“DIOS, SATISFACCIÓN DEL ALMA”
(Salmo 63)
1
Dios, Dios mío eres tú;
De madrugada te buscaré;
Mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela,
En tierra seca y árida donde no hay aguas,
2
Para ver tu poder y tu gloria,
Así como te he mirado en el santuario.
3
Porque mejor es tu misericordia que la vida;
Mis labios te alabarán.
4
Así te bendeciré en mi vida;
En tu nombre alzaré mis manos.
5
Como de meollo y de grosura será saciada mi alma,
Y con labios de júbilo te alabará mi boca,
6
Cuando me acuerde de ti en mi lecho,
Cuando medite en ti en las vigilias de la noche.
7
Porque has sido mi socorro,
Y así en la sombra de tus alas me regocijaré.
8
Está mi alma apegada a ti;
Tu diestra me ha sostenido.
9
Pero los que para destrucción buscaron mi alma
Caerán en los sitios bajos de la tierra.
10
Los destruirán a filo de espada;
Serán porción de los chacales.
11
Pero el rey se alegrará en Dios;
Será alabado cualquiera que jura por él;
Porque la boca de los que hablan mentira será cerrada.
Introducción y contexto:
Vivimos en un mundo de consumismo que se encuentra basado en satisfacer el
más mínimo deseo o necesidad de forma instantánea hasta con un click, ¿apoco
no?
Es más, con la pandemia, leía apenas hace poco que se habían incrementado las
ventas en línea de algunas tiendas hasta en un 300%.
También ha sido un tiempo en el que muchos hemos podido ver las necesidades
más profundas del ser humano, las cuales podríamos dividir en tres ramas
importantes: físicas (mucha gente enfermó o algún familiar), emocionales (algunos
están de luto, algunos están deprimidos) y espirituales (muchos se han alejado
aún conociendo a Cristo, muchos también han vuelto a Cristo, muchos han
entregado su vida a Dios por la necesidad que se generó a raíz de los sucesos
mundiales).
Y precisamente el Salmo que el día de hoy vamos a estudiar, nos muestra al Rey
David en el desierto de Judá, podemos entender que no estaba vacacionando,
nadie querría pasar sus vacaciones en un desierto precisamente, no había agua,
no existía un clima favorable, no había un hotel 5 estrellas, no había centros
comerciales. De hecho el título de este salmo, lo vincula con los días de David
como refugiado, no es claro si se encuentra huyendo de Saúl (1 Samuel Cap. 23-
24) o de Absalón su hijo (2 Samuel 15:23-28).
Como el autor se llama así mismo rey (Salmo 63:11), parece ser más probable
que este salmo se escribió mientras huía de su hijo Absalón.
1. Dios es mi verdadera necesidad (v1)
David lo compara con la sed, una necesidad física que no puede ser vencida o
saciada por nada más que agua. Nuestra insatisfacción solo puede ser saciada
con Dios.
David se encontraba en un desierto huyendo de su hijo que lo quería matar para
quitarle el trono, no estaba por gusto y descubrió que su necesidad más grande no
era su palacio, no eran sus siervos, no eran sus amigos, o sus familiares,
descubrió que su necesidad más grande era Dios mismo, su presencia.
Cuantos de los que están escuchando esta prédica y se encuentran en un
desierto, tal vez es luto por algún familiar que partió, preocupación por algún
familiar enfermo, depresión por la soledad o angustia por la falta de trabajo o
ventas, etc, la lista es gigante a veces ¿verdad?
Lucas 4:1-12 Jesús en el desierto
Jesús sabía cuál era su verdadera necesidad, de hecho, el Espíritu lo llevó al
desierto, ahí Satanás lo tentó, ahí fue probado, ahí padeció hambre y fue
sustentado con la palabra de Dios.
En nuestros desiertos ahí vamos a tener necesidades, ahí Satanás va a querer
desviarnos. Por ello…
2. Hay un propósito para mis necesidades (v.2-4)
El propósito en medio de la necesidad de David, en medio de su paso por el
desierto, debe ser ver su poder y su gloria, que podamos conocerlo más profunda
y verdaderamente, su gloria es el don más satisfactorio que El podría darnos, lo
más hermoso que El hace, es revelarse a nosotros, darse a conocer a nosotros,
eso tiene que satisfacer nuestras vidas.
Entender que hay un propósito en medio del desierto que atravesamos cambia
completamente el panorama.
Dice el v3. Porque mejor es tu misericordia que la vida… Mejor que mi Palacio, mi
reino, que la vida que me ha tocado, el era rey, el sabía que era rey que tenía
todo, pero nada se comparaba a la presencia de Dios, probablemente a veces la
tristeza de nuestro corazón es la insatisfacción de nuestra alma, y ojo nuestra
alma incluye (nuestras emociones, nuestra mente con sus pensamientos y nuestra
voluntad).
“Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y vuestro espíritu y vuestra
alma y vuestro cuerpo sean guardados perfectos e irreprensibles para la venida
de nuestro Señor Jesucristo”.
1 Tesalonicenses 5:23
V4. Conocer el nombre de Dios implica conocer sus atributos, conocerlo
verdaderamente.
Isaías 9:6 admirable, consejero, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de Paz… no te
llena el saber quién es Dios, a quién le has confiado tu vida… Siempre buscamos
algo que admirar, está en nuestra naturaleza, no por nada existen los clubs de
fans de los artistas, bueno cualquier ser humano que pudiera generar admiración
en nosotros puede fallarnos, puede traicionarnos, vemos a David que
indudablemente amaba a su hijo Absalón y lo estaba traicionando…
Siempre buscamos algo que saciar, nuestros deseos, satisfacer nuestra carne o
nuestra mente, o nuestras emociones…(espíritu, alma y cuerpo)
3. Dios me satisface verdaderamente (v.5)
Otras versiones dicen: Tu me satisfaces más que un suculento banquete
*Meollo y de grosura*…hijo pródigo Lucas 15:11
No sé tal vez, los afanes, la tristeza, la depresión, el enojo, la ambición, te han
alejado de Dios porque creíste que esas cosas satisfacían tu vida y no es cierto, lo
que hizo que regresara el hijo pródigo fue el hambre, fue su necesidad, puede que
donde trabajaba estaba la comida de los cerdos pero el sabía que había algo
mejor porque ya lo había probado. Todos éramos como ese hijo pródigo apartados
de misericordia y llegar a casa de nuestro Padre celestial y ser saciados de meollo
y de grosura. La decisión está en nosotros, de que nos vamos a llenar de lo que
ofrece este mundo, de la comida de los cerdos, algo que no te nutre que no te va a
saciar o del meollo la grosura de Dios.
Saciada.- tener abundancia, llenar, lleno. Dios sacia nuestra alma.
Salmo 36:7-9
7
!!Cuán preciosa, oh Dios, es tu misericordia!
Por eso los hijos de los hombres se amparan bajo la sombra de tus alas.
8
Serán completamente saciados de la grosura de tu casa,
Y tú los abrevarás del torrente de tus delicias.
9
Porque contigo está el manantial de la vida;
En tu luz veremos la luz.
A veces creemos que el dinero nos va a dar la satisfacción, siempre te crea una
necesidad, esta casa, este carro, este negocio, este celular, esta ropa, esta marca,
etc… y no es cierto, la verdadera necesidad es Cristo.
Mateo 6:33
33
Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os
serán añadidas.
No es malo tener una buena casa o dinero, pero no es lo más importante, si crees
que eso te va a ahacer felíz o te va a saciar es un error. Todo eso si es la voluntad
de Dios te va a ser añadido si buscas lo verdaderamente importante (el reino de
Dios y su justicia).
Eclesiastés 5:10
Salomón tuvo todo, cuando tengamos esto o el otro vas a querer más…
Éxodo 16:8
4. Sé agradecido. Dios te ha dado todo. (v.6-7)
Nosotros decidimos si ir a la fuente de agua viva o vivir insatisfechos mientras nos
llenamos de lo que no es eterno. Hay dos cosas que te hacen sentir insatisfacción:
la envidia y no ser agradecidos. La envidia es querer o anhelar lo que otros tienen
porque crees que eso te haría felíz a ti, la falta de agradecimiento para con Dios
de las bendiciones que te ha dado te hace ver lo que no tienes…
Salmo 73:1-3
1
Ciertamente es bueno Dios para con Israel,
Para con los limpios de corazón.
2
En cuanto a mí, casi se deslizaron mis pies;
Por poco resbalaron mis pasos.
3
Porque tuve envidia de los arrogantes,
Viendo la prosperidad de los impíos.
El agradecimiento, la satisfacción no llega de la nada, no llega anhelando el
mundo y lo que el mundo te ofrece, esa satisfacción, esa vida agradecida de las
misericordias de Dios es el resultado de una vida de comunión con Dios (leer la
Biblia, orar).
Salmo 73:17
Hasta que entrando en el santuario de Dios,
Comprendí el fin de ellos.
5. Confianza en el porvenir
La satisfacción del hombre consiste en tener lo necesario de algo, nosotros
pedimos mucho o poco de algo. Y el mundo aparentemente satisface esos deseos
o gustos.
Lo que Dios pide es todo. Proverbios 3:5 Entreguemos a Dios verdaderamente el
rumbo de nuestras vidas para hallar propósito y plenitud para conocerlo
verdaderamente.
Juan 1:16 plenitud significa o tiene que ver con su gracia, virtudes, excelencia,
bendiciones y abundancia. Puedes leerlo ahora así…
Colosenses 2:9-10
9
Porque en Él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad,
10
y vosotros estáis completos en él, que es la cabeza de todo principado y
potestad.
Dios nos ha dado a Cristo mismo, lo más valioso del Padre ha sido entregado a
nosotros. Jesucristo es la satisfacción de Dios para nuestras vidas.
Efesios 3:19-20 llenos de toda la plenitud de Dios
¿Aún te hace falta algo después de entender que la cruz satisface lo que el
hombre realmente necesita? El arrepentimiento te lleva a satisfacción. A la
verdadera plenitud.
"En tu presencia hay plenitud de gozo; delicias a tu diestra para siempre."
(Salmo 16:11)
La invitación hoy es a renovar nuestro entendimiento y así como el hijo pródigo ir
al banquete que Dios tiene preparado para nosotros y dejar de comer la comida de
los cerdos.
CONCLUSIÓN
Debemos anhelar ansiosamente la presencia de Dios, conocerle íntimamente,
buscarlo de día y de noche y con toda confianza. Buscarlo a través de la oración,
de leer su Palabra, de escudriñarla, de estudiarla. Teniendo tiempos a solas con
Dios. Buscarlo en todo tiempo, mañana tarde y noche.
Porque solo Él le dará propósito a nuestras vidas, a nuestras almas les da
saciedad y verdadera satisfacción. Es nuestro auxilio, su diestra nos ampara.
Nada va a satisfacerte verdaderamente porque nuestra verdadera necesidad es
Cristo, así que solo llenándonos de Él podremos encontrar satisfacción verdadera
a nuestras vidas.
ORACIÓN
25
¿A quién tengo yo en los cielos sino a ti?
Y fuera de ti nada deseo en la tierra.
26
Mi carne y mi corazón desfallecen;
Mas la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre.
27
Porque he aquí, los que se alejan de ti perecerán;
Tú destruirás a todo aquel que de ti se aparta.
28
Pero en cuanto a mí, el acercarme a Dios es el bien;
He puesto en Jehová el Señor mi esperanza,
Para contar todas tus obras.