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Amparo Directo por Liquidación de Bienes en Concubinato

El Tribunal Colegiado concedió el amparo a la quejosa y ordenó la liquidación de los bienes adquiridos durante el concubinato. El tercero interesado presentó un recurso de revisión argumentando que el Tribunal Colegiado realizó una interpretación incorrecta de la Constitución. La Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación deberá determinar si la interpretación del Tribunal Colegiado fue adecuada y si el derecho a la igualdad y la perspectiva de género pueden justificar el razonamiento del

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Amparo Directo por Liquidación de Bienes en Concubinato

El Tribunal Colegiado concedió el amparo a la quejosa y ordenó la liquidación de los bienes adquiridos durante el concubinato. El tercero interesado presentó un recurso de revisión argumentando que el Tribunal Colegiado realizó una interpretación incorrecta de la Constitución. La Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación deberá determinar si la interpretación del Tribunal Colegiado fue adecuada y si el derecho a la igualdad y la perspectiva de género pueden justificar el razonamiento del

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AMPARO DIRECTO EN REVISIÓN 4116/2015

QUEJOSA: **********
RECURRENTE: **********

PONENTE: MINISTRO JOSÉ RAMÓN COSSÍO DÍAZ


SECRETARIA: LUZ HELENA OROZCO Y VILLA

SUMARIO

En la vía ordinaria civil, ********** demandó de ********** la liquidación del bien


inmueble adquirido durante su concubinato como resultado del trabajo en común y
la combinación de recursos, ingresos y esfuerzos en el negocio de compra y venta
de vehículos en la Ciudad de México y otras entidades federativas. El demandado
dio contestación negando los hechos y oponiendo las excepciones y defensas que
estimó pertinentes. El Juez de primera instancia dictó sentencia en la que
consideró procedente la liquidación, la que estimó debería realizarse en la etapa
de ejecución, de conformidad con las reglas de la sociedad civil, dada la relación
de semejanza de los concubinos con los socios. En contra de dicha sentencia,
ambas partes interpusieron sendos recursos de apelación. El tribunal de alzada
revocó la resolución impugnada y absolvió al demandado. Inconforme, la actora
promovió juicio de amparo directo. El Tribunal Colegiado que conoció del asunto
resolvió conceder el amparo a la parte quejosa. El tercero interesado interpuso
recurso de revisión, materia del presente estudio.

CUESTIONARIO

¿Qué alcances tienen el mandato de protección a la familia y el derecho a la


igualdad y no discriminación previstos en la Constitución Federal en relación con
la regulación del concubinato y el matrimonio en la Ciudad de México? ¿El
Tribunal Colegiado realizó una indebida interpretación de la Constitución Federal
al reconocer la posibilidad de liquidar los bienes adquiridos durante el concubinato
sustentándose en el trabajo común de los concubinos? ¿El derecho a la igualdad
entre hombres y mujeres y la consecuente obligación de juzgar con perspectiva de
género pueden justificar el razonamiento estereotípico en una resolución?

Ciudad de México. La Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la


Nación, en la sesión correspondiente al dieciséis de noviembre de dos mil
dieciséis, emite la siguiente:
AMPARO DIRECTO EN REVISIÓN 4116/2015

RESOLUCIÓN

Mediante la que se resuelve el amparo directo en revisión 4116/2015,


interpuesto por el tercero interesado **********, contra la sentencia dictada el
diez de junio de dos mil quince en el juicio de amparo directo **********.

I. ANTECEDENTES

1. Juicio de origen1. Por escrito presentado el veintidós de marzo de dos mil


trece en la Oficialía de Partes Común en Materia Familiar del Tribunal
Superior de Justicia del Distrito Federal, ********** demandó en la vía
ordinaria civil de ********** las siguientes prestaciones:

A) La liquidación del bien inmueble adquirido durante la existencia del


concubinato como resultado del trabajo común que ambas partes
realizaron durante el tiempo que duró el mismo.

B) La inscripción definitiva en el Registro Público de la Propiedad


correspondiente, a fin de que se reconozcan los derechos de
propiedad que del bien común del concubinato tiene la actora
respecto, relativo al predio rústico denominado **********, en el
municipio de **********.

C) La rendición de cuentas del bien adquirido y sujeto a liquidación


desde la fecha de adquisición y durante el tiempo que dure el
presente juicio.

D) Otorgamiento de la administración en favor de la actora del bien


inmueble adquirido durante la vigencia del concubinato.

E) El pago de gastos y costas que origine el juicio.

1
Los antecedentes que se relatan han sido reconstruidos a partir del análisis de las constancias
que obran en el juicio de amparo ********** del índice del Décimo Cuarto Tribunal Colegiado en
Materia Civil del Primer Circuito.

2
AMPARO DIRECTO EN REVISIÓN 4116/2015

2.
2.
Como hechos, la actora relató que de mil novecientos ochenta y ocho a dos mil
seis sostuvo una vida en común con el demandado con el fin de formar una
familia e incrementar su patrimonio. Durante la vigencia de su concubinato
—precisó–, la pareja procreó a la menor **********. Asimismo, la actora
manifestó que durante su relación trabajó con el demandado de forma
conjunta en la compraventa de vehículos en el Distrito Federal, Puebla,
Nuevo León, Hidalgo y otros estados, por más de diecisiete años, indicando
que su colaboración era extensiva, desde contestar teléfonos, buscar
clientes y hasta lavar las unidades. En esta etapa —señaló—, adquirieron
un bien inmueble con el fruto de su trabajo en común, mismo que debería,
según la actora, ser liquidado en partes iguales como resultado de su
esfuerzo.

3. Radicación del asunto. El conocimiento de dicha controversia le


correspondió al Juzgado Trigésimo Séptimo de lo Familiar en el Distrito
Federal, en el que se registró con el número de expediente **********.

4. Contestación a la demanda. El demandado dio contestación a la demanda


formulada en su contra, oponiendo las excepciones y defensas que estimó
pertinentes. Específicamente, negó algunos hechos y alegó que había sido
él quien había adquirido de forma exclusiva el inmueble y que la figura del
concubinato no permitía la liquidación de bienes.

5. Sentencia de primera instancia. Una vez sustanciado el proceso, el juez


de primera instancia dictó sentencia en la que consideró procedente la vía
ordinaria civil en la que la actora acreditó parcialmente su acción y el
demandado demostró parcialmente su defensa.

6. Esencialmente, el juzgador sostuvo que en el juicio quedó demostrado que


durante el concubinato, se había adquirido el predio rústico desmembrado

3
AMPARO DIRECTO EN REVISIÓN 4116/2015

del lote denominado **********, en el Municipio de **********, como producto


del trabajo común de las partes. En ese sentido, habiéndose probado que
los concubinos habían canalizado sus esfuerzos y recursos económicos
para la formación de un patrimonio común, el juez señaló que resultaban
aplicables las reglas de la sociedad civil, dada su semejanza con la figura,
en donde los socios se obligan mutuamente a combinar sus recursos y
esfuerzos para la realización de un fin común y alcanzar un beneficio
preponderantemente económico. En consecuencia, condenó al demandado
y dejó para ejecución la liquidación de los bienes adquiridos por los
concubinos como resultado de su trabajo en común.

7. Recurso de apelación y sentencia de segunda instancia. En contra de


dicha sentencia, ambas partes interpusieron sendos recursos de apelación
los cuales fueron sustanciados ante la Primera Sala de lo Familiar del
Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal y registrados con los
números ********** y **********.

8. El cuatro de noviembre de dos mil catorce, la Sala resolvió en el sentido de


modificar la sentencia apelada. Específicamente, el tribunal de alzada
determinó que la parte actora no acreditó los hechos constitutivos de sus
pretensiones y que el demandado demostró sus excepciones y defensas,
por lo que absolvió a este último.

II. TRÁMITE DEL JUICIO DE AMPARO

9. Demanda de amparo. Mediante escrito presentado el veintiséis de


noviembre de dos mil catorce, ********** promovió juicio de amparo directo,
del cual correspondió conocer al Décimo Cuarto Tribunal Colegiado en
Materia Civil del Primer Circuito. El Presidente de dicho tribunal admitió la
demanda y ordenó su registro con el número de expediente **********.

4
AMPARO DIRECTO EN REVISIÓN 4116/2015

10.
10.
En su escrito de demanda, la quejosa señaló como preceptos violados los
artículos 14, 16 y 17 de la Constitución Política de los Estados Unidos
Mexicanos.

11. Resolución del juicio de amparo. En sesión del diez de junio de dos mil
quince, el Tribunal Colegiado resolvió otorgar el amparo en contra de la
resolución impugnada.

12. Interposición del recurso de revisión. Inconforme con dicha resolución,


********** interpuso recurso de revisión mediante escrito presentado el ocho
de julio de dos mil quince en la Oficina de Correspondencia Común de los
Tribunales Colegiados en Materia Civil del Primer Circuito.

13. Trámite del recurso ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación.


Recibidos los autos en este Alto Tribunal, por acuerdo de Presidencia de
seis de agosto de dos mil quince, se admitió el recurso de revisión y se
registró con el número 4116/2015. Asimismo, se ordenó su turno al Ministro
José Ramón Cossío Díaz y, por ende, su radicación a la Primera Sala del
propio órgano, dado que la materia del asunto corresponde a su
especialidad.2

14. La Primera Sala se avocó al conocimiento del asunto mediante acuerdo de


treinta de septiembre del año referido, y el Presidente ordenó el envío de los
autos a la ponencia designada para elaborar el proyecto de resolución
correspondiente.3

2
Amparo directo en revisión en el que se actúa, fojas 19-22.
3
Ibídem, foja 35.

5
AMPARO DIRECTO EN REVISIÓN 4116/2015

III. COMPETENCIA

15. Esta Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación es


competente para conocer del presente recurso de revisión, en términos de
lo dispuesto en los artículos 107, fracción IX de la Constitución Política de
los Estados Unidos Mexicanos; 83, de la Ley de Amparo vigente; 21,
fracción III, inciso a), de la Ley Orgánica del Poder Judicial de la
Federación; así como los puntos primero y segundo del Acuerdo General
Plenario 9/2015 publicado en el Diario Oficial de la Federación el doce de
junio del dos mil quince, en virtud de haberse interpuesto en contra de la
sentencia dictada por un Tribunal Colegiado de Circuito en un juicio de
amparo directo en materia civil, la cual corresponde a la especialidad de
esta Sala.

IV. OPORTUNIDAD

16. El recurso de revisión planteado por el tercero interesado fue interpuesto en


tiempo y forma, pues la sentencia se notificó a las partes por medio de lista
el veinticuatro de junio de dos mil quince; surtió efectos al día hábil siguiente
(veinticinco de junio), por lo que el plazo de diez días que el artículo 86 de la
Ley de Amparo concede para interponer el recurso de revisión corrió del
veintiséis de junio al nueve de julio, con exclusión del cómputo de los días
inhábiles, por corresponder a sábados y domingos: veintisiete y veintiocho
de junio y cuatro y cinco de julio –todos de dos mil quince–, en términos de
los artículos 23 de la Ley de Amparo y 163 de la Ley Orgánica del Poder
Judicial de la Federación.

17. Por lo tanto, si el recurso de revisión fue presentado el ocho de julio de dos
mil quince en la Oficina de Correspondencia Común de los Tribunales
Colegiados, resulta indudable que se interpuso oportunamente.

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AMPARO DIRECTO EN REVISIÓN 4116/2015

V. CUESTIONES NECESARIAS PARA RESOLVER EL ASUNTO

18. A fin de demostrar la procedencia del recurso de revisión, es importante dar


cuenta de los conceptos de violación planteados en la demanda de amparo;
de las razones que el Tribunal Colegiado tomó en cuenta para conceder la
protección de la justicia federal y, finalmente, de los agravios planteados por
el recurrente.

19. Demanda de amparo. La quejosa hizo valer los siguientes conceptos de


violación:

19.1. En su primer concepto de violación, la parte quejosa denunció que


la resolución de la Sala responsable fue violatoria de los principios de
legalidad, congruencia, seguridad jurídica y debido proceso legal,
además de carecer de debida fundamentación y motivación.

19.2. Específicamente, la quejosa alegó que la Sala responsable no


observó las reglas de valoración de pruebas, pues de forma
injustificada se alejó del planteamiento que le fue hecho en agravios y
realizó una revisión de aspectos que no fueron impugnados por el
apelante. Por ende, a su juicio, la sentencia resultó incongruente ya
que la apelación no debiera constituir una renovación oficiosa de la
instancia, sino que —adujo— debía ceñirse a lo expuesto por las
partes en sus agravios.

19.3. En este sentido, la quejosa señaló que la Sala responsable, sin fundar
ni motivar su actuar, desestimó las razones por las que el juez de
primera instancia concluyó que la actora había demostrado que el
bien inmueble que se pretendía liquidar era producto del trabajo en
común realizado por los concubinos durante su vínculo, a pesar de
que el tribunal de alzada nunca precisó por qué tal apreciación sería

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AMPARO DIRECTO EN REVISIÓN 4116/2015

una infracción manifiesta en la aplicación de las leyes que regulan la


prueba o la fijación de los hechos.

19.4. Así, la parte quejosa impugnó la valoración de los medios de


convicción realizada por la Sala responsable, insistiendo en que con
las pruebas ofrecidas y desahogadas —específicamente mediante
testimoniales, la confesional y los estados de cuenta bancarios de las
partes— había quedado plenamente acreditado que el bien inmueble
en cuestión fue adquirido con el trabajo en común de los concubinos,
a pesar de que el título de propiedad se encontrara a nombre de su
contrario.

19.5. Además, sostuvo que en los agravios hechos valer en la apelación


nunca se expusieron argumentos relativos a la procedencia de la
acción, sino que los motivos de inconformidad fueron dirigidos
únicamente a cuestionar la idoneidad del documento que permitiera
acreditar la propiedad que se pretendía liquidar, por lo que —señaló—
la Sala responsable se encontraba impedida para estudiar la
procedencia de la acción de manera oficiosa.

19.6. En su segundo concepto de violación, la parte quejosa manifestó


que la Sala responsable indebidamente determinó revocar la
sentencia de primera instancia con base en agravios novedosos
jamás planteados en la litis por el tercero interesado en su
contestación de demanda.

19.7. Asimismo, denunció que la autoridad responsable considerara que


por la única razón de existir una escritura del bien inmueble a nombre
del tercero interesado, entonces concluyera sin mayor análisis la
improcedencia de sus prestaciones. En este orden de ideas, la parte
quejosa señaló que, precisamente, su pretensión descansaba sobre
la base de que su adquisición era el resultado del trabajo común de
ambos concubinos, por lo que nada impedía que la decisión se

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AMPARO DIRECTO EN REVISIÓN 4116/2015

emitiera utilizando las reglas generales de la sociedad civil. Así, si


bien reconoció que la ley no establece un régimen patrimonial para el
concubinato, la quejosa alegó que la propia legislación prevé que ante
la insuficiencia o silencio de la ley se debe resolver conforme a los
principios generales de derecho, siendo aplicable entonces la
liquidación de una sociedad civil de hecho tomando en consideración
lo dispuesto en el artículo 2688 del Código Civil para el Distrito
Federal, en el sentido de que en la especie existió la combinación de
recursos y esfuerzos para la realización de un fin común, de carácter
preponderantemente económico sin especulación comercial. Como
apoyo, la parte quejosa citó la tesis aislada I.4º.C. 147 C, de rubro:
“CONCUBINATO. LA INEXISTENCIA DE UN RÉGIMEN
PATRIMONIAL NO IMPIDE LA LIQUIDACIÓN DE LOS BIENES Y
DERECHOS ADQUIRIDOS POR EL TRABAJO COMÚN DE LOS
CONCUBINOS, MEDIANTE LAS REGLAS DE LA SOCIEDAD
CIVIL.”4
4
Publicada en el Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta, Novena Época, Tribunales
Colegiados de Circuito, Tomo XXVIII, septiembre de 2008, página 1219, cuyo texto es: “Cuando la
pretensión de la liquidación de bienes y derechos surgidos durante el concubinato descansa sobre
la base de que su adquisición fue el resultado del trabajo común de ambos concubinos, la decisión
respectiva debe emitirse sobre la base de las reglas generales de la sociedad civil. La ley no
establece un régimen patrimonial en el concubinato; sin embargo, en conformidad con los artículos
18 y 19 del Código Civil, y 2o. del Código de Procedimientos Civiles, ambos ordenamientos para el
Distrito Federal, los tribunales no deben dejar de resolver las controversias sometidas a su
consideración ni aun ante el silencio o insuficiencia de la ley, antes bien, deben emitir decisión
conforme a la letra de ésta o a su interpretación jurídica y a falta de ley se resolverán conforme a
los principios generales de derecho, con tal de que el actor determine con claridad, la clase de
prestación que exija del demandado y el título o causa de la petición. Con apoyo en lo anterior, es
posible resolver que, cuando cualquiera de los concubinos demanda la liquidación de los bienes
adquiridos mientras duró tal convivencia y apoya su pretensión en que el acervo que pretende
liquidar es resultado del trabajo común de ambos concubinos, tal petición se refiere, en realidad, a
la liquidación de una sociedad civil de hecho. Esto es así, porque el artículo 2688 del Código Civil
para el Distrito Federal define el contrato de sociedad civil como aquel en que: "... los socios se
obligan mutuamente a combinar sus recursos o sus esfuerzos para la realización de un fin común,
de carácter preponderantemente económico, pero que no constituya una especulación comercial.",
en tanto que sobre el mismo tipo de sociedad el artículo 2689 del propio ordenamiento dispone: "La
aportación de los socios puede consistir en una cantidad de dinero u otros bienes, o en su
industria. La aportación de bienes implica la transmisión de su dominio a la sociedad, salvo que
expresamente se pacte otra cosa.". Sobre estas bases, si bien la ley no prevé un régimen
patrimonial en el concubinato, es válido afirmar que entre concubina y concubinario surge, de
hecho, una sociedad de esta naturaleza cuando existe entre ellos el acuerdo de voluntades -que no
necesariamente debe ser expreso, pues es admisible el consentimiento tácito (reconocido en el

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19.8. Además, la parte quejosa impugnó como falsa la determinación del


tribunal de alzada consistente en que se valoró indebidamente la
prueba testimonial por el juez de origen, señalando que en la
resolución de primera instancia sí aparecen transcritas las
testimoniales por ella ofrecidas y que fueron legalmente
desahogadas. A partir de ello, aunado a la indebida valoración de
pruebas, la parte quejosa denunció que el acto reclamado era
violatorio de derechos humanos y de los principios de legalidad,
fundamentación, motivación, congruencia y exhaustividad.

19.9. Finalmente, en el apartado de consideraciones finales, la parte


quejosa señaló que aun cuando los artículos 291 a 291 Quintus del
Código Civil para el Distrito Federal no prevean expresamente la
existencia de un régimen patrimonial en el concubinato, era posible
jurídicamente integrarlo a través de la aplicación directa de las
obligaciones de protección a la familia concebidas en la Constitución
Federal, así como de los derechos de igualdad y dignidad humana.

[Link] anterior al estimar que, en semejanza con el matrimonio, el


concubinato produce consecuencias no solo personales sino también
patrimoniales, por lo que sostuvo que debía atenderse a la máxima
protección posible a favor de los concubinos considerando el principio
pro persona, pues de no ser así se estaría realizando una distinción
en razón de estado civil incompatible con la obligación de proteger a
la familia y su patrimonio, que también se traduce en un derecho
humano. En este orden de ideas, aludió a la contradicción de tesis
1/2014 resuelta por el Pleno en Materia Civil del Primer Circuito y
señaló que no podría realizarse una interpretación literal de las
artículo 1803 del Código Civil para el Distrito Federal)- por virtud del cual, en atención a la
naturaleza de esa relación como institución de derecho familiar, convinieron en combinar sus
recursos y sus esfuerzos para lograr la realización de un fin común, a saber: la constitución de un
núcleo familiar, cuyo trabajo conjunto tiene la finalidad de sufragar las necesidades de sus
integrantes. De esta manera, dentro del concubinato, se forma la sociedad civil de hecho respecto
de la cual han de aplicarse las disposiciones que rigen a dicha sociedad. Por ende, ningún
impedimento existe para llevar a cabo su disolución y ulterior liquidación en conformidad con lo
dispuesto por el artículo 2691 del Código Civil para el Distrito Federal.”

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normas que rigen al concubinato para excluir la existencia de un


régimen patrimonial, pues se estaría desprotegiendo a un tipo de
familia, que además ha sido históricamente discriminada.

[Link] esa lógica, apuntó que era innegable que la convivencia constante
y permanente de dos personas durante años produce por fuerza de
realidad no solo una unión personal y sentimental, sino también de
esfuerzos, cuidados e inclusive bienes, por lo que —adujo— sería
discriminatorio que la ley se negara a reconocer las consecuencias de
dicha situación de hecho.

[Link] dicha argumentación, la parte quejosa señaló que las normas


que rigen el concubinato debían interpretarse en forma amplia y no
restrictiva o literal, integrándolas con la interpretación que concediera
la protección más amplia, tomando en consideración que la distinción
consistente en que en el concubinato no exista un régimen
patrimonial no guarda vinculación alguna con el mandato
constitucional de protección a la familia, sino que únicamente se
apoya en razones religiosas y prejuicios sociales.

[Link] este sentido, la parte quejosa insistió en que la seguridad jurídica,


la protección a la familia y la solidaridad que da vida al concubinato
debían tutelarse e incluso privilegiarse frente a la libertad de elección,
lo que garantizaría la igualdad en las decisiones a fin de evitar
injusticias.

20. Sentencia recurrida. Al considerar que guardaban una estrecha relación, el


Décimo Cuarto Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito
estudió los conceptos de violación de forma conjunta, estimándolos
infundados por una parte y parcialmente fundados por otra, por lo que

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resolvió otorgar el amparo a la quejosa. Para ello, ofreció las siguientes


razones:

20.1. En primer lugar, el Tribunal Colegiado sostuvo que, contrariamente a


lo aducido por la quejosa, la jurisprudencia emitida por el Pleno en
Materia Civil del Primer Circuito al resolver la contradicción de tesis
1/2014, de rubro: “CONCUBINATO. COMO NO EXISTE RÉGIMEN
PATRIMONIAL DENTRO DE ESTA FIGURA JURÍDICA, CUANDO
SE PLANTEA LA LIQUIDACIÓN DE LOS BIENES
INCORPORADOS O ADQUIRIDOS EN DICHA RELACIÓN, ÉSTA
NO SE RIGE POR NINGUNO DE LOS RÉGIMENES
PATRIMONIALES DEL MATRIMONIO (LEGISLACIÓN DEL
DISTRITO FEDERAL).”5, sí era aplicable al caso y le era obligatoria
de conformidad con el artículo 217 de la Ley de Amparo. No obstante
ello, y partiendo de lo establecido en dicho criterio, refirió que, si bien
el concubinato no se rige por ninguno de los regímenes patrimoniales
del matrimonio, resultaba factible la liquidación de bienes y derechos
surgidos durante el concubinato sustentándose en que ambos
concubinos, con el producto del trabajo común que realizaron,
adquirieron bienes, como fue en la especie el predio rústico. En esa
lógica, el Tribunal Colegiado sostuvo que la familia no solamente
debe considerarse como un concepto jurídico, sino como uno

5
Tesis jurisprudencial PC.I.C. J/4 (10a.), publicada en la Gaceta del Semanario Judicial de la
Federación, Libro 9, agosto de 2014, tomo II, página 1177, cuyo texto es: “Ciertamente la
legislación civil aplicable no prevé normas expresas para determinar la existencia de un régimen
patrimonial dentro del concubinato, y tampoco señala fórmulas para la liquidación de los bienes
que se incorporen o adquieran durante su subsistencia; en consecuencia, dado que los preceptos
respectivos sólo aplican con relación a los nexos que derivan de esa unión, como los alimentos y
los derechos hereditarios, no son aplicables al concubinato las disposiciones relativas al
matrimonio en tratándose de su liquidación, ante la inexistencia de un régimen patrimonial en tal
institución reconocida como unión voluntaria. De consiguiente, la liquidación de bienes que se
plantee con motivo de la terminación de un concubinato no procede conforme a un régimen
patrimonial, atento a que los artículos 291 Bis, 291 Ter, 291 Quáter y 291 Quintus del Código Civil
para el Distrito Federal, de ningún modo estatuyen algo a ese respecto, y así, no le son aplicables
los preceptos que rigen exclusivamente para el matrimonio. Por tanto, no es posible incorporar
derechos no reconocidos legalmente a dicho concubinato, precisamente porque los preceptos que
se refieren a la liquidación del patrimonio en un matrimonio sólo aplican en dicho acto jurídico,
como contrato civil, que no son adquiribles ni accesibles al concubinato, concluyéndose que en
éste no existe régimen patrimonial, al no preverlo de tal modo la legislación civil para el Distrito
Federal.”

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AMPARO DIRECTO EN REVISIÓN 4116/2015

sociológico, en tanto que al existir el deber de cubrir todas sus


formas y manifestaciones, ya que los cónyuges y los concubinos
son grupos familiares esencialmente iguales, lo trascendente es
que la liquidación de los bienes adquiridos durante el
concubinato debe descansar sobre la base de que su
adquisición fue el resultado del trabajo común de ambos
concubinos.

20.2. Asimismo, el tribunal federal determinó que le asistía la razón a la


parte quejosa cuando señaló que el análisis de la adquisición de
bienes como resultado del trabajo común de los concubinos no podía
realizarse en la alzada, por no ser motivo de agravio. En
consecuencia, señaló que, efectivamente, la Sala había analizado
cuestiones ajenas a los agravios planteados, ya que el recurso de
apelación no tenía como objetivo impugnar la procedencia de la
acción sino únicamente combatir lo relacionado con el documento que
permitiera acreditar la propiedad que se pretendía liquidar.

20.3. Aunado a lo anterior, el Tribunal Colegiado consideró que, si bien la


condición de ser mujer no bastaba para acoger la acción de la
parte quejosa, la valoración de las pruebas debía siempre
hacerse con equidad de género, teniendo en cuenta que el trato
diferenciado debe ser lo suficientemente objetivo y razonable y
no atentar directa o indirectamente contra la dignidad humana.
Por lo tanto, el Tribunal Colegiado determinó que no debía
obstaculizarse, restringirse, impedirse, menoscabarse o anularse el
reconocimiento, goce o ejercicio de los derechos humanos y las
libertades de quien acreditó que también aportó su trabajo para lograr
los fines en común en un concubinato. Como sustento, el tribunal citó
diversas tesis emitidas por esta Primera Sala de la Suprema Corte de

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AMPARO DIRECTO EN REVISIÓN 4116/2015

Justicia de la Nación relacionadas con el derecho a la igualdad entre


hombres y mujeres y la prohibición de discriminación tanto directa
como indirecta6.

20.4. En este orden de ideas, el Tribunal Colegiado consideró que no podía


exigírsele a la quejosa acreditar de forma directa que ella participó en
la adquisición del bien inmueble dado que dicha pretensión sería
excesiva, puesto que para el demandado sería relativamente sencillo
demostrar que fue él quien adquirió, para sí, la propiedad del
inmueble objeto de la acción, dado que eso es lo que se lee en el
documento que exhibió. En este sentido, el tribunal determinó que
debía atenderse al hecho de que la participación a la que alude la
quejosa podía ser comprobada mediante indicios que produjeran una
presunción objetiva, en cuanto a que el trabajo común dio pie a la
adquisición de ese bien inmueble en beneficio del patrimonio de
ambos concubinos.

20.5. Así, el Tribunal Colegiado consideró que fue incorrecto lo resuelto por
la Sala responsable dado que no valoró la totalidad de las probanzas
agregadas al sumario. Particularmente, el tribunal determinó que,
como adujo la parte quejosa, la confesión ficta a cargo del tercero
interesado era en principio apta para acreditar que durante la relación
de concubinato entre las partes, ambos adquirieron el bien inmueble
con el producto de su trabajo común, pues ello no se contradijo con el
resto del acervo probatorio y, por el contrario, debía adminicularse
con la certificación del contrato de compraventa en el que se asentó
que el tercero interesado era casado, el acta de nacimiento de la hija
6
Tesis aislada CLXXVI/2012 (10a.), publicada en el Semanario Judicial de la Federación y su
Gaceta, Décima Época, Libro XI, tomo I, agosto de 2012, página 482, de rubro: “DERECHO
HUMANO A LA IGUALDAD ENTRE EL VARÓN Y LA MUJER. SU ALCANCE CONFORME A LO
PREVISTO EN EL ARTÍCULO 4º. DE LA CONSTITUCIÓN POLÍTICA DE LOS ESTADOS
UNIDOS MEXICANOS Y EN LOS TRATADOS INTERNACIONALES”, así como la tesis aislada
CCCVI/2014 (10a.), publicada en el Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta, Décima
Época, Libro 10, tomo I, septiembre de 2014, página 579, de rubro: “IGUALDAD Y NO
DISCRIMINACIÓN POR CUESTIONES DE GÉNERO. PARA ANALIZAR SI UNA LEY CUMPLE
CON ESTE DERECHO FUNDAMENTAL, DEBE TENERSE EN CUENTA QUE LA
DISCRIMINACIÓN PUEDE SER DIRECTA E INDIRECTA.”

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AMPARO DIRECTO EN REVISIÓN 4116/2015

que las partes tuvieron en común, y las copias certificadas del juicio
de alimentos, guarda y custodia y recuperación de la niña.

20.6. El Tribunal Colegiado también aludió al convenio privado de


compraventa y al informe rendido por el Registro Público de la
Propiedad y del Comercio de la Octava Zona Registral del Estado de
Veracruz, en el sentido de que acreditaban indiciariamente que la
compraventa del inmueble se celebró y se registró cuando las partes
tenían una relación de concubinato. Asimismo, el tribunal se refirió a
la prueba testimonial ofrecida por la quejosa así como los estados de
cuenta bancarios —que a su parecer comprobaban la solvencia de
aquélla en esas fechas y, si bien el órgano federal reconoció que no
podía considerarse que los montos acreditados hubieran sido
destinados al pago del valor del bien inmueble, concluyó que sí
constituían un indicio de tal posibilidad—, medios de convicción que
estimó suficientes para acreditar el trabajo conjunto de las partes en
la compraventa de vehículos en la Ciudad de México y otras
entidades federativas.

20.7. Por su parte, el Tribunal Colegiado señaló que el demandado no


acreditó que pagó el precio del inmueble únicamente con dinero
propio y con el producto de un préstamo que dijo le hicieron para
adquirirlo. En ese sentido, señaló que si bien era cierto que
correspondía a la quejosa acreditar los hechos constitutivos de sus
pretensiones, también el tercero interesado debía acreditar los
hechos de sus defensas y excepciones, ya que resultaba un hecho
notorio en nuestra sociedad que por regla general en el
matrimonio y concubinato la adquisición de bienes se escritura
con la participación del hombre y no de la mujer, no obstante
que los dos hubiesen contribuido económicamente, en mayor o

15
AMPARO DIRECTO EN REVISIÓN 4116/2015

menor grado, para tal propósito, lo cual es un dato importante


que como máxima de experiencia, se ha observado que ocurre
en muchos casos resueltos.

20.8. En tal virtud, el Tribunal Colegiado concluyó que no había


impedimento alguno para que se tuviera por acreditada la veracidad
de los hechos mediante una o varias presunciones que se derivaran
de indicios, utilizando los principios de la lógica inferencial de
probabilidad. Con base en lo anterior, el tribunal insistió en que la
valoración de las pruebas debía hacerse en su conjunto,
conforme a las reglas de la lógica y la experiencia, procurando
siempre la equidad de género, y que por tanto debía reconocerse
que la quejosa no solo acreditó que aportó su trabajo para lograr los
fines en común cuando vivía en concubinato, sino que además
demostró que con base en ese esfuerzo conjunto se adquirió el predio
rústico demandado.

20.9. En esa tesitura, insistió en que en una sociedad como la mexicana,


los bienes inmuebles son adquiridos generalmente por el
hombre como cabeza de familia y, por excepción, por la pareja
(unida en matrimonio o en concubinato) o por la mujer, por lo
que en la especie debía apartarse de la literalidad de un
documento cuando éste no reflejara la realidad, con lo cual se
logra un equilibrio entre las partes.

20.10. Finalmente, el Tribunal Colegiado insistió en que, atendiendo al


principio de igualdad y no discriminación contra la mujer contenido en
el artículo 24 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos
y con la finalidad de lograr una garantía real y efectiva a su favor,
debía concluirse que la quejosa no solo acreditó que aportó su trabajo
para lograr los fines en común de la unión en concubinato, sino que
con el producto de ese trabajo se adquirió el inmueble mencionado.

16
AMPARO DIRECTO EN REVISIÓN 4116/2015

Para ello, el tribunal hizo referencia a las diversas pruebas aportadas


y la forma en cómo se concatenaban entre sí para acreditar una
presunción como consecuencia que nace inmediata y directamente
de los hechos debidamente probados.

20.11. Con base en lo anterior, el Tribunal Colegiado resolvió conceder el


amparo para efecto de que se dejara insubsistente la sentencia
reclamada y en su lugar se dictara otra en la que atendiendo a los
lineamientos de la sentencia de amparo sobre la valoración de
pruebas y cargas probatorias, se determinara como procedente y
acreditada la acción intentada por la quejosa.

21. Agravios. El recurso de revisión contiene los siguientes motivos de


inconformidad:

21.1. En su primer agravio, el recurrente alega que la interpretación hecha


por el Tribunal Colegiado del artículo 1º de la Constitución Federal,
relativo al derecho de igualdad y no discriminación, fue incorrecta.
Esto en razón de que el tribunal concluyó indebidamente, que a pesar
de que el recurrente acreditó ser el único propietario del bien
inmueble mediante un documento público, éste no demuestra su
titularidad del respectivo derecho real por ser hombre y pertenecer a
la sociedad mexicana, pues existe una presunción de que adquirió el
bien inmueble en su carácter de cabeza de familia y no
individualmente. Lo anterior, a juicio del recurrente, resulta
discriminatorio ya que implica otorgar mayor valor a simples indicios
que a una documental pública, basándose únicamente en que la
quejosa es mujer y el recurrente es hombre, proceder que atenta
además contra la dignidad humana y menoscaba el goce y ejercicio
de su derecho de propiedad.

17
AMPARO DIRECTO EN REVISIÓN 4116/2015

21.2. En este sentido, el recurrente aduce que recibió un trato diferenciado


subjetivo por el único motivo de ser hombre, lo que vulnera su
derecho a la igualdad y no discriminación frente a la ley y durante el
proceso.

21.3. En su segundo agravio el recurrente alega que la interpretación


realizada por el Tribunal Colegiado del artículo 4º constitucional fue
incorrecta. Lo anterior —señala— toda vez que el tribunal resolvió
únicamente por la calidad de mujer de la quejosa que debía dar
mayor valor probatorio a los indicios por ella aportados y a
presunciones meramente circunstanciales que a las pruebas
ofrecidas por el recurrente, partiendo de la base de que el artículo 4°
de la Constitución le permitía dar un trato diferenciado en razón de
sexo, sin reparar en la afectación al derecho de acceso a la justicia
del recurrente.

21.4. En esa tesitura, el recurrente alega que el Tribunal Colegiado debió


ceñirse a la interpretación literal del artículo 4° de la Constitución
Federal cuando establece que “El varón y la mujer son iguales ante la
ley”, en lugar de pretender justificar un trato desigual, diferenciado y
subjetivo que atenta contra su dignidad como ser humano del género
masculino.

21.5. Máxime cuando —afirma— a partir de la interpretación constitucional


del principio de igualdad se reconoce a su contraparte un derecho
que no existe en la legislación, en tanto en el Código Civil para el
Distrito Federal no está prevista disposición alguna que establezca
que los bienes adquiridos exclusivamente por una de las partes en el
concubinato deben ser repartidos y liquidados bajo las reglas de la
sociedad civil. Por tanto, el recurrente denuncia una invasión de parte
del Tribunal Colegiado a las esferas competenciales del Poder

18
AMPARO DIRECTO EN REVISIÓN 4116/2015

Legislativo, por variar los derechos y obligaciones previstos para la


figura del concubinato.
21.6. Finalmente, el recurrente destaca que la interpretación realizada por
el Tribunal Colegiado no solo resulta errónea sino también arcaica,
puesto que —afirma— es del conocimiento general que el papel de la
mujer en todos los ámbitos de la vida social es igual o de mayor peso
que el de los hombres, aunado al hecho de que los estereotipos de
los que adolece la sentencia no son aplicables hoy en día y prueba de
ello es que, en el caso concreto, es él quien ha asumido el rol de
crianza de su menor hija.

VI. PROCEDENCIA DEL RECURSO

22. Los requisitos de procedencia de la revisión en amparo directo han sido


interpretados y clarificados en numerosas tesis jurisprudenciales y aisladas
de esta Corte y regulados mediante acuerdos plenarios, actualmente
desarrollados en el Acuerdo General 9/2015, que contiene los criterios para
identificar cuándo es procedente este recurso excepcional. En esa labor de
identificación se distinguen dos momentos.

23. En el primero se parte de que el recurso de revisión es procedente en


contra de las sentencias que en materia de amparo directo pronuncien los
Tribunales Colegiados de Circuito, siempre y cuando en ellas se decida o se
omita decidir sobre la constitucionalidad o inconstitucionalidad de una
norma general, o se establezca la interpretación directa de un precepto
constitucional o de derechos humanos establecidos en los tratados
internacionales de los que el Estado Mexicano sea parte, siempre que
dichos temas hubieren sido planteados en la demanda de amparo o
hubieran sido introducidos oficiosamente por los tribunales.

19
AMPARO DIRECTO EN REVISIÓN 4116/2015

24. Como segundo paso debe analizarse, para efectos de la procedencia del
recurso, si los referidos temas de constitucionalidad entrañan la fijación de
un criterio de importancia y trascendencia, requisitos que se actualizan:
i) Cuando se trate de un criterio novedoso o de relevancia para el orden
jurídico nacional; o,

ii) Cuando las consideraciones de la sentencia recurrida entrañen el


desconocimiento u omisión de los criterios emitidos por la Suprema Corte
referentes a cuestiones propiamente constitucionales.

25. Cuestiones de constitucionalidad. Esta Primera Sala advierte el presente


recurso de revisión involucra, en primer lugar, el análisis del contenido y
alcances del derecho a la igualdad y no discriminación así como del
mandato de protección a la familia, previstos en los artículos 1° y 4° de la
Constitución Federal, en relación con la figura del concubinato y sus
posibles consecuencias patrimoniales.

26. En efecto, la parte quejosa solicitó en su demanda de amparo una


aplicación directa de los artículos 1° y 4° de la Constitución Federal en
relación con el derecho a la igualdad, dignidad humana y protección a la
familia a fin de que se reconociera que la convivencia constante y
permanente de dos personas durante años produce no solamente una unión
personal sino también una comunidad de bienes, por lo que —adujo— sería
discriminatorio que la ley se negara a reconocer las consecuencias
económicas de dicha situación de hecho cuando sí lo hace respecto del
matrimonio, siendo que la única diferencia radica en el estado civil. Por su
parte, el Tribunal Colegiado dio contestación a esta argumentación,
reconociendo que tanto los cónyuges como los concubinos constituyen un
grupo familiar esencialmente igual y concluyendo que la liquidación de los
bienes que se adquieran durante el concubinato debe descansar sobre la
base de que su consecución fue resultado del trabajo común de ambos

20
AMPARO DIRECTO EN REVISIÓN 4116/2015

concubinos. Tal conclusión fue combatida por el recurrente en su recurso de


revisión.

27. El alegato que hay detrás de este diferendo interpretativo implica una
genuina pregunta constitucional encuadrada en las desventajas históricas
que han sufrido las parejas de hecho así como las posibles soluciones que
ofrece el orden jurídico a la luz del derecho a la igualdad. En tal sentido,
tendría que determinarse si, en efecto, el artículo 1° de la Constitución
Federal impone el reconocimiento de consecuencias patrimoniales en el
concubinato, si las mismas deben ser idénticas a las que se derivan del
matrimonio, y si la sociedad civil de hecho puede ser una institución que
responda legítima y adecuadamente a lo planteado por la quejosa.

28. Al existir un verdadero planteamiento de constitucionalidad, cuyo estudio


pudiera además abonar a lo resuelto en la contradicción de tesis
148/20127, el amparo directo 19/20148 y el amparo directo en revisión
7
Contradicción de tesis suscitada entre el Segundo Tribunal Colegiado en Materias Administrativa
y Civil del Décimo Noveno Circuito, el Segundo Tribunal Colegiado en Materias Civil y de Trabajo
del Vigésimo Primer Circuito y el Cuarto Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito,
resuelto el 11 de julio de 2012 por mayoría de cuatro votos por la competencia y en cuanto al
fondo. Disidente: José Ramón Cossío Díaz. Ponente: Arturo Zaldívar Lelo de Larrea. Secretaria:
Ana María Ibarra Olguín. De la ejecutoria se desprende la tesis aislada 1a. CXXXVIII/2014 (10a.),
de rubro y texto siguientes: “CÓNYUGES Y CONCUBINOS. AL SER PARTE DE UN GRUPO
FAMILIAR ESENCIALMENTE IGUAL, CUALQUIER DISTINCIÓN JURÍDICA ENTRE ELLOS
DEBE SER OBJETIVA, RAZONABLE Y ESTAR DEBIDAMENTE JUSTIFICADA. La familia, más
que un concepto jurídico constituye uno sociológico, cuya protección debe cubrir todas sus formas
y manifestaciones. De ahí que tanto los cónyuges como los concubinos son parte de un grupo
familiar esencialmente igual, en el que sus integrantes se proporcionan cariño, ayuda, lealtad y
solidaridad. Así, cualquier distinción jurídica entre cónyuges y concubinos deberá ser objetiva,
razonable y estar debidamente justificada, ya que de lo contrario, estaría violando el derecho
fundamental a la igualdad, reconocido en el artículo 1o. de la Constitución Política de los Estados
Unidos Mexicanos.”
8
Amparo directo 19/2014, resuelto el 3 de septiembre de 2014 por unanimidad de cinco votos.
Ponente: José Ramón Cossío Díaz. Secretaria: Luz Helena Orozco y Villa. De la ejecutoria se
desprende la tesis: “SOCIEDAD DE CONVIVENCIA, MATRIMONIO Y CONCUBINATO. EL
HECHO DE QUE CONSTITUYAN INSTITUCIONES SIMILARES CUYA FINALIDAD ES
PROTEGER A LA FAMILIA, NO IMPLICA QUE DEBAN REGULARSE IDÉNTICAMENTE. El
artículo 2 de la Ley de Sociedad de Convivencia para el Distrito Federal prevé que dicha sociedad
es un acto jurídico bilateral que se constituye cuando dos personas físicas, de diferente o del
mismo sexo, mayores de edad y con capacidad jurídica plena, establecen un hogar común, con
voluntad de permanencia y de ayuda mutua. En este sentido, es indiscutible que la sociedad
referida, al igual que el matrimonio y el concubinato, es una institución cuya finalidad es proteger

21
AMPARO DIRECTO EN REVISIÓN 4116/2015

597/20149 en relación con los alcances del derecho a la igualdad en la


regulación de las instituciones del matrimonio y concubinato —criterios que,
además de que no constituyen jurisprudencia, no ofrecen una respuesta
específica a lo planteado en este caso—, este órgano jurisdiccional estima
actualizado uno de los supuestos de procedencia del recurso de revisión en
el amparo directo.

relaciones de pareja, basadas en la solidaridad humana, la procuración de respeto y la


colaboración. Ahora bien, el hecho de que la sociedad de convivencia, el matrimonio y el
concubinato constituyan instituciones similares, no equivale a sostener que existe un derecho
humano que obligue a regular idénticamente tales instituciones, ya que éstas tienen sus
particularidades y no pueden equipararse en condiciones ni en efectos; sin embargo, el derecho a
la igualdad implica que no pueden permitirse diferencias de trato entre personas que se hallen en
situaciones análogas o notablemente similares sin que exista un ejercicio legislativo de motivación
y justificación, por lo que tal juicio de relevancia es aplicable para la sociedad de convivencia
respecto de las instituciones del matrimonio y concubinato, por tratarse de vínculos familiares.”
9
Amparo directo en revisión 597/2014, resuelto el 19 de noviembre de 2014 por unanimidad de
cinco votos. Ponente: Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena. Secretaria: Karla I. Quintana Osuna. De la
ejecutoria se desprenden las tesis: “CONCUBINATO. NO PUEDE PRESUMIRSE QUE LE SEA
APLICABLE EL RÉGIMEN DE SOCIEDAD CONYUGAL DEL MATRIMONIO. No puede
presumirse que a los concubinos les sea aplicable el régimen de sociedad conyugal del
matrimonio, pues éste implica la unión voluntaria de los patrimonios de las partes que celebran
dicho acto, es decir, se hacen copartícipes voluntaria y expresamente de sus derechos y
obligaciones. Además, aun en el supuesto de que no se estipule el régimen conyugal al momento
de la celebración del matrimonio, se entiende que los contrayentes conocen -porque así lo dispone
expresamente la ley- que dicha omisión hace presumir la decisión de vivir bajo un régimen
compartido; es decir, en el matrimonio existe la manifestación expresa de la voluntad de las partes
de sujetarse al cúmulo de obligaciones y derechos que la ley le atribuye a dicha institución,
mientras que en el concubinato esta presunción no tiene una fuente de la cual pueda derivarse.
Así, para el establecimiento de un régimen patrimonial se requiere la declaración de voluntad de
las partes. Considerar lo contrario atentaría contra la propia naturaleza del concubinato como una
relación de hecho, pues se le estaría considerando como una figura creadora de consecuencias
jurídicas complejas que las partes no manifestaron querer y podría implicar una mayor carga para
finalizar su relación que como empezó -de manera fáctica-. Lo anterior no implica, de manera
alguna, que los concubinos -al igual que los cónyuges- que se encuentren en situación de
desventaja económica -como por ejemplo, haberse dedicado preponderantemente al hogar-
respecto de la otra parte no deban ser atendidos por el sistema jurídico. No obstante, ello no se
trata de un régimen patrimonial, sino de una medida compensatoria y/o del derecho de alimentos.”
y “ESTADO CIVIL COMO CATEGORÍA SOSPECHOSA. LA IGUALDAD O DISTINCIONES DE
CONDICIONES ENTRE LOS CÓNYUGES Y LOS CONCUBINOS PERTENECEN A LA
CATEGORÍA DE ESTADO MARITAL, POR LO QUE LAS NORMAS QUE LAS ESTABLEZCAN
DEBEN SER OBJETO DE ESCRUTINIO ESTRICTO PARA DETERMINAR SU
CONSTITUCIONALIDAD. El artículo 1o. de la Constitución mexicana reconoce un amplio catálogo
de categorías sospechosas, dentro de las que expresamente se prevé el estado civil. En relación
con dicha categoría y, más específicamente dentro de aquélla, al estado marital, ésta se encuentra
relacionada estrechamente con la libertad personal, la dignidad y la libertad de pensamiento, y
atiende a la decisión autónoma de entrar o no en una relación personal permanente -jurídica o de
hecho- con otra persona, y de la cual se crean consecuencias de la misma índole, dependiendo de
dicho estado. Así, atendiendo al principio pro persona y a la interpretación evolutiva y sistemática
de los derechos humanos, para efectos de categorías sospechosas, la igualdad o distinciones de
condiciones entre los cónyuges y los concubinos, deben considerarse dentro de la categoría de
estado marital, la cual tiene como finalidad abordar los intereses, beneficios o perjuicios de estar
casado o no casado y, dentro de este último, de vivir en pareja o ser soltero. Corresponderá a cada
caso específico determinar si las distinciones realizadas son o no discriminatorias. Al respecto, es

22
AMPARO DIRECTO EN REVISIÓN 4116/2015

29.
29.
En segundo lugar, esta Primera Sala advierte que el Tribunal Colegiado introdujo
en la sentencia recurrida diversos razonamientos sobre la configuración y
alcances de la obligación de juzgar con perspectiva de género, no
únicamente en relación con la valoración específica de los medios de
convicción aportados durante el juicio, sino como parte de la metodología
que debería aplicarse en los asuntos sometidos a su jurisdicción. En este
sentido, los pronunciamientos del Tribunal Colegiado respecto de la equidad
de género en la valoración de las pruebas entraña una cuestión
constitucional que excede el ámbito de la apreciación probatoria del caso
concreto, involucrando una postura en torno a los alcances del derecho a la
igualdad y a la no discriminación por razones del binomio sexo/género y su
convergencia con el derecho de acceso a la justicia, lo que además fue
impugnado por el recurrente en su recurso de revisión.

30. En consecuencia, esta Primera Sala estima que en el caso existen al menos
dos cuestiones constitucionales cuya importancia y trascendencia resulta
palpable, en tanto permitirán precisar los alcances del derecho a la igualdad
y el mandato de protección a la familia en relación con la figura del
concubinato y el eventual reconocimiento del trabajo en común de los
concubinos, así como profundizar en la metodología involucrada en la
impartición de justicia con perspectiva de género.

31. En consecuencia, existiendo planteamientos de constitucionalidad


importantes y suficientes para colmar los requisitos de procedencia del
recurso de revisión, se determina que el recurso es procedente.

VII. CONSIDERACIONES Y FUNDAMENTOS

importante recordar que la Constitución no prohíbe el uso de categorías sospechosas, sino su


utilización de forma injustificada, por lo que el escrutinio estricto de las distinciones basadas en
aquéllas garantiza que sólo serán constitucionales las que tengan una justificación muy robusta.”

23
AMPARO DIRECTO EN REVISIÓN 4116/2015

32. Materia de la litis constitucional. Esta Primera Sala advierte que el


estudio del presente recurso debe circunscribirse a los agravios del
recurrente encaminados a cuestionar los alcances del derecho a la igualdad
y no discriminación y del mandato de protección a la familia, previstos en los
artículos 1° y 4° respectivamente de la Constitución Federal, en relación con
la figura del concubinato y sus posibles consecuencias patrimoniales, así
como la metodología del Tribunal Colegiado al asumir una perspectiva de
género. Este análisis se hará a través de tres preguntas:

 ¿Qué alcances tienen el mandato de protección a la familia y el derecho


a la igualdad y no discriminación previstos en la Constitución Federal en
relación con la regulación del concubinato y el matrimonio en la Ciudad
de México?

 ¿El Tribunal Colegiado realizó una indebida interpretación de la


Constitución Federal al reconocer la posibilidad de liquidar los bienes
adquiridos durante el concubinato sustentándose en el trabajo común de
los concubinos?

 ¿El derecho a la igualdad entre hombres y mujeres y la consecuente


obligación de juzgar con perspectiva de género pueden justificar el
razonamiento estereotípico en una resolución?

33. Será la respuesta a estas interrogantes la que permita establecer si resultan


fundados los agravios interpuestos por el recurrente y, por tanto, si debe
revocarse la sentencia de amparo.

Primera cuestión: ¿Qué alcances tienen el mandato de protección a la


familia y el derecho a la igualdad y no discriminación previstos en la
Constitución Federal en relación con la regulación del concubinato y el
matrimonio en la Ciudad de México?

34. El Tribunal Pleno de esta Suprema Corte ha señalado que el artículo 4° de


la Constitución Federal impone la obligación al Estado de proteger la
organización y el desarrollo de la familia, y ha agregado —a partir de una
interpretación evolutiva— que este precepto debe entenderse como

24
AMPARO DIRECTO EN REVISIÓN 4116/2015

protector de la familia como realidad social, sin que exista un único modelo
familiar válido o legítimo que, como tal, el legislador ordinario deba acoger 10.
Esa protección debe cubrir todas las formas y manifestaciones existentes en
la sociedad, incluyendo –entre otras— a las familias que se constituyan a
través del matrimonio o uniones de hecho, así como a las monoparentales.
En esta lógica, la Primera Sala ha destacado:

“Nuestro derecho obliga a equiparar a muchos efectos las familias


articuladas en torno al matrimonio con aquellas en las que el eje
de vinculación es de una naturaleza distinta, y evoluciona de este
modo hacia un concepto de familia fundado esencialmente en la
afectividad, el consentimiento y la solidaridad libremente aceptada
con la finalidad de llevar a efecto una convivencia estable. Los
artículos 1° y 4° de la Carta Magna (…) cierran el paso a la
imposición apriorística de un concepto jurídico sectario, estrecho o
“predominante” de familia y obligan a interpretar de la manera más
amplia lo que cabe dentro de esa noción cuando lo que está en
juego son derechos y necesidades básicas de los individuos11.”

35. Este reconocimiento resulta de particular importancia para las uniones o


relaciones de hecho, las que pueden bajo ciertos requisitos actualizar un
concubinato, según lo previsto por el legislador en la Ciudad de México. En
efecto, esta figura ha estado sujeta históricamente a diversos tratamientos
jurídicos que han ido desde ignorarlo por completo, reconocerle
consecuencias jurídicas únicamente respecto a los hijos, regularlo como
unión de grado inferior al matrimonio, e incluso una tendencia reciente a
equipararlo con la unión conyugal. El común denominador de este proceso
ha sido el abandono progresivo de la calificación de orden moral al
considerarla una situación “ilegítima” por un acogimiento de su existencia
como una opción de vida válida. A pesar de esta evolución, aún no es
10
Acción de inconstitucionalidad 2/2010, resuelta por el Tribunal Pleno el 16 de agosto de 2010.
11
Contradicción de tesis 163/2007, entre las sustentadas por los Tribunales Colegiados Primero y
Segundo, en Materia Civil del Séptimo Circuito, resuelta por la Primera Sala de la Suprema Corte
de Justicia de la Nación el 9 de abril de 2010. Mayoría de tres votos. Disidentes: José de Jesús
Gudiño Pelayo y Sergio A. Valls Hernández. Ponente: José Ramón Cossío Díaz. Secretario:
Roberto Lara Chagoyán.

25
AMPARO DIRECTO EN REVISIÓN 4116/2015

posible afirmar que las parejas de hecho se encuentran exentas de


desaprobación y marginalización social, condiciones que a veces son
reproducidas por las propias normas jurídicas.

36. En ese contexto, y ante el imperativo de protección a todo tipo de familia,


esta Primera Sala ha destacado que tanto los cónyuges como los
concubinos son parte de un grupo familiar esencialmente igual, en el que
sus integrantes se proporcionan cariño, ayuda, lealtad y solidaridad 12,
echando abajo toda construcción que pretenda implicar una jerarquía entre
dichas uniones. Sobre esa base, en la contradicción de tesis 148/2012,
fallada el once de julio de dos mil doce bajo la ponencia del Ministro Arturo
Zaldívar Lelo de Larrea, este órgano jurisdiccional señaló que cualquier
distinción jurídica entre cónyuges y concubinos debe ser objetiva,
razonable y estar debidamente justificada, ya que de lo contrario estaría
violando el derecho fundamental a la igualdad, reconocido en el artículo 1°
de la Constitución Federal. Dicho criterio dio lugar a la tesis 1a.
CXXXVIII/2014, de rubro: “CÓNYUGES Y CONCUBINOS. AL SER PARTE
DE UN GRUPO FAMILIAR ESENCIALMENTE IGUAL, CUALQUIER
DISTINCIÓN JURÍDICA ENTRE ELLOS DEBE SER OBJETIVA,
RAZONABLE Y ESTAR DEBIDAMENTE JUSTIFICADA”. 13

37. Ahora bien, la protección a la familia como institución básica de la sociedad


y el derecho de no discriminación, lejos de equiparar las distintas formas de
las que surgen las familias, lo que pretenden es otorgar igualdad de

12
Contradicción de tesis 148/2012, suscitada entre el Segundo Tribunal Colegiado en Materias
Administrativa y Civil del Décimo Noveno Circuito, el Segundo Tribunal Colegiado en Materias Civil
y de Trabajo del Vigésimo Primer Circuito y el Cuarto Tribunal Colegiado en Materia Civil del
Primer Circuito, resuelta por la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación el 11 de
julio de 2012. Mayoría de cuatro votos por la competencia y en cuanto al fondo. Disidente: José
Ramón Cossío Díaz. Ponente: Arturo Zaldívar Lelo de Larrea. Secretaria: Ana María Ibarra Olguín.
13
Tesis publicada en el Semanario Judicial de la Federación, Décima Época, Libro 5, abril de 2014,
tomo 1, página 795, cuyo texto es: “La familia, más que un concepto jurídico constituye uno
sociológico, cuya protección debe cubrir todas sus formas y manifestaciones. De ahí que tanto los
cónyuges como los concubinos son parte de un grupo familiar esencialmente igual, en el que sus
integrantes se proporcionan cariño, ayuda, lealtad y solidaridad. Así, cualquier distinción jurídica
entre cónyuges y concubinos deberá ser objetiva, razonable y estar debidamente justificada, ya
que de lo contrario, estaría violando el derecho fundamental a la igualdad, reconocido en el artículo
1o. de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.”

26
AMPARO DIRECTO EN REVISIÓN 4116/2015

derechos a todos sus miembros. Ello también incluye salvaguardar la


voluntad de quienes han optado por diversas formas de hacer familia
precisamente para que el Estado no pueda imponer una forma única de
darle origen y se garantice el pluralismo y la diversidad. En este sentido, la
Primera Sala ha determinado también que la protección igualitaria no
equivale a sostener que exista un derecho humano a que el matrimonio y el
concubinato estén regulados de manera idéntica. Desde luego, cada
institución jurídica tiene sus particularidades y ambas no pueden
equipararse en forma, condiciones ni efectos. A lo que sí obliga el derecho a
la igualdad es a que no existan diferencias de trato entre personas que se
hallen en situaciones análogas o notablemente similares sin que exista un
ejercicio de motivación y justificación. Resulta aplicable la tesis
CCCLXXVI/2014, de rubro: “SOCIEDAD DE CONVIVENCIA,
MATRIMONIO Y CONCUBINATO. EL HECHO DE QUE CONSTITUYAN
INSTITUCIONES SIMILARES CUYA FINALIDAD ES PROTEGER A LA
FAMILIA, NO IMPLICA QUE DEBAN REGULARSE IDÉNTICAMENTE”14.

38. Haciendo un ejercicio comparativo entre el matrimonio y el concubinato en


la legislación de la Ciudad de México, se aprecia que a diferencia del
primero, el segundo carece de un régimen patrimonial. En efecto, mientras
que en el matrimonio puede convenirse por los cónyuges las formas de

14
Tesis publicada en la Gaceta del Semanario Judicial de la Federación, Décima Época, Libro 11,
octubre de 2014, tomo I, página 620, cuyo texto es: “El artículo 2 de la Ley de Sociedad de
Convivencia para el Distrito Federal prevé que dicha sociedad es un acto jurídico bilateral que se
constituye cuando dos personas físicas, de diferente o del mismo sexo, mayores de edad y con
capacidad jurídica plena, establecen un hogar común, con voluntad de permanencia y de ayuda
mutua. En este sentido, es indiscutible que la sociedad referida, al igual que el matrimonio y el
concubinato, es una institución cuya finalidad es proteger relaciones de pareja, basadas en la
solidaridad humana, la procuración de respeto y la colaboración. Ahora bien, el hecho de que la
sociedad de convivencia, el matrimonio y el concubinato constituyan instituciones similares, no
equivale a sostener que existe un derecho humano que obligue a regular idénticamente tales
instituciones, ya que éstas tienen sus particularidades y no pueden equipararse en condiciones ni
en efectos; sin embargo, el derecho a la igualdad implica que no pueden permitirse diferencias de
trato entre personas que se hallen en situaciones análogas o notablemente similares sin que exista
un ejercicio legislativo de motivación y justificación, por lo que tal juicio de relevancia es aplicable
para la sociedad de convivencia respecto de las instituciones del matrimonio y concubinato, por
tratarse de vínculos familiares.”

27
AMPARO DIRECTO EN REVISIÓN 4116/2015

disposición de los bienes durante la vigencia de su unión —ya sea sociedad


conyugal o separación de bienes15—, la ley civil no prevé disposiciones
expresas para determinar la existencia de un régimen patrimonial dentro del
concubinato; en consecuencia, no señala fórmulas para la liquidación de los
bienes que se aporten, dado que su regulación se circunscribe a los
alimentos y derechos sucesorios16, las obligaciones hacia los hijos y
aquellos “inherentes a la familia en lo que le fueren aplicables” 17, entre otras
cuestiones18, todas ajenas a las patrimoniales.

15
Código Civil para el Distrito Federal
Artículo 178.- El matrimonio debe celebrarse bajo los regímenes patrimoniales de sociedad
conyugal o separación de bienes.
Artículo 179.- Las capitulaciones matrimoniales son pactos que los otorgantes celebran para
constituir el régimen patrimonial de su matrimonio y reglamentar la administración de los bienes, la
cual deberá recaer en ambos cónyuges, salvo pacto en contrario.
16
Artículo 291 Quáter.- El concubinato genera entre los concubinos derechos alimentarios y
sucesorios, independientemente de los demás derechos y obligaciones reconocidos en este
código o en otras leyes.
Artículo 291 Quintus.- Al cesar la convivencia, la concubina o el concubinario que carezca de
ingresos o bienes suficientes para su sostenimiento, tiene derecho a una pensión alimenticia por
un tiempo igual al que haya durado el concubinato. No podrá reclamar alimentos quien haya
demostrado ingratitud, o viva en concubinato o contraiga matrimonio. El derecho que otorga este
artículo podrá ejercitarse solo durante el año siguiente a la cesación del concubinato.
Artículo 1,602.- Tienen derecho a heredar por sucesión legítima: --- I.- Los descendientes,
cónyuges, ascendientes, parientes colaterales dentro del cuarto grado y la concubina o el
concubinario, si se satisfacen en este caso los requisitos señalados por el artículo 1635 […]
Artículo 1,368.- El testador debe dejar alimentos a las personas que se mencionan en las
fracciones siguientes: […] V.- A la persona con quien el testador vivió como si fuera su cónyuge
durante los dos años que precedieron inmediatamente a su muerte o con quien tuvo hijos, siempre
que ambos hayan permanecido libres del matrimonio durante el concubinato y que el
superviviente esté impedido de trabajar y no tengan bienes suficientes. Éste derecho sólo
subsistirá mientras la persona de que se trate no contraiga nupcias y observe buena conducta. Si
fueren varias las personas con quien el testador vivió como si fueran su cónyuge, ninguna de ellas
tendrá derecho a alimentos;
17
Artículo 291 Ter.- Regirán al concubinato todos los derechos y obligaciones inherentes a la
familia, en lo que le fueren aplicables.
18
Artículo 294.- El parentesco de afinidad, es el que se adquiere por matrimonio o concubinato,
entre los cónyuges y sus respectivos parientes consanguíneos.
Artículo 323 Quáter.- La violencia familiar es aquel acto u omisión intencional, dirigido a
dominar, someter, controlar o agredir física, verbal, psicoemocional, o sexualmente a cualquier
integrante de la familia dentro o fuera del domicilio familiar, y que tiene por efecto causar daño, y
que puede ser cualquiera de las siguientes clases: […] Para efectos de éste artículo, se entiende
por integrante de la familia a la persona que se encuentre unida a otra por una relación de
matrimonio, concubinato, o por un lazo de parentesco consanguíneo, en línea recta ascendente o
descendente sin limitación de grado, colateral o afín hasta el cuarto grado, así como de parentesco
civil.
Artículo 383.- Se presumen hijos del concubinario y de la concubina:--- I.- Los nacidos dentro del
concubinato; y--- II.- Los nacidos dentro de los trescientos días siguientes en que cesó la vida
común entre el concubinario y la concubina.
Artículo 391.- Podrán adoptar: […] II. Los concubinos en forma conjunta, que demuestren una
convivencia ininterrumpida de al menos dos años.

28
AMPARO DIRECTO EN REVISIÓN 4116/2015

39.
39.
En este marco legal, surge la pregunta de si la falta de régimen patrimonial
específico para los concubinos constituye o no un tratamiento diferenciado
justificado entre grupos familiares considerados esencialmente iguales. Esta
Primera Sala estima que la respuesta es positiva.

40. Como se expuso líneas arriba, la premisa fundamental es que existe una
prohibición constitucional de restringir o excluir del ejercicio de derechos a
los concubinos, que se les niegue el acceso a un beneficio o se otorgue un
privilegio únicamente a un tipo de familia sin que exista alguna justificación
constitucionalmente válida. No obstante, ello no significa una equiparación
generalizada entre el matrimonio y el concubinato. Para analizar si el trato
diferenciado es o no válido deben tenerse en cuenta las particularidades de
la norma y la situación fáctica sometida a consideración, a fin de constatar si
existe discriminación o la distinción obedece a criterios objetivos y
razonables. Para tal exigencia, es indispensable demostrar que las
situaciones son análogas o equiparables, y que la diferencia es
discriminatoria porque el derecho, garantía o beneficio que tienen los
cónyuges se encuentra limitado o no previsto para los concubinos de
manera irrazonable.

41. Además, habrá ocasiones en las que el tratamiento diferenciado entre


cónyuges y concubinos sea particularmente problemático y detonante de
especial sospecha, sea porque la norma en cuestión establece
explícitamente una exclusión de un derecho humano únicamente en razón
de estado civil, porque descansa (o se traduce) en prácticas sociales
dañinas para un grupo social específico, o constituye prima facie una
violación a la dignidad humana, lo que activaría un escrutinio estricto de la
medida estatal. Ese sería el caso, por ejemplo, si el legislador exigiera cierto
estado marital como requisito para acceder a una función pública,
respondiera de forma disímil a necesidades de protección idénticas en

29
AMPARO DIRECTO EN REVISIÓN 4116/2015

parejas casadas o no casadas, o pretendiera prohibir a miembros de cierto


tipo de pareja la posibilidad de fundar una familia a través de la adopción.
Tal intensidad de juicio fue precisamente el ejercido por el Pleno de la
Suprema Corte en la acción de inconstitucionalidad 8/2014, fallada el once
de agosto de dos mil quince, en donde se determinó que la prohibición ex
ante y total de que los convivientes puedan ser considerados como
adoptantes implicó una vulneración al interés superior de los niños, niñas y
adolescentes y un acto de discriminación en razón de estado civil y
preferencia sexual.

42. En el supuesto de la ausencia de régimen patrimonial específico en el


concubinato en la legislación de la Ciudad de México, esta Primera Sala
encuentra que no se está frente una medida que excluya a los concubinos
de un derecho humano en razón del estado marital —en tanto no se tiene
un derecho fundamental a que nuestros vínculos familiares generen
determinadas consecuencias patrimoniales—, que descanse en una
práctica social dañina para los concubinos —quienes tienen a su disposición
diversos mecanismos para proteger sus bienes— o que constituya una
afectación prima facie a su dignidad humana —cuando justamente lo que se
privilegia es la libre elección individual—. Por lo tanto, esta Primera Sala
advierte que, en el caso concreto, la exigencia para el legislador a la luz del
artículo 1° de la Constitución Federal es que su decisión tenga una
justificación constitucionalmente válida y que el tratamiento diferenciado
respecto del matrimonio obedezca a criterios de objetividad y razonabilidad.

43. En ese orden de ideas, la decisión del legislador de la Ciudad de México


de abstenerse de presumir la existencia de un régimen patrimonial
específico a partir de la mera vida en común de los concubinos
encuentra una justificación constitucionalmente válida en la autonomía
y libre elección individual de planes de vida de cada uno de los
miembros que integran la pareja de hecho y, concretamente, en lo que

30
AMPARO DIRECTO EN REVISIÓN 4116/2015

la jurisprudencia de esta Suprema Corte ha definido como libre


desarrollo de la personalidad.

44. En efecto, el Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Nación ha


sostenido que de la dignidad humana, como derecho fundamental superior
reconocido por el orden jurídico mexicano, deriva el de todo individuo a
elegir en forma libre y autónoma su proyecto de vida, sin coacción ni
controles injustificados con el fin de cumplir las metas u objetivos que se ha
fijado, de acuerdo con sus valores, ideas, expectativas, gustos, etcétera 19.
Ese derecho no es otra cosa que la expresión jurídica del principio liberal de
“autonomía de la persona”, que ha sido desarrollado por la Primera Sala
como el libre desarrollo de la personalidad, frente al cual el Estado tiene
prohibido interferir en la elección individual de planes de vida, debiéndose
limitar a diseñar instituciones que faciliten la persecución individual de esos
planes de conformidad con los propios ideales de virtud e impidiendo la
interferencia de otras personas en tal empresa20.
19
Tesis P. LXVI/2009, publicada en el Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta, Novena
Época, tomo XXX, diciembre de 2009, página 7, de rubro y texto: “DERECHO AL LIBRE
DESARROLLO DE LA PERSONALIDAD. ASPECTOS QUE COMPRENDE. De la dignidad
humana, como derecho fundamental superior reconocido por el orden jurídico mexicano, deriva,
entre otros derechos personalísimos, el de todo individuo a elegir en forma libre y autónoma su
proyecto de vida. Así, acorde a la doctrina y jurisprudencia comparadas, tal derecho es el
reconocimiento del Estado sobre la facultad natural de toda persona a ser individualmente como
quiere ser, sin coacción ni controles injustificados, con el fin de cumplir las metas u objetivos que
se ha fijado, de acuerdo con sus valores, ideas, expectativas, gustos, etcétera. Por tanto, el libre
desarrollo de la personalidad comprende, entre otras expresiones, la libertad de contraer
matrimonio o no hacerlo; de procrear hijos y cuántos, o bien, decidir no tenerlos; de escoger su
apariencia personal; su profesión o actividad laboral, así como la libre opción sexual, en tanto que
todos estos aspectos son parte de la forma en que una persona desea proyectarse y vivir su vida y
que, por tanto, sólo a ella corresponde decidir autónomamente.”
20
Tesis 1a./J. 28/2015, publicada en la Gaceta del Semanario Judicial de la Federación, Décima
Época, Libro 20, julio de 2015, página 570, de rubro y texto: “DIVORCIO NECESARIO. EL
RÉGIMEN DE DISOLUCIÓN DEL MATRIMONIO QUE EXIGE LA ACREDITACIÓN DE
CAUSALES, VULNERA EL DERECHO AL LIBRE DESARROLLO DE LA PERSONALIDAD
(CÓDIGOS DE MORELOS, VERACRUZ Y LEGISLACIONES ANÁLOGAS). El libre desarrollo de
la personalidad constituye la expresión jurídica del principio liberal de "autonomía de la persona",
de acuerdo con el cual al ser valiosa en sí misma la libre elección individual de planes de vida, el
Estado tiene prohibido interferir en la elección de éstos, debiéndose limitar a diseñar instituciones
que faciliten la persecución individual de esos planes de vida y la satisfacción de los ideales de
virtud que cada uno elija, así como a impedir la interferencia de otras personas en su persecución.
En el ordenamiento mexicano, el libre desarrollo de la personalidad es un derecho fundamental que
permite a los individuos elegir y materializar los planes de vida que estimen convenientes, cuyos

31
AMPARO DIRECTO EN REVISIÓN 4116/2015

45. Siguiendo tales razonamientos, y como expuso esta Primera Sala en el


amparo directo en revisión 597/2014, fallado el diecinueve de noviembre de
dos mil catorce bajo la ponencia del Ministro Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena 21,
una persona soltera tiene la libertad de decidir vivir en pareja y, en ese
supuesto, puede hacerlo mediante el matrimonio o eventualmente actualizar
un concubinato. Una de las razones para optar por el segundo puede ser,
claramente, el hecho de que no se crea una relación de estado ni todo el
entramado jurídico de obligaciones y deberes que conlleva el matrimonio,
particularmente sus eventuales consecuencias patrimoniales. Mientras que
este último exige una serie de formalidades legales y da lugar, por mandato
legal, a un catálogo obligacional libremente aceptado por los contrayentes,
el concubinato encuentra su origen en la vida en común de sus miembros
sin que exista una manifestación expresa de la voluntad. Es precisamente el
respeto a esa voluntad no exteriorizada, anclada en el libre desarrollo de la
personalidad, lo que persigue el legislador al abstenerse de establecer
presuntivamente un régimen patrimonial específico para los concubinos.

46. Tal decisión se corresponde con la naturaleza del concubinato como una
situación de hecho, donde se protege la voluntad de la pareja que optó
libremente por no tener una unión formal a través del mantenimiento de la

límites externos son exclusivamente el orden público y los derechos de terceros. De acuerdo con lo
anterior, el régimen de disolución del matrimonio contemplado en las legislaciones de Morelos y
Veracruz (y ordenamientos análogos), que exige la acreditación de causales cuando no existe
mutuo consentimiento de los contrayentes, incide en el contenido prima facie del derecho al libre
desarrollo de la personalidad. En este sentido, se trata de una medida legislativa que restringe
injustificadamente ese derecho fundamental, toda vez que no resulta idónea para perseguir
ninguno de los límites que imponen los derechos de terceros y de orden público. En consecuencia,
los artículos 175 del Código Familiar para el Estado de Morelos y 141 del Código Civil para el
Estado de Veracruz, en los cuales se establecen las causales que hay que acreditar para que
pueda decretarse la disolución del matrimonio cuando no existe mutuo consentimiento de los
cónyuges, son inconstitucionales. De acuerdo con lo anterior, los jueces de esas entidades
federativas no pueden condicionar el otorgamiento del divorcio a la prueba de alguna causal, de tal
manera que para decretar la disolución del vínculo matrimonial basta con que uno de los cónyuges
lo solicite sin necesidad de expresar motivo alguno. No obstante, el hecho de que en esos casos se
decrete el divorcio sin la existencia de cónyuge culpable no implica desconocer la necesidad de
resolver las cuestiones familiares relacionadas con la disolución del matrimonio, como pudieran ser
la guarda y custodia de los hijos, el régimen de convivencias con el padre no custodio, los
alimentos o alguna otra cuestión semejante.”
21
Amparo directo en revisión 597/2014, fallada por unanimidad de cinco votos. Los Ministros José
Ramón Cossío Díaz y Olga Sánchez Cordero de García Villegas se reservaron el derecho de
formular voto concurrente. Ponente: Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena. Secretaria: Karla Quintana
Osuna.

32
AMPARO DIRECTO EN REVISIÓN 4116/2015

informalidad de la relación. De lo contrario, cabría la posibilidad de que la


propia voluntad de la pareja se viera limitada por una imposición legal,
eliminando una opción igualmente legítima de compartir la vida. En ese
sentido, esta Primera Sala estima que la distinción hecha por la ley no es
caprichosa ni pretende privilegiar un tipo de familia sobre otro, sino
únicamente reconocer la valía de la libre elección individual.

47. Una vez identificada la finalidad perseguida por el legislador y corroborada


su legitimidad desde el punto de vista constitucional, procede analizar si el
medio utilizado es razonable y conducente para alcanzar dicho fin.
Efectivamente, la ausencia de régimen económico respecto de los bienes
que se adquieren durante el concubinato en la legislación de la Ciudad de
México es constitucional porque no vulnera por sí misma un derecho
humano y se refiere únicamente a un aspecto patrimonial de la unión de
hecho, por lo que no deja desprotegidos a los miembros de la pareja o la
familia, quienes tienen sus derechos —como son los alimentarios y
sucesorios— intactos. En este sentido, no presumir la comunidad de
bienes o cualquier otro régimen patrimonial específico entre los
concubinos a partir de su cohabitación o procreación de un hijo en
común resulta una medida adecuada para respetar el libre desarrollo
de la personalidad y no imponer un esquema económico compartido a
quienes voluntariamente se han unido mediante un vínculo no formal, sin
que ello genere una limitación irrazonable o la anulación de un derecho,
beneficio o privilegio de estas parejas.

48. Establecido lo anterior, debe tenerse presente el margen de configuración


legislativa en la materia, en tanto tal construcción no es la única posible por
lo que hace a la regulación patrimonial de los distintos grupos familiares. La
ley podría, como lo hace en otras entidades federativas, prever a partir de
ciertas condiciones —el transcurso del tiempo, el trabajo mancomunado y

33
AMPARO DIRECTO EN REVISIÓN 4116/2015

solidario en la construcción de una masa de bienes, una declaración


voluntaria o judicial, etcétera— la presunción o incluso la existencia de un
patrimonio común entre los concubinos. Si bien tal ejercicio de libertad
configurativa tendría que analizarse en sus propios méritos bajo los criterios
de objetividad y razonabilidad apuntados, lo definitivo es que ni el artículo
1° ni el 4° de la Constitución Federal exigen una solución única que
equipare las consecuencias económicas del matrimonio con el
concubinato.

49. De lo expuesto, esta Primera Sala concluye que el mandato de


protección a las familias y el derecho a la igualdad y no discriminación
previstos en la Constitución Federal no tienen el alcance de obligar al
legislador de la Ciudad de México a establecer un régimen patrimonial
específico para el concubinato ni tampoco que, en caso de preverlo,
deba serlo en idénticos términos al matrimonio.

50. Ahora bien, esta determinación no implica cerrar totalmente las


posibilidades de reconocer jurídicamente en la Ciudad de México que la
relación de hecho que tienen dos personas, que sin estar casadas y sin
impedimentos legales para contraer matrimonio, viven juntas, haciendo una
vida en común, pueda traducirse en alguna integración patrimonial. En este
sentido, si bien de la cohabitación no se deriva necesariamente una
comunidad de bienes y resulta constitucionalmente legítimo que el
legislador no establezca tal nexo causal, puede darse el caso de que en la
pareja que cohabita exista una colaboración que sobrepasa el mero afecto y
la intimidad extendida al manejo, conservación y administración de los
bienes22. Por lo mismo, un juez debe estar abierto a analizar las posibles
consecuencias económicas de tal circunstancia. Esta conclusión nos
conduce a analizar la segunda interrogante planteada.

22
Baraona González Jorge, “Concubinato y sociedad conyugal: conflictos jurídicos que derivan de
una superposición”, en Sentencias destacadas: Anuario de jurisprudencia. Una mirada desde la
perspectiva de las políticas públicas, Chile, 2005, p. 223-250.

34
AMPARO DIRECTO EN REVISIÓN 4116/2015

Segunda cuestión: ¿El Tribunal Colegiado realizó una indebida


interpretación de la Constitución Federal al reconocer la posibilidad de
liquidar los bienes adquiridos durante el concubinato sustentándose
en el trabajo común de los concubinos?

51. El recurrente alega, en esencia, que el Tribunal Colegiado realizó una


indebida interpretación de los artículos 1° y 4° de la Constitución Federal, ya
que les atribuye el alcance de crear un derecho que no existe en la
legislación civil del Distrito Federal, pues en ninguna disposición se prevé
que los bienes adquiridos exclusivamente por uno de los concubinos deba
ser repartido y liquidado bajo las reglas de la sociedad civil. Esta Primera
Sala considera que no le asiste la razón al recurrente.

52. Como se precisó en los antecedentes, el Tribunal Colegiado reconoció la


obligatoriedad de la jurisprudencia emitida por el Pleno en Materia Civil del
Primer Circuito al resolver la contradicción de tesis 1/2014, por lo que
partiendo de dicho precedente, señaló que la liquidación de los bienes
incorporados o adquiridos durante el concubinato no se rige por ninguno de
los regímenes patrimoniales previstos para el matrimonio en la legislación
de la Ciudad de México. No obstante, el tribunal federal destacó que toda
vez que los concubinos constituyen un grupo familiar esencialmente igual a
los cónyuges, existe el deber de protegerlos, por lo que resulta factible la
liquidación de bienes y derechos surgidos durante el concubinato siempre y
cuando la misma descanse sobre la base de que su adquisición fue el
resultado del trabajo común de ambos miembros de la pareja.

53. Del razonamiento del Tribunal Colegiado se aprecia que el agravio


planteado por el recurrente parte de una premisa falsa. En efecto,
contrariamente a lo aducido en el recurso de revisión, el tribunal federal no
“creó” un derecho nuevo en la figura del concubinato ni trasladó un beneficio

35
AMPARO DIRECTO EN REVISIÓN 4116/2015

o privilegio no contemplado en la legislación para los concubinos. En


realidad, su construcción argumentativa, partiendo del mandato de
protección igualitaria a todo tipo de familias —contemplada en el artículo 4°
de la Constitución Federal—, reconoció la posibilidad de conocer de la
pretensión consistente en la liquidación de bienes adquiridos durante el
concubinato, pero no derivados de tal unión de hecho como creadora por sí
misma de consecuencias patrimoniales, sino a partir de la eventual
sociedad que pudieran conformar los concubinos, siempre y cuando la
adquisición de bienes se sustentara como producto del trabajo común y la
colaboración.

54. No es el caso, entonces, que el Tribunal Colegiado hubiera “legislado”


—como lo denuncia el recurrente— para variar los derechos y obligaciones
de los concubinos en la forma que está previsto en la ley a fin de establecer
un régimen patrimonial inexistente para esta figura en términos normativos,
pues no es la mera existencia del concubinato sino el trabajo común de los
miembros de la pareja lo que sustenta la eventual liquidación, entendida
esta colaboración en el marco de la sociedad civil prevista en la legislación
de la Ciudad de México.

55. En tal sentido, la cohabitación per se no da nacimiento a una confluencia


patrimonial. Ser concubino no implica necesariamente ser socio del otro
miembro de la pareja. Nada se opone, empero, a que se forme una
sociedad civil de hecho entre los concubinos, cuando paralela a la situación
que conviven, se obligan mutuamente a combinar sus recursos o esfuerzos
para la realización de un fin común, de carácter preponderantemente
económico, sin especulación comercial, actualizando las hipótesis previstas
en los artículos 1803, 2688, 2689, 2690 y 2691 del Código Civil para el
Distrito Federal, que regulan el acuerdo de voluntades —que no
necesariamente debe ser expreso— dirigido a la colaboración en pie de
igualdad de dos o más personas en una misma explotación con una

36
AMPARO DIRECTO EN REVISIÓN 4116/2015

finalidad compartida23. En esa lógica, debe distinguirse lo que es este tipo


de cooperación de lo que es el simple resultado de la común vivienda y su
administración.

56. De ser el caso de reunir los requisitos legales para ello —a saber, el
acuerdo de voluntades en el que se refleje el animus societatis o intención
de asociarse, los aportes o colaboración recíproca de la pareja en las
actividades económicas, y el propósito de repartirse las utilidades o
eventuales pérdidas—, no reconocer la existencia de la sociedad civil de
hecho implicaría sustraer a una persona del marco regulatorio de las
sociedades previsto en la legislación de la Ciudad de México únicamente en
razón de su estado civil, lo que sería evidentemente discriminatorio y dejaría
desprotegidos a aquellos que han optado no solo por establecer un hogar
con su pareja sino que también se han asociado con ella en una actividad
económica.

57. De ahí que efectivamente exista una correlación entre el reconocimiento de


una eventual sociedad civil de hecho —posible más no necesariamente
existente— en una relación de concubinato y la protección igualitaria a todo
tipo de familias comprendida en la Constitución Federal, en donde el

23
Artículo 1,803.- El consentimiento puede ser expreso o tácito. Es expreso cuando se manifiesta
verbalmente, por escrito o por signos inequívocos. El tácito resultará de hechos o de actos que lo
presupongan o que autoricen a presumirlo, excepto en los casos en que por ley o por convenio la
voluntad deba manifestarse expresamente.
Artículo 2,688.- Por el contrato de sociedad los socios se obligan mutuamente a combinar sus
recursos o sus esfuerzos para la realización de un fin común, de carácter preponderantemente
económico, pero que no constituya una especulación comercial.
Artículo 2,689.- La aportación de los socios puede consistir en una cantidad de dinero u otros
bienes, o en su industria. La aportación de bienes implica la transmisión de su dominio a la
sociedad, salvo que expresamente se pacte otra cosa.
Artículo 2,690.- El contrato de sociedad debe constar por escrito; pero se hará constar en escritura
pública, cuando algún socio transfiera a la sociedad bienes cuya enajenación deba hacerse en
escritura pública.
Artículo 2,691.- La falta de forma prescrita para el contrato de sociedad, sólo produce el efecto de
que los socios puedan pedir, en cualquier tiempo, que se haga la liquidación de la sociedad
conforme a lo convenido, y a falta de convenio, conforme al Capítulo V de esta Sección; pero
mientras que esa liquidación no se pida, el contrato produce todos sus efectos entre los socios y
éstos no pueden oponer a terceros que hayan contratado con la sociedad, la falta de forma.

37
AMPARO DIRECTO EN REVISIÓN 4116/2015

Derecho resguarda los recursos y el esfuerzo encaminados a la


colaboración mutua de quienes han decidido compartir la vida tanto para
facilitar la satisfacción de las obligaciones familiares comunes como para
crear una fuente de ingresos y patrimonio común, repartiéndose las
utilidades y o las eventuales pérdidas de su gestión.

58. Con base en lo expuesto, esta Primera Sala determina que el motivo de
agravio manifestado por el recurrente es infundado, en tanto que la
interpretación realizada por el Tribunal Colegiado sobre la protección
igualitaria a todo tipo de familias, a partir de la cual reconoció la
posibilidad de liquidar los bienes adquiridos durante el concubinato
sustentándose en el trabajo común de los concubinos, lejos de ser
violatoria de derechos, constituye una construcción hermenéutica
adecuada de los artículos 1° y 4° de la Constitución Federal.

59. Ahora bien, la quejosa en el juicio de origen sustentó su pretensión de


liquidar el bien inmueble adquirido durante su concubinato con el hoy
recurrente en que había sido el fruto del trabajo común y la combinación de
recursos, ingresos y esfuerzos de ambos en el negocio compartido de
compraventa de vehículos en la Ciudad de México y otras entidades
federativas durante más de diecisiete años. Ya que la carga de la prueba de
demostrar tal circunstancia recaía en la parte actora, el Tribunal Colegiado
analizó el acervo probatorio y, a través de diversos medios de convicción,
determinó que existían suficientes indicios para concluir que efectivamente
con base en el esfuerzo conjunto de ambos concubinos en el negocio de
compraventa de vehículos se adquirió el predio rústico demandado. Para
ello, aludió a la obligación de valorar las pruebas conforme a la lógica y la
experiencia “procurando siempre la equidad de género”, y a partir del
derecho a la igualdad entre hombres y mujeres, desprendió algunas
proposiciones.

38
AMPARO DIRECTO EN REVISIÓN 4116/2015

60.
60.
No corresponde a esta instancia de revisión exclusivamente constitucional
pronunciarse sobre la apreciación de los medios de convicción en el caso
concreto. Sin embargo, como se advirtió desde el apartado de procedencia,
los pronunciamientos del Tribunal Colegiado respecto de la equidad de
género en la valoración probatoria excedieron el campo de la mera legalidad
para implicar una posición específica en relación con los alcances del
derecho humano a la igualdad y no discriminación por razones del binomio
sexo/género en el acceso a la justicia, lo que es materia de agravio en el
recurso de revisión. Los méritos de la inconformidad manifestada por el
recurrente se explorarán mediante la siguiente interrogante.

Tercera cuestión: ¿El derecho a la igualdad entre hombres y mujeres y


la consecuente obligación de juzgar con perspectiva de género pueden
justificar el razonamiento estereotípico en una resolución?

61. Como se resaltó en los antecedentes, el Tribunal Colegiado acudió a una


reconstrucción inferencial de los medios de convicción aportados durante el
juicio para arribar, primordialmente a través de indicios, a la conclusión de
que el inmueble a liquidar se adquirió con el esfuerzo conjunto de los
concubinos. En una parte de su argumentación, el tribunal federal sostuvo
que, si bien la condición de ser mujer no bastaba para acoger la acción de
la parte quejosa, la valoración de las pruebas debía siempre hacerse con
“equidad de género”, teniendo en cuenta que el trato diferenciado debe ser
lo suficientemente objetivo y razonable y no atentar directa o indirectamente
contra la dignidad humana. Con esa base, el Tribunal Colegiado arribó a
dos proposiciones: 1) que no podía exigírsele a la quejosa acreditar en
forma directa que ella participó en la adquisición del bien inmueble, dado
que dicha pretensión sería excesiva (pues bastaría atender a la literalidad
del título de propiedad del bien inmueble objeto de la acción ofrecido por el
demandado para anular su pretensión); y 2) que resultaba un hecho notorio

39
AMPARO DIRECTO EN REVISIÓN 4116/2015

en la sociedad mexicana que por regla general en el matrimonio y el


concubinato la adquisición de bienes se escritura con la participación del
hombre y no de la mujer, no obstante que los dos hubiesen contribuido
económicamente, en mayor o menor grado, para tal propósito, lo que
calificó como máxima de experiencia. En ese orden de ideas, el órgano
jurisdiccional determinó lo siguiente:

“[D]ebe tenerse presente que en una sociedad como la mexicana,


los bienes inmuebles son adquiridos, generalmente, por el
hombre, como cabeza de familia y, por excepción, por la pareja
(unida en matrimonio o en concubinato) o por la mujer, para sí, por
tanto, en un caso como el de estudio en el que el varón fue quien
celebró el contrato de compraventa, debe apartarse de la
literalidad de un documento cuando, como en el caso, éste no
refleja la realidad, con lo cual se logra, además un equilibrio entre
las partes cuando ha quedado acreditado que la participación en
la compra de ese bien, deriva del trabajo en común de ambas
partes y en beneficio del patrimonio de ambos.”24

62. A partir del razonamiento transcrito adminiculado con otros medios de


convicción en el juicio y con fundamento explícito en el principio de igualdad
y no discriminación contra la mujer, el Tribunal Colegiado concluyó que la
quejosa había acreditado los extremos de su acción.

63. Al respecto, el recurrente manifiesta que la interpretación hecha por el


Tribunal Colegiado de los artículos 1° y 4° de la Constitución Federal en
relación con la igualdad entre hombres y mujeres a partir de la que
pretendió justificar la valoración de las pruebas “procurando siempre la
equidad de género” fue incorrecta. Ello porque, a pesar de que el recurrente
había acreditado ser el único propietario del bien inmueble mediante un
documento público, el órgano jurisdiccional concluyó indebidamente que no
demostró su titularidad del respectivo derecho real por existir la supuesta
presunción de que, por ser hombre, adquirió el bien inmueble en su carácter
de cabeza de familia y no individualmente, lo que el inconforme estimó

24
Juicio de amparo directo ********** del índice del Décimo Cuarto Tribunal Colegiado en Materia
Civil del Primer Circuito, foja 162.

40
AMPARO DIRECTO EN REVISIÓN 4116/2015

discriminatorio y violatorio de su dignidad humana. En el mismo sentido, el


recurrente aduce que, partiendo de la base de que el artículo 4° de la
Constitución Federal le permitía dar un trato diferenciado en razón de sexo,
el tribunal resolvió, únicamente por la calidad de mujer de la quejosa, que
debía dar mayor valor probatorio a los indicios por ella aportados y a
presunciones meramente circunstanciales que a las pruebas por él
ofrecidas. En esa lógica, el recurrente denuncia que es el propio Tribunal
Colegiado el que genera los estereotipos de género al momento de juzgar,
partiendo de una interpretación indebida y arcaica de la igualdad entre
hombres y mujeres.

64. Esta Primera Sala estima que el agravio hecho valer por el recurrente
resulta parcialmente fundado. Para demostrarlo, es necesario acudir a la
doctrina jurisprudencial que ha construido la Sala sobre los alcances de la
obligación de juzgar con perspectiva de género, tomando en consideración
que la queja del inconforme radica no solo en la aplicación de dicho método
analítico en el caso concreto, sino en el tipo de proposiciones que puede
derivar un órgano jurisdiccional de la interpretación constitucional del
derecho a la igualdad entre hombres y mujeres.

65. En la tesis 1a./J. 22/2016, de rubro: “ACCESO A LA JUSTICIA EN


CONDICIONES DE IGUALDAD. ELEMENTOS PARA JUZGAR CON
PERSPECTIVA DE GÉNERO”25, esta Primera Sala desarrolló una
25
Publicada en la Gaceta del Semanario Judicial de la Federación, Décima Época, Libro 29, abril
de 2016, tomo II, página 836, cuyo texto es: “Del reconocimiento de los derechos humanos a la
igualdad y a la no discriminación por razones de género, deriva que todo órgano jurisdiccional debe
impartir justicia con base en una perspectiva de género, para lo cual, debe implementarse un
método en toda controversia judicial, aun cuando las partes no lo soliciten, a fin de verificar si
existe una situación de violencia o vulnerabilidad que, por cuestiones de género, impida impartir
justicia de manera completa e igualitaria. Para ello, el juzgador debe tomar en cuenta lo siguiente:
i) identificar primeramente si existen situaciones de poder que por cuestiones de género den
cuenta de un desequilibrio entre las partes de la controversia; ii) cuestionar los hechos y valorar
las pruebas desechando cualquier estereotipo o prejuicio de género, a fin de visualizar las
situaciones de desventaja provocadas por condiciones de sexo o género; iii) en caso de que
el material probatorio no sea suficiente para aclarar la situación de violencia, vulnerabilidad o
discriminación por razones de género, ordenar las pruebas necesarias para visibilizar dichas

41
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metodología que contiene varios pasos que las y los operadores de justicia
deben seguir para cumplir con su obligación de juzgar con perspectiva de
género. Tal cual se sostuvo en el amparo directo en revisión 4811/2015 26,
estos pasos pueden resumirse en la obligación de detectar posibles —más
no necesariamente presentes— situaciones de desequilibrio de poder entre
las partes como consecuencia de su género, seguida de un deber de
cuestionar la neutralidad de las pruebas y el marco normativo aplicable, así
como de recopilar las pruebas necesarias para visualizar el contexto de
violencia o discriminación, y finalmente resolver los casos prescindiendo de
cualesquiera cargas estereotipadas. En el entendido —se ha precisado—
que si bien las mujeres son quienes históricamente han permanecido en
una situación de desventaja, lo cierto es que el método analítico referido
resulta aplicable en todos los casos que involucren relaciones asimétricas,
prejuicios y patrones estereotípicos, con independencia del sexo de las
personas involucradas. En ese sentido se emitió la tesis 1a. LXXIX/2015, de
rubro “IMPARTICIÓN DE JUSTICIA CON PERSPECTIVA DE GÉNERO.
DEBE APLICARSE ESTE MÉTODO ANALÍTICO EN TODOS LOS CASOS
QUE INVOLUCREN RELACIONES ASIMÉTRICAS, PREJUICIOS Y
PATRONES ESTEREOTÍPICOS, INDEPENDIENTEMENTE DEL GÉNERO
DE LAS PERSONAS INVOLUCRADAS.”27
situaciones; iv) de detectarse la situación de desventaja por cuestiones de género, cuestionar la
neutralidad del derecho aplicable, así como evaluar el impacto diferenciado de la solución
propuesta para buscar una resolución justa e igualitaria de acuerdo al contexto de desigualdad por
condiciones de género; v) para ello debe aplicar los estándares de derechos humanos de todas las
personas involucradas, especialmente de los niños y niñas; y, vi) considerar que el método exige
que, en todo momento, se evite el uso del lenguaje basado en estereotipos o prejuicios, por
lo que debe procurarse un lenguaje incluyente con el objeto de asegurar un acceso a la
justicia sin discriminación por motivos de género.”
26
Fallado el veinticinco de mayo de dos mil dieciséis por unanimidad de cuatro votos de los
señores Ministros: Arturo Zaldívar Lelo de Larrea (Ponente), José Ramón Cossío Díaz, Jorge Mario
Pardo Rebolledo y Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena (Presidente).
27
Publicada en la Gaceta del Semanario Judicial de la Federación, Décima Época, Libro 15,
febrero de 2015, tomo II, página 1397, cuyo texto es: “Del reconocimiento de los derechos
humanos a la igualdad y a la no discriminación por razones de género, previstos en los artículos
1o. y 4o. de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, respectivamente, deriva que
todo órgano jurisdiccional debe impartir justicia con base en una perspectiva de género. Ahora
bien, la utilización de esta herramienta de análisis para verificar si existe una situación de
vulnerabilidad o prejuicio basada en el género de una persona, no es exclusiva para aquellos casos
en que las mujeres alegan una vulneración al derecho a la igualdad, en virtud de que si bien es
cierto que históricamente son las que más han sufrido la discriminación y exclusión derivadas de la
construcción cultural de la diferencia sexual -como reconoció el Constituyente en la reforma al
artículo 4o. de la Constitución Federal publicada el 31 de diciembre de 1974, en la que incorporó
explícitamente la igualdad entre hombres y mujeres-, también lo es que los estereotipos de género

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66.
66.
De lo expuesto se desprende que la obligación de juzgar con perspectiva de
género exige a quienes imparten justicia que actúen remediando los
potenciales efectos discriminatorios que el ordenamiento jurídico y las
prácticas institucionales pueden tener en detrimento de las personas,
principalmente de las mujeres, con un énfasis en evitar estereotipos y
prejuicios sobre lo femenino y lo masculino. Ahora bien, lo que resulta
problemático del proceder del Tribunal Colegiado es que, recurriendo como
fundamento al derecho a la igualdad entre hombres y mujeres, utiliza
paradójicamente el pensamiento estereotípico que la metodología descrita
pretende suprimir.

67. En efecto, cuando en la sentencia refiere que resulta un hecho notorio en la


sociedad mexicana que por regla general en el matrimonio y concubinato la
adquisición de bienes se escritura con la participación del hombre y no de la
mujer, no obstante que ambos hubiesen contribuido económicamente, y que
por tanto concluye que generalmente los bienes inmuebles son adquiridos
por el hombre “como cabeza de familia” y, por excepción, por la pareja o por
la mujer, entonces el tribunal federal se apoya en premisas basadas en
preconcepciones sobre el papel que juegan socialmente hombres y
mujeres, donde los primeros son quienes representan a la familia y
actúan jurídicamente en su nombre. Al respecto, se advierte que son
precisamente tales construcciones culturales las que una interpretación
adecuada del derecho a la igualdad y no discriminación en razón de género
busca erradicar en la impartición de justicia, así sea en el supuesto
beneficio de las mujeres.

que producen situaciones de desventaja al juzgar, afectan tanto a mujeres como a hombres. De ahí
que la perspectiva de género como método analítico deba aplicarse en todos los casos que
involucren relaciones asimétricas, prejuicios y patrones estereotípicos, independientemente del
género de las personas involucradas, con la finalidad de detectar y eliminar las barreras y los
obstáculos que discriminan a las personas por su pertenencia al grupo de "mujeres" u "hombres".”

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68. En ese sentido, esta Primera Sala considera que la interpretación de los
artículos 1° y 4° de la Constitución Federal que consagran el derecho a
la igualdad y no discriminación por motivos de género no puede servir
de premisa mayor para la justificación de proposiciones que entrañen
definiciones o sentencias hipotéticas de contenido general,
independientes del caso concreto que se ha de juzgar en el proceso y
de sus elementos particulares, que supuestamente se deducen de la
observación y la experiencia, pero que esconden una generalización
que redunda en negación de derechos o en imposición de cargas
injustificadas para una persona en razón de su pertenencia al grupo
“mujeres” u “hombres”. En el caso particular, el Tribunal Colegiado
deriva una proposición que merma el reconocimiento de la capacidad
jurídica de los hombres cuando forman parte de un núcleo familiar. Es por
ello que los órganos jurisdiccionales deben ser especialmente cautelosos al
introducir hechos notorios o máximas de experiencia en sus procesos
lógicos, verificando en cada paso de la formación del juicio que no estén
creando, reproduciendo ni reforzando estereotipos que pudieran no solo
dificultar la consecución de la verdad en el caso concreto sino vulnerar los
derechos humanos de las partes.

69. Lo anterior resulta de particular importancia para la apreciación de la


llamada prueba indirecta, especialmente los indicios, pues de tales reglas
depende el mayor o menor fundamento de la conclusión y el mayor o menor
grado de verosimilitud del hecho investigado por el juez. En el asunto
sometido a nuestro análisis, el Tribunal Colegiado conecta lógicamente la
equidad de género en la valoración probatoria con la posibilidad de acreditar
mediante indicios la adquisición de un bien derivado del trabajo común en
una sociedad de hecho. Lo cierto es que tal posibilidad no está (ni
debiera estar) supeditada a que la parte actora sea una mujer. Recurrir
a la prueba indiciaria o circunstancial —máxime cuando se está frente a
casos como el presente, en el que difícilmente hay pruebas directas— no
depende del sexo de las partes y, como se manifestó líneas arriba, un juez

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debe estar abierto a analizar las posibles confluencias patrimoniales de los


concubinos cuando se han asociado y colaborado para un fin
preponderantemente económico, repartiéndose las utilidades o eventuales
pérdidas, reconstruyendo si es preciso tal cooperación mediante inferencias
lógicamente asentadas, sea que dicho planteamiento provenga de un
hombre o de una mujer.

70. Ahora bien, debe precisarse que el desarrollo anterior no prejuzga sobre si
en la especie quedó o no acreditada la participación de la parte quejosa en
la adquisición del predio en disputa, cuestión de mera legalidad que excede
la materia del presente recurso. Lo que hace parcialmente fundado el
agravio esgrimido por el recurrente es que, efectivamente, la interpretación
realizada por el Tribunal Colegiado respecto de los alcances de los artículos
1° y 4° de la Constitución Federal fue incorrecta, toda vez que la
metodología para juzgar con perspectiva de género no puede incluir
proposiciones estereotípicas para completar el proceso lógico del juzgador
que nieguen derechos o impongan cargas injustificadas a las personas
como un corolario inevitable de su sexo.

VIII. DECISIÓN

En virtud de que la interpretación de los artículos 1° y 4° de la Constitución


Federal que da sustento a la sentencia recurrida no es la que debe
prevalecer, se revoca la resolución y se ordena devolver los autos al
Tribunal Colegiado de origen a fin de que emita una nueva decisión en la
que, reiterando lo relativo a la posibilidad de liquidar los bienes adquiridos
durante el concubinato con base en la eventual sociedad civil de hecho
formada a partir del trabajo común de los concubinos, tome en cuenta los
lineamientos hermenéuticos fijados por esta Primera Sala en relación con
los alcances de la obligación de juzgar con perspectiva de género.

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En consecuencia, esta Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la


Nación;

RESUELVE:

PRIMERO. En la materia de la revisión, se revoca la sentencia recurrida.

SEGUNDO. Devuélvanse los autos al Décimo Cuarto Tribunal Colegiado en


Materia Civil del Primer Circuito para los efectos precisados en el último
apartado de esta resolución.

Notifíquese; con testimonio de esta resolución, vuelvan los autos al referido


Tribunal y, en su oportunidad, archívese el toca como asunto concluido.

Así lo resolvió la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación,


por mayoría de tres votos de los señores Ministros: Arturo Zaldívar Lelo de
Larrea, quien se reserva el derecho de formular voto concurrente, José
Ramón Cossío Díaz (Ponente) y Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena, en contra de
los emitidos por el Ministro Jorge Mario Pardo Rebolledo y Presidenta
Norma Lucía Piña Hernández.

Firman la Ministra Presidenta de la Primera Sala y el Ministro Ponente, con


la Secretaria de Acuerdos que autoriza y da fe.

PRESIDENTA DE LA PRIMERA SALA

MINISTRA NORMA LUCÍA PIÑA HERNÁNDEZ

PONENTE

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MINISTRO JOSÉ RAMÓN COSSÍO DÍAZ

SECRETARIA DE ACUERDOS
DE LA PRIMERA SALA

LIC. MARÍA DE LOS ÁNGELES GUTIÉRREZ GATICA

LHOYV/soy

En términos de lo previsto en los artículos 3º, fracción II y 13, fracción IV de la Ley


Federal de Transparencia y Acceso a la Información Pública Gubernamental, en
esta versión pública se suprime la información considerada legalmente como
reservada o confidencial que encuadra en esos supuestos normativos.

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