DIRECCIÓN EJECUTIVA DE EDUCACIÓN Y DOCTRINA
ESCUELA DE EDUCACION SUPERIOR TECNICO PROFESIONAL PNP
HUÁNUCO
UNIDAD ACADÉMICA
SILABO DESARROLLADO
DERECHO CIVIL
I. DATOS GENERALES
PROGRAMA : DISTANCIA
EJE CURRICULAR : Formación Técnico- Policial
AREA EDUCATIVA Formación Básica
AREA COGNITIVA : Ciencias Jurídicas
AÑO DE ESTUDIO : TERCER AÑO
HORAS SEMESTRALES : 64 horas académicas
HORAS SEMANALES : 05
CRÉDITOS : 03
PERIODO ACADEMICO : IV Semestre 2020
II. SUMILLA
La Asignatura forma parte del Currículo de Estudios de la Escuela de
Suboficiales PNP, sus Unidades de Aprendizaje comprenden contenidos
relacionados con el Derecho Civil: Conceptos básicos del Derecho, Título
Preliminar del Código Civil, Derecho de las Personas, el Acto Jurídico y
Inejecución de las Obligaciones etc.
III. OBJETIVOS
A. OBJETIVO GENERAL
Proporcionar conocimientos sobre aspectos del Derecho Civil que se
correlacionan con el ejercicio de la función policial.
B. OBJETIVOS ESPECÍFICOS
1. Profundizar el dominio de los Derechos Civiles para comprender las
capacidades e incapacidades de las personas.
2. Identificar los aspectos que otorgan validez al acto jurídico, así
como sus características y consecuencias.
3. Comprender el ámbito de la Representación así como lo referente a
los Registros Públicos.
IV. CONTENIDOS
I UNIDAD
1° SEMANA Generalidades, Título Preliminar del código civil,
(4 HORAS) principios fundamentales.
01/09/2020
2° SEMANA Derechos fundamentales de la persona ,
(4 HORAS) características.
07/09/2020
3° SEMANA Atributos de la personalidad.
(4 HORAS)
14/09/2020
4° SEMANA Personas jurídicas.
(4 HORAS)
21/09/2020
5° SEMANA Hecho y acto jurídico
(4 HORAS) Clasificación de los actos jurídicos
28/10/2020 Requisitos de Validez.
Agente capaz, manifestación de la voluntad.
6° SEMANA Formalidad del acto jurídico
(4 HORAS) Clases de formalidades, la representación, clases de
05/10/2020 representación.
7° SEMANA 1ra. EVALUACION PARCIAL
12/10/2020
II UNIDAD
8° SEMANA Modalidades del poder
(4 HORAS) Poder amplio, poder especial, pluralidad de
19/10/2020 representantes.
9° SEMANA Renovación del poder
(4 HORAS) Renovación y renuncia del poder. Sustitución de la
26/10/2020 representación. Responsabilidad ante terceros y el
representado.
10° SEMANA Interpretación del acto jurídico.
(4 HORAS) Función y principios de la interpretación.
02/11/2020 Clases de interpretación.
11° SEMANA Modalidad del acto jurídico.
(4 HORAS) Elementos esenciales, naturales, accidentales, la
09/11/2020 condición, plazo y modo.
Simulación de los negocios jurídicos.
Simulación de los actos jurídicos, tipo de simulación,
eficacia de la simulación.
12° SEMANA 2° EVALUACIÓN PARCIAL
16/11/2020
III UNIDAD
13° SEMANA
(4 HORAS) Fraude a través de los actos jurídicos
23/12/2020 Medidas de tutela de los acreedores, vicios de la
voluntad.
14° SEMANA Invalidez e ineficacia de los negocios jurídicos.
(4 HORAS) Eficacia e ineficacia; validez e invalidez; nulidad;
30/11/2020 anulabilidad; confirmación del negocio jurídico.
Obligaciones; elementos esenciales; clasificación de
las obligaciones.
Inejecución de las obligaciones.
15° SEMANA Inejecución de las obligaciones: Dolo, culpa, caso
(4 HORAS) fortuito, fuerza mayor.
07/12/2020 El pago; requisitos de validez; requisitos esenciales;
reglas del pago; los intereses; tipos de intereses.
16° SEMANA EXAMEN FINAL
14/12/2020
I UNIDAD
PRIMERA SEMANA
EL DERECHO CIVIL
Generalidades.
CONCEPTO DE DERECHO
Tres son los caminos que hemos seguido para llegar a una definición integral del
derecho: la sociabilidad del hombre nacida de su propia naturaleza, la exigencia de
regular su conducta mediante normas y el deber ser orientado hacia valores. La teoría
tridimensional del derecho sustentada por Miguel Reale, lo considera como
integración de tres elementos, (hecho, valor y norma), por tanto son elementos
integrantes de una definición del derecho; la conducta social del hombre como
persona, la necesidad de regularla mediante un sistema de normas y los valores
hacia los cuales debe orientarse esa conducta.
ANTECEDENTES HISTORICOS
Los antecedentes mas remotos del derecho civil datan del Imperio Romano, habiendo
transcurrido un periodo de evolución y desarrollo durante varios milenios; sin
embargo, a inicios del año 1800, Napoleón Bonaparte promulgó en Francia el
Código Civil, denominado Napoleónico, el mismo que sirvió de inspiración a muchos
países que estaban obteniendo su libertad. En nuestro pais fue Simón BOLIVAR,
quien el 31 de diciembre de 1825 formó una comisión integrado por 12 personas
notables para la redacción del código civil.
Código Civil de 1852
En junio de 1851 se nombra Comisión Codificadora presidida por Andrés Martínez.
Esta comisión trabajó sobre el proyecto de 1847-1848 y el 29 de diciembre de 1851
se promulgan el Código Civil y el de Enjuiciamientos Civiles, entrando en vigencia el
29 de julio de 1852. Este Código Civil fue influenciado por el Código Civil francés de
1804.
Fue de aplicación en toda la República.
Código Civil de 1936
El 30 de agosto de 1936 se promulga un nuevo Código Civil y se postergó su entrada
en vigencia hasta el 14 de noviembre del corriente año. Tomó como fuentes
principales a los códigos civiles de Francia, Argentina, Alemania, Suiza y Brasil.
En 1965 la comunidad jurídica peruana propugnó el estudio y revisión de este código,
lo que culminó con una Comisión Reformadora y la elaboración del actual
Código Civil De 1984.
Se encuentra organizado en la siguiente manera:
Título preliminar: Artículo I a X;
Libro I: Derechos de las Personas: Artículos de 1 al 139;
Libro II: Acto Jurídico: Artículos 140 a 232;
Libro III: Derecho de Familia: Artículos 233 a 659;
Libro IV: Derecho de Sucesiones: Artículos 660 a 880;
Libro V: Derechos Reales: Artículos 881 a 1131;
Libro VI: Las Obligaciones: Artículos 1132 a 1350;
Libro VII: Fuente de las Obligaciones: Artículos 1351 a 1988;
Libro VIII: Prescripción y Caducidad: Artículos 1989 a 2007;
Libro IX: Registros Públicos: Artículos 2008 a 2045;
Libro X: Derecho Internacional Privado: Artículos 2046 a 2111;
EL DERECHO PÚBLICO
Conjunto de preceptos jurídicos destinados a la tutela o defensa del ser humano y al
cumplimiento de los intereses generales de la comunidad.
EL DERECHO PRIVADO
Es un conjunto de normas jurídicas, cuyo objetivo consiste en regular los intereses
particulares de los individuos, a través de los códigos y leyes que al efecto se dicten.
CONCEPTO DE DERECHO CIVIL.- Para ALBERTO VASQUEZ RIOS; es la disciplina
que cubre todas las fases de la vida del hombre, desde cuando es concebido hasta
su muerte, cubriendo en dicho lapso los actos jurídicos, los contratos, la constitución
familiar, en sus relaciones con los demás hombres y de éstos con las cosas, cuya
expresión elocuente de esta última relación es la propiedad privada 1.
Según el diccionario jurídico; el Derecho Civil ha sido definido como el “conjunto de
preceptos que determina y regula las relaciones jurídicas entre los miembros de una
familia y las que existen entre los individuos de una sociedad, para la protección de
los intereses particulares, concernientes a sus personas y a sus bienes. Admite la
consideración del punto de vista positivo o normas vigentes; de la historia de sus
instituciones; de la disciplina científica que lo estudia en todos sus aspectos, y de las
obras en que se concreta el pensamiento de los civilistas, los especializados en esta
compleja rama del Derecho, y más aún aquellas obras generales, como los Tratados,
en que se vislumbra el panorama general de la material” 2.
TITULO PRELIMINAR
Artículo I.- Abrogación de la ley :
La ley se deroga solo por otra ley. La derogación se produce por declaración expresa,
por incompatibilidad entre la nueva ley y la anterior o cuando la materia de esta es
íntegramente regulada por aquella. Por la derogación de una ley no recobran
vigencia las que ella hubiere derogado.
¿Cómo se deroga una ley y cuáles son las variables de la derogación?
De acuerdo al Título Preliminar del Código Civil (en adelante C.C.), una ley se deroga
por otra ley, sin embargo, éste criterio no puede ser compartido dentro de los actuales
cánones del derecho civil.
Es cierto que una ley puede ser derogada por otra ley, pero en la actualidad ese no
es el único mecanismo de derogación puesto que pueden presentarse situaciones
como el desuso o la inobservancia, que fácilmente podrían encajar como mecanismos
de derogación y que no se constituyen necesariamente en una ley.
Sin embargo, no podemos adentrarnos en el tema sin conocer que es una ley. Al
respecto la doctrina ha señalado que es “el mandato jurídico escrito y procedente de
los órganos legislativos competentes”. La ley se encuentra premunida de elementos
básicos como el hecho de tener carácter general, ser escrita, requerir de publicación y
ser formal.
Una ley puede ser derogada en virtud de lo siguiente:
a. Causas internas o intrínsecas. - Aquí la ley pierde vigencia debido a causas que se
encuentran señaladas en la propia ley. Por ejemplo: El haber señalado un plazo de
vigencia, la desaparición de la razón que constituía la razón de ser de la norma, etc.
Abrogación. - Referida a la extinción total de la norma.
Derogación.- Referida a la extinción parcial de la norma o lo que entenderíamos como
abrogación parcial.
1
VASQUEZ RIOS, Alberto. DERECHO DE LAS PERSONAS. Tomo I .Editorial San Marcos. Lima 2005. Pag. 24
2
CABANELLAS, Guillermo. DICCIONARIO ENCICLOPEDICO DE DERECHO USUAL TOMO III Editorial Heliasta.-
Argentina 2003. Pag. 111.
La modificación.- Se produce cuando la nueva norma no sólo limita a la anterior sino
que además formula una nueva norma que puede sustituir a la anterior en forma total
o parcial. Tiene por finalidad cambiar el contenido de la ley.
Acción de Inconstitucionalidad.- Aquel proceso constitucional por el cual se busca
dejar sin efecto la norma . Tiene por finalidad abrogar una ley .
Derogación expresa o tácita. La derogación puede ser expresa o tácita : La primera,
cuando es el propio legislador quien establece que una determinada ley pierde su
vigor obligatorio. La segunda cuando existe incompatibilidad, contradicción o
absorción entre las disposiciones de la nueva ley y la anterior
Articulo II.- Ejercicio abusivo del derecho
La ley no ampara el ejercicio ni la omisión abusivos de un derecho. Al demandar
indemnización u otra pretensión, el interesado puede solicitar las medidas cautelares
apropiadas para evitar o suprimir provisionalmente el abuso.
¿En qué consiste el ejercicio abusivo del derecho? Muchos autores lo denominan
“abuso del derecho”, nosotros preferimos llamarlo ejercicio abusivo debido a que
quien abusa no es el derecho sino el titular de éste, justificando su actuar
precisamente en su titularidad
El derecho no es el problema ya que éste se encuentra al servicio y tiene su fin
supremo en la sociedad, el problema es de quien ejerce el derecho con intenciones
que no responden al fin que el legislador ha querido otorgar para ese derecho
Consideramos que el ejercicio abusivo del derecho se constituye en la acción u
omisión que va en contra de los fines que pretende alcanzar la ley y que se realiza
con la plena convicción de dañar, yendo en contra de las buenas costumbres y
actuando de una manera no razonable con una completa ausencia de interés.
Como ejemplos de ejercicio abusivo podemos mencionar el hecho de impedir la libre
circulación en un pasadizo, o la de cortar el suministro de agua a una persona.
Articulo III.- Aplicación de la ley en el tiempo
La ley se aplica a las consecuencias de las relaciones y situaciones jurídicas
existentes. No tiene fuerza ni efectos retroactivos, salvo las excepciones previstas en
la Constitución Política del Perú.
¿Cuáles son las variables que nos presenta la aplicación de la ley en el tiempo dentro
del Derecho Civil? Como hemos señalado, la ley mantiene su vigencia mientras no
sea derogada o modificada, sin embargo, una vez que se presenta un dispositivo
jurídico es derogado o modificado, se presenta una serie de variables para su
aplicación, a las que hemos decidido denominarles variables de la aplicación de la ley
en el tiempo.
El artículo III del Título Preliminar del C.C. regula la aplicación de la ley en el tiempo y
consagra la teoría de los hechos cumplidos al señalar que “La ley se aplica a las
consecuencias de las relaciones existentes”, seguidamente establece que la ley no
tiene fuerza ni efectos retroactivos, sin embargo, el artículo 2120º correspondiente a
las disposiciones transitorias del Código, establece que “Se rigen por la legislación
anterior los derechos nacidos, según ella, de hechos realizados bajo su imperio,
aunque (el presente Código) no los reconozca” En ese sentido, encontramos tres
tipos de aplicación de la ley, de acuerdo al tiempo de ésta; la aplicación inmediata, la
aplicación ultra activa, la aplicación retroactiva. De este tema nos interesan las dos
últimas figuras a las que creemos necesario agregar la figura de la irretroactividad:
1. Irretroactividad.- Walter Gutiérrez señala que “La irretroactividad es en realidad
un principio general por el que se pone límite temporal a la aplicación de la nueva ley”
. Debemos entender por irretroactividad aquel principio, regulado por el título
preliminar de la norma sustantiva, y que establece determinados límites para la
aplicación de la nueva ley, señalando que ésta no podrá retroceder en el tiempo para
ser aplicada a situaciones que se presentaron antes de la dación de la ley. Ejemplo:
Las normas del Código Civil.
2. Ultra actividad.- La aplicación ultra activa de una norma se presenta cuando una
ésta se aplica a hechos y situaciones que ocurren luego de que se produjo su
derogación o modificación. Ejemplo: Los matrimonios celebrados bajo las normas del
Código Civil de 1936 se rigen por las disposiciones de éste.
3. Retroactividad.- Aunque no se aplica en el derecho civil, se debe señalar que la
aplicación retroactiva es aquella en que una norma rige para hechos, situaciones o
relaciones que tuvieron lugar antes del momento en que entró en vigencia. Ejemplo:
La llamada retroactividad benigna en el derecho penal.
Articulo IV.- Aplicación analógica de la ley
La ley que establece excepciones o restringe derechos no se aplica por analogía. ¿Se
encuentra permitida la aplicación analógica dentro del Derecho Civil Peruano? Marcial
Rubio Correa define a la analogía como “…un método de integración jurídica, y la
integración es una de las ramificaciones de la aplicación del Derecho, según la cual al
aplicar las normas, en realidad lo que se hace es crear una nueva disposición, no
existente previamente” Lo cierto es que la analogía se constituye en un mecanismo
de razonamiento mediante el cual se interpreta y aplica el Derecho para superar las
eventuales insuficiencias o deficiencias. El derecho civil peruano ha señalado que
las normas que establecen excepciones o restringen derechos no deben ser
aplicadas por analogía y aunque existen posiciones discrepantes con esta postura,
consideramos que no debe aplicarse la analogía cuando se trate de normas que
establezcan sanciones o restrinjan derechos. A ello debemos agregar que no sólo
debemos preocuparnos por la aplicación analógica sino también por la interpretación
restrictiva, que aunque no se encuentra regulada en el Código Civil, al igual que la
analogía, permitiría la aplicación de normas de excepción o de restricción, finalidad
que el espíritu de la norma ha pretendido evitar. “La interpretación extensiva o
analógica de la norma consiste en la aplicación de un supuesto legal a otros casos
además de los expresados en su texto, dicha interpretación no es posible en nuestro
ordenamiento por no permitirlo el artículo IV del Título Preliminar del Código Civil”
(Casación Nº 2368-98 Lima)
Artículo V.- Orden público, buenas costumbres y nulidad del acto jurídico
Es nulo el acto jurídico contrario a las leyes que interesan al orden público o a las
buenas costumbres.
Si se trasgreden ambos en la realización de un acto jurídico se declarará la nulidad
por lo que su consecuencia es la misma.
Artículo VI.- Interés para obrar
Para ejercitar o contestar una acción es necesario tener legitimo interés económico o
moral. El interés moral autoriza la acción solo cuando se refiere directamente al
agente o a su familia, salvo disposición expresa de la ley. ¿En que consiste el interés
para obrar? Para hablar de interés para obrar es necesario primero determinar qué es
interés. Por ejemplo, cuando una persona tiene una necesidad, buscará identificar un
bien a través del cual pueda satisfacer su necesidad, a ello denominamos interés. En
ese sentido, el interés para obrar deberá ser identificado como la necesidad que tiene
un justiciable para acudir al órgano jurisdiccional y materializar su derecho de acción.
No obstante ello, el artículo VI del Título Preliminar del Código Civil nos habla de
legítimo interés y por el debemos entender “…a aquellos intereses que son
jurídicamente exigibles a su arbitrio por el interesado. Se descartaría, por tanto, los
intereses de carácter genérico (como los del grupo de normas a los que el Código
califica de simple interés) y los de naturaleza expectaticia” . Para que ese interés
para obrar del que hablamos sea legítimo, la norma nos dice que este interés puede
ser económico o moral
“La excepción de falta de legitimidad para obrar nació en la antigua Roma con el
nombre de ‘Legitimatio ad Causan’, señalando Alsina que ‘La acción debe ser
intentada por el titular del derecho y contra la persona obligada’, la falta de legitimidad
para obrar en el demandante o demandado es un presupuesto procesal que garantiza
la existencia de una relación jurídica procesal válida” (Casación Nº 2204 – 2001)
Articulo VII.- Aplicación de norma pertinente por el juez
Los jueces tienen la obligación de aplicar la norma jurídica pertinente, aunque no
haya sido invocada en la demanda.
¿Cuál es la forma de aplicación del principio del Iura Novit Curia en el Derecho Civil
Peruano? El “iura novit curia” se constituye en un aforismo que traducido a nuestro
idioma significa “el tribunal conoce los derechos”. Dentro de nuestro país funciona
como un principio de la administración de justicia y establece que “Los jueces tiene la
obligación de aplicar la norma jurídica pertinente, aunque no haya sido invocada en la
demanda”.
Lo que quiere decir, que si por ejemplo, al presentar una demanda omitimos señalar
los fundamentos jurídicos que sustentan nuestra pretensión o los señalamos
erróneamente, el juzgado tendrá la obligación de aplicar la norma jurídica que
corresponda aunque ésta no haya sido señalada.
Éste dispositivo ha sido muy discutido en la doctrina a tal punto de señalar que a
través de la aplicación del “iura novit curia” estamos favoreciendo a una de las partes,
lo cual no dista mucho de la realidad
No obstante ello, aún se encuentra regulado en nuestra norma sustantiva y “En ese
sentido, el iura novit curia constituye un deber del juez. El aforismo se sustenta en
una presunción que tiene la calidad de iuris et de iure, es decir, que no admite prueba
en contrario. También se sustenta en un presupuesto de hecho. La presunción es que
el juez conoce el Derecho. El presupuesto de hecho es que las partes no están
obligadas a una calificación jurídica correcta de sus pretensiones. Por tanto, si se
presume que el juez conoce el Derecho, atendiendo al objetivo final del proceso, se
concluye que tiene el deber de aplicar al proceso el Derecho que corresponda”
Articulo VIII.- Obligación de suplir los defectos o deficiencias de la ley
Los jueces no pueden dejar de administrar justicia por defecto o deficiencia de la ley.
En tales casos, deben aplicar los principios generales del derecho y, preferentemente,
los que inspiran el derecho peruano ¿Qué entendemos por defectos o deficiencias y
vacíos en la ley? Debemos señalar que la doctrina diferencia los defectos de los
vacíos o deficiencias; por vacío debemos entender la ausencia de normas adecuadas
dentro de nuestro sistema jurídico frente a un determinado hecho. Por defecto
debemos entender las imprecisiones, obsolencia, superposición de normas
aprobadas en tiempos distintos o conflicto entre normas de distintas jerarquías. Otra
forma de denominar a estos institutos es utilizando a las denominadas lagunas del
derecho, las misma que se presentan cuando el ordenamiento no cuenta con la
norma adecuada para resolver un determinado caso. En primer lugar, debemos
mencionar a la verdadera laguna, en la que existe ausencia de una norma adecuada;
en segundo lugar, podemos mencionar a la falsa laguna, que se configura cuando
una regla no es justa o satisfactoria para que el caso que tenemos al frente.
Articulo IX.- Aplicación supletoria del Código Civil
Las disposiciones del Código Civil se aplican supletoriamente a las relaciones y
situaciones jurídicas reguladas por otras leyes, siempre que no sean incompatibles
con su naturaleza.
Consideramos que el Derecho Civil es el derecho de las personas, es el Derecho que
regula las interrelaciones subjetivas privadas, es decir, es el Derecho Privado, el
Derecho Común, el Derecho común a todas las personas etc. Por ende, este
Derecho tiene orígenes tan antiguos como el hombre mismo; sin embargo, con el
desarrollo de la vida social y económica, el Derecho Civil fue evolucionado y/o
dividiéndose en diversas ramas que relacionan a las personas entre sí; esto quiere
decir que el Derecho Civil es la base o cimiento por el cual nacieron una serie de
Derechos autónomos. Es por esta razón que, es posible que las normas del Código
Civil se puedan aplicar supletoriamente a otras disciplinas jurídicas. Hay que
agregar y tomar en cuenta que, no significa que las normas del Código Civil se
puedan aplicar supletoriamente a todas las ramas del Derecho, ya que tiene que
haber compatibilidad con la naturaleza de la otra rama jurídica. Por ejemplo, las
expresiones de voluntad en el ámbito civil que pueden ser expresas o tácitas no
guardan relación con las expresiones de voluntad del Estado, que son meramente
formales.
Artículo X.- Vacíos de la ley
La Corte Suprema de Justicia, el Tribunal de Garantías Constitucionales y el Fiscal de
la Nación están obligados a dar cuenta al Congreso de los vacíos o defectos de la
legislación. Tienen la misma obligación los jueces y fiscales respecto de sus
correspondientes superiores. ¿Cómo debe reaccionar un operador del derecho
cuando encuentra defectos, deficiencias o vacíos en la legislación? Cuando
encontramos vacíos o deficiencias y defectos en la ley, la norma nos dice que
debemos recurrir a los principios generales del Derecho y preferentemente a los que
inspiran al Derecho peruano. Cabría preguntarnos entonces: ¿Qué son los
principios generales del Derecho?; los principios generales del Derecho son
“principios fundamentales de conducta que existen en la cultura del tiempo en que se
vive y que por lo tanto, formaban y orientaban los ordenamiento jurídicos al formar
parte de una doctrina” . Algunos principios generales del Derecho son aquellos que
inspira el derecho positivo como la validez general, la igualdad, la libertad y la justicia,
la ley especial prima sobre la general, primer derecho mejor derecho, etc. Como
ejemplo gráfico de los principios generales del Derecho podemos señalar al artículo
206º del Código Civil, el mismo que establece “La parte que incurre en error no puede
pedir la anulación del acto si, antes de haber sufrido un perjuicio, la otra ofreciere,
cumplir conforme al contenido y a las modalidades del acto que aquella quiso incluir”.
PRINCIPIOS DEL TITULO PRELIMINAR
El Título Preliminar del Código Civil regula de forma general los principios
fundamentales del Derecho Civil, sin llegar a ser exclusivo del derecho privado, antes
bien tiene la virtud de regir para todo el Ordenamiento Jurídico en general, pues
conforme señala Torres Vásquez tiene como características fundamentales “la
complejidad, la unidad, la coherencia, la plenitud y el ser sistemático.”
El Título Preliminar del Código es el elemento primigenio que permite al
Ordenamiento Jurídico cumplir con tales características, dado tiene trascendencia en
todas las ramas del Derecho en general, como hilo conductor de relaciones jurídicas.
Es a través de estos principios básicos e interpretativos del Derecho Civil en particular
y del Derecho en general, que los operadores de la codificación civil pueden hacer
uso coherente de sus normas bajo una concepción unitaria y sistemática.
SEGUNDA SEMANA
LOS DERECHOS FUNDAMENTALES DE LA PERSONA
La Constitución Política Del Perú Y Los Derechos Fundamentales De La
Persona
Los Derechos Fundamentales de la Persona son aquellos derechos inherentes a la
persona por su propia condición de ser humano, reconocidos como tales por el
ordenamiento constitucional y protegidos por el poder del Estado. Estos derechos son
innatos y universales; absolutos; necesarios; inalienables e imprescriptibles.
DERECHO A LA VIDA: El derecho a la vida es el derecho primordial entre todos los
derechos de la persona y el presupuesto indispensable de todos los demás. El
derecho a la vida consiste en que cada ser humano tiene el derecho de no ser
muerto, sino por causas naturales. No es un derecho sobre la vida en el sentido de
que la persona pueda disponer de ella según su parecer V. Gr. El suicidio y la
eutanasia, los cuales no están comprendidos en el derecho a la vida sino que son
incompatibles con el mismo.
DERECHO A LA LIBERTAD: Estrechamente ligado al derecho a la vida, el derecho a
la libertad supone la posibilidad de todo ser humano de decidirse por un proyecto de
vida dentro del bien común, de realizarse plenamente como hombre; es decir, de
poder hacer todo aquello que éste jurídicamente permitido, que no esté expresamente
prohibido, siempre que no atente contra el derecho ajeno, el interés social y no
signifique un abuso en el ejercicio de un derecho.
DERECHO A LA IGUALDAD: Toda persona, por su condición de tal, tiene la
capacidad de gozar de los derechos civiles. Por el Principio de Igualdad ante la ley,
todos gozan de los derechos civiles, salvo las excepciones que se encuentran
expresamente establecidas en la ley como: la interdicción civil o penal, la suspensión
de la patria potestad, etc.
DERECHO A LA INTIMIDAD: Derecho que permite al individuo desarrollar su propia
vida, en que todos deben guardar reserva de los detalles de la vida de los demás, con
un grado mínimo de interferencia, libre de perturbación que ocasionen otros
individuos o autoridades públicas. Se viola este derecho cuando un aspecto de la vida
de la persona o familiar del individuo es dado a conocer sin su consentimiento. Si la
persona fallece, la protección es ejercida por sus ascendientes, descendientes y su
cónyuge.
DERECHO A LA IDENTIDAD: RUBIO CORREA señala que el derecho a la identidad
protege a la persona en lo que constituye su propio reconocimiento: quién y cómo es,
que va desde lo estrictamente físico y biológico (herencia genética, características
corporales, etc.) hasta los de mayor desarrollo espiritual (talento, ideología, identidad
cultural, valores, honore, reputación).
DERECHO A LA PROPIA IMAGEN Y A LA VOZ: Este derecho protege a la imagen y
a la voz, teniendo relación con la intimidad de las personas. Ambos no pueden ser
utilizados sin un consentimiento expreso.
DERECHO A LA INVIOLABILIDAD DE LAS COMUNICACIONES Y LOS
DOCUMENTOS PRIVADOS: Consiste en que las comunicaciones no pueden ser
intervenidas, esto es, las cartas interceptadas, las ondas electromagnéticas
estorbadas con trasmisiones que las hagan inútiles para la comunicación o teléfonos
intervenidos.
DERECHO LA INTEGRIDAD: Es un concepto que tiene que ver con la unidad
inseparable de cada ser humano. La Constitución reconoce la integridad moral,
psíquica y física.
DERECHO DE AUTOR: Se tiene en consideración los derechos morales
patrimoniales el autor. Con relación a los derechos morales de autor, le permite exigir
la intangibilidad de la obra, la misma que no podrá ser modificada o alterada sin su
asentimiento. En cuanto a los derechos patrimoniales lo faculta a comercializar la
obra; sin embargo, el hecho de disponer de la obra, no significa que el autor también
transfiera los derechos morales.
CARACTERISTICAS
Los derechos fundamentales y los derechos humanos se diferencian,
principalmente, en una cosa: el territorio de aplicación. Los derechos
fundamentales están incluidos en la Constitución o carta de derechos de cada país;
por su parte, los derechos humanos no tienen limitación territorial.
Las características fundamentales de los Derechos Humanos fueron proclamadas en
la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la cual se aprobó en el seno de
la Organización de las Naciones Unidas en 1948 y cuyo objetivo fue establecer un
recurso jurídico que los contemplara a nivel universal. Dichas características son:
Los derechos humanos son universales, lo que permite que todo ser
humano sin excepción alguna tenga acceso a ellos.
Los derechos humanos son normas jurídicas que deben ser protegidas
y respetadas por los Estados. Y si los Estados no los reconocen, se les
puede exigir que lo hagan porque los derechos son innatos al individuo desde el
momento de su nacimiento.
Los derechos humanos son indivisibles. Cada uno de ellos va unido al
resto de tal modo que negarse a reconocer uno o privarnos de él, pondría en
peligro el mantenimiento del resto de derechos humanos que nos corresponde.
Los derechos humanos hacen iguales y libres a todo ser humano desde
el momento de su nacimiento.
Los derechos humanos no se pueden violar: ir contra ellos supone atacar
la dignidad humana.
Son irrenunciables e inalienables, dado que ningún ser humano puede
renunciar a ellos ni transferirlos.
TERCERA SEMANA
ATRIBUTOS DE LA PERSONALIDAD
Clases de personas: Personas Naturales: Principio y derechos de las Personas
Para DIEZ PICAZO, “el hombre y la vida social son la razón del derecho, pues sin
hombres y sin vida social el derecho no puede cumplir su función de instrumento de
organización justa de la convivencia”. Es así que toda sociedad necesita de reconocer
al hombre con la categoría de persona, entendiéndose que se trata de éste, revestido
de derechos y obligaciones que el son inherentes por su sola condición humana.
Estos derechos y obligaciones son reconocidos por las normas jurídicas atendiendo a
la dignidad del hombre. Es así que, las sociedades están básicamente integradas por
personas naturales cuya vida social se encuentra organizada en torno a ideales de
justicia y dignidad.
Nombre, Domicilio. Capacidad e Incapacidad de ejercicio.
EL NOMBRE
CONCEPTO.- El nombre es un atributo esencial de las personas, tanto naturales
como jurídicas y sirve para identificarlos y diferenciarlos de otras personas.
El nombre comprende dos elementos:
a. El nombre patronímico o apellido; proviene del padre y de la madre, estos
nombres son hereditarios.
b. El nombre de pila o prenombre.
Los hijos matrimoniales (hijos nacidos dentro del matrimonio) lleven el primer apellido
del padre y el primer apellido de la madre. Art. 20° del C.C.
Al hijo extra matrimonial (nacido fuera del matrimonio) le corresponde el apellido del
padre que le haya reconocido. Si es reconocido por ambos, lleva el primer apellido de
los dos (padre y madre). Art. 21° del C.C.
El adoptado lleva los apellidos del adoptante o adoptantes. El Art. 22° del C.C.
PROTECCIÓN LEGAL DEL NOMBRE
El nombre como atributo de la persona está protegido por la ley. El nombre puede ser
ejercitado por el titular, sin que nadie pueda impedirlo. Nadie que no sea dueño o
titular del nombre puede ejercitar ese derecho, que es personal, intransferible.
El Art. 19° del C.C. dice: "Toda persona tiene el derecho y el deber de llevar un
nombre".
De aquí surgen dos formas de protección al nombre:
a. Protegiendo cuando es contestado (negado), nadie puede ser impedido del uso de
su nombre, toda persona tiene derecho a exigir que se le designe por su nombre;
cuando se vulnera este derecho, puede pedir la cesación del hecho violatorio y la
indemnización que corresponda.- Art. 26 del C.C.
b. Protección cuando hay usurpación de nombre.- Nadie puede usar nombre que no
le corresponde. El que es perjudicado por la usurpación de su nombre, tiene
acción para hacerla cesar y obtener la indemnización que corresponda.- Art. 28
del C.C.
Nombre del Expósito
El Art, 23° del C.C. nos habla de un recién nacido, cuyos progenitores son
desconocidos y dispone que se inscriba con nombre adecuado que le asigne el
registrador del estado civil; guarda relación con el Art. 3° de la Declaración de los
Derechos del Niño y Art. 2°, Num. 1 de la Constitución Política del Perú.
Poner un nombre adecuado significa, que no sea extravagante, ridículo, contrario a
nuestras costumbres o que suscite equívocos respecto a la persona. Tampoco puede
asignarse al expósito el nombre y apellidos de conocidos hombres públicos.
CAMBIO DE NOMBRE
Por regla general el nombre es personal, permanente e inalterable, nadie puede
cambiar de nombre o apellido ni añadir otro a los suyos, salvo motivos justificados y
mediante autorización judicial debidamente publicada e inscrita. Art. 29 del C.C, el
cambio o adición del nombre no altera la condición civil de quién lo obtiene ni
constituye prueba de filiación.
El Art. 31° del C.C establece que cuando una persona es perjudicada con el cambio
de nombre, tendrá derecho a impugnarlo judicialmente, quedará sin efecto la
resolución que autorizó el cambio de nombre, esta impugnación se hará dentro del
término de un año a partir del día de la publicación.
El seudónimo, cuando adquiere la importancia del nombre, goza de la misma
protección jurídica dispensada a éste.- Art. 32 C.C.
El seudónimo es una identificación que la propia persona escoge para ser conocido
por ese nombre, generalmente en el ámbito literario o artístico; es el “nombre de arte”
o “nombre de guerra”. No es siempre una forma de ocultar su personalidad, sino más
bien, un modo de escindirla (separar), separando la del artista o autor de la
individualidad ordinaria del sujeto.
El seudónimo es distinto al “sobrenombre”, “alias”, “chapa” o “apodo”, estos derivan
del grupo social donde vive la persona; tienen en común el ser modos de designación
espontánea producidos en el estrecho ambiente familiar, social, o del medio ambiente
en que se desenvuelve el individuo, y que muchas veces lo trasciende oscureciendo
con su brillo el nombre propio. No tiene significación jurídica y por lo general los
ejemplos más notables se encuentran en el ámbito de la política, las artes, el deporte,
etc. En la misma línea pero con una connotación distinta está el caso de los
delincuentes que suelen utilizar “alias” o “apodo”.
EL DOMICILIO
CONCEPTO.- El domicilio es el lugar donde permanentemente vive una persona o
una familia; en otras palabras, es el centro de las relaciones jurídicas de una persona,
su sede legal.
El domicilio se constituye por la residencia y el ánimo de permanencia en un
determinado lugar.
Domicilio es la relación legal de una persona en un lugar determinado para realizar
una serie de actos con efectos jurídicos.
Por regla general, toda persona debe tener un domicilio para hacer viable las
relaciones contractuales y las relaciones con efectos jurídicos, así por ejemplo, sirve
para las notificaciones con efectos legales, para determinar la competencia y
jurisdicción del Juez; para el pago de impuestos, etc.
CLASES DE DOMICILIO:
1. DOMICILIO NATURAL.- Este domicilio es aquel que el individuo adquiere por el
hecho de nacer; v. gr., como una consecuencia de la patria potestad.
2. DOMICILIO LEGAL.- Es el que destina la ley en relación al estado civil de la
persona o de su condición de funcionario o del cargo que desempeñe; así por
ejemplo, el domicilio de los incapaces es el domicilio de sus representantes
legales (Art. 37º del C.C.), el domicilio de los funcionarios públicos es el lugar
donde ejercen sus funciones, sin perjuicio de su domicilio real (Art. 38º del C.C.),
el domicilio de las personas que residen temporalmente en el extranjero, en
ejercicio de funciones del Estado o por tras causas, es el último que hayan
tenido en el territorio nacional.
3. DOMICILIO REAL.- También denominado voluntario, es el que las personas
eligen libremente para establecerse habitualmente en él; es el constituido por la
residencia habitual de la persona en un lugar (Art. 33°).
4. DOMICILIO CONYUGAL.- Es el lugar el lugar donde los cónyuges viven de
común acuerdo, o en su defecto, el último que compartieron.- Art. 36° del C.C.
5. DOMICILIO ESPECIAL.- Llamado también contractual, es el que partes señalan
solamente para determinar el fuero en cuanto al cumplimiento del contrato. Esta
designación sólo implica sometimiento a la competencia territorial
correspondiente, salvo pacto en contrario (Art. 34° del C.C). Ejemplo: En un
contrato de promesa de compra venta sobre una casa situada en Arequipa, que
celebran una persona radicada en Lima y otra en Arequipa, pueden fijar como
domicilio especial la calle X de la ciudad de Lima; en este caso, si surge algún
conflicto, el juez competente para conocer el caso será el Juez de Lima.
6. DOMICILIO FISCAL.- Llamado también Tributario para el cumplimiento de las
obligaciones tributarias o de contribución.
7. DOMICILIO PROCESAL.- Es el domicilio que los abogados señalan en un
proceso judicial, que generalmente es el estudio jurídico del abogado, sirve
para las notificaciones judiciales.
LA CAPACIDAD E INCAPACIDAD DE EJERCICIO
LA CAPACIDAD
La capacidad es el atributo de la personalidad, consistente en la idoneidad para ser
sujeto de derecho; es la aptitud que la ley reconoce a la persona para el goce o para
el ejercicio de sus derechos civiles; se trata de un derecho extra patrimonial, por lo
tanto, no susceptible de negociabilidad.
Al hablar de capacidad, nos estamos refiriendo tanto la aptitud de disfrute de un
derecho, como a la aptitud de una persona para ejecutar o ejercer sus derechos.
CLASES DE CAPACIDAD.- Se distinguen dos clases: Capacidad de Goce y
Capacidad de Ejercicio
a. Capacidad de goce. Es la aptitud de ser dueño o titular del derecho; es un atributo
esencial de toda persona natural. La capacidad de goce la tienen todos, surge con
el nacimiento y termina solo con la muerte.
“La mayoría de autores ha llamado a esta capacidad, como capacidad de
derecho, porque gozar de un derecho quiere decir, tenerlo, ser titular de él, no
importando que el individuo esté dotado o no de discernimiento, pues el mismo
derecho, le prevé representantes legales para que obtengan beneficios a favor del
titular de los mismos”3
b. Capacidad de ejercicio.- Es la aptitud que la ley reconoce a la persona para
ejercitar por si misma sus derechos civiles; es pues la libertad de obrar;
actualmente se adquiere plena capacidad de ejercicio, cumplido los 18 años de
edad (Art. 42° del C.C.).
La capacidad de ejercicio supone en el sujeto, el suficiente discernimiento y la
suficiente libertad volitiva para que pueda últimamente hacer uso de esa
capacidad.
Esta capacidad tiene trascendencia para los efectos de los negocios jurídicos;
esta es la capacidad que reclama el Inc. 1 del Art. 140° del Código Civil, cuando
se refiere al agente capaz.
EXCEPCIONES A LA PLENA CAPACIDAD DE EJERCICIO POR RAZON DE EDAD:
Por regla general, la capacidad de ejercicio se adquiere al cumplir 18 años de edad,
sin embargo, existen casos en que sin tener 18 años, se adquiere esta capacidad;
estas excepciones son:
3
VASQUEZ RIOS Alberto. Ob. Cit. Tomo I Pag. 105
1. Los mayores de 16 años cuando hayan contraído matrimonio civil, esta capacidad
no se pierde con el divorcio o viudez antes de cumplir los 18 años (Art. 46 del
C.C.). En caso de de la mujer, cesa la incapacidad, cuando la menor mayor de 14
años, ha contraído matrimonio.
2. Por obtener título oficial que le autorice ejercer una profesión u oficio (Art. 46 del
C.C.).
3. Tratándose de mayores de catorce años, cesa la incapacidad a partir del
nacimiento del hijo, para realizar solamente los siguientes actos: Reconocer a sus
hijos, reclamar o demandar por gastos de embarazo y parto y demandar y ser
parte en los procesos de tenencia y alimentos a favor de sus hijos ( (Art. 46 del
C.C., modificado por Ley 27201 de 14NOV99).
LA INCAPACIDAD
Es la falta de aptitud jurídica para gozar, ejercer derechos o para asumir obligaciones.
CLASES DE INCAPACIDAD.- Incapacidad de goce e incapacidad de ejercicio.
a. Incapacidad de goce. La incapacidad de goce solo es excepcional y relativa, por lo
tanto, la incapacidad de goce nunca puede ser total o absoluta.
Los supuestos de la incapacidad de goce son:
(1) Prohibición de contraer matrimonio a ciertas personas (del casado, de los
consanguíneos o afines en línea recta, de los consanguíneos en segundo
grado de la línea colateral, del condenado por homicidio doloso de uno de los
cónyuges con el sobreviviente, , etc.).
(2) Prohibición de contratar entre cónyuges.
(3) Prohibición a determinadas personas a comprar bienes, Ej: El administrador
público respecto a los bienes que estén a su cargo; el albacea respecto a
los bienes que administra; el Juez, abogado, procurador, escribano, peritos,
respecto a los bienes que se deciden en el juicio en que han intervenido; el
Presidente de la República y los Ministros de Estado, respecto de los bienes
del Estado.
(4) La incapacidad de determinadas personas para suceder por causa de
indignidad.
En todos estos supuestos, no hay ninguna representación legal, la representación
legal opera solamente cuando el sujeto tiene capacidad de goce, pero no
capacidad de ejercicio.
b. Incapacidad de ejercicio.- Es la falta de aptitud jurídica para ejercer derechos y
contraer obligaciones, es decir, incapacidad para ejercer por sí mismos esos
derechos y contraer obligaciones (Arts. 43° y 44° del C.C).
La capacidad emana de la ley, y a ella le corresponde aplicarla o restringirla. Se
puede señalar además, que se han considerado dos situaciones distintas en que
se restringe la capacidad de ejercicio de los derechos de las personas, a lo que
nuestro Código Civil denomina incapacidad; tales situaciones son determinadas
en relación a los absolutamente incapaces y los relativamente incapaces.
CLASES DE INCAPACIDAD DE EJERCICIO: Incapacidad Absoluta e Incapacidad
Relativa:
(1) Incapacidad Absoluta.- Es una incapacidad plena y general; estas personas no
pueden ejercer por sí mismas derecho alguno de las que son titulares.
Los actos practicados por estos incapaces son nulos (Art. 43° C.C). El Código
Civil fija los siguientes supuestos:
Menores de 16, salvo para aquellos actos determinados por ley.- Los
derechos de menores de 16 años, los representan sus padres o quienes
ejercen la patria potestad o en su defecto, sus tutores; esta incapacidad se
prueba con la partida de nacimiento.
Los casos excepcionales, son: El menor que ha cumplido 14 años, puede
recurrir al Juez por sí mismo, contra los actos de su tutor, para oponerse o
pedir su remoción (Art. 530° del C.C); el menor mayor de 10 años, debe
prestar su asentimiento para ser adoptado (Art. 378 inc. 4 del C.C.); el menor
capaz del discernimiento puede aceptar donaciones, legados y herencias
voluntarias, siempre que sean puras y simples, sin intervención de sus
padres, también puede ejercer derechos estrictamente personales (Art. 455°);
el menor capaz de discernimiento responde por los daños y perjuicios que
causa (Art. 458º del C.C, modificado por Ley 27184); los incapaces no
privados del discernimiento pueden celebrar contratos relacionados con las
necesidades ordinarias de su vida (Art. 1358°.
Los que por cualquier causa se encuentren privados de discernimiento.- Esta
norma supone “permanencia del estado que priva al sujeto del
discernimiento”, no necesariamente debe tener un sustento orgánico,
reflejado en una enfermedad mental, sino que este estado puede ser
ocasionado por cualquier causa que configure insana o alienación.
El discernimiento, es tener plena capacidad de pensamiento, análisis y
decisión para realizar un determinado acto; esta capacidad no lo tienen por
ejemplo los enfermos mentales; la incapacidad debe ser declarado
judicialmente; si el incapaz es mayor de edad se le designa “curador” y si es
menor “tutor”.
Los sordo mudos, ciego sordos y ciego mudos, que no pueden expresar su
voluntad en forma indubitable; el fundamento de la incapacidad en este caso,
radica en la imposibilidad de la persona de poder expresarse; también se
tiene que declarar judicialmente y nombrarle un curador.
Si estas personas pueden expresar su voluntad de alguna forma (gestos,
mímica, etc), no serán incapaces absolutos, sino relativos porque podrían
coadyuvar al manejo de sus negocios
(2) Incapacidad Relativa.- Es la incapacidad de las personas que han perdido o
están privadas parcialmente de su capacidad civil de ejercicio; se encuentran
limitados de ejercer determinados derechos o actos, de manera que otros
derechos si pueden ser ejercidos directamente por el sujeto. Los actos realizados
por estos incapaces son anulables, en cambio, los actos realizados por los
incapaces absolutos son nulos.
(1) Incapacidad de las personas mayores de 16 años y menores de 18 años de
edad.- Esta incapacidad se sustenta en la falta de discernimiento. En cuanto
a esta incapacidad, el Art. 46° del C.C, establece que cesa en los siguientes
casos:
Por matrimonio.
Por obtener titulo oficial que lo autorice para ejercer una profesión u
oficio.
(2) Los retardados mentales.- En verdad, estas personas no son alienadas, no
les falta razonamiento, aunque éste a veces “se encuentre obscurecido”.
Tampoco existe entre tal situación y la demencia o falta de discernimiento una
diferencia de grado, ya que poco importa que la causa de la insuficiencia
prevenga del alcoholismo, temperamento sumamente sugestionable, obsesión o
cualquier estado maniaco depresivo.
Se trata de enfermos mentales no graves, cuyo discernimiento está afectado en
forma relativa, la debilidad mental entraña una disminución de la capacidad
normal de razonamiento, por lo que puede ser influenciado por otras personas;
están sujetos a curatela.
(3) Los que adolecen de deterioro mental, que les impide expresar libremente su
voluntad.- Son débiles mentales aquellas personas que se encuentran en un
estado intermedio entre la plena normalidad y la alienación. En las que podemos
encontrar facultades mentales que no se han desarrollado normalmente o que
se han deteriorado total o parcialmente, de forma permanente; pero que, sin
embargo, conservan aunque disminuido el uso de su razón, teniendo como
consecuencia de ello restricciones para actuar en derecho.
Las posibles causas pueden ser “congénitas” (de nacimiento), Ejm. Personas
con dawn) y “adquiridas” (posterior al nacimiento), por ejemplo, debilidad mental
por enfermedad que haya producido estado de coma, abuso de bebidas
alcohólicas o estupefacientes, por senectud (ancianidad), etc.
(4) Los pródigos.- Pródigo es sinónimo de derrochador; el pródigo es el que disipa
habitualmente mas de la tercera parte de sus bienes raíces o capitales; teniendo
cónyuge ascendientes y descendientes, son sujetos habituales en la
dilapidación. Es el que malgasta su patrimonio; a estos se les nombra curador.
(5) Los que incurren en mala gestión.- Son las personas que no cuentan con
suficiente racionalidad para llevar a cabo sus negocios y que por esta causa han
perdido mas de la mitad de sus bienes raíces o capitales, teniendo cónyuge,
ascendientes o descendientes, es la falta de eficiencia en los negocios.
(6) Los ebrios habituales.- Conocido como etilomanía o dipsomanía, son los que
tienen el hábito estable o morboso a la embriaguez, que les produce
alteraciones mentales, tal estado perjudica la economía del sujeto y la familia.
Es la inclinación al consumo de bebidas alcohólicas sin mesura alguna, o en
exceso, de tal manera que produce la ebriedad sistemática (alcoholismo
crónico).
(7) Los toxicómanos.- Se trata de sujetos que por el uso de droga y estupefacientes,
se exponen o exponen a su familia a caer en la miseria, necesite asistencia
permanente o amenace la seguridad ajena.
(8) Los que sufren pena que lleva anexa la interdicción civil.- Interdicción civil es el
estado de una persona a la que judicialmente se ha declarado incapaz, por la
privación de ejercer ciertos derechos, bien por razón de delito o por otra causa
prevista en la ley; ejemplo, la privación al penado (sentenciado a una pena),
mientras cumpla la pena, de los derechos de patria potestad, tutela,
participación en el Consejo de Familia, de la autoridad marital, de la
administración de bienes y del derecho de disponer de los propios por actos
entre vivos.
Ausencia: Desaparición y Declaración de Ausencia,
Fin de la persona: Muerte, Declaración de muerta presunta,
Reconocimiento de Existencia
Análisis y comentario de los Art.47° al 62°.
DESAPARICIÓN
Artículo 47°.- Nombramiento de curador por desaparición
Cuando una persona no se halla en el lugar de su domicilio y han transcurrido más de
sesenta días sin noticias sobre su paradero, cualquier familiar hasta el cuarto grado
de consanguinidad o afinidad, excluyendo el más próximo al más remoto, pueden
solicitar la designación de curador interino. También puede solicitarlo quien invoque
legítimo interés en los negocios o asuntos del desaparecido, con citación de los
familiares conocidos y del Ministerio Público. La solicitud se tramita como proceso no
contencioso.
El domicilio genera una presunción iuris tantun (la ley presume), en el sentido que a la
persona se le va a encontrar siempre en su domicilio, cuando esta presunción se
rompe, se presume la desaparición de la persona; según el Art. 47º del C.C., esta
ausencia debe ser mayor de sesenta (60) días sin noticias de su paradero y sin que
haya dejado representante o mandatario.
Cuando ello ocurre, cualquier familiar hasta el cuarto grado de consanguinidad o
afinidad, puede solicitar ante el Juez Especializado en lo Civil del último domicilio o
del lugar donde están sus bienes, la designación de un “curador interino”, para que
cuide del patrimonio del desaparecido; también lo pueden solicitar los que tengan
interés en el negocio o el Ministerio Público.
DECLARACION DE AUSENCIA
Artículo 49°.- Declaración judicial de ausencia
Transcurridos dos años desde que se tuvo la última noticia del desaparecido,
cualquiera que tenga legítimo interés o el Ministerio Público pueden solicitar la
declaración judicial de ausencia.
Es competente el juez del último domicilio que tuvo el desaparecido o el del lugar
donde se encuentre la mayor parte de sus bienes.
A la persona que se encuentra en calidad de desaparecido se le declara ausente;
para que se declare la ausencia, es necesario que transcurran dos años desde que
se tuvo la última noticia del desaparecido; cualquiera que tenga legítimo interés o el
Ministerio Público, pueden solicitar la declaración judicial de ausencia, ante el Juez
del último domicilio que tuvo el desaparecido o el del lugar donde se encuentre la
mayor parte de sus bienes. (Art. 49° del C.C.).
POSESION TEMPORAL DE LOS BIENES DEL AUSENTE
En la declaración judicial de ausencia, el Juez ordena dar posesión temporal de los
bienes del ausente, a los herederos forzosos (hijos, padres, cónyuge, hermanos),
previo inventario valorizado; si los herederos son varios, se nombra un
ADMINISTRADOR JUDICIAL, si el que entra en posesión es el único heredero,
también se llama Administrador Judicial; sino no tuviera herederos, la administración
de los bienes continúa a cargo del curador interino(Art. 50°, 51° y 54° del C.C.).
Los que toman posesión temporal de los bienes, no pueden enajenarlos, ni gravarlos,
salvo causa de necesidad o utilidad, previa autorización judicial en la medida de lo
indispensable (Arts. 52º y 56° del C.C).
La declaración judicial de ausencia debe ser inscrita en el Registro de Mandatos y
Poderes de los Registros Públicos, con la finalidad de extinguir los otorgados por el
ausente (Art. 53° del C.C.).
CESACION DE LA DECLARACION JUDICIAL DE AUSENCIA
Los efectos de declaración de ausencia cesan por:
a. Regreso del ausente.
b. Designación del apoderado con facultades suficientes, hecha por el ausente con
posterioridad a la declaración.
c. Comprobación de la muerte del ausente.
d. Declaración judicial de muerte presunta.
FIN DE LA PERSONA
MUERTE
La muerte jurídicamente es el hecho biológico por el cual dejan de funcionar las
partes vitales del organismo de la persona, el cerebro, corazón, y consecuentemente
todas las células del organismo.
El Art. 61° del C.C. se refiere a la muerte total y por lo tanto esta muerte pone fin a la
persona.
La muerte origina determinadas consecuencias jurídicas en el orden hereditario,
precisamente al concluir la titularidad del causante con su muerte, los sucesores
alcanzan la titularidad sobre el patrimonio dejado por el causante.
Los derechos personalísimos (título de abogado por ejemplo) se extinguen con la
muerte del titular, no puede ser heredados, solo son transmisibles los derechos
patrimoniales.
DECLARACION DE MUERTE PRESUNTA.
Cuando se desconoce el paradero de una persona y se presume que haya muerto,
procede que cualquier interesado o el Ministerio Público, solicite al Juez la
declaración de su muerte presunta; esta declaración tiene los mismos efectos que
una muerte natural.
RECONOCIMIENTO DE EXISTENCIA
La norma se pone en el caso de que habiéndose declarado la muerte presunta del
desaparecido, éste aparezca y los grandes problemas a dilucidarse son aquellas que
atañen a sus problemas familiares si éste hubiese sido casado y de haber contraído
nuevo matrimonio el cónyuge declarado muerto presunto y, también con relación a su
patrimonio.
Es el caso por ejemplo, que por catástrofes producidas por la naturaleza (maremotos,
tempestades), las personas son aisladas a tierras lejanas, pero después de algunos
años regresan vivos.
En este caso, el muerto presunto debe solicitar el reconocimiento de su existencia
ante la autoridad judicial, también pueden solicitar este reconocimiento cualquier
persona interesada (familiares, acreedores, Ministerio Público, etc), se tramita como
proceso no contencioso con citación de las personas que solicitaron la declaración de
muerte presunta.
Personas Jurídicas: Asociación, Fundación Comité
Comunidades campesinas y nativas: Disposiciones generales.
CUARTA SEMANA
PERSONAS JURÍDICAS
La Persona Jurídica es el sujeto de derecho constituido por uno o más individuos
jurídicamente organizados.
FERNANDEZ SESSAREGO señala que la persona jurídica surge de la necesidad del
hombre de reunirse existencialmente con otros para realizar en común ciertos valores
que no podría alcanzar de manera individual.
El Derecho atribuye carácter de sujeto no sólo al hombre considerado
individualmente, sino también a los “entes colectivos” llamados personas jurídicas en
sentido estricto; la existencia, capacidad, régimen, derechos, obligaciones y fines de
la persona jurídica, se determinan por las disposiciones del Código Civil o las leyes
respectivas (Ley de Sociedades Ley 26887).
Se acepta en términos generales la existencia de personas jurídicas de derecho
público y las de derecho privado.
Las personas jurídicas de Derecho Público realizan fines de utilidad pública, unas son
de derecho público externo, como el Estado y los organismos internacionales y otras
de derecho público interno, como los entes administrativos emanados del Estado,
Poder Judicial, Ministerio Público, Ministerio del Interior, las municipalidades etc.
Las personas jurídicas de Derecho Privado, cumplen fines de utilidad privada, tales
como las asociaciones, que son reunión de personas que generan un ente colectivo
distinto de las que lo constituyen, las fundaciones, son organizaciones no lucrativas,
instituida mediante la afectación de uno más bienes a cierto fin, por acto irrevocable
del fundador, y las sociedades que asumen diversas formas (sociedad anónima,
sociedad de responsabilidad limitada, etc).
Según nuestro Código Civil vigente, son personas de Derecho Privado: Las
Asociaciones, las Fundaciones y Comités. Las otras forman de personalidad jurídica
están previstas en otras leyes especiales.
ASOCIACION
Es una organización estable de personas naturales o jurídicas, o de ambas, para
realizar actividades en común, con un propósito no lucrativo. Pueden ser de carácter
religioso, político, científico, deportivo, artístico o de sociabilidad (Clubes Sociales).
Las asociaciones surgen de un acto jurídico y no propiamente de un contrato; a sus
integrantes se les denomina asociados o socios (Arts. 80 y 81 C.C.).
La Asociación debe contar con un patrimonio; los asociados gozan del derecho de
libre adhesión y retiro voluntario; la calidad de asociado es inherente a la persona, no
es hereditario; el asociado tiene que contribuir con una cotización, puede ser excluido
por decisión de la asamblea; las asociaciones se rigen por su Estatuto (Arts. 80 al 98
del C.C).
El Ministerio Público puede solicitar judicialmente la disolución de la asociación, cuyas
actividades o fines sean o resulten contrarios al orden público o a las buenas
costumbres (Art. 96 del C.C.).; Ej: Cuando una asociación de damas, bajo la fachada
de bien social, se dedican a la prostitución.
FUNDACION
Es una organización no lucrativa, instituida mediante la afectación de uno o más
bienes para la obtención de fines solidarios, filantrópicos, e servicio a la comunidad o
e interés social V gr. La Fundación por los Niños del Perú, La Fundación Nobel, etc.
Son organizaciones no lucrativas, instituidas mediante la afectación de uno o más
bienes para la realización de objetivos de carácter religioso, cultural, asistencial u
otros de interés social.
La Fundación es la destinación de un patrimonio para determinados fines con
prescindencia de la voluntad del fundador. Obviamente, el fin perseguido debe ser
lícito. Se constituye por escritura pública o por testamento y se inscriben en el registro
respectivo. Los beneficiados no intervienen en la administración de la fundación (Arts.
99 al 110 del C.C.).
COMITÉ
Es la organización de personas naturales o jurídicas o de ambas, dedicadas a la
recaudación pública de aportes con una finalidad altruista. Ejm: Comité de la Cruz
Roja.
Se constituyen mediante escritura pública, acta de constitución o documento privado
con legalización notarial de las firmas de sus fundadores, deben contar con un
Estatuto e inscribirse en el Registro respectivo (Art. 111 al 123).
Su estatuto ha de contener la denominación, duración y domicilio; el fin altruista
perseguido; el régimen administrativo, la constitución y funcionamiento de la
asamblea general y del consejo directivo; la designación del funcionario que ha de
tener la representación legal; y los demás pactos y condiciones que establezcan.
El Ministerio Público vigila, de oficio o a instancia de parte, que los aportes
recaudados por el Comité se conserven y se destinen a la finalidad propuesta, llegado
el caso, puede solicitar la rendición de cuentas, sin perjuicio de la acción civil o penal
a que haya lugar; también puede pedir la disolución del Comité al Juez Especializado
Civil del lugar en que aquel tenga su domicilio, cuando sus actividades resulten
contrarias al orden público o buenas costumbres.
COMUNIDADES CAMPESINAS Y NATIVAS
Son organizaciones tradicionales y estables de interés públicos, constituidas por
personas naturales cuyo fin es el aprovechamiento de su patrimonio para beneficio
general y equitativo de los comuneros, promoviendo el desarrollo integral.
Tiene existencia legal desde su inscripción. Las tierras de las comunidades son
inalienables, imprescriptibles e inembargables. La Asamblea general es el órgano
supremo de la comunidad, debe tener un padrón general y un catastro donde consten
los bienes que integran su patrimonio.
Para la existencia legal de las comunidades se requiere, además de la inscripción en
el registro respectivo, su reconocimiento oficial,. Las comunidades se inscriben en
mérito a la resolución que las reconoce oficialmente.
ASOCIACIÓN, FUNDACION Y COMITÉ NO INSCRITOS.
Nociones Generales.- El Código Civil regula la actividad de la Asociación, el Comité y
Fundación No Inscritas del Art. 124 al 133, es decir, de aquellas organizaciones de
personas que no son formalmente “personas jurídicas” no obstante actuar como tales
en la realidad social.
Por regla general, las asociaciones, fundaciones y comités, deben estar inscritas en el
Registro de Personas Jurídicas de los Registros Públicos, sin embargo, la ley regula
la existencia de las no inscritas, en virtud de su expansión como fenómeno jurídico-
social y al reconocer en ellas una actividad creadora, es decir, una participación
efectiva.
En el caso de LA ASOCIACION, dicho conjunto de personas despliegan sus
actividades contando con peculio propio y como organización de personas sujetas a
disposiciones estatutarias libremente adoptadas. Sin embargo, ya sea por ignorancia
o simplemente por no seguir trámites burocráticos aparentemente complicados y a
menudo onerosos, no cumplen con la formalidad de constituirse, solemne y
formalmente como personas jurídicas, por lo que sus conductas no estaban reguladas
por el anterior Código Civil (de 1936), no obstante realizar determinados actos
jurídicos; en cambio, el Código Civil vigente si las regula.
Las indicadas organizaciones se mantienen, por tanto, como pluralidad de personas
naturales, a las cuales el Código concede subjetividad jurídica. Este reconocimiento
normativo faculta a dicha pluralidad – sin dejar de ser tal – a celebrar determinados
actos jurídicos y a comparecer en juicio. Al no constituirse como unidad normativa de
imputación de derechos y deberes, el patrimonio de dichas organizaciones no
inscritas se mantiene como un FONDO COMUN sujeto a la disciplina normativa.
REGIMEN DE LA ASOCIACIÓN NO INSCRITA.- La Asociación no inscrita regula su
organización interna y su administración por los acuerdos de sus miembros,
aplicándose las normas de la asociación inscrita en cuanto fuese aplicable. El Código
le reconoce capacidad procesal, pudiendo comparecer en juicio representada por el
Presidente del Consejo Directivo o por quién haga sus veces (Art. 124 del C.C.).
EL FONDO COMUN.- Se denomina “Fondo Común” al conjunto de bienes constituido
por los aportes de los asociados y los bienes que adquiera la asociación no inscrita.
El fondo común está destinado a la realización de los objetivos del grupo, mientras el
objetivo subsiste no puede ser dividido, no existe el concepto de cuota y los partícipes
no tienen un derecho separado sobre el todo.
El Código Civil dispone en el Art. 125, que “mientras esté vigente la Asociación” es,
decir, mientras se mantenga como no inscrita, no se puede pedir la división y partición
de dicho fondo, ni el reembolso de las aportaciones de los asociados. Del mismo
modo, quienes hayan actuado en nombre de la asociación son solidariamente
responsables en el caso en que el fondo común no sea suficiente para afrontar las
obligaciones de la misma (Art. 126).
LA FUNDACIÓN NO INSCRITA
El Art. 127: del C.C. establece que el Consejo de Supervigilancia, el Ministerio Público
o quien tenga legitimo interés le corresponde tomar las medidas pertinentes para
lograr dicha inscripción.
El Art. 128: del C.C. se refiere a la responsabilidad de los Administradores,
señalándose solidaria con respecto a los bienes afectados a la finalidad propuesta.
El Art. 129 del C.C, señala que una fundación no inscrita en los Registros Públicos
(sin personería jurídica), puede operar con la condición de ser inscrita en los
Registros Públicos.
De no ser posible su inscripción, los bienes de la fundación no inscrita serán
afectados a otras fundaciones de fines análogos o a otra fundación, preferentemente
establecida en el mismo distrito judicial, por acuerdo de la Sala Civil de la Corte
Superior de la sede de la fundación y a solicitud del Consejo de Supervigilancia de
Fundaciones, del Ministerio Público o de quien tiene legitimo interés (Art. 129 C.C.).
COMITÉ NO INSCRITO
El Comité no inscrito se rige por los acuerdos de sus miembros, la representación
judicial recae en el Presidente del Consejo Directivo o quien haga sus veces;
asimismo, los organizadores y quienes se encargan de la gestión de los aportes, son
responsables solidaria de su conservación, de la aplicación a su finalidad y de sus
obligaciones contraídas (Art. 130 del C.C.).
DISOLUCIÓN DEL COMITÉ NO INSCRITO.
En el caso en que se haya cumplido la finalidad o que no se haya podido alcanzar, el
Ministerio Público solicita de oficio o a instancia de parte su disolución y rendición
judicial de cuentas. La conservación y destino correcto de los aportes es supervisada
por el Ministerio Público (Art. 132 del C.C.).
QUINTA SEMANA
HECHO JURÍDICO
El ser humano, a lo largo de su vida y como ser ontológicamente libre, realiza una
serie de acciones de diversa índole y, como consecuencia, dichas acciones tienen
efectos jurídicos y otras no. La respuesta que se da es que entre acción y reacción
hay un nexo causal, que es el ordenamiento jurídico. Sin dicho nexo no habría
consecuencia relevante para el ordenamiento jurídico. Autorizada doctrina italiana
afirma que “por hechos jurídicos se entienden aquellos acontecimientos o
aquellas situaciones (o estados) que produzcan una modificación de la realidad
jurídica, o sea un efecto jurídico y que por eso son jurídicamente relevantes. Los
hechos jurídicos son los antecedentes necesarios (aunque no siempre
suficientes) para que se produzca un efecto cualquiera que sea, en el mundo jurídico:
sin hechos jurídicos (relevantes), el ordenamiento jurídico permanece inerte y no
nacen efectos jurídicos” (Espinoza Espinoza, 2008, p. 27).
A decir de Miguel Reale, debemos entender, pues, que el Derecho se origina de un
hecho, ya que sin la preexistencia de un acontecimiento o evento, no existiría base
para que se establezca un vínculo con relevancia jurídica. Esto, sin embargo, no
implica la reducción del Derecho al hecho, tampoco en pensar que el hecho sea un
mero hecho vació, pues los hechos, de los cuales se origina el Derecho, son hechos
humanos o hechos naturales objetos de valoraciones humanas (Brasil y Hettwer
Massmann, 2017, p. 140).
En el mismo sentido, otra doctrina brasileña señala que el derecho se origina de
un hecho, como la paremia reza: ex facto ius oritur. El hecho es el elemento
generador de la relación jurídica incluso cuando se presente de forma tan simple que
apenas se perciba, incluso cuando ocurra dentro de un ciclo rutinario de
eventualidades cotidianas del cual todos participen sin darse cuenta. La ley
comúnmente define una posibilidad, un llegar a ser, que se transformará en derecho
subjetivo mediante la ocurrencia de un acontecimiento que convierte la potencialidad
de un interés en derecho individual (Da Silva Pereira, 2011, p. 381).
CONCEPTO DE ACTO JURIDICO
El acto jurídico es el acto humano, voluntario, lícito, con “manifestación de voluntad
destinada a crear, regular, modificar o extinguir relaciones jurídicas” (Art. 140 del
C.C).
El acto jurídico, es, pues, el hecho jurídico de carácter voluntario y lícito, cuyo efecto
es querido directamente por el agente, y en el cual existe una declaración de
voluntad. Como quiera que este acto voluntario y lícito, por lo general tienen por
objeto crear, regular, modificar o extinguir relaciones jurídicas de contenido o fin
patrimonial, muchos autores e incluso Códigos, prefieren denominarla NEGOCIO
JURIDICO en lugar de acto jurídico, como ocurre con el Código Alemán.
Como quiera que el acto jurídico es un acto humano voluntario, para su validez se
requiere de la MANIFESTACION DE VOLUNTAD, sino hay esa manifestación de
voluntad, el acto es nulo
Tradicionalmente se define el acto o negocio jurídico como una o más declaraciones
(o manifestaciones) de voluntad, orientadas a producir efectos reconocidos y
garantizados por el ordenamiento jurídico. De acuerdo con la doctrina tradicional,
Carnevali manifiesta que en cada negocio jurídico se individualizan dos voluntades: la
voluntad del acto y la voluntad de los efectos:
a) La voluntad del acto, es simplemente la conciencia y voluntad que un sujeto tiene
de hacer una determinada declaración en su pura materialidad (palabras, escritos,
gestos, etc.). La voluntad del acto no solamente es característica del acto o
negocio jurídico, sino que es común a todos los otros actos (como a las
declaraciones de ciencia, a las comunicaciones, a las oposiciones, etc.). La
voluntad del acto diferencia a todos los actos humanos voluntarios del hecho
natural y de los actos humanos involuntarios. En vez de la expresión voluntad del
acto podemos hablar de voluntad de la declaración. Si falta la voluntad de la
declaración (ejemplo, una declaración falsificada de otro), el acto jurídico es nulo.
b) La voluntad de los efectos, es la voluntad dirigida a producir efectos idóneos para
regular determinados intereses del declarante. Ejemplo: Juan otorga un
testamento, el efecto al cual está dirigida su voluntad es el de dejar la propiedad
de un inmueble a una persona, la propiedad de una nave a otra persona, una
suma de dinero a otra persona, y así vía; tal efecto se produce en cuanto es
querido por el testador. Juan acepta una letra de cambio, el efecto al cual está
dirigida su voluntad es la de asumir la obligación de pagar una suma de dinero a
un vencimiento determinado; dicho efecto se produce en cuanto es querido por el
declarante. Juan entiende adquirir un bien por compra, el efecto al cual está
dirigido su voluntad es el de obtener el derecho de propiedad sobre el bien contra
el pago de un precio; tal efecto se produce en cuanto es deseado por el
declarante.
CONCEPTO SEGÚN AUTORES.
a) Bonnecasse (Francia):Acto Jurídico es una manifestación de la
voluntad unilateral o bilateral, cuya finalidad directa es procrear,
sobre el fundamento de una regla de derecho, un estado, es decir
una situación jurídica o un efecto de derecho limitado a la formación,
modificación o decadencia de una relación jurídica.
a) Velez Sarsfield (Argentina): Los Actos jurídicos son los actos
voluntarios lícitos, que tengan por fin inmediato, para establecer
entre las personas relaciones jurídicas. Crear. Modificar, transferir,
conservar o aniquilar derechos.
c) Messineo (Italia): El Acto Jurídico es un Acto de voluntad
humana, realizado consecuentemente del cual aparecen efectos
jurídicos, porque el sujeto al realizarlo quiere establecer un resultado
y tal resultado es tomado en consideración por el derecho.
d) Vidal Ramírez, Fernando (Perú): El Acto Jurídico es un hecho
jurídico. Voluntario, lícito con declaración de voluntad y efectos
queridos que reconozcan a la intensión del sujeto en conformidad
con el Derecho Objetivo.
e) Torres Vásquez, Aníbal (Perú): Es el Acto humano, lícito, con
manifestación de voluntad destinada a crear, regular, modificar o
suprimir relaciones jurídicas.
f) Ferrero Costa, Raúl (Perú): Es un Acto Humano realizado
conscientemente y voluntariamente por un sujeto del cual nace
efectos jurídicos”.
g) Lohmann Luca de Tena (Perú): El negocio jurídico es la
declaración o declaraciones de voluntad de derecho privado que, por
sí o en unión de otros hechos, estarán orientadas a la adquisición de
un fin práctico, lícito y admitido por el ordenamiento jurídico, por el
cual reconoce a tales declaraciones como el sustento para producir
efectos prácticos queridos y regular
3
relaciones jurídicas de derecho subjetivo.
CLASIFICACION DEL ACTO JURIDICO.
a) Actos positivos y negativos.
En los primeros, el nacimiento, modificación, extinción, etc. de un
derecho, esto depende de la realización del acto.
Ejemplo: la firma de un pagaré, la entrega de una suma de
dinero, la realización de un trabajo o de una obra de
arte.
En cambio, la conducta jurídica consiste en una omisión o
abstención; en el caso de las obligaciones de no hacer.
Ejemplo: El propietario de una casa alquilada a un tercero
debe a abstenerse de perturbarlo en el goce de ella; en
este hecho negativo, en esta abstención, consiste el
cumplimiento de su obligación.
b) Actos unilaterales y bilaterales.
Los actos jurídicos son unilaterales cuando para su perfección,
requiere de la voluntad de una sola parte, que puede ser una sola
persona
Ejemplos: En el caso del testamento, o la voluntad de varias
personas pero que son una sola parte, pues su
voluntad es pronunciada con el mismo sentido.
En el caso de las comunidades que son
representadas por un administrador.
Son bilaterales cuando pretenden el consentimiento de dos o
más voluntades (consentimiento).
Ejemplo: Los contratos
Esta clasificación no debe confundirse con la de contratos que
son unilaterales y bilaterales. Los contratos son siempre actos
jurídicos bilaterales, desde que no existen sin el público de
voluntades; pero en orden a sus efectos, se llama unilaterales a
los que crean obligaciones a cargo de una sola de las partes,
tales como el depósito, la donación y bilaterales a aquellos que
las crean para ambas, como la compraventa, el contrato de
trabajo.
b) Actos formales y no formales.
Actos formales o solemnes son los que tienen cuya eficacia, esta
depende de la observancia de las formalidades ordenadas por la ley.
Ejemplo: el matrimonio civil, art.248 del CC. y siguientes, el
testamento, art. 691 y siguientes, las donaciones de
bienes muebles de valor considerable, art. 1624 del
[Link] o la donación de bienes inmuebles art. 1625,
todos son formales.
Son no formales o no solemnes aquellos cuya validez no depende
del cumplimiento de un acto alguna.
Ejemplo: los esponsales art. 239 del cc, la compra y venta que es
tradicionalmente un contrato consensual o la donación
de un bien mueble de escaso valor art.1623.
c) Actos Nominados e Innominados
La diferencia se origina según los actos reciban o no un nomen iuris,
pueden estar o no previstas en la ley y como consecuencia de esto
le sea aplicado un régimen legal determinado.
NOMEN JURIS (Primicia de la realidad): “Las cosas son lo que
son y no lo que las partes dicen ser”
Son actos nominados en el CC., el matrimonio, el testamento, la
compra venta, la donación el mutuo y en general todos los cuales la
ley le reserva un nomen iuris.
Los actos innominados, a los cuales no existe la posibilidad de dar
ejemplos, pues es obvio, dejarían de ser innominados.
d) Actos Constitutivos y declarativos
La distinción radica según los efectos del acto jurídico.
El Acto Constitutivo es el que se genera efectos jurídicos desde el
momento de su celebración y estos rigen para el futuro.
Ejemplo la adopción art.377 del CC., la compra y venta a
través del cual surgen obligaciones para ambos
art.1529 CC., o el mutuo disenso art.1313 del CC.
El acto Declarativo es el que reconoce efectos jurídicos (derechos y
deberes) ya existentes, anteriores a su celebración, por eso sus
efectos son retroactivos.
Ejemplo: el reconocimiento de un hijo extramatrimonial, el
reconocimiento de una obligación.
e) Actos Simples y Compuestos
La diferencia radica según genere una relacion jurídica, de una
misma naturaleza, o varias relaciones juridicas de distinta naturaleza.
El acto simple es la que origina una relación jurídica sin
complejidades.
Ejemplo: el contrato de compra venta genera obligaciones
entre vendedor y comprador.
El acto compuesto origina una relación jurídica
[Link]: el matrimonio, genera relaciones
entre cónyuges, que pueden ser de carácter patrimonial
(Sociedad de ganancias) y extrapatrimonial (deberes de
fidelidad y de cohabitación) y que pueden ser también
obligaciones(prestación de alimentos)
f) Actos principales y Accesorios
La distinción radica según los actos estén o no vinculados, por
una relación que genere dependencia.
Su importancia radica en la aplicación de la regla “accesorium
sequitur principale”.
ACCESORIUM SEQUITUR PRINCIPALE: Lo accesorio depende de
lo principal y sigue la suerte de éste.
El acto principal es el que existe por si mismo, pues no esta en
relación de dependencia respecto de otro.
El acto accesorio es el que para existir requiere de otro que le es
principal, con el que esta vinculado en una relación de dependencia.
g) Actos patrimoniales y extra-patrimoniales.
Los patrimoniales son los que tienen un contenido económico.
Ejemplo: los contratos, la disposición testamentaria,
constitución de una sociedad.
El extra-patrimonial, en cambio, se refieren a derechos y deberes de
familia.
Ejemplo: el matrimonio, el reconocimiento de un hijo
extramatrimonial, la adopción.
h) Actos entre vivos y por causa de muerte.
Los actos jurídicos cuya eficacia no depende de la expiración de
aquellos de cuya voluntad provienen, se llaman actos entre vivos.
Ejemplo: Los contratos.
Cuando no deben producir efectos sino después del fallecimiento de
aquellos de cuya voluntad emanan, se denominan actos de última
voluntad o mortis causa (causa de muerte).
Ejemplo: Los testamentos.
i) Actos de disposición, de obligación y administración.
Actos de disposición son actos de características distintas, el código
civil asimila los actos de gravamen, que son aquellos con los cuales
se afectan bienes en garantía real sea prendaria art.1055, anticrético
art. 1091 o hipotecario art. 1097 del cc.
Son actos de obligación aquellos por los cuales una persona que
se constituye en deudora, se obliga a una prestación, de dar de
hacer o de no hacer, a favor de otra que es constituida en acreedora.
Los actos que genera obligaciones de dar pueden tener implicancias
con los actos de disposición. Art,1132,1135 y 1136.
Los actos que generan obligaciones de hacer y de no hacer son
típicos actos de obligaciones. Art, 1148 y 1158
Son actos de administración aquellos que se encuentran al cuidado
y conservación de bienes o patrimonios en cuya ejecución
se puede llegar a actos de disposición o de obligación.
Se comprenden dentro de estos actos los que tiene por finalidad
hacer producir a los bienes o al patrimonio sus frutos (art. 890 y
891) y sus productos (art.894).
En el acto de administración sólo se transporta la adquisición, el uso.
Ejemplo: el arrendamiento (alquiler), comodato.
j) Actos gratuitos y onerosos.
Actos a título gratuito o simplemente gratuitos, es la obligación, está
a cargo de una sola de las partes y responden a un propósito de
liberalidad.
Ejemplo: Los testamentos, la donación, la renuncia sin cargo a un
derecho.
En cambio, en los actos onerosos, las obligaciones son
recíprocas; porque cada contratante las adquiere a perspectiva de
que la otra parte se obliga a su vez.
Ejemplo: así ocurre en la compraventa, la permuta, etc.
k) Actos conmutativos y Aleatorios
El Acto conmutativo es el acto oneroso en la cual las prestaciones
reciprocas tienen una relación de equivalencia
No existe incertidumbre en cuanto a las prestaciones de ambos.
Es factible desde el momento mismo de la celebración como la
compra y venta, existe una relación de equivalencia entre en bien
que se vende y el precio que se paga.
Los actos conmutativos son aquellos en los cuales los que lo
celebran saben de antemano, las cargas y ventajas que asumirá:
permuta.
El acto aleatorio es el acto oneroso que implica un riesgo que afecta
la equivalencia de las prestaciones que las partes deben cumplir, al
ser imprevisibles el beneficio o perdida que el acto puede reportar.
El caso de la venta del bien futuro artículos 1534 y 1535, y la
venta de la esperanza incierta art. 1536 del cc.
Existe también actos típicamente aleatorios como el contrato de
juego y de apuesta art.1942 del cc.
El acto aleatorio es el cual depende de un acontecimiento futuro e
incierto: matrimonio.
l) Actos de Ejecución Inmediata y de Ejecución Continuada
El acto de ejecución inmediata o instantánea es aquel que las
prestaciones deben ser cumplidas o ejecutadas en el momento
mismo de su celebración, ejecutándose plenamente. Compra y venta
al [Link] actos de acción continuada o tracto sucesivo, es
aquel en que las prestaciones deben de ser ejecutadas o cumplidas
periódicamente, luego de su celebración ejemplo: la venta a plazos,
el arrendamiento de bienes.
m) Actos Puros y Modales
Es puro el acto cuya eficacia no puede esta sometida a una
modalidad, sea esta una condición o a un plazo, ni se le puede
imponer un cargo, como ocurre con el matrimonio, el reconocimiento
de un hijo extramatrimonial, la adopción, en general los actos no
patrimoniales que deben ser puros.
Es modal el acto cuya eficacia puede someterse a una
modalidad, sea a una condición, a un plazo o imponer un cargo,
como ocurre con la compra y venta, el arrendamiento en general con
los actos patrimoniales.
n) Actos abstractos de causa y causados.
El acto abstracto no obstante de constituir una declaración de
voluntad que revela el ánimo de generar efectos jurídicos que,
interesen al agente, no lleva la causa incorporada en si.
Ejemplo: El giro de una letra que conteniendo una obligación de
pago, puede deberse a diversas causas.
El acto causado tiene origen evidente y notorio.
Ejemplo: el arrendamiento (alquiler, renta)
CARACTERES DEL ACTO JURIDICO:
El acto jurídico presenta los siguientes caracteres:
1. Es un hecho o acto humano;
2. Es un acto voluntario;
3. Es un acto lícito;
4. Tiene por fin inmediato producir efectos jurídicos.
El acto jurídico es un hecho humano por oposición a los actos naturales o externos.
Dentro de los hechos humanos, el acto jurídico es un acto voluntario.
Es un acto voluntario, por que un acto realizado sin voluntad (sin discernimiento, o sin
intención, o sin libertad) es nulo o si ha sido realizado con voluntad, pero ésta adolece
de vicios, el acto es anulable. Los actos jurídicos dependen de la voluntad del sujeto
de regular sus propios intereses, o sea de una determinación interna del querer, la
misma que no es relevante como tal, sino sólo si es manifestada.
La esencia de la manifestación de voluntad está dirigida a la autorregulación de
intereses en las relaciones privadas; autorregulación que el individuo no debe
limitarse a “querer”, sino a disponer, o sea, actuar objetivamente. Con el acto el sujeto
no viene a declarar que quiere algo, sino que expresa directamente el objeto de su
querer, y éste es una regulación vinculante de intereses en las relaciones con los
otros. “Con el negocio no se manifiesta un estado de ánimo, un modo de ser del
querer, lo que tendría una importancia puramente psicológica, sino que se señala un
criterio de conducta, se establece una relación de valor normativo”.
Es un acto lícito, por que no se concibe un acto jurídico que contravenga el
ordenamiento jurídico. La voluntad del agente debe adecuarse a las normas
imperativas, el orden público y las buenas costumbres, caso contrario el acto es nulo
por ilícito. El acto contrario al ordenamiento jurídico es un acto ilícito.
El acto jurídico tiene por fin inmediato producir consecuencias jurídicas consistentes
en crear, modificar, regular o extinguir relaciones jurídicas. Es decir, cumple una
función social o económica que es tenida presente por quien lo realiza y que es
tomada en consideración por el Derecho.
El fin inmediato de producir efectos jurídicos es una característica específica del acto
jurídico que lo diferencia de los otros actos voluntarios lícitos.
REQUISITOS PARA LA VALIDEZ DEL ACTO JURIDICO.- Son:
1. La manifestación de voluntad
2. La capacidad
3. El objeto u objetivo
4. La causa fin o finalidad
5. La forma.
De acuerdo al Art. 140º de nuestro Código Civil, los elementos o requisitos esenciales
para la validez de todo acto jurídico son:
a. Agente capaz.
b. Objeto física y jurídicamente posible.
c. Fin lícito.
d. Observancia de la forma prescrita bajo sanción de nulidad
1. LA MANIFESTACION DE VOLUNTAD:
El elemento esencial, básico, fundamental, del acto jurídico es la voluntad de
algún modo manifestada. Para que exista voluntad jurídica, se requiere que
concurran los siguientes requisitos: el discernimiento, la intención, la libertad y la
exteriorización mediante la manifestación (declaración y comportamientos).
El acto jurídico, como instrumento de la libertad humana, tiene su raíz en la
voluntad (Santo Tomás: quod radix libertatis est voluntas). La manifestación de
voluntad, o sea la exteriorización del querer interno del sujeto, es el elemento
central del acto jurídico, por medio del cual los particulares regulan sus propios
intereses.
La manifestación de voluntad con la que se perfecciona un acto jurídico tiene
sentido normativo, es decir, regula los intereses particulares con carácter
prescriptivo. Así, en una compraventa la manifestación de voluntad de las partes
es la que dispone que el vendedor debe transferir la propiedad del bien vendido y
el comprador debe pagar el precio pactado; en un testamento, es la voluntad del
testador la que establece cómo deben disponer de su patrimonio sus herederos o
legatarios.
Elementos de la manifestación de voluntad.- Para que exista voluntad jurídica, se
requiere de la concurrencia de elementos internos (discernimiento, intención y
libertad) y externos (manifestación). Con la concurrencia de los elementos
internos queda formada la voluntad real o interna o psicológica, la misma que para
producir efectos jurídicos requiere que sea manifestada.
El discernimiento “es la aptitud para percibir o distinguir las diferencias con
relación a aquello que guarda conformidad con nuestra conveniencia o sentido
moral. Es, pues, una aptitud que nos permite diferenciar lo que nos conviene de lo
que no nos conviene, de lo que nos interesa de lo que no nos interesa, de lo que
juzgados bueno de lo que juzgamos malo, y en general, de lo que nos hace actuar
con entendimiento y desarrollar nuestra inteligencia” 4.
Efectos jurídicos de la manifestación de voluntad.- La falta de manifestación de
voluntad, produce la nulidad del acto jurídico.
FORMAS DE MANIFESTACION:
a. Manifestación Expresa
b. Manifestación Tácita
a. MANIFESTACION EXPRESA
La manifestación expresa (denominada también positiva o directa o inmediata)
está orientada, de forma directa e inmediata, a hacer conocer la voluntad interna
(el designio negocial), siendo intrascendente el mecanismo o vehículo de
exteriorización: por medio de la palabra oral o escrita, o través de cualquier medio
directo, manual (signos inequívocos, gestos indicativos, lenguaje mímico),
mecánico (v. gr. usando una máquina de escribir), electrónico, informático o
telemático, como la manifestación hecha por teléfono, fax, beeper, correo
electrónico (e-mail), o mediante grabaciones en casettes, videos.
Ahora por internet se puede celebrar cualquier contrato; mediante un operador se
puede comunicar a un banco de datos (una persona mediante su computadora
accede a un banco de datos donde puede encontrar el bien o servicio que quiere
adquirir). En la contratación por internet, las distancias prácticamente
desaparecen, el consumidor está a un clic de distancia del proveedor.
Los actos jurídicos celebrados a través de la electrónica, la informática y la
telemática, determinan el nacimiento de relaciones jurídicas patrimoniales y
extrapatrimoniales, que requiere una adecuada regulación a nivel internacional,
control y previsión de sus consecuencias.
b. MANIFESTACION TACITA
La manifestación tácita o implícita (llamada también actuación de la voluntad,
comportamiento de hecho, declaración indirecta o mediata) es la que se infiere de
actos u observancia de ciertas conductas positivas (acciones) o negativas
(omisiones) del sujeto, que aunque no estén dirigidos principal y directamente a
4
hacer conocer la voluntad interna (el ánimo negocial), permiten deducir su
existencia sin que quepa lugar a dudas. A estas actitudes o comportamientos
positivos o negativos reveladores de la voluntad interna se les denomina facta
concludentia (hechos concluyentes).
Veamos algunos ejemplos: si alguien en una librería pide un libro y sin declarar
que lo compra lo subraya o hace anotaciones, o en una licorería pide una botella
de vino y sin manifestar su decisión de comprarla, la abre y prueba el vino, o
quien arrienda un bien, [Link]., por seis meses a cambio de una renta mensual y
recibe por adelantado la renta de diez meses, o presta una calidad de dinero por
un año contra el pago de un interés mensual y recibe por adelantado el interés de
dos años, o el caso del copropietario de un bien que lo vende sin el
consentimiento de los demás copropietarios quienes reciben del vendedor la parte
proporcional del precio. De estos hechos concluyentes se induce, sin lugar a
dudas, la voluntad de comprar el libro o el vino, o de prorrogar el contrato de
arrendamiento o el de mutuo, o de vender el derecho que tiene en el bien común.
Como se aprecia, la voluntad tácita se infiere de hechos concluyentes (facta
concludentia) que no admiten otra significación.
SEXTA SEMANA
FORMALIDADES Y SOLEMNIDADES.
Tanto la jurisprudencia, como el Código Civil, utilizan los términos formalidades y
solemnidades indistintamente. Sin embargo, en doctrina no existe el mismo
consenso. Hay autores que diferencian la solemnidad de la formalidad. Solemnidad
sería el género y Formalidad la especie. Para otros, formalidad y solemnidad son
términos sinónimos y consisten en las exterioridades perceptibles para los sentidos
en que se materializa o concreta y consta la voluntad.
Para efectos didácticos, me parece correcto seguir el criterio de Juan Andrés Orrego
Acuña. Por tanto, distinguiremos respecto de las formalidades y solemnidades.
DEFINICIÓN DE FORMALIDADES.
Las formalidades son los requisitos externos con que deben ejecutarse o celebrarse
algunos actos jurídicos, por disposición de la ley. Los actos a los cuales la ley no
exige ninguna formalidad, se denominan consensuales o no formales y se
perfeccionan por el mero consentimiento.
CLASIFICACIÓN DE LAS FORMALIDADES.
Distinguimos cuatro clases de formalidades, tales son:
Solemnidades propiamente tales;
Formalidades habilitantes;
Formalidades de prueba; y
Las formalidades de publicidad.
SOLEMNIDADES PROPIAMENTE TALES.
DEFINICIÓN DE SOLEMNIDADES PROPIAMENTE TALES.
Requisitos externos prescritos por la ley como indispensables para la existencia
misma o para la validez del acto jurídico, exigidos en atención a la naturaleza o
especie del acto o contrato.
CLASES DE SOLEMNIDADES PROPIAMENTE TALES.
Conforme a lo expuesto por Víctor Vial del Río, distinguimos:
Solemnidades propiamente tales requeridas para la existencia del acto
jurídico. Por ejemplo, el contrato de promesa debe constar por escrito.
Solemnidades propiamente tales requeridas para la validez del acto jurídico.
Verbigracia, la celebración del contrato de matrimonio requiere de dos
testigos.
SANCIÓN.
Siguiendo el razonamiento de Vial del Río, la sanción para la omisión de estas dos
especies de formalidad es diferente. Si se omite una solemnidad propiamente tal
exigida para la existencia del acto jurídico, la sanción será, entonces, la inexistencia
del mismo; en caso de infringirse una solemnidad propiamente tal exigida para la
validez del acto jurídico, el acto o contrato adolecerá de nulidad absoluta.
FORMALIDADES HABILITANTES.
DEFINICIÓN DE FORMALIDADES HABILITANTES.
Requisitos externos exigidos por la ley, en atención a la calidad o estado de las
personas que ejecutan o celebran el acto o contrato. Se trata de ciertas condiciones
que habilitan tanto a los incapaces, como a determinadas personas para actuar en la
vida jurídica.
CLASES DE FORMALIDADES HABILITANTES.
Las formalidades habilitantes varían según el incapaz o persona de que se trate. Sin
embargo, podemos distinguir tres clases, a saber:
AUTORIZACIÓN.
Es el permiso que confiere el representante legal de un relativamente incapaz o la
autoridad judicial para que dicho incapaz ejecute o celebre un acto jurídico. La
autorización también opera en casos en que no intervienen incapaces, por ejemplo, el
artículo 1754 del Código Civil, con respecto de la mujer casada en sociedad
conyugal.
ASISTENCIA.
Es la concurrencia del representante legal, al acto que el relativamente incapaz
celebra, colocándose jurídicamente al lado de éste. Por ejemplo, el artículo 1721 del
Código Civil, respecto a las capitulaciones matrimoniales convenidas por el menor
adulto con 16 años cumplidos.
HOMOLOGACIÓN.
Es la aprobación por la autoridad judicial de un acto ya celebrado, previo control de
su legitimidad. Sólo después de este control y la aprobación consiguiente, el acto
adquiere eficacia. Verbigracia, la aprobación por el juez de familia, en el caso de los
acuerdos que se adopten ante el mediador, conforme a lo ordenado por el artículo
111 de la Ley sobre Tribunales de Familia.
SANCIÓN.
Conforme a lo señalado por el artículo 1682, inciso primero del Código Civil, la
omisión de las formalidades habilitantes produce, por regla general, la nulidad
relativa. Excepcionalmente, la sanción podría ser otra, así por ejemplo, la
inoponibilidad, en dos de los casos previstos en el artículo 1749, referido a la
autorización que la mujer debe otorgar al marido, para ciertos actos o contratos.
FORMALIDADES DE PRUEBA.
Están constituidas por diversas formas o requisitos externos que sirven como el
principal medio de prueba del acto. Si se omiten, la ley priva al acto de determinado
medio de prueba. Por ejemplo, los artículos 1708 y 1709 del Código Civil, que
establecen en qué casos el acto jurídico debe constar por escrito, so pena de no
poder acreditarlo mediante la prueba de testigos.
La omisión de las formalidades de prueba, no acarrea la nulidad del acto jurídico, sino
que restringe la forma de probarlo.
FORMALIDADES DE PUBLICIDAD.
DEFINICIÓN DE FORMALIDADES DE PUBLICIDAD.
Son los requisitos externos exigidos por la ley, para poner en conocimiento de los
terceros el otorgamiento o celebración de un acto o contrato, y, en algunos casos,
para que el acto o contrato sea eficaz ante terceros.
CLASES DE FORMALIDADES DE PUBLICIDAD.
Formalidades de simple noticia. Tienen por objeto llevar a conocimiento de los
terceros en general, las relaciones jurídicas que puedan tener interés en
conocer. La falta de noticia tiene por sanción la responsabilidad de quien debió
cumplir la formalidad y no lo hizo; debe indemnizar a los que sufrieron un
perjuicio a causa de la infracción.
Formalidades sustanciales. Tienen por objeto no sólo divulgar los actos
jurídicos sino también precaver a los llamados terceros interesados, que son
los que están o estarán en relaciones jurídicas con las partes. La falta de
publicidad sustancial tiene como sanción la ineficacia del acto jurídico respecto
de terceros, o sea, la imposibilidad.
ACTOS SOLEMNES POR DETERMINACIÓN DE LAS PARTES.
Las formalidades o solemnidades tiene como única fuente a la ley. Las partes, sin
embargo, pueden hacer solemne un acto que por exigencia de la ley no tiene tal
naturaleza. Verbigracia, el artículo 1921 del Código Civil, respecto del arrendamiento;
y el artículo 1802, respecto de la compraventa de cosas muebles, cuando se pactan
que se harán por escrito. Por lo demás, si las partes celebran el contrato sin cumplir
con la formalidad voluntariamente acordada, se entenderá que han renunciado
tácitamente a la señalada formalidad.
LA REPRESENTACION
Art. 145.- El acto jurídico puede ser realizado mediante representante, salvo
disposición contraria de la ley.
La facultad de representación la otorga el interesado o la confiere la ley.
CONCEPTO.- Los actos jurídicos pueden ser realizados personalmente por el sujeto
titular del derecho subjetivo o por medio de otra persona que actúa en su nombre o
bajo cualquier otra forma.
Por la representación una persona (el representante) sustituye a otra (el representado
o principal o parte sustancial) en la celebración de un acto jurídico. El representante
manifiesta su voluntad por cuenta y en interés del representado. Con la
representación se amplían las posibilidades de obrar del representado, quien puede
celebrar varios actos jurídicos al mismo tiempo o sucesivamente en el mismo lugar o
en lugares diferentes.
En general, la representación es la institución jurídica por la cual el representante
realiza uno o más actos jurídicos por cuenta y en interés del representado.
Se denomina representante a quien obra por otro; representado a aquél por quien se
obra; y acto representativo, al verificado por el representante con un tercero, con
efectos directos o indirectos para el representado.
El concepto de representación que hemos dado limitando su objeto a la realización de
actos jurídicos se adecua a nuestro ordenamiento jurídico. Sin embargo, la
representación excede ampliamente el ámbito jurídico para comprender también los
denominados actos meramente lícitos (ejemplo, tomar posesión de un bien) y los
actos de Derecho Público, como exigir judicialmente el cumplimiento de una
obligación.
NATURALEZA JURÍDICA DE LA REPRESENTACIÓN.- En cuanto a la naturaleza
jurídica de la representación se discute sobre si es la voluntad del representado, o la
del representante, o la de ambos, la que interviene en la celebración del acto
representativo (realizado entre el representante y el tercero),
Nosotros, de acuerdo a la “teoría de la voluntad del representante acondicionada por
el representado”, propugnada por Hupka, podemos afirmar que la naturaleza jurídica
de la representación, es la manifestación de voluntad del representante pero
condicionada por el representado, en otras palabras, el poder otorgado por el
representado es la condición y límite de la voluntad del representante. El
representante no puede excederse de los alcances, condiciones y límites
establecidos por el representado o por la ley.
En realidad, en la celebración del acto representativo, el representante manifiesta su
propia voluntad dentro de los límites establecidos por el representado o por la ley.
Este es el criterio seguido por nuestro Código, que establece que el acto es anulable
por vicios en la voluntad del representante, pero si el contenido del acto es total o
previamente determinado por el representado, el acto es solamente anulable por
vicios en la voluntad de éste (Art. 163° el C.C).
CLASES DE REPRESENTACIÓN
1. Representación Legal
2. Representación voluntaria o convencional
3. Representación Directa
4. Representación Indirecta
Representación Legal.- En la representación legal, llamada también necesaria, el
representante es designado por la ley para que gestione los intereses de un incapaz.
El poder del representante legal se deriva de la ley. El representante legal tiene
autonomía para la gestión de los negocios del representado; su voluntad no depende
de la voluntad del representado. La representación legal es obligatoria (ejemplos: la
patria potestad, la tutela, la curatela).
Con la representación legal, generalmente, se suple la falta de capacidad de obrar de
una persona o se provee al cuidado de los bienes que están faltos de titular o cuyo
titular no está en condiciones de asumir por sí mismo su gobierno.
Representación Voluntaria.- La representación voluntaria o convencional emana de la
voluntad del representado, es quien establece a su arbitrio las bases y límites de las
facultades que confiere al representante (acto unilateral). Este actúa por decisión del
interesado y en estricta dependencia de su voluntad. La voluntad del representante
depende de la voluntad del representado.
Representación Directa (Art. 160 del C.C.).- En la representación directa o
representación propiamente dicha, el representante (o apoderado) actúa por cuenta,
en interés y en nombre del representado (o poderdante), de tal forma que los efectos
del acto realizado entre el representante y el tercero (acto representativo) entran
inmediatamente en la esfera jurídica del representado.
El representante concluye el acto o negocio jurídico con el tercero, pero permanece
ajeno a la relación, es excluido al inicio de ella. A consecuencia de la directa y
automática vinculación entre representado y tercero, ya que el representante actúa en
nombre del representado, se denomina a este fenómeno representativo como
representación directa.
En la esencia de la representación directa está el poder que nace de una relación que
sirve de causa eficiente (ley, contrato, resolución judicial, etc.). Al tercero que realiza
el acto con el representante sólo le interesa comprobar la existencia del poder, sin
importarle la validez o invalidez de la relación causal de la cual se deriva. - La
representación directa puede ser voluntaria o legal.
Representación Indirecta.- En la representación indirecta (denominada también
impropia, oculta o mediata), el representante actúa por cuenta y en interés del
representado, pero en nombre propio. Frente al tercero, el representante se presenta
como parte directamente interesada en la realización del acto jurídico, cerrándolo en
su propio nombre. Los efectos del acto que realiza con el tercero no entran
inmediatamente en la esfera jurídica del representado, sino que en ejecución del
encargo deberá transferirlos mediante otro acto jurídico, Se dan tres actos sucesivos:
a) del representado con el representante, en cuanto éste recibe el encargo de actuar
por cuenta de aquél: b) del representante con el tercero, acto al cual es ajeno el
representado; y e) del representante con el representado por el cual éste recibe de
aquél lo que adquirió por su cuenta.
Resumiendo, en la representación directa el representante actúa por cuenta, en
interés y en nombre del representado, de modo que los efectos del acto que realiza
se producen directa e inmediatamente para el representado. En cambio, en la
representación indirecta, el representante actúa por cuenta y en interés del
representado, pero en nombre propio, cerrando el negocio en su propio nombre.
La representación sin poder
Art. 161.- El acto jurídico celebrado por el representante excediendo los límites de las
facultades que se le hubiere conferido, o violándolas, es ineficaz con relación al
representado, sin perjuicio de las responsabilidades que resulten frente a éste y a
terceros.
El acto practicado por el representante excediéndose en sus facultades para las que
está autorizado, es en principio para el representado ineficaz, salvo caso de
ratificación por el representado. El representante que ha obrado sin poder o
excediéndose de sus facultades, responde frente a la otra parte, o sea en cuanto
puede quedar obligado a ejecutar la obligación o a responder por daños y perjuicios,
a elección del tercero.
Ejemplo de representación excediéndose en las facultades: Isminio Panduro
(representado) otorga su representación (poder) a favor de Daniel Tovar
(representante), para que venda el primer y segundo piso de su casa, más no los
aires, pero resulta que Tovar, excediéndose en el poder, a más de vender los dos
pisos de la casa, se compromete ante el comprador a venderle los aires dentro de
seis meses. En este caso, la venta no es nula, es válida, pero respecto al
compromiso de venderle los aires, es ineficaz (sin valor) para el representado
(Panduro). Si con esa promesa ha ocasionado daños al comprador, Tovar tendrá que
pagar por daños y perjuicios.
Ejemplo de representación sin poder: Jorge Puerta, sabedor que su amigo Juan
Arteaga tiene deseos de vender su casa, atribuyéndose su representación y sin tener
representación (poder) para ello. suscribe un contrato de promesa de venta con Pol
Sánchez. En este caso, esa promesa es ineficaz (sin valor) para el representado Juan
Arteaga.
II UNIDAD
OCTAVA SEMANA
EL PODER
El poder es una institución jurídica primordial del Derecho Civil peruano, por cuanto
su aplicación es ejercida de manera perfecta en una sociedad cada vez más
dinamizada por su crecimiento económico y con ello la constante escasez de tiempo
de las personas naturales y jurídicas. Por estas razones, se permite delegar o
apoderar diversas actividades personales, contractuales y procesales, lo cual implica
un ahorro de tiempo y dinero, generando el intercambio de relaciones civiles y
contractuales fluidas y con estricto respeto al principio de seguridad jurídica.
El Código Civil regula el poder general y especial, bajo las pautas del artículo 155, en
el que se expresa, de forma muy sencilla y concreta, el poder general, la limitación
exclusiva de cumplir con los diversos actos de administración y estableciendo que
para ejercer disposición de derechos patrimoniales, se requiere que el poder pueda
ser elevado a escritura pública, tal cual lo establece el artículo 156, el incumplimiento
de tal formalidad ad solemnitatem deviene en una causal de nulidad del acto jurídico,
a su vez permaneciendo indispensable, se cumpla con la debida diligencia de
expresar de forma contundente y desprovista de cualquier duda, sobre la
identificación y condiciones bajo las cuales, el apoderado podría disponer o gravar los
bienes del poderdante (Vidal Ramos, 2017, pp. 183-184).
El poder, según el artículo 157, prescribe una obligación personalísima o intuitu
personae la cual exige que el apoderado, debe cumplir de manera personal las
facultades y/o obligaciones precisadas en el poder, y que no se contempla posibilidad
alguna, de que un tercero pueda pretender ejercer los derechos del poderdante, salvo
que exista en el poder una cláusula de delegación de facultades y ejercicio
simultáneo con coapoderados.
El artículo 167 exige de la autorización expresa para disponer, gravar, celebrar
transacciones, convenios arbitrales o cualquiera de otros actos jurídicos donde la ley
exija autorización literal, en un supuesto de incumplimiento se mantiene vigente la
posibilidad de interponer una acción de nulidad del acto jurídico ante la falta de
apoderamiento especial.
La representación directa sin poder, es aquella donde el representante actúa sin
previa autorización por el representado o habiéndose excedido de los poderes
recibidos de este. [Reyes Samanamu, (2015) citando a Betti] señala que la
representación sin poder se produce cuando el representante no respeta los límites
de los poderes otorgados, o se encuentra en conflicto de intereses con el
representado o la actuación se dio cuando la representación había finalizado (límite
temporal), o se comporta como representante sin haber sido nunca tal.
I. La representación
García Amigo (1979) expresa que “la función económico-social” que cumple la
representación es de una importancia vital en el tráfico jurídico moderno. Y que fue
por esta misma función y por su utilidad práctica que la representación terminó por
imponerse.
1. El representado
El representado o dominus negotti fdueño del negocio) es el sujeto principal, dueño o
titular del derecho o interés que es gestionado por el representante; es la persona en
quien han de recaer, directa (si la representación es directa) o indirectamente (si la
representación es indirecta) los efectos del acto llevado a cabo por el representante.
Se le denomina “dueño del negocio o acto jurídico”. Es pues quien se beneficiaría de
las diversas actividades realizadas por el representante, el mismo que podría ser a
título gratuito u oneroso.
Cualquier persona puede ser representada por otra en la realización de sus actos
jurídicos, salvo que exista prohibición expresa, por ejemplo, el testamento no puede
ser otorgado mediante representante. Los incapaces y los ausentes solamente
pueden realizar actos jurídicos mediante sus representantes, es decir, siempre son
representados.
2. El representante
Es la persona que actúa por cuenta y en interés del representado; no ejerce un
derecho propio, sino un derecho que es del representado. El representante actúa
siempre por cuenta y en interés del representado, pero puede también actuar en
interés propio, cuando los efectos del negocio repercuten en el patrimonio del propio
representante en virtud de una relación interna entre él y él representado. Al
representante que actúa en su propio interés se le llama “procurador in rempropriam”.
3. El tercero
Es la persona con quien el representante celebra el acto jurídico que le ha
encomendado el representado.
Es necesario mencionar que se requiere el estricto ejercicio de la buena fe
contractual a fin de que el representado, el representante y el tercero, puedan
celebrar diversos actos jurídicos sujetos a derechos lícitos y desprovistos de cualquier
vicio de nulidad y la constante aplicación de la diligencia ordinaria requerida.
PLURALIDAD DE REPRESENTANTES
Es factible que una persona llamada representado pueda delegar facultades de
representación a varias personas representantes, aquí estaremos ante la figura de la
Pluralidad de representantes.
Bajo este orden de ideas, opera la regla en el sentido que los representantes
ejercerán la representación de manera separada o indistinta, buscando cada uno lo
mejor para los intereses de su representado, un salvo que por disposición de éste se
haya establecido que los representantes ejercerán la representación de manera
conjunta, donde todos ellos deberán confluir como una sola voluntad para representar
el principal.
La pluralidad de representantes puede darse a través de dos formas o clases:
a) Representantación sucesiva
Aquí el factor tiempo asume un papel preponderante, ya que existiendo varios
representantes, estos se irán turnando de manera continuada en el ejercicio de la
gestión representativa, tal como ha dispuesto el representado. Así por ejemplo, el
representado “X” puede designar a sus representantes “A”, “B” y “C”, conviniendo en
que el primero lo representará durante el mes de enero de 2015 y el último durante el
mes de Marzo del mismo año. Como se podrá apreciar, estamos frente a varios
representantes, los mismos que asumen la representación de manera sucesiva o
continuada.
b) Representación distributiva o independiente
En esta forma de representación, el representado delega o encomienda determinadas
facultades de representación a otras personas llamadas representantes, de manera
separada, donde cada uno de ellos deberá desenvolver la representación dentro de
los límites fijados por aquel. A manera de ejemplo, podríamos señalar cuando el
representado “X” designa como representantes a las personas de “A”, “B” y “C”,
otorgando al primero poder para administrar sus bienes, al segundo un poder para
disponer sus bienes y, al tercero un poder para litigar en su nombre en procesos
judiciales. Del ejemplo propuesto se denota muy claramente como la representación
es distributiva, según el criterio del representado, a otros tantos representantes.
Pues bien, la pluralidad de representantes está recogida legislativamente en el
artículo 147º del C.C. que señala textualmente: "Cuando son varios los
representantes se presume que lo son indistintamente, salvo que expresamente se
establezca que actuarán conjunta o sucesivamente o que estén específicamente
designados para practicar actos diferentes "
NOVENA SEMANA
REVOCACIÓN DEL PODER
REVOCACIÓN Y RENUNCIA DEL PODER.
La revocación del poder
El artículo 149 de nuestro Código Civil prescribe que el poder puede ser revocado en
cualquier momento. La palabra revocación viene del latín revocatio que quiere decir
nuevo llamamiento, dejar sin efecto una decisión. La revocación del apoderamiento
es un acto jurídico unilateral y recepticio. El poderdante puede retirar los poderes,
basado en la necesidad de ejercer personalmente su potestad, o por haber perdido la
confianza en el representante (Romero Montes, 2003, p. 132).
La revocación es un acto jurídico por el cual se extingue un acto unilateral mediante
la declaración de voluntad del propio autor de dicho acto. También puede haber
revocación de contratos que son actos bilaterales, por una de las partes contratantes,
en determinados supuestos comtemplados por la ley (Ibáñez, 2018, p. 37).
Por la revocación, a sola voluntad unilateral y recepticia del representando se
extingue el poder, salvo el pacto de irrevocabilidad. El representado puede revocar el
poder en cualquier momento a su arbitrio, sin necesidad de dar explicacion sobre su
decisión. La ley le confiere este derecho en resguardo de sus intereses. La
revocación puede ser hecha aun cuando la representación sea remureada. En este
caso, si el representante ya había dado comienzo a la gestión, el representando
deberá pagar los honorarios propocionalmente a los servicios prestados (Torres
Vásquez, 2001, p. 222).
La revocación es un modo de extinción de los actos jurídicos unilaterales, y en
algunos casos de contratos, en cuya virtud el autor de la declaración de la voluntad,
en los actos unilaterales, o una de las partes, en los contratos “retrae su voluntad
dejando sin efecto el cotenido del acto o la transmisión de algún derecho” (Torres
Vásquez, 2001, p. 38).
La revocación se fundamenta:
1. En que el representado es el dominus negotii (dueño del negocio); de él es el
interés en la gestión, de allí que el poder no puede ejercerse en contra de su
voluntad. Si ya no tiene interés en la realización del acto para el cual designó un
representante, pone fin a la representación revocando el poder (Torres Vásquez,
2001, pp. 356- 357).
Es por ello que la revocación, como sostiene Vidal Ramírez, es ad nutum, depende
de la simple voluntad del representado. Pero además es recepticio, por cuanto sus
efectos recaen en el representante y terceros que tengan interés en la relación
representativa (p. 236).
2. En la confianza que se encuentra en la base del poder. El representado al otorgar
el poder ha confiado en una determinada persona con base en su amistad, a su
calidad moral, profesional, etc., por lo tanto, en cualquier momento puede retirarle la
confianza revocando el poder.
3. En la relación intuito personas (personalísima) que genera el poder. La revocación
es un derecho ad nutum del representado, que puede ejercitarlo en
cualquier momento sin expresión de causa. Tiene efectos para el futuro (ex nunc),
interés en la gestión, de allí que el poder no puede ejercerse en contra de su
voluntad. Si ya no tiene interés en la realización del acto para el cual designó un
representante, pone fin a la representación revocando el poder.
Otro aspecto que podrá representar la culminación del poder, se manifiesta en la
extinción del poder por renuncia.
Al respecto, Rivas Caso (2017) establece: “en cuanto a la renuncia al poder, en el
civil law la doctrina considera a la misma como un supuesto de extinción de poder.
Esta extinción se da a través de un acto unilateral y recepticio. Todo ello se
fundamenta en que la ruptura de la relación de confianza entre representante y
representado es suficiente para que aquel pueda extinguir el poder a través de su
renuncia” (p. 222).
V. Irrevocabilidad del poder
El artículo 153 del Código Civil peruano prescribe que: “El poder es irrevocable
siempre que se estipule para un acto especial o por tiempo limitado o cuando es
otorgado en interés común del representado y del representante o de un tercero. El
plazo del poder irrevocable no puede ser mayor de un año”. La norma no registra
antecedente en el Código Civil de 1936 y se inspira en la propuesta de Carlos
Cárdenas Quirós a la Comisión Revisora.
Si el acto representativo interesa conjuntamente al representante y al representado, o
a este último y a un tercero, el representado no podrá revocar el poder a su arbitrio.
El poder irrevocable solamente podrá dejarse sin efecto por mutuo acuerdo
(consentimiento). El dominus debe abstenerse de realizar él mismo o mediante un
nuevo representante el acto para el cual otorgó poder y si lo hace será responsable
por los daños irrogados al representante o a los terceros interesados (Torres
Vásquez, 2001, p. 361).
Así pues, “(…) por ser este interés común al del representante o al de un tercero, en
cuya atención se le otorgó al representante, la revocación del poder irrevocable
somete al poderdante a la indemnización de daños y perjuicios conforme a las reglas
de la inejecución de las obligaciones (artículo 1321) (Vidal Ramírez, p. 282). De lo
antes mencionado hay algo que me parece inexplicable, al asegurar que no obstante
un poder sea irrevocable, el representado puede revocarlo en cualquier momento
(solo estará obligado a responder por los daños y perjuicios si la revocación del poder
se los infiere al representante). De esto se puede inferir que el otorgamiento del poder
irrevocable esta demás en nuestro ordenamiento jurídico, pues siempre será
revocable, puede haber algo más ilógico.
La regla es la irrevocabilidad de los contratos, por lo que el derecho de revocar es de
carácter excepcional y opera únicamente en los casos expresamente contemplados
por la ley. En los supuestos que se prevé legalmente la posibilidad de revocación del
contrato, se plantea la cuestión de la validez del pacto de irrevocabilidad que puedan
convernir las partes.
En este aspecto Gonzales Loli (2005) expresa que solamente “en el interés de
alguien distinto al representado se puede justificar la irrevocabilidad del poder, siendo
más bien que no tiene sentido lógico alguno sustentarla en la especialidad del acto o
en la temporalidad limitada de apoderamiento”.
Por su parte, el profesor Morales Hervias responde a la siguiente interrogante:
“Entonces, ¿El artículo 153 del Código Civil regula la irrevocabilidad del poder? La
respuesta es negativa. Sustancialmente, la regulación de la norma corresponde al
impedimento de ejercer el derecho de desistimiento del mandante en el marco de un
contrato de mandato con representación a fin de proteger al mandatario o a los
terceros. El contrato de mandato, que produce la relación jurídica subyacente, es el
fundamento del llamado “poder irrevocable”. El contrato de mandato confiere un
“poder” al mandante a diferencia del negocio de apoderamiento que otorga un poder
al representado de carácter totalmente revocable. Correctamente es apropiado
denominar “impedimento del ejercicio del derecho de desistimiento” en lugar de
“poder irrevocable” en el marco de un contrato de mandato con representación”.
VI. Resolución contractual sin poder
Por razones de confidencialidad, reservaremos los nombres de las partes litigantes.
Una universidad privada celebró un contrato de obra con el objeto de que el
contratista se encargue de la elaboración del expediente técnico y la construcción de
una edificación de cinco pisos del pabellón de la Facultad de Enfermería. La
universidad desembolso el 80 % de la contraprestación o pago de partidas, mientras
que el contratista efectuó un avance de la obra al 18 % de su calendario.
La universidad, con diligencia, cumplió con expresar las observaciones a los avances
de la obra y anotar el cuaderno de obra, con lo cual habría justificado las causales de
resolución de contrato por defectos, retrasos y acumulación de penalidades. El
consejo
universitario autorizó al rector a fin de que pueda emitir y formalizar la carta de
resolución de contrato a la contratista, tal como estipulara el procedimiento de
resolución de contrato establecido en el contrato de obra.
La universidad, vía conducto notarial, notificó con la carta de resolución de contrato a
la contratista, expresando como causales diversos incumplimientos y acumulación de
penalidades, esta resolución es suscrita por el asesor legal de la universidad.
La universidad interpone una demanda judicial por resolución de contrato, la que
mantiene como sustento el retraso, defectos y acumulación de penalidades, el
comitente contesta la demanda indicando la no existencia de tales incumplimientos,
sin perjuicio de no haber cumplido con el objeto del contrato, manifiesta como
defensa de forma, que la universidad no cumplió con el procedimiento de resolución
de contrato, por cuanto las facultades especiales resolutorias correspondían al rector
o salvo delegación expresa mediante poder especial y delegación del consejo
universitario, ratificando en su defensa que la resolución del contrato de obra fuera
efectuada por una persona o funcionario sin facultades resolutorias contractuales.
renunciar a un poder
El poder es un negocio jurídico por virtud del cual una persona (el poderdante)
concede a otra persona (el apoderado) la facultad de representarle en determinados
contratos y negocios jurídicos de tal manera que los efectos de dichos contratos se
produzcan el en patrimonio del poderdante como si fuera él mismo quien hubiera
estado presente.
Se dice que el poder es un instrumento de representación unilateral puesto que no
necesita ser aceptado por el apoderado, más bien, el apoderado lo ejerce y, de esta
manera, acepta tácitamente el encargo de representación. Por esta misma razón, en
principio, no parece necesario que el apoderado renuncie a un poder que no ha
aceptado expresamente: bastaría con que no lo ejerciera para manifestar que no
desea ser apoderado del poderdante.
Pero también existen supuestos en los que puede ser necesario manifestar
públicamente que no se acepta el encargo de representación o que el poder que se
ejerció por un tiempo ahora ya no se ejerce. Para tales supuestos es posible que el
apoderado realice una declaración de voluntad de signo contrario a la que realizó el
poderdante en su día y que la anule. Es decir, una declaración expresa de renuncia a
un determinado poder.
La renuncia del poder es un acto voluntario del apoderado que tiene un destinatario
principal y otros secundarios. El destinatario principal es el poderdante puesto que le
hace sabedor de que el poder que le concedió en su día no lo acepta ni lo quiere
ejercer. Los destinatarios secundarios o indirectos son todos los demás interesados
en el ejercicio de ese poder que se renuncia (terceros contratantes, clientes,
familiares, encargados de negocios, representantes de entidades de crédito, etc.)
respecto de los cuales se anula la posible apariencia de representación que otorgaba
el poder conferido.
SUSTITUCIÓN DE LA REPRESENTACIÓN.
QUÉ ES LA SUSTITUCIÓN DEL REPRESENTADO?
La representación debe ser ejercida de forma personal por el representante, debido a
que es el representando quien ha delegado facultades de representación teniendo en
consideración muchos aspectos. No obstante, puede darse que el caso que el
representado o principal decida que tales facultades puedan ser transmitidas por su
representante a un tercero, quien se convertirá en el sustituto.
En consecuencia, la sustitución será aquella figura jurídica donde el representante,
previa autorización de su representado, ceda las facultades de representación que
ostenta a otra persona, quien se convertirá en sustituto.
EFECTOS DE LA GESTIÓN REALIZADA POR EL SUSTITUTO
La norma prevé dos situaciones respecto a la gestión que pueda realizar el sustituto,
especialmente en lo que concierne a los efectos del ejercicio de la representación que
pueda realizar este último. Así tenemos:
PRIMER SUSTITUTO
El representante designa al sustituto en la persona que previamente le indicó el
representado. En el caso de que el mencionado sustituto realice una irregular o mala
gestión representativa inejecutando obligaciones propias nacidas de la
representación, los eventuales daños ocasionados al representado no serán de
responsabilidad del representante.
SEGUNDO SUSTITUTO
El representante autoriza al representado para que pueda designar a un sustituto y, a
su vez, le otorga las facultades para designar a tal sustituto en la persona que crea
conveniente. En el caso de que este último realice una gestión irregular o anómala,
los daños y perjuicios que pudiera ocasionar al representado, será de responsabilidad
tanto del representante así como del sustituto, siendo esta responsabilidad de
carácter mancomunado.
En este aspecto se debe precisar que la responsabilidad de ambos no puede ser
solidaria, por cuanto, a tenor de lo prescrito en el artículo 1183° del Código Civil, la
responsabilidad solidaria solo puede considerarse como tal en el caso de que la
norma así lo señale o el convenio de las partes así lo determinen y, si nosotros
revisamos el tenor del artículo 158° del mencionado código sustantivo, se colige que
tal responsabilidad será solidaria.
No esta demás precisar que el artículo 1183° establece textualmente: “La solidaridad
no se presume. Solo la ley o el título de la obligación la establecen en forma
expresa”.
LA GESTIÓN REPRESENTATIVA
Tal como se ha mencionado, los supuestos antes descritos, respecto a las
responsabilidades de la gestión representativa del sustituto, se encuentra regulados
en el artículo 158° del Código Civil, que a la letra señala lo siguiente:
“El representante queda exento de toda responsabilidad cuando hace la sustitución
en la persona que se le designo. Si no se señaló en el acto la persona del sustituto,
pero se concedió al representante la facultad de nombrarlo, éste es responsable
cuando incurre en culpa inexcusable en la elección. El representante responde de las
instituciones que imparte al sustituto. El representado puede accionar directamente
contra el sustituto”.
RESPONSABILIDAD ANTE TERCEROS Y EL REPRESENTADO
DECIMA SEMANA
INTERPRETACION DEL ACTO JURIDICO
INTERPRETACIÓN DEL A. J. De acuerdo a nuestra realidad jurídica, nuestro Acto
Jurídico tiene las siguientes formas de interpretación que a continuación presentamos
1. Interpretación Literal
Artículo 168.- El acto jurídico debe ser interpretado de acuerdo con lo que se hay
expresado en él y según los principios de la buena fe. Según Torres Vásquez (2016:
168-170) este artículo contiene dos reglas de interpretación de los actos jurídicos: la
interpretación literal y la interpretación de la buena fe de las partes.
[Link]ón literal
El método (o estilo hermenéutico más antiguo es el literal o gramatical o filológico,
debido a que la primera actitud del intérprete fue la de abstenerse a las palabras
orales o del texto escrito de la norma. Este fue el método propio de los glosadores a
que recurrieron a la sinonimia y a la etimología de las palabras. El acto jurídico como
norma particular que es, constituye una realidad morfológica y sintáctica que el
intérprete debe analizar desde el punto de vista gramatical o literal para captar su
significación y alcance. Si luego de ser interpretado resulta que los términos utilizados
son claros en cuanto revelan sin lugar a dudas la voluntad real del agente, se estará
en el sentido literal de las estipulaciones; las expresiones que traducen
inequívocamente la voluntad el agente no pueden ser rechazadas por el intérprete. La
averiguación del sentido literal de la declaración es el punto de partida de toda
interpretación y, en caso de que 12 la desinteligencia sobre el sentido del acto
subsista, determina el marco dentro del cual deben operar los otros criterios.
[Link]ón de buena fe
En una primera acepción, la buena fe es entendida como un principio general
informador de todo el ordenamiento jurídico. Este se edifica, se funda, sobre la base
de los principios generales del Derecho, entre ellos la buena fe. Como principio
general, la buena fe es la aplicación particular de otro principio más general “alterum
no laedere” al cual está vinculado. Los principios generales entre ellos la buena fe,
fundamentan o sustentan todo el ordenamiento jurídico. En una segunda acepción la
buena es un principio general de integración del ordenamiento jurídico. A falta de ley
o de costumbre, los vacíos (lagunas) que presenta el ordenamiento jurídico se
integran con los principios generales, entre los que figura la buena fe. En una tercera
acepción, que es la que interesa a esa investigación, la buena fe constituye una regla
de interpretación del acto jurídico. Los actos jurídicos se negocian, celebran,
interpretarse y ejecutar “según el principio de la buena fe”.
[Link]ón sistemática Artículo 169-
Las cláusulas de los actos jurídicos se interpretan las unas por medio de las otras,
atribuyéndose a las dudosas el sentido que resulte del conjunto de todas. La
interpretación sistemática (o consensual o interdependiente) parte del hecho de que
el acto jurídico es un todo integral, una unidad indivisible, hallándose sus
estipulaciones concatenadas las unas con las otras, cuya 13 significación es una, La
interpretación de una cláusula aislada, puede dar como resultado una significación
contraria a la voluntad real de las partes, lo que no sucedería si dicha cláusula es
interpretada a la luz de toda la reglamentación del acto. La norma del artículo 169
tiene su origen en la sexta regla de interpretación de Pothier que expresa: “Una
cláusula debe ser interpretada por las otras cláusulas contenidas en el acto, sea que
éstas la precedan o la sigan”… El acto jurídico no es una suma de estipulaciones o
cláusulas, estas no están yuxtapuestas sin ninguna interrelación, sino, como se
desprende del art. 169, constituyen un todo coherente y orgánico, no son
contradictorias sino interdependientes, por lo que han de interpretarse las unas por
medio de las otras, atribuyendo a cada una el sentido que resulte del conjunto. Por
eso las estipulaciones dudosas, equívocas o ambiguas se interpretan atribuyéndoles
el sentido que resulte del conjunto de todas, o lo que es lo mismo, las expresiones
dudosas se interpretan por medio de los términos claros y precisos, de tal modo que
el sentido atribuido corresponde al contexto general del acto. Si en el acto jurídico
existieran estipulaciones contradictorias, mediante la interpretación habrá que
armonizarlas, si ello no fuera posible y la cláusula contradictoria es accesoria o
separable habrá que sacrificarla para mantener la vigencia del acto jurídico (principio
de la conservación).
[Link]ón finalista Artículo 170.-
Las expresiones que tengan varios sentidos deben entenderse en el más adecuado a
la naturaleza y al objeto del acto. Este artículo 170 de nuestro Código Civil Peruano,
se inspira en la tercera regla de interpretación de Pothier que establece: “Cuando en
un contrato los términos son susceptibles de dos sentidos, se los debe entender en el
sentido que más conviene a la naturaleza del contrato”… Los sujetos realizan actos
jurídicos para que produzcan efectos y no para que no los produzcan. En otros
términos la finalidad que persiguen con la realización del acto jurídico que es la
obtención de algún resultado práctico, algún fin económico o social, el mismo que
cuando es perseguido por dos o más partes (acto jurídico bilateral o plurilateral) es
necesaria la recíproca lealtad entre ellas para alcanzarla.
FUNCION Y PRINCIPIOS DE LA INTERPRETACION
CLASES DE INTERPRETACION
Clases de interpretación del Acto jurídico
Autentica: o convencional, es la realizada por las mismas partes mediante un acto
jurídico sucesivo de fijación del significado del acto que han celebrado con
anterioridad. Los actos bilaterales y plurilaterales son interpretados auténticamente
con la manifestación de voluntad de todos los que son partes en ellos. La
interpretación autentica de los actos jurídicos unilaterales es realizada mediante la
manifestación unilateral de otorgante.
La interpretación autentica de los actos de autonomía privada es realizada mediante
oto acto de autonomía privada, por lo que el interprete puede separarse de los
criterios hermenéuticos legales, lo que no esta permitido a los magistrados y a los
terceros.
Judicial: es realizado por los magistrados y arbitro de derecho, quienes en última
instancia deben fijar el contenido, sentido y alcance del acto jurídico con estricta
sujeción a los criterios interpretativos legales, con el fin de resolver el conflicto de
intereses sometido a su decisión. La interpretación judicial es vinculatoria para las
parte y par los terceros que tengan intereses derivados del acto interpretado.
Interpretación doctrinal: es la realizada por terceros como una función de
asesoramiento. No tiene carácter vinculatorio para las partes ni para el interprete,
aunque si puede tener influencia moral sobre terceros, especialmente sobre los
magistrados.
CLASES DE INTERPRETACIÓN
La doctrina recoge que la interpretación tiene varias clases, dentro de las cuales (las
más importantes) sobre interpretación auténtica, judicial, arbitral y doctrinaria (o
doctrinal).
A) Interpretación Auténtica
Es aquella realizada por los mismos celebrantes del acto jurídico, donde, frente a la
ambigüedad o poca claridad de alguna de las partes conformantes del mismo,
procede a realizar la interpretación y, de llegar a desentrañar el verdadero sentido o
alcance, será plasmado en un documento posterior que vendrá a ser el acto
interpretativo y pasan a formar parte del acto jurídico que se está interpretando.
B) Interpretación Judicial
En este caso, cuando no hay acuerdo para que las partes realicen la interpretación, o
existiendo no se llega a ninguna solución respecto a la interpretación, es factible que
se recurra al poder judicial, pues será el órgano jurisdiccional el que interprete el acto
jurídico que resulta ser poco claro. La interpretación que se realice será plasmada en
la sentencia que dicte el respectivo juez. Estando frente a una resolución judicial, el
caso de ser firme o que constituya una cosa juzgada, será vinculante esta
determinación para los celebrantes del acto jurídico o cualquier tercero que tenga
interés respecto al mismo.
C) Interpretación Arbitral
Es aquella realizada por el árbitro, ante quien se somete el acto jurídico que resulta
ser poco claro, confuso o ambiguo para su interpretación pertinente. El documento
que contenga el acto interpretativo vendrá a ser el laudo arbitral, el que por cierto es
vinculante para los que se someten a esta clase de interpretación.
D) Interpretación Doctrinal o Doctrinaria
Aquí se recurre ante un especialista o institución versada en materia jurídica, en
especial conocedores de acto jurídico, con la finalidad de que, en base a sus
nociones pormenorizadas en estos temas, procedan a encontrar el verdadero sentido
o alcance de lo que resulta poco claro o ambiguo. Es interpretación podrá ser
ilustrativa o referencial y, de ser el caso, servirá para efectos de que en su momento
oportuno el juez o el árbitro, o las partes tengan a bien considerarlo.
MÉTODOS DE INTERPRETACIÓN
A tenor de lo prescrito en el Código Civil peruano, tenemos los siguientes métodos de
interpretación que sirven para desentrañar el verdadero sentido, alcance de algo
oscuro o ambigüedad que resulta en el acto jurídico:
A) Método Sistemático o Interdependiente
Establece que para interpretar los actos jurídicos, se debe apreciar a éstos de
manera integral, tratando de preservar su unidad como acto jurídico existente, donde
si bien es cierto pueden existir algunas partes conformantes dudosas, ambiguas o
poco claras, el intérprete deberá realizar su labor de hermenéutica mediante un juego
o método combinatorio relacionando una cláusula con otra, donde a aquellas que
resultan dudosas o confusas se les debe atribuir el significado, comprensión o sentido
que resulte de las demás cláusulas o partes integrantes.
El método señalado se encuentra regulado en el artículo 169º C.C. que a la letra
señala lo siguiente: "Las cláusulas de los actos jurídicos se interpretan las urnas por
medio de las otras, atribuyéndose a las dudosas el sentido que resulta del conjunto
de todas".
En este punto debemos precisar que un sector de la doctrina señala que existe
defecto de redacción del artículo antes citado, por cuanto consideran que al utilizar la
palabra "cláusula" se convierte en una norma de carácter restrictivo ya que en
esencia, sólo comprendería a los contratos y, no a la generalidad de actos jurídicos a
los cuales sería aplicable.
B) Método Teológico o Finalista
este método, en esencia, busca viabilizar, precisar o determinar las dudas que
pudiesen surgir de la utilización de un lenguaje impropio usado al momento de la
celebración y consumación del acto jurídico, que se preste a confusión, donde el
interpretación precisamente de encontrar el verdadero sentido o alcance. Ahora bien,
cuando el artículo 170º C.C. (que recoge el método comentado) señala que las
expresiones deben entenderse al sentido más adecuado a la "naturaleza" del acto.
Este método interpretación propenderá establecer la clase, especie o variedad de
acto jurídico que se ha celebrado, lo que un sector de la doctrina señala como
"especie negociada".
Asimismo, la doctrina recoge otro defecto de redacción en el mencionado artículo
170º C.C. cuando señala "al objeto del acto", ese nombre resulta impropio para el
contexto de la interpretación teológica o finalista ya que no se refiere al aspecto
material que se encuentra en duda, sino propiamente "a la finalidad del acto", palabra
que debió ser redactada en ese sentido, entendiéndose como tal a la finalidad
objetiva; es decir, lo que se pretendió con la celebración del acto jurídico.
CARÁCTER DE LAS NORMAS DE INTERPRETACIÓN
Consiste en determinar si las normas contenidas en el Código Sustantivo son
potestativas o imperativas, para que puedan ser asumidas o no por el intérprete al
momento de realizar la labor de hermenéutica. Al respecto, existen dos corrientes en
la doctrina:
1) Corriente Francesa
Según esta corriente doctrinaria, las normas interpretación son meras pautas,
recomendaciones, parámetros, sugerencias, donde el intérprete tiene la potestad o
libertad de acatar las uno, quedando a su criterio si las adopta para interpretar el acto
jurídico sometido a su consideración.
2) Corriente Alemana, Italiana y Española
Estas posiciones doctrinarias son firmes en cuanto sus determinación, estableciendo
que las normas de interpretación existentes en el Código Sustantivo son imperativas,
obligatorias, preceptivas y necesarias, donde el intérprete, para realizar su labor de
hermenéutica, deberá tenerlas en consideración de manera rigurosa.
Ahora bien, con relación a la posición doctrinaria que se acoge nuestra legislación
civil, debemos precisar que opta por la corriente alemana, italiana y española, por
cuanto estando al tenor de lo dispuesto en los artículos 168º, 169º y 170º del Código
Civil, dentro de su redacción y contexto se coligen que son obligatorias y, deben ser
tomadas en consideración por el intérprete al momento de desentrañar lo oscuro o
ambiguo que lleva consigo el acto jurídico.
NORMAS DE INTERPRETACIÓN CONTENIDAS EN EL CÓDIGO CIVIL
El Código Civil peruano, en su contexto legal contiene dispersas las normas de
interpretación que vienen a ser las siguientes:
· Artículo 168º C.C. (principio general de interpretación).
· Artículo 169ºC.C. (método de interpretación sistemático o interdependiente).
· Articuló 170º C.C. (método de interpretación finalista o teleológico).
· Articulo 690º C.C. (carácter personal y voluntario del acto testamentario).
· Artículo 1361º C.C. (fuerza vinculatoria del contrato)
· Artículo 1362º C.C. (buena fe y común intención de las partes en el contrato).
· Artículo 1401º C.C. (interpretación contra el estipulante).
· Artículo 1351º C.C. (normas para la calificación del contrato).
INTERPRETACIÓN, CALIFICACIÓN E INTEGRACIÓN DEL ACTO JURÍDICO
a) Interpretación
Tal como se ha señalado, es una labor de hermenéutica destinada a encontrar el
verdadero sentido hubo alcance de la manifestación de voluntad, contenida en
determinada cláusula o parte del acto jurídico, que resulta ambiguo o poco claro. Es
primordialmente una cuestión de hecho, debido a que se circunscribe al contexto en
que fue celebrado el acto jurídico y, se interpretan tomando como marco de
referencia ello.
b) Calificación
La calificación del acto jurídico tiene como finalidad determinar el nombre o
calificativo que le debe corresponder y, con ello permitir que normas jurídicas les
serán de aplicación para su regulación. Es todo un proceso el que comprende la
calificación, por cuanto una vez establecido el sentido o alcance del acto, mediante la
interpretación, se procede a fijar a este acto dentro de determinada especie
negociada (llámese por ejemplo, compra-venta, mutuo, arrendamiento, comodato,
etc.) para prevenir qué normas le serán de aplicación.
Debe tenerse presente que el acto jurídico no necesariamente corresponde al nombre
que las partes puedan otorgarle, sino será aquel que por su esencia y contenido esté
regulado con determinado nomen juris por el ordenamiento legal, donde incluso
puede constituirse en un acto innominado. Muchas veces por ignorancia o
desconocimiento, las personas le atribuyen al determinado acto un nombre; sin
embargo, de no corresponder este a su verdadera esencia, es posible enmendar el
defecto anotado mediante la calificación, otorgando la correcta especie negocial que
corresponde dicho acto.
c) Integración
Si partimos del supuesto que mediante la interpretación se encuentra el verdadero
sentido o alcance de la manifestación de voluntad que resulta ambigua o poco clara,
con la integración se llenan todos los eventuales vacíos que pudiera llevar consigo el
acto jurídico, encargándose de esta función el ordenamiento legal y, en este caso
vendrá a ser el Código Civil. Así por ejemplo, si “A” vende su casa a “B” y, en la
minuta (contrato de compraventa) omite señalar lo concerniente al saneamiento por
evicción, en este caso, vía integración, será el Código Civil el que asuma dicha
función integradora mediante el artículo 1484º y siguientes.
DECIMO PRIMERA SEMANA
MODALIDADES DEL ACTO JURIDICO
CONCEPTO DE MODALIDADES DEL ACTO JURÍDICO.- Las modalidades del acto
jurídico son ciertos elementos accidentales que modifican los efectos normales del
acto, ya tornando incierta la existencia de dichos efectos (condición), ya limitando en
el tiempo esos efectos (plazo), ya limitando la ventaja económica del beneficiario de
un acto de liberalidad (cargo).
Se les denomina accidentales porque pueden existir o no; su existencia depende de
que las partes, sin estar obligadas, los hayan añadido al acto jurídico. Se les
denomina también «autolimitaciones de la voluntad» por cuanto las partes al
adicionar estos elementos al acto que celebran, restringen los efectos que en otro
caso tendría su voluntad. También se les conoce como «elementos accesorios». La
condición y el plazo son accidentales o accesorios en cuanto son extraños a la
estructura del acto, pero una vez que las partes, en ejercicio de su autonomía
privada, lo añaden al acto que celebran, dejan de ser extraños, para devenir en
elementos que tienen una importancia análoga a la de los elementos esenciales
(requisitos de validez), puesto que de ellos se hace depender la eficacia del acto, es
decir, son requisitos de eficacia del acto. Por ejemplo, compro un automóvil usado a
condición de que supere la inspección técnica; si no supera la inspección técnica,
podré entender legítimamente que la compraventa no me vincula. No sucede lo
mismo con el modo o cargo que una vez incorporado en el acto no pierde su
naturaleza de accesorio; no es requisito de eficacia del acto.
Como se tiene dicho, las modalidades del acto jurídico son tres: Condición, Plazo y
Cargo o Modo.
LA CONDICIÓN.
DEFINICIÓN.- La condición es el evento futuro e incierto (natural o humano),
establecido arbitrariamente por la voluntad del agente, de cuya verificación se hace
depender el surgimiento (condición suspensiva) o la cesación (condición resolutoria)
de la eficacia de un acto jurídico, o de una o algunas de sus cláusulas o
estipulaciones.
Cuando el propio acto jurídico dispone que sus efectos (o alguno de ellos) se
produzcan o extingan con la verificación de un evento futuro e incierto, se dice que es
«condicional» o «bajo condición», o «condicionado», o «subordinado».
Al evento en que consiste la condición, se le llama hecho «condicionante». Puede
consistir en un suceso natural (si no hay sequía te presto mil para que coseches tu
fundo) o humano (Te arriendo mi casa por el plazo de un año, pero si antes del año
viajas a Europa me la devuelves). Que la condición es «establecida arbitrariamente
por el agente» quiere decir que el agente, en ejercicio de su autonomía privada
(libertad), sin estar obligado y sin que este evento sea necesario para que el acto
cumpla con su función económica y social, lo incluye como parte integrante del
contenido del acto. De la «verificación» («cumplimiento» o «realización») del
acontecimiento puesto como condición se hace depender la eficacia o ineficacia del
acto.
EL PLAZO
Mediante el acto jurídico se crean, modifican o extinguen relaciones jurídicas. La
relación jurídica como vínculo entre dos o más personas se encuentra sometida a la
ley del tiempo. Las relaciones jurídicas pueden hallarse dirigidas a una mayor o
menor permanencia, ser su finalidad producir cambios en una determinada situación,
como ocurre con las relaciones obligatorias, o, por el contrario, encaminarse a
asegurar vínculos dotados de estabilidad mayor o menor, como ocurre con las
relaciones de Derecho de familia o con las relaciones reales; pero, en definitiva, todas
ellas nacen y mueren en un acontecer temporal, ya que son esencialmente
fenómenos históricos.
En el acto jurídico hay que distinguir el momento de su constitución (o
perfeccionamiento, o conclusión, o formación) del momento de ejecución (o
cumplimiento o extinción) de los efectos que de él se derivan. El tiempo puede
cumplir la función de determinar la sede temporal del acto o puede desempeñar una
función de medida.
CONCEPTO.- El plazo o término, indica el momento desde el cual se inicia o finaliza
la eficacia del acto jurídico.
El plazo como modalidad es el evento futuro y cierto de cuyo acaecimiento se hace
depender el nacimiento, la exigibilidad o la finalización de los efectos del acto jurídico.
El acto jurídico a plazo es aquel en que la voluntad de las partes quiere que los
efectos no se produzcan o no sean exigibles sino desde o hasta que llegue un
acontecimiento futuro y cierto por ellas fijado.
Se denomina término a los extremos (inicial o final) del plazo. El término es el
momento (o fecha) en que comienzan o concluyen los efectos del acto. El plazo es el
lapso, y el término el momento inicial y el momento final de ese espacio de tiempo.
Sin embargo, en la doctrina predominante, las palabras plazo y término se usan como
sinónimas.
CLASES DE PLAZO:
a) Determinado cuando se conoce con certeza el momento en que acontecerá.
Puede ser, a su vez:
a.1.) Cierto: cuando se conoce la realización del hecho y el momento en que
sucederá, e
a.2.) Incierto: cuando se sabe que llegará pero no se sabe cuando.
b) Indeterminado: cuando no se conoce de antemano el momento.
c) Expreso: cuando queda establecido concretamente.
d) Tácito: cuando surge implícitamente de la naturaleza del acto.
e) Legal: cuando lo fija la ley.
f) Judicial: cuando lo establece una resolución judicial.
g) Voluntario: cuando las partes contratantes lo señalan.
COMPUTO DEL PLAZO
Días Naturales: Son los 365 días del calendario Gregoriano sin hacer distingo entre
ellos.
Días Hábiles: Son los días del Calendario Gregoriano que la ley señala que son aptos
para llevar a cabo determinados actos o para el cómputo de plazos. En la legislación
peruana los días hábiles son de Lunes a Viernes salvo los feriados declarados
legalmente.
Los plazos se computan de acuerdo al Calendario Gregoriano, conforme a las
siguientes reglas:
a) Cuando el plazo se señala por días se computa por días naturales.
b) Para que el plazo se compute por días hábiles debe ser señalado por la ley o
fijado expresamente por las partes.
c) Los plazos que se señalan en meses se cumplen en el mes de vencimiento
señalado y en el día de ese mes que se corresponda con la fecha del mes
inicial.
d) Si en el mes de vencimiento falta el día que corresponde al mes inicial, el
plazo se cumple el último día del mes de vencimiento.
e) El plazo señalado por años se rige por las mismas reglas del plazo por meses.
f) El plazo no incluye el día de su inicio pero incluye el día de su vencimiento.
g) Cuando el último día del vencimiento de un plazo se produce en día inhábil,
entonces vence el primer día hábil siguiente.
SIMULACIÓN
INTRODUCCIÓN.- La palabra simulación proviene del latín simulare, que significa
fingir, hacer aparece una cosa distinta de la realidad. El diccionario de la Lengua
Española Real Academia, define a la simulación como la “alteración aparente de la
causa, la índole o el objeto verdadero de un acto o contrato”. Agrega que simular es
representar una cosa fingiendo o imitando lo que no es.
Simular, o fingir, o aparentar importa mentir, ya porque se quiere ocultar (disimular),
en todo o en parte una verdad, ya porque se quiere hacer aparecer como verdad una
falsedad, o ya porque se desea hacer aparecer frente a terceros una verdad diversa
de la efectiva, esto es, con una verdad aparente se disimula (se esconde) otra
verdad real.
En la vida diaria, por diversas razones, el ser humano simula, miente. Simula estar
enfermo para no concurrir a una cita o para evitar un castigo; simula tener talento,
carácter, conocimientos con el fin de acceder a un puesto de trabajo; disimula
defectos, fracasos, vicios, enfermedades, etc.
En el ámbito de los actos jurídicos, la simulación es muy frecuente. Se usa para
engañar a terceros con los más diversos fines: aparentar solvencia o insolvencia
económica, defraudar a los acreedores, engañar a un pariente pedigüeño (demasiado
aficionado a pedir), eludir prohibiciones legales, protegerse contra la delincuencia,
evitar herir susceptibilidades, evitar el pago de impuestos, beneficiar a unos hijos
antes que a otros, facilitar la realización de ciertos negocios, etc.
CARACTERÍSTICAS DE LA SIMULACIÓN.- De la delimitación conceptual que hemos
señalado, podemos establecer las siguientes características:
1. Disconformidad entre la voluntad interna y la voluntad manifestada
2. Concierto entre las partes para producir el acto simulado
3. Propósito de engañar a los terceros
1.- Disconformidad entre la voluntad interna y la voluntad manifestada.- Es decir, a
sabiendas de la existencia de dos realidades diferentes, ambas conocidas: la
verdadera y la falsamente querida, una de las cuales esta ordenada a no tener
eficacia jurídicamente reconocida.
Estriba en este punto la sustantiva distinción entre error y simulación. En el
primero no hay intención alguna de engaño o de falsear el verdadero deseo por
quien declara, pues la divergencia entre lo que se quiere y lo que se expresa no
es voluntaria; antes bien, hay creencia del errante en la perfecta coincidencia. En
la simulación, por el contrario, se ofrece una disparidad consciente y voluntaria,
con intención y designio de ocultar algo engañando a terceros, de quienes se
espera que crean en el negocio aparente.
2.- Concierto entre las partes para producir el acto simulado.- . La simulación no
puede realizarse sin la previa disposición de un medio que preexista o coexista
con el negocio simulado: se trata del acuerdo simulatorio. Este acuerdo es la
inteligencia entre los participes de la simulación (a veces con el necesario
concurso de terceros) para crear la apariencia, para crear una estructura
negocial valida, pero vacía (total o parcialmente, en mas o menos de Lo
declarado) de voluntad de resultado, porque la auto reglamentación de intereses
manifestados de la figura negocial no coincide con los intereses -todos o parte
de ellos finalmente apetecidos.
3.- Propósito de engañar a los terceros.- Como la simulación se dirige a producir un
acto jurídico aparente, el propósito de engañar le es inherente aún cuando sea un
engaño no reprobado por la ley, Como los simulantes están concertados el
engaño va dirigido a los terceros.
El propósito engañoso es el designio de las partes respecto de los terceros, pues
ellas no pretenden engañarse entre sí; mientras no exista el propósito de engañar
a terceros o si este engaño no se realiza, la actuación contradictoria de los sujetos
nada simula ni disimula.
Los que realizan un acto simulado no lo hacen por simple capricho o pasatiempo,
tampoco está en su mira engañarse el uno al otro, sino que todos están de
acuerdo en provocar el engaño de terceros.
Con la declaración simulada las partes muestran a terceras personas como real u
auténtico un acto que lo quieren como una simple apariencia o como una
apariencia que oculta la verdadera naturaleza o contenido del acto que realizan.
Los extraños al acto toman como real lo aparente. Las partes simulantes conocen
perfectamente la realidad y la apariencia. En el ordenamiento interno se atienen a
la realidad y en el externo, a la apariencia.
CLASES DE SIMULACIÓN
1. SIMULACIÓN ABSOLUTA
2. SIMULACIÓN RELATIVA
3. SIMULACIÓN TOTAL Y PARCIAL
4.- SIMULACIÓN LÍCITA E ILÍCITA
1.- SIMULACIÓN ABSOLUTA.- Un acto jurídico es absolutamente simulado si,
existiendo solo en apariencia, carece de un contenido serio y real. Las partes no
quieren el acto, sino tan solo la ilusión exterior que él mismo produce. Ejemplo:
Pedro simula vender su casa a Juan para evitar un embargo; aquí las partes no
quieren realizar la venta, solo simular para hacer creer que el hecho fue
verdadero.
2.- SIMULACIÓN RELATIVA.- Se presenta ésta cuando las partes efectivamente
concuerdan en un determinado efecto jurídico a producirse, que sin embargo no
aparece, sino que está oculto detrás del aparentemente expresado.
Por la simulación relativa exteriormente se declara celebrar un
determinado acto que no es mas que una apariencia con la cual se oculta
su verdadero carácter, ejemplo, se declara celebrar un contrato de
compraventa, cuando en realidad es una donación.
La simulación relativa puede ser simulación de negocio (simulación relativa
objetiva), cuando está referido a la naturaleza del acto, al objeto, o a la causa fin,
o simulación de persona (simulación relativa subjetiva), llamada también de
interposición de persona, cuando la declaración se hace con un determinado
sujeto, mientras que en la realidad está destinada a otro: ejemplo, A finge realizar
un negocio con B, pero en realidad quiere concluirlo y lo concluye con C
que no aparece. Al sujeto con el cual se realiza en apariencia el acto (B)
se le denomina interpuesto, prestanombre, hombre de paja. testaferro,
cabeza de turco. Este sujeto que aparece en la declaración es el sujeto
simulado o aparente (B) y e l otro que no figura es el sujeto real o
disimulado o interponente (C).
3.- SIMULACIÓN TOTAL Y PARCIAL.- La simulación puede ser total o parcial, según
que la apariencia se refiera a todo el acto o solo a una parte de él.
La simulación absoluta es siempre total, por cuanto afecta al acto en su
integridad. No produce ningún efecto entre las partes.
La simulación relativa puede ser total o parcial. La simulación relativa total afecta
a la integridad del acto, por ejemplo, un anticipo de herencia es ocultado con una
compra venta.
La simulación relativa parcial recae solamente sobre algunas estipulaciones del
acto. Esto sucede cuando el acto contiene unas estipulaciones que son
verdaderas y otras que son falsas, [Link]., cuando se simula fecha (antedatando o
postrando el acto), precios (consignándose uno más bajo o más alto del realmente
pactado), condiciones, plazos, cargos. Las estipulaciones simuladas son inválidas,
pero el acto jurídico es válido y eficaz conforme a la voluntada real de las partes.
Por ejemplo, en una compra venta en la que se ha simulado un precio menor con
el fin de evadir el pago de impuestos, descubierta la verdad, la compraventa es
válida, pero las partes tendrán que ajustarse al precio real, pagando el impuesto
correspondiente.
4.- SIMULACIÓN LICITA E ILICITA.- La simulación puede ser utilizada por las partes
con fines lícitos o ilícitos. Las personas tienen derecho de celebrar sus actos
jurídicos en la forma que mejor les parezca, si desean pueden ocultar bajo una
apariencia, la verdadera naturaleza del acto que realizan, pero este derecho solo
pueden serles reconocido a condición de que el acto no encierre el propósito de
causar daños a terceros o la violación de normas imperativas, el orden público o
las buenas costumbres.
La simulación es lícita, cuando no tiene por fin perjudicar a terceros o transgredir
normas imperativas, el orden público o las buenas costumbres. Se funda en
razones honestas. Ej. La venta simulada del patrimonio, para evitar ser víctima de
la delincuencia o simplemente para aparentar una condición económica modesta
para evitar el acoso o la malsana curiosidad ajena o en su caso la adquisición
simulada de bienes, para aparentar una gran capacidad adquisitiva a fin de ser
admirado o poder acceder a un empleo.
ACTO SIMULADO.- En principio son simulables la mayoría de actos jurídicos sobre
derechos patrimoniales disponibles. En general todo contrato es simulable cuando
está en juego solamente los intereses de los contratantes. No son simulables los
actos sobre derechos indisponibles como los derechos de familia, en los que no sólo
están en juego los intereses de los declarantes, sino, además, intereses sociales de
protección del bien común.
La razón por la que la simulación opera con naturalidad en el campo de los actos
patrimoniales, radica en el hecho de que en estos actos, la autonomía de los
particulares goza de la mayor amplitud de poder; lo que no sucede, en cambio, en
actos jurídicos como los de Derecho de Familia, para los cuales, el ordenamiento
jurídico por razones superiores de interés social, orden público o moral, pone límites
muy precisos a la libertad de los particulares. No son simulables el matrimonio, el
reconocimiento de hijo, la adopción, el divorcio, la separación de cuerpos, etc.
El acto jurídico es simulado cuando las partes, con el fin de engañar a terceros, se
han puesto de acuerdo (acuerdo simulatorio) para crearlo (o modificarlo o extinguirlo)
con un valor exterior aparente, destinado a no producir efectos entre ellas, ya porque
no quieren realizar acto jurídico real alguno, ya porque con la apariencia quieren
ocultar la verdadera naturaleza o contenido del acto que celebran. Por ejemplo, se
simula realizar una compra-venta, pero en realidad es una donación; se simula donar
a Pedro cuando en realidad el donatario es Juan; se simula vender por 100 cuando el
precio efectivo es de 150.
III UNIDAD
DECIMO TERCERA SEMAMA
Acto simulado. Acto Fraudulento.
ACTO FRAUDULENTO.- La palabra fraude no tiene un significado inequívoco. Unas
veces indica astucia y artificio, otras engaño, y en una acepción más amplia una
conducta desleal; en fin, toda acción contraria a la verdad y a la rectitud, que
perjudica a la persona contra quién se comete. Un acto fraudulento persigue frustrar
los fines de la ley o perjudicar los derechos de un tercero, especialmente, de un
acreedor a quién se le deja sin medio de cobrar lo que se debe.
El acto fraudulento supone la realización de actos reales, serios, no
aparentes; las partes desean la realización del acto de disposición y la
producción de sus efectos; con el objeto de perjudicar a un tercero, ya sea
evadiendo astutamente la aplicación de la ley o enajenando los bienes para
burlar las expectativas de los acreedores, se diferencia de la simulación, por
cuanto el acto simulado es aparente y no real, generalmente mediante un
testaferro. Ejm: Juan simula vender su casa a Pedro (testaferro) para evitar
que le embarguen, aquí la venta es aparente, porque Juan no recibe centavo
alguno por la venta; en cambio en el acto fraudulento, la venta es real, Ejm:
Juan para burlar la deuda que tiene a Jorge y evitar el embargo, vende su
casa a Pedro, aquí la venta es real, ya que Pedro le paga a Juan el valor de
la venta.
MEDIDAS DE TUTELA DE LOS ACREEDORES.
VICIOS DE LA VOLUNTAD
Los vicios de la voluntad son situaciones que inducen al sujeto a declarar una
voluntad que no corresponde a sus verdaderas intenciones. Lo ideal es que en la
celebración de un acto jurídico exista correspondencia entre lo deseado y lo
expresado, entre la voluntad y lo manifestado.
La voluntad o el consentimiento pueden ser viciados por error solo o violencia.
a. EL ERROR
Constituye un desencuentro entre lo que es el objeto materia de conocimiento
y de juicio, y el conocimiento que se adquiere de él. Todo error constituye una
negación de lo que es, o afirmación de lo que no es.
b. EL DOLO
Es el vicio de la voluntad mediante el cual se provoca deliberadamente el
error.
c. LA VIOLENCIA E INTIMIDACION
La violencia es la coacción ejercida sobre una persona para obligarla a
realizar un acto que no quiere. Se trata de una fuerza física o moral que
infunda temor y que obligue a la realización del acto jurídico.
Dolo. Concepto. Clases.
CONCEPTO: El Dolo es la intencionalidad de engaño en la realización del acto
jurídico y debe ser de tal magnitud que haya tenido como resultado que la otra parte
celebre el acto.
Tiene connotaciones propias en el Derecho Civil. Así podemos señalar que para el
Derecho Civil hay algunas clasificaciones del Dolo que se deben considerar para su
interpretación:
1.- Dolo principal e incidental: El dolo principal es el engaño o astucia que determina
la voluntad del sujeto al que va dirigido; en cambio el incidental, no logra determinar
la voluntad de la víctima, que igual hubiera celebrado el acto jurídico, pero lo hace en
condiciones más perjudiciales.
2. Dolo directo e indirecto: Es directo cuando el engaño proviene de alguna de las
partes que intervienen en el acto jurídico; y, es indirecto si la astucia maliciosa
proviene de un tercero que no es parte en el acto.
3. Dolo positivo y negativo: El dolo positivo lo constituyen las conductas efectivas del
autor del engaño tendientes a torcer o forzar la voluntad de la víctima; en cambio el
dolo negativo está constituido por las omisiones dolosas con ocultamientos
voluntarios o conscientes que determinen la voluntad de la otra parte.
Diferencias entre Simulación y Fraude.
DIFERENCIAS ENTRE SIMULACION Y FRAUDE
1. El fraude supone realización de actos reales, serios, no aparentes; las
partes desean la realización del acto de disposición y la producción de sus
efectos. La acción de simulación presupone un acto aparente que las
partes no quieren que produzca efectos entre ellos.
2. En el fraude no interviene testaferro. En la simulación por lo general se
simula el acto mediante un tercero.
3. En el fraude, el objetivo es perjudicar a un tercero, ya sea evadiendo
astutamente la aplicación de la ley o enajenando los bienes para burlar las
expectativas de los acreedores, en cambio, en la simulación el objetivo no
siempre es causar perjuicio a terceros, menos burlar los efectos de una
ley, haciendo uso de otra.
Diferencias entre Error y Dolo
La doctrina es unánime en conceptuar el dolo como toda maniobra encaminada a
provocar un engañó e inducir a error.
El dolo, al igual que el error, es un vicio de la voluntad que en determinadas
circunstancias puede ser causa de anulación del acto jurídico.
1. El dolo se diferencia del error en que en este último el vicio nace del propio
declarante equivocado sin participación de ningún otro sujeto; en tanto que el
dolo, el vicio es causado por otro sujeto del acto mediante una acción o una
omisión pendiente a inducir al primeros que cometa el error, por eso se dice
que el dolo es un error provocado por uno de los celebrantes o un tercero,
contra el declarante se trata pues de un engaño contra el que manifiesta su
voluntad.
2. Al ser intencional el dolo obliga a indemnizar a la parte engañada, mientras
que el error al ser involuntario puede determinar resarcimiento de daños
materiales pero un ningún caso indemnización.
VIOLENCIA
CONCEPTO: Para JOSÉ LEÓN BARANDIARAN, la violencia física representa la
fuerza apabullante utilizada contra el que hace la declaración, de tal suerte que no
hay voluntad alguna de su parte, en vista que no existe el consentimiento
espontáneamente prestado. Se trata en si de un acto físico en virtud del cual se
obliga a una persona hacer lo que no quiero o se impide hacer lo que quiere.
INTIMIDACION
CONCEPTO: La intimidación consiste en infundir un temor en el sujeto para por ese
medio obtener una manifestación de voluntad forzada, en cuanto es consecuencia de
haber cedido ante la amenaza que le infunde en temor, por eso, constituye un
genuino vicio de la voluntad.
La intimidación para configurarse requiere de los siguientes elementos, a) amenaza;
b) el mal; y, c) el temor. Estos elementos deben conjugarse con las pautas
establecidas para que le juez califique la intimidación, como la edad, el sexo, la
condición de la persona y otras circunstancias atendible señaladas en el propio C.C.
DIFERENCIAS ENTRE VIOLENCIA E INTIMIDACION
1. La Violencia es un acto físico sobre el agente mientras que la intimidación es
un acto psicológico sobre el mismo.
2. La violencia es una fuerza irresistible contra la que el agente no puede actuar
mientras que la intimidación puede ser resistida o en algún momento atenuada
por el agente.
DECIMO CUARTA SEMANA
INVALIDEZ E INEFICACIA DE LOS NEGOCIOS JURÍDICOS.
EFICACIA E INEFICACIA;
Habiendo transitado el primer escalón y corroborado que el negocio jurídico existe -en
cuanto presenta todos los elementos configuradores-, y luego de haber ascendido al
segundo escalón y haber comprobado que es válido –ya que cumple con los
requisitos de validez del ordenamiento-, lo último a verificar es si ese negocio jurídico
es también eficaz, ósea, susceptible de surtir efectos jurídicos. La eficacia es el tercer
y último escalón que deben alcanzar los negocios jurídicos para que puedan cumplir
las finalidades prácticas por las cuales han sido concebidos.
Así pues, como regla general un negocio jurídico que presenta todos los elementos
que lo configuran como tal y que cumpla además con todos los requisitos de validez
establecidos por el ordenamiento, debería surtir efectos automáticamente. A saber,
debería ser eficaz, ser apto de cumplir su finalidad. Si se escala satisfactoriamente
por el primer y segundo escalón, se debería entonces alcanzar automáticamente el
tercer escalón: la eficacia. Por ejemplo, un contrato de compraventa que está
conformado por todos sus elementos y que no ha incurrido en causales nulidad o
anulabilidad, debería estar en aptitud de generar ya las obligaciones de transferencia
de la propiedad y del pago del precio entre las partes e incluso incentivar su
cumplimiento, modificando así las situaciones jurídicas de las partes y satisfaciendo
los intereses prácticos que los llevaron a celebrar ese contrato.
No obstante, ello no siempre es así. Hay determinados supuestos en que si bien se
tiene un acto de autonomía privada perfectamente conformado, tanto a nivel de
existencia como de validez, este aun no cuenta con la aptitud de producir efectos, de
poder modificar esferas jurídicas, de poder cumplir su finalidad. Cuando ello sucede
nos encontramos frente a un negocio jurídico que si bien es existente y válido, no es
eficaz. Cuando esta situación se presenta es que estamos frente a la tercera
patología del negocio jurídico, a la cual se le denomina ineficacia en sentido estricto.
La ineficacia en sentido estricto es la patología que se presenta por causales distintas
a las de la inexistencia e invalidez, toda vez que estas patologías se ubican en
diferentes escalones. “Un acto de autonomía privada válido es ineficaz cuando no
produce sus efectos por factores extrínsecos o por el incumplimiento de un requisito
legal”. (17) La ineficacia solo puede determinarse una vez que se ha corroborado que
el negocio jurídico no está inmerso en supuestos de inexistencia o en causales de
invalidez. La ineficacia en sentido estricto se reputa de negocios existentes y válidos,
se analiza necesariamente en el tercer y último escalón en el camino de los negocios
jurídicos.
Son ejemplos de causales de ineficacia en sentido estricto: “la ausencia de
legitimidad de contratar, la falta de realización de la condición o la ausencia de
inscripción», (18) la resolución, entre otros. Como se puede notar, estos son casos en
los cuales un negocio no surte o deja de surtir efectos por causales distintas a las de
inexistencia o de invalidez.
La ineficacia en sentido estricto puede ser a su vez provisional o definitiva. Es
definitiva cuando el negocio ya no surtirá en adelante efectos jurídicos, ejemplos de
ello son la resolución del contrato, la no realización definitiva de una condición
suspensiva, el cumplimiento de una condición resolutoria o de un plazo de vigencia.
Es provisional cuando el negocio si bien en un momento no surte efectos, es posible
que posteriormente cobre eficacia, como por ejemplo, en el caso de un contrato
sometido a un determinado plazo de inicio de vigencia, un negocio que falta ser
inscrito, (19) un contrato celebrado por alguien que carece de legitimidad para
contratar. En todos los casos de ineficacia provisional, el negocio jurídico podría
cobrar eficacia y modificar situaciones jurídicas.
Determinados supuestos de negocios jurídicos inmersos de manera provisional en
causales de ineficacia, pueden ser subsanados mediante la ratificación, como por
ejemplo los contratos celebrados por personas que carecen de legitimidad. (20)
Muestra de ello es el contrato celebrado por el falsus procurator. En este supuesto se
estipula que aquel negocio realizado por un falso representante o por un
representante que excede sus poderes de representación es ineficaz (en sentido
estricto) o inoponible respecto al representado lo cual significa que ese negocio a
pesar de existir y ser válido no surte efectos respecto al titular de las situaciones
jurídicas inmersas en el contrato, salvo que opte por ratificarlo. La figura que aquí
subyace es la falta de legitimidad del falsus procurator para disponer por medio del
contrato de situaciones jurídicas ajenas.
Otro ejemplo es el contrato de arrendamiento realizado por un copropietario sin la
participación de los otros copropietarios, donde el contrato es válido para las partes
que celebraron el contrato pero ineficaz para la copropiedad, toda vez que el
copropietario que arrendó unilateralmente carece de legitimidad para contratar. El
negocio celebrado se convertirá en eficaz totalmente cuando los otros copropietarios
lo ratifiquen. (21)
El negocio jurídico realizado por uno sólo de los cónyuges sería pues también un
caso en el cual el cónyuge que dispone unilateralmente carece de legitimidad para
contratar. (22)
La ausencia de legitimidad no es pues causal de inexistencia o de invalidez del
negocio jurídico, sino causal de ineficacia en sentido estricto.
Como se ve, una de las peculiaridades de la ausencia de legitimidad para contratar
como supuesto de ineficacia en sentido estricto es que puede ser susceptible de
subsanación, esto es, el negocio jurídico carente de efectos respecto al verdadero
titular de las situaciones jurídicas comprometidas puede llegar a surtir efectos de
manera definitiva en caso opere la ratificación del negocio por su parte. Se entiende
por ratificación al negocio jurídico unilateral por el cual se atribuye eficacia al contrato
(de por sí ineficaz) celebrado por el sujeto carente de legitimidad. (23)
Otra particularidad de la ineficacia en sentido estricto por ausencia de legitimidad es
que el afectado por esta patología puede pedir la declaración de ineficacia del
negocio jurídico en cualquier momento, en cuanto no se ha establecido expresamente
un plazo de prescripción. (24)
validez e invalidez
la validez. Los contratos, en cuanto actos de autonomía privada que apuntan a
cumplir determinadas finalidades prácticas, esto es, que buscan satisfacer
necesidades cotidianas mediante la reglamentación y programación de los intereses
de las partes que lo celebran, deben ser acordes con los valores que propugna el
ordenamiento jurídico. Así, los negocios jurídicos deben ser compatibles con el
sistema jurídico.
En tal sentido, no es suficiente que concurran todos estos elementos, es decir, que
exista un acuerdo, partes, un objeto, una causa y una formalidad para afirmar que
estamos ante un contrato digno de protección que pueda surtir efectos. Será
necesario que ese acuerdo haya sido libre y sin vicios, que las partes sean sujetos
capaces, que el objeto sea física y jurídicamente posible, que la causa sea lícita, y
que la formalidad sea la requerida por la norma. Si todo eso se cumple podemos
decir que estamos frente a un contrato que existe y que es válido, pues además de
presentar los elementos configuradores de un negocio jurídico, cumple con los
requisitos de validez que postula el ordenamiento jurídico.
Contrariamente, cuando los elementos que pretenden configurar un contrato
incumplen los requisitos de validez, se presenta la segunda patología del negocio
jurídico. Esta patología es conocida como invalidez. Se puede llegar a la invalidez por
dos caminos: la nulidad y la anulabilidad. Un contrato puede ser nulo o anulable por
estar inmerso en las causales de nulidad o de anulabilidad, respectivamente.
Así, en el Código Civil (10) se regulan las causales que generan estas dos formas de
invalidez. Siendo un negocio jurídico sancionado con nulidad cuando:
1. Falta la declaración de voluntad de las partes;
2. Haya sido realizado por persona absolutamente incapaz;
3. Su objeto sea física o jurídicamente imposible o indeterminable;
4. La causa o finalidad sea ilícita;
5. Cuando no revista la forma prescrita bajo sanción de nulidad;
6. Adolezca de simulación absoluta;
7. La ley lo declare expresamente.
Si un contrato incurre en alguna de estas causales, ello determinará su no producción
absoluta de efectos jurídicos.(11) El negocio jurídico nulo no podrá cumplir ninguna
finalidad en tanto la reglamentación en él contenida no es idónea para satisfacer
necesidades prácticas dado que atenta contra el ordenamiento jurídico, por lo tanto
no es digno de protección estatal. “La nulidad implica la improductividad automática y
general de los efectos”. (12)
La sentencia de nulidad por la cual se establece la invalidez de un negocio jurídico es
declarativa, lo cual significa que se limita a reconocer una situación existente e
insubsanable. En el Código Civil se establece un plazo de prescripción de 10 años
para pedir la nulidad de un negocio jurídico, pudiendo solicitarla cualquier persona
con interés. Incluso la nulidad puede ser observada de oficio por el juez. La nulidad
es la forma más grave de la patología denominada invalidez, en la cual se protegen
intereses y valores generales de la sociedad.
Por otro lado, tenemos a la anulabilidad. En la anulabilidad, a diferencia de la nulidad,
su protección está circunscrita a las partes del negocio jurídico, toda vez que la
afectación de los vicios que la generan recae y aquejan tan solo a ellos mismos. Por
lo cual únicamente la parte legitimada para solicitar judicialmente la invalidez por
anulabilidad de un acto de autonomía privada, es aquella que ha sido afectada por el
vicio, teniendo para ello un plazo de 2 años y siendo la sentencia que emita el juez
constitutiva, (13) esto es, la invalidez se constituirá a partir de ese momento
extendiéndose retroactivamente hasta el momento de la celebración del negocio.
(14)
Una particularidad adicional de un contrato que incurre en anulabilidad es que, a
diferencia de un contrato nulo que no genera en ningún momento efectos, éste sí
llega a surtir efectos provisionalmente, pudiendo estos efectos mantenerse y
continuar en el tiempo en caso el acto se convalide o confirme. Un acto se convalida
cuando transcurre el plazo de 2 años para alegar la anulabilidad; y se confirma
cuando la parte que ha sido afectada por la causal de anulabilidad reafirma la validez
del contrato celebrado e informa que desea sus efectos (confirmación expresa) o
simplemente ejecuta el contrato a pesar de tener conocimiento del vicio sufrido
(confirmación tácita), superándose así la afectación inicial causada.
Un contrato incurre en causales de anulación en los siguientes casos:
1. cuando una de las partes está inmersa en incapacidad relativa (natural y de
obrar),
2. por estar viciado por error, dolo y violencia o intimidación moral,
3. cuando así lo declare la ley expresamente
Es importante mencionar que las causales de invalidez, ya sea de nulidad o de
anulabilidad, se presentan en el momento de la formación del negocio jurídico. Es
decir, en el momento en que deben concurrir todos los elementos configuradores del
contrato y cumplir con los requisitos de validez estipulados en el ordenamiento. Estas
causales se determinan en un momento específico en el tiempo y espacio: cuando el
contrato se forma. (15)
CONFIRMACION DEL NEGOCIO JURIDICO
OBLIGACIONES
ELEMENTOS ESENCIALES
Sujetos.
Sujeto activo: Es el acreedor, es decir el que tiene la facultad de exigir el
cumplimiento. El acreedor tiene un derecho personal que se encuentra en el activo de
su patrimonio.
Sujeto pasivo: Es el deudor, o sea aquella persona que tiene la carga de
cumplir la prestación convenida. Para el deudor existe un deber jurídico (deuda) que
se encuentra en el pasivo de su patrimonio.
La relación jurídica.
Es el vinculo que se establece entre los sujetos que intervienen en la obligación, es
decir, el acreedor está facultado para acudir al juez con el objeto de hacer cumplir por
parte del deudor la prestación. La relación jurídica se reduce a la facultad que tiene el
acreedor de poder exigir al deudor que cumpla, y la situación del deudor de debe
cumplir con la prestación de su acreedor.
La prestación debida o deuda.
El objeto es lo que se debe. Responde a la pregunta ¿qué se debe?. Este debe
ser jurídicamente posible, por ejemplo el pago de una suma de dinero
CLASIFICACION OBLIGACIONES
*
SOBRE LAS OBLIGACIONES Y SU CLASIFICACIÓN
III. CLASIFICACIÓN DE LAS OBLIGACIONES
La clasificación de las obligaciones es un ejercicio delicado, porque tiende a
expresar, en pocas palabras y figuras, los tipos generales dentro de los cuales se
organizan, o con los cuales se enlazan, a pesar de su extrema diversidad, las
obligaciones. A continuación, el análisis de las más importantes.
A. Por su fuente
Esta, en su sentido de causa eficiente, constituye la fuente de las obligaciones.
Aquí el Código Civil peruano de 1984 a diferencia del Código francés, y
siguiendo la técnica del Código Civil alemán y del propio Código Civil peruano del
año 1936 no menciona cuáles son las fuentes de las obligaciones. Este es un tema
que se deja librado a la doctrina y a los intérpretes.
Consideramos que este criterio es acertado porque la obligación sólo puede
emanar de la voluntad o de la ley. Nos parece artificial, y sin verdadero sustento
jurídico, continuar haciendo referencia, por ejemplo, a los cuasicontratos o
cuasidelitos.
La voluntad es fuente de la obligación cuando ella así se manifiesta. Por ejemplo,
en un contrato de compraventa, la obligación del vendedor de transferir el bien
emana de una manifestación de su voluntad y, a su turno, la obligación del
comprador de pagar un precio también emana de esa manifestación.
La otra fuente es la ley:
(i) Cuando una persona causa un daño a otra, por dolo o por culpa; o,
(ii) mediante la utilización de un bien riesgoso o peligroso; o,
(iii) por el ejercicio de una actividad riesgosa o peligrosa, y queda obligada a
indemnizar; lo está porque así lo ordena la ley. Es al tiempo en que se origina el
daño que el victimario queda obligado a resarcir a la víctima. Pero esta obligación
no nace de la voluntad. Obedece a un mandato legal9.
B. Por la naturaleza de la prestación
Aquí ingresamos a una clasificación tradicional. Las obligaciones pueden ser:
(i) De dar;
(ii) de hacer; o,
(iii) de no hacer.
Las obligaciones de dar consisten en la entrega de un bien; las de hacer; en la
ejecución de un hecho; y las de no hacer, en una abstención.
En cuanto a las obligaciones de dar, las mismas involucran, en determinados
casos, obligaciones conexas. Así, por ejemplo, el artículo 1134 del Código Civil
señala que la obligación de dar contiene también una obligación de cuida- do del
bien hasta el momento de su entrega.
Por otra parte, en lo referido a las obligaciones de hacer y no hacer, un aspecto a
tener en cuenta está en la fungibilidad o infungibilidad de la obligación.
Así, las obligaciones de hacer pueden con- templar que el sujeto encargado de
cumplir la prestación sea uno, y que no pueda ser sus- tituido por otro. En este
caso, la obligación de hacer será intuitu personæ. Por ejemplo, un acreedor
puede encargar a un reconocido escritor la redacción de sus memorias, seña-
lando que él será el único y exclusivo autor de dicho texto.
La obligación de hacer también puede ser fun- gible. En este caso, no resulta
relevante quién ejecute la prestación, por cuanto el interés del acreedor es que se
cumpla la misma. Ello, sin perjuicio de la eventual responsabilidad del deudor por el
incumplimiento de su obligación.
La obligación de no hacer, por otro lado, es generalmente intuitu personæ. Ello se
debe a que la estructura de dicha obligación consiste, precisamente, en la no
actuación de un sujeto determinado, alcanzando dicha obligación exclusivamente a
ese sujeto.
C. Por la pluralidad de objetos
En este caso las obligaciones se clasifican en:
(i) Conjuntivas;
(ii) alternativas; y
(iii) facultativas.
Son conjuntivas aquellas obligaciones con pluralidad de prestaciones en las que
el deudor tiene que cumplir todas ellas. Las obligaciones conjuntivas no presentan
particularidad alguna: El deudor debe cumplir todas las prestaciones prometidas,
como si se tratase de obligaciones independientes y distintas. Por ejemplo, la
obligación de dar el inmueble ubicado en tal lugar y el automóvil de tal modelo,
con placa de rodaje y número de motor determinados.
Las obligaciones conjuntivas pueden versar, sin duda, sobre prestaciones de dar
–bienes ciertos o inciertos–, de hacer o de no hacer, siendo la única condición que
dichas presta- ciones se encuentren vinculadas entre sí.
La obligación es alternativa cuando existen diversas prestaciones, pero el deudor
debe cumplir por completo solamente una de ellas. Se trata de obligaciones
disjuntas, en las que se debe practicar una elección, bien por el deudor, bien por el
acreedor, por un tercero o por el juez. Efectuada la elección, la obligación deja de
ser alternativa y se concreta o espe- cifica en la prestación elegida. En cuanto a
su naturaleza, desde luego, estas prestaciones también pueden ser: (i) De dar –
bien cierto, incierto o fungible– (ii) de hacer; o, (iii) de no hacer.
Cabe señalar que, en una obligación alternativa, la elección de la prestación a
ejecutarse, por defecto, recae en el deudor, pero se admite pacto en contrario. En
ese caso, la elección se determina con la propia ejecución o con la declaración de
la elección. En caso el sujeto encargado de elegir sea distinto al deudor, la opción
elegida se determina sólo con la decla- ración de elección16. Asimismo, cabe
señalar que la elección de la prestación a ejecutar – sea por el deudor, acreedor, u
otro sujeto– de- riva en que la obligación alternativa mute en una obligación simple.
La obligación, en fin, puede ser facultativa. En este caso, ella tiene por objeto una
sola prestación, pero se otorga al deudor la facultad de sustituir, para los efectos
del pago, esa prestación por otra. La primera es la prestación principal; la segunda
es la accesoria.
D. Por la pluralidad de sujetos
En esta clasificación se ingresa al complejo tema de las obligaciones divisibles e
indivisibles y mancomunadas y solidarias.
Son obligaciones divisibles aquellas en que cada uno de los acreedores sólo
puede pedir la satisfacción de la parte del crédito que le corresponde, en tanto
cada uno de los deudores únicamente se encuentra obligado a pagar su parte de la
deuda. Son indivisibles, cuando no resultan susceptibles de división o de
cumplimiento parcial por mandato de la ley, por la naturaleza de la prestación o por
el modo en que la obligación fue considerada al constituirse.
Las obligaciones mancomunadas, por su parte, se rigen por las reglas de las
obligaciones divisibles.
Las obligaciones son solidarias, a su vez, cuando la prestación debida por varios
deudores o a varios acreedores puede ser íntegramente exigida a cualquiera de
ellos o por cualquiera de ellos. Así, la solidaridad elimina por completo la idea de
las cuotas-partes o partes proporcionales inherentes a la simple manco munidad.
El crédito es uno y su solidez no se rompe, por lo general, sino hasta que es
extinguido.
Respecto de la obligación, la solidaridad puede ser pasiva o activa. Será pasiva
cuando exista pluralidad de sujetos deudores. Será activa cuando exista pluralidad
de sujetos acreedores. Naturalmente, una obligación solidaria en que exista más
de un deudor y más de un acreedor deberá considerarse mixta.
En el caso de la obligación solidaria pasiva, el deudor que cumple con la obligación
se encontrará habilitado para repetir y reclamar, de manera proporcional, a los
demás deudores, la parte que les correspondía de la deuda. Es decir, la ejecución
de la obligación genera en el deudor un derecho de crédito sobre los restantes
deudores.
En el caso de la obligación solidaria activa, el acreedor que reciba el íntegro del
pago de la deuda se convertirá en deudor respecto de los demás acreedores.
Estos últimos podrán reclamar, al acreedor que recibió el pago, el cumplimiento de
un crédito proporcional a la parte que les correspondía.
Puede señalarse que cuando hay pluralidad de sujetos en la relación
obligacional, esta, en cuanto a la naturaleza de la prestación, será:
(i) De dar;
(ii) de hacer; o,
(iii) de no hacer,
y podrá ser:
(i) Conjuntiva;
(ii) alternativa; o,
(iii) facultativa.
Pero necesariamente será:
(i) Divisible y mancomunada;
(ii) indivisible y mancomunada;
(iii) divisible y solidaria; o, (iv) indivisible y solidaria.
Si la obligación es divisible y mancomunada, se aplicarán las reglas de la
divisibilidad. Si la obligación es divisible y solidaria, se aplicarán las reglas de la
solidaridad. Si la obligación es indivisible y mancomunada, se aplicarán las reglas
de la indivisibilidad. Y si la obligación es indivisible y solidaria, se aplicarán las
reglas de la solidaridad y, adicionalmente, la norma que prevé que la indivisibilidad
también opera res- pecto de los herederos del acreedor o del deudor. En esta
última hipótesis, esto es, cuando la obligación es indivisible y solidaria, la solución
antes prevista por el segundo párrafo del artículo 1181 del Código Civil regula en
esa forma la concurrencia de ambas instituciones.
F. Por su independencia
En este caso, las obligaciones se clasifican en: (i) Principales; y (ii) accesorias. La
característica de principal o de accesoria de una obligación puede referirse a su
objeto o a las personas obligadas. Son accesorias en cuanto a su objeto cuando
son contraídas para asegurar el cumplimiento de una obligación principal, como
sucede con las cláusulas penales, y son accesorias en cuanto a las personas
obligadas, cuando estas las contrajeron como garantes o fiadores.
La obligación es principal, en cuanto a su objeto, cuando tiene existencia propia,
no dependiente de otra relación obligacional. Por ejemplo, las obligaciones que
surgen de un contrato de compraventa, en que el vendedor debe entregar la cosa
y el comprador pagar el precio. Son accesorias, cuando su existencia depende de
una obligación principal. Por ejemplo, el artículo 1345 del Código Civil dispone que
la nulidad de la cláusula penal –cuyo carácter accesorio es evidente– no origina la
de la obligación principal.
En cuanto a las personas obligadas, la obligación principal está constituida por la
que tiene el deudor con su acreedor, y la accesoria, por ejemplo, sería la contraída
por un fiador con el propósito de garantizar esa obligación. En caso que la
obligación principal fuera nula, ella acarrearía, como consecuencia inevitable, la
nulidad de la accesoria. A su turno, si la accesoria fuera nula, esto es la fianza, la
obligación principal subsistiría plenamente.
Luis de Gásperi, al tratar sobre las obligaciones principales y accesorias, se refiere
a los pactos adjuntos, que fueron concebidos en Roma para extender o restringir
la voluntad de las partes y los derechos y las obligaciones que libre y
recíprocamente se habían conferido. Estos pactos extienden o amplían los
derechos del acreedor, así como las obligaciones del deudor.
Los denominados “pacta adjecta”, por no ser sino cláusulas accidentales añadidas
al contra- to, no formaban parte de su contenido esencial. Incorporados en el
momento de la celebración de los contratos de buena fe, devenían
Según Salvat, ordinariamente, cada obligación tiene una existencia propia e
independiente de cualquier otra, existe por sí misma en virtud de la causa o hecho
que le ha dado nacimiento. Por excepción, nos encontramos algunas veces en
presencia de obligaciones cuya existencia se relaciona íntimamente con la de otra,
de tal manera que existe en razón de esta última; la obligación dotada de
existencia propia se llama, en tal caso, obligación principal; la otra, obligación
accesoria.
En ese orden de ideas, a decir del citado profesor, no es necesario, para resolver
las cuestiones a que pueden dar lugar las obligaciones accesorias, que ellas sean
legisladas, sino basta la aplicación de los principios generales sobre las cosas
principales y accesorias.
G. Por ser puras o modales
Aquí las obligaciones se clasifican, de acuerdo con la manera como deben
cumplirse, en puras o simples, y en sujetas a modalidades.
Son puras las obligaciones contraídas para cumplirse en forma inmediata y
usual. Son modales cuando ellas están sujetas a condición, que puede ser
suspensiva o resolutoria, a plazo o a cargo.
Advertimos, simplemente, que el Código Civil peruano de 1984 trata a las
modalidades dentro del Libro de Acto Jurídico. El Código se refiere, por tanto, a las
modalidades del acto jurídico. En esta materia, el Derecho de Obligaciones debe,
pues, interpretarse a la luz de esas modalidades.
H. Por agotarse instantáneamente con el cumplimiento de una prestación o ser
duraderas
Hay obligaciones que se agotan de manera instantánea con el cumplimiento de
una prestación; por ejemplo, si en un contrato de compraventa se pacta la
entrega inmediata del bien y del precio, con el cumplimiento de estas dos
prestaciones se extingue la relación obligatoria. Son duraderas cuando la relación
obligacional discurre a través del tiempo; por ejemplo, en un contrato de
arrendamiento, el arrendatario está obligado a pagar, mes a mes, la renta o
merced conductiva, la que sería una obligación de prestaciones periódicas. Si el
deudor se obliga a entregar al acreedor una cantidad de cosas parcialmente, en
distintos momentos, durante un lapso determinado, sería una obligación duradera.
A su vez, las obligaciones duraderas pueden ser de duración continuada; por
ejemplo, la Empresa de Agua suministra permanente- mente el líquido elemento a
sus clientes, sin solución de continuidad, con la obligación de estos últimos de
pagar periódicamente los recibos que correspondan.
Michele Giorgianni se refiere a una clasificación de las obligaciones que denomina
relaciones de obligación duradera.
Precisa que, en esta clase de obligaciones, su desenvolvimiento no se agota
en una sola prestación, sino que supone un período más o menos largo, por cuanto
su contenido implica o bien una conducta duradera o bien la reali zación de
prestaciones periódicas. Pertenecen a este grupo, en su opinión, las relaciones de
arrendamiento, el mutuo, el depósito, los con- tratos de suministro, etcétera.
Considera que es decisivo para el carácter de la relación de obligación duradera
que se haya pactado, desde un principio, la entrega de una cantidad total (por
ejemplo, carbón para uso doméstico), que se entregará parcialmente en distintos
momentos. En tal contrato carece el tiempo de influencia sobre el contenido y la
extensión de la prestación, y no repercute sino sobre el modo de hacerla.
En resumen, esta clasificación de obligaciones puede esquematizarse de la
siguiente forma:
a) Obligaciones de extinción instantánea.
En estas, tanto la prestación como la contraprestación se cumplen en el
acto.
b) Obligaciones duraderas. En este caso, la prestación, la contraprestación, o
am- bas, no se cumplen de manera instantá- nea. Las obligaciones duraderas
pueden tener como objeto prestaciones de distinto tipo:
– Prestaciones periódicas. Son aquellas en las que el cumplimiento es el
resultado de actos realizados en momentos distintos.
– Prestaciones de duración continuada.
Son las que, en cuanto a su ejecución, se extienden por un período
determinado, determinable o indeterminado.
Así, cabe señalar que la clasificación de una obligación como instantánea o
duradera de- pende, en última instancia, de las prestaciones que la conforman.
I. Por el contenido de la prestación
En este caso, se hace la distinción entre obligaciones patrimoniales y no
patrimoniales, tema que normalmente se analiza de manera amplia al tratar
sobre la patrimonialidad del objeto de la obligación. Sin embargo, sólo forman
parte del Derecho de las obligaciones, aquellos en que el objeto es de contenido
patrimonial.
J. Por ser obligaciones de medios o de resultado
Esta clasificación, sin duda interesante pero objetable, está directamente vinculada
a la inejecución de la obligación.
Wayar afirma que la llamada obligación de resultado es aquella en la cual el
deudor asume el deber de realizar una prestación específica, encaminada al logro
de un resultado concreto, de suerte que el interés del acreedor queda satisfecho
con la obtención de ese resultado.
Acerca de la denominada obligación de me- dios, dice el autor que es aquella en la
cual el deudor solo promete el empleo diligente de medios aptos para normalmente
obtener un resultado. En este caso, el deudor cumple con sólo emplear los medios
prometidos, aunque no se logre lo deseado.
Las anteriores afirmaciones, excesivamente imprecisas, son admitidas
generalmente por la doctrina que acepta esta distinción esbozando algunos
matices, pero negadas por nosotros, pues consideramos que toda obligación
implica, en sí misma, medios y resultado. El deudor, simplemente, no se obliga
más allá del contenido de la propia obligación.
K. Obligaciones ambulatorias o propterrem
Guillermo A. Borda se refiere a las obligaciones ambulatorias o propte rem, a las
que atribuye una naturaleza especial, cuya estrecha vinculación a un derecho real
les da una fisonomía propia. La obligación propterrem cuya traducción sería
obligación a causa de la cosa– es, entonces, una obligación especial debido a su
relación con un derecho real determinado.
Estas obligaciones se desplazan en función al sujeto que detente el derecho real
correspondiente sobre el bien. De ahí, justamente, proviene la denominación de
obligaciones ambulatorias. Debe quedar claro, sin embargo, que la naturaleza
ambulatoria sólo existe en función a los sujetos. La obligación se mantiene
inamovible y estrechamente ligada al bien.
Sus características esenciales, señala Borda,son las siguientes:
– Tanto el acreedor como el deudor son titulares de un derecho real, sea
sobre la misma cosa, sea sobre dos cosas vecinas. Por eso, la obligación
propter rem une a los titulares de dos derechos riva- les; se resuelve este
conflicto instituyen- do entre los derechos una coexistencia pacífica y un modus
vivendi aceptable.
– Puesto que la obligación propter rem está siempre vinculada a un derecho
real, se transmite junto con ese derecho. El enajenante queda liberado de la
obli- gación que pasa al adquirente. Por eso son llamadas obligaciones
ambulatorias. Otra consecuencia de este carácter es que el deudor puede
liberarse de su obli- gación haciendo abandono de la cosa.
– La obligación propter rem es propiamen- te una obligación y no un derecho
real, porque el sujeto pasivo debe dar, hacer o no hacer, y porque responde
de su cumplimiento con todo su patrimonio.
Llambías expresa que las obligaciones prop- ter rem constituyen una hipótesis
muy intere- sante de indeterminación relativa del sujeto, activo o pasivo. En rigor,
según dicho autor, no hay indeterminación del sujeto, sino ausencia de su
individualización, porque ello depende- rá del momento de la vida y de la obligación
en que se la haga valer.
El crédito de deuda nace, subsiste o se ex- tingue junto con la relación de señorío
men- cionada; si el acreedor o deudor propter rem dejan de estar en dicha relación
con la cosa, sea porque la abandonan, o porque la ena- jenan, o porque otro
venga a entrar en ella originariamente, o porque la cosa desaparez- ca haciéndose
imposible la relación de seño- río respectiva, el acreedor o deudor quedan
desligados, por lo menos para lo sucesivo, de la obligación propter rem, y esta se
desplaza hacia el nuevo dueño o poseedor; por lo que se habla a menudo de que
la obligación es ambulatoria.
Creemos que las obligaciones propter rem tie- nen todas las características de una
obligación civil, aun cuando se encuentran vinculadas a los Derechos Reales. En
esta clase de obliga- ciones, el deudor nace, necesariamente, como determinado,
pero es posible que finalmente, al cumplirse la obligación, ella sea exigida a una
tercera persona, inicialmente indetermi- nable que, en ese momento, tendría que
res- ponder por la deuda originaria.
No obstante ello, cabe señalar que la doctrina no es unánime sobre este punto. En
tal sen- tido, existe una polémica en torno a si este concepto debe clasificarse
dentro de los Dere- chos Reales o en los de crédito28. Más aún, se ha llegado a
afirmar que el concepto todavía no es claro. Así, “en materia de obligaciones
propter rem, reina una verdadera anarquía en lo terminológico, en lo conceptual, en
la ejem- plificación, en la interpretación de los textos legales que se invocan, en
todo”29. De Zavalía se anima a afirmar que “el de las obligaciones propter rem es
un falso problema, derivado de la pretensión de tratar conjuntamente temas que
deben ser examinados por separado”30.
L. Por su exigibilidad
Afirma Pothier que se llama obligación civil a aquella que es un lazo de derecho,
vinculum iuris, y que da a aquel respecto a quien se ha contratado, el derecho de
exigir en justicia lo que en ella se halla contenido. A su turno, se llama obligación
natural a aquella que, en el fondo del honor y de la conciencia, obliga a aquel que
la ha contratado al cumplimiento de lo que en ella se halla contenido.
Laurent dice que Pothier coloca entre las obligaciones naturales las contraídas por
personas que tienen un discernimiento y un juicio suficiente para comprometerse,
pero a quienes la ley civil declara incapaces de celebrar un contrato tal: En la
antigüedad, por ejemplo, la Laurent señala que una obligación es natural cuando la
ley no la reconoce y cuando niega una acción al acreedor. ¿Acaso, se pregunta
Laurent, el acreedor de una mujer casada o de un menor de edad no puede
obrar? Ciertamente tiene una acción; entonces, la deuda es más que natural. Es
civil. Solamente está marcada por un vicio que permite al deudor demandar su
nulidad, pero es necesario que él la demande; en tanto que no se pronuncie la
nulidad, subsiste la obligación y produce todos los efectos de una obligación civil.
Baudry-Lacantinerie afirmaba que la mayo- ría de los autores que reproducen en
diversas formas la definición de Pothier dicen que las obligaciones naturales son
aquellas que fuera de toda coacción legal; derivan de la equidad o de la
conciencia, o bien de las que imponen la delicadeza y el honor.
Se criticó estas definiciones –agrega Baudry Lacantinerie– objetándoles que
producen una confusión de la obligación natural con los deberes morales, pues se
dice que son dos co sas que es importante distinguir. El que cum- ple una
prestación en ejecución de un deber moral, por ejemplo, el hombre rico que da
limosna, hace una donación. Por el contrario, aquel que cumple una prestación en
ejecución de una obligación natural, hace un pago. De donde se entiende que
todas las diferencias son entre la donación y el pago. Sin embargo,
¿Cómo se puede distinguir los deberes mora- les de las obligaciones naturales?
He aquí la dificultad. Cada autor tiene su sistema.
Ante estas divergencias, la jurisprudencia se pronuncia por una concepción
amplia de la obligación natural. Al juez del hecho corres- ponde apreciar
discrecionalmente si hay o no obligación natural, y la proclama con regulari- dad
ahí donde hay un simple deber moral.
Según Giorgio Giorgi, los jurisconsultos romanos distinguieron sin duda una
obligatio civilis y una obligatio naturalis, y al hablar de obligatio naturalis,
entendieron precisamente una obligación desprovista de acción. Por otro lado,
concedieron a la obligatio naturalis una eficacia indirecta. Le atribuyeron ciertos
efec- tos jurídicos, por virtud de los cuales el acree- dor, en la obligación natural,
tenía la soluti retentio para oponerse al deudor que, después de haber pagado
voluntariamente, intentase repetir lo satisfecho.
Respecto a la causa inmediata o, como otros dicen, los modos por los cuales
nacían las obligaciones naturales, los eruditos modernos conjeturan que se
compendiaban o en el ori- gen imperfecto, o en la extinción imperfecta de la
obligatio civilis. El contrato del esclavo, del pupilo, del hijo de familia, del menor y
ciertos oficios de piedad, son ejemplos históricos del origen imperfecto. La
confusión, la litis contestatio, y acaso la prescripción extintiva, son ejemplos de
extinción imperfecta.
Marcel Planiol y Georges Ripert, por su par- te, expresan que es indiscutible que la
obliga- ción natural constituye una anomalía jurídica. La ausencia de sanción, sea
cual fuere su efi- cacia en otro sentido, la sitúa en los confines últimos del Derecho,
en los límites de la moral. Por ello, afirman, se puede buscar el criterio de ella
haciendo depender su origen bien del Derecho Civil, bien de la moral. Borda afirma
que las obligaciones naturales son obligaciones anormales, pues a primera vista
no parece jurídico hablar de obligación o de derecho sin acción para obligar al
deudor a cumplir. Porque precisamente lo que define la obligación normal desde
el punto de vista jurídico, es la posibilidad del acreedor de compulsar al deudor a
darle cumplimiento y, en su defecto, a pagar la indemnización correspondiente.
Pero si las obligaciones naturales no confieren acción para demandar el
cumplimiento, no por ello están desprovistas de toda protección jurídica, ya que
si el deudor ha pagado voluntariamente (única vía concebible desde que el
acreedor no puede compulsarlo), el acreedor tiene derecho a retener lo pagado.
Ver: BORDA, Guillermo. Óp. cit. Tomo I. pp. 338 y siguientes.
a) A tenor de una teoría, la obligación natural es una obligación no jurídica, sino
moral, de conciencia, social, etcétera, a la que se atribuye un efecto jurídico:
La irrepetibilidad del pago pago jurídica- mente no debido.
b) Para otra teoría, la obligación natural es una obligación no jurídica
inicialmente, pero que se convierte en jurídica cuando se paga.
c) Por último, y es la tesis considerada acertada por Albaladejo, la obligación
natural, aparte que desde un punto de vista no jurídico pueda ser calificada de
deber o de obligación, jurídicamente no es una obligación, no es un vínculo
entre dos personas (deudor y acreedor), ni antes ni después del pago.
Jurídicamente, sólo es un hecho que justifica la atribución patrimonial que se
hizo al acreedor; es decir, es sólo una justa causa de cada atribución (entrega
o pago).
En el Perú, poco se ha escrito sobre las obligaciones naturales. Ello obedece, sin
duda, a que el Código Civil de 1984, y su antecedente inmediato, el Código de
1936, no se refieren a ellas, al menos utilizando esa denominación.
En efecto, el Código de 1984 sólo contiene dos normas que podrían inscribirse en
la categoría de obligaciones naturales. El artículo 1275, cuando establece que no
hay repetición de lo pagado en virtud de una deuda prescrita. Y el artículo 1943,
cuando dispone que quien pague voluntariamente una deuda emanada del juego y
la apuesta no autorizados, no puede solicitar su repetición.
A su turno, el Código de 1936 contenía reglas similares en cuanto a la prescripción,
en el artículo 1285 y en cuanto al juego y la apuesta, en los artículos 1768 y 1770.
Con esto terminan, en nuestra ley civil, las situaciones jurídicas que la doctrina
tradicional denomina como obligaciones naturales.
En todos estos casos hay razones éticas, ánimo de beneficiencia, muestras de
gratitud o como quiera llamársele, pero no existe obligación alguna, ni civil ni
natural, en la medida en que no se hubiese celebrado un contrato de donación u
otro similar.
Si una persona alimenta a un mísero que padece de hambre, y con quien no lo une
vínculo alguno, ni siquiera de amistad, también está cumpliendo con un deber
moral o con un imperativo de solidaridad social. La ley, por tan- to, le impide repetir
lo pagado. ¿De qué obligación podríamos hablar en este caso?
La gama de deberes morales o de solidaridad social puede remontarse hasta el
infinito. Ellos impregnan al Derecho de un concepto ético y por eso elogiamos, sin
reservas, los preceptos que los consagran.
Estas situaciones prácticamente se confunden con las que generan las
denominadas obligaciones naturales, que, por esas razones, deben pertenecer a
una casta en vías de extinción.
la ley. Se trata de actos lícitos que carecen de acción. Por tal razón, justamente, se
impide exigir la restitución de lo pagado. Y por eso, cuando se paga, se responde a
un deber íntimo.
DECIMO QUINTA SEMANA
INEJECUCIÓN DE LAS OBLIGACIONES.
INEJECUCIÓN DE LAS OBLIGACIONES
[Link] ejecución de la obligación se entiende como el hecho de no cumplir, de modo
total o parcial, la obligación contraída, que puede resultar de una abstención cuando
se trata de una obligación positiva, o de un hecho, y provenir de culpa del deudor o
de una causa que no le sea imputable, como en los casos fortuitos, de fuerza mayor o
de culpa de un tercero.
Requisitos
Conocimiento de la obligación preexistente. No sólo debe tener conocimiento que la
obligación existe, sino también su exigibilidad. El olvido no es desconocimiento; el
olvido no dará lugar al dolo, pero sí a la culpa, porque hay negligencia.
Conciencia del incumplimiento. Forma parte de la mala fe, ya que el
incumplimiento es un acto ilegítimo y el deudor es plenamente consciente de
esto.
Consumación del incumplimiento
• Artículo 1330°.- Prueba del Dolo o de la Culpa Inexcusable:
La prueba del dolo o de la culpa inexcusable corresponde al perjudicado por la
inejecución de la obligación, o por su cumplimiento parcial, tardío o
defectuoso.
El acreedor puede agravar la responsabilidad del deudor demostrando la
inejecución o el incumplimiento irregular de la obligación por dolo o por culpa
inexcusable.
La gravedad del dolo o de la culpa inexcusable y, por ende, su carácter excepcional,
exige que no se presuman.
ANÁLISIS DE LA INEJECUCIÓN DE OBLIGACIONES SEGÚN LA LEGISLACIÓN
PERUANA
El código del 84 define ciertos conceptos relativos a la inejecución de
obligaciones.
• Artículo 1314°: INIMPUTABILIDAD POR DILIGENCIA ORDINARIA
Quien actúa con la diligencia ordinaria requerida, no es imputable por la
inejecución de la obligación o por su cumplimiento parcial, tardío o defectuoso.
Se requiere a la causa no imputable, es decir, a la ausencia de culpa, como
concepto genérico exonera torio de responsabilidad. Basta como regla
general, actuar con la diligencia ordinaria para no ser responsable.
• Artículo 1318°.- Inejecución por Dolo: Procede con dolo quien deliberadamente no
ejecuta la obligación.
El artículo 1318 define el dolo. Dolo es la intención de no cumplir, aunque al
proceder así el deudor no desee causar un daño. El dolo existe cuando el
deudor tiene la voluntad de no cumplir su obligación, ya sea con el propósito
de causar un daño al acreedor o no. Y esto lo diferencia de la culpa, sea que
se trate de culpa inexcusable o de culpa leve, según Osterling.
EL DOLO
Se presenta cuando, deliberadamente, no se ejecuta la obligación. Es un
incumplimiento intencional.
En el dolo, el deudor sabe de la existencia de una obligación cuya ejecución debe
realizar, pero no lo hace, y es consciente de este incumplimiento; no hay negligencia,
pero si hay intencionalidad.
Clases de Dolo
Es preciso distinguir entre el dolo civil y dolo penal:
Dolo Civil.- En el dolo civil interesa la conducta asumida por el deudor en el
incumplimiento de sus obligaciones civiles libremente aceptadas por él al
momento de la celebración, por eso se exige la preexistencia de las relaciones
obligacionales ; es decir, el vínculo jurídico previo entre él y su acreedor.
Dolo Penal.- Este dolo penal tendrán que analizarse todas las variables
mentales, conscientes y voluntarias asumidas por el sujeto para llevar a cabo
un acto criminal.
Dolo como Vicio de la Voluntad.- Este dolo es diferente también del dolo
considerado como causa de la ejecución de las obligaciones. El primero
consiste en maniobras que emplea una persona para inducir a otra a la
celebración de un acto, alterando su libertad de decisión. Por esa razón dicho
acto deviene en anulable. El segundo surge con posterioridad a la celebración
de las obligaciones; concretamente, en el momento de la ejecución o
cumplimiento, mediante el deudor busca hacerla imposible.
CONCEPTO DE ALGUNOS AUTORES
• Felipe Marketing Parodi:
Cómo en las obligaciones con cláusula penal legislada como una de las modalidades
de las obligaciones, se trasladan al título referente a la ejecución de las obligaciones,
dado que las reglas sobre ambas instituciones operan únicamente en los casos de
ejecución o de incumplimiento parcial, tardío o defectuoso de la obligación.
• Raúl Ferrero Costa:
Las obligaciones nacen para ser cumplidas, vale decir para satisfacer el
interés del acreedor mediante la realización de lo permitido por el deudor.
Sin embargo, es posible que el deudor no cumpla con la prestación debida o la
cumpla en forma parcial, tardía o defectuosa (cumplimiento inexacto).
Cuando esto se verifica nos enfrentamos ante un supuesto de insatisfacción
del interés del acreedor (total o parcial) cuyas consecuencias para el deudor
estarán determinadas por las causas de aquel incumplimiento inexacto
(inejecución).
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LA CULPA Y SUS CLASES
La culpa resuelta de la imprudencia, de la torpeza, de la negligencia del deudor; por
esas razones no cumple con sus obligaciones.
Culpa Inexcusable.- Es aquella que se presenta cuando no se toman las
diligencias y los cuidados más elementales, por los que se le atribuyen iguales
consecuencias jurídicas a las consecuencias de cuando se actúa con dolo.
El artículo 1319° del Código Civil establece que incurren en culpa inexcusable quien
por negligencia grave no ejecuta la obligación.
Culpa Leve.- La culpa leve se presenta cuando el obligado omite aquella diligencia
ordinaria exigida por la naturaleza de la obligación y que corresponda a las
circunstancias de las personas, de tiempo y de lugar.
Con el propósito de otorgar la mayor precisión a los conceptos jurídicos que regula, el
Libro VI dedica a las disposiciones generales sobre inejecución de las obligaciones
diecinueve artículos; a diferencia del Código Civil de 1936 que legisla la materia en
diez" preceptos.
Las cuatro primeras normas del Código, vale decir, los artículos 1314 a 1317, rigen
los casos de inejecución de la obligación y de cumplimiento parcial, tardío o
defectuoso. por causas no imputables al obligado. Estas reglas son de singular
importancia. "Artículo 1314.
Quien actúa con la diligencia ordinaria requerida, no es imputable por la inejecución
de la obligación o por su cumplimiento parcial, tardío o defectuoso".
"Artículo 1315.- Caso fortuito o fuerza mayor es la causa no imputable, consistente en
un evento extraordinario, imprevisible e irresistible, que impide la ejecución de la
obligación o determina su cumplimiento parcial, tardío o defectuoso".
El artículo 1314 prescribe que quien actúa con la diligencia ordinaria requerida, no es
imputable por la inejecución de la obligación o por su cumplimiento parcial, tardío o
defectuoso. La norma se refiere a la causa no imputable, es decir, a la ausencia de
culpa, como concepto genérico exoneratorio de responsabilidad. Basta, como regla
general, actuar con la diligencia ordinaria requerida para no ser responsable por la
inejecución de la obligación o por su cumplimiento irregular.
Es justamente ese principio el que determina las consecuencias de la ausencia de
culpa. En caso de ausencia de culpa el deudor no está obligado a probar el hecho
positivo del caso fortuito o fuerza mayor, es decir, la causa del incumplimiento por un
evento de origen conocido pero extraordinario, imprevisto e inevitable. En la ausencia
de culpa el deudor simplemente está obligado a probar que prestó la diligencía que
exigía la naturaleza de la obligación y que correspondía a las circunstancias del
tiempo y del lugar, sin necesidad de demostrar el acontecimiento que ocasionó la
inejecución de la obligación.
El artículo 1315, precepto novedoso en la legislación peruana, define los casos
fortuitos o de fuerza mayor como causas no imputables, atribuyéndoles las
características de eventos extra ... ordinarios, imprevisibles e irresistibles. La norma
tiene su origen en los artículos 1148 del Código Francés, 514 del Código Argentino,
1148 del Código Dominicano y 1059 del Código Brasileño. Los casos fortuitos o de
fuerza mayor tienen iguales características. Teóricamente, sin embargo, cabe hacer
una distinción. Así, se considera que el caso fortuito alude sólo a los accidentes
naturales lo que en el Derecho Anglo ... Sajón se denomina "Act of God" (hecho de
Dios) .. , en cambio, la fuerza mayor involucra tanto los actos de terceros como los
atribuibles a la autoridad denominados en el Derecho Anglo .. Sajón uAct of Rrince"
(hecho del Príncipe) .... Como ya se ha expresado, ambos consisten en aconteci.-
mientos extraordinarios, imprevisibles e irresistibles para el deu.- 138 dor y. desde
luego, independientes de su voluntad. En todo caso fortuito o de fuerza mayor hay,
necesariamente, ausencia de culpa. Estos eventos configuran, definitivamente,
causas no imputables. Con el fin de evitar posibles confusiones, conviene precisar
términos. Acontecimiento extraordinario es todo aquél que sale de lo común, que no
es usual. La previsión, por su parte, debe considerarse al tiempo de contraerse la
obligación; a diferencia de la resistibilidad, que se presenta al momento de cumplirla.
Si el acontecimiento fuera irresistible desde el momento en que se contrajo la
obligación, el acto jurídico sería nulo, porque tendría objeto imposible. El requisito de
la prev1s1on se exige cuando el deudor no previó lo que debía; o cuando, habiendo
previsto el acontecimiento, se obligó a algo que presumiblemente iba a ser imposible.
En ambos casos el acontecimiento es imputable al deudor. pues equivale a un hecho
suyo. Pero la previsibilidad no debe apreciarse en abstracto, por.- que si así lo
hiciéramos prácticamente todo acontecimiento sería previsible; y no existiría, por
tanto, el caso fortuito o de fuerza mayor. El acontecimiento es imprevisible cuando los
contratantes no tienen motivos atendibles para presumir que éste vaya a su ... ceder.
La noción de imprevisibilidad se aprecia, pues, tomando en consideración todas las
circunstancias de la obligación. La ra ... reza, el carácter anormal del evento, las
remotas posibilidades de realización, configuran el caso fortuito o de fuerza mayor. El
requisito de la irresistibilidad, por último, supone la imposibilidad de cumplimiento.
La dificultad de cumplimiento no exonera al deudor, aun cuando la prestación se haya
convertido en más onerosa de lo previsto. Tampoco interesa la situación personal del
deudor; la ausencia de medios económicos para cumplir la obligación no tiene fuerza
liberatoria. En conclusión, las características de extraordinario, imprevisible e
irresistible constituyen simples derroteros para el juez; su facultad de apreciación en
esta materia es muy amplia, y comprenderá el examen de todas las circunstancias
del caso analizado. Lo que en ciertas oportunidades es caso fortuito o de fuerza
mayor, en otras no lo es. Pero lo expresado no significa que todos los
acontecimientos que se presenten sin culpa configuren casos fortuitos o de fuerza
mayor. Usualmente el deudor tan sólo debe probar que ha actuado con la diligencia
:requerida. vale decir, sin culpa, para quedar exonerado de responsabilidad.
Generalmente el deudor no precisa demostrar el caso fortuito o de fuerza mayor.
Así lo señala el artículo 1314 del Código, que exige como causa no imputable la
prueba de la diligencia ordinaria requerida. La excepción se configura cuando la ley o
el pacto establecen en forma expresa lo contrario, es decir, cuando exigen para la
exoneración del deudor que el acontecimiento obedezca ·a un caso fortuito o de
fuerza mayor. Ello ocurre, por ejemplo, en el caso previsto por el artículo 1518 del
Código Civil de 1936, que atribuye responsabilidad al arrendatario por el incendio que
afee ... te al bien objeto de la locación--conducción; a no ser que provenga de caso
fortuito o de fuerza mayor. En este caso el arrendatario no podría exonerarse de
responsabilidad probando que actuó diligentemente. es decir, sin culpa. Tendría que
demostrar el caso fortuito o de fuerza mayor.
Los hermanos Mazeaud, al distinguir entre -el caso fortuito o de fuerza mayor y la
ausencia de culpa, expresan que "para saber si existe ausencia de culpa, hay que
preguntarse si una per ... sana cuidadosa se habría comportado como el demandado.
Para saber si existe fuerza mayor, hay que preguntarse si una persona cuidadosa se
habría encontrado en la imposibilidad de obrar de manera distinta que el demandado.
Así, cabe no haber incurrido en culpa alguna sin que exista fuerza mayor". Esta
doctrina ya había sido enunciada por tratadistas tan distinguidos como Giorgi y
Josserand. Dice Giorgi que "no en todas las obligaciones contractuales el deudor está
sujeto a esta prueba (la del caso fortuito o fuerza mayor) para librarse, sino sola ...
mente es necesaria en los casos en que la ley no admite otra excusa más que el caso
fortuito o fuerza mayor. En los demás puede librarse probando simplemente haber
usado el grado de diligencia exigido en el contrato, esto es, diciendo hallarse exento
de una culpa de la que debía responder". essineo, comentando el Código Civil
Italiano de 1942, se refiere al caso fortuito o fuerza [Link] con significado diverso del
de causa no imputable. La causa no imputable -afirma M elssio- debe concebirse en
sentido negativo, esto es, como la circunstancia genérica impeditiva cuya paternidad
no puede hacerse remontar a la voluntad o conciencia del deudor y cuya presencia
basta para exonerarlo; el caso fortuito o de fuerza mayor es un hecho positivo que en
determinadas circunstancias se exige para la exoneración. La regla general para
exonerarse agrega es la presencia de una causa no imputable (hecho negativo),
mientras que en otros casos es necesaria la prueba más gravosa del caso fortuito o
de fuerza mayor (hecho positivo tampoco imputable) . Parece claro, entonces, que en
la ausencia de culpa el deudor no está obligado a probar el hecho positivo del caso
fortuito o de fuerza mayor, esto es, la causa del incumplimiento debida a un evento de
origen extraordinario, imprevisto e inevitable. En la ausencia de culpa, el deudor está
simplemente obligado a pro ... bar que actuó con la diligencia requerida, sin
necesidad de demostrar el acontecimiento que ocasionó la inejecución de la
obligación. La ausencia de culpa se prueba acreditando la conducta diligente; a
diferencia del evento fortuito, cuya prueba. a veces más severa, requiere identificar el
acontecimiento y otorgarle las características señaladas de extraordinario,
imprevisible e irresistible. El principio general, en conclusión, es que el deudor sólo
de-- be demostrar su conducta diligente para quedar exonerado~ de responsabilidad,
salvo que la ley o el pacto exijan la presencia del caso fortuito o de fuerza mayor. En
esta última hipótesis ha .. brá que identificar el acontecimiento que impidió que se
cumpliera la obligación, y probar sus características de extraordinario. imprevisible e
irresistible.
EL PAGO;
REQUISITOS DE VALIDEZ;
REQUISITOS ESENCIALES;
REGLAS DEL PAGO;
LOS INTERESES;
TIPOS DE INTERESES.
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Santa Maria del Valle, Noviembre – 2016
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