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Los Reyes Catolicos

Los Reyes Católicos, Fernando II de Aragón e Isabel I de Castilla, unificaron a España política y religiosamente en el siglo XV. Se casaron en 1469, uniendo las coronas de Aragón y Castilla. Derrotaron a los partidarios de Juana la Beltraneja para que Isabel fuera reina de Castilla. Completaron la unificación territorial con la conquista del reino musulmán de Granada en 1492 y la anexión de Navarra en 1512. Establecieron la Inquisición para perseguir herejías y lograr la uniformidad
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Los Reyes Catolicos

Los Reyes Católicos, Fernando II de Aragón e Isabel I de Castilla, unificaron a España política y religiosamente en el siglo XV. Se casaron en 1469, uniendo las coronas de Aragón y Castilla. Derrotaron a los partidarios de Juana la Beltraneja para que Isabel fuera reina de Castilla. Completaron la unificación territorial con la conquista del reino musulmán de Granada en 1492 y la anexión de Navarra en 1512. Establecieron la Inquisición para perseguir herejías y lograr la uniformidad
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LOS REYES CATOLICOS

FERNANDO II DE ARAGÓN

Fernando II de Aragón, el católico (1452-1516), rey de Aragón y de


Castilla.

Hijo de Juan II el Grande y de su segunda esposa Juana Enríquez. Fue rey de


Aragón entre los años 1479 y 1516. Rey de Castilla entre 1474 y 1504 y
también regente de la corona castellana entre 1507 y 1516 debido a la
inhabilitación de su hija Juana, tras la muerte de Felipe el Hermoso.

Heredero de la Corona de Aragón y


contrajo matrimonio con Isabel de
Castilla.
Nació por deseo de su madre en
territorio aragonés, ya que se
encontraba en Navarra y se desplazó
hasta el caserón de Sada, sito en la
frontera con Navarra, de la villa de
Sos. Reconocido heredero de la corona
aragonesa a la muerte de su medio
hermano, Carlos, príncipe de Viana,
fue coronado como Rey heredero de
Aragón en Calatayud, fue nombrado
lugarteniente general de Cataluña y
rey de Sicilia.

Durante la guerra civil catalana (1462


- 1472), en la que tomó parte activa,
se familiarizó con la administración del estado a instancias de su
padre. Al morir su primo, el infante Alfonso de Castilla, y ser
reconocida la infanta Isabel, su prima y medio hermana de Enrique IV
de Castilla, como heredera de Castilla, su padre Juan II puso su
empeño en conseguir el matrimonio de Fernando con la princesa
castellana, en Valladolid.
Fernando, tras arduas discusiones con la recelosa nobleza castellana,
consiguió ser proclamado corregente de Castilla con los mismos
derechos que Isabel mediante la Concordia de Segovia. Fernando
participó activamente en la dirección militar de esta guerra, a cuyo
resultado contribuyó de una manera definitiva, sobre todo con la
victoria de Toro. De 1476 a 1477 fue administrador de la Orden de
Santiago.

ISABEL I DE CASTILLA

Isabel I de Castilla, conocida como la


católica (1451-1504) fue reina de Castilla,
desde 1474 hasta 1504, también reina
consorte de Sicilia desde 1469 y de Aragón
desde 1479.

Isabel de Castilla, hija de Juan II de Castilla


y de su segunda mujer, Isabel de Portugal.
Dos años después de su nacimiento, en
Tordesillas, nacerá su hermano Alfonso.
Con anterioridad, y fruto del matrimonio
entre Juan II de Castilla y María de Aragón,
había nacido Enrique, hermano de padre de
Isabel.

A la muerte de su padre, se retiró con su madre y su hermano Alfonso


a la villa de Arévalo, donde vería los ataques de locura de su madre
Isabel. Esta es una época de dificultades, incluso económicas, pues
aunque su padre había dejado importantes disposiciones
testamentarias en favor de su madre, el rey Enrique IV las incumple
reiteradamente. En esta adversidad Isabel se fortaleció con lecturas
evangélicas y libros de piedad. También le ayudó su amistad con
Santa Beatriz de Silva, a la que luego ayudaría en la fundación de la
Orden de las Concepcionistas Franciscanas y a la que donó los
palacios de Galiana. Otros personajes importantes en este momento y
en general en su vida fueron Gutiérrez de Cárdenas, su esposa Teresa
Enríquez y Gonzalo Cachón.

En 1461, Isabel y su hermano Alfonso son trasladados a Segovia,


lugar donde se emplazaba la Corte, por estar cercano el nacimiento
de la hija de los reyes, doña Juana de Castilla. Pronto se la apodó
Juana la Beltraneja, pues, según los rumores de la época, era hija de
la reina, doña Juana de Portugal y de Beltrán de la Cueva.
Los nobles, enfrentaron a su hermano Alfonso con su hermanastro el
rey Enrique, deponiéndolo en la "Farsa de Ávila". En 1468, su
hermano Alfonso murió, al parecer, envenenado.

Ella rechazó proclamarse reina mientras Enrique IV estuviera vivo.


Consiguió que su hermanastro le otorgase el título de Princesa de
Asturias, Isabel se constituyó como heredera a la corona, por delante
de su sobrina y ahijada de bautismo, Juana la Beltraneja, a quien no
se consideraba legitimada para ocupar el trono, por las dudas que
había sobre su paternidad. A partir de este momento, Isabel pasa a
residir en Ocaña, villa perteneciente a don Juan Pacheco, marqués de
Villena.

El titulo de Reyes Católicos fue conferido a Fernando II de Aragón e


Isabel I de Castilla por el Papa valenciano Alejandro VI
Recibieron el nombre de rey y reina de las Españas y en el que se
barajaron y descartaron otros posibles títulos como defensores o
protectores, siendo un homenaje a su labor en la propagación del
catolicismo. El título de Rey Católico lo heredaron y conservaron sus
sucesores hasta hoy.

La pareja se casó en el Palacio de los Vivero de Valladolid el 19 de


octubre de 1469, ella con 18 años y él con 17, pasando su luna de
miel en el Castillo de Fuensaldaña

El reinado de los Reyes Católicos significó el tránsito del mundo


medieval al mundo moderno en España. Con su enlace se consiguió la
unión, en la dinastía de los Trastámara, de las Coronas de Castilla y
de Aragón. Además de la paz entre las dos, en pugna por el territorio
y la influencia política.

POLÍTICA INTERIOR
Política interior de los Reyes Católicos: la unificación territorial y la
unificación religiosa.
Con los Reyes Católicos se inicia la unidad de España, que culminará
con la llegada al trono de los Borbones, inaugurando un Estado
moderno al hacer retroceder el poder de los nobles. La unidad
territorial se logra gracias al enlace matrimonial entre Isabel y
Fernando, a la conquista del reino de Granada y a la anexión de
Navarra al reino de Castilla en 1512. El matrimonio entre Isabel y
Fernando significó una unión dinástica, no política, ya que cada reino
siguió conservando sus características (instituciones, leyes, fueros,
costumbres y tradiciones). Para conseguir la unidad religiosa del
territorio se creó la Inquisición, se expulsó a los judíos y a los
musulmanes. Junto a estas medidas, la selección de los obispos y la
reforma del clero convirtió a la iglesia en fiel aliada de la monarquía.

Isabel I de Castilla, hija de Juan II, rey de Castilla, y Fernando,


heredero al trono de Aragón, se casaron en 1469. Isabel no era la
heredera del trono de Castilla, sino su hermano Enrique IV. Isabel
pactó con su hermano en lo que se conoce como el pacto de los Toros
de Guisando, por el cual ella se convertía en princesa de Asturias y
heredera al trono a la muerte de su hermano, en menoscabo de la
hija de Enrique IV, Juana. Sin embargo, tras la boda Enrique anuló lo
pactado. Su muerte provocará una lucha entre los partidarios de
Juana y los de Isabel, llamada guerra de Sucesión de Castilla. Juana,
apodada “la Beltraneja”, será derrotada finalmente en la batalla de
Toro y renunciará a sus derechos mediante el tratado de Alcaçovas.
Fernando, por otra parte, se proclamará rey de Aragón en 1479,
después del fallecimiento de su padre. Las leyes y la trayectoria
histórica de Castilla y Aragón hacían difícil pensar en una unificación
política, por ello sólo se planteó una unión dinástica, es decir, los dos
reinos conservaron sus Cortes, su administración y sus leyes, y
mantuvieron sus propias características: tenían leyes propias,
sistemas fiscales y tributarios diferentes, lenguas distintas, sistemas
monetarios y de pesas y medidas también diversos y, muchas veces,
intereses no siempre iguales.

Para consolidar el poder real hacen una serie de reformas


institucionales:
- La Santa Hermandad (milicia popular que actuaba como policía).
- El control de las poderosas órdenes militares.
- La introducción de métodos de gestión más eficaces y ágiles y la
reforma del Consejo
Real.
Como política económica, defendieron el mercantilismo.
· El primer objetivo de los Reyes Católicos fue conseguir la unidad
territorial peninsular; para ello necesitaban la incorporación de
Portugal, Granada y Navarra.
El reino musulmán de Granada fue objeto de una larga guerra (1483-
1492)
que culminó con la toma de la capital en 1492. Previamente, en las
Capitulaciones de Santa Fe, el monarca se había comprometido a
respetar la fe islámica, autorizar el uso de la lengua árabe y permitir
las vestimentas
tradicionales.
La incorporación de Portugal se confió a la política matrimonial, que
daría sus frutos en el siglo XVI.
Para la incorporación de Navarra al reino, los Reyes Católicos tuvieron
que enfrentarse a los intereses de Francia, llevando a cabo una hábil
política que mezclaba las negociaciones diplomáticas con las
demostraciones de fuerza. En 1512, Navarra pasó a formar parte de
la monarquía hispánica, manteniendo su propio ordenamiento
jurídico, instituciones y costumbres.
· Fundamental en el proceso de unificación y creación de un Estado,
resultó
la búsqueda de la unidad religiosa.
Se creó la Inquisición (1479), elemento importante de control
ideológico y político, instrumento para perseguir a los judíos
conversos, en un primer momento, y más tarde para castigar
cualquier tipo de disidencia. Ésta institución llegó a imponer un férreo
control sobre el pensamiento, con una vigilancia permanente sobre
todo tipo de publicaciones y actividades, condenando duramente a
los acusados, y convirtiendo a la Iglesia en un fiel aliado de la
monarquía.
Las comunidades judías, grupos con gran relevancia económica y
cultural, eran sin embargo considerados fuente de falsedad y pecado,
enemigos del pueblo cristiano. Finalmente, tras las persecuciones
sufridas por parte de la Inquisición, fueron obligados a convertirse o
emigrar en el plazo de cuatro meses mediante el decreto de
expulsión de los judíos (1492).
Tras la expulsión de los judíos, las únicas comunidades no cristianas
en los reinos hispánicos eran los musulmanes del reino de Granada.
Después de unos años de política conciliadora, se les castigó con
mano dura y, en 1502, a los musulmanes que vivían en la Corona de
Castilla se les obligó a elegir entre la conversión o la expulsión.

POLÍTICA EXTERIOR
A diferencia del vecino reino de Portugal, España careció durante la
época de los Reyes Católicos de una política de expansión
ultramarina atlántica, a pesar de su ventajosa ubicación geográfica.
Ello se debió fundamentalmente al hecho que Fernando de Aragón
representaba a un reino que a partir del siglo XIII miraba hacia el
mediterráneo occidental y, en especial, hacia el reino de Nápoles,
además de las islas Baleares y Cerdeña. El motivo de esta atracción
era la riqueza del mundo italiano, su banca y ciudades y el dominio
de las rutas comerciales del trigo y las especias.
La expansión del reino de Aragón y Cataluña por el Mediterráneo
alcanzó su punto máximo cuando, en 1504, se incorporó Nápoles al
territorio aragonés. A raíz de esto, puertos como Barcelona y Valencia
se transformaron en prósperos centros de intercambio y grandes
constructores de barcos. Esta vocación mediterránea implicó,
asimismo, que los fondos de la corona se destinaran a empresas
militares que se llevaban a cabo en torno a dicho mar para dominar el
territorio italiano y mantener a raya el poderío turco que crecía en
África del Norte.

Una vez finalizada la guerra que enfrentó a Castilla con Portugal


(1479), la política de los Reyes Católicos tendió a la mantención de
buenas relaciones con su vecino. Hubo una serie de uniones
matrimoniales y tratados para preservar la paz. Dada la rivalidad
entre España y Francia por la posesión de territorios del Rosellón,
Italia y Navarra no era conveniente enemistarse con Portugal, pues
habría significado tensión en prácticamente todas las fronteras
españolas.

Un tercer aspecto de la política exterior de los Reyes Católicos tuvo


que ver con la expansión americana. Sin embargo, en un principio
esta no constituyó una prioridad para los monarcas, preocupados
antes que nada de mantener relaciones amistosas con Portugal, reino
que hasta entonces encabezaba el proceso de expansión europea. De
hecho, entre las cláusulas que contemplaba el tratado de Alcacovas-
Toledo, firmado en 1479 entre ambas coronas, figuraba la prohibición
de realizar exploraciones al sur de las Islas Canarias por parte de
España.
Detalle del mural pintado en el convento de la Rábida que muestra a
Colón recién llegado a Portugal.

Ahora bien, los descubrimientos portugueses en África y Asia


realizados a partir de la segunda mitad del siglo XV, constituyeron
una escuela de aprendizaje en las artes de la navegación para
muchos capitanes y hombres de mar. Entre quienes navegaron bajo
los auspicios de la Casa de Avis destacaron Cristóbal Colón, Américo
Vespucio y Hernando de Magallanes, todos los cuales con el tiempo
llegarían a prestar sus servicios a la corona española. La
perseverancia de don Cristóbal Colón, difícilmente los españoles se
habrían incorporado de la manera que lo hicieron al proceso
expansivo y accedido al continente americano.

En efecto, tras varios años de tramitación y dos informes de


consejeros de los monarcas que rechazaron el proyecto colombino de
llegar a la India por el occidente, los Reyes Católicos resolvieron
respaldar al navegante genovés. En abril de 1492 firmaron un
contrato con Cristóbal Colón, denominado Capitulaciones de Santa Fe,
mediante el cual se le otorgaron una serie de concesiones y títulos
sobre los territorios que eventualmente se descubriesen. De esta
manera, España se involucró en la aventura de la expansión
ultramarina; aventura que se inició después del regreso de Colón de
su célebre primer viaje y que permitiría emprender la exploración y
explotación del "Nuevo Mundo", como fue bautizado el continente
americano.
Arte
Arquitectura, escultura y pintura del siglo XV.

Arquitectura:
El estilo llamado gótico flamígero, que tiene su mayor esplendor en
época de los Reyes Católicos, va a tener en las tierras de La Rioja
abundantísimas realizaciones, si bien en ningún momento llegó a
mostrar la exacerbada ornamentación que revisten obras tan
características como la más representativa de esta época: San Juan
de los Reyes de Toledo.

En las obras de los maestros y canteros que trabajan en La Rioja


encontramos la tónica general de la época, y, así, siguiendo a las
grandes catedrales que se construyen en el resto del territorio
hispánico a fines del siglo XV.
Se realizan la catedral de Calahorra, las reformas del crucero y
cabecera de la de Santo Domingo de la Calzada, la colegiata de Santa
María de la Redonda, los tramos de la cabecera de la parroquial de
Briones y tramos de los pies de Santa María la Real de Ná[Link] se
hace entre los últimos años del siglo XV y el primer tercio del siglo
XVI.
Estas grandes obras se estructuran como iglesias de tres naves, de
diferente altura en el caso de la catedral de Calahorra, que siguió
patrones más tradicionales, y las demás como iglesias de tres naves
de la misma altura, con un espacio que tiende tímidamente al de tipo
salón hallenkírche.
Los pilares serán de núcleo cilíndrico, pero con pequeños baquetones
adosados que recogen las nerviaciones más importantes de la
bóveda; tienen un sumario capitel imposta y unas basas que ahora no
son sino un atrofiado recuerdo de las góticas.
Las cabeceras serán poligonales, unas veces en cada nave y otras
sólo en la central, aprovechándose los contrafuertes para utilizarlos
de capillas.
Todas las bóvedas son de crucería, estrelladas o reticulares, bastante
complejas.

Literatura:
Las relaciones políticas, guerreras, religiosas y literarias entre Italia y
España desde la mitad del siglo XV, hicieron que existiera un amplio
intercambio cultural entre estos dos países. El papado de dos ilustres
valencianos, Calixto III y Alejandro VI, sirvió para estrechar las
relaciones culturales entre Castilla, el Reino de Aragón, Cataluña y
Roma
Las relaciones hispano-italianas fueron muy importantes, ya que
trajeron a la Península las inquietudes y gustos que propiciaron el
Renacimiento español.
La poesía de este período se dividió en dos escuelas: la Salmantina
(Fray Luis de León) y la Sevillana (Fernando de Herrera).

La Escuela Salmantina, tiene como rasgos distintivos:


Concisión en el lenguaje;
Llaneza en la expresión;
Realismo en el pensamiento;
Preferencia por la estrofa corta;
La naturalidad y la sencillez.

La Escuela Sevillana, en cambio, es:

Grandilocuente;
Pule en extremo la forma;
es más de meditación que de sentimiento, más de documentación
que de observación de la naturaleza y de la vida;
Prefiere la estrofa larga y la composición extensa
Usa los adjetivos y el ornato retórico.
JORGE MANRIQUE:
Poeta español del Prerrenacimiento, sobrino del también poeta
Diego Gómez Manrique. Es autor de las Coplas a la muerte de su
padre, uno de los clásicos de la literatura española de todos los
tiempos.
Su obra poética no es extensa, apenas unas 40 composiciones. Se
suele clasificar en tres grupos: amoroso, burlesco y doctrinal. Son, en
general, obras satíricas y amorosas convencionales dentro de los
cánones de la poesía cancioneril de la época, todavía bajo influencia
provenzal, con un tono de galantería erótica velada por medio de
finas alegorías. Sin embargo, entre toda ella, destacan de forma
señera por unir tradición y originalidad las Coplas por la muerte de su
padre. En ellas Jorge Manrique hace el elogio fúnebre o planto de su
padre, Don Rodrigo Manrique, mostrándolo como un modelo de
heroísmo, de virtudes y de serenidad ante la muerte. El poema es uno
de los clásicos de la literatura española de todos los tiempos y ha
pasado al canon de la literatura universal. Lope de Vega llegó a decir
de ella que «merecía estar escrita en letras de oro». En ella se
progresa en el tema de la muerte desde lo general y abstracto hasta
lo más concreto y humano, la muerte del padre del autor. Esboza
Manrique la existencia de tres vidas: la humana y mortal, la de la
fama, que es más larga, y la eterna, que no tiene fin. El propio poeta
se salva y salva a su padre mediante la vida de la fama que le
otorgan no sólo sus virtudes como caballero y guerrero cristiano, sino
mediante la palabra poética; tal como concluye el poema.

LA CELESTINA:
Obra titulada primero Comedia y después Tragicomedia de Calisto y
Melibea, atribuida a Fernando de Rojas. Es una obra de transición
entre la Edad Media y el Renacimiento escrita durante el reinado de
los Reyes Católicos y cuya primera edición conocida data de 1499.
Constituye una de las bases sobre las que se cimentó el nacimiento
de la novela y el teatro modernos.

La crítica tradicional ha debatido profusamente el género de La


Celestina, dudando si clasificarla como obra dramática o como
novela. La crítica actual coincide en señalar su carácter de obra
híbrida y su concepción como diálogo puro, quizá para ser recitado
por un solo lector impostando las voces de los distintos personajes
ante un auditorio poco numeroso. Sus logros estéticos y artísticos, la
caracterización psicológica de los personajes especialmente la
tercera, Celestina, cuyo antecedente original se encuentra en Ovidio,
la novedad artística con respecto a la comedia humanística, en la que
parece inspirarse, y la falta de antecedentes y de continuadores a su
altura en la literatura occidental, han hecho de La Celestina una de
las obras cumbre de la literatura española y universal.
Ciencia
Se desarrollo en Geocentrismo (Ptolomeo), que decía que la tierra era
el centro del universo y el Heliocentrismo (Copernico), que decía que
el Sol era el centro del universo.
esferas cristalinas ocupaban el universo y estaban en contacto unas
con otras.

Religión
En el siglo XV se produjo una gran crisis en la Iglesia Católica en
Europa Occidental debido a los numerosos problemas de corrupción
eclesiástica y falta de piedad religiosa. La gota que derramó el vaso
fue la venta de indulgencias para financiar la construcción de la
Basílica de San Pedro en Roma, que provocó finalmente que la
cristiandad occidental se dividiese en dos, una liderada por la Iglesia
Católica Romana, que tras el Concilio de Trento se reivindicó a sí
misma como la única heredera válida de la cristiandad occidental
expulsando cualquier disidencia y sujetándose por completo al
dominio del Papa, y otra mitad que fundó varias comunidades
eclesiales propias, generalmente de carácter nacional para, en su
mayoría, rechazar la herencia cristiana medieval y buscar la
restauración de un cristianismo primitivo idealizado. Esto dio lugar a
que Europa quedara dividida entre una serie de países que
reconocían al Papa, como supremo y único jefe de la Iglesia Católica,
y los países que rechazaban las pretensiones de Roma y que
recibieron el nombre de protestantes. Dicha división provocó una
serie de guerras religiosas en Europa.

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