Jesús Ramírez-Bermúdez:
en medio de la noche más
oscura
NOTIMEX06.06.2020 - 10:15H
La psique y el cuerpo
La psique y el cuerpo
Por Rossi Blengio
[Su libro habla de la compleja situación de la depresión. Se introdujo en las
neurociencias justamente para explorar los misterios más profundos de la
humanidad radicados en el cuerpo. Hijo del novelista José Agustín, el médico Jesús
Ramírez-Bermúdez nos habla de los complicados pormenores de su profesión…]
México, 6 de junio (Notimex).? “Encontré en la medicina psiquiátrica un puente para
conectar la ciencia con la literatura”, dice Jesús Ramírez-Bermúdez (Ciudad de
México, 1973), autor de Depresión / La noche más oscura (Debate), especialista en
neuropsiquiatría y doctor en ciencias médicas, quien está al frente de la Unidad de
Neuropsiquiatría del Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía, donde trabaja
desde 1998. El médico, egresado de la Universidad Autónoma Metropolitana, se
formó como escritor en los talleres literarios de José Agustín (su padre), María
Luisa Puga y Juan Villoro. Miembro del Sistema Nacional de Investigadores y
merecedor del Premio Nacional de Ensayo Literario del Instituto de Bellas Artes de
México, opina que, pese a ser disciplinas diferentes, la ciencia y la literatura son
complementarias: ?Pues los textos literarios están hechos con base en historias.
Y la ciencia también, sólo que con otro tipo de personajes. Por ejemplo, los
protagonistas pueden ser un anticuerpo que ataca las células u otras cosas.
Educación, pobreza, cultura…
?¿Qué nos puede decir, doctor Ramírez-Bermúdez, sobre lo que ocurre
actualmente con las personas que padecen depresión mayor y ahora se hallan en
aislamiento? ¿Tiene qué ver con la comorbilidad, es decir que la población con
depresión mayor sea más propensa a contraer Covid-19? ?Afortunadamente no
hay ninguna evidencia en ese sentido, lo que parece ser que tiene que ver con
contraer o no el Coronavirus es con ciertos receptores que se encuentran en las
células de la nariz y que van creciendo con la edad, una de las razones por la cual
los niños y las personas más jóvenes no sólo se complican menos sino se infectan
menos. Es una buena noticia para los que somos papás, porque afortunadamente
esta epidemia no les pega tanto a ellos. Estos receptores van aumentando con la
edad, por lo que sobre todo son los adultos mayores los más propensos a
infectarse. Y luego tienen mayor propensión a complicarse por las diferentes
comorbilidades, como usted dice, como pueden ser problemas respiratorios
preexistentes, obesidad, hipertensión, diabetes, tabaquismo y demás. ?¿La
depresión mayor es un problema biológico o social? ?Hay investigaciones en
diferentes partes del mundo. Una, en Nueva Zelanda, lleva más de 30 años de
seguimiento a unas mil personas nacidas en el Puerto de Dunedin a las que se les
invitó a participar (ógicamente a través de sus padres) en el estudio, de ninguna
manera experimental. Sólo les pedirían una muestra para analizar genética, con las
que fueron haciendo registros de los sucesos en sus vidas. Así se fue viendo que
algunas personas tenían “experiencias adversas” en la infancia, como el divorcio de
los padres, la pérdida de un ser querido o de la salud. El estudio fue dando cuenta
de cuántas “experiencias adversas” en la infancia se producían y qué
consecuencias tenían 30 y tantos años después. “No hace mucho se publicaron
los resultados, por cierto, y se supo que las personas que habían sufrido maltrato
en la infancia, ya sea físico por la mamá o el papá, y sobre todo maltrato repetido,
tenían mayor riesgo de sufrir depresión, de tener adicciones e incluso de optar por
el suicidio. También había el riesgo de tener inflamación en sus cuerpos, que era
medida por una proteína llamada C Reactiva que se eleva mucho por infecciones o
por enfermedades reumatológicas como la artritis y la fibromialgia. Por otra parte,
estas personas tenían más propensión a padecer problemas metabólicos, como
diabetes, hipertensión, elevación de colesterol o triglicéridos. “Lo que a mí me
interesa comunicar en este libro, entre otras cosas, es cómo un factor social como
es el maltrato infantil, que tiene a su vez muchos problemas asociados, tiene
consecuencias para la salud mental, específicamente para la parte afectiva de los
adultos jóvenes, pero además mostrar cómo tenía consecuencias físicas también.
Porque había inflamación y problemas metabólicos. Los problemas de salud física y
mental iban todos juntos. Y nuestra cultura separa lo mental de lo físico, cuando en
la salud va todo junto”. ?Ese maltrato infantil se genera en el ambiente social o
escolar, dentro de una cultura que lo hace posible. ¿Cómo surge una cultura que
permite el maltrato infantil, el abuso sexual, la misma pobreza, fuente primordial de
privación provocando trastornos cognitivos y emocionales? ?Sí, es cierto. Fíjese
que yo también me interesé por esa parte al igual que usted, porque a veces esos
problemas se abordan únicamente desde el punto de vista biológico o sólo desde el
punto de vista psicológico, pero en realidad hay muchos puentes que se pueden
establecer. O sea, la cultura también afecta nuestros cuerpos y, a su vez, a la
fisiología de nuestros cuerpos, que tiene efectos sobre la psicología y la cultura.
Entonces en realidad es una interacción, una dialéctica que se va dando. “Y
específicamente, con relación a lo que me pregunta de la pobreza, encontré
investigaciones muy interesantes que, otra vez, después de muchos años de
seguimiento, y ese es el mérito de esas investigaciones (que toman una población y
la siguen por muchos años), la pobreza se relacionó con una deficiencia de
volumen cerebral, la corteza prefrontal, que tiene mucho que ver con funciones
cognitivas, como la resolución de problemas. Y aquí me importa señalar que esa
condición de desigualdad económica, aparte de que moralmente es inaceptable,
tiene consecuencias reales sobre nuestros cuerpos que pueden ser incluso
duraderas. “Yo quiero creer, aunque el estudio no lo mostraba, que, por ejemplo,
una persona con pobreza si recibe la educación adecuada le permite dar el salto,
pero si no la recibe y no tiene un ambiente enriquecedor culturalmente, las
consecuencias son peores”.
Religión, jerarquías, salud mental…
?En su conjunto, las condiciones neuropsiquiátricas representan el 28 por ciento de
la carga mundial por problemas de salud mental. ¿Cuál es el origen de la
depresión, además de la pobreza o el maltrato? ?Lo que planteo yo en este libro
es que hay causas genéticas y ambientales. Dentro de las causas genéticas hay
más o menos un 40 por ciento de heredabilidad y luego hay muchas causas
sociales como puede ser el abuso, el maltrato, la desigualdad, que ahí rastreo en el
libro con las investigaciones que lo demuestran. ?¿Qué papeles juegan las
religiones en estas conductas culturales que hacen posible estos factores de
violencia? ?Yo creo que, desafortunadamente, hay muchos factores sociales,
culturales, que han permitido y han sido cómplices o francamente actores en una
cultura donde, efectivamente, las instituciones, organizaciones, rituales, mitos,
hacen posible esta especie de exaltación de la violencia, relacionada con esta idea
absurda que, por supuesto, va asociada al machismo en nuestras culturas, en
donde un hombre demuestra su valor mediante la violencia y el sometimiento. Yo le
llamo darwinismo social. Es como la pirámide social de los primates o de otros
mamíferos, sólo que llevado a la escala humana… y, bueno, los primates son
animales y no tienen herramientas para transformar su propio comportamiento
social. Pero nosotros sí. “Lo que me parece muy grave en el caso de las
religiones en particular (quizá no de todas, pues lógicamente siempre hay
excepciones) es que, como instituciones culturales, han sido tolerantes e incluso
cómplices de muchas formas de violencia a lo largo de los siglos. Todavía en
fechas recientes sabemos que, en el siglo XX, muchos sectores de la iglesia
católica toleraron, en forma prácticamente cómplice, muchas de las atrocidades de
los nazis, lo mismo que todos los fenómenos de abuso sexual que se han dado en
muchas de las iglesias cristianas “Eso no quiere decir que no sean comunitarias,
y en muchas de ellas se pueda encontrar alivio. El caso es complejo. En el tema
específico que concierne a la complicidad con formas de violencia
especialmente hacia seres vulnerables como niños, ahí yo creo que tenemos que
cerrar filas en cuanto a que debe haber tolerancia cero. Y las iglesias harían muy
bien condenándolo, porque son factores de riesgo no sólo para la depresión sino
incluso para formas más graves de psicopatología”. ?Hay una incapacidad para
reconocer el problema de salud mental, dice usted, entre otras razones por falta de
una cultura científica. ?Por desgracia nuestras sociedades contemporáneas han
dado un valor extraordinario a las jerarquías, donde lo que importa es esta cuestión
aspiracional en la cual lo que importa es nada más estar en lo más alto de la
pirámide social y todo lo demás parece indeseable. De esa manera se van
postergando, se van soslayando, problemas detectados por los sectores sensibles
de la sociedad. Y todos los problemas de salud mental están ahí. Existen, que
nadie los inventó ni nadie quería que estuvieran ahí. Es como si fuera un guión que
nadie escribió y nadie quería vivir; sin embargo, sucede. Esos problemas se ven en
culturas que forman parte de todas las sociedades del mundo. “Entonces son
parte de nuestra experiencia vital; pero en pocos lugares se reconoce el problema
en toda su magnitud. Incluso en el propio sistema médico existen los problemas de
salud mental. Por ejemplo, reciben un bajo presupuesto, que no es acorde con ese
28 por ciento que hablábamos hace rato. La discapacidad por salud, cuando se
mide en términos globales, hasta el 28 por ciento de la carga global de la
enfermedad en términos de discapacidad, es por condiciones neuropsiquiátricas,
pero el presupuesto que se recibe para atender e investigar estos problemas no es
el 28 por ciento, lo que se recibe es un pedacito, muy pequeño, del pastel. Y uno no
se explica eso más que por cuestiones de estigma y discriminación, muy
insertos en la sociedad en su conjunto, aun dentro del propio sistema
médico. “En este aspecto, las labores de los comunicadores y periodistas como
usted son muy importantes para darle visibilidad a estos problemas, para formar
una gran alianza social que mejore las condiciones. Y nada menos ahora, que
estamos viviendo la pandemia, mucha gente está experimentando esas pérdidas,
esas amenazas. Yo me pregunto qué tipo de recursos se requerirán el día de
mañana para lidiar con todos esos problemas, pero en realidad los que se
requieren son muchos recursos humanos que den psicoterapias, mas no están
incorporados al sistema de salud. Yo creo que no hay ni la décima parte de los
psicoterapeutas que se necesitan para atender todos estos problemas. Tampoco el
Estado invierte mucho en comprar los medicamentos que hacen falta. Entonces si
no tenemos ni una cosa ni la otra, la gente tendrá que hacer gastos desde su propio
bolsillo para buscar psicoterapeutas, lo cual puede estar fuera del acceso
económico de mucha gente”.
Escuelas, Huxley, Orwell…
?Hay más de 500 escuelas distintas de psicoterapia, cada una de las cuales
considera que posee la teoría correcta para el tratamiento de la psique humana
¿Quién tiene la última palabra? ?Es como si fuera una Torre de Babel donde hay
demasiadas escuelas y lo que hace falta es saber cuáles son los factores comunes
a todas ellas que hacen posible una adecuada recuperación. Las escuelas más
conocidas son las de psicoanálisis, las de terapia cognitivo conductual, las de
psicoterapia humanista, las de psicoterapia existencial. Soy de la opinión que cada
una de ellas tiene lecciones importantes que ofrecer para la recuperación de estos
problemas, pero hace falta, ahí sí, una investigación científica que nos diga qué
parte de cada tipo de psicoterapia es la necesaria para producir la
recuperación. El psicoanálisis trabaja mucho con el supuesto de que la presencia
del terapeuta genera una relación simbólica que ayuda a reparar vínculos dañados,
entonces la psicoterapia se convierte en una especie de educación emocional
profunda para reparar el daño producidos por esos vínculos previos. Esa idea es
interesante y puede tener mucho valor, pero a lo mejor la medicina conductista
tiene otras técnicas que también pueden ser valiosas, como lo puede ser también la
psicoterapia cognitivo conductual que enfatiza el rol que puede tener la activación
conductual como hacer ejercicio, salir a caminar, etcétera. “Probablemente lo
que necesitamos es una combinación de todos esos tipos de psicoterapia para no
tener 500 escuelas sino una escuela de psicoterapia que haya demostrado su
eficacia con todos los valores humanísticos a profundidad para el tratamiento de la
depresión”. ?Para ejemplificar la resiliencia, usted acude a Aldous Huxley, quien
a lo largo de su vida sufrió adversidades constantemente, como su discapacidad
visual que no le impidió ser un prolífico escritor, coherente y entregado a su
profesión. ¿Estaremos arribando a ese mundo feliz que él anticipó, controlado con
medicamentos? ? Sí. Yo lo menciono, porque me parece un caso extraordinario
de una persona que pasó por cualquier cantidad de situaciones terribles.
Prácticamente perdió la vista, perdió a su madre a edad temprana, su hermano se
suicidó, su esposa y él mismo tuvieron problemas de salud gravísimos. Sin
embargo, a pesar de todo eso, él siempre se recuperó. Por eso su historia es
también importante no sólo para dar esperanza, sino para explorar esos caminos
que pueden llevar a la recuperación. Su libro Un mundo feliz se relaciona mucho
con 1984 de Orwell, donde habla de una vigilancia constante como un modo de
control social: en el mundo feliz es una especie de aparente libertad, pero es una
trampa porque esa falsa libertad nos hace adictos a muchas cosas a través de las
cuales se logra el control social. “Creo que hoy en día estamos en una especie
de mundo que se acerca un poco a los escenarios de ambos libros. Quizás Estados
Unidos se acerca más al mundo feliz de Huxley, y quizás también China se acerque
un poco más a 1984. Porque el control social ahí es tremendo, casi se saben el
DNA de cada individuo para estarlo rastreando o, por lo menos, con su huella
digital. Creo que en el mundo contemporáneo se dan de pronto ejercicios de Un
mundo feliz y de 1984. Y me recordó usted otra idea que proviene de la ciencia
ficción: es la novela Neuromancer de William Gibson quien dice que las distopías y
las utopías ya están aquí… pero sucede que no están repartidas de manera
equitativa”.
Panksepp, neurociencias, consultas por Internet
?El maltrato no excluye a los animales; sin embargo, usted nos presenta a Jaak
Panksepp, conocido como el Padre de la Neurociencia Afectiva o como el científico
que hacía reír a las ratas. Es interesante lo que menciona acerca de esos ocho
sistemas emocionales primordiales en los mamíferos que distinguió Panksepp.
¿Cómo ocurre este balance afectivo? ?Panksepp [Estonia, 1943-2017] era un
investigador, e incluso un gran hombre en el aspecto personal, que se metió a ese
tema de hacer reír a las ratas demostrando cómo hacían vocalizaciones, medidas
por él. La gente decía que, en efecto, podía ser la risa, pero no se explicaba, la
gente, cómo era posible que las ratas se estuvieran riendo. Se pueden ver los
videos en YouTube donde les hacía cosquillas a las ratas y ellas reían. Les
producía un efecto afectivo a las ratas, que lo seguían como si fuera su gran amigo,
con suma familiaridad. “Fue un científico que se preocupó mucho por la
comunicación entre especies, por los derechos de los animales, etcétera; pero,
sobre todo, se enfocó al estudio de las emociones en los animales y de la
continuidad de las emociones entre los animales y los seres humanos. Fue un tema
que también interesó a Darwin, quien escribió el libro La expresión de las
emociones en los animales y en el hombre, de 1872. Pero Panksepp lo llevó a una
investigación mucho más profunda en la que, en efecto, ya hablaba de ciertos
sistemas emocionales básicos que en teoría serían comunes entre diferentes
especies de mamíferos. Ahí, por ejemplo, estaba el sistema que nos hace ir a
buscar satisfacción, deseo, placer, que tendría que ver con la señalización de
dopamina. Luego está el sistema de pánico, que tenía que ver cuando las crías se
separan de sus madres de forma temprana teniendo un cierto tipo de llanto, de
vocalizaciones que señalan cierto sentimiento de desprotección. “Entonces
Panksepp pensaba que esa vocalización primitiva relacionada con ese sentimiento
de perder a la madre, en el caso de las crías, era como un correlato de lo que
sucedía en los seres humanos con la depresión”. ?¿Por qué estudiar las
neurociencias? ?Siempre me pareció un puente fascinante para entender
justamente lo que en la antigüedad era la relación entre la psique y el cuerpo, luego
el cerebro y la mente, un terreno realmente lleno de misterios. Nosotros decimos
que es un poco como Strangers things o The twilight zone, porque son territorios
plenos de misterio que todos los días nos permiten explorar esas profundidades de
la condición humana. Algún filósofo decía que era como intentar recuperar la lógica
del reino ilógico. ?¿A los pacientes diagnosticados con depresión se les debe
catalogar de alto riesgo durante esta pandemia? ?Sí, pero no porque corran el
riesgo de contraer el virus o complicarse desde el punto respiratorio, sino porque sí
considero que es una población vulnerable durante la pandemia. Pienso que ha
hecho falta darle más visibilidad a ese riesgo en el sentido de las complicaciones de
salud mental que vendrán después. Creo que hace falta no sólo visibilizar el
problema, sino dar alternativas desde el punto de vista de la salud pública e
incorporar más psicoterapeutas al sistema de salud. “Es lo primero que se debe
hacer, porque si no lo hacemos en realidad todo lo demás es decorativo. Hoy se
requiere una inversión real en recursos humanos, pues para problemas de salud
mental se requieren personas atendiendo personas”. ?¿La medicación y
atención psicoterapéutica por las redes no es lo óptimo? ?La medicación es algo
delicado que requiere muy buen juicio y se debe de usar sólo en los casos
necesarios, pero no se puede usar a ciegas, ni como un escopetazo a todo el
mundo. En cambio, la psicoterapia sí puede ser recomendable para todos porque
todos necesitamos procesos de reflexión, de autoconocimiento. Todos podemos
mejorar muchos de nuestros hábitos que nos mantienen a veces metidos en la
psicopatología.