UNIVERSIDAD CATÓLICA LOS ÁNGELES DE CHIMBOTE
FACULTAD DE CIENCIAS DE LA SALUD
ESCUELA DE PSICOLOGÍA
CASO: MALA PRAXIS
Curso : Deontología en Psicología
Integrantes :
AYALA VILLAR, Susana Amelia
BERROCAL HUALLANCA, Sheyla Liz
CAPELLETTI HUAMÁN, María milagros
GAMBOA LÓPEZ, Lidma Jessenia
LEAÑO SULCA, Karla Estefany
NÚÑEZ BAUTISTA, Javier Clinton
ORTIZ CONISLLA, Judith
PEÑA CCANCCE , Jorge
TORRE YUCRA, Noé
Ciclo : VIII
Docente : Mgtr. Ps. Gloria Beatriz Castro Palma
AYACUCHO-PERÚ
2020
Mala Praxis: Caso Autismo
Ada, 23 años
Los padres de Ada la llevaron a terapia cognitivo conductual, cuando tenía 9 años, con una
frecuencia de una vez por semana, por recomendación de los pedagogos del colegio ya que,
se aislaba mucho y tenía muchos problemas de comprensión a pesar de sacar buenas notas.
Durante más de 10 años acudió a la consulta con la psicóloga y nunca le dio un diagnóstico
claro, siempre le decía que estaba muy consentida y que sus padres eran sobre protectores
y que por eso era muy dependiente y apenas tenía habilidades sociales.
Cuando sus padres o ella le preguntaban que por qué no veían mejoría siempre les decía
que si ella no ponía de su parte no iba a mejorar nunca, que tenía que hacer un esfuerzo.
Pero Ada siempre realizaba los ejercicios y tareas que le mandaba.
En alguna ocasión su madre le comentó a la psicóloga que en su familia había casos de
autismo y que sospechaba que Ada podría tenerlo, ella quería que le hiciesen las pruebas
en alguna asociación de TEA, aunque fuese para descartar, pero la propia psicóloga le
recomendó que no ya que sería una pérdida de dinero. La psicóloga siempre decía que Ada
no tenía autismo que simplemente se había acostumbrado a que hablasen por ella.
Cuando Ada tuvo 23 años, debido a las sospechas de sui actual pareja y de sus padres,
decidió ir a una asociación de autismo de su ciudad a hacerse las pruebas. Le dijeron que
tenía autismo de alto funcionamiento. Ahora se encuentra en proceso de conseguir un
permiso por discapacidad.
Ahora está denunciando a la psicóloga por mala praxis y exigiendo una indemnización por
la impericia psicológica al tratar su caso, ya que los síntomas que tenía eran muy evidentes
para sospechar de autismo, demanda a la psicóloga por todo el dinero que perdieron sus
padres durante los 10 años de consulta, pero sobretodo que al no haber diagnosticado
correctamente su caso, le ha impedido recibir ayuda de profesionales idóneos y mejorar en
muchos aspectos.