."
“Jesús, María, Os Amo. Salvad Almas”
LA COMUNION ESPIRITUAL
La siguiente fórmula para hacer la comunión espiritual es aprobada por la Iglesia. En el
Rescripto de Noviembre 24, 1922, la Sagrada Congregación de Indulgencias efectuó
la aprobación de esta oración que se reza así:
"Oh Jesús, me dirijo hacia Vos en el Sagrario donde vivís oculto por amor mío. Yo Os
amo, Oh Dios mío, pero ahora no Os puedo recibir sacramentalmente en la Santa
Comunión. Sin embargo, venid a mi corazón, y visitadme con Vuestra gracia. Venid
espiritualmente a mi corazón y purificadme. Santificadme y haced que mi corazón sea
semejante al Vuestro. Amén."
Señor, yo no soy digno de que vengas a mi morada, pero di una sola palabra, y mi
alma quedará sana.
Durante la Hora Santa (Marzo 25, 1912) la Santísima Virgen habló con Berthe,
diciéndole: "Yo he dicho que me llamo la Inmaculada Concepción. Mas, para vos me
llamaré: La Madre del Corazón Doloroso.
Esta advocación me complace más que todas las demás, porque, se me ha concedido
por voluntad de mi Hijo. A medida que se propague esta advocación por doquier, se
derramarán insignes gracias sobre la humanidad. Serán gracias de misericordia, de
renovación espiritual, y de salvación."
ORACION
(Compuesto por Berthe Petit)
Oh Madre mía, mi deseo es mantener ante mi vista sin cesar, vuestra participación de
Co-Redentora. Con este recuerdo, viviré íntimamente unida a vuestro Corazón
Inmaculado, que siempre permanece totalmente unido al Sagrado Corazón de Vuestro
Divino Hijo.
Por los méritos de vuestras virtudes y angustias, clavadme a este Divino Corazón.
Protegedme ahora y siempre.
1
Por la intercesión de San Miguel y el coro celestial de los Serafines, que Dios Nuestro
Señor prepare nuestras almas; y así recibir dignamente en nuestros corazones, el
fuego de la caridad perfecta. Amén. (PN. y 3 Aves)
2
Por la intercesión de San Miguel y el coro celestial de los Querubines, que Dios
Nuestro Señor prepare nuestras almas; y así recibir dignamente en nuestros
corazones, el fuego de la caridad perfecta. Amén. (PN. y 3 Aves)
3
Por la intercesión de San Miguel y el coro celestial de los Tronos, que Dios Nuestro
Señor derrame en nuestros corazones, el verdadero y sincero espíritu de humildad.
Amén. (PN. y 3 Aves)
4
Por la intercesión de San Miguel y el coro celestial de Dominaciones, que Dios Nuestro
Señor nos conceda la gracia de controlar nuestros sentidos, y así dominar nuestras
pasiones. Amén. (PN. y 3 Aves)
5
Por la intercesión de San Miguel y el coro celestial de Potestades, que Dios Nuestro
Señor proteja nuestras almas contra las acechanzas del demonio. Amén. (PN. y 3
Aves)
6
Por la intercesión de San Miguel y el coro celestial de las Virtudes, que Dios Nuestro
Señor nos conserve de todo mal y no nos deje caer en la tentación. Amén. (PN y 3
Aves)
7
Por la intercesión de San Miguel y el coro celestial de los Principados, que Dios
Nuestro Señor se digne llenar nuestras almas con el verdadero espíritu de la
obediencia. Amén. (PN. y 3 Aves)
8
Por la intercesión de San Miguel y el coro celestial de los Arcángeles, que Dios
Nuestro Señor nos conceda la gracia de la perseverancia final en la fe, y en las
buenas obras; y así nos lleve a la gloria del Paraíso. Amén. (PN. y 3 Aves)
9
Por la intercesión de San Miguel y el coro celestial de los Ángeles, que Dios Nuestro
Señor nos conceda la gracia de ser protegidos por ellos, durante esta vida mortal y
que nos guíen a la gloria eterna. Amén. (PN y 3 Aves)
#10, a San Miguel; #11, a San Gabriel; #12 a San Rafael; #13, al Ángel de la Guarda.
La corona de San Miguel se termina con las siguientes oraciones:
ORACION
Omnipotente y Eterno Dios, Os adoramos y bendecimos. En Vuestra maravillosa
bondad, y con el misericordioso deseo de salvar las almas del género humano, habéis
escogido al glorioso Arcángel San Miguel como príncipe de Vuestra Iglesia.
Humildemente Os suplicamos, Padre Celestial, que nos libréis de nuestros enemigos.
En la hora de la muerte, no permitáis que ningún espíritu maligno se nos acerque para
perjudicar nuestras almas. Oh Dios y Señor Nuestro, guiadnos por medio de este
mismo arcángel. Enviadle que nos conduzca a la presencia de Vuestra Excelsa y
Divina Majestad. Os lo pedimos por los méritos de Jesucristo, Nuestro Señor. Amén.
SALVE REGINA
La Salve
¡Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida y dulzura, esperanza nuestra, ¡Dios
te salve! A ti llamamos los desterrados hijos de Eva. A ti suspiramos gimiendo y
llorando en este valle de lágrimas. ¡Ea, pues, Señora, abogada nuestra! Vuelve a
nosotros esos tus ojos misericordiosos. Y después de este destierro, muéstranos a
Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clemente, Oh piadosa, Oh dulce Virgen María!
Amén.
ORACION
(Compuesta Por Sta. Teresita de Lisieux)
(El nombre de Sta. Teresita en religión era: Sor Teresa de Niño Jesús y de la Santa
Faz.)
Imprimatur
T. J. Tcolen, Arzobispo de Mobile-Birm.
“En las CUENTAS del AVE MARIA, di las siguientes palabras: 'Por Su DOLOROSA
PASION, ten piedad de nosotros y de todo el mundo."
"Al concluir, repite las siguientes palabras TRES VECES: ¡Santo Dios, Santo Fuerte,
Santo Inmortal!. Ten piedad de nosotros y de todo el mundo”.
¡Oh Eterna Sabiduría del Verbo Encarnado! ¡Oh Dulcísimo y Adorabilísimo Jesús!
¡Sois Verdadero Dios y Verdadero Hombre, Hijo unigénito del Padre Eterno, y de la
Bienaventurada siempre Virgen María! Os adoro profundamente en el Seno
resplandeciente de Vuestro Padre Celestial, por toda la eternidad. También adoro la
Encarnación Vuestra en el Seno Virginal de Vuestra dignísima Madre, María
Santísima.
¡Oh Madre admirable! Presentadme a vuestro amable Hijo como Su esclavo eterno.
Así como Él me ha redimido por vuestra mediación, así mismo pido que me reciba por
vuestra intervención. ¡Oh Madre de misericordia, concededme la gracia de obtener la
verdadera sabiduría de Dios! A este fin, os suplico recibirme con los que amáis y
enseñáis, y con todos los que habéis guiado, alimentado y protegido, como hijos y
esclavos vuestros.
¡Oh Virgen fiel! Ayudadme para que en todas las cosas, yo sea un discípulo, imitador y
esclavo perfecto, de la Sabiduría Encarnada, Jesucristo, Vuestro Divino Hijo. De este
modo, mediante vuestra intercesión, alcanzaré la plenitud de la edad de Cristo aquí en
la tierra, y gozar plenamente de Su gloria en el Cielo. Amén.
CATENA LEGIONIS
(CADENA DE LA LEGION)
Antífona - ¿Quién es ésta que viene como la aurora, bella como la luna,
resplandeciente como el sol, terrible como un ejército en orden de batalla?
Porque ha puesto los ojos en la bajeza de Su esclava; por tanto, ya desde ahora Me
llamarán bienaventurada todas las generaciones.
Porque Aquel que es Todopoderoso ha hecho grandes cosas en mí, cuyo nombre es
santo.
Colmó de bienes a los hambrientos y a los ricos los despidió sin nada.
Como era en el principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén.
Antífona. - ¿Quién es ésta que viene como la aurora, bella como la luna,
resplandeciente como el sol, terrible como un ejército en orden de batalla?
Oremos
Oh Señor, Jesucristo, Vos sois nuestro Medianero ante Dios Padre. Os habéis
complacido en elegir a la Santísima Virgen, Vuestra Madre, como nuestra Medianera
ante Vos, y Madre nuestra también. En Vuestra gran misericordia, Os suplicamos
mirar con ojos de piedad, a todos los que se Os acercan pidiendo favores. Conceded,
Señor, todo lo pedido llenando de gozo a las almas confiadas. Os lo pedimos por la
intercesión de la Santísima Virgen María. Amén.
LETANIA DE LA HUMILDAD
(Devoción privada únicamente)
Su Eminencia el Cardenal Merry de Val acostumbraba rezar esta letanía diariamente,
después de celebrar la Santa Misa.
¡Oh Jesús! manso y humilde de Corazón, escúchame.
Del deseo de ser estimado,
Del deseo de ser amado,
Del deseo de ser ensalzado,
Del deseo de ser honrado,
Del deseo del alabado,
Del deseo de ser preferido,
Del deseo de ser consultado,
Del deseo de ser aprobado,
Líbrame, Jesús.
Del temor de ser humillado,
Del temor de ser despreciado,
Del temor de ser reprendido,
Del temor de ser calumniado,
Del temor de ser olvidado,
Del temor de ser ridiculizado,
Del temor de la injusticia,
Del temor de ser sospechado,
Líbrame, Jesús.
Que los demás sean más amados que yo,
Que los demás sean más estimados que yo,
Que en la opinión del mundo, otros sean engrandecidos y yo humillado,
Que los demás sean preferidos y yo abandonado,
Que los demás sean alabados y yo menospreciado,
Que los demás sean elegidos en vez de mí en todo,
Que los demás sean más santos que yo, siendo que yo me santifique
debidamente,
Jesús, concédeme la gracia de desearlo.
Esta letanía fue traducida originalmente del francés y lleva el “Imprimatur” de dos prelados: el Arzobispo
Fredericus Gul, Liverpol, Abril, 1927, y el Prelado Richardus, Liverpol, Spt. 1931.
I. - Oh Jesús mío, habéis dicho: “En verdad os digo, pedid y recibiréis; buscad y
encontraréis; llamad y se os abrirá”. He aquí que llamo, busco y pido la gracia
de...
Padrenuestro, Ave María, Gloria al Padre, etc. Sagrado Corazón de Jesús, en
Vos confío.
II. - Oh mi Jesús, habéis dicho: "En verdad os digo, lo que se pidiese a Mi Padre
en Mi Nombre, Él lo dará a vosotros”. He aquí que en Vuestro Nombre, le pido
al Padre Celestial la gracia de...
Padrenuestro, Ave María, Gloria al Padre, etc. Sagrado Corazón de Jesús, en
Vos confío.
III. - Oh mi Jesús, habéis dicho: "En verdad os digo, que el cielo y la tierra
pasarán, pero Mis palabras no pasarán jamás”. He aquí que, animado por
Vuestras infalibles palabras, ahora pido la gracia de...
Padrenuestro, Ave María, Gloria al Padre, etc. Sagrado Corazón de Jesús, en
Vos confío.
P.S. - El Padre Pío rezaba esta novena diariamente, para todos los que
recomendaban a sus oraciones.
Postrado a Vuestros pies, y humillado por mis pecados, con plena confianza
acudo a Vos, ¡Oh María! Os ruego aceptar la petición que mi corazón os viene a
presentar para los últimos momentos de mi vida. Madre querida, deseo pedir Vuestra
protección y maternal amor a fin de que, al instante decisivo, hagáis todo cuanto
Vuestro amor os sugiera en mi favor.
A Vos, Oh Madre de mi alma, consagro LAS ÚLTIMAS DOS HORAS de mi
vida. Apresuraos a mi lado, y recibid mi último suspiro. Y cuando la muerte haya
destrozado el hilo de mis días, presentad mi alma a Jesús, diciéndole: “YO LA AMO”.
Esa única palabra Vuestra, bastará para asegurarme la bendición de Dios y la dicha
de contemplaros por toda la eternidad.