Erwin Johannes Eugen Rommel ( escuchar (?
·i)) (Heidenheim an der Brenz, 15 de noviembre
de 1891-Ulm, 14 de octubre de 1944) fue un general y estratega militar alemán. Popularmente
apodado El Zorro del Desierto, sirvió como mariscal de campo en la Wehrmacht de
la Alemania nazi durante la Segunda Guerra Mundial.
Rommel fue un militar muy condecorado durante la Primera Guerra Mundial y recibió la
prestigiosa medalla Pour le Mérite por sus acciones en el Frente Italiano. En 1937 publicó su
libro clásico de tácticas militares, La infantería al ataque, basado en sus experiencias durante
la Gran Guerra. En la Segunda Guerra Mundial se distinguió como comandante de la 7.ª
División Panzer durante la invasión de Francia en 1940. Su liderazgo de fuerzas alemanas e
italianas durante la Campaña en África del Norte al frente del Afrika Korps le hicieron ganar
una gran reputación como el más hábil comandante de tanques de la guerra y el apodo
de Wüstenfuchs, Zorro del Desierto. Entre sus rivales británicos también adquirió fama por su
caballerosidad, razón por la que la campaña norteafricana se conoce también como «la guerra
sin odio».1 Más tarde comandó a las fuerzas alemanas que se enfrentaron a los Aliados en
la invasión de Normandía en junio de 1944.
Rommel apoyó la toma del poder por parte de los nazis y de Adolf Hitler, aunque se mostró
contrario al antisemitismo y la ideología nazi, mientras que su conocimiento
del Holocausto sigue siendo materia de debate entre los historiadores.23456 Rommel pudo
haber estado implicado en el atentado del 20 de julio de 1944 para asesinar a Hitler. Debido a
su estatus como héroe nacional, Hitler quiso deshacerse de él de manera discreta en lugar de
ejecutarlo como al resto de implicados. Por eso, a Rommel le dieron la oportunidad de
cometer suicidio a cambio de que su reputación se mantuviera intacta y de que su familia no
fuera perseguida después de su muerte, o de lo contrario encarar un juicio que resultaría en
su desgracia y ejecución. Eligió el suicidio con una píldora de cianuro. Al mariscal se le
concedió un funeral de Estado y se dijo a la opinión pública que había sucumbido a las
heridas sufridas por el ametrallamiento de su coche en Normandía.
Rommel se convirtió en una verdadera leyenda tanto en la propaganda nazi como en la de los
Aliados, así como después de la guerra en la cultura popular porque muchos estudiosos lo
describieron como un hombre apolítico, un comandante brillante y una víctima del Tercer
Reich. Sin embargo, esta semblanza ha sido discutida por otros escritores como un simple
mito. La reputación de Rommel como conductor de una guerra limpia fue usada
interesadamente en el rearme de Alemania Occidental y en la reconciliación entre antiguos
enemigos: EE. UU. y Reino Unido por un lado y la República Federal de Alemania por otro.
Varios de los antiguos subordinados de Rommel, especialmente su jefe de personal Hans
Speidel, jugaron un papel clave en el rearme de Alemania y en la integración del país en
la OTAN ya en la posguerra. La mayor base militar del ejército alemán, el Cuartel Mariscal de
Campo Rommel en Augustdorf, se llama así en su honor.