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Fuentes históricas para la EVAU

Este documento presenta tres fuentes históricas relacionadas con la historia de España a principios del siglo XIX: 1) Un grabado que representa la caída del valido Manuel Godoy en 1808; 2) Un mapa que muestra el proceso de independencia de las colonias americanas entre 1810-1824; 3) Una carta de Fernando VII pidiendo ayuda a las potencias europeas para acabar con el Trienio Liberal en 1820.

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Fuentes históricas para la EVAU

Este documento presenta tres fuentes históricas relacionadas con la historia de España a principios del siglo XIX: 1) Un grabado que representa la caída del valido Manuel Godoy en 1808; 2) Un mapa que muestra el proceso de independencia de las colonias americanas entre 1810-1824; 3) Una carta de Fernando VII pidiendo ayuda a las potencias europeas para acabar con el Trienio Liberal en 1820.

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FUENTES HISTÓRICAS

Beatriz Izquierdo González ​2.º ​A Bachillerato

Caída y prisión del Príncipe de la Paz

Caída y prisión del Príncipe de la Paz​.


Autoría se le atribuye a Zacarías Velázquez (1763-1834), el cual lo dibujó y, a Francisco de
Paula Martí (1761-1827), el cual lo grabó. Data de 1814, aproximadamente.

a)
Nos encontramos ante una fuente histórica que por su origen es primaria (contemporánea a
los hechos representados; datan ambos de 1808), y de contenido fundamentalmente
político y social. Se trata de la “Caída y prisión del Príncipe de la Paz”, un grabado realizado
a partir del dibujo original de Zacarías González Velázquez, quien llegó a dirigir la Academia
de Bellas Artes de San Fernando, instrumento de difusión de las Luces durante la
Ilustración española ([Link]). Se encuadra en el ocaso del reinado de Carlos IV
(1788-1808), a las puertas de la Guerra de Independencia (1808-1814). Refleja el Motín de
Aranjuez (19 de marzo de 1808) y representa a una furiosa turba de ciudadanos exaltados
ante las puertas del Real Sitio de Aranjuez, residencia de la corte durante la primavera, que
asalta a la guardia real con todo tipo de armas: palos, piedras, espadas…

b)
En 1807, Manuel Godoy (valido de Carlos IV), quien restableció la alianza con la Francia
revolucionaria tras la breve Guerra del Rosellón (1793-1795), se repartía en el Tratado
secreto de Fontainebleau Portugal con Napoleón, permitiendo el paso de tropas francesas
a territorio español con destino a Portugal (que había transgredido el embargo económico
impuesto a Reino Unido por Napoleón). Cuando Godoy descubrió que España formaría
parte del gran imperio napoleónico propuso a la familia real partir hacia Andalucía y de allí,
a América. De camino, la Corte se detuvo en Aranjuez. Allí,la amplia crisis económica, el
avance de las tropas francesas y el rumor del traslado real (males que se atribuían a
Godoy), llevan al pueblo, enardecido y apoyado por el futuro Fernando VII y el partido
fernandino, a asaltar el Palacio de Godoy, obligando a Carlos IV a destituir a este y a
abdicar en Fernando VII. 2 meses después padre e hijo renunciaron a la corona y
reconocieron como rey de España a José Bonaparte, en las Abdicaciones de Bayona. El
rechazo de la población al nuevo monarca propicia el inicio de la Guerra de Independencia
(1808-1814).

Mapa de independencia de las colonias americanas

a)
La fuente propuesta es un mapa mixto en el que se mezclan áreas de relleno ( con los
diferentes países en distintos colores) y símbolos ( flechas de cuatro colores representan las
campañas militares tanto independentistas como realistas; las espadas cruzadas, las
principales batallas y los puntos, las primeras insurrecciones…) Por su origen, es una fuente
secundaria (elaborada con posterioridad a los hechos representados) y de contenido
político-bélico. Representa el proceso de independización de las colonias americanas
(1810-1824). Se encuadra, por lo tanto, en el ocaso de la Guerra de Independencia
(1808-1814) y en los inicios del reinado de Fernando VII (1814-1833). Aunque, también
incluye la emancipación de Cuba y Puerto Rico de 1898.

b)
El proceso de independencia se desarrolló en dos fases, impelido por el reformismo
borbónico del siglo XVIII, la difusión de ideas liberales e ilustradas, la debilidad de España
(Trafalgar y ocupación francesa) y el ejemplo de Estados Unidos. En una primera fase
(1810-1815), la burguesía criolla, deseosa por liberarse del monopolio español , promovió
Juntas y depuso a virreyes y capitanes generales, rechazando la autoridad de la Junta
Central Suprema. Surgen insurrecciones como la del cura hidalgo en México y Bolívar en
Venezuela. Durante la segunda oleada independentista, apoyada por Reino Unido y EEUU,
(1816-1824), que es la que representa fundamentalmente el mapa, Fernando VII envió un
modesto ejército que no impidió las independencia de Argentina (1816) y acciones
revolucionarias como las de Bolívar (flechas rojas) que libera Ecuador, Venezuela y
Colombia; San Martín (flechas azules) en Chile (1818); Iturbide en México (1822) y Sucre en
Bolivia y Perú (Ayacucho 1824). En 1898, España pierde las colonias de ultramar restantes
(Puerto Rico, Cuba y Filipinas en Asia) debido a la política expansionista estadounidense.

España pasó a constituir una potencia de segundo orden mientras que en América, a pesar
de los proyectos unitarios, se produjo la fragmentación en repúblicas independientes
sometidas a la supremacía criolla y la injerencia económica de Reino Unido y EEUU.

COMENTARIO
Carta de Fernando VII a Vargas Laguna
a)
El texto propuesto es una fuente primaria por su origen; testimonial, concretamente
epistolar, por su forma y de contenido, fundamentalmente político. Se trata de una carta,
redactada por Fernando VII y dirigida a Vargas Laguna, el que había sido el embajador
español en la Santa Sede hasta poco después de la proclamación del Trienio Liberal
(1820-1823) durante el cual es relevado de su cargo debido a los escasos apoyos que
brindó a los liberales. Sin embargo, mantuvo desde Roma su frecuente correspondencia
con Fernando VII, constituyendo así un vínculo entre este y otros monarcas europeos. El
fragmento se encuadra en los inicios del Trienio Progresista, el breve paréntesis
constitucional que se produce durante el reinado del absolutista Fernando VII (1814-1833).
Fernando VII comienza la carta anunciando que pronto recurrirá a los servicios ofrecidos por
Vargas. También, describe el sombrío panorama español y afirma que este se agrava
paulatinamente debido al rápido aumento del poder de los liberales, en especial de los
exaltados quienes apoyan de forma fervorosa a Rafael de Riego. Asimismo, ciudades como
Cádiz y Sevilla (refugios de los liberales durante la guerra) rechazan ya la autoridad de los
ministros de corte conservador y moderado designados por el rey. Sin embargo, el rey se
niega a destituirlos por temor a que unas concesiones excesivas a los liberales amenacen la
estabilidad y el poder real. Finalmente, enfatiza la desgracias que se ciernen sobre él y
solicita la ayuda del resto de potencias europeas.

b)
La idea fundamental del texto es la urgencia que manifiesta Fernando VII por precipitar el
final del Trienio Liberal y acabar con el poder de los liberales a través del apoyo militar de
las monarquías absolutistas europeas. Esta es la razón por la que contacta con Vargas
quien puede aprovechar su ventajosa posición en Roma para establecer lazos con las
monarquías extranjeras, lugar donde confluirían numerosos embajadores extranjeros al
tratarse de la sede de la Santa Sede. Con la frase “​vengan a sacarme de la esclavitud en
que me hallo”, F ​ ernando VII revela no avalar la experiencia liberal, declarándose contrario a
la Constitución de 1812 e incluso se considera esclavo del gobierno liberal que gana
potestad mientras él la pierde. Se puede afirmar, por lo tanto, que aprobó la experiencia
constitucional intimidado por las posibles consecuencias de no ceder ante los requisitos del
pueblo, tras el levantamiento de Rafael de Riego, y no por su verdadero apoyo a la causa
liberal. ​Otras ideas secundaria que subyace al texto es la analogía que se podría establecer
entre la Revolución Francesa (1789) y la liberal en España. De esta manera, Fernando VII
teme un desarrollo similar al que siguió a la proclamación de la Primera República francesa,
es decir, la ejecución de la familia real ( “​mañana se volverían contra la Familia Real (...) y
libertarme del peligro que me amenaza”). ​De hecho, ambas sediciones comparten
elementos comunes como el establecimiento de una Constitución progresista y la pérdida
de poder de las instituciones del Antiguo Régimen: monarquía absolutista, a través de la
división de poderes y el reconocimiento de la soberanía nacional, e Iglesia, mediante la
disolución de la Inquisición en España o la separación entre Iglesia y Estado en Francia.

c)
Al igual que el resto de Europa (Congreso de Austria, 1815), España reaccionó al fracaso
napoleónico con la restauración monárquica. Fernando VII volvió a España en 1814 (tras la
firma con Napoleón del Tratado de Valençay), se impuso como monarca absoluto de
Antiguo Régimen (apoyados por los diputados absolutistas en el “Manifiesto de los Persas”)
y derogó la Constitución liberal de 1812. Manifestaba así desconocer lo que había supuesto
la guerra contras los franceses: una auténtica revolución política, en términos de Álvarez
Junco; restableció la sociedad estamental, los guerrilleros fueron marginados del ejército y
los burgueses,que consiguieron puestos en el gobierno durante el conflicto, sustituidos por
los nobles. La decepción de los militares les llevó a organizar varios pronunciamientos
como el de Espoz y Mina, Porlier y Lacy. En 1820 el de Rafael de Riego triunfó, obligando a
Fernando VII a restablecer la Constitución de 1812 y dando inicio al Trienio Liberal
(1820-1823). Los liberales del Trienio se dividían en moderados o doceañistas (antiguos
diputados liberales de Cádiz e intelectuales ilustrados) como Argüelles o Martínez de la
Rosa que defendían el sufragio censitario y Cortes bicamerales, y en exaltados o
veinteañistas (protagonistas de la revolución de 1820) como Mendizabal o Alcalá Galiano
quienes abogaban por el sufragio universal, la soberanía nacional y Cortes unicamerales. Al
régimen no se oponía solo el rey sino también parte del ejército, el clero y el campesinado.
En 1823, Fernando VII reinstauró el absolutismo con el apoyo de la Santa Alianza
(Congreso de Verona, 1822) que ofrece su ayuda a través del rey de Francia, Luis XVIII,
quien envió al ejército de los Cien Mil Hijos de San Luis, al mando del duque de Angulema.
Comenzó así la Década Ominosa (1823-1833) que se caracterizó por la dura represión que
sufrieron los liberales con nuevos intentos de insurrección como el de Torrijos, el
restablecimiento de las instituciones de la monarquía absoluta. Sin embargo, se evolucionó
hacia un reformismo moderado, con medidas como el establecimiento de un mayor control
sobre la Hacienda por López Ballesteros o la creación del Ministerio de Fomento. Las
dificultades de la recaudación fiscal, agravadas por la pérdida de las colonias, forzaron un
estricto control del gasto público, dado que era imposible aumentar la recaudación sin tocar
los privilegios fiscales de la nobleza.

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