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Informe Peritaje

Este documento presenta el informe pericial psicológico de un caso de disputa por la custodia de una menor. Se realizaron entrevistas con el padre custodio, la menor, y familiares de ambos progenitores. El informe analiza el estado psicológico y las competencias parentales del padre custodio, la situación de la menor, y el impacto del núcleo familiar en ella. Se describe el deterioro de la relación entre la madre y la menor, así como el rechazo de esta hacia su madre, atribuido a la gestión inefic

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Informe Peritaje

Este documento presenta el informe pericial psicológico de un caso de disputa por la custodia de una menor. Se realizaron entrevistas con el padre custodio, la menor, y familiares de ambos progenitores. El informe analiza el estado psicológico y las competencias parentales del padre custodio, la situación de la menor, y el impacto del núcleo familiar en ella. Se describe el deterioro de la relación entre la madre y la menor, así como el rechazo de esta hacia su madre, atribuido a la gestión inefic

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PSICOLOGIA JURIDICA

INFORME PERICIAL

PRESENTA

Franklin Javier Burgos ID-602973

Norma Constanza Garcés Rosero ID-608125

Alba Carolina Melo Pabón ID- 605101

PRESENTADO A

Liliana Bastidas Martinez

SAN JUAN DE PASTO OCTUBRE 08 DE 2020


INTRODUCCION

todas las separaciones y divorcios son situaciones vitales estresantes, no solo para los
menores sino para el conjunto del sistema familiar, las separaciones y divorcios
contenciosos presentan ciertas características que agravan aún más la situación de los
hijos, llegando en ocasiones a producirse experiencias victimizantes para ellos. En parte,
esto es debido a que el sistema familiar en crisis se muestra incapaz de llegar a
soluciones y acuerdos por sí mismo, viéndose abocado a buscarlas en el auxilio judicial
que impondrá la solución. En este contexto jurídico familiar surgen a menudo intentos,
por parte de los padres, de influir en la voluntad de los menores debido a los múltiples
intereses, temores, incertidumbres, sentimientos vinculados a la ruptura de la pareja, etc.
Las aliniaciones parentales cumplirían así una finalidad: ganarse la voluntad de los hijos
aunque esto suponga impedir la normal relación de estos con el otro padre de familia.
Identificar estas dinámicas, su finalidad, la forma de llevarlas a cabo y las repercusiones
sobre los y las menores es una de las principales tareas que llevan a cabo los y las
profesionales de la psicología forense en el ámbito del derecho de familia. Si bien lo
deseable sería que los padres mantuvieran a los hijos al margen de sus disputas legales,
lo cierto es que la realidad demuestra, en multitud de ocasiones, lo contrario, dando lugar
a situaciones de rechazo, conflictos de aquien es leal el menor y alejamiento.

OBJETO PERICIAL

1 A petición del interesado, se realiza una evaluación de: 1) El estado psicológico de


Don Mario y de la contingencia con sus competencias parentales (idoneidad).
2) Valoración del estado psicológico de la menor Maria, de 15 años.
3) Valoración del núcleo familiar, así como del impacto educativo del mismo en las
diferentes esferas vitales de la menor Maria.
METODOLOGÍA

Para elpresente informe pericial psicológico, se han realizado diversas entrevistas, tanto
al progenitor custodio y a la menor (peritados), como a una parte extensa del núcleo
familiar (familiares del progenitor custodio peritado y familiares del progenitor no
custodio); y se ha realizado un análisis minucioso de la documentación aportada.

ENTREVISTAS

- Entrevistas semiestructuradas y observación a D. Mario con duración aproximada de


600 minutos el (18), (19) y (20) de (Noviembre) de (2014). - Entrevista semiestructurada
y observación a D. Benito (abuelo materno de la menor) con duración aprox. de 60
minutos el (21) de (Noviembre) del (2014). - Entrevista semiestructurada y observación
a Dña. José Fina (abuela materna de la menor) con duración aprox. de 60 minutos el (21)
de (Noviembre) del (2014).
- Entrevista semiestructurada y observación con Dña. María Dolores (tía y madrina del
progenitor no custodio) con duración aprox. de 30 minutos el (22) de (Noviembre) del
(2014).
- Entrevista semiestructurada y observación con Dña. Inés(abuela paterna de la menor)
con duración aprox. de 30 minutos el (22) de (Noviembre) del (2014).
- Entrevista semiestructurada y observación de la menor Maria con duración aprox. de
300 minutos el (día) de (mes) del (año).
- Entrevista telefónica con D. José Antonio (primo del progenitor no custodio) con
duración aprox. de 30 minutos el (23) de (Noviembre) del (2014). - Entrevista telefónica
con Dña. Blanca (prima del progenitor no custodio) con duración aprox. de 30 minutos
el (24) de (Noviembre) del (2014).
ANTECEDENTES DEL CASO

El presente informe pericial psicológico se enmarca en la disputa por la guarda y


custodia de la menor Maria, siendo actualmente D. Mario quien ostenta dicha condición
y ambos progenitores la patria potestad. Dña. Pilar posee la guarda y custodia del
menor Yago, segundo hijo nacido del matrimonio. En la actualidad, viven en el
domicilio de los abuelos maternos, la menor, su padre y los abuelos maternos, existiendo
además de una elevada conflictividad y dificultad en la comunicación entre los
progenitores, una ruptura significativa entre Dña. Pilar y su núcleo familiar de origen.
Dentro de la dinámica relacional de los diferentes subsistemas de la constelación
familiar, cabe destacar el explícito rechazo manifestado en los últimos años por parte de
la menor Maria hacia su madre, no existiendo una vinculación fortalecida en la
actualidad. Debido a estas particularidades se hace necesario, en primer lugar, valorar al
núcleo familiar en conjunto, especialmente profundizando en las aptitudes
(competencias) parentales del progenitor custodio, para poder valorar si existen patrones
disfuncionales que puedan tener un impacto negativo en la menor y, en segundo lugar,
realizar un estudio de la menor que permita comprender su funcionamiento psicológico,
para poder así abordar de manera eficiente las dificultades que pudiera presentar.

RECORRIDO PSICOBIOGRÁFICO

Refiriendo una infancia feliz a pesar del estigma que podía suponer para la familia el
abandono paterno, teniendo como referencia el marco rural en el que transcurrió su
crianza. Describe una buena adaptación a su grupo de iguales manifestado amistades
normalizadas, con vínculos basados en el respeto y la confianza. La relación con el
padre, que había sido nula durante estos años, se retomó a la edad de siete años, siendo
esta nueva relación superficial y derivando en profundos sentimientos de insatisfacción y
decepción. Manifiesta que el estilo educativo orquestado por su madre era flexible,
basado en el cariño, aunque con hincapié en el plano de la autonomía y la
responsabilidad, siendo un niño muy centrado en el área académica. El sistema de
normas era laxo, con tendencia al castigo negativo (retirada de estímulos reforzantes)
frente al positivo. Los abuelos se elevaban como figuras auxiliares de apoyo, tanto en el
plano educacional como en el emocional, aportando cariño y comprensión. Describe su
recorrido académico como normalizado, destacando un estilo relacional más bien pasivo,
retratándose como un niño tímido y reservado. En cuanto al plano laboral, manifiesta
sentirse satisfecho con su trabajo, realizando un balance positivo de su progreso laboral a
pesar de la existencia de picos elevados de estrés, fruto de periodos de elevada carga
laboral. Actualmente sigue trabajando en el mismo sitio, manifestando poseer solvencia
económica
En cuanto a la línea de vida circunscrita a su relación sentimental con Dña. Pilar, refiere
un noviazgo muy feliz y tradicional, sin ningún tipo de dificultad, matizando que fue su
primera relación seria. Empiezan a vivir juntos en el domicilio de la familia materna tras
la boda, matizando que la decisión de no independizarse completamente fue
consensuada, ante la propuesta de los padres de Dña. Pilar. Refiere que el nacimiento de
sus hijos tuvo un impacto positivo en el matrimonio, realizando una valoración muy
positiva del periodo vital citado. En cuanto a la génesis del conflicto con su mujer,
manifiesta que las desavenencias se fueron gestando paulatinamente, achacando los
problemas maritales a cambios en los hábitos y actitudes de Dña. Pilar. Dos años antes
de que se marchara, refiere una focalización de su tiempo en la utilización de
“WhatsApp”, horarios desestructurados, frialdad emocional, compras compulsivas y un
trato negligente hacia los niños, siendo el dicente el encargado de todas las labores de
cuidado y crianza hacia los menores. Manifiesta que la relación se fue degradando tanto
que en los últimos siete meses dormía en la habitación de Yago, erosionándose la
relación conyugal y por extensión el clima familiar, perdiéndose la comunicación. Ante
el incremento de las hostilidades y el distanciamiento de su mujer, asumió un
afrontamiento pasivo, y a pesar de que ella le había verbalizado su deseo de separarse, el
impacto emocional de la ruptura fue significativo. Tras la marcha del domicilio de Dña.
Pilar , presenta una demanda de divorcio contencioso, recayendo en la persona de D.
Mario tras la valoración técnica correspondiente, la atribución de la guarda y custodia de
la menor Maria, y en la persona de Dña. Pilar recae la atribución de la guarda y custodia
del menor Yago. En cuanto al impacto que tuvo la separación en los menores, refiere una
mejor adaptación de Maria, manifestando mayores dificultades en Yago. Retrata a su
hija como una menor responsable y trabajadora, aplicada a los estudios, educada, con
ciertas dificultades a la hora de relacionarse, pero con una buena vinculación con su
grupo de iguales. Nunca ha tenido problemas con alumnos o profesores. Asevera que
vive la posibilidad de irse con su madre con mucha preocupación. A la hora de valorar el
rechazo explícito de la menor Maria hacia su madre, hace hincapié en el carácter
paulatino de este y en el deterioro de la relación madre e hija debido a la gestión ineficaz
de la primera a la hora de comprender y tratar a la menor, siendo en ocasiones
imperativa e insensible a las necesidades de Maria. Pese a que la relación materno-filial
ya se había deteriorado durante la convivencia, el dicente pone de relieve un episodio
entre madre e hija que acaba por romper del todo la vinculación, exacerbándose la
actitud recelosa de la menor con su madre. A Maria le empiezan a molestar
comportamientos de su madre relacionados con un estilo de vida anárquico e invasivo,
sintiéndose presionada y juzgada por la figura materna (la presionaba para depilarse
zonas íntimas). En cuanto a la situación actual, refiere un sistema normativo adecuado,
basado en estilos de crianza democráticos, siendo nucleares el cariño y la comprensión,
con participación del núcleo familiar materno. Su ocio protector se divide entre
actividades relativas a la naturaleza (playa, senderismo) con familia o amigos. El rol que
ocupa dentro de su círculo de amistades es el de una persona discreta, no siendo líder ni
tampoco mostrando inercia ante los demás. Le gusta realizar actividades solitarias, pero
sin llegar a un punto de aislamiento, no destacándose dificultades para hacer amigos, ni
para relacionarse. Posee una amplia red de apoyo social, tanto con sus primos y abuelos
como con D. Mario y Dña. Blanca (primos de su madre) o Dña. María Dolores (tía
abuela).
La menor nace en el Hospital municipal el (11) de (abril) del (1999), siendo necesaria la
asistencia con ventosa durante el parto. Siempre ha vivido con sus padres y sus abuelos
en el domicilio familiar. Durante la infancia tuvo una enfermedad denominada
Rinofaringitis Refiere buenos recuerdos de la infancia, siendo los únicos momentos
negativos los relacionados con la enfermedad y las complicaciones derivadas de la
misma. Manifiesta buenos recuerdos con sus padres, matizando que su padre era más
cariñoso, sin realizar una valoración negativa de la madre en esa etapa vital. El
nacimiento de Yago fue experimentado positivamente, refiriendo ilusión y entrega. Su
recorrido escolar comenzó en cursos preescolares previos al colegio. Con tres años
comenzó en el CCCO del 2002 hasta el (2008), donde dio el salto al I.E.S. Realiza una
valoración óptima de su adaptación, refiriendo poseer un círculo de amigas pequeño pero
consolidado, con las que se siente a gusto y realiza actividades de ocio protector. En
cuanto a sus gustos, perfila de manera bien definida lo que le gusta y lo que no,
posicionándose a la hora de valorar como negativo aquellas actividades que por inercia
social son lo cotidiano dentro de su espectro de edad. Refiere que el tema de la
sexualidad es una cuestión secundaria para ella, siendo un tema que la genera
incomodidad, no sintiéndose a gusto hablando de ello. Manifiesta que de su círculo nadie
ha tenido novio, matizando que por el momento es un tema que no la preocupa. No suele
relacionarse con gente fuera de su círculo de amistades, refiriendo estar al margen de
conductas como fumar o beber por considerarlas inapropiadas y no “verle la gracia”.
Actualmente está en 9º refiriéndose sentirse cómoda en su rol de chica estudiosa, ya
que tiene altas expectativas en relación con las aspiraciones académicas. Se suele llevar
bien con su grupo de iguales, no refiriendo conflictividad. Se considera más madura que
parte de sus compañeros. Su relación con los profesores es positiva, sintiéndose
valorada. Su círculo más cercano, con quien refiere una correcta vinculación, es próximo
a sus gustos. Señala a Lorena, Laura y Carmen como su círculo de confianza, con
quienes se siente cómoda y realiza la mayor parte de las actividades de ocio que no hace
con su familia. El retrato que hace de sí misma es de una niña retraída pero espontánea
cuando está dentro de su zona de seguridad y círculo de confianza. La relación con su
hermano es tildada de cariñosa y cercana, manifestando que se echan de menos ahora
que están separados. Su principal preocupación son los estudios, preocupación que
ocupa un eje nuclear en su vida desde que es pequeña, refiriendo ponerse a prueba en
cada examen, realizando una serie de rituales que le dan seguridad como llevar un
amuleto (una “concha”), siempre el mismo bolígrafo, o la misma ropa (“polar rosa” y
“pantalones negros”). Refiere ser ordenada y perfeccionista, especialmente con los libros
de su habitación. Refiere una vinculación muy fuerte con su familia (a menudo tiene
preocupaciones acerca de la posible pérdida de alguien cercano), especialmente con su
padre y su abuela. Manifiesta que le gusta estar en el domicilio familiar, matizando que
si tuviera que irse con su padre a otro lado lo haría. Dentro de su círculo familiar cercano
destaca una buena relación con Dña. María Dolores, D. Mario y Dña. Blanca, refiriendo
que últimamente no ve demasiado a su abuela paterna, valorando no obstante la relación
como satisfactoria. Refiere que la relación con su madre en un principio era buena,
desgastándose con el tiempo. Manifiesta que todo su entorno la impulsa a hablar con su
madre, pero le llegan rumores de cosas que dice su madre sobre ella, sintiéndose
incómoda, aunque matiza que no les da mucha importancia a dichos rumores.

ENTREVISTAS CON LOS FAMILIARES

Las entrevistas con el núcleo familiar materno (seis informadores distintos, véase
Metodología) configuran un retrato coherente de una situación caracterizada por un
deterioro paulatino de la relación materno-filial previa a la ruptura, y una actitud por
parte de la madre negligente y disfuncional con relación al cuidado de su hija. Todos los
testimonios coinciden en indicar que el motivo de la ruptura recae en la marcha de la
figura materna del hogar, siendo D. Mario quien carga con todas las responsabilidades
propias del cuidado de los menores. Coinciden en remarcar sus deseos de fomentar la
buena relación materno-filial, poniendo de relieve igualmente, las adecuadas aptitudes y
actitudes del padre en el plano de los cuidados parentales, necesarios para salvaguardar
el bienestar de los menores.

EXPLORACIÓN PSICOPATOLÓGICA

Se muestra colaborador y establece buen rapport con el evaluador. Se encuentra bien


orientado en las tres esferas (temporal, espacial y alopsíquica), con un nivel adecuado de
conciencia y sin alteraciones atencionales. Tampoco se evidencian alteraciones en la
memoria, en la percepción ni en imágenes mentales. El lenguaje utilizado es adecuado al
nivel educativo. Sin alteraciones en el curso ni contenido del pensamiento, a excepción
de preocupaciones de tipo rumiativo, compatibles con la situación estresora
experimentada. En cuanto a la abstracción, es adecuada ya que presenta expectativas
realistas de futuro. Se presenta eutímico, el discurso se desarrolla de forma lógica y
congruente y con un tono afectivo vivo, siendo coherente en todo momento el contenido
con la emocionalidad que lo impregna. Por apreciación clínica, se evidencia una
inteligencia dentro de la normalidad. No impresiona dificultades en el abordaje de las
relaciones sociales, a pesar de mostrar un perfil reservado e introvertido. Mantiene un
buen círculo de amistades, especialmente con un amigo con el que coicidió en el servicio
militar. Cuando algo no sale como quiere tiende a la racionalización (comprender los
hechos desde un plano lógico). Procura funcionar de manera correcta y reflexiva, no
precipitándose en las decisiones, siendo planificador, ordenado y resolutivo. Su estilo de
afrontamiento es poco consistente, siendo tendente a la pasividad en conflictos de
contenido emocional por miedo a complicar las situaciones. Presenta una elevada
capacidad de insight, lo que se traduce tanto en la búsqueda activa del bienestar de su
hija, como en la búsqueda del crecimiento personal y de la satisfacción laboral. Parte de
esquemas rígidos en cuanto a la moral y el deber, sin ser los mismos resistentes a la
lógica, lo que le lleva a ser capaz de comprender otros puntos de vista contrarios al suyo
(i.e., es empático y flexible). No se impresiona hostilidad hacia su ex mujer. Su postura
es de preocupación, en consonancia con el núcleo familiar, refiriendo que le gustaría un
fortalecimiento del vínculo materno-filial.

EXPLORACIÓN PSICOPATOLÓGICA DE LA MENOR

La menor peritada se presenta aseada y con aspecto correcto. Durante los primeros
estadios de la entrevista Maria mantiene un contacto ocular intermitente, contestando
vagamente a las preguntas, defensividad que va descendiendo, estableciéndose
finalmente un adecuado rapport. Se encuentra bien orientada en las tres esferas, con un
nivel adecuado de conciencia y sin alteraciones atencionales. Tampoco se evidencian
alteraciones en la memoria, en la percepción ni en imágenes mentales. No presenta
alteraciones en el curso o contenido del pensamiento, presentando un lenguaje acorde a
su nivel educativo. Se impresiona eutímica, aunque con un poso de nerviosismo dentro
de la normalidad dada su edad y el contexto; presenta un adecuado ajuste del discurso y
la emocionalidad del mismo. Se aprecian esquemas rígidos relacionados con los
estudios, dibujando toda su identidad entorno a la esfera académica, y mostrando un
avanzado desarrollo moral (estadio autónomo frente al heterónomo). Presenta un insight
correcto, siendo consciente de que su forma de pensar y actuar no sigue la inercia social
propia de su edad. No se evidencian verbalizaciones negativas hacia la madre, aun así, la
menor muestra un rechazo resistente a la lógica, no definiendo de manera clara los
motivos que la llevan a sentir animadversión hacia la figura materna, mostrando
argumentos difusos más cercanos a lo emocional que a lo racional. No se impresiona un
discurso aprendido, sino más bien es parco en detalles, apreciándose elevada carga
emocional compatible con la cristalización del conflicto. El canal emocional de la
entrevistada se ve cercenado por una psicorigidez impropia de su edad, presentando
manías, rituales, perfeccionismo y excesiva búsqueda del orden en su día a día,
otorgándole notoria importancia a los horarios y hábitos tanto familiares como
académicos. A pesar de mostrarse relajada y cómoda en su trato familiar, su
comunicación emocional tanto verbal como no verbal resulta poco fluida, llegando a
sentirse incómoda cuando la muestran afecto. La esfera sexual está absolutamente
reprimida, mostrando una cerrazón absoluta al tema.

INTEGRACIÓN DE DATOS

Se descarta la presencia de psicopatología, no existiendo tampoco dificultades en el


plano relacional. Presenta un adecuado repertorio de estrategias de afrontamiento activo
del estrés, por lo que las situaciones conflictivas son neutralizadas de manera óptima,
ajustándose adecuadamente a las diferentes esferas de su vida. Sin embargo, este
afrontamiento activo se torna pasivo antes choques de carácter interpersonal,
especialmente cuando hay una elevada carga emocional. En cuanto al perfil como
cuidador, se dibuja a un padre caracterizado por elevada responsabilidad y reflexividad.
Muestra una tendencia a la planificación y el orden a la hora de tomar decisiones, siendo
resolutivo y asertivo a la hora de desempeñar sus hábitos de crianza, a través de
esquemas educativos flexibles y democráticos, alejándose de normativas punitivas o
estilos negligentes. En términos generales, se trata de un patrón tradicional –en
consonancia con el medio rural en el que vive–, con carencias y puntos fuertes, pero en
ningún punto dañino.
La integración de los datos procedentes del análisis documental y de las entrevistas junto
con los resultados de las pruebas de evaluación psicológica administradas, perfilan a una
menor con notables dificultades en las esferas personal y social. A pesar de que las
pruebas están cumplimentadas con un estilo de respuesta tendente a ofrecer una imagen
de sí misma favorable, lo que es compatible con las características intrínsecas a este tipo
de procesos y a su propia personalidad, despuntan parámetros circunscritos al plano
interpersonal y emocional. Cabe destacar una identidad focalizada en aspectos
académicos y morales, con un sentido del bien y del mal poderosamente definidos,
focalización que actúa de manera compensatoria a los profundos sentimientos de
inseguridad y desapego que experimenta. El plano social se eleva como una fuente de
desasosiego e incomodidad, sentimientos de los que huye a través del control y la
búsqueda de círculos de seguridad donde no se sienta juzgada, funcionamiento que
traslada a todos los aspectos de su vida, siendo la psicorigidez su manera de gestionar la
realidad circundante y presentando una verdadera intolerancia a la impredecibilidad. A
nivel emocional presenta una significativa inhibición en la vivencia emocional,
sintiéndose incómoda incluso con personas cercanas a su círculo a la hora de expresar y
recibir cariño, teniendo su máxima expresión esta inhibición en el plano de su
sexualidad.

FORMULACIÓN FORENSE

Para la comprensión del estado psicológico de D. Mario en el momento actual es


necesaria la realización de un estudio psicobiográfico que aporte perspectiva sobre el
recorrido vital del mismo. La situación actual se enmarca en el litigio por la custodia de
la menor, siendo este proceso contencioso un foco tensional para el sistema familiar. D.
Mario parte de una infancia marcada por la ausencia de la figura paterna, creciendo en
un clima educativo de corte tradicional, con un ensalzamiento desde los primeros
estadios vitales del sentido del deber y la moral. Desde sus primeros años, se forjan
esquemas de elevada responsabilidad e identidad en torno al buen hacer, basándose en lo
que es correcto y lo que no. De esta manera, se gesta en D. Mario una dimensión moral a
través de la cual observar el mundo y posicionarse en él. Todos los pasos que ha
realizado han sido desde el control y la reflexividad, desde el conservadurismo y la
razón, evitando tomar riesgos y mediante la búsqueda de lo correcto. Las actitudes y
valores de D. Mario se convierten en un cauce a través del cual construye la realidad y
opera en ella, presentando una personalidad tendente al orden, la perfección y, en
ocasiones, la psicorigidez, huyendo así de la impredecibilidad y la precipitación.
Partiendo de esta forma de entender el mundo, se configura un estilo de crianza basado
en la prudencia y la reflexividad, ofreciendo en su estilo educativo la propia esencia
conservadora que impregnó su educación y que destila el ambiente rural en el que se ha
desarrollado, estilo que no se eleva como iatrogénico en sí, pero que guarda puntos
fuertes y puntos débiles. La ruptura del matrimonio no solo supone un evento estresor,
sino que constituye una ruptura de sus esquemas vitales, lo cual supone un giro
complicado de gestionar desde lo moral y racional. Su arsenal de estrategias para el
afrontamiento de la situación resulta óptimo en la medida en que, a pesar de poseer baja
dominancia, funciona desde la resolución empleando todas las estrategias necesarias
para ir resolviendo tanto los problemas cotidianos como los sucesos estresores. Parte de
su estrategia para la resolución de la problemática ha sido la sinergia con el núcleo
familiar materno de la menor, constelación familiar cercana que comparte su forma de
ver la realidad y valida sus actitudes y valores, lo que, por una parte, permite una
permeabilidad y simbiosis en cuanto a estilos de crianza, pero por otra, polariza los
patrones educativos hacia una sola manera de entender el mundo.

DISCUSIÓN FORENSE

Los conflictos familiares son considerados como un estresor de primer orden, originando
grandes dificultades de adaptación y afectando tanto a los adultos como a los niños,
especialmente en todo lo relacionado con las pautas de contacto tras la ruptura (Johnston
y Campbell, 1988; Leventhal, Kelman, Galatzer-Levy y Kraus, 1999). Las rupturas
sentimentales suelen ser un acontecimiento traumático, con efectos adversos en el
bienestar de las personas, trayendo consigo ansiedad, tristeza y problemas de
comunicación, que a menudo acaban por cristalizar en problemas de salud en general
(Williams y Umberson, 2004), y psicológicos en particular (Yárnoz-Yaben, 2008); no
existiendo en el caso de D. Mario indicadores psicopatológicos de interés, ya que ha
realizado una adecuada gestión de lo acontecido. Asimismo, D. Mario posee una amplia
red de apoyos en torno al núcleo familiar, siendo este un buen predictor del ajuste
postdivorcio (Wang y Amato, 2000). Se trata de un individuo sin psicopatología ni
rasgos desadaptativos de personalidad, con buena capacidad de insight y un estilo de
afrontamiento activo y estilo atribucional positivo, fundamentado principalmente en una
explicación del mundo externa, inestable y específica, elevándose como una fortaleza
frente a situaciones estresoras (Hilsman y Garber, 1995; Metalsky, Halberstadt y
Abramson, 1987). En cuanto a la personalidad, D. Mario presenta una constelación de
rasgos adaptativos, sin que existan carencias significativas, compatible con una
estructura eficiente y funcional. La personalidad es un elemento amplio y
multidimensional (Friedman y Schustack, 2011; Polaino, Cabanyes y Pozo, 2003),
siendo eficiente en la medida en que se enfrenta a las demandas del entorno con éxito
(Fueyo, Martín y Dapelo, 2010). Una vez que quedan descartadas la presencia de
psicopatología y rasgos desadaptativos de personalidad, el siguiente nivel de análisis
recae en aquellas aptitudes o competencias parentales del progenitor circunscritas al
ámbito atencional y de cuidado de la menor a su cargo. A la hora de valorar el grado de
idoneidad parental, hay que centrarse en dos puntos que constituyen las principales
capacidades tuitivas en un progenitor: 1) aquellas características internas del sujeto que
lo convierten en un sujeto hábil para el adecuado cuidado de la menor; 2) aquellos
factores externos que se elevan como protectores y que realizan una cobertura de las
necesidades, tanto personales como de los hijos. Los cuidadores deben reunir una
combinación adecuada de control y autoridad (Musitu, Román y Gracia, 1988), así como
una adecuada capacidad para expresar afectos y gestionar emociones. D. Mario posee
una tendencia destacada hacia la comunicación y el estilo educativo asertivo, utilizando
la negociación como vehículo de comprensión, fomentando de esta manera una
adecuada transición de la heteronomía a la autonomía a través de un sistema de
contingencias alejado de pautas punitivas, siendo el objeto del sistema de normas, el
aprendizaje y la toma de conciencia por parte de la menor del peso de las consecuencias
y su responsabilidad en ellas. Entre las competencias parentales más importantes, se
destacan la capacidad de autocontrol y de manejo del estrés (Azar y Cote, 2002) y la
existencia de un vínculo afectivo adecuado en torno al área relacional que incluye ocio
compartido, atención y asesoramiento (Bayot, Hernández y de Julián, 2005). Otros
autores, destacan aspectos como la inteligencia emocional, la flexibilidad y la empatía
(Rodrigo et al., 2008), características que se observan en D. Mario. El estudio de D.
Mario, arroja un perfil con adecuadas competencias parentales, siendo los puntos fuertes,
el principio de responsabilidad, la reflexividad, el equilibrio emocional y la
comunicación asertiva; además, posee una estabilidad económica y una generosa red de
apoyos familiares que actúan como figuras auxiliares para el cuidado de la menor, no
solo desde lo meramente práctico si no desde lo afectivo, al ser parte de esta red social
los familiares de primer orden (i.e., abuela, tíos y primos). Presenta una infraestructura
óptima, con una disponibilidad que le ofrece un margen temporal más que adecuado para
la cobertura de todas las necesidades atencionales y de cariño de la menor, además de
solvencia económica.
El hogar es el contexto donde se interiorizan las primeras normas, valores y modelos de
comportamiento, por lo que su estudio es imprescindible. La valoración del núcleo
familiar arroja la existencia de puntos tanto fuertes como débiles, siendo necesario
conocer la idiosincrasia de las estructuras familiares de corte rural/tradicional para
realizar un análisis ajustado a la realidad.
Este tipo de casos, con dos padres enfrentados, son susceptibles de que la hostilidad
emanada de la conflictividad entre los progenitores acabe impactando negativamente en
el bienestar del menor. Los problemas en las comunicaciones, la presencia de
discusiones o la génesis de conflictos de lealtad, hacen que, en muchas ocasiones, los
menores padezcan los efectos de una infoxicación judicial que deriva en una
victimización secundaria, no sabiendo qué se espera de ellos y generando en
consecuencia sufrimiento psicológico. Los estudios indican que solo un 25% de los
cónyuges crean un entorno de apoyo mutuo y coparentalidad, y entre un 15 y 20%
mantienen una elevada conflictividad incluso dos años después de la separación (Cantón,
Cortés y Justicia, 2002). Para amortiguar el impacto de la ruptura en los menores, es
fundamental que los padres eviten confrontaciones, fomentando la cooperación en
materia seguridad y afecto incondicional para salvaguardar el correcto desarrollo del
menor (ChaseLansdale y Hetherington, 1990). Se recomienda una gestión del conflicto
que proteja a la menor ante las hostilidades de los padres, favoreciendo la co-
parentalidad para garantizar su bienestar. De igual manera, se recomienda cautela a la
hora de someter al menor a una sobreexposición de evaluaciones psicológicas,
realizándose estas exclusivamente cuando la situación lo requiera, a expensas del criterio
de los profesionales en la materia, y en relación con aquellas medidas que vayan actuar
como modalidad de protección. En el caso presente, se trata de una situación que actúa
en detrimento de la menor debido a la débil vinculación entre madre e hija, siendo
necesario el fortalecimiento de dicho vínculo de cara a favorecer la relación, fomentando
un normo-desarrollo futuro. Como aspecto nuclear, de igual manera, se halla la
personalidad de la peritada. Aunque la personalidad no está formada, la adolescencia en
una época crucial para la forja del prisma a través del cual los individuos construyen el
mundo y se posicionan en el mismo, por lo que resulta indispensable trabajar con
aquellos aspectos susceptibles de ser mejorados, con el objetivo de reducir posibles
perjuicios emanados de estructuras de personalidad poco adaptativas. En el caso que
atañe, existen dos focos principales en los que trabajar, interrelacionados entre sí y
difícilmente explicables el uno sin el otro. En primer lugar, se ha de trabajar en los
niveles altos de rigidez, ya que la menor posee una estructura de personalidad tendente a
lo anancástico, con rituales, pautas de orden diarias, perfeccionismo, rigidez en cuanto a
hábitos y horarios, y un sentido de la identidad muy focalizado en lo académico,
existiendo un cauce emocional cercenado que tiene su impacto en la esfera sexual e
interpersonal, pudiendo el día de mañana derivar en una asincronía evolutiva severa y un
perfil egodistónico con numerosas problemáticas en las partes citadas. Por esta misma
razón, se recomienda intervenir con el núcleo familiar proporcionando psicoeducación
en aquellos aspectos de sus patrones de crianza que validan actitudes de la menor
fomentadoras de la cristalización de hábitos y creencias que pueden tener un eco futuro
desadaptativo, así como trabajar con Maria en terapia, para potenciar sus carencias y
acompañarla con el objetivo de pulir aquellos aspectos de su personalidad susceptibles
de generar desadaptación, trabajando de manera paralela la vinculación con la madre.
CONCLUSIONES

PRIMERA: la evaluación psicológica realizada se estima que D. Mario no presenta


ningún tipo de psicopatología. Presenta una personalidad con rasgos adaptativos y
notables fortalezas en torno a las dimensiones de responsabilidad, reflexividad y
resolución de problemas, con estrategias de afrontamiento adecuadas. SEGUNDA: D.
Mario presenta adecuada adaptación a las diferentes esferas de su vida y un buen ajuste
postdivorcio, presentando metas realistas, así como un adecuado repertorio de aptitudes
personales para hacer frente a las demandas del entorno. TERCERA: En cuanto a sus
aptitudes parentales, no hay indicadores de disfunción, constituyéndose como un perfil
idóneo como cuidador, con potencialidades circunscritas a la comunicación asertiva, la
estabilidad emocional y el principio de responsabilidad y autonomía. Se resaltan factores
de protección y una buena red de apoyo, con figuras auxiliares, disponibilidad temporal
y estabilidad económica. CUARTA: El núcleo familiar se constituye como adecuado
para el cuidado de la menor, siempre y cuando se trabaje con él para optimizar los
patrones educativos, favorecer la vinculación materno-filial y abordar posibles
dificultades de la menor. QUINTA: Maria presenta una tendencias perfeccionistas,
rituales, búsqueda del orden, hiperresponsabilidad, gustos restringidos, dificultades en
las relaciones sociales, identidad focalizada en el plano académico y canal emocional
cercenado. Dicha configuración de personalidad no solo responde a un patrón educativo,
sino a un valor constitucional, pudiendo originarse dificultades futuras si no se trabajaba
sobre ella, y cristalizándose en una personalidad con carencias en la esfera social.
SEXTA: Se recomienda trabajar con la menor desde lo terapéutico y el propio núcleo
familiar, evitando cambios drásticos que puedan producir sufrimiento o erosionar la
adaptación presentada por la misma.
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