Voces: ADUANA ~ CONCESION DEL RECURSO ~ CONSTITUCION NACIONAL ~
DELITO ~ DELITO ADUANERO ~ ELEVACION A JUICIO ~ FUNDAMENTO DEL
RECURSO ~ NULIDAD ~ PERSONA JURIDICA ~ PRINCIPIO DE PERSONALIDAD DE
LA PENA ~ PROCEDIMIENTO PENAL ~ RECHAZO DEL RECURSO ~ RECURSO
EXTRAORDINARIO ~ RESPONSABILIDAD PENAL ~ RESPONSABILIDAD PENAL
DE LA PERSONA JURIDICA
Tribunal: Corte Suprema de Justicia de la Nación(CS)
Fecha: 30/05/2006
Partes: Fly Machine S.R.L.
Publicado en: LA LEY 25/07/2006 , 4, con nota de Guillermo J. Tiscornia; LA LEY 2006-D
, 523, con nota de Guillermo Tiscornia; LA LEY 12/07/2006 , 9, con nota de Ramón L.
González; LA LEY 2006-D , 332, con nota de Ramón L. González; IMP 2006-17 , 2075,
xcon nota de Guillermo J. Tiscornia; LLP 2006 , 1151, con nota de Ramón L. González;
Cita Online: AR/JUR/1758/2006
Hechos:
Un Tribunal Oral en lo Criminal Federal declaró la nulidad de los requerimientos de
elevación a juicio del fiscal y la querella, formulados respecto de una sociedad de
responsabilidad limitada por el delito de tentativa de contrabando documentado. Para ello
consideró que las personas jurídicas no pueden ser sujetos pasibles de la aplicación de
sanciones por la comisión de delitos, sin perjuicio de que se las sancione con penas o medidas
de seguridad de carácter administrativo, una vez fijada la responsabilidad penal de sus
representantes. La Dirección General de Aduanas interpuso un recurso de casación que fue
rechazado. Ante ello, la querellante interpuso recurso extraordinario. La Corte Suprema por
mayoría declara mal concedido el recurso.
Sumarios:
1. Debe declararse mal concedido el recurso extraordinario interpuesto contra la sentencia
que confirmó la nulidad del requerimiento de elevación a juicio y de los actos procesales que
incluyeron a una persona jurídica imputada por un delito aduanero —en el caso, tentativa de
contrabando documentado—, pues incurre en falta de fundamentación al reiterar la mención
de las sucesivas leyes en materia aduanera que a juicio del recurrente permitirían someter a
persecución penal a tales entes por los delitos cometidos por sus representantes, sin refutar
los argumentos del fallo sustentados en principios de derecho criminal que obstan a ello. (Del
dictamen del Procurador Fiscal que la Corte hace suyo).
2. Es improcedente el recurso extraordinario mediante el cual se cuestiona la sentencia que
confirmó la nulidad del requerimiento de elevación a juicio y de los actos procesales que
incluyeron a una persona jurídica imputada por un delito aduanero —en el caso, tentativa de
contrabando documentado—, si la inteligencia asignada a las normas federales no implica
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que desaparezcan el delito y las penas previstas en el Código Aduanero para tales entes, sino
que resulta factible sancionarlos, aunque ello está supeditado a que las personas físicas que
los representaron hayan sido previamente juzgadas y condenadas por el delito reprochado.
(Del dictamen del Procurador Fiscal que la Corte hace suyo).
3. Corresponde confirmar la sentencia que rechazó el recurso de casación interpuesto ante la
declaración de nulidad del requerimiento de elevación a juicio formulado respecto de una
persona jurídica por la comisión de un delito aduanero —en el caso, contrabando
documentado en grado de tentativa—, considerando la inexistencia de una regulación
procesal específica que determine el modo en que debería llevarse a cabo el enjuiciamiento
criminal de aquéllas y que permita individualizar a los sujetos susceptibles de asumir una
concreta representación en tal sentido, razón por la cual la práctica judicial materializada al
respecto no se fundamenta en texto positivo alguno, afectando las garantías de legalidad,
defensa en juicio y debido proceso. (Del voto en disidencia del doctor Zaffaroni).
4. Si bien el art. 888 del Código Aduanero (Adla, XLI-A, 1325) refiere al supuesto en que un
ente ideal sea condenado por algún delito aduanero, ello no implica per se el reconocimiento
de que las personas jurídicas puedan ser autoras de delitos, porque la norma admite una
exégesis diferente que consiste en relacionar la expresión "fuere condenada" con la condena
impuesta en sede administrativa, donde se aplican las penas pecuniarias, resultando asimismo
esta interpretación extensible al art. 94, ap. 1, inc. d, 1°, según la remisión que surge del ap. 2,
inc. d, del citado precepto. (Del voto en disidencia del doctor Zaffaroni).
5. La circunstancia de que nuestra legislación carezca de una regulación procesal específica
que determine el modo en que debería llevarse a cabo el enjuiciamiento criminal de las
personas de existencia ideal y que permita también individualizar a los sujetos susceptibles de
asumir una concreta representación en tal sentido no implica negar la posibilidad de que
aquéllas sean sometidas a sanciones jurídicas que comporten el ejercicio de poder coercitivo
reparador o administrativo, pues sólo se trata de frenar el impulso por dotarlas de capacidad
delictiva. (Del voto en disidencia del doctor Zaffaroni).
6. Las personas jurídicas no pueden ser responsabilizadas penalmente porque existe una
imposibilidad de realizar a su respecto el principio de culpabilidad en tanto no es factible la
alternativa de exigirles un comportamiento diferente al injusto —dada su incapacidad de
acción y de autodeterminación—, negando así la base mínima del juicio de reproche. (Del
voto en disidencia del doctor Zaffaroni).
7. Más allá de lo que pueda establecerse en ciertas leyes de naturaleza penal, el requerimiento
de conducta humana como presupuesto sistemático para la construcción del concepto de
delito responde a una mínima exigencia de racionalidad republicana dentro del método
dogmático jurídico-penal y su definición está condicionada por los contenidos que surgen de
ciertos postulados de jerarquía constitucional, entre los cuales se descata el nullum crimen
sine conducta. (Del voto en disidencia del doctor Zaffaroni).
8. De las expresiones "hecho del proceso y de la causa" (art. 18, Constitución Nacional) y
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"las acciones" a que se refiere el art. 19 de la Carta Magna, surge el principio de materialidad
de la acción según el cual ningún daño, por grave que sea, puede estimarse penalmente
relevante sino como efecto de una conducta. (Del voto en disidencia del doctor Zaffaroni).
9. La construcción del concepto jurídico-penal de acción halla un límite en ciertas
coordenadas constitucionales en cuya virtud los delitos, como presupuestos de la pena, deben
materializarse en conductas humanas, describibles exactamente en cuanto tales por la ley
penal. (Del voto en disidencia del doctor Zaffaroni).
10. La operatividad de la máxima constitucional "nulla injuria sine actione" impone delimitar
el concepto jurídico-penal de conducta, sobre la base de un hacer u omitir que reconocería
como único sujeto activo al ser humano, respecto del cual puede reaccionar el Estado con las
penas legalmente previstas, excluyendo a las personas jurídicas. (Del voto en disidencia del
doctor Zaffaroni).
Texto Completo: Dictamen del Procurador Fiscal de la Nación:
I. La Sala I de la Cámara Nacional de Casación Penal rechazó el recurso interpuesto por la
Dirección General de Aduanas y, en consecuencia, confirmó lo resuelto por el Tribunal Oral
en lo Criminal Federal N° 1 de Córdoba, que declaró la nulidad de los requerimientos de
elevación a juicio del fiscal y la querella, así como también de todos los actos procesales que
incluyeran a la empresa "Fly Machine" como imputada.
Adoptó ese temperamento, al sostener la imposibilidad de que las personas jurídicas
puedan ser sujetos pasibles de la aplicación de sanciones en sede judicial por la comisión de
un delito determinado, en el caso, tentativa de contrabando documentado. Según el a quo, esa
interpretación surge del criterio expuesto por V.E. en Fallos: 305:246 y, asimismo, consideró
que la irresponsabilidad penal de los entes ideales encuentra sustento en el principio "societas
delinquere non potest", en la medida que el delito es una manifestación humana que sólo
puede ser atribuida a una persona física.
Sin embargo, como consecuencia del principio de la "doble jurisdicción" en materia de
contrabando que la Corte reconoció, incluso, con posterioridad al precedente citado, la
Cámara no descartó la posibilidad de sancionar a la sociedad una vez juzgado y
eventualmente condenado Gerardo González, en orden al delito que se le imputa por su
conducta como socio gerente de "Fly Machine S.R.L.", con las penas o medidas de seguridad
contempladas en los artículos 876, apartado 1, inciso g) e i); 887 y 888 del Código Aduanero,
de carácter accesorio a la pena privativa de libertad previamente impuesta.
Contra este pronunciamiento la querellante interpuso recurso extraordinario, que fue
concedido a fojas 29.
II. En su presentación de fojas 9/21, los letrados apoderados de la Dirección General de
Aduanas sostienen que en el fallo se realizó una errónea inteligencia de las normas federales
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aplicables, lo que implicó prescindir de la ley al impedir que la persona jurídica pueda ser
juzgada y condenada en sede judicial por la comisión del delito que se le atribuye en autos.
También tachan de arbitrario lo resuelto en tal sentido, por implicar un inequívoco
apartamiento de la solución normativa prevista para el caso, en detrimento de las garantías
constitucionales que invocan a tal efecto.
III. Si bien el recurso extraordinario resultaría formalmente procedente, en la medida que
se pretende discutir el alcance o inteligencia de normas de carácter federal —artículos 94,
apartado 2; 876, apartado 1, incisos "f", "g" e "i"; 887; 888; 1026 y 1121, de la ley 22.415—
y la decisión apelada resuelve el caso en forma contraria al derecho que los recurrentes
fundan en ellas (Fallos: 302:1105; 304:1109; 310:966 y 1822; 315:942 y 321:2926, entre
muchos otros), cabe tener en cuenta también que tales cuestiones, al vincularse con un
pronunciamiento que no pone fin al pleito ni impide su continuación, resultan ajenas, por
regla, a la instancia del artículo 14 de la ley 48 (Fallos: 302:1078; 316:2597), salvo que lo
resuelto ocasione un agravio que, por su magnitud y de acuerdo con las circunstancias del
hecho, resulte de imposible reparación ulterior (Fallos: 306:1705; 315:2584; 318:665;
321:1385).
Precisamente, no aprecio que la crítica de los recurrentes, tal como se encuentra planteada,
alcance para configurar dicha excepción. Pienso que ello es así, pues se limitan a reiterar la
mención de las sucesivas leyes en materia aduanera que, a su juicio, admitirían la posibilidad
de someter a persecución penal a un ente ideal por los delitos cometidos por sus
representantes, sin refutar adecuadamente los argumentos vertidos en el fallo y sustentados en
principios de derecho criminal que obstan a ello, motivo por el cual la apelación federal
adolece, en este aspecto, del requisito de fundamentación suficiente que exige el articulo 15
de la ley 48, al no refutar todos y cada uno de los argumentos en que se apoya la decisión
impugnada (Fallos: 303:620; 304:635; 307:142; 312:389).
Pero, lo que resulta relevante en este mismo sentido, es que tampoco advierten los letrados
apoderados de la querella que la inteligencia asignada por el a quo a las normas federales no
implica, tal como lo sugieren, que desaparezcan el delito y las penas previstas en el Código
Aduanero para las personas jurídicas. Por el contrario, lo que se desprende de esa
interpretación es que resulta factible sancionar al ente ideal, aunque ello se encuentra
supeditado a que las personas físicas que actuaron en su representación, hayan sido
previamente juzgadas y condenadas en sede judicial por el delito que se les reprocha, atento
el carácter accesorio de las penas para cuya aplicación también se faculta a la Aduana,
conforme lo tiene establecido V.E. en los casos que se invocan en el fallo.
Por lo tanto, en la medida que los recurrentes no se hacen cargo de ese razonamiento, ni
aducen nuevos argumentos que puedan conmover el criterio establecido en tales
antecedentes, no se alcanza a comprender ni aquéllos demuestran cuál es el perjuicio sufrido
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en esta etapa del proceso, como consecuencia de la resolución de la Cámara al respecto.
Tiene dicho la Corte que una de las características que debe reunir todo gravamen que se
intenta subsanar por medio del recurso extraordinario lo constituye la circunstancia de que se
haya alegado un perjuicio concreto y actual (conf. Fallos: 256:125; 302:939; [Link]
310:418; 312:916), extremo que, por lo expuesto, no encuentro presente en el sub júdice.
Igual defecto de fundamentación presenta el remedio federal en cuanto a la supuesta
contradicción que se aduce como causal de arbitrariedad, al admitir el a quo, a pesar de la
imposibilidad de juzgamiento de un ente ideal, la aplicación de una pena por parte del juez
(retiro de la personería jurídica y, en su caso, la cancelación en el Registro Público de
Comercio, prevista en el artículo 876, apartado 1, inciso "i", del Código Aduanero), "...sin
haberle permitido a la persona, ya sea física o jurídica, ejercer los derechos acordados y
reconocidos en nuestro procedimiento penal y de raigambre constitucional ..." (fs. 19 vta./20)
que le asiste. En efecto, además de obviar las razones vertidas en el fallo en tal sentido,
fundadas en el carácter y naturaleza de esas sanciones que, insisto, la Corte reconoció en los
precedentes que se citan a tal efecto, tampoco se llega a advertir en esta ocasión el perjuicio
que le podría acarrear a la querella la posibilidad de que el ente ideal fuera eventualmente
sancionado con las penas que el propio Código Aduanero autoriza al juez a aplicar (art. 1026,
inciso a), y que constituye la esencia de su reclamo ante esta instancia.
IV. Por todo lo expuesto, soy de la opinión que V.E. debe declarar improcedente el recurso
extraordinario interpuesto a fojas 9/21. — Septiembre 29 de 2005. —Eduardo E. Casal.
Buenos Aires, mayo 30 de 2006.
Considerando: Que tal como lo señala el señor Procurador Fiscal en su dictamen, la
apelación federal carece de fundamentación suficiente.
Por ello, se declara mal concedido el recurso extraordinario deducido. Hágase saber y
devuélvase. —Enrique S. Petracchi. —Elena I. Highton de Nolasco. —Juan C. Maqueda. —
E. Raúl Zaffaroni (en disidencia). —Ricardo L. Lorenzetti. —Carmen M. Argibay.
Disidencia del doctor Zaffaroni:
Considerando: 1°) Que la Sala I de la Cámara Nacional de Casación Penal confirmó el
pronunciamiento dictado por el Tribunal Oral en lo Criminal Federal N° 1 de la Provincia de
Córdoba, en cuanto resolvió declarar la nulidad de los requerimientos de elevación a juicio de
fs. 319/321 (formulado por la querella) y 322 (presentado por la fiscalía) en razón de que en
ellos se había imputado a una persona jurídica —la empresa "Fly Machine S.R.L."— la
comisión de un delito —contrabando documentado en grado de tentativa (arts. 863, 864 inc.
b, 865 inc. f y 871 del Código Aduanero)—; declarándose también la nulidad de todos los
actos procesales que referían a la aludida empresa como imputada.
Contra esa decisión los apoderados de la Administración Federal de Ingresos Públicos
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(Dirección General de Aduanas) dedujeron el recurso extraordinario que fue concedido a fs.
29.
2°) Que para así decidir, el tribunal a quo sostuvo que no resultaba posible aceptar la
responsabilidad penal de las personas jurídicas porque ello implicaba la derogación de los
principios que rigen la acción, la imputabilidad, la culpabilidad y la pena, aunque sí reputó
factible sancionar al ente ideal con penas o medidas de seguridad de carácter administrativo,
como lo son las que el Código Aduanero contempla en los arts. 876, ap. 1°, incs. "g" e "i" y
888, las cuales se aplicarían como consecuencia de la conducta de los órganos de estos entes
colectivos.
3°) Que la recurrente fundó su apelación extraordinaria en la errónea interpretación de los
arts. 94 ap. 2°, 863, 864 inc. b, 865 inc. f, 871, 872, 876, 887, 888, 1026 y 1121 del Código
Aduanero —ley 22.415—, dado que tanto el Tribunal Oral interviniente como el a quo
habrían efectuado un examen desacertado de las normas jurídicas que regulan el juzgamiento
en sede penal de una persona jurídica y el sistema de doble jurisdicción -criminal y
administrativa- que deriva de las penas previstas para el delito de contrabando.
También se impugnó la sentencia por considerarse que incurría en una arbitrariedad
concerniente a sus fundamentos y efectos, en razón de que el fallo cuestionado se apoyaría en
una inexacta valoración jurídica toda vez que, aun aceptando la imposibilidad de juzgamiento
en sede penal de una persona de existencia ideal, no cabría aplicarle pena sin asegurársele
previamente el ejercicio del derecho de defensa en juicio y el debido proceso legal.
4°) Que el recurso extraordinario resulta formalmente procedente por hallarse en tela de
juicio la inteligencia que corresponde asignar a determinadas normas federales y porque lo
resuelto ha sido contrario al derecho que la recurrente fundó en ellas. A su vez, la decisión
objetada genera para la recurrente un gravamen de imposible reparación ulterior porque el
derecho alegado debe ser amparado en la oportunidad procesal en que fue invocado habida
cuenta de que la declaración de nulidad de todos los actos procesales que afectaron a la
empresa "Fly Machine S.R.L." como imputada implicaría su desvinculación definitiva del
proceso penal.
5°) Que más allá de lo que pueda establecerse en ciertas leyes de naturaleza penal, el
requerimiento de conducta humana como presupuesto sistemático para la construcción del
concepto de delito responde a una mínima exigencia de racionalidad republicana dentro del
método dogmático jurídico-penal y su definición se halla condicionada por los contenidos
que surgen de ciertos postulados de jerarquía constitucional, entre los cuales se destaca el
nullum crimen sine conducta.
6°) Que en tal sentido, cabe relevar que de las expresiones "hecho del proceso y de la
causa" (art. 18 de la Constitución Nacional) y "las acciones" a que refiere el art. 19
constitucional —que a contrario sensu, serían acciones públicas (o privadas con implicancia
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pública)— surge el principio de materialidad de la acción (nulla injuria sine actione) según el
cual ningún daño, por grave que sea, puede estimarse penalmente relevante sino como efecto
de una conducta.
Por lo demás, conforme a la incorporación del art. 75, inc. 22, de la Constitución
Nacional, se exige expresamente en varios textos de derecho internacional de los derechos
humanos que sólo pueden configurar delitos las acciones u omisiones —art. 11, 2° párrafo, de
la Declaración Universal de Derechos Humanos; art. 15, párrafo 1°, del Pacto Internacional
de Derechos Civiles y Políticos; art. 9 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos
y art. 40, párrafo 2°, ap. a, de la Convención sobre los Derechos del Niño—.
7°) Que por lo tanto, la construcción del concepto jurídico-penal de acción halla un límite
concreto en ciertas coordenadas constitucionales en cuya virtud los delitos, como
presupuestos de la pena, deben materializarse en conductas humanas, describibles
exactamente en cuanto tales por la ley penal.
8°) Que, en síntesis, la operatividad de la máxima constitucional nulla injuria sine actione
impone la delimitación del concepto jurídico-penal de conducta, sobre la base de un hacer u
omitir que reconocería como único sujeto activo al ser humano, respecto del cual puede
reaccionar el Estado con las penas legalmente previstas, excluyendo por ende a las personas
jurídicas de acuerdo con el principio societas delinquere non potest (o universitas delinquere
nequit); el cual salva además los irrenunciables principios de culpabilidad y personalidad de
la pena.
9°) Que en cuanto a las normas federales invocadas, cabe consignar que, en rigor, no se
encuentra cuestionada la interpretación de las tipificaciones contenidas en los arts. 863, 864,
865, 871 y 872 del Código Aduanero —pese a lo afirmado por la recurrente—, pues la
discusión planteada no atiende a la estructura de los tipos penales mencionados sino que
remite a su no aplicación respecto de un ente ideal.
10) Que, por su parte, el art. 887 del ordenamiento jurídico aduanero se limita a establecer
una responsabilidad solidaria de las personas jurídicas con sus dependientes por las penas
pecuniarias; mientras que el artículo siguiente, si bien refiere al supuesto en que un ente ideal
resulte condenado por algún delito aduanero, ello no implica per se el reconocimiento legal
de que las personas jurídicas puedan ser autoras de delitos. Ello es así porque la norma
admite una exégesis diferente —que de acuerdo a las apreciaciones efectuadas sería
respetuosa del texto constitucional— que consiste en relacionar la expresión "fuere
condenada" con la condena impuesta en sede administrativa donde se aplican las penas
pecuniarias —interpretación ésta que resulta extensible a la norma del art. 94, ap. 1, inc. d,
1°, según la remisión que surge del ap. 2°, inc. "d", del citado precepto legal—.
11) Que más allá de lo expresado en torno al concepto de acción, existen otras
limitaciones que no hacen viable la responsabilidad penal de las personas jurídicas. En efecto,
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una de ellas está configurada por la imposibilidad de realizar a su respecto el principio de
culpabilidad, dado que no resulta factible la alternativa de exigir al ente ideal un
comportamiento diferente al injusto —precisamente por su incapacidad de acción y de
autodeterminación—, negando así la base misma del juicio de reproche. En este sentido asiste
razón al fallo apelado cuando afirma que la capacidad penal de una sociedad implica "la
derogación de los principios que rigen la acción, la imputabilidad, la culpabilidad y la pena".
12) Que tampoco cabe soslayar la circunstancia de que nuestra legislación carece de una
regulación procesal específica que determine el modo en que debería llevarse a cabo el
enjuiciamiento criminal de las personas de existencia ideal, y que permita también
individualizar a los sujetos susceptibles de asumir una concreta representación en tal sentido.
En consecuencia, la práctica judicial materializada al respecto no halla fundamento en texto
positivo alguno, afectando de esta forma las garantías de legalidad, de defensa en juicio y del
debido proceso.
13) Que ello no implica negar la posibilidad de que las personas de existencia ideal sean
sometidas a sanciones jurídicas que comporten el ejercicio de poder coactivo reparador o
administrativo, pues esta posición sólo se limita a frenar el impulso por dotar a aquellos entes
de capacidad delictiva.
14) Que dicha doctrina armoniza plenamente con la fijada por esta Corte en Fallos:
321:2926 y 323:637, oportunidades en la cuales se sostuvo que del ordenamiento aduanero
(art. 1026) surge que las sanciones del art. 876, ap. 1, son accesorias de la pena privativa de la
libertad, pues en materia de contrabando la sanción judicial a aplicar es independiente de la
decisión del órgano administrativo.
15) Que, por último, tal postura no implica afectación alguna al derecho de defensa del
ente ideal toda vez que puede ser ejercido en la instancia correspondiente y por ante el juez
competente.
Por ello, habiendo dictaminado el señor Procurador Fiscal, se declara admisible el recurso
extraordinario y se confirma la sentencia apelada. Hágase saber y devuélvase al tribunal de
origen. —E. Raúl Zaffaroni.
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