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El Cerebro en Una Cubeta

El documento explora la hipótesis filosófica del "cerebro en una cubeta", en la que un cerebro ha sido extraído del cuerpo y colocado en un recipiente con nutrientes, conectado a una supercomputadora que simula una realidad virtual para el cerebro. Esta idea cuestiona nuestra percepción de la realidad y plantea la posibilidad de que todo lo que experimentamos sea una simulación generada por una computadora.

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El Cerebro en Una Cubeta

El documento explora la hipótesis filosófica del "cerebro en una cubeta", en la que un cerebro ha sido extraído del cuerpo y colocado en un recipiente con nutrientes, conectado a una supercomputadora que simula una realidad virtual para el cerebro. Esta idea cuestiona nuestra percepción de la realidad y plantea la posibilidad de que todo lo que experimentamos sea una simulación generada por una computadora.

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El cerebro en una cubeta

Veamos si puedes imaginar esto: eres una persona a la que un científico


desquiciado ha extraído el cerebro. Dicho órgano es colocado dentro de un
recipiente especial que contiene un líquido con nutrientes que permitirá
mantenerlo con vida. Las neuronas de tu cerebro han sido conectadas por
medio de cables a una supercomputadora.

Este aparato, de tecnología altamente sofisticada, trabaja con un programa que


genera en tu mente la ilusión de que tu vida transcurre de manera normal.
Pero, en realidad, la falsa percepción sensorial de tu mundo ilusorio es
resultado de los impulsos eléctricos que llegan a tu cerebro.

Recordemos aquel planteamiento que hace Morfeo a Neo en la película The


Matrix: «¿Qué es real? ¿Cómo defines lo real? Si estás hablando de lo que
puedes sentir, lo que puedes oler, lo que puedes saborear y ver, entonces lo
real son simplemente señales eléctricas interpretadas por tu cerebro.»

La siniestra computadora simularía una realidad virtual. Cuando quieras mover


una mano, por ejemplo, la computadora producirá la ilusión adecuada para que
sientas que manejas la mano según tu voluntad. Incluso, este mismo momento
en que lees estas palabras podría ser una simulación producida por ese
complejo software que te haría caer en la ilusión de que estas haciendo lo que
crees que estás haciendo. Entonces ¿Cómo harías para probar lo contrario?
¿Existe una manera en que puedas demostrar que no eres un cerebro metido
en un frasco por algún científico maniático? ¿Tienes alguna forma de
comprobar que no eres un cerebro que procesa una realidad virtual inducida
por una supercomputadora?.

Todo eso suena loco ¿verdad? Pero esas ideas extravagantes son parte de la
hipótesis del “cerebro en una cubeta” (“brain in a vat”) propuesta por algunos
filósofos para cuestionar nuestra percepción de lo que entendemos por “real”.
En parte, estas ideas son una revisión contemporánea de los argumentos
elaborados por Descartes en sus Meditaciones Metafísicas, donde sugirió que
un demonio maligno pudo estar engañando su percepción con falsas
experiencias sensoriales. .
«Supondré ahora --escribió Descartes--, no que Dios, que es supremamente
bueno y la fuente de la verdad, sino en cambio algún genio maligno con el más
extraordinario poder ha usado todas sus fuerzas para engañarme. Debo pensar
que el cielo, el aire, la tierra, colores, formas, sonidos, y todas las cosas
externas son solo alucinaciones de sueños los cuales ha creado para engañar
mi juicio» (Meditaciones 15).

Jonathan Dancy: «Usted no sabe que no es un cerebro, suspendido en una


cubeta llena de líquido en un laboratorio, y conectada a un computador que lo
alimenta con sus experiencias actuales bajo el control de algún ingenioso
científico técnico (benévolo o maligno, de acuerdo a su gusto). Puesto que, si
usted fuera un cerebro así, asumiendo que el científico es exitoso, nada dentro
de sus experiencias podría revelar que usted lo es; ya que sus experiencias
son, según la hipótesis, idénticas con las de algo que no es un cerebro en la
cubeta. Como usted sólo tiene sus propias experiencias para saberlo, y esas
experiencias son las mismas en cualquier situación, nada podría mostrarle cuál
de las dos situaciones es la real.» (Introduction to Contemporary Epistemology,
10).

Hilary Putnam: «En lugar de tener sólo un cerebro en la cubeta, podemos


imaginar que todos los seres humanos (o todos los seres con sensaciones) son
cerebros en la cubeta (o sistemas nerviosos en la cubeta en el caso en el que
seres con sólo sistemas nerviosos cuenten como seres con sensaciones) ¿Por
supuesto, el científico malvado tendría que estar afuera, o no? tal vez no haya
ningún científico maligno, tal vez (aunque parezca absurdo) el universo
consista solamente de maquinaria automática atendiendo una cubeta llena de
cerebros y de sistemas nerviosos. Ahora supongamos que esta maquinaria
automática esta programada para darnos a todos una alucinación colectiva en
lugar de un cierto número de alucinaciones aisladas. Así cuando me parece
que le hablo a usted, a usted le parece estar oyendo mis palabras... Ahora
quiero hacer una pregunta que parecerá muy tonta y obvia (al menos para
algunas personas, incluyendo algunos filósofos muy sofisticados), pero que nos
llevará a verdaderas profundidades filosóficas con cierta rapidez. Supongamos
que toda esta historia fuera realmente verdadera, ¿podríamos, si fuéramos
cerebros en la cubeta de este modo, decir o pensar que lo somos?» (Reason,
Truth, and History, 7)
Tomado de:
[Link]
[Link].

Para seguir reflexionando...

" La vida y el mundo son el sueño de un dios ebrio, que


escapa silencioso del banquete divino y se va a dormir a
una estrella solitaria, ignorando que crea cuanto sueña...
Y las imágenes de ese sueño se presentan, ahora con una
abigarrada extravagancia, ahora armoniosas y razonables...
La Ilíada, Platón, la batalla de Maratón, la Venus de
Médicis, el Munster de Estrasburgo, la Revolución
Francesa, Hegel, los barcos de vapor, son pensamientos
desprendidos de ese largo sueño. Pero un día el dios
despertará frotándose los ojos adormilados y sonreirá, y
nuestro mundo se hundirá en la nada sin haber existido
jamás. "
Heinrich Heine
Cuadernos de viaje
“fragmento”

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