UNIDAD 6.
Drogas activas sobre el aparato cardiovascular
6.1. Diuréticos
6.2. Cardiotónicos
6.3. Antihipertensivos
6.4. Antiarrítmicos
6.5. Hipertensores
DROGAS ACTIVAS SOBRE EL APARATO CARDIOVASCULAR
Prevención farmacológica.
Existen numerosas enfermedades que pueden afectar al sistema cardiovascular,
tanto al corazón como a las arterias y venas que transportan la sangre.
En las últimas décadas se han logrado grandes avances en su tratamiento gracias, en
gran medida, a la investigación y el desarrollo de nuevos fármacos. Con un
tratamiento farmacológico correcto es posible prevenir nuevos episodios de
enfermedad o recaídas, enlentecer el deterioro progresivo del sistema cardiovascular,
disminuir los síntomas e incluso, en algunos casos, curar la enfermedad.
El uso de medicamentos es sólo una parte del tratamiento completo que pueden
recibir los pacientes, pues en ocasiones es necesario recurrir a la cirugía
cardiovascular (por ejemplo, para cambiar una válvula del corazón por una prótesis
metálica), a la implantación de dispositivos en el cuerpo (como ocurre con los
marcapasos), a tratamientos realizados a través de catéteres que se introducen por
las arterias (por ejemplo, para la colocación de una especie de muelle llamado stent
en alguna arteria del corazón), o a otras técnicas complejas.
En cualquier caso, el tratamiento con fármacos casi siempre es necesario, aunque se
usen otras intervenciones, técnicas o procedimientos.
Este capítulo resume los diferentes fármacos que se prescriben habitualmente
para el tratamiento de las enfermedades cardiovasculares, como la angina de pecho,
el infarto de miocardio, la insuficiencia cardíaca, las alteraciones del ritmo cardíaco
(arritmias), las enfermedades de las válvulas del corazón o la hipertensión arterial.
Estas y otras enfermedades se explican a lo largo de esta.
Consideraciones generales
Los fármacos cardiovasculares actúan sobre el funcionamiento del corazón y de la
circulación sanguínea.
Es muy importante que el paciente conozca los principales efectos beneficiosos, la
forma y frecuencia de administración, la dosis correcta y los posibles efectos
secundarios. Sólo así podrá colaborar con el médico en lograr un tratamiento eficaz y
bien tolerado.
Frecuencia y forma de administración.
Algunos fármacos deben ser utilizados únicamente cuando aparecen los síntomas,
como, por ejemplo, al producirse una angina de pecho.
No obstante, la mayoría deben tomarse a diario (habitualmente, una o dos veces y, en
ocasiones, incluso con mayor frecuencia) para lograr un efecto continuado en el
organismo.
Dosis del fármaco
No existe una dosis de cada fármaco aplicable de forma general a todos los
pacientes. El médico establecerá en cada fármaco la dosis que considera más
apropiada para lograr sus efectos beneficiosos y que sea, a la vez, adecuada y
segura para cada paciente.
La respuesta del paciente a una determinada dosis es difícil de predecir, por lo que en
ocasiones el médico comenzará con una dosis de prueba y la irá ajustando en las
sucesivas visitas médicas hasta lograr el efecto deseado, evitando al tiempo la
aparición de efectos secundarios. Con frecuencia, el médico necesitará tomar la
tensión arterial, la frecuencia del pulso o realizar analíticas para conocer la dosis
adecuada del fármaco.
Tabla 1. Diferentes formas de administración de los fármacos cardiovasculares:
Oral
La mayoría de los fármacos cardiovasculares se toman por vía oral en forma de
comprimidos, cápsulas, grageas o polvo; deben ser tragados directamente o disueltos
en agua
Sublingual
La medicación se coloca debajo de la lengua, donde se disuelve y se absorbe
rápidamente por las venas del suelo de la boca.
Aerosol.
Se aplica directamente debajo de la lengua. Una vez administrado, hay que apretar la
lengua contra el suelo de la boca y no tragar saliva durante unos segundos
Parches autoadhesivos
Se coloca en la piel un parche que contiene el fármaco, de manera que se permiten
su liberación y absorción progresiva durante horas
Intravenosa
El fármaco se administra directamente (administración en bolo) o de forma diluida en
una vena Intramuscular La medicación se inyecta directamente en un músculo, como
el glúteo (en las nalgas) o en el muslo.
Subcutánea
La medicación se inyecta justo debajo de la piel, por ejemplo, en el abdomen
Efectos secundarios
Todos los fármacos pueden producir efectos secundarios (también llamados
indeseables o adversos), que se manifiestan por la aparición de síntomas nuevos,
cardiovasculares o no, tras iniciar la toma de la medicación.
La mayoría de los fármacos cardiovasculares son seguros y bien tolerados, por lo que
es raro que produzcan efectos adversos graves.
Algunos efectos adversos están causados por la propia acción del fármaco; por
ejemplo, si el paciente toma dosis altas de un fármaco para la hipertensión arterial, la
disminución de la presión arterial puede ser excesiva y producir debilidad o mareos.
Otros efectos secundarios no están relacionados con el efecto principal del fármaco;
por ejemplo, cuando se presentan alteraciones gastrointestinales o una erupción
cutánea. El médico, la enfermera o el farmacéutico deben advertir al paciente sobre
los posibles efectos adversos más frecuentes.
En el prospecto del fármaco están detallados todos los efectos secundarios que
puede producir una medicación en concreto.
Tratamiento de las enfermedades cardiovasculares más frecuentes
Existen muchos tipos de fármacos cardiovasculares; algunos de ellos son
beneficiosos simultáneamente para varias enfermedades. Dependiendo de la dolencia
del paciente, el médico elegirá aquellos que resulten más eficaces, seguros y bien
tolerados.
Sin embargo, la respuesta de los diversos pacientes a cada uno de estos fármacos es
muy variable, por lo que a priori resulta complicado saber con exactitud cuáles son los
más adecuados en cada caso. Los fármacos cardiovasculares se utilizan
principalmente en las siguientes enfermedades:
Angina de pecho.
Es un dolor característico, habitualmente en el centro del pecho, desencadenado por
el estrés físico o psíquico. Las arterias coronarias, encargadas de llevar la sangre al
músculo cardíaco, se van estrechando con el paso del tiempo debido a acúmulos de
grasa en el interior de sus paredes.
La angina de pecho se produce cuando la arteria es tan estrecha que deja pasar una
cantidad de sangre insuficiente para las necesidades del corazón, especialmente
cuando la frecuencia de contracción del corazón aumenta al realizar un esfuerzo
físico.
Los principales fármacos utilizados para prevenir y tratar la angina de pecho son los
betabloqueantes, los calcioantagonistas, los nitratos y los antiagregantes plaquetarios
como la Aspirina®; en ocasiones, este último se administra conjuntamente con otro
antiagregante plaquetario llamado clopidogrel.
Infarto de miocardio
Habitualmente se produce cuando un coágulo sanguíneo obstruye completamente el
paso de la sangre por alguna de las arterias coronarias, ocasionando la muerte de
una parte del corazón al no llegarle el oxígeno necesario para su supervivencia.
Cuando se produce el infarto se puede realizar rápidamente un cateterismo para
intentar desobstruir la arteria, o administrar unos fármacos llamados fibrinolíticos, que
tratan de disolver el coágulo.
Se utilizan también antiagregantes plaquetarios (Aspirina®, clopidogrel) y, en
ocasiones, anticoagulantes (heparina) para procurar que el coágulo no crezca y
obstruya una porción mayor de la arteria coronaria.
Fármacos como los betabloqueantes y los inhibidores de la enzima conversora de
angiotensina (IECA) se emplean para disminuir las complicaciones del infarto y tratar
de evitar que éste se repita en el futuro.
Hipertensión arterial
Cuando la tensión arterial está elevada durante períodos prolongados de tiempo
produce un daño progresivo en diversos órganos importantes del cuerpo, como el
corazón, la retina, los riñones o las propias arterias.
Por ello, la hipertensión arterial es una enfermedad cardiovascular en sí misma que, al
mismo tiempo, favorece la aparición de otras, como el infarto de miocardio o cerebral,
la insuficiencia cardíaca o las arritmias cardíacas.
Existen abundantes fármacos que ayudan a controlar la tensión arterial, como los
IECA, los antagonistas de los receptores de angiotensina II (ARA II), los
betabloqueantes, los calcioantagonistas, los diuréticos y los alfabloqueantes, entre
otros. Con frecuencia es necesario tomar a la vez varias de estas medicaciones para
controlar adecuadamente la tensión arterial.
Insuficiencia cardíaca.
Se produce cuando el corazón no es capaz de bombear adecuadamente la sangre
para que ésta llegue en las cantidades necesarias a todas las partes del organismo.
Las causas más frecuentes de la insuficiencia cardíaca son haber tenido un infarto
cardíaco previo y la hipertensión arterial. La combinación de diuréticos, IECA y
algunas clases de betabloqueantes permite disminuir los síntomas (dificultad para
respirar, cansancio y acúmulo de líquido en las piernas, entre otros) y aumentar la
supervivencia de los pacientes.
Si no es posible administrar los IECA por algún motivo, pueden usarse los ARA II. Los
ahorradores de potasio, un tipo especial de diurético, son también beneficiosos. En
algunos pacientes resulta útil el tratamiento con nitratos y vasodilatadores (fármacos
que dilatan las arterias coronarias). En ocasiones se emplea además la digoxina.
Arritmias
Para su tratamiento se utilizan los llamados fármacos antiarrítmicos. Algunas arritmias
favorecen la aparición de trombos dentro del corazón, por lo que a menudo también
es necesario el uso de antiagregantes o anticoagulantes.
Enfermedades de las válvulas cardíacas.
Las válvulas del corazón pueden verse dañadas por infecciones, por el propio
envejecimiento del cuerpo o por otras causas muy variadas. La alteración del
funcionamiento habitual de las válvulas impide que la sangre circule con normalidad
dentro del corazón.
Los fármacos no pueden solucionar el mal funcionamiento valvular, pero ayudan a
disminuir los síntomas. Entre ellos se encuentran los diuréticos, los IECA y la
digoxina, si bien el tratamiento más adecuado puede variar dependiendo de cuál sea
la válvula afectada. Si la válvula se sustituye por una prótesis metálica, es necesario
tomar anticoagulantes.
Prevención de la enfermedad de las arterias coronarias.
Junto con los cambios en la dieta y en el estilo de vida, los fármacos pueden
enlentecer el daño progresivo que sufren las arterias coronarias. Para ello es
necesario controlar el colesterol en la sangre (fármacos hipolipemiantes), disminuir la
tensión arterial (fármacos antihipertensivos) y reducir la probabilidad de formación de
coágulos sanguíneos (fármacos antiagregantes plaquetarios).
Fármacos hipolipemiantes (fibratos, ácido nicotínico, ecetimiba, atorvastatina,
simvastatina y pravastatina, entre otros)
Betabloqueantes (atenolol, propranolol, carvedilol, bisoprolol, metoprolol y
nebivolol, entre otros)
Diuréticos (furosemida, torasemida, hidroclorotiacida, clortalidona, amiloride y
espironolactona, entre otros)
Antagonistas de los receptores de angiotensina II (losartán, candesartán,
valsartán y telmisartán, entre otros)
Inhibidores de la enzima conversora de angiotensina (captopril, enalapril,
lisinopril, ramipril y perindopril, entre otros) Se conocen
Bloqueantes de los canales de calcio o calcioantagonistas (diltiacem,
verapamilo, amlodipino y nifedipino, entre otros)
Fármacos antiarrítmicos (amiodarona, flecainida, propafenona y digoxina, entre
otros)
Nitratos (nitroglicerina, mononitrato de isosorbide y dinitrato de isosorbide, entre
otros)
Antiagregantes plaquetarios (Aspirina®, triflusal, clopidogrel)
Anticoagulantes (heparina sódica, heparina de bajo peso molecular y
acenocumarol)
GLOSARIO
INVESTIGA EL SIGNIFICADE LAS SIGUIENTES PALABRAS.
ANGINA DE PECHO:
ANTAGONISTAS DE LOS RECEPTORES DE ANGIOTENSINA II
ANTIAGREGANTES PLAQUETARIOS:
ANTICOAGULANTE.
ARRITMIA.
BETABLOQUEANTE.
CALCIOANTAGONISTA.
COAGULO SANGUINEO.
COLESTEROL HDL (HIGH-DENSITY LIPOPROTEINS):
COLESTEROL LDL
DIURETICO
EMBOLIA PULMONAR:
EMBOLO
ENZIMA.
FÁRMACOS ANTIARRÍTMICOS:
FÁRMACOS HIPOLIPEMIANTES:
FIBRINA.
FRECUENCIA CARDÍACA:
INSUFICIENCIA CARDÍACA:
GINECOMASTIA:
HIPERTENSIÓN ARTERIAL:
INFARTO CEREBRAL:
INFARTO DE MIOCARDIO:
INYECCIÓN EN BOLO:
ISQUEMIA:
NITRATOS:
PLAQUETAS:
TRIGLICÉRIDOS:
TROMBOSIS VENOSA PROFUNDA: