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Vivencia y Conciencia en la Biodanza

1) Según Rolando Toro, las vivencias que tenemos a lo largo de la vida permiten el desarrollo de nuestros potenciales genéticos. 2) Toro identificó cinco vivencias universales: vitalidad, afectividad, creatividad, sexualidad y trascendencia. 3) Las "protovivencias" de la niñez moldean la personalidad y determinan la capacidad de vivenciar integrada e intensamente.

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Vivencia y Conciencia en la Biodanza

1) Según Rolando Toro, las vivencias que tenemos a lo largo de la vida permiten el desarrollo de nuestros potenciales genéticos. 2) Toro identificó cinco vivencias universales: vitalidad, afectividad, creatividad, sexualidad y trascendencia. 3) Las "protovivencias" de la niñez moldean la personalidad y determinan la capacidad de vivenciar integrada e intensamente.

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Laboratorio Humano del SER

*** LA VIVENCIA ***

Extracto del libro: “Aportes a la Medicina y Psicología Biocéntrica” Ricardo Vicens


(Editorial Ocho Libros)
La gran valoración de la mente sobre el cuerpo, la visión antropocéntrica sobre la
biocéntrica, da lugar a que la conciencia sea puesta por encima de la vida.
Mi propuesta es que la vivencia es tan importante como la conciencia y que la
conciencia está biológicamente al servicio de la vivencia.
Esto es, el aprendizaje permite la modificación de una conducta para permitir una
mejor adaptación a las modificaciones del medio. De tal forma que, cuando me voy
al polo y planifico conscientemente mi adaptación al frío llevando abrigos y
conocimiento, todo esto me permitirá optimizar mi adaptación al frío pero no es lo
mismo que vivenciar el frío. La vivencia permite la integración del cuerpo y la
mente, no la naturaleza al hombre sino el hombre a la naturaleza.
Pongamos un ejemplo: un enamorado invita a cenar a una mujer también
enamorada. Para que la invitación haga sentido a uno o a los dos, debe existir la
vivencia de estar enamorado, donde el lenguaje va a ser solo parte, va a estar al
servicio del acercamiento. Luego, y parte del acercamiento, va a ser el ambiente
escogido, las velitas y la decoración, la penumbra, etc., que contribuyen no solo
conceptualmente sino sobre todo vivencialmente no solo al contenido de lo
comunicado. Y probablemente, las miradas y otros
elementos, el lenguaje no verbal o vivencial que es el lugar donde están los
sentimientos, es quizás aún más importante. Y cuando desaparezcan las palabras
y comiencen los besos, los abrazos, las caricias, que también tienen un
componente de lenguaje pero que es sobre todo vivencia, será la parte de la cena
que produzca esencialmente la transformación cualitativa de la relación. No
significa que lo demás no haya sido relevante pero no es el elemento
transformador. El lenguaje es el marco cultural y la vivencia es el marco psicológico
más profundo de la evolución y son interdependientes.
Mi invitación no es solo que la mujer golpeada le declare formalmente desde el
lenguaje a su marido que no tolerará más su maltrato, sino que vivencie
emocionalmente el enfrentamiento.
No fueron solo los contenidos de los discursos de Hitler los que indujeron a la
creación de una sociedad nazi sino la vivencia del miedo, el sentimiento de
pertenencia a una familia todopoderosa y castigadora, la vivencia de atacar a los
judíos, etc.
La música de Mozart, de los Beatles, Elvis Presley, la pintura surrealista, etc., el
arte en general, produce vivencias transformadoras. El lenguaje descriptivo
produce invitación al cambio, el lenguaje poético es vivencial y muestra y comparte
un cambio por la vivencia que produce en los otros.
Estamos hablando justamente de la corporalidad del lenguaje, que es parte
importante de la vivencia.
La primera dirección opera en el presente y busca no limitarse a escuchar lo que
esa persona dice (dominio del lenguaje), sino abrirse a escuchar también otros dos
dominios: la emocionalidad y la corporalidad. En muchas ocasiones, lo que una
persona dice (lenguaje) no es coherente con su emocionalidad o con lo que nos
indica el cuerpo de esa persona al hablar. Es muy importante, por lo tanto,
aprender a escuchar emociones y aprender a escuchar cuerpos. Ellos hablan con
códigos diferentes y muchas veces lo que tales códigos expresan contradicen las
palabras emitidas y ello ofrece al oyente la posibilidad de readecuar su escucha
(Rafael Echeverría, Actos de lenguaje volumen I: La escucha).

Si es así:
* Es necesario aprender a leer el cuerpo y necesitamos, por tanto, un nuevo
abecedario, uno corporal, para que no quede sujeto solo a una intuición. Lo
contrario sería como un español escuchando hablar a un chino, intuyendo lo que
dice solo por aspectos del lenguaje como tonalidad, intensidad, etc. Este
abecedario lo desarrolló exhaustivamente Rolando Toro y la biodanza. Las letras
principales tienen que ver con:
* La integración del movimiento y sus disociaciones (sonrisa cuando estoy
expresando algo triste; o lo que dice la parte superior del cuerpo en relación a la
inferior; movilidad y coordinación de las distintas partes del cuerpo, etc. Todo esto
tiene significados).
* La integración de los cuatro elementos (agua, tierra, fuego y aire) en el
movimiento.
* Las líneas de vivencia –de las que hablaremos más adelante–, etc.
* Igual que es importante escuchar el cuerpo, saberlo leer, es necesario entrenarlo
para producir coherencia con el lenguaje y sobre todo con los sentimientos que
quiero expresar si quiero ser entendido esencialmente. Este entrenamiento se
realiza a través de la biodanza, la expresión genuina de mis sentimientos y
emociones en el movimiento pleno de sentido. Este tipo de comunicación da lugar
a lo que Rolando llamó “el encuentro poético”. De esta manera el lenguaje pasa de
ser una expresiónteórica (casi virtual) de mi ser a un lenguaje vivencial.

!
!

Según Rolando Toro, nuestros potenciales genéticos se desarrollan a través de las


vivencias que tenemos a lo largo de la vida. Él realizó un estudio antropológico y
psicológico para descubrir cuáles son aquéllas que tiene la especie en su conjunto,
independientemente de las etnias, razas y culturas, que dan lugar al desarrollo
humano.

Él definió cinco que son universales: la vitalidad, la afectividad, la creatividad, la


sexualidad y la trascendencia. Yo propongo agregar además la estética y la
libertad. Se desarrollan de acuerdo a las experiencias de la niñez (a las que
denominó protovivencias), que marcan la forma de vivenciar y determinan la
capacidad de hacerlo integrada e intensamente en la vida.

Además, aunque aceptando lo esencial de su propuesta, disiento de algunas


conexiones entre las protovivencias con el tipo de vivencias.

Coincido con Carlos García, pionero en el desarrollo de la Biodanza, con su visión


de que la afectividad es aquélla, no solo de mayor relevancia para la salud física y
psíquica sino el tipo de experiencia nuclear que organiza y le da consistencia a
todas las demás. La afectividad es la base para el sentido existencial que hace que
las personas se enamoren, apasionen, relacionen y movilicen en cualquier ámbito
de la vida.
Protovivencias

La protovivencia son las primeras vivencias del ser humano desde el momento de
su gestación y durante la infancia que darán lugar a la base estructural de la
personalidad. Ecofactores positivos permitirán que el potencial genético del
desarrollo del individuo sea pleno.

Ecofactores negativos que inhiban o distorsionen su desarrollo natural, le darán


forma caracterológica a través de
corazas psico-musculares y mentales en forma de prejuicios, dogmatismo, rigidez,
que limitarán el movimiento produciendo posturas que niegan la vida y que dan
lugar al sufrimiento interno y al sufrimiento en las relaciones humanas. Interrumpen
las funciones principales de vida, producen angustia, ansiedad y enfermedad (ver
Biodanza de Rolando Toro). Protovivencias son los procesos evolutivos y de
cambio determinados biológicamente, que se producen como síntesis del
aprendizaje y el instinto. La protovivencia es la temprana experiencia de la
liberación. Es la primera vivencia de transformación de un estado que reclama el
cambio cuando este se produce realmente.

Etapas evolutivas y las protovivencias

Según Rolando Toro, nuestros potenciales genéticos se desarrollan a través de las


vivencias que tenemos a lo largo de la vida. El realizó un estudio antropológico y
psicológico para descubrir cuáles son aquéllas que dan lugar al desarrollo humano
y que tiene la especie en su conjunto, independientemente de las etnias, razas y
culturas.

El definió cinco que son universales: la vitalidad, afectividad, creatividad,


sexualidad y trascendencia.

Yo propongo agregar además la estética y la libertad.

Se desarrollan de acuerdo a las experiencias de la niñez (a las que denominó


protovivencias), que marcan la forma de vivenciar y determinan la capacidad de
hacerlo integrada e intensamente en la vida.

Además, aunque aceptando lo esencial de su propuesta, disiento de algunas


conexiones entre las protovivencias con el tipo de vivencias.
.
Antes de nacer

Aquí quiero hacer referencia a un experimento realizado en una investigación. Se


tomó un grupo de gusanos de tierra. Se les aplicó electricidad al mismo tiempo que
se encendía una luz roja, creando un reflejo condicionado clásico, de tal manera
que cuando se encendía la luz roja sin aplicar la corriente, los gusanos se
estremecían como si la hubieran recibido. Habían aprendido a reaccionar con
aversión a la luz roja. Como se sabe, cuando se cortan los gusanos por la mitad, a
la cola le crece una cabeza y a la cabeza le crece una cola. Cuando a los gusanos
a cuyas cabezas les había crecido una cola se les volvió a encender la luz roja,
naturalmente se estremecieron. Y cuando se les mostró la luz a aquellos que les
creció la cabeza, también se estremecieron. Esto significa que la información había
quedado en el cuerpo y había pasado a una nueva generación a través del mismo.
La nueva generación había heredado un aprendizaje y esto había ocurrido a nivel
celular, no neuronal. Dicho de otra manera, las vivencias tienen un aspecto
histórico, filogenético, que trasciende el aprendizaje de la vida y que se expresan
en el presente como conocimientos ancestrales, los conocimientos producidos por
vivencias que se traspasan de generación en generación. Aquí estamos hablando
de una conciencia celular que Rolando Toro denominó inconsciente vital. Esta
conciencia celular en su aspecto histórico-filogenético se expresa, es coherente y
es la base del inconsciente colectivo, que se expresa por medio de constantes
simbólicas en la historia de la humanidad como especie.

No es, por tanto, que el inconsciente vital sea distinto y separado del inconsciente
colectivo sino que el primero tiene su raíz en los códigos profundos de la
inteligencia celular y puede o no expresarse a través del inconsciente colectivo.

Intrauterino

Mientras se desarrolla el germen del ser humano, se encuentra suspendido en el


mar del líquido amniótico, suspendido y nadando en su universo que es el vientre
de la madre. Este le ofrece alimento, temperatura, protección, y en resumen, el
paraíso. El feto está fundido en el universo y recibe señales de amor a través del
autocuidado de la madre y del cuidado de su entorno. Tiene su primera experiencia
de comunicación trascendente, no limitada a lo que ve y percibe en su subsistema
sino de comunicación con Dios y el universo que es su madre. Es la protovivencia
de la trascendencia, de la experiencia oceánica, de la cueva, que luego intentará
reproducir a través de templos y ritos. Los hijos no deseados o las amenazas
producidas por ecofactores estresantes y no acogedores de la madre producen
frecuentemente trastornos del embarazo, etc. La nostalgia de la vida intrauterina
nos sensibiliza cuando miramos las estrellas y contemplamos la puesta de sol.
Pero también, buena parte de la vitalidad proviene del estado intrauterino.
Difícilmente tenga mucha vitalidad un bebé no deseado.

Como referencia casuística, una muchacha de 17 años se había enamorado y se


casó. A su tío, mucho mayor que ella, lo sentía como su gran amigo, y poco a
poco, él la sedujo y la dejó embarazada. Nunca se lo confesó a su marido. Ese
bebé nunca había sido deseado. La madre adquirió gran sentimiento de culpa. Ese
bebé tenía pocas opciones y enfermó. Murió al séptimo mes de su nacimiento.

Protovivencia del nacimiento

Ya hemos mencionado más arriba la relevancia de la vivencia del nacimiento. Esta


protovivencia, de pasar de un espacio cerrado a uno más abierto que da lugar a
poder seguir creciendo y expandiendo los potenciales es la experiencia de la
libertad. Es la vivencia de conquistar un estado evolutivo superior donde, a través
del acto se realiza la especie y el individuo.

Es la vivencia de la liberación.

Oralidad

En la primera etapa infantil, el placer instintivo está concentrado en la boca puesto


que éste le permite sobrevivir, ya que la alimentación de la leche materna es
absolutamente vital. El contacto físico-emocional con la madre es
extraordinariamente importante para el desarrollo psico-emocional del bebé, y sus
carencias en esta etapa dejan huellas casi irreversibles. No solamente en términos
psíquicos sino también somatoenergéticos, ya que se trata de la base de la
energía. Imaginemos, por ejemplo, un bebé al que se le obliga a mamar, no según
sus necesidades sino las de la madre, porque, por ejemplo, tiene que adaptar la
alimentación de su bebé a los horarios laborales.

Este hecho, muy habitual en el mundo moderno, tendrá repercusiones importantes


en la vida instintiva de este bebé, que no tendrá conciencia de sus propias
necesidades, pudiendo desarrollar obesidad, anorexia, bulimia, etc., trastornos que
influirán determinantemente en la digestión. El bebé puede desarrollar una
aversión al contacto físico o una voracidad al contacto. Y de allí hay un paso para
llegar a otros trastornos crónicos como la diarrea, gastritis, estreñimiento, etc. La
existencia del bebé depende de los alimentos, segregados a la medida de sus
necesidades, por el pecho de la madre, lo que mantiene la relación simbiótica del
bebé con la madre que existía ya en la placenta. El bebé vivencia el mundo a
través de la boca, no existe todavía diferenciación entre el yo y la madre. La boca
es el principal instrumento de la percepción, todo se lo mete en la boca. El bebé
aún no dispone de dentadura y por tanto es completamente dependiente de la
alimentación líquida de la madre. El bebé es puro Ello y aún no conoce la moral. La
succión es una actividad en confluencia con el cariño y el contacto amoroso con la
madre. Esta etapa deja su huella, no solamente en forma patológica en la vida del
individuo, sino sobre todo tiene expresiones naturales en la vida cotidiana tanto
individual como socio-cultural. Para empezar, con el placer de comer y hacerlo en
compañía, el beber, el chin-chin, y todos los placeres y rituales relacionados a
Baco, siguiendo por el beso y terminando con todos los placeres eróticos orales.

Patológicamente, para Freud, todas las degeneraciones en general corresponden


a una fijación en una etapa infantil. En este caso en particular, la incapacidad o
capacidad reducida de disfrutar eróticamente solamente con la boca sería para el
psicoanálisis una fijación oral. Esta fijación se expresa luego en todas las
relaciones, tanto con la naturaleza –por ejemplo en la forma de comer (bulimia,
anorexia, etc.)– como en las relaciones humanas, estableciéndolas en forma
dependiente y simbiótica, no autosuficiente; en la necesidad de contactar
físicamente con la gente para sentir que la comunicación se ha establecido, etc. La
patología se puede producir, bien porque la etapa se vivió traumáticamente, o bien
porque la misma fue gratificante pero la siguiente etapa traumática, de manera que
la persona regresa y se fija en la anterior para conseguir placer sin dolor. La
gestalt, aunque dando menos importancia al aspecto histórico que al presente,
diría que el problema no está en lo que el paciente ha experimentado como
traumático sino en lo que no ha vivenciado. La causa, por ejemplo, de que una
persona sea agresiva no es para Perls la vivencia traumática de la agresividad,
sino la inexistencia o la carencia de vivencias pacíficas y armoniosas. El problema
estaría por tanto en la falta de otra clase de experiencias positivas del placer, que
le obligarían a actuar oralmente, habiendo quedado con “una piel demasiado fina,
sensible y dolorosa” frente a vivencias no orales, por lo cual tales vivencias
diferentes a estos modelos de percepción se eludirían para evitar el dolor,
produciéndose manchas en la conciencia. La biodanza permite desarrollar
vivencias que no han existido o solo en mínimo grado en la vida de una persona.

Para terminar de diferenciar, recordemos que para Perls el hambre es el gran


motor de la psique. El desequilibrio homeostático que produce el hambre da lugar
a la agresividad y finalmente, al comer se recobra el equilibrio.

Para Perls, entonces, el origen de la mayor parte de las patologías es


consecuencia de la forma en que hemos aprendido a comer y a vivenciar nuestra
agresividad. Si nos han enseñado a tragar, sea comida o información, habremos
aprendido al mismo tiempo a no saber decir que “no”, y habremos invertido nuestra
agresividad en contra de nosotros mismos. En cambio para Freud la oralidad es
solo una etapa en la construcción del placer y sexualidad, remarca sobre todo en la
experiencia de contacto físico y de ternura con la madre, y esta etapa no hace
relación con la agresividad.

En los países mediterráneos y en general agrícolas la fase oral se vive en forma


más plena, sometida más a los ritmos naturales y menos trastornados por el
estrés, los horarios de la industria y la ciudad. El destete no es presionado por la
madre que tiene que amamantar a deshoras, que pierde a menudo la capacidad
lactogénica. Quizás ello explique en parte por qué los italianos, los españoles y los
mediterráneos en general le dan un valor tan alto a la comida y a la vida social en
torno a ella, teniendo una cultura gastronómica rica. Es gente que le da más
tiempo al placer en general. Por el contrario, en los países nórdicos más
industrializados, el tiempo que se dedica al placer del paladar es en general más
limitado.

La caricia y el beso

La oralidad es la primera forma de sexualidad de un ser humano y se perpetúa a


través del beso. La caricia, en esta época, es igualmente importante pues expresa
la presencia de la madre en todo el cuerpo, es decir la caricia habla de la relación
de contacto o comunicación afectiva: “tu presencia me afecta”. Por medio de la
caricia pasamos a formar uno solo. Mientras el bebé estaba en el útero, su espalda
tenía contacto permanente con la madre. Este contacto le ofrecía seguridad y
presencia. Cuando acaba de nacer, está solamente unida a la madre por el
ombligo, por el que recibe todavía sangre y oxígeno, que garantiza un aporte
suplementario a la respiración pulmonar incipiente. El bebé busca la teta y la
madre se la ofrece al mismo tiempo que le acaricia la espalda, con lo que el bebé
vuelve a sentir el apoyo en la espalda y recupera la seguridad.

La madre le da besitos y acaricia a su bebé, no lo langüetea, pues su entrega es


principalmente afectiva. Así, según mi parecer, la nutrición es la protovivencia de la
sexualidad en tanto que la caricia la protovivencia de la afectividad.

Se podría argumentar que la caricia también produce excitación sexual, lo que es


cierto. Sin embargo, comparado con el beso, ésta tiene una relación de intimidad
en intensidad en el contacto sexual de menor relevancia. Al mismo tiempo, la
caricia también está relacionada con la sexualidad pero nos sirve principalmente
para expresar afecto. Por ello a un perro no lo beso ni menos lo langüeteo, pero sí
lo acaricio si le tengo afecto. Lo mismo al abuelo, al amigo o cualquier otra relación
de orden no sexual y sí de afecto. En resumen podemos afirmar, por tanto, que se
trata de la época en que se vivencian la caricia, el contacto físico (el abrazo) y el
placer oral. La caricia y el contacto físico son los pilares vivenciales del afecto en
tanto que la protovivencia de la nutrición es la de la sexualidad, que se confirmará
en la fase genital.

Analidad y creatividad

Cuando crece la dentadura, el bebé puede nutrirse de alimentos cuyo origen no es


el cuerpo de la madre. Ahora lo más importante es el placer de conocer alimentos
extra maternos y conseguir digerirlos. La nutrición de la madre es sustituida por lo
que nos da la tierra, por la madre tierra. La mejor expresión de una buena digestión
son las heces. Por ello, dirá Freud, que en esta etapa el placer está concentrado
en la defecación. El niñito querrá ensuciarse y contactar con todo lo que se
parezca a las heces. Le gustará jugar con tierra y plasticina, materiales con los que
sublima artísticamente su Ello. Aprende a conocer la diferencia entre el Yo y la
madre y aprende a decir que no. También aprende la limpieza y el control
voluntario de la defecación, esto es, a postergar la satisfacción de sus necesidades
y con ello conoce la disciplina. Lo hace para complacer a la madre y así, de la
misma manera en que aprende a decir que no, también a considerar los deseos de
los demás. Se forma el Yo en relación a todos los que le rodean y el Superyó (las
expectativas que la sociedad tiene de su conducta) en relación al Ello.

La exigencia precoz de la limpieza y el autocontrol de disciplina así como la


represión de las primeras experiencias del “no”, pueden dar lugar a diferentes
patologías. Un exceso de disciplina y limpieza puede dar lugar a un autocontrol
excesivo, llegando a ritualizar completamente todos sus actos para
autocontrolarse, o a limpiarse las manos hasta sangrar, etc. (neurosis obsesiva).
En casos de la vida más cotidiana, en general el conflicto con la limpieza se
encuentra en confluencia con la agresividad.
De manera que personas “hiper-limpias” suelen tener estreñimiento y un
autocontrol de la agresividad. Entre ellos hay personas que, o son constantemente
agresivos (paranoicos), o tienen su agresividad totalmente contenida y la
transforman en reproches verbales hirientes.
La analidad es una fijación necesaria para la sociedad industrial que requiere
personas con disciplina y rendimiento. Por el mismo motivo, en sociedades
industriales nórdicas se le da gran importancia a la limpieza, a las leyes, al orden y
a la organización. Este autocontrol estricto, que produce un gasto de energía y
estancamiento permanente de ella, solo es posible a través de alguna
compensación cotidiana, que relaje y les permita ser más
dejados: las bebidas alcohólicas.

La creatividad, protovivencia del destete

Cuando el niño es destetado se interesa paulatinamente por otros aspectos de la


realidad, que no son solamente la madre, pues en forma natural tiene que
encontrar los alimentos, ya no en el pecho de la mamá sino en la tierra. El alimento
del pecho es reemplazado por lo que la tierra le ofrece. Y ello despierta el interés
por todo, todo es causa de asombro. Ahora empezará el juego y el placer de la
motricidad, de desplazarse para descubrir el mundo. Empieza a crear. Así, la fase
anal y la del destete, es el momento evolutivo de protovivencias de la creatividad.
El juego es una herramienta por medio de la cual el ser se relaciona creativamente
con sus recursos naturales internos y los de la tierra, aprendiendo a manipularlos,
percibirlos e integrarlos, descubriendo así el principio de realidad. Este último es
resultado de la interacción del hombre con la tierra, del proceso de crecimiento y
germinación desde el suelo hacia el sol, desarrollando su energía y creatividad en
contra de la fuerza de gravedad. Crecimiento desde la tierra, manipulación de los
elementos, interacción y colaboración con la tierra son las bases necesarias para
el desarrollo de la creatividad.

Genitalidad

El desarrollo de los genitales en su preparación para ser aptos para la


reproducción, da lugar a que el placer se concentre en ellos. El mundo se percibe
ahora desde una nueva perspectiva. Se crea la potencia sexual, que es la
capacidad de reproducirse a sí mismo biológicamente en un nuevo ser; de mutar,
de generar otro ser humano. Freud afirma que en esta etapa surgen el miedo a la
castración, el complejo de Edipo y Electra. Nace la moral sexual, los sentimientos
de intimidad y la vergüenza. Es un momento determinante en la formación del
Superyó. También la forma en que se vivencia la relación con la madre y el padre
en cuanto al desnudo, la información sexual, etc., serán determinantes en la forma
en que el niño, y más tarde el adulto, se relacionará con el sexo opuesto. Ya
hemos hablado más arriba de la moral y la represión sexual. Aquí aprovecho de
remarcar la negativa influencia que tienen la mayoría de las religiones en cuanto a
la sexualidad y que da lugar a una visión pecaminosa de la misma, a relaciones
machistas, y a gran número de prejuicios que son un verdadero obstáculo en la
relación natural de hombre y mujer. En este tema, los países nórdicos son mucho
más liberales.

Viven la sexualidad más felizmente desde mucho más jóvenes, hay mejor
información, menos misticismo del sexo opuesto y de la sexualidad; la que a su
vez se vive con más naturalidad y menos complejos. Además, como las
desviaciones de la norma no se juzgan, estas mismas se viven en forma mucho
menos patológica que si estuvieran prohibidas o “mal miradas”.

La genitalidad, protovivencia de la sexualidad

Este periodo por tanto es el de la vivencia de sexualidad genital que reafirma e


integra la sexualidad oral y que es pilar de la sexualidad. En esta fase comienza a
ser más fuerte la interacción social, aparece el ser gregario y relacional combinado
con el placer del encuentro con el sexo opuesto. El niño se enamora romántica y
genitalmente de la vida, reencuentra a sus progenitores desde una nueva óptica:
una sexual y afectiva. Estas vivencias son decisivas para el establecimiento de
patrones de conducta e identificación
sexuales.
P
Vitalidad
r

La estética: forma psíquica de las vivencias y protovivencias

Otro de los potenciales genéticos es la estética. En todas las culturas, de todas las
edades del ser humano, encontramos expresiones estéticas, es decir, la capacidad
de expresión desde el sentimiento. Podemos decir, que el ser humano no sería
humano sin estética. La falta de estética, lo prosaico y sin valorar la belleza hace al
ser humano burdo, ordinario, y finalmente, sin vida. La vida se manifiesta y
necesita de nuestra estética para que la admiremos y nos sintamos atraídos por
ella.

Estética y campos biológicos

La belleza es la representación y el camino por el cual se manifiestan los demás


potenciales genéticos. La estética es la vivencia de que estamos en presencia de
un campo biológico, esto es, me gusta lo que es mi opuesto, hacia donde habré de
manifestarme y por ello me atrae. Si me atrae la calidez es porque yo he perdido o
no he adquirido el de potencial ser cálido o afectivo. La forma vivencial que
produce un campo discriminador de percepciones y de vivencia, es lo que
encuentro bello.

La estética: funcional a la vida

La protovivencia de la estética

La protovivencia de la estética es la fascinación que siente el bebé por su madre.


Afrodita es la madre convertida en belleza arquetípica. El reconocimiento de verse
a sí mismo a través de los ojos de la madre da lugar al desarrollo de la identidad.
Sentir el amor y sentirse bello frente a los ojos de la madre son condición para el
desapego a la hora de producirse el destete y ganar en independencia y
diferenciación. La estética es el resultado de la vivencia que integra el placer de los
instintos a los ojos del ser humano. El instinto sexual se une en la vivencia con los
ojos del enamorado para observar a su enamorada, y el ser que se une a la tierra
en forma agradecida por ser su segunda madre, puede encontrar bellas las aguas
cristalinas, la lluvia nutricia y las montañas majestuosas. Quien no es agradecido
de los regalos que ofrece la tierra en nuestras vidas no puede fascinarse por un
cielo estrellado.

La estética es funcional a la vida y es parte de ella. Es bello aquello que produce


en nosotros un beneficio psíquico y corporal. Las formas son funcionales a la vida.

Las curvas y superficies de carena conseguidas directamente por el cálculo y la


mecánica aplicados a la teoría del navío, son a menudo idénticas a las que
resultan de la evolución gradual en el caso de los barcos y de los peces. Son dos
procedimientos diferentes para resolver el mismo problema (…)

El sentimiento de la perfecta adaptación de un objeto o de un animal a su razón de


ser (o a sus condiciones de vida), sugerido por su forma a nuestro inconsciente, es
lo que causa el placer estético que procura su contemplación (…)

El cisne y el pato están admirablemente equilibrados para flotar, pero no para


caminar, y si cuando nadan nos dan una impresión de perfecta armonía, pueden
parecer ridículos cuando caminan. El ganso es ya una solución transitoria entre la
vida acuática y la vida terrestre, es menos bello que el cisne, menos armonioso
que el pato como flotador, pero, a la inversa, es menos ridículo como paseante.
De igual modo, un caballo o un gato son bellos cuando caminan, y producen una
penosa impresión cuando nadan. Las plantas, por último, satisfacen en su perfil y
en la distribución de su peso, las mejores condiciones de forma y de resistencia en
relación con su crecimiento y su ciclo vital, y también son armoniosas a la vista.

Estética y vitalidad
Valoramos la vitalidad cuando vemos un felino saltando de una rama a otra, los
músculos del atleta, la levedad de un gimnasta, desde el impacto estético que nos
produce. Surge como la experiencia cenestésica de nuestro vínculo con el campo
gravitatorio, es decir, la vivencia de existir con peso y del desarrollo de nuestra
energía para el movimiento. La vivencia del movimiento
produce nuestra admiración estética del mismo. La estética simultáneamente nos
hace sentir bello aquello que nos motiva en la vida, es parte de nuestra vitalidad.
Por ello dice León Tolstoy: el secreto de la felicidad no está en hacer siempre lo
que se quiere, sino en querer siempre lo que se hace.

Aquí quiero mencionar que en aquellos que en la enfermedad les acompaña el


dolor, este es la representación física de lo feo. La persona no encuentra belleza
en su vida, la vive sin colores, la vive gris y ello le duele físicamente.

Sugerí a un hombre con artritis reumatoidea, por un fin de semana que tenía en la
playa, que disfrutara de la puesta de sol, que la contemplación de lo bello le haría
muy bien, a lo que me respondió: “no entiendo por qué las personas pueden
disfrutar de ver simplemente el sol. A mí no me dice nada”. A otra persona con
artritis la invité a caminar por un parque para realizar un ejercicio de concentrarse
en su presente al disfrutar de la belleza de la naturaleza. Mientras caminábamos
me dijo que no le encontraba nada en especial ni a los árboles ni a las flores, salvo
algunas muy específicas. Por todo ello, a quienes poseen enfermedades
acompañadas de dolor sugiero que realicen cursos de fotografía, pintura o
cualquier actividad artística.

Estética y creatividad

Los niños tienen incorporada la estética en el juego, y crean formas que les son
atractivas constantemente. La alegría de los cumpleaños tiene colores gritones y
sonidos disonantes, que muestra una estética disruptiva. La capacidad del pintor
que reproduce el viento con formas expresa la vivencia cercana a la vida que le
permite recrearla en la tela. La estética y la necesidad de producirla desde el ser
es lo que hace del arte manifestación de la
creatividad por excelencia. La música es la estética del sonido. A través de ella se
traspasan corazas y defensas, se calma la bestia y se hace dormir un bebé
nervioso. A través de ella se recuerda lo bello, que es la vida misma.

Estética y sexualidad

La sexualidad se manifiesta en la admiración estética del sexo opuesto. Los


instintos adquieren su representación espiritual y psíquica en la estética. Nos atrae
la sexualidad cuando imaginamos una danza apasionada del amor en un lecho de
plumas, o en la arena voluptuosa mojada por el mar acariciando la orilla. Cuando la
belleza del sexo se pierde, se mecaniza y rutiniza. La sensualidad es la
manifestación estética de la sexualidad. La hace atractiva tanto para el que la
observa como para el que la expresa. La sensualidad es la belleza del placer.
La sexualidad es común a los animales sexuados y al hombre, pero es solo este
quien asciende de la sexualidad al erotismo. El erotismo, como dice Octavio Paz,
es “la metáfora del sexo”. Es por eso que este autor encuentra una profunda
relación entre erotismo y poesía: “El erotismo es sexualidad transfigurada:
metáfora. El agente que mueve lo mismo al acto erótico que al poético es la
imaginación. Es la potencia que transfigura al sexo en ceremonia, y
rito, al lenguaje en ritmo y metáfora. La imagen poética es abrazo de realidades
opuestas y la rima es cópula de sonidos” (Carlos García, Biodanza: El arte de
danzar la vida. La vivencia como terapia. Ediciones Pausa, p. 77).

Estética y afectividad

Una belleza sin afectividad es fría, frívola. El cariño nos hace ver hermosa a
nuestra abuela y considerar a nuestro bebé el más lindo del mundo. La admiración
personal produce fascinación estética de los líderes y los famosos. La afectividad
se manifiesta en la belleza del amor fraternal, en la vivencia de la cooperación.

Estética y pensamiento

La lógica formal matemática, filosófica, y el conocimiento en sí mismo, tienen


también una estética, que produce la fascinación del pensador. Una especie de
autoadmiración desde el pensamiento, como un juego lleno de sorpresas desde
donde es posible fascinarse siempre con nuevas perspectivas de la existencia.
Esta fascinación puede llegar a producir una especie de mutismo y desconexión
abstracta y psicótica del mundo real en el que el pensador vive sin vivenciar. El
pensamiento se completa cuando se aplica e integra lo humano en su totalidad.

La represión

Utiliza la transformación de imágenes con gran poder estético, quitándole la


estética para restarle la emoción; transformando el hecho en algo banal,
irrelevante; minimizando así el impacto emocional. El mismo mecanismo
transforma la estética emocional en una racional de menor impacto pero de gran
atractivo, que permite desviar el cuerpo a la mente; la vivencia que se traduciría en
acción corporal en razón inmovilizadora, que como mucho se manifiesta en
palabras (insultos, alabanzas, etc.). Por ello hay personas con un gran
conocimiento racional de sí mismo, que tiene un placer extraordinario al hablar
racionalmente desde la estética del pensar, de sí mismos. Saben de todo de sí
mismos pero no cambian nada. Las personas descalificadoras tienen argumentos
perfectos para destruir emocionalmente a individuos de su entorno, con lo que
adquieren poder y se sienten bellos desde el pensamiento, en una especie de
autoadmiración narcisista que busca confirmación en la sensibilidad del otro. Hay
que decirlo también, que en general el descalificado adquiere la estética anti-vida
del otro, la introyecta, la hace suya, en contra de sí mismo. Si no hiciera ese
proceso, no sería posible la descalificación. En esta clase de relación tóxica
finalmente se hace entonces una apología de la violencia en las relaciones
cotidianas por medio de la descalificación y la competitividad.
Estética y etnia

Todos los pueblos del mundo de todas las épocas tienen manifestaciones
estéticas. La estética en los pueblos primitivos les permite compartirse la imagen
que tienen de sí mismos, incluyendo a la naturaleza y el cosmos. Los pueblos
ancestrales comparten entre sí la valoración estética de la madre, de la sexualidad,
de la fertilidad, de los animales con los que cohabitan, etc. El folclore, la artesanía
y los rituales son la forma poética de comunicación de los pueblos.

Estética y sociedad del poder

La estética de un pueblo nos muestra claramente el estado en el que se encuentra.


Los colores grises de las dictaduras se manifiestan en toda la geografía del
planeta, por mucho que se esfuercen en ofrecer manifestaciones estéticas de la
perfección, como hacían las dictaduras socialistas. La estética militar nos intenta
conquistar desde la admiración que produce la omnipotencia, la que originalmente
sentimos cuando vemos estallar
las olas en una roca o al observar un acantilado.

Los seres humanos somos manipulados estéticamente para creer en el paraíso


social, el patriotismo y la libertad, o el paraíso celestial (estética de la muerte);
abstracciones estéticas por las que han muerto millones. El Poder se vale de
nuestro sentido estético para vendernos un automóvil por su aerodinámica; para
elegir un Presidente por su rostro afable; para aceptar la pobreza asumiéndola
como pintoresca. El oro de las iglesias y los rococós son expresiones estéticas en
un intento de transformar en divino el Poder del dinero y la mercancía.

Estética y proyección

La manipulación estética solo es posible gracias a que la misma está puesta fuera
del self, no incorporada en nuestra naturaleza. Hemos sido desposeídos de
nuestro valor al crear fetiches humanos inalcanzables y eliminar de la conciencia la
belleza biodiversa. Cuando el ser humano pierde su autoestima se siente feo. Feo
es igual a no válido. Afrodita y Apolo son arquetipos basados en un potencial
genético de autor-reconocimiento de nuestra belleza de existir, de estar vivos.

Estética e identidad

La identidad es una construcción de territorio relacional gratificante en los procesos


de crecimiento y cambio. Esto es, el conjunto de relaciones donde la persona se
siente reconocida, vista y aceptada, el lugar donde se siente valorada y hermosa.
La cultura y la ética le dan forma a esta autoaceptación de acuerdo a los ideales
del yo, es decir, de acuerdo a la religión, moral, etc., introyectados. Me sentiré
hermoso postergándome y siendo sumiso si en una sociedad represora se valora
el sacrificio por los demás y la represión de los instintos. Por ello, la identidad en
una sociedad represiva se construye sobre la base de la negación misma de la
identidad. La identidad se construye por tanto sobre la capacidad de tener
preferencias, en la medida en que me siento preferido por los demás, y esto es
esencialmente una valoración estética. Decíamos anteriormente, que
consideramos especialmente hermosos a nuestros padres y a todos los seres que
queremos, que hace que los prefiramos sobre otros seres. La capacidad de tener
preferencias es así un signo de identidad sana, y la disociación en la identidad se
manifestará en la ambivalencia interna. Esta ambivalencia tiene su traducción
corporal en disociaciones del movimiento o en movimiento no sinérgico e
integrado. Empezamos prefiriendo a la madre como lo existencial y por tanto
estéticamente más relevante. El crecimiento hacia la independencia consiste
justamente en la diversificación de mis preferencias. Las personas que no tienen
buen desarrollo de su indentidad dicen que “les da lo mismo”. Entonces, a la hora
de elegir pareja eligen cualquiera, se “aferran a un clavo ardiendo”. Esta identidad
no desarrollada es una base para la explicación de numerosas patologías, sobre
todo las conductas adictivas y compulsivas.

La insensibilidad en las preferencias vitales (represión) trae consigo la total


incapacidad de producir cambios, y el consecuente estancamiento. La persona a la
que todo le da lo mismo, o no sabe lo que quiere, no es capaz ni siquiera de
pensar en cambiar algo. Los argumentos existenciales de estas personas son: “yo
soy así, no tengo nada que cambiar”, “la vida es así, no hay nada que hacer,
hay que resignarse”, “mi vida es perfecta, no hay nada que cambiar”. La
insensibilidad y el estancamiento van progresivamente minando la capacidad de
relación, ya que al perder el sentido de las preferencias la persona pierde también
la capacidad de vincularse afectivamente. Es aquí donde, dependiendo de la
estructura de la personalidad del individuo, pueden suceder dos fenómenos
opuestos en apariencia pero semejantes en esencia; semejantes porque son dos
formas de apartarse de la vinculación con la vida a través de la idealización. Una
es la idealización de sí mismo por la ruptura del vínculo con el otro, a la que
llamamos egocentrismo; la otra es la idealización del otro por la ruptura del vínculo
consigo mismo, al que yo he llamado alterocentrismo. Los argumentos
existenciales más comunes del egocéntrico son: “no se puede confiar en nadie”,
“nadie podía hacerlo mejor que yo”, “yo soy el único que…”, “sin mí, qué serías tú”.
Los argumentos existenciales del alterocéntrico son: “me debo a los demás”, “para
mí no es necesario, primero los otros”, “no puedo hacer lo que quiero, tengo una
misión en la vida”, “no soy nada ni nadie sin ella/él” (Carlos
García, Biodanza: el arte de danzar la vida. La vivencia como terapia. Ediciones
Pausa, p. 118).

Si las opciones del placer han sido reprimidas, una posibilidad es orientarlas a lo
que no produzca angustia y a donde haya una menor necesidad de esfuerzo para
la gratificación. Es el caso de la obesidad. La obesidad es una carencia de
identidad, donde las opciones han sido reprimidas y aparece compensatoriamente,
en forma obsesiva, la compulsión por la gratificación a través de la comida. La
estética se construye entonces desde las prefencias, y a la inversa, las
preferencias desde la estética. Ambos están a la base de la identidad.
Estética y Biodanza

La biodanza, a diferencia de otras formas de danza, no valora la estética formal.


No busca producir belleza desde la forma, sino que ella es un resultado de la
conexión profunda del ser consigo mismo, con el otro, los otros y la naturaleza, a
través del movimiento, dando así lugar a la integración vivencial de las partes de sí
mismo y con los demás. En ese sentido la estética de la biodanza busca ser una
estética ontológica, la belleza del ser. Cuando llega a vivenciar la integración se
fascina estéticamente con su propio movimiento, con el de los demás y el
movimiento de lo natural. Esta fascinación es, nuevamente, no por lo formal sino
por la euforia que produce estar vivo y pertenecer a la vida. De esta forma, la
estética llega a su máximo exponente a través de la integración trascendente,
cuando se consigue vivenciar el cosmos, la vida, la especie y cada célula de mi
cuerpo formando una unidad. El sentimiento de unidad que se adquiere a través de
la vivencia de ser uno con el otro, los otros y la naturaleza, es la máxima fuente de
la estética, y por ello el biodanzante adquiere una gran sensibilidad estética y de
asombro de los pequeños y grandes eventos que hacen la vida.

Estética y la terapia

Para que el cambio terapéutico, la evolución hacia el opuesto tenga sentido, debe
vivenciarse estéticamente. Por ello, el método y el objetivo biocéntrico en la terapia
deben tener manifestaciones estéticas del sanactivo. El obeso se motiva más por
la estética de la salud, que por la salud misma. La idea de que voy a poder vestir
una talla menor es mayor motivación que el hecho de que por estar más delgado
tendré menores riesgos cardiovasculares. Incluso es frecuente ver personas que
temen ser infieles y que aumentan su peso para disminuir su estética y ser menos
atractivos. La estética de superar mi timidez debe asociarse a la estética de
escenarios de libertad y de compañía. La potencia de una escena de mi desarrollo
está llena de imágenes simbólicas del inconsciente que invitan al cambio. Como
decía, el método debe contemplar la estética, para lo que el sanactivo debe pintar,
escribir poesías y expresar lo más bello de sí mismo, que es sus potenciales. Mi
punto de vista es que la estética tiene gran relevancia en un aspecto esencial de la
evolución psicológica del ser: el ego. El ego se produce cuando no se encuentran
los ojos de la madre con una valoración estética de sí mismo. Todas las personas
necesitamos la vivencia en los primeros años de vida de ser a los ojos de la madre
lo más bello del universo. La pérdida de este sentimiento produce las distintas
disfunciones patológicas del ser. Miles de seres siguen obsesivamente la moda de
la talla delgada, los cortes de pelo, y miles de variaciones estéticas para encontrar
en los ojos ajenos el reconocimiento vivenciado deficientemente en la infancia.

Extracto de “Aportes a la Medicina y Psicología Biocéntrica” de Ricardo Vicens


(Editorial Ocho Libros)

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