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La Iglesia Sacramento Universal de Salvación
¿Qué significa Sacramento?
Un sacramento es un signo sensible de la gracia de Dios. Decimos que es un “signo” porque es una
realidad que percibo con los sentidos, pero que manifiesta otra realidad que no puedo ni tocar, ni
ver. Por ejemplo: si veo humo, sé que hay fuego en algún lado aunque no alcance a verlo, pero sé
que existe un fuego que causa ese humo. También decimos que es sensible porque lo puedo percibir
con los sentidos. Y de la gracia de Dios porque sé que a través de ese signo que puede ser una
palabra, un gesto etc. Dios otorga su gracia. Todo lo bueno que recibimos de Dios lo llamaos
“gracia” (porque Dios nos lo regala “gratis”, gratuitamente), entendemos en seguida lo que quiere
decir: Los Sacramentos son signos visibles y eficaces de la gracia. No sólo manifiestan el Amor de
Dios, sino nos hacen participar en él.
La fe se trata de una relación personal entre Dios y el hombre. Dios toma la iniciativa para entrar en
amistad con nosotros. Se adapta a nuestra naturaleza, a nuestro modo de captar las cosas a través de
los sentidos, y nos muestra su amor por medio de su mensaje y signos visibles, audibles y palpables.
Estas manifestaciones del Amor de Dios se llaman Sacramentos. Ellos, nos hacen acordar lo que
Jesús hizo en el pasado a favor nuestro, (por ej: la Pasión), haciéndolo presente y ya ahora nos
hacen partícipes de la Vida futura, pero de una manera inicial: Porque la fe tiende hacia la visión, la
esperanza hacia la posesión, el amor hacia la eterna intimidad con Dios.
La Iglesia es “Sacramento Universal”
En el siglo XXI Cristo Resucitado ya no vive físicamente entre nosotros, pero sí, por medio de su
Cuerpo Místico, que es la Iglesia. Hoy la Iglesia es signo e instrumento visible de Cristo Resucitado
invisible, es, por lo tanto, el Sacramento de Jesucristo, la presencia de Cristo Salvador en nuestro
tiempo. En la Iglesia se queda Cristo con nosotros con todo lo que El es y ha hecho para nosotros.
La Iglesia tiene la misma misión que Jesús: proclamar, poner en práctica y hacer eficaz el Amor de
Dios.
Los Sacramentos realizan lo que significan.
Cuando los amigos se abrazan sinceramente…produce un efecto en ambos. La amistad se
profundiza y se fortalece. El apretón de manos, las flores, los regalitos, la sonrisa, las cartas, etc., no
sólo expresan la amistad, sino realizan, hacen crecer y profundizan lo que señalan: simpatía y amor.
Tampoco los Sacramentos solamente significan lo que Dios nos ofrece, sino que realizan
verdaderamente lo que indican. Esto se hace especialmente evidente en la Eucaristía: Ella no
solamente promete la comunión con Dios y los hermanos, sino la crea realmente. En ella no sólo se
habla de la Vida Nueva, sino Jesús se entrega como alimento para la Vida Eterna. Algo parecido se
puede decir de todos los Sacramentos. En ellos obra Dios aquello de lo que hablan e indican.
Los Sacramentos de la Iglesia
“Los sacramentos son “de la Iglesia” en el doble sentido de que existen “por ella” y “para ella”.
Existen “por la Iglesia” porque ella es el sacramento de la acción de cristo que actúa en ella gracias
a la misión del Espíritu Santo. Y existen “para la Iglesia”, porque ellos son “sacramentos que
constituyen la Iglesia”, manifiestan y comunican a los hombres, sobre todo en la Eucaristía, el
misterio de la Comunión del Dios Amor, uno en tres Personas”. (CATIC 1118)
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La Iglesia instrumento universal de Redención
¿Qué significa Redención?
Redimir significa comprar un esclavo con el único objetivo de dejarlo libre. Jesús nos redimió con
su Pasión, Muerte y Resurrección de la esclavitud del pecado. La Iglesia continúa su obra redentora
hasta nuestros días.
Los Sacramentos son acciones salvíficas de Cristo por medio de su Iglesia.
El mismo Jesús es el gran Signo de Dios Padre, Jesús usó también signos para mostrarnos el Amor
del Padre:
“Imponía las manos a cada uno de los enfermos y los sanaba” (Lc. 4,40).
“Jesús extendió la mano y lo tocó al leproso, diciendo: «Lo quiero, queda limpio» Al instante sanó
de la lepra” (Lc. 5,13).
“Tomando la mano de la niña le dijo: «Niña, yo te ordeno, ¡Levántate!»”(Mc.5,41).
“Jesús tomó pan, y después de pronunciar la bendición, lo partió y lo entregó a sus discípulos,
diciendo: «Tomen y coman; esto es mi cuerpo.»”(Mt. 26,26).
Ese poder de hacer signos de salvación Jesús lo transmitió a los apóstoles (Mt.28,18-20; Lc. 9, 1-2;
19,19; Jn 20, 23). Todavía hoy, en nombre de Cristo, la Iglesia usa esos gestos instituídos por El,
para transmitir la Vida Divina a los hombres. Son los Sacramentos.
“Cristo está presente con su fuerza en los Sacramentos, de modo que, cuando alguien bautiza,
es Cristo quien bautiza.” (Concilio Vaticano II). Es Cristo quien perdona, envía, cura…El
“ministro principal” es Cristo mismo. Por eso no depende la eficacia de un Sacramento de la
dignidad personal del ministro secundario. Es decir el Sacramento recibido de manos de un ministro
indigno (ej: un sacerdote que ha tenido conductas contrarias a moralidad enseñada por la Iglesia) es
válido, se recibe de todas formas y es efectivo porque en el momento que un sacerdote está
administrando un Sacramento es Cristo mismo quien lo brinda a través del ministro. Cristo
perdona, por ejemplo, también si un sacerdote indigno da la absolución.
La celebración de cualquier Sacramento debe revestir siempre un carácter comunitario,
eclesial. Debe manifestar que todos juntos formamos la gran Familia de Dios. Por tanto, debe
evitarse cualquier celebración individualista y solitaria.
“Cristo amó a la Iglesia y se entregó a sí mismo por ella” (Ef. 5, 25). No se puede aceptar a Jesús
por un lado, y rechazar por otro lo que El quiere y ama. La Iglesia fue querida por Jesús (Mt. 16,15-
19) y le encomendó la misión de llevar el Evangelio y los sacramentos a los confines de la tierra
(Mt. 16,15-19 y Mt. 28, 16-20).
Los Sacramentos de la Salvación
“Celebrados dignamente en la fe, los sacramentos confieren la gracia que significan. Son eficaces
porque en ellos actúa Cristo mismo; El es quien bautiza, El quien actúa en sus sacramentos con el
fin de comunicar la gracia que el sacramento significa. El Padre escucha siempre la oración de la
Iglesia de su Hijo que, en la invocación de cada sacramento, expresa su fe en el poder del Espíritu.
Como el fuego transforma en sí todo lo que toca, así el Espíritu Santo transforma en vida divina lo
que se somete a su poder” (CATIC 1127).