Señores:
JUEZ LABORAL DEL CIRCUITO DE CARTAGENA (REPARTO)
E. S. D.
ALBERTO BONFANTE TORRES, varón, mayor de edad, con domicilio y residencia
de la ciudad de Cartagena, identificado con cedula de ciudadanía Nº 73.107.389 de
Cartagena, actuando en nombre propio, con todo respeto le manifiesto que en
ejercicio del derecho de tutela consagrado en el artículo 86 de la Constitución
Política y reglamentado por el Decreto 2591 de 1.991, por medio del presente
escrito formulo DEMANDA ORDINARIA LABORAL DE DOS INSTANCIAS contra la
sociedad PINTO HERNANDEZ S.A.S., con NIT. 806.005.817 - 7 representada
legalmente por JESUS ANTONIO PINTO DUARTE o quienes hagan sus veces al
momento de surtirse la notificación, con el fin de que se declare MI REINTEGRO y
pago de tiempos salarios, prestaciones sociales legales vacaciones, uniformes,
auxilio de transporte, horas extras, cesantías, intereses de las mismas, aportes a
seguridad social integral, recargos diurnos y nocturnos y la sanción del artículo 65
del C. S. T, sanción del artículo 99 de la Ley 50/90, salarios moratorios desde la
fecha del despido y hasta cuando se haga efectivo el pago de las acreencias
laborales reclamadas, la indexación o corrección monetaria, de acuerdo a los
siguientes,
HECHOS
PRIMERO: Alberto Bonfante Torres, laboró al servicio de la sociedad PINTO
HERNANDEZ S.A.S, desde el día 21 de abril de 2017 hasta el 26 de diciembre de
mismo año.
SEGUNDA: Esta vinculación se hizo a través de un contrato de trabajo por
“duración de la obra o labor determina”.
TERCERO: Desempeñándose en el cargo de ayudante de Metalmecánico D7 y
devengó su último salario promedio de $ 2.500.350
CUARTO: Que con fecha 12 de junio de 2017 mi mandante sufrió un accidente
ocular en casa, que le ocasionó pérdida total del ojo izquierdo, su EPS le realizó el
tratamiento de requerido (Corneoesclerorrafía mas sutura de parpado en ojo
izquierdo, adaptación de prótesis ocular).
QUINTO: Este accidente le generó incapacidades continuas hasta el 24 de
Diciembre de 2017, además de disminución física en el trabajo consistente en
ceguera por perdida de OJO IZQUIERDO.
SEXTO: El día 26 de diciembre, mi apadrinado regresó a laborar a la empresa Pinto
Hernández S.A.S., pero en esta lo reciben con un documento de terminación de
contrato, alegando que el termino de vigencia del contrato pactado está próximo a
vencerse, la empresa decidió no prorrogarlo de conformidad al literal C del
artículo 61 del código laboral.
SEPTIMO: Mi mandante presentó acción de tutela por los mismos hechos contra la
demandada, y esta fue conocida por el juzgado 14 penal ….. de Cartagena de
Indias, determinó mediante fallo ---- del ---- de ---- del 2018, no tutelar los
derechos invocados toda vez que para el señor juez existen otros mecanismos
ordinarios para hacer valer los derechos reclamados, que no se dejó claro el nexo
causal, además según el honorable juez ya no estaba dentro del termino de
subsidiariedad de la tutela.
PETICIÓN
PRIMERA: Declarar que entre mi mandante y la demandada,
existió un contrato de trabajo a término indefinido como lo
establecen los artículos 45 y 47 del código sustantivo del
trabajo.
SEGUNDO: Declarar el estado de debilidad manifiesta (artículo
26 ley 361 de 1997) y que la demandada pretermitieron el
procedimiento legal establecido en los artículos 61 y 62 del
C.S.T.
TERCERO: Declarar el despido ineficaz por pretermitir el
procedimiento legal establecido en los artículos 61 y 62 del
C.S.T.
CUARTO: Como consecuencia de lo anterior declarar que no ha
existido solución de continuidad en la prestación del
servicio por parte del empleado que la terminación del
contrato de mi mandante no produce efecto alguno.
QUINTO: Por lo anterior ordenar EL REINTEGRO.
SEXTO: además el pago de la sanción que establece la ley 361
de 1997 por despido discriminatorio.
SEPTIMO: Ordenar pagar los salarios, la seguridad social
integral, las cesantías y sus intereses, prima de servicio,
de navidad prima de vacaciones y en general todas las
prestaciones legales con su respectiva indexación desde el
día del despido hasta que efectivamente se le reintegre.
OCTAVO: Ordenar al fondo de pensiones Colfondo o a quien
corresponda la evaluación para determinar el porcentaje de
pérdida de capacidad laboral de mi mandante, para definir si
es o no acreedor a una pensión de invalidez o indemnización.
NOVENO: Condenar a la demandada a pagar las costas, gastos y
agencias en derecho que se causen con el proceso y cualquier
suma extra o ultra petita que sean demostradas en el proceso.
FUNDAMENTOS Y RAZONES DE DERECHO
En virtud de la protección que brinda nuestra constitución colombiana, sobre
estabilidad en el empleo de conformidad con su artículo 53, así como en los
tratados y convenios internacionales; invoco este medio de tutela para se le
amparen los derechos fundamentales y sea reintegrado mí apadrinado a su trabajo.
La Honorable Corte Constitucional ha establecido que la estabilidad laboral
reforzada procede, por aplicación directa de la Constitución, frente a las personas
que se encuentran en circunstancias de debilidad manifiesta, teniendo en cuenta
que la constitución política establece en el artículo 53 “El Congreso expedirá el
estatuto del trabajo. La ley correspondiente tendrá en cuenta por lo menos los
siguientes principios mínimos fundamentales:
Igualdad de oportunidades para los trabajadores; remuneración mínima vital y
móvil, proporcional a la cantidad y calidad de trabajo; estabilidad en el empleo;
irrenunciabilidad a los beneficios mínimos establecidos en normas laborales;
facultades para transigir y conciliar sobre derechos inciertos y discutibles;
situación más favorable al trabajador en caso de duda en la aplicación e
interpretación de las fuentes formales de derecho; primacía de la realidad sobre
formalidades establecidas por los sujetos de las relaciones laborales; garantía a la
seguridad social, la capacitación, el adiestramiento y el descanso necesario;
protección especial a la mujer, a la maternidad y al trabajador menor de edad”.
El Estado garantiza el derecho al pago oportuno y al reajuste periódico de las
pensiones legales.
Los convenios internacionales del trabajo debidamente ratificados, hacen parte de
la legislación interna. La ley, los contratos, los acuerdos y convenios de trabajo, no
pueden menoscabar la libertad, la dignidad humana ni los derechos de los
trabajadores.
ESTABILIDAD LABORAL REFORZADA
Mediante Sentencia T-531 de 2000, en aras de asegurar la productividad
económica de las personas discapacitadas, así como su desarrollo personal. De ahí
que, elemento prioritario de esa protección lo constituya una ubicación laboral
acorde con sus condiciones de salud y el acceso efectivo a los bienes y servicios
básicos para su subsistencia y el sostenimiento de su familia (C.P., arts. 54 y 334),
para todos aquellos que se encuentren en edad de trabajar. Para la consecución de
esos fines, la efectividad del ejercicio del derecho al trabajo, como ocurre para
cualquier otro trabajador, está sometida a la vigencia directa en las relaciones
laborales de unos principios mínimos fundamentales establecidos en el artículo 53
de la Carta Política. Cuando la parte trabajadora de dicha relación está conformada
por un discapacitado, uno de ellos adquiere principal prevalencia, como es el
principio a la estabilidad en el empleo, es decir a permanecer en él y de gozar de
cierta seguridad en la continuidad del vínculo laboral contraído, mientras no exista
una causal justificativa del despido, como consecuencia de la protección especial
laboral de la cual se viene hablando con respecto a este grupo de personas. Tal
seguridad ha sido identificada como una "estabilidad laboral reforzada" que a la vez
constituye un derecho Constitucional, igualmente predicable de otros grupos
sociales como sucede con las mujeres embarazadas, trabajadores aforados y en
incapacidad.
Ha sostenido la Corte en Sentencia T-198 de 2006 que solamente cuando se trate
de personas en estado de debilidad manifiesta o aquellos frente a los cuales la
Constitución otorga una estabilidad laboral reforzada, la acción de amparo resulta
procedente. En este sentido, algunos podrían considerar que la estabilidad laboral
reforzada sólo se aplica a aquellos que sufren algún grado de invalidez, tal y como
lo sostuvo el accionado; Así mismo, se encuentra establecido que se presenta una
clara diferencia entre los conceptos de discapacidad e invalidez. En efecto, podría
afirmarse que la discapacidad es el género, mientras que la invalidez es la especie,
y en consecuencia no siempre que existe discapacidad necesariamente nos
encontramos frente a una persona invalida. La invalidez sería el producto de una
discapacidad severa. Es por ello, que en materia laboral, la protección especial de
quienes por su condición física están en circunstancia de debilidad manifiesta se
extiende también a las personas respecto de las cuales esté probado que su
situación de salud les impide o dificulta sustancialmente el desempeño de sus
labores en las condiciones regulares, sin necesidad de que exista una calificación
previa que acredite su condición de inválido.
Aquellos trabajadores que sufren una disminución en su estado de salud durante el
trascurso del contrato laboral, deben ser considerados como personas que se
encuentran en situación de debilidad manifiesta, razón por la cual frente a ellas
también procede la llamada estabilidad laboral reforzada, por la aplicación
inmediata de la Constitución.
La Corte (Sentencia T-392 de 2008), para hacer referencia al derecho
Constitucional con el cual se garantiza “la permanencia en el empleo del
discapacitado luego de haber adquirido la respectiva limitación física, sensorial o
sicológica, como medida de protección especial y en conformidad con su capacidad
laboral”. Al respecto, es importante tener en cuenta que este tipo de relaciones
laborales se constituyen con el objeto de adelantar una específica tarea que debe
ser cuidadosamente determinada al momento del surgimiento del vínculo y que una
vez concluida tendrá como consecuencia la finalización del mismo. Por tal razón, la
aspiración de continuidad es en principio extraña a este tipo de contratos, lo cual
no obsta para que, en los casos en los cuales la realidad de la relación permita
advertir que el objeto del contrato no es el desempeño de una obra o labor
determinada sino una prestación continuada, y que por ende, la denominación del
mismo constituye más bien una forma de evadir la estabilidad del mismo, el
empleador estará obligado a requerir de la Oficina del Trabajo la correspondiente
autorización para dar por terminado el contrato de un sujeto de especial
protección, como podría serlo una persona que sufre discapacidad.”
LA LEY 361 DE 1997
Despido ineficaz
El artículo 26 de la Ley 361 de 1997, modificado por el artículo 137 del Decreto
Ley 019 de 2012.
"Artículo 26. No discriminación a persona en situación de discapacidad. En ningún
caso la limitación de una persona, podrá ser motivo para obstaculizar una
vinculación laboral, a menos que dicha limitación sea claramente demostrada como
incompatible e insuperable en el cargo que se va a desempeñar. Así mismo,
ninguna persona limitada podrá ser despedida o su contrato terminado por razón de
su limitación, salvo que medie autorización del Ministerio del Trabajo.
Sin perjuicio de lo establecido en el inciso anterior, no se requerirá de autorización
por parte del Ministerio del Trabajo cuando el trabajador limitado incurra en alguna
de las causales establecidas en la Ley como justas causas para dar por terminado
el contrato, Siempre se garantizará el derecho al debido proceso.
No obstante, quienes fueren despedidos o su contrato terminado por razón de su
limitación, sin el cumplimiento del requisito previsto en el inciso primero del
presente artículo, tendrán derecho a una indemnización equivalente a ciento
ochenta (180) días del salario, sin perjuicio de las demás prestaciones e
indemnizaciones a que hubiere lugar de acuerdo con el Código Sustantivo del
Trabajo y demás normas que lo modifiquen, adicionen, complementen o aclaren".
En suma, en virtud del derecho a la estabilidad laboral reforzada, en Sentencia T-
361 de 2008, la corte sostuvo que “el amparo cobija a quienes sufren de una
disminución que les dificulta o impide el desempeño normal de sus funciones, por
padecer una deficiencia entendida como una pérdida o anormalidad permanente o
transitoria, se psicológica, fisiológica o anatómica de estructura o función ;
discapacidad, esto es, cualquier restricción o impedimento del funcionamiento de
una actividad, ocasionados por una deficiencia en la forma o dentro del ámbito
considerado normal para el ser humano; o, minusvalidez que constituye una
desventaja humana, al limitar o impedir el cumplimiento de una función que es
normal, para la persona, acorde con la edad, sexo o factores sociales o culturales”.
La Sentencia T-263 de 2009 la Corte ha dicho que el trabajador que se encuentre
en una situación de debilidad manifiesta como resultado de la grave afectación de
su salud, tiene derecho a conservar su trabajo, a no ser despedido en razón de su
situación de vulnerabilidad y a permanecer en él hasta que se configure una causal
objetiva que amerite su desvinculación laboral, previa verificación y autorización de
la autoridad laboral correspondiente. En tal sentido, cuando la relación laboral
dependa de un contrato de trabajo a término fijo o de obra o labor contratada, el
trabajador tiene derecho a conservar su trabajo, aunque el término del contrato
haya expirado o la labor para la cual fue contratado haya expirado, esto si
subsisten las causas que dieron origen a la relación laboral y se tenga que el
trabajador ha cumplido de manera adecuada sus funciones. De este modo, para
efectos del fallo de tutela, el despido que se produzca sin el lleno de los requisitos
legales y jurisprudenciales será ineficaz y, por tanto, el Juez de amparo deberá
conceder la protección invocada y ordenar el reintegro del trabajador a un cargo
acorde con su estado de salud.
Así las cosas, el despido que recae sobre un trabajador en tales condiciones de
vulnerabilidad a razón del estado de gravidez, fuero sindical o de aquellos que
sufren limitaciones o pérdidas de la capacidad laboral, hace recaer sobre el
empleador una presunción de despido sin justa causa que revierte la carga de la
prueba y obliga al empleador a demostrar la existencia de argumentos objetivos y
razonables que evidencien la necesidad de la ruptura de la relación laboral, es
decir el empleador debe acreditar la ausencia de conexidad entre la condición del
sujeto y la terminación del contrato de trabajo, según Sentencia T-860 de 2010.
En Sentencia T-415 de 2011 se deja claro que los titulares del derecho a la
estabilidad laboral reforzada se benefician de dos normas de carácter fundamental,
vinculadas por la jurisprudencia de la Corte Constitucional a las garantías de la
Carta:
En primer lugar, de la prohibición que pesa sobre el empleador de despedir o
terminarle su contrato a una “persona limitada por razón de su limitación, salvo que
medie autorización de la oficina de Trabajo”; y,
En segundo lugar, de la obligación del Juez de presumir el despido discriminatorio,
cuando una persona en circunstancias de debilidad manifiesta es desvinculada del
empleo sin autorización de la oficina del trabajo. En consecuencia, cuando se
comprueba que el empleador desvinculó a un sujeto titular del derecho a la
estabilidad laboral reforzada sin solicitar la autorización de la oficina del trabajo, y
que no logró desvirtuar la presunción de despido discriminatorio, entonces el Juez
que conoce del asunto tiene el deber prima facie de reconocer a favor del
trabajador:
En primer lugar, la ineficacia de la terminación del despido laboral (con la
consiguiente causación del derecho prima facie del demandante a recibir todos los
salarios y prestaciones sociales dejadas de recibir en el interregno);
En segundo lugar, el derecho a ser reintegrado a un cargo que ofrezca condiciones
iguales o similares que las del cargo desempeñado por él hasta su desvinculación,
y en el cual no sufra el riesgo de empeorar su estado de salud, sino que esté
acorde con sus condiciones;
En tercer lugar, el derecho a recibir capacitación para cumplir con las tareas de su
nuevo cargo, si es el caso (art. 54, C.P.);
En cuarto lugar, el derecho a recibir “una indemnización equivalente a ciento
ochenta días del salario, sin perjuicio de las demás prestaciones e indemnizaciones
a que hubiere lugar de acuerdo con el Código Sustantivo del Trabajo y demás
normas que lo modifiquen, adicionen, complementen o aclaren” (art. 26, inc. 2°,
Ley 361 de 1997)
DERECHO A LA IGUALDAD REAL Y EFECTIVA
Alcance Constitucional del derecho a la igualdad y la protección Constitucional del
minusválido dio avances significativos en el desarrollo de los derechos laborales
de los discapacitados. En la sentencia C-094 del 27 de febrero de 1993 donde se
estudió a fondo el derecho a la igualdad real y efectiva adoptando medidas en favor
de los grupos marginados y menos favorecidos, especialmente a las personas que
por su condición económica, física o mental, se encuentran en posición de debilidad
manifiesta. La Corte Constitucional expresó:
"...El objeto de la garantía ofrecida a toda persona en el artículo 13 de la Carta no
es el de construir un ordenamiento jurídico absoluto que otorgue a todos idéntico
trato dentro de una concepción matemática, ignorando factores de diversidad que
exigen del poder público la previsión y la práctica de razonables distinciones
tendientes a evitar que por la vía de un igualitarismo ciego y formal en realidad se
establezca, se favorezca o se acreciente la desigualdad. Para ser objetiva y justa,
la regla de la igualdad ante la Ley, no puede desconocer en su determinación tales
factores, ya que ellas reclaman regulación distinta para fenómenos y situaciones
divergentes. (…)
“Esta función, que tiene fundamento en el concepto del Estado Social de Derecho,
excluye las tendencias que pretenden hacer de la igualdad un rasero único,
inmodificable y no susceptible de adaptaciones. En ese orden de ideas, la posición
que fije el Estado en ejercicio de su actividad, en especial si de la función
legislativa se trata, no puede ser ajena al reconocimiento de la diversidad como
dato de obligada referencia al adoptar sus decisiones".
De esta forma por vía jurisprudencial la Corte mediante reiterados fallos de tutela
ha ofrecidos alternativas de protección a los derechos constitucionales
mencionados y pertinente para el caso en comento.
DERECHO A LA SEGURIDAD SOCIAL
La Constitución Política de Colombia, dispone: “ARTICULO 48. La Seguridad Social
es un servicio público de carácter obligatorio que se prestará bajo la dirección,
coordinación y control del Estado, en sujeción a los principios de eficiencia,
universalidad y solidaridad, en los términos que establezca la Ley.
Se garantiza a todos los habitantes el derecho irrenunciable a la Seguridad
Social..”.
La Corte Constitucional en fallo de tutela T- 850 DE 2004 sostiene:
En reiteradas oportunidades esta Corporación ha sostenido respecto del derecho a
la seguridad social, que si bien en la Constitución no se consagró como una
garantía fundamental, puede adquirir tal carácter cuando según las circunstancias
de cada caso, su falta de reconocimiento tenga la potencialidad de poner en peligro
otros derechos que sí ostentan la categoría de fundamentales.
Así las cosas, la tutela podrá desplazar al mecanismo ordinario de defensa, cuando
con ocasión de la demora en el trámite de una solicitud pensional (i) se afecte la
dignidad humana, la subsistencia en condiciones dignas, la salud, el mínimo vital,
(ii) existan lazos de conexidad con derechos fundamentales, y (iii) se acredite que
someter a la persona a los trámites de un proceso judicial ordinario resulta
excesivamente gravoso. En estos casos, se ha considerado que el medio ordinario
de defensa pierde su eficacia material frente a las particulares circunstancias de la
persona y evidencia por lo tanto un daño irremediable.
En conclusión, la acción de tutela por regla general resulta improcedente como
mecanismo judicial para lograr el efectivo pago de obligaciones relacionadas con la
seguridad social, excepto en aquellos casos en los cuales, las personas se
encuentren en condiciones que ostensiblemente comprometan sus derechos a la
vida en condiciones dignas y justas, a la salud y al mínimo vital.
La acción de tutela es el mecanismo propio y preferente para solicitar la garantía y
protección de este derecho fundamental de forma rápida y efectiva, que la Corte ha
denominado estabilidad laboral reforzada.
Así, atendiendo a la jurisprudencia estudiada en precedencia soy beneficiario del
amparo contenido en el artículo 26 de la Ley 361 de 1997, en virtud del cual se
obliga al empleador a solicitar autorización de la autoridad laboral demostrando una
causa objetiva del despido y como así no ocurrió, emerge la presunción de despido
por causa de mi estado de salud.
En consecuencia, mi despido se torna Ineficaz, pues la jurisprudencia
constitucional ha señalado que la protección laboral reforzada se predica no solo
de quienes tienen una calificación que acredita su calificación que acredita su
condición de invalidez, sino También de aquellos trabajadores que demuestren que
su situación de salud desmejora con el transcurrir del tiempo impidiéndole y
dificultándose sustancialmente el desempeño de sus labores en las condiciones
regulares de trabajo.
Por lo anterior, es menester concluir que la presente acción de tutela resulta
procedente ante la afectación de los derechos fundamentales del accionante, por
un lado, para amparar un derecho de rango fundamental, en tanto que se trata de
proteger el mínimo vital de una persona que se encuentra en una situación de
invalidez; y por otro, porque los requerimientos actuales del actor exigen una
intervención inmediata del juez constitucional, pues el tiempo que gastaría en el
trámite de un proceso ordinario constituye una carga desproporcionada,
evidenciándose un perjuicio grave e inminente que requiere de una atención
urgente, teniendo en cuenta el estado de salud en que se encuentra mi apadrinado.
Su señoría el despedido de mi apadrinado claramente puede decirse por razón de
mi limitación, sin el cumplimiento del requisito previsto en el inciso anterior, sin
la autorización del Ministerio del trabajo, desconocieron los derechos
fundamentales, y las normas en materia de salud ocupacional y riesgos
profesionales.
Considero que vulnera gravemente de los derechos de mi mandante por una
situación bastante difícil, ya quedó sin trabajo y sin ingresos económicos
encontrándose en estado de indefensión tanto el cómo su familia, al quedar
desprotegidos en salud y sin el mínimo vital.
PRUEBAS
1. Copia de la cedula de ciudadanía.
2. Copia de certificados de existencia y representación legal de las accionadas,
expedidos por la Cámara de Comercio de Cartagena.
3. Copia de la carta de despido
4. Historia laboral, incapacidades.
5. Certificado de afiliación a la caja de compensación confamilar
JURAMENTO
En forma expresa, manifiesto con toda claridad, bajo la gravedad de juramento, que
se entiende prestado por la suscripción de este escrito, que hasta la fecha no he
presentado acción de tutela, con relación a los mismos hechos a fin de reclamar el
cumplimiento de los mismos derechos.
COMPETENCIA
Su despacho es competente por la naturaleza del proceso y el domicilio de la
accionada.
ANEXOS
Poder para actuar y Copia de la tutela para traslado y archivo.
NOTIFICACIONES
A la accionada PINTO HERNANDEZ S.A.S., en vía Mamonal Kr 3C N° 56C 18
(Cartagena) teléfono: 6460409. Correo electrónico:
[email protected]El accionante en el barrio las palmeras manzana 39 lote 3 Celular: 3045395259.
Correo electrónico:
[email protected]La suscrita: Centro Av. Venezuela edificio CITY BANK oficina 5-A. Correo
electrónico: [email protected]; celular: 3043753749.
Atentamente,
__________________________________
CLAUDIA ROCÍO SARABIA PÉREZ
C.C. N° 1.048.933.948 de Cartagena
T.P. 224.949 del C.S. de la J.
Señor:
JUEZ LABORAL DEL CIRCUITO DE CARTAGENA (REPARTO)
E. S. D.
ALBERTO BONFANTE TORRES, igualmente mayor de edad, identificado con la
cedula de ciudadanía N° 73.107.389 de Cartagena, con domicilio y residencia en
esta ciudad, con el debido respeto, comparezco ante usted para manifestarle por
medio del presente escrito confiero poder especial, amplio y suficiente, cuanto en
derecho fuere menester a la Dra. CLAUDIA ROCÍO SARABIA PÉREZ, igualmente
mayor, con domicilio y residencia en la ciudad de Cartagena, abogada titulada y en
ejercicio, identificada con la cedula de ciudadanía N° 1.048.933.948 expedida en
Cartagena y portador de la tarjeta profesional N° 224.949 del Consejo Superior de
la Judicatura., para que en mi nombre y representación formule ACCION DE
TUTELA como mecanismo transitorio a fin de evitar un perjuicio irremediable,
contra la empresa PINTO HERNANDEZ S.A.S., con NIT. 806.005.817 - 7,
representada por legalmente por el señor JESUS ANTONIO PINTO DUARTE, o
quien haga sus veces al momento de la notificación de la demanda, con el fin de
obtener que se declare MI REINTEGRO y pago de tiempos salarios, prestaciones
sociales legales vacaciones, uniformes, auxilio de transporte, horas extras,
cesantías, intereses de las mismas, aportes a seguridad social integral, recargos
diurnos y nocturnos y la sanción del artículo 65 del C. S. T, sanción del artículo 99
de la Ley 50/90, salarios moratorios desde la fecha del despido y hasta cuando se
haga efectivo el pago de las acreencias laborales reclamadas, la indexación o
corrección monetaria o en su defecto la indemnización por despido ineficaz.
En virtud del presente memorial poder, queda facultada la Dra. CLAUDIA ROCÍO
SARABIA PÉREZ, para conciliar, demandar, recibir, aceptar, transigir, sustituir,
reasumir, notificarse, interponer recursos, desistir y en fin hacer todo cuanto en
derecho fuere menester para el éxito del mandato que le confío y recibir los
valores que se me ordene pagar como resultado de la gestión encomendada en
este poder.
Sírvase señor juez reconocer personería jurídica a mi apoderada en los términos y
para los efectos del presente poder.
Atentamente,
________________________________
ALBERTO BONFANTE TORRES
C.C. N° 73.107.389 de Cartagena Acepto
_________________________________
CLAUDIA ROCÍO SARABIA PÉREZ
C.C. N° 1.048.933.948 de Cartagena
T.P. 224.949 del C.S. de la J.
Señores:
JUEZ LABORAL DEL CIRCUITO DE CARTAGENA (REPARTO)
E. S. D.
ALBERTO BONFANTE TORRES, varón, mayor de edad, con domicilio y residencia
de la ciudad de Cartagena, identificado con cedula de ciudadanía Nº 73.107.389 de
Cartagena, actuando en nombre propio, con todo respeto le manifiesto que en
ejercicio del derecho de tutela consagrado en el artículo 86 de la Constitución
Política y reglamentado por el Decreto 2591 de 1.991, por medio del presente
escrito formulo ACCION DE TUTELA como mecanismo transitorio a fin de evitar
un perjuicio irremediable, contra la sociedad PINTO HERNANDEZ S.A.S., con NIT.
806.005.817 - 7 representada legalmente por JESUS ANTONIO PINTO DUARTE o
quienes hagan sus veces al momento de surtirse la notificación, a fin de que se le
ordene dentro de un plazo prudencial perentorio, en amparo del derecho
fundamental a la Vida Digna, Salud, Trabajo, Igualdad, Debido Proceso, en
conexidad con el derecho a la Seguridad Social, al Mínimo Vital y Móvil, protección
a la familia, ESTABILIDAD LABORAL REFORZADA, los cuales vienen siendo
vulnerados por la entidad accionada con ocasión del despido ineficaz cuando me
encuentro en debilidad manifiesta, de acuerdo a los siguientes:
HECHOS
PRIMERO: Alberto Bonfante Torres, laboró al servicio de la sociedad PINTO
HERNANDEZ S.A.S, desde el día 21 de abril de 2017 hasta el 26 de diciembre de
mismo año.
SEGUNDA: Esta vinculación se hizo a través de un contrato de trabajo por
“duración de la obra o labor determina”.
TERCERO: Desempeñándose en el cargo de ayudante de Metalmecánico D7 y
devengó su último salario promedio de $ 2.500.350
CUARTO: Que con fecha 12 de junio de 2017 mi mandante sufrió un accidente
ocular en casa, que le ocasionó pérdida total del ojo izquierdo, su EPS le realizó el
tratamiento de requerido (Corneoesclerorrafía mas sutura de parpado en ojo
izquierdo, adaptación de prótesis ocular).
QUINTO: Este accidente le generó incapacidades continuas hasta el 24 de
Diciembre de 2017, además de disminución física en el trabajo consistente en
ceguera por perdida de OJO IZQUIERDO.
SEXTO: El día 26 de diciembre, mi apadrinado regresó a laborar a la empresa Pinto
Hernández S.A.S., pero en esta lo reciben con un documento de terminación de
contrato, alegando que el termino de vigencia del contrato pactado esta próximo a
vencerse, la empresa decidió no prorrogarlo de conformidad al literal C del
articulo 61 del código laboral.
FUNDAMENTOS Y RAZONES DE DERECHO
En virtud de la protección que brinda nuestra constitución colombiana, sobre
estabilidad en el empleo de conformidad con su artículo 53, así como en los
tratados y convenios internacionales; invoco este medio de tutela para se le
amparen los derechos fundamentales y sea reintegrado mí apadrinado a su trabajo.
La Honorable Corte Constitucional ha establecido que la estabilidad laboral
reforzada procede, por aplicación directa de la Constitución, frente a las personas
que se encuentran en circunstancias de debilidad manifiesta, teniendo en cuenta
que la constitución política establece en el artículo 53 “El Congreso expedirá el
estatuto del trabajo. La ley correspondiente tendrá en cuenta por lo menos los
siguientes principios mínimos fundamentales:
Igualdad de oportunidades para los trabajadores; remuneración mínima vital y
móvil, proporcional a la cantidad y calidad de trabajo; estabilidad en el empleo;
irrenunciabilidad a los beneficios mínimos establecidos en normas laborales;
facultades para transigir y conciliar sobre derechos inciertos y discutibles;
situación más favorable al trabajador en caso de duda en la aplicación e
interpretación de las fuentes formales de derecho; primacía de la realidad sobre
formalidades establecidas por los sujetos de las relaciones laborales; garantía a la
seguridad social, la capacitación, el adiestramiento y el descanso necesario;
protección especial a la mujer, a la maternidad y al trabajador menor de edad”.
El Estado garantiza el derecho al pago oportuno y al reajuste periódico de las
pensiones legales.
Los convenios internacionales del trabajo debidamente ratificados, hacen parte de
la legislación interna. La ley, los contratos, los acuerdos y convenios de trabajo, no
pueden menoscabar la libertad, la dignidad humana ni los derechos de los
trabajadores.
ESTABILIDAD LABORAL REFORZADA
Mediante Sentencia T-531 de 2000, en aras de asegurar la productividad
económica de las personas discapacitadas, así como su desarrollo personal. De ahí
que, elemento prioritario de esa protección lo constituya una ubicación laboral
acorde con sus condiciones de salud y el acceso efectivo a los bienes y servicios
básicos para su subsistencia y el sostenimiento de su familia (C.P., arts. 54 y 334),
para todos aquellos que se encuentren en edad de trabajar. Para la consecución de
esos fines, la efectividad del ejercicio del derecho al trabajo, como ocurre para
cualquier otro trabajador, está sometida a la vigencia directa en las relaciones
laborales de unos principios mínimos fundamentales establecidos en el artículo 53
de la Carta Política. Cuando la parte trabajadora de dicha relación está conformada
por un discapacitado, uno de ellos adquiere principal prevalencia, como es el
principio a la estabilidad en el empleo, es decir a permanecer en él y de gozar de
cierta seguridad en la continuidad del vínculo laboral contraído, mientras no exista
una causal justificativa del despido, como consecuencia de la protección especial
laboral de la cual se viene hablando con respecto a este grupo de personas. Tal
seguridad ha sido identificada como una "estabilidad laboral reforzada" que a la vez
constituye un derecho Constitucional, igualmente predicable de otros grupos
sociales como sucede con las mujeres embarazadas, trabajadores aforados y en
incapacidad.
Ha sostenido la Corte en Sentencia T-198 de 2006 que solamente cuando se trate
de personas en estado de debilidad manifiesta o aquellos frente a los cuales la
Constitución otorga una estabilidad laboral reforzada, la acción de amparo resulta
procedente. En este sentido, algunos podrían considerar que la estabilidad laboral
reforzada sólo se aplica a aquellos que sufren algún grado de invalidez, tal y como
lo sostuvo el accionado; Así mismo, se encuentra establecido que se presenta una
clara diferencia entre los conceptos de discapacidad e invalidez. En efecto, podría
afirmarse que la discapacidad es el género, mientras que la invalidez es la especie,
y en consecuencia no siempre que existe discapacidad necesariamente nos
encontramos frente a una persona invalida. La invalidez sería el producto de una
discapacidad severa. Es por ello, que en materia laboral, la protección especial de
quienes por su condición física están en circunstancia de debilidad manifiesta se
extiende también a las personas respecto de las cuales esté probado que su
situación de salud les impide o dificulta sustancialmente el desempeño de sus
labores en las condiciones regulares, sin necesidad de que exista una calificación
previa que acredite su condición de inválido.
Aquellos trabajadores que sufren una disminución en su estado de salud durante el
trascurso del contrato laboral, deben ser considerados como personas que se
encuentran en situación de debilidad manifiesta, razón por la cual frente a ellas
también procede la llamada estabilidad laboral reforzada, por la aplicación
inmediata de la Constitución.
La Corte (Sentencia T-392 de 2008), para hacer referencia al derecho
Constitucional con el cual se garantiza “la permanencia en el empleo del
discapacitado luego de haber adquirido la respectiva limitación física, sensorial o
sicológica, como medida de protección especial y en conformidad con su capacidad
laboral”. Al respecto, es importante tener en cuenta que este tipo de relaciones
laborales se constituyen con el objeto de adelantar una específica tarea que debe
ser cuidadosamente determinada al momento del surgimiento del vínculo y que una
vez concluida tendrá como consecuencia la finalización del mismo. Por tal razón, la
aspiración de continuidad es en principio extraña a este tipo de contratos, lo cual
no obsta para que, en los casos en los cuales la realidad de la relación permita
advertir que el objeto del contrato no es el desempeño de una obra o labor
determinada sino una prestación continuada, y que por ende, la denominación del
mismo constituye más bien una forma de evadir la estabilidad del mismo, el
empleador estará obligado a requerir de la Oficina del Trabajo la correspondiente
autorización para dar por terminado el contrato de un sujeto de especial
protección, como podría serlo una persona que sufre discapacidad.”
LA LEY 361 DE 1997
Despido ineficaz
El artículo 26 de la Ley 361 de 1997, modificado por el artículo 137 del Decreto
Ley 019 de 2012.
"Artículo 26. No discriminación a persona en situación de discapacidad. En ningún
caso la limitación de una persona, podrá ser motivo para obstaculizar una
vinculación laboral, a menos que dicha limitación sea claramente demostrada como
incompatible e insuperable en el cargo que se va a desempeñar. Así mismo,
ninguna persona limitada podrá ser despedida o su contrato terminado por razón de
su limitación, salvo que medie autorización del Ministerio del Trabajo.
Sin perjuicio de lo establecido en el inciso anterior, no se requerirá de autorización
por parte del Ministerio del Trabajo cuando el trabajador limitado incurra en alguna
de las causales establecidas en la Ley como justas causas para dar por terminado
el contrato, Siempre se garantizará el derecho al debido proceso.
No obstante, quienes fueren despedidos o su contrato terminado por razón de su
limitación, sin el cumplimiento del requisito previsto en el inciso primero del
presente artículo, tendrán derecho a una indemnización equivalente a ciento
ochenta (180) días del salario, sin perjuicio de las demás prestaciones e
indemnizaciones a que hubiere lugar de acuerdo con el Código Sustantivo del
Trabajo y demás normas que lo modifiquen, adicionen, complementen o aclaren".
En suma, en virtud del derecho a la estabilidad laboral reforzada, en Sentencia T-
361 de 2008, la corte sostuvo que “el amparo cobija a quienes sufren de una
disminución que les dificulta o impide el desempeño normal de sus funciones, por
padecer una deficiencia entendida como una pérdida o anormalidad permanente o
transitoria, se psicológica, fisiológica o anatómica de estructura o función ;
discapacidad, esto es, cualquier restricción o impedimento del funcionamiento de
una actividad, ocasionados por una deficiencia en la forma o dentro del ámbito
considerado normal para el ser humano; o, minusvalidez que constituye una
desventaja humana, al limitar o impedir el cumplimiento de una función que es
normal, para la persona, acorde con la edad, sexo o factores sociales o culturales”.
La Sentencia T-263 de 2009 la Corte ha dicho que el trabajador que se encuentre
en una situación de debilidad manifiesta como resultado de la grave afectación de
su salud, tiene derecho a conservar su trabajo, a no ser despedido en razón de su
situación de vulnerabilidad y a permanecer en él hasta que se configure una causal
objetiva que amerite su desvinculación laboral, previa verificación y autorización de
la autoridad laboral correspondiente. En tal sentido, cuando la relación laboral
dependa de un contrato de trabajo a término fijo o de obra o labor contratada, el
trabajador tiene derecho a conservar su trabajo, aunque el término del contrato
haya expirado o la labor para la cual fue contratado haya expirado, esto si
subsisten las causas que dieron origen a la relación laboral y se tenga que el
trabajador ha cumplido de manera adecuada sus funciones. De este modo, para
efectos del fallo de tutela, el despido que se produzca sin el lleno de los requisitos
legales y jurisprudenciales será ineficaz y, por tanto, el Juez de amparo deberá
conceder la protección invocada y ordenar el reintegro del trabajador a un cargo
acorde con su estado de salud.
Así las cosas, el despido que recae sobre un trabajador en tales condiciones de
vulnerabilidad a razón del estado de gravidez, fuero sindical o de aquellos que
sufren limitaciones o pérdidas de la capacidad laboral, hace recaer sobre el
empleador una presunción de despido sin justa causa que revierte la carga de la
prueba y obliga al empleador a demostrar la existencia de argumentos objetivos y
razonables que evidencien la necesidad de la ruptura de la relación laboral, es
decir el empleador debe acreditar la ausencia de conexidad entre la condición del
sujeto y la terminación del contrato de trabajo, según Sentencia T-860 de 2010.
En Sentencia T-415 de 2011 se deja claro que los titulares del derecho a la
estabilidad laboral reforzada se benefician de dos normas de carácter fundamental,
vinculadas por la jurisprudencia de la Corte Constitucional a las garantías de la
Carta:
En primer lugar, de la prohibición que pesa sobre el empleador de despedir o
terminarle su contrato a una “persona limitada por razón de su limitación, salvo que
medie autorización de la oficina de Trabajo”; y,
En segundo lugar, de la obligación del Juez de presumir el despido discriminatorio,
cuando una persona en circunstancias de debilidad manifiesta es desvinculada del
empleo sin autorización de la oficina del trabajo. En consecuencia, cuando se
comprueba que el empleador desvinculó a un sujeto titular del derecho a la
estabilidad laboral reforzada sin solicitar la autorización de la oficina del trabajo, y
que no logró desvirtuar la presunción de despido discriminatorio, entonces el Juez
que conoce del asunto tiene el deber prima facie de reconocer a favor del
trabajador:
En primer lugar, la ineficacia de la terminación del despido laboral (con la
consiguiente causación del derecho prima facie del demandante a recibir todos los
salarios y prestaciones sociales dejadas de recibir en el interregno);
En segundo lugar, el derecho a ser reintegrado a un cargo que ofrezca condiciones
iguales o similares que las del cargo desempeñado por él hasta su desvinculación,
y en el cual no sufra el riesgo de empeorar su estado de salud, sino que esté
acorde con sus condiciones;
En tercer lugar, el derecho a recibir capacitación para cumplir con las tareas de su
nuevo cargo, si es el caso (art. 54, C.P.);
En cuarto lugar, el derecho a recibir “una indemnización equivalente a ciento
ochenta días del salario, sin perjuicio de las demás prestaciones e indemnizaciones
a que hubiere lugar de acuerdo con el Código Sustantivo del Trabajo y demás
normas que lo modifiquen, adicionen, complementen o aclaren” (art. 26, inc. 2°,
Ley 361 de 1997)
DERECHO A LA IGUALDAD REAL Y EFECTIVA
Alcance Constitucional del derecho a la igualdad y la protección Constitucional del
minusválido dio avances significativos en el desarrollo de los derechos laborales
de los discapacitados. En la sentencia C-094 del 27 de febrero de 1993 donde se
estudió a fondo el derecho a la igualdad real y efectiva adoptando medidas en favor
de los grupos marginados y menos favorecidos, especialmente a las personas que
por su condición económica, física o mental, se encuentran en posición de debilidad
manifiesta. La Corte Constitucional expresó:
"...El objeto de la garantía ofrecida a toda persona en el artículo 13 de la Carta no
es el de construir un ordenamiento jurídico absoluto que otorgue a todos idéntico
trato dentro de una concepción matemática, ignorando factores de diversidad que
exigen del poder público la previsión y la práctica de razonables distinciones
tendientes a evitar que por la vía de un igualitarismo ciego y formal en realidad se
establezca, se favorezca o se acreciente la desigualdad. Para ser objetiva y justa,
la regla de la igualdad ante la Ley, no puede desconocer en su determinación tales
factores, ya que ellas reclaman regulación distinta para fenómenos y situaciones
divergentes. (…)
“Esta función, que tiene fundamento en el concepto del Estado Social de Derecho,
excluye las tendencias que pretenden hacer de la igualdad un rasero único,
inmodificable y no susceptible de adaptaciones. En ese orden de ideas, la posición
que fije el Estado en ejercicio de su actividad, en especial si de la función
legislativa se trata, no puede ser ajena al reconocimiento de la diversidad como
dato de obligada referencia al adoptar sus decisiones".
De esta forma por vía jurisprudencial la Corte mediante reiterados fallos de tutela
ha ofrecidos alternativas de protección a los derechos constitucionales
mencionados y pertinente para el caso en comento.
DERECHO A LA SEGURIDAD SOCIAL
La Constitución Política de Colombia, dispone: “ARTICULO 48. La Seguridad Social
es un servicio público de carácter obligatorio que se prestará bajo la dirección,
coordinación y control del Estado, en sujeción a los principios de eficiencia,
universalidad y solidaridad, en los términos que establezca la Ley.
Se garantiza a todos los habitantes el derecho irrenunciable a la Seguridad
Social..”.
La Corte Constitucional en fallo de tutela T- 850 DE 2004 sostiene:
En reiteradas oportunidades esta Corporación ha sostenido respecto del derecho a
la seguridad social, que si bien en la Constitución no se consagró como una
garantía fundamental, puede adquirir tal carácter cuando según las circunstancias
de cada caso, su falta de reconocimiento tenga la potencialidad de poner en peligro
otros derechos que sí ostentan la categoría de fundamentales.
Así las cosas, la tutela podrá desplazar al mecanismo ordinario de defensa, cuando
con ocasión de la demora en el trámite de una solicitud pensional (i) se afecte la
dignidad humana, la subsistencia en condiciones dignas, la salud, el mínimo vital,
(ii) existan lazos de conexidad con derechos fundamentales, y (iii) se acredite que
someter a la persona a los trámites de un proceso judicial ordinario resulta
excesivamente gravoso. En estos casos, se ha considerado que el medio ordinario
de defensa pierde su eficacia material frente a las particulares circunstancias de la
persona y evidencia por lo tanto un daño irremediable.
En conclusión, la acción de tutela por regla general resulta improcedente como
mecanismo judicial para lograr el efectivo pago de obligaciones relacionadas con la
seguridad social, excepto en aquellos casos en los cuales, las personas se
encuentren en condiciones que ostensiblemente comprometan sus derechos a la
vida en condiciones dignas y justas, a la salud y al mínimo vital.
La acción de tutela es el mecanismo propio y preferente para solicitar la garantía y
protección de este derecho fundamental de forma rápida y efectiva, que la Corte ha
denominado estabilidad laboral reforzada.
PRINCIPIO DE INMEDIATEZ EN LA ACCION DE TUTELA-
Factores que se deben tener en cuenta para determinar la razonabilidad del lapso
entre el momento en que se vulneran los derechos fundamentales y la
interposición de la tutela
La Corte Constitucional ha señalado que, según las circunstancias de cada caso, le
corresponde al juez de tutela evaluar la razonabilidad del tiempo que ha
trascurrido entre la situación de la cual se afirma produce la afectación de los
derechos y la presentación de la acción, a fin de determinar si encuentra
satisfecho el requisito de la inmediatez.
PRINCIPIO DE INMEDIATEZ
No es aplicable frente a la vulneración efectiva y continuada de derechos
fundamentales:
La Corte Constitucional ha señalado que en aquellos casos en los que se
demuestre que la vulneración del derecho es permanente en el tiempo y que, pese
a que el hecho que la originó por primera vez es muy antiguo respecto de la
presentación de la tutela, pero la situación es continua y actual, el principio de
inmediatez en la interposición de la tutela no es exigible de manera estricta. En
ese sentido, en el caso objeto de análisis los jueces han debido aceptar la
procedencia de la acción, en razón de la situación excepcional en que se
encuentra la accionante.
Así, atendiendo a la jurisprudencia estudiada en precedencia soy beneficiario del
amparo contenido en el artículo 26 de la Ley 361 de 1997, en virtud del cual se
obliga al empleador a solicitar autorización de la autoridad laboral demostrando una
causa objetiva del despido y como así no ocurrió, emerge la presunción de despido
por causa de mi estado de salud.
En consecuencia, mi despido se torna Ineficaz, pues la jurisprudencia
constitucional ha señalado que la protección laboral reforzada se predica no solo
de quienes tienen una calificación que acredita su calificación que acredita su
condición de invalidez, sino También de aquellos trabajadores que demuestren que
su situación de salud desmejora con el transcurrir del tiempo impidiéndole y
dificultándose sustancialmente el desempeño de sus labores en las condiciones
regulares de trabajo.
Por lo anterior, es menester concluir que la presente acción de tutela resulta
procedente ante la afectación de los derechos fundamentales del accionante, por
un lado, para amparar un derecho de rango fundamental, en tanto que se trata de
proteger el mínimo vital de una persona que se encuentra en una situación de
invalidez; y por otro, porque los requerimientos actuales del actor exigen una
intervención inmediata del juez constitucional, pues el tiempo que gastaría en el
trámite de un proceso ordinario constituye una carga desproporcionada,
evidenciándose un perjuicio grave e inminente que requiere de una atención
urgente, teniendo en cuenta el estado de salud en que se encuentra mi apadrinado.
Su señoría el despedido de mi apadrinado claramente puede decirse por razón de
mi limitación, sin el cumplimiento del requisito previsto en el inciso anterior, sin
la autorización del Ministerio del trabajo, desconocieron los derechos
fundamentales, y las normas en materia de salud ocupacional y riesgos
profesionales.
Considero que vulnera gravemente de los derechos de mi mandante por una
situación bastante difícil, ya quedó sin trabajo y sin ingresos económicos
encontrándose en estado de indefensión tanto el cómo su familia, al quedar
desprotegidos en salud y sin el mínimo vital.
PETICIÓN
PRIMERA:: Que se amparen los derechos fundamentales a la Vida Digna, Salud,
Trabajo, Igualdad, Debido Proceso, en conexidad con el derecho a la Seguridad
Social, al Mínimo Vital y Móvil, protección a la familia, estabilidad laboral
reforzada.
SEGUNDO: Como consecuencia de lo anterior declarar que el despido del señor
ALBERTO BONFANTE TORRES despido discriminatorio e ineficaz, por
consiguiente ordene señor juez Reintegrarlo a trabajar en un cargo acorde con su
estado de salud.
INFRACTOR
Es PINTO HERNANDEZ S.A.S., con NIT. 806.005.817 – 7
PRUEBAS
6. Copia de la cedula de ciudadanía.
7. Copia de certificados de existencia y representación legal de las accionadas,
expedidos por la Cámara de Comercio de Cartagena.
8. Copia de la carta de despido
9. Historia laboral, incapacidades.
JURAMENTO
En forma expresa, manifiesto con toda claridad, bajo la gravedad de juramento, que
se entiende prestado por la suscripción de este escrito, que hasta la fecha no he
presentado acción de tutela, con relación a los mismos hechos a fin de reclamar el
cumplimiento de los mismos derechos.
COMPETENCIA
Su despacho es competente por la naturaleza del proceso y el domicilio de la
accionada.
ANEXOS
Poder para actuar y Copia de la tutela para traslado y archivo.
NOTIFICACIONES
A la accionada PINTO HERNANDEZ S.A.S., en vía Mamonal Kr 3C N° 56C 18
(Cartagena) teléfono: 6460409. Correo electrónico:
[email protected]El accionante en el barrio las palmeras manzana 39 lote 3 Celular: 3045395259.
Correo electrónico:
[email protected]La suscrita: Centro Av. Venezuela edificio CITY BANK oficina 5-A. Correo
electrónico: [email protected]; celular: 3043753749.
Atentamente,
__________________________________
CLAUDIA ROCÍO SARABIA PÉREZ
C.C. N° 1.048.933.948 de Cartagena
T.P. 224.949 del C.S. de la J.
CONTRATO DE PRESTACION DE SERVICIOS PROFESIONALES
Entre los suscritos a saber, ALBERTO BONFANTE TORRES, persona mayor de
edad, identificado (a) con cédula de ciudadanía No. 73.107.389 expedida en
Cartagena, y quien para los efectos del presente contrato se denominará la
MANDANTE, por una parte, y por otra parte CLAUDIA ROCÍO SARABIA PÉREZ,
también mayor de edad, con domicilio y residencia en la ciudad de Cartagena,
abogada titulada e inscrita, identificada con la cédula de ciudadanía No.
1.048.933.948 expedida en el municipio de (Bol.) y T. P. No. 224.949 del Consejo
Superior de la Judicatura, quien para los mismos efectos se denominará el
MANDATARIO, se ha celebrado el Contrato de Prestación de Servicios
Profesionales, contenido en las siguientes cláusulas:
PRIMERA: El MANDATARIO se obliga para con el MANDANTE a tramitar ante las
respectivas autoridades administrativas y judiciales, solicitando su REINTEGRO y
pago de tiempos salarios, prestaciones sociales legales vacaciones, uniformes,
auxilio de transporte, horas extras, cesantías, intereses de las mismas, aportes a
seguridad social integral, recargos diurnos y nocturnos y la sanción del artículo 65
del C. S. T, sanción del artículo 99 de la Ley 50/90, salarios moratorios desde la
fecha del despido y hasta cuando se haga efectivo el pago de las acreencias
laborales reclamadas, la indexación o corrección monetaria o en su defecto la
indemnización por despido ineficaz.
SEGUNDA: Los gastos que demandan la presente gestión profesional serán de
cuenta del MANDATARIO, tales como peritazgo y complementación de pruebas,
fotocopias, notificación, edictos publicación en la radio.
TERCERA: Por concepto de Honorarios Profesionales, el MANDANTE reconocerá
al MANDATARIO el treinta porciento (30%) en virtud todo lo reconocido por la
gestión encomendada y referida en los poderes que fueron conferidos, hasta la
fecha en que se efectúe EL FALLO QUE DECLARE A FAVOR DEL MANDANTE.
Hasta la fecha en que se efectúe el pago de las sumas reconocidas y en la cual
queda terminado el presente contrato, advirtiendo que si se causaren algún
gravamen, correrá por cuenta del MANDANTE.
CUARTA: El cumplimiento y ejecución de este contrato se rige por el por el código
civil colombiano y normas concordantes.
El cumplimiento y ejecución de este contrato se rige por el Código Civil
Colombiano y normas concordantes.
Para constancia se firma el presente contrato en la ciudad de Cartagena, a los 13
días del mes de junio del 2018.
MANDANTE MANDATARIO
___________________________ ______________________________
ALBERTO BONFANTE TORRES CLAUDIA ROCÍO SARABIA PÉREZ
C.C. N° 73.107.389 de Cartagena C.C. N° 1.048.933.948 de Cartagena
LA MANDANTE T.P. 224.949 del C.S. de la J.
EL MANDATARIO
JUZGADO LABORAL DEL CIRCUITO DE CARTAGENA
ACCIÓN DE TUTELA
APODERADO: CLAUDIA ROCIO SARABIA PÉREZ
C.C. 1.048.933.948 de Mahates, T.P. 224.949 del C.S. de la J.
DIRECCION: AV. VENEZUELA EDIFICIO CITIBANK PISO 5
OFICINA 5A Telefono: 6600061 Cel.3023856584 Correo
electrónico:
[email protected]ACCIONANTE: ALBERTO BONFANTE TORRES
C.C. N° 73.107.389 de Cartagena
DIRECCION: Barrio las palmeras manzana 39 lote 3 Celular:
3045395259. Correo electrónico:
[email protected]ACCIONADO: PINTO HERNANDEZ S.A.S., con NIT.
806.005.817 - 7
DIRECCION: vía Mamonal Kr 3C N° 56C 18 (Cartagena)
teléfono: 6460409. Correo electrónico:
[email protected]N° DE CUADERNOS: UNO (1)
N° DE FOLFIOS: 62