La Economía Social de Mercado (ESM) es un sistema económico que
combina la necesidad de libertad económica, con la justicia social. Este
sistema reconoce que un mercado altamente eficiente, que satisface todas
las necesidades de una sociedad no es suficiente. Le atribuye al Estado el
derecho y la obligación de intervenir cuando se produzca una pérdida de
intereses sociales legítimos reconocidos.
POR NOREYMA PAZ
[email protected]Acerca de la Economía Social de Mercado
La Constitución Política del Perú del año 1993, en el Titulo III: Del régimen
Económico, Capítulo I, Principios Generales, en su artículo 58, reza que:
“Economía Social de Mercado. La iniciativa privada es libre. Se ejerce en
una economía social de mercado. Bajo este régimen, el Estado orienta el
desarrollo del país, y actúa principalmente en las áreas de promoción de
empleo, salud, educación, seguridad, servicios públicos e infraestructura.”
El Artículo 59.- Rol Económico del Estado. El Estado estimula la creación de
riqueza y garantiza la libertad de trabajo y la libertad de empresa, comercio
e industria. El ejercicio de estas libertades no debe ser lesivo a la moral, ni a
la salud, ni a la seguridad pública. El Estado brinda oportunidades de
superación a los sectores que sufren cualquier desigualdad; en tal sentido,
promueve las pequeñas empresas en todas sus modalidades.
Ambos artículos refieren como el sistema denominado Economía Social de
Mercado (ESM) y las condiciones necesarias para su funcionamiento, tienen
rango y fuerza constitucional en el país. Siendo este su basamento
legal, nuestro vocero, el Doctor Alberto Cruces Burga -asesor jurisdiccional
del Tribunal Constitucional- considera al respecto de su reconocimiento
legal: “El Perú es muy particular en ese sentido pues se recoge la ESM
directamente en la Constitución por lo que esta funciona más bien como un
régimen económico del cual se desprenden una serie de principios que
obligan a poderes públicos y privados, y que, en general, regulan la vida
económica del país”. Lo conceptualiza como una opción política
económica, que en el caso peruano ha sido asumida por el Estado. Cuyo
rango constitucional implica que los demás ordenamientos jurídicos, deben
adaptarse a ella.
Diego Macera,
Economista y Gerente del Instituto Peruano de Economía IPE
Por su parte, el economista y gerente del Instituto Peruano de Economía
IPE Diego Macera, refiere que el término Economía Social de Mercado,
puede tener varias interpretaciones de acuerdo al enfoque que se le dé, sin
embargo, considera que para poder entenderlo es necesario focalizarse en
sus dos apellidos: El social y el de mercado. La parte social apunta hacia
un conjunto de reglas en el que esta economía de mercado se tiene que
basar para salvaguardar los derechos de los trabajadores, para estructurar
los incentivos de modo que lleguen el mayor beneficio a la mayor cantidad
de gente, para que los excedentes sean redistribuidos para garantizar
igualdad de oportunidades. Por su parte el segundo apellido que es el de
mercado “apunta a una libertad económica, para contratar, para
emprender, para comprar, libertad de iniciativa económica privada, libertad
de precios.“
Ambas definiciones soportan la propuesta por MüllerArmack -considerado
el padre fundador de este término, en su obra Wirtschaftslenkung und
Marktwirtschaft (Dirección económica de mercado de 1946) la ESM debe
ser entendida como la “combinación del principio de la libertad del mercado
con el principio de la equidad social.
Las conceptualizaciones de los autores apuntan al hecho que el Estado
debe garantizar las libertades de los medios de producción, dentro del
marco de su responsabilidad social y favorecer un alto grado de apertura de
los mercados en los ámbitos interno y externo. Está obligado a evitar
intervenciones innecesarias que limiten la acción del mercado, a no ser que
se produzcan situaciones que sean necesario corregir. Lo más importante
es que el Estado debe fijar un conjunto de normas jurídicas, que delimiten el
ámbito dentro del cual pueden desarrollarse las actividades económicas.
La Economía Social de Mercado señala que el mercado en combinación
con la propiedad privada de los medios de producción, constituye tanto la
modalidad más eficiente de coordinación económica, como también una
condición necesaria para garantizar la máxima libertad política. En
conclusión, el Estado debe velar por el buen funcionamiento del mercado lo
cual significa, que le confiere al mercado un margen de acción necesario y
que por principio no interfiere en el juego de la oferta y de la demanda.
Beneficios de la Economía Social de Mercado
Este sistema de gobierno apunta al crecimiento económico del país, y por
ende a conseguir mayor bienestar y oportunidades para la población. Se
fundamenta en la organización de mercados como un sistema óptimo de
asignación de recursos que busca corregir los posibles excesos o
desbalances que se ocasionen en los sistemas económicos de libre
mercado. Sobre este tema Alberto Cruces Burga, considera que la gran
ventaja de este sistema radica en la flexibilidad que lo caracteriza, que
promueve principios como el de la subsidiariedad y solidaridad.
“El principio de subsidiariedad funciona en ambos sentidos: el Estado debe
abstenerse en favor del mercado, pero también debe intervenir cuando sea
necesario”. En tal sentido que “Una comprensión razonable del rol del
Estado a partir de la Economía Social de Mercado permite justamente
enfocarse en objetivos sociales de gran impacto en la población. En
particular, creo que esta perspectiva es importante para superar la brecha
de servicios públicos que sigue siendo un problema grave en nuestro país”.
El principio de la responsabilidad personal por su parte, establece que la
política estatal debe afectar en el menor grado posible la libertad y la auto-
responsabilidad. Dicha responsabilidad requiere autonomía, la cual se
relaciona con el desarrollo de la persona y de su relacionamiento con sus
diferentes pares.
La solidaridad se basa en la responsabilidad mutua, éticamente fundada,
entre los integrantes de diferentes grupos sociales. Esto contiene un
componente ético, como el respeto y la responsabilidad por los demás, en
especial con aquellos que cuentan con menos posibilidades. Y por otra
parte tiene una serie de componentes económicos como la mejora de la
convivencia.
Sobre el aporte al crecimiento económico, Diego Macera, considera que lo
fundamental radica en la necesidad de generar los excedentes necesarios
que permitan cerrar las brechas de la población más vulnerable, y esto se
logra con el crecimiento empresarial propio de la economía de mercado. “Si
no se tiene una economía libre con los incentivos económicos correctos,
simplemente no hay crecimiento económico y eso se demuestra a nivel
global y no solo en el Perú”. Macera opina que los incentivos para
emprender y para trabajar, son la columna vertebral de cualquier economía;
porque si no hay generación de riqueza no se tiene nada. No es posible
cerrar esas brechas comprometiendo los incentivos económicos que
generan los excedentes.
Para consolidar este sistema y generar riquezas y poder redistribuir a la
población, es fundamental contar con instituciones públicas solidas que
funcionen como su soporte; solo contando con poderes públicos autónomos
y eficientes se garantiza contar con los mecanismos políticos y jurídicos
necesarios para que la economía de Libre Mercado funcione
correctamente. Macera señala sobre esto, que este modelo solo funciona
cuando se tiene instituciones públicas, competentes, confiables y eficaces,
“la contraparte de creer que este modelo es malo porque está a favor de los
más poderosos y está comprometido con la corrupción es un error, la
verdad la falta de institucionalidad y la corrupción terminan siendo un cáncer
para los incentivos del modelo, no se tiene un sistema económico funcional
sino está anclado en instituciones que puedan garantizar un acceso a la
justicia eficiente y predecible” . Es necesario según su consideración un
sector público que de confianza y predictibilidad sobre las regla de juego.
Economía Social Mercado con los ejes estratégicos del Plan
Bicentenario: El Perú hacia el 2021.
El Plan Bicentenario: El Perú hacia el 2021 es el Plan Estratégico de
Desarrollo Nacional basado en el Acuerdo Nacional y en las 31 Políticas de
Estado que suscribieron las fuerzas políticas y sociales en el año 2002.
Dicho plan contiene las políticas nacionales de desarrollo que debe seguir el
país. Se han definido seis ejes estratégicos: 1. Derechos fundamentales y
dignidad de las personas 2. Oportunidades y acceso a los servicios 3.
Estado y gobernabilidad 4. Economía, competitividad y empleo 5. Desarrollo
regional e infraestructura 6. Recursos naturales y ambiente.
Alberto Cruces Burga opina al respecto, que la Economía Social de
Mercado ha sido incorporada expresamente en el Plan Bicentenario en el
cuarto eje estratégico referido a economía, competitividad y empleo. Este
eje el plan sustenta una política económica estable y previsora que aliente
el crecimiento económico sostenido mediante la inversión privada y pública
en actividades generadoras de empleos dignos. Todas estas son
condiciones indispensables para este objetivo la reducción del subempleo y
el desempleo, la mejora de la competitividad, la inversión y la presión
tributaria, y la mayor estabilidad macroeconómica.
Sin embargo, al respecto consideró que “esta es una incorporación limitada
y que restringe el ámbito de proyección del régimen económico, el cual
también se vincula estrechamente con el segundo eje relacionado a los
servicios públicos y la inversión social”. El segundo eje contempla el
crecimiento con democratización de los servicios públicos, se compromete a
lograr para el 2021 el acceso equitativo a servicios fundamentales de
calidad, como la educación, la salud, el agua, el saneamiento, la
electricidad, las telecomunicaciones, la vivienda y la seguridad ciudadana.
Según su consideración el enfoque utilizado no es errada, la ESM funciona
como un puente entre los principios constitucionales y las políticas de
crecimiento económico
Alberto Cruces Burga,
Asesor Jurisdiccional del Tribunal Constitucional
la apertura de mercados, la estabilidad monetaria, la competitividad, lo que
la vez también son principios económicos de la ESM. Considera que el
problema pudo haber estado en desvincular este sistema de sus demás
interacciones, tanto en el segundo eje, donde la educación es vital, como en
los referidos a gobernabilidad, en el que el indicador de calidad regulatoria
se vincula estrechamente al principio de subsidiariedad.
Economía Social de Mercado y Desarrollo Sostenible
La referencia más relevante de la este sistema, es que la misma, es una
forma de actividad económica que debe alcanzar un equilibrio entre los
objetivos económicos, sociales y medioambientales. Es un modelo de
desarrollo que está definitivamente en contraste con los enfoques de
maximización de beneficio y promueve la protección medioambiental y el
empoderamiento económico y político de las personas desfavorecidas y de
otras personas implicadas en la justicia social y medioambiental.
El especialista consultado Cruces Burga indicó que sobre esta temática, que
tradicionalmente se concebía la ESM como una fórmula de balance de
elementos sociales y de mercado, pero a ese binomio se ha agregado ya
desde hace unos años una dimensión ambiental, “Que incluye una serie de
principios que atienden a la preocupación por la satisfacción de
necesidades y calidad de vida de las generaciones futuras. En nuestro país
esto ha tenido un correlato incluso constitucional pues a pesar de
encontrarse expresamente en la Constitución, ha sido desarrollado por el
Tribunal Constitucional en la sentencia sobre las Regalías Mineras (00048-
2004-AI/TC)”. A su juicio no se pueden entender las libertades económicas
como derechos intocables, sino que deben ser ejercidos en armonía con los
derechos “no solo de quienes estamos hoy aquí sino de quienes vienen tras
nosotros”.
Para Diego Macera, la única manera de tener un crecimiento sostenido de
las empresas es manteniendo una visión integral entre lo ambiental y lo
social, y de hecho refiere como varios países han intentado probar esta ruta
alterna y se les hizo difícil continuar con éxito. Sin embargo, señala que hay
aspectos importantes a destacar cuando se habla de sostenibilidad y uno de
esos es el tener las necesidades básicas cubiertas, porque no es lo mismo
pensar en sostenibilidad cuando se tiene un ingreso per cápita suficiente,
como es el caso de muchos países europeos desarrollados, pero
justamente esto no es lo que se tiene en el Perú donde el ingreso per
cápita es mucho menor. “Tenemos una serie de vulnerabilidades sociales
(porcentaje de pobreza, carencia en nutrición, entre otras) que hacen
entender las consideraciones de la sostenibilidad de forma distinta. Las
prioridades van de la mano de cerrar las brechas de oportunidades de
población más vulnerable. Y ese es punto central de una economía social
de mercado”.
Es tal la magnitud del Desarrollo Sostenible en un sistema de Economía
Social de Mercado, que quedan plasmado en el ya mencionado Plan
Bicentenario, en el eje número 6 sobre los Recursos Naturales y Ambiente,
según el cual, los recursos naturales tienen un papel estratégico, ya que son
fundamentales para el sostenimiento de la economía del país porque
contribuyen a la satisfacción de las necesidades de la población y al
desarrollo de actividades productivas generadoras de bienes y servicios
dirigidos tanto al mercado interno como externo.
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Bicentenario