Guía de aprendizaje
Un prólogo es un texto preliminar de una obra escrita. Tiene como función
introducir una obra, facilitar su comprensión y/o valorarla en un determinado
contexto cultural.
Prólogo es un término que proviene de la lengua griega y que se refiere
al escrito antepuesto al cuerpo de una obra. Se trata, por lo tanto, de la
primera parte de un libro. Por ejemplo: “Jorge Luis Borges se encargó del
prólogo del libro más famoso de su amigo Adolfo Bioy Casares”, “El autor
asegura en el prólogo que las historias narradas están basadas en hechos
reales”, “Es poco frecuente que un Premio Nobel escriba el prólogo de la
primera obra de un escritor debutante”. Podemos ahondar un poco más en
el origen etimológico del término que ahora estamos analizando. Así,
podemos descubrir que procede de la palabra prólogos que estaba formada
por la suma de dos partes diferenciadas: el prefijo pro-, que puede traducirse
como “antes”, y el vocablo logos, que es sinónimo de “palabra”.
Cualquier tipo de obra puede llevar un prólogo: obras literarias, obras de
teatro, obras musicales, libros de historia, libros científicos, tratados
económicos o políticos, etc.
Por lo tanto, el prólogo suele ser una parte de un libro u obra, lo que no
significa que toda obra tenga un prólogo como parte de su estructura.
Cuando el prólogo es escrito por otro autor, suele presentar al escritor,
caracterizar su obra y realizar una breve crítica o reseña sobre el texto. La
elección de la persona que escribirá el prólogo puede depender del propio
autor o de su editorial. Es importante tener en cuenta que el prólogo siempre
se escribe una vez que la obra está finalizada. Cuando el libro tiene diversas
reimpresiones o reediciones, es común que cuente con más de un prólogo.
¿Cuándo es necesario?
El prólogo puede servir para que un escritor reconocido presente a un autor
novel, pues de esta manera “avala” y “recomienda” la lectura de la obra.
Con respecto a la contextualización, muchas ediciones modernas de libros
clásicos incluyen un prólogo a fin de dar una idea al lector sobre las
circunstancias en que la obra fue escrita y la repercusión que tuvo en un
momento histórico determinado.
Sin embargo, a la hora de pensar en tu obra, debes preguntarte: “¿Por qué
necesito un prólogo?”. Al tratarse de un texto actual, no debería requerir
contextualización, pues esto debe estar dado en la propia obra.
Prologuista
La mayoría de las veces, el prólogo de un libro es escrito por una persona
diferente al autor del texto, en cuyo caso recibe el nombre de prologuista.
El prologuista actúa como una autoridad en la materia que “presenta” al
autor y a la obra, y da cuenta de su valor desde diferentes puntos de vista.
Esta práctica es común cuando se trata de un autor emergente y los editores
apelan al prólogo como una suerte de recomendación de lectura.
La figura del prologuista también se usa cuando el autor ya ha fallecido y su
obra se ha convertido en una referencia fundamental para las generaciones
futuras. Por ejemplo, Don Quijote de la Mancha, de Miguel de Cervantes,
cuyas nuevas ediciones incluyen sendos prólogos.
Se debe procurar que, bajo ninguna circunstancia, pueda develar detalles
cruciales de la obra, como el final de la novela. Cuando esto ocurre, el lector
puede sentirse decepcionado y hasta frustrado.