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Evolución del Derecho Penal

- Las primeras formas de ilicitud y reacción penal eran construcciones espiritualizadas alejadas de la realidad, basadas en prohibiciones religiosas como los tabúes, con sanciones de carácter expiatorio como sacrificios. La responsabilidad no era individual sino del grupo. - Con el tiempo surgieron formas como la venganza colectiva, el sistema talional de "ojo por ojo" y la expulsión para limitar las venganzas, circunscribiendo más la responsabilidad al culpable. - Posteriormente se desarrollaron sistem

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Evolución del Derecho Penal

- Las primeras formas de ilicitud y reacción penal eran construcciones espiritualizadas alejadas de la realidad, basadas en prohibiciones religiosas como los tabúes, con sanciones de carácter expiatorio como sacrificios. La responsabilidad no era individual sino del grupo. - Con el tiempo surgieron formas como la venganza colectiva, el sistema talional de "ojo por ojo" y la expulsión para limitar las venganzas, circunscribiendo más la responsabilidad al culpable. - Posteriormente se desarrollaron sistem

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“HISTORIA DEL DERECHO PENAL”

El Derecho Penal comienza su evolución a partir de ESCRITURAS (los Sumerios son los primeros en escribir en el 3300
a.C.) que se crean en Babilonia (hoy Irak).
El ser humano, por ser un ente social, lo primero que tendía a hacer era juntarse con otros seres humanos por una
cuestión de supervivencia. En consecuencia, se juntaban y formaban determinados GRUPOS, que luego constituían
CLANES, y luego SOCIEDADES, hasta llegar a ser ESTADOS (no como los conocemos hoy). Así, teóricamente se fue
estableciendo un “SISTEMA DE SOCIEDADES”.
Estos sistemas primitivos, empezaron a tener manejo de lo que significaba cometer una “violación a una norma” (que
ni siquiera existía como norma, sino que era una especie de magia o superstición de lo que ellos, bajo el criterio del
grupo, consideraban que estaba bien o mal).
Bajo este sistema, comenzaron a surgir distintas formas de “RECOMPOSICIÓN” ante las diversas situaciones delictivas.

FORMAS PRIMITIVAS DE PENSAR


Los hechos sociales primitivos, no eran explicados mediante la interpretación racional basada en la construcción
conceptual, porque la mente del hombre primitivo no se regía por una lógica como la actual. La idea de causalidad se
muestra totalmente rudimentaria, y gran parte de los fenómenos son explicados por principios mágicos.
Por otra parte, el individuo recibía sus características del grupo al que pertenecía, y el hecho ejecutado por él no era
individual, sino colectivo, es decir, que la reacción provocada por la lesión no caía sobre el individuo, sino sobre todos
aquellos del mismo grupo.

PROHIBICIONES TABÚ: (prehistoria) hay que relacionar la idea de Derecho Penal con la de lo prohibido en grado
supremo. En esta idea, lo prohibido se une en un solo principio mágico, fundamentalmente religioso. Estas
prohibiciones, si bien tienen un carácter fundamentalmente religioso, también desempeñan una función civil (“tabú
civiles”, que son una extensión más reciente de los tabú mágicos o religiosos, que son el fundamento de la institución).
Este tipo de prohibiciones tiene un fundamento mágico. La acción mágica asume una forma positiva (hechizo), que
consiste en hacer una cosa para que se produzca algo deseado, y una forma negativa (tabú), si haces tal cosa, sucederá
tal desgracia.
- Las formas primitivas de ilicitud, no eran una transgresión a los bienes jurídicamente amparados, sino que eran
una construcción espiritualizada y alejada de la realidad (religiosa). También las reacciones a tales ilicitudes eran
muy complejas y estrictamente sociales, sin una explicación por razones biológicas.
- El conjunto de prohibiciones era muy distinto a lo que es un código actual, pues su contenido encerraba una gran
cantidad de preceptos aislados.
- Las sanciones tenían un carácter marcadamente expiatorio (sacrificio), religioso y fatal, ya que la violación del
tabú traía necesariamente una desgracia, sólo evitable mediante el cumplimiento de la “ordalía” (medio o prueba
para comprobar si una persona era culpable o inocente, así decía la verdad), que a veces era el procedimiento
purificador, o de la “pena”.
- Dada la conexión entre la infracción y la desgracia, el procedimiento expiatorio debía cumplirse con absoluta
necesidad. Era indiferente que el principio hubiese sido violado consciente o inconscientemente. La infracción
engendraba sus consecuencias independientemente de las intenciones del agente (pensamiento: “la ignorancia
con que el hecho se realizó ¿no será debido a algún genio maligno que se sirve de determinada persona para
acarrear el mal que debe evitarse?”).
- La responsabilidad no siempre era individual y ni siquiera exclusivamente humana. No consistía en una relación
entre el sujeto y su acción (causalidad), sino en un “estado”, en una “impureza”, atribuible tanto a un hombre,
como a un animal, como a una cosa.
- Las formas antiguas de venganza se parecían más a guerras que a actos individuales. La infracción producida por
un individuo de determinado grupo podía ser vengada contra cualquiera perteneciente al mismo grupo.

FORMAS PROTOHISTÓRICAS (posterior a la prehistoria) E HISTÓRICAS


Formas de penalidad que se presentan entre los distintos pueblos:

LA VENGANZA: forma de retribución del delito principalmente bajo el aspecto de venganza colectiva. La fuerte
adhesión del individuo a un grupo social, familia, estirpe, tribu o clan, hace que las venganzas contra la ofensa asuman
caracteres de acciones colectivas, y que la reacción no esté circunscripta a la persona del ofensor, sino a todos
aquellos que pertenezcan a su misma tribu. De ahí que la venganza de los delitos asuma la forma de una verdadera
“guerra”.
La venganza, principalmente de los delitos de homicidio y de esa naturaleza, tenía un sentido de necesidad mágica,
para calmar el alma del asesinado (“venganza de sangre”). Era una obligación religiosa y sagrada.
La consecuencia del crimen era la creación de un “estado de enemistad”, al que se denominaba entre los germanos
“faida”, y que daba lugar a una verdadera guerra.
La moderación de estas formas colectivas de venganza se opera por distintos procesos.

EL SISTEMA TALIONAL: (o Ley del Talión) supone la existencia de un poder moderador, que limita la venganza en una
cantidad exactamente equivalente al daño sufrido por el ofendido: “OJO POR OJO DIENTE POR DIENTE”.
Es la primera forma de restricción de la venganza, como una “limitación intensiva” (en su intensidad); solo con
posterioridad, se hallará la “limitación extensiva” (en el sentido de que la responsabilidad se circunscriba al culpable).
Por ejemplo, si una casa se caía y aplastaba al dueño, el constructor debía ser muerto; pero si aplastaba al dueño y al
hijo, debían morir el constructor y su hijo.

LA EXPULSIÓN DE LA PAZ: consiste en la separación de un sujeto del conjunto social al que pertenece (algo semejante
a lo que hoy llamaríamos “destierro”). La importancia y gravedad de esta medida radica en que todos los derechos le
correspondían al individuo no como persona individual, sino como miembro de una gens, tribu o pueblo determinado.
Cuando el poder colectivo retiraba su protección a un individuo, expulsándolo, su situación equivalía a la esclavitud o
la muerte segura.
Constituye un progreso hacia la individualización de la pena (sentido extensivo), ya que la tribu, al retirar su protección
al autor del delito, lo deja librado a la venganza del ofendido y de los suyos, pero al mismo tiempo queda ella libre de
que la persecución recaiga sobre otros miembros de la colectividad.

SISTEMA COMPOSICIONAL: consiste en compensar las ofensas delictivas mediante un sistema de pagos. Era un
procedimiento público en el cual una parte del pago estaba destinada a recobrar la protección del poder público
(dinero de la paz), y la otra parte era destinada al ofendido para compensar la ofensa (precio del hombre). La opción
por el procedimiento composicional estaba al principio adherida a los perjudicados.

Todas estas formas de reacción penal deben ser consideradas solamente como esquemas generales, pero no como
formas históricas necesarias en todos los pueblos. Aun los mismos procedimientos o los mismos hechos pueden tener
distinto valor según el medio social en que se manifiestan.

DERECHO ORIENTAL Y GRIEGO


CÓDIGO DE HAMMURABI: es el código más antiguo que se conoce (1950 a.C.), en el cual se encuentra el carácter
público del derecho penal firmemente establecido, pues la protección del rey sobre los súbditos se extiende
minuciosamente a todos los bienes. Sus características son:
- Gran cantidad de disposiciones de naturaleza talional.
- Distinción entre hechos intencionales y no intencionales (expresión de un adelanto considerable).
- Se admite el juicio de Dios.
- La autoridad de la ley y la del rey mismo tienen un sentido firmemente protector de la víctima de la injusticia.

LEYES MOSAICAS: el derecho del pueblo israelita se encuentra en el “Pentateuco” (conjunto de los 5 primeros libros
del antiguo testamento atribuidos a Moisés). Contrariamente al Código de Hammurabi, en el Pentateuco el derecho
primitivo tiene un marcado carácter religioso; la pena está dotada de un sentido expiatorio (borrar la culpa por medio
de un sacrificio), y es impuesta por mandato de la divinidad.
Se encuentran numerosas prohibiciones de carácter tabú, las formas de represión talional son muy frecuentes, y aun
se encuentran formas de venganza privada. Se distingue entre el homicida doloso (venganza privada) y el homicida
imprudente (juzgado y recluido).

CÓDIGO DE MANU: (código del derecho indú) es tal vez el código más completo y ordenado de todo el derecho
oriental. En él se distinguen las diversas formas del elemento subjetivo, y contiene sanciones variables según la casta a
que el delincuente pertenezca.
Sin embargo, en este derecho, al igual que en todo el derecho oriental, no es posible buscar formas de verdadera
individualización de la responsabilidad y de la pena.

EL DERECHO GRIEGO: en sus orígenes, también tiene una estrecha relación con las fuerzas divinas y fatales que
gobiernan a los hombres, y tanto el crimen como la venganza se presentan con la violencia y la necesidad de las
fuerzas naturales; son más obra directa de los dioses que de los hombres.
Este pueblo da 2 pasos fundamentales para la historia de las instituciones jurídicas: la reducción del poder político a un
poder humano liberado de las bases teocráticas, y la elevación del individuo a la autoconciencia de su valor personal.
Se da el paso de la responsabilidad colectiva del grupo a la responsabilidad individual. En general, para los crímenes
comunes, el derecho griego castigaba solo al autor; pero son numerosas las ofensas de carácter público y religioso en
las que se mantuvieron sanciones colectivas durante bastante tiempo (ej: los traidores y los tiranos sucumbían con
toda su familia, penas de muerte colectivas, destierro colectivo, privación colectiva de derechos, etc).
El aporte fundamental de este pueblo consiste en que en Grecia, por primera vez, el pensamiento humano construye
una completa base teórica de la política y del derecho, en la cual se ha de asentar todo el pensamiento científico de
Occidente.

DERECHO PENAL ROMANO


ORÍGENES: en los orígenes del derecho penal romano se encuentran las instituciones características de las formas
penales primitivas (prohibiciones y expiaciones tabú, venganza, confiscación del patrimonio, expulsión de la paz,
talión, composición, y hasta ciertas formas de responsabilidad colectiva), con un marcado carácter religioso. Se
destaca la absoluta autoridad del páter, con su derecho de castigar hasta con la muerte a los que estaban sujetos a su
potestad.
El carácter primitivo de las instituciones penales se conserva durante la MONARQUÍA (753 – 509 a.C.), con un gran
poder penal del páter y del rey (muchas veces arbitrario) y un carácter marcadamente religioso.

CARÁCTER PÚBLICO: desde sus comienzos, el derecho penal romano marcha directamente hacia la constitución del
derecho penal como derecho público. El número de delitos públicos fue progresivamente en aumento, pues en los
comienzos solamente tenían tal carácter la traición y el homicidio doloso, y luego se van agregando: el incendio
doloso, el falso testimonio, la corrupción del juez, el hurto manifiesto, las reuniones nocturnas y la adivinación. La
pena pública consistía en la ejecución del culpable, y a veces en un pago obligatorio en dinero (sistema composicional).
Esta naturaleza pública del derecho penal se acentúa sobre todo porque los romanos ven en esta parte del derecho
una especie de tutela del orden de la sociedad y del Estado.

LA REPÚBLICA: el poder penal del páter y del rey era grande y arbitrario. El principio “nullum crimen nulla poena sine
lege” no regía.
Tuvieron particular importancia en la evolución de las instituciones, ciertos recursos de carácter procesal: durante la
República, el condenado a muerte podía ejercer la “provocatio ad populum”, de manera que la sentencia era sometida
al juicio del pueblo. Pero en el último siglo de la República, este procedimiento especial se mostró, por un lado,
insuficiente (ya que no era aplicable a las mujeres y a los no ciudadanos) y, por otro, peligroso (ya que adquirió un
marcado tinte político). Entonces cobró importancia el procedimiento por “accusatio”, en el cual la acción era de
carácter popular.
Se agregaron un mayor número de delitos públicos (corrupción del elector, cohecho, etc), que eran juzgados por un
tribunal jurado.

EL IMPERIO: el magistrado reasume las funciones de instructor y de juez. El largo proceso del Derecho penal romano
vuelve a la concentración de la potestad en el emperador, delegada a veces al praefectus orbis (en la capital) y a los
gobernadores (en las provincias). Al lado de esa potestad subsiste, pero cada vez con menos importancia, el juicio del
Senado.

RASGOS ESENCIALES DEL DERECHO PENAL ROMANO:


a) Afirmación del carácter público y social del Derecho penal, no obstante la diferencia siempre mantenida entre
delitos privados y delitos públicos, pues la ilicitud privada no se equiparaba a una acción civil, y no daba lugar a un
mero resarcimiento, sino a una verdadera pena.
b) Amplio desarrollo alcanzado por la doctrina de la imputabilidad, de la culpabilidad y de las causas que la excluyen
(especialmente el error).
c) El elemento subjetivo se encuentra claramente diferenciado, aun por la clase de pena que correspondía al dolo y
a la culpa, pues mientras al hecho doloso le seguía la “pena”, al culposo se le aplicaba el “castigo”, que tenía un
fin sobre todo intimidante, y con tal objeto, era aplicable incluso a los menores y a las personas colectivas.
d) La teoría de la tentativa no logró un desarrollo completo.
e) La ilicitud penal no alcanzó tampoco a la aplicación del principio de reserva y a la prohibición de la analogía.

DERECHO PENAL CANÓNICO


FUNCIÓN HISTÓRICA: entre el derecho romano y el derecho moderno, se extiende el Derecho penal de la Iglesia
católica. Representa la vía por la cual el derecho romano persistió y se adaptó a las nuevas formas sociales, y también
transformó instituciones fundamentales del derecho bárbaro, como la faida, imprimiendo una variante a las formas
privadas y vengativas de reacción. Mantuvo la naturaleza pública del Derecho penal romano, frente a las formas
privadas de reacción.
Este derecho tiene una amplia evolución en cuanto a sus relaciones con el Estado. Esta evolución tiene importancia
para señalar el paso del Derecho canónico a una importancia laica cada vez mayor, pues el derecho que comienza
teniendo una naturaleza disciplinaria específica (1), va adquiriendo extensión dentro de la vida civil, hasta afirmarse
como regulador de gran cantidad de relaciones que solo están indirectamente vinculadas a la Iglesia.
(1) La forma primitiva del Derecho canónico es de naturaleza disciplinaria, porque los obispos decretaban la
excomunión del transgresor, es decir, su exclusión como miembro de la colectividad por la cual el sujeto era miembro
de la Iglesia. Se trataba estrictamente de un derecho disciplinario, tendiente a mantener los preceptos de la
comunidad internamente.

EVOLUCIÓN: esa evolución se cumplió en virtud de razones históricas y políticas, a medida que la situación de la Iglesia
fue variando, desde la comunidad evangélica y espiritual primitiva, para transformarse en una religión reconocida por
el Imperio romano, llegar luego a la situación de religión oficial y exclusiva, y finalmente lograr el poder político
universal del Sacro romano imperio.
Esos cambios de situación de la Iglesia con relación al Estado, determinaron que aquellas acciones que afectaban a la
religión oficial y única, adquirieran el carácter de acciones delictivas. Esto fue una consecuencia de determinada
concepción del mundo.
Como consecuencia de aquellos sucesos políticos, los atentados contra la religión católica asumen la forma de
“crímenes públicos”. Con el delito de herejía (“negación pertinaz de una verdad que ha de creerse con fe divina y
católica”, este delito se mantiene con gran vigor en las legislaciones positivas durante muchísimo tiempo), el Derecho
penal canónico adquiere una importancia muy superior a la de un mero derecho disciplinario.

LA JURISDICCIÓN ECLESIÁSTICA: hay que distinguir las razones por las cuales la Iglesia fue aumentando su jurisdicción:
a) Por razones de fuero personal: se fue afirmando el principio según el cual el clérigo (hombres pertenecientes al
clero) era juzgado por el tribunal eclesiástico, cualquiera fuese el delito cometido. Al comienzo, ese fuero fue
reconocido solo para los obispos, los demás eclesiásticos estaban sometidos al tribunal laico por sus crímenes
comunes; pero luego, los sacerdotes y los diáconos eran juzgados por el tribunal secular, pero no podían ser
condenados por éste si no eran depuestos por el tribunal eclesiástico. Finalmente, la potestad jurisdiccional
basada en el fuero llegó a ser excluyente.
b) Por razón de la materia: los delitos de competencia de los tribunales eclesiásticos fueron en aumento, dando
motivo a esa jurisdicción la naturaleza (religiosa) del delito, aun cuando éste fuese cometido por un laico. Se
formaron así 2 categorías de hechos: aquellos en que se ofendía directamente a la religión (“delitos
eclesiásticos”), en los cuales la jurisdicción llegó a ser indiscutida, y por otra parte, los “delitos mixtos” (adulterio,
incesto, concubinato, sodomía, sacrilegio, blasfemia, perjurio y usura), los cuales dieron lugar a conflictos de
competencia.

RASGOS ESENCIALES:
- La represión canónica se ejerce en nombre de la divinidad, lo que produjo graves consecuencias, ya que este
derecho desconocía el principio “nullum crimen sine lege”. El poder de los juzgadores adquirió una extensión
extraordinaria y una exagerada intensidad.
- El hecho de considerar crimen la herejía y otros delitos que afectan a la religión pero no a la vida civil, evidencia
que el Derecho penal canónico fue una expresión de la confusión entre lo inmoral y lo ilícito (entre el delito y el
pecado).
- El Derecho canónico mantuvo y desarrolló los principios romanos sobre imputabilidad y culpabilidad, pero no
puede afirmarse que la construcción fuese totalmente subjetivista, ya que se posibilitó la extensión de la pena a
terceros inocentes (como la infamia de los hijos incestuosos –nacidos de relaciones entre parientes-, las
prohibiciones que por los delitos de herejía y apostasía –negación de la fe cristiana- recaían sobre hijos y
descendientes, la responsabilidad de corporaciones, etc).
- Tuvo influencia la institución de la “tregua de Dios”, que limitó la venganza privada, imponiendo al vengador la
obligación de aceptar composición.
- Tuvo una particular relación con el poder civil: impuso límites a la aplicación de la pena, especialmente la de
muerte.
- El Derecho canónico, ejercido en nombre de la divinidad, afirmó el “principio de igualdad”, a base de la igualdad
de todos ante Dios.

DERECHO PENAL GERMÁNICO


Entre los pueblos germánicos reinaban costumbres jurídicas muy diferentes de las que regían en Roma a la época de
las invasiones. Entonces, el conflicto se produjo entre el derecho evolucionado de Roma y las costumbres bárbaras de
los germanos, que conservaban muchas características del derecho penal primitivo.
En los pueblos germanos encontramos las siguientes instituciones típicas:
- La “venganza de la sangre” (era un derecho y un deber de la estirpe).
- El estado de faida (guerra) como extensión de la venganza a toda la estirpe del transgresor.
- Estrecha relación entre las prohibiciones penales y las de naturaleza religiosa (como el sacrificio).
- Ya como evolución y consolidación del poder público, se manifiesta la “pérdida de la paz”, que consistía en privar
al reo de la protección de la ley colectiva y, en consecuencia, su abandono a una muerte segura.
- El “sistema composicional” se inserta como una evolución ulterior. Consistía en un sistema de pagos por los
cuales se satisfacía no solamente el daño, sino que se pagaba un plus de carácter retributivo. Existían diferentes
tipos de pagos con diversa finalidad: el “Wergeld” (suma pagada al lesionado y a sus herederos para liberarse de
la venganza), el “Fredum” (precio de la paz, el delincuente hacía composición con el Estado para recuperar la
protección), la “Busse” (composición pagada por los delitos menos graves).
- Era un derecho marcadamente “OBJETIVO”. Lo que importaba era el daño causado, y no la situación subjetiva de
quien lo causó (de ahí que la tentativa no fuese punible por ejemplo).

EVOLUCIÓN ULTERIOR DEL DERECHO PENAL


EDAD MEDIA: representa un largo período durante el cual se opera la fusión de 3 aportes jurídicos: el Derecho
romano, el canónico y el bárbaro, para concluir después de muchos años en un verdadero renacimiento del Derecho
romano, claro que profundamente modificado. Este fenómeno en Alemania se llamó “recepción del Derecho romano”,
y se produce en el código de Carlos V, llamado “La Carolina” (1532).
Durante este tiempo encontramos numerosos derechos locales, y por encima de éstos, el Derecho romano, al cual
recurrían los prácticos (glosadores y post-glosadores) como fuente inagotable de conocimientos y de sistematización.
También se encontraba el Derecho canónico, como una expresión de un poder coercitivo de alcance espacialmente
ilimitado.
Sin embargo, el predominio de las instituciones locales y de formas jurídicas consuetudinarias era tan manifiesto, que
en realidad, el Derecho romano germánico, era derecho extranjero, derecho nuevo.
La lucha por dominar las formas del derecho bárbaro, especialmente la venganza, se manifiesta en las “treguas
perpetuas”, que declaraban una prohibición permanente de la faida, pero no importaron una radical supresión de
costumbres profundamente arraigadas. El sistema composicional subsiste.
Se caracteriza por la extraordinaria crueldad en las formas de ejecución de las penas, especialmente la de muerte,
agravada con terribles procedimientos.
Durante este período se desenvuelve, especialmente en Italia, el estudio del Derecho romano en la fuente justiniana
(Corpus Iuris). El Derecho romano fue objeto de minuciosas investigaciones, y se designa con el nombre de glosadores
y post-glosadores a una serie de juristas que realizan el comentario del Derecho romano (entre 1100 y 1450), muchas
veces con modificaciones derivadas del Derecho canónico o del local. Pero ellos son los que prepararon el camino del
renacimiento del Derecho romano y el de la recepción, pues los juristas que legislaron después en Alemania,
aprendieron en Italia el Derecho romano de los post-glosadores.

LA RECEPCIÓN: la influencia de los estudios italianos se extendió hasta Alemania, y de esa manera se realizó la
recepción del Derecho romano, primero en “la Bambergensis” (fue una ordenanza criminal para el obispado de
Bamberg, cuyo propósito principal fue el de acordar certeza al ordenamiento criminal, superando el empirismo de la
jurisprudencia. Constituye la base sobre la que se formó el código imperial de Carlos V) y después en “La Carolina”.
La Carolina (no afecta a nuestro derecho) es un código de procedimiento penal y una ley de organización de tribunales.
No está construido con un verdadero método, tiene largas reglamentaciones, admite la interpretación analógica,
prodiga la pena de muerte, el objeto principal de la pena es la intimidación, prevé diversas formas de legítima defensa,
etc. La importancia de este código consiste en que por él se logra una efectiva afirmación del carácter estatal de la
actividad punitiva. Desaparece definitivamente el sistema composicional y privado, y la objetividad del derecho
germánico, con la admisión de distintas formas de culpabilidad. Hay una marcada influencia canónica.

PARTIDAS: para España la recepción del Derecho romano la constituyen las Partidas (1256-1265), de manera que el
proceso histórico cumplido en el Imperio Romano-germánico nada tiene que ver con aquél. Con las 7 partidas del rey
Alfonso X (“el sabio”) se produce la RECEPCIÓN del Derecho romano en España.
Las disposiciones penales contenidas en la partida n° VII, asignan a la pena una función retributiva e intimidatoria,
pues se la aplica persiguiendo que el autor reciba el castigo que merece y para que sirva de ejemplo a los demás para
que no hagan lo mismo. Se destacan las disposiciones sobre la inimputabilidad de los locos y los menores, y sobre la
falta de responsabilidad por caso fortuito; distingue entre dolo y culpa.
Esta legislación logró un alto grado de aceptación y popularidad, tanto en España como en sus colonias. Por eso influyó
en nuestra legislación nacional.

MODERNIZACIÓN HUMANISTA: esa situación tan arbitraria e insegura impuesta por la Carolina es la que impera en
Francia durante un larguísimo período. Su corrección fundamental es la consecuencia de la construcción gigantesca del
siglo XVIII, cuyas enseñanzas cambian profundamente la historia de las instituciones políticas y dan al derecho un
sentido totalmente nuevo.
Las obras de MONTESQUIEU y de ROUSSEAU cambiaron la constitución de los Estados. La de CÉSAR BECCARÍA dio una
nueva concepción de la actividad represiva; sus obras tienen una influencia decisiva en la humanización del Derecho
penal, por la demostración que Beccaría hace de la naturaleza social y no divina o religiosa de la autoridad penal. De
ahí surge la necesidad de garantías legales (nullum crimen sine lege), la supresión radical del arbitrio judicial, la
garantía procesal, la supresión de las torturas, la restricción de la pena a los límites de la necesidad, etc.
La influencia de Beccaría se manifestó primero en el terreno de la doctrina, para traducirse luego en la práctica y en la
legislación.
En el aspecto penitenciario aparece la obra de JOHN HOWARD (“The State of Prisons”, 1777), en la cual se describe el
horroroso estado de las prisiones de Europa. Así como la obra de Beccaría constituye el punto de partida de la
legislación penal moderna, la de Howard representa la base de los nuevos sistemas penitenciarios.
Después de esa maduración doctrinaria, el hecho político que determinó el cambio en toda la codificación europea fue
la REVOLUCIÓN FRANCESA con la DECLARACIÓN DE LOS DERECHOS DEL HOMBRE (1789).
Tras los códigos revolucionarios de 1791 y 1795, el que estaba destinado a perdurar y marcar rumbos a toda la
legislación europea, fue el Código Napoleónico de 1810, que todavía rige.
Doctrinariamente, la culminación sistemática de esa tendencia humanista está constituida por la obra de FRANCISCO
CARRARA, cuya influencia en la codificación contemporánea es considerable.

ACTUALIDAD
CÓDIGO VIGENTE: se compone de:
- Parte general: rige principios generales del Derecho Penal (arts. 1 al 78).
- Parte especial (arts. 79 al 313).
- Disposiciones complementarias (arts. 314 al 316).
Tiene una orientación científica que deriva del código de 1921.

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