¿Qué es el adventismo del séptimo día (ASD), y en qué creen los adventistas del séptimo día?
El adventismo del séptimo día es una secta del cristianismo, que considera, entre otras cosas,
que los servicios de adoración se deben llevar a cabo el "séptimo día" (el sábado) y no los
domingos. Parece que hay diferentes "grados" del adventismo del séptimo día. Algunos
adventistas del séptimo día creen de forma idéntica a los cristianos ortodoxos, distintos de los
de la celebración del sábado. Otros adventistas, sin embargo, van mucho más allá de su
descarriada doctrina.
El adventismo del séptimo día tiene sus raíces en el adventismo, un movimiento del siglo XIX
que anticipó la inminente aparición (o el advenimiento) de Jesucristo. A los adventistas
también se les llamó milleritas, porque su grupo fue fundado por William Miller, un falso
profeta que predijo que Jesús retornaría en 1843 o 1844. Cuando la predicción de Miller
respecto a la segunda venida de Cristo no sucedió, los milleritas se disolvieron completamente
consternados; este evento se conoce como "La gran decepción". Pero luego un par de
seguidores de Miller afirmó tener visiones para explicar el error en la profecía. En lugar de
venir a la tierra, Jesús había entrado en el templo celestial; ellos dijeron que Miller estaba en lo
cierto después de todo, excepto que su profecía había tenido un cumplimiento espiritual en
lugar de uno físico. Uno de los videntes que cubrió a Miller fue Ellen G. Harmon de 17 años de
edad, quien tuvo su primera de 2.000 supuestas visiones en una reunión de oración poco
después de la vergüenza de Miller. Con su visión, Ellen pronto se convirtió en un faro de
esperanza para los desencantados milleritas. Ella unió las fracciones adventistas y se convirtió
en la guía espiritual de un nuevo grupo religioso.
En 1846, Ellen se casó con James White, un pastor adventista. Pronto se convencieron de que
la observancia del sábado era para todos los cristianos. En 1847, Ellen White tuvo otra visión,
confirmando su creencia de que la observancia del sábado debía ser una doctrina básica. Los
adventistas bajo la influencia de Elena G. de White se convirtieron en los adventistas del
séptimo día. Las muchas visiones y escritos de Elena G. de White (ella era una prolífica
escritora), formaron considerablemente la doctrina del adventismo del séptimo día. Hoy en
día, la mayoría de los adventistas del séptimo día todavía consideran que Elena White era una
profetisa de Dios, aunque muchas de sus profecías no se hicieron realidad. De hecho, los
adventistas del séptimo día consideran que Apocalipsis 19:10 ("el testimonio de Jesús es el
espíritu de la profecía") es una referencia a los escritos de Elena G. de White.
En 1855, los adventistas del séptimo día se asentaron en Battle Creek, Michigan, en los Estados
Unidos, y en mayo de 1863, la conferencia general de los adventistas del séptimo día se
incorporó oficialmente. En las siguientes cinco décadas, Elena G. de White escribió casi 10.000
páginas de material profético. Dentro de las visiones estaba la doctrina de "la gran
controversia", una guerra cósmica llevada a cabo entre Jesús y Su ejército angelical y Satanás y
los suyos. Otras visiones tratan con hábitos alimenticios saludables, que la señora White llamó
"el evangelio de la salud" (Testimonios para la Iglesia, Tomo 6, pág. 327). El adventismo del
séptimo día impone restricciones sobre el consumo de carne, o "alimento de carne", como lo
llaman los adventistas. "El alimento de carne es perjudicial para la salud, y todo lo que afecta al
cuerpo tiene un efecto correspondiente en la mente y el alma" (El Ministerio de Sanidad,
Capítulo 24: "La carne como alimento", pág. 316). No es de extrañar que, después de exigir la
observancia del sábado, los adventistas comenzaron a añadir otros elementos de legalismo en
su credo.
Curiosamente, Corn Flakes de Kellogg's fue una creación adventista: John Harvey Kellogg fue
un médico adventista del séptimo día en Battle Creek, que quiso fabricar una alternativa
vegetariana "saludable" para desayunos "no saludables" que contenían carne. Mientras tanto,
la señora White siguió teniendo visiones y comenzó a enseñar las doctrinas poco ortodoxas del
sueño del alma y el aniquilacionismo (lo cual contradice Mateo 25:46).
Otras doctrinas problemáticas en el adventismo del séptimo día incluyen la enseñanza de que
Satanás es el "chivo expiatorio" y cargará con los pecados de los creyentes (La gran
controversia, p. 422, 485); esto es lo opuesto de lo que la biblia dice acerca de quién llevó
nuestros pecados (1 Pedro 2:24). El adventismo del séptimo día también identifica a Jesús
como el arcángel Miguel (Judas 1:9, La Biblia de la Palabra Clara, publicada por la editorial
Review y Herald Publishing Association, 1994), una doctrina que niega la verdadera naturaleza
de Cristo y enseña que Jesús entró en una segunda fase de Su obra redentora, el 22 de octubre
de 1844, como fue profetizado por Hiram Edson. Y, por supuesto, la promoción adventista de
la observancia del sábado como una doctrina básica, va en contra de la enseñanza de la
escritura en ese aspecto (ver Romanos 14:5).
El adventismo del séptimo día es un movimiento diverso, y no todos los grupos adventistas del
séptimo día mantienen todas las doctrinas mencionadas anteriormente. Pero todos los
adventistas del séptimo día deberían considerar seriamente lo siguiente: una reconocida
profetisa en su iglesia fue una maestra de una doctrina aberrante, y su iglesia tiene sus raíces
en profecías erróneas de William Miller.
Por lo tanto, ¿debería un cristiano asistir a una iglesia adventista del séptimo día? Debido a la
propensión de los adventistas para aceptar revelación extra-bíblica y los temas doctrinales
mencionados anteriormente, alentamos firmemente a los creyentes a no involucrarse en el
adventismo del séptimo día. Sí, una persona puede ser un defensor del adventismo del
séptimo día y ser un creyente. Al mismo tiempo, hay suficientes riesgos potenciales para
advertirnos de no unirnos a la iglesia adventista del séptimo día.
Su falsa enseñanza
En muchos aspectos, Elena de White aparentaba creer en la fe cristiana histórica. Ella creía en
el regreso corporal inminente de Cristo; ella sostuvo la inspiración y la autoridad de la Biblia; y
ella enseñó que somos salvos por la justicia de Cristo y no la nuestra. Pero en medio de esa
verdad estaban algunas enseñanzas falsas y peligrosas. Me enfocaré en solo dos de ellas.
La falsa enseñanza más obvia fue la que dio a la Iglesia Adventista su nombre: la opinión de
que el día correcto de adoración es el sábado y no el domingo. Poco después de que James y
Elena se casaron, estudiaron un tratado escrito por Joseph Bates titulado “Reposo del
Séptimo” y se convenció de que debían guardar el sábado como el día de reposo. Seis meses
más tarde, Elena tuvo una visión en la que vio a la ley de Dios con un halo de luz que rodeaba
el cuarto mandamiento. Ella y su marido tomaron esto como prueba de que su nueva
comprensión era correcta. Ellos elevaron esto a una doctrina de primera importancia.
De mucha mayor importancia son las posturas aberrantes de los Whites sobre la muerte, el
infierno y el castigo eterno. Los adventistas enseñan que Dios no atormenta eternamente a los
pecadores, sino que los muertos entran en un sueño del alma hasta la segunda venida y el
juicio final. Y en ese momento el castigo para los pecadores será que dejan de existir.
White sostuvo que un Dios de ira eterna no puede ser compatible con un Dios de amor y
bondad. En el libro “El Conflicto de los Siglos”, escribió, “Qué repugnante a cada emoción del
amor y la misericordia, e incluso a nuestro sentido de la justicia, es la doctrina de que los
muertos impíos son atormentados con fuego y azufre en un infierno que arde eternamente;
que por los pecados de una breve vida terrenal están sufriendo la tortura eterna”.
Ella también creyó que Dios simplemente aniquilaría a las almas de aquellos que no lo
siguieran. “Pero vi que Dios no los encerraría en la miseria sin fin del infierno, ni se les llevará
al cielo; por que al ponerlos en la compañía de los puros y santos los haría sumamente
miserables. Pero Él los destruirá por completo y hará como si no hubieran sido; entonces su
justicia estará satisfecha. Él formó al hombre del polvo de la tierra, y lo impío y desobediente
será consumido por el fuego y volverá al mismo polvo”.
La Biblia contradice gran parte de lo que Elena G. de White enseñó y lo que su iglesia enseña
hoy en dia.
En el asunto del día de reposo, el Nuevo Testamento muestra claramente a cristianos
adorando juntos el domingo en lugar del sábado. No solo eso, sino que Romanos 14 enseña
que cada persona debe estar convencido en su propia mente sobre el día que observan como
el día del Señor; si el sábado fuese determinante para todos los cristianos de hoy, este pasaje
no tendría sentido.
En contraste con la enseñanza de White sobre el destino eterno de aquellos que no conocen al
Señor, la Biblia enseña que el infierno es real, que es eterno, y que en el infierno la ira de Dios
es derramada con un castigo eterno consciente. Juan el Bautista habló de Jesús, diciendo: “Su
aventador está en su mano, y limpiará su era; y recogerá su trigo en el granero, y quemará la
paja en fuego que nunca se apagará” (Mt. 3:12). Jesús mismo habló del infierno diciendo: “Si
tu mano te hace pecar, córtala. Es mejor entrar en la vida manco, que teniendo dos manos ir al
infierno, al fuego que no se apaga” y ademas dice “irán éstos al castigo eterno, y los justos a la
vida eterna” (Mr. 9:43, Mt. 25:46 ). Y en las epístolas, Pablo advirtió, “Ellos sufrirán el castigo
de eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder” (2 Ts. 1:9).
Solo al torcer deliberadamente las Escrituras alguien puede negar la realidad aterradora que el
infierno es real y que los que no conocen al Señor estará allí para enfrentarse a su ira para
siempre.
¿Quiénes son los Testigos de Jehová y cuáles son sus creencias?
La secta actualmente conocida como los Testigos de Jehová, comenzó en Pensilvania en 1870
como un estudio bíblico iniciado por Charles Taze Russell, quien nombró a su grupo “Millennial
Dawn Bible Study”. (Estudio Bíblico del Amanecer Milenial). Charles T. Russel comenzó a
escribir una serie de libros a los que llamó “The Millennial Dawn” (El Amanecer Milenial) y que
se extendieron hasta seis volúmenes antes de su muerte, conteniendo mucha de la teología
que los Testigos de Jehová siguen hasta hoy. Después de la muerte de Russel en 1916, el Juez J.
F. Rutherford, amigo y sucesor de Russel, escribió el séptimo y último volumen de la serie El
Amanecer Milenial, “The Finished Mystery” (El Misterio Consumado) en 1917. “The
Watchtower Bible and Tract Society”(La Sociedad Bíblica del Atalaya) fue fundada en 1886 y
rápidamente se convirtió en el vehículo a través del cual el movimiento “The Millennial Dawn”
(El Amanecer Milenial) comenzó a compartir sus opiniones a otros. El grupo fue conocido
como los “Russelitas” hasta 1931, cuando a causa de una división en la organización, fue
renombrada como “Los Testigos de Jehová”. El grupo del cual se separó, se conoce como los
“Estudiantes de la Biblia.”
¿En qué creen los Testigos de Jehová? Un minucioso escrutinio de su posición doctrinal en
temas como la Deidad de Jesús, la Salvación, la Trinidad, el Espíritu Santo, la Expiación, etc.,
demuestra más allá de toda duda, que ellos no se ajustan a una posición cristiana ortodoxa
sobre estos temas. Los Testigos de Jehová creen que Jesús es el arcángel Miguel, el más alto
ser creado. Esto contradice muchas Escrituras, las cuales declaran que Jesús es Dios (Juan 1:1,
14; 8:58; 10:30). Así mismo, los Testigos de Jehová creen que la salvación se obtiene mediante
una combinación de fe, buenas obras, y obediencia. Esto contradice innumerables Escrituras,
las cuales declaran que la salvación se recibe por medio de la fe (Juan 3:16; Efesios 2:8-9; Tito
3:5). Los Testigos de Jehová rechazan la Trinidad, creyendo que Jesús fue un ser creado, y que
el Espíritu Santo es esencialmente el poder de Dios. Los Testigos de Jehová también mantienen
una errada teoría sobre la expiación, en la cual la muerte de Jesús pagó únicamente por lo que
la raza humana perdió cuando Adán pecó, llamándolo, el derecho a la vida perfecta en la
tierra. Por lo tanto, ellos creen en una combinación de fe más la realización de obras
acordadas, donde el pecado y la muerte son generosamente expiadas por Cristo, pero la
perfección física es alcanzada a través del esfuerzo personal, aparejada con la fe en Cristo.
¿Cómo justifican los Testigos de Jehová esas doctrinas anti-bíblicas? (1) Ellos argumentan que a
través de los siglos, la iglesia ha corrompido la Biblia, y (2) Ellos han re-traducido la Biblia en lo
que ellos llaman La Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras. “La Sociedad Bíblica
del Atalaya” alteró el texto original de la Biblia para lograr que encajen sus falsas doctrinas, en
vez de basar sus creencias en lo que la Biblia enseña. La Traducción del Nuevo Mundo ha
pasado por numerosas ediciones, en la medida que los Testigos de Jehová descubren más y
más Escrituras que contradicen sus doctrinas.
Los Testigos de Jehová ya han demostrado ser un culto que está muy vagamente basado en la
Escritura. El Atalaya basa sus creencias y doctrinas en las originales y expandidas enseñanzas
de Charles Taze Russel, el juez Joseph Franklin Rutherford, y sus sucesores. El Cuerpo
Gobernante de La Sociedad Bíblica del Atalaya (“Watchtower Bible and Tract Society”) es el
único grupo en su organización que clama tener la autoridad para interpretar la Escritura. En
otras palabras, lo que el Cuerpo Gobernante dice concerniente a cualquier pasaje de la
Escritura, es visto como la última palabra, así que el pensamiento independiente es
fuertemente desanimado. Esto es en directa oposición a la exhortación de Pablo a Timoteo (y a
nosotros también) que estudie y se muestre aprobado ante Dios, como un obrero que no sea
avergonzado, que utiliza correctamente la Palabra de Dios. Esta exhortación encontrada en 2
Timoteo 2:15, es una clara instrucción de Dios para cada uno de Sus hijos en el Cuerpo de
Cristo, que sean como los Cristianos de Berea e investiguen en las Escrituras diariamente para
ver si las cosas que les son enseñadas coinciden con lo que la Palabra de Dios dice al respecto.
Los Testigos de Jehová deben ser admirados por sus “esfuerzos evangelísticos”.
Probablemente no exista un grupo religioso que sea más fiel que los Testigos de Jehová en
esparcir su mensaje. Desgraciadamente, el mensaje está lleno de decepcionantes distorsiones
y falsa doctrina. Quiera Dios abrir los ojos de los Testigos de Jehová a la verdad del Evangelio y
a la verdad de las enseñanzas de la Palabra de Dios.
¿Qué es la Sociedad Watchtower?
La Sociedad Watchtower (Atalaya) es una organización dirigida por los líderes de los Testigos
de Jehová. La Sociedad Watchtower fue fundada en 1886 y actualmente se encuentra en
Brooklyn, Nueva York. La Sociedad Watchtower posee gran control sobre sus miembros y ha
ido tan lejos como para producir su propia traducción de la Biblia llamada La traducción del
nuevo mundo de las santas Escrituras. La Sociedad ha pasado por varios presidentes desde su
fundación y se ha posicionado como un competidor importante del cristianismo evangélico.
Mientras que dicen ser los únicos seguidores legítimos de Jehová Dios, la Sociedad
Watchtower niega e incluso se opone a varias de las doctrinas fundamentales de la fe cristiana
histórica.
Para comenzar, la Sociedad Watchtower se equivoca en una de las más importantes de todas
las cuestiones religiosas: ¿Quién es Jesucristo? La Sociedad Watchtower enseña que Jesucristo
es en realidad la primera creación de Jehová Dios, no el Dios encarnado como la Biblia enseña
claramente (Tito 2:13; Colosenses 2:9). De esta manera, ellos ven a Jesucristo como una
criatura en lugar de reconocer su legítimo lugar del Creador de todas las cosas (Colosenses
1:16-17; Juan 1:1-3). Han repetido los errores del arrianismo, que fue condenado como herejía
por la iglesia cristiana en el Concilio de Nicea y fácilmente es refutado por una lectura
razonable de las Escrituras.
Desde sus inicios, la Sociedad Watchtower ha negado la enseñanza bíblica del Dios Trino (un
ser que existe en tres personas iguales y eternas) y dice que el Dios del cristianismo es una
falsificación satánica. Charles Taze Russell, el fundador de los Testigos de Jehová y un ex
presidente de la Sociedad, incluso se refirió al concepto cristiano de Dios como "el diablo
mismo." El dios de la Sociedad Watchtower no es el Dios bíblico y por lo tanto no es capaz de
salvar a la gente de sus pecados.
En un intento para justificar sus doctrinas a través de la exégesis bíblica, la Sociedad produjo su
propia traducción de las Escrituras en 1961. Esta traducción, conocida como La traducción del
nuevo mundo de las santas Escrituras, es considerada por los Testigos de Jehová como la única
rendición fiel del texto bíblico. La TNM es única en que es el primer esfuerzo intencional y
sistemático para producir una versión completa de la Biblia editada y revisada para el
propósito específico de acordar con la doctrina de un grupo. Los eruditos griegos de todo el
espectro teológico han criticado en repetidas ocasiones la TNM como una representación
inexacta de pasajes bíblicos claves.
El Dr. Bruce Metzger, anteriormente profesor del Lenguaje del Nuevo Testamento en el
Seminario teológico de Princeton y autor de varios libros sobre la crítica textual declaró, "Los
testigos de Jehová han incorporado en sus traducciones del Nuevo Testamento varias
representaciones absolutamente erróneas del griego." El Dr. Robert Countess, quien completó
su tesis de doctorado sobre La traducción del nuevo mundo de las santas Escrituras, dice que
la traducción de la Sociedad Watchtower "ha sido agudamente fallida en impedir que las
consideraciones doctrinales influyan en la traducción real. Debe ser vista como un trabajo
radicalmente tendencioso. En algunos puntos es realmente deshonesta".
Otra razón para rechazar las afirmaciones de la Sociedad Watchtower es su larga historia de
hacer profecías falsas. La Sociedad Watchtower en numerosas ocasiones predijo el fin del
mundo, las fechas más recientes en 1946, 1950 y 1975. Sus predicciones falsas son mentiras
obvias, dadas su pretensión de ser 'el portavoz profético verdadero de Dios en la tierra en este
momento.' La historia de la Sociedad de profecías falsas contrasta marcadamente con el
estándar para un verdadero profeta: "si el profeta hablare en nombre de Jehová, y no se
cumpliere lo que dijo, ni aconteciere, es palabra que Jehová no ha hablado; con presunción la
habló el tal profeta; no tengas temor de él"(Deuteronomio 18:22).
Por otra parte, la Sociedad Watchtower prohíbe el servicio militar, la celebración de fiestas y el
saludo a la bandera de la nación. El impulso de estas restricciones se arraiga en su falsa
pretensión de ser la exclusiva colección organizada del pueblo de Jehová. La Sociedad
Watchtower considera estas prácticas como estratagemas de Satanás para apartar a la gente
de Jehová. La Sociedad Watchtower ve todo el "sistema mundial" (cualquier actividad no
relacionada con la Sociedad Watchtower) como conectado a Satanás y por lo tanto prohibido.
Esto incluye la práctica de transfusiones de sangre, que la Sociedad Watchtower erróneamente
cree estar prohibidas por las Escrituras. La Sociedad Watchtower ha declarado que una
transfusión de sangre 'puede resultar en la prolongación inmediata y muy temporal de la vida,
pero a costa de la vida eterna para un cristiano dedicado'. La sociedad asume erróneamente
que la prohibición bíblica de comer sangre (Génesis 9:4; Hechos 15:28-29) se extiende a la
práctica moderna de las transfusiones de sangre, una restricción que, en la práctica, ha
costado la vida a muchos Testigos de Jehová e incluso a sus hijos.
A pesar de repetidas profecías falsas, un aislamiento de su propio pueblo y una flagrante
traducción errónea de la Biblia para justificar su propia teología, la Sociedad Watchtower
continúa ganando conversos desprevenidos cada año. Es el trabajo de los cristianos
bíblicamente fieles a estar preparados para refutar estos errores con la sana doctrina (Tito
1:9). Como Judas nos dice, "contendáis ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los
santos" (Judas 3).
¿Es la traducción del nuevo mundo una versión válida de la Biblia?
La traducción del nuevo mundo de las santas Escrituras (la TNM) es definida por la
organización auspiciadora de los Testigos de Jehová (La Sociedad Watchtower) como 'una
traducción de las sagradas escrituras hecha directamente del hebreo, arameo y griego al inglés
moderno por un Comité de testigos ungidos de Jehová.' La TNM es la obra anónima del
"Comité de la traducción del nuevo mundo." Los Testigos de Jehová afirman que el anonimato
se preserva para que el crédito por el trabajo sea para Dios. Por supuesto, esto tiene el
beneficio añadido de proteger a los traductores de cualquier responsabilidad por sus errores e
impide que eruditos verdaderos comprueben sus credenciales académicas.
La traducción del nuevo mundo es única en una cosa – es el primer esfuerzo sistemático
intencional a producir una versión completa de la Biblia, que es editada y revisada para el
propósito específico de acordar con la doctrina de un grupo. Los Testigos de Jehová y la
Sociedad Watchtower (Atalaya) se dieron cuenta que sus creencias contradijeron las
Escrituras. Así, en lugar de conformar sus creencias a las Escrituras, ellos alteraron las
Escrituras para estar de acuerdo con sus creencias. El "Comité de la traducción del nuevo
mundo" cambió cualquier Escritura que no estuvo de acuerdo con la teología de los Testigos
de Jehová. Esto se demuestra claramente por el hecho de que cuando ediciones nuevas de la
traducción del nuevo mundo fueron publicadas, se realizaron cambios adicionales al texto
bíblico. Al continuar señalando los cristianos bíblicos las Escrituras que claramente argumentan
en favor de la deidad de Jesucristo (por ejemplo), la Sociedad Watchtower publicaría una
edición nueva de la Traducción del nuevo mundo con esas escrituras cambiadas.
Los siguientes son algunos de los ejemplos más prominentes de las revisiones intencionales: La
traducción del nuevo mundo representa el término griego staurós (cruz) como 'madero'
porque los Testigos de Jehová no creen que Jesucristo fue crucificado en una cruz. La
traducción del nuevo mundo no traduce la palabra hebrea Seol o las palabras griegas Hades,
gehena y tártaro como "infierno" porque los Testigos de Jehová no creen en el infierno. La
TNM da la traducción “presencia” en vez de "venida" para la palabra griega parousia porque
los Testigos de Jehová creen que Jesucristo ya ha regresado a principios de 1900. En
Colosenses 1:16, la TNM inserta la palabra "otras" a pesar de ser totalmente ausente del texto
griego original. Esto lo hace para dar la opinión de que "todas las otras cosas" fueron creadas
por Jesucristo, en lugar de lo que dice el texto, "por medio de él fueron creadas todas las
cosas". Esto es para corresponder con su creencia que Jesucristo es un ser creado, lo cual cree
porque niega la Trinidad.
Juan 1:1 es la más conocida de todas las perversiones de La traducción del nuevo mundo. El
texto griego original dice: "La palabra era dios." La traducción del nuevo mundo lo traduce "la
palabra era un dios". Esto es una cuestión de leer la teología preconcebida de uno en el texto,
en lugar de permitir que el texto hable por sí mismo. No hay ningún artículo indefinido en
griego (un). Así que cualquier uso de un artículo indefinido en la traducción inglesa debe ser
agregado por el traductor. Esto es gramaticalmente aceptable en inglés, en tanto no cambia el
significado del texto.
Hay una buena explicación por qué theos no tiene artículo definido en Juan 1:1 y por qué la
versión de La traducción del nuevo mundo es errónea. Hay tres reglas generales que debemos
entender a ver por qué.
1. En griego, el orden de las palabras no determina el uso de la palabra. Una oración está
estructurada según el orden de palabras: el sujeto - el verbo - el objeto. Por lo tanto 'Harry
llamó al perro', no es equivalente a, 'el perro llamó a Harry'. Pero en griego, la función de una
palabra está determinada por el final del caso adjuntado a la raíz de la palabra. En Juan 1:1,
hay dos posibles finales del caso para la raíz theo... uno es 's' (theos), el otro es 'n' (theon). La
's' final normalmente identifica un sustantivo siendo el sujeto de una oración, mientras que la
'n' final normalmente identifica un sustantivo como el objeto directo.
2. Cuando un sustantivo funciona como un predicado nominativo (en español un sustantivo
que sigue un verbo 'ser' como 'es'), el final del caso debe coincidir con el caso del sustantivo
que renombra, para que el lector sepa cuál sustantivo está siendo definido. Por lo tanto, theo
debe tomar la 's' final porque está renombrando logos. Por lo tanto, Juan 1:1 se transcribe a:
“kai at theos ho logos.” ¿El sujeto es theos, o logos? Ambos tienen la 's' final. La respuesta se
encuentra en la siguiente regla.
3. En los casos donde aparecen dos sustantivos, y llevan las mismas conclusiones del caso, el
autor a menudo añadirá el artículo definido a la palabra que es el sujeto para evitar confusión.
Juan puso el artículo definido en logos ("la Palabra") en lugar de theos. Así que logos es el
sujeto, y theos es el predicado nominativo. Esto resulta en la traducción de Juan 1:1 como: "y
el verbo [la palabra] era Dios" (en vez de 'la palabra era un dios').
La evidencia más reveladora del prejuicio de la Sociedad Watchtower es su técnica de
traducción inconsistente. En el evangelio de Juan, la palabra griega theon ocurre sin un artículo
definido. La traducción del nuevo mundo no traduce a ninguno de éstos como "un dios." Sólo 5
versículos después de Juan 1:1, La traducción del nuevo mundo traduce otro caso de theos sin
el artículo indefinido como 'Dios'. Aún más inconsistente, en Juan 1:18, la TNM traduce el
mismo término como 'Dios' y 'dios' en la misma frase.
La Sociedad Watchtower no tiene por lo tanto, ninguna base textual para su traducción— sólo
sus propios prejuicios teológicos. Mientras que los defensores de La traducción del nuevo
mundo pueden tener éxito en demostrar que Juan 1:1 se podría traducir como lo han hecho,
ellos no pueden mostrar que es la traducción correcta. Tampoco pueden explicar el hecho de
que la TNM no traduce al griego las mismas frases de la misma manera en otros lugares en el
evangelio de Juan. Es sólo el rechazo preconcebido y herético de la deidad de Jesucristo que
obliga a la Sociedad Watchtower a traducir inconsistentemente el texto griego, permitiendo su
error obtener una apariencia de legitimidad a los ignorantes de los hechos.
Son sólo las creencias preconcebidas y heréticas de la Sociedad Watchtower que están detrás
de la traducción deshonesta e incoherente que es La traducción del nuevo mundo. La
traducción del nuevo mundo definitivamente no es una versión válida de la palabra de Dios.
Hay pequeñas diferencias entre todas las traducciones principales de la Biblia. Ninguna
traducción es una traducción perfecta. Aunque otros traductores de la Biblia hacen errores
menores en la traducción del texto hebreo y griego, la TNM intencionalmente cambia la
traducción del texto para conformar a la teología de los Testigos de Jehová. La traducción del
nuevo mundo es una perversión, no una versión de la Biblia.
¿Es bíblico el aniquilacionismo?
El aniquilacionismo es la creencia de que los incrédulos no experimentarán un sufrimiento
eterno en el Infierno, sino más bien serán “extinguidos o aniquilados” después de la muerte. La
creencia del aniquilacionismo es el resultado de un malentendido de una o más de las
siguientes doctrinas: (1) las consecuencias del pecado, (2) la justicia de Dios, y (3) la naturaleza
del Infierno.
En relación con la naturaleza del Infierno, los aniquilacionistas malentienden el significado del
lago de fuego. Obviamente si un ser humano es echado en un lago de lava hirviente, será
consumido instantáneamente. Sin embargo, el lago de fuego es una realidad tanto física como
espiritual. No es solamente el cuerpo humano el que es echado al lago de fuego; es el cuerpo,
el alma y el espíritu humano. Una naturaleza espiritual no puede ser consumida por un fuego
físico. Parece que los incrédulos serán resucitados con un cuerpo preparado para la eternidad,
de la misma manera que lo es para los creyentes (Apocalipsis 20:13; Hechos 24:15). Estos
cuerpos están preparados para un destino eterno.
La eternidad es otro aspecto en el que el aniquilacionismo falla en su adecuada comprensión.
Los aniquilacionistas tienen razón en que la palabra griega “aionion”, la cual usualmente se
traduce como eterno, no significa eterno por definición. Específicamente se refiere a una
“edad” o “era”, un período específico de tiempo. Sin embargo, está claro que en el Nuevo
Testamento, el uso de “aionion” es usado algunas veces para referirse a una cantidad eterna
de tiempo. Apocalipsis 20:10 habla de Satanás, la bestia, y el falso profeta que fueron echados
al lago de fuego y serán atormentados “día y noche por los siglos de los siglos.” Es claro que
estos tres no son “aniquilados” por ser echados en el lago de fuego. ¿Por qué sería diferente el
destino de los incrédulos (Apocalipsis 20:14-15)? La evidencia más convincente de la eternidad
del Infierno está en Mateo 25:46, “E irán éstos (los impíos) al castigo eterno, y los justos a la
vida eterna.” En este verso, es usada exactamente la misma palabra griega para referirse al
destino de los impíos y los justos. Si los impíos son solamente atormentados por una “era”,
entonces los justos sólo experimentarán la vida en el Cielo por una era. Si los creyentes estarán
en el Cielo para siempre, los incrédulos estarán en el Infierno para siempre.
Otra frecuente objeción que hacen los aniquilacionistas para la eternidad en el Infierno, es que
sería injusto que Dios castigara a los incrédulos en el Infierno por una eternidad infinita, a
causa de un número finito de pecados. ¿Cómo puede ser justo que Dios castigue a una persona
que vivió una vida de pecado, digamos de 70 años, por toda una eternidad? La respuesta es
que nuestros pecados conllevan una consecuencia eterna, porque ultimadamente son contra
un Dios eterno. Cuando el rey David cometió los pecados de adulterio y asesinato, él dijo a
Dios, “Contra ti, contra ti solo he pecado, y he hecho lo malo delante de tus ojos… (Salmo
51:4). David había pecado contra Betsabé y Urías. ¿Cómo pudo clamar David que solo pecó
contra Dios? David entendía que todos los pecados son a última instancia contra Dios. Dios es
un Ser eterno e infinito. Como resultado todo pecado es objeto de un castigo eterno. Un
ejemplo terrenal de esto, sería comparar el que ataca a su vecino y el que ataca al presidente
de su país. Sí, ambos son crímenes, pero el atacar al presidente acarrearía muchísimas y más
serias consecuencias. ¿Cuánto más será justificable el enfrentar terribles consecuencias al
pecar contra un Dios santo e infinito?
Un aspecto más personal del aniquilacionismo es la idea de que no sería posible ser felices en
el Cielo, sabiendo que algunos de nuestros seres amados estuvieran sufriendo un tormento
eterno en el Infierno. Cuando lleguemos al Cielo, no tendremos nada de qué quejarnos o por
qué estar tristes. Apocalipsis 21:4 nos dice, “Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y
ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas
pasaron.” Si algunos de nuestros seres queridos no están en el Cielo, estaremos 100% de
acuerdo de que ellos no pertenecen ahí – que ellos están condenados por su propia resistencia
a creer en Jesucristo como su Salvador (Juan 3:16; Juan 14:6). Es difícil entender esto, pero no
estaremos entristecidos por su ausencia. Nuestra atención no debe enfocarse en cómo
disfrutaremos del Cielo sin todos nuestros seres queridos ahí, sino más bien en cómo podemos
llevar a nuestros seres queridos a la fe en Cristo, para que ellos puedan estar ahí.
El Infierno es quizá la razón primaria por la que Dios envió a Jesucristo a pagar el castigo por
nuestros pecados. El ser “aniquilados” después de la muerte, no es un destino para
aterrorizarse, pero una eternidad en el Infierno definitivamente que sí lo es. La muerte de
Jesús fue una muerte infinita, pagando nuestra deuda infinita – para que no tengamos que
pagarla en el Infierno por una eternidad (2 de Corintios 5:21). Todo lo que tenemos que hacer,
es poner nuestra fe en Cristo, y seremos salvos, perdonados, limpiados, obteniendo la
promesa de un hogar eterno en el Cielo. Dios nos amó tanto que proveyó para nuestra
salvación. Si rechazamos Su regalo de vida eterna, enfrentaremos las consecuencias eternas de
esa decisión.
¿Qué es el arrianismo?
El arrianismo es llamado así por Arrio, un maestro de principios del siglo IV d.C. Uno de los
primeros y probablemente el más importante punto del debate entre los primeros cristianos
fue el tema de la deidad de Cristo. ¿Era Jesús realmente Dios hecho hombre, o fue Jesús un ser
creado? ¿Fue Jesús Dios o sólo semejante a Dios? Arrio sostenía que Jesús fue creado por Dios
como el primer acto de la Creación, que Jesús fue la coronación gloriosa de toda la creación.
Entonces, el arrianismo, es la opinión de que Jesús fue un ser creado con atributos divinos,
pero no divino en y por Sí mismo.
El arrianismo malentiende la referencia que se hace del cansancio de Jesús (Juan 4:6) y el que
desconociera el tiempo de Su regreso (Mateo 24:36). Sí, es difícil entender cómo es que Dios
pudo estar cansado y/o que ignorara algo, pero el relegar a Jesús como un ser creado, no es la
respuesta. Favor de ver nuestro artículo sobre la unión hipostática para la explicación de estos
puntos. Jesús era totalmente Dios, pero también era totalmente humano. Jesús no se convirtió
en ser humano hasta Su encarnación. Por lo tanto, las limitaciones de Jesús como un ser
humano, no tienen impacto alguno en su naturaleza divina o eternidad.
Una segunda mala interpretación del arrianismo, es el significado de “primogénito” (Romanos
8:29; Colosenses 1:15-20). Los arrianos entienden que en estas Escrituras, la palabra
“primogénito” significa que Jesús fue “nacido” o “creado” como el primer acto de la Creación.
Este no es el caso. Jesús Mismo proclamó Su auto-existencia y eternidad (Juan 8:58; 10:30).
Juan 1:1-2 nos dice que Jesús era “en el principio con Dios.” En los tiempos bíblicos, el
primogénito de una familia era tenido en gran honor (Génesis 49:3; Éxodo 11:5; 34:19;
Números 3:40; Salmo 89:27; Jeremías 31:9). Es en este sentido que Jesús es el primogénito de
Dios. Jesús es el miembro preeminente de la familia de Dios. Jesús es el ungido, el “Admirable,
Consejero, Dios fuerte, Padre Eterno, Príncipe de paz” (Isaías 9:6). Jesús no “nació,” más bien
Él fue hecho Señor sobre toda la Creación como el “primogénito” de Dios.
Después de alrededor de un siglo de debate en varios concilios de la iglesia primitiva, la iglesia
cristiana denunció oficialmente el arrianismo como una falsa doctrina. Desde entonces, el
arrianismo nunca ha sido aceptado como una doctrina viable de la fe cristiana. Sin embargo el
arrianismo no ha muerto. El arrianismo ha continuado a través de los siglos en formas
variadas. Los Testigos de Jehová de la actualidad, sostienen una posición muy similar al
arrianismo sobre la naturaleza de Cristo. Así como lo hizo la iglesia primitiva, debemos
denunciar cualquiera y todos los ataques sobre la deidad de nuestro Señor y Salvador,
Jesucristo.
¿Quién era José Smith?
José Smith es ampliamente conocido como el fundador de la Iglesia Mormona, también
conocida como La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. José Smith desde muy
temprana edad fue pensado tenia ciertos poderes ocultos. Era conocido a una edad joven
como vidente y según los informes, utilizaba una piedra vidente para decirle dónde podría
encontrar tales metales preciosos como la plata. Tanto él como su padre eran conocidos
"buscadores de tesoros" y utilizaban la adivinación y la magia para realizar excursiones en
busca de tesoro. Esto, por supuesto, le trajo un nombre y reputación. Hoy en día, él es
considerado un santo por algunos y por otros un completo charlatán.
José Smith creció en una época de avivamiento espiritual en América conocida como el
Restauracionismo. Fue en este momento, 1820, que José Smith afirmó haber recibido una
visión maravillosa en que Dios el Padre y Dios el Hijo se materializaron y hablaron con él
mientras estuvo orando en el bosque. Según los informes, él dijo que los dos "personajes"
tuvieron una muy mala opinión de la iglesia cristiana y anunciaron que se necesitaba una
restauración del cristianismo y que Smith había sido elegido para lanzar la nueva dispensación.
Desde sus inicios hasta la actualidad, la Iglesia Mormona toma la posición de que solo ellos
representan el verdadero cristianismo.
Los líderes mormones consistentemente han enseñado que, tras la muerte de los apóstoles, el
verdadero cristianismo había caído en una apostasía total, haciendo necesaria una
"restauración". Pero incluso después de la supuesta visitación celestial, José Smith y sus
amigos continuaron cavando en busca de tesoro usando métodos ocultos. Estos métodos eran
ilegales en aquel tiempo, y Smith fue declarado culpable de "glasslooking" (mirando por un
espejo) en 1826. Pero antes de esa convicción en el Condado de Chenango, Nueva York, el
nuevo "Profeta de Jehová" continuó suscitando controversia con aún otro asombroso
encuentro con el cielo. En 1823, Smith afirmó haber sido contactado por un ángel llamado
Moroni, quien reveló que hubo planchas de oro en un lugar determinado cerca de Palmira,
Nueva York. En las planchas de oro hubo una historia de un hombre antiguo llamado Mormón
y su legendaria tribu hebrea antigua, quienes se dijeron ser "otro testigo" a la verdad del
evangelio cristiano. Fue grabado en documentos históricos mormones que el ángel proveyó
anteojos especiales para ayudar a Smith a traducir las escrituras de las planchas de oro.
También se informó que, durante la traducción, el hombre que estaba ayudando a Smith tuvo
el privilegio de tener la visita de Juan el Bautista, Pedro, Santiago y Juan a Pennsylvania el 15
de mayo de 1829, para conferir a los hombres el "Sacerdocio Aarónico." Estas y otras historias
asombrosas se registran en el libro de Smith, La Perla de Gran Precio.
José Smith afirmó tener visiones especiales y una increíble apertura del cielo para él. Pero una
declaración fue firmada por sesenta y dos residentes de Palmira, Nueva York, que querían que
otros supieran lo que ellos sabían sobre él: su familia, sus creencias y sus excursiones ocultas
para encontrar tesoro eran "totalmente indigentes de carácter moral y adictos a hábitos
viciosos." Sin embargo Smith afirmó ser portavoz de Dios, y cuando él hablaba, afirmaba que
Dios hablaba. Esta poderosa posición fue tomada en serio por muchos seguidores, y cuando
Smith tuvo una visión, debía ser tomada en serio, no importa si contradijo las normas morales
"cristianas". La nueva "revelación de Dios" de Smith de la poligamia es sólo un ejemplo.
Populares o no, los pronunciamientos de Smith "de Dios" le hizo famoso por muchos años. Sus
historias muy imaginativas siempre se leían como la ciencia ficción, mezclando y torciendo la
verdad bíblica con imaginación. Siempre tuvo cuidado en imitar la verdad bíblica, y muchas
veces reescribe la Biblia. Para muchos, su teología es una imagen especular torcida de la
teología real. Esto tienta mediante el uso de ciertas nociones de lo que la gente sepa como
verdad bíblica.
José Smith encontró su fin a manos de una turba enfurecida. Habiendo intentado callar el
tema de la poligamia después de asentarse la iglesia en Nauvoo, Illinois, Smith y sus seguidores
destruyeron el edificio de un periódico anti-Mormón y en consecuencia fueron arrestados y
encarcelados esperando juicio. La cárcel fue asaltada por una turba de 200 personas, y José
Smith y su hermano fueron asesinados. Después de su muerte prematura, hubo una división
en la "iglesia". La iglesia establecida por Smith sigue siendo centralizada hoy en Missouri (la
Comunidad de Cristo-RLDS) y en Utah, donde muchos mormones habían seguido su nuevo
líder, Brigham Young.
¿Es el mormonismo una secta? ¿En qué creen los mormones?
La religión mormona fue fundada hace menos de doscientos años por un hombre llamado José
Smith. Él aseguraba haber recibido una visita personal de Dios el Padre y de Jesucristo, quienes
le dijeron que todas las iglesias y sus creencias eran una abominación. José se propuso fundar
una nueva religión que aseguraba ser “la única iglesia verdadera en el mundo”. El problema
con el mormonismo es que contradice, modifica, y expande la Biblia. Los cristianos no tienen
razón para creer que la Biblia no es verdadera y suficiente. El creer y confiar en Dios
verdaderamente, significa creer en Su Palabra. “Toda la Escritura es inspirada por Dios”, lo que
significa que viene de Él (2 Timoteo 3:16).
Los mormones creen que de hecho hay cuatro fuentes de palabras divinamente inspiradas, en
vez de una sola. 1) La Biblia “en tanto esté traducida correctamente”. No siempre aclaran
cuáles son los versos que están incorrectamente traducidos. 2) El Libro del Mormón fue
“traducido” por Smith y publicado en 1830. Smith aseguraba que es el “libro más correcto” del
mundo, y que una persona puede acercarse a Dios, siguiendo sus preceptos, “más que con
cualquier otro libro”. 3) Doctrina y Convenios son considerados Escritura por los mormones,
conteniendo una colección de modernas revelaciones, en cuanto a “la Iglesia de Jesucristo,
como ha sido restaurada.” 4) La Perla de Gran Precio es considerada por los mormones como
“clarificadora” de doctrinas y enseñanzas que faltaron en la Biblia y añade su propia
información acerca de la creación del mundo.
Los mormones creen estas cosas acerca de Dios: Que Él no siempre ha sido el Ser Supremo del
universo, sino que alcanzó ese estatus a través de una vida justa y un esfuerzo persistente.
Creen que Dios el Padre tiene un “cuerpo de carne y hueso tan tangible como el de un
hombre.” Aunque ya abandonado por los modernos líderes mormones, Brigham Young creyó
que Adán realmente era Dios y el padre de Jesucristo. Los cristianos sabemos esto acerca de
Dios: hay Un solo y verdadero Dios (Deuteronomio 6:4, Isaías 43:10, 44:6-8), que Él siempre ha
sido y siempre existirá (Deuteronomio 33:27a, Salmo 90:2, 1 Timoteo 1:17), y que Él no fue
creado, sino que Él es el Creador (Génesis capítulo 1; Salmo 24:1; Isaías 37:16). Él es perfecto y
nadie más es igual a Él (Salmo 86:8; Isaías 40:25). Dios el Padre no es un hombre, ni nunca lo
ha sido (Números 23:19; 1 Samuel 15:29; Oseas 11:9) Él es Espíritu (Juan 4:24), y un Espíritu no
está hecho de carne y hueso (Lucas 24:39).
Los mormones creen que hay tres diferentes niveles de reinos en la vida venidera: El Reino
Celestial, el Reino Terrenal, el Reino Telestial, y las tinieblas exteriores, donde la raza humana
terminará, dependiendo de lo que hayan creído y hecho en esta vida mortal. La Biblia nos dice
que después de la muerte, vamos al Cielo o al Infierno, dependiendo si pusimos o no nuestra
fe en Jesucristo. Al estar ausentes de nuestros cuerpos como creyentes significa que estamos
con el Señor (2 Corintios 5:6-8). Los incrédulos son enviados al Infierno, o el lugar de los
muertos (Lucas 16:22-23). Cuando Jesús venga por segunda vez, nosotros recibiremos nuevos
cuerpos (1 Corintios 15:50-54). Habrá nuevos cielos y nueva tierra para los creyentes
(Apocalipsis 21:1), y los incrédulos serán echados en un eterno lago de fuego (Apocalipsis
20:11-15). No hay una segunda oportunidad para redención después de la muerte (Hebreos
9:27).
Los líderes del mormonismo han creído que la encarnación de Jesús fue el resultado de una
relación física entre Dios el Padre y María. Ellos creen que Jesús es un Dios, pero que cualquier
ser humano también puede convertirse en un dios. Históricamente los cristianos han creído
que Dios es Trino y que Él ha existido eternamente como el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo
(Mateo 28:19). Nadie puede alcanzar el estatus de Dios, sólo Él es santo (1 Samuel 2:2).
Nosotros sólo podemos ser hechos santos a la vista de Dios a través de la fe en Él (1 Corintios
1:2). Jesús es el unigénito Hijo de Dios (Juan 3:16) y es el Único que jamás ha vivido una vida
sin pecado, libre de culpas, quien ahora tiene el más alto lugar de honor en el Cielo (Hebreos
7:26). Jesús y Dios son uno en esencia. Jesús ha sido el Único que ha existido antes de su
nacimiento físico (Juan 1:1-8, 8:56). Jesús se dio a Sí Mismo por nosotros como un sacrificio, y
Dios le levantó de los muertos, y un día todos confesarán que Jesucristo es el Señor (Filipenses
2:6-11). Jesús nos dice que es imposible ir al Cielo por nuestras propias obras, sólo será posible
si ponemos nuestra fe en Él. (Mateo 19:26). Y muchos no creerán en Él (Mateo 7:13). “Entrad
por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la
perdición, y muchos son los que entran por ella.” Todos merecemos el castigo eterno por
nuestros pecados, pero el amor y la gracia infinita de Dios nos han dado una salida. “Porque la
paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor
nuestro” (Romanos 6:23).
Está claro que sólo hay una manera de recibir la salvación - conociendo a Dios y a Su Hijo, Jesús
(Juan 17:3). No es obtenida por obras, sino por fe (Romanos 1:17, 3:28). Cuando tenemos esta
fe, somos automáticamente más obedientes a las leyes de Dios y somos bautizados en el amor
por Él, pero no porque esto sea un requerimiento para la salvación, sino como consecuencia
de ella. Podemos recibir este regalo sin importar quienes somos o lo que hayamos hecho
(Romanos 3:22). “Y en ningún otro hay salvación, porque no hay otro nombre bajo el cielo,
dado a los hombres, en que podamos ser salvos.” (Hechos 4:12) Aunque los mormones
usualmente son personas amigables, amorosas y amables – están involucrados en una religión
falsa que distorsiona la naturaleza de Dios, la Persona de Jesucristo y el significado de la
salvación.
¿Por qué los mormones se refieren a sí mismos como Los santos de los últimos días?
Cuando el hambre de una experiencia religiosa alcanzó su punto máximo en el siglo XIX, la falta
de unidad entre las diferentes ramas de la fe cristiana se convirtió en un obstáculo. Un hombre
llamado José Smith surgió para proponer sus propias experiencias religiosas reportadas como
la solución. Él se declaró ser un profeta de Dios. Los adherentes afirmaron que Dios restauró el
"santo sacerdocio [de] los apóstoles y discípulos del pasado" a José Smith. Smith también
declaró que en estos "últimos días" del mundo, todas las demás iglesias participaban en la
apostasía y sólo su revelación privada (o la de los asociados con él) podía ser confiada para la
salvación y la instrucción.
Principalmente por los esfuerzos de José Smith y Oliver Cowdery, se formó una organización y
fue nombrada La iglesia de Jesucristo de los santos de los últimos días. El nombre fue dicho de
haber venido por revelación de Jesucristo. Era para indicar tres certezas específicas: 1.
Jesucristo ordenó la iglesia; 2. El ministerio de la iglesia fue específica para los últimos días del
mundo; y 3. La iglesia consistiría solamente de los verdaderos santos reconocidos por
Jesucristo. Tal nombre habría sonado muy atractivo en un tiempo de doctrina muy fluctuante.
La iglesia mormona planteó que era suya la tarea de establecer el reino de Dios y de instituir
las prácticas de la religión cristiana como Dios señalaba. Estas cosas juntas fueron llamadas
comúnmente "la restauración del evangelio" y formaban parte del movimiento de restauración
en los principios del siglo XIX.
Según la Biblia, es Dios quien establecerá su reino (Isaías 9:7). Los santos no son llamados a
hacer esto para él. También, si uno considera los últimos días como el final de la edad de la
tierra, o incluyendo todos los días que siguen el ministerio completado de Jesucristo, no hay
sosten bíblico para un evangelio roto en necesidad de restauración. Jesucristo declaró el
reconocimiento de Simón Pedro de él como "el Cristo, el Hijo del Dios viviente" para ser la roca
sobre la que él edificaría su iglesia, contra la cual "las puertas del Hades no prevalecerán..."
(Mateo 16:16, 18). Dios también declara que, aunque algunos se han desviado de la verdad, "el
fundamento de Dios está firme" (2ª Timoteo 2:18-19). Estos versículos indican la naturaleza
duradera de la iglesia dentro del contexto del evangelio. De hecho, en los últimos tiempos,
abundará la apostasía (Mateo 24:11), pero el evangelio permanecerá intacto, con aquellos que
perseveran (Mateo 24:13-14).
El verdadero trabajo de los santos de hoy es continuar a declarar la verdad del evangelio
eterno (Juan 3:16; Marcos 16:15). Pablo dijo, "Retén la forma de las sanas palabras que de mí
oíste, en la fe y amor que es en Cristo Jesús." (2ª Timoteo 1:13).