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Marcha Guo Lin

Este documento describe el Guo Lin Qi Gong, un sistema de ejercicios y meditación en movimiento creado por la maestra china Guo Lin para combatir su cáncer. Guo Lin desarrolló una serie de ejercicios de caminata que combinan movimiento, respiración y meditación. Estos ejercicios equilibran los sistemas energéticos del cuerpo y la mente, fortaleciendo la salud y ayudando a tratar enfermedades. El Guo Lin Qi Gong se ha extendido por todo el mundo y ha ayudado a mejor

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Marcha Guo Lin

Este documento describe el Guo Lin Qi Gong, un sistema de ejercicios y meditación en movimiento creado por la maestra china Guo Lin para combatir su cáncer. Guo Lin desarrolló una serie de ejercicios de caminata que combinan movimiento, respiración y meditación. Estos ejercicios equilibran los sistemas energéticos del cuerpo y la mente, fortaleciendo la salud y ayudando a tratar enfermedades. El Guo Lin Qi Gong se ha extendido por todo el mundo y ha ayudado a mejor

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GUO LIN QI GONG

MARCHA GUO LIN N°1 RIÑON    

(ver video en el blog)

APERTURA
a)     De pie, pies paralelos separados un ancho de hombros, rodillas ligeramente
flexionadas, lengua en el paladar, cuerpo distendido. Colocar las manos en Dan Tien, la
palma justo debajo del ombligo (mujeres, mano derecha bajo la izquierda, hombres, al
revés).
b)    Concentració n en Dan Tien. Respirar lentamente 3 veces: inspirar por la nariz y exhalar
por la boca emitiendo el sonido SHU. Al exhalar, flexionar má s las rodillas; al inspirar, volver
a la posició n inicial.
c)     Situar las manos delante de Dan Tien: al exhalar, separarlas al tiempo que giran para
que los dorsos de ambas queden enfrentados; al inspirar, aproximarlas con las palmas
enfrentadas. Tres veces.

Respiració n: Chi – Chi – Hu, donde, Chi es inspirar y Hu es la exhalació n

MARCHA
Empezar con el pie izquierdo, al mismo tiempo que se inspira en dos tiempos; en el avance
de los pies apoyar primero el taló n. Dar un segundo paso con el pie derecho mientras se
hade una exhalació n. 
La inspiració n, con pie izquierdo, se realiza en dos veces; la exhalació n se realiza en una sola
vez, durante el 2° paso, con pie derecho, y así continuar. 
1º paso (pie izquierdo): inspirar = CHI - CHI
2º paso (pie derecho): exhalar = HU
Al mismo tiempo que se avanza un pie: girar la cabeza hacia el lado del pie que avanza,
levantar la mano del lado contrario y cruzarla frente al cuerpo hasta el pecho (punto Shan-
zhong, 17 VC). Mientras, bajar la otra mano desde el pecho hasta el costado, haciéndola
pasar por delante de Dan Tien, y continuar el movimiento un poco hacia atrá s, a la altura del
punto 30 VB (Huantiao, detrá s del gran trocá nter).Continuar con el pie izquierdo. Caminar
entre 12 y 20 minutos, segú n las fuerzas. En la medida que las piernas se fortalecen se
puede prolongar la prá ctica hasta cuarenta minutos, una hora, o má s.
 
CIERRE
a)     Situar las manos delante de Dan Tien: al exhalar, separarlas al tiempo que giran para
que los dorsos de ambas queden enfrentados; al inspirar, aproximarlas con las palmas
enfrentadas. Tres veces.
b)       Manos apoyadas en Dan Tien. Respirar lentamente 3 veces: inspirar por la nariz y
exhalar por la boca emitiendo el sonido SHU. Al exhalar, flexionar las rodillas; al inspirar,
volver a la posició n inicial.
c)     Traer el pie izquierdo junto al derecho, y permanecer unos segundos de pie con las
manos sobre Dan Tien antes de dar por finalizada la prá ctica. É sta puede realizarse má s de
una vez al día.

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HISTORIA
 
    La maestra Guo Lin nació en la provincia china de Guangdon, en 1909. Huérfana a los dos
añ os de edad, fue criada por su abuelo, un famoso maestro de Qi Gong que le enseñ ó las
bases del arte.
  A Guo le detectaron un cá ncer de ú tero a los 40 añ os. El tumor se propagó a otras partes de
su cuerpo y fue sometida a seis operaciones en ocho añ os, que le dejaron totalmente
debilitada.
  Intentó superar la enfermedad mediante los ejercicios Qi Gong, como el Wu Xin Qi, la
representació n de los cinco animales que había aprendido en su infancia, pero pronto
comprendió que no podía realizarlas en su estado de salud, que iba de mal en peor. Cada vez
que intentaba concentrarse y hacer las prá cticas, se descubría demasiado débil. Al no tener
fuerzas suficientes para movilizar su energía vital, se agitaba, o quedaba exhausta a la mitad
de un ejercicio. Pero aun así no se abandonó a la desesperació n, y fue entonces que comenzó
a  elaborar una nueva rutina para su propio uso.
  Se enfrascó en un estudio comparativo de las escuelas de Qi Gong tradicionales, y concibió
una serie de "ejercicios andando" que combinaban la meditació n con los movimientos. Se
sobrepuso completamente, y contra todo pronó stico, volvió a ser una mujer sana.
  Resumiendo sus estudios intensivos de las teorías del qigong y su propia experiencia
terapéutica, Guo Lin escribió un libro titulado: "Qi Gong: un nuevo método de lucha contra el
cáncer", que es el primer tratado escrito en China sobre el tema. A partir de 1973 dictó
conferencias y cursos de clases primarias, secundarias, y avanzadas para enfermedades
cró nicas, autoinmunes y oncoló gicas. Durante las ú ltimas cuatro décadas, los ejercicios de Qi
gong de Guo Lin han dado la vuelta al mundo, prolongando y mejorado la calidad de vida de
varias decenas de miles de personas.

  Se creó una infraestructura, durante los ochenta y noventa, para la enseñ anza del Guo Lin
Qi Gong, y se establecieron institutos, asociaciones, centros de recuperació n e incluso
hospitales dedicados a la terapia Guo Lin. El hospital má s grande estaba en Beijing, y el
mayor centro de recuperació n en Beidaihe, en la costa de la provincia de Hebei. En Japó n,
Australia, Canadá y Estados Unidos existen varios centros que promocionan el “método
anticá ncer”. En Europa, el Guo Lin Qi Gong se ha introducido en algunos hospitales
oncoló gicos de Suiza y Alemania. El Instituto de Qi Gong de Barcelona fomenta
gratuitamente la práctica con fines preventivos, y como complemento a la terapia médica
Occidental, en algunos parques y jardines de la ciudad.
  La Maestra Guo Lin murió en el añ o 1984, a la edad de 75 añ os, casi 35 añ os después de
haber sido desahuciada.

  Guo Lin era una gran artista plá stica. Esa era su profesió n hasta sufrir, a los 40 añ os de
edad, la enfermedad que cambiaría su vida. Especializada en pintura china tradicional,
algunas de sus muestras fueron patrocinadas por la Asociació n de Bellas Artes de China. A
los 30 añ os había fundado su propia academia, donde enseñ ó a centenares de pintores.
  Ella cuenta que uno de los principales estímulos que tuvo para superarse en la pintura fue
un profesor de Bellas Artes, que en su juventud la calificó en un examen con 59.9, justo una
décima por debajo del aprobado. Segú n sus propias palabras: “La vida está llena de
adversidades que a veces pueden convertirse en algo bueno. Sin esa puntuación injusta, tal vez
no hubiera sido artista plástica; sin el cáncer no me habría convertido en maestra de Qi Gong”.

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FILOSOFIA – PSICOLOGÍA
 
  El Guo Lin Qi Gong se trata de una rutina sencilla, fá cil de aprender y realizar, con
características de gimnasia psicofísica, danza circular, y meditación en movimiento,
que la hacen particularmente interesante.
  Este Chikung actú a sutil y progresivamente sobre el sistema nervioso autó nomo, las
funciones endocrinas, el sistema inmune y la consciencia, reequilibrando las energías,
optimizando las funciones orgá nicas, despertando la conexió n profunda con el ser esencial.
De esta manera es como activa los sistemas defensivos, de modo de revertir procesos
patoló gicos, incluso graves, como enfermedades cró nicas y autoinmunes.  
   En las personas sanas mantiene la buena salud, actuando en forma preventiva,
fortaleciendo, mejorando la calidad de vida.
  Como todo Qi Gong repetitivo y en apariencia simple, es una forma de meditació n en
movimiento que cala hondo en el sistema neuroendocrino. Este tipo de prá cticas son las que
pueden llegar hasta “el disco rígido”, que por alguna razó n se vio afectado en su
funcionamiento. É ste es el caso de las enfermedades má s complejas, de etiología imprecisa,
como las autoinmunes, donde se ve alterada la esencia de los procesos vitales.

   Con las caminatas procuramos arribar a un estado que permita al alma “recordarse”. Es
decir, que cuando la mente se dicotomiza entre mandatos vitales internos, y mandatos
sociales y familiares que tiran en sentido contrario, el ser se olvida de sí, y pierde el camino.
Como dice Dalke en su libro “La enfermedad como camino”, la enfermedad nos indica que,
por el ruido circundante, dejamos de escuchar nuestra voz má s profunda. Cuando esto
sucede ya no seguimos la direcció n de nuestro mandato interior, aquel que los taoistas
describen como “el sello en el Ming Men”. 
   En la medida en que la luz de la conciencia, el fuego del Shen, se sumerja en las aguas e
ilumine el sello guardado en lo profundo del mar del Ming Men, seremos fieles a nuestro
destino, en armonía con los mandatos naturales, con nuestra esencia, recuperando el
equilibrio. La enfermedad no es má s que la expresió n física del equilibrio perdido. 
   Con las caminatas se refina el Shen, la conciencia, el espíritu, el principio psíquico
elaborado a partir de los Shen o almas vegetativas de los ó rganos. Por eso regular la mente,
el emperador del ecosistema que somos y cuyo equilibrio queremos restaurar, es regular el
Shen, y de allí equilibrar todo el sistema.
 
  Para que el cerebro libere los neuropéptidos que activan las respuestas inmunitarias de las
glá ndulas, la mente debe estar en calma. La sola respiració n diafragmá tica lenta, profunda y
regulada, induce a un estado de serenidad. Brinda un impulso inmediato a la circulació n
sanguínea, reduciendo la presió n arterial, alcalinizando y oxigenando el torrente sanguíneo.
  La mirada, al compá s de la rotació n de cabeza y columna, barre el horizonte, viendo todo,
pero sin fijarse en nada, haciendo un paneo del entorno en un radio de 180 grados. 
  La mente, ocupada en el movimiento acompasado de brazos y pies, la respiració n, la
rítmica torsió n de la columna, se queda sin espacio para elaborar pensamientos.

No obstante, si surgen pensamientos, hay que dejarlos pasar como nubes por un cielo azul, o
como peces que se escurren por debajo de la superficie de un estanque mientras uno tiene
la mirada perdida en el fondo. Descubrimos de este modo un nuevo espacio habitable, el del
aquí y ahora.

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   Esta actitud contemplativa nos hace observadores del universo externo e interno. Sonidos,
temperatura, brisas, respiració n, latidos, pensamientos, sentimientos, aromas, desfilan ante
nuestra conciencia despierta y calma. Observamos todo sin clasificar, mucho menos
calificar. Observamos la realidad sin ponerle nombres a las cosas. Experimentamos el
mundo interno y externo antes de representá rnoslo, de fragmentarlo y empaquetarlo en
conceptos. Habitamos por fin, por una vez, el instante presente, y no ya las imá genes
mentales de lo que pasó y lo que está por ocurrir.    

   Don Juan, el chamá n que le transmite a Carlos Castaneda los conocimientos ancestrales de
la cultura tolteca, le enseñ a en Relatos de Poder a…“caminar largos trechos sin enfocar los
ojos en nada. Su recomendación había sido no mirar a nada directamente, y mantener una
visión periférica de cuanto se presentaba a la vista. Recalcó, aunque entonces no entendí, que
conservando los ojos sin enfocar, en un punto justamente arriba del horizonte, era posible
percibir, en forma simultanea, cada elemento en el panorama total de casi 180 grados frente a
los ojos. Me aseguró que ese ejercicio era la única manera de suspender el diálogo interno.”   
   Decía también Don Juan, como lo dice el budismo, que al parar la cascada de palabras
mentales se para la construcció n que nos hacemos del mundo. Al interrumpir por una vez la
cadena incesante de pensamientos se derrumba la imagen del mundo inducida por la
cultura imperante, que levantamos y sostenemos precisamente mediante el dialogo interno.
Nuestro decorado personal, la escenografía en que desenvolvemos nuestra doméstica épica
cotidiana, muestra su esencia de cartó n, y con ella también se deshilacha nuestra propia
imagen. Se hace patente entonces la ilusió n de que somos “algo” separado del todo. Ese
error esencial, dice el budismo, es la raíz del sufrimiento, y se supera cuando se despierta de
la ilusió n, cuando, desde el testigo interno, reconocemos esa parte que todavía no despierta,
condicionada por los procesos mentales colectivos que perpetú an el estado de
adormecimiento.

   La conciencia corporal despierta durante la prá ctica, y nos permite registrar el ahora como
una sensació n en el cuerpo, en vez de como una idea. El silencio mental nos permite
reconocer que el estado mental “normal” de la mayoría de los seres humanos contiene un
fuerte elemento de disfunció n o locura, que sostiene la Matrix por la que discurrimos
inconcientes. Vislumbramos entonces que la emoció n subyacente que gobierna toda la
actividad del ego es el miedo. El miedo de no ser, el miedo a la muerte. Porque el ego
sospecha en lo má s profundo su inmaterialidad.
   Una vez que aceptamos la incertidumbre, que asumimos que todas las cosas y situaciones
con las que nos identificamos son impermanentes, inestables, hasta las de apariencia má s
só lida, emerge la paz que da soltar la ilusió n de control. Nos damos realmente cuenta de que
no hay nada de lo que tenemos que no pueda desaparecer mañ ana.
   Tan pronto como comenzamos a habitar la eternidad del momento presente, observamos
como “testigos” las contorsiones y piruetas que realiza todo el tiempo nuestro ego para
llamar la atenció n, para confirmar su existencia, para intentar congelar lo que está en
permanente cambio. Emerge entonces la sospecha de que existe algo má s allá, o má s acá del
ego, ya que es desde ese otro lugar de donde nos observamos. El reconocimiento de lo falso
hace evidente lo real.

    De nuevo en palabras de Don Juan: “convertir en razonable esa cosa magnífica que está
allá afuera no te sirve de nada. Aquí, alrededor de nosotros, está la eternidad misma.
Esforzarse en reducirla a una tontería manejable es un acto despreciable, y definitivamente
desastroso. Cada

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vez que el diálogo cesa, el mundo se desploma y salen a la superficie facetas extraordinarias de
nosotros mismos, como si nuestras palabras las hubieran tenido bajo custodia, escondidas.
Eres como eres porque te dices a ti mismo que eres así”.      
     O en palabras de Jung: “lo que se relega al inconciente vuelve como destino.” Es todo
aquello que relegamos a la sombra, la porció n sumergida del iceberg, el poder descomunal
de nuestra mente del cual no tenemos registro, lo que guarda el secreto de la salud y la
enfermedad. Só lo soltando, perdiendo el miedo, podemos animarnos a contemplar la
realidad desnuda, sin chalecos conceptuales sujetá ndola.
 

FISIOLOGÍA
 
   El movimiento rítmico del diafragma realiza un masaje a los ó rganos de la cavidad
abdominal, que mejora las funciones digestivas y activa la respuesta de desintoxicació n en
todo el organismo. La respiració n profunda apaga el circuito de acció n del estrés, vinculado
al sistema nervioso simpá tico, es decir el de "lucha o huida", que en la vida moderna se ha
hecho cró nico. Se interrumpe así la secreció n de las hormonas y neurotransmisores que
lo activan.
  El diafragma es un poderoso mú sculo que, como una bomba impulsora, comprime el
hígado, el bazo y los intestinos, estimulando toda la circulació n abdominal. Facilita, con su
compresió n, la circulació n venosa desde el abdomen hacia el tó rax.
  Al descender, el diafragma expande y llena de aire la parte inferior de los pulmones, la má s
voluminosa. Se verifica así una mejor oxigenació n de la sangre. Con su movimiento
rítmico, ayuda al corazó n a bombear la sangre por todo el cuerpo, con lo cual le ahorra
muchísimo trabajo al mú sculo cardíaco, y prolonga la vida.
  Se estimulan las contracciones peristá lticas, lo que mejora funciones digestivas. Se activan
las respuestas depurativas y curativas del cuerpo, al poner el sistema nervioso autó nomo en
la rama parasimpá tica restauradora, que desencadena la producció n  de neurotransmisores
y hormonas que indican al cuerpo que tiene que desintoxicarse y reponerse.

  Como los movimientos de la caminata son lentos, continuos y suaves, con el mínimo


esfuerzo muscular, no producen acumulació n de ácido láctico en los tejidos, responsable
principal del dolor y cansancio muscular. Tampoco aparecen radicales libres, que aceleran
la descomposició n de los tejidos, como ocurre con la gimnasia convencional explosiva.
  Andar con las rodillas ligeramente dobladas  potencia el flujo energético por todos los
meridianos, y cultiva la energía vital, atesorada en el Ming Men. La concentració n en las
palmas de las manos, combinada con los pasos, estimula los meridanos de las piernas y de
los brazos simultá neamente.
  Sincronizar la marcha con el movimiento de los brazos también favorece una mayor fluidez
del Qi por todo el cuerpo. Se produce de éste modo un reequilibrio de la energía y de la
sangre en todos los ó rganos. En otras palabras, se estimula la inmunidad en general.
  Ayuda, sobretodo si se realiza al aire libre, en medio de la naturaleza, poner la
concentració n al inspirar, en el Chi puro de la naturaleza que entra por todos los poros; al
espirar, en las energías desgastadas que salen del cuerpo.
 
Se potencia la circulació n de sangre y energía por los canales, mientras que la suave torsió n
de la cintura y torso conduce esa circulació n ampliada hasta las extremidades y los tejidos
má s profundos, con lo cual se elimina eficazmente la energía estancada.

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  Por la activació n de la respuesta psiconeuroinmunitaria, se incrementa la secreció n de
importantes neurotransmisores, como  serotonina, dopamina, endorfinas, encefalinas, que
actú an sobre el timo, el bazo, los ganglios linfá ticos y la médula ó sea, aumentando así la
respuesta inmunitaria.
  Las tensiones de la zona cervical y escapular deben descender a los brazos. Las tensiones
de los hombros, de los codos y muñ ecas, deben vaciarse a través de los dedos. Es también
importante constatar, mientras los gestos se realizan, los efectos sobre las zonas del tronco
o de la cabeza que recorren las manos, rozando sin tocar. Como en la danza, es preciso
sentir el ritmo y el movimiento naturales a través de una escucha interior.

  Al principio se tiende a estar rígido. Comenzamos desplazá ndonos con la torpeza de cubos
pretendiendo rodar. Es preciso redondear los á ngulos, redondear los movimientos, atenuar
las aristas, hasta rodar como esferas, sin esfuerzo.
  Estas marchas, donde se avanza colocando primero el taló n y después todo el pie,
estimulan la energía de riñ ó n. Al tocar primero el suelo con el taló n, se activan los vasos
especiales de la pierna, Yin Qiao y Yang Quiao, activando así la regulació n térmica y
defensiva general, y equilibrando el Yin y el Yang. Cuando toco el suelo con la punta del
dedo mayor, tonifico la energía de hígado y bazo.
  La concentració n en la parte central e inferior del cuerpo, acompañ ada por la respiració n
diafragmá tica, tiene como fin guiar hacia abajo la energía acumulada en exceso en la parte
superior del cuerpo. De este modo se descongestionan el pecho y la cabeza, y la tensió n
acumulada en la cintura escapular.
  La torsió n rítmica de la columna a uno y otro lado comprime y libera alternativamente los
ganglios del sistema nervioso simpá tico, situados a los lados de las vértebras. Esto reajusta
el funcionamiento del sistema nervioso y abre los bloqueos energéticos.
  Los engarces entre vértebra y vértebra de los nervios simpá ticos, junto con sus ganglios,
coinciden con los puntos Shu de la medicina china, que rigen las doce funciones principales.
Situados sobre la rama interna del meridiano de vejiga, estos puntos son objeto de masajes
específicos, tanto en tuina chino como en shiatzu japonés, por reflejarse en ellos  la totalidad
de los ó rganos del cuerpo. Las torsiones de la columna, de la cabeza al sacro, tienen efectos
energéticos sutiles que actú an sobre la médula espinal, los ganglios simpá ticos, el sacro, el
bulbo raquídeo y el cerebro. La energía vital (jing Qi) y el Yang de los riñ ones, penetran
así en los principales centros energéticos.
 
Las torsiones del torso abren también el Dai Mai, o vaso maravilloso de la cintura. Esto
garantiza una buena circulació n de energía entre la parte alta y baja del cuerpo. Se
robustece el Ming Men, estimulando la vitalidad.
  Como el Dai Mai, al ser el ú nico vaso transversal, abraza a todos los demá s canales
principales que suben y bajan por el cuerpo, al estar vigoroso, los tonifica. Por su relació n
con Ming Men, activa el Yang puro de los riñ ones y el Jing Qi, la energía vital esencial.
También estimula la libido y la producció n de endorfinas.
  Reequilibrar el vaso de la cintura tiene otros efectos terapéuticos, como eliminar los
ataques friolentos y el síndrome de pies fríos, o la estasis venosa en el ú tero. Con la prá ctica
puede llegar a percibirse una sensació n de tibieza en la cintura y los riñ ones, que a veces
sube por toda la columna.

  Cuando el Dai Mai está a pleno, se expande el Wei Chi, o chi guardiá n; la barrera de defensa
contra los influjos externos, el sistema inmune. En la fisiología de la sangre, en lo referente a

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la inmunidad, el bazo está ligado al timo y sistema linfoide, constituido por ganglios, canales
linfá ticos y plexos linfá ticos. El sistema inmune comprende también a la médula ó sea, el

timo y el bazo. La medula produce linfocitos B y T. Los primeros pasan directamente al


sistema linfá tico, para defender el organismo. Los segundos van a buscar su informació n a
nivel del timo, y de allí pasan a la circulació n general. Experimentaciones diversas
han demostrado los efectos del Qi Gong sobre la aceleració n y el aumento en la maduració n
de los linfocitos T.
  El desplazamiento pendular de las manos a lo largo del cuerpo, rozá ndolo sin
tocarlo, desde las caderas al pecho, produce un movimiento de la energía desde la parte baja
de la columna hasta la zona del timo. Es un masaje energético en todos los ó rganos a lo largo
de "los 3 calentadores": plexo hipogá strico, plexo solar, y plexo cardiorrespiratorio. Este
masaje interno armoniza la energía, deshaciendo los posibles bloqueos que pudiera haber
en cualquiera de los 3 niveles.
  Si se les presta atenció n, las manos se vuelven extraordinariamente sensibles, como
imanes. Cabe seguir con el pensamiento lo que éstas hacen y có mo actú an por dentro del
cuerpo. La atenció n va de las manos a los sucesivos ó rganos internos, ida y vuelta, sintiendo
su sanadora caricia.

  La sensació n general, una vez finalizado el ejercicio, es de vibrante relajació n. Con todo el
cuerpo empapado de una agradable tibieza. Energizado y sereno. La mente en calma.
 
 
Gustavo Villar
Director de El Centro

 
BIBLIOGRAFIA
Yves Requena. Qi Gong. Gimnasia para la salud y la longevidad.
Yves Requena. Movimientos para la felicidad. Wu Dang Qi Gong. 
Daniel Reid. El Tao de la vida sana.
GAO YUN Editor, Editorial de Deportes del Pueblo, Beijing.
Ming Pang. Xiaoguan Jin. Joseph Marcello. Secretos de la Energía Inteligente.
Eckhart Tolle. Una nueva tierra.
Carlos Castaneda. Relatos de poder.

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