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Diseño de Proteínas Terapéuticas en Medicina

Este documento trata sobre el diseño de proteínas terapéuticas para un trabajo de fin de grado en medicina. Introduce brevemente la historia de la biotecnología y el descubrimiento de la estructura del ADN. Explica cómo se pueden crear proteínas recombinantes usando técnicas de ingeniería genética como el ADN recombinante para producir proteínas no encontradas originalmente en un organismo.

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Diseño de Proteínas Terapéuticas en Medicina

Este documento trata sobre el diseño de proteínas terapéuticas para un trabajo de fin de grado en medicina. Introduce brevemente la historia de la biotecnología y el descubrimiento de la estructura del ADN. Explica cómo se pueden crear proteínas recombinantes usando técnicas de ingeniería genética como el ADN recombinante para producir proteínas no encontradas originalmente en un organismo.

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TRABAJO DE FIN DE GRADO

GRADO EN MEDICINA

Diseño de proteínas terapéuticas.


Therapeutic protein design.

Autor: Domingo Fernández Vecilla


Director: Gabriel Moncalián Montes
Índice

1. Introducción.

2. Biotecnología, ADN recombinante y proteínas


terapéuticas.

3. Insulina, la primera proteína recombinante.

4. Como se crean las proteínas recombinantes.


4.1. Los sistemas de expresión.
4.2. El diseño de proteínas.

5. Principales grupos de proteínas terapéuticas

6. ¿Qué nos depara el futuro de la biotecnología en


el campo de las proteínas recombinantes?

7. Referencias y bibliografía.
1. INTRODUCCIÓN
Durante la segunda mitad del siglo XX se lograron importantes avances en
el campo de la biología, que fueron fundamentales para el desarrollo de lo
que hoy se conoce como biotecnología. Uno de los hitos científicos más
importantes para el campo de la biología y para la ciencia en general, fue la
determinación de la estructura de doble hélice del ADN. Este hecho, que les
valió a los investigadores James Watson y Francis Cricki el premio Nobel de
medicina en 1962, permitió comprender cómo el ADN determina los
caracteres de un individuo y cómo se transmiten de una generación a la
siguiente. A partir de este hecho se pudo conocer que todos los organismos,
desde los más simples hasta los más complejos, tienen un código genético
común. Esto significa que el ADN de un organismo está “escrito” en un
código que puede ser interpretado y traducido por las células de otros
organismos.
El desarrollo de la ingeniería genética en los últimos tiempos ha dinamitado
el avance de la industria biotecnológica aplicada a la sanidad humana y
animal, que ha supuesto una consecuente mejora de la calidad de vida. La
utilización de proteínas recombinantes como productos terapéuticos, como
vacunas y como herramientas en ensayos de diagnóstico está siendo cada
vez más extendida, ya que son productos que nos están facilitando el
acercamiento tanto terapéutico como diagnóstico a numerosas patologías
que antes no creíamos curables. En las últimas décadas, gracias a la
aplicación de las técnicas de ingeniería genética podemos usar el ADN
recombinante (previa manipulación) para producir proteínas
recombinantes, es decir, proteínas a partir de una especie o una línea
celular distinta a la original. Como resultado de la aplicación de estas
tecnologías, surgió hace tres décadas, la biotecnología aplicada a la mejora
de la salud.

2. Biotecnología, ADN recombinante y proteínas


terapéuticas.
Para entrar de lleno en el tema de las proteínas terapéuticas debemos
comenzar primero por uno de los pilares fundamentales. Por lo tanto, si
empezamos por la base, se debe definir qué es la biotecnologíaii y cuáles
pueden ser sus aplicaciones. Así pues, la biotecnología consiste en la
utilización de seres vivos sencillos (bacterias y levaduras) y células
eucariotas en cultivo, cuyo metabolismo y capacidad de biosíntesis se
utilizan para la fabricación de sustancias específicas aprovechables por el
hombre. La biotecnología permite, gracias a la aplicación integrada de los
conocimientos y técnicas de la bioquímica, la microbiología, la ingeniería
química, y, sobre todo, la ingeniería genética, aprovechar en el plano
tecnológico las propiedades de los microorganismos y los cultivos celulares.
Permiten producir a partir de recursos renovables y disponibles en
abundancia gran número de sustancias y compuestos. Se ha producido un
claro avance en este campo quedando claramente diferenciadas la
biotecnología tradicional de la moderna. La biotecnología tradicional
empleaba microorganismos, como bacterias, levaduras y mohos, para
producir diferentes alimentos, como el pan, queso, vino o cerveza. En
cambio, hoy en día utiliza microorganismos modificados genéticamente,
mediante técnicas de ingeniería genética. Llegamos así a una parte
importante para este trabajo, ya que hemos mencionado a la ingeniería
genética, una rama de la biotecnología que se basa en la manipulación de
genes para obtener sustancias específicas aprovechables por el hombre. Se
trata de aislar el gen que produce la sustancia, e introducirlo en otro ser
vivo que sea más sencillo (y rentable, desde el punto de vista de la industria
farmacéutica) de manipular; lo que se consigue es modificar las
características hereditarias de un organismo de una forma dirigida por el
hombre, alterando su material genético.
Si nos paramos a pensar en las aplicaciones, la lista de posibilidades es
cuanto menos extensa, ya que se puede aplicar en muy distintos campos
como alimentación, agricultura, ganadería, medio ambiente o medicina.
Entornos científicos como industriales cada vez más especializados y
diversos, hacen uso en mayor o menor medida de la biotecnología como
herramienta para sus procesos. Esta diversidad ha determinado la
necesidad de un sistema de clasificación de los usos de la biotecnología que
los agrupe en función de sus características comunes o de su utilidad final.
Como resultado, actualmente se consideran cinco agrupaciones de los usos
biotecnológicos identificados mediante un sistema de coloresiii. Así las
clasificaremos como:
 Biotecnología roja: usos relacionados con la medicina, como las
proteínas terapéuticas (de las que hablaremos en el punto 4), la
terapia génica o la terapia celular y la medicina regenerativa.
 Biotecnología blanca: usos relacionados con los procesos
industriales, como el desarrollo de nuevas fuente de energía
sostenible (biocombustibles) o el diseño y producción de nuevos
materiales de usos cotidianos (plásticos y textiles).
 Biotecnología gris: aplicaciones directas de la biotecnología al medio
ambiente como la aplicación de la biología molecular al análisis
genético de poblaciones y especies integrantes de ecosistemas, su
comparación y catalogación. Así como el uso de microorganismos y
especies vegetales para el aislamiento y la eliminación de diferentes
sustancias, como metales pesados e hidrocarburos.
 Biotecnología verde: se centra en la agricultura, como la creación de
nuevas variedades de plantas de interés agropecuario o la clonación
de vegetales.
 Biotecnología azul: se basa en la explotación de los recursos del mar
para la generación de productos y aplicaciones de interés industrial.
Sin duda, el uso de materias primas de origen marino es la
biotecnología de mayor proyección en gran variedad de sectores.
Dichas materias primas, en su mayoría hidrocoloides y gelificantes,
ya están siendo ampliamente utilizados en alimentación, sanidad,
depuración, etc. La medicina y la investigación son otros grandes
beneficiarios del desarrollo de la biotecnología azul. Algunas
moléculas marcadoras procedentes de organismos marinos son ya de
uso cotidiano en investigación.
Pasamos a otro de los puntos fundamentales antes de hablar de las
proteínas recombinantes, el ADN recombinanteiv. El ADN recombinante es
una molécula de ADN artificial formada de manera deliberada in vitro por
la unión de secuencias de ADN provenientes de dos organismos distintos
que normalmente no se encuentran juntos. Al introducirse este ADN
recombinante en un organismo, se produce una modificación genética que
permite la adición de una nueva secuencia de ADN al organismo,
conllevando a la modificación de rasgos existentes o la expresión de nuevos
rasgos. La producción de una proteína no presente en un organismo
determinado y producidas a partir de ADN recombinante, se llaman
proteínas recombinantes. En términos generales y siendo pragmáticos
(aunque luego hablaremos en profundidad de la producción de proteínas
terapéuticas), el ADN recombinante es resultado del uso de diversas
técnicas que los biólogos moleculares utilizan para manipular las moléculas
de ADN y difiere de la recombinación genética que ocurre sin intervención
dentro de la célula. El proceso consiste en tomar una molécula de ADN de
un organismo, sea virus, planta o una bacteria y en el laboratorio
manipularla y ponerla de nuevo dentro de otro organismo.
Las proteínas
recombinantesv,
también llamadas
proteínas
quiméricas o
proteínas
heterólogas, son
aquellas que se
obtienen al expresar
un gen clonado en
una especie o una
línea celular distinta
a la célula original.
Ilustración 1. Evolución de las proteínas terapéuticas.
En el siguiente
cuadro adjunto
mostramos el bagaje histórico de las proteínas terapéuticas desde que
Watson y Crick descubrieron el primer modelo realmente fiel de la
estructura de doble hélice característica de DNA en 1953. Después se utilizó
la tecnología del ADN recombinante para crear la primera proteína
terapéutica, hecho muy importante que inició la carrera para crear nuevas,
mejores y más económicas opciones terapéuticas a la hora de tratar
enfermedades de manera más eficiente. Pasando por otras muchas fechas
importantes para la historia de las proteínas terapéuticas llegamos a la
aprobación por parte de la FDA en 1997 del primer anticuerpo monoclonal
quimérico llamado Rituximabvi y al primer anticuerpo humano Dacilizumab.
La incorporación de la inmunoterapia en las hemopatías malignas ha
provocado un favorable cambio en las opciones terapéuticas de los
linfomas no hodgkinianos (LNH). Esta se basa en el uso de los anticuerpos
monoclonales que atacan blancos específicos en los receptores de las
células malignas, tales como el antígeno CD20 presente en un alto
porcentaje de las células B de los síndromes linfoproliferativos crónicos. El
Rituximab (anti-CD20) tiene como uso indicado el tratamiento de linfomas
no hodgkinianos, leucemia linfocítica crónica y la artritis reumatoide. Por
su parte, el Dacilizumab es un anticuerpo IgG humanizado monoclonal que
se une específicamente a la subunidad alfa del receptor de interleukina-2 y
su uso está indicado en la profilaxis del rechazo agudo de órganos en
pacientes que reciben trasplantes renales (se utiliza como parte de un
inmunosupresor régimen que incluye ciclosporina y corticosteroides) y en
la detención del progreso de la esclerosis múltiple.
Hoy en día
existen
muchos
ejemplos de
proteínas
terapéuticas
en el mercado
que nos
muestra lo
importante
que son estos
productos en
el campo de la
biomedicina,
como el
Ilustración 2. Ejemplos de proteínas recombinantes y su aplicación. interferón
humano que
se utiliza para el tratamiento de la esclerosis múltiple, la hepatitis B y C, el
factor VIII de la coagulación contra la hemofilia o la hormona de
crecimiento. Además, también se están utilizando en ensayos de
diagnóstico, facilitando enormemente la detección de enfermedades que
requerían largos y complejos análisis. Las proteínas recombinantes han
supuesto un gran avance en el campo de las vacunas y están siendo de gran
ayuda en la lucha contra las enfermedades víricas. Hasta hace poco tiempo,
las vacunas virales se preparaban utilizando virus atenuados o inactivados
y, aunque el uso de este tipo de vacunas ha ayudado muchísimo en el
control de las enfermedades, en ocasiones, han surgido problemas debido
a una inactivación o atenuación inadecuadas. Las proteínas estructurales
que forman el "esqueleto" de los virus, lo que se llama la cápsida viral, son
las principales dianas a la hora diseñar y obtener una vacuna. Son proteínas,
capaces de generar una respuesta inmune eficaz que servirá para luchar
contra ese virus si somos infectados por él.

3. Insulina, la primera proteína recombinante.


Desde su descubrimiento, la insulinavii se ha convertido en una de las
moléculas más estudiadas de la historia de la medicina. Como todos
sabemos, la insulina es una proteína relacionada con la diabetes, una
enfermedad que afecta a un amplio porcentaje de la población. En
la diabetes tipo 1, el cuerpo no produce insulina. En la diabetes tipo 2, la
más común, el cuerpo no produce o no usa la insulina de manera adecuada.
Sin suficiente insulina, la glucosa permanece en la sangre.
No obstante, el vínculo entre insulina y diabetes no ha estado siempre tan
claro. No fue hasta 1922 cuando se administró por primera vez insulina para
tratar la diabetes, concretamente un extracto de hígado de ganado que,
debido a las impurezas presentes, producía grandes reacciones alérgicas.
Los

Ilustración 3. Estructura primaria de la insulina.

experimentos avanzaron, intentando encontrar la dosis exacta necesaria


para una correcta respuesta del organismo, obteniendo resultados más o
menos satisfactorios. La revolución se inicia en 1926, año en que se
consigue la cristalización de la proteína. Posteriormente, en 1955, Sanger
consigue descifrar su composición, obteniendo que estaba formada por dos
cadenas de 21 y 30 aminoácidos (cadenas A y B, respectivamente) unidas
por puentes disulfuro establecidos entre varios residuos de cisteína. El
conocimiento de la secuencia y estructura de una molécula es vital, pues
ayudó a entender cómo funciona en el organismo, las interacciones que se
producen… Hay que destacar que la insulina fue una de las primeras
proteínas cristalizadas, y la primera en ser secuenciada. Por aquel entonces,
60 años después del primer ensayo realizado en humanos, la insulina que
se administraba a los diabéticos se obtenía de vacas y cerdos, con un efecto
muy similar al producido por la variante humana, pero también con
numerosos problemas de tipo alérgico derivados de las impurezas con las
que se obtenía, como por ejemplo erupciones cutáneas. En 1963, la insulina
se convirtió en la primera proteína en ser sintetizada in vitro, por Meinhofer
y colaboradores, pero con un rendimiento bastante pobre, lo que impedía
su utilización masiva contra la diabetes.
Así llegamos a la insulina recombinante ya que, en el año 1978, gracias al
desarrollo de la ingeniería genética se consigue la síntesis de la insulina
mediante técnicas biotecnológicas4 (una vez más, es la primera proteína en
la que se llevan a cabo). El procedimiento llevado a cabo fue muy ingenioso,
utilizando las bacterias Escherichia coli como factorías en miniatura para
producir de forma separada las cadenas A y B de la insulina humana,
introduciendo para ello los genes que las codifican en las bacterias
mediante un vector (pBR322). Posteriormente se llevaba a cabo la
purificación, plegamiento y unión in vitro de las cadenas, mediante la

Ilustración 4. Proceso de producción de la insulina.


oxidación de las cisteínas para formar los puentes disulfuro de la proteína
activa. El resultado fue una insulina humana (denominada
comercialmente Humulin), más barata de producir, potente y segura, ya
que no mostraba los problemas que producían las homólogas animales.
Empezó a distribuirse a principios de los años 80 como tratamiento contra
la diabetes, siendo la primera proteína recombinante aprobada como
medicamento.
Hoy en día, prácticamente todos los diabéticos son tratados con algún tipo
de insulina recombinante, pues se han conseguido numerosos análogos con
diferentes cualidades (de efecto retardado, más potente…). No obstante, la
investigación no termina aquí. En los últimos años se está consiguiendo que
otros organismos genéticamente modificados produzcan insulina humana,
con numerosas ventajas. Por ejemplo, científicos argentinos han obtenido
vacas transgénicas que producen leche enriquecida en pro-insulina
humana5, que evitarían tener que purificar la proteína, pues únicamente
habría que consumir la leche. Lo mismo ocurre con el cártamo (Carthamus
tinctorius L., azafrán bastardo), que se ha modificado para que produzca
insulina humana en sus semillas.

4. Como se crean las proteínas recombinantes.


En este apartado comentaremos los sistemas de expresión que más se
utilizan para producir proteínas terapéuticas y posteriormente nos
acercaremos al diseño de proteínas.

4.1. Los sistemas de expresiónviii


La elección del microorganismo para expresar la proteína de interés
depende en gran medida de las características fisicoquímicas de la proteína
que se quiera producir. Los sistemas procariotas expresan proteínas
solubles o en forma de agregados intracelulares o cuerpos de inclusión, sin
plegamiento, lo que implica su estructuración in-vitro. Los sistemas
eucariotas introducen modificaciones postraduccionales como
glicosilaciones, eliminación de la metionina inicial y ruptura proteolítica de
un precursor, entre otros, asemejando las proteínas recombinantes a las
endógenas. Escherichia coli es uno de los modelos más simples para la
producción de
proteínas
recombinantes.
En el mercado,
cerca del 30%
de las PT
«sencillas» son
producidas en
E. coli, entre
ellas algunas
citoquinas en
forma soluble o
en forma de
cuerpo de
inclusión. El
modelo de
producción en
E. coli alcanza
los más altos
niveles de
productividad
de proteína de
interés,
presentando
grandes

Ventajas y desventajas de los distintos sistemas de expresión

ventajas en los procesos de escalamiento. Sin embargo, también impone


limitaciones como la selección de la proteína que se producirá, ya que las
bacterias carecen de la capacidad de realizar la mayor parte de las
modificaciones postraduccionales de la proteína. Por otro lado, la selección
de los sistemas bacterianos a ser utilizados en la industria depende del tipo
y el uso del producto, como también de los asuntos legales de propiedad
intelectual. Un alto número de nuevos vectores de expresión han sido
desarrollados últimamente. Sin embargo, el uso de bacterias en la industria
es muy limitado y cepas derivadas de E. coli K-12 son normalmente las
seleccionadas.
Algunas levaduras como Saccharomyces cerevisiae, Hansenula
polymorpha y Pichia pastoris están entre las levaduras más utilizadas en la
industria, por su alta velocidad de crecimiento, adaptabilidad a los cambios
de escala en biorreactores y la posibilidad de alcanzar altas concentraciones
celulares, redituando en altas productividades. Otra gran ventaja es que
estos microorganismos no producen endotoxinas, y además son capaces de
glicosilar proteínas de manera similar a las líneas celulares animales. Por
otro lado, actualmente cerca del 60% de proteínas recombinantes
terapéuticas aprobadas para consumo humano, son producidas en células
de mamífero de ovario de hámster chino (CHO) y de riñón de hámster bebé
(BHK), ya que presentan la capacidad de producir las proteínas de manera
bien plegada, con las modificaciones postraduccionales necesarias para ser
altamente similares a las endógenas. Sin embargo, los costos asociados a
los medios de cultivo y adaptación de las células animales hacen de este
sistema el más costoso para la producción de una proteína en especial. En
la tabla adjunta de la página anterior vemos una comparación con las
ventajas y desventajas de usar cada uno de los sistemas de expresión
descritos anteriormente.

4.2. Diseño de proteínas terapéuticas.


Para ello vamos a centrarnos en un concepto muy importante en el campo
de la biotecnología, la ingeniería de proteínas. La ingeniería proteica aplica
conocimientos de matemáticas, economía y biología molecular al diseño
de proteínas. De esta forma se sigue un proceso cíclico que alterna etapas
en las que se planean y ejecutan los cambios a realizar con otras en las que
se evalúa el resultado de los mismos. Existen dos métodos para el diseño
de proteínas: el diseño racional (rational design) y la evolución dirigida.
Pero antes de entrar en materia debemos hablar de otro concepto básico
para el diseño de proteínas y que es fundamental, la estructura
tridimensional de la
proteína. ix
De modo que
debemos entender el
porqué es importante
estudiar la estructura
tridimensional de una
proteína. La
estructura
tridimensional de una
proteína es específica
de cada una de ellas y
determina su función,
y las características
Ilustración 5. Estructura terciaria de una proteína.
físicas y químicas de la
molécula dependen de ese nivel de plegamiento. Las regiones de la
proteína con una estructura secundaria definida se llaman dominios. La
estructura terciaria define las interacciones entre los diferentes dominios
que la forman. El plegamiento no es inmediato, primero se agrupan
conjuntos de estructuras denominadas dominios que luego se articulan
para formar la estructura terciaria definitiva. Este plegamiento está
facilitado por uniones denominadas puentes disulfuro, que se establecen
entre los átomos de azufre del aminoácido cisteína. Las proteínas
mantienen su estructura y función dentro de la célula, pero un cambio en
las condiciones puede suponer la alteración de su estructura terciaria,
llegando incluso a perder su función. La pérdida de la estructura terciaria
de una proteína supone la pérdida de su función. Se habla de
desnaturalización cuando el cambio en la estructura de la proteína es tan
grande que ésta no puede mantener su función. La mayoría de las proteínas
se pueden desnaturalizar por calor, pH extremos, disolventes, o
detergentes. La desnaturalización no supone la ruptura de los enlaces
covalentes, pero sí de las interacciones débiles que mantienen la estructura
tridimensional.
Ahora que ya sabemos de la importancia de la estructura tridimensional de
una proteína vamos a hablar de los dos tipos de técnicas que podemos usar
a la hora de diseñar una proteína concreta y con una función específica. Así,
por un lado tenemos el método de mutagénesis dirigida o diseño racional
x
de proteínas en el que seguimos unos pasos:
 Un análisis estructural de la proteína que queremos modificar, de
modo que a través de difracción de rayos x o resonancia magnética
nuclear podemos obtener la estructura tridimensional, cuál es su
función y nivel de estabilidad.
 El segundo paso es el de diseño y predicción de la proteína mutante.
En lo que al diseño se refiere, la ingeniería de proteínas se encarga
de modelar las propiedades de una proteína para que cumpla la
función que queremos en el medio que necesitamos que la cumpla.
Así vamos a crear una proteína termoestable porque necesitamos
que siga realizando su función en condiciones de temperatura más
elevada y que no se desnaturalice, por ejemplo o estabilidad frente a
la oxidación, a metales pesados o frente a pH. En la predicción se
utilizan programas específicos de modelado proteico para la
visualización, manipulación y análisis de proteínas nativas, de
cambios sobre la dinámica proteica, de la influencia de una mutación
concreta sobre
el plegamiento
proteico…
 El tercer paso
es la
mutagénesis
dirigida, es
decir, el de
introducir la
mutación en
una secuencia
de
aminoácidos Ilustración 6. Estrategias para modificar las propiedades de
específica para una proteína.
modelar la
proteína nativa a nuestra voluntad.
 El siguiente paso es la purificaciónxi de la proteína en el que
obtenemos las proteínas sintetizadas por la bacteria, que son
codificadas por un gen que se insertó en ella. Como muchas de estas
proteínas no son liberadas al medio externo por las bacterias, es
necesario romper la pared celular para extraerlas y separarlas de
otras, proceso conocido como purificación.
 El último paso es la de función y conformación, en el que se
comprueba si la proteína recombinante nueva tiene las propiedades
o cumple las funciones que nosotros hemos diseñado.

Ilustración 7. Esquema del diseño racional y de la evolución dirigida.


El otro método se denomina evolución dirigida o mutagénesis al azarxii:
comienza con un paso de mutación aleatoria del gen que codifica la enzima
de interés. Éste proceso generalmente produce una librería entre 4000 y
6000 genes mutados (clones) que son expresados en el organismo huésped.
Las librerías de proteínas son evaluadas en placas de microtitulación,
usando ciertos parámetros de selección. Posteriormente la caracterización
de la proteína y el análisis del producto permiten seleccionar las mutaciones
deseadas y no deseadas. La recombinación in vitro por DNA shuffling, por
ejemplo, puede ser usada para mejorar las propiedades y finalmente
quedarnos con las mutaciones positivas, que suponen una mejora de las
proteínas mutantes. Los dos enfoques de ingeniería proteica pueden ser
repetidos y combinados hasta que el biocatalizador con las características
deseadas sea generado.

5. Principales grupos de proteínas terapéuticas.


1. Hormonas y factores de crecimientoxiii: La insulina humana ha sido la
primera proteína recombinante que se ha comercializado, pero ya le
hemos dedicado un punto anterior a hablar de ella dada su
importancia histórica. Sólo comentar que posteriormente se han
desarrollado otras insulinas modificadas buscando una mayor
eficacia terapéutica y así por ejemplo, algunas insulinas modificadas
pueden actuar de forma más rápida y otras, por el contrario, lo hacen
más lentamente. El segundo producto terapéutico que salió al
mercado farmacéutico fue la hormona de crecimiento humana
(hGH). Debido a un fallo de diseño la primera hGH fue sintetizada en
1985 por Genentech en E. coli con una metionina adicional en
posición N-terminal, por lo que no era exactamente igual a la
hormona natural, que comienza por una fenilalanina. Esto hizo que,
después otras compañías farmacéuticas pudieran comercializar sin
problemas de patentes la verdadera hGH y cuyas aplicaciones son en
niños con déficit de hormona de crecimiento, Sd. De Turner, niños
con talla baja… Otras hormonas y factores de crecimiento se
producen actualmente tanto en microorganismos, como E. coli y S.
cerevisiae, como en cultivos de células de mamífero. De especial
relevancia es el caso de la eritropoyetina (EPO), ya que es uno de los
productos de mayor mercado gracias no a su uso farmacéutico para
Tabla 1. Hormonas y factores de crecimiento de origen recombinante.

combatir anemias, sino por su empleo como dopante en el deporte


de élite. En este caso, es importante señalar que la EPO
recombinante ha de producirse en células de mamífero, ya que para
ser activa tiene que estar adecuadamente glicosilada. Algunas
hormonas se obtienen aún a partir de fluídos humanos. Este es el
caso de la hormona humana folículo-estimulante (FSH) que se
obtiene a partir de la orina de mujeres posmenopáusicas. La
producción de la FSH recombinante tiene ciertas ventajas frente a la
obtenida de la orina, ya que entre otras cosas evita la contaminación
con la hormona luteinizante (LH), que también se encuentra en la
orina. Sus aplicaciones son para mujeres con esterilidad con
insuficiencia hipo o normogonadotrópica mediante la estimulación
folicular o en técnicas de reproducción asistida. Cada vez son más las
hormonas que se producen por tecnologías recombinantes con una
alta eficiencia y a un coste razonable, pero lo que tal vez es más
importante proporcionando una gran seguridad de uso (tabla nº 1).

2. Anticuerpos monoclonalesxiv y xv: son anticuerpos homogéneos


producidos por una célula híbrida producto de la fusión de un clon de
linfocitos B descendiente de una sola y única célula madre, y una
célula plasmática tumoral. Los investigadores Niels K. Jerne, Georges
Köhler y Cesar Milstein, describieron la técnica que permitía el cultivo
de hibridomas o células híbridas de linfocitos B con células
plasmáticas tumorales de mieloma múltiple. Con esta fusión de dos
células, una programada para producir un anticuerpo específico pero
que no se multiplica indefinidamente (linfocito) y otra inmortal con
gran capacidad de crecimiento pero que no produce

Tabla 2. Anticuerpos monoclonales.

inmunoglobulina (célula de mieloma), se combina la información


genética necesaria para la síntesis del anticuerpo deseado y una
capacidad de síntesis proteica, permitiendo su multiplicación
indefinida tanto in vitro como in vivo. Esta aportación a la ciencia
Jerne, Kölher y Milstein les hizo merecedores del premio Nobel de
Medicina en 1984. Los anticuerpos monoclonales se pueden utilizar
en muchos campos (como en diagnóstico para detectar de forma
específica marcadores tumorales o en infartos de miocardio) pero en
el campo de la terapéutica se utilizan para evitar el rechazo tras un
trasplante, en enfermedades autoinmunes como artritis reumatoide,
lupus o artritis psoriásica; en tumores hematopoyéticos con linfoma
y leucemia. En la tabla nº 2 se recogen todos los anticuerpos
comercializados actualmente y sus aplicaciones.
3. Vacunas recombinantesxvi: la primera vacuna recombinante que se
aprobó para su uso farmacéutico fue la vacuna contra el virus de la
hepatitis B. Hasta entonces la vacunación contra esta enfermedad se
hacía con virus atenuados. La vacuna recombinante se produce en
levaduras recombinantes que portan un gen que codifica una
proteína de la cubierta del virus. Algunas toxinas que se utilizan para
vacunas también se obtienen actualmente mediante Ingeniería
Genética. La categoría más importante de los productos
biofarmacéuticos que están actualmente en desarrollo es el de las
vacunas, con casi 100 productos diferentes. La mayoría se están
desarrollando para tratar o prevenir el cáncer. El resto se están
desarrollando contra el SIDA y diferentes infecciones,
fundamentalmente del aparato respiratorio. En la tabla nº 3 que se
adjunta podemos ver las principales vacunas recombinantes en el
mercado farmacéutico y sus principales aplicaciones.

Tabla 3. Vacunas recombinantes.


4. Factores de coagulaciónxvii: cuando en el organismo se produce una
hemorragia, un factor crítico para detenerla es la activación de la
cascada de coagulación sanguínea. Este sistema está compuesto por
una docena de proteínas presentes en el plasma, que actúan como
un sistema de amplificación, de tal manera que un pequeño estímulo
inicial da lugar a la formación final del coágulo de fibrina. La falta o
deficiencia de una de las proteínas de alguno de los pasos
intermedios de esta cascada de amplificación impide la formación de
este coágulo y, por lo tanto, conduce a un problema grave para el
organismo. En el centro de esta cascada se encuentran los factores
VII, VIII y IX, cuya carencia genera los tipos más frecuentes de
problemas hemofílicos que conducen a hemorragias prolongadas. La
deficiencia del factor VIII genera la hemofilia A o hemofilia clásica,
que supone un 80% de los casos de hemofilia en el mundo, en tanto
que la deficiencia del factor IX conduce al otro tipo más frecuente, la
hemofilia B. los factores VIII y IX recombinantes, ampliamente
utilizados en el tratamiento de la hemofilia A y B, respectivamente,
fueron las primeras proteínas funcionales disponibles en el mercado
para tratar los trastornos hemorrágicos. Ambos se utilizan, por lo
general, en el tratamiento de la hemofilia A y B, respectivamente. Los
productos de factores VIII, IX, y VIIa recombinantes han estados
disponibles en los Estados Unidos desde los años 1990. Algunos
productos de factor VIII recombinante contienen albúmina humana
(una proteína del cuerpo) que es agregada como agente
estabilizador. Ya que la albúmina proviene de sangre humana, es
posible que tenga algún germen desconocido. Sin embargo, nunca se
ha sabido que la albúmina haya transmitido algún virus. La albúmina
recombinantexviii que se agrega a al factor VIII recombinante es
pasteurizada, de modo que evitan con eficacia cualquier riesgo
potencial de bacterias animales, de priones, de virus y de
enfermedades contagiosas de la proteína. Otros productos de factor
VIII recombinante no usan la albúmina como estabilizador. Estos se
consideran como los productos más seguros de factor VIII
disponibles. La mayoría de las personas con hemofilia puede usar el
concentrado de factor recombinante. Las personas con enfermedad
de von Willebrand tienen que usar el concentrado de factor de von
Willebrand. Esto significa que no pueden usar los productos de factor
recombinante que usan las personas con hemofilia, ya que, esos
productos solamente contienen factor VIII o factor IX y no contienen
este factor. Se ha producido un factor von Willebrand recombinante
y se ha probado con éxito en perros con esta enfermedad por lo que

Tabla 4. Factores de coagulación.

está en camino de comercializarse. En la tabla nº 4 podemos ver el


número de factores de la coagulación recombinantes en el mercado
y sus aplicaciones terapéuticas.

5. Interferones y otros inmunomoduladoresxix: son un grupo de


proteínas señalizadoras producidas y secretadas por las células
hospederas como respuesta a la presencia de diversos patógenos,
tales como virus, bacterias, parásitos y células tumorales. En un caso
típico, una célula infectada por un virus secretará interferones,
generando una activación en las defensas anti-virales en las células
cercanas a dicha célula infectada. Los interferones son glicoproteínas
que pertenecen a la gran clase de proteínas conocidas como
citocinas, moléculas empleadas para la comunicación entre células
para desencadenar a las defensas protectoras del sistema inmune
que participan en la erradicación de patógenos. Los interferones
obtienen su nombre por su capacidad de “interferir” con la
replicación viral al proteger a las células de infecciones virales. Hay
tres tipos de interferones: interferón beta (fibroblastos), interferón
alfa (leucocitos) e interferón gamma (linfocitos) y las principales
aplicaciones de sus formas recombinantes utilizadas como fármacos
son: hepatitis B y C, cáncer metastásico renal, sarcoma de Kaposi y
leucemia mieloide crónica. Los interferones recombinantes son
pegiladosxx de forma que se les añade un polietilenglicol (PEG)
convirtiéndolos en un derivado muy estable, que recibe el nombre
genérico de pegilado y que se caracteriza por presentar una gran
velocidad de absorción y de eliminación que condiciona la
persistencia de concentraciones plasmáticas durante un período de
tiempo prolongado. Los cambios farmacocinéticos se relacionan
directamente con el tamaño del PEG, por lo que cuanto mayor sea el
peso molecular mayor será el retraso de la absorción y de la
eliminación del pegilado. Asimismo hay otras citosinas que se utilizan
sus formas recombinantes como terapia y son las interleucinas 2 y 11
cuyas aplicaciones son el carcinoma renal y la prevención de
trombocitopenia inducida por quimioterapia, respectivamente. El
resto de inmunomoduladores se recogen en la tabla nº 5.

Tabla 5. Inmunomuduladores de origen recombinante.


6. ¿Qué nos depara el futuro de la biotecnología en
el campo de las proteínas recombinantes?
Gracias al desarrollo de la biotecnología y a los progresos científicos
llevados a cabo en los últimos 50 años, un nuevo escenario de actuación ha
surgido para el desarrollo del binomio formado por los nuevos fármacos y
las nuevas dianas terapéuticas. Así, por ejemplo, se estima que el
´´Proyecto Genoma Humano`` ha podido generar más de 10.000 dianas
terapéuticas nuevas. Junto con esto, las tecnologías genómicas y
proteómicas contribuirán a detectar los genes y proteínas que se expresan
y producen de forma diferencial y específica en los distintos tejidos
afectados por alguna patología, proporcionando una base científica para
atacar de forma precisa la enfermedad. Una cosa que se está empezando a
decir con vistas al futuro de la medicina es que con todas las herramientas
proteómicas y genómicas de las que disponemos es que tratando personas
y no enfermedades. Aunque los individuos de la especie humana se
asemejen desde el punto de vista estrictamente genético en un 99%,
enferman de forma distinta y responden a los tratamientos de forma
distinta.
De modo que la idea que ronda en la cabeza de muchos es que es un
completo error tratar por igual y con los mismos medicamentos a todos los
pacientes que presentan una misma enfermedad. Hasta tal punto puede
ser llevado esto con lo que conocemos como farmacogenéticaxxi, de tal
forma que la variabilidad genética determina la forma en que las personas
absorben un fármaco determinado, de manera que no en todas funciona
del mismo modo. Por lo tanto, cada vez se irá descartando en mayor
medida ese planteamiento erróneo de usar lo mismo para todos. Cuanto
más conocemos la respuesta de la genética a los medicamentos, ya sea esa
respuesta positiva o negativa, más motivos tenemos para personalizar el
tratamiento en cada paciente. Sin embargo, confiar únicamente en el
análisis de secuencias sería insuficiente puesto que esto no tomaría en
consideración todos los sistemas adaptativos multivariantes de los
organismos vivos así como la integración con los factores de medio
ambiente que inciden a lo largo de la vida de los individuos. Sin embargo, la
nueva tecnología de microarrays, donde pueden analizarse miles de
polimorfismos de un solo nucleótido, conjuntamente con los avances en el
estudio de la ingeniería proteica (estructura y función) pueden dar una
lectura significativa de la susceptibilidad potencial de una patología así
como su diagnóstico precoz, permitiendo una rápida intervención médica y
el cambio en los hábitos para dificultar la aparición de la enfermedad.
Médicos y pacientes serán los grandes beneficiarios del desarrollo de tales
estudios. Se aprenderá mucho sobre la individualidad humana y de cómo
estos progresos influirán en la salud individual y la susceptibilidad a la
enfermedad.
Farmacogenética: esa variabilidad genética del individuo en la respuesta a
los medicamentos constituye el estudio de la farmacogenética, un campo
de la ciencia que se antoja cada vez más fundamental. En este contexto, los
genes responsables del metabolismo de los medicamentos en el hígado
tiene una especial relevancia, entre ellos los genes citocromo P450 (CYP).
Según el neurocientífico Ramón Cacabelosxxii, presidente del Centro Médico
EuroEspes, de A Coruña, en función de los genes de esta familia de los que
un individuo sea portador, podría clasificarse como metabolizador normal,
intermedio, lento o rápido. Solamente el 25% de los españoles pertenece a
la categoría de metabolizadores normales. En ellos el fármaco funciona tal
como indica su prospecto y los resultados son los esperados. El 75%
restante presenta alguna alteración genética que, por exceso o por defecto,
provoca que el fármaco no resulte tan eficaz como se desea o que cause
efectos indeseados. Resolver en parte este problema pasa por un mejor
conocimiento del perfil genético de cada persona que permita elegir qué
fármaco es más útil para cada cual. Una de las soluciones propuestas por
EuroEspes y lanzada hace un par de años es la tarjeta farmacogenética
digital, que contiene información farmacogenética del individuo, además
de la relación de fármacos que puede utilizar y de aquellos que debería
evitar. Con esa tarjeta, el propio usuario o el médico, insertándola en
cualquier ordenador, puede acceder a la información del paciente,
incluyendo historia clínica, informes médicos, imágenes, pruebas
diagnósticas, perfil genómico y lista de fármacos que actúan como
sustratos, inhibidores e inductores de las enzimas hepáticas responsables
de su metabolización y eliminación.
Terapias personalizadas: esa variabilidad en el comportamiento de los
medicamentos realza el interés creciente por los tratamientos
personalizados o «a la carta». Así, el perfil genotípico y fenotípico de cada
cual serán las claves del diagnóstico y el tratamiento individualizado, un
panorama que vaticina importantes perspectivas hacia una mejor
asistencia. La oncología es el ámbito donde la personalización terapéutica
más ha avanzado incidiendo en esa idea de nuevo de tratar personas y no
enfermedades. Normalmente se llevaba a cabo el estadiaje clínico para
determinar lo avanzado que estaba cada caso y ahora la idea es analizar los
tumores y, en función de los resultados de ese análisis, decidirse por un
fármaco u otro». Por ejemplo, se sabe que en el cáncer de pulmón no
microcítico los portadores de una mutación en el gen del receptor del factor
de crecimiento epidérmico (EGFR) se benefician de determinados
fármacos, como el erlotinib o el gefitinib, los cuales no funcionan entre los
no portadores de la mutación. «Hoy día este tipo de investigación es más
factible que nunca. En un momento de crisis económica en el que se intenta
que la cobertura sanitaria llegue a toda la población, lo más importante es
priorizar recursos; y la medicina personalizada es una forma de ahorrar,
además de evitar toxicidades y utilizar los tratamientos más efectivos de
manera individualizada para cada paciente». Esta orientación se tiene en
cuenta en el desarrollo de nuevos medicamentos y también es útil para
recuperar otros que no hubieran resultado suficientemente exitosos, como
es el caso de medicamentos que, cuando se ensayan, pueden no beneficiar
a un extenso grupo de pacientes, pero pueden tener un efecto
extraordinariamente positivo para un subgrupo de sujetos. Un ejemplo son
determinados tipos de cánceres, en los que se sobreexpresa una
determinada proteína. Para estos pacientes los datos de supervivencia son
significativamente mejores y muy relevantes clínicamente». En este
contexto, el desarrollo de biomarcadores, que permiten discriminar entre
sujetos, es determinante no sólo para identificar adecuadamente los
pacientes, minimizar las reacciones adversas o adaptar sus dosificaciones,
sino también para ser más eficiente en el uso de los nuevos medicamentos.
En relación con todo esto tenemos una noticia aparecida en la prensa
recientemente, un avance liderado por investigadores del Centro de
Supercomputación de Barcelona que se ha publicado en la revista Nature
Biotechnologyxxiii. La idea es posibilitar tratamientos más personalizados del
cáncer y hacerlo de una manera más automatizada, todo ello basado en
SMUFIN, un método computacional capaz de detectar alteraciones
genéticas relacionadas con la aparición de tumores. El método compara el
genoma de las células sanas del individuo con el de sus células tumorales,
lo que permite identificar mutaciones en un tumor determinado,
responsables de la aparición de la enfermedad. A su vez, con ese
conocimiento se podría determinar el tratamiento más adecuado para un
tipo de cáncer concreto en un individuo concreto.

Terapia avanzadaxxiv: la Agencia Española de Medicamentos y Productos


Sanitarios (AEMPS) define como medicamentos de terapia avanzada
aquellos que están basados en genes (terapia génica), células (terapia
celular) o tejidos (ingeniería tisular) e incluyen productos de origen
autólogo, alogénico o xenogénico. Para la Agencia, «constituyen nuevas
estrategias terapéuticas y su desarrollo contribuirá a ofrecer oportunidades
para algunas enfermedades que hasta el momento carecen de tratamientos
eficaces». La Unión Europea creó un Comité de Terapias Avanzadas que ya
ha evaluado algunos productos de terapia génica y algunos de terapia
celular. De momento son pocos los que se han presentado a este comité,
pero ya hay algunos aprobados. En el campo de la terapia génica se
empezará pronto a recoger algunos frutos. Hace muchos años que se
investiga en terapia génica pero todavía no tenemos ningún medicamento
de este tipo en el mercado. En noviembre de 2012 la Comisión Europea
aprobó el uso del primer fármaco comercial de terapia génica, el alipogene
tiparvovec, diseñado para curar la deficiencia de la lipoproteína lipasa,
mediante la infección del paciente con un virus que inserta en el organismo
la versión correcta del gen, sustituyendo la versión alterada causante de la
enfermedad. Se espera que se comercialice a finales de este año o
principios del siguiente, aunque se trata de una enfermedad que afecta
solamente a unos 200 pacientes en toda Europa. También la interferencia
del ARN representa un campo prometedor, puesto que puede utilizarse
para silenciar genes específicos y bloquear así la producción de proteínas
asociadas a enfermedades. Es una línea de investigación de gran interés que
está dando sus primeros pasos, entre ellos fármacos en diferentes fases de
desarrollo clínico para la polineuropatía amiloidea familiar, hemofilia o la
hepatitis B.

Nanotecnologíaxxv: la manipulación de la materia a escala atómica o


molecular tendrá importantes aplicaciones en el campo del diagnóstico y el
tratamiento de las enfermedades humanas. Una de las ideas con vistas al
futuro que surgió es introducir en el torrente sanguíneo nanopartículas que
se administran por vía oral y que monitorizan la sangre del individuo en
busca de biomarcadores diversos. Sus lecturas se recogen en un sensor que
la persona lleva en la muñeca. Esas nanopartículas pueden identificar y
adherirse a una célula tumoral, medir sustancias químicas en sangre o
detectar una placa de ateroma a punto de desprenderse de la pared arterial
y capaz de provocar una trombosis. Es casi ciencia-ficción y probablemente
tardará años en llegar a la clínica. No obstante, es algo que ya se está
investigando. Dentro de este concepto de nanotecnología, también se
incluye la posibilidad de vehicular fármacos en partículas cuyo tamaño es
muy inferior a las células de los mamíferos. Así, con estas tecnologías es de
esperar múltiples ventajas tanto en el diagnóstico como en la terapéutica.
La alta especificidad sobre los tejidos u órganos a tratar, con una baja
toxicidad –objetivos comunes buscados desde los principios de la terapia
farmacológica– se están viendo cristalizados de forma muy prometedora
con la nanotecnología. En este aspecto, posiblemente veremos en un futuro
muy próximo grandes avances en el diagnóstico y tratamiento del cáncer.
Actualmente ya se están utilizando fármacos muy específicos, pero con el
desarrollo de nanopartículas y bionanocápsulas transportadoras se
aumentará aún más esta especificidad. Se están desarrollando
bionanocápsulas y nanorrobots que pueden marcar las células malignas
para que otros fármacos actúen específicamente en ellas o actuando
directamente por el transporte y liberación selectiva del fármaco en la
célula diana. Posiblemente, con la introducción en la clínica de estas
tecnologías ya no hablaremos de actuar sobre un "tejido diana" sino en la
"célula diana". De esta forma, se puede deducir que su aplicabilidad no será
sólo en el cáncer sino también en patologías autoinmunes, infecciosas,
medicina regenerativa y otros ámbitos.
Acorto plazo no podemos esperar cambios demasiado significativos, de
modo que la mayoría de los productos que se derivarán de la biotecnología
serán extensiones reconocibles de los existentes o tendrán una base de
mejora en la producción. Las pequeñas mejoras en los procesos por la
aplicación de estas tecnologías nuevas no serán muy destacables pero
ayudarán a las compañías productoras a aumentar la competitividad. Si
bien existe hoy en día un amplio conocimiento y experiencia en procesos
biológicos y de ingeniería esperando ser utilizados en procesos
biotecnológicos productivos, su tasa de aplicación estará determinada, más
que por cuestiones de tipo científico o tecnológico, por otro tipo de factores
no menos importantes, tales como las políticas de inversión industrial, el
establecimiento de necesidades de mercado y la economía de las
capacidades de “marketing” necesarias para introducir nuevos productos
en el mercado y, por encima de todo, en como el público percibirá este
nuevo grupo de tecnologías innovadoras. La biotecnología jugará un papel
fundamental en la búsqueda de soluciones para los muchos problemas que
afectarán a la sociedad del mañana, de salud, de suministro alimentario y
medios ambientes biológicos seguros. La investigación científica
continuada será clave para conseguir dichos logros.

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