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Legado de Alex Hrdlicka en Antropología

Alex Hrdlicka fue un antropólogo y médico checo-estadounidense que propuso varias teorías importantes sobre el origen y evolución de los humanos. Propuso que los humanos tienen un origen común euroasiático y que Neandertal evolucionó al Homo sapiens. También propuso que los nativos americanos migraron a América desde Asia a través del estrecho de Bering. Realizó muchos estudios de campo que lo llevaron a postular estas teorías y fue una figura clave en el desar

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Legado de Alex Hrdlicka en Antropología

Alex Hrdlicka fue un antropólogo y médico checo-estadounidense que propuso varias teorías importantes sobre el origen y evolución de los humanos. Propuso que los humanos tienen un origen común euroasiático y que Neandertal evolucionó al Homo sapiens. También propuso que los nativos americanos migraron a América desde Asia a través del estrecho de Bering. Realizó muchos estudios de campo que lo llevaron a postular estas teorías y fue una figura clave en el desar

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Alex Hrdlicka fue un antropólogo y médico responsable de proponer la teoría del

origen común euroasiático del ser humano, la teoría de la evolución del hombre de
Neandertal al Homo sapiens, y la teoría de la migración de los nativos de América
desde Asia por el estrecho de Bering.

Sus contribuciones fueron muy importantes para el desarrollo de los estudios sobre
el origen de los humanos y se considera el científico que consiguió darle forma,
criterio profesional y prestigio a la disciplina de la antropología entre la comunidad
de intelectuales.

Originario del poblado de Humpolec, Bohemia, en el antiguo imperio austro-


húngaro, Hrdlicka cumplió su educación formal y académica universitaria en
Estados Unidos, donde se graduó con honores y reconocimientos.

Durante sus prácticas profesionales y su especialización educativa, logró viajar por


el mundo realizando numerosos estudios en excavaciones, con hallazgos de restos
humanos prehistóricos.

Fueron estas experiencias las que lo llevaron a postular sus teorías y a escribir sus
textos y tesis de estudio.

Inicio de su vida académica

Hrdlicka nació el 29 de marzo de 1869 en lo que es la actual República Checa. En


1881, toda su familia decidió mudarse a Nueva York, Estados Unidos, donde Alex
logró completar sus estudios de escuela secundaria en el turno de noche, mientras
trabajaba en una fábrica de cigarrillos.

A sus 19 años contrajo la fiebre tifoidea. El médico que trató su enfermedad, el Dr.
Rosenbleuth, motivó al joven Alex a estudiar medicina. Fue este mismo médico
quien consigue la admisión de Hrdlicka en el Colegio Ecléctico de Medicina y lo
toma como su pupilo y protegido.
Graduado con los máximos honores en 1892 en dicho instituto, logra ingresar a
ejercer como médico en la parte baja del este de Nueva York. A la par, continúa sus
estudios más especializados en el Colegio Homeopático de Nueva York (actual
Colegio Médico de NY), desde 1892 hasta 1894.

Hasta entonces Hrdlicka sólo se veía como practicante de medicina en hospitales.


Fue en 1894 cuando se le presenta la oportunidad de ejercer en un asilo para
enfermos mentales en Middletown, donde tiene su encuentro con los estudios
antropométricos que cambiaron sus intereses científicos por completo.

La antropología física que cambió su vida

Los estudios sobre las medidas de los seres humanos y sus características, fue lo
que lo llevó a emprender los proyectos más ambiciosos de la época para un campo
de la ciencia aún en crecimiento.

Ya con 26 años de edad y siendo un profesional respetado de la medicina, acepta


la membresía como socio antropólogo del recién fundado Instituto Patológico de los
Hospitales Estatales de Nueva York, pero con la única condición de que le
permitieran viajar a estudiar a Europa para familiarizarse más con el campo.

En 1896 viaja a París durante un par de meses a estudiar formalmente antropología,


fisiología y el área médico-legal con profesionales reconocidos. Visitó e inspeccionó
muchos institutos de antropología, laboratorios y casas de estudio científico en
París, Alemania, Suiza, Austria, Bélgica e Inglaterra.

En 1899 lo llama el Museo Americano de Historia Natural, donde se le abrieron las


puertas a sus primeras expediciones y estudios de campo como antropólogo.
Realizó numerosos estudios a los nativos americanos del suroeste de Estados
Unidos y el Norte de México.
En 1903 lo nombran director de la división de antropología física en el Museo
Nacional de Historia Natural, un cargo que mantuvo durante 40 años.

Logros importantes

Desde su posición en dicho museo, sus esfuerzos lo llevaron a promover la


antropología como una disciplina reconocida legítimamente en los círculos
académicos y científicos. Convirtió su departamento en un centro de investigaciones
científicas de renombre y categoría mundial.

Logró mantener uno de las colecciones osteológicas humanas más selectas y


reconocidas a nivel mundial. También logró muchos convenios y colaboraciones
con otros institutos de antropología de Europa, especialmente de Francia, gracias a
sus relaciones profesionales previas.

Su legado y visión del futuro de su rama científica la logró materializar en 1918,


iniciando el lanzamiento de la Revista Americana de Antropología Física, y luego en
1930 fundando la Asociación Americana de Antropología Física.

Durante su vida profesional recibió muchos reconocimientos y honores, como la


medalla Huxley en 1927. Además, el Museo de Antropología de Praga lleva su
nombre desde 1937 (Hrdlicka Museum of Man).

Su estatus respetable lo llevó a formar parte de muchas asociaciones importantes


de la comunidad académico-científico, entre ellas:

• Miembro de la Sociedad Americana Filosófica (1918)


• Miembro de la Academia Nacional de Ciencia (1921)
• Presidente de la Asociación Americana de Antropológica (1925-1926)
• Presidente de la Academia de Ciencia de Washington (1928-1929)
• Presidente de la Asociación Americana de Antropólogos (1930-1932)
La teoría de migración de los habitantes del nuevo mundo

Alex Hrdlicka postuló una de las teorías más aceptadas del origen del hombre nativo
americano y el poblamiento del continente. Se presumía que después de la última
era glaciar y al final del pleistoceno, existió un paso natural entre Asia y la actual
Alaska, llamado el Istmo de Beringia.

Esta vía fue usada por tribus de cazadores paleomongolides en sus travesías de
búsqueda de mejores tierras y condiciones, hace aproximadamente 11.000 años.
Desde Alaska hacia el valle del Yukón, estos hombres fueron poblando todo el
continente, continuando hacia el sur.

Los estudios de varios hallazgos de restos humanos encontrados en Mongolia,


Tibet, Siberia, Alaska y las islas Aleutianas, que poseían características similares,
apoyaron la teoría de Hrdlicka.

El innegable parecido antroposomático de los hombres actuales del este de Asia y


los nativos de norte, centro y sur América, ofrecía otro peso considerable a la
propuesta de Hrdlicka.

En esta línea de estudios, buscó comprobar que el Homo sapiens como se le


conoce, evolucionó del Neandertal, llamando a esta teoría como “La fase Neardental
del Hombre”. En su teoría afirmaba que la humanidad sólo pudo desarrollarse en
Eurasia, es decir, en el viejo mundo.

Fueron estos proyectos lo que le hicieron merecedor del premio Thomas Henry
Huxley en 1927. Debido a la Segunda Guerra Mundial, sus estudios en Europa se
vieron detenidos.

La comunidad científica afirma que si Hrdlicka hubiera tenido más tiempo, pudo
haber descubierto que las migraciones de Asia a América realmente se produjeron
hace unos 40 mil años y no entre 12 y 11 mil años como propuso originalmente.
Alex fallece en 1943 con 74 años de edad.

Paul Rivet

(Wasigny, 1876 - París, 1958) Etnólogo y americanista francés. Estudió medicina


en Lyon y, tras doctorarse en 1897, participó como médico en la misión geodésica
francesa enviada al Ecuador al mando del general Bourgeois (1901-1906). Al
finalizar la misión, permaneció en el país seis años más, estudiando las poblaciones
de los altos valles andinos.

A su regreso, el Musée National d'Histoire Naturelle lo contrató como ayudante de


René Verneau (quien ocupaba la cátedra de Antropología del museo) para clasificar
y estudiar los materiales que había traído consigo. Resultado de esa labor fue
la Etnographie ancienne de l'Équateur (1912-1922), publicada junto con Verneau.
En 1928 fue nombrado catedrático de Antropología del museo; anteriormente había
ocupado allí el cargo de subdirector del laboratorio de Antropología, colaborando
junto a Marcel Mauss, Emile Durkheim y Lucien Lévy-Bruhl en la creación del
Institut d'Ethnologie de la Universidad de París (1926). Más tarde consiguió que una
ala del nuevo Palais de Chaillot se destinara a alojar un museo etnográfico que él
se encargó de transformar en el Musée de l'Homme, del cual fue el primer director.
Políticamente, fue un militante de la izquierda; en 1935 resultó elegido por el Frente
Popular y participó en las dos asambleas constituyentes después de la Liberación.
Durante la Segunda Guerra Mundial fue, por un tiempo, delegado cultural en México
de la Francia Libre, tras haber fundado en Colombia el Instituto de Etnología (1942).
A Rivet se deben numerosos trabajos de lingüística, etnología y arqueología
americanas. Algunas de sus obras destacadas son Sumérien et Océanien (1929)
y Le Royaume d'Arda et son évangélisation au XVIIe siècle (1929), escrito en
colaboración con el africanista H. Labouret. Sus investigaciones estuvieron
presididas por el convencimiento de que la etnología, la lingüística y la antropología
física eran realmente interdependientes, principio en el que sustentó el desarrollo
de su tesis más importante, según la cual el poblamiento de América no había tenido
lugar a expensas de grupos humanos procedentes únicamente de Asia, sino que se
habían producido también corrientes migratorias desde Australia y Melanesia.
Los orígenes del hombre americano
Sus estudios sobre el poblamiento de América quedaron recogidos en una obra
fundamental: Los orígenes del hombre americano, publicada al mismo tiempo en
francés y en español en 1943. En este volumen, claro y conciso, Paul Rivet reunió
los datos geológicos, etnológicos y lingüísticos que permitieron rechazar las
hipótesis anteriormente formuladas y reconstruir con cierta verosimilitud las etapas
del poblamiento del continente americano. Recordando, ante todo, que "sea cual
sea la teoría que se sostenga, en sus emigraciones hacia América, el hombre
siempre se encontró en presencia de condiciones geográficas comparables a las
presentes", Rivet pasa a examinar los antiguos restos humanos que en la actualidad
pueden fecharse de forma aproximada gracias al método del carbono radiactivo.

Compartiendo en parte las ideas del científico americano Alesh Hrdlichka, considera
que gran parte de la primitiva población de América procedía de Asia: "El hombre
americano no es autóctono; llegado desde el viejo continente, comienza a aparecer
en el Nuevo a finales del cuaternario, después de la retirada de los grandes
glaciares; y sólo pudo alcanzarlo sirviéndose de los caminos de acceso que siguen
existiendo, puesto que América, en aquella época lejana, ya tenía su perfil actual".
Pero (y en esto estriba la originalidad de la tesis de Rivet) esta población se mezcló
con aportaciones de otras procedencias.

De estas aportaciones, una procedía de Australia, probablemente a través del


Antártico, puesto que se encuentran huellas de las mismas entre los habitantes de
las islas Fidji, de donde al parecer partieron para alcanzar el extremo meridional del
continente americano. Pero también existe en América un elemento melanesio cuya
influencia en los hechos culturales y sociológicos es mucho más importante y se
halla mucho más extendida en el espacio.

Finalmente, dos aportaciones documentadas siguen constituyendo un enigma: por


un lado, un elemento blanco, y por otro, grupos de pigmeos. Rivet menciona también
las expediciones groenlandesas a la costa nororiental, expediciones que no dejaron
ninguna huella perceptible en las civilizaciones americanas, y expone las razones
que permiten afirmar la existencia, en una época histórica, de relaciones
comerciales y culturales intermitentes entre la costa occidental del continente y
Polinesia.

Florentino Ameghino

(Luján, 1854 - La Plata, 1911) Naturalista argentino. Asistió a la escuela elemental


de Luján y sorprendió a su maestro con su precocidad y curiosidad por saber y
comprender. Allí había residido muchos años Francisco Javier Muñiz, cuyos
descubrimientos paleontológicos se conservaban en la tradición local y pronto
atrajeron al joven Florentino.

A instancias de su maestro fue a Buenos Aires, aprendió francés (con lo que accedió
a lecturas científicas en esa lengua) e ingresó en la Escuela Normal de Preceptores.
Nombrado maestro de Mercedes en 1869, la proximidad de esta ciudad con Luján
le permitió conocer los fondos del Museo Histórico Natural que dirigía entonces
Burmeister.
Sus primeros trabajos le valieron la burla y un cierto desdén, pero él no se desalentó.
En 1871 inició la redacción de La antigüedad del hombre en el Plata, obra que
terminó en 1875 y publicó cinco años después. Comenzó a enviar trabajos a la
Sociedad Científica Argentina, la cual premió su memoria sobre El hombre
cuaternario en la pampa (1876), llegándole estímulos de los científicos.

Viajó a Europa en 1878; allí expuso sus hallazgos en la Exposición de París, realizó
trabajos de campo y publicó y presentó memorias al Congreso de Antropólogos de
París (1878) y al de Americanistas de Bruselas (1879). Regresó a Argentina en
1881, ya mundialmente consagrado como antropólogo y geólogo. Fue director del
Museo de Historia Natural (1902) y dictó cátedras en Córdoba, Buenos Aires y La
Plata.

Contando con la colaboración de su hermano Carlos, se dedicó al estudio de la


fauna fósil de los mamíferos y llegó a descubrir cerca de mil especies nuevas. Su
clasificación estratigráfica de la formación pampeana continúa teniendo validez, no
así sus teorías sobre el origen del hombre y de los mamíferos sudamericanos. Entre
sus obras cabe citar Los mamíferos fósiles de la América Meridional y La formación
pampeana (ambas de 1880), Contribución al conocimiento de los mamíferos fósiles
de la Argentina (1889), Las formaciones sedimentarias y Mi credo (ambas de
1906), El origen del hombre (1907) y El origen poligénico del lenguaje (obra
póstuma e incompleta).
Su tratado Filogenia (1884), que versa sobre la teoría de la evolución, generó
polémicas con la Iglesia argentina. Su trabajo muestra una clara influencia de las
ideas del filósofo Herbert Spencer, quien postulaba una noción inmanente de la
evolución como base para su teoría del progreso. Para Ameghino, como para
Spencer, las leyes que rigen el mundo físico son las mismas que valen para el
mundo humano, tanto en el plano individual como en el político-social.

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