Nizaríes
(Redirigido desde Hashsha-shin)
La fortaleza
hashshashiín
de Alamut.
Los nizaríes, a quienes sus enemigos llamaron
hashshashiyyín, de donde procede el término asesinos,
fueron una rama de la secta religiosa ismaelita de los
musulmanes chiítas en el Medio Oriente, activa entre los
siglos VIII y XIII. Se hizo famosa a partir del siglo XI por
su actividad estratégica de asesinatos selectivos contra
dirigentes políticos o militares, Reyes. En ese período,
tuvo su sede principal.
Contenido
1 Origen
2 Del Viejo de la Montaña a la invasión mongola
3 El declive
4 El renacimiento
5 Literatura
6 Curiosidades
7 Enlaces externos
Origen
El grupo, en origen, no era más que una comunidad de partidarios del ismailismo en
Irán, es decir, una secta minoritaria del chiismo, a su vez minoritario en un país
eminentemente sunní. El gran centro de poder ismailí era el Califato Fatimí, con sede en
El Cairo. En 1090, para ponerse a salvo de las persecuciones, y dirigidos por el
carismático Hasan-i Sabbah o Hasan al-Sabbah, tomaron la fortaleza de Alamut, una
posición inexpugnable en las montañas, al sur del Mar Caspio.
Aunque su principal y más conocida sede era Alamut, poseían muchas otras plazas
fuertes en Irán y Siria, de modo que conformaban una red cohesionada y bien
comunicada, a la que algunos autores califican de "Estado". Los castillos nizaríes eran
difícilmente conquistables: se construían en lugares poco accesibles, aprovechando
accidentes del terreno, y solían estar bien provistos en cuanto a fuentes de agua y
alimentos. Desde estos lugares, los ismailíes extendieron su predicación por Irán y Siria,
lo que fue visto como una amenaza por los sultanes de la dinastía turca de los
selyúcidas, que controlaban Irán. Estos emprendieron varias acciones militares contra
los ismailíes, que no tuvieron gran éxito. En revancha, los ismailíes emprendieron su
estrategia de asesinatos contra dirigentes políticos o militares. Una de sus primeras
víctimas fue el visir Nizam al-Mulk, en 1092.
Dos años más tarde, en 1094, murió el califa fatimí Al-Mustansir, cabeza del
ismailismo, y estalló una guerra de sucesión entre sus hijos Al-Musta'li y Nizar. Los
ismailíes de Irán tomaron partido por este último, que finalmente fue derrotado,
provocando una ruptura entre los seguidores de Hasan-i Sabbah (que en lo sucesivo se
llamarían nizaríes) y la mayoría de los ismailíes.
Del Viejo de la Montaña a la invasión mongola
Gobernantes de Alamut
# Nombre Mandato
1 Hassan-i Sabbah 1097-1124
2 Buzurg-Ummid 1124-1138
3 Mohammed I 1138-1162
4 Hassan II 1162-1166
5 Mohammed II 1166-1210
6 Hassan III 1210-1221
7 Mohammed III 1221-1255
8 Rukh al-Din Khurshah 1255-1256
El Viejo de la Montaña en una representación cristiana medieval.
La época de Hasan-i Sabbah, llamado también el Viejo de la Montaña, ha pasado a la
historia como la del auge de la secta, del mismo modo que se ha considerado Alamut
como el principal, si no único, centro de irradiación nizarí. Hasan es fácilmente
representable como el arquetipo de personaje de inteligencia maligna, sin escrúpulos y
ávido de poder, muy del estilo de la imagen que circula hoy sobre Osama bin Laden,
con quien se le ha comparado, u otros grandes enemigos públicos. En contrapartida,
muchos autores, y desde luego los actuales ismailíes, hablan de su gran producción
intelectual, su carácter piadoso y austero, su convicción y su genio militar. Lo cierto es
que los nizaríes siguieron existiendo tras su muerte en 1124, y desde varios puntos de
vista, los aspectos más importantes de la secta son posteriores al carismático líder. Los
dirigentes de la secta residieron en otros lugares aparte de Alamut, y muchos de ellos
fueron conocidos también con el sobrenombre "viejo de la montaña", lo que es lógico
teniendo en cuenta que se les aplicaba el tratamiento de shayj, que etimológicamente
significa "anciano" (en el sentido de "venerable"), y que forzosamente residían en la
montaña, pues las fortificaciones nizaríes se construían en lugares escarpados para
defenderse mejor de sus múltiples enemigos.
A Hasan le sucedió su lugarteniente, Buzurg Ummid ("Gran esperanza"), y tras él su
hijo, Muhammad I, en 1138. Los nizaríes seguirán practicando sus estrategias de
asesinato contra los turcos y otros enemigos políticos de manera intermitente, aunque
sonada: algunos de sus asesinatos más famosos son de esta época posterior al Viejo,
como se ha dicho más arriba.
En tanto que rama minoritaria del ismailismo, que a su vez es rama minoritaria del
chiismo, y éste rama minoritaria del Islam, los ismailíes eran percibidos por la
población (mayoritariamente suní) como la heterodoxia dentro de la heterodoxia, lo que
explica que la mayor parte de la documentación que existe sobre la secta dé a entender
que su carácter islámico era solamente aparente. Se suele insistir en su aspecto batiní,
esto es, esotérico, y se dice que incluso llegaron a negociar con el rey Amalarico I de
Jerusalén su conversión al cristianismo por razones de conveniencia, pretensión que
habría sido abortada por las maquinaciones de los templarios.
El hecho es que el Islam ismailí, aunque se atiene al ritual y las prescripciones legales
de la religión, considera que éstas son secundarias respecto a la finalidad realmente
importante, que es el conocimiento esotérico de los mensajes ocultos en el Corán. Esto
ha propiciado que del ismailismo hayan surgido, en una nueva vuelta de tuerca,
derivaciones cuya "islamicidad" está puesta en tela de juicio por la mayoría de los
musulmanes, como las de los drusos y alauíes.
En 1162, Hasan II sucede a su padre Muhammad I. Bajo su mandato se produce una de
esas "vueltas de tuerca", uno de los hechos más notables en la historia de los nizaríes.
En el mes de Ramadán de 1164, anunció, en nombre del Imán oculto, que había llegado
el momento de la "gran resurrección" (qiyama), con lo que ya no tenía sentido cumplir
las prescripciones musulmanas ni seguir la sharia. El ayuno de Ramadán fue prohibido,
y se alentó a los fieles a beber libremente alcohol. El reinado de Hasan II será breve, ya
que 18 meses más tarde será asesinado por un partidario de la vieja doctrina. Sin
embargo, su hijo Muhammad II siguió los pasos de su padre. Fue el hijo de éste, Hasan
III, quien puso fin a la herejía tras la muerte de Muhammad II, en 1210. Además, Los
nizaríes seguirán en adelante los rituales suníes y no los chiíes.
El declive
El poder nizarí desapareció al tener que enfrentarse a dos enemigos muy poderosos. De
un lado, la dinastía de los mamelucos, que había sucedido en Egipto al Sultanato Ayubí,
y cuyos ejércitos, dirigidos por el sultán Baibars, tomaron el último baluarte nizarí en
Siria en 1273. En Irán, tras el reinado insignificante y violento de Muhammad III, que
dura hasta 1255, su hijo Jur Shah debe enfrentarse con el avance de las tropas mongolas
dirigidas por Hulagu Jan, nieto de Gengis Khan, dispuesto a arrasar Oriente Medio.
Los mongoles conseguirán asediar y destruir una a una todas las fortificaciones nizaríes,
incluida Alamut, que quedó reducida a los cimientos, desapareciendo con ella su gran
biblioteca. Jur Shah morirá camino de Mongolia, y de su familia sólo sobrevivirá uno de
sus hijos, al parecer ocultado a tiempo para preservar la sucesión. Muchos nizaríes
fueron masacrados.
Se sabe poco de la historia de los nizaríes tras este periodo de destrucción y masacre.
Los restos de la comunidad se dispersaron en grupos aislados y sobrevivieron
discretamente, amenazados y débiles ante los musulmanes ortodoxos.
El renacimiento
En el siglo XV hay un cierto resurgir de la secta: desde la ciudad iraní de Anjudan se
retoman las predicaciones y se envían misioneros a la India y Asia Central. La
predicación consigue realizar gran cantidad de conversiones. En India, los nuevos
nizaríes se llamarán Khodjas o Joyas.
En el siglo XIX, el lejano descendiente de aquel hijo de Jur Shah salvado de la
persecución mongola, Hasan Ali Shah, que es el imán número 46 de los nizaríes, recibe
del sah de Irán Fath Ali el título de Aga Khan. En 1848 se instalará en Bombay, desde
donde emprende la reorganización de la comunidad ismailí. Las autoridades británicas
que gobiernan el subcontinente obligarán a los joyas a reconocer la autoridad del Aga
Jan, lo que hicieron hasta la independencia de la India. Hoy en día, el heredero de los
imanes nizaríes, y jefe del ismailismo, es Shah Karim al-Husayn, conocido como Karim
Aga Jan, el cuarto en llevar este título.
Literatura
Bartol, Vladimir (2007). Alamut. North Atlantic Books. ISBN 978-1-55643-681-
9.
Berling, Peter (2003). Los Hijos del Grial. Barcelona: Best Seller DeBolsillo.
ISBN 978-84-9793-013-0.
Berling, Peter (2007). A la sombra de las dagas, El paraiso. Editorial Planeta.
ISBN 84-08-07511-X.
Curiosidades
En el juego Broken Sword: La leyenda de los templarios, de Virgin Interactive, los
hashshashiyyín juegan un papel importante como los rivales historicos de los
Templarios y como los actuales enemigos de los Neotemplarios.
En noviembre de 2007, la compañía francesa de videojuegos Ubisoft lanzó al mercado
el videojuego Assassin's Creed para PlayStation 3, Xbox 360 y PC, que está basado en
la historia de los Asesinos.
La novela de Umberto Eco, El Péndulo de Foucault, hace varias referencias a las
posibles relaciones de los Asesinos con los Caballeros Templarios durante las cruzadas.
En el juego de rol Vampiro: La Mascarada, uno de los clanes vampíricos son los
Assamitas, cuyo origen parece ser los Nizaríes.
La novela Ángeles y demonios de Dan Brown refleja la sociedad de los assassins en
relación con los illuminati, e incluso aparece un asesino de esta sociedad con lo que se
insinúa la supervivencia de dicha secta hasta la época actual.
En la obra de "La cruz del Dorado" de Cesar Mayorquín, el personaje musulman que
acompaña al protagonista, es un Assassin.