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KANT

1) Kant argumenta que el espacio y el tiempo son formas puras de la intuición sensible que el sujeto impone a los objetos de la experiencia. 2) Estas formas a priori permiten al sujeto percibir y ordenar las sensaciones, dando lugar a la representación de objetos en el espacio y el tiempo. 3) Sin embargo, el espacio y el tiempo solo dan validez a los fenómenos, por lo que los objetos en sí mismos nos son desconocidos.
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KANT

1) Kant argumenta que el espacio y el tiempo son formas puras de la intuición sensible que el sujeto impone a los objetos de la experiencia. 2) Estas formas a priori permiten al sujeto percibir y ordenar las sensaciones, dando lugar a la representación de objetos en el espacio y el tiempo. 3) Sin embargo, el espacio y el tiempo solo dan validez a los fenómenos, por lo que los objetos en sí mismos nos son desconocidos.
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INSTITUTO TECNOLOGICO DE GUSTAVO A.

MADERO II

IMMANUEL KANT

CABRERA MARTINEZ DANIEL

5Q2

ESTETICA

Estética trascendental

En la Crítica de la razón pura se parte, asumiendo los resultados del empirismo, afirmando el valor
primordial que se le da a la experiencia, en tanto esta permite presentar y conocer a los objetos,
desde la percepción sensible o intuición (Anschauung). La capacidad de recibir representaciones se
llama sensibilidad, y es una receptividad, pues los objetos vienen dados por esta. La capacidad que
tenemos de pensar los objetos dados por la sensibilidad se llama entendimiento. Las intuiciones
que se refieren a un objeto dado por las sensaciones se llaman intuiciones empíricas y el objeto
sensible constituido por la sensación y las formas puras a priori de espacio y tiempo impresas por
el hombre, se llama fenómeno (término de origen griego que significa «aquello que aparece»).
Asimismo, a las representaciones en las que no se encuentra nada perteneciente a la sensación se
las llama puras. Se sigue que la ciencia de la sensibilidad es llamada estética trascendental, que
forma parte de la Doctrina Trascendental de los Elementos en la Crítica de la razón pura.

La estética trascendental muestra que, a pesar de la naturaleza receptiva de la sensibilidad,


existen en ella unas condiciones a priori que nos permiten conocer, mediante el entendimiento,
los objetos dados por el sentido externo (intuición). Estas condiciones son el espacio y el tiempo.

La capacidad (receptividad) de recibir representaciones, al ser afectadas por los objetos, se llama
«sensibilidad». La ciencia de todos los principios de la sensibilidad a priori la llamo «estética
trascendental» [...] todas nuestras intuiciones no son más que una representación fenoménica.
Permanece para nosotros absolutamente desconocido qué sean los objetos en sí,
independientemente de toda esa receptividad de nuestra sensibilidad.

Kant. Crítica de la razón pura. Madrid.

ESPACIO

Forma pura de la sensibilidad TIEMPO

Forma del sentido interno y condición formal de todos los fenómenos

1. El espacio no es un concepto empírico extraído de experiencias externas 1. El tiempo no es


un concepto empírico extraído de alguna experiencia
2. El espacio es una necesaria representación a priori que sirve de base a todas las intuiciones
externas 2. El tiempo es una representación necesaria que sirve de base a todas las
intuiciones

3. El espacio no es un concepto discursivo, (...) sino una intuición pura 3. El tiempo no es


concepto discursivo o, como se dice, universal, sino una forma pura de la intuición sensible

4. La originaria representación del espacio es, pues, una intuición a priori no un concepto 4.
La originaria representación tiempo debe estar, pues, dada como ilimitada.

Para que las sensaciones sean referidas a objetos externos, o alguna cosa que ocupe un lugar
distinto del nuestro, y, asimismo, para poder entender los objetos como exteriores los unos a los
otros, como situados en lugares diversos, es necesario que tengamos «antes» la representación
del espacio, que servirá de base a las intuiciones. De lo que se infiere que la representación del
espacio no puede derivar de la relación de los fenómenos ofrecidos por la experiencia. Todo lo
contrario: es absolutamente necesario dar por sentado de manera a priori esta representación de
espacio como dada para que la experiencia fenoménica sea posible. El espacio, argumenta Kant,
no puede ser un concepto del entendimiento puesto que los conceptos empíricos se elaboran
sobre los objetos ya intuidos de forma sensible en el espacio y el tiempo; el espacio, como
intuición, es anterior a cualquier intuición de objeto, anterior a cualquier experiencia; por eso, dice
Kant, es una intuición pura.

La representación del espacio no es un producto de la experiencia; es una condición de posibilidad


necesaria que sirve de base a todas las intuiciones externas. El espacio es la condición de
posibilidad de existencia de todos los fenómenos29.

Es importante comprender que el espacio es la forma en la cual todos los fenómenos externos se
dan, o dicho de otro modo, en el espacio se da la intuición sensible. De lo anterior se sigue que el
espacio tendrá una doble cualidad: en tanto condición formal en la que se dan los fenómenos, el
espacio posee una idealidad trascendental en la cual se prescinde de la sensibilidad, y una realidad
empírica en la cual se validan objetivamente los fenómenos intuidos.

Por su lado, el tiempo es también una forma pura de la intuición sensible y es presupuesto desde
el sujeto cognoscente (de manera a priori) El tiempo es una condición formal a priori de todos los
fenómenos y posee validez objetiva en relación solo con los fenómenos. El tiempo, al igual que el
espacio, tampoco es un concepto discursivo, sino una forma pura de la intuición sensible.

Pero en este caso, el tiempo es además la forma del sentido interno. Kant se refiere a la capacidad
que los sujetos tienen de intuirse a sí mismos, en la «apercepción», es decir, la percepción de la
propia identidad empírica, en una sucesión de momentos, que constituyen el tiempo.

El espacio da validez objetiva a los fenómenos en tanto estos existen en la sensibilidad (sentido
externo) que pone en relación al sujeto con el objeto que es percibido como fuera.

El tiempo da validez objetiva a los fenómenos en tanto que estos son percibidos no solo en el
espacio exterior, sino desde la apercepción que se percibe a sí misma y en relación con su
experiencia externa según un antes y un después, es decir, en un momento de esa intuición pura
que es el tiempo. Se sigue de lo anterior que es posible pensar objetos que no estén dados en el
espacio, pero no es posible pensar objetos que no estén dados en el tiempo. El tiempo es, en
consecuencia, la forma de la intuición pura de la sensibilidad interna y tiene en sí mismo realidad
subjetiva en tanto permite al sujeto pensarse a sí mismo como objeto en el tiempo. Finalmente, el
tiempo es asimismo forma de la intuición externa en la cual devienen todos los fenómenos
intuidos en un espacio determinado.

De lo anterior Kant deduce que es imposible que los fenómenos existan por sí mismos, pues toda
la realidad empírica se valida como algo real en tanto es intuida por el sujeto. En consecuencia,
espacio y tiempo, al ser formas puras de la intuición sensible, son también condiciones inherentes
al sujeto que intuye y sin estas al sujeto se le haría imposible recibir representaciones. Es así como
la estética trascendental constituye el primer estadio de conocimiento del sujeto, y que tiene
directa relación con la percepción sensible de objetos de la experiencia.

Cuando proyectamos hacia el exterior lo que denominamos extensión, estamos aplicando o


sobreponiendo a los datos sensibles algo que no viene dado por ellos, algo puramente subjetivo,
una forma, una condición previa de nuestra sensibilidad. Todo lo que llamamos corporal no va más
allá de la representación interna, aunque lo consideremos como externo.

En la primera edición de la Crítica de la razón pura Kant dice:

«El concepto trascendental de los fenómenos en el espacio es una advertencia crítica de que en
general nada de lo percibido en el espacio es una cosa en sí, que el espacio es además una forma
de las cosas; los objetos en sí nos son completamente desconocidos y lo que llamamos cosas
exteriores no son más que representaciones de nuestra sensibilidad».

Podemos resumir la estética trascendental de la siguiente forma:

1. Que son las impresiones (elemento material del conocimiento) las que ponen en marcha la
mente humana.

2. Que las impresiones son condición necesaria, pero no suficiente, para que se produzca el
conocimiento sensible, o sea, para que podamos ver, oír, tocar... Hace falta algo más.

3. Ese algo más que falta es aportado por el sujeto que conoce, por dos formas a priori de la
sensibilidad: el espacio y el tiempo; con lo que cualquier acceso a las cosas en sí mismas sería en
principio imposible para una mente receptivamente sensible como es la humana. Lo en-sí hay que
suponer que existe, independientemente de que un sujeto lo conozca o no. Además, es causa de
las impresiones que afectan nuestra sensibilidad, pero cualquier afirmación sobre ellas carece de
sentido.

4. Cuando, gracias al espacio y al tiempo ordenamos las impresiones, se produce la


representación sensible o intuición, es decir, podemos ver, oír, tocar... Se ha realizado entonces la
síntesis de aprehensión.

De esto Kant extrae dos conclusiones adicionales:


1. Existe un límite, una demarcación clara entre lo que puede ser conocido de un modo
objetivo y lo que no puede serlo, es decir, una demarcación clara entre ciencia y metafísica. Ese
límite es la experiencia.

2. Los matemáticos —por ej. en geometría— pueden llegar a establecer verdades a priori
sobre el espacio y aplicar esas verdades al mundo físico en la medida en que su ciencia tiene como
objeto un espacio que es a priori.

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