• Una
iglesia grande significa una mejor
oportunidad de tener
El Manual
un gran alcance misionero.
• Provee una mejor calidad de enseñanza.
del Discípulo
í! i
William MacDonald
El MANUAL DEL
DISCÍPULO
William MacDonald
El MANUAL DEL
DISCÍPULO
William MacDonald
LLAMADA DE MEDIANOCHE
Cx.P. 1688 • 90001-970 PORTO ALEGRE/RS - Brasil Teléfono: +5551 3241-5050 • Fax: +5551 3249-
7385 www.llamada.com.br • [email protected]
Traducción del original en inglés:
The Disciple's Manual © 2004 Copyright by: William MacDonald
Traducción: Alejandro Las Edición: Laura Correa Layout: Débora Zilz, Roberto Reinke
Primera edición en español: Enero 2010
Derechos reservados para los países de lengua española
©2010 Copyright by: Llamada de Medianoche Cx.P. 1688 90001-970 PORTO ALEGRE/RS - Brasil Teléfono:+ 5551
3241-5050 Fax: + 55513249-7385
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ISBN 978-85-87308-90-0
Impreso en talleres proprios en Brasil.
PRÓLOGO
TODOS TENEMOS ROL QUE
DESEMPEÑAR
Por Jabe Nicholson
odo lector entendido tendrá por obvio que este libro no consiste
meramente en un ejercicio académico del autor. Por más de medio siglo el
discipulado cristiano ha sido su vida y ministerio. Este libro intenta
transmitir ideas prácticas tanto para el discípulo como para el discipulador.
No se trata de un libro diseñado para una lectura improvisada. Si bien está
escrito en una forma intrépida y directa, requiere tiempo, concentración y
acción.
Por eso, debido a su vasta naturaleza, es posible que algunos se
dasnimen en cuanto al discipulado de los nuevos convertidos. Quizá usted
diga:"Hay cosas que no puedo enseñarle a otros porque ni yo mismo las
practico". Bueno, el hecho que no pueda hacerlo todo no significa que no
pueda hacer algo. Así como no se puede pretender que un maestro logre
que un niño de jardín de infantes se gradúe como universitario, ningún
proyecto de construcción tan complejo como el de la iglesia puede
alcanzarse a través de una sola persona.
El Señor quiere que todos participen en el proyecto.
Al describir los diversos dones que la iglesia ha recibido, Pablo escribe:
"Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a
cada uno en particular como él quiere" (1 Co. 12:11). Cada uno tiene un
rol estratégico a cumplir en el plan general de Dios.
El enemigo puede tratar de susurrar palabras de desánimo en su oído,
diciéndole que ha fracasado y mencionándole lo que no está capacitado
para hacer. Pero no le escuche. El Señor le dará la fuerza y la habilidad
para todo aquello que le pida hacer, "porque Dios es el que en vosotros
produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad" (Fil. 2:13).
Así que, ¿qué piensa que puede contribuir a la causa de hacer
discípulos? ¿Cuáles son las áreas en las que cree que el Señor le ha
ayudado a lograr resultados eternos? ¿Qué le ha enseñado que se sienta
capaz de compartir con algún fervoroso principiante?
¿Usted visita a los enfermos? ¿Anima a las viudas? Tome a un joven y
permítale experimentar lo que Santiago denomina "verdadera religión ".
Muéstrele cómo hacer una visita breve, corta, sustanciosa y
espiritualmente beneficiosa.
¿Puede enseñarles a algunos jóvenes cómo usar una concordancia
o un software de la Biblia, o cómo descubrir el significado de una palabra
en el Diccionario Vine? Si quiere hacerlo, invítelos a almorzar el domingo
y luego de comer esparza algunos libros sobre la mesa de la cocina. Será
una experiencia impactante para ellos. Algunos jóvenes que tienen
aptitudes musicales necesitan instrucciones para dirigir la alabanza.
Cualquier nuevo convertido puede aprovechar un curso de apreciación y
buen uso de los himnos en la Cena del Señor.
Muchos de nuestros jóvenes sienten que no son parte de la iglesia local.
Si les piden que se involucren en algún proyecto de trabajo a favor de los
necesitados o los ancianos, seguramente obtendrán un renovado interés en
la obra del Señor y les permitirá experimentar lo que es trabajar duro por
el Salvador.
Un joven discipulador llevó a mi hijo de diez años para que lo ayudara a
mudar los muebles de un ancianito. Más adelante me dijo por teléfono,
"Papá, estoy aprendiendo que es bueno transpirar por el Señor".
Ciertamente lo es.
¿Acaso no hay jóvenes en su asamblea a los que pueda discipular? Me
atrevo a decirle que si está dispuesto a ayudar y a pedirle al Gran
Discipulador que le conceda algunos jóvenes, El estará más que feliz en
complacerlo.
ÍNDICE
Prólogo: Todos tenemos un rol que desempeñar. 5
Una palabra de aclaración: Entrenamiento sobre la marcha. 13
Sección I: Discipulado Cristiano 17
1. Ser un discípulo 19
2. Las revolucionarias enseñanzas de Jesús 23
3. Es un entrenamiento radical: Parte 1 (Lucas 6:12-26) 31
4. Es un entrenamiento radical: Parte 2 (Lucas 6: 27-38) 37
5. Es un entrenamiento radical: Parte 3 (Lucas 6: 39-49) 43
6. Un futuro seguro (Mateo 6:19-34) 49
7. Él dijo "Renuncien a todo" (Lucas 14:25-35) 55
8. No regatee con Dios (20:1-16) 63
9. Haga amigos con su dinero (Lucas 16:1-15) 69
10. El pecado que nadie confiesa (1 Timoteo 6:6-10, 17-19) 75
11. Sólo lo mejor para Dios 81
12. Visión 20/20 (2 Corintios 5:9-21) 87
Sección II: Carácter Cristiano 93
13. Aspire a ser como Jesús 95
14. Sea conocido por su amor 109
15. Tenga compasión de los demás 115
16. Sea lleno del Espíritu (Efesios 5:18) 119
17. Adopte una actitud humilde 123
18. Quebrántame Señor 127
19. Manténgase puro 145
Sección III: Vida Cristiana 151
20. Compromiso total 153
21. Puede tener certeza 167
22. Salvación eterna 173
23. Bautícese 179
24. La Cena del Señor 185
25. Concerniente a la guía 189
26. Conozca su Biblia 193
27. Estudie para ser aprobado 207
28. Orando en todo tiempo 211
29. Su tiempo diario con Jesús 217
30. Sea un adorador 221
31. Ame la asamblea de Cristo 225
32. Obedezca el código de cortesía 241
33. No sea ingenuo 247
34. Nunca claudique 253
35. Tenga una consciencia viva y aguda 257
36. Viva en paz con todos (siempre que sea posible) 261
37. Viva en forma sacrificial 267
38. Cuide su lengua 271
39. Matrimonio 281
40. Paternidad 287
41. Los caminos de Dios, no nuestros caminos 291
Sección IV: Servicio Cristiano 295
42. Conozca sus dones 297
43. Sea siervo de todos 301
44. El desafío del evangelismo personal, por David Dunlap 305
45. Predicar la Palabra - la gloria del ministerio 313
10
índice
46. Hospedando ángeles desprevenidos 319
47. La vida de fe 325
48. Tenga celo por Jesucristo 329
49. Evite la publicidad 333
50. Privilegios y responsabilidades de la asamblea local 337
51. Plantación de asambleas 341
52. Iglecrecimiento a través del evangelismo 345
53. Discipulado mano a mano 349
54. Entrenamiento de líderes, por Rick Belles 351
55. Organizaciones paraeclesiásticas 355
56. Más pequeño puede ser mejor 359
57. Últimos consejos 365
Apéndices 369
A. Muéstrelo, no lo eche a perder 371
B. El evangelismo como estilo de vida, por Andreas Lindner. 377
C. El discipulado como estilo de vida, por Andreas Lindner. 381
D. Me gustan las asambleas 387
E. ¿Deberíamos contratar un pastor? 391
F. Pensando en la forma en que Dios piensa 395
G. Literatura cristiana: las posibilidades y las limitaciones ... 399
H. Lo fundamental, lo importante y lo no esencial (un método sugerido para resolver diferencias en la
asamblea) 403
Notas finales 413
UNA PALABRA DE ACLARACIÓN
ENTRENAMIENTO "SOBRE LA
MARCHA"
lgún maestro podría concluir que si su discípulo leyera un libro como
éste lograría un entrenamiento apropiado. ¡Pero sería una conclusión
errónea! El material en el manual es importante, pero no suficiente. Cubre
algunos temas primordiales en cuanto al discipulado cristiano, pero no
habla del conocimiento práctico que requiere hacer el trabajo. Un
discípulo debe recibir entrenamiento "sobre la marcha", además de
aprender a través de la lectura. Debe exponerse a la variedad de temáticas
que abarca el servicio cristiano. No significa que estará haciendo todas
estas cosas por el resto de su vida. Pero le ayudará a descubrir dónde se
encuentran sus propios dones. Este fue el modus operandi del Señor. Él
vivió con los doce, les enseño con sus palabras y su ejemplo, entonces los
envió con una gloriosa misión. Su método debió ser el mejor. Si hubiera
habido un mejor modo, Él lo hubiese empleado.
A algunos les resulta intimidante el hecho de ser mentores, ya que
exponen su vulnerabilidad. Su discípulo llegará a conocerle tal y como es
en realidad (con sus verrugas, arrugas, y todo lo demás). No se preocupe.
Los jóvenes no esperan perfección. Ellos sólo quieren sinceridad y
transparencia. Le aceptarán tal y como es.
Un oficial marine (soldado altamente especializado) estadounidense
dirige a sus hombres en la batalla. No se acomoda detrás de ellos mientras
avanzan. Va delante de ellos a la misma zona de combate. Sus subalternos
han aprendido lo básico y han tenido suficiente entrenamiento teórico;
pero ahora deben ponerlo en la práctica al seguir su propio ejemplo.
El no conseguir implementar este modelo, es probablemente la razón
de por qué tantos programas de entrenamiento sobre el discipulado han
fallado o fracasado. Los líderes no han tenido problemas en encontrar
maestros de la Biblia que enseñen cómo aprender de los libros. Pero lo
que no han podido encontrar son hombres que fueran un buen modelo a
seguir. Algunos maestros quizá objeten que no les sería posible realizar
todo lo que se espera ver en un discípulo fervoroso. En ese caso,
deberían contar con la ayuda y complemento hombres que fueran
expertos en varios ministerios. Esto implica una mayor visión y
planificación, pero puede lograrse.
Durante mucho tiempo, los mentores se han conformado con impartir
toneladas de información a sus discípulos, pero no les han permitido
realizar la obra en forma escalonada y eficiente. Esta habilidad se
consigue paso a paso por medio de la experiencia práctica.
Un alumno que se había graduado exitosamente de uno de los
programas de discipulado de su asamblea, escribió desde el campo
misionero, "De no haber sido por el entrenamiento práctico que recibí en
el programa, habría aterrizado aquí sin saber qué hacer a continuación".
Sin embargo, cuando llegó, supo exactamente qué debía hacer. Pudo
amoldarse a la misión y verla prosperar bajo la guía de Dios.
Un buen lugar para comenzar es a través de un Tiempo Devocional
Individual. El mentor debería saber cómo su discípulo lee la Palabra,
obtiene un mensaje del Señor, y ora con efectividad.
Luego, sería bueno si comienza a realizar ministerios que no sean de
alto riesgo. Un discípulo debería ver a su maestro distribuyendo folletos
en las plazas, las paradas de ómnibus, y en todo lugar donde pueda estar
en contacto con otras personas. Entonces, él mismo debería llevar
algunos folletos y hacer lo mismo.
Todo alumno debería recibir suficiente estímulo para ser un estu
diante serio de la Palabra. De otra forma, puede que quiera correr
en su ministerio, pero no tendrá un mensaje. Para que tenga una
Una palabra de aclaración
sana doctrina y pueda responder frente a las críticas, debe conocer su
Biblia. Por favor, maestro, muéstrele cómo estudiar la Palabra, o consiga
a alguien que le enseñe.
Cuando el mentor hable en alguna reunión, puede animar a su discí-
pulo a dar su testimonio. Todos debemos comenzar en algún punto.
Si el discípulo es tímido, se le puede asignar que cada domingo se
presente a sí mismo a alguien de su iglesia local, con el cual nunca haya
hablado, y que comience una conversación. Esto hará que le sea más
fácil compartir el evangelio con extraños fuera de la iglesia local.
A continuación debería ser instruido en cómo prepararse para presentar
el mensaje del evangelio. Sería bueno que, al final, su mentor le animara
y le diera algún consejo útil sobre cómo mejorar.
A medida que progresa, el joven creyente debería desear tener el
privilegio de enseñar en una clase de Escuela Dominical o Clase Bíblica.
El predicar al aire libre es un entrenamiento valiosísimo. Al principio es
algo extremadamente intimidante, pero en general conduce a tener un
verdadero amor por esta forma de evangelizar.
Uno de los grandes beneficios es que le enseña a proyectar su voz, ya
que si la audiencia no puede escucharle, se irá. Deberá además mantener
el interés, ya que le habla a un público que no tiene obligación alguna de
quedarse.
Aprendemos mucho de la oración al orar con otros. Éste debería ser un
tema principal en el curriculum de un discípulo. El mentor debería
compartir su vida de oración.
La visitación es importante. El mentor establece un horario para ir a
hogares de ancianos, hospitales, e instituciones para convalecientes.
Dichas visitas pueden tener el fin de compartir el evangelio con los no
creyentes, o de edificar y consolar a los creyentes. El mentor será quien
hable; el discípulo se sienta y escucha. Así aprende cómo realizar una
transición entre una conversación introductoria a los asuntos espirituales
pertinentes.
Lo ideal sería que el discípulo pueda sentarse cuando su mentor o un
anciano de la iglesia están aconsejando. El número y la variedad de
problemas sobre los cuales la gente necesita ayuda pueden sorprenderle.
Y quedará impresionado al ver al consejero ir a la Palabra, para extraer
respuestas de la misma. Aquellos que tienen un profundo conocimiento
de la Biblia, tienen una gran ventaja aquí.
En caso de presenciar una boda o un funeral, el discípulo debería tomar
notas, ya que que en algún momento futuro puede que se le pida que
oficie dicho evento.
Quizás, un día futuro el discípulo sea anciano en una asamblea. En vista
de eso, sería excelente si se le permite en ocasiones, estar presente en
secciones no confidenciales de las reuniones de ancianos.
Me gustaría ver también que el mentor le enseñe a su discípulo cómo
dirigir el canto y cómo dirigir una reunión. Esto evitará que la audiencia
tenga que sufrir una reunión entrecortada y carente de efectividad.
Al discípulo se le debe enseñar a ver las cosas que hay que hacer en una
reunión, e ir y hacerlas. Puede que se trate de acomodar las sillas, de
colocar los himnarios en su lugar, de grabar los mensajes, etc. El discípulo
puede mostrar su grandeza a través de su servicio.
Incluso los jóvenes pueden aprender a ser hospitalarios. Pueden ser
estimulados a saludar a los visitantes y coordinar los detalles para que los
mismos sean invitados a comer posteriormente.
Me gusta ver a los jóvenes mostrando una amabilidad natural en el
nombre de Jesús. Es un hábito que puede desarrollarse.
SECCIÓN
DISCIPULADO CRISTIANO
UNO
SER UN DISCÍPULO1
Las palabras "discípulo" y "discipulado" no sólo han sido por
demás utilizadas, sino que cada usuario les ha otorgado el significado de
su conveniencia. Nos recuerda al uso de la palabra "gloria" del libro
infantil Humpty Dumpty. Cuando Alicia le preguntó qué significaba dicha
palabra, él dijo: "Cuando uso una palabra significa lo que quiero que
signifique, ni más ni menos". Pero si queremos comprender la enseñanza
de Jesús sobre el discipulado, debemos interpretar lo que "Él" quiso decir
con dicho término, no lo que nosotros queremos entender. Debemos
examinar las descripciones del discipulado en las enseñanzas de Jesús y en
los escritos de los apóstoles para poder así aprender el concepto de dis-
cipulado que ellos presentaron. Al hacerlo descubrimos que un discípulo
es un estudiante, un aprendiz. El discipulado es el proceso a través del
cual el maestro o el profesor entrena a un estudiante en su doctrina y
práctica. Esto se ve en la forma en que el Señor Jesús escogió los doce
discípulos "Y estableció a doce, para que estuviesen con Él, y para
enviarlos a predicar" (Marcos 3:14). Estos hombres vivieron con el
Salvador, escucharon su doctrina, observaron su estilo de vida, y luego
comenzaron a esparcir su mensaje. Fue un entrenamiento sobre la marcha.
El discipulado también puede verse en las instrucciones que Pablo le da a
Timoteo: "Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a
hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros " (2
Timoteo 2:2).
B Manual del Discípulo
Fácilmente podemos notar que existen cuatro generaciones de
creyentes en ese versículo (Pablo, Timoteo, hombres fíeles y otros). La
expansión de la fe cristiana depende del involucramiento activo de cada
creyente en este proceso de multiplicación.
Este método de entrenamiento debe ser el mejor. Si hubiera otra forma
mejor de adoctrinar el Señor la habría usado.
La meta del discipulado es que el aprendiz llegue a ser como su
maestro. "Bástale al discípulo ser como su maestro, y al siervo como su
señor" (Mateo 10:25).
Un maestro no puede conducir a su estudiante más allá de su propio
nivel de logros. "El discípulo no es superior a su maestro; mas todo el
que fuere perfeccionado, será como su maestro " (Lucas 6:40). "No
puedes enseñar lo que no conoces. No puedes llevar a la gente donde tú
mismo no vas".
Cada verdadero creyente es un discípulo del Señor Jesucristo. Además
de los Doce, hubo muchos otros que siguieron a Jesús y fueron
reconocidos como discípulos. Entre éstos existen grados de discipulado,
los cuales eran determinados por su fe y obediencia.
"Conforme a vuestra fe os sea hecho" (Mt. 9:29). "Si vosotros
permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos"
(Jn.8:31).
Incluso a los incrédulos algunas veces se les denomina discípulos. Es
el caso de Juan 2:23-24, donde leemos que algunos creyeron en su
Nombre, pero Jesús no se fiaba de ellos porque sabía que nunca habían
nacido de nuevo. Nuevamente lo vemos en Juan 6:66,
"Desde entonces muchos de sus discípulos volvieron atrás, y ya no
andaban con El". A través de su deserción le demostraron al Hijo de
Dios que no le pertenecían. Su discipulado era superficial (ver Jn. 8:31-
33).
El Señor Jesús es el verdadero Discípulo. En Isaías 50:4-5 dice,
"Jehová el Señor me dio lengua de sabios (la palabra sabio es sinónimo
de discípulo), para saber hablar palabras al cansado; despertará
mañana tras mañana, despertará mi oído para que oiga como los
sabios (discípulo)". Cada mañana El se colocaba delante de su Padre
para recibir instrucciones para el día.El curriculum del discípulo cristiano
se encuentra en las páginas de la Biblia. Para ser un discípulo maduro
debemos conocer la Biblia y obedecerla. Uno de los principales énfasis
en el Nuevo Testamento es el desarrollo del carácter cristiano.
Ser un discípulo
Mateo 5:1-12 describe el carácter de los ciudadanos del reino.
En Juan 15:1-17 se habla de la necesidad de "permanecer".
En Gálatas 5:22-23 es "el fruto del Espíritu ".
Efesios 6:10-20 lo describe como "toda la armadura de Dios".
• 2 Pedro 1:5-11 remarca algunos factores esenciales del carác
ter cristiano.
Parecería que el carácter es más importante que el servicio.
El discipulado es mucho más que la mera lectura de un libro como este.
Consiste en un entrenamiento sobre la marcha. Significa que debemos
pasar tiempo con el Maestro e involucrarnos con Él en diversas formas de
servicio cristiano. En el caso de los hombres, puede significar
involucrarse activamente en ministerios como la prédica, la enseñanza, el
evangelismo personal, el evangelismo al aire libre, la consejería y la
visitación. En el caso de las mujeres puede significar enseñar, aconsejar y
visitar. A medida que un discípulo se expone a sí mismo a través de estas
actividades, pronto podrá reconocer su don (o dones) y servir
independientemente de su mentor. Debe entonces encontrar uno o más
creyentes jóvenes a los cuales pueda discipular.
El discipulador debe hacerse amigo de su aprendiz, incluso en el caso
que este último progrese con lentitud. El mentor no debería ser demasiado
riguroso o exigente. Debe encontrar tiempo para escuchar. Sería bueno si
pudiera reunirse con su alumno en ocasiones sociales
o deportivas, o si estuviera dispuesto a encontrarse en tiempos no
estipulados, para ayudarle cuando le sobrevenga alguna crisis.
En vez de seguir el mismo programa estereotipado para cada persona, el
discipulador debería buscar la guía del Espíritu Santo para recibir la guía
individual. El Espíritu es soberano; no siempre actúa en la misma forma.
En las páginas a continuación encontrará muchos de los temas que
querrá enseñarle a un joven creyente a quien usted habrá de mentorear.
Existen muchos otros temas que podrá agregarle a la lista. Pero éstos al
menos servirán como un comienzo.
DOS
LAS ENSEÑANZAS
REVOLUCIONARIAS DE
JESÚS
l Señor Jesucristo fue un revolucionario. Sin embargo, al decir esto no
queremos decir que fuera un terrorista armado con el objetivo de derrocar
al gobierno. Su misión era una misión de amor, no de odio; de servicio,
no de tiranía; de salvación, no de destrucción. Cuando decimos que Jesús
fue un revolucionario, queremos decir que sus enseñanzas fueron las más
radicales que jamás se esparcieron sobre este planeta.
En toda la literatura mundial no existe algo parecido al Sermón del
Monte. Ningún otro líder destacado estableció jamás las demandas de
discipulado que estableció el Señor Jesús. Ninguna otra enseñanza ha
producido jamás los cambios espirituales, morales y éticos que la fe
cristiana ha logrado.
El problema es que nos hemos acostumbrado tanto a las palabras de
Jesús que hemos perdido de vista su significado revolucionario. Es una
tragedia que las leamos y nos sintamos cómodos. Nunca fueron
proclamadas para brindarnos comodidad. Su intención es la de
transformar nuestras vidas y enviarnos como luces encendidas, como
heraldos con una pasión ardiente.
A menudo pensamos que debe haber sido una experiencia maravillosa
viajar con Jesús cuando Él estuvo sobre la tierra. Podemos imaginarlo a Él
y a Sus discípulos recorriendo los caminos, disfrutando una continua
Conferencia Bíblica. Pero la historia no fue así. Consistió más bien en una
experiencia intensa en la cual los discípulos aprendieron sobre su propia
pecaminosidad y errores, y en la cual fueron llamados a transitar una
senda de persecución, sufrimiento y muerte.
Si podemos leer las declaraciones de Jesús y aún sentirnos cómodos, si
las leemos y pensamos que son fáciles, entonces las hemos
malinterpretado. Las demandas de Jesucristo son humanamente
imposibles. El discipulado cristiano sólo puede vivirse por el poder
sobrenatural y la morada del Espíritu Santo en nuestras vidas.
El hombre moderno ha desarrollado el peligroso arte de tomar y
quitarles su verdadera esencia, a tal punto que no quedan en ellas
suficientes nutrientes como para alimentar a una mosquita enferma. En
lugar de tomar Sus palabras literalmente, ingeniamos sesenta formas
teológicas para cambiarle su sentido. Como resultado, tenemos una vasta
diferencia entre el cristianismo que vemos hoy día y el cristianismo del
Nuevo Testamento. Hoy día significa asistir a la iglesia siempre que sea
conveniente, colocar dinero en la ofrenda y darle a Jesús una de nuestras
noches libres. ¿Es ése el verdadero cristianismo? ¡No! El verdadero
cristianismo es una vida de discipulado radical, de servicio sacrificial, de
compromiso total con el Hijo de Dios. Significa buscar primeramente el
reino de Dios y Su justicia.
En su libro "Born After Midnight (Nacido Después de la Medianoche)
" A.W. Tozer escribe:
Cristo llama a los hombres a llevar su cruz; nosotros los llamamos a divertirse en Su nombre. Él los
llama a abandonar el mundo; nos otros les aseguramos que si aceptan a Jesús, el mundo es su ostra. Él
los llama a sufrir; nosotros los llamamos a disfrutar todas las com odidades que la civilización moderna
ofrece. El los llama a negars e a sí mismos y a morir. Nosotros los llamamos a que se ensanchen como
si fueran árboles o a convertirse en un lamentable zodíaco religioso de quinta categoría. Él los llama a la
santidad; nosotros los llamamos a una felicidad barata y de mal gusto que habría sido rec hazada con
2
sarcasmo incluso por el menos destacado de los filós ofos estoicos.
Las revolucionarias enseñanzas de
Jesús
En otro lugar, Tozer dijo:
Nuestro Señor llamó a los hombres a que lo siguieran, pero Él nunc a presentó un camino fácil para
hacerlo.
De hecho, a uno le queda la sensación que el Señor presentó su camino
como algo extremadamente duro.
A veces dijo cosas a sus discípulos o a sus potenciales discípulos que
hoy día discretamente evitamos repetir cuando intentamos ganar hombres
para Él. ¿Qué evangelista contemporáneo tendría el valor de decirle a una
persona, "Si alguno quiere venir en pos de mí, niegúese a sí mismo, y
tome su cruz, y sígame. Porque todo el que quiera salvar su vida, la
perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará".
Tampoco nos detenemos demasiado a explicar cuando alguien nos
pregunta qué quiso decir Jesús cuando dijo, "No penséis que he venido
para traer paz a la tierra, no he venido para traer paz, sino espada... "
Este tipo de cristianismo arriesgado e incómodo prefiere aplicarse
únicamente en el caso de algún misionero o de algún creyente que esté por
detrás de las diversas cortinas del mundo. Las multitudes de cristianos
profesantes sencillamente no tienen los músculos morales como para
poder tomar un camino definitivo y radical como éste. El clima moral
contemporáneo no favorece una fe fibrosa y consistente como la que
enseñaron nuestro Señor y sus apóstoles. Los santos delicados y
quebradizos que se producen en nuestros invernaderos religiosos hoy día
difícilmente puedan compararse con los creyentes comprometidos que
una vez dieron su testimonio entre los hombres. Y el error yace en las
manos de nuestros líderes; son demasiado tímidos como para decirle a la
gente toda la verdad. Les piden a los hombres que le den a Dios lo que no
les cuesta nada. Nuestras iglesias en estos días están llenas, o por lo menos
abunda en ellas, una especie de cristianos mimados que deben ser
alimentados con una dieta de entretenimiento inofensivo para mantenerlos
interesados. Conocen muy poco sobre la teología. Es muy raro que alguno
de ellos haya leído tan siquiera uno de los grandes clásicos cristianos. Sin
embargo, la mayoría está familiarizada con películas de ficción religiosa o
thrillers. No es de sorprenderse entonces que su constitución moral y
espiritual sea tan frágil. Tales personas sólo pueden denominarse
adherentes débiles a una fe que en realidad nunca
entendieron. 3
E. Stanley Jones dijo algo similar:
Los hombres no rechazan al cristianismo; tan sólo lo consideran inocuo. Inoculan a los hombres con
una forma modesta de cristianism o de modo tal que se tornan inmunes frente al cristianismo real [extraído
de Christ's Alternative to Communism (La Alternativa de Cristo al Comunismo)].
El Señor Jesús hoy día busca personas que estén dispuestas a aceptar
sus enseñanzas literalmente y a obedecerlas aún cuando no vean a otras
personas que lo hagan. Él busca hombres y mujeres, jóvenes que estén
cansados de vivir vidas egocéntricas; quienes son conscientes de que las
cosas materiales no traen felicidad, quienes son conscientes que los
cristianos están aquí para una misión mucho más elevada. Él busca
creyentes que odien la tiranía de los desfiles de moda, de las ferias de
comida, los círculos sociales y la adoración a la hermosura del cuerpo.
Lamentablemente es cierto que a menudo encontramos más realidad en el
comunismo promedio o incluso en quienes pertenecen a una secta que en
los cristianos promedio.
Las personas están dispuestas a movilizarse más por razones políticas o
sociales de lo que nosotros estamos dispuestos por el Salvador del
mundo. Muestran más dedicación a las falsas religiones de lo que
nosotros mostramos frente a Cristo. Son más motivados por el dólar que
lo que nosotros lo somos por el amor al Salvador. ,
Gracias a Dios hay hambre, especialmente entre los jóvenes, de algo
mejor. Recientemente hablé en una reunión sobre algunos jóvenes
comprometidos que sienten una gran llenura al vivir una vida de
sacrificio personal en el extranjero. Luego de regresar a casa recibí la
siguiente carta de una joven que estaba en esa reunión. La tituló: "La
Realidad- ¿Cómo la encontramos? "
Durante los últimos días hemos escuchado sobre el valor, la persec ución, y la vida de sacrificio de
algunos jóvenes en países de Europa y Asia. Ellos encontraron la REALIDAD en la vida cristiana, algo
que yo y docenas de otros jóvenes hemos estado buscando por mucho tiempo. Quiero experimentar esa
realidad más que cualquier otra co
Las revolucionarias enseñanzas de Jesús
sa en el mundo. Sin embargo me siento atrapada. Debido a que los jóvenes estadounidenses tenemos
todos los lujos, todas las convenienc ias, todas las oportunidades para testificar, ha dejado de ser un de-
safío, si entiende lo que digo. No hay nada por lo cual luchar. Deseo desesperadamente dejar a un lado
todas las cosas y mis ambiciones egoístas por la causa de Cristo, pero parece ser una batalla perdida.
¿Sabe cómo se siente esto? Es una trampa, es como una trampa diabólica de la cual parecería no
puedo escapar. Estoy enferma, enferm a, enferma de vivir para mí misma. Quiero y necesito un desafío.
Una oportunidad de olvidarme de mí misma y vivir para el Señor. Daría todo por la oportunidad de
padecer hambre por amor a Dios, de ser encarcelada, perseguida, etc., pero aquí en los ilustres Estados
Unidos no hay desafíos, no hay oposición, y debido a esto los jóvenes no podemos evitar ser
complacientes y carnales. Por favor ayúdeme,
o le damos todo a Dios o no le damos nada según me parece. ¿Existe una respuesta?
Comenzamos diciendo que las enseñanzas del Señor Jesús son
revolucionarias. Vayamos ahora al Nuevo Testamento para ver qué tan
revolucionarias y radicales son. Pienso que si tan sólo leyéramos el
Nuevo Testamento por primera vez, nos daríamos cuenta de cuan
revolucionario es.
El Señor Jesús les enseñó a sus discípulos que debían adoptar un
estándar de vida revolucionario. En Lucas 14:33 Él dijo, "Así, pues,
cualquiera de vosotros que no renuncia a todo lo que posee, no puede
ser mi discípulo". Pablo hace eco de estas palabras en 1 Timoteo 6:8
donde dice, "teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto ".
El Salvador dice que debemos dejar a un lado todo lo que tenemos.
Pablo dice que deberíamos conformarnos con la comida y el abrigo.
Ahora, este es un estilo de vida revolucionario. Apunta a una vida de
sencillez. Apunta a vivir una vida sacrificial.
No sólo eso, sino que el Señor Jesús enseñó que debemos tener una
vida social revolucionaria. Él dijo en Lucas 14:12-14,
Cuando hagas comida o cena, no llames a tus amigos, ni a tus
hermanos, ni a tus parientes, ni a vecinos ricos; no sea que ellos a su
vez te vuelvan a convidar, y seas recompensado. Mas cuando hagas
banquete, llama a los pobres, a los mancos, los cojos y los ciegos; y
serás bienaventurado; porque ellos no te pueden
B Manual del Discípulo
recompensar, pero te será recompensado en la resurrección de
los justos.
Estas palabras del Señor Jesús le dan un golpe a la costumbre entre los
hombres y mujeres hoy día de invitar a aquellos que luego les invitarán
en una suerte de reciprocidad. Y esta filosofía yace en la mayor parte de
la sociedad moderna. Pero el Señor Jesús dijo que no hiciéramos eso
cuando invitamos a alguien. Más bien debíamos invitar a aquellos que
no podrán devolver el favor, para ser recompensados en la resurrección
de los justos.
Luego el Señor Jesús enseñó que debíamos tener una actitud revo-
lucionaria respecto a las relaciones interpersonales y con respecto a
nuestras vidas. Dijo en Lucas 14:26, "Si alguno viene a mí, y no abo-
rrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y
aún también su propia vida, no puede ser mi discípulo ".
Ahora cuando dice, "no odia a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y
hermanos, y hermanas ", el Señor ro quiso decir que debíamos mostrar
una animosidad, amargura, o un espíritu acrimonioso hacia nuestros
seres amados, pero sí quiso decir que El debe estar en el lugar número
uno de nuestras vidas, y que todo otro tipo de amor podría catalogarse
como odio en comparación.
Pero creo que la parte más revolucionaria de este versículo es la
expresión "... y su propia vida también". "Si alguien viene a Mí... y no
odia su propia vida también no puede ser mi discípulo ".
Esto, por supuesto significa que debemos poner la causa de Cristo por
encima de nuestras vidas; deberíamos estar dispuestos a entregar
nuestro cuerpo y alma por Dios. En otro lugar el Señor Jesús dice que si
alguno ama su propia vida la perderá, pero que si la menosprecia por
amor a Dios y del evangelio la hallará.
Luego en Mateo 6:33, el Salvador enseña que la razón central de
nuestra existencia es buscar primeramente el reino de Dios y Su justicia.
Allí dice, "Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y
todas estas cosas os serán añadidas ". Esto es revolucionario.
La mayoría de las personas piensa que ha nacido en el mundo para ser
plomeros, electricistas, doctores, maestros o algo por el estilo, pero
existe una diferencia entre nuestro llamado y nuestra ocupación. El
llamado de todo hijo de Dios es a servir al Señor Jesucristo. Su
ocupación es meramente un medio para tener alimento sobre la mesa,
Las revolucionarias enseñanzas de Jesús
pero no para enriquecerse o encontrar satisfacción en ello. Pablo era un
hacedor de tiendas, pero al comenzar sus epístolas nunca dijo, "Pablo,
llamado a ser un hacedor de tiendas". El siempre decía, "Pablo llamado
a ser apóstol". Su llamado en la vida era a ser un apóstol y hacía tiendas
para suplir sus necesidades temporales.
Luego, en Mateo 19:19, el Señor dijo algo que algunas personas
consideran su declaración más revolucionaria. Allí dice, "Amarás a tu
prójimo como a ti mismo ". Sin embargo, nos hemos acostumbrado tanto
a esas palabras que no las entendemos y no parecemos darnos cuenta del
poder que hay en ellas. Pensemos en esta declaración por un momento,
"Amarás a tu prójimo como a ti mismo". Así es c c esomo nos amamos a
nosotros mismos, como nos agasajamos, como nos aseguramos de tener
alimentos y cepillarnos los dientes, cuidamos de nuestro cuerpo, tenemos
todas las versiones bíblicas y las mejores cosas de la vida. Jesús dijo,
"Amarás a tu prójimo como a ti mismo ". ¿Quién es mi prójimo?
Cualquiera que esté en necesidad. Si realmente amo a mi prójimo como a
mí mismo, no estaré satisfecho hasta que los hombres y las mujeres de
todo el mundo sean llevados al Señor Jesucristo y tengan copias de la
Palabra de Dios.
Nuestro Señor enseñó una perspectiva revolucionaria de la grandeza.
En Su reino, la grandeza significa guardar y enseñar Sus mandamientos
(Mt. 5:19b), servir, incluso padecer esclavitud por otros (Mt. 20:1-16;
Lc.l7:7-10;22:26)y tomar el lugar más bajo(Lc.9:48). ¡Qué diferencia en
comparación con la perspectiva del mundo! Allí el más grande es aquel
que se impone, que ordena y que señorea sobre los demás.
Finalmente, el Señor Jesús enseñó una perspectiva revolucionaria
acerca del futuro. Mateo 6:19 dice, "No os hagáis tesoros en la tierra,
donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan
".
Luego el versículo 25 del mismo capítulo dice, "No os afanéis por
vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro
cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el
cuerpo más que el vestido? " Aquí el Señor Jesús prohibió abso-
lutamente a sus discípulos invertir sus vidas ahorrando frente a posibles
días problemáticos en el futuro. De hecho les dice, "Miren, pongan mis
intereses primero. Trabajen duro para suplir sus necesidades actuales y
las de su familia. Todo lo que esté por encima de eso inviér
E Manual del Discípulo
tanlo en la obra del Señor y Yo me ocuparé de su futuro. Los llamo a una
vida de fe, una vida de confianza en que Yo proveeré sus necesidades. Y
si ustedes buscan primeramente el reino de Dios y Su justicia, entonces
todas estas cosas les serán provistas".
Un último versículo que quisiera compartir es el de Juan 3:3. Allí Jesús
dijo, "De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no
puede ver el reino de Dios ".
Nicodemo, un líder religioso vino a Jesús durante la noche y el Señor lo
enfrentó con esta verdad revolucionaria. El dijo, "Nicodemo, debes nacer
de nuevo si es que has de ver el reino de Dios: el nuevo nacimiento es una
necesidad absoluta". De hecho, allí es donde comienza la vida del
discípulo. No te conviertes en cristiano por vivir una vida de discipulado,
sino que vives la vida de discipulado una vez que te conviertes en
cristiano, y te conviertes en cristiano naciendo de nuevo.
Por supuesto eso hace que nos preguntamos, "¿Cómo puede un hombre
nacer de nuevo?" y la respuesta es, al arrepentirse de sus pecados. Para
poder ser salva, la persona debe reconocer que es pecadora y que merece
ir al infierno. Cuando reconoce esto debe darse cuenta que el Señor Jesús
murió como su sustituto en la cruz del Calvario, que Él pagó la penalidad
a favor del pecador. Entonces, por un hecho definido de fe debe colocar
su confianza en el Señor Jesucristo. En este mismo capítulo, el Señor
Jesús dijo, "Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su
Hijo unigénito, para que todo aquel que en El cree, no se pierda, mas
tenga vida eterna"(Jn.3:\6). En el momento que uno recibe al Salvador de
los pecadores a través de esa acción definida de fe, puede saber, basado
en la autoridad de la Palabra de Dios, que es salvo, que ha nacido de
nuevo. ¿Quisiera usted comenzar a caminar por esta senda como discípulo
del Señor Jesús? Entonces coloque su fe y confianza en Él y siga adelante
contando Sus excelencias al mundo entero.
En los capítulos siguientes examinaremos algunas de las enseñanzas
radicales del Señor con mayor detalle.
TRES
ES UN ENTRENAMIENTO RADICAL:
Parte 1
LUCAS 6:12-26
ronto el Señor Jesús iría a la cruz para morir como sustituto por los
pecadores. Proveería así un camino de salvación que estaría disponible
para toda la humanidad. Pero eso significa que se debían proclamar las
buenas noticias a nivel mundial. El mundo debe ser evangelizado. ¿Cómo
se puede lograr esto?
La estrategia del Salvador consistió en elegir a doce hombres,
adoctrinarlos con los principios de Su reino y enviarlos como heraldos
inflamados. Si tan sólo encontraba doce hombres que le amaran de todo
corazón, que no temieran nada excepto el pecado, y que lo obedecieran
incondicionalmente, haría que el mundo quedara de pies para arriba.
Su primer paso fue pasar una noche en oración en un monte. Imagínese
al santo Hijo de Dios, postrado en tierra, buscando la voluntad de su
Padre. Lo más probable es que el principal tema de sus oraciones fuera la
elección de sus discípulos. Siempre dependía de Dios para que lo guiara, e
hizo que su elección se basara en una oración fervorosa y prolongada.
Esto nos muestra la prioridad que Él le daba a la oración. A la vez, es una
reprensión a nuestra falta de oración, nosotros que rara vez (si es que lo
hacemos en algún momento) pasamos una noche entera en oración.
Al siguiente día salió al encuentro de sus seguidores y señaló a doce, a
quienes conocemos hoy día como apóstoles. Su elección fue remarcable
en varios aspectos: el número seleccionado; su edad; sus calificaciones
generales; y la inclusión de un traidor. En primer lugar, en cuanto al
número elegido, no fueron 12.000, ni 1.200, ni siquiera
120. Sólo 12. ¿Por qué un equipo tan pequeño? Por la siguiente razón: El
discipulado únicamente puede ser implementado efectivamente con un
grupo pequeño. Además, el número debía ser tan pequeño que cualquier
éxito fuere atribuido únicamente al Señor.
Los discípulos probablemente tenían entre veinte y treinta años en ese
momento. El Señor mismo tenía aproximadamente treinta, y
normalmente un maestro era mayor que sus alumnos. Además, el Señor
sabía que los jóvenes tenían mayores oportunidades de ser moldeados,
transformados y estimulados.
Las calificaciones de los discípulos no eran impresionantes. Eran
hombres comunes y corrientes, caseros y carentes de educación pro-
veniente de instituciones elevadas. Ninguno tenía credenciales teológicas.
Ninguno era acaudalado. Robert Coleman los describe como "un grupo
harapiento de almas según el estándar de cualquier cultura...
representando un promedio de lo que era la sociedad en aquel entonces".
Podemos decir sobre ellos, así como de cualquier otro, que la única cosa
maravillosa en sus vidas era su conexión con Jesús.
Existe un misterio en relación a la elección de Judas Iscariote.
Ciertamente el Señor omnisciente sabía que Judas lo traicionaría, y sin
embargo lo eligió. Personalmente pienso que es mejor dejar ese misterio
así como está.
Inmediatamente los discípulos reciben un entrenamiento sobre la
marcha. Observan al Señor y lo escuchan cuando El enseña a la
multitud, sana a los enfermos y expulsa a los espíritus inmundos. No
pueden evitar quedar impresionados al ver a la gente recuperarse luego
del toque del Maestro. Aprenden que las personas se dan cuenta cuando
el poder de Dios fluye a través de un hombre.
El mensaje del Salvador suena como una repetición parcial del Sermón
del Monte en Mateo 5 al 7. Pero no es el mismo. Este mensaje es dado en
un lugar plano (v.17), no sobre un monte. Las bienaventuranzas son
diferentes. En Mateo los bienaventurados son los
Es un entrenamiento radical: Parte 1
pobres en espíritu y aquellos que tienen hambre y sed de justicia. En
Lucas son aquellos pobres y hambrientos físicamente. Este sermón, se
dirigió principalmente a los discípulos (Le. 6:20), e incluye cuatro ayes:
En Mateo no hay ni uno solo.
En primer lugar, nuestro Señor le dice a sus apóstoles que deben ir
como si fueran pobres. Sabemos que se refiere a la pobreza literal y no a
la pobreza de espíritu debido al "ay" contrastante en el versículo 24; "¡Ay
de vosotros, ricos!". No dice allí ricos en espíritu; eso no tendría sentido.
Se refiere a la carencia de bienes o riquezas. ¿Pero acaso es una
bendición ser pobres?
Existen personas en todo el mundo que están esclavizadas a una
pobreza devastadora, y para ellos es una maldición más que una
bendición. ¿En qué sentido los discípulos eran bendecidos al ser pobres?
La respuesta se encuentra al final del versículo 22: "...por causa del Hijo
del Hombre ". En vez de amasar fortunas personales para sí mismos, los
Doce debían empobrecerse para que otros fueran enriquecidos
espiritualmente.
Cuando pensamos en estas cosas vemos que sólo era apropiado que los
discípulos fueran pobres. Ellos representaban a Aquel que había nacido
en una pobre familia judía, del cual nunca se dio testimonio que llevara
dinero, el cual no tenía donde reclinar su cabeza. Eran representantes de
Aquel que había sido rico, pero que voluntariamente se había
empobrecido para que nosotros fuéramos enriquecidos. Eran
representantes de "aquella vida perfecta que vivió en este mundo... la
vida de Aquel que no poseyó nada y el cual no dejó nada, excepto la
ropa que vestía " (Denney).
Habría sido una contradicción si ellos hubieran usado ropas caras, si se
hubieran hechos costosos peinados, si hubieran exhibido abultadas
billeteras, y si hubieran desfilado con joyas de gran precio. Eso hubiera
dado una impresión completamente equivocada de Aquel que no se
preocupaba por ninguna de estas cosas. E.S. Jones cuenta sobre la vez
que entró en una catedral ornamentada y vio la estatua del niño Jesús, al
cual la iglesia había cubierto con joyas de gran valor. Luego salió a la
calle y vio los rostros de los niños atormentados por el hambre.
Inmediatamente pensó, "Me pregunto si el Bambino estará disfrutando
sus joyas". Luego dijo, "Entonces decidí que si ¡o hacía, yo ya no
podría disfrutar pensar en el Bambino". Con todo, en muchas instancias
la iglesia profesante ha
B Manual del Discípulo
vestido a Jesús con un estilo de vida caro, presentándolo al mundo como
un hombre acaudalado que vivía en el lujo, en vez de presentarlo como
el Hijo de Dios, el cual vivió en la sencillez.
Si los discípulos hubieran vivido como hombres ricos, habrían atraído
innumerables seguidores cuya única motivación hubiera sido mejorar
financieramente. La gente profesará cualquier religión para obtener un
plato de arroz, pero su principal necesidad es arrepentirse ante Dios y
colocar su fe genuina en Jesucristo como Señor y Salvador.
Si los Doce se hubieran enriquecido, todo tipo de éxito habría sido
atribuido al poder del dinero en vez de al poder de Dios.
Además, se hubieran sentido tentados a embarcarse en proyectos muy
caros que no habrían sido la voluntad de Dios. La pobreza en el servicio
cristiano mantiene a los hombres en dependencia de Dios y confiados
que Él pagará todo aquello que solicita.
Sería muy improbable que los discípulos hubieran logrado lo que
lograron si no hubieran sido pobres. La riqueza hubiera sido una deuda
mientras que la pobreza obró a favor de ellos. Estos hombres pudieron
haber sido ricos pero eligieron no serlo en un mundo donde miles
morían de hambre y donde el nombre de Jesús aún no era conocido para
las multitudes.
Los discípulos no sólo debían avanzar sin riqueza; debían conocer la
bendición de estar hambrientos. ¿Acaso el hambre es una bendición? Sí,
pero sólo cuando se la padece por causa del Hijo del Hombre? Los
discípulos no tuvieron un llamamiento para ser gourmets, para probar
comidas selectas o para gustar vinos refinados. Más bien debían vivir
vidas sencillas, utilizando sus recursos al máximo para la expansión del
evangelio.
Además, su ministerio debía incluir llorar. Pero esto no se refiere al
lloro y el lamento que es pandémico en un mundo que sufre como el
nuestro. Se trata de una tristeza especial, una tristeza que es soportada
por causa del Hijo del Hombre. Ellos debían derramar lágrimas amargas
a favor de las almas que morían. Ellos debían hacer lamento por la
condición dividida de la iglesia. Debían afligirse por sus propios pecados
y limitaciones. Si ellos avanzaban llorando, llevando la preciosa semilla,
volverían con gozo, trayendo sus gavillas (ver Sal. 126:6).
"Los ganadores de almas deben ser en primer lugar llorones de almas".
Es un entrenamiento radical: Parte 1
No sólo debían pobres, tener hambre y llorar; también debían ser poco
populares a causa del Hijo del Hombre. Su asociación fiel a Jesucristo
haría que fueran odiados, excomulgados, reprendidos y calumniados.
¡Pero no se preocupen! Esto sería causa de gran gozo.
Ellos compartirían las experiencias de los profetas piadosos del
Antiguo Testamento y recibirían una recompensa segura en el cielo.
Puede que algunos pregunten, "¿Qué es lo que Jesús podría hacer con
tal ejército de tontos (pobres, hambrientos, llorones y despreciados)?" La
respuesta es: El podría poner al mundo de cabeza con gente así. ¡Y lo
hizo!
Como si anticipara la forma en que las generaciones futuras de
discípulos dejarían a un lado el estilo de vida sacrificial y de auto-
negación para adherirse a "los lujos delicados y fugaces que matan el
alma", el Señor pronunció cuatro ayes.
"¡Ay de vosotros, ricos!" Estos son los supuestos discípulos cuyo
slogan es "nada es demasiado bueno para el pueblo de Dios". Citan 1
Timoteo 6:17b, "(El) nos da todas las cosas en abundancia para que las
disfrutemos ", olvidando que disfrutar las cosas no es sinónimo de la
autoindulgencia, sino que como dice el siguiente versículo, deben hacer
lo bueno, ser ricos en buenas obras y distribuir para las necesitados.
Rehusan ver lo pecaminoso que es amontonar riquezas cuando las
mismas podrían usarse para la evangelización de los perdidos. Olvidan
que es el santo Hijo de Dios quien dijo, "¡Cuan difícilmente entrarán en
el reino de Dios los que tienen riquezas! Porque es más fácil pasar un
camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios
" (Le. 18:24b-25).
"¡Ay de vosotros, los que ahora estáis saciados!" Estos son los
supuestos discípulos que viven para satisfacer sus apetitos. El yo es el
centro y la circunferencia de sus vidas. Comen en restaurantes elegantes,
se agasajan en cruceros de placer que conducen a la nada, y se afilian a
clubes y hoteles de alto nivel. Sus vidas giran en torno a la cocina y el
comedor. El hecho de que Lázaro esté afuera padeciendo hambre no les
preocupa en absoluto.
"¡Ay de vosotros, los que ahora reís!" Su pecado no es que disfrutan
una buena broma, sino que todo en la vida parece ser una broma para
ellos. No parecen tener seriedad sobre los grandes temas del tiempo y la
eternidad, sobre las almas que mueren, sobre la humanidad que sufre, o
sobre el infierno eterno.
El Manual del Discípulo
Espiritualmente son pesos pluma. La vida para ellos es algo superficial.
Sus mentes están vacías; su hablar está vacío, y sus vidas están vacías.
"¡Ay de vosotros, cuando todos hablen bien de vosotros!" Dicen que
son discípulos de Jesús pero en realidad son esclavos de un estatus. Aman
la alabanza de los hombres más que el favor de Dios. Evitan hablar la
verdad con claridad y sin temor para evitar ofender. Estos hombres son
como camaleones, los cuales adaptan el mensaje a la audiencia. Pueden
pronunciar un doble discurso en forma simultánea. Se asemejan al
vergonzoso perfil de los falsos profetas del Antiguo Testamento.
Por lo tanto los discípulos deben hacer una elección deliberada. Por un
lado existe pobreza, hambre, lágrimas y falta de popularidad por causa del
Hijo del Hombre. Por el otro lado hay riquezas, comida abundante,
alborozo y la aprobación de los hombres. Aquellos que escogen esto
último reciben su recompensa ahora y se arrepienten más tarde. Aquellos
que eligen lo primero heredan el reino con todos los gozos implícitos en el
mismo.
CUATRO
ES UN ENTRENAMIENTO RADICAL:
Parte 2
Lucas 6:27-38
medida que los discípulos avanzan en la batalla, es imperativo que
tengan armas adecuadas, por lo cual el Señor les revela un arma secreta
del arsenal de Dios. Es el amor. La suya es una revolución de amor, no de
violencia, sino de bondad.
Este amor es diferente a cualquier otro que el mundo conozca. Es
sobrenatural, no proviene de este mundo. No se trata de un mero afecto
humano, el cual los no creyentes pueden ejercer. Es algo que únicamente
los que tienen una vida divina pueden exhibir. Incluso los creyentes no lo
pueden mostrar por su propia fuerza. Sólo puede manifestarse por el
poder del Espíritu Santo que mora en nosotros.
Este amor tiene que ver más con la voluntad que con las emociones,
aunque las emociones evidentemente están involucradas. No es algo que
se contrae, como en el caso de un resfrío, sino que es algo que se cultiva
al sentarse a los pies de Jesús. No viene de Hollywood, sino del cielo.
Caso contrario a la lujuria, la cual no puede esperar para obtener algo, el
amor no puede esperar para dar algo.
A los incrédulos este tipo de amor los toma completamente con la
guardia baja. Quedan desconcertados. Ellos saben cómo responder al
afecto humano y ciertamente saben cómo reaccionar frente a la hostilidad.
Pero cuando su falta de cortesía es respondida con amabilidad no saben
qué pensar, decir o hacer.
Ese precisamente es el punto. Los discípulos nunca impactarán al
mundo si no tienen un nivel más elevado que el de la carne y la sangre.
Deben impactar a los hombres y a las mujeres con una gran explosión de
amor.
En los versículos 27 al 31 el Salvador nos dice cómo el amor trata a los
demás. Por ejemplo, es un amor que alcanza a los enemigos y no solo a
los amigos. Evidentemente eso no es natural. Amar a los enemigos va
totalmente en contra de la naturaleza humana. O devolver odio con actos
de bondad. O pedirle a Dios que bendiga a aquellos que nos maldicen. U
orar por aquellos que nos maltratan. Pero así fue como vivió nuestro
Maestro. Por consiguiente, como siervos suyos, ¿no deberíamos hacer lo
mismo? ¿Podemos creer que cuando los cristianos aman a sus enemigos
y oran por quienes los persiguen se logra un gran impacto sobre e'los?
Permítanme que les cuente una historia. Mitsuo Fuchida fue el piloto
japonés que dirigió el ataque sobre Pearl Harbor en Diciembre de 1941.
Él fue quien emitió por su radio a Tokyo, "Tora, Tora, Tora," anunciando
el éxito total de su misión. Estaba intoxicado con la victoria, hasta que
las olas de la guerra finalmente se volvieron en su contra. A la larga su
país tuvo que rendirse.
Una vez que sufrió la derrota, Fuchida determinó que los vencedores
debían ser juzgados por crímenes de guerra delante de un tribunal
internacional. Para recoger evidencia, entrevistó japoneses que fueron
prisioneros de guerra en los Estados Unido$. En lugar de escuchar de
ciertas atrocidades, en repetidas ocasiones escuchó de una mujer
cristiana que visitaba los campos de prisioneros mostrándoles su bondad
y dándoles un libro cristiano llamado el Nuevo Testamento. Cuando
ellos le preguntaban por qué era tan buena con los prisioneros enemigos
les decía que sus padres habían sido misioneros en las Filipinas y que
habían sido ejecutados por los japoneses, pero que antes de morir habían
hecho una cierta oración. Fue debido a aquella oración que se decidió a
amar y cuidar a los prisioneros japoneses en necesidad.
Mitsuo Fuchida no pudo quitar de su mente la historia de esa oración.
Le perturbaba continuamente. Encontró una copia del Nuevo Testamente
y comenzó a leerla. Cuando llegó a Lucas 23:34,
Es un entrenamiento radical: Parte 2
se dio cuenta inmediatamente que había descubierto la oración: "Padre,
perdónalos, porque no saben lo que hacen ". "A partir de ese momento
ya no pensó en la mujer estadounidense ni en los prisioneros de guerra
japoneses, sino en sí mismo como un obstinado enemigo de Cristo, al cual
Dios había preparado para perdonar en respuesta a la oración del Salvador
crucificado. En ese momento buscó y encontró el perdón y la vida eterna
por la fe en Cristo ".
Mitsuo Fuchida pasó el resto de su vida recorriendo el mundo y
predicando sobre las inmensurables riquezas de Cristo. 4
El amor no busca la venganza ni devolver mal
por mal. En vez de eso pone la otra mejilla. "Al
poner la otra mejilla desarmas a tu enemigo. Él
te golpea en la mejilla y tú, por tu audacia
moral, lo golpeas en su corazón al poner la otra
mejilla. Su enemistad se disuelve. Tu enemigo
se va. Te deshaces de tu enemigo al deshacerte
de su enemistad "El mundo está a los pies de
aquel Hombre que tuvo el poder para
responder con violencia pero que a la vez tuvo
el poder para no hacerlo. Eso es poder, el poder
máximo" (E. Stanley Jones).
El amor se apega tan poco a las posesiones materiales que con gusto da
más de lo que se le pide. La razón de por qué es muy difícil seguir este
ejemplo es que poseemos demasiado y nuestras posesiones nos poseen.
El amor se manifiesta dando.
El amor siempre da, perdona, sobrevive,
Siempre está en pie con sus manos abiertas.
Y al vivir da,
Porque esta es la prerrogativa del amor
Dar, dar y dar.
Los discípulos deben saber desde el vamos que su ministerio será un
ministerio de dar. La pregunta no debe ser, "¿Qué obtendré a cambio?",
sino "¿Cómo puedo dar más y más?" No deben esperar estar del lado que
recibe, sino del lado que da. Constantemente verán casos genuinos de
necesidad, y a pesar de que ellos mismos son pobres, podrán contribuir.
El único momento en el cual no deberían dar es cuando podrían dañar a
una persona, ya sea por subsidiar la pereza o por financiar un hábito
perverso. Si es que vamos a fallar en este sentido, es preferible fallar por
ejercer demasiada gracia.
La regla básica es que los seguidores de Cristo deberían tratar a los
demás como quisieran ser tratados. Esto significa que deberían ser
corteses, generosos, pacientes, no egoístas, imparciales, perdonadores,
serviciales, la lista es interminable.
Pero Jesús continúa y enfatiza que nuestro comportamientos debe ser
superior a la de las personas no regeneradas (vv. 32-35). No es suficiente
con amar a nuestros familiares y amigos. Incluso los gánsteres hacen
eso. No es suficiente mostrarle bondad a aquellos que nos tratan con
amabilidad. Los asesinos y adúlteros son capaces de hacer lo mismo. No
es suficiente prestar con la esperanza de recibir algo a cambio. La
compañía local de préstamos hace lo mismo. Debemos ir más allá de lo
que es meramente humano y alcanzar lo que manifiesta la vida divina si
es que queremos impactar al mundo. Podemos hacer esto amando
aquello que no merece ser amado, lo perverso, lo ingrato, haciéndole el
bien a quienes no lo merecen, y prestando sin esperanza de recibir algo a
cambio. Dios recompensará ese tipo de discipulado, y seremos los hijos
del Altísimo. Esta no es la forma en que nos convertimos en hijos del
Altísimo. La única forma de lograr eso es arrepintiéndonos delante de
Dios y colocando la fe en el Señor Jesucristo. Pero así es como
mostramos al mundo que somos los hijos de Dios. Demostramos los
rasgos familiares siendo amables con los ingratos y los perversos.
En el servicio al Señor, los Doce encontraron todo tipo de necesidades
humanas (enfermos, ciegos, sordos, ancianos, descarriados, locos,
endemoniados, solitarios, pobres y sin hogar). Hubo momentos en los
cuales se sintieron tentados a ser impacientes, en los cuales estuvieron
físicamente cansados y emocionalmente exhaustos, y en los que sintieron
ganas de reprender a las personas desafortunadas. Jesús les recordó que
debían ser misericordiosos así como su Padre celestial.
"No juzguéis, y no seréis juzgados". Muchas personas ignoran el resto
de la Biblia pero conocen este versículo y lo usan como un palo para
silenciar cualquier crítica o corrección. Si estudiaran el resto de la Biblia,
sabrían que existen momentos en los que debemos juzgar, así como
momentos en los que no debemos hacerlo.
Por ejemplo, debemos juzgar a los maestros y a su doctrina en
base a la Palabra (1 Co. 14:29). Debemos juzgar si otros son verda
deros cristianos; de lo contrario no podríamos obedecer la prohibi
Es un entrenamiento radical: Parte 2
ción de unirnos en yugo desigual (2 Co. 6:14). Debemos juzgar los
desacuerdos entre los creyentes (1 Co. 6:1-6). Debemos juzgar el pecado
en nuestras propias vidas (1 Co. 11:31). La iglesia local debe juzgar las
formas extremas de pecado (1 Co. 5:12). La iglesia local debe juzgar si
los hombres están calificados o no para ser ancianos y diáconos (1 Ti.
3:1-13).
Pero existen otras áreas en las cuales no debemos juzgar. No debemos
juzgar las intenciones de otras personas porque sólo Dios conoce lo que
está en sus mentes. No debemos juzgar el servicio de los siervos del
Señor (1 Co. 4:5). Tan sólo existe Uno que sabe si estamos edificando
con oro, plata, piedras preciosas, o con madera, heno, y hojarasca (1 Co.
3:12). No debemos juzgar a aquellos que están en desacuerdo con
nosotros en cosas que son moralmente indiferentes o no esenciales (Ro.
14:3-4,13). Finalmente, no debemos juzgar según las apariencias (Jn.
7:24), o ser parciales con las personas (Stg. 2:1-4).
"No condenéis, y no seréis condenados ". La gente tendría una
perspectiva errónea de nuestro Salvador si como discípulos estuviéramos
permanentemente condenando a otros. Jesús no vino a condenar sino a
salvar. Sus seguidores no deberían ser demasiado críticos, castradores o
cazadores de errores. Es cierto que debemos contender fervientemente
por la fe, pero eso no implica necesariamente que tengamos un
ministerio constantemente negativo. Aquellos que permanentemente
condenan a otros atraen a personas como ellos mismos, y dicha
congregación estará condenada inevitablemente a padecer divisiones.
"Perdonad, y seréis perdonados ". Se trata del perdón paternal, el cual
debe diferenciarse del perdón judicial. Cuando un pecador confía en el
Salvador, recibe el perdón judicial, es decir, Dios el Juez lo libera de
pagar la penalidad de sus pecados. Pero cuando un cristiano peca,
necesita el perdón paternal, el cual recibe cuando confiesa su pecado (1
Jn. 1:9). Este perdón es condicional. Dios no garantiza el perdón que
restaura la comunión familiar si el creyente se rehusa a perdonar a un
hermano arrepentido. A cada hijo de Dios se le han perdonado millones.
Debería estar dispuesto a perdonar unos pocos centavos (Mt. 18:23-35).
Una lección que los discípulos deberían aprender lo antes posible es
que nunca darán más que el Señor. Si realmente quieren ser generosos,
Dios se encargará que nunca carezcan los medios como para hacerlo. Si
ellos comparten una canasta, Dios les dará otra canasta, y la canasta de
Dios es más grande. Note la diferencia que existe aquí con la práctica
común de usar el ministerio como un medio de seguridad financiera. La
Escritura no dice "Obtengan todo lo que puedan ", sino "Den todo lo que
puedan".
Cuando todo lo demás falla, el amor es lo que triunfa. En una de las
fábulas de Esopo, el sol entró en una competición con el viento para ver
cuál sería capaz de hacer que un hombre se quitara su capa. El viento
sopló con fuerza, y cuánto más fuerte soplaba más el hombre aferraba su
capa alrededor de sí. Ahora, cuando el sol brilló sobre él, dejó de temblar
y se quitó su capa. El calor había ganado.
Un niño estaba jugando en una cueva que tenía un destacado eco. Él
gritaba "Te odio" y el eco respondía "Te odio". Cuanto más alto gritaba
más fuerte resonaba el eco de sus palabras. Entonces fue corriendo hasta
su madre y le explicó "Hay un niño en el vecindario que me odia". La
madre sabiamente le sugirió que le dijera al niño que lo amaba.
Evidentemente cada vez que gritaba "Te amo" escuchaba el bienvenido
eco "Te amo".
El mundo está desesperado por obtener un poco de amor. Cristo llama a
sus discípulos a que salgan con el amor que Dios ha derramado en sus
corazones.
CINCO
ES UN ENTRENAMIENTO RADICAL:
Parte 3
Lucas 6:39-49
l ministerio de los discípulos cristianos es un ministerio de carácter. Su
integridad espiritual y moral es su más grande valor. Lo que son es mucho
más importante que cualquier cosa que jamás hagan o digan. El desarrollo
de un carácter cristiano firme es lo que vale.
En realidad hay únicamente unas pocas exhortaciones en el Nuevo
Testamento para ser ganadores de almas, pero hay cientos de
exhortaciones para tener una vida de santidad. Cuando Jesús dijo, "Venid
en pos de mí y os haré pescadores de hombres ", dejó ver que el
desarrollo de una vida semejante a Cristo era un prerrequisito para ser
efectivos ganadores de almas. Permítame darle algunos ejemplos sobre
cómo funciona esto. Un marinero no convertido estaba impresionado por
el comportamiento de un compañero cristiano. El cristiano era
equilibrado, humilde y honesto. De hecho podía mantener una
conversación sin decir groserías. Cierta noche Dick le dijo a su amigo,
"Bert, tú eres diferente. Tienes algo que yo no tengo. No sé lo qué es pero
lo quiero ". Fue fácil entonces para Bert guiar a Dick al Señor aquella
noche.
Hubo un cierto estudiante universitario quien debido a su excesivo
alcoholismo perdió a todos sus amigos. De hecho, su compañero de
habitación le ordenó que se fuera. Nadie lo quería. Finalmente un
creyente fervoroso escuchó hablar de él y lo invitó a compartir su
habitación. El alcohólico era muy desagradable, pero el buen samaritano
le preparaba la comida y le lavaba la ropa. A menudo tenía que limpiar
sus vómitos, bañarlo y ponerlo en la cama. A la larga eso impactó al
alcohólico.
Un día éste le gritó lleno de ira, "¡Escúchame! ¿Por qué estás
haciendo esto? ¿Qué estás buscando?" El cristiano le respondió
con calma, "Estoy buscando tu alma ". De esa forma logró que
se entregara. Tenemos la historia de Sir Henry M. Stanley, quien
fue a África buscando a David Livingstone, el misionero
explorador. Más adelante Stanley escribió:
Fui a África siendo un prejuicioso de la religión y el peor infiel de Londres. Para un reportero como yo,
que debía tratar con las guerras, las reuniones masivas, y las reuniones políticas, los asuntos sen-
timentales estaban lejos de mi alcance. Pero tuve un largo tiempo para reflexionar. Allí estaba yo fuera de
toda mundanalidad. Vi a este hombre solitario (Livingstone) y me pregunté, "¿Por qué se detiene en un
lugar como este? ¿Qué es lo que lo inspira?" Meses después que nos conocimos, comencé a escuchar
sus palabras que decían, "Deja todo y sigúeme". Poco a poco, al ver su piedad, su gentileza, su celo, su
fervor y con qué mansedumbre llevaba a cabo su emprendim iento, me convertí a Cristo a través de él,
pese a que él nunca intentó en forma alguna lograr que me convirtiera.
El mundo exterior nos lee más a nosotros de lo que lee la Biblia. Los
hombres dicen, al igual que Edgar Guest, "Prefiero ver un sermón antes
que escuchar uno". Y a menudo los obligamos a decir, "Lo que eres
habla tan alto que no puedo escuchar lo que dices". Hubo un cierto
predicador cuya congregación deseaba que nunca dejara el pulpito. Pero
cuando no estaba en ese lugar, la congregación deseaba que nunca
volviera a ocuparlo. Era un gran predicador, pero su vida no era
coherente con su prédica. Cada uno de nosotros es o una Biblia o una
calumnia.
Es un entrenamiento radical: Parte 3
Un poeta nos recuerda:
Tú escribes un evangelio, un capítulo cada día, Con las cosas que haces, y con las cosas que dices,
Los hombres leen lo que escribes, ya sea verdadero o impío, ¡Dime! ¿Cuál es el evangelio que
escribes?
Cuando a un cierto hombre se le preguntó cuál era su evangelio
favorito, respondió, "El evangelio según mi madre". En un tono similar,
John Wesley dijo que aprendió más sobre el cristianismo de su madre
que de todos los teólogos de Europa.
Un famoso ministro tenía un hermano que era doctor en medicina. Una
señora llegó cierto día a la puerta del ministro pero no estaba segura cuál
de los hermanos vivía allí. Al llegar a la puerta preguntó, "Discúlpeme,
¿usted es el doctor que predica o el doctor que ejerce?" La pregunta le
tomó por sorpresa y se decidió a practicar en mejor forma las verdades
que enseñaba.
Hace años escribí lo siguiente en la tapa de mi Biblia:
Si la única perspectiva del Señor Jesús Fuera lo que la gente ve de Él en ti, Mac Donald, ¿Qué es lo
que verían?
Es saludable que recordemos que somos la única perspectiva del
Salvador que muchas personas verán jamás.
En Lucas 6:39-49, nuestro Señor habla del carácter de sus discípulos y
de la importancia del mismo. En primer lugar, señala que existen ciertos
límites en cuanto a qué tanto podemos ayudar a otros. Los ciegos no
pueden dirigir a los ciegos. Si tenemos algún punto ciego en nuestra vida
(algún hábito sin conquistar, algún mandamiento que no hayamos
obedecido, alguna debilidad del carácter) no podemos enseñarle a otros
cómo vencer. Si intentamos hacerlo probablemente dirán, "médico,
cúrate a ti mismo".
Un maestro puede conducir a su discípulo hasta el punto en el cual él
mismo ha llegado, pero no puede esperar que el discípulo avance más
allá de eso. La meta del discipulado es que el alumno llegue a ser como
su maestro.
B Manual del Discípulo
Jesús utilizó la ilustración de la viga y la paja para enfatizar este punto.
Imaginemos a un hombre que está caminando y repentinamente una
ráfaga de viento hace que una paja se introduzca en su ojo. Se frota y
frota, pero cuanto más lo hace peor le queda el ojo. Los amigos le
rodean con todo tipo de remedios pero nada parece ayudarlo. Entonces
aparezco yo que tengo un poste telefónico atascado en mi ojo y ofrezco
ayudarlo. ¿Qué sucede? El me mirará con su ojo irritado y me dirá, "¿No
te parece que primero deberías sacar el poste de tu propio ojo?"
Por supuesto, no puedo ayudar a alguien que esté sufriendo un
problema moral o espiritual si yo tengo el mismo problema, y espe-
cialmente si lo padezco en un grado exagerado. Lo mejor que puedo
hacer es restaurar mi propia vida antes de intentar ayudar a otros.
Para enfatizar que el propio hombre es el mensaje, Jesús usó las
ilustraciones de árboles buenos y malos, hombres buenos y malos,
constructores sabios y necios. Los buenos árboles dan buen fruto. Los
árboles que no están en una condición saludable producen enfermedades
y frutos decadentes. El árbol se conoce por sus frutos. Los espinos no
pueden producir higos ni de las zarzas crecen uvas.
Lo mismo sucede con los hombres. Un buen hombre ministra palabras
de edificación, consuelo y estímulo para otros. Su vida es una bendición
para aquellos que le rodean. Un hombre perverso habla en una forma
que desprestigia, destruye y vacía. La calidad de ministerio de una
persona es determinada por lo que él es en su interior. La conversación
es un barómetro de su carácter.
Cuando el Señor Jesús llega al final de su sermón en el monte, es
consciente de su naturaleza radical y revolucionaria, por lo tanto anticipa
la tentación por parte de sus discípulos de escucharla pero no
obedecerla. Ellos lo llamarán "Señor, Señor" pero no harán lo que Él
dice. Por lo tanto muestra la diferencia entre un discípulo sabio y uno
necio. El hombre sabio escucha Sus palabras y las obedece. La vida de
este hombre se edifica sobre un fundamento sólido. Cuando las
tormentas vienen a su vida, lo cual ciertamente sucederá, permanecerá
firme. Su vida fue construida sobre los principios sólidos del
discipulado cristiano que el Señor Jesús enseñó.
El hombre necio es aquel que escucha pero no obedece. Depende
de su propia sabiduría y sentido común. Piensa que el programa del
Salvador nunca se podrá implementar en un mundo como el nues
Es un entrenamiento radical: Parte 3
tro. Por lo tanto edifica su vida en las arenas movedizas de la sabiduría
mundana. Cuando vienen las tormentas, la vida que ha construido es
llevada por la corriente. Es posible que su alma se salve pero su vida se
pierde. De todos sus años perdidos no le queda nada. Y es algo terrible
haber desperdiciado la vida.
SEIS
UN FUTURO SEGURO
MATEO 6:19-34
l Señor Jesús tiene un programa de seguridad para aquellos que son
Sus discípulos. A primer golpe de vista este programa parecería violar
todo lo que se nos ha enseñado sobre la seguridad, la prudencia, y el
sentido común. Pero el hecho es que el plan del Señor es 100% por
seguro, mientras que todos los planes del hombre están llenos de riesgos e
inseguridad.
En primer lugar prohibe amontonar riquezas en la tierra. Sus
declaraciones van en contra de la sabiduría comúnmente aceptada que
conduce a ahorrar para tiempos de necesidad. Siempre se nos ha dicho
que "Las abejas sabias ahorran la miel y los hombres sabios ahorran el
dinero". Nos han lavado el cerebro haciéndonos creer que debemos tener
una independencia económica en los últimos años de nuestra vida.
Pensamos que si tan sólo tuviéramos suficiente dinero, podríamos
enfrentar el futuro sin temores. Sentimos que las riquezas materiales nos
brindan seguridad.
Alguien podría objetar que si viviera por fe tendría un ataque de
nervios. Pero no es así, dice Jesús. Son las riquezas en esta tierra que
pueden causarnos no sólo uno, sino varios ataques de nervios: "Polilla
'orín' ladrones". En los tiempos bíblicos la riqueza se medía por la ropa y
las monedas. La ropa estaba expuesta al ataque
0 Manual del Discípulo
de las polillas. El dinero estaba expuesto a la corrosión. Y ambas
cosas sufrían el constante peligro de ser robadas. La manera de
tener una verdadera seguridad es almacenando tesoros en el cielo.
En vez de pasar nuestras vidas acumulando riquezas perecederas para
un futuro incierto, deberíamos dedicar nuestros mejores talentos para
invertir para la eternidad. Por supuesto, logramos esto cuando hacemos
que nuestro dinero sirva al Señor, sirviéndole a Él fielmente e
incansablemente, y viviendo a favor de las personas en vez de a favor de
las cosas.
Antes de seguir adelante, debemos enfatizar que este pasaje no se
refiere a la provisión de las necesidades corrientes. Debemos trabajar
duro para nuestras necesidades habituales y las necesidades de nuestra
familia. Pero una vez que se satisfacen, debemos invertir todo lo demás
en los tesoros celestiales y confiar en Dios para el futuro. Si lo hacemos,
nuestros tesoros nunca sufrirán debido a la polilla, el orín, o los
ladrones.
Es innegable que el lugar donde está nuestro tesoro determina el lugar
de nuestro corazón. En otras palabras, o nuestros intereses, afectos y
ambiciones están en un banco o en el cielo. Nuestro corazón valora
aquellas cosas por las cuales vivimos. Esto tiene que ver con lo que es
central en nuestra vida. Si procuramos apilar riquezas sobre la tierra,
entonces eso nos consumirá interiormente.
¡Y por favor no nos equivoquemos aquí! No podemos vivir para las
riquezas terrenales y para los tesoros celestiales al mismo tiempo. Jesús
enseñó esto con la ilustración del ojo humano. El ojo es la lámpara del
cuerpo. Es a través del ojo que la luz entra en el cuerpo y guía a la
persona. Si el ojo está en la luz, es decir que es saludable, entonces la
persona ve claramente hacia dónde ir. Si el ojo es malvado, es decir que
está enfermo, el camino por delante es borroso e incierto.
El significado espiritual es el siguiente: El ojo que está en luz representa
la detenu i nación de vivir por los tesoros celestiales únicamente. La
persona que almacena sus tesoros en el cielo nunca carecerá la guía de
Dios. El ojo en tinieblas representa el deseo de vivir para ambos
mundos, de tener tesoros en ambos lugares. La persona que tiene una
doble motivación experimentará una oscuridad espiritual. Carecerá una
clara dirección de parte de Dios. De
Un futuro seguro
hecho, su oscuridad será mayor que la de la persona que nunca tuvo luz
sobre este tema. Es mejor no haber conocido la enseñanza del Salvador
de amontonar tesoros en el cielo que haberla conocido y rechazado. "La
luz rechazada es la luz negada". "Y al que no tiene, aun lo que tiene le
será quitado " (Mt. 25:29b).
Es imposible servir a dos maestros sin preferir uno sobre otro, sin
dividir la lealtad personal. Inevitablemente surgirán situaciones en las
cuales los intereses de los dos maestros entren en conflicto. Entonces se
debe tomar una decisión. Si vivimos para el dinero no podemos vivir
para Dios. Debemos elegir entre los tesoros en la tierra o los tesoros del
cielo.
Nuestro Señor da seis razones por las cuales no deberíamos pre-
ocuparnos por las necesidades futuras, en lo que se refiere a las
necesidades de la vida.
En primer lugar porque refleja una mala evaluación de lo que es
realmente importante. No deberíamos vivir para comer, beber y ves-
tirnos, como si fueran las cosas que realmente importan en la vida. Dios
nos ha colocado aquí con una misión mayor que la de comer, beber o
modelar ropa.
En segundo lugar, si estamos ansiosos sobre posibles crisis futuras
implica que dudamos del cuidado de nuestro Padre a favor nuestro.
Jesús nos sugirió que aprendiéramos una lección de las aves en este
sentido. Él dijo que ellas no siembran ni siegan. Eso no significa que
nosotros no deberíamos hacerlo. Ellas no pueden plantar o cosechar,
nosotros sí podemos. Ellas procuran su comida diaria y no se preocupan
sobre el futuro. Los gorriones no padecen úlceras debido a su
preocupación, ni tampoco corren hacia los siquiatras por problemas de
estrés. Viven un día a la vez y su futuro está en las manos de su Creador.
Ningún nido tiene un granero o un silo junto al mismo. Durante siglos la
población de aves se las ha ingeniado para sobrevivir sin preocuparse
por el futuro nebuloso e incierto . ¡Si Dios cuida Sus aves, cuánto más
cuidará de nosotros!
Una tercera razón por la que se prohibe que nos preocupemos es
debido a que es fútil. Jesús preguntó, "¿Quién de vosotros podrá, por
mucho que se afane, añadir a su estatura un codo?"
En otras palabras, "¿Quién puede crecer dieciocho pulgadas por
preocuparse?" O la pregunta del Salvador podría leerse así,
"¿Quién de ustedes por estar ansioso puede agregar un codo a la
duración de su vida? " (NASB) Aquí la vida se contempla como un viaje que tiene tantos kilómetros, y la pregunta
es, "¿Quién puede agregarle dieciocho pulgadas al mismo por preocuparse sobre su futuro?" Es fútil intentarlo. En
realidad la preocupación acorta la vida en vez de alargarla. Si tan sólo pudiéramos detenernos y pensar nos
daríamos cuenta que es prácticamente imposible proveer seguridad para nuestro futuro. Esto se debe a que no
sabemos cuánto viviremos. No sabemos cuánto valdrá el dólar en el futuro. No sabemos qué gastos enfrentaremos.
Existen demasiadas incertidumbres como para planificar para tiempos de necesidad. Luego el Señor habla de las
flores para mostrarnos que la preocupación sobre la ropa muestra nuestra falta de fe en Dios. Al hablar sobre las
flores, el Señor pensaba en las anémonas salvajes que crecen en abundancia en las colinas de Israel. El Señor
diseñó estas flores con un cuidado exquisito. Vertió sobre ellas una belleza inefable. Incluso Salomón no logró
vestirse con tanta elegancia. Sin embargo esas flores que son como una alfombra en el paisaje colorido de la
actualidad, serán cortadas el día.de mañana y arrojadas a un horno de manera que puedan proveer calor para
hornear el pan delgado del Medio Oriente. Por eso, si Dios viste con tanta belleza las flores salvajes ¿cuánto más
proveerá ropa adecuada para Su pueblo?
John Stott dijo,
El preocuparnos de las cosas materiales de tal forma que distraiga nuestra atención, absorba nuestra
energía, y nos llene de ansiedad es incompatible tanto con la fe cristiana como con el sentido común.
Además refleja falta de fe en nuestro Padre celestial, y francamente es algo tonto.
La quinta razón por la que no deberíamos tener ansiedad por la
comida, la bebida y la ropa es que son las cosas por las que viven los
paganos, y Dios no quiere que seamos como ellos. Los paganos ponen el
cuerpo en primer lugar. Viven para agasajarlo. Son en esencia
mundanos, terrenales y carnales. Ai no tener la vida divina, no podemos
esperar que vivan más allá del nivel de la carne y la sangre. Pero los
creyentes deberían ser diferentes. Deberían dar lo mejor de sus vidas a
aquello que es eterno.
Un lutupo seguro
La última razón por la que la preocupación es innecesaria es, "Su Padre celestial sabe de qué
cosas tiene necesidad". El simple hecho que Él sepa es la garantía que está
dispuesto y puede cuidar de nosotros. Nuestro futuro no podría estar en
mejores manos. Ahora, el Señor Jesús está dispuesto a tener un pacto con
todos aquellos que somos sus discípulos. Él sabe que si nosotros tuviéra-
mos que proveer para nuestro futuro, estaríamos demasiado ocupados
acumulando riqueza y no tendríamos tiempo para nuestra principal tarea,
es decir, para servirle a Él. Daríamos lo mejor de nuestras vidas para
almacenar dinero en vez de vivir con la perspectiva de los valores eternos.
Él nos dice de hecho, "Pongan mis intereses en primer lugar. Trabajen
duro para suplir sus necesidades actuales y las necesidades de su familia.
Todo lo que sea más que eso inviértanlo en Mi obra. Y prometo cuidar de
su futuro. Si buscan primeramente el reino de Dios y Su justicia nunca
carecerán lo que necesitan en la vida".
En resumen, nuestro Señor prohibe que pasemos nuestras vidas
preocupándonos por el futuro y tratando de almacenar para días de
necesidad. Nuestra responsabilidad es vivir para Él hoy y dejar que el
futuro se preocupe por sí mismo.
Si nos enfocamos en la obra del hoy estaremos lo suficientemente
ocupados. Alguien ha dicho que si alguien vive con la perspectiva de los
tiempos de necesidad, Dios se asegurará de que le vengan. Y Cameron
Thompson dijo, "Dios derrama sus bendiciones más finas sobre aquellos
que se preocupan que nada se les pegue a sus manos. Aquellos que
evalúan los tiempos de necesidad por sobre la agonía actual del mundo no
recibirán bendiciones de Dios".
SIETE
ÉL DIJO,
RENUNCIEN A TODO"
LUCAS 14:25-35
Éstos deben ser los párrafos menos populares de la Biblia:
Y grandes multitudes iban con él; y volviéndose, les dijo: "Si alguno
viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y
hermanos, y hermanas, y aun también su propia vida, no puede ser mi
discípulo. Y el que no lleva su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi
discípulo. Porque ¿quién de vosotros, queriendo edificar una torre, no se
sienta primero y calcula los gastos, a ver si tiene lo que necesita para
acabarla? No sea que después que haya puesto el cimiento, y no pueda
acabarla, todos los que lo vean comiencen a hacer burla de él, diciendo:
Este hombre comenzó a edificar, y no pudo acabar. ¿O qué rey, al
marchar a ¡a guerra contra otro rey, no se sienta primero y considera si
puede hacer frente con diez mil al que viene contra él con veinte mil? Y si
no puede, cuando el otro está todavía lejos, le envía una embajada y le
pide condiciones de paz. Así pues, cualquiera de vosotros que no renun-
cia a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo. Buena es la sal; mas
si la sal se hiciere insípida, con qué se sazonará? Ni para la tierra
ñipara el muladar es útil; la arrojan fuera. El que tiene oídos para oír,
oiga ".
Versículo 25: "Ygrandes multitudes iban con él; y volviéndose, les
dijo... " El Señor le estaba hablando a la multitud, compuesta tanto de
salvos como de no salvos. Allí dio una justa presentación de su mensaje,
incluso a los no convertidos. No colocó sus mejores frutillas en la parte
más visible de la bandeja. Note el proceso de filtrado de Cristo. "Primero
advierte, luego selecciona" (G. Campbell Morgan). "Él nunca escondió
Sus cicatrices para hacer discípulos". El capítulo anterior trató la temática
del evangelio; este trata con el servicio. Él quiere discípulos, no
decisiones; quiere soldados reales, no de chocolate; quiere calidad, no
cantidad. Recuerde que el ejército de Gedeón fue reducido de 32.000
personas a 300.
Versículo 26: "Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y
madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aun también su
propia vida, no puede ser mi discípulo ". El pasaje paralelo de Mateo
10:37 dice, "El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de
rrí; el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí". La
expresión "más que a mí" muestra que Jesús usaba un comparativo. Por
lo tanto, colocar a Jesús en el primer lugar de nuestras vidas significa
odiar las demás cosas en comparación. Significa que Cristo debe estar en
primer lugar. Todo otro amor debe ser como odio en comparación.
Dios dijo, "A Jacob amé, mas a Esaú aborrecí" (Ro. 9:13). Su amor
preferencial por Jacob era como decir que odiaba a Esaú por
comparación. No significa que odiaba a Esaú con una animosidad
perversa, o vengadora, sino que amaba a Esaú menos que a Jacob, como
se ve a través de Su elección soberana de Jacob.
C. T. Studd temía que su novia le amara a él más de lo que amaba a
Jesús, por lo tanto escribió este poema para que ella lo repitiera cada día
de su vida:
Jesús, te amo, Tú eres para mí Más querido de lo que Charlie Jamás podría ser.
Él dijo "Renuncien a todo"
Cuando el poeta Ruskin le propuso matrimonio a una dama cristiana, ella le preguntó "¿Me amas más de lo que
amas a Jesucristo?" Él tuvo que admitir que sí. Ella dijo, "Bueno, en ese caso, no puedo casarme contigo."
Ruskin intentó nuevamente, incluso después que ella había contraído una seria enfermedad. Su respuesta aún era
la misma. Poco después ella murió. Cristo aún estaba en el primer lugar en la vida de ella.
En el versículo 26, nuestro Salvador menciona la esposa de un hombre. Existen muchos hombres piadosos que
permiten que sus esposas los dominen. Si un hombre tiene una esposa mundana, le será muy difícil llevar a la
práctica un discipulado serio. Pero si es cristiano debe reconocer que incluso su esposa deberá estar en segundo
lugar. La Sra. Spurgeon nos cuenta un relato interesante en el libro que narra la biografía de Charles Spurgeon:
Cuando Spurgeon era joven, tuvo que ir de lugar en lugar para encontrar un edificio lo suficientemente
grande para recibir a las multitudes que venían a escucharle. Tenía poco más de veinte años cuando
predicó en el Exeter Hall. El lugar estaba repleto. Él estaba comprometido y a punto de casarse con una
¡oven llamada Susan Thompson. Una noche él estaba en casa de ella, y luego se dirigieron ¡untos al
Exeter Hall para una reunión. Cuando llegaron allí, él se apresuró para salir del vehículo. Había una
enorme multitud de gente. La policía trataba de regular el fluir del tráfico pero le resultaba
extremadamente difícil. Spurgeon tuvo que abrirse camino entre la multitud para llegar al salón. Estaba
tan impresionado con la enorme cantidad de gente a la que debía predicarle el evangelio que olvidó
prácticamente todo excepto su sentido de responsabilidad. Así que se abrió camino entre la multitud para
llegar finalmente a la plataforma y dirigir la reunión.
Cuando todo había terminado recordó que había llegado al salón en compañía de alguien más, pero la
había perdido por completo entre la multitud. Trató de recordar si la había visto entre la congregac ión.
Luego recordó que no la había visto. Temió que estaba en problemas, así que después de la reunión se
dirigió muy aprisa a la casa de la Srta. Thompson. Al llegar allí le dijeron que ella no quería verlo. Ella
estaba arriba, sollozando. Se había imaginado que ella era muc ho más importante que toda la multitud. Él
insistió en verla, y finalm ente ella bajó.
El le explicó su posición: "Estoy muy apenado, pero debemos entendernos en esto. Yo en primer lugar
soy siervo de mi Maestro. Él siempre debe estar en primer lugar. Creo que viviremos muy felices si tú
estás dispuesta a tomar el segundo lugar, pero siempre debe ser el segundo lugar con respecto a El. Mi
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obligación en primer lugar es para con Él."
Años más tarde, cuando aquel gran
ministerio había culminado, la Sra. Spurgeon
dijo que aquel día había aprendido una lección
inolvidable. Aprendió que había Alguien que
tenía el primer lugar en la vida de su esposo.
Ella tendría el segundo. Esa es una exigencia
muy alta, ¿no es cierto? Pero es la exigencia de
la Biblia. Cristo demanda el primer lugar.
Este parece ser el significado de la bendición de Moisés sobre Leví:
Quien dijo de su padre y de su madre: Nunca ios he visto; y no
reconoció a sus hermanos, ni a sus hijos conoció (Dt. 33:9).
Cuando los Israelitas adoraron el becerro de oro, los hijos de Leví se
pusieron del lado de Dios al destruir a sus propios parientes (Ex.
32: 26-29). En realidad, el hombre que coloca a Cristo primero es la
mejor clase de esposo y padre con la que se puede vivir.
El versículo 26 termina con las palabras, Sí, y su propia vida también".
Para mí esta es la parte más difícil del pasaje. Debemos poner a Cristo
por encima de nosotros mismos. Pablo hizo exactamente eso. Él pudo
decir,
Pero de ninguna cosa hago caso, ni estimo preciosa mi vida para mí
mismo, con tal que acabe mi carrera con gozo, y el ministerio que
recibí del evangelio de la gracia de Dios (Hechos 20:24).
Con respecto a la tribulación de los santos en Apocalipsis 12:11 se
dice, "y menospreciaron sus vidas hasta la muerte ". En Juan
12:24-25, nuestro Señor lo deja bien en claro:
"que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero
si muere lleva mucho fruto. El que ama su vida, la perderá, y el que
aborrece su vida en este mundo, para vida eterna la guardará. "
Fue T. G. Ragland, el misionero pionero quien dijo:
Él dijo "Renuncien a todo"
Si rehusamos ser granos de trigo que caen al suelo y mueren; si no sacrificamos nuestros proyectos o
arriesgamos nuestro carácter, ni dejamos a un lado nuestras propiedades y riquezas; y si al ser llamados
no dejamos a un lado el hogar, y rompemos los lazos familiares por amor a Cristo, entonces
permaneceremos solos. Pero si queremos dar fruto debemos seguir a nuestro bendito Señor,
convirtiéndonos en un grano de trigo que muere, para entonces dar mucho fruto.
Versículo 27: "Y el que no lleva su cruz y viene en pos de mí, no puede
ser mi discípulo ". La cruz no se refiere a cosas como la artritis o un
esposo quejoso. Significa elegir deliberadamente una senda de rechazo,
vergüenza, sufrimiento, pobreza, soledad, traición, negación, odio,
insultos, persecución, agonía mental e incluso la muerte por amor a
Cristo. Un hombre le advirtió a su amigo misionero cuando salía al
extranjero: "No vayas, puede que mueras ". La respuesta fue "Ya he
muerto".
Un clásico de los anales de la Guardia Costera de Estados Unidos es la
historia del Capitán Pat Etheridge de la Estación Cape Batterne. Una cierta
noche en que les azotaba un huracán, el vigía vio la señal desesperada de
un barco que había encallado en el peligroso Diamond Shoals, diez millas
mar adentro. El capitán ordenó que alistaran los botes salvavidas. Fue
entonces que una persona protestó, "Capitán Pat, podemos salir pero
puede que nunca volvamos". "Muchachos", fiie la respuesta que ha
repercutido, "no tenemos que volver ".
El Señor Jesús nos ha dado una orden de marcha. Él ha ordenado que el evangelio debe ser predicado
en todo el mundo. No les ha prometido a los mensajeros momentos fáciles. No nos ha dado la seguridad
de un viaje seguro de regreso a nuestro cuartel, pero sí dijo,
" Id ". 6
El patriota italiano Garibaldi, puesto en pie
sobre las huellas de San Pedro en Roma, dijo a
los hombres que estaban reunidos a su
alrededor:
No les ofrezco ni paga ni provisiones; les ofrezco hambre, sed, marchas forzadas, batallas y muerte;
únicamente aquel que ame a este país con todo su corazón y no con sus labios debe seguirme.
Sir Ernest Shackleton, un explorador de la Antártida, puso un aviso en
un periódico de Londres: "Se buscan hombres para viaje intrépido. Poca
paga, mucho frío, largos meses de completa oscuridad, peligro
constante, regreso a salvo poco probable. Honor y reconocimiento en
caso de éxito ".
Todos volvieron vivos y recibieron honor y reconocimiento.
Cuando voluntariamente aceptamos las circunstancias adversas de la vida como instrumentos de
muerte para el egoísmo y la existencia egocéntrica, entonces estamos cargando nuestra cruz. El
aceptar con gusto los sufrimientos, las limitaciones y las pruebas de la vida nos llevará a nuestra
verdadera posición como personas crucificadas con Cristo. Aquellos que aceptan llevar la cruz y la
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toman sobre sí mismos verán que su carga se asemeja a las alas para un ave.
"Perdóname Señor, porque a menudo
encuentro formas de evitar el dolor y el
sacrificio del discipulado. Fortaléceme en este
día para caminar junto a Ti, sin importarme
cuál sea el costo. En tu nombre. Amén"
(Notas Diarias de la Scripture Union).
Cristo era pobre; tenía cicatrices; vivía para otros; y murió como
sacrificio.
Versículos 28-32: Porque ¿quién de vosotros, queriendo edificar una
torre, no se sienta primero y calcula los gastos, a ver si tiene lo que
necesita para acabarla? No sea que después que haya puesto el
cimiento, y no pueda acabarla, todos los que lo vean comiencen a
hacer burla de él, diciendo: Este hombre comenzó a edificar, y no pudo
acabar . ¿ O qué rey, al marchar a la guerra contra otro rey, no se
sienta primero y considera si puede hacer
frente con diez mil al que viene contra él con veinte mil? Y si no
puede, cuando el otro está todavía lejos, le envía una embajada y le
pide condiciones de paz.
No es suficiente comenzar bien. Lo importante es terminar bien.
Muchos lo intentan pero pocos lo logran. Debemos considerar el costo.
El mundo se burla de los creyentes a medias. Cuando un edificio queda
sin terminar, los hombres suelen burlarse de quien lo construía. La vida
del discipulado no es un programa de construcción. Se trata de una
guerra total. O presentamos un compromiso total o habremos de
rendirnos.
B dijo "Renuncien a todo"
Versículo 33: "Así, pues, cualquiera de vosotros que no renuncia a
todo lo que posee, no puede ser mi discípulo ". ¿Qué significa renunciar
a todo? Nadie puede decirle a otro lo que significa. Para diferentes
personas tiene diferente significado. Toda persona debe colocarse delante
del Señor y preguntarle "¿Qué significa Lucas 14:33 en mi vida?"
Entonces el Señor comenzará a señalar algunas cosas.
Moisés es un ejemplo de renunciar a todo. Él renunció a:
La fama de Egipto (He. 11:24)
Los placeres de Egipto (He. 11:25)
Los tesoros de Egipto (He. 11:26)
La política de Egipto (He. 11:27)
La religión de Egipto (He. 11:28) No es suficiente estar dispuesto a
renunciar a todo. Debemos hacerlo.
"Si Él es el rey, tiene derecho a todo" (Pilkington). Sería una tontería si
renunciamos a todo y no le seguimos. Cuando Él dice, "Venid en pos de
mí", significa que cuidará todas nuestras necesidades.
No nos parece algo extraño cuando los comunistas renuncian a todo.
¿Qué sucedería si la iglesia renunciara a todo? El mundo sería
evangelizado. ¿Cómo funcionaría? Por medio de la comunión de la
comunidad cristiana. En su libro, Rich Christians in an Age of Hunger
(Cristianos Ricos en una Época de Hambre), Ronald Sider la denomina
una "comunidad para compartir y amar, en la cual la seguridad no se
basa en las posesiones individuales, sino en la apertura al Espíritu y en el
cuidado de los nuevos hermanos y hermanas en la fe".
Versículo 34: "Buena es la sal; mas si la sal se hiciere insípida, ¿con
qué se sazonará?" La sal que tenemos en nuestras mesas es pura y no
puede perder su sabor. Pero la sal en los tiempos bíblicos tenía
impurezas. Por lo cual era posible que el salero tuviera algo en el mismo
que hiciera la sal insípida.
Versículo 35: "Ni para la tierra ni para el muladar es útil: la arrojan
fuera. El que tenga oídos para oír, oiga". La sal impura no tenía valor .
No servía ni para fertilizar ni para cosa alguna, sino más bien para hacer
un sendero para la puerta.
Lo mismo sucede con una vida que no obedezca los principios del
discipulado cristiano.
OCHO
NO REGATEE CON DIOS
MATEO 20:1-16
s entendible que alguien que lea esta parábola por primera vez piense
que hubo un grave incidente de injusticia. Muchos se preguntan cómo es
que algo aparentemente injusto puede estar siquiera en la Biblia.
Revisemos la historia para entender por qué. El dueño de una viña
necesitaba algunos obreros, así que fue a la plaza del pueblo temprano en
la mañana (digamos a las 6 AM) y encontró algunos hombres que
negociaron con él para trabajar ese día por un denario. Ése era el salario
común en aquel entonces.
A las 9 AM contrató algunos hombres más con el entendido que les
pagaría lo que fuera justo. Nuevamente alrededor de las 3 de la tarde
envió más hombres a la viña prometiendo hacer lo que era justo con ellos.
Luego fue a las 5 PM y encontró otros desempleados y les preguntó por
qué habían estado sin trabajar en todo el día. Ellos le aseguraron que no
era por pereza. Querían trabajar pero nadie los había contratado. Así que
los envió a la viña nuevamente prometiéndoles pagarles lo que era justo.
A las 6 PM le pidió a su administrador que le pagara a los hombres, y le
diera a cada uno el salario total del día. Se les debía pagar en el orden
inverso, es decir, a los que fueron contratados últimos se les pagó primero
y aquellos que fueron contratados primero se les pagó a lo último.
Esto significa que los contratados a las 6 AM vieron que los de las 5
PM obtuvieron la misma paga y su reacción fue predecible. Dijeron, "un
momento, no es justo, trabajamos doce horas al calor del sol y estos
hombres que tan sólo trabajaron una hora reciben la misma paga que
nosotros. ¿Qué tipo de negocio es ése?"
Francamente no parece justo, ¿verdad? ¿Cuál es entonces la
explicación?
En primer lugar debemos ver que esta parábola es una continuación
de lo que está en el capítulo anterior. Note que el versículo 1
comienza diciendo, "Porque el reino de los cielos es semejante a un
hombre... " El "Porque " es una conjunción, que establece un puente
entre los dos capítulos. En realidad la parábola es una explicación del
último versículo del capítulo 19, "Pero muchos primeros serán
postreros, y postreros, primeros ". Fíjese que la parábola termina con
palabras similares, "Asi, los primeros serán postreros, y los postreros
primeros " (20:16).
Volvamos ahora al capítulo 19, versículo 16, en el cual Jesús encontró
a un hombre rico que quería hacer algo para obtener la vida eterna.
Jesucristo lo probó en dos aspectos. En primer lugar, le dio la
oportunidad de reconocerlo a Él, no sólo como un buen maestro, sino
como Dios.
En segundo lugar usó la ley en un intento de producir convicción de
pecado: El hombre fracasó en ambas pruebas y se fue triste. No estuvo
dispuesto a abandonarlo todo para seguir a Jesús.
Con ese trasfondo en mente, Pedro le recordó al Señor que él y los
otros discípulos habían hecho lo que el hombre rico no hizo. Ellos
literalmente habían abandonado todo para seguirlo a Él. Luego Pedro le
preguntó aquella pregunta crucial, "¿Qué, pues, tendremos?".
El Señor le aseguró una gran recompensa en esta vida y en la siguiente,
pero luego agregó "Pero cuídate de andar regateando Pedro. Si regateas
con Dios, obtendrás lo que anhelas, pero puedes terminar siendo el
último cuando se entreguen las recompensas. Cuando sirvas no
preguntes: ¿Qué hay en eso para mí? Deja eso conmigo. Te trataré en
forma justa".
El Señor añadió la parábola de los obreros para ilustrar lo acababa de
decir. Los hombres contratados en primer lugar habían negociado con el
dueño de la viña. Recibieron exactamente lo que habían
Blo regatee con Píos
acordado, y fueron los últimos en recibir la paga. Todos los demás
fueron a trabajar sin haber negociado con detalle anteriormente,
dependiendo por lo tanto de que el dueño los tratara justamente. Fue así
que obtuvieron más de lo que merecían.
Cuando los primeros se quejaron que habían recibido un salario bajo,
el dueño les dio una lección sobre la diferencia entre justicia y gracia.
Ellos habían estado de acuerdo en trabajar por un denario y recibieron
exactamente lo que habían negociado. ¡Eso es justicia! Los otros habían
confiado en el dueño para que hiciera lo que era justo y recibieron más
de lo que merecían.¡Eso es gracia!
La gracia es mejor que la justicia. Tanto en la salvación como en el
servicio. En la salvación, si recibiéramos un trato justo todos perece-
ríamos eternamente. Como dijo Mark Twain, "Si el cielo se obtuviera por
méritos, tu perro entraría en él y tú quedarías afuera". En el servicio al
Señor, si recibiéramos lo que es justo lo perderíamos todo debido a que
nosotros somos siervos que no damos buen rédito.
Cuando confiamos en el Señor en esas áreas, descubrimos que Él nos
da mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos.
Es como aquella niña cuyo padre la llevó a su país de las maravillas, es
decir a la tienda de dulces. Allí vio una gran caramelera y le preguntó a
su padre si podía comprarle algunos de esos caramelos.
"Claro ", le respondió, "mete tu mano y saca cuantos puedas ".
" No papi, tú mete la mano y saca cuantos puedas".
"¿Por qué quieres que haga eso? "
"Porque tu mano es más grande que la mía".
De eso se trata. La mano de Dios es más grande que la nuestra. Confía
que Él haga lo que es correcto y Él superará tus expectativas más
grandes. Escoge la gracia. La generosidad del dueño se hará notar. Él
dijo, "Quiero dar a este postrero, como a ti" (v. 14b). Obsérvelo desde
esta perspectiva. Él sabía que estos hombres no eran perezosos. Querían
trabajar pero no habían podido encontrar empleo. También sabía que
tenían familias que necesitaban comida. Así que les pagó por las horas
que habían trabajado, pero a los últimos les dio sufíciente dinero extra
para que hicieran sus compras. El Señor también es así. A Él lo motiva la
necesidad, no la avaricia. Los que fueron primero fueron por la avaricia
y no por la necesidad. A ellos no les importaba si los otros tendrían
suficiente para alimentar sus familias. Lo único que les importaba eran
ellos mismos. Esto nos recuerda a Ernesto, un niño que era
extremadamente bueno cuando jugaba a las canicas. El podía vencer a
todos los niños de la vecindad, y llenaba su bolsillo con sus preciadas
canicas.
Una cierta ocasión cuando un predicador visitó su casa, se dio
cuenta de la habilidad de Ernesto y dijo: "Eres muy bueno jugando a las
canicas, ¿verdad?" "Sí señor, lo soy ". " ¿Alguna vez oras sobre estos
juegos, Ernesto?" "Oh sí señor, lo hago". "¿Y qué oras ?" "Oro para
que pueda ganar".
"¿Alguna vez oras para que los otros ganen?" "No señor, nunca oro así
". "¿Por qué no?" "Porque quiero ganarme todas las canicas". "Ernesto,
¿alguna vez le hablas a tus amigos acerca del Señor?" "Sí, señor, lo
hago, pero no parecen estar interesados". "No puedo decir que los
culpo, Ernesto. El Señor que les presen
tas quiere que tú tengas todas las canicas y no quiere que ellos tengan
algunas. Trata de orar para que ellos ganen algunas veces. Ese es el
verdadero cristianismo".
F.E. Marsh señaló que: "Demasiados hoy día somos como aquel niño.
Siempre y cuando ganemos todo está bien; pero si fallamos quedamos
abrumados. Si vivimos y trabajamos por amor a Cristo, debemos
recordar que lo principal es negarnos a nosotros mismos ". 8
Volvamos a la parábola, vemos allí al dueño
respaldando su argumento: " ¿No me es lícito hacer lo
que quiero con lo mío? " La respuesta es, "Por supuesto". Era su dinero,
y podía hacer lo que quisiera con el mismo. Esto nos habla de la
soberanía de Dios. Él puede hacer lo que le plazca, y lo que a Él le place
siempre es justo, amable y bueno.
El problema no era con el dueño sino con los obreros de las 6 de la
mañana. En sus palabras, sus ojos eran malos porque él era bueno. Ellos
no habían podido confiar en su gracia, y no querían que otros la
recibieran.
Los tiempos no han cambiado. Incluso en el aspecto de la salvación los
hombres no quieren ser receptores del favor inmerecido de Dios, y no
quieren ver que Él muestre su gracia hacia otros. Les
No regatee con Dios
molesta su bondad, prefiriendo en vano ganar o merecérsela en vez de
recibirla como un regalo.
Si los
"Así que los últimos serán primeros y los primeros últimos ". 9
discípulos que vivieron en los primeros días de
la era cristiana, adoptaron una actitud de
regateo hacia el Señor, es posible que queden
para lo último en términos de las recompensas.
Por otro lado, aquellos que viven en los
últimos días de la dispensación pueden ser los
primeros en cuanto a la recompensa, si sirven
al Señor sin tratar de regatear con Él.
Sería fácil para nosotros que vivimos 2000 años después de la primer
venida de Cristo pensar que las mejores recompensas ya han sido
otorgadas. Esta parábola nos enseña que no tiene por qué ser así,
especialmente si servimos al Señor sin la motivación de una ganancia
personal.
Si usted aun siente que los primeros obreros (de la 6 de la mañana)
tenían un argumento legítimo porque trabajaron mucho más, medítelo de
la siguiente manera: debieron haber mostrado gratitud por el privilegio
de trabajar para un amo tan espléndido. Él pensaba más en sus
empleados que en sus ganancias personales. No hay muchos jefes así.
Pero quizá todo esto sea hipotético. ¿Acaso nosotros
regateamos con Dios hoy día? ¿O acaso éste fue un caso
aislado en la vida de Pedro? Considere lo siguiente: Señor, te
seguiré pero primero déjame casarme.
Daré mi vida por Ti pero primero déjame conseguir un título
universitario.
Señor haré todo por Ti, siempre y cuando no me envíes al campo
misionero.
Toma mi vida Señor, es decir, cuando me jubile de mi empleo actual.
Todos estos "peros" y "si", todas estas reservas, son una forma de
regatear con Dios. Tenga cuidado con ellas. Si persiste puede obtener
aquello por lo que regatea, cuando Dios tenía algo mucho mejor para
usted.
F. B. Meyer tenía razón cuando dijo,
Debemos cuidarnos de no retener cosa alguna. No debe haber reservas en ninguna parte de nuestro
ser. Espíritu, alma, y cuerpo
El Manual del Discípulo
deben ser libremente concedidos a nuestro gran Esposo. Nosotros, que somos la labranza, de Dios no
debemos regatear con su arado, y no debemos esconder ningún acre para que el Espíritu no opere en el
10
mismo.
NUEVE
HAGA AMIGOS CON SU
DINERO
LUCAS 16:1-15
primer golpe de vista parecería que esta historia no pertenece a la
Biblia. El problema es que parecería estimular la deshonestidad.
Indudablemente muchos creyentes se sienten avergonzados por su
inclusión en las Sagradas Escrituras. Quizá algunos quieran creer que si
no la leen, entonces saldrá de la Biblia.
Pero no hay nada que temer. Cuando esta historia se interpreta
correctamente tiene un rico significado. No promueve la maldad, sino que
enseña que existe una forma positiva en la cual deberíamos imitar a este
mayordomo. Vayamos a la historia.
El amo recibe la noticia que el administrador ha estado robando de sus
fondos. Su reacción es predecible: despide al embustero pero le exige que
dé cuentas antes de irse. El amo naturalmente quiere saber la magnitud de
su pérdida.
Esto hace que el ladrón caiga cuesta abajo. A partir de ahora no tiene
medios visibles de sustento ni seguridad para el futuro. Es demasiado
viejo para hacer tareas físicas y siente mucha vergüenza como para
mendigar. ¿Qué hacer?
Repentinamente tiene una idea fantástica. Dará los pasos necesarios para
asegurarse que siempre tendrá amigos. Las puertas siempre estarán
abiertas para él, y siempre será bienvenido a entrar y disfru
tar de una comida. Llama a los clientes de su amo uno por uno. "¿Cuánto
debes?" le dice al primero. "Debo aproximadamente 800 galones de
aceite de oliva". "Bueno, te diré lo que debes hacer. Paga 400 galones y
saldamos
la cuenta". El segundo cliente: "¿Y cuánto debes tú?" "Mi cuenta es por
100 medidas de trigo". "Haré un trato contigo. Paga 80 medidas y haré
que tu factura
diga COMPLETAMENTE PAGO".
El amo supo de sus malvadas artimañas. El mayordomo no tenía
derecho de regatear de esa forma. El dinero le pertenecía al amo, no al
mayordomo. Por eso el versículo 8 nos sorprende tanto "Yalabó el amo
Esta actitud no sólo parece ser
al mayordomo malo". u
condescendiente con la deshonestidad, sino
que además parece recomendarla.
Existen dos soluciones para resolver esta dificultad.
Solución N" 1. El estímulo no es a favor de la deshonestidad sino a
favor de una planificación sabia. "Y alabó el amo al mayordomo malo
por haber hecho sagazmente ". La forma particular en la cual obró
sagazmente le aseguró que tendría amigos en el futuro.
Solución N" 2. El futuro del cristiano no está en este mundo sino en el
cielo, "los hijos de este siglo son más sagaces en el trato con sus
semejantes que los hijos de luz". En otras palabras, los.incrédulos a
menudo son más previsores que los creyentes. Así como el hombre de la
parábola, los incrédulos dan pasos para asegurarse que tendrán amigos
en su futuro, es decir su futuro aquí en la tierra. Los cristianos no
parecen ser tan precavidos como para hacer amigos en su futuro en el
cielo.
El Señor Jesús está ahora dispuesto a aplicar la parábola a sus oyentes.
"Y Yo os digo: Ganad amigos por medio de las riquezas injustas, para
que cuando éstas falten, os reciban en las moradas eternas " (v.9). Al
referirse a las riquezas injustas se refiere al dinero. Pese a que el dinero
en sí mismo no es ni bueno ni malo, Jesús lo llama injusto porque a
menudo se obtiene en forma deshonesta y a menudo se usa con
propósitos injustos. Él mismo sería traicionado poco después por 30
piezas de plata. Incluso hoy día hablamos del
Haga amigos con su dinero
dinero como del vil metal. Pablo nos recuerda que " el amor al dinero es
raíz de todos los males" (1 Ti. 6:10a).
Sin embargo, podemos hacernos amigos con el dinero. ¿Cómo
podemos lograrlo? Usándolo para,propagar el evangelio. Al invertir
dinero en Biblias, Nuevos Testamentos, y porciones de la Escritura.
Sustentando la obra misionera. Contribuyendo a las emisiones radiales
del evangelio en el mundo entero. En resumen, invirtiendo en la obra del
Señor. Aquellos que se salvan a través de estos medios serán nuestros
amigos para toda la eternidad.
"para que cuando éstas fallen os reciban en las moradas eternas ".
Diferentes versiones de la Biblia difieren aquí. Algunas dicen, "cuando
éstas falten", otras "cuando ustedes falten". Pero la diferencia carece de
importancia, porque cuando el discípulo falte o muera, su dinero faltará
también. Ya no tendrá valor para él. Debe usarlo mientras vive ya que
después no podrá. Cuando muera ya no le pertenecerá a él.
"Os reciban en las moradas eternas ". "Os reciban " se refiere a las
personas que se han convertido a través de la inversión de nuestros
recursos en la obra del Señor. Las moradas eternas son las muchas
mansiones en la casa de nuestro Padre (Jn. 14:2). Los amigos que
hacemos con las riquezas injustas serán como un comité de bienvenida
cuando alcancemos las puertas de gloria. Será el cumplimiento del deseo
de este poeta anónimo:
Cuando en las mansiones celestiales,
Me rodeen por doquier los salvos,
Quiero escuchar que alguien diga,
"Fuiste tú que me invitaste a venir aquí". (Anónimo)
Permítame darle una ilustración sobre cómo funciona esto. Cuando un
determinado creyente devoto estaba por cumplir 80 años, sus hijos y su
hija quisieron sorprenderlo con una fiesta y algún regalo que en realidad
apreciara. Pero no podían decidirse sobre algún regalo que fuera
verdaderamente significativo. Después de todo, ¿qué necesitaba un
hombre de 80 años? Finalmente fueron a él y le preguntaron qué le
gustaría recibir en su cumpleaños. Pensó unos minutos y luego dijo "Me
gustaría ver una porción de la Escritura impresa en algún idioma que
jamás haya sido impresa". Esto no era exactamente lo que la familia tenía
en mente, pero decidieron satisfacer su deseo. Por lo cual fueron a la
Sociedad Bíblica y le contaron sobre el inusual pedido de su padre.
"Qué interesante", dijo el director, "precisamente estamos preparando
la impresión del evangelio de Juan en un dialecto africano por primera
vez". Cuando la familia preguntó sobre el costo, al principio quedaron
impactados, pero no se volvieron atrás. Con gran entusiasmo juntaron el
dinero y se lo presentaron a la Sociedad Bíblica el día que su padre
cumplió 80 años. Aquel anciano quedó sumamente entusiasmado.
Le invito a que nos proyectemos cien años hacia el futuro. Un día, este
fervoroso cristiano (que ya no será anciano) estará caminando por las
calles de oro, y se encontrará con un hermano en Cristo (ya que no hay
extraños en el cielo). La conversación que tienen es más o menos así:
"¿Cómo llegaste a la ciudad celestial?"
"Bueno, permíteme decirte. Yo vivía en África inmerso en la idolatría
pagana. Pero alguien se preocupó lo suficiente por mí y por mi pueblo
como para darnos el evangelio de Juan traducido e impreso en nuestro
propio idioma. Nunca olvidaré el día que aquellos evangelios llegaron a
nuestro pueblo. Cuando leí la maravillosa historia del amor del Salvador
destruí mis ídolos, me arrepentí de mis pecados y recibí a Jesús como mi
única esperanza celestial ".
¿Quién podría describir el gozo de aquel hombre al encontrarse con
este trofeo de gracia que fue ganado para el Señor a través del regalo que
le hicieron cuando cumplió 80 años? Al escribir este libro veo una carta
de la Misión Wycliffe de Traducción de la Biblia que en parte dice:
"Recientemente recibí un cheque por 83.000 dólares de un empresario de
89 años para que el Nuevo Testamento se imprimiera en tres diferentes
dialectos de Ghana. Según su sobrino, este hombre no posee acciones, ni
bonos, ni ninguna otra cosa significativa, pero quiere dar lo que el Señor
le ha confiado mientras lo tenga disponible. Siente la urgencia de
compartir la palabra de Dios en todo el mundo".
¡Piense en la bienvenida que tendrá este hombre cuando llegue a
su hogar! En el versículo 10, nuestro Señor indica que la forma de admi
nistrar el dinero es una radiografía de nuestra fidelidad en otras
Haga amigos con su dinero
áreas. Él habla del dinero como de "lo que es poco ". Esto, por supuesto,
está en oposición a lo que el hombre moderno piensa; él cataloga al
dinero como "lo más ". Si somos fieles en nuestra administración de algo
que carece importancia, tal como el dinero, seremos contados como
fíeles en los asuntos que tienen una importancia espiritual y eterna. Aquel
que no sea de fíar con mamón no será de fiar con las verdaderas riquezas
(v. 11). Al contrastar el dinero con las verdaderas riquezas, el Salvador
destruye el mito que la afluencia material hace a una persona rica. Las
verdaderas riquezas son las bendiciones que tenemos en Cristo Jesús: la
comunión mundial de la familia de Dios; el privilegio de servir al Señor;
las grandes verdades de la Biblia.
"Y si en lo ajeno no fuisteis fieles, ¿quién os dará lo que es vuestro? "
(v. 12.NASB)
Las palabras "lo ajeno " quieren recordarnos que nuestro dinero en
realidad no es nuestro. Pertenece a Dios, y somos mayordomos cuya
función es administrar lo que es de Él. Si Él no puede confiarnos el uso
sabio de su dinero, ¿cómo podría darnos lo que es nuestro? En otras
palabras, ¿cómo puede darnos amigos en nuestro futuro, obtenidos a
través de nuestra mayordomía? ¿Cómo puede concedernos verdades
espirituales profundas de la Palabra? ¿Cómo puede recompensarnos en
el juicio del Tribunal de Cristo?
Por segunda vez en los Evangelios, Jesús dice que es absolutamente
imposible vivir para Dios y para el dinero al mismo tiempo. Existe un
conflicto de intereses y una división de rentabilidad. A pesar de la
claridad con que Él lo dijo, los creyentes aún tratan de hacerlo. ¡Qué
extraño! Cuando los fariseos escucharon la poca estima que Jesús tenía
del dinero se mofaron. Ellos creían que sabían más que Él.
Probablemente miraban sus riquezas y las consideraban una prueba del
favor divino. Ellos amaban el dinero y querían tanto como pudieran
tener. Desde el punto de vista mundano ellos eran sabios. Pero Jesús los
expuso como fraudes de la piedad. Ellos procuraban tener una apariencia
justa delante de otros hombres, pero por dentro eran corruptos. Las
riquezas que ellos valoraban eran detestables para Dios. Eran religiosos
codiciosos y fraudes espirituales. Ellos podían ponerse del lado del
mayordomo infiel, el cual fue infiel en lo poco, y no se le podía confiar
lo ajeno, por lo cual no era digno de recibir las verdaderas riquezas.
DIEZ
EL PECADO QUE
NADIE CONFIESA
1 Timoteo 6:6-10; 17-19
n 1 Timoteo 6:3-5, Pablo le advierte a Timoteo sobre ciertos líderes
cristianos que creen que el ministerio cristiano es una forma de
enriquecerse. Estos nombres suponen que la piedad profesional es una
forma fácil de llenarse de oro los bolsillos. Sus descendientes aun están
con nosotros (celebridades de radio y televisión que han elevado la
captación de recursos a la categoría de arte y la han reducido a una
ciencia). A través del uso de ciertas estrategias sicológicas y astutas,
manipulan a algunos creyentes que son fácilmente impresionables.
Siempre tienen algún nuevo proyecto para agregarle a su vasto imperio.
Ellos viven en casas lujosas, construyen carteras de inversión bastante
abultadas, visten ropas y joyas muy elegantes, y exhiben un peinado
realizado por el coiffure de moda. Y todo esto lo hacen en nombre de
nuestro Amigo de Nazareth, el cual no tenía ni un centavo.
El apóstol advierte a Timoteo que se aleje de estos traficantes religiosos,
y por implicación de sus prácticas. La combinación ideal es tener piedad
con contentamiento. Una persona piadosa que tenga contentamiento, que
sea rica en carácter y rica en las pocas cosas que desea, tiene algo que el
dinero no puede comprar.
Malcolm Muggeridge testificó que los momentos más felices de su vida fueron aquellos en los que disfrutó de la
sencillez y la austeridad (una pequeña cabana, una mesa, una silla, un poco de arroz sobre una hoja verde). Estas
cosas, dijo, conllevan su cuota de entusiasmo.
Nada hemos traído a este mundo y ciertamente nada nos llevaremos del mismo. Las manos de un recién nacido
están cerradas con firmeza pero no tienen nada en ellas. Cuando la persona muere más adelante, sus manos están
abiertas y vacías. Alejandro Magno dejó instrucciones para que cuando muriera, sus manos quedaran visibles con
sus palmas vacías. Había conquistado al mundo pero había muerto con las manos vacías.
El Dr. James Dobson aprendió esta lección al jugar un juego con su familia. Dejaremos que él nos cuente la
historia.
Shirley y yo nos casamos en 1960 y no tuvimos ninguna especie de problema financiero debido a que
no teníamos finanzas. A partir de allí el Señor nos bendijo, y hemos probado un poco lo que el mundo
piensa que debes tener para ser feliz, como una casa, un auto, y otras cosas. Pero estoy aprendiendo
más y más que la felicidad no se encuentra en las posesiones materiales. El Señor me ha estado ense-
ñando sobre el vacío del materialismo, incluso ha usado un juego para trasmitirme el mensaje.
Recientemente con mi familia jugamos Monopolio, haciendo que volviera a jugarlo por primera vez
luego de más de quince años. Unos momentos después de empezar, volví a sentir aquel entusiasmo y
pasión, especialmente cuando comencé a ganar. Todo me salía bien y llegué a ser el maestro de la
partida. Ya era dueño del Boardwalk y del Park Place, y tenía casas y hoteles por todos lados. Mi familia
estaba ofuscada, y yo colocaba billetes de 500 dólares en mis bolsillos, debajo del juego y en el asiento.
Repentinamente el juego terminó. Yo había ganado. Shirley y los chicos fueron a la cama y yo puse todo
de nuevo en la caja. Entonces me impactó un sentimiento de vacío. Todo el entusiasmo y la pasión que
había sentido anteriormente no tenían fundamento. No poseía a nadie más que aquellos a quienes había
derrotado. ¡Todo lo demás tuvo que volver a la caja!
El Señor me mostró que debía aprender una lección más allá del juego del Monopolio. Reconocí que
también estaba siendo testigo del juego de la vida. Luchamos para acumular y comprar y poseer y refi
El pecado que nadie confiesa
nanciar, y repentinamente llegamos al final de nuestras vidas y tenem os que colocar todo nuevamente en
la caja. No podemos llevar ni un sólo centavo. No hay compañías de transporte que nos acompañen a
través del Valle de Sombra de Muerte. Ahora entiendo por qué la Escritura nos dice: "La vida del hombre
] 2
no consiste en la abundanc ia de los bienes que posee".
En algunos países atrapan a los monos
colocando arroz en un recipiente lo
suficientemente grande como para que el
animal logre hacer entrar su mano vacía.
Cuando obtiene el arroz y cierra su puño ya no
la puede quitar. Pero no suelta el arroz. Por lo
cual queda atrapado. Atrapado por su propia
codicia.
Anteriormente Pablo sobre habló sobre el contentamiento. Ahora el
versículo 8 lo define como una satisfacción provocada por la comida y la
vestimenta. La palabra que usa para "abrigo " no sólo se refiere a la ropa
sino también a un techo sobre nuestra cabeza. Así que se refiere a lo
básico de la vida. Nos hemos familiarizado tanto con este versículo que
dejamos de darnos cuenta lo radical que es.
Quizá nos ayude si recordamos cuan pocos creyentes que conocemos
quedan satisfechos con la comida, la ropa y la casa. Para una mayoría de
la cristiandad sería muy bueno si este versículo no estuviera en la Biblia.
En el versículo 9 el apóstol continúa hablando y se refiere a aquellos
que desean hacerse ricos. Esto incluye a todos, tanto a los ricos, como a
los pobres. Incluye a todo aquel que sea avaro. La avaricia es la
compulsión de obtener cada vez más, la determinación de obtener algo
incluso si Dios no quiere que la persona lo tenga. Una persona codiciosa
no puede disfrutar de algo a menos que lo posea
o por lo menos que posea parte de ello.
El pecado puede ser sexual (''No codiciarás la mujer de tu prójimo ")
o, como en el caso de 1 Timoteo 6, puede ser materialista. En todo caso,
se trata de idolatría porque adora y sirve aquello que es creado en vez de
al Creador.
El problema es que hemos tomado este pecado y lo hemos bautizado
con el bautismo cristiano. Le hemos otorgado un respeto cristiano al
llamarlo prudencia, sentido común, responsabilidad financiera, y
previsión. Cuando preguntamos, "¿Cuánto vale aquel hombre?"
queremos decir, "¿Cuánto dinero ha acumulado?" "Avanzar en el mundo"
significa acumular cosas materiales. Llamamos a los codiciosos "la crema
de la sociedad" y "la cresta de la ola". Algunos han señalado que la
codicia fue la que vendió a Jesús por 30 piezas de plata. Una vez que
Cristo fue vendido para ir a la cruz, la iglesia profesante comenzó a
vender la cruz misma. Luego comenzó a vender la forma de llegar al
cielo a través de las indulgencias, prometiendo la liberación del
purgatorio.
La codicia niega el verdadero propósito de nuestra existencia. Se olvida
que estamos aquí con una misión superior que la de hacer dinero o
absolvernos a nosotros mismos. Se olvida que el mejor uso de nuestro
dinero es para propósitos espirituales. Es engañosa. J.H. Jowett dijo,
Las riquezas pueden hacer que un hombre piense que crece en tamaño cuando en realidad está
decreciendo. Considera su propio tamaño en base a sus ingresos y no en base a sus egresos por razo-
nes de beneficencia. Mientras sus ingresos se expanden, sus egresos se contraen.
Es irracional. Luchamos por obtener cosas que no necesitamos para
impresionar a gente que no nos cae bien.
El hecho que amontonemos dinero que podría usarse en la propa-
gación del evangelio frustra el plan de Dios en pro de la evangelización
mundial.
Descalifica a una persona del liderazgo de la iglesia, ya que un anciano
debe ser "no codicioso" (1 Ti. 3:3). Pero, peor que eso, excluye al
hombre del reino de Dios (1 Co. 6:10).
Aquí en nuestro pasaje, Pablo advierte a Timoteo que el deseo de
enriquecerse conduce a la tentación. Un hombre codicioso buscará
medios ilegales para obtener lo que quiere. Esto lo conduce a una
trampa. Es como aferrarse a un cable de electricidad pelado; no puede
soltarlo. O como beber agua salada; produce más sed.
Un hombre le dijo a un amigo, "Cuando tenía 500 dólares era
feliz. Ahora tengo un millón y soy un miserable". "No hay problema",
dijo el amigo, "regala los 950.000". El millonario se quejó, "no puedo".
El deseo de enriquecerse lleva a "muchas codicias necias y daño
sas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición ". Estas
El pecado que nadie confiesa
son expresiones fuertes. Pablo advierte que la codicia conduce a la
ruina eterna. ¡Qué extraño, por lo tanto, que los creyentes aprueben
aquello que Dios condena en forma tan fehaciente!
El amor al dinero es la raíz de todos los males. Por ejemplo, es la raíz
de las mentiras. J.H. Jowett cuenta que le pidió ayuda a un hombre
acaudalado en Nueva York a favor de una causa extremadamente digna.
Su rostro inmediatamente respondió mi apelación, y habló como si él fuera alguien al borde la miseria:
"En realidad no puedo darte dinero. Con todo lo que está sucediendo no sé en qué vamos a terminar".
Pocas semanas después murió y su testamento tenía más de 60 millones de dólares. Me pregunto, me
pregunto si al final de su último día escuchó al mensajero del Señor diciéndole, "Necio, esta noche vienen
13
a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ¿de quién será?"
El amor al dinero conduce a cometer fraudes,
robos e incluso homicidios. Resquebraja
matrimonios y arruina a los hijos. Causa
perturbaciones nerviosas y emocionales, y ha
conducido al suicidio. Las personas
acaudaladas viven en el temor del robo,
secuestro y extorsión. Se preocupan sobre la
inflación y el colapso mercantil. Sufren de
estrés, aburrimiento, insatisfacción y envidia.
Algunas veces caen en la prisión y en la
desgracia. Debido a que las Escrituras
condenan todo ese estilo de vida, se apartan de
la fe en lugar de lograr un verdadero cambio.
Ellos tergiversan, cambian y reescriben la
Biblia para justificar su afluencia. No sólo eso,
son traspasados con muchos dolores. Cuando
Howard Hughes murió, dejó un estimativo de
unos 2.300 millones de dólares. Sin embargo
una revista informó:
Paradójicamente, para todo el poder que poseía, vivió una vida sombría, sin alegría, medio lunática fue
prácticamente prisionero de sus propios temores y debilidades. Quien una vez fue una figura vibrante y
dinámica, descuidó su apariencia y salud durante los últimos quince años, hasta que se convirtió en un
espectro patético. Era adicto a las drogas. Su apariencia física era terrible. Si bien cuatro doctores
rotaban para cuidarlo, su condición médica era muy pobre. Su princ ipal entretenimiento era mirar
películas. Vivía semana tras semana en base a una dieta que incluso una tienda de artículos a diez
centa
El Manual del Discípulo
vos habría despreciado, pero era muy meticuloso sobre la preparac ión de la misma. Comía una
cucharada de sopa y entonces se interesaba en una película. La misma sopa era recalentada doce
14
veces.
Al terminar esta sección, Pablo le dice a
Timoteo que se encargue de aquellos que son
ricos en este mundo. Que no deberían ser orgu-
llosos ni arrogantes, ni confiar en las riquezas
inciertas. Más bien su confianza debía estar en
el Dios vivo, el cual nos da abundantemente
todas las cosas para que las disfrutemos. Esta
última expresión "el cual nos da abundantemente para que las
disfrutemos" a menudo se ha usado para justificar la acumulación de
riquezas. Pero el siguiente versículo lo explica todo muy bien.
No disfrutamos el dinero cuando se apila en el banco, sino cuando lo
usamos para hacer lo bueno, para distribuir a los necesitados, y para
compartir con nuestros vecinos menos afortunados. De esa forma,
amontonamos una gran recompensa en el mundo venidero y disfrutamos
una vida que ciertamente es vida.
¿Qué concluimos? Ronald Sider nos lo dice en su libro. Rich Cristians
in an Age of Hunger (Cristianos Ricos en un Época de Hambre).
El rico necio es el epítome de la persona codiciosa. Él tiene una compulsión avara para adquirir más y
más posesiones a pesar que no las necesita. Y este éxito fenomenal de apilar más y más posesiones
conduce a la conclusión blasfema que las posesiones pueden satisfacer sus necesidades. Pero desde la
15
perspectiva divina, esta actitud es una tremenda locura. Él no es más que un necio.
ONCE
SÓLO LO MEJOR PARA DIOS
xiste una línea de pensamiento a lo largo de las Escrituras, una verdad
que reaparece constantemente en la inspiración de la Palabra. Se trata de la
siguiente verdad: Dios quiere lo primero y Dios quiere lo mejor. El quiere
el primer lugar en nuestras vidas y Él quiere lo mejor que tenemos para
ofrecer
La Biblia comienza con la declaración de un hecho histórico, "En el
principio creó Dios..." Esas palabras también deberían ser las primeras en
nuestras vidas. Dios debería estar primero. Aquel que es digno del primer
lugar no quedará satisfecho con menos que eso.
Cuando el Señor instituyó la Pascua, instruyó a los Israelitas a que
presentaran un cordero inmaculado (Ex. 12:5): Nunca debían sacrificar
algún animal que fuera cojo, ciego, defectuoso o tuviera alguna falencia
(Dt. 15:21; 17:1). Eso sería detestable.
Evidentemente, Dios no necesita animal alguno que el hombre pudiera
ofrecerle. Cada bestia del campo le pertenece, y el ganado de mil colinas
(Sal. 50:10). ¿Por qué entonces legisló que sólo se le ofrecieran animales
perfectos? Lo hizo por el bien del hombre, no por Su propio bien. Lo hizo
para enseñarle a su pueblo una verdad fundamental, es decir, que sólo
encontrarían gozo, satisfacción y plenitud al darle a Él el lugar adecuado
en sus vidas.
En Éxodo 13:2, Dios le ordena a su pueblo que aparten a sus hijos
primogénitos y a los animales primogénitos para Él. "Conságrame el
primogénito de todo vientre. Míos son todos los primogénitos
El Manual del Discípulo
israelitas y todos los primeros machos de sus animales " (NVI). En las
antiguas culturas, el primer nacido representaba lo superlativo y lo de
mayor estima. Es por eso que Jacob le dijo a Rubén, su primogénito,
"Rubén, tú eres mi primogénito, mi fortaleza, y el principio de mi vigor;
principal en dignidad, principal en poder " (Gn. 49:3). Al Señor Jesús
se le denomina "e/ primogénito de toda la creación "(Col. 1:15) en el
sentido que Él es el más excelente y que tiene la posición de mayor
honor en toda la creación.
Al decir a Su pueblo que sacrifique sus hijos primogénitos para Él,
estaba tocando un nervio muy sensible, ya que el hijo mayor tenía un
lugar especial de afecto en los corazones de los padres. Sin embargo esto
era de hecho para enseñarles a decir:
El objeto más preciado que conozco, sea cual fuere, Ayúdame a arrojarlo delante del Trono para
adorarte sólo a Tí. (William Cowper)
Abraham aprendió esta lección en el Monte Moriah (Gn. 22). Ahora
sus descendientes debían aprender la misma lección.
A continuación Dios instruye a los granjeros para traigan las primicias
de los frutos de la tierra a la casa del Señor (Ex. 23:19). Cuando se
comenzaba a cosechar el grano de trigo, el granjero debía ir al campo,
cosechar un puñado del primer grano y presentarlo como ofrenda al
Señor. Esta ofrenda de las primicias reconocía a Dios como el dador de
la cosecha, y suplicaba que El recibiera Su porción de la misma. Una vez
más es obvio que Dios no necesitaba grano alguno, pero el hombre
necesitaba recordar continuamente que el Señor es digno de lo primero y
lo mejor.
Cuando los animales sacrificados eran cortados, a los sacerdotes
algunas veces se les permitía tomar ciertas partes, y quienes los ofrecían
podían comer otras partes, pero la gordura siempre debía ofrecerse al
Señor (Lv. 3:16). 16
La gordura era considerada como la mejor
parte y la más rica del animal, y por lo tanto
era ofrecida a Jehová. Nada excepto lo mejor
era suficiente ante Él.
Esta obligación de colocar a Dios en primer lugar se extiende
a cada área de la vida, no solamente al lugar de adoración sino
también a la cocina. El pueblo del Señor debía ofrecer una torta
Sólo lo mejor para Dios
de su primera masa como ofrenda: "De las primicias de vuestra masa
daréis a Jehová ofrenda por vuestras generaciones " (Nm. 15:21).
Preparar una masa parece ser una tarea bastante mundana, no parece ser
demasiado espiritual. Pero al ofrecer la primera masa al Señor, el judío
piadoso confesaba que Dios debía tener el primer lugar en todas las áreas
de su vida. También estaba dejando a un lado cualquier distinción entre
lo secular y lo sagrado. Si bien él sabía que Dios no necesitaba la masa,
se daba cuenta que el Señor debía ser reconocido como el Dador del pan
diario de todo hombre.
Fue Jehová quien estableció esto al instruir a los Levitas, "De todos los
dones que reciban, reservarán para mí una contribución. Y me
consagrarán lo mejor" (Nm. 18:29). Debido a que el hombre se asemeja
a aquello que adora, es imperativo que se ocupe de apreciar
adecuadamente a Dios. Los pensamientos que tienen en poca estima a
Dios son destructivos. Únicamente cuando la criatura le da al Creador el
lugar que merece estará por encima de la carne y la sangre y alcanzará la
dignidad para la cual fue diseñada. A medida que rastreamos esta verdad
en el Antiguo Testamento, la vemos también cuando Elias encontró una
viuda destituida en un lugar llamado Sarepta (1 R. 17:7-16). Le pidió que
le diera de beber agua y un poco de pan. Ella se disculpó debido a que
todo lo que tenía era un puñado de harina y un poquito de aceite (lo sufi-
ciente para hacer su última comida para ella y su hijo antes de morir de
hambre).
"No te preocupes", dijo el profeta, "hazme a mí primero de ello una
pequeña torta cocida debajo de la ceniza, y (ráemela; y después harás
para ti y para tu hijo ".
Ahora, esto parecería ser un pedido increíblemente egoísta, ¿no es
cierto? Parecería que el profeta era culpable de una mala educación
inexcusable. Siempre se nos ha enseñado que veamos las necesidades de
otros y que los sirvamos antes que a nosotros mismos. Decir "Sírveme a
mí primero" es una grosera falencia diplomática. Pero debemos entender
que Elias era el representante de Dios. Él estaba allí en lugar de Dios. No
era culpable ni de egoísmo ni de ser grosero. Era como si él dijera "mira,
soy el varón de Dios. Al servirme a mí primero, en realidad le estás
dando a Dios el primer lugar, y siempre que hagas eso nunca tendrás
carencia para las necesidades
B Manual del Discípulo
de la vida. La harina de tu barril nunca se agotará y tu aceite de oliva
nunca se acabará. Y fue eso precisamente lo que sucedió."
Salomón afirmó el hecho que Dios reclama el primer lugar en nuestra
vida con aquellas palabras conocidas, "Honra a Jehová con tus bienes, y
con las primicias de todos tus frutos" (Pr. 3:9). Esto significa que cada
vez que recibimos un aumento en nuestro salario, deberíamos
asegurarnos que el Señor sea el primero en recibir Su porción.
Al llegar al Nuevo Testamento, escuchamos al Señor insistir en que
Dios debe tener el primer lugar. "Mas buscad primeramente el reino de
Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas " (Mt. 6:33). Es
la misma verdad que Elias compartió con la viuda; aquellos que le dan al
Señor el lugar de supremacía en sus vidas nunca tendrán que
preocuparse por las necesidades básicas de la vida.
Quizás estemos tan familiarizados con el Padre Nuestro (Mt. 6:913) que
perdemos de vista el significado del orden allí establecido. Nos enseña a
poner a Dios primero ("Padre nuestro que estás en los cielos " y Sus
intereses ("Venga tu reino, hágase tu voluntad, como en el cielo, así
también en la tierra"). Únicamente entonces, y no antes, nuestras
peticiones personales serán bienvenidas ("El pan nuestro de cada día,
dánoslo hoy" etc.)
Así como Dios el Padre debe tener el lugar de supremacía, también
debe tenerlo el Señor Jesús, quien es miembro de la Divinidad. Así lo
leemos en Colosenses 1:18, "...para que en todo tenga la
preeminencia."
El Salvador insistió en que Su pueblo le amara a El en primer lugar y
que cualquier otro amor fuera como odio en comparación.
"Si alguno viene a Mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e
hijos, y hermanos, y hermanas, y aun también su propia vida, no puede
ser mi discípulo ". Jesús debe tener el primer lugar en nuestro amor.
Desafortunadamente, el Señor no siempre obtiene el primer y mejor
lugar por parte de su pueblo. En los días de Malaquías, cuando era
tiempo de presentar una ofrenda al Señor, un granjero guardaba sus
mejores animales para reproducirlos o para venderlos, y le daba al Señor
las sobras. Era como si dijera que el Señor se conformaba con cualquier
cosa que le ofreciéramos. Las ganancias del mercado estaban en primer
lugar. Es por eso que Malaquías dijo vehementemente,
Sólo lo mejor para Dios
"Y cuando ofrecéis el animal ciego para el sacrificio, ¿no es malo?
Asimismo cuando ofrecéis el cojo o el enfermo, ¿no es malo?
Preséntalo, pues, a tu príncipe; ¿acaso se agradará de ti, o le serás
acepto? dice Jehová de los ejércitos " (Mal. 1:8).
Pero eso era en los días de Malaquías. ¿Qué sucede hoy día? ¿Cómo
podemos darle al Señor lo primero y lo mejor? ¿Cómo podemos llevarlo
a la práctica en nuestras vidas? Podemos hacerlo en nuestra empresa al
obedecer a aquellos que están por encima nuestro; trabajando de corazón
como para el Señor, no para los hombres; siendo conscientes que es al
Señor Jesucristo a quien servimos (Col. 3:22-25). Si las exigencias del
trabajo comienzan a tener prioridad sobre las exigencias de Cristo,
debemos estar dispuestos a decir, "Hasta aquí llegarás, y no pasarás
adelante, y ahí parará el orgullo de tus olas" (Job 38:11). Deberíamos
estar dispuestos a hacer más por nuestro Salvador de lo que haríamos por
una corporación. Podemos hacerlo en nuestros hogares al mantener
fielmente un culto familiar durante el cual leemos la Biblia y oramos en
conjunto. Sí, podemos hacerlo si educamos a nuestros hijos para el Señor
y no para el mundo, para el cielo y no para el infierno.
Entrega tus hijos para proclamar el mensaje glorioso;
Entrega tu riqueza para que puedan hacerlo más velozmente;
Derrama tu alma a favor de ellos en oración victoriosa;
Y todo lo que inviertas Jesús lo recompensará.
(Mary A. Thomson)
Una cierta madre cristiana pensaba que Cristo estaba en el primer lugar
de su vida, pero un día su hija vino de la Escuela Bíblica, "Mamá, Dios
me ha llamado al campo misionero", la madre respondió,"sobre mi
cadáver, Isabel".
Otra madre trabajaba sin cesar en la cocina mientras un predicador
estaba de visita conversando con su hijo en el living. El predicador le
hablaba de las maravillosas oportunidades para que este joven dispusiera
sus talentos para la obra del Señor. Fue allí que una voz estridente
provino de la cocina, "No le hable de esas cosas a mi hijo. No es lo que
he planeado para él".
Un episodio más feliz cuenta que Spurgeon le dijo a su hijo, "Si Dios te
llamara al campo misionero, no me gustaría ver que te rebajes a ser un
rey".
Podemos hacerlo en nuestra iglesia local al asistir fielmente y brindar
una participación entusiasta. George Mallone cuenta de un anciano de la
iglesia el cual declinó una invitación para participar de una cena
presidencial en la Casa Blanca debido a que sus responsabilidades como
anciano no le permitían tener la noche libre. Luego que Michael Faraday
expuso en forma brillante la naturaleza y propiedades del imán, la
audiencia votó para darle una declaración de felicitaciones. Pero Faraday
ya no estaba allí para recibirla. Había ido a la reunión de oración de mitad
de semana en su iglesia, la cual nunca tuvo más de veinte miembros.
Podemos poner a Dios en primer lugar en nuestra mayordomía de las
cosas materiales. Lo hacemos al adoptar un estilo de vida sencillo de
modo que todo superávit se invierta en la obra del Señor. Lo hacemos al
compartir con aquellos que tienen necesidades espirituales y físicas. En
resumen, lo hacemos al invertir en las cosas de Dios y en la eternidad.
Pero la forma más significativa en la que podemos darle a Dios el
primer lugar es presentándole nuestras vidas a Él, entregándonos nosotros
mismos a Él no sólo para ser salvos, sino también para poder servirle.
Cualquier cosa por debajo de eso no es suficiente si lo comparamos con
lo que Él hizo por nosotros.
La sabiduría actual anima a que los creyentes inviertan la mejor parte de
sus vidas para ganar dinero, para vivir en el lujo y la comodidad, y así
poder darle al Señor sus años de jubilación. Pero muchos sufren gran
agotamiento en su vejez, haciendo que no les queden muchos años ni
fuerza disponibles. Algo más sabio es rendir la vida a Cristo en la
juventud, cuando la fuerza, el amor y el entusiasmo están en su pico más
alto. Es mejor hacer esto que darle al Señor lo que Thomas Gill denomina
nuestros deseos débiles; nuestra pobreza; nuestros residuos; nuestro fuego
decadente; las cenizas de nuestro corazón.
Dios quiere lo primero y lo mejor.
Él se merece ambas cosas.
La única pregunta que debemos hacernos es, "¿obtendrá lo que quiere
de mí?"
DOCE
VISIÓN 20/20
2 CORINTIOS 5: 9-21
adie tiene una visión perfecta, pero algunos tienen imperfecciones que
les llevan a usar lentes. Si son como yo, deberán ir al oftalmólogo
regularmente para ser examinados.
En este momento estoy sentado en el consultorio de exámenes. Entonces
entra el doctor, prende una luz y dice, "Sr. Mac Donald, tape su ojo
izquierdo y lea la línea de arriba de la pizarra".
"¿Qué pizarra, Doctor?" "Ya veo, este es un caso serio.
Deberemos incrementar el poder de su prescripción".
Acto seguido comienza a probar varios lentes y me
pregunta, "¿puede ver ahora?".
Se me ocurre pensar en el versículo bíblico, "Veo los hombres como
árboles, pero los veo que andan " con lo cual quiero decir, "Está mejor
pero aún borroso".
Entonces sigue probando otros lentes y me pregunta, "¿este es mejor que
el otro?" Pronto comienzo a ver las líneas de la pizarra con mayor claridad
y él descubre que con lentes nuevos puedo tener una visión 20/20.
También es cierto que nadie tiene una visión espiritual perfecta. Cuando
el pecado llegó al mundo afectó la vista espiritual del hombre y todos
necesitamos lentes que nos corrijan. En 2 Corintios 5:921, existen siete
lentes correctivos que debemos usar todo el tiempo
para poder ver las cosas de la manera que Dios las ve.
LOS HECHOS DEL INFIERNO (5:11 a)
El primero es el hecho del infierno. Pablo dice, "Conociendo, pues el
temor del Señor, persuadimos a los hombres ". Me doy cuenta que el
temor se refiere a una contemplación reverente y al respeto santo hacia
Dios, el temor de no complacerle era lo que llevaba al apóstol a
persuadir a los hombres y a tener integridad en el ministerio. Pero me
gustaría aplicar este versículo en forma diferente. Me gustaría pensar que
el conocimiento del horror y el terror del infierno llevaban a Pablo a
persuadir a los hombres para que fueran salvos de ese lugar de tormento.
Por lo tanto, en nuestro armazón espiritual deberíamos tener los lentes
correctivos que nos permitan ver las llamas del infierno. Esto nos
recordará constantemente que nuestros familiares no salvos, nuestros
amigos, vecinos y todos los incrédulos están en el peligro inminente de
experimentar este fin fatal. Nos inspirará con un sentido de urgencia a
compartir las buenas nuevas de la salvación con aquellos con quienes
estamos en contacto. Nos motivará a administrar nuestros recursos para
esparcir así el evangelio.
El infierno es un hecho. El Señor Jesús habló más del infierno de lo
que habló del cielo. Tan cierto como que existe el cielo, existe el infierno.
Es el destino final de todos los incrédulos. Es un lugar de tormento
consciente. No hay ni luz ni amor en el infierno. Es la desesperanza
eterna. Cuanto más conscientes seamos de este terror, más
persuadiremos a los hombres a escapar del mismo a través de la fe en
Jesucristo.
EL AMOR DE CRISTO (5:14-15)
El segundo lente es el amor de Cristo, no nuestro amor hacia Él, sino
su amor hacia nosotros. Si tenemos estos lentes en nuestra armazón,
veremos la cruz sangrienta, y en esa cruz al Hijo de Dios muriendo por
nuestros pecados, pagando el precio que nosotros debíamos pagar. Si Él
fuera tan sólo un hombre, deberíamos estarle eternamente agradecidos,
pero cuánto más cuando nos damos cuen
Visión 20/20
ta que es el Señor de la vida y de la gloria, el Creador y Sustentador
del universo.
Dicho amor nos constriñe. Su obra en la cruz tiene una cierta lógica
adjunta. Si Él murió por nosotros, significa que todos estábamos muertos
en nuestros delitos y pecados. Él no lo hubiera hecho si nosotros
hubiéramos estado espiritualmente vivos y con buena salud. Pero aún
hay más, Él no murió por nosotros para que continuáramos viviendo
vidas pecadoras, egoístas y carentes de sentido. En vez de eso murió para
que ahora nosotros pudiéramos vivir para Él. "Amor tan asombroso, tan
divino que demanda mi alma, mi vida, mi todo" (Isaac Watts). La
conclusión es inevitable.
EL VALOR DE LA ETERNIDAD DE UN ALMA (5:16)
"De manera que nosotros de aquí en adelante a nadie conocemos
según la carne; y aun si a Cristo conocimos según la carne, ya no lo
conocemos así" (v. 16). Cuando nos convertimos miramos a las personas
en una forma diferente. Antes nos preocupaba la apariencia física de las
personas, con sus personalidades, o con su cantidad de riquezas.
Pero las cosas son diferentes ahora. La gracia nos enseña a verles como
almas preciosas por las cuales Cristo murió. Les vemos como adoradores
potenciales del Cordero de Dios por toda la eternidad. Nos damos cuenta
que la persona que menos impresión nos pueda causar vale más que todo
el oro, la plata, el platino y diamantes del mundo. Un poeta anónimo
escribió:
En el Calvario el Señor Jesús colocó un valor sobre cada uno, el valor de Su propia sangre.
Cuando tenemos estos lentes correctivos en nuestra armazón nos
damos cuenta que lo que importa son las personas. Debemos vivir por
las personas, por su salvación eterna.
EL PROPÓSITO DE NUESTRA CREACIÓN (5:17)
En el versículo 17, Pablo dice, "De modo que si alguno está en Cristo,
nueva criatura es". Si somos nuevas criaturas, parte de una nueva
creación, entonces surge la inevitable pre
gunta: ¿cuál es el propósito de nuestra creación? ¿Estamos aquí para
amontonar dinero? ¿Para hacer un nombre para nosotros mismos? ¿Para
acumular posesiones materiales? ¿Para tener casas y jardines lujosos?
¿Para beber de la copa del placer? ¿Para ir en pos de lo trivial? ¿Acaso
nuestros planes deben terminar en la tumba? ¿Acaso no tenemos un
destino más elevado que el de construir un nido en un árbol que está
destinado a la destrucción?
La respuesta, por supuesto, es que estamos aquí para glorificar a Dios y
para representar al Señor Jesús en la tierra. Estamos aquí como la sal de
la tierra y la luz del mundo. Hemos sido llamados a contar las excelencias
de Aquel que nos llamó de las tinieblas a su luz admirable . Como sus
embajadores debemos urgir a los hombres y mujeres a que se reconcilien
con Dios. Todo lo demás es una distracción. Todo lo demás es
irrelevante.
EL MANDAMIENTO PLANO DE CRISTO (5:18)
El Señor nos ha encomendado el ministerio de la reconciliación. Esto
significa que nos ha enviado a decirles a los hombres y las mujeres cómo
pueden reconciliarse con Dios. La obra de Cristo en la cruz ha provisto
el único camino a través del cual pueden llegar a la plena comunión con
Dios. Pero deben escuchar el mensaje y recibirlo. La única forma en que
lo pueden escuchar es si nosotros lo contamos. Tenemos la responsabili-
dad de ir.
En el ejército, cuando un oficial expresa un deseo o extiende una
invitación, sus subordinados deben interpretarlo como una orden.
Cuando el Rey David deseó beber del pozo de Belén, sus hombres lo
tomaron como una orden, a pesar que el pozo estaba detrás de las líneas
enemigas (2 S. 23:15-17). Nuestro Capitán nos ha dado la Gran
Comisión: "Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda
criatura". Esto es más que un requisito o una sugerencia. Es una orden
directa. No se nos presenta para nuestra discusión o consideración, sino
para que la obedezcamos. Cada uno de nosotros debe enfrentar la
posibilidad que cuando nos encontremos con el Salvador, Él nos
pregunte, "¿Qué hiciste con la Gran Comisión?"
Visión 20/20
LA RESPONSABILIDAD DE POSEER LA RESPUESTA (5:20)
No sería exagerado decir que los Cristianos tienen la respuesta a los
problemas del mundo. El pecado es la causa básica de los problemas de
la humanidad. Únicamente Cristo ha podido lidiar con el pecado en
forma efectiva. Sólo su obra en el Calvario le concede al ser humano la
libertad de la paga y el poder del pecado. ¡Cristo es la respuesta!
Es algo muy serio el tener la respuesta y no compartirla. Sería como
tener la cura del cáncer y no ofrecerla en el mercado. O como ver una
casa en llamas y no dar una voz de alarma y tratar de rescatar a sus
ocupantes.
En los días de Eliseo había cuatro leprosos hambrientos quienes
sorpresivamente descubrieron una gran provisión de comida. Al
principio se hartaron de comida sin pensar en los demás. Luego sus
consciencias los atacaron. Estaban reteniendo las buenas noticias sin
compartirlas con la gente de la ciudad. Por lo cual hicieron correr la voz
en la ciudad que había suficiente comida como para terminar con la
hambruna.
En cierto sentido, todos somos leprosos, con la comisión de contarles a
otros dónde encontrar comida. No podemos permitirnos que los
incrédulos nos pregunten en la eternidad, "¿Por qué no nos contaron?"
Como embajadores de Cristo no podemos permitirnos llevar la culpa de
la sangre de nuestros vecinos.
EL TRIBUNAL DE CRISTO (5:10)
Con esto últimos lentes correctivos, vemos el Tribunal de Cristo. El
Señor Jesús es el Juez. Cada uno de nosotros está en pie delante de Él.
No seremos juzgados por nuestros pecados; los mismos ya fueron
juzgados en la cruz del Calvario y la pena fue paga en su totalidad. Este
es un tribunal en el cual se evaluará nuestro servicio al Señor y
recibiremos nuestra recompensa.
Todo lo hecho para la gloria de Dios, para la bendición de su pueblo y
para la salvación de los pecadores será recompensado. Todo lo que fue
hecho con una motivación egoísta o impura terminará quemado. Habrá
recompensas especiales por la paciencia, por la vida santa, por el
liderazgo fiel, por ganar almas, por resistir la tentación y por amar la
venida de Cristo.
B Manual del Discípulo
Deberíamos vivir cada día con la expectativa del inminente Tribunal de
Cristo. No tendrá el fin de aterrarnos, sino que nos inspirará para que cada
momento sirva para la eternidad.
AHORA HAY QUE UNIRLOS
Hemos visto siete lentes para corregir nuestro astigmatismo espiritual y
para darnos una visión 20/20: el hecho del infierno; el amor de Cristo; el
valor y la eternidad de un alma; el propósito de nuestra creación; el
mandamiento plano de Cristo; la responsabilidad de poseer la respuesta; y
el Tribunal de Cristo. Úselos y verá la vida desde su perspectiva correcta.
Pero sin ellos la vida será borrosa.
SECCIÓN 2
CARÁCTER CRISTIANO
TRECE
ASPIRE A SER COMO JESÚS
a respuesta a la mayoría de los problemas que enfrentamos es la
santidad o la semejanza a Cristo. Por ejemplo, uno de nuestros problemas
es cómo conocer la voluntad de Dios. La mayoría de los versículos que
responden esa interrogante tienen que ver con nuestro carácter (Pr. 3:5-6;
Sal. 25:9). Queremos saber cómo ser efectivos en el evangelismo. La
respuesta está en la santidad (Mt. 4:19).
Si queremos tener una vida efectiva de oración el Señor dice, "Si
permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo
lo que queréis, y os será hecho " (Jn. 15:7). Como soldados que luchan
por el Señor, necesitamos protección y efectividad. ¿Cómo? La armadura
del creyente se encuentra en Efesios 6:11-18. Es el carácter cristiano. Lo
mismo sucede en todos los aspectos de la vida cristiana. Dios no nos da
una atractiva lista de diez principios. En lugar de eso enfatiza nuestra vida
personal. Lo demás viene solo.
Siempre deberíamos orar, "Señor, haznos cada vez más como Cristo y
cada vez menos nosotros mismos". Ningún cristiano argumentaría en
contra del hecho que deberíamos ser cada vez más como el Señor Jesús.
No existe una meta superior ni una ambición más elevada que ser
semejante a Cristo. Uno de los grandes objetivos de Dios para su pueblo
es conformarlos a la imagen de su hijo. El propósito de Dios es hacernos
como Jesús. Se enseña a lo largo del Nuevo Testamento y a menudo lo
escuchamos en los sermones.
Pero aun existe una pregunta, "¿Cómo?" En una forma práctica y en
nuestra vida cotidiana, ¿cómo podemos hacer para que Dios logre una
semejanza cada vez mayor al Señor Jesús en nuestras vidas? Una cosa es
saber qué hacer y otra cosa es cómo implementarlo.
"La imagen de Dios no se la ve en la forma de nuestros cuerpos sino
en la belleza de una mente y un corazón renovados. La santidad, el amor,
la humildad, la mansedumbre, la bondad, el perdón, todas estas cosas
constituyen el carácter divino" (Notas Diarias de la Unión Escritural).
Pablo nos dice que somos transformados a Su imagen a medida que lo
contemplamos (2 Co. 3:18). Esto significa que si estudiamos Su vida
como Hombre aquí en la tierra y también Su vida presente a la diestra de
Dios, entonces con la disciplina de la determinación, procuraremos
seguirle, caminar como Él caminó, y ser conducidos por Su ejemplo.
Existen dos versículos claros en el Nuevo Testamento en los cuales el
Señor Jesús es presentado como un ejemplo para que lo sigamos. Ellos
son Jn. 13:15,
"Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros
también hagáis", (acababa de lavar sus.pies). También 1 Pedro 2:21,
"Pues para esto fuisteis llamados; porque también Cristo padeció por
nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis Sus pisadas ".
Está por demás decir que nunca podremos alcanzar Su perfección aquí
o compartir atributos que pertenecen únicamente a Dios. Pero no
deberíamos usar esto como una excusa para quedarnos satisfechos con el
status quo. Deberíamos luchar para alcanzar la meta.
Si bien Cristo mismo es nuestro ejemplo supremo, a menudo podemos
aprender lecciones valiosas sobre cómo imitarlo cuando le vemos
reflejado en las vidas de Su pueblo. ¿Acaso no es cierto que algunas
veces leemos sobre Sus cualidades pero que parecen estar muy distantes
de nosotros? Pero cuando encontramos un creyente que exhibe alguna
cualidad de Cristo en una forma particular, percibimos la verdad
encarnada. Ya no nos parece tan teórico o impráctico. Por ejemplo, el
tema del discipulado, puede que nunca cobre vida para nosotros hasta
que lo veamos puesto en práctica a través de un discípulo apasionado
por obedecer los claros mandamientos de la Escritura.
Aspire a ser como Jesús
Esto nos lleva a las preguntas centrales. ¿Cómo es Jesús y cómo puedo
ser más semejante a Él? ¿Cómo puedo vivir de tal modo que otros vean a
Cristo en mí? ¿Cómo puedo imitar su carácter, su comportamiento, su
forma de hablar?
Él era un Hombre del Libro. La mente de Cristo estaba llena de la
Escritura. Él citaba la Palabra como su autoridad final. Los versículos
que Él citaba daban siempre en el blanco, eran las palabras precisas para
una ocasión particular.
Era un Hombre de Meditación. Él era el hombre bienaventurado del
Salmo 1 cuyo deleite estaba en la ley del Señor. En dicha ley meditaba
día y noche.
Era un adorador. El acto supremo de adoración de nuestro Señor fue
su muerte en el Calvario en obediencia a la voluntad de su Padre.
No se conformó al mundo. ¿Acaso Él no dijo con respecto a sus
discípulos "No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo" (Jn.
17:16). Él no era de este mundo en absoluto.
Él no combatió con armas carnales. Cuando nuestro Señor fue
juzgado delante de Pilato dijo, "Mi reino no es de este mundo; si mi reino
fuera de este mundo, mis servidores pelearían para que yo no fuera
entregado a los judíos; pero mi reino no es de aquí"
(Jn. 18:36).
Perfección Moral. El Señor Jesús no sólo vivió una vida sin pecado,
Él vivió sin siquiera conocer el pecado y no hubo pecado en Él. Fue
tentado desde afuera pero nunca desde dentro. No había nada en Él que
respondiera al pecado.
Tú te hiciste en todo como un hombre Semejante en todo pero sin pecado, Para que nosotros
pudiéramos ser como Tú Cosa que nunca habíamos sido (Joseph Stennett)
Él no podía hacer las cosas por sí mismo o actuar independientemente
de Dios Padre. Dos veces en Juan 5 dijo que Él no hacía nada por sí
mismo (vv. 19, 30). Al decir esto no estaba negando su omnipotencia
sino afirmando su absoluta igualdad con el Padre y la perfecta unidad de
su voluntad con la del Padre.
En su libro, The Sinless Savior (El Salvador sin Pecado), J. B. Watson
ofreció el siguiente tributo al Señor Jesús:
B Manual del Discípulo
Nunca sintió una pizca de arrepentimiento. Nunca fue consciente de alguna falta... nunca expresó
arrepentimiento por alguna palabra o hecho, nunca admitió un error, nunca pronunció una confesión, o
sufrió que alguien juzgara sus caminos o acciones. El caminó sin apuro cada día, cumpliendo su obra
señalada en cada hora, de manera que en su vida nunca hubiera atrasos. Al terminar cada día retenía la
misma paz con la cual lo había comenzado.
Otro admirador dijo, "Él fue tan inmaculado como hombre como lo es
como Dios; tan puro en medio de las poluciones del mundo como en los
días en los cuales era el deleite del Padre antes que el mundo
comenzara".
Gozo. El gozo del Hijo de Dios era hacer la voluntad de su padre y
llevar muchos hijos a la gloria. Con ese gozo en vista, soportó la cruz
menospreciando el oprobio. Su gozo no fue perturbado por las pruebas
y las tristezas que los hombres amontonaron sobre El.
Paz. La paz caracterizó la vida del Redentor. Independientemente de
las adversidades que tuvo que enfrentar, mantuvo la calma y la
serenidad. Las amenazas y los insultos de sus criaturas no lo
perturbaban.
Paciencia. Jesús fue paciente con sus discípulos, y con aquella
generación "incrédula y perversa" (Le. 9:41). Él es paciente con la
humanidad perdida "no queriendo que ninguno perezca" (2 P. 3:9).
Cualquier otra persona hubiera desistido con el ser humano hace mucho
tiempo.
Benignidad. Vemos la benignidad del Señor Jesús en la forma en la
cual trató a las personas. Era su gran placer bendecirles y conceder alivio
a quienes lo necesitaran. Su consideración hacia aquellos que conocía lo
acercaba a ellos.
Bondad. Incluso sus enemigos concedieron que nuestro Señor era
bueno, que mostraba amabilidad sin parcialidad. Él "anduvo haciendo
bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo "
(Hechos 10:38). Él pensaba en los demás, no en sí mismo. Nadie
jamás podrá igualarlo en cuanto a su benignidad. Él se empobreció para
enriquecer a otros.
Fidelidad. Él es fiel con respecto a sus promesas, en cumplir sus
tareas, en el cuidado inmutable hacia su pueblo. No hay peligro cuando
se confía en Él. Él jamás ha decepcionado a alguien.
Aspire a ser como Jesús
Gentileza. Esta palabra nos lleva al momento en el cual sus discípulos
quisieron alejar a los niños de Jesús. Él dijo, "Dejad a los niños venir a
mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de los cielos"
(Mt. 19:14).
Compasión. Cristo tuvo compasión de la multitud y envió a los Doce a
la cosecha (Mt. 9:36). El tuvo compasión de la multitud y alimentó 5000
personas (Mt. 14:14). Nuevamente tuvo compasión de la multitud y
alimentó a 4000 (Mt. 15:32). Debido a su compasión, dos ciegos
recibieron la vista (Mt. 20:34), un leproso fue sanado (Mr. 1:41). Un
endemoniado fue liberado (Mr. 5:19), y una viuda recibió nuevamente a
su hijo con vida (Le. 7:13). Vemos su compasión como el Buen Pastor
(Le. 15:4-7), como el Buen Samaritano (Le. 10:33), y como el padre del
hijo pródigo (Le. 15:20). Vemos sus lágrimas de compasión frente la
tumba de Lázaro (Jn 11:35) y en el Monte de los Olivos cuando lloró por
Jerusalén (Mt. 23:37-39). Tenemos un Salvador compasivo.
¡Cuánto necesitamos ese tipo de compasión! Cuánto necesitamos orar:
Que pueda mirar a ¡a multitud como lo hizo mi Salvador
Hasta que mis ojos se nublen por las lágrimas;
Que pueda ver con piedad a las ovejas errantes
Y amarlas por amor a Él (Anónimo).
Mansedumbre. Cualquier retrato verdadero del Señor Jesús debe
revelarlo como alguien que era manso y humilde de corazón. La palabra
"manso " conlleva la idea de quebrantamiento. Es la palabra utilizada
para describir un caballo joven que ha aceptado el arnés y pacientemente
labra la tierra, con su cabeza que se eleva y desciende, y sus ojos
mirando siempre hacia adelante.
Nuestro manso Salvador nos invita a llevar su yugo y aprender a ser
como Él. Esto significará una aceptación sin quejas de su voluntad.
Cuando las circunstancias adversas vengan sobre nosotros, hemos de
poder decir, "Sí... porque así te agradó " (Mt. 11:26).
Jesús fue humilde en su nacimiento, un nacimiento que no tomó
prestada nada de la gloria de este mundo. Fue humilde durante su vida,
sin una pizca de orgullo o arrogancia, sin una fracción de complejo de
superioridad. El ejemplo sublime de su humildad fue cuan
do "se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y
muerte de cruz" (Fil. 2:8).
Tú, Salvador, fuiste manso y humilde ¿Y acaso un gusano como yo, Débil, pecaminoso e impuro
Podría atreverme a enorgullecerme?
(H. F. Lyte)
El fue un siervo. Jesús fue el verdadero esclavo israelita que puso su
oreja en la puerta y dijo, "Yo amo a mi señor;... no saldré libre" (Ex.
21:5). Toda su vida fue una vida de servicio a Dios y a sus semejantes.
¡Asombroso! El Creador y Sustentador del universo dejó el palacio en el
cual era servido por una miríada de ángeles y descendió para servir y
para dar su vida en rescate por muchos. Pablo describe vividamente su
abandono. A pesar de que era igual a Dios, no entendió que esa posición
con el Padre en el cielo era algo a lo cual debía aferrarse a cualquier
precio. No. Se vació a sí mismo de esa posición celestial y se hizo un
ciervo. Él pudo decir, "Yo estoy entre ustedes como el que sirve "
(Le.22:25-27). "No hubo un sólo acto de egoísmo en la vida de Cristo; El
siempre estuvo al servicio de otros".
Se nos hace un nudo en la garganta cuando lo vemos tomar la toalla de
un esclavo e inclinarse para lavar los pies de sus discípulos.
El aun nos dice como dijo aquella noche fatídica en el ático
"Porque ejemplo os he dado, para que como Yo os he hecho,
vosotros también hagáis" (Jn. 13:15). Cuando tomamos la
posición de siervos reflejamos.una marca auténtica de similitud
a Cristo.
Abnegación. Teníamos una deuda que no podíamos pagar. En vez de
reclamar el pago de nuestra parte, el Señor asumió la deuda y la pagó
por completo. ¡Qué maravilloso Salvador!
Perdón. Sus palabras "Padre, perdónalos porque no saben lo que
hacen " resuenan a través de los siglos. ¿Qué otra prueba de su espíritu
perdonador necesitamos? Aquí tenemos al Dios-Hombre muriendo y
sufriendo una tortura inefable, y a la vez orando para que el Padre
perdone a sus asesinos.
Aspire a ser como Jesús
Tus enemigos pueden odiar, despreciar, denigrar;
Tus amigos demuestran infidelidad.
Sin embargo lleno de perdón Tu corazón tan sólo puede amar.
(Edward Denny)
Pero debemos agregar una palabra de precaución aquí. El hecho que Él
pidiera perdón por sus asesinos no significa que fueran automáticamente
perdonados. Judas no fue perdonado. Sólo aquellos que vinieron a Él en
arrepentimiento y fe recibieron el beneficio de aquella oración.
El perdón presupone el arrepentimiento. Jesús le dijo a sus discípulos,
"Si tu hermano pecare contra ti, repréndele; y si se arrepintiere, perdónale. Y si siete veces al día
pecare contra ti, y siete veces al día volviere a ti, diciendo: Me arrepiento, perdónale" (Le. 17:3-4).
Preste atención al hecho que el perdón sigue al arrepentimiento.
Existen algunas ofensas menores que hemos sufrido que pueden
perdonarse fácilmente. No son lo suficientemente importantes como para
hacer de ellas una gran cosa. Pero si hubiera un pecado o una ofensa
grave, no es correcto perdonar donde no ha habido arrepentimiento. Esto
sólo estimula al culpable en su maldad.
Donde ha habido arrepentimiento, nuestro perdón debe ser ilimitado. A
nosotros se nos ha perdonado millones; deberíamos estar dispuestos a
perdonar lo que en comparación serían unos pocos centavos.
Qué cierto es que "el perdón es el perfume que una flor pisoteada
vierte sobre el pie que la ha lastimado" .
Valiente Me encanta pensar en la imagen de Jesús en su viaje final
hacia Jerusalén y hacia la cruz. Lucas nos dice que "iba subiendo" (Le.
19:28). Él afirmó su rostro para cumplir nuestra redención. Este pasaje
parece sugerir que los discípulos iban detrás de Él sin demasiada
convicción. Ellos tenían dudas con respecto a ir a Jerusalén.
Justicia. Uno de los elementos de la perfección moral del Señor Jesús
es su justicia. Él es escrupulosamente justo y recto. Nunca respalda algo
que sea deshonesto, cuestionable o sombrío. Sus decisiones son justas lo
mismo que sus acciones.
Ausencia de egoísmo. Nuestro Señor es el hombre menos egoísta que
vivió en este mundo. Durante toda su vida demostró su autonegación, es
decir que colocó los intereses de otros por encima de los suyos propios.
En su humildad estimó a otros como mejores que a Él mismo (Fil. 2:3).
Consistencia. El Salvador del mundo siempre fue igual. Su
comportamiento personal estaba a la par de su sublime enseñanza. Los
cambios bruscos de temperamento eran algo totalmente ajeno a Él.
Cuando se enojó (Mt. 23:33) o lloró (Jn. 11:35), siempre fue porque la
ocasión lo ameritaba y nunca por ser arrastrado por sus propios
sentimientos.
Propósito único. Jesús tuvo un propósito general y unifícador; el
mismo era buscar y salvar a los perdidos. ¿Acaso no dijo "De un
bautismo tengo que ser bautizado"! (Le. 12:50). Por supuesto se estaba
refiriendo a su bautismo de muerte en el Gólgota, en el cual moriría por
los pecadores del mundo.
Estilo. Cuando decimos que Jesús tenía estilo, queremos decir que Él
actuó elegantemente muy por encima de lo que se hubiera esperado de
una persona común. Aunque Él era omnisciente y podía leer los
pensamientos de los hombres, nunca los expuso para avergonzarlos sin
necesidad. Para Él cada persona era especial y debía tratársela con
dignidad.
Cortesía. La cortesía es un primo cercano del encanto. Y el Señor
Jesús era cortés. Nunca fue rudo, nunca fue bruto. No hubo situación en
la que Él se desubicara. Tenía un sentido perfecto de prioridad. Ninguna
palabra o acción de parte suya hizo que se sintiera avergonzado. Siempre
fue el caballero perfecto. Esta es una característica que todos podemos
emular. A las personas les resulta difícil resistir a alguien cortés. Las
acciones llenas de gracia, las palabras apropiadas, dichas actitudes ganan
seguidores para Aquel a quien representamos.
Libertad del amor al dinero. Sin hogar y pobre, nuestro Señor
aparentemente nunca llevó dinero consigo. Ciertamente no hay mención
al respecto. Cuando necesitó una moneda para dar una lección espiritual,
le ordenó a Pedro que extrajera una de la boca del primer pez que
pescara (Mt. 17:27). Nunca persona alguna le envidió por sus
posesiones. No dejó nada atrás con excepción de las ropas que vestía.
Aspire a ser como Jesús
Obediencia. De todas las cosas que se han escrito sobre Él observamos
que se deleitaba en hacer la voluntad de su Padre (ver Sal. 40:8; He.
10:7).
Pasión por las almas. Por una oveja perdida, el Pastor atravesó aguas
profundas, buscó en el desierto, y escaló montañas salvajes hasta
encontrar la oveja que estaba perdida (Le. 15:1-7).
Amigo de los pecadores. Originalmente este título le fue dado como
un insulto, pero es admirable (Le. 7:34). El Señor Jesús invirtió tiempo
en aquellos que eran menospreciados por otros. Él se inclinó hacia los
pobres, los visitó y compartió su comida. Les pidió a los pecadores que
lo ayudaran. Todo esto lo hizo en una forma amistosa. A ellos les gustaba
estar con Él y disfrutaban su compañía.
Contentamiento. Cuando el Salvador enfrentó una incredulidad
mayúscula, se contentó con el plan y el propósito de Dios, diciendo, "Sí,
Padre, porque así te agradó " (Mt. 11:26).
Paciencia. El escritor a los Hebreos nos recuerda cómo Jesús padeció
una gran hostilidad de pecadores en contra suyo (Heb.l2:3). Todo lo que
Satanás, los demonios o los hombres pudieron hacer contra Él no lo
detuvo en su senda hacia el Calvario.
Celo. El celo es una palabra que se encuentra una sola vez ligada a la
vida del Señor Jesús, y es cuando expulsó a los cambistas del Templo. En
aquel momento los discípulos recordaron una de las profecías de David
con respecto al Mesías: "El celo de tu casa me consume" (Jn. 2:17). En
otras palabras, Él era consumido por una pasión con respecto las cosas
de Dios.
Pero esa no fue la única ocasión. Toda su vida estuvo caracterizada por
un fervoroso y ardiente deseo de hacer la voluntad de Dios. Cuando sus
padres lo reprendieron por haber quedado atrás en Jerusalén cuando
ellos pensaban que debió permanecer a su lado en la ruta hacia Nazaret,
Él dijo, "¿No sabías que en los negocios de mi Padre me es necesario
estar? " (Le.2:49).
Gratitud. El versículo que inmediatamente surge en nuestra mente es
Mateo 11:25. Él acababa de pronunciar ayes sobre las ciudades de
Corazín, Betsaida y Capernaum. Ellos habían rechazado aceptarlo pese al
hecho que allí se habían llevado a cabo Sus milagros más prominentes.
Pese a semejante incredulidad, Él se vuelve Dios el Padre con gratitud,
diciendo "...escondiste estas cosas de los sabios y de los
B Manual del Discípulo
entendidos, y las revelaste a los niños". Esta es una lección para
nosotros. Cuando las cosas en nuestra vida no salen a pedir de boca,
deberíamos elevarnos por encima de las circunstancias y elevar nuestras
voces y nuestros corazones en gratitud hacia el Padre.
Fanny Crosby perdió su vista a la edad de 3 años por la mala praxis de
un doctor. Años más tarde cuando le preguntaron sobre el incidente, ella
dijo,
Si bien puede haber sido un error por parte del médico, no hubo error alguno por parte de Dios.
Ciertamente fue Su intención que yo viviera mis días en oscuridad física para poder estar mejor prepara-
da para cantar Sus alabanzas y animar a otros a hacerlo. De lo contrario no podría haber escrito miles
de himnos.
año de escuela comenzó su día
Un niño de 2 o
cayéndose del ómnibus escolar y golpeándose
su cabeza sobre el pavimento. Eso requirió
que se le dieran tres puntos para cerrar la
herida. Durante el recreo tuvo otro
desafortunado incidente ya que se chocó con
otro niño. El resultado fue que perdió dos
dientes v quedó con su labio partido. Durante
la tarde se cayó y se quebró su brazo. El
director decidió llevar al niño inmediatamente
a su casa antes que algo más le sucediera.
Cuando iban por un camino hacia la casa del
chico el director percibió que el niño tenía algo
en su mano. "¿Qué tienes?" Le preguntó.
"Veinticinco centavos", respondió el chico.
"¿Dónde los obtuviste?"
"Los encontré en el patio hoy", le explicó el pequeño niño. Luego
sonrió y con gran entusiasmo explicó, "Sabe, Sr. Chapman, nunca había
encontrado veinticinco centavos. Este es mi día de suerte".
Mucho depende no de cómo el día nos mire a nosotros sino cómo nosotros miramos al día. Algunas
personas no logran ver las rosas detrás de una cerca quebrada. Cada día trae sus problemas, pero la fe
los puede convertir en bendiciones. Toda mariposa parece torpe al comienzo pero el correr de un día
marca una gran diferencia.
Deberíamos ser agradecidos por la memoria, el apetito, la vista,
el oído, la salud, la salud mental, los lujos que Jesús no tuvo en la
tierra (un colchón, agua fría y caliente, una heladera, y un auto).
Aspire a ser como Jesús
Masculinidad. Una gran proporción del arte moderno presenta a Jesús
como alguien afeminado. Pero Él no fue así. Él fue el espécimen perfecto
de la humanidad. Todos los hombres serían como Él si el pecado no
hubiera ingresado.
Era un hombre de oración. ¡Piense en eso! Como Hombre
dependiente Él oraba. Como el Dios Omnipotente, respondía las
oraciones de otros. Él oró al ser bautizado por Juan (Le. 3:21). Él oró la
noche antes de elegir a los Doce (Le. 6:12). Luego de sanar multitudes
también oró (Le. 5:16). Luego de sanar y expulsar demonios en
Capernaum oró (Mr. 1:35). La tumba de Lázaro fue el escenario de su
oración (Jn. 11:41-42). Encontró tiempo para orar luego de alimentar a
los 5000 (Mt. 14:21, 23). Cuando fue confrontado con el rechazo
incrédulo de aquellos a quienes vino a salvar, encontró refugio a través
de la oración en la soberanía de Dios (Mt. 11:2526). Como Sumo
Sacerdote, Él oró para que su pueblo fuera preservado del mal, viviera
en separación del mundo, estuviera calificado para la misión y fuera
llevado al hogar celestial a salvo (Jn. 17). Él oró por Pedro para que su fe
no flaqueara (Le.22:32). Oró en el Huerto de Getsemaní, sometiendo su
voluntad a la del Padre (Le. 22:41-44). Y tres de sus últimas palabras en
la cruz fueron oraciones (Le. 23:34; Mt. 27:46; Le. 23:46).
El no juzgaba por la apariencia sino con un juicio justo. Él vio más
allá de la diminuta ofrenda de la viuda para ver su enorme devoción (Le.
21:1-4). Él distinguía entre el amor arrepentido de una mujer pecadora y
la negligencia fría de un fariseo que se autojustificaba (Le. 7:36-48). Él
no quedó tan impresionado por el servicio activo de Marta como por la
calmada devoción de María (Le. 10:41 42). Exteriormente los Fariseos
parecían ser justos pero por dentro estaban llenos de hipocresía e
injusticias (Mt. 23). Él estaba por encima de la tendencia natural que lleva
a pensar que porque una persona o una cosa sea hermosa entonces debe
ser buena. El sabía perfectamente bien que "no todo lo que brilla es oro".
A Él le importaban más las cualidades internas que la apariencia física.
No podemos evitar pensar en las palabras de Dios a Samuel con-
cernientes a Eliab: "No mires a su parecer, ni a lo grande de su estatura,
porque yo lo desecho; porque Jehová no mira lo que mira el hombre;
pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira
el corazón" (1 S. 16:7).
El Manual del Discípulo
Administró el tiempo efectivamente. El Maestro no perdió el tiempo.
Cada momento era precioso para El. ¿Acaso no dijo, "Me es necesario
hacer las obras del que me envió, entre tanto que el día dura; la noche
viene, cuando nadie puede trabajar"! Cada día tenía su lista de tareas.
Incluso aquellas cosas que parecieron ser interrupciones eran parte de la
voluntad del Padre para Él.
A Jesús le preocupaban los hombres de baja estima. Él siempre
mostró preocupación por los últimos, los más pequeños, los más bajos.
Las distinciones clasistas le eran ajenas. Él tenía un amor especial por
aquellos que eran pobres, débiles, despreciados, por aquellos que no
eran nadie a la vista del mundo.
Él soportó. Él soportó hostilidades indescriptibles por parte de los
pecadores hacia su persona (He. 12:3). Sin embargo, nunca tuvo la más
mínima intención de volverse atrás. Saber soportar no consiste en
aceptar en forma fatalista las circunstancias que nos tocan, sino la
firmeza de seguir adelante hasta el final.
Nos toca a nosotros aprender de las palabras del Salvador. ¿Qué
podemos aprender de Él en esta área? ¿Cómo podemos ser semejan
tes a Cristo en las palabras que decimos?
Su hablar era transparente y honesto. No hubo engaño en su boca.
Nunca mintió ni negoció la verdad. Ni siquiera una vez fue exagerado. Y
nunca respaldó las adulaciones..
Era franco. Una vez le dijo a una mujer, "...cinco maridos has tenido,
y el que ahora tienes no es tu marido " (Jn. 4:18). En otra oportunidad
le dijo a un fariseo, "Entré en tu casa; no me diste agua para mis pies...
no me besaste... no ungiste mi cabeza con aceite" (Le. 7:44-46).
Él hablaba con gracia. Cuando habló en la sinagoga de Nazaret,
los allí presentes estaban "maravillados de las palabras de gracia
que salían de su boca" (Le. 4:22).
No se quejaba. Nuestro Señor sabía que quejarse sería un insulto a la
provisión del Padre. Significaría que Él no sabe lo que hace. Sería como
acusarle de algún error o de algún juicio fallido.
Deberíamos recordar esto siempre que tengamos la tentación de
quejarnos.
Es mejor desechar ese pensamiento o tragarnos las palabras, y
proclamar, " En cuanto a Dios, perfecto es su camino " (Sal. 18:30).
Después de todo, nuestro Señor hace todas las cosas bien.
Aspire a ser como Jesús
Su hablar edificaba. Algunas veces lo hizo a través de declaraciones
directas, otras veces al hacer preguntas. Él enseñó lecciones espirituales
usando la naturaleza y las cosas cotidianas de la vida.
Él habló de la hierba, el viento, y la lluvia,
de las higueras y del tiempo calmo,
Y fue su deleite,
Unir el cielo y la tierra.
Habló de los lirios, las vides, el trigo,
De los gorriones y los cuervos,
Palabras muy naturales y a la vez muy sabias
Quedaron grabadas en el corazón de los hombres,
La levadura en el pan,
Del lino y la ropa,
Huevo, pescado, lámparas.
Vea cómo maneja el mundo familiar
En una forma tan divina
(Autor desconocido)
Su hablar era digno. Él hablaba de cosas que importaban. No hablaba
vanidades, sino sólo lo que era útil para esta vida e importante para la
vida venidera. Nunca promulgó chismes.
Su hablar era el adecuado. Su mente estaba llena de la Escritura y la
citaba si era pertinente en la ocasión. Por ejemplo, respondió a las
tentaciones satánicas en el desierto con tres porciones adecuadas de
Deuteronomio.
Cada respuesta era perfecta. Sus silencios a veces fueron más elo-
cuentes que su hablar (Mt. 26:62-63; 27:12; Mr. 15:4-5; Le. 23:9).
CONCLUSIÓN
Un autor anónimo dejó las siguientes palabras de peso:
Cuánto recogimiento nos provoca pensar que podemos modelar las cualidades de Cristo para aquellos
que le buscan. A través de un estilo de vida ejemplar, el discípulo puede hacer que su Señor sea atractivo
para otros. En su carta a Tito, Pablo le urgió que les enseñara a los esc lavos a trabajar para agradar a
sus amos "...para que en todo ador
B Manual del Discípulo
nen la doctrina de Dios nuestro Salvador" (Tito 2:10). Las personas no sólo deberían escuchar verdades
dignas de oír, sino también ver vidas dignas de emular. La palabra que Pablo usa en el versículo, "adornar"
era una palabra usada para ordenar las joyas de tal forma que pudieran exhibir su máxima belleza. Este es
nuestro privilegio.
CATORCE
SEA CONOCIDO POR SU AMOR
l amor no es tanto un asunto de las emociones sino de la voluntad. No
es un estado de fantasía en el cual la persona cae, sino una acción
deliberada que se toma en forma resuelta.
"El amor es una decisión que nace de mi voluntad. Puedo elegir amar.
Puedo comenzar ahora mismo en mi hogar" (Autor desconocido).
Se manifiiesta en nuestro dar. "Porque de tal manera amó Dios al
mundo, que ha dado... " (Jn. 3:16). "...el Hijo de Dios, el cual me amó y
se entregó a sí mismo por mí" (Gá. 2:20). "Cristo amó a la iglesia, y se
entregó a sí mismo por ella" (Ef. 5:25). Debido a que es más
bienaventurado dar que recibir, el Señor siempre tiene la prerrogativa de
ser el más bienaventurado.
Dar es la marca de los cristianos. "En esto conocerán todos que sois mis
discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros "
(Jn. 13:35).
Esto abarca aquellos dignos de amor como los no dignos, lo
feo así como también lo hermoso. El amor devuelve cada
descortesía con bondad. Sin amor, todo servicio cristiano es en
vano. El amor es mejor que la exhibición más espectacular de
los dones del Espíritu (1 Co. 13:1-3).
La gracia es más importante que el don.
En casos de conflicto, el amor no toma una decisión hasta que ha
escuchado ambos lados de la historia (Pr. 18:13).
El amor no tiene un espíritu prejuicioso o crítico.
Evita condenar en base a la evidencia circunstancial. Evita hablar en
forma negativa sobre otras personas. El amor puede ser firme. Condenar
el pecado y castigar la desobediencia (ver Pr. 13:24). Esta es otra faceta
del amor.
1 Corintios 13 es el capítulo del amor. En el mismo, Pablo describe al
amor como se lo ve en la vida del Señor Jesús y como nosotros
deberíamos practicarlo. Lo que podemos percibir en ese capítulo es que
el amor piensa en los demás antes que en sí mismo.
El amor es paciente. No es impertinente ni irascible. Es
amable. Siempre busca formas de implementar pequeños
actos que dicen, "me preocupo por ti". No tiene envidia. No
tiene celos de otros. Una persona que ama
no desea ser como otra ni poseer lo que otra posee. No se exhibe a sí
mismo con un orgullo mayúsculo. No se infla. Reconoce que no posee
cosa alguna que no haya
recibido, y que no puede hacer cosa alguna excepto por el poder que
le ha sido dado. No se comporta en forma ruda. No " busca lo suyo ".
Eso puede significar su propia manera o su
poder, fama, riqueza, o estatus. No es egoísta. No se irrita. No pierde el
control fácilmente.. No piensa lo malo. Caso contrario a los amigos de
Job, no
atribuye los problemas de un creyente a los pecados que pueda haber
cometido. No se goza en la injusticia. Nunca se alegra cuando la gente es
tratada injustamente, aunque probablemente lo merezca. No lleva un
registro de las cosas malas. Se regocija en la verdad. Cuando la verdad
anota una victoria, se
alegra, independientemente de quien se lleve el crédito.
Todo lo soporta. Esto puede referirse a llevar las cargas de otros y las
de uno mismo. El amor resiste bajo las pruebas, persecuciones y
tristezas, sin pensar siquiera en claudicar. Todo lo cree. Piensa lo mejor
de las circunstancias hasta que la evidencia demuestra que lo contrario es
cierto. Esto no significa que el amor es ingenuo o tonto.
Todo lo espera. Anticipa un buen resultado a pesar de las
presentes dificultades y contratiempos. Nunca deja de ser.
Su poder y efectividad continúan sin cesar.
Sea conocido por su amor
Finalmente triunfa.
El amor abarca a nuestros enemigos, quienes nos odian. Bendice a
quienes nos maldicen y ora por quienes nos maltratan. Cuando es
golpeado presenta la otra mejilla. Da más de lo que se pide, y presta sin
pretender algo a cambio.
Va más allá del amor natural ya que ama lo que no merece ser amado y
hace lo bueno a aquellos que no hacen. No es a través de estas cosas que
llegamos a ser hijos del Altísimo, pero sí como manifestamos serlo.
El amor es misericordioso, así como Dios retiene el castigo merecido.
Es benigno con los ingratos y los malignos. Es lento para juzgar y
condenar pero rápido para perdonar. Procura ver a Jesús en los otros
creyentes. Incluso en aquellos difíciles de soportar.
Nuestro Señor es amoroso. Él es el amor encarnado. Necesitaríamos un
vocabulario mucho mayor para poder describir su amor. Nuestro
diccionario presente no es adecuado. No existen suficientes adjetivos,
comparativos y superlativos. Nuestro idioma es totalmente pobre.
Sólo podemos vivirlo hasta el punto en que tenemos que confesar "No
hemos dicho siquiera la mitad". El tema agota todo lenguaje humano.
Comencemos pues con un tema que no puede acabar.
Su amor es eterno. El único amor que no tiene origen. No envejece ni
tiene fin. Nuestras mentes no pueden comprender un amor que no tiene
fin ni desgaste.
Es inmensurable. Su altura, profundidad, largo y ancho son infinitos.
En ninguna otra parte encontramos tal descripción. Los poetas lo han
comparado con las grandes expansiones de la creación, pero las palabras
siempre parecen quedar cortas ante el peso de la idea.
Su amor hacia nosotros no tiene razón y no ha sido provocado. Nuestro
Señor no veía algo digno de amar o meritorio para poder dirigirnos su
afecto, sin embargo nos amó. Lo hizo porque así es Él. Nuestro amor
hacia otros a menudo se basa en la ignorancia. Amamos a las personas
porque en realidad no sabemos cómo son. Cuanto más les conocemos
más nos damos cuenta de sus faltas y errores y menos parecen atraernos.
Pero Jesús nos amó incluso sabiendo todo lo que nosotros podríamos ser
o hacer. Su omnisciencia no canceló su amor.
ni
H Manual del Discípulo
Pero existen muchas personas en el mundo, más de seis mil millones.
¿Puede el Soberano amar a cada uno personalmente?
Sí, para Él no existe siquiera un "don nadie". Nadie es insignificante.
Su afecto fluye hacia cada individuo del planeta. Dicho amor es
incomparable. La mayoría de las personas ha conocido el amor de una
devota madre. O el amor fiel de una esposa bondadosa. David conoció
el amor de Jonatán. Jesús conoció el amor de Juan. Pero nadie jamás
experimentó algo que se pueda comparar al amor divino.
Como dice un viejo himno, "¡Oh, qué amigo nos es Cristo!".
En Romanos 8, Pablo explora el universo para encontrar algo que
pueda separar al creyente del amor de Dios, pero no lo encuentra. Ni la
muerte, ni la vida, ni los ángeles, ni los principados, ni las potestades, ni
las cosas presentes o futuras, ni lo alto ni lo profundo, ni niguna otra
cosa creada puede separar al creyente del mismo.
Es asombroso comprobar que el Omnipotente no puede amarlo o
amarme más de lo que lo hace en este momento. Su amor está com-
pletamente disponible y sin reservas.
En un mundo de cambios permanentes el alma encuentra gran
segundad al hallar algo inmutable, es decir el amor de Cristo. Nuestro
amor se mueve en círculos. Es como una montaña rusa emocional. No
sucede así con nuestro Señor. Su amor nunca se cansa ni varía.
Es un amor puro, completamente libre de egoísmo, de injusticia,
o de motivos ulteriores.
Al igual que su gracia, su amor es gratuito. Por eso deberíamos ser
unos eternos agradecidos, ya que nosotros somos mendigos y pecadores
en bancarrota. E incluso si poseyéramos todas las riquezas del mundo,
no podríamos jamás pagar siquiera una cuota de un amor tan preciado.
Aquí tenemos un amor maravillosamente imparciál. Hace que el sol
brille sobre el justo e injusto. Manda la lluvia sin discriminación. Y
quizás lo más asombroso es que es un amor que se sacrifica. No cuenta
el costo. Condujo al Santo Hijo de Dios al Calvario para ofrecer allí la
demostración más grande.
En la cruz vemos un amor más fuerte que la muerte, un amor
que ni siquiera la ira de Dios pudo ahogar. Este amor único
sobrepasa todo conocimiento y desafía todo poder. Es sublime y
sin igual. Es el Everest de todos los afectos.
Sea conocido por su amor
Podríamos buscar en toda la tierra para encontrar un mejor vocabulario,
o un idioma que pudiera describir mejor el amor del Señor. Pero sería en
vano. No será hasta que lleguemos al cielo y contemplemos el amor
encarnado que veremos con mayor claridad y entendimiento el amor de
Cristo Jesús nuestro Señor. ¡Apresura el día, oh bendito Señor Jesús!
No podemos ser semejantes a Cristo a menos que tengamos amor. Se
nos ordena que amemos a Dios con todos nuestros poderes afectivos,
emocionales, intelectuales y físicos. Debemos amar a nuestro prójimo con
la misma intensidad que nos amamos a nosotros mismos. Los esposos
deben amar a sus esposas y las esposas a sus esposos. El hogar de los
fíeles, el mundo con una humanidad perdida e incluso nuestros enemigos,
todos deberían ser receptores de nuestro amor.
Amamos cuando nos entregamos en sacrificio a otros. Amamos cuando
damos nuestro dinero a quienes están en verdadera necesidad. De hecho,
Juan prueba nuestro amor en base a lo que hacemos con nuestro dinero
pero el que tiene bienes de este mundo y ve a su hermano tener
necesidad, y cierra contra él su corazón, ¿cómo mora el amor de Dios en
él? (1 Jn. 3:17).
También insiste en que el amor genuino significa que debemos estar
dispuestos a ofrecer nuestras vidas por los hermanos (1 Jn. 3:16). No
existe amor mayor (Jn. 15:13). Este es el ejemplo de la cruz.
El amor de una madre es uno de los mejores ejemplos del amor del
Señor hacia nosotros. Una madre cristiana tomó un avión desde Turquía
para poder donar un riñon para su hijo que estaba por morir. Ella pensaba
que esto podía llevarla a su propia muerte. Cuando los doctores le
preguntaron, "¿Está segura que quiere darle un riñon a Kenan?" su
respuesta fue, "Estoy dispuesta a dar los dos ríñones".
El amor cubre multitud de pecados. Esto no significa que los pecados
quedan expiados de esta forma, sino que el amor pone un velo sobre las
faltas y los errores de otro.
Pero el amor puede ser firme. No retiene la corrección cuando es
necesaria (ver Pr. 13:24). Cuando un recipiente con manzanas es ofrecido
a diferentes personas, el amor elige la manzana machucada para que otro
no tenga que tomarla.
¿Qué otras cosas hace el amor?
El amor limpia la pileta y la bañera después de usarlas.
El amor apaga las luces cuando no se usan.
El amor busca las cosas que deben hacerse sin que se le pidan.
Recoge la basura del suelo.
Saca la basura.
Cambia el aceite y coloca gasolina cuando pide un auto prestado.
No hace que la gente tenga que esperar sino que es puntual en sus
citas.
Se asegura que quienes están en la mesa reciban suficiente comida.
No se burla de otros ni hace comentarios agudos y sarcásticos.
Saca de la reunión al bebé que llora para que no perturbe a otros.
Trabaja para poder tener más dinero para dar (Ef. 4:28).
Habla en voz alta para que los sordos puedan escuchar.
B Manual del Discípulo
El amor perdona y no guarda rencor. George Washington Carver no
fue admitido en cierta universidad porque era negro. Años más tarde,
cuando alguien le preguntó el nombre de la universidad, él respondió,
"no importa".
Alguien le preguntó a Clara Barton, "¿no se acuerda las cosas horribles
que aquella mujer dijo de usted?" y ella respondió, "No sólo no me
acuerdo. Lo que recuerdo con claridad es olvidarme de eso".
No se goza con los pecados de otros hombres (1 Co. 13:6).
El amor respeta y obedece a los padres y se preocupa por ellos
cuando son ancianos. No cae en la trampa de ser amable con los
extraños pero ser descortés con mamá y papá.
El amor es considerado y cortés. Escribe notas de gratitud y expresa el
aprecio de diferentes formas. Envía obsequios a aquellos que han sido
abandonados u olvidados.
¿Se da cuenta que el mundo muere por un poquito de amor? Por todos lados les escuchas clamar
por un poquito de amor. Por el amor que corrige lo incorrecto, por el amor que trae una canción; han
esperado, oh, por tanto tiempo por un poquito de amor.
(Autor desconocido).
QUINCE
TENGA COMPASIÓN DE LOS DEMÁS
risto y la compasión van de la mano; son inseparables. Podemos ser
como Él y colocarnos junto a las personas que están en situaciones
trágicas para ofrecerles ánimo y esperanza. Jesús hace esto (He. 13:5-6).
El es el Amigo que está más cerca que un hermano (Pr. 18:24).
Nos equivocamos si creemos que todas las personas fueron creadas
iguales y a la vez tenemos la tendencia de despreciar a quienes no se
adaptan a nuestro perfil de lo que significa ser igual.
La verdad es que no todos fuimos creados iguales. Algunos tienen más
inteligencia que otros. Existen diferencias en el atractivo físico. También
existen diferentes talentos. Algunos nacen con serias limitaciones.
Si soy compasivo tendré en cuenta estas diferencias.
Mi corazón se inclinará hacia aquellos que otros desprecian. No
clasificaré a las personas como el mundo lo hace, sino que los veré como
gente preciosa por la cual murió el Hijo de Dios. Les valoraré como Dios
les valora.
Un cierto evangelista regresaba a Gran Bretaña, y alguien le preguntó qué
le había impresionado más en Estados Unidos. Respondió, "Ver a William
Borden, hijo de millionarios, con su brazo alrede
dor de un vagabundo en la misión de la ciudad".
Fred Elliot interrumpía su devocional matutino para poder acercarse a la
ventana y saludar entusiastamente al colector de
El Manual del Discípulo
la basura. Para él ninguna de estas actividades era más sagrada que la
otra.
En una Conferencia Bíblica de verano, Jack Wyrtzen comió junto a un
hombre seriamente discapacitado, el cual recibía burlas por parte de
otros porque no podía retener la comida en su boca.
J. N. Darby decidió permanecer en una cabana humilde con una pareja
de ancianos en lugar de aceptar el alojamiento de un dignatario.
El discípulo compasivo llama por teléfono a los ancianos o a los
confinados. Visita a aquellos que están enfermos o heridos. Envía
tarjetas de saludo a aquellos que nunca reciben una. Lleva comida a los
desempleados y a los hogares que han perdido un ser querido. Se le
puede ver apartándose de su camino para hablar con un adolescente en
silla de ruedas. Él abraza a la niñita que tiene síndrome de Down. Todos
los desamparados o abandonados, los solitarios y tristes lo aman porque
saben que él se preocupa por ellos.
Paul Sandberg no siguió a su Señor en vano. Un día entró a una
cafetería y se sentó junto a un hombre llamado Freddie. Paul fielmente le
testificó a Fred y pronto Fred entró al reino de Dios al nacer de nuevo.
Poco tiempo después, cuando Fred se enteró que tenía cáncer, Paul lo
visitaba con regularidad. Fue allí que en aquella policlínica precaria, Paul
realizó las tareas que las enfermeras debían haber hecho. La noche que
Fred murió Paul le estaba sosteniendo en sus brazos citándole versículos
de la Escritura. ¡A eso le llamo compasión!
En Western Michigan, un joven de apenas quince años comenzó a
recibir tratamiento por el cáncer que padecía. La quimioterapia le ayudó
por un tiempo pero le causaba náuseas. También tuvo otro efecto. Hizo
que su cabello se cayera. Más allá de la incertidumbre de su enfermedad,
tenía que soportar la humillación de regresar a la escuela con una cabeza
que apenas tenía mechones de pelo.
Pero el primer día que volvió descubrió algo asombroso. Un gran
número de sus compañeros estaba completamente calvo. Habían afeitado
sus cabezas. Con una gracia sabia e ingeniosa estos adolescentes habían
pensado la forma de facilitar el dolor de su amigo y ayudarlo a
adaptarse.
¡Cuánto necesitamos ese tipo de compasión! Cuánto necesitamos orar:
Tenga compasión de los demás
Que pueda mirar a la multitud como lo hizo mi Salvador Hasta que mis ojos se nublen por las lágrimas
Que pueda ver con piedad las ovejas errantes Y amarles por amor a El.
(Autor desconocido).
DIECISÉIS
SEA LLENO DEL ESPÍRITU
EFESIOS5.18
ara muchos, el estar lleno del Espíritu Santo es un tema vago y místico.
No conlleva una idea clara y distintiva. Agregúele a eso el hecho que
existe mucha enseñanza errónea en esta área del
Espíritu, y no causará sorpresa que los cristianos estén confundidos. En
primer lugar, la llenura debe distinguirse de otros ministerios del
Espíritu. El estar lleno no es lo mismo que:
La morada . Esto significa que la tercera persona de la Trinidad vive
realmente en el cuerpo de cada creyente. Nuestros cuerpos son el templo
del Espíritu.
El bautismo . El bautismo es la obra del Espíritu que coloca a una
persona en el cuerpo de Cristo en el momento en el que cree. Se convierte
en un miembro de la iglesia universal.
El sello. Un sello es una marca de posesión y seguridad. Dios el Espíritu
marca al creyente como alguien que pertenece al Señor y lo mantiene a
salvo para Él.
Las arras . Esto habla del pago o la garantía. Algunos lo comparan a un
anillo de compromiso. El hecho de que uno tenga el Espíritu le asegura
que un día recibirá la herencia completa.
La unción. En el Antiguo Testamento, los reyes y sacerdotes eran
ungidos con aceite como un rito inaugural. De igual forma el Espíritu es
nuestra unción como sacerdotes reales. La unción tiene un significado
adicional en 1 Juan 2:27. El ministerio de enseñanza del Espíritu nos
permite distinguir entre la verdad y el error.
Todos estos ministerios del Espíritu se llevan a cabo en el momento
que la persona se salva. Son automáticos. No requieren cooperación
alguna por parte del nuevo creyente. No existen condiciones a cumplir.
Son experiencias de una vez y para siempre.
Pero la llenura del Espíritu es diferente. En realidad existen dos clases
de llenura en el Nuevo Testamento.
En primer lugar, existe la llenura sobrenatural del creyente para una
obra especial. Así leemos que Juan el Bautista fue lleno del Espíritua
Santo desde el vientre de su madre (Le. 1:15b). De esta forma Dios lo
preparó para ser el predecesor del Mesías. Posiblemente así es como se
utiliza la palabra en el libro de Hechos. Por lo tanto los discípulos fueron
llenos del Espíritu Santo en preparación para la venida del Espíritu en
Pentecostés (Hechos 2:4). Pedro fue lleno para ser equipado con un
mensaje convincente ante los gobernadores y el pueblo (Hechos 4:8).
Pedro y Juan fueron llenos para que pudieran hablar con poder y
valentía la Palabra de Dios (Hechos 4:31). Saulo fue lleno para poder
predicar a Cristo en Damasco (Hechos 9:17, 22). Más adelante Saulo fue
lleno para poder denunciar a Elimas, el mago (Hechos 13:9). Por lo
menos algunas de estas llenuras fueron temporales y no hubo
condiciones por parte de los receptores.
Por otro lado existe la llenura que tiene condiciones para que se lleve a
cabo. Esto es lo que vemos en Efesios 5:18. No es algo por lo que uno
ora; es un mandamiento a ser obedecido. El lenguaje original del Nuevo
Testamento dice claramente que su significado es "ser continuamente
lleno". Es un proceso continuo. No una meta. No se trata de una
experiencia emocional sino en una vida consistente de santidad.
Pablo escribió, "No os embriaguéis con vino, en lo cual hay diso-
lución; sino sed llenos con el Espíritu ". ¿Pero por qué menciona algo
tan maligno como la borrachera para hablar de la llenura del Espíritu?
Probablemente debido a que existen algunas similitudes y algunas
destacadas diferencias.
En primer lugar hablemos de las similitudes. En ambos casos la
persona está bajo un control externo. En la borrachera, está bajo el
control del alcohol, lo cual algunas veces es llamado "los espíritus del
alcohol". En el otro caso significa que está bajo el control del Espíritu
Sea lleno del Espíritu
Santo. En ambos casos se puede decir quién lo controla al observar la
forma en que la persona camina. El alcoholizado camina a los tumbos. La
persona llena del Espíritu Santo camina apartado del pecado y del
mundo. En ambos casos también se puede decir por la forma en que la
persona habla. El hablar del alcohólico es distorsionado y profano. El
hablar del creyente exalta a Cristo y es de edificación.
También existen dos diferencias. Quien está alcoholizado pierde el
dominio propio. Quien está lleno del Espíritu no pierde dominio en
absoluto. Con la borrachera existe una menor resistencia. Con la llenura
del Espíritu la resistencia se intensifica.
Quisiera citar las incisivas palabras de James Stewart: "Es pecaminoso
emborrachorse con vino, pero es un pecado mayor no ser lleno del
Espíritu".
Como ya hemos mencionado, la llenura del Espíritu conlleva una vida
de santidad.
Lo puede ver en las diferentes características de estos pasajes:
Es el carácter de todo ciudadano del cielo (Mt. 5:1-16). Es la vida que
permanece (Jn. 15:1-17).
Es la vida de amor (1 Co. 13).
Es la armadura del creyente (Ef. 6:10-20).
Es la vida del carácter cristiano(2 P. 1:5-l 1). He aquí algunas cosas
esenciales para ser llenos del Espíritu:
Confíese y apártese del pecado tan pronto como sea consciente del
mismo (1 Jn. 1:9; Pr. 28:13).
Sométase al control del Señor momento a momento (Rom. 12:1-2).
Satúrese de la Palabra de Dios (Jn. 17:17). No puede estar lleno con el
Espíritu a menos que la Palabra more en usted abundantemente (Col.
3:16).
Pase mucho tiempo en oración y adoración (Ro. 8:26; 2 Co. 3:18).
Mantenga una comunión cristiana cercana. Evite enredarse en los
asuntos del mundo (He. 10:25; 2 Tim. 2:4).
Manténgase ocupado para el Señor (Ecl. 9:10).
Diga un rotundo no a los apetitos de la carne (1 Cr. 9:27). Responda a
las tentaciones pecaminosas como lo haría un muerto (Ro. 6:11). En el
momento de enfrentar una tentación difícil invoque al Señor (Pr.
18:10). Tome acciones radicales
para evitar cualquier pecado (Mt. 18:8). Es preferible huir antes que
caer (2 Tim. 2:22). Aquel que lucha y sale corriendo vive para volver
a luchar en otro momento.
Controle sus pensamientos (Pr. 23:7; Fil. 4:8).
Tenga una vida Cristocéntrica, no egocéntrica (Jn. 16:14). Haga su
obra creyendo que el Espíritu está en control. ¿Cómo es ser lleno del
Espíritu? La mayor parte del día proba
blemente será como de costumbre, rutinaria, con las arduas tareas
mundanas. Ocasionalmente habrá algunos puntos altos. Pero usted habrá
de notar que suceden cosas que normalmente no sucederían. Será
consciente que el Señor está obrando en y a través suyo. Su vida brillará
con lo sobrenatural y cuando alcance otras vidas algo sucederá para Dios.
También habrá poder (Le. 24:49; Hechos 1:8); valentía (Hechos
4:13, 29, 31); gozo (Hechos 13:52); alabanza (Le. 1:67-75; Ef.
5:19-20); y sumisión (Ef. 5:21).
Una advertencia final. Una persona que está llena nunca dice estarlo. El
ministerio del Espíritu exalta a Cristo, no al creyente. Alardear como si ya
lo hubiéramos alcanzado es caer en el orgullo.
DIECISIETE
ADOPTE UNA ACTITUD HUMILDE
l orgullo es el padre del pecado. Comenzó en el cielo cuando el apuesto
Lucifer procuró destronar a su Creador y Dios. Inflado con su orgullo
cayó en la condenación (1 Tim. 3:6). Christopher Marlowe dijo que
"respiraba orgullo e insolencia, por lo cual Dios lo arrojó del cielo". No
queriendo compartir los resultados de su error solo, incitó a Adán y a Eva
a que pecaran. De esa forma el orgullo entró en los genes humanos, y el
triste resultado es que cada uno de nosotros tiene lo suficiente como para
hundir toda una flota.
J. Oswald Sanders dijo que el orgullo es la deificación del yo. "Piensa
en forma más elevada de sí mismo de lo que debería. Se atribuye el honor
que le pertenece únicamente a Dios".
Cualquier retrato genuino del Señor Jesús debe revelarle como aquel
que es manso y humilde de corazón. La palabra manso contiene la idea de
estar quebrantado. Es la palabra que se usa para describir a un caballo
joven que ha aceptado el arnés y pacientemente ara, su cabeza se mueve
hacia arriba y hacia abajo, y sus ojos miran derecho hacia adelante.
Nuestro manso Señor nos invita a llevar su yugo y aprender de Él. Esto
significa una aceptación completa de su voluntad. Cuando las
circunstancias adversas nos sobrevengan podremos decir, "sí... porgue así
te agradó ".
Jesús fue humilde al nacer en un pesebre, nacimiento que no tomó
prestada gloria alguna de este mundo. Fue humilde durante su vida,
sin una pizca de orgullo o arrogancia, ni una fracción de un complejo, de superioridad. El ejemplo supremo de su
humildad fue cuando
"se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz" (Fil. 2:8).
Tú Salvador, fuiste manso y humilde, ¿y acaso un gusano como yo, Débil, pecador e impuro Podré
atreverme a elevar mi cabeza?
(H. F. Lyte).
Él se humilló al pesebre E incluso al madero del Calvario; Pero yo soy tan orgulloso e indispuesto
Como para ser su humilde discípulo.
(Anónimo).
Es bueno que cada uno conozca su medida justa. Cuando George Washington fue visto realizando una tarea
manual, un amigo le dijo,
"General, usted es un hombre muy grande para hacer eso". "No, no lo soy," respondió, "tengo la medida justa".
La humildad no consiste tanto en pensar mal de nosotros mismos, sino en no pensar en nosotros en
absoluto. Soy demasiado malo com o para merecer que se piense en mí; lo que quiero es olvidarme a
mí mismo y mirar a Dios, ciertamente es digno de todos mis pensam ientos (William Kelly).
Isaac Newton tuvo una de las mentes más brillantes de su época, y fue uno de los genios más magníficos
que la humanidad produjo. Sin embargo Newton dijo de sí mismo,
No sé qué opinión tenga el mundo de mí, pero yo creo ser apenas un niño que está jugando en la orilla
del mar, quien cada tanto enc uentra una piedrecita lisa o una ostra más hermosa que las comunes,
mientras el gran océano de la verdad permanece delante mí sin ser descubierto.
Adopte una actitud humilde
Compare esta declaración con lo que dijo Oscar Wilde en la oficina de
aduanas en Nueva York "No tengo nada a declarar con excepción de mi
genio".
F. B. Meyer dijo sobre Dwight L. Moody, "Moody es un hombre que
nunca parece haber escuchado de sí mismo. No es de sorprenderse que
Dios le use en forma tan maravillosa".
Un conferencista dijo una vez, "No hay nada que Dios no pueda hacer si
nosotros alejamos nuestras manos de su gloria".Otro predicador dijo
,"Está bien que las personas te alaben, siempre y cuando no te intoxiques
con ello".
Es el orgullo lo que hace que multitudes no confiesen a Cristo y por
consiguiente se pierdan en el infierno eterno. Es el orgullo que provoca
que sea tan difícil que los creyentes se disculpen cuando han ofendido a
alguien más. Es el orgullo que hace que sea imposible que Dios nos use.
El mismo obstaculiza el fluir espiritual y el testimonio. Por otro lado,
nunca podemos ser demasiado pequeños como para que Él nos use.
J. N. Darby dijo, "Oh, qué gozo no tener nada y no ser nada, no ver
nada más que al Cristo vivo en gloria, y no preocuparse de nada sino
únicamente de sus intereses aquí abajo".
Reconociendo que el orgullo era su pecado dominante, Robert Chapman
dejó su riqueza y estatus y se mudó a un barrio muy carente. Luego dijo
curiosamente "mi orgullo nunca se repuso frente a tal acto".
Debemos atacar el orgullo con resolución. William Law escribió, "El
orgullo debe morir en usted o no habrá cosa alguna del cielo que more en
su vida... No considere al orgullo como un temperamento indecoroso, ni a
la humildad como una virtud decente. El primero es todo el infierno y el
segundo es todo el cielo".
El valet de un kaiser alemán dijo,"No puedo negar que mi señor era muy
vanidoso. El tenía que ser la figura central de todo. Si iba a un bautizo
quería ser el bebé, si iba a una boda quería ser la novia, si iba a un funeral
quería ser el cadáver".
El Rabbi Simeone Ben Jochai dijo. "Si tan sólo existieran dos personas
justas en el mundo, yo y mi hijo seríamos esas dos. Si tan sólo existiera
una, ese sería yo".
Muy diferente es lo dicho por F. B. Meyer sobre sí mismo.
B Manual del Discípulo
Soy un hombre común y corriente. No tengo dones especiales, no soy un orador, no soy un profesor, no
soy un pensador profundo. Si he logrado hacer algo por Cristo y por mi generación, es porque me he
entregado enteramente a Cristo Jesús, y he procurado hacer todo lo que Él quiso que hiciera.
El deseo de los cristianos debería ser:
Manténme pequeño y desconocido
Amado y valorado solamente or Cristo (Charles Wesley).
Deberíamos intentar vivir la vida en forma anónima. De hecho no
tenemos nada de qué estar orgullosos."El comienzo de la grandeza es ser
pequeño; el incremento de la grandeza es ser menos; y la perfección de la
grandeza es no ser nada". Darby enfatizaba mucho este punto. Él dijo, "La
verdadera grandeza está en servir sin ser visto y en trabajar sin ser
percibido".
En mis archivos, tengo la imagen de una joven atractiva que está sentada
frente a un espejo que refleja su glamour. Su vanidad es decorada con
frascos de acondicionadores de piel, fragancias y diversos utensilios de
belleza. Pero a medida que usted observa la figura con atención verá que
su belleza desaparece y emerge la imagen de una calavera. Es bueno
recordar los siguientes derrocadores del orgullo:
No puede el hombre recibir nada, si no le fuere dado del cielo (Jn. 3:27). ...separados de Mí nada podéis
hacer (Jn. 15:5c). Así que ni el que planta es algo, ni el que riega , sino Dios que da el crecimiento (1
Co.3:7). ¿Qué tienes que no hayas recibido? (1 Co. 4:7).
¿Quieres ser grande? Entonces sirve con humildad.
¿Quieres ascender? Entonces desciende;
Pero por más bajo que llegues
el Altísimo ha descendido más aun.
DIECIOCHO
QUEBRÁNTAME SEÑOR
Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón; Y salva a los contritos de espíritu
(Sal.34:18). Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; Al corazón contrito y
humillado no despreciarás tú, oh Dios (Sal. 51:17). Dios resiste a los soberbios, y da gracia
a los humildes (Stg. 4:6).
o sería correcto decir que la Biblia está llena de referencias sobre el
quebrantamiento. Sin embargo, existen suficientes menciones para
hacernos creer que es un tema muy significativo en la vida cristiana.
Repasemos algunas de ellas:
La fortaleza física de Jacob tuvo que ser quebrantada antes que fuera
vestido con poder espiritual (Gn. 32:22-32).
Los cántaros fueron quebrantados y la luz resplandeció, lo cual aterró
al enemigo (Jue. 7:18-19). Los siete panes y dos peces fueron partidos
para que la multitud comiera (Mt. 14:19).
El techo fue roto para que un paralítico fuera perdonado y sanado
(Mr. 2:1-12).
El vaso fue quebrantado, el perfume fue derramado y la casa se llenó
con la fragancia (Jn. 12:3-5; Mr. 14:3).
El cuerpo del Salvador fue quebrantado con lo cual multitudes fueron
redimidas (1 Co. 11:24).
"Cuando el cuerpo de Jesús fue quebrantado por las espinas, los clavos,
y la lanza, la redención fluyó como una corriente cristalina, la cual limpia
al pecador y le da vida".
B Manual del Discípulo
Únicament cuando nuestros cuerpos terrenales son quebrantados la
bendición fluye para los demás (2 Co. 4:7). "Dios usa para su gloria las
personas y cosas que están más quebrantadas".
El Comienzo del quebrantamiento
La verdadera conversión es una forma de quebrantamiento. Por
naturaleza somos como potros salvajes, sin disposición al servicio. El
Espíritu Santo nos convence de pecado, y nos conduce al arre-
pentimiento, hasta que decimos:
Me rindo, me rindo,
ya no puedo resistirme.
Entonces Jesús nos invita a que llevemos su yugo (Mt. 11:29). Así
como los yugos de una granja son para los animales quebrantados o
mansos, el yugo de Jesús es para las personas quebrantadas. Pero su
yugo no irrita; ya que está revestido con amor. Cuando el Señor dice,
"Soy manso ", utiliza una palabra que también describe a un animal que
ya ha sido domado, es decir, que es dócil.
Algunos elementos del quebrantamiento
Confesión. El verdadero quebrantamiento se ve en qué tan dispuestos
estamos a confesarnos ante Dios y ante cualquier persona a la que
hayamos agredido. Las confesiones de David en los salmos 32 y 51 son
ejemplos de verdaderas confesiones. Ese fue el peor año de su vida.
1. La confesión debe ser inmediata. La verdadera confesión no
esconde las cosas debajo de la mesa, esperando que el tiempo las saque a
luz . David esperó todo un año. Hace muchos años el profesor cristiano
Stuart Blackie de la universidad de Edinburgh estaba escuchando a sus
alumnos mientras ellos presentaban lecturas orales. Cuando un joven se
levantó para hacer su presentación, vio que sostenía el libro con la mano
equivocada. El profesor entonces se enojó y le gritó "toma tu libro con tu
mano derecha y siéntate". Frente a la dura reprensión, el estudiante
levantó su brazo derecho para mostrar que mano el mismo no tenía. Los
otros estudiantes se
Quebrántame Señor
sintieron incómodos en sus asientos. Por un instante el profesor caviló,
luego se dirigió al estudiante, lo abrazó y con lágrimas en los ojos le dijo,
"No lo sabía. Por favor, ¿me perdonas?". Su humilde disculpa provocó
un impacto duradero en aquel joven.
Esta historia se contó un tiempo después en una reunión donde había
muchos creyentes. Al final de la reunión un hombre pasó hacia adelante,
se puso frente a la multitud y levantó su brazo derecho el cual terminaba
en la muñeca y dijo, "yo era aquel estudiante. El profesor Blackie me
llevó a Cristo. Pero nunca lo hubiera logrado si no hubiera hecho lo
correcto".
1. La confesión debe ser individual. Yo, y no nosotros. Decir: "Padre si
nosotros hemos hecho algo erróneo" no es algo genuino.
2. La verdadera confesión es completa y frontal. El Senador D'Amato
de Nueva York se había burlado del Juez Ito, imitando un acento
japonés. Más tarde dijo públicamente, "Fue un episodio lamentable.
Estuve equivocado por completo. No fue para nada gracioso. Estoy
arrepentido por cualquier ofensa que le haya causado al Juez Ito. Le
ofrezco mis sinceras disculpas".
3. Debe ser específica. Llamemos al pecado por su nombre.
Chusmerío. Ira. Juzgar antes de tiempo. Apartar a los jóvenes por
tener un espíritu crítico.
4. Debe ser incondicional. No debemos decir cosas como "Si tú me
perdonas entonces yo te perdono".
5. No debemos minimizar el pecado: "Mi comportamiento fue
inapropiado". Por lo tanto "Mi comportamiento estuvo fuera de
lugar". Por lo tanto "Mi comportamiento estuvo equivocado".
Algunos llaman a sus errores "pecadillos" o "pequeñas
indiscreciones".
6. Debe ser acompañado por la intención de dejar atrás el pecado.
La conciencia perturbada de un individuo hizo que enviara una carta a
la Oficina de Impuestos. La carta decía: "No he podido dormir
durante el último año porque deliberadamente declaré algunos
números incorrectos. Le estoy enviando un cheque por $150. Si aun
sigo sin dormir le enviaré el resto más tarde".
19
Cuando el viejo Joe estaba muriendo, recordó
que había tenido un problema con Jim y quería
resolverlo. Por lo tanto llamó a Jim a su lecho
y le dijo que temía entrar a la eternidad sin
confesar su error, y que quería hacer las paces.
Todo parecía estar bien, pero cuando Jim se alejaba de su cama Joe le
dijo, "pero recuerda, si me mejoro hagamos de cuenta que esto no
sucedió". 20
8. No debe presentar excusas.
"El diablo me hizo hacerlo". "Fue mi vieja naturaleza". El Dr. Ironside
contaba esta historia sobre sí mismo:
Como ¡oven predicador recuerdo haber aprendido algo que dio una importante lección con respecto a
mis "nervios". Fue ese tipo de lección que uno aprende con su esposa. Fue un día que había tenido que
predicar cinco veces en San Francisco. En el camino de regreso a casa me sentía cansado. Me estaba
refugiando en mis "nervios". Mi esposa me dijo algo y yo no le contesté de buena forma. Fue entonces
que me di¡o"¿Cómo es posible que me contestes así luego de una reunión? Primero estás en la
plataforma donde aparentas ser tan santo. Y luego me contestas de mala forma en el camino de regreso
a casa. No he hecho nada para merecerme esto. Apenas te hice una sencilla pregunta. ¿Qué pensaría
la congregación si te oyera?". "Mi querida, lo siento mucho, no quise respondene de mala gana pero
estoy agotado. He predicado cinco veces hoy y los nervios me consum en". Mi esposa me dijo, "Bueno,
yo te he escuchado cinco veces. Estoy tan cansada como tú. Y si yo puedo ser amable entonces tú
ciertamente también puedes." Tuve que disculparme. Aprendí entonc es a no excusar mi mal
21
temperamento llamándolo "nervios".
1. No debemos defendernos. El presidente Clinton
confesó su pecado, "Sí, me equivoqué", pero al siguiente párrafo dijo,
"Vamos a establecer una férrea defensa".
2. No debemos atacar a aquel que expone el pecado. La Sra. Clinton
defendió a su esposo, diciendo, "Sí, fue inapropiado, pero la
investigación fue el resultado de una conspiración de la derecha".
Sería mucho mejor manejar dicha situación como lo hizo George
Whitfield. "En cierto punto de su ministerio recibió una carta bastante
nociva que le acusaba de proceder erróneamente. Su respuesta fue breve
y cortés: Le agradezco de corazón por su carta. En cuanto a lo que usted
y otros enemigos míos dicen en mi contra, conozco peores cosas de mí
mismo de las que usted u otros jamás me podrían decir. Con amor en
Cristo, George Whitfield". 22
Quebrántame
Señor
EJEMPLOS DE QUEBRANTAMIENTO EN LA CONFESIÓN
El apóstol Pablo se equivocó cuando llamó al sumo sacerdote pared
blanqueada, pero cuando lo reprendieron por hacerlo dijo,
"No sabía, hermanos, que era el sumo sacerdote; pues escrito está: No
maldecirás a un príncipe de tu pueblo" (Hechos 23:3-5).
Cierta noche, al final de una reunión, el Dr. Donald Grey Barnhouse
dijo, "Al cantar el último himno permitamos que los egoístas se adelanten
para salir del templo y los que no son egoístas permanezcan para recibir
la bendición final". Acababan de comenzar a cantar cuando un grupo de
personas comenzó a dirigirse a la puerta. El Dr. Barnhouse se dio cuenta
en menos de un minuto que a pesar que había predicado en el Espíritu,
había hecho este último comentario en la carne. Rápidamente oró al
Señor para que le limpiara de este pensamiento pecaminoso y poco
amable. Luego de terminar la primera estrofa del himno le pidió al
organista que se detuviera y se disculpó con la audiencia, con la
esperanza que alguien llevara su disculpa a quienes ya habían salido. 23
Cuando Canon Bill Butler fue enviado a
Ruanda por la Iglesia de Inglaterra para
enseñar a los creyentes nativos que estaban
recibiendo una capacitación como pastores,
comenzó a enseñar la teología liberal,
sembrando dudas, negaciones y tonterías. Al
saber que un grupo de "cristianos nacidos de
nuevo", (abalokele) tenían una reunión de oración en el Campus
todos los días a las 4 de la mañana y que oraban por él, quedó muy
ofuscado. Cierto día se determinó a hablarle al líder de este grupo y lo
llamó para presentar todos sus argumentos en contra de él. Este nativo
tomó sus palabras con gracia, y solamente dijo, "Pero usted realmente
necesita ayuda".
Dios comenzó a obrar en la vida de Bill. Se dio cuenta que lo que
había estado enseñando era falso. Cuando fue al obispo y le dijo que ya
no podía enseñarlo, el obispo enterró su cabeza en sus manos y dijo,
"Oh, Bill, ahora nunca podrás llegar a ser obispo". Bill dijo, "Alabado sea
el Señor".
Luego se dio cuenta que tenía que ir a los ruandeses y disculparse. Esto
era muy humillante para un clérigo de la Iglesia de Inglaterra. Se subió al
automóvil y repasó todo lo que iba a decirles. Cuando los nativos
abrieron la puerta y vieron a Bill Butler, él dijo, "Aleluya".
B Manual del Discípulo
Luego, los nacidos de nuevo invitaron a Bill a su reunión de las 4 a.m.
Él presentó muchas excusas para no asistir. Ellos le dijeron, "Bueno,
podrías intentarlo por una semana". Lo hizo y quedó profundamente
involucrado. Cuando las autoridades supieron de esto transfirieron a Bill
otra escuela y prohibieron cualquier reunión antes de las 7 a.m. Los
nativos sintieron que ellos tenían que obedecer a Dios, y como resultado
fueron expulsados poco antes de su graduación.
Más tarde se pusieron en contacto con Bill y le dijeron que debía ir al
obispo y disculparse por cualquier resentimiento o mala actitud.
Cierto día, un miembro de la Congregación del Dr. Alexander White
vino a la oficina con las noticias que un predicador que visitaba la
ciudad había dicho públicamente que uno de los asociados ministeriales
del Dr. White no era cristiano. El Dr. White se llenó de indignación, y se
irritó a causa de se presentaran tales cargos en contra de un fiel siervo
del Señor. Con pocas y bien seleccionadas palabras expresó su ira contra
aquel que era culpable de dicho pecado.
" Eso no es todo", siguió diciendo el informante, "incluso dijo que
usted no era un verdadero creyente".
Frente a eso, el Dr. White dijo, "Por favor, déjame solo en la oficina
para que pueda examinar mi corazón delante del Señor". ¡ESO es
quebrantamiento!
Festo Kivengere admitió que no le caían bien las personas blancas, y
que no le agradaban los británicos que gobernaban su país. El Señor le
dijo que se dirigiera a un misionero británico e hiciera las paces con él.
"Éi es tu hermano, blanco, inglés y todo lo demás. Entonces condujo su
bicicleta por setenta y cinco kilómetros para pedir perdón. Vi a mi
hermano. Allí estaba un hombre al quien Jesús amaba, y realmente
pasamos un tiempo maravilloso. Le saludé en la forma tradicional
africana, abrazándolo. El no se había dado cuenta lo que sucedía. Fue allí
que entonces le pedí que me perdonara. Y allí estábamos, nosotros dos
en la presencia del Libertador, nuestros corazones latían en armonía, no
éramos ingleses ni africanos, sino creyentes nacidos de nuevo, liberados
por el Hijo de Dios. Hablamos, oramos, cantamos, y luego nos
separamos. Han pasado treinta y tres años de esto y todavía lo amo
mucho".
"Cuando el amor deja de sangrar deja de bendecir".
Quebrántame Señor
¿QUÉ SUCEDE CUANDO NOS REHUSAMOS A PERDONAR?
1. Se rompe la comunión con Dios. Dios sigue siendo nuestro Padre,
pero la comunión con Él se interrumpe.
2. Se rompe la comunión con nuestros hermanos.
3. Perdemos el gozo de la salvación.
4. Perdemos nuestro poder.
5. Perdemos cualquier efectividad en el testimonio. Nuestros labios
quedan sellados. Aun somos salvos por los méritos de Jesús, pero no
somos aptos para servirle en la tierra.
6. Si el pecado es de naturaleza pública, llevamos vergüenza al nombre
del Señor Jesús y hacemos que sus enemigos blasfemen.
7.Vivimos una mentira. Nuestras acciones arrojan dudas sobre la
realidad de nuestra conversión. Es un caso de mucho hablar y poco vivir.
1. Perdemos nuestro acceso a Dios a través de la oración.
2. Nuestras obras serán quemadas, aunque nuestras almas no.
3. Quedamos en peligro que nuestras vidas encallen. Una sola decisión
mal tomada puede hacer que un creyente quede en el estante por el
resto de su vida en cuanto a lo que es el servicio al Señor.
4. Podemos perder nuestra vida aquí en la tierra.
5. Podemos perder nuestras recompensas en el tribunal de Cristo.
6. Vivimos bajo una terrible sensación de culpa.
En su libro, Finishing Strong (Acabando bien la Carrera), Steve Farrar
dice:
Algunos de nosotros nos encontrarnos aferrados a nuestro pasado así como un elefante de circo está
aferrado a una estaca.
Esta es una de las principales armas y estrategias del enemigo para derrotar a los cristianos y para
evitar que terminen bien su carrera. ¿Qué hace el enemigo? Tan sólo socava las oscuras profundidades
de nuestra memoria. Nos arroja el pasado en nuestro rostro. Puede tratarse de un pecado grosero
cometido hace muchos años, del cual todavía nos lamentamos y nos arrepentimos profundamente. Sí,
hemos sido perdonados. Sí, pertenecemos a Jesucristo, pero ese error sigue volviendo a nuestras mentes
como si fuera una neblina negra paraliz ante que nos impide movernos cuando queremos hacer algo
signific ativo para el Señor. Somos como aquel elefante atado a la estaca. La estaca no restringe
físicamente a este viejo animal. Tiene la fuerza y los recursos para arrancarla del suelo como si fuese un
escarbadiente. Sin embargo, el elefante permanece atado debido a su memoria. Así sucede con muchos
de nosotros.
Puede tratarse de una inmoralidad sexual. O quizá mentimos para obtener nuestro trabajo. Puede ser
algún hecho cruel. O la negligenc ia. O haber quebrantado una promesa ante Dios. Sea lo que sea, el
enemigo continúa arrojando ese pecado en nuestro rostro. El enemigo lo usa para paralizarle, y para
neutralizarle. Ciertamente, Satanás no puede quitarle su salvación. Pero puede robarle su gozo. Y todo
24
lo que tiene que hacer es hacer surgir aquel pecado del pasado.
Con respecto a las cadenas de la culpa, Farrar
cita a Robert Heffler:
Cierta vez un pequeño niño visitaba a sus abuelos en la granja y le dieron una honda para que
practicara en el bosque. Él practicaba en el bosque pero nunca podía darle al blanco. Con bastante
desánim o se dirigió a la casa para cenar. En su camino de regreso vio el pato de la abuela. De puro
impulso apuntó y Ifc disparó, pegándole en la cabeza y matándole al instante. Quedó sorprendido y
apenado. Lleno de pánico escondió al pato muerto entre la pila de leña... y fue cuando se dio cuenta que
su hermana estaba mirando. Sally lo había visto todo pero no había dicho nada. Luego de la comida la
abuela dijo "Sally, lavemos los platos". Pero Sally dijo, "Abuela, Johnny me dijo que él quería ayudar en la
cocina hoy, ¿no es cierto Johnny?" Y entonces le susurró, "Acuérdate del pato". Así que entonces
Johnny lavó los platos.
Más adelante el abuelo preguntó si querían ir a pescar, y la abuela dijo, "lo siento pero necesito que
Sally se quede para hacer la cena". Pero Sally sonrío y dijo, "Bueno, no importa, porque Johnny me dijo
que él quería ayudar". Y le susurró nuevamente, "Acuérdate del pato".
Así que Sally fue a pescar y Johnny se quedó.
Después de varios días en los que Johnny tenía que hacer sus tareas y las de Sally , ya no soportó
más . Se dirigió a la abuela y le confesó que había matado al pato. Ella se arrodilló y le dio un abraz o
diciéndole, "Querido, ya lo sé. Verás, yo estaba ¡unto a la ventana
Quebrántame Señor
y vi lo que sucedió. Debido a que te amo te perdoné. Pero me preguntaba por cuánto tiempo permitirías
25
que Sally te esclavizara".
El Señor ve cada vez que pecamos. Pero Él
espera para ver cuánto tiempo seremos
esclavos de la culpa antes que confesemos
nuestro pecado. El círculo de la confesión
debería ser tan amplio como el círculo del
pecado.
Una anciano me escribió una vez:
Ayer, en la reunión de oración, una cierta hermana comenzó a hablar en forma irrespetuosa sobre otra
hermana que no estaba allí. La exhorté diciéndole que debía decir esas cosas directamente a la herm ana
involucrada. Pero lo hice sin amor, enfrente de otros. Ella com enzó a llorar y se fue. Fue mi turno de ser
exhortado. Los demás me dijeron que no debí haberle hablado en forma tan dura en presencia de otros.
Me sentí avergonzado y me dirigí adonde ella estaba y le pedí que me perdonara. Luego volví a la reunión
pero no pude orar hasta que le confesé mi pecado al Señor enfrente de los demás. Nunc a me había
sucedido algo así. Media hora después esta hermana y yo estábamos totalmemte reconciliados y la
relación se restauró.
El hermano F. B. Meyer nos cuenta cómo perdió la paciencia con un
hermano de la iglesia un domingo por la noche, quince minutos antes
que Meyer tuviera que hablar. Algunos de sus asistentes fueron a orar
con él antes que subiera al pulpito. Él sabía que no estaba bien y que no
podría predicar el evangelio hasta hacer lo correcto. Entonces llamó al
miembro de la iglesia y se disculpó por perder la paciencia con él. El
hombre me miró más confundido que complacido, pero eso no me
importó. Había hecho lo correcto y mi alma podía elevarse hacia el Dios
del cielo una vez más. Dios me había llevado al punto de la confesión. 26
RESTITUCIÓN
Zaqueo es el gran ejemplo del Nuevo Testamento de un pecador
convertido, el cual realizó una restitución por sus errores pasados (Le.
19:8). Esto siempre debería hacerse en el nombre del Señor para que Él
reciba la gloria.
W. P. Nicholson fue un predicador de Irlanda del Norte poco con-
vencional y muy fervoroso. En cierta oportunidad predicó con tal poder
que cientos se convirtieron. Los nuevos convertidos sintieron el deseo
de devolver herramientas que habían robado en el pasado. De hecho, se
devolvieron tantas herramientas que las casas de venta de maquinarias
tuvieron que construir más depósitos donde almacenarlas. Finalmente,
las compañías tuvieron que publicar una declaración en la cual
solicitaban que no les devolvieran más herramientas. Ya no tenían lugar
donde colocarlas. Hay momentos en que la restitución es imposible. Lo
mejor que un cristiano puede hacer es confesar sus pecados y dejar el
resto al Señor.
PERDÓN
El quebrantamiento no sólo implica pedir perdón, sino también
perdonar cuando alguien se disculpa con uno. Corrie Ten Boom nos da
Guerra
una ilustración clásica sobre esto. Luego de la 2 a
Mundial estaba hablando sobre el perdón en
una iglesia en Alemania, cuando vio a un
hombre en la audiencia que había sido uno de
los guardias más crueles en el campo de
concentración e:i el cual su hermana había
muerto, y donde ella misma había soportado
humillación y sufrimientos inefables.
Al final de la reunión él se acercó a ella y le dijo,
"Me he convertido a Cristo. Dios me ha perdonado. ¿Lo haría usted?"
En ese momento Corrie revivió el pasado. No le fue fácil extender su
mano para estrechársela. Finalmente la gracia triunfó y logró estrechar la
mano del guardia arrepentido.
"Le perdono hermano", le dijo "con todo mi corazón".
Existe un orden definido en el perdón:
1. En primer lugar, cuando le ofendan debe perdonar en su corazón (Ef.
4:32). Esto hace que se quite un peso de encima, pero en ese
momento usted no le dice a su ofensor que le ha perdonado.
2. Si la persona se arrepiente debe perdonarle oralmente e
indefinidamente (Le. 17:4). Dígale que le perdona. No menosprecie lo
que la persona ha hecho. La misma quiere escucharle decir que se la
perdona.
Dios detesta un espíritu rencoroso. J.N. Darby y George Müller
tuvieron una seria discusión la cual continuó por años.
Quebrántame Señor
Finalmente Darby fue al orfanato administrado por Müller y pidió para
verle. La persona que estaba en la puerta le dijo que Müller estaba en el
piso de arriba pero que lo llamaría. Cuando Müller descendió, le dijo a
Darby, "Apenas tengo diez minutos libres ahora... Usted actuó con tanta
maldad en todo este asunto que debemos analizar muchas cosas antes
que podamos unirnos genuinamente de nuevo".27 Darby se levantó y se
fue. Aquella abrupta reacción de Müller fue el fin de cualquier esperanza
de reconciliación. Fue la última vez que los dos hombres se encontraron,
aquí en la tierra.
En los primeros días de la iglesia, un hombre fue condenado a morir
por causa de su fe. A medida que los guardias lo conducían hacia el lugar
de su ejecución, otro cristiano que lo había ofendido se postró delante de
él y le pidió perdón. El prisionero lo hizo a un lado y siguió su camino
para ser quemado en la estaca. El nombre de esta persona no aparece en
ningún relato de los mártires cristianos.
"Ysi entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor de nada
me sirve"(1 Co. 13:3).
SOPORTAR LO MALO SIN ÁNIMO DE VENGANZA
¿Se ha dado cuenta que el Señor jamás se vengó? (1 P. 2:23). Para
nosotros, pecadores mortales, la venganza es lo más natural. Nosotros
queremos devolver ojo por ojo. Pero la gracia nos capacita para aceptar
lo malo sin procurar ningún ajuste de cuentas (1 P.2:10-20).
DEV01VIBMD0 LO MALO CON LO BUENO
Cada creyente debe responder lo malo con algo bueno (Ro. 12:17,20-
21). Un habitante de India intentaba estimular a su elefante a ir más
rápido por las calles de Bombay. Para eso usaba una espuela de metal
afilada. Repentinamente la espuela cayó al pavimento haciendo el ruido
característico. El elefante se detuvo, tomó la espuela con su trompa y
calmadamente la alejó de su amo.
El mundo queda completamente perplejo cuando ve a una persona que
exhibe una mansedumbre tal.
B Manual del Discípulo
HONRAR A LOS DEMÁS MÁS QUE A UNO MISMO
Otra prueba del quebrantamiento es cuando tenemos mayor estima por
los demás que por nosotros mismos (Fil. 2:3). Esto no significa que
otros tengan mejor carácter que el nuestro. Los estimamos más cuando
colocamos sus intereses por encima de los nuestros. Cuando Abraham y
Lot salieron de Egipto hacia Betel, no había suficiente pastura para los
rebaños de ambos hombres. Por lo tanto Abraham le dijo Lot que
escogiera la tierra que quisiera y que él (Abraham) tomaría lo que
sobrara (Gn. 13:1-13). Él estimó a Lot más que a sí mismo.
Se cuenta de una oportunidad en que varios pastores estaban
ingresando a la plataforma. Cuando uno de ellos emergió, el cual
contaba con un respeto y amor inusual de la audiencia, el público
comenzó a aplaudirle. El rápidamente retrocedió para que pareciera que
el aplauso fuera para los demás. No quería que los demás sintieran que
no eran tan amados.
OBEDIENCIA INMEDIATA
El quebrantamiento es visible en la persona que rápidamente acepta
obedecer la voluntad de Dios (Sal.32:9). Esta es una lección que Jonás
tuvo que aprender por las malas. El asno que Jesús montó al entrar en
Jerusalén es una imagen del tipo de quebrantamiento que Dios puede
usar (Le. 19:29-35). Somos como arcilla en las manos del Alfarero
divino, el cual puede moldearnos y para hacer su voluntad.
MUERTE A LA OPINIÓN PÚBLICA
Debemos llegar al punto en el cual estemos muertos para el aplauso
o las críticas del mundo. Cuando W. P. Nicholson era un joven creyente,
se le ofreció servir en el Ejército de Salvación. Quienes estaban a su
cargo lo enviaron hecho un hombre cartel que decía"Muerto a la
Opinión Pública". Él dijo que aprendió una gran lección aquel día.
Aprendió a temerle muy poco a los hombres, debido a que le temía
mucho a Dios.
MANTENER LA CALMA EN LAS CRISIS
Una persona quebrantada exhibe calma y ecuanimidad en las crisis de
la vida. Los retrasos, las interrrupciones, los quebrantos
Quebrántame Señor
mecánicos y accidentes, los cambios de horario, los desengaños, todos son parte del plan de Dios para su vida. No
debería haber histeria, pánico o cosas semejantes. Se debe lograr reaccionar instantáneamente con calma en lugar
de impaciencia. Una rueda pinchada puede ser una bendición enmascarada (ver Ro. 8:28).
He aquí algunas sugerencias sobre cómo manejar las interrupciones. La primera viene del Reader s Digest:
Cuando sea exasperado por las interrupciones, trate de recordar que su frecuencia puede indicar el
valor de su vida. Únicamente las personas que están llenas de ayuda y de fortaleza son abrumadas por
las necesidades de otros. Las interrupciones que pueden disgustarnos son las credenciales de nuestra
indispensabilidad. La mayor condenación en la cual alguien podría incurrir (y es un peligro del cual nos
debemos proteger) es ser tan independiente, estar tan poco dispuesto a ayudar que nadie jamás nos
28
interrumpa y que quedemos incómodamente solos.
El segundo consejo útil nos muestra cómo un
hombre ocupado logró sobrellevar el
problema:
"Hasta hace un tiempo atrás", testificó, "siempre me molestaban las interrupciones, lo cual era en
realidad una forma de egoísmo de parte mía. Las personas solían llegar y decir, "sucede que tengo que
matar dos horas y pensé en venir a verte'. Eso solía molestarm e. Entonces el Señor me convenció que
Él envía personas a nuestra vida. Él le envió a Felipe al eunuco etíope. Envió a Bernabé hac ia Saulo de
Tarso. Lo mismo sucede hoy día: Dios envía personas a nuestro camino".
Así que cuando alguien viene le digo, "El Señor te debe haber traído aquí. Averigüemos por qué te
envió. Oremos al respecto".
Esto logra dos cosas. Coloca la entrevista en un nivel diferente porque Dios la ha provocado. Además,
en general también acorta la vis ita. Si una persona sabe que usted busca una razón por la cual ella esté
allí, por mandato de Dios, y no tiene una verdadera razón se irá en procura de pastos más verdes. Así
que tome las interrupciones com o algo del Señor. Las mismas pertenecen a su itinerario debido a que
Dios sencillamente reprograma nuestra agenda diaria para ser
B Manual del Discípulo
29
virle. Para el cristiano alerta, las interrupciones solamente son oportunidades divinamente agendadas.
VIVIR COMO UN ESCLAVO (Le. 17:7-
10).
En el libro La Senda del Calvario, Roy Hession describe la actitud que
un esclavo le debe a sus amos. El debe estar dispuesto a que se le pida
una cosa atrás de otra, sin que se le tenga consideración. Al realizar sus
tareas debe estar dispuesto a que no se le agradezca. Una vez hecho esto
no debemos reclamar a los demás en forma egoísta. No habrá lugar para
el orgullo o la autofelicitación, sino que debemos confesar que somos
siervos inútiles, es decir, que por nosotros mismos no podemos servir
adecuadamente ni a Dios ni al hombre.
Nuestro egoísmo es quebrantado con el quinto y último paso, admitir
que al hacer y soportar lo que debemos con humildad y mansedumbre,
no hemos hecho más que lo que se espera que hagamos. 30
LO QUE NO ES QUEBRANTAMIENTO
El hombre quebrantado no es alguien pusilánime, sin firmeza, como
una medusa, el cual no ejerce influencia alguna sobre quienes le rodean.
Por el contrario, las personas quebrantadas son las de más influencia.
La mansedumbre no es debilidad. Es el poder bajo control. Un hombre
manso es aquel que acepta la voluntad de Dios sin resentimiento, el cual
puede soportar ser amable y manso debido a su fortaleza interior, y el
cual está bajo el perfecto control de Dios.
El quebrantamiento no significa que una persona nunca se enoja. Jesús
se enojó con quienes comerciaban dentro del templo. Deberíamos ser
leones en la causa de Dios y corderos en nuestra propia causa.
PASOS HACIA EL QUEBRANTAMIENTO
La pregunta es, "¿Cómo puedo ser una persona verdaderamente
quebrantada?" La respuesta contiene cuatro pasos.
Quebrántame Señor
1. Ore con sinceridad "Señor, quebrántame".
2. Revise que en su pasado no hayan cosas que no se hayan sido corregido, palabras agresivas,
cosas dichas en la carne.
3. Confiéselas en primer lugar a Dios y luego a la persona ofendida.
4. Comparta la experiencia quebrantadura con otros.
Los esposos y las esposas desagradecidos deben
disculparse mutuamente.
Un esposo que había dejado a su esposa por otra mujer escribió esta carta:
Luego de veintidós años de vivir una vida perdida, de la cual me arrepiento profundamente, me he
vuelto a Dios, pidiéndole su perdón por aquéllos años de pecado y vergüenza. En Su misericordia y amor,
Él me ha vuelto a la comunión con Él y con su hijo Jesucristo. Ahora disfruto la paz y un sentido de
bienestar que no había sentido en muchos años. ¡Alabado sea Dios! Las palabras de David en el Salmo
32 y 51 tienen un nuevo significado y gozo para mí: "Bienaventurado aquel cuya transgres ión ha sida
perdonada, y cubierto su pecado. Bienaventurado el hombre a quien Jehová no culpa de iniquidad". "Mi
pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad. Dije, confesaré mis transgresiones a Jehová; y Tú
perdonaste la maldad de mi pecado. Selah". En las palabras del Salmo 51 "Vuélveme el gozo de tu
salvación". No logro comprender Su gracia.
Quiero pedirte perdón a ti y a muchos de mis hermanos en Cristo por la vergüenza y dolor que les he
causado. Estoy arrepentido por mi pecado y desearía que hubiera alguna forma de borrarlo, pero no lo
puedo hacer, y supongo que la memoria de aquellos años perdidos me perseguirá en los años que aún
me quedan. Sé que muchos de ustedes han orado por mí y para parafrasear Fil. 1:18-19b, "Sé que por
sus oraciones y la ayuda que proviene del Espíritu Santo soy libre".
Le he escrito a todos mis familiares pidiéndoles perdón, y me he regocijado con todos ellos en las
oraciones contestadas por Dios.
Ahora me congrego en una iglesia y he comenzado a asistir a un estudio bíblico semanal. Siento la
necesidad de la comunión cristiana y estoy agradecido por estas oportunidades.
B Manual del Discípulo
Piense lo que sucedería si el quebrantamiento se practicara en los
círculos empresariales. Un empresario cristiano escribió lo siguiente a
sus empleados:
Invertí la mayor parte de mis energías y prioridades en mi empresa y en la búsqueda del placer
personal. Casi nunca leía la Biblia. Mis pecados, tanto en pensamientos como en acciones, son
ciertamente graves. El diez por ciento que doy para la obra de Dios es una burla en lo referente al dar en
forma sacrificada. Como ¡efe soy una persona exigente y muy duro. Como esposo muchas veces soy
carente de amor. No asisto a la iglesia sin faltar como solía hacerlo cuando era niño.
Cuando las personas me alaban pueden percibir por qué me siento como un fraude. Es por eso que
me siento obligado a revelar con vergüenza, lo miserable que es mi ejemplo como cristiano. No debe-
mos alabar a nadie sino a Dios.
Esta carta fue enviada a quince millones de personas que recibieron su catálogo.
LOS OBREROS CRISTIANOS A TIEMPO COMPLETO
DEBERÍAN PRACTICAR EL QUEBRANTAMIENTO
Bob Young, un misionero en África tuvo algunas controversias con
algunos de sus compañeros de tarea. Luego él y su esposa volvieron a
los Estados Unidos para la educación de los hijos. Más tarde sintieron
que el Señor les enviaba nuevamente a África. Pero su esposa le sugirió
que antes de ir escribieran a los demás misioneros y se disculparan por la
forma en que habían manejado el problema doctrinal. El escribió una
carta sincera de disculpas. Los misioneros respondieron:"Este es el tipo
de hombre con el cual queremos trabajar". La pareja misionera regresó a
África y notó que aprendieron el idioma mucho mejor que antes y vieron
bendiciones donde quiera que fueron.
Oswald Sanders acababa de terminar de dar un mensaje cuando un
diácono se puso en pie y preguntó si podía hablar:
"Dios me ha estado hablando esta tarde", dijo , "La mayoría de ustedes me conoce y quiero hacer una
confesión. Cuando estoy con
Quebrántame Señor
ustedes en público siempre soy jovial y alegre y el alma de la fiesta, pero en mi hogar soy una persona
diferente. He sido un ángel de la calle y un demonio del hogar. He tenido un mal temperamento y he hecho
que mi esposa y el resto de mi familia bebieran malos tragos. Le he pedido a Dios que me perdone y que
31
me haga más en privado como lo que he tratado de aparentar en público."
Piense lo que sucedería en nuestras iglesias si
corrigiéramos todo lo incorrecto, si se
presentaran disculpas cada vez que fuera
necesario, si las discusiones llegaran a su fin.
Los niños deben disculparse con sus padres por robar de la cartera de la
madre, por mentir cuando se les sorprende en desobediencia y por
responder en mala forma a sus padres.
Los padres a veces deben disculparse con sus hijos por una disciplina
injusta o excesiva, por ser malos ejemplos, por reacciones agresivas.
Si se hicieran estas cosas habría un nuevo gozo, poder y efectividad. Un
tremendo peso sería quitado de nuestros hombros. Habría una comunión
mucho mejor de la que jamás hubo.
DIECINUEVE
MANTÉNGASE PURO
NOTA: Este capitulo trata asuntos sexuales con franqueza. Deberían leerlo únicamente quienes tienen
lucha en este aspecto.
carretera del servicio cristiano está llena de cadáveres de
aquellos que fueron arruinados por el escándalo sexual. Comen
zaron la carrera con confianza y entusiasmo, pero se entretuvieron
fantaseando con los placeres sexuales, hasta que finalmente se rindieron
ante ellos.
El Dr. Howard Hendricks llegó a contabilizar 246 hombres que
comenzaron como ministros a tiempo completo y cayeron en pecados
morales en los primeros dos años. Casi 250 hombres quedaron a la deriva
en un período de 24 meses. Esto nos da un promedio de 10 personas por
mes que terminaron descarriados por la sirena del sexo ilícito. El Dr. Paul
Beck estima que de aquellos que comienzan la obra cristiana a los 21 años,
un décimo continúa predicando a Cristo a los
65. Nueve de cada diez caen. "Son derribados por lo moral, son derri-
bados por el desánimo, son derribados por la teología liberal, o terminan
obsesionados con el hecho de hacer dinero". 32
Ninguno de nosotros está libre de caer hasta
llegar al cielo.
El impulso sexual es un don de Dios, cuyo objetivo es la procreación, el
placer y la pureza. Es para el uso exclusivo de la relación matrimonial.
Note los principios que Pablo establece en 1 Corintios 6:12-20,
especialmente la repetición de las palabras "cuerpo" y "cuerpos" en ocho
oportunidades.
B Manual del Discípulo
Versículo 12: Los dones de Dios no apuntan a dañar al individuo
o a quienes le rodean, ni a esclavizar.
Versículo 13: Existe una diferencia entre el apetito por la comida y el
impulso sexual. La comida y el estómago serán destruidos. Son
temporales. El cuerpo es eterno. El cuerpo es del Señor, no está creado
para la inmoralidad sexual. El Señor es para el cuerpo. Está interesado en
el bienestar y la santidad del cuerpo.
Versículo 14: Dios muestra su interés en el cuerpo a través del hecho
que lo resucitará, así como resucitó al Señor Jesús.
Versículo 15: Nuestros cuerpos son miembros de Cristo. Piense
en el sacrilegio de tomar un miembro de Cristo y unirlo a una pros
tituta, o a cualquier persona fuera del vínculo matrimonial.
Versículos 16-17: El sexo con una ramera es una unión física. La
unión con el Señor es la unión más profunda que pueda existir, es la
unión de dos espíritus. El creyente está en Cristo y Cristo en el creyente.
Versículo 18: La inmoralidad sexual no es algo con lo que debemos
jugar. Debemos huir de la misma. Es el peor pecado contra el cuerpo.
Tiene consecuencias para el mismo.
Versículo 19: Nuestros cuerpos son templo del Espíritu Santo. Él de
hecho mora en ellos. El cuerpo nos fue dado por Dios. No es nuestro,
para que hagamos con el mismo lo que nos plazca.
Versículo 20: Fuimos comprados por precio, la preciosa sangre de
Cristo. Deberíamos usar nuestro cuerpo y espíritu para glorificar a Aquel
a quien le pertenecen.
El impulso sexual es uno de los más poderosos en el cuerpo humano.
Debido a esto, los hombres solteros y algunos hombres casados a
menudo le dan paso a una forma de auto-abuso conocida como
masturbación. Es un método auto-inducido para encontrar placer sexual
aparte de la penetración. Probablemente sea cierto que cada joven
normal y saludable lo haya puesto en práctica en algún momento. ¿Cuál
es la enseñanza escritural al respecto?33
Por extraño que parezca, la Biblia no trata con el tema en forma directa.
A menudo se menciona la historia de Onán para indicar que a Dios le
desagrada dicha práctica. Cuando murió el hermano de Onán, la ley
marital de aquellos días requería que se casara con la viuda, es decir, con
su cuñada, y dejara descendencia para su hermano que había muerto.
Manténgase puro
Pero debido a que los hijos no serían suyos propios, Onán persisten-
temente derramaba su semen en la tierra. Debido a esta desobediencia el
Señor le mató. No fue debido a que se masturbara, sino a que desobe-
deció. Su pecado no fue el pecado sexual, sino el egoísmo.
Si bien no existe una escritura que trate directamente con dicha práctica,
existen otras que proveen instrucción para el creyente. He aquí algunas de
ellas:
No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que lo
obedezcáis en sus concupiscencias; ni tampoco presentéis vuestros
miembros al pecado como instrumentos de iniquidad, sino presentaos
vosotros mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y vuestros
miembros a Dios como instrumentos de justicia. Porque el pecado no se
enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia
(Ro. 6:12-14).
El énfasis está en que deberíamos usar los miembros de nuestro cuerpo
como instrumentos de justicia en vez de usarlos en formas que deshonran
al Señor.
"Sino vestios del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la
carne" (Ro. 13:14). Nuestro verdadero propósito aquí en la tierra es el de
representar al Señor Jesús, y no vivir para encontrar gratificación sexual.
¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual
está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Porque
habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro
cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios (1 Co. 6:19-20).
La tercera persona de la trinidad de hecho mora en el cuerpo de cada
creyente. El saber que El está presente todo el tiempo debería alejarnos de
un acto tan indigno.
La mujer no tiene potestad sobre su propio cuerpo, sino el marido; ni
tampoco tiene el marido potestad sobre su propio cuerpo, sino la mujer
(1 Co. 7:4).
El pensamiento básico aquí es que ninguno de los cónyuges debería
rehusar el acto sexual cuando el otro lo desea. Pero más allá de eso, el
hecho que una persona no tenga autoridad sobre su propio cuerpo elimina
todo comportamiento egoísta.
"Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de
toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando
B Manual del Discípulo
la santidad en el temor de Dios" (2 Co. 7:1). La masturbación es una
contaminación tanto del cuerpo como de la mente, y deberíamos
limpiarnos de la misma.
"Que cada uno de vosotros sepa cómo poseer su propio vaso en
santificación y honor" (1 Tes. 4:4 LBDLA). La palabra vaso puede
referirse al cuerpo de la propia persona. En ese caso, significa que
deberíamos usarlo únicamente con propósitos santos y honorables.
"Huye también de las pasiones juveniles, y sigue la justicia, la fe, el amor y la paz, con los que de
corazón limpio invocan al Señor " (2 Timoteo 2:22). "Amados, yo os ruego como a extranjeros y pereg rinos,
que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma" (1 Pedro 2:11). Aunque dichas pasiones
sean asociadas a la juventud, no deberían confinarse a la misma. La Biblia dice que debemos huir de ellas y
perseguir metas más nobles. Debido a que este acto a menudo está ligado a fantasías impuras y pensamientos
lujuriosos, debería evitarse según lo que dice Mateo 5:27-28. Allí Jesús dice que el pensamiento pecaminoso es
semejante al mismo acto. El pecado comienza en la mente. Si pensamos en una acción el tiempo suficiente, a la
larga terminaremos ejecutándola. Deberíamos disciplinarnos para pensar positivamente y en pureza:
"Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto,
todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen
nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto
pensad" (Filipenses 4:8).
Como ya hemos mencionado, la enseñanza general de la Escritura es
que el único uso adecuado del sexo es dentro de la relación matrimonial.
Debido a que la masturbación no cumple este requerimiento, se trata del
abuso de una facultad que Dios nos ha otorgado.
Alguien ha dicho que el principal daño del abuso propio está en que
"es un insulto al respeto propio, la autodisciplina, el poder de tomar
decisiones firmes, y un sentido general de adaptación". La práctica a
menudo deja un tremendo sentimiento de cuJpa e impureza que paraliza
a la persona en su servicio cristiano.
Una vez dicho esto, deberíamos equilibrar el tema admitiendo que la
seriedad de dicha práctica se ha llevado a un extremo exagerado. Incluso
los líderes eclesiásticos han amenazado al decir que causa impotencia
sexual, locura y ataques de nervios. Dichas declaraciones no tienen
respaldo por parte de la evidencia médica competente.
Manténgase puro
Esta batalla es una de las más difíciles que un joven creyente habrá de
enfrentar, ya que sus más firmes resoluciones pueden terminar en el
fracaso. Sus oraciones más urgentes pueden quedar aparentemente sin
responder. La lucha parece inútil e incesante. Sin embargo, no debemos
decir que no hay esperanza de victoria. Eso significaría que el Espíritu
Santo no tiene el suficiente poder para permitirnos vencer. Nosotros
ciertamente no tenemos el poder para vencer, pero Él sí.
Siempre que experimentemos el fracaso debemos recordar que hay
perdón y limpieza si confesamos y abandonamos dicha práctica (1 Juan
1:9; Pr. 28:13).
Cuanto más memorizamos las Escrituras y meditamos en la pura
Palabra de Dios, más experimentaremos la victoria en esa área. La
práctica puede reducirse a hechos muy aislados.
Aquí está la forma de liberarse del poder del pecado que mora en
nosotros:
• Presente su cuerpo a diario al Señor como un sacrificio vivo (Ro.
12:1-2).
• Pase mucho tiempo en la Palabra de Dios. "En mi corazón he
guardado tus dichos, para no pecar contra ti" (Sal. 119:11).
Ore a tiempo y fuera de tiempo. He aquí algunos motivos de oración
sugeridos: Apártame del pecado. Que nunca deshonre en Nombre del
Señor Jesús cayendo en pecados sexuales. Que la tentación frente al
pecado y la oportunidad de pecar nunca coincidan.
Canalice los impulsos sexuales a través de sendas que sean más
elevadas en lo moral, lo ético y lo espiritual. Puede lograr esto
estando ocupado para el Señor. Dormir demasiado no será
beneficioso. Una mejor política es trabajar hasta estar exhausto, y
luego orar para recobrar fuerzas. Los momentos en que la tentación
será mayor serán cuando come demasiado
o cuando duerme demasiado. El rey David no canalizó sanamente
sus deseos y fue indulgente con la carne cuando debió haber estado
en el campo de batalla (vea 2 S. 11:1-27). En 1 Corintios 9:27, Pablo
comparte en una forma bastante restringida cómo podemos encontrar
la victoria: "Golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea
que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser
eliminado ". En otras pala
bras, no acariciaba su cuerpo con mucha comida o descanso. Se mantenía
ocupado para Dios durante el día como para no involucrarse en
actividades pecaminosas, y estaba demasiado cansado en la noche como
para entretenerse con fantasía lujuriosas. Cuando se acostaba, rápidamente
se quedaba dormido. Controle sus pensamientos. Tenga cuidado de
aquellas cosas que lo alimentan. La TV, la pornografía, los libros y las
revistas que glorifican el pecado sexual son a menudo la puerta de entrada
hacia el fracaso moral. Ocúpese de Cristo (2 Co. 3:18). En el momento de
enfrentar la dura tentación, invoque el nombre del Señor (Pr. 18:10).
SECCIÓN 3
l/IDA CRISTIANA
VEINTE
COMPROMISO TOTAL
odos los cristianos deberíamos estar de acuerdo en que la obra
expiadora del Señor Jesús en la cruz del Calvario tiene un significado y
valor tan enorme que requiere que sus seguidores estén comprometidos
con Él. No existen dudas sobre la necesidad del compromiso; es una
conclusión obvia, la cual generalmente es aceptada. Pero existen dos
preguntas sin respuesta: ¿Hasta qué punto deberíamos comprometernos
con El? ¿Y cómo podría implementarse esto en nuestra vida cotidiana?
En términos ideales deberíamos estar totalmente comprometidos. Nada
que sea menos que un completo sacrificio de nuestra parte (espíritu, alma
y cuerpo)
será una respuesta adecuada a Su sacrificio por nosotros. Muchos de
nuestros himnos expresan esto con elocuencia . "Amor tan asombroso, tan
divino, demanda mi corazón, mi vida, mi todo". "¿Qué menos puedo
hacer que darle a Él lo mejor de mí, y vivir completamente para Él en
respuesta a lo que Él ha hecho por mí?" "¿Cómo puedo ofrecer un
sacrificio menor cuando Jesús entregó todo de sí?"
Sin embargo, puede ser válido preguntar si algún creyente alguna vez ha
estado
totalmente comprometido con el Salvador. Incluso el apóstol Pablo tuvo
que admitir que él no lo había alcanzado ya, o que ya fuera perfecto (Fil.
3:12). Cuando pensamos en nuestros pecados, nuestros fracasos, nuestro
egoísmo, nuestras motivaciones impuras, dudamos en decir que nuestra
dedicación al Señor es lo que debería ser.
Y a la vez, eso no debería detenernos en nuestro afán por procurar lo
ideal. Aunque no hayamos llegado, podemos continuar hacia la
B Manual del Discípulo
meta. Aunque no podamos cantar "todo a Cristo hoy entrego" como
nuestra experiencia presente, podemos cantarlo como la aspiración de
nuestro corazón.
Eso nos lleva a examinar el tema del compromiso en detalles
escritúrales. ¿Qué es el compromiso? El compromiso es dar nuestra vida
al Señor para que Él haga lo que le plazca. Es un acto definido y bien
considerado por el cual una persona escoge la voluntad de Cristo en vez
de la suya. Es perder nuestra vida por amor a Él y al evangelio. Es darle a
Él la devoción de nuestro corazón y el amor de nuestra alma.
Ya sea en salud o enfermedad Ya sea en pobreza o en riqueza Ya sea en el hogar o el extranjero Ya
sea soltero o casado. Ya sea desconocido o popular Ya sea una vida corta o larga Tómame tal como
soy, Señor Y hazme tuyo sólo Mi corazón tu palacio Y Tu trono real
(Anónimo)
Ciertas palabras no están en el vocabulario del compromiso: "Eso
no, Señor" "Déjame primero..." "Ahora no, sino después".
LA LÓGICA DEL COMPROMISO
Existen razones de peso para experimentar un compromiso total hacia
Jesucristo:
1. Las misericordias de Dios así lo requieren. "Parece un insulto frente
al amor que dio TODO por nosotros, decir que amamos y a la vez nos
detenemos a calcular cuánto nos cuesta darle todo a Él, cuando nuestro
todo es una miseria. Su todo es el cielo, la tierra, la eternidad, Él mismo.
Sería mejor no amar en absoluto. Es mejor ser frío que tibio."
(Lady Powerscourt).
Compromiso total
"Es una falta de sinceridad el entregar el alma eterna a Dios para obtener
la salvación y luego retenerla para la vida mortal. Nos atrevemos a confiar
que nos salve del infierno y nos lleve al cielo pero dudamos en dejarle
controlar nuestras vidas aquí y ahora" (R. A. Laidlaw).
2. Es la única respuesta razonable al hecho que el Hijo de Dios muriera
por mí. Es nuestro único servicio razonable, el más lógico, y la cosa más
sensata que podríamos hacer a la vista de las misericordias de Dios. Si Él
murió por mí, lo menos que puedo hacer es darle mi vida. "Si Jesucristo
es Dios y murió por mí, entonces ningún sacrificio que yo pudiera hacer
sería demasiado grande para Él"
(C. T. Studd).
"La cruz de Cristo nunca significará algo para usted, a menos que el
impacto de la misma le quite el aliento y se convierta en lo más importante
de su vida" (Harold St. John).
1. Es la forma segura para conocer la guía de Dios (Ro. 12:2).
2. La gratitud lo demanda.
3. No somos nuestros. El Señor Jesús nos compró en la cruz del
Calvario a un precio enorme. Le pertenecemos. Si tomamos nuestras
vidas y las usamos como queremos, entonces somos ladrones.
Yo sabía que Jesucristo había muerto por mí, pero nunca había entendido que al hacerlo, yo ya no me
pertenecía a mí mismo. La redención significa que algo se compra de nuevo, por lo tanto, si le pertenezco,
obraría igual que un ladrón si retuviera lo que no es mío, o tendría que entregarle todo a Dios. Cuando logré
ver que Jesucristo había muerto por mí, entonces no me resultó difícil entregarle todo a Él (C. T. Studd).
El organista de un pueblito le negó dos veces a un visitante el permiso
para tocar el órgano de la iglesia. Finalmente, se lo concedió, y el
extranjero comenzó a tocar. Fue como si toda la iglesia se llenara con una
música celestial. El organista le preguntó
"¿Quién eres?" Con modestia el extranjero respondió, "Mi nombre es
Mendelssohn ".
"¿Qué?" dijo el hombre quien ahora estaba avergonzado "¿Y yo no te
Deberíamos con-
daba permiso para tú tocar en mi órgano?"
34
cederle a Dios que Él sabe cómo producir
música con nuestras vidas, mejor de lo que
nosotros mismos sabemos.
El Manual del Discípulo
6. Jesús es Señor. Si Él es el Señor, tiene derecho a todo "Porque
Cristo para esto murió y resucitó, y volvió a vivir, para ser Señor... "
(Ro.l4:9).
1. Él sabe lo que es mejor para nosotros más de lo que nosotros mismos
sabemos. Él conoce opciones que nosotros ignoramos.
2. Nos libra de vidas desperdiciadas, de cosas triviales. Nos salva de ser
personas cuya única obra sería como vender globos en días de desfile,
o lentes oscuros cuando hay un completo eclipse de sol. O de arreglar
las sillas de la cubierta del Titanic, o de colgar cuadros en las paredes
de una casa en llamas.
Cierto día, Steve Jobs, líder de Apple Computer, estaba hablando con
John
Scully, presidente de la Pepsi-Cola. Él pensó que Scully podría utilizar
mejor sus habilidades en la creciente industria de la computación. Jobs
le dijo a Scully,
"¿Cuándo vas a dejar de vender agua dulce e intentar hacer algo que
cambie el mundo?" Scully aceptó el desafío.
Luego de la resurrección, Pedro le dijo a los demás discípulos "Voy a
pescar" (Jn. 21:3). Increíble. Él tenía el mensaje de la redención del
mundo y sin embargo se iba a pescar.
1. El amor de Cristo nos constriñe (2 Co. 5:14-15). David Livingstone
dijo que "nos obliga".
2. Cristo nos da un nuevo sentido de valores, de lo que es importante.
Una vez que una persona ha mirado los ojos de Cristo y ha sentido el magnetismo de su estilo de
vida, ya no volverá a contentarse con los ideales y estándares seculares que parecían adecuados
antes de que Cristo viniera. Cristo arruinó los valores anteriores. Los antiguos estándares se han
35
convertido en cenizas, polvo, carbones. Grac ias a Dios por eso.
En su libro Biblical Preaching (Predicación Bíblica), Haddon
Robinson cita a Ernest Campbell diciendo:
Me sorprendió recientemente la declaración de Leonard Woolf con respecto a la obra de su vida.
"Veo con claridad", dijo , "que prácti
Compromiso total
comente no he alcanzado cosa alguna. El mundo hoy día y la historia de la humanidad durante los
últimos cinco a siete años sería exactam ente la misma si yo hubiera jugado ping pong en vez de
sentarme ¡unto a comités y escribir libros y memorandums. Por lo tanto, tengo que hacer una confesión
bastante vergonzosa. He invertido entre
30
150.000 y 200.000 horas en una obra absolutamente inútil."
La cruz tiene tal importancia para el creyente
que la entiende, que debe ser todo o nada.
Si no le entregamos nuestras vidas a Cristo es prácticamente como
bostezar en Su cara. Es como decirle, "No has hecho cosa alguna que
merezca que te permita gobernar mi vida".
EJEMPLOS DE COMPROMISO
Cristo (Isa. 6; Heb. 10:7). A nuestro Señor lo consumía el celo por los
negocios de su padre. Su único deseo era complacerle.
Abraham (Gn. 22:1-19). Este hombre tuvo una inmutable deter-
minación de obedecer a Dios, incluso si eso requería sacrificar a su más
preciado tesoro, su único hijo, Isaac.
El Holocausto (Lv. 1:13b). La característica principal de los
holocaustos es que eran totalmente consumidos para Dios. Dicha ofrenda
expresaba el deseo de quien la ofrendaba de vivir totalmente para Él.
El esclavo hebreo (Ex. 21:2-6; Dt. 15:11-18). Cuando un esclavo judío
podía elegir la libertad, también podía elegir pertenecer a su amo para
siempre.
Rut (Rt 1:16-17). Esta muchacha gentil expresó su compromiso con las
siguientes palabras:
No me ruegues que te deje, y que me aparte de tí; porque a dondequiera que tú fueres, iré yo, y
dondequiera que vivieres, viviré. Tu pueblo sera mi pueblo, y tu Dios mi Dios. Donde tú murieres, moriré
yo, y allí seré sepultada; así me haga Jehová, y aun me añada, que sólo la muerte hará separación entre
nosotras dos.
Ester (Ester 4:16). En un tiempo en que su pueblo judío fue ame-
nazado con la extinción, esta reina arriesgó su vida para interceder
B Manual del Discípulo
por ellos, diciendo, "...entraré a ver al rey... y si perezco que perezca ".
Sadrac, Mesac, y Abednego (Dn. 3:17-18). Su lealtad a Dios hizo
que enfrentaran un horno de fuego por no querer negociar su fe. Fue
por eso que le dijeron al gobernador mundial de aquel entonces:
He aquí nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno de fuego ardiendo; y de tu mano, oh
rey, nos librará. Y si no, sepas, oh rey, que no serviremos a tus dioses, ni tampoco adoraremos la es-
tatua que has levantado.
Thomas Cranmer y la mano que firmó la retractación. En un
momento de debilidad, el Obispo Cranmer había firmado la retractación
de sus convicciones, pero luego lo reconsideró. Antes de ser quemado
en la estaca extendió la mano que había firmado aquel documento
perverso hacia el fuego y dijo, "Perezca esta mano indigna". Él quiso
que fuera la primer parte de su cuerpo en ser quemada.
John Nelson Darby. Durante una vida productiva de una devoción y
servicio inalterables, Darby vivía de lo que le entraba en una maleta. Un
día se sentó en una modesta casa italiana y cantó, "Jesús, he tomado mi
cruz, para dejarlo todo y seguirte a Ti". Era cierto en su vida.
C. H. Spurgeon. El "Príncipe de los Predicadores" escribió:
En aquel día en que me entregué a mi Salvador, le di mi cuerpo, mi alma, mi espíritu. Le di todo lo
que tenía y todo lo que tendré durante la eternidad. Le entregué todos mis poderes, mis facultades, mis
ojos, mis oídos, mis extremidades, mis emociones, mi juicio, mi hombría, y todo lo que pudiera
producir.
A. T. Pierson dijo sobre él: "Él maximizó en forma superlativa las
habilidades y las oportunidades que Dios le dio".
William Borden. Este hijo de la riqueza expresó su dedicación de la
siguiente manera: "Señor Jesús, retiro las manos del timón de mi vida.
Te coloco en el trono de mi corazón. Cámbiame, limpíame, úsame
según tu voluntad. Tomo el poder completo de tu Santo Espíritu. Te
agradezco".
Compromiso total
Betty Stam. Betty se tomó muy en serio lo que escribió en la parte
delantera de su Biblia:
Señor, te entrego mis propósitos y planes, todos mis deseos, esperanz as, ambiciones, y acepto tu
voluntad para mi vida. Me entrego. Mi todo lo entrego a ti para ser tuya para siempre. Depende de ti que
yo conserve mis amistades. Todas las personas a quienes amo están en el segundo lugar en mi
corazón. Obra tu completa voluntad en mi vida a cualquier precio, ahora y para siempre. Para mí, el vivir
es Cristo.
George Müller. Cuando Arthur T. Pierson le preguntó a George
Müller, "¿Cuál es el secreto de su gran obra y de las cosas maravillosas
que Dios ha hecho a través suyo?" Müller elevó su mirada por un
momento, luego inclinó su cabeza más y más hasta que prácticamente
quedó entre sus rodillas.
Quedó en silencio durante un momento y luego dijo, "Hace muchos
años hubo un día en mi vida en el cual George Müller murió. Como
joven, yo tenía muchas ambiciones grandiosas, pero llegó el día en el
cual morí a todas esas cosas y entonces dije, "De aquí en adelante, Señor
Jesús, no mi voluntad sino la Tuya', y a partir de ese día Dios comenzó a
obrar en mi vida y a través mío".
General Booth. El Fundador del Ejército de Salvación dijo, "Cuando
tenía diecisiete años determiné que Dios controlara todo lo que era
William Booth".
Obispo Taylor Smith. Él solía arrodillarse junto a su cama cada
mañana y orar, "Señor Jesús, esta cama es tu altar; yo mismo soy tu
sacrificio vivo".
¿QUÉ IMPIDE NUESTRO COMPROMISO?
1 .Temor a la voluntad de Dios o a lo que nos pueda pedir
En general, lo primero que la gente piensa es en el campo misionero.
Serpientes, escorpiones, arañas, pantanos, calor y humedad sofocantes.
Pero Dios tiene una variedad de misiones para su pueblo y su voluntad
es siempre buena, agradable y perfecta. "El Dios de infinito amor y
sabiduría sólo quiere lo mejor para su pueblo".
Una jovencita le dijo a Graham Scroggie, "Tengo temor de hacer que
Cristo sea mi Señor, tengo temor de lo que me pueda pedir".
Sabiamente el Dr. Scroggie contó la historia de Pedro en Jope. El Señor
le dijo a Pedro que se levantara y comiera. Tres veces pedro respondió
"No Señor". Con gentileza Scroggie dijo, "Puedes decir "No' y puedes
decir "Señor', pero no puedes decir - "No Señor'. Te voy a dejar mi
Biblia y este bolígrafo. Tú ve a la otra habitación y tacha la palabra No o
la palabra Señor". La mujer volvió sollozando. Él procuró la Biblia y allí
vio que la palabra "No" estaba tachada. Ella estaba diciendo, "Él es el
Señor. Él es el Señor".
Él no obliga a
En eso consiste la santa obediencia. 37
personas poco dispuestas. Él quiere
voluntarios. Él obra en nosotros tanto el
querer como el hacer (Fil. 2:13).
2.Temor de lo que Dios pueda tomar. Esto carece de fundamento en
absoluto. Nuestro Señor no ha venido a quitar sino a dar. Es más, su
voluntad es buena, agradable y perfecta. Tener temor de ella es tener
temor de una bendición.
3.Temor de lo que Dios pueda negar. Tememos que quizá Él no
quiera que nos casemos. (Lo cual es poco probable. El matrimonio es su
voluntad para la mayoría de las personas. Si Él quiere que permanezcas
soltero te dará la gracia para hacerlo, y aprenderás que es mejor estar
soltero que estar casado con la persona equivocada). Tememos que su
voluntad pueda poner en peligro nuestra oportunidad de tener una
carrera lucrativa, una casa bonita, hijos, y dos autos. ¿Acaso no es
suficiente darle nuestros años de jubilación a Él?
Él no quiere la punta final de una vida desperdiciada. Él quiere lo
mejor.
4.Temor de la pérdida de independencia. Su voluntad puede
interferir con nuestro amor de hacer nuestras cosas y hacerlas a nuestra
manera. Esto significa dar lo mejor de nuestra vida al mundo.
5.Temor de lo desconocido. Cuando Abraham se fue de su lugar en
obediencia al Señor, aprendió que es mejor caminar en la oscuridad con
Dios que caminar solo en la luz. Es mejor confiar en la visión de Dios
que en la propia.
6.Temor a la pérdida de seguridad. Tememos el hecho de no tener
un medio visible de sustento, y que tengamos que depender de los
beneficios estatales. ¿Cuándo aprenderemos que Dios es nuestra única
seguridad, y que si lo ponemos primero nunca nos faltará lo que
necesitamos en esta vida?
Compromiso total
7.Temor a dificultades. Pérdida de confort. Pensamos que la entrega
total significa la pérdida de la comodidad. Pensamos que estaremos
condenados a utilizar baños exteriores. Que no podremos tomar una
ducha cada día. Que tendremos que usar ropa de segunda mano, usar
muebles donados y varias cosas más usadas. Dichos temores causan risa.
8.Temor de no adecuarse. Las personas dicen, "No tengo los
suficientes dones para que Dios me use. Soy un Don Nadie, sin talentos
especiales". Quienes dicen esto se olvidan que a Dios le encanta usar lo
necio, lo débil, lo despreciado de este mundo (1 Co. 1:26-28). Si califican
frente a cualquiera de estos títulos, Dios puede usarlos. De esa forma,
cuando algo bueno sucede, Dios se lleva la gloria.
9.Temor de la pérdida de estatus. Pensamos que somos demasiado
como para dedicarnos al servicio cristiano. Pensamos que sería un paso
hacia abajo en la escalera social. Esto no es otra cosa más que un orgullo
mayúsculo. Considere lo siguiente: podemos ascender por la escalera del
éxito, sólo para darnos cuenta al llegar a la cima que la escalera estaba
apoyada en la pared incorrecta.
¿Cuáles son las alternativas a una vida de entrega total?
Una vida dedicada a lo trivial.
Un alma salvada, pero una vida perdida.
Entrar al cielo con las manos vacías.
Cornelius Plantinga Jr. lo describió de esta manera: "En este momento
estás embarcado en una carrera hacia la nada, te paseas por los
shoppings, matas el tiempo, miras los programas de televisión hasta que
conoces a los personajes mejor que a tu propia familia".
COMPROMISO DEFECTUOSO
Existen por lo menos tres claros ejemplos de compromiso defectuoso
en el Nuevo Testamento.
1. Ananias y Safira (Hechos 5:1-11). Ellos fingieron darlo todo pero
retuvieron una parte para sí mismos.
2. Las tres negaciones de Pedro (Mt. 16:22; Jn. 13:6, 8; Hechos 10:13-
14). El apóstol dijo, "No Señor". Usted puede decir "No" y puede
decir "Señor", pero no puede decir "No Señor".
3. Los hombres que dijeron,"yo primero" (Le. 9:57-62). Tres hombres
dijeron que querían seguir a Cristo pero pusieron sus intereses
adelante que los de Él.
ENTREGA TOTAL
Es una crisis. Debe haber una primera vez en la cual colocamos
nuestras vidas en el altar del compromiso total. Puede existir una lucha
enorme.
"Y estando en agonía, oraba más intensamente; y era su sudor como
grandes gotas de sangre que caían hasta la tierra ".
"Entregúele todo lo que hay en usted. No le dé cosas a medias, no le dé
algunos pedazos, no guarde reservas, no le dé parte de sus dones
fingiendo que la parte que entrega es el todo. Existe una unidad y
simplicidad impresionante en aquella vida que ama a Dios y sirve a Dios
sin distracciones, de todo corazón. Dicha vida no será fácilmente
apartada de su primer amor" (Anónimo).
"Algo extraordinario sucede cuando algún joven entrega sus talentos y
potencial a los pies del Salvarod" (Autor desconocido).
Puede que no haya una experiencia emocional. Puede que no
hayan luces, campanas o temblores en su cuerpo. Pero sí experi
mentará el sentir de entregar aquello que ha dejado de amar.
David Livingston dijo,"Es una pena que no tenga más nada
para dar". Homer Grimes pregunta y a la vez se responde:
¿Qué debo darte Maestro Tú que has muerto por mí Debo darte menos de todo lo que poseo O debo
dártelo todo a Ti? Jesús, mi Señor y Salvador, Tú has dado todo para mí. no una parte, ni la mitad de
mi corazón
te entrego todo a Ti.
Charlotte Elliott lo puso de esta forma:
Tal como soy sin más decir
Compromiso total
Que a otro yo no puedo ir
Y Tú me invitas a venir
Bendito Cristo vengo a Ti.
Todos estos poetas estarían de acuerdo con Henry Bosch cuando
escribió: "En lugar de planificar su propio futuro, busque la dirección de
Dios. Ya que Su voluntad se basa en Su infinito amor y sabiduría, puede
estar seguro que el placer y el gozo más grande se encontrará en hacer lo
que Él quiere que usted haga".
El compromiso total no sólo consiste en una crisis, una experiencia
puntual. Se trata de un proceso. Debemos renovar nuestro compromiso
día tras día. Así debemos vivir haciendo las cosas que encontramos para
hacer. Nos desgastamos trabajando, pero la oración nos revitaliza. Dios
nos guía cuando estamos en movimiento. Él no nos revela su voluntad
toda de una vez. Es un rollo que se va abriendo de a poco.
Debemos permanecer cerca de la Palabra. El compromiso con Cristo
implica dar un lugar prioritario a la Biblia. No puedo tener devoción con
la Palabra viva sin mostrar devoción por la Palabra escrita, y pasar
tiempo con la Palabra cada día manifiesta esta devoción. Esto se
manifiesta también al estudiarla, memorizarla, meditar en ella, y obedecer
lo que leemos. La Palabra de Dios estará en nuestros corazones: Se la
enseñaremos a nuestros hijo; hablaremos sobre ella cuando nos sentamos
en nuestra casa, cuando caminamos, cuando nos recostamos, cuando nos
levantamos; la atamos como una señal en nuestras manos (nuestras
acciones) y serán como frontales delante de nuestros ojos (nuestros
deseos); las inscribiremos en los postes de nuestra casa y en nuestras
puertas (ver Dt. 6:6-9). En otras palabras, la Biblia permeará cada área de
nuestras vidas.
En nuestro agitado mundo requiere mucha disciplina el dejar a un lado
los reclamos de la vida social y dejar a un lado la guía televisiva y el
control remoto para
poder dedicarnos al estudio consecuente y sistemático de la Palabra,
pero es parte del precio que se debe pagar si vamos a dar lo mejor al
Altísimo. Debemos pasar mucho tiempo en oración. El discípulo
dedicado es una persona de oración. El compromiso implica comunión y
la comunión implica pasar tiempo con la persona a la cual amamos. El
Salvador no tiene el primer lugar en mi vida si
mis encuentros con Él son ocasionales, espasmódicos, breves y a las apuradas. Por otro lado, cuanto más lo amo,
más querré pasar tiempo con Él en el Trono de la Gracia. No existe una respuesta fácil a la pregunta "¿Cuánto
tiempo debo pasar en oración?" Eso depende de nuestro itinerario, nuestras responsabilidades hogareñas, el largo
de nuestra lista de oración y las cargas de oración que el Señor coloca sobre nuestro corazón. Además de nuestro
tiempo regular de oración, practicamos la oración espontánea. Incluso el insomnio puede ser una buena ocasión
para orar.
Quiero que mi vida esté tan libre del yo Que mi querido Señor pueda venir Y colocar su propio
mobiliario Y hacer de mi corazón su hogar. Y como sé lo que esto requiere Cada mañana en la
quietud Voy hacia ese cuarto secreto Y le entrego mi voluntad Siempre la toma con gracia
Presentándome su voluntad.; Estoy listo para salir al encuentro del dia Y cualquier tarea que conlleve.
Es así como mi Señor controla mis intereses, mis enfermedades; Porque nos encontramos en el
albor del día para tener un interc ambio de voluntades.
(Anne Grannis)
Harold Wildish tenía el siguiente consejo pegado en el frente de su Biblia:
Así como entregas todo el peso de tu pecadoy descansas en la obra culminada de Cristo, entrega
toda la carga de tu vida y servicio, y descansa en la obra presente del Espíritu Santo. Entrégate mañana
tras mañana para ser guiado por el Espíritu Santo, y avanza en alabanza y en confianza, permitiendo
que Él te maneje a ti y a tu día. Cultiva el hábito durante todo el día de depender con gozo de El y
obedecerle, esperando que Él te guíe, te ilumine, te reprenda, te ens eñe, te use, y que haga contigo lo
que Él desee. Cuenta con su obra
Compromiso total
como un hecho, independientemente de lo que puedas ver o sentir. Sólo cree y obedece al Espíritu Santo
como el gobernador de tu vida y deja de cargarte o tratar de gobernarte a ti mismo. Entonces el fruto del
Espíritu aparecerá, según Su voluntad, para la gloria de Dios.
¿Cómo será la vida cuando uno le entrega el control de la misma al
Señor? La vida tendrá destellos de lo sobrenatural. Habrá una conver-
gencia maravillosa de circunstancias. Sentirá que está en el medio de la
voluntad de Dios, y no querrá estar en ningún otro lugar ni hacer
ninguna otra cosa. Será radiactivo con el Espíritu Santo. Sabrá que Dios
está trabajando en y a través suyo y que cuando toca otras vidas, algo
sucederá para Dios. Pero sucederá sin que se vuelva orgulloso.
Habrá picos de montaña ocasionales, pero la mayor parte de la vida
será rutinaria y algunas veces aburrida. El plan de Dios emergerá paso
tras paso.
EL DESAFÍO DEL COMPROMISO
Al describir la coronación de un monarca en la Abadía de Westminster,
John Stott dijo que uno de los momentos más emotivos fue precisamente
antes de la coronación, antes que la corona fuere colocada sobre su
cabeza.
El Arzobispo de Canterbury llama cuatro veces hacia los cuatros puntos
cardinales en la Abadía, "Señores, les presento el indiscutido rey del área
¿están dispuestos a honrarlo?" Luego que se obtienen cuatro resonantes
declaraciones afirmativas en la nave de la Abadía de Westminster, se trae
la corona y se la coloca sobre la cabeza del rey.
Damas y caballeros, les presento al Señor Jesucristo como el
indiscutido Señor y Salvador. ¿Están dispuestos a honrarlo entregándole
sus vidas a Él?
En un sentido, la invitación de Cristo llega a todo hombre y mujer, a
todo joven, si rehusamos seguirlo por alguna razón, Él invitará a otros,
otros que son tan buenos como nosotros o mejores aún, pero nunca
tendremos un mejor Cristo a quien servir.
En una conferencia en Ben Lippen, Carolina del Norte, una ¡oven daba testimonio sobre su llamado al
servicio. En el curso de su mens aje mostró una hoja de papel en blanco, diciendo que contenía la
voluntad de Dios para su vida. Lo único que estaba escrito e^ese papel era su firma al final de la página.
Luego dijo, "He aceptado la voluntad de Dios sin saber de que se trata, le estoy dejando a Él que
complete todos los detalles". Ella era una verdadera discípulo, y estaba en un terreno seguro. Con una
voluntad rendida a ese punto, el Espíritu Santo puede guiar dicha persona a medida que avanza por la
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senda de la vida.
VEINTIUNO
PUEDE TENER CERTEZA
rácticamente no es necesario decir que antes que alguien se aventure a
discipular a otra persona, debe tener seguridad de su propia salvación y
debe ser capaz de explicar cómo la obtuvo. Dios quiere que su pueblo
disfrute su salvación, pero no podrá disfrutarla a menos que sepa que la
tiene, ni podrá explicar la forma bíblica para que otros estén seguros.
Pablo sabía que él era salvo (2 Ti. 1:12). Los creyentes de Efeso lo sabían
(Ef. 2:8). También lo sabían Juan y Pedro (1 Jn. 3:2; 1 P. 1:3-5). Nosotros
deberíamos saberlo también.
Vayamos al punto. La seguridad de la salvación viene principalmente y
en primer lugar a través de la Palabra de Dios. Por ejemplo, leemos en
Juan 5:24 que si usted escucha su palabra y cree en el que le envió, tendrá
vida eterna. No vendrá a juicio. Habrá pasado de muerte a vida.
¿Quién está hablando aquí? Es Jesús (ver v. 19).
¿Puede mentir?
No.
¿Puede engañar?
No.
¿Puede ser engañado?
No v
Si Él dijo algo, ¿es cierto?
Sí.
Muy bien. Él dice, "El que oye mi palabra". Esto significa más que
escuchar con los oídos. Significa escuchar y responder. Significa escuchar
y creer. Por lo tanto pregúntese, ¿he creído en Jesucristo como mi Señor?
Su respuesta debería ser,"Sí" .
¿Qué más dice Jesús?
Dice que debo creer en el que le envió.
¿Quién envió a Jesús?
Dios el Padre lo envió.
¿Por qué lo envió?
Lo envió para pagar el precio de mis pecados.
¿Usted cree eso? Sí. ¿Qué dice el Señor a continuación?
El dice, " tiene vida eterna ".
¿Usted tiene vida eterna? Frente a esta pregunta algunos responden
que no. ¿Por qué usted dice que no?
Porque no me siento diferente.
Lea de nuevo. ¿Acaso dice que usted sentirá que tiene vida
eterna? No. ¿Qué dice?
Dice "tiene vida eterna ".
¿Usted tiene vida eterna? Sí. ¿Cómo lo sabe?
Porque Jesús lo dice en la Biblia.
Es así de sencillo, escuchar, creer, tener. Dios quiere que basemos
nuestra salvación en la cosa más segura del universo, Su Palabra. La
seguridad de mi salvación no depende de mis sentimientos. Los
miembros de la Iglesia Mormona dicen, "Sé que es cierto porque tengo
un ardor en mi regazo", pero dichos sentimientos son de poco confiar.
Los sentimientos son inconstantes y cambian con facilidad. Además,
pueden ser controlados por el diablo.
Pregúntele al ladrón en la cruz: ¿Es usted salvo? Sí. ¿Siente que es
salvo?
No, todo lo que siento es dolor.
¿Usted sabe que es salvo? Sí. ¿Cómo lo sabe?
Puede tener certeza
Porque escuché al Señor decirme, "Hoy estarás conmigo en el
paraíso ".
Él obtuvo la seguridad de su salvación por las palabras audibles de
Jesús. Hoy día, la obtenemos a través de la Palabra escrita.
Cuando un conocido le preguntó a Martín Lutero si él sentía que sus
pecados habían sido perdonados respondió, "No, pero estoy tan seguro
de ello como que hay un Dios en el cielo".
Debido a que los sentimientos vienen y van, y ios sentimientos son engañosos,
mi garantía es la Palabra de Dios.
Ninguna otra cosa merece mi fe.
A pesar que todo mi corazón se sienta condenado
Hay Alguien aun mayor que mi corazón,
cuya palabra no puede ser quebrantada.
Confiaré en la inmutable Palabra de Dios,
hasta que el cuerpo y el alma se separen,
porque aunque todas las cosas pasarán,
Su palabra permanecerá.
Fue el Dr. Ironside quien dijo ,"No sé que soy salvo porque me siento
feliz, sino me siento feliz porque sé que soy salvo".
El Dr. C. I. Scofíeld dijo, "La justificación se lleva a cabo en la mente
de Dios y no en el sistema nervioso del creyente". Dios nos considera
justos en el momento que creemos. No tenemos por qué sentirlo
necesariamente, pero lo sabemos porque la Biblia lo dice.
George Cutting, el autor de Safety, Certainty, and Enjoyment
(Seguridad, Certeza y Gozo), nos ayuda a entenderlo cuando dice: "Es
la sangre la que nos salva. Es la palabra la que nos da seguridad".
Isaac confió en que estaba palpando el brazo velludo de Esaú, pero
era el brazo de Jacob. Fue engañado.
Dijimos anteriormente que la seguridad viene principalmente y en
primer lugar a través de la Palabra, pero no exclusivamente. A medida
que la persona crece en la vida cristiana, su seguridad será confirmada
en muchas formas. Él es consciente que Dios produce cambios en él.
Tiene deseos de obedecer (1 Jn. 2:3-6, 17).
Su vida llega a ser justa(l Jn. 2:29).
Comienza a tener hambre y sed de pureza, piedad y verdad (Gá. 5:22-
24).
Ama a los hermanos (1 Jn. 3:11, 14).
La oración es algo instintivo para él (Gá. 4:6).
Ama la Palabra de Dios (1 P. 2:2).
Odia el pecado (Sal. 97:10).
Tiene el deseo de compartir su fe con otros (Hch. 4:20).
Es consciente de la tentación y la oposición (1 Co. 10:13; 1 Jn. 3:13)
Soporta con paciencia (He. 10:36; 12:5-11).
Es adicto a las buenas obras (Tit. 2:14; Santiago 2:14-26).
¿Acaso la persona que dice que es salva es presuntuosa? Si la salvación
fuera por obras entonces sería una presunción. En ese caso la salvación
sería o ganada o merecida. Pero la salvación es un regalo. El aceptar ese
regalo por la fe no implica un mérito o un logro humano, no da lugar
para alardear.
La verdadera presunción está en llamar a Dios mentiroso (1 Jn. 5:10).
Dios dice, "El que tiene al Hijo, tiene la vida" (1 Jn. 5:12). No creer en
ese versículo es como decir que Dios no nos dice la verdad.
Puede que alguien pregunte, "¿Pero cómo sé si he creído en la forma
correcta?" La respuesta es fácil. Si el confiar en el Señor Jesús es su
única esperanza para la salvación eterna, entonces usted ha creído en la
forma correcta y está tan salvo como Dios dice que lo está.
Pero otros tienen otro problema. Dicen no saber el día y la hora en el
cual confiaron en Cristo. Es posible. Algunas personas pueden señalar el
tiempo específico en el cual aceptaron al Señor Jesús. Otros (como es mi
caso) no lo saben. Lo importante es saber en este momento que Jesús
murió por sus pecados en el Calvario, y que usted confía en Él como su
Señor y Salvador. Dios sabe el momento en el cual usted extendió su
mano y tocó el vestido de Cristo. Ahora, en caso que usted no sepa
cuándo fue y quisiera saber, ¿por qué no lo hace ahora mismo?
Otras personas dicen lo siguiente ,"si yo fuera salvo, no tendría los
pensamientos que tengo, ni diría las cosas que digo, ni haría las cosas
que hago". Todavía tenemos la vieja naturaleza luego de ser salvos.
Todavía tenemos dentro nuestro la simiente de todo pecado. Pero
Puede tener certeza
también mora en nosotros el Espíritu de Dios. Y es Él quien nos da una
mayor consciencia del pecado de la que jamás tuvimos. Aunque somos
capaces de cometer cualquier pecado, tenemos el poder de no caer en
ellos. No somos inmaculados, pero ciertamente pecamos menos. Satanás a
menudo siembra dudas en nuestras mentes concernientes a la salvación.
En dicho momento, el remedio es citar la Palabra, tal y como Jesús lo hizo
en su tentación en el desierto.
Una última pregunta: He confiado en Cristo pero no tengo el testimonio
del Espíritu. ¿Debería tener el testimonio del Espíritu? Sí, debería . Pero
¿cuál le parece que es el testimonio del Espíritu? Si usted piensa que se
trata de un sentimiento misterioso que le arrebata, que consiste en el sonar
de campanas, en el destello de luces o en el cosquilleo de su sistema
nervioso, entonces entiendo su dificultad. Pero el testimonio del Espíritu
no es un sentimiento. Él testifica a través de la Palabra de Dios.
Permítame ilustrarlo a partir de 1 Juan 5:13: "Estas cosas os he escrito a
vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que
tenéis vida eterna... " Tomemos este versículo frase por frase:
"Estas cosas". Juan se refiere principalmente a su primera epístola.
"Os he escrito " Es el apóstol Juan quien las ha escrito. Pero en un
sentido más amplio, el escritor es Dios, ya que Él inspiró las Escrituras.
Así que cuando leemos "Estas cosas os he escrito..." podemos escuchar a
Dios refiriéndose a Su autoría de la Biblia.
"A vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios ". Cuando leemos
esto nos preguntamos, "¿He creído en el nombre del Hijo de Dios?"
Respondemos, "Sí, confío únicamente en los mérito de Cristo para la vida
eterna".
"Para que sepáis que tenéis vida eterna ". No se trata de un sen-
timiento. No dice "para que sientan". La posesión de la vida eterna es algo
que usted puede saber. Desde que ha creído, el Espíritu le testifica con la
autoridad de la Palabra de Dios que tiene vida eterna. En otras palabras, el
Espíritu testifica a través de la Biblia, la infalible Palabra de Dios.
VEINTIDÓS
SALVACIÓN ETERNA
i su discípulo es salvo, entonces debería saber que es salvo para
siempre. No sólo eso, debería poder demostrarlo con la Biblia.
En primer lugar, existen declaraciones contundentes con respecto a
esto. Por ejemplo, lea Juan 10:27-29:
Ms ovejas oyen mi voz, y yo las conozco y me siguen, y yo les doy vi-da eterna; y no perecerán jamás,
ni nadie las arrebatará de mi mano.
Jesús dijo que ninguna oveja suya perecería. Si eso sucediera,
entonces Jesús habría dicho algo que no es cierto. Si ese fuera el caso,
entonces no sería Dios, y nuestra fe sería en vano.
Existen otros muchos versículos que dicen que nuestra salvación es
eterna. He aquí algunos:
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que
en El cree, no se pierda, mas tenga vida eterna (Juan 3:16).
El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que desobedece al Hijo no verá la vida, sino que la ira
de Dios está sobre él (Juan 3:36).
Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed; mas el que bebiere del agua que yo le daré,
no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida
eterna (Juan 4:13-14).
De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no
vendrá a condenación, mas ha pas ado de muerte a vida (Juan 5:24).
De cierto, de cierto os digo: El que cree en Mí, tiene vida eterna (Juan 6:47).
Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has
enviado (Juan 17:3).
Existen otras formas por las cuales podemos saber que somos salvos.
En el momento que creemos recibimos el sello del Espíritu (Ef. 1:13b).
El Espíritu Santo es el sello. Él es la marca o compromiso de posesión y
de seguridad. Él es nuestro sello para el día de la redención, es decir, el
día en el cual lleguemos al cielo (Ef.4:30).
El Espíritu Santo también se nos da como garantía, algunas veces se lo
denomina las arras (Ef. 1:14). Él es"las arras de nuestra herencia hasta
la redención de la posesión adquirida, para alabanza de su gloria".
Esto significa que con la misma seguridad que tenemos el Espíritu
Santo, un día futuro tendremos nuestra completa heredad, incluyendo
un cuerpo glorificado.
He aquí otra prueba de nuestra seguridad eterna. Estamos "en Cristo "
. Dios nos ve "en Cristo " y nos acepta, no debido a quienes somos o
qué somos, sino debido a que estamos "en Él".
Dios debería encontrar algún pecado o imperfección en Cristo antes
que pudiera condenarnos. Esto claramente es imposible.
También somos miembros del cuerpo de Cristo (1 Co. 12:13). Es
inconcebible que Cristo pasara la eternidad en el cielo y le faltaran sus
miembros.
Pero también debemos hacernos la siguiente pregunta, "¿Qué sucede
cuando un cristiano peca? ¿No pierde su salvación?" Para encontrar la
respuesta considere los siguientes hechos:
Cuando somos salvos recibimos el perdón de la pena eterna de
nuestros pecados, pasados, presentes y futuros. Todos nuestros pecados
eran futuros cuando Jesús murió por nosotros. Dios nunca los recordará
nuevamente.
En ese momento comienza una nueva relación. Nos transformamos en
hijos de Dios por la fe en Jesucristo. Nada puede quebrantar
Salvación eterna
dicha relación. Usted no puede dejar de ser hijo de su padre terrenal. Y
esto también se aplica en el caso de su Padre celestial.
Cuando pecamos, nuestra comunión con Dios se quebranta. No nuestra
relación, sino nuestra comunión. La relación es una cadena
inquebrantable, mientras que la comunión es un hilo delgado. El feliz
espíritu familiar permanece quebrantado hasta que confesamos nuestros
pecados.
Préstele atención a esto. Recibimos el perdón de la pena eterna de
nuestros pecados cuando creemos en el Señor Jesucristo. Ese es un
perdón una vez y para siempre. Recibimos el perdón como creyentes
cuando los confesamos y los abandonamos (1 Jn.l:9). Esto se lleva a
cabo constantemente en la vida cristiana. En Juan 13:10, Jesús enseñó
que existe un baño de regeneración, pero muchos lavamientos.
Existe una diferencia entre el pecado ocasional y la práctica del pecado.
Todos pecamos (1 Jn. 1:8, 10; 2:2b) pero no practicamos el pecado. No
dejamos de pecar, pero sí pecamos menos. El pecado domina la vida de
un pecador (1 Jn. 3:4-9). En este pasaje, Juan usa el tiempo presente
continuo. Leámoslo de la siguiente manera:
"Quien practica el pecado también practica la impiedad. Todo aquel
que permanece en Él no continúa pecando. Todo aquel que practica el
pecado no lo ha visto a El ni le ha conocido. El que practica la justicia es
justo. Aquel que sigue pecando es del diablo, porque el diablo ha pecado
desde el principio. Todo aquel que ha nacido de Dios no peca
habitualmente".
La Biblia hace una distinción que si se observa cuidadosamente,
previene que una persona crea que un creyente puede perderse.
Existe una diferencia entre un verdadero creyente y aquel que finge
serlo. Una persona puede decir que es cristiana aun cuando nunca haya
nacido de nuevo. En la parábola del trigo y la cizaña (Mt. 13:24-30), el
trigo representa a los creyentes genuinos, mientras que la cizaña
claramente representa a los embusteros.
"...sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que
habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado ".
Él no temía perder su salvación, sino que temía ser descalificado como
siervo del Señor. Él no quería ser colocado en la repisa. Debemos
observar la diferencia entre la salvación y llevar fruto. Juan habla de esto
último en Juan 15:1-8. Tenga cuidado al leer el versículo 8. No dice que
Dios corta un cristiano que no permanece y lo arroja al fuego. La cizaña
tiene un aspecto similar al trigo, pero hasta allí llega su similitud. Existe
una diferencia entre aquel que se aparta y aquel que es apóstata. Alguien
que se aparta es un hijo de Dios que no está en comunión con el Señor.
Un apóstata es una persona que en cierto momento profesó creer pero en
cierto momento abandonó la fe cristiana. Pedro se apartó, pero Judas fue
un apóstata. Cuatro pasajes que describen la apostasía son Hebreos 6:4-8,
10:26-31, y Juan 2:18-28; 5:16.
Existe una diferencia entre la reformación y la regeneración. Dos
pasajes que describen la reformación son Mateo 12:43-45 y 2 Pedro
2:18-22.
Debemos ser cautelosos al distinguir la raíz y el fruto de la salvación.
La fe es la raíz; somos salvos por creer en Cristo. Las buenas obras son
el fruto.
Muchas personas han sido perturbadas por pasajes que tienen un
incómodo "si" en ellos;
...si es que padecemos juntamente con Él, para que juntamente con Él seamos glorificados (Ro.
8:17).
Además os declaro, hermanos, el evangelio que os he predicado, el cual también recibisteis, en el
cual también perseveráis; por el cual asimismo, si retenéis la palabra que os he predicado, sois salvos,
si no creísteis en vano (1 Co. 15:1-2).
...ahora os ha reconciliado... si en verdad permanecéis fundados y firmes en la fe, y sin moveros de
la esperanza del evangelio (Col. 1:21,23).
Lo que sigue a cada uno de estos "si" es una descripción de cómo son
los verdaderos creyentes, no de cómo nacieron de nuevo.
¿Pero acaso Santiago no dice que somos justificados por las obras?
Sí, lo dice (Stg. 2:24). Pero él no dice que son las obras en lugar de la
fe, ni la fe más las obras. Él insiste que somos salvos por el tipo de fe
que produce buenas obras. La fe es invisible. Las buenas obras la
hacen visible. La buena obra de Abraham fue su voluntad de sacrificar
a su hijo. La buena obra de Rahab fue su disposi
Salvación eterna
ción a traicionar a su ciudad. Sólo fueron valiosas por el hecho que
demostraron una fe real que ya estaba allí. Sin fe hubieran sido
malas obras.
Luego debemos distinguir si un pasaje habla de la salvación o del
servicio. En 1 Co. 9:27 Pablo habla del servicio:
Habla de la tercera persona del plural en una forma indefinida. En otras
palabras, los hombres lo hacen. El mundo sólo menosprecia al creyente
que no vive una vida que permanece. Ellos toman el testimonio de dicha
persona y lo arrojan al fuego.
Sea consciente de la diferencia entre la salvación y el discipulado. Un
discípulo puede no ser apto para servir en el reino (Le. 9:62) y sin
embargo ser apto para el cielo a través de los méritos del Señor Jesús.
Los siguientes pasajes tratan con el discipulado más que con el camino
de salvación: Lucas 9:23; 14:26, 33: Juan 12:25.
En Gálatas 6:8 Pablo escribe, "Porque el que siembra para su carne,
de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del
Espíritu segará vida eterna ". ¿Acaso esto enseña que un cristiano puede
perder susalvación? Para nada. Aquí, la vida eterna significa la vida en su
plenitud. Habrá niveles de gozo de la vida eterna en el estado futuro.
Todos serán felices, pero algunos tendrán una mayor capacidad para
disfrutar del cielo que otros. La administración del dinero es una forma
de determinar dicha capacidad.
Al considerar el tema de la seguridad eterna, es de principal
importancia asegurar con declaraciones entendibles que digan que el
creyente tiene vida que es eterna y que nunca puede perecer. Existen
muchos otros pasajes que requieren seguridad eterna, a pesar que no lo
mencionan con tantas palabras. Finalmente, es de gran importancia ver
los versículos controversiales en su contexto. ¿Los versículos hablan
sóbrela salvación o sobre algún otro tema?
No debemos construir nuestra doctrina sobre la experiencia humana
("Conocí un hombre que...").
La Palabra de Dios es nuestra autoridad.
Para un estudio más profundo sobre este tema, todo discípulo debería
referirse al libro
Once in Christ, In Christ Forever (Una vez en Cristo, en Cristo para
Siempre) por el mismo autor.
VEINTITRÉS
BAUTÍCESE
ara que alguien discipule a otra persona, debe asegurarse que dicha
persona entiende el significado del bautismo y que la misma ha sido
bautizada. Debe guiarle a través de las siguientes preguntas paso a paso.
¿QUÉ ES EL BAUTISMO?
El bautismo cristiano es una ceremonia por la cual el nuevo creyente
públicamente declara que es un seguidor del Señor Jesucristo. Le está
diciendo adiós a su antigua forma de vida. En lenguaje figurado, está
testificando que ha muerto con Cristo, que fue sepultado con Cristo y
resucitó para caminar en novedad de vida.
El bautismo es un compromiso de lealtad a Jesús como Señor. Es un
entierro simbólico del viejo yo. También es un compromiso a vivir en
obediencia a Cristo.
¿QUIÉN DEBERÍA BAUTIZARSE?
Todo aquel que declare haber nacido de nuevo a través de la fe en Cristo
debería bautizarse. Esta ceremonia no es una garantía que la persona sea
verdaderamente salva.
Eso se lo demostrará a los demás por la evidencia de una vida
transformada, a medida que avanza el tiempo. El bautismo se realiza en
base a la profesión que la persona hace de haber confiado en Cristo para
su salvación.
¿CUÁNDO DEBERÍA BAUTIZARSE?
En el Nuevo Testamento la Iglesia practicaba el bautismo inmediato.
Tan pronto como una persona se arrepentía y creía en el Salvador, era
bautizada. No había un período de espera.
¿QUIÉN DEBERÍA BAUTIZAR?
En la Gran Comisión (Mt. 28:19), Jesús enseñó a Sus discípulos a
bautizar a aquellos que se aferraban a la fe cristiana. En ningún lugar se
insinúa siquiera que sólo aquellos que fueron "ordenados por los
hombres " podían administrar las ordenanzas de la iglesia.
¿CÓMO DEBERÍA HACERSE ?
La iglesia primitiva practicaba el bautismo por inmersión, es decir,
sumergiendo momentáneamente la persona completamente debajo del
agua, para luego hacerla emerger. Más adelante, algunas iglesias
adoptaron la práctica de la aspersión o verter agua sobre la cabeza.
Jesús bautizaba en Enon debido a que había mucha agua allí (Jn.3:23).
Cuando Felipe bautizó al Etíope eunuco, ambos descendieron al agua,
tanto Felipe como el oficial, y ambos surgieron del agua (Hechos 8:38-
39). Únicamente la inmersión refleja el verdadero significado del
bautismo; es la sepultura del viejo hombre y la resurrección de una
nueva persona en Cristo (Ro. 6:4). Únicamente la inmersión simboliza la
verdad de ser plantados en la semejanza de la muerte de Cristo (Ro. 6:5).
¿LOS BEBÉS DEBERÍAN BAUTIZARSE?
Sería en vano que buscara en toda la Escritura para, encontrar alguna
referencia al bautismo de niños. La Biblia guarda silencio sobre el tema.
Los rituales de algunas iglesias en realidad dicen que el bautismo hace
que un bebito sea miembro de Cristo y heredero del reino de Dios. Esta
es una enseñanza antibíblica, y no sólo es una negación del verdadero
evangelio, sino que además no lo demuestra la subsiguiente vida de
muchos que fueron bautizados siendo bebitos.
Bautícese
¿EL BAUTISMO ES NECESARIO?
No es necesario para la salvación. Más de 150 veces en el Nuevo
Testamento, la salvación se presenta como un regalo para aquellos que
confían en la persona y en la obra del Señor Jesús. Si el bautismo fuera
necesario para la salvación, ¿por qué Jesús nunca bautizó a otros (Jn.
4:1-2)? ¿O por qué Pablo se regocijó de haber bautizado a unos pocos?
(1 Co. 1:14-16). ¿Cómo es que el ladrón que fue crucificado junto al
Señor fue al cielo sin ser bautizado (Le. 23:43)? Si Cristo culminó la obra
necesaria para nuestra salvación (Jn. 19:30), ¿por qué es necesario
agregarle el bautismo a Su obra terminada? Cuando la casa de Cornelio
creyó, los allí presentes recibieron el Espíritu Santo y entonces fueron
todos salvos. Fue luego de esto que se bautizaron (Hechos 10:44).
Pero el bautismo es necesario por razones de obediencia. Es un
mandamiento en el Evangelio de Mateo, puesto en la práctica en el libro
de Hechos, y explicado en Romanos 6. Es una de las dos ordenanzas de
la iglesia cristiana (la otra es la Cena del Señor), y por lo tanto es
importante. Puede ser que una persona vaya al cielo sin ser bautizada,
pero quedará sin bautizarse para toda la eternidad. Es algo que podemos
hacer en la tierra (lo cual no podremos hacer en el cielo) para complacer
el corazón de Cristo.
¿QUÉ DE LOS VERSÍCULOS QUE A MENUDO SE USAN PARA
ENSEÑAR QUE EL BAUTISMO ES NECESARIO PARA LA
SALVACIÓN?
Juan 3:5: "Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no
naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios ".
No se menciona el bautismo aquí. El agua algunas veces es usada como
símbolo de la Palabra y del Espíritu Santo, pero nunca del bautismo. Los
judíos sí tenían lo que se conocía como un bautismo proselitista, para los
gentiles que se convertían al judaismo, pero Jesús seguramente no le
estaba hablando de esto a Nicodemo, ya que éste no era un convertido; él
no sólo era un judío de nacimiento, sino también un gobernador de los
judíos. Jesús no podía estar hablando del bautismo cristiano debido a
que la iglesia cristiana no comenzó a existir hasta el día de Pentecostés.
Ef. 5:26: "...para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento
del agua por la Palabra ". No se menciona el bautismo aquí. El
lavamiento del agua es por la Palabra, no por el bautismo.
Tito 3:5: "... nos salvó, no por obras de justicia que nosotros
hubiéramos hecho, sino por Su misericordia, por el lavamiento de la
regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo ". No hay
mención al bautismo aquí.
"El lavamiento de la regeneración " significa la limpieza que se
produce por el nuevo nacimiento.
Marcos 16:16: "El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el
que no creyere será condenado ". Aquí el bautismo no es el medio de
salvación, sino la esperada confesión pública que le sigue. La última
parte del versículo muestra que únicamente la fe es el medio de
salvación.
Hechos 2:38: "Pedro les dijo: Arrepentios, y bautícese cada uno de
vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y
recibiréis el don del Espíritu Santo ". Esto se le habló a los hombres de
Israel (Hechos 2:22), la nación que era culpable en particular por la
muerte del Hijo de Dios (Hechos 2:23). Al bautizarse, los creyentes
judíos se separaban a sí mismos de la nación culpable. Se separaban a sí
mismos de una generación perversa (Hechos 2:40). Únicamente así el
Señor les enviaría al Espíritu Santo. Esto se aplica también a Hechos
22:16. Al ser bautizado como cristiano, Saulo de Tarso lavó sus pecados
relacionados con la muerte de Cristo y la persecución de Su pueblo.
Sólo a los judíos se les dijo en algún momento que fueran bautizados
para la remisión de sus pecados.
Hechos 2:38 también puede significar "bautícense debido a que sus
pecados han sido perdonados como resultado de su arrepentimiento".
Cuando vemos un poster que dice
"Buscado por asesinato" no significa "Buscado para que cometa
asesinato", sino "Buscado porque ha cometido un asesinato". La palabra
"para" en el versículo 38 puede significar "debido a".
1 Pedro 3:21: "El bautismo que corresponde a esto ahora nos salva
(no quitando las inmundicias de la carne, sino como la aspiración de
una buena conciencia hacia Dios) por la resurrección de Jesucristo ".
La liberación de Noé y su familia es una ilustración de nuestra salvación.
Note lo siguiente: El arca es una figura de Cristo.
Bautícese
El diluvio es un símbolo del juicio de Dios. El arca era el único medio de
salvación del juicio de Dios. El arca fue bautizada en el agua. Aquellos
que estaban en el arca fueron bautizados por el bautismo del arca.
Aquellos que estaban en el agua perecieron. Ahora note la
correspondencia en esta analogía: Cristo es el único camino de escape del
juicio de Dios. Él fue bautizado en el agua de la ira divina. Él comparó su
muerte con un bautismo.
"De un bautismo tengo que ser bautizado; y ¡cómo me angustio hasta
que se cumpla!" (Le. 12:50.Ver también Sal. 42:7 and Mt. 20:22).
Aquellos que están en Cristo, es decir, quienes creen en Él, son salvos.
Aquellos que fueron literalmente bautizados en las aguas del Diluvio
perecieron. Así que el pasaje no puede usarse para enseñar la salvación a
través del bautismo.
Somo salvos, no por nuestro bautismo, sino por el bautismo de muerte
de Cristo en el Calvario.
Con respecto a estos versículos que se usan para enseñar la salvación a
través del bautismo, debemos repetir que unos pocos versículos no
pueden contradecir la gran cantidad de versículos que enseñan la
salvación únicamente por fe.
Spurgeon estuvo en lo correcto cuando escribió:
Usted puede hacer que un hombre esté toda su vida debajo de la ducha, pero no puede hacerlo
"miembro de Cristo" de esa forma. O puede sumergirlo a través de todo el Océano Atlántico, pero aunque
sobreviviera dicha inmersión, no sería una mejor persona después de eso. La puerta no es el bautismo,
sino Cristo. Si usted cree en Cristo es miembro de Su iglesia. Si su confianza está depositada en Cristo,
que es el gran camino de salvación de Dios, entonces tiene evidencia que fue escogido por Él antes de la
fundación del mundo, y que su fe le asegura todos los privilegios que Cristo ha prometido en Su palabra
para los creyentes.
VEINTICUATRO
LA CENA DEL SEÑOR
LUCAS 22:7-20; 1 CORINTIOS
11:23-34
n la noche en que sería traicionado, el Señor instituyó lo que llegaría a
conocerse como la Cena del Señor, una reunión diseñada para recordar
continuamente a su pueblo sobre su muerte a favor del mismo. Al partir
el pan y participar del fruto de la vid, recordarían que el Hijo de Dios
entregó su cuerpo y derramó su sangre a favor de su redención.
Es un acto de obediencia al pedido claro del Salvador, "...haced esto...
en memoria de mí " (1 Co. 11:25). Es una de las formas en las cuales
podemos complacerle que sólo se dan en esta vida.
Cuando nos reunimos para recordarle de esta forma podemos
proclamar como dice Mateo 18:20, que Él está allí con nosotros. Para
nosotros es uno de los mayores privilegios posibles. Nos apropiamos de
su presencia por la fe.
Vernon Schlief lo ilustra muy bien en su libro Our Great Adventure in
Faith (Nuestra Gran Aventura de Fe).
Una cierta mañana del Día del Señor, cuando los creyentes estaban reunidos para recordar al Señor,
mi bisabuela elevó la mirada a través de la ventana y vio que su granero a la distancia se estaba que-
mando y grandes llamaradas salían del techo. Codeó a su esposo y le susurró aguadamente a su oído,
"John, nuestro granero se está inc endiando". Él apenas levantó la cabeza y le susurró a su mujer, "si-
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lencio, estamos en la presencia del Señor ".
El recordar al Señor nos conduce
inevitablemente a la adoración, al
agradecimiento, a la alabanza. En dicho
momento, el individuo alcanza su destino más
elevado, adorar a Dios. Así satisface el deseo
que Dios tiene de adoradores (Jn. 4:23).
También se libra de ser un leproso sanado el
cual falla y no vuelve para dar las gracias (Le.
17:12-19).
La Biblia no dice qué tan a menudo deberíamos celebrar la Cena del
Señor. Jesús dijo
"todas las veces" (1 Co. 11:26). Los discípulos lo hacían cada día del
Señor (Hechos 20:7). Podemos mostrar la medida de nuestro amor hacia
Él al seguir el ejemplo de ellos. No hay peligro de que se convierta en un
lugar común. El Calvario nos provee buenas razones para una adoración
sin cesar. La asistencia fiel a la Cena del Señor tiene una influencia
santificadora sobre el creyente. Él o ella confiesa y abandona todo pecado
conocido al participar (1 Co. 11:27-32). Al participar del pan o del vino, el
adorador recuerda en forma muy vivida lo que sus pecados le costaron al
Salvador, lo cual es un poderoso freno que evita que pequemos. Además
de ello, debemos sumarle el hecho que nos transformamos a la imagen de
aquello que adoramos. Cuanto más le contemplemos, más seremos
transformados a su imagen por el Espíritu del Señor (2 Co. 3:18).
Tenemos una cita con el Señor, y Él nos echa de menos cuando no
estamos allí. Lo sabemos por lo que dice Lucas 7:45-46. Si Él echó de
menos el beso del fariseo y que le ungiera sus pies con óleo fragante,
ciertamente extraña el amor que podríamos derramar sobre El cuando no
lo hacemos.
VEINTICINCO
CONCERNIENTE A LA GUÍA
1 factor más importante para determinar la guía de Dios es la
condición espiritual de la persona. ¡Note lo siguiente!
Guiándome Jehová en el camino (Gn. 24:27).
Encaminará a los humildes por el juicio, y enseñará a los mansos su carrera (Sal. 25:9).
Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus
caminos, y El enderezará tus veredas (Pr.3:5-6).
Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en
sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No os conforméis a este siglo, sino
transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la
buena voluntad de Dios, agradable y perfecta (Ro. 12:1-2).
Estos versículos nos dicen de diversas formas que uno debe estar
cerca para poder oír. Fue al discípulo que estaba recostado sobre el
regazo del Señor que Dios le dio la Revelación (Apocalipsis) de
Jesucristo. Es a aquellos que permanecen en Cristo que Él les revela su
mente y voluntad.
Dios tiene un plan para cada una de nuestras vidas. No tenemos que
elaborarlo nosotros mismos. Todo lo que tenemos que hacer es
descubrirlo y luego llevarlo a la práctica. He aquí algunos pasos
importantes:
1. Desee fervientemente la voluntad de Dios. Él no se la muestra a los
aficionados espirituales, a los holgazanes que en lo único que tienen
interés es en lo superficial.
2. Reconozca que no sabe qué camino tomar. "Conozco, oh Jehová, que
el hombre no es señor de su camino, ni del hombre que camina es el
ordenar sus pasos ". (Jer. 10:23). Como ya hemos visto en Pr. 3:5, no
debemos fiarnos de nuestra propia prudencia.
3. Confíe en el Señor completamente en todo asunto. Él ha prometido
revelar Su voluntad; crea que lo hará. "¿Quién hay entre vosotros que
teme a Jehová, y oye la voz de su siervo? El que anda en tinieblas y
carece de luz, confie en el nombre de Jehová, y apóyese en su Dios".
(Is. 50:10). Dios tiene algo mejor para usted de lo que jamás se
imaginaría. Él conoce opciones que usted nunca soñó.
4. Entregúese a Él sin reservas (Ro. 12:1-2). Esto significa no tener
voluntad propia, ceder totalmente nuestros deseos a Él. Como alguien
dijo,"sin reserva, sin regreso, sin nada que lamentar". Esto hace que
usted quede disponible para el Señor.
5. Confiese su pecado tan pronto como sea consciente del mismo en su
vida(l Jn. 1:9). Esto lo mantendrá limpio. Si está disponible y limpio,
entonces es la responsabilidad de Dios mostrarle Su voluntad.
6. Ore continuamente por una revelación de Su voluntad.
"Enséñame, oh Jehová, tu camino, y guíame por senda de rectitud a
causa de mis enemigos " (Sal. 27:11). Cuando se trata de asuntos muy
relevantes le pido al Señor que confirme su guía a través de la boca de
dos o tres testigos (Mt. 18:16). Si Él me da dos o tres evidencias claras de
Su voluntad, no me equivocaré.
1. Coloqúese en el lugar correcto para recibir Su revelación al pasar
mucho tiempo con la Palabra de Dios. "Lámpara es a mis pies tu
palabra, y lumbrera a mi camino " (Sal. 119:105).
2. Si existen diferentes posibilidades, obtenga tanta información como le
sea posible. Cuanto más información tengo, más fácil parece ser la
guía del Señor. Enliste los pro y los contra en una hoja. Esto algunas
veces ayuda a enfocarnos en algunos aspectos.
Concerniente a la guía
1. Busque el consejo de ancianos piadosos o de otros creyentes maduros
cuyo juicio espiritual usted respete. No le pregunte a aquellos que
probablemente le dirán lo que quiera escuchar.
2. Resista la tentación de elaborar su propia guía.
He aquí que todos vosotros encendéis fuego, y os rodeáis de teas; andad a la luz de vuestro fuego y
de las teas que encendisteis. De mi mano os vendrá esto; en dolor seréis sepultados (Is. 50:11).
11. Esté dispuesto a esperar. A menudo esta es la parte más difícild del
proceso. Espere hasta que la guía del Señor sea tan clara que rechazarla
implicaría ser desobediente. Si se impacienta, recuerde que Jesús pasó
treinta años en Nazaret. "...el que creyere no se apresure". (Is.28:16).
Dios difícilmente está apurado. Si usted confía en Él, tampoco lo estará.
C. I. Scofíeld dijo, "la fe descansa sobre la segura certeza que Dios puede
hablar lo suficientemente alto como para que un hijo que está esperando
escuche. Nuestra tarea es estar lo suficientemente calmos hasta que
estemos seguros ".
Si usted está pidiendo que Dios le guíe y la guía no viene, entonces la
guía de Dios para ese momento es que se quede donde está. El tener
dudas sobre dónde ir es tener luz sobre dónde quedar. Recuerde la nube
de Ex. 40:36. Sólo muévase cuando la nube se mueve.
Mientras espera la guía, manténgase ocupado para Dios. "Todo lo que
te viniere a la mano para hacer, hazlo según tus fuerzas"
(Ecl.9:10). "Es nuestro deber cumplir con nuestro deber. Este simple
hecho clarifica una gran parte de nuestra vida para la cual no deberíamos
procurar ninguna guía" (J. Oswald Sanders).
Avanzaremos ahora un paso más con la siguiente pregunta: ¿Cómo es
que Dios nos guía?
1. Nos guía a través de la Biblia. Su voluntad general está establecida en
las Sagradas Escrituras. El nunca nos guiará en una forma que sea
contraria a la Palabra. Pero a menudo habla a través de un pasaje o
versículo específico de la Escritura. A medida que usted lea la
Palabra, un versículo puede sobresalir como si Dios le estuviera
hablando en forma oral. Puede que para otros no sea claro, pero para
usted será una indicación definitiva de la voluntad del Señor.
2. Dios también nos guía a través del consejo de otros.
"Escucha el consejo, y recibe la corrección, para que seas sabio en
tu vejez" (Pr. 19:20). Generalmente, el mejor consejo viene a través de
los santos que tienen una cierta estatura espiritual. Pero no deje a un
lado la posibilidad de que una persona no creyente, sin saber que usted
está buscando una guía, puede decir la palabra correcta que responda su
inquietud.
En este punto permítame advertirle que cuando el llamado de Dios
viene a una persona, a menudo hay voces que nos dan una palabra
desalentadora. Cuando Dios llamó al campeón de cricket, C. T. Studd,
algunos de sus amigos se quejaron, "Estás loco, vas a abandonar el
cricket para ser un misionero. ¿Podrías esperar hasta que se acaben tus
días en el cricket? ¿No tendrías más impacto para Dios como un jugador
de cricket? ¿Por qué ir como misionero a un lugar donde nunca han
escuchado del cricket?" Si Dios realmente le está hablando, tomará esa
palabra como cosas que le apartan del camino.
3.Dios algunas veces habla a través de la maravillosa convergencia de
las circunstancias (la llegada de una carta, una llamada telefónica por
ejemplo).
4. También nos habla a través del testimonio subjetivo del Espíritu Santo.
Él puede obrar en su intelecto, sus emociones, y en su voluntad, de modo
tal que esté convencido que conoce Su voluntad. Debemos ser
extremadamente cuidadosos cuando la guía es subjetiva.Sin embargo, el
hecho permanece que Dios puede hablar y lo hace al moldear nuestros
pensamientos y deseos, poniendo cargas en nuestro corazón.
"Porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer,
por Su buena voluntad" (Fil. 2:13). Alguien ha dicho, "Es tonto actuar
cuando la paloma de la paz se ha ido volando del corazón".
5. El Señor puede guiarnos por impedimentos. ¡Notemos lo siguiente!
.../ cuando llegaron a Misia, intentaron ir a Bitinia, pero el Espíritu no se lo permitió (Hechos 16:7).
¿Qué tipo de guía es ésta? Fue una guía a través de los impedimentos.
Fue una guía por medio de la prohibición. Fue el ministerio de la puerta
cerrada. Le sucedió al apóstol lo que los Amigos (Quakers) describirían
como"un cartel de PARE en la mente". Sus pensamientos eran resistidos
y no tenían libertad. Sintió que su pro
Concerniente a la guía
pósito recibía la oposición de una barrera invencible. En ciertas
direcciones no sentía libertad espiritual, y por lo tanto consideró que ese
camino estaba bloqueado, "...el ángel de Jehová se puso en el camino
por adversario suyo". Creo que es muy útil enfatizar lo siguiente; Dios
algunas veces nos guía a través de las negaciones. Una puerta cerrada es
una indicación de Su voluntad. Intentamos tomar un camino pero el
Espíritu no nos lo permite. 40
6. Finalmente nos puede guiar por el ejemplo de Cristo.
¿Qué haría el Señor Jesús? "Dios nunca nos guiará por un
camino que no sea apropiado al carácter y la enseñanza de
Cristo" (J. O. Sanders).
Algunas personas están totalmente en contra de poner un vellón como
lo hizo Gedeón (Jue. 6:37-40). Esto significa que le pedimos a Dios que
nos guíe, cumpliendo o no cumpliendo alguna condición que hayamos
establecido. Siempre existe el peligro que coloquemos un vellón para que
lo que queremos se lleve a cabo. Sin embargo, si una persona está sujeta
a la voluntad de Dios y está sinceramente dispuesta a cumplirla no
debería ponerle límites a Dios. Él puede amoldarse a nuestras
debilidades. Lo ha hecho por mí. Uno de los antiguos predicadores solía
aconsejar a los jóvenes a "colocar agua sobre el sacrificio". Él se refería a
los días en los cuales Elias pidió que descendiera fuego del cielo. Antes
de hacerlo les pidió a sus hombres que vertieran cuatro cántaros de agua
sobre el sacrificio y la madera. Luego les ordenó una segunda vez que lo
hicieran. Luego una tercera. Elias no quería que una chispa casual
encendiera el sacrificio. Él acomodó las cosas de tal manera que cuando
el fuego cayera, sólo pudiera ser la obra de Jehová. Así que al procurar la
guía, deberíamos acomodar las cosas de tal forma que la misma sólo
pueda provenir de la Palabra del Señor.
Algunas veces la guía es muy clara. Otras veces no lo es tanto.
Dios nos dirige un paso a la vez. No nos muestra todo el panorama.
Pero yo creo lo siguiente, nadie que verdaderamente esté desesperado
por conocer la guía de Dios dejará de saberla.
Su voluntad es buena, agradable y perfecta. No es como algunos
piensan, peligrosa, desagradable y precisamente lo que no queremos
hacer.
VEINTISÉIS
CONOZCA SU BIBLIA
Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en
justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra. (2 Ti.
3:16-17).
iense en la mar