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Biografía y legado de Immanuel Kant

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Se ha insistido en el carácter irreversible de la revolución kantiana en el desarrollo de la

filosofía posterior, y se ha repetido que la obra del filósofo prusiano es punto de referencia
clave para los planteamientos filosóficos que vinieron después. En efecto, Immanuel Kant y
su obra modificaron irrevocablemente la manera en que pensamos la filosofía, y muchos
estarán de acuerdo con afamados contemporáneos nuestros que han sostenido que Kant es
el autor más importante después de los antiguos griegos. Desde temprana fecha el
pensamiento del filósofo de Königsberg fue relevante para la teoría del derecho, la
pedagogía, la psicología, la ética y la cultura en general que desarrollaron intelectuales,
educadores y pensadores mexicanos, y que su figura estuvo presente incluso en quienes se
manifestaron como detractores de su filosofía. A partir de la publicación de la Crítica de la
razón pura, el criticismo empezó a difundirse velozmente tanto en tierras germánicas como
en otros países. Avanzando como un sistema irreversible e insoslayable en amplios círculos
intelectuales, el pensamiento de Kant despertó una amplia gama de reacciones y suscitó
simultáneamente la formación de diversas corrientes de pensamiento muy distintas entre sí,
pues nadie que quisiera hacerse oír en los círculos de eruditos podía dispensarse de entrar
en diálogo con Kant.

Entre las principales corrientes filosóficas de lengua alemana en las que se deja sentir
fuertemente la presencia de Kant cabe mencionar, en primer lugar, el idealismo de Johann
Gottlieb Fichte, Friedrich Schelling y Georg Hegel, y, en segundo, la corriente encabezada
por Friedrich Krause, conocida como krausismo. La influencia del pensador de Königsberg
también se dejó sentir en la pedagogía desarrollada por Johann Heinrich Pestalozzi, Johann
Friedrich Herbart y Friedrich Fröbel. En la lengua francesa el influjo kantiano fue muy
claro en la filosofía acuñada por Destutt de Tracy, conocida como ideología, así como en
aquella otra propuesta por Víctor Cousin, denominada eclecticismo. En este trabajo me
ocuparé sólo de algunas de las reacciones filosóficas que se despertaron con el pensamiento
de Kant; limitaré mi estudio a los ideólogos krausistas, eclécticos y pedagogos alemanes,
pues fueron el vehículo por el que llegaron a tierras mexicanas las doctrinas del pensador
prusiano.
La sociedad alemana estuvo, en su constitución como sociedad capitalista, marcada por
rasgos histórico políticos que la diferenciaron regresivamente de otros procesos de
consolidación burguesa; para el caso, del francés y el inglés. Pues bien, lo que este
momento nos interesa indagar es cómo se expresó la constitución de la sociedad alemana
como sociedad burguesa en el pensamiento filosófico. Luego analizaremos los aportes
metafísicos de tres autores: Kant, Fichte y Schelling. Así como en la sociedad inglesa la
evolución rápida de la burguesía y el compromiso concertado entre esta clase y la nobleza
marcaron el pensamiento filosófico inglés con un cariz empirista y sensualista, y en Francia
el desarrollo "normal" de la burguesía y del Estado nacional coadyuvó a la cristalización de
un pensamiento filosófico de corte marcadamente racionalista, Alemania, con todas las
características propias de su estructura socioeconómica, fue la matriz de una tendencia
filosófica marcadamente idealista subjetiva; es lo que se ha dado en llamar idealismo
alemán. Porque la reflexión alemana, a diferencia de la francesa, lo que en último término
pretendía era pensar su propia enfermedad, su propia crisis; más aún, además de pensar su
propia decadencia, lo que buscaba era determinar los medios de su solución. Aquí hace su
aparición el tema de la moral y lo práctico, tan centrales en el pensamiento idealista
alemán. Como señala Goldmann, "el pensamiento alemán, propio de una sociedad enferma,
se dirigía principalmente hacia sí mismo, hacia su propia enfermedad y los medios para
curarla. Todos los grandes sistemas filosóficos alemanes parten del problema de la moral,
del problema práctico, casi desconocido para los filósofos franceses hasta Bergson" , que
están más bien interesados por el problema del conocimiento o de la verdad, y no por lo que
se debe o no hacer: el problema ético es una urgencia para la sociedad alemana y si se echa
una mirada a la temática central abordada por los grandes filósofos alemanes del idealismo,
nos parece de singular claridad el problema de lo ético-moral. "Nos parece claro –escribe

Goldmann- que ya en Leibniz el problema de la moral ocupa un lugar preponderante. Pero


después de él ya no caben dudas. El primado de la razón práctica en Kant; la Tathadlung
(acción creadora) de Fichte; la "voluntad" de Schopenhauer o el Zaratrustra de Nietzche; en
todas partes es lo 'práctico', la voluntad, la acción lo que constituye el problema central y el
punto de partida de los grandes sistemas filosóficos alemanes" Y ello porque la
construcción de la nación alemana como nación burguesa, planteaba, de una manera u otra,
esa problemática. Tan es así que incluso la producción artístico literaria de Alemania de ese
período no escapó a este desafío de la moral. "Basta evocar --dice Goldmann- las
principales obras de Goethe, Schiller, Holderlin o K. leist para percibir al punto aquella
diferencia [respecto de la producción artística francesa]. Aquí se trata de lo ideal, de lo que
deber ser; en lenguaje filosófico; de problemas morales" En resumen, la problemática
histórico social vivida por Alemania en su constitución como sociedad burguesa plantea al
pensamiento filosófico una serie de desafíos intelectuales, que apuntan, ante todo, a la
acción: a la acción tendiente al "deber ser'', al ideal, y ello porque, como se ha dicho
repetidamente, los pensadores alemanes pensaban teóricamente, si es que se puede decir
así, lo que otros vivían; este modo de vivir de los otros era para ellos una aspiración; una
aspiración que se expresaba como exigencia ética.

Kant: la fundamentación del idealismo alemán El tema de si Kant pertenece o no a eso que
se ha dado en llamar el idealismo alemán, es algo en que los historiadores de la filosofía no
se ponen aún de acuerdo. Como quiera que sea, en el estudio del idealismo alemán Kant no
puede dejarse a un lado, pues en este pensador es que se fundamentan, sea por rechazo o
por aceptación, los grandes filósofos alemanes del idealismo. Por tanto, estudiar, a Kant
implica aproximarse a los fundamentos del idealismo alemán o cuando menos a sus
orígenes, los cuales marcan una problemática filosófica específica. Pero, ¿por qué la
afirmación de que en Kant se encuentran los fundamentos o, cuando menos, los orígenes
del idealismo alemán? Esto se puede responder apelando a la ruptura que inaugura Kant
respecto de sus predecesores alemanes en la manera de concebir la realidad (el ser), la cual
es asumida por los sucesores de este filosofo: la búsqueda totalizadora y sistemática de los
principios unificadores del ser. Con Kant, como escribe J. Hirschberger, "el subsiguiente
idealismo alemán comienza una nueva etapa en la filosofía. Ésta recobra su profundidad,
vuelve a ser investigación de los últimos principios y se afana otra vez por conquistar una
fusión sistemática y cerrada de la totalidad del ser, partiendo de un principio unitario. Kant
nos ofrece una construcción filosófica perfectamente trabada en todas sus partes"
Indudablemente, el pensamiento kantiano está estructurado, como sistema filosófico,
conforme a cuatro grandes temas: la metafísica, la moral; la religión y la antropología. Esos
temas responden a las cuatro grandes preguntas que se formula Kant: ¿qué puedo hacer?,
¿qué debo hacer?, ¿qué puedo esperar?, ¿qué es el hombre? Ante estas cuatro preguntas se
hace patente la importancia que tiene para Kant el problema de la acción: lo que se puede y
lo que se debe hacer, como objetos centrales de lo que es para él la metafísica y la moral, y
ambas cosas como paso previo para determinar qué es el hombre y lo que de todo ello se
puede esperar. Porque, como apunta K. Kosik, "independientemente de las diversas
interpretaciones, las tres primeras preguntas predeterminan la respuesta de qué sea el
hombre. El hombre es un ser que sabe lo que puede conocer, lo que tiene que hacer, y lo
que puede esperar"

Todo lo demás cobra sentido en su referencia al hombre, que en Kant es un sujeto


cognoscente o un sujeto de conocimiento; un sujeto cognoscente que actúa y vive, y sólo en
relación al cual el mundo adquiere su pleno sentido. Que el modo de actuar del hombre lo
conciba Kant, por otro lado, en términos puramente subjetivos no resta profundidad a su
pensamiento. Ya que afirmó Kosik: "en este horizonte intelectual así trazado [ el horizonte
kantiano], otras nuevas generaciones elaboran sus complementos o precisiones y llegan a la
conclusión de que el hombre no es sólo un ser cognoscente, sino un ser que vive y actúa: el
hombre el sujeto del conocimiento"8. En Kant, esta perspectiva ya está trazada. Vista la
obra kantiana globalmente, el tema ético-moral sobresale como central. El problema del
conocimiento, ligado estrechamente al anterior, no carece tampoco de menor importancia;
al igual que el tema de Dios o del hombre.

A continuación, comentaré someramente aquellos aspectos del pensamiento hegeliano que


están en directa continuidad con las conquistas filosóficas más importantes de los tres
filósofos que hemos estudiado. Claro está, esto sólo puede ser comprendido correctamente
si se tienen claros los perfiles del pensamiento de Hegel; por ello mismo, la verificación de
lo que aquí se exponga se podrá hacer una vez que se hayan revisado las tesis
fundamentales del pensamiento de Hegel. En este sentido, las ideas que siguen a
continuación son meras aproximaciones. En primer lugar, en Hegel el pensamiento idealista
alemán alcanza su máxima expresión; lo cual significa que los perfiles más progresistas y
más idealistas que se venían destacando en los filósofos anteriores o contemporáneos a él
alcanzan su mayor expresión. Así, pues, el primer gran rasgo de la filosofía hegeliana es
haberse convertido en la síntesis más lograda del idealismo alemán. En segundo lugar, otro
rasgo importante del pensamiento hegeliano, por lo que toca a la tradición filosófica en la
que se inserta y por lo que toca a sus perspectivas futuras, es que en él no sólo se sintetiza
toda la tradición idealista alemana, sino que se abren las puertas a una nueva filosofía que
se erige como antítesis de todo idealismo: la filosofía de la praxis. En Hegel, pues, además
de sintetizarse el idealismo en todas sus facetas, se abren nuevas perspectivas no sólo a la
filosofía alemana, sino a la filosofía occidental. Y todo ello es posible para Hegel por el
horizonte teórico-histórico en el que se encuentra y del que es heredero.

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