EXÉGESIS DE TEXTOS
BIBLICOS
…..Un Análisis Contextual
ESTUDIO DE PREGUNTAS IMPORTANTES EN LA BIBLIA
Pastor: Lic. Luis E. Labarca
E-Mail: lelaba2@[Link]
Pregunta: ¿Dónde estás? (Génesis 3:9)
Esta es la primera pregunta que Dios hace en la Biblia a Adán. Por supuesto, Dios sabía exactamente donde
estaban ubicados físicamente Adán y Eva. En esa pregunta, Dios les estaba dando a entender…”se los dije, les
advertí, que si desobedecían no hubiesen estado en este momento donde se encuentran ahora,
escondidos”. En otras palabras Adán y Eva fallaron, y las consecuencias ya comenzaron a ser evidentes. Aquella
plena comunión y trato de Dios con aquel primer ser humando, creado para ser perfecto, puro y maravilloso, se
perdió en ese instante totalmente, al comer del fruto prohibido.. Comenzó la enemistad del hombre con su Dios el
Creador, desde ese día en adelante, a espera de lo que Dios haría en el tiempo futuro para la reconquista de la
humanidad, tal como lo refiere las Sagrada Palabra de Dios en Hebreos 1012-13 “Pero Cristo, habiendo ofrecido
una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios. Allí estará esperando
hasta que sus enemigos sean puestos por estrado de sus pies”; y San Lucas 19:10 nos dice: “porque el Hijo del
hombre vino a buscar y a salvar lo que estaba perdido”. Esto está muy bien. Pero, por ahora, sigamos tratando el
tema que concierne a esta interesante pregunta de…¿Dónde estás?.
Si físicamente sabía Dios donde se encontraban escondidos Adán y Eva, en medios de los árboles del huerto,
también, espiritualmente lo sabía, cuando se escondieron por causa de desobediencia, lo que dio origen al
pecado, al transgredir el mandato de Dios, es decir, el pecado de la desobediencia al consumir del árbol del
conocimiento del bien y del mal. Adán y Eva eran inocentes, no conociendo, por experiencia, la diferencia entre el
bien y mal, lo cual no le era permitido saber por el mismo Dios. Y tal conocimiento se hizo real cuando cedieron a la
propuesta de Satanás de comer la fruta prohibida. Fue cuando adquirieron conocimiento vivencial del mal. Lo que
resultó en muerte espiritual y vergüenza. Le fueron abiertos los ojos, y aquella vida de inocencia dio al traste, y todo
lo creado bueno como era, donde no había ferocidad en los animales, un ambiente favorable de frio y calor; en que
las circunstancias favorables les eran para ser felices, y de igual manera para toda la descendencia que le
sucederían a futuro en la tierra, todo llegó a su fin. Es que el hombre fue creado a imagen y semejanza de Dios, lo
cual no puede comprenderse materialmente, sino espiritualmente. Imagen, es la sustancia espiritual e inseparable
del alma y no puede ser perdida o separada del hombre viviente, mientras que Semejanza, es el carácter moral,
separable de la sustancia (Imagen), y que fue perdida en la caída del hombre mediante el pecado. Aunque,
ciertamente, sigue manteniendo el alma, pero sin el carácter moral divino. Dios que usó sus propias manos, y
que las usó, a diferencia de las otras cosas creadas, para dar lugar a la creación del hombre, fue la Divinidad de
ese Dios que propuso la creación de un ser que pudiese disfrutar de comunión con El, y para que pudiese ser su
representante aquí en la tierra, le fracasó. Toda la creación a causa de la caída del hombre, se desvaneció, la
maldición cayó sobre la tierra y dio lugar al castigo de esta pareja, el que se trasmitió a toda la humanidad,
considerándonos pecadores, como dice la Palabra: “No hay justo, ni aun uno…No hay quien busque a Dios…No
hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno”. (Romanos 3:10, 11, 12). El hombre era perfecto en todos los
aspectos: físico, moral y espiritual, y con tal fracaso no parecía posible para una reconciliación inmediata con Dios.
¿Por qué? Porque eso que dio lugar a la caída del hombre, ya era conocidos por el mismo Adán, pues Dios ya se lo
había advertido claramente: “Porque el día que de él comieres, ciertamente morirás”. ¿Y de que muerte estaríamos
hablando hoy? Primero, entendemos que el hombre fue creado tripartito: cuerpo, alma y espíritu. En Génesis 2:7
dice: “Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra y sopló en su nariz aliento de vida, y llegó a ser el hombre
alma viviente”. Podemos ver que el “polvo de la tierra” es el cuerpo físico y “alma viviente” se refiere al alma, la
cual es la parte psicológica de una persona, su mente, emoción y voluntad. Pero, ¿qué significa el “aliento de
vida”? “El aliento de vida” se refiere a la tercera parte del hombre, el espíritu humano. Esto se nos confirma en
Proverbios 20:27, donde dice: “Lámpara de Jehová es el espíritu del hombre, la cual escudriña lo más profundo del
corazón”. Es Nuestro espíritu, la parte de nuestro ser que puede recibir y contactar a Dios. No había dificultad
alguna en contra de que Adán y Eva, para que no hubieran podido mantener ese contacto permanente en el huerto
del Edén con el Espíritu de Dios. Ah!, algo importante en donde radicó la desobediencia de esta pareja, fue al libre
albedrío que tenían desde el mismo momento de su creación. Me refiero a la libertad de elegir según sus propias
decisiones. En aquel momento, Adán entregó el mundo en las manos del maligno. Desde entonces, el diablo se
constituyó como, príncipe de este mundo (Juan 14.30) y (2 Corintios 4.4). El resultado inmediato de la
desobediencia de Adán y Eva fue la muerte. Pero, ¿qué clase de muerte? Fue la “muerte espiritual”, la que se dio
ese mismo día. A pesar de que no cayeren muertos en el instante que comieron del fruto prohibido, el principio de la
muerte comenzó a operar en sus cuerpos. Años después que fueron expulsados del jardín del Edén, en Adán se
cumplió la “muerte física”. Tal como lo dijo Dios según Génesis 3:19 “…hasta que vuelvas a la tierra, porque de
ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás.” Ahí fue cuando operó la separación del alma y espíritu
definitivamente. Y así mismo la muerte pasó a todo el mundo, según nos lo refiere la Biblia en Romanos 5:12 “Así,
la muerte pasó a todos los hombres, por cuando todos pecaron”. Porque de esa misma naturaleza de Adán y Eva
hemos sido formados desde el mismo vientre de nuestras madres, tal como refiere Hechos 17:26 “Y de una sangre
ha hecho todo el linaje de los hombres, para que habiten sobre toda la faz de la tierra; y les ha prefijado el orden de
los tiempos, y los límites de su habitación,“ Y como ultima muerte es la que se denomina la “muerte eterna”. Es la
separación total de Dios. No significa cesación de existencia, sino que es una separación eterna de Dios, y de todo
lo que es de Dios. Es el destino elegido por el hombre que no obedezca al llamado a un arrepentimiento de sus
pecados y aceptación de Jesucristo como su Salvador.
Ya tenemos un recuento sumarial de lo ocurrido en el huerto de Edén después de aquella pregunta de Dios ¿Dónde
estás Adán?, seguido de un interrogatorio de parte de Dios, del cual procuraron salir sin pena alguna, pero, sin
resultados favorables que los justificaran, anteponiéndole excusas como “la mujer que me diste por compañera”, “la
serpiente me engañó”, por parte de Adán y Eva, respectivamente. Pero, un Dios justo no podía pasar por alto el
pecado de ellos. Dios les dijo que se acercaran. Entonces pronunció su sentencia sobre ellos. Tendrían que salir del
bello huerto del Edén . Era imposible que sucediera de parte de ellos una apelación, existe un axioma en el argot
jurídico “A confesión de parte, relevo de pruebas” (quien confiesa algo libera a la contraparte de tener que probarlo).
¿Cuál fue su confesión?, que tuvieron “miedo”, por lo que se escondieron de la presencia de Dios. Que se
encontraban, también, “desnudos”, que antes compartían sin sentido de culpa, pero, ahora les era una fuente de
verguenza, o sea, habían perdido desde ese momento su estado de inocencia. Mas Dios buscando que admitiesen
su falta, le pregunta a Adán “¿Quién te enseñó que estabas desnudo?. Como profesional que soy del Derecho,
pregunto: ¿Qué necesidad de pruebas había ahora para asegurar Dios su sentencia? Ninguna. Eran evidentes los
hechos. Habían comido del árbol prohibido. Así, pues, quedaron las cosas; ahora Dios habría de seguir su obra de
la redención o rescate del hombre, pero, dentro de ese conocimiento que ahora el hombre iba a ser como Dios, y
también Satanás, “sabiendo el bien y el mal”. Aquí viene ahora la promesa profética de Dios en ese mismo acto de
pronunciación de su sentencia, la cual dirigió a la serpiente, instrumento que fue Satanás, para decirle: “Pondré
enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el
talón” (Génesis 3:15). Este proceso de Dios, con sus patriarcas, jueces y profetas, concluyó hasta la venida de
Jesucristo, el Hijo de Dios, Quien obró finalmente la Redención y Justificación por Gracia, mediante la regeneración
sobrenatural del Espíritu Santo. Lo contrario, todos los hombres permanecerían en su estado caído. Pero en Su
gracia, misericordia y bondad amorosa, Dios envió a Su Hijo a morir en la Cruz y tomar el castigo por nuestro
pecado, reconciliándonos con Dios, haciendo posible la vida eterna con Él. Lo que se perdió en la caída se reclamó
en la Cruz. Hoy, todavía la pregunta de Dios ¿Dónde está tu, hombre? Es que el hombre ha estado
escondiéndose de Dios desde entonces. Sólo a través de Cristo se puede restaurar esa comunión, porque en Él
somos hechos justos y sin pecado a los ojos de Dios como Adán y Eva fueron antes de pecar. "Al que no conoció
pecado, le hizo pecado por nosotros, para que fuéramos hechos justicia de Dios en El (Jesucristo)“ (el subrayado es
nuestro) (2 Corintios 5:21). "Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están EN CRISTO JESÚS"
(Romanos 8:1). Esto significa que desde el momento en que creímos en el Hijo de Dios, Jesús, Su Espíritu entró en
nuestro espíritu humano y ¡nacimos de nuevo! Nacimos de Dios, recibimos Su Vida Divina y eterna en nuestro
espíritu y llegamos a ser Sus hijos. Nuestro espíritu humano es el único lugar para que el Espíritu de Dios entre en
nosotros a fin de hacernos Sus hijos. También es el lugar desde dónde Él puede llenar todo nuestro ser.
L.E.L.