En 2019, el consumo medio en España de productos cosméticos fue
de 150 euros por persona, frente a los 147 de 2017 y frente a la media
europea que no sobrepasa los 137 euros. Según los datos de la
patrona Stanpa, cada español compra 28 unidades de productos
cosméticos al año y emplea entre seis y ocho cada día.
En función de estos datos no es de extrañar el avance que ha
experimentado la industria cosmética que cada día lanza al mercado
nuevos productos. Tampoco es de extrañar que sea la farmacia la que
más ha crecido en ventas con respecto a otros canales de consumo ya
que el cliente busca calidad y seguridad.
Entre los productos estrella que se venden en este canal, los
fotoprotectores y los específicos para patologías dermatológicas,
siguen siendo los más vendidos, pero el consumidor ya no se conforma
con cualquier producto sino que, antes de comprarlo, se informa de la
oferta que hay y de las novedades que salen al mercado.
Aún así todavía hay muchas dudas sobre algunos términos relacionados
con las cosmética y el cuidado de la piel. Para despejar algunas de las
más frecuentes, Paloma Borregón, dermatóloga y codirectora del Máster
de Medicina Estética, Nutrición y Antienvejecimiento de la
Universidad a Distancia de Madrid (Udima), participó la semana
pasada en un acto organizado por La Roche-Posay en Madrid.
En relación a la fotoprotección, la experta recordó que “cada vez las
estaciones solares son más largas por lo que cada vez estamos más
expuestos al sol y los riesgos de sufrir problemas en la piel son mayores”.
De hecho, según sus datos “han aumentado mucho los casos de
queratosis actínica en España y la incidencia de cáncer de piel se ha
multiplicado por 20 en los últimos 20 años”.
Sobre las dudas más habituales en este campo, la dermatóloga destacó
una por encima de todas: “La mayoría de los pacientes no saben qué
rayos son los que traspasan los cristales y qué efecto tienen cada uno
sobre la piel”.
En este sentido, la experta recordó que “dentro del espectro de la luz
están los rayos UVA y los UVB. Los UVA son los que más daños
provocan a la piel y los que más relación tienen con el cáncer de
piel. Éstos pueden atravesar las nubes y los cristales”.
Por otra parte, los UVB, menos dañinos, “producen daño solar pero no
llegan a atravesar los cristales”. Los infrarrojos y la luz visible también
son dañinos y actúan sobre las capas más internas de la piel. “Son las
que provocan las manchas en la piel”, aclaró.
En resumen, todos los rayos dañan la piel por lo que es indispensable
utilizar un fotoprotector aunque no sea verano. A la hora de elegir el más
indicado, es importante fijarse en el SPF, que es el filtro solar que tienen y
que hacen referencia a la protección de los rayos UVB, pero también hay
que fijarse en PDD.
Y ¿qué es el PDD? Tal y como explican a CuídatePlus desde La Roche-
Posay, “como de los rayos UVB, hay distintos niveles de protección
frente a los rayos UVA, conocidos como PPD (Persistent Pigment
Darkening u Oscurecimiento Pigmentario Persistente)".
"La protección solar con un PPD alto proporciona una mejor
protección del daño causado por los rayos UVA responsables de las
intolerancias al sol, el envejecimiento prematuro de la piel, la aparición de
manchas o simples granitos y que puede provocar un riesgo mayor de
cáncer de piel”.
Como señalan, un protector solar con un buen ratio SPF/PPD “ofrece la
mejor protección contra los rayos UV”.
Retinol, rojeces y otras dudas
Durante su intervención, Borregón también hizo mención de los
tratamientos de belleza más demandados por las españolas en las
consultas. Así indicó que las moléculas estrella son el retinol, “para usarlo
durante la noche como regenerador de la piel; la vitamina C, para
aplicarlo durante el dia, al ser un potente antioxidante, y el ácido
hialurónico, que puede utilizarse diariamente por su capacidad para
hidratar y captar el agua”.
En cuanto al uso de retinol para las pieles más sensibles, Borregón
explicó que “muchos pacientes no lo utilizan por temor a una reacción
irritante de la piel”.
Según ella, el retinol “sí es aconsejable para las pieles sensibles
siempre que se combine con los activos indicados”. Por ejemplo, “el
uso complementario de la vitamina B3 es importante porque compensa la
irritación de la piel producida por el retinol”, y tiene muy buenos
resultados.