ÉTICA Y POLÍTICA
Patricio Aylwin Azócar
Resumen
Entre la ciencia politica y la política existe relación, pero también diferencias, es que el primero
estudia los fenómenos que surgen en el acontecer político y el político es el que actúa en esos
fenómenos. Es por ello por lo que, todas las enseñanzas que trae la ciencia politica no debería
dejarse de lado para el político, así podrá consolidar su conducta y desenvolvimiento
adaptándolo a su país, a su realidad. La historia ha demostrado, la realidad de diferentes países
desde la transición de gobiernos dictatoriales hasta democráticos, despertando el interés y
preocupación por la ciencia politica, con sus estudios sumamente útiles para guiar nuestra
conducta.
Un tema que también exige estudio es el régimen político, reflexionar los pro y contras antes
de tomar alguna decisión, necesariamente el país tiene que tomar conciencia y saber que es lo
que significa un sistema político y como podría funcionar uno distinto. Universidades,
institutos, asociaciones deben promover esos análisis, investigaciones, debates y todo lo que se
pueda sobre la materia, pues no se podría tomar decisiones importantes sin antes haberlas
analizado y llegando al consenso mucho más en un ámbito político. El consenso sería un buen
camino para lograr los resultados que tanto anhelan los ciudadanos, lo que sea impuesto por la
mayoría o minoría no llevará a un camino pacifico ya que vivimos en una sociedad, en
convivencia colectiva deberá ser aceptado colectivamente.
Lo más importante y fundamental dentro de la Ciencia Política es concordar la conducta
política con los valores éticos en los cuales se cree y que la sociedad comparte. La mala fama
de la actividad politica parte de la desconfianza hacia los políticos que se le ve con ojos
juzgadores de que siempre hay algo malo en ellos. Como Maquiavelo cuando aconsejo al
Príncipe: “aprender a no ser bueno” sin duda eso reafirma la desconfianza y recelo respecto a
la política. Así como él, Lord Acton, también tenía un pensamiento, “el poder tiende a
corromper y el poder total corrompe absolutamente”, pues tiene razón en su afirmación, el
poder seduce al hombre, y estos por conseguirlo y conservarlo se corrompen, cometen abusos
e injusticias.
Será que la política escapa a la moral, pues eso enseña Maquiavelo, aunque no rechaza los
valores morales, sino que para el no son aplicables a la política, lo que si es importante es la
eficacia y el resultado, muchas veces ese resultado es mantener el poder, así como el Príncipe
lo aspiraba. Ortega y Gasset sobre Mirabeau, advierten que el político sería amoral pues toda
acción moral no podría aplicarse en la acción política, pero que el fin de la política sea el poder
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Patricio Aylwin Azócar
es un error, está es una actividad humana, que se ejerce por humanos y que no está exenta de
la moral.
No solo los políticos hacen política, también los ciudadanos al elegir a sus representantes o
gobernantes, los funcionarios públicos en el quehacer social, los dirigentes de organizaciones
o comunidades, los dirigentes políticos y por supuesto los medios de comunicación que no se
reducen a informar sino orientan la opinión formando criterios para actuar. Y el fin que tendría
la actividad de gobernar no es más que otro que realizar el bien común, generar las condiciones
para el desarrollo de todas las personas y así mejorar la vida humana. Maritain nos dice, “Quien
lucha en la vida política, lucha según sus propias concepciones por lograr para su país el mayor
bien posible, bien colectivo e individual, bien común al todo y a las partes, a la colectividad
como conjunto y a cada uno de los seres humanos que conforman esa colectividad”.
Si el poder no es el fin de la política, es simplemente el medio que dispone para poder cumplir
el verdadero fin, el bien común. Este poder puede tomar dos formas de expresión, una es la
autoridad, que es el derecho a dirigir, ordenar, a ser escuchado y obedecido; y el otro el poder
propiamente tal, es la fuerza que se dispone para obligar a otros a escuchar y a obedecer, estos
dos términos no son sinónimos la diferencia radica en que uno se funda en la razón y el segundo
en la fuerza. Maritain dice: "El justo, privado de poder, acrecienta su autoridad. El tirano, ejerce
un poder sin autoridad", el poder es atributo de la autoridad, pero no es la fuente de la autoridad.
En la democracia la autoridad se funda en la voluntad del pueblo, y el poder de esa autoridad
en el sistema institucional que lo consagra. Burdeau, lo que diferencia a la democracia es que
integra a la libertad, desde el momento que la autoridad del gobernante se funda en el
consentimiento libre de los gobernados existiendo entre estos dos actores una relación de
confianza con bases morales como la verdad, honradez, justicia y solidaridad.
Para que haya convivencia pacífica, es necesaria la trasparencia, el respeto por la verdad,
desterrando la mentira que conlleva a la desconfianza, Solyenitsyn plantea en su carta a la
Academia de Estocolmo: "La mentira y la violencia están indisolublemente ligadas en la
historia", y en mayor medida con los políticos, pues la acción política no es nada sin verdad,
honestidad, justicia, entre otros.
El poder es el medio por el que el político pondrá esos valores en práctica, para así lograr el fin
de la política, el bien común. Pues la historia nos enseña a recordados, pero no apreciados
“personajes” que hicieron prevalecer el deseo de conservar su poder durante años, fueron
destruidos por el mismo poder, con catástrofes, sufrimientos y dolores como lo es una guerra,
no se debe perder la noción del tiempo en cuestiones de gobierno. El verdadero éxito, es el que
no es inmediato, si no que perdura en la mejora del bien común y calidad de vida del pueblo.
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Patricio Aylwin Azócar
La acción política se compone de aspiraciones y de lo que en realidad se puede hacer por eso
es llamada como el “arte de lo posible”, en la senda de la democracia y regida por la ética.