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Psicoanálisis

El documento habla sobre el psicoanálisis, una teoría psicológica fundada por Sigmund Freud que incluye un método de investigación, una terapia y un conjunto de teorías. Explica los tres aspectos clave del psicoanálisis según Freud y cómo ha evolucionado desde entonces.

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Psicoanálisis

El documento habla sobre el psicoanálisis, una teoría psicológica fundada por Sigmund Freud que incluye un método de investigación, una terapia y un conjunto de teorías. Explica los tres aspectos clave del psicoanálisis según Freud y cómo ha evolucionado desde entonces.

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Psicoanálisis

El psicoanálisis (del griego ψυχή [psyque], alma o mente; del alemán Seele, alma -según definición del

propio Freud en su artículo de 1883 Tratamiento psíquico; y ἀνάλυσις [analysis], análisis, en el sentido

de examen oestudio) es una teoría psicológica fundada por el neurólogo vienés Sigmund Freud alrededor de

1896. A partir del psicoanálisis se han desarrollado posteriormente diversas escuelas de psicología profunda o

de orientación dinámica y analítica. Asimismo, la teoría ha influenciado a muchas otras escuelas psicológicas

y de terapias no necesariamente psicoanalíticas.

El concepto de «psicoanálisis» designa, por una parte, aquel modelo téorico descriptivo y explicativo de los

mecanismos, procesos y fenómenos implicados en la vida anímica humana. Este modelo se basa en las

teorías de Sigmund Freud sobre la psicodinámica de lo inconsciente. Por otra, «psicoanálisis» se refiere

también a la terapia psicoanalítica, es decir, a un conjunto de procedimientos y técnicas terapéuticas para el

tratamiento de conflictos internos y de relaciones interpersonales. Finalmente, «psicoanálisis» puede referirse

además al método psicoanalítico: un método de investigación que ha sido aplicado más allá de la psicología

clínica individual, al análisis de fenómenos culturales, por ejemplo en etnología y antropología (entre otras

disciplinas). El desarrollo del psicoanálisis es permanente en estos tres aspectos por parte de investigadores y

clínicos. El psicoanálisis moderno se caracteriza por el pluralismo teórico, metódico y terapéutico. Si el

psicoanálisis puede ser considerado una teoría científica es un asunto que en círculos académicos y

profesionales continúa siendo controvertido.

La definición clásica de Freud nota 1 incluye, según resumen Jean Laplanche y Jean-Bertrand Pontalis, los

siguientes tres aspectos:

A) Un método de investigación que consiste esencialmente en evidenciar la significación inconsciente de las

palabras, actos, producciones imaginarias (sueños, fantasías, delirios) de un individuo. Este método se basa

principalmente en las asociaciones libres del sujeto, que garantizan la validez de la interpretación. La

interpretación psicoanalítica puede extenderse también a producciones humanas para las que no se dispone

de asociaciones libres.

B) Un método psicoterápico basado en esta investigación y caracterizado por la interpretación controlada de

la resistencia, de la transferencia y del deseo. En este sentido se utiliza la palabra psicoanálisis como

sinónimo de cura psicoanalítica; ejemplo, emprender un psicoanálisis (o un análisis).

C) Un conjunto de teorías psicológicas y psicopatológicas en las que se sistematizan los datos aportados

por el método psicoanalítico de investigación y de tratamiento.3


Definiciones derivadas de los tres aspectos

El psicoanálisis como teoría científica

El psicoanálisis es una teoría sobre los procesos psíquicos inconscientes, que presenta una concepción

ampliada de la sexualidad, de sus relaciones con el acontecer psíquico y su reflejo en lo sociocultural. El

supuesto de que existen los procesos, fenómenos y mecanismos psíquicos inconscientes junto al papel de la

sexualidad y del llamado Complejo de Edipo, que resulta en una diferenciación entre instinto y pulsión; así

como la aceptación de la teoría de la represión y el papel de la resistencia en el análisis constituyen para

Freud los pilares fundamentales de su edificio teórico, al punto que sostiene que «quien no pueda admitirlos

todos no debería contarse entre los psicoanalistas».2

Esta definición de Freud ha tenido amplia aceptación entre los psicoanalistas, así como también la necesidad
de la transmisión del saber a través del análisis didáctico y los análisis de control o supervisados. Esta amplia

aceptación general o identificación con los pilares centrales de la teoría y el método, se dio en medio de

controversias. Refiriéndose a la definición de Freud de 1922, la historiadora Élisabeth Roudinesco comenta:

«Freud proporcionó la definición más precisa del marco psicoanalítico, al subrayar que sus "pilares" teóricos

eran el inconsciente, el complejo de Edipo, la resistencia, la represión y la sexualidad (...) Si bien los

freudianos de todas las tendencias siempre aceptaron reconocerse en esta definición de psicoanálisis, no han

cesado de combatir entre ellos a dividirse acerca de la cuestión de la técnica psicoanalítica y el psicoanálisis

didáctico».4

En efecto, los psicoanalistas de las generaciones que siguieron a Freud desarrollaron la teoría en diversas

direcciones, en parte reforzando y complementando sus ideas, en parte distanciándose de ellas o criticando

algunos puntos más o menos centrales. Estos movimientos de diferenciación e integracíón, han dado lugar a

la existencia de varias escuelas, con diversas concepciones u orientaciones. Por ejemplo, la Psicología del yo,

la teoría de las relaciones objetales (de Melanie Klein, Donald Winnicott), el psicoanálisis relacional, el

psicoanálisis estructural de Jacques Lacan. Asimismo, escisiones tempranas y divergencias en aspectos

decisivos dieron lugar a escuelas completamente independientes, como lapsicología analítica de Carl Gustav

Jung.

]El psicoanálisis como método de investigación

El psicoanálisis incluye también una serie de métodos para la investigación de la experiencia, el pensamiento

y la conducta humana, tanto de sujetos individuales como de grupos y culturas. Esta última aplicación se ha

llamado también etnopsicoanálisis.

La idea central de esta aplicación del psicoanálisis consiste en que tras la superficie en la que se representan

las formas de comportamiento perceptibles (en la conducta individual y en la de los grupos y culturas) así

como también tras las normas sociales y valores de una comunidad cultural, con frecuencia se esconden


contenidos y motivaciones inconscientes que no son de acceso fácil al Yo y que pueden develarse y hacerse

comprensibles con la ayuda de los conceptos y métodos del psicoanálisis.

En las décadas siguientes a Freud, diversos psicoanalistas desarrollaron otras técnicas para la exploración e

interpretación psicoanalítica de diversas manifestaciones culturales: desde los cuentos de hadas y mitos hasta

el análisis de obras literarias mayores, del cine o de las artes plásticas.

El psicoanálisis como terapia

En el sentido estricto, el psicoanálisis puede ser definido como un método y técnica de

tratamiento psicoterapéutico basada en la exploración del inconsciente a través de la asociación libre. A

diferencia de los métodos que se basan en ejercicios, entrenamiento o aprendizaje (como las técnicas

conductuales) o de las explicaciones en el plano cognitivo, el psicoanálisis se cuenta entre las técnicas de

descubrimiento o develación que intentan que el paciente logre una comprensión profunda de las

circunstacias (generalmente inconscientes) que han dado origen a sus afecciones, o son la causa de sus

sufrimientos o malestares psíquicos. Aunque frecuentemente se asocia esto a la introspección, constituye un

malentendido esperar como objetivo esencial de la terapia psicoanalítica una comprensión racional acerca de

las relaciones causales. Se trata más bien de lograr una reestructuración de más amplio alcance de la

personalidad, muy especialmente de la vida afectiva y particularmente en aquellas áreas que contribuyen y

mantienen la formación de síntomas, o de formas defensivas que causan daño o malestar.

El psicoanálisis clásico se desarrolla durante algunos años con una frecuencia de tres a cinco veces por

semana. En el setting clásico el paciente se recuesta en un diván y habla, en lo posible sin censura, sobre

todo lo que siente, piensa, poniendo en palabras toda ocurrencia que le venga a la mente. Esta técnica se

denomina asociación libre y constituye la regla fundamental. El analista que está sentado tras él, escucha

manteniendo una atención parejamente flotante y comunica al paciente sus interpretaciones, hechas en base

al material que va apareciendo durente el proceso analítico. El analista entrega estas interpretaciones a su

paciente tantas veces como considere conveniente y en las situaciones que decida. En particular el analista

captará e interpretará los patrones emocionales y de funcionamiento psíquico, los mecanismos típicos que el

paciente repite en la relación con él en forma detransferencia.

Independientemente de las variaciones que existen en las diferentes escuelas posteriores a Freud, donde

muchas de ellas modifican este setting o encuadre clásico, el eje central del psicoanálisis como técnica

terapéutica es la asociación libre. Desde la época de Freud y hasta la actualidad se le asigna a la llamada

"regla técnica fundamental" un carácter demarcatorio entre lo que se llama psicoanálisis y lo que es una

terapia diversa de éste.2


Historia del psicoanálisis

La historia del psicoanálisis en gran parte corresponde a la historia de su fundación, elaboración, revisión y

difusión por parte de su máxima figura, el médico y neurólogo vienés Sigmund Freud.

Se considera un antecedente clave para el nacimiento del psicoanálisis que Freud llegase a ser alumno

de Jean Martin Charcot en el hospital Salpêtrière de París entre los años 1885 y 1886.5 Freud se familiarizaría

así con las investigaciones llevadas a cabo sobre la histeria las cuales mostraban que mediante la hipnosis se

podían inducir, suprimir e intercambiar toda clase de síntomas presentes en los cuadros histéricos, sugiriendo

una etiología psicológica y no orgánica.6 Las histéricas que eran sometidas a tal experiencia no conservaban

en la conciencia lo sucedido, es decir, no recordaban, aunque la sugestión hipnótica seguía actuando una vez

deshecho el trance hipnótico. Ya de vuelta a Viena y en colaboración con su amigo y colega, el

fisiólogo Joseph Breuer,7 aplicó el método catártico descubierto por este, que más tarde modificaría

paulatinamente hasta dar forma al psicoanálisis.8

Tras años de experiencia clínica, Freud propuso la teoría de que los síntomas histéricos y neuróticos tenían

como causa núcleos traumáticos reprimidos en el inconsciente por ser moralmente inaceptables para el Yo del

sujeto.9 Freud postuló que estos núcleos patológicos consistían en «uno o varios sucesos de precoz

experiencia sexual, perteneciente a la más temprana infancia».10

En su artículo de 1914 Recordar, repetir, reelaborar, Freud expone brevemente la historia de su método,

desde su antecesor, la hipnosis. Al referirse a ésta, en particular la «catarsis breueriana», menciona que la

misma se enfocaba en la reproducción de los procesos psíquicos de la situación en la que se adquirieron los

síntomas neuróticos "para que tuvieran su decurso a través de la actividad consciente".11 Se partía del

supuesto de que los síntomas remitían a esos procesos reprimidos. Junto a la rememorción, la abreacción era

otra de las metas a que se apuntaba mediante esta técnica para lo cual se inducía al paciente a un estado

hipnótico.

En un momento posterior, Freud decide abandonar la hipnosis, lo cual suele ser explicado diciendo

simplemente que no era una técnica con la que él estuviera particularmente cómodo, así como que no es de

por sí susceptible de ser aplicada en todos los casos. Por otra parte, se le adjudica como falencia el que tras

un período de recuperación, luego de haber sido aplicada, los síntomas retornaban nuevamente, imponiendo

la tarea de repetir el tratamiento. Por otra parte, también se dice que este método no permite acceder al

trabajo analítico a las «resistencias» del paciente. En cualquier caso, la técnica apuntaba, entonces, a "colegir

desde las ocurrencias libres del analizado aquello que él denegaba recordar. Se pretendía sortear la

resistencia mediante el trabajo interpretativo y la comunicación de sus resultados al enfermo".12


En tercer lugar, Freud abandona la focalización sobre un problema determinado, conformándose con "estudiar

la superficie psíquica que el analizado presenta cada vez, y se vale del arte interpretativo, en lo esencial, para

discernir las resistencias que se recortan en el enfermo y hacérselas conscientes".12

En 1897, coincidiendo con la muerte de su padre, Freud, aplicó a su propia persona la experiencia clínica

acumulada y comenzó un estudio profundo de sus recuerdos, deseos y emociones que le permitieron

reconstruir su infancia. Este sistemático escrutinio de su psiquismo, considerado acto fundador del

psicoanálisis,13 es conocido como su autoanálisis.

En el período aproximadamente comprendido entre 1895 y 1905 Freud, atravesó por un intenso aislamiento

profesional y personal provocado por la oposición y a menudo indignación que sus teorías suscitaban. A pesar

de ello, Freud se mostró particularmente fructífero en estas circunstancias adversas publicando las que se

consideran dos obras cardinales del psicoanálisis, La interpretación de los sueños y Tres ensayos sobre

teoría sexual. El aislamiento de esta época, que el mismo Freud denominaría «espléndido aislamiento», fue

remitiendo paulatinamente y ya en otoño de 1902 nació modesta e informalmente la Psychologische

Mittwoch-Gesselschaft (literalmente: «Sociedad Psicológica de los Miércoles»). Los médicos vieneses Max

Kahane, Rudolf Reitler, Alfred Adler y Wilhelm Stekel se empezaron a reunir, a iniciativa de este último, en

lacasa de Freud cada miércoles por la noche.14 Este pequeño grupo formó el núcleo de lo que se convertiría,

en 1908, en la Asociación Psicoanalítica Vienesa (Wiener Psychoanalytische Vereinigung).15

A lo largo de su historia el psicoanálisis no ha dejado de evolucionar conforme nuevos hechos eran

descubiertos. También, debido a los diferentes puntos de vista e interpretaciones de diversos autores, se ha

ramificado en varias escuelas y técnicas de intervención. Entre los colaboradores y sucesores más

representativos de Freud, aparte de los más arriba mencionados, se cuentan, Otto Rank, Wilhelm Reich, Paul

Federn, Hanns Sachs, Oskar Pfister, Max Eitingon, Abraham Brill, Sándor Ferenczi,Karl Abraham, Ernest

Jones, Marie Bonaparte, Lou Andreas-Salomé, Karen Horney, Anna Freud, Melanie Klein, Donald

Winnicott, Wilfred Bion, Jacques Lacan, Erich Fromm, Erik Erikson y muchos otros que han refinado las

teorías freudianas e introducido las propias. Mención especial, por su importancia e impacto en el movimiento

psicoanalítico, merecen los autoresCarl Gustav Jung y Alfred Adler. Ambos se distanciaron del psicoanálisis,

discrepando en especial de la tesis freudiana de la etiología sexual de las neurosis, y propusieron ideas,

conceptos y teorías alternativas.

Técnica psicoanalítica

Según el psicoanálisis, los síntomas histéricos y neuróticos tienen su origen en conflictos inconscientes, los

cuales pese a ser ajenos por completo al consciente del analizado, pugnan por emerger a la conciencia. El

resultado entre la represión y la fuerza emergente del material reprimido es una formación de compromiso; el

síntoma histérico o neurótico. El objetivo de la terapia es vencer las resistencias para que el analizado acceda

a las motivaciones inconscientes de sus sentimientos, actitud o conducta. Freud, en una de las oportunidades
en las que describe la operación que lleva a cabo la terapia analítica, lo hace en estos términos: "la

rectificación con posterioridad del proceso represivo originario".16

La «regla fundamental» de la técnica psicoanalítica es la asociación libre.17 El analista introduce al paciente en

la técnica solicitándole que le comunique todos los pensamientos, ocurrencias, ideas o imágenes que se le

pasen por la mente, independientemente de que estos le parezcan absurdos, irrelevantes o

comprometedores, «sin criticarlos o seleccionarlos».18 Al comunicar estos contenidos, el analizado no debe

tener en cuenta cuan insignificante, trivial o desagradable le resulten, ya que esto sólo expresaría la acción de

las resistencias».

El analista por su parte, también debe respetar reglas, particularmente las tres siguientes:

 Escuchar al analizado con una atención parejamente flotante, es decir, sin privilegiar ningún

elemento de su discurso, lo que implica que el analista «deje funcionar lo más libremente posible su

propia actividad inconsciente y suspenda las motivaciones que habitualmente dirigen la atención».19 En

palabras de Freud, «el analista debe escuchar y no hacer caso de si se fija en algo».20

 Mantener una actitud neutral, en cuanto a los valores, es decir, no dirigir la cura en función de un

ideal religioso, moral o social, no juzgar, no aconsejar. La posición debe ser igualmente neutral frente a

las manifestaciones transferenciales y frente al discurso, es decir, «no conceder a priori una importancia

preferente, en virtud de prejuicios teóricos, a un determinado fragmento o a un determinado tipo de

significaciones».21

 Observar una actitud de estricta abstinencia, lo que implica que el analista «no satisface las

demandas del paciente ni desempeña los papeles que éste tiende a imponerle».22 El sentido de este

principio es que la cura debe transcurrir de tal forma que el analizado no se sirva de ella para obtener

satisfacciones sustitutivas de sus síntomas.

En cuanto a la interpretación, su función no es propuesta como un enunciado que refiera el material que

ofrece el caso a una teoría (como el Complejo de Edipo, la nosologíapsicoanalítica, las tópicas que

representan el aparato psíquico, etc.), sistematizada o no, que incluya la experiencia propia del analista y el

consenso de la comunidad analítica, sino algo que se acercaría mucho más a un desciframiento. En este

sentido, el psicoanalista Donald Winnicott comenta la importancia de «que el analista no conozca las

respuestas, excepto en la medida en que el paciente dé las claves. El analista recoge las claves y hace las

interpretaciones».23

Los lapsus son actos erróneos para la conciencia, en los que se manifiesta una descarga del inconsciente.

Para Freud, expresa un motivo personal relevante, desconocido para la personalidad consciente. A menudo el

lapsus no es obvio y se revela sólo después de una larga cadena de asociaciones.


Una segunda área explotada por la asociación libre es la de los sueños, considerada la «vía regia al

inconsciente». Para el psicoanálisis los sueños son siempre (al menos esto es lo postulado en La

Interpretación de los sueños) realizaciones de deseos,24 los cuales generalmente se disfrazan por ser

inaceptables para la organización consciente del individuo. Freud distingue en la estructura del sueño:

el contenido manifiesto, que generalmente parece incoherente y sin sentido pero que presenta algún tipo de

historia narrativa; y el contenido latente, que se refiere a las asociaciones que se despliegan a partir del sueño

manifiesto. El sueño (la ilación de sus contenidos manifiestos) es una formación producida por el trabajo del

sueñoque transforma el material latente mediante la condensación, el desplazamiento, el trastorno en su

contrario y diversos tratamientos que las representaciones inconscientes reciben, en virtud de su estructura, y

que Freud designó como desfiguración onírica.25 La dirección del trabajo del análisis es precisamente en

sentido contrario al del trabajo del sueño ya que obtiene el contenido latente donde era lo manifiesto. Los

sueños son figuraciones capaces de acceder a la conciencia, ya que en esta situación de reposo (el dormir)

es cuando la censura se encuentra más relajada y la resistencia se encuentra debilitada. Los anhelos y

deseos que tienen prohibido el acceso en los estados conscientes tienen una oportunidad de escaparse tras

el velo de la desfiguración onírica.

También en el chiste (Witz en alemán) encuentra el psicoanálisis una de las manifestaciones paradigmáticas

del inconsciente.

Freud afirmó que el individuo neurótico, cuyas necesidades eróticas infantiles permanecieron insatisfechas,

podrá orientar sus requerimientos libidinosos hacia una nueva persona que surja en su horizonte, siendo muy

probable que las dos porciones de su libido (la consciente y la inconsciente) participen en este proceso. Es

por lo tanto perfectamente normal y comprensible que una carga de libido se oriente también hacia el

psicoanalista. Este proceso da lugar a lo que en psicoanálisis se denomina transferencia.

Cuando se habla de «transferencia» en la terapia, se considera que el paciente transfiere o reedita sobre la

figura del analista demandas libidinales experimentadas en la infancia en relación a personas que entonces

fueron importantes o significativas. La transferencia ofrece la oportunidad para poner en acto los conflictos

infantiles y estructuras cognoscitivas que condujeron a las represiones y a las distintas formaciones de sus

neurosis; y asimismo proporciona al sujeto las condiciones para rectificar esos hechos que tuvieron lugar en la

infancia y que, por permanecer inconscientes, se habían mantenido refractarios a sus intentos previos de

influir en ellos.26

La contratransferencia será aquel conjunto de reacciones inconscientes del analista frente a la persona del

analizado y frente a la transferencia. Se le considera un elemento muy importante en el trabajo analítico

porque cada uno posee en su propio inconsciente un instrumento con el cual puede interpretar las

expresiones del inconsciente en los demás.

Las tópicas
Tal y como aclaran Jean Laplanche y Jean-Bertrand Pontalis en su "Diccionario de Psicoanálisis" Tópica hace

referencia a una "Teoría o punto de vista que supone una diferenciación del aparato psíquico en cierto número

de sistemas dotados de características o funciones diferentes y dispuestos en un determinado orden entre sí,

lo que permite considerarlos metafóricamente como lugares psíquicos de los que es posible dar una

representación espacial figurada. Corrientemente se habla de dos tópicas freudianas, la primera en que se

establece una distinción fundamental entre inconsciente, preconsciente y consciente, y la segunda que

distingue tres instancias: el ello, el yo, el superyó".27

Primera Tópica: consciente, preconsciente e inconsciente

La conciencia es la cualidad momentánea que caracteriza las percepciones externas e internas dentro del

conjunto de los fenómenos psíquicos. El término inconsciente se utiliza para connotar el conjunto de los

contenidos no presentes en el campo actual de la conciencia. Está constituido por contenidos reprimidos que

buscan regresar a la conciencia o bien que nunca fueron conscientes y su cualidad es incompatible con la

conciencia. El 'preconsciente' designa una cualidad de la psique que califica los contenidos que no están

presentes en el campo de la conciencia pero pueden devenir en conscientes. Los estados reprimidos son

aquellos que no se les puede acceder sin una hipnosis, generalmente son revelaciones a través de imágenes

retenidas durante el tiempo de vida de cada individuo.

Segunda tópica: el Ello, el Yo y el Superyó

Diagrama del modelo estructural de tres instancias (Ello, Yo y Superyó) y de su superposición con el modelo
espacial de la psique en la primera tópica de S. Freud (consciente, preconsciente, inconsciente).

El Ello es la instancia más antigua y original de la personalidad y la base de las otras dos. Comprende todo lo

que se hereda o está presente al nacer, se presenta de forma pura en nuestro inconsciente. Representa

nuestros impulsos o pulsiones más primitivos. Constituye, según Freud, el motor del pensamiento y
el comportamiento humano. Opera de acuerdo con el principio del placer y desconoce las demandas de la

realidad.

El Superyó es la parte que contrarresta al ello, representa los pensamientos morales y éticos recibidos de

la cultura. Consta de dos subsistemas: la "conciencia moral" y el ideal del yo. La "conciencia moral" se refiere

a la capacidad para la autoevaluación, la crítica y el reproche. El ideal del yo es una autoimagen ideal que

consta de conductas aprobadas y recompensadas.

El Yo es una parte del ello modificada por su proximidad con la realidad y surge a fin de cumplir de manera

realista los deseos y demandas del ello de acuerdo con el mundo exterior, a la vez que trata de conciliarse

con las exigencias del superyó. El yo evoluciona a partir del ello y actúa como un intermediario entre éste y el

mundo externo. El yo sigue al principio de realidad, satisfaciendo los impulsos del ello de una manera

apropiada en el mundo externo. Utiliza el pensamiento realista característico de los procesos secundarios.

Como ejecutor de la personalidad, el yo tiene que medir entre las tres fuerzas que le exigen: las del mundo de

la realidad, las del ello y las del superyó, el yo tiene que conservar su propia autonomía por el mantenimiento

de su organización integrada.

Los papeles específicos desempeñados de las entidades ello, yo y superyó no siempre son claros, se

mezclan en demasiados niveles. La personalidad consta según este modelo de muchas fuerzas diversas en

conflicto inevitable.

Mecanismos de defensa

Artículo principal:  Mecanismo de defensa

Freud define la represión como un mecanismo de defensa cuya esencia consiste en rechazar y mantener

alejados de la consciencia determinados elementos que son dolorosos o inaceptables para el yo. Estos

pensamientos o ideas tienen para Freud un contenido sexual. La represión se origina en el conflicto psíquico

que se produce por el enfrentamiento de exigencias internas contrarias entre un deseo que reclama

imperativamente su satisfacción y las prohibiciones morales. El yo se defiende del dolor que causa la

incompatibilidad reprimiendo el deseo.

En los sueños opera la condensación. Varios elementos presentes en el sueño latente se conjugan, se unen

en un mismo elemento; pueden ser fragmentos de imágenes, frases o trozos de ideas. Estos fragmentos de

vivencias siempre estarán unidos de alguna forma por elementos comunes, que los relacionan y aparecen

durante el análisis por medio de la asociación libre. Un ejemplo de condensación se da cuando soñamos con

una persona que reúne rasgos de diferentes personas, a veces se presenta como una persona determinada y

de pronto se convierte o desempeña el papel de alguna otra más.

El desplazamiento, que también se presenta en los sueños, consiste en que la intensidad, la importancia y la

cantidad de afecto de algunas ideas se desplaza hacia otras de manera que puede mostrar como importante
algún elemento que en realidad es superfluo y, por el contrario, mostrar como imprecisos y sin importancia

elementos importantes que por lo general corresponden a recuerdos de la infancia. El desplazamiento es el

proceso que más influye en ocultar el sentido latente del sueño. Cuanto más confuso y oscuro es un sueño,

más ha sido influido por el desplazamiento.

El desarrollo libidinal

El psicoanálisis emplea el término pulsión (impulso que tiende a la consecución de un fin) para el estudio

del comportamiento humano. Se denomina pulsión a las fuerzas derivadas de las tensiones somáticas en el

ser humano, y las necesidades del ello; en este sentido las pulsiones se ubican entre el nivel somático y el

nivel psíquico.

La pulsión es un impulso que se inicia con una excitación corporal (estado de tensión), y cuya finalidad última

es precisamente la supresión de dicha tensión.

Hay dos tipos de pulsiones, la pulsión sexual o de vida (Eros) y la pulsión de muerte (Thánatos). Para el

psicoanálisis el impulso sexual tiene unas acotaciones muy superiores a lo que habitualmente se considera

como sexualidad. La libido es la energía pulsional, y puede presentar diferentes alternativas según esté

dirigida a los objetos (libido objetal), o bien se dirija al propio Yo (libido narcisista).

El psicoanálisis establece una serie de fases a través de las cuales se verifica el desarrollo del sujeto. Desde

el punto de vista de dichas fases, los conflictos psíquicos - y su posibilidad de resolución- dependerán del

estancamiento de una fase (fijación) o del retorno a una fase precedente (regresión).

Freud distinguió a partir de 1915 diversos momentos y "dimensiones" de una pulsión:

1. La fuente que tiene su origen en lo somático y que se traduce por una tensión, una suerte de impulso

(en alemán: Drang).

2. El Drang mismo, es decir la tensión interior que se traduciría en Trieb (pulsión).

3. La meta que se puede encontrar en un estado pasivo o activo.

4. El "objeto" de la pulsión, que en lo real es un medio, un medio bastante accesorio ya que sólo sirve

para disminuir temporalmente la tensión inherente a la pulsión.

Desarrollo sexual infantil

La teoría plantea que conforme crecen los niños su deseo se enfoca en diferentes áreas del cuerpo, en los

que se busca la satisfacción libidinal. Siguiendo una secuencia de etapas psicosexuales en las que son

importantes diferentes zonas erógenas, los niños pasan del autoerotismo a la sexualidad reproductora y

desarrollan sus personalidades adultas:


1. Fase oral (desde el nacimiento hasta los 12 ó 18 meses): la boca es la zona erógena preeminente y
procura al bebé no sólo la satisfacción de alimentarse, sino, sobre todo, el placer de chupar. Es

decir, de poner en movimiento los labios, la lengua y el paladar en una alternancia rítmica.

2. Fase anal (12-18 meses hasta 3 años): en esta época la fuente principal de placer y conflicto
potencial son las actividades en las que interviene el ano. Con frecuencia representa el primer

intento del niño por convertir una actividad involuntaria en voluntaria. Los niños pueden experimentar

dolor o placer ya sea al retener o al expulsar sus desechos fisiológicos. Debemos separar aquí el

placer orgánico de defecar, aliviando una necesidad corporal, del placer sexual consistente en

retener las heces y los gases para después expulsarlos bruscamente.

1. Fase fálica (3 a 6 años): el órgano sexual masculino desempeña un papel dominante. En esta fase,
las caricias masturbatorias y los tocamientos ritmados de las partes genitales proveen al niño un

placer autoerótico. Freud considera que el clítoris es considerado por la niña como una forma de falo

inferior. Al comienzo de la fase fálica, los niños/as creen que todas las personas poseen falo y la

diferencia entre tener o no falo se percibe como una oposición por castración. Cada uno toma rumbo

diferente al entrar en lo que Freud denomina Edipo, o complejo de Edipo, en el cual primero se da

una identificación con la madre en ambos casos. El niño siente deseos sexuales hacia su madre, y

al percibir a las niñas como castradas abandona sus deseos por temor a que le ocurra lo mismo,

creándose en el varón la angustia de castración que lo lleva a renunciar a sus deseos incestuosos e

identificarse con su padre. La niña abandona a la madre porque la cree culpable de su castración y

surge la envidia del pene. Sin embargo, se da cuenta de que si es como su madre puede acceder a

un pene (véase el concepto psicoanalítico de falo), a lo cual reacciona identificándose con ella y

aparece el deseo de engendrar un hijo de su padre.

La homosexualidad es definida como una parafilia causada por una interrupción del desarrollo libidinal en esta

etapa. Para Freud se produce por una fijación en una etapa temprana del desarrollo psicosexual o una

resolución incorrecta del complejo de Edipo. Esta interrupción no permite alcanzar la madurez sexual

(heterosexualidad). Un conflicto de homosexualidad inconsciente puede ser un núcleo constituyente

deesquizofrenia o paranoia. Más adelante, Freud describe el narcisismo como un componente común a la

homosexualidad, la esquizofrenia y las perversiones. Sin embargo, Freud llegaría a reconsiderar su posición

con el tiempo, hasta el punto de que en su conocida Carta a una madre americana, Freud no dudó en afirmar

que la homosexualidad «no es un vicio ni un signo de degeneración, y no puede clasificarse como una

enfermedad».28 Señaló que perseguir la homosexualidad era una «gran injusticia y una crueldad», y que el

análisis, a lo sumo, serviría para devolver la armonía a una persona si se sentía infeliz o neurótica,

independientemente de si era homosexual o no.


1. Período de latencia (desde los seis años hasta la pubertad): en este período se desarrollan fuerzas
psíquicas que inhiben el impulso sexual y reducen su dirección. Los impulsos sexuales inaceptables

son canalizados a niveles de actividad más aceptados por la cultura. Freud lo llamaba «período de

calma sexual». No lo consideraba una etapa, ya que no surgía nada dramáticamente nuevo.

2. Fase genital (desde la pubertad hasta la adultez): surge en la adolescencia cuando maduran


los órganos genitales. Hay un surgimiento de los deseos sexuales y agresivos. El impulso sexual, el

cual antes era autoerótico, se busca satisfacer a partir de una interacción genuina con los demás.

Freud creía que los individuos maduros buscan satisfacer sus impulsos sexuales sobre todo por la

actividad genital reproductora con miembros del sexo opuesto.

Alternativas y escuelas del psicoanálisis

Desde poco después de su aparición el psicoanálisis se ramificó en varias teorías alternativas. Por una parte

surgieron las teorías de autores que, aunque partiendo del psicoanálisis freudiano, discrepaban con ciertas

concepciones clave de la teoría de Freud y formaron escuelas alternativas:

 Carl Gustav Jung: discrepaba sobre el origen y destino sexual de la libido, en la interpretación de

los sueños, el concepto deinconsciente y la manera de tratar las neurosis. En su teoría destacaron los

conceptos de inconsciente colectivo y arquetipo. Su escisión tuvo un carácter traumático, tanto para el

psicoanálisis como disciplina, como para las partes implicadas personalmente. La salida de Jung de

la Asociación Psicoanalítica Internacional y del movimiento psicoanalítico, el cual estaba destinado a

liderar tras Freud, tuvo connotaciones de 'cisma'.

 Alfred Adler: difería con respecto a la importancia que daba Freud al factor sexual. Adler hipotetizó

un complejo de inferioridad que explicaría las neurosis y creó un método alternativo para tratarlas. Fue la

primera disidencia importante en la historia del psicoanálisis (1908) al crear una teoría paralela que

sustituía la libido por el instinto de poder.

 Otto Rank: manifestó diferencias con la función del Complejo de Edipo.

 Karen Horney: disentía de las ideas de Freud sobre la sexualidad femenina (criticó el que Freud

considerase la envidia del pene como un fenómeno universal), el origen de las neurosis (a las que

atribuía causas culturales), los mecanismos de defensa y la aplicación de los conceptos de Ello, Yo y

Superyó en otras sociedades distintas de las que analizó Freud.

 Anna Freud: plantea una teoría alternativa acerca del desarrollo, las funciones y los mecanismos de

defensa del yo.29 Se le considera, junto a Heinz Hartmann y otros, fundadora de la "psicología del yo".

Por otra parte, se crearon escuelas que ampliaron el psicoanálisis freudiano:

 la escuela francesa de Jacques Lacan propuso un enfoque estructuralista;


 la escuela inglesa de Melanie Klein: desarrolló conceptos como el complejo de Edipo temprano,

el Superyó temprano, la posición esquizo-paranoide, la posición depresiva, los mecanismos de defensa y

la envidia primaria;

 el psicoanálisis interpersonal de Harry Stack Sullivan y sus derivados ulteriores como el psicoanálisis

relacional;

 el psicoanálisis latinoamericano, entre cuyos pioneros cabe destacar a Enrique Pichon-

Rivière en Argentina, a Durval Marcondes en Brasil y a Ignacio Matte Blanco en Chile.

Aunque todas mantienen los principios básicos de la teoría de Freud sobre el inconsciente, otras partes de las

teorías son ampliadas y reinterpretadas por cada escuela.

Aparte de las grandes escuelas mencionadas aquí, existen innumerables otras orientaciones, institutos y
agrupaciones que se pueden considerar derivadas del enfoque analítico.

Además se ha creado la corriente de la psicoterapia psicoanalítica que, aceptando los presupuestos

psicoanalíticos, utiliza una concepción y una técnica diferente a la del psicoanálisis propiamente dicho.

El psicoanálisis en la universidad

En las universidades el psicoanálisis no suele estudiarse como una carrera independiente, y su ejercicio

profesional requiere estudios especializados, generalmente de quienes han tenido formación en los campos

de la Psiquiatría y la Psicología y que optan por esta corriente de pensamiento como paradigma para el

desarrollo de su estilo particular de psicoterapia. En algunos países existe legislación asociada al tema, pero

generalmente los criterios respecto a los créditos que debe poseer un profesional para interiorizarse en el

psicoanálisis provienen de la propia doctrina de este.

En países como Argentina y Francia el psicoanálisis sigue ocupando un lugar central en las facultades de

psicología y humanidades. El psicoanálisis en Chile también tiene cierta presencia académica. En general,

sigue vigente en países de habla hispana y algunos países europeos como método terapéutico y

de introspección, pero su vigencia en otros países disminuyó considerablemente desde mediados del siglo

XX.[cita  requerida]

Eficacia en el tratamiento de trastornos psicológicos

Para muchos psicoanalistas la eficacia del tratamiento no debe medirse en términos estadísticos y objetivos,

sino en términos singulares y subjetivos. Tampoco debe responsabilizarse por el resultado del tratamiento

exclusivamente al terapeuta y/o a la técnica, sino que existe también responsabilidad por parte del paciente.

Los detractores del psicoanálisis consideran que no es efectivo en el tratamiento de trastornos psicológicos.

Se apoyan en estudios estadísticos (ver referencias) que comparan la eficacia clínica de distintas formas de

terapia (psicoanalíticas, gestálticas, conductuales, cognitivas, etc.) con una terapia placebo o con la ausencia
de terapia.30 31 32 33 Los estudios muestran que en promedio las psicoterapias aportan beneficios y algunas de

las terapias cognitivas están a la par de los tratamientos farmacológicos y su efectividad se potencia cuando

son empleadas en conjunto. En cambio, la efectividad del psicoanálisis en el tratamiento de enfermedades

(depresión, trastornos de ansiedad, trastornos de la alimentación, adicciones, trastornos de la personalidad...)

está por debajo del promedio y no supera la efectividad de un tratamiento placebo; y puede, en consecuencia,

retrasar o impedir en algunos casos la cura.

La Asociación Psicoanalítica Internacional publicó en 1999 un trabajo (Fonagy y otros) en el que se revisan

los principales casos clínicos documentados y estudios sobre la eficacia del psicoanálisis. Los resultados

indican que la efectividad es mayor en los pacientes más jóvenes, que los tratamientos largos tienen mejores

resultados, que el psicoanálisis puede reducir el uso de medicación psicotrópica y que el psicoanálisis se

asocia con una mejora en la capacidad laboral, entre otras conclusiones. Aunque la misma publicación

reconoce que los estudios estadísticos presentan deficiencias metodológicas serias, haciendo notar que "los

estudios no pueden demostrar de manera inequívoca que el psicoanálisis sea efectivo en relación a un

placebo activo u otras formas de terapia" y que "la mayoría de los estudios tienen limitaciones graves que

pueden llevar a los críticos de la disciplina a desacreditar los resultados".34

Por su parte, el psicoanalista Robert Galatzer-Levy recopiló y analizó 4 estudios en pacientes adultos y varios

estudios en niños y adolescentes, y estudios en grupos pequeños, en el libro Does Psychoanalysis

Work? 35 Galatzer concluye que el psicoanálisis demuestra ser eficaz para muchos pacientes y hace hincapié

en la necesidad por parte del psicoanálisis de seguir recopilando más datos empíricos.

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