La argumentación forma parte de nuestra vida diaria.
Prueba de ello es su presencia en todo tipo de situaciones: en las
discusiones privadas, en la familia, con los vecinos, con los amigos; en los debates públicos entre políticos, estudiantes,
compañeros de trabajo; en la prensa: editoriales, páginas de opinión, artículos de crítica; en los tribunales: actuación de
abogados y de fiscales; etc.
Desarrollar la capacidad de producir textos argumentativos exige la realización de actividades diferentes. a) Comparar y
contrastar situaciones de argumentación. b) Elaborar diferentes tipos de argumentos. c) Organizar argumentos. d)
Negociar con el adversario. e) Practicar algunas estrategias lingüísticas.
Recursos de la argumentación ([Link]
del-texto-argumentativo-1/recursos-de-la-argumentacion-1)
Cita de autoridad: cuando a lo largo del texto se exponen ideas expresadas por alguna persona entendida en el tema.
Comparación: cuando se compara una idea con otra.
Pregunta retórica: son preguntas que no tienen una respuesta concreta a lo largo del texto, sino que buscan llamar la
atención del lector y hacer que este reflexione sobre algo
Ejemplificación: se citan casos puntuales a fin de ilustrar una situación.
Refutación: se expone una idea como verdadera y luego se la rechaza a través de una nueva idea contraria a la anterior.
Enumeración: se detalla una serie de elementos o ideas una detrás de la otra.
Datos estadísticos: datos obtenidos como resultados de estudios, análisis, encuestas, etc.
Texto argumentativo: características, estructura, tipos, ejemplos ([Link]
argumentativos/)
El objetivo principal de todo texto argumentativo es convencer al lector de un determinado punto de vista o
perspectiva; esto es lo que destaca a los textos argumentativos de otro tipo de textos. Para que el lector acepte la
información, la argumentación debe exponer sus razonamientos lógicos de forma clara y precisa.
Estructura (partes)
Los textos argumentativos cuentan con las siguientes partes:
1. Tesis o proposición
Se refiere a la idea principal del texto, aquella que conduce o guía al resto del discurso. Está relacionada estrechamente
con el punto de vista que se desea defender y se puede identificar fácilmente por lo siguiente:
– Se trata de una frase u oración contundente pero breve.
– Se expresa de forma clara y precisa, ya que su objetivo es evitar posibles confusiones para el lector.
– Es defendible, lo que quiere decir que la idea permite abrir un espacio para el debate y los argumentos.
Un ejemplo de tesis o proposición para un texto argumentativo podría ser: “Desventajas en el uso de las redes sociales
por parte de menores de edad.”
2. Desarrollo o cuerpo argumentativo
Se refiere al sustento de la tesis; es decir, los razonamientos o argumentos que servirán para defender la idea principal.
Estos argumentos se colocan siguiendo una estructura lógica y pueden contener conceptos, comparaciones, ejemplos,
citas, entre otros.
En otras palabras, el desarrollo del texto argumentativo está compuesto por una serie de enunciados que contienen
información —ya sean datos, pruebas u opiniones—, la cual sirve para respaldar la tesis.
3. Conclusiones
Las conclusiones son frases o enunciados que clausuran el texto argumentativo. En ellas se coloca la resolución final del
autor, junto con sus principales apreciaciones. En consecuencia, las conclusiones funcionan como una síntesis de todo lo
que se argumentó en las partes anteriores.
Tipos de textos argumentativos
Los textos argumentativos se pueden clasificar de la siguiente manera:
– De acuerdo a la inclinación de sus argumentos
Argumentos de apoyo
Son aquellos textos cuyos argumentos defienden la tesis a partir de redundancias o reiteraciones. Esto sucede, por
ejemplo, cuando el autor coloca citas o ejemplos de otros autores que están de acuerdo con la idea que él está
defendiendo.
Argumentos contrarios
Los argumentos contrarios funcionan de forma opuesta a la clasificación anterior; en este caso, el autor coloca citas o
ejemplos de otros autores que van en contra de lo que el escritor desea defender. Esto lo hace con el objetivo de refutar
o desmontar las premisas de los otros autores.
– De acuerdo a la funcionalidad de sus argumentos
Argumentación lógica
Son argumentos basados en principios básicos de la lógica, tales como la ley de causa-efecto. Estos argumentos siguen
la estructura de los silogismos, que consisten en razonamientos compuestos de dos premisas y una conclusión. Por
ejemplo: 1. Los hombres son mortales, Pedro es hombre, por lo tanto, Pedro es mortal.
Dentro de los textos argumentativos es posible que no se halle de forma explícita alguna de las premisas, ya que el
lector o destinatario puede intuirla de forma implícita. Por ejemplo: Pedro es hombre y por ende es mortal.
A partir de hechos probados
Hay textos argumentativos que usan datos, estadísticas o porcentajes. Vía [Link]
Se refiere a los datos, estadísticas o porcentajes que se han obtenido luego de realizar un estudio. Esta clasificación es
muy usada en los textos argumentativos, ya que se trata de información objetiva que suele convencer de forma eficaz al
lector.
Por ejemplo: “Según una encuesta realizada por la Universidad de los Andes, el 70% de los jóvenes entrevistados afirmó
que son adictos al uso de redes sociales.”
A partir de ejemplos
Estos argumentos se basan en ejemplos para defender la tesis o preposición. Por ejemplo, si un autor desea convencer a
los lectores del daño que ocasiona los cigarrillos a los pulmones, puede ejemplificar colocando una imagen de un
pulmón donde se aprecie los daños que se originaron como consecuencia de fumar.
Argumentos de autoridad
Esta también es una de las clasificaciones más utilizadas en los textos argumentativos. Consiste en colocar citas u
opiniones de instituciones o personas notables para otorgarle credibilidad a la idea que se está defendiendo.
Por ejemplo: “La OMS ha financiado varios experimentos que demuestran lo perjudicial que es el consumo de cigarrillo
para la salud de las personas.”
Mediante analogías
Son aquellos textos argumentativos que utilizan semejanzas u analogías para conectar dos realidades; esto facilita la
comprensión de la idea que se desea defender. Por ejemplo: El cigarrillo perjudica al cuerpo de la misma forma que el
polvo de las minas perjudica a los trabajadores.
Regla de oro de las argumentaciones orales
“Primero di de qué hablarás; luego, habla, y, para terminar, di de qué has hablado.”
Sin duda, para realizar una argumentación convincente debemos emplear argumentos adecuados y razonados. Según
para qué los usemos existen dos tipos: argumentos (se usan para apoyar la opinión defendida) y contrargumentos (se
emplean para rechazar las opiniones contrarias).
Tipos de argumento según su contenido
Autoridad Se acude a un experto o persona reconocida para apoyar la opinión.
Calidad Valora lo bueno frente a lo abundante.
Cantidad Lo que la mayoría piensa o hace funciona en ocasiones como argumento. La mención del
sentido común se incluye en esta variante.
Científico La autoridad o el prestigio científico puede servir para apoyar un pensamiento.
Existencial Se prefiere lo real, verdadero y posible, frente a lo inexistente, falso o imposible.
Experiencia personal Lo visto y vivido personalmente funciona en ocasiones como argumento. Conviene no abusar
del mismo.
Hecho Basado en pruebas constatables.
Justicia Lo justo debe prevalecer sobre lo injusto.
Moral Las creencias éticas socialmente aceptadas puede ayudar a justificar una opinión.
Progreso La novedad y lo original son claves del progreso y son valorados frente a la tradición.
Salud Se valora lo saludable y beneficioso frente a lo nocivo y perjudicial.
Semejanza Se defiende algo en razón de ser muy parecido a otro elemento que nos convence.
Social Hay ideas socialmente admitidas que funcionan de forma parecida a los argumentos de
autoridad.
Tradición El peso de la tradición puede servir para confirmar nuestras ideas. Es la antítesis del
argumento de progreso.
Utilidad Se valora lo útil, necesario y eficaz, frente a lo inútil, ineficaz o peligroso
Ad hominem Se admite o rechaza un razonamiento no por sí mismo, sino en función de la persona que lo
expresa.
EL TEXTO ARGUMENTATIVO.
([Link]
El texto argumentativo tiene como objetivo expresar opiniones o rebatirlas con el fin de persuadir a un receptor. La
finalidad del autor puede ser probar o demostrar una idea (o tesis), refutar la contraria o bien persuadir o disuadir al
receptor sobre determinados comportamientos, hechos o ideas.
La argumentación, por importante que sea, no suele darse en estado puro, suele combinarse con la exposición.
Mientras la exposición se limita a mostrar, la argumentación intenta demostrar, convencer o cambiar ideas. Por ello, en
un texto argumentativo además de la función apelativa presente en el desarrollo de los argumentos, aparece la función
referencial, en la parte en la que se expone la tesis.
La argumentación se utiliza en una amplia variedad de textos, especialmente en los científicos, filosóficos, en el ensayo,
en la oratoria política y judicial, en los textos periodísticos de opinión y en algunos mensajes publicitarios. En la lengua
oral, además de aparecer con frecuencia en la conversación cotidiana, en los debates, coloquios o mesas redondas.
Texto argumentativo ([Link]
Los textos argumentativos reales no responden necesariamente a un esquema argumentativo completo. Por ejemplo,
en la secuencia [Este cuadro es muy valioso; es un cuadro de Picasso], observamos la presencia explícita de la tesis [Este
cuadro es muy valioso] y de una premisa [es un cuadro de Picasso]; la inferencia en la que se apoya la tesis está implícita
como saber compartido [Los cuadros de Picasso se consideran obras de arte valiosas] y también están implícitas la tesis
previa [No es un cuadro tan valioso] y las posibles objeciones (contraargumentos) que se puedan aportar para restringir
la tesis [Pero no todos los cuadros de Picasso tienen el mismo valor]. Plantin (1990) apunta que a veces tampoco se
explicita la conclusión o tesis que da sentido a los textos. El receptor deberá reconstruir esa conclusión a través de un
proceso inferencial. Por lo tanto, desde un punto de vista lógico, como señala Cuenca (1996), sería posible reconstruir la
estructura completa de una argumentación, pero en el discurso no siempre se manifiesta en su totalidad.
Para defender la tesis sostenida en un texto se recurre a un conjunto de técnicas argumentativas características, entre
las que destacan las siguientes: aportar ejemplos, generalizar, citar a autoridades, establecer analogías, hacer
concesiones, definir, establecer las causas o derivar consecuencias.