Efectividad interpersonal
El ejercicio de la Asertividad
Se trata de una habilidad social y comunicativa, para hacer efectivos nuestros derechos respetando los
derechos de los demás. Las conductas menos efectivas que solemos desplegar son la inhibición (postura
pasiva) o la agresión. Normalmente nos desviamos hacia alguno de estos extremos, un poco más, un poco
menos.
La asertividad no se trata de un punto medio entre estas dos posturas poco efectivas, sino de una
alternativa superadora. Las posturas pasivas o agresivas, prestan atención a la “intención” detrás de la
conducta, utilizan juicios en su comunicación y se orientan por supuestos de cómo “deberían” o no
“deberían” actuar las demás personas.
Veamos un ejemplo:
Situación: alguien se retira de la mesa y no levanta los platos
Comunicación
Agresiva Pasiva Asertiva
“Vos me estás tomando (Me gustaría que me “Me podrías ayudar
Asertividad el pelo? No soy tu ayudara... pero no lo hace a levantar la mesa”
empleada!” a propósito, a mi no me
cuesta nada)
Reconoce pedir colaboración pedir colaboración pedir colaboración
su derecho con la limpieza con la limpieza con la limpieza
No atiende a la
intención del otro, “me lo hace a propósito” “no lo hace a propósito” no se engancha a suponer
ajustándose a la sin evidencia
situación
Deja de lado “me tomás el pelo, (no me cuesta nada) solo atiende a los hechos
los juicios no soy tu empleada”
Respeta y ejerce
no respeta el derecho (me gustaría... pero) pide concretamente
su derecho
del otro a no ser enjuiciado lo que necesita
+5493512083408
PSICOTERAPIA Lic. Soledad Augier
psi_soleaugier COGNITIVACONDUCTUAL MP 9906
Efectividad interpersonal
El ejercicio de la Asertividad
Estrategias para planificar y practicar respuestas asertivas
1. Atendamos a los hechos y no a las interpretaciones (juicios) de la situación para contarle al otro,
exactamente, a qué estamos reaccionando.
2. Usemos expresiones en primera persona del singular. Las expresiones airadas suelen empezar con la
segunda persona del singular o del plural y atribuyen a alguien alguna culpa, ej. “siempre pensás en
vos primero”. Eso pone al interlocutor a la defensiva y es menos probable que escuche lo que
tenemos que decir. Las respuestas asertivas suelen empezar en primera persona y expresan nuestras
reacciones, necesidades y deseos, ej. “me gustaría que escucharas lo que pienso”
3. Reconozcamos la verdad de las quejas sobre nosotros, pero hagamos valer al mismo tiempo nuestros
derechos. Por ej, alguien nos pide que hagamos algo, le decimos que no y esa persona dice: “pero
necesito que lo hagas y me parece egoísta que no me ayudes”, podemos responder: “entiendo que
estés decepcionado, pero tengo que decirte que no porque ahora estoy muy cansado, y no es por
egoísmo, es porque debo cuidarme”
4. Expresemos nuestras necesidades con claridad y concisión en lugar de esperar que los demás
adivinen. No supongamos que los demás saben lo duro que es para nosotros pedir las cosas. Lo
asertivo es pedir ayuda directamente, decir qué necesitamos y expresar nuestras expectativas con
claridad. Dejando de lado los juicios.
5. Fijémonos más en la asertividad que en sus resultados. Aunque no hay garantías de que cada
expresión asertiva de lugar a un resultado deseado, es probable que la constancia en la comunicación
asertiva produzca, con el tiempo, más relaciones positivas.
Pensamientos y supuestos que interfieren con la asertividad
Si me quieres de verdad, sabrás que necesito.
No les gustaré a los demás si digo que no.
¿Para que me voy a molestar? De todos modos no conseguiré lo que quiero.
Esto no compensa la discusión que va a provocar.
Puedo vivir con ello tal como es.
Si alguien no me habla con amabilidad, no tengo por qué ser amable con él.
Fuentes: El control de tu estado de ánimo. Greenberger y Padesky. 2016
Manual de entrenamiento en habilidades. DBT. Centro Validar Córdoba
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Efectividad interpersonal
El ejercicio de la Asertividad
Un problema frecuente en el ejercicio de la asertividad puede darse cuando no sabemos reconocer
nuestros derechos. No siempre tenemos claro, que podemos expresar nuestras molestias. Pensamos por
ejemplo, “no puedo decir tal cosa...”, “no corresponde...”, “esto es problema mío, por lo tanto yo debo
solucionarlo o pasarlo como pueda”. El siguiente es un listado de derechos que puede ayudarnos a identificar
situaciones difíciles.
¿Reconocés tus derechos?
Entre otras cosas, tengo derecho a:
* cometer errores
* tener mis propias opiniones y creencias
* cambiar de idea, opinión o actuación
* expresar una crítica y a protestar por un trato injusto
* pedir una aclaración
* intentar cambiar lo que no me satisface
* pedir ayuda o apoyo emocional
* sentir y expresar el dolor
* ignorar el consejo de los demás
* negarme a una petición, decir “no”
* estar solo, aún cuando los demás deseen mi compañía
* no justificarme ante los demás
* no responsabilizarme por los problemas de los demás
* no anticiparme a los deseos y necesidades de los demás y a no tener que intuirlos
* no estar pendiente de la buena voluntad de los demás
* responder, o no hacerlo
* ser tratado con dignidad
* tener mis propias necesidades y que sean tan importantes como las de los demás
* experimentar y expresar mis propios sentimientos, así como a ser mi único juez
* detenerme y pensar antes de actuar
* pedir lo que quiero
* hacer menos de lo que soy capaz de hacer
* decidir qué hacer con mi cuerpo, tiempo y propiedad
* hacer cualquier cosa, mientras no vulnere los derechos de otra persona
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