Análisis de las Teorías de la motivación
Para analizar las teorías de la motivación vamos a hacer una clasificación
basándonos en los problemas que surgen en el tratamiento sistemático de la
motivación y, también, en las formas en la que estos problemas han sido
tratados por los especialistas. De esta manera podremos hablar de: teorías
homeostáticas, teorías del incentivo, teorías cognitivas, teorías fisiológicas,
teorías humanistas...Así pues vamos a tratar cada una de las corrientes por
separado para ver si podemos encontrar datos fiables sobre la motivación.
Esquema del tema
Teorías homeostáticas
De la reducción del impulso
Motivación por emociones
Teorías psicoanalíticas
Teorías de incentivos
Hedonismo
Teorías cognoscitivas
Disonancia cognoscitiva
Teoría de las expectativas
Teoría de esperanza-valor
Teorías fisiológicas
Teorías humanistas
Explicación homeostática de la motivación:
Este tipo de teorías explica las conductas que se originan por desequilibrios
fisiológicos como pueden ser el hambre, la sed... Pero también sirven para
explicar las conductas que originadas en desequilibrios psicológicos o mentales
producidos por emociones o por enfermedades mentales que también suponen
la reducción de una tensión que reequilibra el organismo.
La homeostasis es un mecanismo orgánico y psicológico de control destinado a
mantener el equilibrio dentro de las condiciones fisiológicas internas del
organismo y de la psiquis. Consiste en un proceso regulador de una serie de
elementos que han de mantenerse dentro de unos límites determinados, pues
de lo contrario peligraría la vida del organismo. Así conocemos que existe una
serie de elementos y funciones que han de estar perfectamente regulados y
cuyo desequilibrio sería de consecuencias fatales para la vida; por ejemplo, la
temperatura, la tensión arterial, cantidad de glucosa o de urea en la sangre...
Estas y otras funciones están reguladas y controladas por los mecanismos
homeostáticos, y cada vez que surge una alteración en uno de estos elementos
y funciones, el organismo regula y equilibra la situación poniendo en marcha
una serie de recursos aptos para ello. Entre los autores más representativos de
esta corriente podemos señalar a Hull, a Freud y a Lewin entre otros.
Teoría de la reducción del impulso
Impulso es tendencia a la actividad generada por una necesidad. Esa
necesidad, que es el estado de desequilibrio o malestar interno, es a su vez
provocada por una carencia, por una falta de algo, en el organismo vivo.
La raíz de la conducta motivada emerge, en esta clase de explicaciones, de
algún tipo de desequilibrio que perturba la estabilidad o constancia del medio
interior del sujeto.
El desequilibrio interior puede estar provocado por un déficit de lo que el
organismo precisa para su existencia. Tales carencias externas provocan
estados internos de necesidad, aparentemente muy diversos, pero coincidentes
en sus efectos perturbatorios. Ese desequilibrio provoca en el organismo una
exigencia de reequilibración que no cesa hasta que la carencia, o incluso, el
exceso, ha sido eliminado y substituido por otro. Averiguar cómo provoca el
desequilibrio esa exigencia de reequilibración es lo que pretenden las teorías
motivacionales basadas en la homeostasis.
Dentro de esta perspectiva explicativa de la motivación podemos destacar a
representantes como : Hull, Lewin.
Hull es, sin duda, el máximo representante de esta corriente. Basándose en las
ideas de Thorndike sobre la motivación Hull elabora su teoría. La "satisfacción"
de la que hablaba Thorndike fue reemplazada por "reducción de la necesidad",
primeramente, y más tarde por el de "reducción del impulso".
Según Hull:
"Cuando la acción de un organismo es un requisito para incrementar la
probabilidad de supervivencia del individuo o de una especie en una
determinada situación, se dice que está en un estado de necesidad. Dado que
una necesidad, actual o potencial, usualmente precede y acompaña a la acción
del organismo, suele decirse que la necesidad motiva o impulsa la actividad
asociada. A causa de esta propiedad motivacional de las necesidades, éstas se
consideran como productoras de impulsos - drives- animales primarios.
Es importante advertir a este respecto que el concepto general de impulso (D)
propende marcadamente a poseer el status sistemático de una variable
interviniente o de una X nunca directamente observable".
La necesidad actúa, pues, como variable independiente, suscitando el impulso.
Éste, integrado a su vez con otras variables intervinientes, contribuye a formar
el potencial evocador de respuesta del que la conducta es función :
Conducta = f(Ser) = f(D * K *sHr).
sEr---- potencial evocador de respuesta.
D------ drive o impulso.
K------ motivación de incentivo o cantidad y calidad de la recompensa.
sHr---- fuerza del hábito.
Teoría de la motivación por emociones
Las emociones cumplen una función biológica preparando al individuo para su
defensa a través de importantes cambios de la fisiología del organismo y
desencadenando los comportamientos adecuados que sirven para restablecer
el equilibrio del organismo.
Cuando los estados emocionales son desagradables el organismo intenta
reducirlos con un mecanismo más o menos equivalente al de la reducción del
impulso. Por eso autores como Spence consideran a las emociones como
factores motivantes.
Teoría psicoanalítica de la motivación
Esta teoría está basada principalmente en los motivos inconscientes y sus
derivaciones. Además, según la teoría psicoanalítica las tendencias primarias
son el sexo y la agresión. El desenvolvimiento de la conducta sexual sigue un
modelo evolutivo que supone diversas elecciones de objeto hasta que se logra
un afecto sexual maduro. Las modernas interpretaciones psicoanalíticas
encuentran un lugar más amplio para los procesos del ego que el que tenían
antes.
El punto de partida de Freud, máximo representante y fundador del
psicoanálisis, es claramente homeostático. La tarea básica del sistema
nervioso es preservar al organismo de una inundación estimular
desequilibradora, y a la vez facilitar la consecución del placer y la evitación del
dolor. Tanto las pulsiones (variables instintuales básicas que guían y movilizan
la conducta del hombre) como el aparato que regula su acción, son
conceptuadas en términos psíquicos, en el límite entre lo físico y lo mental.
Desde el punto de vista de su origen, una pulsión es un proceso somático del
que resulta una representación estimular en la vida mental del individuo.
La función de la pulsión es facilitar al organismo la satisfacción psíquica que se
produce al anular la condición estimular somática negativa. Para ello cuenta
con una capacidad energética capaz de orientarse hacia el objeto cuya
consecución remueve o anula la condición estimular dolorosa, provocando así
placer. Esta teoría evoluciona a lo largo de su vida.
El modelo de motivación adoptado por Freud es un modelo hedonístico de
tensión reducción que implica que la meta principal de todo individuo es la
obtención del placer por medio de la reducción o extinción de la tensión que
producen las necesidades corporales innatas. La interpretación que Freud hace
de la motivación se conoce con el nombre de psicodinámica, puesto que da
una explicación de los motivos humanos en términos de hipotéticos conflictos
activos subyacentes. Pero el principal problema de esta teoría es la falta de
datos empíricos que la apoyen. Aun así ha sido muy influyente dentro de la
psicología en general y de este tema en particular.
Teorías del incentivo
La explicación de la motivación por incentivos se debe a autores como Young,
Thorndike, Olds, Mc Clelland, Skinner, Ritcher.
Para empezar hay que reseñar que hay una relación profunda entre la
psicología de la afectividad y el concepto de incentivo que se da al existir una
conexión, más o menos total, entre los principios hedonistas y el tema de los
incentivos.
Un incentivo es un elemento importante en el comportamiento motivado.
Básicamente consiste en premiar y reforzar el motivo mediante una
recompensa al mismo. El mono que ha realizado su numerito en el circo espera
inmediatamente un terrón de azúcar, el camarero del bar espera la propina por
un trabajo bien hecho, el niño que ha aprobado todas las asignaturas espera
que su padre le compre la bicicleta que le prometió,... Todos éstos son
incentivos y refuerzos de la conducta motivada. Los incentivos más importantes
o comunes son el dinero, el reconocimiento social, la alabanza, el aplauso...
Un incentivo es un incitador a la acción , es un motivo visto desde fuera, es lo
que vale para un sujeto, es lo que le atrae. Aunque la atracción puede estar
fundada en operaciones distintas de la experiencia afectiva, no cabe duda que
el placer y el dolor que experimentan los individuos en su interacción con las
cosas forman una parte singularmente profunda de su conducta tanto apetitiva
como evitativa. De la verdad indiscutible de que los organismos tienden en
líneas generales a conseguir placer y evitar el dolor han partido las
interpretaciones hedonistas del incentivo.
Pero estas teorías también explican cómo algunos motivos pueden llegar a
oponerse a la satisfacción de las necesidades orgánicas básicas e incluso
desencadenan comportamientos perjudiciales para el organismo. Este tipo de
motivación por la búsqueda del placer explicaría, por ejemplo, el consumo de
tabaco, el consumo de drogas.
Young es uno de los autores que más han documentado empíricamente la
función motivadora de los incentivos, independientemente del valor
homeostático para reducir una necesidad biológica o un impulso. Young nunca
pretendió hacer de la teoría hedonista una alternativa del modelo homeostático,
cuya base biológica le era patente.
De todas formas sus estudios comprobaron el hecho de que a los organismos
pueden motivarles los deseos de placer, tanto como los de reponer energías
perdidas o los de reducir un impulso molesto.
Otros autores como Mc Clelland o James Olds también realizan sus
aportaciones a este campo. Para Mc Clelland : "un motivo es una asociación
afectiva intensa, caracterizada por una reacción anticipatoria de una meta, en
base a la asociación previa de ciertos estímulos clave con reacciones afectivas
de placer o dolor". Por otra parte Olds estudia los centros de placer y dolor del
cerebro confirmando el gran poder motivacional de las experiencias afectivas
que no tienen más función inmediata que el goce. Éste puede ir funcionar como
un fin en sí mismo disociado de toda utilidad homeostática o impulso reductora.
Teorías cognoscitivas
Las teorías cognoscitivas están, fundamentalmente, basadas en la forma en
que el individuo percibe o se representa la situación que tiene ante sí. Las
teorías cognoscitivas incluyen el nivel de aspiración (relacionado con la fijación
de una meta individual), la disonancia (encargada de los impulsos al cambio
asociados con las desarmonías que persisten frecuentemente después que se
ha hecho una elección), y las teorías de esperanza-valor (que tratan de la
realización de una decisión cuando son tenidos en cuenta las probabilidades y
el coste o los riesgos).
Las teorías cognitivas de la motivación acentúan como determinantes de la
conducta motivada, la percepción de la fuerza de las necesidades psicológicas,
las expectativas sobre la consecución de una meta y el grado en el que se
valora un resultado correcto.
Como autores más representativos de esta teoría podríamos citar a Festinger,
Tolman, Weiner, Heider.
Entre las numerosas teorías que destacan el papel de los procesos
cognoscitivos en la motivación, hay dos esencialmente las que hacen uso de
las expectativas y las que postulan un modelo dinámico conocido como
disonancia cognoscitiva.
Teorías de esperanza-valor
Hay varias teorías diferentes de importancia para la motivación que no siempre
son consideradas como psicológicas. Entre ellas se encuentran cierto tipo de
"teorías de decisión" que han tenido principalmente su origen en la economía.
En sus términos más simples, estas teorías económicas suponen que el
individuo puede asignar valor o utilidad a posibles incentivos, y que hace su
decisión de acuerdo con el riesgo supuesto. Está dispuesto a correr mayor
riesgo por algo que valora más. Así se podría presentar en términos
matemáticos.
Elección = f (Valor, Probabilidad de consecución).
Teoría de las expectativas
Esta teoría considera que hay una serie de determinantes mentales, a los que
Tolman llama expectativas, que operarían como estructuras orientadoras de la
acción. El sujeto anticipa, en cierto modo, los acontecimientos por procesos de
pensamiento y la esperanza de alcanzar la meta es la que le mueve a la
acción. La meta funcionaría, pues, como un incentivo.
Teorías fisiológicas
En la obra de Pavlov no hay una doctrina emocional explícita, ni tampoco era
fácil que la hubiera en que el sistema reticular activador aún estaba por
descubrir de una manera efectiva. Sin embargo, hay dos aspectos en la obra
de Pavlov que manifiestan una relación bastante directa con el problema de la
motivación. Uno de ellos es el relativo a la excitación, que es el concepto
central de la doctrina pavloviana; otro, el que se refiere al estímulo
incondicionado y a las condiciones en que debe administrarse para que ejerza
su función de refuerzo. Aparte del uso de recompensas y castigos, Paulov
señaló la importancia del reflejo de orientación para el condicionamiento, tema
que llegaba hasta donde era posible en su tiempo el problema de la activación
y de motivos como el de la curiosidad.
El descubrimiento por Moruzzi y Magoun, en 1949, del sistema reticular
activador, fue decisivo para dar una base fisiológica tangible a las teorías de la
motivación.
Teorías humanistas
En el caso de las doctrinas humanísticas, más que de teorías científicas se
trata de descripciones e interpretaciones de los motivos humanos, vinculadas
de muy diferentes maneras a supuestos filosóficos, fenomenológicos, y
existencialistas. El representante más destacado en este tipo de psicología de
la motivación es G.W. Allport (1937-1961), cuya detección del fenómeno de la
autonomía funcional de los motivos superiores en el hombre, difícil de encajar
en los modelos biológicos de la reducción del impulso o en la explicación
hedonista, planteó a la psicología positiva una pregunta que aún no ha sido
respondida completamente. Allport cree que las motivaciones adultas se
desarrollan a partir de sistemas motivacionales antecedentes, pero mantienen
una independencia o autonomía funcional respecto a los mismos. La ley de la
autonomía funcional de los motivos deja por tanto bien sentado que una cosa
es el origen histórico de los motivos y otra su valor actual. Al principio, puede
no haber interés en realizar una tarea, pero la ley del placer funcional señala
que el mero hecho de realizar la función produce placer y satisface al sujeto.
Maslow, otro representante de este grupo de teorías, organiza las motivaciones
dentro de una escala jerárquica. Cuando una motivación esta satisfecha, ocupa
el lugar que, en adelante será la encargada de controlar la conducta del sujeto.
Las disposiciones motivacionales del hombre desde varios puntos de vista
basándose en tendencias que orientan hacia una conducta (necesidad -
tendencia- incentivo); en la forma en que el individuo percibe la situación que
tiene ante sí (cognoscitivas); en motivos conscientes e inconscientes
(psicoanalíticas)
REFERENCIA BIBLIOGRÁFICA:
Hilgard. E.R.
Introducción a la psicología.
Ediciones Morata S.A. (Madrid) 1975.
Mc Teer. Wilson.
El ámbito de la motivación (ambiental., fisiológica, mental y social).
Editorial El Manual Moderno S.A. (México) 1979.
Nuttim, J.
Teoría de la motivación humana.
Editorial Paidos
Pinillos, J.L.
Principios de psicología.
Alianza Editorial. (Madrid) 1975.