Ancylostoma Caninum: Parásito en Mascotas y Humanos
Ancylostoma Caninum: Parásito en Mascotas y Humanos
Morfología
En cuanto a su morfología Ancylostoma caninum es cilíndrico, posee tres pares de dientes en su cápsula
bucal. El macho presenta en su extremidad posterior una estructura denominada bolsa copulatriz, la
extremidad posterior de la hembra termina en punta. El macho adulto mide hasta 12 milímetros de longitud,
alcanzando las hembras los 16 cm. El extremo anterior está curvado dorsalmente, son de color gris-rojizo.
Poseen un aparato bucal provisto de dientes o ganchos que les permiten fijarse a las paredes del intestino
de los perros y gatos provocándole lesiones a través de las cuales se alimentan de la sangre de los animales.
Para facilitar esta tarea producen un poderoso anticoagulante que mantiene permanentemente sangrando
a estos puntos del intestino donde el ancylostoma se “prende” con sus ganchos.
Algunas formas de este parásito pueden ubicarse en otros lugares del organismo distintos del aparato
digestivo, por ejemplo en los músculos, donde permanecen aletargadas hasta que, por diversos estímulos,
pueden reactivarse y completar el ciclo de contagio.
Además de enfermar a las mascotas, estos parásitos pueden contagiar a las personas, tanto adultas como
niños.
Ciclo biológico
Los huevos se desarrollan en el suelo y pasan por tres periodos larvarios antes de producir la infestación, por
ingestión o por vía cutánea. También se produce infestación intrauterina y a través de la leche en los
cachorros lactantes.
El contagio se produce a través del contacto directo de un perro o gato con la materia fecal de otro animal
parasitado donde se encuentran los huevos de ancylostoma. En los cachorros también puede existir
contagio, a partir de la madre infestada, durante el parto y la lactancia. Sucede que durante la gestación, las
larvas del parásito que pudieran estar “dormidas” o enquistadas en los músculos de una perra, pueden
reactivarse, diseminándose a través de la leche y contagiando a los cachorros en las tres primeras semanas
de vida. Estas larvas enquistadas pueden transmitirse a las crías durante tres camadas seguidas sin
necesidad que la madre vuelva a reinfestarse en todo ese período.
Una sola hembra adulta de ancylostoma puede depositar más de 100 mil huevos por día, lo que implica que
cada cachorro parasitado con cientos de estos organismos constituye un foco potencial de diseminación de
millones de huevos de ancylostoma cada 24 horas.
Cuando las condiciones ambientales de humedad y temperatura son propicias, los huevos del parásito se
transforman en larvas infestantes que contagian a otras mascotas. Estas larvas pueden permanecer en el
ambiente como tales durante varias semanas. El ciclo de vida del parásito se reinicia cuando las larvas son
ingeridas por otro animal o cuando estas penetran a través de la piel de una mascota.
Los daños que provocan los ancylostomas están relacionados, por un lado, con la pérdida de sangre de los
animales de compañía ocasionada por la alimentación del parásito y, por el otro, con las lesiones que se
forman sobre la pared del intestino de las mascotas. En el primer caso el síntoma más evidente es la anemia,
sobretodo cuando el volumen de pérdida de sangre es muy grande. Si bien cada ancylostoma succiona por
día apenas la décima parte de un mililitro de la sangre del perro, la presencia de cientos de ejemplares en el
intestino de un cachorro representa una pérdida importante para las bajas reservas de una pequeña
mascota.
Además estos parásitos cambian constantemente de lugar de fijación en el intestino y los sitios anteriores en
los que se fijaron continúan sangrando por algún tiempo, lo que agrava aún más el impacto de la pérdida
sanguínea. En ocasiones las secreciones de anticoagulantes por parte del parásito pasan a la circulación
sanguínea general de la mascota pudiendo alterar el proceso normal de coagulación. En este sentido, los
cachorros con infestaciones severas de ancylostomas pueden morir por pérdida aguda de sangre antes de
cumplir las tres semanas de edad.
La otra consecuencia relevante de la ancylostomiasis es la diarrea. Se estima que en los perros adultos las
parasitosis son la principal causa de este tipo de trastorno intestinal.
El grado de severidad de los daños producidos por este parásito está relacionado con el nivel de infestación,
es decir, la cantidad de ancylostomas que tenga la mascota en su intestino, la edad del animal, su estado
nutricional y el nivel de desarrollo de sus defensas naturales.
SIGNOS
Los cachorros infestados pueden parecer saludables durante la primera semana de vida, pero su estado
general se deteriora rápidamente en la segunda o tercera semana. Dichos cachorros presentan encías
pálidas y su materia fecal es muy oscura lo que indica la presencia de sangre. Estas pequeñas mascotas
pueden morir debido a la infestación antes de que los huevos sean detectados en la materia fecal, lo cual no
ocurre antes de las dos semanas posteriores al ingreso del parásito.
Por su parte los perros adultos con infestaciones suaves pueden no evidenciar síntomas, pero cuando tienen
en su intestino una gran cantidad de ancylostomas, los animales presentan anemia, deshidratación,
debilidad e inquietud. Sus heces son de color rojo oscuro o negras por la presencia de sangre. En estos casos
la diarrea también es otro signo frecuente de observar.
Cachorros:
• Adelgazamiento marcado
ANCYLOSTOMA TUBAEFORME
ANCYLOSTOMA BRAZILIENSE
Representan una amenaza para la salud humana. Bajo el nombre de síndrome de larva migrante cutánea se
conoce la enfermedad provocada en el hombre (y en particular en los chicos) por varias especies de
ancylostomas, entre ellas las que se encuentran en los perros parasitados. Las personas se contagian al
tomar contacto con arena húmeda o tierra que contiene estas larvas infestantes. Estas ingresan al
organismo directamente a través de su piel causando la enfermedad.
Cualquier individuo que trabaje en áreas potencialmente contaminadas, tales como perreras o refugios,
debe usar siempre zapatos (nunca descalzo), guantes y otras prendas protectoras. Se ha encontrado a este
parásito en varios sitios estrechamente vinculados con la actividad humana como: los areneros de escuelas y
plazas, en la arena de playas ,en el suelo (tierra) de paseos públicos, en las aceras de grandes ciudades, etc.
Los niños pequeños constituyen un grupo de alto riesgo al contagio con este parásito debido a su costumbre
de llevarse a la boca las manos y distintos objetos sucios con tierra.
Diagnostico: Coprológico
Tratamiento: