Franciscanum.
Revista de las ciencias del
espíritu
ISSN: 0120-1468
[email protected] Universidad de San Buenaventura
Colombia
Mardones Martínez, José María
Razón moderna y fe cristiana. Propuestas pastorales
Franciscanum. Revista de las ciencias del espíritu, núm. 141, 2005, pp. 27-45
Universidad de San Buenaventura
Bogotá, Colombia
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Razón Illo.derna y fe. qistiana
Propuestas pastorales
._---_._--------
José María MARDONES MARTíNEZ*
Introducción
En esta exposición quisiera captar la relación que existe, en el clima cultural del
momento, entre el pensamiento, concretamente la racionalidad, y la religión cristiana.
¿Descubrimos alguna cercanía entre 10 que sucede en ambos continentes? ¿Hay alguna
proximidad entre la concepción de la razón y la tonalidad religiosa actual?
Son bastantes los autores que advierten esta interrelación. Cuando desde diversos
lugares se afirma que nos encontramos ante una revisión de la razón, cambia sin duda
la visión del fenómeno religioso. Y aún más, cabe sospechar que estamos experimen-
tando un giro no sólo en el modo como se percibe la religión, sino como se la vive.
Hacemos nuestra la hipótesis de que los cambios en el pensamiento afectan a los
cambios en la religión. La percepción de 10 sagrado está dependiendo de los ojos que lo
miran y éstos señalan unas actitudes del corazón. En la actual situación podemos ha-
blar, incluso, de una nueva relación entre la razón y la fe cristiana. Para explicar 10 que
queremos decir recordaremos algo de 10 que está sucediendo en el mundo de la racio-
nalidad y en el mundo de 10 sagrado.
* Doctor en Sociología y Teología de la Universidad de Deusto (Bilbao) y de Tübingen (Alemania). Ha
sido profesor en las facultades de Teología de la Universidad de Deusto, en la Universidad del País Vasco
y desde 1986 es investigador en el Instituto de Filosofía del Consejo Superior de Investigaciones
Científicas (CSIC) de Madrid, en las áreas de Filosofía practica: ética, política y religión, dentro de sus
publicaciones encontramos En el umbral del mallana. El cristianismo del juturo, 2000; La vida del
símbolo. La dimensión simbólica de la religión, 2003; La ética ante las victimas, 2003.
JOSÉ MANíA MANDONES MANTíNEZ
El estatuto de la racionalidad
Estamos asistiendo a un cambio pro- Una consecuencia de este racion
fundo en el modo como se concibe la ra- lismo que revalorizó mucho lo empírico
zón en nuestra sociedad y cultura. Ha sido llevaba anexo un interés por lo eficaz, pra
un proceso largo y silencioso. Una suerte mático, rentable y utilitario, fue la desv
de revolución interna que acompaña al lorización de todo lo que no respondía
desarrollo cultural de la misma moderni- estos parámetros. Se llegó a pensar que
dad y que se ha hecho ya visible en nues- que no resistía la prueba de la constataci '
tros días. Sucede, a menudo, lejos de las y comprobación empírica era una ilusión
noticias periodísticas y de lo noticiable en no existía. Lo que no se podía someter
general, pero tiene mucho más calado que los criterios de la racionalidad empíri
cualquier acontecimiento por más dramá- funcional era desechado o despreciado.
tico o trágico que parezca. comprenderá que todo el reino de la real
dad no empíricamente comprobable, elll
Desde Descartes, al menos, ha prima- mado dominio de lo simbólico, queda
do una visión de la razón como autónoma, oculto o marginado. La religión, com
directora de sí misma y dominadora de la perteneciente a este mundo de lo simbó
naturaleza. ca, se encontraba entre los ámbitos d
estimados y minusvalorados.
Esta idea de la razón supone, como
contraparte, una concepción de la realidad. Más aún, la religión cayó bajo la so
Esta aparece como algo ahí delante, objeti- pecha de la razón crítica. El fenómeno re
vo, empíricamente captable, manipulable, y gioso fue analizado desde diversas perspe
expresable matemáticamente. En el caminar tivas: socio-económica y política (Marx
de los siglos de la modernidad se fue asen- del resentimiento y la compensació
tando esta visión funcional de la realidad a (Nietzsche), de los condicionamientos d
través de un enorme desarrollo científico inconsciente y de lo reprimido (Freud).
técnico que produjo efectos sociales gigan- resultado fue un intento de explicación r
tescos como la revolución industrial, una re- cional del hecho religioso y de mostrar s
volución en los modos de producción y en muchas funciones sociales y personal
todas las relaciones humanas. Incluso se lle- ocultas, distorsionadas y peligrosas. Ca
gó a pensar en la razón científica como el ha señalado muy bien P. Ricoeur (197
camino para alcanzar no sólo la prosperidad 18s), en el fondo de los pensadores de
y la paz, sino hasta la dicha de la humanidad. sospecha anida una actitud frente a la
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RAZÓN MODERNA Y FE CRISTIANA - PROPUESTAS PASTORALES
zón y la conciencia muy distintas de la sentido de la vida. La religión es afectada
cartesiana. en su núcleo.
Para Descartes frente a la duda ante La religión cristiana ganó mucho con
el conocimiento de las cosas se elevaba la esta crítica, que la ha purificado de mu-
fortaleza de la conciencia. Ahora, estamos chas de sus adherencias o de las funcio-
ante un talante diverso: lo puesto en cues- nes y manipulaciones de las que puede ser
tión, lo dudoso, es "la buena conciencia", objeto. La función positiva de esta impug-
sospechamos que hay enmascaramiento nación de la religión hecha por los pensa-
cultural, social, psicológico que nos lleva dores de la sospecha es una lucha contra
a pensar si no vivimos en la ilusión. La los ídolos y la idolatría que amenaza siem-
"mala conciencia" (Marx) hace aparición, pre al creyente. Todo esto redunda en bien
el enmascaramiento alcanza a la propia con- de la religión y del creyente, pero momen-
ciencia (Nietzsche), el autoengaño radica táneamente el descrédito acompañó a la
en el fondo oscuro del inconsciente. En el religión y se llegó a prever su pronta des-
fondo se trata de una crítica de los idea- aparición bajo el influjo de una sociedad
les, de los valores de la cultura y hasta del plenamente humana y racional.
Fin de las certezas
Hoy estamos ante una atmósfera so- acrecentados por las mismas posibilidades
cial y cultural un tanto distinta. Ya no cree- tecno-científicas. Dos guerras mundiales,
mos que el progreso científico, la racio- Auschwitz, Hiroshima y los 150 millones
nalidad científica, nos proporcione tantas de muertos de las diversas confrontacio-
seguridades y nos conduzca a una socie- nes bélicas del siglo veinte, nos han pues-
dad justa, humana y racional. Crece la des- to frente al abismo; nos han mostrado el
confianza y observamos que la racionali- lado terrible, ambiguo y amenazador, del
dad· científico-técnica impulsora de una denominado progreso científico-técnico.
transformación social extraordinaria, es La industria de la guerra y de la muerte
también, la causante de muchas disfun- aparece ligada muy estrechamente a este
cionalidades y amenazas. desarrollo.
Es decir, el hombre del siglo XX ha Hoy día sabemos y comprobamos los
conocido un desarrollo ingente y ha vivi- efectos negativos que este dominio y ex-
do amenazas, genocidios y sufrimientos poliación tiene sobre la misma naturaleza:
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JOSÉ MARiA MARDONES MAR7iNEZ
ponen en peligro hasta la continuidad de la sensaciones (Kant), está condicionada por
vida sobre el planeta. la sociedad misma (Marx), por la perspec-
tiva que adoptamos (Nietzsche), por nues-
La pérdida de la ingenuidad y la con- tra educación, vivencias primarias y su
fianza frente a la racionalidad científica, racionalización (Freud); las teorías cientí-
no es más que un indicador de todo un ficas mismas son construcciones falibles
cambio radical de actitud ante la razón y provisionales que tratan de apresar en
(Scavino, 1999). sus redes algo de lo real y se mantienen
mientras no se demuestre lo contrario (K.
La razón aparece hoy, no como se- Popper); nuestro conocimiento no puede
ñora de sí misma y dominadora de la rea- alcanzar la estructura definitiva de la reali-
lidad. Desde Descartes hasta hoy, toda una dad, la verdad plena y completa, de una
búsqueda de fundamentación y certeza vez por todas, no hay verdades metafísi-
racional parece haberse trasmutado en su cas ni absolutas (Heidegger); estamos so-
contrario. El camino hacia unos cimientos metidos a los condicionamientos histó-
firmes ha mostrado que siempre estába- rico-sociales, a la interpretación continua
mos bajo arenas movedizas. No hay tal (Gadamer, Ricoeur), a las aproximaciones
fundamento inconcuso. Al final, desem- relativas a la realidad y la verdad. Incluso
bocamos en el trilema de Münchhausen y el pensamiento pretendida científico e in-
descubrimos que nos detenemos arbitra- condicionado, denominado positivista,
riamente, hacemos trampa asegurando lo posee unos presupuestos acerca del mun-
inasegurable o tratamos de salvarnos del do y lo real que sólo pueden ser denomi-
naufragio tirando de nuestros propios ca- nados, más que metafísicos, míticos (L.
bellos. Tarea imposible y destinada al fra- Kolakoswski).
caso. Es preferible reconocer que siem-
pre estamos ya asentados en presupuestos No es extraño que el último paso dado
cuyo fondo abismal, oscuro, atávico o por los epígonos de los pensadores mo-
sencillamente dado por supuesto, nos pre- dernos, los postmodernos, se apunten a
cede. La razón humana es finita, pequeña un relativismo o debilitamiento de las es-
y hasta chatita. tructuras fuertes del conocimiento que
desconocen o quisieran prescindir del con-
No podemos autofundarnos; no hay cepto de verdad. Racionalidad es, dirá R.
verdades inconcusas. La razón humana no Rorty (2000, 46), "el hábito de lograr nues-
es un espejo de la naturaleza (R. Rorty), ni tro fines por medio de la persuasión y no
una mera máquina registradora de datos o por la fuerza".
---- RAZÓN MODERNA Y FE CRISTIANA - PROPUESTAS H\STORALES
Epistemología flexible y retorno de la religión
Una situación como la que acabamos se hace en nombre no sólo de la filoso-
de describir sucintamente, es la denomi- fía, sino también del arte y hasta del pen-
nada actualmente postmodema. Más allá samiento religioso: supone la rebelión
de lo efímero de las modas y de lo discu- contra esa "organización total" de la so-
tible de los vocablos, a lo que se apunta es ciedad que se estaba imponiendo con la
a una situación del pensamiento en la cual, racionalización del trabajo y el triunfo de
como dirá G. Vattimo (2003, 13), ya no se la tecnología.
puede pensar la realidad como
Un pensamiento que se sabe incapaz
una estructura sólidamente an- de proporcionar respuestas definitivas, es
clada en un único fundamento un pensamiento abierto. Desde este punto
que la filosofía tendría la tarea de vista hay que comprender que autores,
de conocer y, quizá la religión la como R. Rorty, insistan que si "las verda-
tarea de adorar. El mundo efecti- des no son más que ficciones convenien-
vamente pluralista en el que vi- tes", entonces, el denominado relativismo
vimos no se deja interpretar ya es un impulso hacia la creatividad y el des-
por un pensamiento que a toda cubrimiento. Ahora se puede apelar a la
costa lo quiere unificar en nom- poesía y la religión. Y esta actitud no su-
bre de una verdad última. pone abandonar la racionalidad, sino res-
petar las distinciones.
En esta época que se insiste en de-
nominar postmetafísica, en el sentido de Dicho de un modo conclusivo y drás-
la imposible aceptación de la tradicional tico:
idea de la metafísica como donadora de
verdades últimas y absolutas, se relaja el si Dios ha muerto y la filosofia ha
rechazo de la religión. No hay "una presen- tomado en consideración que no
cia plena más allá del alcance del juego", puede captar con certeza el fun-
es decir, un absoluto más allá del alcance damento último, ha concluido tam-
de la relacionalidad, como le gustaba de- bién la 'necesidad' del ateísmo
cir a J. Derrida. En este sentido se aban- filosófico. Sólo una filosofía "ab-
dona la "metafísica de la presencia", para solutista" puede sentirse autori-
seguir la jerga derridiana. Para G. Vattimo zada para negar la experiencia
(2003, 12) este rechazo de la metafísica religiosa" (Vattimo, 2003, 13-14).
JOSÉ MARíA MARDONES
o como deCÍa hace unos años Sin la metafísica objetivista la religión
este mismo autor: no hay razo- vuelve, ¿pero que clase de religión y de
nes para ser ateo. cristianismo?
Pluralismo de la razón
A través de este breve recordatorio dernidad (E. Trías, 1997, 120). Desde el
del clima de pensamiento actual, alcanza- punto de vista estético y religioso, la mo-
mos una concepción de razón más abier- dernidad ha sido un "tiempo de oculta-
ta, matizada y pluralista que la que ha pre- ción", el referente sagrado existió de for-
dominado en los últimos dos siglos. Desde ma oculta, silenciosa y silenciada.
Kant tenemos ya la intuición de una razón
que se conjuga en la pluralidad teórico cien- Hoy día son ya numerosas las voces
tífica, práctico moral y estético expresi- que, incluso, llegan a apostar por una mayor
va. M. Weber verá ya, a finales del siglo salud de la racionalidad si se recuperan las
XIX, que estas dimensiones de la raciona- dimensiones mito-simbólicas y estético-
lidad se han institucionalizado y se mues- expresivas (P. Ricoeur, 1970,432 s.; Sousa
tran como "esferas del saber", con su res- Santos, 2000, 14 s; Mardones, 2003, 229 s.).
pectiva autonomía. Y a la altura de Popper, Esto no quiere decir, de ningún modo, una
con sus tres mundos, y de Habermas, con suerte de visión fragmentada o despiezada
sus ámbitos de validez respectivos, estas de la razón, sino, como dirá J. Habermas,
dimensiones de la razón se muestran en la unidad de la razón en la polifonía de sus
su pluralidad no sólo de objetos, sino de voces. En esta visión pluralista y ampliada
exigencias y de criterios de racionalidad. de la razón, en su dimensión simbólica, -''una
inteligencia que piensa conforme a los súnbo-
Actualmente, vivimos una clara peti- los" (P. Ricoeur, 1970, 461)- tiene cabida
ción de la ampliación del concepto de la la religión. Ahora bien, como diremos más
racionalidad. Dimensiones como la sim- adelante, sin perder nunca de vista la vigilan-
bólica se muestran centrales para la razón cia de la razón crítica para no desvariar en
y se acepta su represión y olvido en la mo- cosificaciones ni oscuras mistificaciones.
La nueva relación entre razón
La conclusión que se impone al final nueva relación entre fe y razón. La razón
de este primer apartado es que vivimos una se abre para estrechar a la religión. La fe no
RAZÓN MODERNA Y FE CRISTIANA PROPUESTAS PASTORALES
se presenta ya como arrinconada en la irra- saber; una teología negativa o apofática,
cionalidad. La experiencia religiosa forma que invita, finalmente, --es decir, tras el es-
parte de una dimensión de la razón. Aunque fuerzo racional y la lucha contra el límite-
la creencia religiosa no pueda presentarse más que a dar razones al silencio y la ado-
con el estatuto de la racionalidad científica; ración.
sin embargo, no está condenada, sin más,
a las tinieblas del oscurantismo. Los crite- Tras las tremendas experiencias de un
rios de la racionalidad no son exclusiva- "siglo terrible" (1. Berlin), como ha sido el
mente los de la racionalidad científica. siglo XX, se ha llegado a la conclusión que
Existe una racionalidad que abarca y acepta la lucha contra los totalitarismos precisa
a la religión. Esta se mueve en el ámbito de una alteridad, sea ésta con A mayúscu-
del sentido, de las respuestas de totalidad la o a minúscula. Una sociedad verdadera-
que necesariamente tienen un estatuto di- mente humana no puede prescindir de una
ferente del de lo constatable empíricamen- alteridad. Debe dejar un puesto vacío,
te. Incluso, la ciencia, para tener sentido y como se dice en el pensamiento filosófi-
no caer en el vacío, precisa de una con- co, un espacio para respirar, capaz para
cepción del mundo y de la vida. En este desde él ver y mirar críticamente lo dado.
nivel de los pre-supuestos -como, por Sin tal espacio o referencia la sociedad
ejemplo, el carácter racional de la realidad queda encerrada en sí misma y el ser hu-
del mundo, para la misma ciencia-, de los mano pierde el respeto y la dignidad.
esquemas o imaginarios que facilitan la la-
bor y el trabajo argumentativo y lógico em- Asistimos hoy a una verdadera crisis
pírico, se sitúa la racionalidad simbólica. de la razón. Ya no se cree, sin más, que
esté fundada sobre el progreso científico
En este contexto nos llega el aviso técnico. La ambigüedad del mismo señala
postmodemo: supuesto un contexto que para el siglo XXI unos desafíos gigantes-
no acepta absolutismos de la razón, la re- cos para la razón. La crisis ecológica y los
ligión tendrá también un estatuto no abso- retos de la gentecnología nos emplazan a
lutista. Se presentará como un saber de corregir un concepto de naturaleza y de
Dios débil, desde el punto de vista racio- relaciones con la misma como algo muy
nal. La fe sabrá de la apuesta arriesgada, distinto a un mero objeto disponible (H.
de la aceptación por amistad, amor, devo- Jonas, 1995, 16 s.).
ción y piedad. Un recuerdo que, como han
sabido bien los místicos y los teólogos lú- El desplome de las grandes ideologías
cidos, remite a una cierta agnosia, o no ha conducido a una duda vertiginosa y a
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JOSÉ MARíA MARDONES MARTíNEZ
un desfallecimiento utópico e ideológico giosa auténtica. Una vez más, los peligros
que no presagian ningún bien. En este cli- para la razón son peligros también para la
ma nada optimista o de aceptación acrítica fe cristiana, al menos.
de lo que hay, vivimos un cierto nihilismo:
la vuelta manifiesta de lo irracional. De y no podemos olvidar que vivimos
nuevo retoman -si es que alguna vez se días que en nombre de lo religioso, de la
habían ido- la superstición y el esoteris- invocación a Dios, se legitima la barbarie
mo, la credulidad ante lo oscuro y el gus- y la muerte. Este hecho nos debe poner
to por lo mágico y maravilloso. muy sobre aviso respecto a la ambigüe-
dad que rodea también a la religión. Esta-
¿Es este un clima propicio para la reli- mos en un terreno muy resbaladizo y peli-
gión? Se suele afIrmar con un tanto de pre- groso. Hay que extremar los cuidados
cipitación. Sin duda, se está pensando en el críticos para no caer en el fanatismo o en
rechazo positivista de la religión y, una vez el triunfo de lo irracional. También el hom-
más, en la religión como lo irracional. Pero bre religioso de nuestros días tiene que
desde una concepción cristiana que no hace demostrar que su aceptación de la religión,
equivalente la fe con el crédito a lo irracio- de la fe, no es necesariamente un embru-
nal y rechaza una fe opuesta a la razón tecimiento, un paso hacia la pérdida de la
raciocinante y crítica, esta no es una buena autonomía y la aceptación de las cadenas
noticia. Vivimos un clima de credulidad (P. de la esclavitud o, sencillamente, la exal-
Berger, 1994) no necesariamente de fe reli- tación de lo irracional.
Metamorfosis de lo sagrado
En el terreno de lo religioso, o más guntamos si no estamos ante un sagrado
radicalmente de lo sagrado, también han distinto. Incluso dentro del mismo cristia-
acontecido cambios. Estamos en un mo- nismo los talantes religiosos se muestran
mento en que percibimos ya claramente tan diferentes que se remiten a una con-
que la religiosidad se vive en plural. Hay cepción de Dios y lo sagrado distintas.
modos diversos de lo religioso o de lo sa-
grado. Los mismos cambios sociales y Vamos, siguiendo el modo resumido
culturales de nuestro tiempo, nos han de- y tipológico, a insinuar este giro o cambio
jado ver con más nitidez esta realidad. Vi- profundo que atisbamos en el mundo de
vimos lo religioso con formas y acentos lo sagrado vivido o religioso, desde nues-
tan diversos, de tal manera, que nos pre- tra perspectiva cristiana.
RAZÓN MODERNA Y FE CRISTIANA - PROPUESTAS PASTORALES
Paso de lo sagrado poseído, habitado, a lo sagrado encarnado
El cristianismo tradicional vive una lizado. Se distinguía con facilidad lo sagra-
concepción de lo sagrado tras o debajo de do de lo profano. Se habitaba dentro de
su religiosidad o espiritualidad. Siempre, ese sagrado. A ratos, también, se poseía
como nos recuerdan los fenomenólogo s ese sagrado, desde el agua bendita hasta la
de la religión como Mircea Eliade, hay un sagrada Hostia. Era un mundo donde Dios
sagrado latente incluso en una religión tan ocupaba y ocupa un lugar definido en el
histórica como el cristianismo. Un sagra- mundo y crea un espacio sagrado en el
do de tipo objetivo y natural, cósmico. que habitan los seres humanos. Es un sa-
grado tremendo y fascinante, que si pro-
De esto pueden dar fe nuestra educa- duce miedo, proporciona también claridad
ción y vivencia religiosa católica. Para la y seguridad. Es un sagrado afín al ser,
mayoría de los católicos educados en el objetivo, de la esencia de las cosas, de la
preconcilio Vaticano II lo sagrado se ubi- belleza del orden sensible, de la totalidad,...
caba en lugares, objetos y personas, ade- cercano a lo que Derrida (1996, 78) deno-
más de estar envolviendo toda la realidad. mina lo idemne: heilig, entero, intacto, in-
La Iglesia era un lugar sagrado y, por su- mune.
puesto, dentro de ella, el sagrario; el co-
pón y el cáliz eran objetos sagrados y la De esta concepción y vivencia de lo
blasfemia contra ellos una prueba de lo que sagrado se ha pasado a un sagrado encar-
decimos; la Biblia es el texto sagrado; las nado. El concilio Vaticano II ha reivindi-
manos del sacerdote, como su persona, cado una espiritualidad católica que sitúa
eran sagradas y más cuanto más subía- lo sagrado no tan localizado ni objetivista,
mos en la jerarquía sacerdotal hasta el papa, sino presente en medio de la realidad mun-
como máxima figura sacra. dana. La encamación como ley de la pre-
sencia del Dios cristiano en el mundo, sig-
Había tiempos sagrados: los de los nifica que a Dios no hay que buscarlo en
tiempos litúrgicos y los señalados por las determinados lugares o personas, sino
grandes fiestas. El Viernes Santo tenía un dentro de las mismas realidades munda-
halo indudable de muerte y misterio. nas, de sus acontecimientos, desafíos,
búsquedas humanas. Lo importante de la
Lo sagrado vivido en el catolicismo nueva presencia de lo sagrado es ese en
tradicional tenía mucho de objetivo, de un medio, dentro, de las realidades munda-
misterio que estaba localizado, presencia- nas y humanas. Queda así mucho más
JOSÉ MARÍA MARDONES MARTÍNEZ
acentuado un tipo de presencia misteriosa cia la recreación de la realidad pobre, rota
de lo divino que acompaña permanente- y desgarrada, donde se manifiesta la inver-
mente a toda la realidad. No hay, estricta- sión de lo divino. Presupone una suerte de
mente hablando, nada profano. Toda la 'inteligencia del corazón' o de racionali-
realidad está en Dios y atravesada por lo dad e intuición que descubre la presencia
divino. Él nos busca en todo y se le puede de lo divino en el clamor de la realidad, de
encontrar en cualquier cosa o aconteci- los pobres y víctimas que sufren y en los
miento. Y su presencia es desde dentro, es esfuerzos por impulsar lo verdaderamente
decir, desde el mismo dinamismo de todo humano desde todos los campos posibles:
lo humano. Hasta el punto que se puede desde el arte a la política, la ciencia, la em-
afirmar, que lo divino es lo profundamen- presa, la educación, la salud y el quehacer
te o lo auténticamente humano (Gefré, de cada día.
1999,286 s) y, al revés, lo auténticamente
humano es expresión de 10 divino. Aquí la experiencia de lo sagrado no
se separa de la experiencia de lo humano.
Esta concepción de lo sagrado impulsa Lo sagrado no está fuera ni es un añadido,
una espiritualidad atenta a la presencia de es un dinamismo que recorre y atraviesa
lo divino en lo humano, especialmente, a toda la realidad. El discernimiento es la for-
la realización plena de lo humano. Propi- ma de captación de esto humano-divino.
Paso de un sagrado habitado a un sagrado difuso que impregna todo
Hay que dar un paso más. Hoy estarnos Predomina aquí la iniciativa del indi-
ante la experiencia de un sagrado buscado viduo, su búsqueda. Es un sagrado que
más que poseído o encarnado. Proliferan está ahí, en todo, pero al que hay que abrir-
los relatos y las experiencias (Wuthnow, se o disponerse. Es un sagrado libre, no
1998, 52 s.) en que lo sagrado se mani- institucionalizado, que circula no necesa-
fiesta en cualquier momento, en cualquier riamente por los aledaños de las iglesias,
acontecimiento y en cualquier cosa, como sino por la interioridad y las circunstan-
algo que irrumpe y que nos sorprende. cias más inesperadas. Tampoco rechaza
Tras un proceso de silencio y contempla- las "comunidades emocionales" de los afi-
ción, de deseo y de disciplina, de atención nes. Pero es una religiosidad o, mejor, una
a lo hondo del sí mismo o de la sencillez espiritualidad no institucionalizada. La bús-
de la vida, surge la experiencia de la pre- queda es muy libre, abierta y ecléctica,
sencia de lo que nos invade y nos colma. cuando no sincrética. Mezcla orientacio-
RAZÓN MODERNA Y FE CRISTIANA - PROPUESTAS PASTORALES
nes o concepciones de tradiciones religio- ción con la experiencia religiosa insti-
sas diversas que unen Oriente con Occi- tucionalizada. La búsqueda, el peregrinaje
dente, el cristianismo con el budismo zen, (Hervieu-Léger, 1999, 16 s) señalan el paso
etcétera. En el fondo, es una búsqueda de una "religión perdida" a una "religión por
pragmática, que da la razón a W. James todo". Aparece, a menudo, como la forma
cuando advertía de la importancia de la ora- espiritual asociada al individualismo mo-
ción, del acto vital, personal, de la mente derno. Es una espiritualidad afín con lo sa-
entera buscando salvarse a sí mismo. grado difuso y fluido: conlleva, en expre-
sión de la estudiosa francesa D. Hervieu-
Este sagrado responde a un momento Léger, "la dispersión de las creencias y de
de un individualismo expresivo (Ch. Taylor, las conductas y la desregulación institu-
2003) en que se manifiesta una insatisfac- cional de lo religioso".
La permanencia de lo sagrado poseído: fundamentalismos
No seríamos justos con la realidad Sea lo que fuere de esta problemáti-
religiosa actual si no señaláramos, al me- ca, no hay duda que la presencia de lo sa-
nos, el retomo enérgico de lo sagrado po- grado más objetivado, localizado y hasta
seído, habitado. La sensibilidad fundamen- disponible, es una realidad que recorre el
talista, por más que sea vista, con razón, mundo religioso actual y que penetra por
por muchos analistas como la forma de las diversas religiones. Esta sensibilidad o
asimilar y luchar con la modernidad por percepción de lo sagrado es transreligiosa.
parte de la religión tradicional, es una rea-
lidad. Quizá es la realidad religiosa más y en este momento ofrece una va-
extendida por este mundo como afirma S. riedad de acentos y presencias, según las
Huntington (1994). tradiciones religiosas, pero que acentúan
la separación nítida entre lo sagrado y lo
¿Estaríamos con ello afirmando la pri- profano; la presencia de lo sagrado en de-
macía de la religiosidad natural o de lo sa- terminados lugares, textos, comunidades,
grado natural/cósmico frente a lo históri- tradiciones, personas, de forma clara y
co o relacional, como gustaría decir M. distinta; tiene vocación de impregnación
Eliade? O más bien, ¿tendríamos que afIr- religiosa de toda la sociedad y lucha fron-
mar la doble dimensión de lo sagrado na- talmente contra sus enemigos: la secula-
tural/relacional, como le gustaría a De- rización de la sociedad moderna. Es una
rrida? religión fuerte (Almond, Scott Appleby,
JaSE MARIA MARDONES MARTINEZ
Sivan, 2003, 17 s), defienden una reli- asistimos a un cambio o paso de lo sagra-
gión tradicional, de clara identidad reli- do poseído a lo buscado, con un énfasis
giosa y de fortaleza de los límites de la en lo sagrado encarnado en lo secular pro-
comunidad religiosa, frente al relativismo pio del cristianismo católico postconciliar.
y la debilidad de las costumbres y creen- No desconocemos ni olvidamos la fuerza
cia modernas. con la que reacciona lo sagrado fundamen-
talista de tono posesivo y seguro, clara-
Al final de este brevísimo recorrido mente enfrentado a la tonalidad secular
por las formas de la manifestación de lo indiferente, descreída, o de religiosidad
sagrado actual, podríamos concluir que débil y difusa del momento actual
Sugerencias pastorales
Supuesto que en lo que antecede he- La fe tiene su propia autonomía, pero
mos captado algo de lo que ocurre en la no puede prescindir del clima cultural que
realidad religiosa y del pensamiento, ¿se la arropa. Fe y cultura, en este caso la ra-
deduce de ahí algunas consecuencias para zón y su concepción, invitan a la fe a ha-
la acción pastoral? cer suyos muchos de los desafíos que hoy
se ciernen sobre el ejercicio de la razón. Si
¿La nueva relación entre la razón y la la autenticidad humana es un criterio de lo
fe nos orientan en la presentación de esta verdaderamente cristiano, el sano ejerci-
misma fe? cio de la razón interpela a la fe auténtica.
mistagogía crítica Tonalidad experiencial y
El debilitamiento de la razón crítica y temporáneos pero desde el lado de la ex-
argumentativa ha propiciado -entre otros periencia emocional.
factores como el mercado y la industria
cultural de las sensaciones- el atractivo de Hay sed de trascendencia y de Miste-
los sentimientos. Vivimos un momento rio. En muchos casos se reacciona frente a
donde las emociones y la experiencia emo- la sequedad dejada tras de sí por la raciona-
cional ocupan un primer plano y se trans- lidad funcional y hasta instrumental predo c
forman en criterio de juicio y validez de minante. Pero hemos advertido también que
las vivencias. De ahí que, la espiritualidad el ansia excesiva lleva a una credulidad in-
sea atractiva para muchos de nuestros con- genua que puede confundir el Misterio con
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RAZÓN MODERNA Y FE CRISTIANA - PROPUESTAS PASTORALES
algunos rincones oscuros. Aquí debe en- El Dios cristiano, aún siendo Misterio y sien-
trar en liza la vigilancia crítica para desechar do conscientes de nuestros balbuceos, no
la superstición que se cuela por las rendijas se puede intercambiar fácilmente con cual-
de la credulidad. Es llamativa la tendencia quier cosa que suene a trascendencia.
actual al maravillosismo, con todos sus de-
rivados milagreros, que encontramos en la Particularmente importante para la pas-
religiosidad tradicional y en la espiritualidad toral es el modo como este Dios se hace
libre. Sucede como si se compensara la presente en el mundo y la historia (Facken-
funcionalidad con la superstición. heim, 2002, 59 s). En este punto la reflexión
teológica y filosófica crítica ha purificado
En este momento desconfiado con la mucho la imagen de Dios. Digámoslo de
razón crítica, haría mal el agente de pas- un modo negativo: 1) no puede ser un dios
toral en sumarse al grupo de los que pro- hipótesis científica, porque hoyes innece-
ponen una vuelta hacia el emocionalismo sario y hasta obsceno presentar así a Dios.;
religioso. Sin duda la fe vive de la expe- 2) no puede ser un Dios intervencionista ni
riencia. Sin una cierta vivencia del Miste- milagrero tras su silencio ante las enormes
rio y cercanía de Dios no hay fe ni futuro tragedias de nuestro tiempo; 3) no puede
para el creyente. Pero sin una fe atenta a ser un Dios experimentado directa e inme-
las trampas del sentimiento, caemos en la diatamente, después de todo el pensamien-
red de la idolatría del corazón. El educa- to de la sospecha, sino que la fe será ya,
dor religioso actual tiene que aceptar con como decía Kirkegaard, una "inmediatez
todas sus consecuencias la crítica de la tras la reflexión".
religión en sus puntos fundamentales y
tenerlos presentes en su presentación y Tras pasar por este baño crítico -una
vivencia. verdadera limpieza de un falso e ingenuo
providencialismo muy extendido y activo
Precisamos de una pastoral que hable todavía-, sin embargo, es necesario recu-
bien del Misterio de Dios y que ayude a perar una "segunda ingenuidad" y llevar
experienciarlo. Ambas cosas. hacia la vivencia de Dios: de su cercanía
amorosa, de su impulso en nuestro propio
Necesitamos que el Dios que presen- caminar sin sustituimos jamás, de su pre-
temos sea el Dios de Jesús de Nazaret y no sencia ausente en medio de lo humano,
cualquier atisbo de lo divino. En la plurali- especialmente de lo pobre y sufriente y de
dad y eclecticismo religioso del presente hay todo lo bueno, bello y justo, como diría-
una tarea de discernimiento acerca de Dios. mos al modo paulino.
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JOSÉ MARÍA MARDONES MARTÍNEZ
Urge una praxis religiosa que lleve a la eclecticismos que perciben lo sagrado con
experiencia de su presencia ausente. Aquí demasiada simpleza.
puede encontrar el educador religioso cris-
tiano ánimo e impulso en la orientación prác- El ser humano aparece así abierto radi-
tica actual de los buscadores de lo sagrado/ calmente. Es un ser del exceso, que desbor-
divino. Hay que conjugar, en suma, en este da al propio ser humano. Desborda la racio-
tiempo de credulidad, espíritu contempla- nalidad y se presenta como un ser abierto a
tivo, discernimiento de la presencia de Dios una donación. Por eso su deseo fundamen-
en el clamor de lo humano y vigilancia crí- tal no encuentra nada que le colme y ansía
tica frente a los fundamentalismos que se una Plenitud que le pone a la escucha y a la
dispensan de pensar y la facilidad de los espera de la comunicación gratuita.
El desafío del pluralismo religioso
El pluralismo de la razón y el pluralis- ni su diferencia ¿Cómo compaginar am-
mo socio-cultural se dan la mano. Cada bas cosas?
vez vivimos más inmersos en un pluralis-
mo religioso. En España es incipiente pero El Misterio de Dios desborda al cris-
ya es perceptible. Los medios de comuni- tianismo y a todas las religiones. El cristia-
cación de masas, además, nos ponen en no puede y debe abrirse a las demás religio-
contacto con la diversidad religiosa de nes porque ahí existen riquezas para su fe
nuestro mundo. La pregunta que surge es y su comprensión de Dios. El pluralismo
simple e inmediata ¿dónde está la verdade- religioso es una invitación al diálogo y el
ra religión? ¿Cómo situar la pretensión respeto y valoración de las demás religio-
universal de Cristo y su Iglesia respecto a nes. No tenemos el monopolio de la verdad
las demás religiones? religiosa. Esto debe comenzar a transmitirse
pronto a nuestros creyentes. Este diálogo
Un tema que sin duda ocupará a los debe efectuarse en la profundización de cada
espíritus en este siglo que iniciamos. Pero tradición. En vez del superficial eclecticis-
que a nivel de pastoral requiere que se pre- mo dominante debemos apuntar a un en-
sente bien el tema de la salvación y se evi- cuentro en el fondo de la experiencia del
te un cierto exclusivismo católico. Hay sal- Misterio de Dios.
vación en las demás religiones, como
reconoce el concilio Vaticano II y, sin Jesucristo, el Señor resucitado, des-
embargo, no es superfluo el cristianismo borda asimismo al cristianismo. Y lo mis-
RAZ6N MODERNA Y FE CRIST/AN;1 - PROPUESTAS PASTORALES
mo vale decir de la Iglesia. En el Espíritu de cada época y cada biografía. De esta
de Jesucristo podemos captar algo de la manera la riqueza insondable del misterio
universalidad de la salvación que Dios ofre- de Dios se atisba por este lado sin que pier-
ce a todos y cada uno de los hombres y da nada de su seriedad y aceptación en el
las mediaciones necesariamente históricas universal concreto de cada religión.
El discernimiento de la presencia de Dios en la historia
Insistamos un poco más en la necesi- vida torcida. Si Adorno y Horkheimer ya
dad de una pastoral que ayude a discernir la vieron que la apelación del mundo roto y
presencia de Dios en la historia en un tiem- sufriente pedía una razón que contemple
po de indiferencia y credulidad. El educa- toda la realidad bajo la luz de la redención,
dor religioso actual tiene que ser fiel a la el creyente no debe de estar, sin fáciles con-
tierra, no escamotear nada a la autonomía cesiones ni rapidez de propuestas, por de-
de lo temporal o mundano y, al mismo tiem- trás o por debajo de esta exigencia. Será
po, cultivar la sensibilidad para detectar esta una fe que escruta el mundo con los ojos
presencia siempre escondida o ausente. de la esperanza en la redención. Mirada agu-
da y compasiva que se hará búsqueda de
Esta tensión dialéctica llevará al orien- los medios eficaces para subvertir esta si-
tador a no ser nada complaciente con fáci- tuación y hacer justicia a las víctimas. Esta
les neo-misticismos que encuentran a Dios solidaridad no puede menos que ser en el
de una forma ramplona en sucesos o expli- día de hoy una solidaridad con justicia, una
caciones que se pueden justificar por sí compasión con sentido estructural de los
mismas. No debe hacer concesión ninguna problemas y las soluciones. Es decir, será
al milagrerismo, a la vez que inste a ver la un compromiso por el cambio profundo de
presencia callada, discreta, silenciosa de esta sociedad. Será una fe política.
Dios en los esfuerzos de humanización.
Desde esta perspectiva, se compren-
y debemos educar y educamos en un derá que el mayor desafío a la razón y a la
sentido cristiano fuerte de la encamación fe cristiana provenga de un estilo de vida
que es kenótica; presenta la huella de Dios consumista, banal, que nos sumerge en la
en el reverso de la historia. Allí donde el corriente de las inacabables sensaciones con
sufrimiento, el fracaso y el clamor de las que esta sociedad nos entretiene y roba la
víctimas, gritan solicitando una justicia Ab- capacidad de reflexión y de planteamiento
soluta, una razón o sentido que satisfaga su del sentido de la vida.
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JOSÉ MARíA MARDONES MARTíNEZ
La resistencia crítica y una educación vas y reflexivas -la seriedad de la vida, que
que recupere una cierta austeridad de vida diría K. Jaspers- deberían encontrar el apoyo
y unas "actitudes monásticas" contemplati- del creyente y del ser humano no frívolo.
Recuperar el símbolo
La situación cultural y religiosa ac- lidad oscurecida en las mentes y los cora-
tual solicita una ampliación de la compren- zones en pro de una ampliación de la com-
sión al uso de la racionalidad. Ya hemos prensión de la razón. Lo racional no sólo
dicho que, desde muchos frentes, se apun- discurre por los caminos de la argumenta-
ta a recuperar la dimensión simbólica ocul- ción y la crítica, sino de 10 simbólico.
ta o reprimida en la modernidad. Hay que
dejar que hablen los símbolos. El habla misma acerca de Dios debe
dejar constancia de esta dimensión simbó-
En este punto puede aportar bastante lica que recorre todo el mundo religioso.
la fe cristiana. Será una tarea doble. Por Hablamos siempre usando un lenguaje me-
una parte, debe efectuar una recuperación tafórico sobre Dios; siempre hablamos se-
de lo simbólico porque sencillamente es el res humanos acerca del Misterio de Dios;
modo y manera para ejercer su misión de siempre en figura y analogía. Esta concien-
mediar el Misterio. Este no está a la mano, cia nos hará avisados, desde el gran teólo-
sino que se evoca y se sugiere. Todo un go al más humilde catequista, de lo inade-
esfuerzo creativo en pro de una revitali- cuado de nuestro lenguaje sobre Dios.
zación litúrgica, de la recuperación en el Dejaremos siempre lugar al Misterio. Cons-
culto de signos y símbolos, de superar el cientes de la debilidad de nuestro lenguaje y
logocentrismo verborreico dominante, será de su grandeza, de la distancia respecto a
una tarea de una pastoral para hoy. Esta 10 que apuntamos, descubriremos la nece-
revitalización simbólica, tiene también una sidad de utilizar finalmente el gesto y el sím-
cara cultural: ofrecer y verter una sensibi- bolo para sugerir lo indecible e inefable.
La reflexión sobre la propia tradición
Se dice que nos encontramos en un mundo y unas orientaciones que hubiesen
momento de reflexividad, es decir, de ma- podido ser de otra manera. Crece, por tan-
yor conciencia de que vivimos en tradi- to, la conciencia de la relatividad de nues-
ciones. Somos hijos de un modo de ver el tras tradiciones. Este hecho está lleno de
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RAZÓN MODERNA Y FE CRISTIANA - PROPUESTAS PASTORALES
consecuencias para la cultura y el pensa- gumentos y de una apertura tolerante frente
miento reflexivo actuales como para nues- a los demás.
tra pastoral.
En un momento en que los medios
Sin duda el relativismo y sus peligros de comunicación de masas nos ponen en
de pérdida de distinción de las propuestas contacto prácticamente con toda la diver-
está a la mano. Incluso se puede llegar a sidad cultural de nuestro mundo, urge
un cierto escepticismo generalizado fren- que el educador religioso sea capaz de
te al pensamiento y, sobre todo, frente a mostrar las riquezas de la propia tradi-
las tradiciones. Es tiempo necesitado de ción y de sus deficiencias. Ayude a valo-
mayores convicciones y por ello de capa- rar lo propio sin exclusivismos Una mi-
cidad para dar razón de la propia esperan- rada autocrítica que puede facilitar una
za. Crece también la posibilidad de la con- valoración de lo otro sin renunciar a la
ciencia del carácter interpretador de todo actitud crítica. Una labor ardua y larga
conocimiento humano y de la necesidad que exigirá un gran acompañamiento por
del diálogo, del encuentro, del sopesar ar- parte del educador.
Contraculturales y esperanzados
La religión cristiana, por situar lo sa- do, sino contra su "irrealidad" y contra-
grado en lo humano, es una "mística de dicciones fuente de injusticias y dolor.
los ojos abiertos", es decir, de la atención Afirma la vida hasta la raíz de sus entra-
a la realidad de nuestro mundo. Busca, ñas pero se rebela contra lo que atenta
sobre todo, sus quiebras, sus contradic- para que se exprese toda su bondad y
ciones y lugares oscuros, para superar- belleza. Una tensión que hace del creyen-
las y humanizarlas. No olvida la belleza ni te, como se ha dicho repetidamente, un
la bondad, sino que tiende a ellas desve- "mal compañero de viaje" de cualquier
lando lo que hay que superar. Este talan- acomodación o revolución de cualquier
te hace del creyente cristiano, avisado signo; un talante contracultural donde la
ya por el espíritu de la sospecha, un es- ruptura cultural tiende siempre la mano a
píritu disidente y radicalmente contracul- la relación de recuperación.
tural.
Este carácter transeúnte, de viajero
El descontento del creyente cristia- hacia otro lugar, incluso ante la misma ra-
no no es contra la realidad de este mun- zón, le lleva a abrirse a lo que la racionali-
JOSÉ MARI,\ MARDONES MARTINEZ
dad sólo puede evocar y sugerir. Y espe- el moderno o postmoderno, deja de ansiar
ra, sin ingenuidad, que la frustración que y de acoger.
recorre desde la naturaleza hasta el fon-
do de su corazón, alcance su cura y Ya hemos repetido que hoy circula
sanación en alguien que ya siente le sos- una epistemología débil que facilita la en-
tiene sin desmayo y le acompaña, sin sus- soñación y el mito y también la ampliación
tituirle jamás, en toda su andadura. de la razón que facilita la vuelta de lo mis-
terioso. El creyente se puede apuntar a esta
Se comprende ahora mejor que tras nueva credulidad al precio, quizá, de ven-
un mundo y realidad sometido a la críti- der por naderías el espíritu crítico. Aquí
ca de la razón, la fe tenga mucho de es- también estamos llamados a ser contracul-
cándalo y locura. Sin un ápice de inge- turales. Nos abrimos al nuevo espacio
nuidad ni falsa ilusión, el creyente espera abierto en la racionalidad y la cultura para
contra toda esperanza. Vierte en nuestro la creencia, pero no sin depurarla de sus
mundo y cultura una esperanza que cho- ídolos de hoy. Somos, tenemos la tarea de
ca frontalmente contra la cruda realidad ser, cuestionadores de las credulidades de
y, sin embargo, apela a algo radicalmente nuestro tiempo para que aflore la verdade-
humano que ningún corazón, ni siquiera ra fe en el Crucificado Resucitado.
A modo de conclusión: el de educador religioso
Vivimos una época llena de desa- la vida y que tendrá que inventar sus pro-
fíos que exige un educador religioso que pias respuestas en una sociedad inédita.
combine una serie de virtudes. Se le exi- Más que patrones de conducta religiosa
ge ser un maestro de vida espiritual y ofrecerá su propio ejemplo y su testimo-
un apasionado del Misterio de Dios para nio de vida, reflexionado y afianzado tam-
que sea capaz no sólo de hablar bien bién en razones, además de su experiencia
de Dios, sino de acercarse práctica- acerca de lo que resulta humanizador y lo
mente a Él. que conduce hacia el despilfarro de la vida.
En un momento de pérdida de apo- Sin duda, se requerirá de un educa-
yo socio-cultural para el seguimiento de dor paciente y estimulante. No se centrará
unas ideas y más de un estilo de vida, el tanto en la ortodoxia como máxima o pri-
educador será un acompañante y com- mera preocupación, cuanto en el avance y
pañero de camino del joven que explora la dirección que toma el educando, en la
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RAZÓN MODERN,\ y FE CRISTIANA - PROPUESTAS PASTORALES
tensión de la búsqueda y en la fidelidad mayor medida, un testigo de una Pre-
al Espíritu en su propio caminar. sencia que es Amor incondicional, que
nos busca y que ya nos ha encontra-
Todo esto hará del educador ac- do antes de que iniciemos el primer
tual, como siempre, pero si cabe en paso.
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