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Biopoder y Necropolítica en la Salud

Este documento critica el enfoque neohigienista que se ha adoptado para enfrentar la pandemia de COVID-19, el cual se basa en el complejo biomédico-policial-militar para vigilar, castigar y fumigar a la población, dejando morir a quienes están en mayor situación de vulnerabilidad. Plantea que las políticas de salud deben adoptar un enfoque de salud colectiva que considere los determinantes sociales, ecológicos e históricos de las enfermedades. Finalmente,

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Biopoder y Necropolítica en la Salud

Este documento critica el enfoque neohigienista que se ha adoptado para enfrentar la pandemia de COVID-19, el cual se basa en el complejo biomédico-policial-militar para vigilar, castigar y fumigar a la población, dejando morir a quienes están en mayor situación de vulnerabilidad. Plantea que las políticas de salud deben adoptar un enfoque de salud colectiva que considere los determinantes sociales, ecológicos e históricos de las enfermedades. Finalmente,

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Neohigienismo o barbarie: el complejo biomédico-

policial-militar y la COVID 19

Del biopoder al necropoder: Vigilar, castigar, fumigar y


dejar morir…

Ma. Fernanda Solíz Torres


Desde dónde

• Salud Colectiva
• Geografía Crítica
• Ecología Política
• Crítica de la Economía Política
• Ecofeminismos

Fuente: Seminario Pandemias: Capitalismo y


Naturaleza 2020
Crítica de la Economía Política: Del bipoder al
necropoder…
• Subsunción formal y real de la naturaleza: acumulación originaria del capital (Karl
Marx 1867)
• Subsunción formal y real del trabajo (Karl Marx 1867): de la fuerza de trabajo
• Biopoder (Michel Foucault 1975): sometimiento de los cuerpos, subyugar los cuerpos y
controlar la población. Uso del poder social y político para controlar la vida de las
personas
• Subsunción formal y real del consumo (Jorge Veraza 1990): Fuerzas Tecnológicas
Destructivas y Fetichismo cósico antiecológico (Plusvalor absoluto, plusvalor real,
plusvalor extraordinario)
• Necropolítica (Achille Mbembe 2003): controlar no solo la forma de enfermar sino
quién vive y quien muere – cómo se vive y cómo se muere. Es el derecho a exponer a
otras personas a la muerte, subyugación de la vida al poder de la muerte
Fuente: Anónimos
Fuente: OCMAL 2020
Geografía Crítica
Borde: la enfermedad como producción social, ecológica e histórica

Los procesos de salud son más allá de procesos biológicos, procesos de orden social,
dotados de historicidad y territorialidad, enmarcados en la conflictividad social
estructural (Borde, 2017)

1. Geografías: Regional, humanista, cultural, queer, de género o feminista – Geografía crítica o Radical
2. Territorio y el espacio en salud pública tradicional
a. Visión del espacio y del territorio como referencias de localización, que excluyen el tiempo y las dinámicas de poder
b. Se promueve un determinismo geográfico que contribuyó a la legitimación de tesis racistas e imperialistas
c. Teoría miasmática en el siglo XIX: las características del lugar eran comprendidas como las principales causas de
enfermedad en un marco de comprensión ambiental de los procesos salud-enfermedad
d. Tríada: huésped-parásito-ambiente, unicausalismo, el lugar era comprendido como un substrato que promovía el
encuentro entre agentes patógenos y huéspedes (BARCELLOS, 2010)
e. Finales del siglo XX, modelos multicausales, el lugar pierde importancia y apenas se reconoce como variable de
confusión.
f. Años 80´s: Interés por la distribución geográfica de las endemias. Énfasis en SIGS
Fuente: Ministerio de Salud Pública del Ecuador 29/02/2020

Los SIGSA (Sistema de Información Geográfica en Salud) o los mapas, no eliminan sino
reproducen las deficiencias de la información en salud” (IÑIGUEZ-ROJAS 1998, 706).
Parten de una comprensión ahistórica del espacio, que acaba siendo una especie de container o
continente neutro y de esta forma sigue atado a tendencias de interpretación que dominaban la
Geografía a mediados del siglo XX y siguen reproduciéndose hasta el día de hoy (Borde 2017).
Los mapas son instrumentos que pueden ayudar a
reproducir y sostener las desigualdades [inequidades]
sociales. Es fácil tergiversar la realidad con mapas (como
ejemplo tenemos el informe del COE que presenta sólo
casos en absoluto y a nivel provincial).
Fuente: Andrés Peralta 2020
Geografía de la culpa

Fuente: ABC 2020


(Menéndez 2002), responsabiliza
al propio paciente de su condición
de pérdida de salud; “localiza” la
culpa en los grupos sociales
empobrecidos y los pueblos
indígenas, responsabilizándolos
por las condiciones de enfermedad
y muerte y además acusándolos
de indisciplinados, bárbaros,
incivilizados o incultos

Civilización (neohigienista) o
barbarie..
Fuente: Amazon frontlines 2020
Salud Colectiva
Recorrido histórico de las disputas y tensiones entre salud individual y la salud
colectiva

Almeida Filho (1989): Mito de las dos hijas del Dios de la Medicina Asclepio
• Panacea: prácticas curativas individuales.
• Higeia: salud como relación de equilibrio entre el hombre con la naturaleza,
promoción y prevención.

Hipócrates: Fuerte filiación a la corriente filosófica de


Higiea.

Después de la muerte de Hipócrates la idea de la


salud colectiva estuvo ausente en la cultura
occidental por casi XX siglos.
• Foucault, resurgimiento de la Medicina Social: siglos XVIII y XIX. Estadística
Médica y con las tensiones provocadas en la Rev. Industrial entre clases pobres y
burguesas. Biopoder: "explotar numerosas y diversas técnicas (amparadas en un
discurso sanitarista) para subyugar los cuerpos y controlar la población"
• Francia: Medicina del Espacio Urbano: Responsabilizar a los pobres por las
epidemias- invertía en saneamiento y organización del espacio urbano, expulsar
a los “pobres” de las ciudades
• ALEMANIA: Medicina del Estado o Policía Médica: conocer incidencia,
recuperar salud para el enfrentamiento armado.
• INGLATERRA: Ley de los pobres, sistema de asistencia básica al proletariado con
obligación de sometimiento a ciertas intervenciones. (MEDICINA DE LA FUERZA DE
TRABAJO- recuperar la salud de los operarios)
vigilar, castigar…

Fuente: Anónimo
Fuente: Nodal 2010
- Por culpa de gente como usted es
que más gente se sigue contagiando,
y pelón todavía (mientras le corta
arbitrariamente el cabello)

Fuente: Alianza por los Derechos Humanos Ecuador 2020


fumigar…
dejar morir… God Committee
“They decide who lives and who
dies”

En 1962, en Seattle, Estados Unidos, el


doctor Belding Scribner logró poner en
marcha el tratamiento de hemodiálisis que
permitiría atender a los pacientes con
insuficiencia renal crónica.
Fuente: La Tercera 2020

Fuente: La Tercera 2020


#Necropolítica y crímenes de Estado
• La política en la que los gobiernos no solo deciden quién vive y quién muere sino cómo viven y cómo mueren las personas
• La necropolítica se enfoca en las políticas de la muerte, que se construyen en sociedades en extremo desiguales. No tiene
solo que ver con el hacer morir sino con el dejar morir.
• La necropolítica está en contra de todo tipo de derechos, sobre todo de uno de los más esenciales: el derecho a la
dignidad humana. No solo está en contra del derecho a la vida sino al de la muerte con dignidad [y el de la vida en
dignidad].
(Achille Mbembe 2003, Adriana Rodríguez 2020)

Fuente: El Universo, Plan V 2020


Para que todas las muertes y el dolor tengan algún sentido:
Verdad-justicia y reparación

Fuente: La barra espaciadora 2020


Fuente: Diario Expreso 2020
Fuente:
Plan V
2020
Higienismo
El higienismo es una corriente que nace en la primera mitad del sigo XIX
con el liberalismo. Proteger tres elementos básicos: el aire, el agua y el sol.
Provistos en cantidades y calidades adecuadas se lograría alejar los
miasmas, como llamaban a los "vapores u organismos malignos" que, según
se creía, se desprendían de los cuerpos enfermos o sustancias en
descomposición, para atentar contra la salud de los habitantes de las
ciudades. Nacen los territorios en sacrificio, racismo ambiental: alejar los
miasmas fuera de las ciudades y ubicarlos en comunidades indígenas,
empobrecidas, campesinas.
Fuente: Seminario Pandemias: Capitalismo y
Naturaleza 2020
TERRITORIOS EN SACRIFICIO: racismo ambiental

Fuente: Solíz Fernanda 2016


Neohigienismo

-La toxicidad creciente e inconsulta de la vida como arma de


“guerra” contra los microorganismos
- Fobia a la contaminación biológica y permisividad
(fomento) irresponsable para el uso creciente e inconsulto de
químicos tóxicos (agrotóxicos, fármacos (antibióticos y
hormonas), psicofármacos, etc.)
- Fumigar todas las formas de vida: Biocidas, bactericidas,
fungicidas, viricidas…

vigilar – castigar – fumigar –dejar morir…


Higienismo siglo XIX

Fuente: Seminario Pandemias: Capitalismo y


Naturaleza 2020
Neohigienismo siglo XXI
Fotografía de
Fernando Solíz
Carrión, Cuenca-
Ecuador, junio
2020
Fuente: OCMAL 2010-2016
Ecología Política
• Ecología mercenaria: la naturaleza como mercancía. Apuesta en el aparato
financiero y de innovación tecnológica como posibilidad única de afrontar la
crisis medioambiental, lejos de reconocer que la INTENSIFICACIÓN DE FUERZAS
TECNOLÓGICAS DESTRUCTIVAS ES RESPONSABLE Y REPRODUCE LA
INEQUIDAD SOCIAL Y CLIMÁTICA. No cuestiona el modelo de desarrollo, es
servil a éste.
• Ecología conservacionista: la naturaleza reducida a valores morales o afectivos.
Separa a los grupos sociales de sus naturalezas, promueve la visión de
“naturaleza prístina”, promueve “reservas y zonas de conservación” pero
tampoco cuestiona el modelo de desarrollo.
Capitalismo financiero
Organiza la naturaleza a partir de la mercantilización de la vida social y
biológica

• Agotamiento de bienes naturales para hacer


frente a las crisis financieras.
• Regulación ambiental laxa para atraer capital
financiero

Mercantilización de la contaminación
• Límites a la emisión de CO2
• “Permisos”para contaminar y multas.
• Empresas reducen emisiones y venden cupos
Fuente: Solíz Fernando 2020
Ecología
Política: territorio,
complejidad ambiental,
dialéctica de la naturaleza,
metabolismo social, ciclo
hidrosocial, confictividad
social estructural.

Virus, bacterias,
hongos y parásitos:
Una mirada desde la
salud de los
Fuente: Hernández 2020
ecosistemas
Podemos decir entonces que las
enfermedades [y entre ellas, las
transmitidas por virus] no son sino el
resultado de los cambios históricos en las
formas que los seres humanos
transforman sus naturalezas por medio
del trabajo. Cuando esas transformaciones
se sustentan en la devastación ecológica, la
explotación de los trabajadores, en las
tecnologías para la muerte y la
acumulación de capital, en la primacía del
valor de cambio por sobre el valor de uso,
en la concentración de la tierra, del agua,
de los medios de producción, del capital
financiero y del poder, el resultado se
expresa en las inequidades en salud, en
las pandemias de la modernidad, y son las
clases sociales empobrecidas, los pueblos
y nacionalidades indígenas quienes
encarnan en sus cuerpos la enfermedad y
la muerte.
Fuente: Mono viral 2020
Fuente: Seminario Pandemias: Capitalismo y
Naturaleza 2020
La enfermedad como un espejo del modelo de
“mal desarrollo”
Las enfermedades “emergentes” como el COVID-19 entre otras, son el espejo y el resultado del
modelo de “mal desarrollo” caracterizado por la explotación ilimitada de naturaleza, su
contaminación, deforestación, perforación; por la distribución tremendamente desigual de los
recursos, especialmente de las tierras fértiles y el agua; por la concentración de la riqueza, de los
medios de producción y del capital financiero y político; por el creciente fenómeno de
decampesinización-urbanización, que expulsa cada vez más a los indígenas y campesinos de sus
tierras obligándolos a situarse en las periferias de las ciudades; por el hiperproductivismo,
traducido a una forma nociva de producción agrícola y pecuaria intensivas y dependientes de
cada vez más químicos tóxicos, hormonas y antibióticos; por el hiperconsumismo y el descarte
desenfrenado que ha convertido ríos, océanos y territorios en vertederos de basura y
contaminantes.
Muchas de las pandemias de las últimas décadas han sido así, el resultado de una visión de
desarrollo que pone la acumulación del capital por encima de la ética de la vida. Ejemplo de
fuerzas conductoras que permiten estos brotes infecciosos son la expansión agrícola, la
deforestación, la explotación petrolera y minera, la construcción de represas, la expansión urbana,
la modificación de humedales, la degradación costera, entre otros. A su vez, éstas, son
catalizadoras de otros procesos que exacerban esta inadecuada segregación territorial como son:
la contaminación, fragmentación forestal, pérdida de biodiversidad, pobreza y migración (Patz et
al. 2004).
Es innegable la conexión directa entre el sistema
económico, las formas de organizar y gestionar la
naturaleza [y las formas de enfermar-morir]
(More, Jason. 2015)

Pensar desde la historia ambiental


para comprender el presente de pandemia de
COVID-19

Fuente: Solíz Fernando 2020


Reinos de la naturaleza y biomasa
“Los patógenos llevan vidas simples y cuentan historias simples. Somos nosotros quienes complicamos la imagen.
Las pandemias somos nosotros” Timothy Brook

Fuente: Richter-Boix, 2018


Los cambios en la organización de la vida, de la naturaleza están
asociados a cambios y presencia de nuevas pandemias

Fuente: Curso Virtual Capitalismo, Naturaleza y Pandemias


2020
Invasión del espacio natural y violación de la integridad
de todas las especies

Vandana Shiva
Virus que circulan en el mundo
Se conocen 7 tipos de corona virus que infectan humanos, 4 muy comunes, presentes en el
resfriado común junto con rinovirus. La mayoría de la población tiene defensas frente a ellos.
Los otros 3 han causado graves enfermedades en los humanos el SARS-CoV (2002-2003);
MER-CoV (2012 y presente); SARS-CoV-2 responsable de COVID19.
Nuevos coronavirus en mamíferos (ballenas, delfines),murciélagos y aves.
Fuente: Solíz Fernando 2020
Origen del COVID-19
(Cóilín Nunan 2020)

Fuente: El Periódico 2020


Zhou (2020) refiere que, la transmisión del virus de animal a humano, conocida
como zoonosis, podría haberse dado de los murciélagos a los humanos después de
la mutación a través de uno o varios anfitriones (animales) intermedios. Esto
significa que los murciélagos convivían con el virus de forma natural (a ellos nos les
causaba daño), sin embargo, la depredación de sus hábitats los ha obligado a
buscar alimento cada vez más cerca de las ciudades y es en las ciudades que su
contacto con animales domésticos, criados en condiciones de hacinamiento,
permitió la transmisión de este virus. La diferencia es que el coronavirus tipo 2, sí
afectaba a estos animales anfitriones y que su transmisión fue posible a los seres
humanos.
En el caso del COVID-19, el análisis de la secuencia genómica mostró una
homología de más del 96% entre el nuevo coronavirus y un coronavirus en
murciélagos. Sin embargo, hay varios otros posibles huéspedes intermedios entre
murciélagos y humanos, que aún no se han confirmado, pero podría ser el
pangolín (una especie de mamífero que habita en el Asia).
Hábitats y pérdida de la biodiversidad

Al igual que en los brotes del SARS, el MERS y


el Ébola, la vida silvestre parece estar
involucrada en la emergencia del COVID-19.
Los científicos sostienen, cada vez más, que el
creciente número de patógenos transmitidos
a los seres humanos por la fauna silvestre está
relacionado con la pérdida de biodiversidad:
el crecimiento de la población, la apertura de
carreteras, la tala de bosques y la minería
están trastornando gravemente los hábitats,
“hacinando” a los animales salvajes,
poniéndolos en contacto cercano con
asentamientos humanos y, por ende, creando Fuente: NewsGP 2020
más oportunidades para la transmisión de
enfermedades.
Sin embargo, la principal causa de la
pérdida de hábitats y biodiversidad es la
expansión de la frontera agrícola, debido a
la eliminación de bosques para la siembra
de pastos o cultivos comerciales, incluyendo
alimento para el ganado criado
intensivamente. De acuerdo con la
Organización de las Naciones Unidas para
la Agricultura y la Alimentación (FAO), el
80% de la deforestación tiene como
objetivo liberar espacio para la producción
agrícola. Y a esta destrucción de los
hábitats, a causa del avance de la
agricultura, se atribuye la emergencia de
nuevos patógenos que afectan a los seres
humanos. En Australia, por ejemplo, la
expansión de la agricultura y la destrucción
de los hábitats han sido vinculadas a la
emergencia de varios virus de murciélagos
como patógenos humanos.
Fuente: Greenpeace 2020
¿La ganadería intensiva está involucrada?
• Algunos científicos están pidiendo reforzar la
vigilancia epidemiológica del ganado,
particularmente de los chanchos, para
determinar si el nuevo virus puede propagarse
en estos animales y, desde ahí, saltar a los
humanos.
• Una razón para enfocarse en los cerdos es que
los coronavirus son los causantes de serios
problemas de salud en las granjas intensivas de
cerdos y desde allí están emergiendo nuevas
cepas de virus.
• En 2018, los científicos chinos reportaron que un
nuevo coronavirus (no el causante del COVID-
19) había saltado desde los murciélagos a los
cerdos, causando la muerte de 25.000 lechones.
Adicionalmente, advirtieron que era posible que Fuente: Espaciociencia 2020
pueda transmitirse a los seres humanos en el
futuro.
De igual modo, científicos italianos recientemente
pusieron sobre la mesa del debate la circulación
silenciosa, subclínica de diferentes tipos de
coronavirus en criaderos intensivos de cerdos en
Italia. Advirtieron que, a través de una
“recombinación”, allí podrían emerger cepas con
potencial epidémico, que “podrían representar un
riesgo para los animales y, potencialmente, para la
salud humana”. Dijeron, además, que los esfuerzos
por encontrar el origen del virus del COVID-19 en
China deberían incluir pruebas para los animales
domésticos.
Sin embargo, los virus que mutan y saltan a los
seres humanos no son solo un riesgo teórico. La
pandemia de la gripe porcina de 2009-2010 fue
causada por un virus que circuló entre los cerdos
durante años. Se recombinó con otros virus gripales
y entonces fue capaz de saltar a los seres humanos.
La pandemia de la gripe porcina cegó la vida de
entre 150.000 y 575.000 personas, de acuerdo con Fuente: Romero, Juan Carlos. Hospitalización de
un estudio realizado por científicos de los Centros pacientes con gripe A. Enfermería Global. 2010
para la Prevención y el Control de Enfermedades
de los Estados Unidos.
La respuesta de las granjas intensivas: Mantener
fuera la fauna silvestre
La industria de la ganadería intensiva afirma que los sistemas cerrados de alta
densidad son, en realidad, más seguros que la ganadería al aire libre, basada en
pastizales. Arguyen que los animales que están al aire libre tienen más probabilidades
de entrar en contacto con los animales silvestres y adquirir nuevas bacterias o virus
potencialmente peligrosos. Afirman que tienen altos niveles de “bioseguridad” para
mantener a la fauna silvestre y las infecciones fuera de sus muros, y que esto es más
seguro para los animales y, en última instancia, también para nosotros.
En realidad, los animales criados en sistemas cerrados de alta densidad son mucho
más propensos a sufrir problemas de salud causados por virus y bacterias. Los cerdos,
los pollos y el ganado de cría intensiva padecen muchas enfermedades respiratorias e
intestinales de carácter bacteriano, por lo cual, se estima que el 73% de los
antibióticos usados en el mundo se emplean en la ganadería. Otras formas
de medicación masiva, como los coccidiostáticos en la alimentación de aves de corral y
el óxido de zinc en la alimentación de los lechones, se usan rutinariamente, con el
propósito de controlar las enfermedades casi inevitables en sistemas cerrados de alta
densidad. En síntesis, las enfermedades son un serio problema en dichos sistemas, a
pesar de la bioseguridad.
El uso excesivo de antibióticos en medicina
humana y en ganadería ha contribuido
notablemente al incremento de la
resistencia a los antibióticos, poniendo en
riesgo no solo nuestra capacidad para
tratar enfermedades infecciosas, sino para
efectuar procedimientos médicos como las
cirugías y la quimioterapia contra el
cáncer. El llamado Informe O’Neill,
encargado por el gobierno del Reino
Unido, advirtió que, si no se reduce el uso
de antibióticos en la medicina humana y
veterinaria, para 2050, la resistencia a los
antibióticos podría cobrarse la vida de 10
millones de personas por año a nivel
mundial. Estimó también que los costos
acumulados directos e indirectos de la
resistencia a los antibióticos para la
economía mundial, para esa fecha,
podrían equivaler aproximadamente a 3 Fuente: mundo.sputniknews 2016
años del PIB global actual.
Un informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio
Ambiente (2016) decía que la dramática reducción de la
biodiversidad y los ecosistemas naturales ha multiplicado las
oportunidades para la emergencia de enfermedades. Decía
también que los animales de los sistemas cerrados de alta
densidad eran particularmente vulnerables a la diseminación de
enfermedades, debido al “efecto monocultivo”, esto es, mantener
elevados números de animales que carecen de diversidad
genética muy cerca unos de otros. Como resultado, la ganadería
intensiva era especialmente propensa a actuar como un “puente
epidemiológico entre la vida silvestre y las infecciones humanas”.
Wuhan, capital de
Hubei con 12 millones de
habitantes.

Nodo de la producción
industrial para el mundo
300 de las más grandes
multinacionales

El río Yangtze es el más


contaminado del
mundo
Fuente: Solíz Fernanda 2020
Tránsito aéreo el día 10 de marzo de 2020

Fuente: Solíz Fernando 2020


Fuente: Angie Vanessita 2020

Otro mundo es posible: un mundo en


el que quepan todos los mundos
La utopía de otro mundo posible cobra
nuevamente fuerza luego de los
devastadores efectos que la pandemia
COVID-19 ha dejado sobre todo en las
familias y barrios más empobrecidos de
varias ciudades del mundo. Esta pandemia
nos ha recordado la fragilidad de la vida
humana frente a la inmensidad de la
naturaleza de la que somos parte, pero,
sobre todo ha puesto en evidencia que, si
no cambiamos las formas de organización
de la vida, si no paramos la explotación de
naturaleza y si no promovemos la justicia
social y de género, todas las muertes Fuente: Angie Vanessita 2020
habrán sido en vano, y peor aún, vendrán
nuevas y más letales pandemias
Sabemos que esta crisis global de salud es tan solo
el resultado de un modelo de mal desarrollo, que
busca la acumulación ilimitada de capital
explotando los recursos de la naturaleza,
concentrando las tierras fértiles en unas pocas
manos, monopolizando el agua de riego,
mercantilizando el agua de consumo, deforestando
los bosques y desplazando a comunidades
indígenas y campesinas de sus territorios hacia
zonas que constituyen verdaderos cinturones de
pobreza en las ciudades.
Sabemos también que, en estos territorios
marginalizados, habitados por las minorías
expulsadas y excluidas de la economía global
(recicladores y recicladoras, migrantes, campesinos,
indígenas) se han vivido los mayores estragos de la
pandemia. Son estos grupos poblacionales, una vez
más, quienes han encarnado en sus cuerpos la
enfermedad y la muerte en medio de una situación
de colapso sanitario que ni siquiera ha garantizado Fuente: Diario el Universo 2020
la dignidad en el manejo de los cadáveres.
Más que nunca, hoy, sabemos que las formas de enfermar y morir
están determinadas por las equidades o inequidades sociales,
ecológicas, culturales y de género. Que la mutación y explotación
irracional de la naturaleza ha dejado sin hábitat a millones de
animales silvestres que hoy buscan refugio y alimento en las ciudades,
transmitiendo una serie de microrganismos que se tornan patógenos
para los seres humanos pero que, en la vida silvestre, no solo que son
inofensivos, sino que son necesarios. Que las inequidades entre la
opulencia de pequeños grupos que concentran el poder económico y
político frente a grandes mayorías que luchan por sobrevivir sin acceso
ni a los más elementales derechos sociales, es la responsable de la
producción y reproducción de estas pandemias.
Con todo esto, sabemos, que no podemos
continuar en el mismo camino.

Fuente: Angie Vanessita 2020


Debemos buscar caminos diferentes. El
decrecimiento económico, el buen vivir, el
comunitarismo, el postextractivismo, la
agroecología, las economías populares y
solidarias, los programas basura cero, son
algunas de las propuestas que desde la sociedad
civil y los movimientos sociales se vienen
disputando desde hace décadas.
El cese del hiperproductivismo agropecuario, de
la mutación tóxica de las formas de cultivar y
criar deben ser una prioridad mundial. Cada vez
se utilizan más químicos tóxicos en la agricultura
y en la crianza intensiva de animales, pero
también cada vez se utilizan más envases, sobre
todo plásticos de un solo uso, para su
conservación y circulación. La dependencia
creciente del petróleo en todas sus formas:
combustibles, plásticos, cosméticos, fármacos,
agroquímicos, etc., la explotación de minería Fuente: Angie Vanessita 2020
metálica a gran escala y el extractivismo
agroindustrial están depredando los ecosistemas,
mutándolos y contaminándolos de forma
irreversible y con ello alterando el equilibrio de la
vida en todas sus expresiones.
Superando la dicotomía:
Neohigienismo o barbarie (herencias nefastas del
higienismo y el neohigienismo)

1. La toxicidad creciente e
inconsulta de la vida
como arma de “guerra”
contra los
microorganismos: El
complejo biomédico-
policial-militar para
vigilar, castigar, fumigar y
dejar morir…
Fuente: El confidencial 2020
Fuente: El confidencial 2020
• Hemos aprendido -las investigadores feministas nos han enseñado repetidamente- que
en innumerables países y a lo largo de generaciones la guerra ha alimentado el
sexismo, el racismo, la homofobia, la autocracia, el ocultamiento y la xenofobia.
Ninguno de ellos evitará una pandemia. Nunca promoverán una ciencia confiable
ni las infraestructuras médicas funcionales. No protegerán a los/as más vulnerables de
entre nosotros/as. No nos mantendrán a todos/as a salvo. Ciertamente no sentarán las
bases para una democracia post-pandemia.
• Hoy en día, una puede imaginar que librar "una guerra del tipo de la Segunda Guerra
Mundial" contra una enfermedad de rápida propagación es una estrategia deseable
sólo si una ignora deliberadamente los hallazgos de las historiadoras feministas y se
niega a absorber las cruciales lecciones políticas que nos han enseñado sobre los costos
reales de convertir cualquier esfuerzo cívico colectivo en una "guerra". Para movilizar a
la sociedad actual, para proporcionar una salud pública eficaz, inclusiva, justa y
sostenible, necesitamos aprender las lecciones que nos han ofrecido las historiadoras
feministas de las guerras. Para ello, necesitamos resistir el seductor encanto de la
militarización color de rosa.
Cynthia Enloe, Women's International League for Peace and Freedom (WILPF), 23 de
marzo de 2020.
• El creciente temor a los microorganismos como
virus, bacterias, hongos y parásitos ha sido
cooaptado por sectores privados que ofrecen
decenas de productos químicos (tóxicos y nocivos
para la salud de las personas y sus naturalezas)
como alternativas “salvadoras” para protegernos
frente a las amenazas del virus.
• Decimos que el COVID-19 ha generado una
suerte de neohigienismo en el que la fobia
(temor excesivo e irracional) a la contaminación
biológica ha devenido en una tolerancia y
permisividad crecientes (posibilitadas y
favorecidas por los Estados) a la contaminación
química. Túneles, bombas, rociadores, espray y
otras decenas de productos están siendo
comercializados para fumigar a las personas, sus
espacios de trabajo, sus vehículos y sus viviendas,
sin ninguna o con muy pocas regulaciones y
control del Estado y, sin que los y las ciudadanos
puedan oponerse a esa exposición tóxica nociva.
Se habla de una verdadera guerra, de viricidas, bactericidas y biocidas que
matan, sin discernir, a todos los microorganismos. Lo cierto es que, los
microorganismos son esenciales para la reproducción de la vida
humana y no humana, para el equilibrio de los metabolismos en todos
los niveles (desde los celulares hasta los ecosistémicos). Está bien
documentado que la gran mayoría de estos microorganismos, lejos de ser
perjudiciales para la salud, son fundamentales para garantizar la vida.
El uso creciente y masivo de productos tóxicos puede generar graves problemas
de salud no solo en las personas, sino que, una vez más, puede alterar el equilibrio
de los ecosistemas. Debemos expulsar de nuestro lenguaje y de nuestra praxis en
salud cualquier término bélico (de guerra). Ni los microorganismos son nuestros
enemigos per se, ni los ciudadanos son los culpables de la propagación de la
pandemia por “indisciplinados”, ni es preciso instalar un verdadero complejo
biomédico-policial-militar para vigilar, castigar y fumigar a la población.
Muchos de los químicos que están siendo utilizados para
inactivar el coronavirus causan irritación de ojos y piel y tienen
potenciales efectos gastrointestinales como náuseas y vómitos:
• La inhalación de hipoclorito de sodio (NacClO) puede
provocar irritación de las mucosas nasales, de la garganta, del
tracto respiratorio, así como también broncoespasmos, y con
el cambio de condiciones puede generar gases tóxicos (ATSDR
2020).
• El dióxido de cloro (ClO2) El uso de dióxido de cloro en
humanos se asocia con hemólisis, daño del miocárdico y
alteraciones genéticas. Enrique Terán, explica que el dióxido
de cloro llega directamente al estómago, en donde el cloro y
el oxígeno se separan. “El oxígeno se transforma en gas,
mientras que el cloro atraviesa el intestino produciendo
problemas gástricos y digestivos”. Pablo Araujo, agrega que el
dióxido de cloro también puede producir disentería,
problemas respiratorios, arritmias cardíacas e
intoxicación(ATSDR 2020, PUCE 2020, Primicias 2020).
• Estudios con animales expuestos al dióxido de cloro y clorito
han demostrado efectos similares a los observados en
personas expuestas a cantidades muy altas de estas sustancias
como problemas a nivel de sistema respiratorio y de la
normal circulación de oxígeno en la sangre. Además, la
exposición de animales a niveles altos de dióxido de cloro y
clorito antes del nacimiento y en las etapas tempranas del
desarrollo luego del nacimiento puede causar retrasos en el
desarrollo del cerebro (ATSDR 2020).
Finalmente, tenemos los compuestos de amonio cuaternario
(QAC), que al ser biocidas, no discriminan el tipo de bacteria al
que atacan, pudiendo hacer desaparecer a las bacterias
benéficas. En altas concentraciones afectan a la piel y mucosas y
en el caso de personas que sufren de alergias, pueden generar
irritación y problemas a nivel de bronquios (Diomedi et al. 2017).
Esta irrupción masiva y generalizada de químicos que se utilizan
para fumigar la vida en general, tiene un terrible corolario
adicional, toneladas de recipientes de productos tóxicos que se
disponen en basurales, rellenos sanitarios, ríos y mares, además
de los efectos acumulativos de su persistencia en los ecosistemas.
2. De la Bacilofobia/Misofobia a la Aporofobia

Esta pandemia ha sembrado miedo y desconfianza, todos somos


sospechosos y potenciales agentes infecciosos. Las personas guardamos
distancia con temor al contagio. Los otros, los extraños, los diferentes,
son vistos como amenazas.

“Geografía de la culpa”: #QuédateEnCasa


• Lejos de promover enfoques cultural y territorialmente adaptados de
promoción, prevención y monitoreo epidemiológico, los gobiernos han
recaído en una suerte de geografía de la culpa (Menéndez 2002) que
“localiza” la culpa en los grupos sociales empobrecidos y los pueblos
indígenas, responsabilizándolos por las condiciones de enfermedad y
muerte y además acusándolos de indisciplinados, incivilizados o incultos.
• Esta categoría se utiliza para cuestionar las políticas de salud que:
“Colocan en el estilo de vida del sujeto la responsabilidad de su
enfermedad, constituyen una variante de la culpabilización de la víctima
que no solo ubica la responsabilidad de la desnutrición exclusivamente en
el desnutrido, sino que correlativamente reduce la responsabilidad de las
empresas productoras de enfermedades”.
#QuédateEnCasa
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#QuédateEnCasa
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¿Agua u oro?
3. Incremento desmesurado del empaquetado y
envasado de productos de consumo
Con la Revolución Industrial y el desarrollo moderno se han
multiplicado los empaques plásticos a un nivel alarmante. La
producción global de plásticos se ha disparado en los últimos 50
años, y en especial en las últimas décadas. De hecho, en los últimos
diez años hemos producido más plástico que en toda la historia de
la humanidad (Greenpeace 2020).
La mayoría de los plásticos terminan en suelos y ríos, que
finalmente llegan a los océanos. Su descomposición es muy lenta y
jamás llegan a biodegradarse. En último de los casos se desintegran
en micropartículas que siguen siendo altamente tóxicas para los
ecosistemas. Se han encontrado micro plásticos en los alimentos y
hasta en heces fecales humanas. Recientes estudios han
demostrado que las corrientes aéreas pueden llevar estas
micropartículas por largas distancias, incluso de un continente a Fuente: Break free
otro (Allen et al. 2019). Sabemos que la contaminación por from plastic 2020
plásticos no recuperados es alarmante y que incluso, de los plásticos
recuperados, no todos pueden ser reciclados.
• Frente a la pandemia COVID-19, se ha registrado un
incremento desmesurado del empaquetado y envasado de
productos pues esto genera una falsa sensación de seguridad
en los consumidores. Esta situación ha devenido en un
incremento significativo de la producción diaria de residuos
sólidos urbanos que llegan a vertederos a cielo abierto, celdas
emergentes y rellenos sanitarios.
• Según reportes de la Empresa Municipal de Gestión Integral
de Residuos Sólidos (EMGIRS), el relleno sanitario de Quito,
ubicado en el sector de El Inga está recibiendo
aproximadamente 2,200 toneladas de residuos diarios, lo cual
representa un incremento del 40% a las 1,600 toneladas que
se recibían antes de la emergencia, es decir 600 toneladas
adicionales (Lara y Lescano 2020).
4. Incentivos de consumo en grandes cadenas en
detrimento de alternativas pequeñas, agroecológicas y
campesinas

• La agricultura moderna, caracterizada por el uso intensivo de agrotóxicos, es


responsable de la actual contaminación que amenaza al medio ambiente y a la salud
pública. El sector agroindustrial, es uno de los mayores emisores de aguas residuales,
además de ser responsable, en gran medida, de la erosión y pérdida de fertilidad de la
tierra debido a la intensificación de los suelos.
• El modelo agroindustrial de producir alimentos, es una expresión más de extractivismo
y depredación de la naturaleza, de explotación de los trabajadores y de doble
contaminación: por un lado, como ya lo mencionamos, contamina los ecosistemas y
territorios en los que habitan comunidades indígenas y campesinas; y, por otro lado,
produce alimentos llenos de químicos tóxicos que representan por sí mismos una
amenaza para la salud.
• Además, el mayor problema de este fenómeno es la pérdida de la soberanía
alimentaria. El incremento de empresas transnacionales de alimentos amenaza el
desarrollo de la pequeña y mediana producción en manos campesinas, así como el
crecimiento de redes agroecológicas y circuitos cortos de comercialización de alimentos.
Existen varios mitos que han favorecido el desarrollo de esta forma
intensiva de agricultura y ganadería, el primero es que el número
de habitantes que existen en el mundo requiere grandes cantidades
de alimentos y que, sin esta forma intensiva de producir, no se
podría abastecer de alimentos a todas las personas. La verdad es
que se producen muchos más alimentos de los que se necesitan y
buena parte de ellos terminan en basurales, ríos y océanos. El
problema radica especialmente en la inequitativa distribución de
los alimentos. Además, la diversidad de productos agrícolas se
cultiva en modelos agroecológicos a pequeña escala, en manos
campesinas, y no en las grandes agroindustrias.
El segundo mito es que comprar a campesinos, indígenas y
pequeños productores no es “biológicamente” seguro, que la carne,
leche, huevos, verduras que ellos y ellas ofrecen podría estar
contaminada. Lo cierto es que resulta mucho más beneficioso para
la salud comprar a productores agroecológicos y a pequeños
productores campesinos que no utilicen agroquímicos, hormonas,
antibióticos y otros productos tóxicos en el cultivo y la crianza. La
contaminación biológica por hongos, bacterias, virus, y parásitos
puede resolverse con tan solo el lavado de los alimentos con agua y
jabón, mientras que la contaminación química es persistente y Fuente: Angie Vanessita 2020
tendrá efectos nocivos a largo plazo en nuestra salud, por su tipo
acumulativo y su capacidad de reacción con otras sustancias.
Estas pandemias deben fortalecer la solidaridad entre los
consumidores y los pequeños productores. En lugar de comprar en
las grandes cadenas, todos y todas debemos apoyar el consumo
local de emprendimientos pequeños, si es posible familiares,
comunitarios y agroecológicos. También podemos empezar a
cultivar algunos alimentos, por ejemplo, en la sierra los cultivos de
ciclo corto como la lechuga, la zanahoria, el rábano pueden ser
perfectamente sembrados en nuestros domicilios. En la costa,
pepinos, pimientos, tomates y otras hortalizas; y en la Amazonía
plátano, yuca (esto porque en la Amazonía hay más espacio en los
patios y muchas familias son agricultoras). En todos los casos se
pueden cultivar plantas medicinales y aromáticas. La
agricultura familiar y el compostaje domiciliario son los
mejores compañeros y constituyen acciones
verdaderamente revolucionarias.
5. La mercantilización de la salud vs. la salud como
derecho universal y bien común
De la vigilancia al monitoreo comunitario participativo
(MCP)

Fuente: Solíz et. al 2017

Fuente: Breilh 1997

Fuente: Acción Ecológica 2010 Fuente: Zorilla 2009


Fuente: Solíz y Maldonado 2012
Rechazar el complejo biomédico-policial-militar y la
geografía de la culpa
Un abordaje integral y crítico como respuesta colectiva implica la comprensión de las determinaciones
estructurales en las que se originan las formas de enfermar y morir que nos aquejan. Conocer,
sistematizar, hacer visibles y denunciar las inequidades ecológicas (contaminación, despojo, falta de
acceso a tierra y agua), las inequidades económicas y sociales (vivienda, servicios básicos, empleo,
medios de trabajo y producción), las inequidades de género (violencia, desempleo, trabajo doméstico
no remunerado), etc., es una parte fundamental de los procesos de monitoreo epidemiológico
comunitario y participativo.

Enfoque territorializado, cada comunidad, barrio, ciudad o provincia, las condiciones pueden variar
considerablemente: desde el clima y las características físicas del territorio, hasta las políticas públicas,
las ordenanzas municipales, las respuestas ciudadanas.

Rechazar los discursos que sitúan la culpa en los individuos y las familias. Ya habíamos visto que las
enfermedades son producidas históricamente en función de unas condiciones sociales, ecológicas y unas
relaciones de poder inequitativas, y por ello, el discurso que viene desde una suerte de complejo
biomédico-policial-militar y que responsabiliza a las familias más pobres de su condición de
enfermedad debe ser radicalmente rechazado.
Podemos mirar ahora, por ejemplo, que en el caso de la pandemia COVID-19, se ha
responsabilizado insistentemente a los ciudadanos por su indisciplina social, en lugar de
comprender que son las condiciones de pobreza extrema, el hacinamiento en sus
viviendas, la violencia intrafamiliar, la falta de empleo, etc., las que los obligan a salir de
sus casas en búsqueda de dinero, alimentos u otros apoyos.
Tampoco se han comprendido las diferencias culturales que determinan otras formas de
relación material y simbólica con el territorio. Para los pueblos y nacionalidades
indígenas, así como para algunas comunidades campesinas, no existe una frontera rígida
que separe la vivienda de la comunidad. La vida transcurre, no en la intimidad de
una familia nuclear (como hegemónicamente se piensa), sino en la práctica
colectiva propia del comunitarismo. Los niños y niñas se crían en varias manos,
sobre todo en el espacio colectivo (que no es necesariamente el espacio público). Así
también, en barrios marginales especialmente de la costa, la mayor parte de la vida
sucede en las calles y en los territorios colectivos o comunitarios. Las viviendas son tan
pequeñas, los recursos tan escasos y el clima tan caluroso, que la organización vital
históricamente se ha configurado con relaciones barriales tremendamente colectivas que
se dan fuera de las casas, esto además permite compartir los alimentos y los cuidados,
¿cómo entonces podemos pedir a estos grupos que se queden en casa?
El monitoreo comunitario participativo (MCP)

A pesar de la ceguera de nuestros gobernantes y de estas condiciones estructurales


que nos oprimen, los grupos sociales organizados, sí que podemos tomar acciones,
desde las familias y desde el gremio, tanto para prevenir la enfermedad como
para dar respuesta cuando ésta se presenta, y estas acciones o respuestas
idealmente deben ser participativas y comunitarias, en lo que se conoce como
sistemas de monitoreo comunitario participativo.
Es en esta línea que, desde hace varios años, se habla de la urgencia de transitar
desde los modelos clásicos de vigilancia a procesos ampliamente participativos de
monitoreo comunitario (Breilh 1997, Acción Ecológica 2010, Solíz y Madolando
2012, Solíz et. al 2017, Solíz et. al 2020). Las propuestas de MCP de salud
colectiva, de ambiente, de derechos, etc. son, más allá de procesos técnicos,
procesos políticos de empoderamiento, de toma del poder comunitario, para la
construcción de saber colectivo mediante el registro riguroso y sistemático de los
procesos críticos que determinan estructuras sociales y ecológicas opresoras e
inequitativas, así como sus efectos en las formas de enfermar y morir.
Estos sistemas de MCP, que entregan el proceso de monitoreo al poder
colectivo, es decir a los grupos sociales, permiten que sean las
comunidades organizadas quienes lleven el registro, el
acompañamiento y la reparación integral de los procesos de salud.
Son estos grupos organizados quienes deben observar y monitorear
(dar seguimiento) de las determinaciones que producen y reproducen
las inequidades en salud, así como de las condiciones particulares que
como grupo social les generan unas condiciones específicas de
exposición y vulnerabilidad. En función de ello se realizan planes de
acción comunitarios para dar respuestas individuales, familiares y
colectivas. La siguiente tabla muestra una adaptación a la práctica
de este método.
Fuente: Solíz, Durango, Yépez, Solano 2020
Fuente: Solíz et. al 2017, Soliz et. al 2020
Fuente: Solíz et.
al 2017
Superar el fetiche por los números y el desmantelamiento
del sistema de registro y “vigilancia” epidemiológica
La letalidad

No es lo mismo enfermarse por coronavirus en


Galápagos que Santa Elena. En esta última provincia
de 836 casos fallecieron 288; es decir que allí murieron
1 de cada 3 personas infectadas por el SARS-CoV-2.
Por otro lado, Guayas y Pichincha, pese a que
acumulan el mayor número de casos, tienen tasas de
letalidad relativamente bajas. Esto pone en evidencia
la falta de conocimiento científico, capacidad de
gestión y planificación. Además pone en manifiesto la
profunda inequidad que existe en el acceso a los
servicios en salud; si hubiera equidad, al menos en el
acceso, todos tendríamos la misma probabilidad de
morir ante la infección.

Fuente: Ruiz Daniel 2020


Fuente: Rafael Lozano, Universidad de Washington 2020
La “epidemia de muertes”
• El número de muertes, a causa de la COVID-19 es
aún desconocido. Sin embargo, podemos usar un
método epidemiológico simple para tener una
idea: el canal endémico (usando los cuartiles).
• Un canal endémico es una representación gráfica
del comportamiento de una enfermedad o
situación en salud en los últimos 5 a 7 años. Estos
datos permiten construir zonas de: éxito,
seguridad, alarma y epidemia y se los compara
con el año en curso. Este método sirve para
advertir que nos encontramos ante una
“situación inusual” que podría ser clasificada
como un brote o epidemia de una enfermedad
(no necesariamente de una infección).
• Usando los datos sobre los fallecidos inscritos entre
enero y mayo de 2020 (48395 defunciones),
proporcionados por la Dirección Nacional de
Registro Civil Identificación y Cedulación
(DNRCIC) y los datos del Instituto nacional de
Estadísticas y Censos (INEC) sobre las defunciones
desde 2015 a 2019, tenemos información suficiente
para construir el canal.
Fuente: Ruiz Daniel 2020
Con esta información, la
“epidemia de muertes” ocurrida
en el Ecuador entre los meses
enero y mayo de 2020 se ve así:

Fuente: Ruiz Daniel 2020


Hasta junio de 2020,
provincias como Guayas
y Santa Elena
duplicaron su tasa de
mortalidad general
comparada con 2019.
Otras como Manabí ,
Santo Domingo de los
Tsáchilas, El oro, Los
Ríos, Tungurahua y
Pichincha no llegaron a
duplicar su tasa, pero es
evidente el incremento
de la mortalidad.
Fuente: Ruiz Daniel
2020
Pruebas y más pruebas
• En el contexto del Covid-19, existen pruebas que detectan: la presencia del material genético del virus en ese momento
(rt PCR) y otras dan cuenta de que el virus estuvo hace poco tiempo (pruebas rápidas como IgM o IgG). Dicho de otro
modo. Las pruebas de inmunoglobulinas sirven para saber que tuvo una infección, pero no permiten saber exactamente
cuándo.
• Si sus síntomas han iniciado recientemente y se hace una prueba rápida (inmunoglobulinas) el resultado siempre será
negativo porque pese a que usted este infectado/a, ha transcurrido muy poco tiempo como para que el cuerpo genere
anticuerpos y puedan ser detectados por este tipo de pruebas.
• Las pruebas rápidas sirven para determinar qué cantidad de la población se infectó en un período de
tiempo (estudios de seroprevalencia). No sirven para confirmar o descartar un caso de Covid-19.
Tampoco sirven como argumento para retornar o no al trabajo, tal como menciona la guía para el uso de
las pruebas emitida por el Centro de Control y Prevención de Enfermedades (CDC), entidad en la que el
ministro actual menciona que fue entrenado por décadas.
• Sobre el uso de las pruebas rápidas, el Protocolo de Uso de Pruebas Rápidas para Detección de Anticuerpos Contra
SARS- Cov-2/Covid-19” emitido por el Ministerio de Salud pública menciona: “Este tipo de pruebas hasta el momento no
se recomiendan para el diagnóstico, dado el amplio período de ventana (7-10 días), estas pruebas pueden servir de
cribado o tamizaje a personas sintomáticas con antecedentes de contacto y para levantar el perfil de seroprevalencia de
la población”.
• Pese a lo establecido en el protocolo que la misma institución elaboró, esta cartera de Estado reporta que hasta el 10 de
junio de 2020 usó 11616 pruebas para descartar casos. Tal irresponsabilidad conduce a que un gran porcentaje de
pruebas usadas para descartar estos casos, sean falsos negativos. Dicho de otro modo, la prueba no fue capaz de
detectar que alguien estaba enfermo porque el mismo MSP las usó de manera inadecuada.
Fuente: Ruiz Daniel 2020
..mercenarios de la salud…
• Hasta el 23 de abril de 2020, la Agencia Nacional de
Regulación, Control y Vigilancia Sanitaria (ARCSA)
emitió 83 autorizaciones para la comercialización de
pruebas rápidas por distintas empresas. La
procedencia de las pruebas comercializadas por las
empresas se muestra en la tabla.
• Las pruebas diagnósticas han sido mal
utilizadas por la Red Pública de Salud, pero
también por los prestadores privados (red
Complementaria Privada), todos han hecho
negocio con ellas.
• La mala gestión de la emergencia ha sido
consecuencia del robo, despilfarro y del uso
inadecuado de la ciencia para resolver los problemas
de la sociedad.

Fuente: Ruiz Daniel 2020


Definitivamente esta no es una guerra contra los virus, las bacterias,
los hongos y los parásitos, menos aún, es una guerra contra quienes no
han podido cumplir con las medidas de aislamiento social porque el
hambre les obliga a buscar cualquier alternativa de ingreso
económico para sus familias. La era post-COVID-19 no debe ser una
guerra, debe ser una declaratoria de paz entre los pueblos del mundo
y sobre todo entre los pueblos del mundo y sus naturalezas.

Fuente: AngieVanesita 2020


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enfermedades-virales-son-variadas-en-rojo-a_fig1_320136892
• Solíz Torres, María. 2016. Salud colectiva y ecología política: la basura en el Ecuador. Quito: UASB /
Ediciones La Tierra.
Fuente: Angie Vanessita 2020
Con todas nuestras bacterias, les
agradecemos por la invitación…

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