Unidad 13
Unidad 13
En Primer lugar haremos una breve referencia a cuestiones internacionales, luego analizaremos su vinculación con el nuevo Código Civil y Comercial de la Nación para finalmente realizar el
tratamiento de las dos leyes de presupuestos mínimos que refieren a esta temática, a saber:
- Ley N° 25688/03 Régimen de Gestión Ambiental de Aguas.
- Ley 26.639/10 Régimen de Presupuestos Mínimos para la Preservación de los Glaciares y del Ambiente Periglacial.
En ambos casos, además, analizaremos brevemente algunos fallos que se vinculan con el tema aludido.
1) INTRODUCCION.-
Según la Organización de las Naciones Unidas (1), el agua está en el epicentro del desarrollo sostenible y es fundamental para el desarrollo socioeconómico, la energía y la producción de
alimentos, los ecosistemas saludables y para la supervivencia misma de los seres humanos. También forma parte crucial de la adaptación al cambio climático y es el vínculo crucial entre la
sociedad y el medioambiente. El agua es, además, una cuestión de derechos. A medida que crece la población mundial, se genera una necesidad creciente de conciliar la competencia entre
las demandas comerciales de los recursos hídricos para que las comunidades tengan lo suficiente para satisfacer sus necesidades.
Para el desarrollo del ser humano, el agua y los sistemas de saneamiento no pueden estar separados. Ambos son vitales para reducir la carga mundial de enfermedades y para mejorar la
salud, la educación y la productividad económica de las poblaciones.
- Labor de Naciones Unidas y antecedentes internacionales: La Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Agua (1977) , el Decenio Internacional del Agua Potable y del Saneamiento
Ambiental (1981-1990), la Conferencia internacional sobre el agua y el medio ambiente (1992) y la Cumbre para la Tierra (1992), se centraron en este recurso vital. En concreto, el Decenio
ayudó a unos 1.300 millones de personas de países en desarrollo a conseguir acceso a agua potable.
El Decenio Internacional de Acción "Agua para la Vida" 2005-2015 contribuyó a que alrededor de 1,3 billones de personas en los países en desarrollo obtuvieran acceso al agua potable e
impulsó el progreso en materia de saneamiento como parte del esfuerzo por alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio.
Los últimos acuerdos clave incluyen la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, el Marco de Sendai para la Reducción del Riesgo de Desastres 2015-2030, la Agenda de Acción de Addis
Abeba 2015 sobre la Financiación para el Desarrollo y el Acuerdo de París 2015 dentro del Marco de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático.
La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible es el documento que se aprobó en la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible realizada en Nueva York en septiembre de 2015. Los
Estados Nacionales miembros de la Organización de Naciones Unidas (ONU) aprobaron en dicho documento 17 Objetivos y 169 Metas que deberán ser cumplidos de aquí al 2030. Los temas
implicados apuntan a erradicar el hambre y lograr la seguridad alimentaria; garantizar una vida sana y una educación de calidad; lograr la igualdad de género; asegurar el acceso al agua y la
energía sustentable; promover el crecimiento económico sostenido; adoptar medidas urgentes contra el cambio climático; promover la paz; facilitar el acceso a la justicia y fortalecer una
alianza mundial para el desarrollo sostenible. Esta iniciativa, que instala la vinculación de la sostenibilidad ambiental con la inclusión social y atención de las necesidades de los más
vulnerables, entró en vigencia el 1 de enero del 2016.
Por su parte en los artículos 240 y 241 regulan los bienes con relación a los derechos de Incidencia Colectiva, fijando en el caso del primer artículo los límites de los derechos individuales sobre
los mismos, estableciendo que el ejercicio de los derechos individuales debe ser compatible con los derechos de Incidencia colectiva. Debe conformarse agrega, a las normas del derecho
administrativo nacional y local dictadas en el interés público y no debe afectar el funcionamiento ni la sustentabilidad de los ecosistemas de la flora, la fauna, la biodiversidad, el agua, los
valores cultura, el paisaje, entre otros, según los criterios previstos en la ley especial.
Por otra parte el siguiente artículo indica que cualquiera que sea la jurisdicción en que se ejerzan los derechos, debe respetarse la normativa sobre presupuestos mínimos que resulte
aplicable.
El artículo 4° crea, para las cuencas interjurisdiccionales, los comités de cuencas hídricas con la misión de asesorar a la autoridad competente en materia de recursos hídricos y colaborar en la
gestión ambientalmente sustentable de las cuencas hídricas.
El artículo 6° dispone que para utilizar las aguas, se deberá contar con el permiso de la autoridad competente. Para el caso de las cuencas interjurisdiccionales, cuando el impacto ambiental
sobre alguna de las otras jurisdicciones sea significativo, será vinculante la aprobación de dicho utilización por el Comité de Cuenca correspondiente, el que estará facultado para este acto por
las distintas jurisdicciones que lo componen.
Finalmente, entre otros artículos destacamos el N° 9 que dispone que el P.E.N. reglamentará esta ley dentro de los 180 días de su publicación y dictará las resoluciones necesarias para su
aplicación.
Esto aún no aconteció. Tal es así que el Defensor del Pueblo de la Nación, mediante Resolución N° 39/07, resolvió recomendar a la Jefatura de Gabinete de Ministros de la Nación que expida
instrucciones para la inmediata reglamentación de diversas leyes de presupuestos mínimos, entre ellas la analizada.
Dice el autor en cuanto al conflicto, que en materia de manejo de recursos naturales, el centralismo acuñado en algunos ámbitos de los poderes nacional no es nuevo. Es tan viejo como
nuestra Nación y alcanza a todo recurso natural de importancia económica.
Hoy en día, y ante el fracaso de las tesis centralistas esbozadas desde el dominio y la jurisdicción de las aguas, se produce una nueva embestida sobre las provincias argentinas, invocando
indebidamente la cláusula ambiental que contiene el artículo 41 de la CN.
Si bien nunca las provincias han delegado en la Nación la potestad de regular sobre aguas, sí han delegado desde 1994 la de dictar los presupuestos mínimos de protección ambiental, los que
no deben afectar las jurisdicciones locales. Ello sin perjuicio de la facultad provincial de dictar normas que complementen dichos presupuestos mínimos.
Bajo esta excusa, el Congreso ha sancionado la Ley 25.688, definiéndola como norma de presupuestos mínimos de protección ambiental, a la que este autor califica de inconstitucional y
excesivamente centralista.
Dice que cuando la referida Ley 25.688 dispone la creación de organismos consultivos específicos (artículo 4), más que fijar objetivos o establecer bases que las provincias desarrollen
complementariamente de acuerdo a sus necesidades, ha pretendido fijar la “solución” definitiva a la cuestión interjurisdiccional, olvidándose de las distintas realidades y necesidades
existentes en cada provincia y cada cuenca, así como las diversas alternativas de solución que la forma federal reinante en nuestro país puede dar lugar.
Una simple lectura de la Ley permite observar que la misma profundiza su regulación exclusivamente en aspectos de gestión y delega la materia de protección a la reglamentación (artículo 7),
incurriendo en una práctica constitucionalmente prohibida (artírculo 76 CN) que invalida cualquier regulación que se dicte en tal marco, entre otras críticas.
En esta línea de pensamiento, es obvio que la norma se separa de la materia ambiental que se condice con los contenidos mínimos de protección colocados en manos del Congreso desde
1994 y avanza en materia propia de la gestión de recursos naturales que las provincias se han reservado dentro de sus competencias originarias sobre sus propios recursos naturales.
La Ley 25.688 no es de presupuestos mínimos de protección ambiental y altera las jurisdicciones locales y el dominio provincial, ya que de acuerdo al artículo 122 de la Constitución Nacional,
las Provincias se dan sus propias instituciones y se rigen por ellas, sin intervención del Gobierno Federal, violentando el sistema federal de constituir órganos que son propios de la jurisdicción
provincial (art. 4 y 6), por más que ello abarque a más de una jurisdicción provincial.
Igualmente, violenta las jurisdicciones locales y sus instituciones cuando dispone diversas medidas propias de estas jurisdicciones en manos de una autoridad que resulta ajena a las mismas.
La Ley 25.688, dictada como supuesta norma de presupuestos mínimos de protección ambiental, lejos de pertenecer a dicha categoría legislativa constituye una indebida intromisión del
Congreso en competencias que le resultan ajenas, cayendo por ello en el campo de la inconstitucionalidad.
La sanción de normas nacionales en exceso de las pautas básicas delegadas y sobre materias ajenas a la protección ambiental, concluye el autor, sólo conlleva al debilitamiento general del
derecho como sistema tuitivo del entorno, dificultando la labor administrativa de protección ambiental que queda inmersa en un notorio espectro de litigiosidad y falta de certeza.
En este punto corresponde ahora realizar un análisis breve de algunos de los artículos de la Ley N° 26.639 denominada “Régimen de Presupuestos Mínimos para la Preservación de los
Glaciares y del Ambiente Periglacial", sancionada el 30/09/2010 y promulgada el 28/10/2010. La misma como veremos más adelante ha sido reglamentada por el Decreto N° 207/2011. (5)
Yendo a la exposición de los mismos, lo que a priori podemos decir que es una norma prohibitiva. Así destacamos el Artículo 1° que regula el Objeto indicando que la ley establece los
presupuestos mínimos para la protección de los glaciares y del ambiente periglacial con la finalidad de preservarlos como reservas estratégicas de recursos hídricos para el consumo humano;
para la agricultura y como proveedores de agua para la recarga de cuencas hidrográficas; para la protección de la biodiversidad; como fuente de información científica y como atractivo
turístico. Los glaciares constituyen bienes de carácter público.
El artículo 2° define tanto al glaciar como al ambiente periglacial. El artículo 3° crea el Inventario Nacional de Glaciares, para su adecuada protección, control y monitoreo.
El artículo 4° establece la periodicidad con la cual se debe realizar dicho inventario y el Artículo 5° dispone que sea el Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales
(IANIGLA) con la coordinación de la autoridad nacional de aplicación de la presente ley, quien lleve a cabo tal labor.
Resulta pertinente a continuación, poner de resalto los que aparecen en principio como los artículos centrales de la ley.
El artículo 6° claramente establece una prohibición general para determinadas actividades en el glaciar y su ambiente periglacial. Dice “Actividades prohibidas. En los glaciares quedan
prohibidas las actividades que puedan afectar su condición natural o las funciones señaladas en el artículo 1º, las que impliquen su destrucción o traslado o interfieran en su avance, en
particular las siguientes:
a) La liberación, dispersión o disposición de sustancias o elementos contaminantes, productos químicos o residuos de cualquier naturaleza o volumen.
b) La construcción de obras de arquitectura o infraestructura con excepción de aquellas necesarias para la investigación científica y las prevenciones de riesgos.
c) La exploración y explotación minera e hidrocarburífera.
d) La instalación de industrias o desarrollo de obras o actividades industriales.
Por su parte, el artículo 7° prevé la realización de una Evaluación de impacto ambiental. Indica que todas las actividades proyectadas en los glaciares y en el ambiente periglacial, que no se
encuentran prohibidas, estarán sujetas a un procedimiento de evaluación de impacto ambiental y evaluación ambiental estratégica, según corresponda conforme a su escala de intervención,
en el que deberá garantizarse una instancia de participación ciudadana de acuerdo a lo establecido en los artículos 19, 20 y 21 de la Ley N° 25.675 (Ley General del Ambiente), en forma previa
a su autorización y ejecución, conforme a la normativa vigente.
Se exceptúan de dicho requisito las siguientes actividades:
a) De rescate, derivado de emergencias.
b) Científicas, realizadas a pie o sobre esquíes, con eventual toma de muestras, que no dejen desechos en los glaciares y el ambiente periglacial.
c) Deportivas, incluyendo andinismo, escalada y deportes no motorizados que no perturben el ambiente.
El artículo 11° prevé el régimen de infracciones y sanciones. El artículo 13 establece la responsabilidad solidaria cuando el infractor fuere una persona jurídica, los que tengan a su cargo la
dirección, administración o gerencia, serán dice, solidariamente responsables de las sanciones establecidas por la ley.
En cuanto a su aplicación el artículo 16 establece que en el Sector Antártico Argentino, la aplicación de la presente ley estará sujeta a las obligaciones asumidas por la República Argentina en
virtud del Tratado Antártico y del Protocolo al Tratado Antártico sobre Protección del Medio Ambiente.
En cuanto al Decreto que citamos supra y que reglamenta la presente ley, resulta interesante destacar la definición contenida en el artículo 7 con respecto a la Evaluación Ambiental
Estratégica, indicando que es “…aquel proceso sistemático de estudio de impactos ambientales de las políticas, planes o programas y de sus alternativas, incluyendo la preparación de un
informe escrito y las conclusiones de la evaluación y su uso en los procesos de decisiones públicas.”
Ahora, ante cuestionamientos acerca de la constitucionalidad de dicha ley, argumentando que viola el derecho a ejercer el comercio y la industria; prohíbe el desarrollo de nuevas actividades
en zonas concesionadas y las excluye del acceso a una evaluación de impacto ambiental (artículos 6° y 7°); afectan derechos adquiridos y contiene definiciones conceptualmente imprecisas,
cuestionadas, discutidas y contradictorias, como lo es la de “ambiente periglacial”, es importante ponderar lo siguiente.
Con respecto a los argumentos que pretenden la inconstitucionalidad de la norma, señalemos que debe verse la aplicación de la misma, en su defensa, en el marco de los principios
establecidos por la Ley General del Ambiente, que como hemos dicho son la regla para la interpretación de todas las decisiones sobre política ambiental en nuestro país. En particular,
adquieren relevancia los de precaución y la progresividad vinculada con la no regresión en materia ambiental.
Consideramos el derecho al ambiente ya como tributario de las fuentes primarias de ordenamiento jurídico, no solo de la Constitución sino también de tratados de derechos humanos y se
ubica entre los Derechos Económicos, Sociales y Culturales sobre los que se ha observado que, cuando no es posible su aplicación inmediata, se deberán adoptar medidas para armonizar la
leyes nacionales con las obligaciones jurídicas internacionales.
Por lo tanto es necesario interpretar la progresividad no sólo a través de gradualidad en su aplicación, sino también como contenido de la regla que caracteriza al desarrollo de los derechos
humanos, la no regresión en la materia. Esta regla nos sirve para impedir daños, retrocesos en tiempos de crisis económica donde como mecanismo para paliar la falta de crecimiento se
limitan, alteran o anulan regulaciones en pos de fomentar la explotación de recursos naturales.
Es por ello que el artículo 1 de la Ley N° 26.639 de Preservación de los Glaciares y del Ambiente Periglacial, tiene raigambre constitucional al tutelar la protección ambiental en su conjunto
como un derecho de incidencia colectiva y que tiene un efecto retroactivo respecto de ciertos derechos adquiridos. Fundamentada en los principios del orden público ambiental, debido a que
apuntan al desarrollo productivo sustentable para satisfacer las necesidades presentes y a la preservación para las generaciones futuras, debiendo dichos principios ser los inspiradores de la
Ley de Glaciares para la definición de aquellos puntos de la misma que deben tener claramente definidos los objetivos, mediante un análisis multidisciplinario, cuya finalidad sea la
salvaguarda del bien común.
El Congreso Nacional, ya lo hemos dicho en unidades anteriores, se encuentra facultado para establecer los presupuestos mínimos de protección ambiental de conformidad con artículo 41 de
la Constitución Nacional. Dichos presupuestos mínimos constituyen un umbral mínimo legal y uniforme para todo el territorio nacional que es y debe ser fijado por la Nación para asegurar la
protección ambiental, conforme lo establece el artículo 6º de la Ley General del Ambiente (Ley N° 25.675). Por su parte, las provincias podrán establecer normas que superen este mínimo,
pero no por debajo de este estándar de protección básico.
En lo que a la distribución de competencias y la interpretación del artículo 41 corresponde, la doctrina avala la competencia federal de dictar los presupuestos mínimos. Por ello tal artículo
importa la interrelación, cooperación y funcionalidad en una materia común de incumbencia compartida, como es el caso de protección del ambiente, sin perjuicio del poder de policía que,
en primer término, está en cabeza de las provincias.
Esta interrelación, cooperación y funcionalidad no sólo debe lograrse entre una provincia y la Nación sino entre todas las provincias entre sí y éstas con la Nación. Entonces la Nación
estableció el umbral mínimo de protección de los glaciares, reconociendo sus servicios ambientales y la especial importancia que requiere restringir actividades que perjudiquen al ambiente y
a la salud de todos los habitantes del país.
También la ley en el artículo 6 se establece una restricción de determinadas actividades con el fin de procurar una coexistencia armónica con un recurso natural tan valioso, como el agua, para
las generaciones presentes y las futuras.
La injerencia de las restricciones sobre los derechos individuales produce la existencia de una ponderación de derechos entre los de las personas, tanto humanas como jurídicas y los derechos
de incidencia colectiva, como es el caso del derecho ambiental. Principalmente, la controversia que se puede dar en razón de la protección al ambiente es con el derecho del ejercicio de la
industria lícita como también con el de usar y disponer de la propiedad (derecho adquirido), siendo que si bien están protegidos por nuestra Constitución (artículo 14), se puede hacer una
salvedad cuando nos encontramos en presencia de un interés social superior que tiene carácter de orden público, como es en este caso, el derecho a la protección del ambiente y, en especial,
a los glaciares al ser considerados por la ley que los regula como bienes de carácter público. Por lo tanto, hay un interés tutelado superior a los derechos de los particulares, estos son los
intereses generales o públicos que prevalecen por sobre los intereses particulares.
Por lo tanto, la trascendental importancia de este recurso hídrico vulnerable que es esencial para la satisfacción de las necesidades humanas (consumo, saneamiento, producción de
alimentos, industria, transporte) y el equilibrio de los ecosistemas naturales, conlleva a la necesidad de su protección integral a nivel nacional a través del sistema de presupuestos mínimos en
intento de una articulación complementaria con la gestión nacional de aguas y las reglamentaciones dispuestas por el Poder Ejecutivo en las provincias como líneas base para el desarrollo de
actividades antrópicas sin alterar la preservación del medio ambiente.
Los glaciares son un recurso estratégico a nivel internacional que como consecuencia del cambio climático ha evidenciado un claro retroceso en los últimos años. Cumplen también una
función de regulación del ecosistema (ya que en sus ciclos de congelamiento y descongelamiento van permitiendo el aporte gradual de caudal hídrico para las cuencas). Por lo tanto
desempeñan un rol crucial en la mitigación y adaptación al cambio climático y en virtud de que nuestro país ha adherido al Acuerdo de París, nos encontramos obligados a crear metas a largo
plazo para proteger a las generaciones presentes y futuras de las consecuencias producidas a causa de dicho cambio.
Es por ello que la protección que establece la Ley de Glaciares y Ambiente Periglacial, constituye una herramienta indispensable para una de las reservas más grandes e importantes de agua
dulce de nuestro país que se utilizan para consumo humano. Además, al ser un servicio natural de agua para las zonas desérticas, requiere protección y preservación. Ya han sido fuertemente
afectados por las actividades no reguladas o reguladas de manera deficiente como es principalmente la actividad minera, agotando los recursos de manera desproporcionada y contraria a la
ley.
Por lo tanto, cualquier actividad que se pretenda realizar en estas zonas, tiene que ser fundamentada y estudiada a fondo, presentando los estudios de impacto ambiental suficientes y que
demuestren la viabilidad del proyecto junto con las reales consecuencias en el ambiente y los planes de contención. De lo contrario, se pondría en riesgo al 70% de la reserva hídrica de todo el
país.
También aparece relevante que el inventario de glaciares es una herramienta necesaria para la prevención de desastres, elaboración de proyectos de organización territorial, desarrollo,
evaluación de vulnerabilidad, manejo, legislación y economía del agua.
Por último, es dable remarcar que el desarrollo económico y social como también el aprovechamiento de los recursos naturales debería realizarse de acuerdo al principio de sostenibilidad el
cual procura satisfacer las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones, garantizando el equilibrio entre el crecimiento económico, el cuidado del
medio ambiente y el bienestar social.
Solicitaron asimismo la concesión de una medida cautelar de no innovar por medio de la cual se suspendiera la aplicación de la ley, ordenando a las autoridades nacionales que se abstuvieran
de dictar cualquier acto tendiente a su ejecución, hasta tanto se dictara sentencia definitiva en dichos autos.
El juez hizo lugar a la medida cautelar requerida y dispuso la suspensión de la aplicación de los artículos 2°, 3°, 5°, 6°, 7° y 15 de la ley 26.639, para el ámbito del emprendimiento “Pascua
Lama”, ordenando, a pedido de las actoras, la citación de la Provincia de San Juan. Dicha Provincia además solicitó intervenir como litisconsorte activo al coincidir con los argumentos
expuestos por la actora. Pidió que se declarara la competencia originaria de la Corte Suprema de Justicia de la Nación y la concesión de una medida cautelar de no innovar con fuente
constitucional y no procesal, por medio de la cual se dispusiera la suspensión de la aplicación de la totalidad de las disposiciones de la ley 26.639, y subsidiariamente de sus artículos 2°, 3°, 5°,
6°, 7°, 9°, 10 y 15, por considerar que desde su vigencia y por su naturaleza, alteraba la jurisdicción local, afectaba y violaba la autonomía provincial y el sistema federal, y, conculcaba las
facultades no delegadas de la provincia y su competencia en materia de protección del medio ambiente y la disposición de sus recursos naturales.
El magistrado incorporó al proceso al Estado provincial en virtud de lo expuesto, declaró su incompetencia y ordenó la remisión de las actuaciones a esta Corte a los efectos de que se
continuara con su trámite ante la instancia prevista en el artículo 117 de la Constitución Nacional. Finalmente, el Estado Nacional también se presentó en los autos de referencia, solicitando
que se revocara la medida cautelar concedida.
Cabe destacar finalmente, que llegadas las actuaciones a la Corte Suprema, el Tribunal resolvió que dada la índole de la participación asumida en el pleito por la Provincia de San Juan,
correspondía reconocerle la condición de parte sustancial en virtud del interés directo que tenía en el litigio, de acuerdo a los términos de su presentación y que la causa era de su
competencia originaria.
Finalmente, en el año 2019, la Corte Suprema de Justicia en los autos citados ( Barrick Exploraciones Argentinas S.A. y otro c/Estado Nacional s/ acción declarativa de inconstitucionalidad de
fecha 04/06/2019), rechaza la demanda interpuesta por Barrick Exploraciones Argentinas S.A. y Exploraciones Mineras Argentinas S.A. y por la Provincia de San Juan, ratificando la plena
vigencia y CONSTITUCIONALIDAD de los artículos impugnados y de la ley, despejando dudas acerca de dichos planteos y de cuya fundamentación sugerimos su lectura. (8)
Veamos:
Artículo 1° - Objeto de la Ley de Aguas. Regula la gestión integrada de los recursos hídricos de la provincia de Santa Fe, con el fin de promover los distintos usos del agua de manera
sustentable a favor de las generaciones presentes y futuras, garantizando el derecho humano fundamental de acceso al agua potable. La gestión integrada de los recursos hídricos involucra el
ordenamiento territorial.
Artículo 2° - Ámbito de aplicación. Esta ley rige la gestión de todas las aguas superficiales, subterráneas y atmosféricas. Todas las aguas quedan sujetas al control, a las limitaciones y a los fines
que en función del interés público establezca la Autoridad de Aplicación y sometidas a las disposiciones de esta Ley de Aguas. Sin perjuicio de ello, la prestación de los servicios sanitarios es
regida por la ley especial vigente o la que en el futuro la reemplace, conforme los principios derivados de la presente ley.
Artículo 3° - Acuerdos sobre cuencas interjurisdiccionales. La cuenca es una unidad física que requiere su gestión en forma integral. El Poder Ejecutivo Provincial podrá acordar con otras
provincias el estudio y la planificación del desarrollo y preservación de las cuencas interjurisdiccionales, la construcción y operación de obras y la realización de actividades susceptibles de
afectar esas cuencas, procurando, en forma gradual y sostenida, la definición de objetivos y programas de acción, contemplando los principios de uso equitativo y razonable, la obligación de
no ocasionar perjuicio a terceros y el deber de información y consulta previa entre las partes.
Artículo 4° - Conflictos interjurisdiccionales. Hasta tanto las Provincias involucradas en una cuenca interjurisdiccional no acuerden programas comunes de aprovechamiento o distribución de
caudales o normas especiales de manejo o consulta y siempre que a consecuencia de ello pudiera generarse peligro a las vías de comunicación, a los accesos a centros de salud, educación y
seguridad a las poblaciones, a las personas y sus bienes o al ambiente, la Autoridad de Aplicación podrá adoptar las medidas que juzgue necesarias para el mejor uso, conservación y
protección contra los efectos nocivos producidos por las aguas que se encuentren en su territorio o que lo limiten, estando facultada para ejecutar todas las acciones requeridas a tal fin con el
auxilio de la fuerza pública cuando fuera preciso.
Artículo 5° — Dominio de las aguas y ejercicio de los derechos. El agua en jurisdicción de la provincia de Santa Fe, es un recurso natural y un bien perteneciente al dominio público y originario
de esta, excepto las aguas de los particulares conforme el Código Civil y Comercial de la Nación. El dominio de la Provincia sobre las aguas es inalienable, imprescriptible e inembargable. El
ejercicio de los derechos de dominio y de uso y goce, sean públicos o de particulares debe ser compatible con los derechos de incidencia colectiva.
Artículo 7° — Valor del agua. El agua es un bien esencial para la vida humana y la de los ecosistemas, que tiene una función social y ambiental que debe ser protegida para garantizar la
satisfacción de las necesidades humanas y sociales y el mejoramiento de la calidad de vida de las generaciones presentes y futuras. Es un recurso natural finito y vulnerable con alto valor
social, sanitario, ambiental y económico, que integra el proceso productivo y que el Estado Provincial concede para su uso una vez cubierta la función social y ambiental.
Artículo 8° - Derecho humano al agua. El Estado provincial debe garantizar el derecho humano de acceso al agua potable, el cual implica contar con agua suficiente, físicamente accesible y de
calidad apta para ingesta humana y usos domésticos, de conformidad con los criterios generales que surgen del Derecho Internacional de los derechos humanos. El agua es un bien que integra
el patrimonio natural, sobre el cual existen derechos fundamentales de incidencia colectiva que deben ser respetados y garantizados. (10)
Artículo 9° - Política hídrica. La política hídrica provincial queda definida por los siguientes lineamientos:
a) La protección del agua como bien social, ambiental y paisajístico de las generaciones presentes y futuras;
b) Preservar la existencia del bien en calidad y en cantidad, aplicando para ello los principios de prevención y precaución;
c) Asegurar el acceso equitativo al agua para la satisfacción de las necesidades humanas y sociales a través del mejoramiento de la calidad de vida, priorizando las regiones donde el recurso
sea escaso;
d) Conservar y proteger los ciclos hidrológicos, las reservas naturales de aguas, los usos ambientales y los caudales ecológicos;
e) Ejecutar acciones dirigidas a aumentar la resiliencia frente al riesgo de desastres naturales como erosión, sequía e inundaciones a través de acciones estructurales y medidas no
estructurales, preservando la integridad de las personas y sus bienes;
f) Proteger la salud en todos aquellos aspectos asociados al agua;
g) Preservar los recursos hídricos y protegerlos de la agresión de agentes contaminantes;
h) Implementar acciones estructurales y medidas no estructurales relacionadas con los recursos hídricos, para favorecer el desarrollo de las actividades productivas;
i) Implementar un manejo del recurso hídrico adecuado al comportamiento que ha establecido la naturaleza para cada región en particular, respetando los bajos y vías de escurrimiento
superficial;
j) Evaluar los recursos hídricos a partir del registro continuo de variables hidrológicas;
k) Regular los usos productivos del recurso hídrico;
1) Desarrollar una gestión participativa garantizando el derecho a la información pública y a la participación ciudadana en decisiones regulatorias de alcance general y de gestión;
considerando, especialmente, que la mujer desempeña un papel fundamental en el abastecimiento, la gestión y la protección del agua;
m) Lograr una participación activa en organismos nacionales vinculados con la gestión del agua;
n) Coordinar e integrar la política hídrica con las políticas públicas sectoriales de la Provincia es un deber. En particular, deberá coordinarse con las políticas ambiental, alimentaria, de
ordenamiento territorial, urbanística, vial y de gestión de riesgos;
ñ) Procurar la ejecución y la permanente actualización de un inventario de los recursos hídricos disponibles y potenciales y la organización de un Sistema de Información Hídrica que disponga
el almacenamiento, procesamiento y consulta de datos. A tal fin, deberá establecerse la coordinación y complementación recíproca con los organismos comunales, municipales, nacionales,
internacionales y privados que tengan competencia o injerencia sobre el particular;
o) Promover la capacitación de recursos humanos;
p) Promover la educación y cultura del agua;
q) Diseminar los conocimientos relacionados a la problemática de los recursos hídricos.
Artículo 10° - Interpretación y aplicación. La interpretación y aplicación de la presente ley y de toda otra norma a través de la cual se ejecute la política hídrica Provincial, se efectuará
mediante el diálogo de fuentes y de manera integrada con la Constitución Nacional y los tratados de derechos humanos de los que la República sea parte, otras convenciones internacionales
suscriptas por la República, la Constitución Provincial, el Código Civil y Comercial de la Nación, las leyes ambientales de presupuestos mínimos que resulten aplicables y estarán sujetas al
cumplimiento de los Principios Rectores de la Política Hídrica de la República Argentina (PRPH-Ley provincial de adhesión nro. 13132).
Artículo 12° - Plan Hídrico Provincial. La Autoridad de Aplicación coordinará con la colaboración de otros ministerios la elaboración de un Plan Hídrico Provincial, el cual establecerá las
prioridades en la asignación del recurso e identificará las medidas específicas que permitan a los distintos sectores de la comunidad desarrollarse en forma armónica y equitativa, acorde a las
estrategias provinciales de desarrollo económico y social. El Plan Hídrico Provincial resultará de la integración de los planes por cuenca y se armonizará con los objetivos, metas y políticas
regionales y nacionales y con otros planes sectoriales; será plurianual, previéndose en etapas de cumplimiento a corto, mediano y largo plazo, debiendo ser aprobado por decreto con
comunicación a la Legislatura y deberá contemplar las siguientes cuestiones:
a) Las previsiones de crecimiento en el futuro de la demanda hídrica, para lo cual debe ser flexible para adaptarse fácilmente a los cambios en las condiciones inicialmente previstas y a las
externalidades futuras, sujeto a permanente revisión y monitoreo;
b) Las sugerencias de la comunidad, lo que hará que sea esencialmente democrático y consensuado con los principales actores (gobierno, comunidad, empresas, ONG, entidades científicas,
universidades);
c) Respeto y conservación del ambiente;
d) La previsión de las medidas adecuadas para mitigar el impacto de la variabilidad climática en la actividad económica de la Provincia;
e) La previsión de las medidas adecuadas para contribuir a la disminución o solución pacífica de los conflictos relacionados con el agua;
f) Diagnóstico de la situación de los recursos hídricos, tanto en áreas rurales como urbanas;
g) Análisis de alternativas de crecimiento demográfico, de evolución de las actividades productivas y de modificación de los patrones de ocupación del suelo, a nivel urbano y rural;
h) Balance entre disponibilidades y demandas futuras de los recursos hídricos superficiales y subterráneos, en cantidad y calidad, con identificación de conflictos potenciales;
i) Metas y estrategias de racionalización del uso y preservación de la calidad de los recursos hídricos disponibles;
j) Programas y proyectos a implementar para la atención de las metas previstas, incluyendo las obras y medidas no estructurales correspondientes, e identificación de responsables
institucionales en cada caso;
k) Prioridades para el otorgamiento de derechos de uso de los recursos hídricos;
1) Directrices y criterios para el cobro del canon por los distintos usos del agua;
m) Pautas para la creación de áreas sujetas a restricciones de uso, tendientes a la protección de los recursos hídricos;
n) Previsiones para la escasez o sequías y las inundaciones, incluyendo las correspondientes medidas de mitigación;
ñ) Previsión de los recursos presupuestarios que se requerirán para la implementación del Plan Hídrico Provincial.
Artículo 13° - Derecho de uso. Toda persona tiene derecho al uso y aprovechamiento de los recursos hídricos que sean necesarios para su desarrollo personal y el de sus actividades
económicas. Este derecho deberá ser ejercido de forma que no perjudique al ambiente, a los derechos de incidencia colectiva, a otros usos y a los derechos de terceros . La transgresión a esta
obligación será causal de extinción, suspensión o disminución del derecho del contraventor, sin perjuicio de otras sanciones y de la responsabilidad civil o penal que pudieren derivar de la ley
común.
Artículo 14° - Requisitos para uso social y productivo. El derecho al uso de las aguas del dominio público requiere permiso o concesión e inscripción en el Registro correspondiente cuando sea
para uso productivo y no requiere autorización administrativa previa cuando sea para uso social, salvo en los casos en que esta ley o su reglamentación establezcan limitaciones a este
principio en virtud de la magnitud del uso, razones de salud humana o impacto sobre el recurso.
Artículo 19° - Prioridad del uso social. Los usos sociales tienen prioridad sobre cualquier uso productivo. Son gratuitos y solo podrán imponerse tasas cuando para su ejercicio se requiera de un
servicio. En ningún caso las concesiones o permisos para uso productivo podrán menoscabar su ejercicio.
BIBILIOGRAFIA Y CITAS.-
(1) https://www.un.org/es/sections/issues-depth/water/index.html
(2) https://www.odsargentina.gob.ar/
(3) http://servicios.infoleg.gob.ar/
(4) Mauricio Pinto “Conflictos Socio-ambientales y Políticas Públicas” – Oikos Red Ambiental.
(5) http://servicios.infoleg.gob.ar/
(6) Trabajo realizado por la Clínica Jurídica de la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (www.farn.org.ar)
(7 y 8) www.cij.gov.ar
(9) www.santafe.gov.ar
(10) Con respecto al Derecho Humano al Agua y el Saneamiento ver el fallo de la CSJN “Kersich, Juan Gabriel y otros c/ Aguas Bonaerenses S.A. s/ Amparo” de diciembre de 2014, en www.Saij-
Gob.Ar