SITUACIÓN COMUNICATIVA 01
TEXTO 01
Aquel domingo por la mañana no tenía ningún plan marcado. Decidí ir al zoológico, porque hacía
mucho tiempo que no lo había visitado. De ninguna manera podía imaginarme lo que me iba a suceder a
lo largo del día, fue así como entonces me fui al zoológico. Al principio no sabía por dónde empezar porque
era éste un lugar inmenso donde habían una serie de animales que no había visto después de mucho
tiempo, entonces, decidí primero ver a los monos, luego las jirafas y así con los diferentes animales del
zoológico pero algo que dejé para el final es ir a contemplar con mucha curiosidad el acuario, es decir,
ver como todos estos peces se mueven en esa inmensa pecera como si estuvieran en el mar siendo libres;
sin embargo, era algo que no era así, es ahí cuando, mientras ponía toda mi atención por un momento
al levantar y girar mi mirada me di cuenta de que un chico que estaba contemplando de la misma forma
que yo, eso fue algo que me llamó mucho la atención y, además me parecía muy simpático, al principio
quería iniciar una conversación pero me sentía muy nerviosa acercarme a él, porque yo era una extraña y
por lo tanto, podía pasar que se asustara o que simplemente no quisiera iniciar la conversación y más
bien se termine marchando de este lugar por miedo a que lo estaba invadiendo. Así que decidí desistir y
seguí contemplando, sin embargo, después de un momento sentía que alguien estaba que me miraba,
algo en mí quería que fuera él y fue así como entonces decidí volver a mirar y de repente me encontré
con su mirada y nos sonreímos, fue un sentimiento inexplicable de una serie de emociones como alegría
y nervios, y de repente, algo que me sorprendió aún más es ver como él, todo decidido se dirigía en
dirección hasta donde estaba y eso era algo que hacía que mi corazón se acelere más de lo que estaba,
entonces sucedió que se colocó frente a mí y me dijo ¡hola!, y yo toda nerviosa le contesté de igual forma.
Pero, insegura por lo que él al principio sintió como estaba de nerviosa, ya que se notaba en el timbre de
mi voz y mis gestos, por esto, él todo relajado me dijo: tranquila solo quiero conversar contigo un
momento y eso conllevó a algo que me hizo sentir mucha confianza, porque al principio yo no pensaba
que iba a reaccionar de la forma que lo estaba haciendo y eso desde luego hizo que la conversación fluya
cada vez más; así que, le pregunte su nombre y me contestó: me llamo Luis. Obviamente él hizo la misma
pregunta y por ende yo le contesté: yo soy Andrea. Seguimos hablando sobre más temas y algo en
especial, nuestro gusto en común de observar el acuario, por lo que me comentó que lo hacía recordar al
mar y todo lo hermoso que es, rodeado de tantos peces y a causa de que no tener tiempo para ir, viene
al zoológico y lo contempla como si estuviera por un momento en él. De repente, el tiempo se fue muy
rápido y llegó el momento en que se tenía que ir, pero a pesar de que estuvimos hablando un buen rato
nos olvidamos de intercambiar nuestros números, por ello ahora tomé la decisión, mejor dicho, mientras
él se iba le hice un llamado diciendo: ¿me puedes dar tu número? Y, de pronto dio media vuelta y me
contestó muy amablemente: claro y ¿tú también podrías hacer lo mismo? Contesté con un sí. Por
consiguiente, se despidió y me dijo: nos mantendremos en comunicación, fue un gusto hablar. Eso
terminó de hacerme sentir muy entusiasmada.
Es así, como toda la tarde esperé muy impaciente que me escribiera, esto a causa de que me había
interesado mucho en Luis y entonces sucedió lo que tanto quería e incluso mejor, porque me realizó una
llamada, todo atento y decidido cómo lo había conocido. Al final de la llamada quedamos en salir e ir por
un helado al día siguiente. Era algo obvio lo que ambos sentíamos, es decir que teníamos ese interés de
conocernos más, es así como llegó ese día tan esperado, este fue un momento especial por lo que cada
vez que sentía como me hablaba, me convencía más acerca de lo que pasaba entre los dos, por lo cual
seguimos saliendo más seguido, conversando y llamándonos.
Hasta que llegó el momento que decidimos decirnos las cosas más claras, confesar nuestros
sentimientos verdaderos y ser realistas sobre de lo que estaba pasando, ya no era una simple amistad y,
entonces se vivió algo único en el momento en que me iba diciendo: sé que es muy pronto, pero en este
poco tiempo me he dado cuenta de lo mucho que me importas y de que me gustas mucho y que en pocas
palabras terminó diciéndome, ¿quieres ser mi enamorada?.
Yo era la persona más feliz en ese momento, no dudé en ningún momento y le respondí con un sí
y realicé una confesión al igual a la de él, es decir, lo muy importante que él era para mí, puesto que,
sinceramente me estaba pasando lo mismo y de repente, nosotros todos entusiasmados a causa de que
por fin se realizó lo que tanto queríamos, tomamos la decisión de ir en ese preciso momento al mismo
lugar que algún día nos conocimos, es decir, el zoológico exactamente en el acuario y recordar ese
momento que algún día fue el principio de darnos la oportunidad de conocernos para después concluir
en una muy buena relación amorosa.
TEXTO 02
Parecía un día cualquiera. Cuando sonó el despertador tenía el mismo sueño y la misma pereza
de siempre. Hacía un día feo. Fui al lavabo y al mirarme al espejo descubrí que tenía la cara verde como
un pimiento, en ese preciso momento me sorprendí y me preocupé demasiado, porque yo soy una de las
personas que tienen un cuidado muy especial en lo relacionado con su cara, por ello, suelo comprarme
todo lo necesario como cremas que me ayuden a hidratarla y en pocas palabras para que mi cara esté
sana, además que cada noche realizo una rutina para lograr esto, es por eso que no encontraba solución
de qué podría estar sucediendo. Fue así que decidí analizar bien la situación y de repente recordé que,
ayer domingo junto a mi prima le habíamos hecho unas bromas muy pesadas a mis dos primos en, especial
yo.
Todo empezó cuando cada domingo como de costumbre, mi familia se reúne en la casa de mis
abuelos porque nosotros este día siempre lo tratamos de pasar en compañía de todos. A causa de que
normalmente de lunes a sábado la mayoría está ocupada por motivos de trabajo o por cualquier situación
que se les presenta y un motivo importante para que esto suceda es que mis abuelos extrañan mucho ver
a toda la familia reunida, en especial, ver a sus nietos compartir momentos y es así como este día tan
especial llega y por ende mis tías y tíos se dedican a preparar todo para el almuerzo familiar. Es por eso
que salen a realizar las compras respectivas, en ese momento recordé que se me habían agotado mis
cremas faciales por lo que le encargué a mamá que me las comprara, además ya era algo normal, incluso
toda mi familia sabía que me importaba cuidar mi cara.
Mientras ellos salieron a realizar las compras, mis primos y yo nos pusimos a jugar, pero para eso
siempre hacíamos equipo, uno era mi prima y yo y el otro mis dos primos, una vez formado los equipos
nos pusimos a jugar a las charadas. Era uno de los juegos que siempre ellos nos salían ganar pero esta vez
nos propusimos ganarles. Empezamos ganando y ellos se ponían cada vez más inconformes con los
resultados, porque ellos tenían el ego de siempre ganar este juego; sin embargo, al final, a pesar de que
ellos reaccionaron como tal, nosotras terminamos ganando el juego y esto implicó en ellos pensar en
perjudicarnos, terminando así en hacernos una broma. Por otro lado, nosotras, en especial yo, les
habíamos hecho mofa que esta vez no lograron ganarnos, eso los molestaba aún más, incluso llegaron al
punto de tomárselo muy enserio, es por eso que nos dieron un aviso: recuerden lo que están haciendo,
luego no se vayan a estar quejando sobre lo que les vamos hacer. Al principio no le tomamos suma
importancia, pues no creíamos que iba a ser para tanto lo que había sucedido, aunque si nos daba un poco
de miedo, porque lo decían de una manera muy segura pero al final decidimos seguir pasando el momento
en familia. Era la hora de almuerzo y todos estaban presentes, cada uno contando sus días o diferentes
anécdotas y fue así como se pasó todo el día.
Hasta que llegó el momento en que cada uno regrese a su casa, pero algo importante pasó, mis
abuelos se pusieron muy sentimentales, pues extrañaban mucho a sus nietos, así que propusieron que
esa noche nos quedáramos en su casa y entonces aceptamos, sin embargo como era muy cuidadosa con
el tema de mi cara le dije a mi mamá que me entregue mis cremas para hacerme mi rutina diaria, me las
entregó y las llevé al cuarto de arriba y luego las deje en la repisa. Todos se fueron retirando excepto
nosotros. El resto de la noche nos quedamos conversando con ellos, después mis dos primos se fueron a
descansar más temprano que de costumbre, entonces deduzco que fue en ese momento cuando ellos al
subir se cobraron lo que les habíamos hecho, mezclaron mis cremas con pintura, debido a que sabían muy
bien lo que se significaba para mí. Una vez que mi prima y yo subimos al cuarto, algo normal que realicé
fue mi rutina de noche, es decir me apliqué mis cremas. Entonces ahora recuerdo que al momento de
aplicármelas, sentí una sensación rara pero no le tomé tanta importancia, aunque estaba confiada de que
mi mamá siempre me compraba las cremas que yo utilizaba, por ende, era algo imposible pensar que
pasaba algo con éstas, pero esa mañana al mirarme al espejo y ver como estaba mi cara tuve la idea que
lo estaba pasando era a lo que se referían mis primos.
Algo que me terminó de convencer es que mi prima recibió la misma broma pero en menor
intensidad, debido a que yo era la que más se había burlado de ellos cuando perdieron. En seguida salí
corriendo y detrás mío también mi prima para consultarles todas preocupadas si ellos eran los
responsables de todo esto, y fue así como ellos soltaron sus risas al ver como estábamos; en ese instante
me quedó claro que al verlos molestado más, provoco que ellos hicieran lo mismo conmigo y con mis
cremas. Ellos decían que no era nada grave que solo tenía que lavarme la cara y que con eso se me iba a
pasar, pero aún tenía miedo de que no fuera así. Así que me incliné por lo que me habían dicho y llevé a
cabo un buen lavado facial y así fue cómo solucioné lo que me había sucedido. Finalmente, todos nos
terminamos riendo de la situación y llegamos a un acuerdo de que ya no iba a volver a suceder por el bien
de todos.