El documento alcanzará en 2020 cuarenta años de su presentación, y los
problemas que fueron detectados entonces en materia de desequilibrio e
inequidad en las condiciones de acceso, circulación y producción de contenidos
e informaciones entre países y regiones del mundo parecen persistir y hasta
agudizarse. El revisitar el Informe y recuperar sus constantes hace a mantener
la utopía por una comunicación democrática. En once puntos se sintetizan las
demandas del Informe:
1. Eliminación de los desequilibrios en el sistema internacional de
información.
2. Eliminación de los efectos negativos de determinados monopolios, públicos o
privados, así como de las excesivas concentraciones de los medios.
3. Superación de los obstáculos internos y externos para un libre flujo y una
más amplia y equilibrada difusión de información e ideas.
4. Pluralidad de fuentes y canales de información.
5. Libertad de prensa y de información.
6. Libre ejercicio del derecho a la información en el ejercicio responsable de los
periodistas y profesionales de los medios.
7. Preparación de los países en desarrollo para lograr mejoras en sus propias
situaciones, además de tornar sus medios de información y de comunicación
sintonizados con sus propias necesidades y aspiraciones.
8. Compromiso real de los países desarrollados para ayudarlos a alcanzar
dichos objetivos.
9. Respeto a la identidad cultural de cada pueblo y el derecho de cada nación
para informar y participar en el intercambio internacional de información, con
criterios de igualdad, justicia y beneficio mutuo.
10. Respeto al derecho de todos los pueblos para participar del
intercambio internacional de información, basándose en la igualdad, justicia y
beneficio mutuo, y;
11. Respeto al derecho de la colectividad, así como de los grupos étnicos y
sociales, para tener acceso a las fuentes de información y participar
activamente en los flujos de comunicación.