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Punto de partida. Lengua latina y Latín vulgar.
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Cavinuto 3
EL PUNTO DE PARTIDA, LENGUA LATINA
Y «LATIN VULGAR»
Pee J. QUETGLAS
Universidad dle Barcelona
1, Ellatin en el contexto lingiiistico de Ia Peninsula Itilica
La situacion lingtistica de la Peninsula Itilica en los albores de Roma (si-
alo vit a. C.) no es en ningin caso nitida y sencilla, sino mas bien compli
da ¢ inestable. Si trazéramos una linea que cortara aproximadamente por la
‘mitad y en horizontal la peninsula, esta nos quedaria dividida en dos mitades
relativamente uniformes en cuanto a la ascendencia o génesis de las lenguas
habladas en cada una de ellas. Asi, en la mitad norte nos encontrariamos con
tuna serie de lenguas esencialmente no indoeuropeas, como es el caso del ligur
(lengua propia de la comisa mediterrénea, la frontera actual entre Francia
e Italia, aunque es licito suponer que su extensién pudo haber sido mucho
‘mayor en otras épocas), del rético (Jengua emplazada en la parte central del
arco alpino que cierra la peninsula por el norte), el piceno septentrional (en
la costa adratica, al sur de la lanura del Po) y, finalmente, la que fuc la mas
importante de la lenguas no indoeuropeas de Italia, el etrusco (cuyo radio de
influencia, partiendo de la actual Toscana, se extenderia hacia el norte y, sobre
odo, hacia el sur rebasando ampliamente la posicién de Roma). Siguiendo
cn la mitad norte, junto a estas lenguas no indoeuropeas tendriamos otra cla-
ramente indocuropea, el véneto (en la comisa adridtica, en tomno a la actual
ciudad de Venecia, en la frontera entre Italia y Eslovenia).
‘Al sur de esta linea imaginaria que hemos trazado, el panorama aparece
dominado por dos lenguas indoeuropeas que alcanzaron un cierto nivel cultu-
ral, el osco y el umbro, lenguas que en ocasiones se asocian como parte de una
tunidad osco-umbra. De estas dos lenguas, el umbro se extendia por la actual
‘Umbria, la parte central de la peninsula desde la altura de Roma hasta cl valle
an MANUAL DE LINGDISTICA ROMANICA,
del Po. Asu vez, el osco ocupaba la Hlanura costera de la Campania, extendién-
dose hacia el sur y el este por la Apulia y Calabria hasta legar ala punta de
'a bota, En la zona de confluencia entre estas dos leriguas, pricticamente a la
altura de Roma, pero hacia cl interior, encontramos una serie de dialectos de
transicién entre las dos lenguas mayores, peligno, marrucino, sabino, volsco,
Imarso, ete, cuya existencia yfliacién ha favorecido més todavia que pudiera
estableverse esta unidad osco-umbra en oposicin al resto de lenguas de lala.
EI panorama se completaria con el piceno meridional, lengua indocuropea
hablada en la costa central del Adridtico, y el mesapio, también lengua indo-
europea hablada en la peninsula de Salento. ¥ dejamos para el final la situa:
id lingdistica del Lacio, la lanura tiberina en tomo a Roma, que ciertamente
no debié de ser tampoco nada simple. Las lenguas habladas en esta zona se
Pueden agrupar en una unidad lingtistica a la que en ovasiones se le ha dado
el nombre de latino-Falisco (Beekes, 1995: 25); esta lengua presentaba una di-
vision dialectal de la que formaban parte el falisco, el prenestino y el latin, que
no debia de ser el representante mis importante del grupo, ya que no ocupaba
‘mas que una minima franja costera ala altura de Roma.
Esta situacion habria que completarla con la implantacién sobrevenida y
Progresiva, via establecimiento de colonias, del gricgo al sur de la peninsula a
partir del siglo vin, y dl gato, lengua celica indoeuropea, cuya implantacion
en a lanura del Po no se produce hasta el siglo va. C. ¥ aim habria que afadit
¥ tener en cuenta un timo elemento consttuido por el lamado sustato medi
terréneo, que engloba un importante componente léxivo refeido a actividades
© productos de uso comiin en toda la cuenca mediterrinea (denominaciones de
Jos productos relacionados con la via o el olivo, por ejemplo) y para el que no
se ha podido establecer una dependencia con respecto a una lengua determi
nada. A a vista de esta situacién, cuesta entender emo el latin, un dialecto de
tuna de las lenguas minoritarias, pudo llegar a alcanzar tal prado de expansién,
Peto, claro esta, es esta una cuestién que no tiene que ver con la lengua en
si, sino con el proceso expansivo y colonizador del pueblo que hablaba esa
lengua. Nos referiremos a ello més adelante
Establecer el origen 0 procedencia de las lenguas no indoeuropeas es
tarea en ocasiones imposible y ello afecta de manera especial al etrusco, dada
su importancia como lengua de cultura." Pero tampoco es ficil la decisin
sobre la forma en que las fenguas indocuropeas se establecieron en Italia,
Quizé Ia nica certeza absoluta que tengamos sea precisamente esta: se trata
de lenguas de procedencia extratilica que vinieron de la mano de pueblos que
€n uno u otro momento se establecieron en Ia peninsula italiana procedentes
|. Ya en la Antigiedad se planteaban teorias cntradictoias sabe el origen de este
pucblo: asi, mientras que Herodoto (Historias, 1,94) as suponia orginaios de Lidia, en Asia
Menor, Dionisio de Halicamaso (4migiedades Romana, 1,30) los consieraba wi pueblo
autbetono de Hala,
EL PUNTO DE PARTIDA. LENGUS LATINA, B
de otras regiones de Europa. En este sentido, podemos establecer unas lineas
‘maestras minimas que podrian considerarse aceptables, a grandes rasgos, para
a mayoria de investigadores. En primer lugar habria que situar la ubicacién,
de un iiltimo estadio de lengua indoeuropea unitaria y no fragmentada en la
cultura de los kurganes,” ciimulos mortuorios propias de la estepas del sur de
Rusia y del este de la actual Ucrania, cultura desarrollada a partir del V mi
lenio a. C. y que ha recibido también el nombre de cultura Yamnaya (Beckes,
1995; 50-51), De este niicleo central se fueron escindiendo progresivamente
grupos sociales que se Ilevaron asociada la lengua indocuropea mis menos
dialectalizada, Algunos de estos grupos penetraron en la peninsula italiana en
tomo al aiio 1500 a. C. dando lugar a dos manifestaciones culturales sucesivas
perfectamente identificadas por la arqueologia: la cultura de los terramaras y
la cultura Villanoviana o de Villanova. Los terramaras (establecidos primera-
‘mente en los terrenos pantanosos de la lanura del Po) estarian en el origen de
Jos pueblos y lenguas latino-faliscas, en tanto que la cultura Villanoviana seria
la antecesora del grupo osco-umbro (Villar, 1996: 395-396), Especialmente
sugerente para esta identificacién resulta el hecho de que Ia estructura urbanis-
tica de los asentamientos terramaras parece constituir un perfecto antecedente
del campamento romano: construccién mas o menos ortogonal rodeada por
un foso y protegida por una empalizada y con un conjunto de calles que se
‘ordenan paralelamente a alguna de las dos calles principales que se cruzaban
cn angulo recto.
‘Sin embargo, las certezas que proporciona la arqueologia estin muy lejos
de adccuarse a certezas de indole parecida en el plano lingUistico, Dando por
bbuena Ia clisica teoria del arbol genealogico de Schleicher,’ segiin la cual el
indoeuropeo se habria diversificado como las ramas de un drbol en diferentes
grupos: celta, germanico, biltico, eslavo, latino, griego, indo ¢ iranio, los cua-
les, a su vez, habrian continuado con la diversificacién, son muchos los puntos
que quedan por dilucidar. Uno de ellos se refiere a la realidad de la existencia
de lenguas intermedias: ,Existié una unidad italo-celta previa al desmembra-
2 _ Kurgan es el temino eslavo para refernse a “tmulo’. Es el nombre dado a esta cul
{ura por Maria Gimbutas,acquesloga de orgen litaano, qe ha estudio en profundidad eta
civiizacion. Erie sus obvas podemos cts: The Balis, London: Thames and Hudson, 1963;
«Proto-Indo-European culture: the Kurgan culture during the Sth tothe 3rd Millenia B.C,
1G, CARDONA, H. M. Koentoswatn y A. SEN¥ (ed), Indo-European and Indo-Europeans.
Philadephia, 1970, pp. 155-198; The Tavs. London: Thames and Hudson, 1971, Asimismo, se
puede enconar uns recopilacin de sus principales contibuciones al tema en el volumen de
homenaje a M. Gimbutas (Gimbutas, 1997),
3. Setrata, por supuesto, de una hipétesis exposiiva, pues lt propuestade Schleicher ha
sido moditcada reteradamente en lo que se refiee a la agrupacinimermedia de las lenguas.
Por supuest, mayor calado tuvo la modificacidnimpuesta por el descubvimiento e la nara
leza indoeuropea de hetita, que oblige a rerotraer un grado la unidady a establecr un uni
indo-betita,frapmentada en un tronco proto-aatolio y en ott indocuropeo (Sturtevant, 1962).74 MANUAL DE LINGUISTICA ROMANICA
‘miento entre celta eitalico, como defendid porfiadamente A. Meillet (1928)? 0
bien, puede verdaderamente hablarse de una unidad lingdistica itdlica que en-
globara las lenguas del grupo del latin y las del grupo osco-umbro? La verdad
es que existen argumentos a favor y en contra de cualquiera de las posturas,
pero sin que unos u otros Hleguen a pesar lo Suficiente como para imponerse de
forma irrebatible. Por otro lado, debe tenerse siempre presente la teoria, mas
que alternativa complementaria, de Schmidt (1872), conocida como teoria de
las ondas, de acuerdo con la cual los puntos de coincidencia entre lenguas
proximas se deben en muchas ocasiones a la existencia de contactos largos y
prolongados entre las mismas més que al hecho de provenir de un antepasado
comin.
En cualquier caso, lo que resulta indudable es que et Jatin, esa lengua
hablada por una pequefa comunidad en tomo a Roma, comparte muchas ca-
racteristicas lingtisticas y culturales con los pueblos de su entorno inmediato,
pero también con otros muchos pueblos més remotos, con todos los cuales
forma una unidad cultural y lingUistica que podemos seguir llamando indo-
ceuropeo.
Partiendo, pues, de esta minima realidad, el latin, a caballo de las con-
quistas expansionistas de Roma, fue extendiendo su drea de influencia hasta
implantarse en una gran parte de la cuenca mediterranea. Pero los comienzos
debieron de ser cualquier cosa menos ficiles. En efecto, en los afios que me-
dian entre el 753 (aio de la Fundacién legendaria de Roma por los gemelos
Rémulo y Remo) y el 396 (alto en que Roma se apodera de Veyes, capital de
los etruscos) no se puede hablar de avance sino de retroceso 0, todo lo mas,
de estabilizacién del area de influencia del latin, pues en estos afios Roma se
halla bajo el dominio directo 0 en zona de influencia etrusca, de forma que
si algo era pronosticable en esos momentos era la desaparicién del latin ante
Ja presién cultural de un pueblo mucho mas desarrollado y con ciertas ansi
expansionistas. Es este uno de los momentos clave en la historia lingilistica
¥y cultural de Europa, parejo en importancia a otros momentos criticos en la
historia de Roma como seran la toma de la ciudad por los galos (390 a. C.)
© la terrible segunda Guerra Painica, con Anibal a las puertas de Roma (218-
202 a. C.). Naturalmente es una ueronia imaginarse qué hubiera sucedido si
el dominio etrusco hubiera acabado por consolidarse ahogando a Roma y all
latin; no podemos saber si ahora estariamos hablando una lengua derivada
del etrusco, pero de lo que no hay ninguna duda es de que no hablariamos
una lengua derivada del latin. Es, por tanto, a partir de este momento cuando
la historia de Roma sufre una inflexién que va a convertir a la ciudad de
dominada en dominadora, en una progresién imparable. Fijémonos simple-
‘mente en Jos hitos y fechas més significativos; 340-338: lucha por el control
del Lacio; 298-290: tereera guerra samnita que concluye con la ocupacién
de la Campania; 282-265: guerra por la conquista de la Magna Grecia, que
LL PUNTO DE PAKTIDA, LENGIA LATINA 75
tiene str momento determinante en el afio 272 con la toma de Tarento; 264-
241: primera Guerra Piinica, que concluye con la toma de Sicilia; 225-222:
conquista de la Galia Cisalpina, En estos momentos Roma ya es dueila de
toda la peninsula y puede pensar en objetivos mayores, pero no le resultara
tampoco ficil; asi, en un primer momento tiene que hacer frente al peligro
muy real de la segunda Guerra Panica (218-202), que antes de desembocar
en la decisiva victoria en la batalla de Zama tendr que ver cémo Anibal se
ppasea vietorioso por las afueras de Roma sin decidirse a atacarla; uno de los
resultados colaterales de esta guerra sera la ocupacién de Hispania. Viene a
continuacin la guerra contra Filipo V de Macedonia (200-197), que da paso
al dominio sobre Grecia y, a continuacién, a la tercera Guerra Pinica (149-
146), que supone la destruccién definitiva de Cartago y la implantacién en
su terrtorio dela provincia romana de Africa (actual Tiinez). Por otra parte,
prosigue fa consolidacién del dominio sobre Grecia (creacisn de la provincia
dde Macedonia en el 148) la expansion por Oriente Proximo (creacién de la
provincia de Asia en el 133). Pero no se trata en ningin caso de ineremento
territorial sesgado, pues al mismo tiempo también continga la expansién por
occidente (creacién de la provincia de la Galia Narbonense en el 120) y por
el norte de Africa (guerra contra Jugurta del 112 al 105). El Mediterraneo se
convertir definitivamente en un mar enteramente romano con la conversion
de Siria y Judea en provincias (aio 64), con la conquista de las Galias por
Césat (58-50) y con la incorporacién de Egipto por Octavio Augusto a raiz,
de la batalla de Accio (31 a. C.). El punto de maxima expansion se alcanza
con la ocupacién, ala postre efimera, de Britania con Claudio (43-49 d. C.)
¥ycon la conquista de la Dacia por Trajano (101-106 d, C.)
Naturalmente, las vieisitudes historicas y culturales hicieron que la im-
plantacién det latin no fuera igual de persistente y uniforme en todas partes.
Asi, la isla de Gran Bretafa es abandonada definitivamente en el aho 407;
Jas sucesivas oleadas de pueblos germénicos acaban en el 476 con lo que ya
eta una mera ficeién, el Imperio Romano de Occidente, que se desmiembra
en una serie de reinos que mantienen en mayor © menor grado su voluntad
de continuar las estructuras politcas de Roma, de la que se sienten herederos
directos, ya que no se debe olvidar que muchos de estos pueblos, y muy espe-
cialmente los visigodas, estaban ya ala sazén profundamente romanizados y
la idea de que ellos perpetuaban el antiguo imperio les infundia legitimiad y
Prestigio. De esta forma, el latin pudo mantenerse en muchos casos por enci-
ma de las diferencias culturales y Hingisticasligadas a las nuevas clases do-
minantes, aunque en determinadas zones, por ejemplo en el norte de Africa,
Ja masa critica de la poblacién latinohablante fue insuiciente para permits ka
supervivencia de Ia lengua, especialmente si se tiene en cuenta la dureza del
dominio vndalo y la ulterior confusién aportada por la recuperacién parcial
de la zona por los ejéretos del Imperio Romano de Oriente en la época de16 MANUAL DE LINGI
ISTICA ROMANICA,
Justiniano,’ lo que hizo que la expansién musulmana encontrara un territorio
estructuralmente desmembrado y, por tanto, muy proclive a verse impregnado
por parte de na nueva cultura. Este proceso de sustitucién del latin 0 de sus
derivados romances también se producira en la Peninsula Ibérica, pero tendea
una evolucién mas lenta al haber de enfrentarse con los restos de las estructu-
ras de un reino visigodo s6lidamente establecido durante mas de 250 aftos. Por
otro lado, tenemos el caso de Oriente, donde el latin no Hlegé nunca a impo-
nerse a la superioridad cultural del griego y, en todo caso, no legé mucho mas
alla de ser la lengua de una administracion central nada préxima, La division
del Imperio en dos, realizada por el emperador Teodosio (395), no hizo sino
agravar la posicién del latin en la zona oriental
Recapitulando, pues, nos encontramos con que la zona de desarrollo na-
tural del latin, aquela en la que se fraguarén las lenguas romanicas, no abarca,
ni con mucho, la totalidad del perimetro de las posesiones de Roma, sino
que queda reducida al cuadrante noroccidental, con el aftadido, singular por
‘muchos conceptos, de la Dacia (actual Rumania). Y aun esta zona se vio te-
ducida de forma importante por Ia fulminante ocupacién musulmana de la
Peninsula fbérica, iniciada en el 711, y de la Galia, No debemos olvidar, a este
respecto, que otto momento critico para el futuro de Europa y para la pervi-
vencia, mantenimiento y expansion de las lenguas neolatinas se produce en el
aiio 732, cuando Carlos Martel derrota a las tropas musulmanas en la batalla
de Poitiers (Lebecg, 1990: 201), lo que equivale a decir que los musulmanes,
¥¥ con ellos el drabe, se encontraban a las mismas puertas de Paris.
Fruto de esta existencia agitada, el latin (y, subsidiariamente, sus suceso-
ras, las lenguas romdnicas) presenta rasgos que delatan la influencia ¢jercida
por otras lenguas. Asi, atenigndonos a la parte més visualmente aparente, la
del léxico, el latin incorporé en muy temprana época préstamos procedentes
de lenguas con las que estuvo en contacto; estos préstamos son especialmente
notables en el caso de las lenguas consideradas de cultura, aunque no se deben
descartar en primer lugar, dada su importancia, los provedentes del ambito
cultural mediterréneo, Nos estamos refiriendo al conjunto de términos que
hallamos précticamente en todas las lenguas de la cuenca mediterranea sin que
se pueda establecer una dependencia indoeuropea (los conceptos que designan
no existian en la zona de implaniacién del primitivo indoeuropeo) ni tampoco
una generalizacién a partir de una de estas lenguas. Suele usarse Ia denomi:
nacién de «sustrato comiin mediterréneo» para designar el conjunto de estos
términos con los que se denominan las actividades o produetos genuinos de la
zona, A este origen mediterréneo comiin se atribuyen especialmente términos
relacionados. con el campo y su cultivo: asinus ‘asno’, cepa ‘cebolla’, cu-
ressus ‘ciprés’, ficus ‘higueta’, hirundo ‘golondrina’, faurus ‘laurel’, lilium
4. Justiniano fue emperador de Oriente entre el $27 y el 565.
FL, PUNTO DE: PARIIDA, LENGUA LATINA n
‘lirio’, malua ‘malva’, menta ‘menta’, mulus ‘mule’, pampinus *hoja de la
Vid’, uinum ‘vino’, et
Si pasamos a referirnos alas lenguas de cultura, hemos de citar los présta-
‘mos procedentes del etrusco como cassis “escudo",clipeus ‘escudo’, fenestra
‘ventana’, hister 0 histrio “actor de mimos, histrién’, puteus *pozo’, o la larga
serie de sustantivos formados con el sufijo -na: catena ‘cadena’, cisterna “cis
tema’, lanterna ‘lintea’, persona ‘mascara’, ete. En lo que se refiere a los
préstamos procedentes del griego, no hay que pensar tnica y exclusivamente
en la gran cantidad de terminologia cientifica y filoséfica que se introduce en
cl latin a partir del momento de la ocupacién de Grecia por Roma, sino que
hhay que tener también en cuenta los préstamos irradiados desde las posesiones
griegas en el sur de Italia, la Magna Grecia, durante los siglos vi y va. C. y
que en no pocas ocasiones Hlegaron al latin a través del etrusco. Asi, como
préstamos antiguos y directos del griego tenemos: ancora ‘ancla’, catapulta
“catapulta’, castanea ‘castaia’, lacruma “ligrima’, machina ‘maquina’,
‘malum ‘manzana’, marmor ‘marmot’, mina ‘mina’ (moneda), oliua ‘aceitu-
na’, purpura ‘pirpura’, talentum “talento”, etc. Serian, en cambio, términos
griegos entrados en el latin a través del etrusco: amurca ‘amurca, alpechin’,
cotoneum ‘membrillo’, cat. codony, spelunca ‘eueva’, taeda ‘tea, antorcha’,
etc. La estrecha afinidad que manticne el latin con el osco-umbro hace dificil
en muchas ocasiones definir el sentido de la influencia; con todo, sucle cons
derarse que proceden del osco-umbro términos latinos como: bos ‘buey”, lupus
‘lobo’, popina “taberna’, rufus *rojo’, sollemnis *solemne’, etc. Finalmente,
podemos hacer referencia a los préstamos de origen celta, como es el caso de
bracae *pantalones*, carpentum ‘carro de dos ruedas*, carrus ‘carro de cuatro
ruedas’, saga ‘abrigo de lana’, ete
2. Unidad y diversidad del latin.
Todas las lenguas, y el latin no iba a ser una excepeidn, se ven enfren-
tadas de manera constante a elementos disgregadores —fuerzas dialectaliza-
doras podriamos llamarlas— que crecen exponencialmente a medida que una
lengua aumenta su ambito de aplicacién, Asi, la unidad del latin estuvo mas 0
‘menos asegurada mientras su uso quedé constrefido al Lacio, En todo caso,
el peligro en esos momentos no era el de disgregarse sino el de desaparecer
absorbido o aplastado por otras lenguas de superior nivel cultural con las que
estaba en contacto y a las que ya nos hemos referido antes. Mas, superada
esta etapa, el tin se expande y se impone, primero como lengua de la admi
nistracién dominante y luego como lengua de cultura, entre los pueblos que
van siendo sometidos, con la excepoidn de Oriente, donde, como ya hemos
apuntado, el prestigio intelectual del griego se impuso. A partir de este mo-8 MANUAL DE LINGDISTICA ROMANICA
‘mento, el fendineno de disgregacién es imparable y va ligado directamente
4 Ia rapidez de la expansién politica, En efecto, la rapidez de esta expansin
Politica obligé a incorporar al servicio de la repiblica romana contingentes
importantes de personas (principalmente en el ejército) cuyo latin se sostenia
sobre sustratos potentes y diferentes: etrusco, osco-umbro y celta, si nos de.
tenemos en el siglo ita. C. La accién de estos sustratos no se limita eviden.
temente solo al Iéxico —lo que ya de por si seria un poderoso elemento de
diferenciacién—, sino que afecta también y sobre todo a elementos fonéticos
Citemos, aunque solo sea para poner unos ejemplos, los casos de la sonoti.
zacién de sordas intervocélicas o de teduecién de sonoras en la misma posi-
ibn, fenémenos normalmente atribuidos al sustrato celta, 0 bien los casos de
asimilacién mb > mm, nd > nn, atribuidos al sustrato osco. Naturalmente, los
sustratos no coinciden todos en un mismo lugar, de forma que el origen de los
colonizadores ya es por si mismo un rasgo potencialmente disgregador; esto
sin contar con la distancia temporal que puede mediar entre una y otra accién
Podemos afirmar con toda seguridad que el latin hablado por los soldados
del ejército romano que desembarca en Ampurias en el aiio 218 a. C. no era
el mismo que cl hablado por los soldados romanos que alrededor del aio
100 d. C. iniciaron ta conquista de la Dacia; los trescientos aflos que median
enire las dos empresas son muchos afios como para que una lengua se man.
tenga sin cambios, pese a la fuerza estabilizadora que, de hecho, ejercia la
administracion, Es, ademiés, conveniente tener en cuenta un fendmeno al que
no siempre se presta Ia suficiente atencidn: si bien es cierto que las lenguas
roximas y en contacto se muestran mis propicias y favorables a compartir ¢
intercambiar elementos, no es menos cierto que la cercania entre ellas dificul.
{a los procesos de sustitucién de una lengua por otra, en funcién precisamente
de la propia inteligibilidad; ello explicaria, por ejemplo, la persistencia del
‘osco como lengua hablada hasta el siglo ra. C. (Adams, 2005: 112-159). Pues
bien, siel latin tenia ya desde muy pronto estos genes diseregadores, gedmo
se explica la supuesta unidad del latin entre el siglo u aC. y el siglo vid. C.?
Esta creencia en una supuesta unidad del latin ha causado més problemas
ue beneficios a la hora de abordar la cuestién del paso del latin alas lenguas
roménicas, pues, entre otras cosas, ha sido la causante de Ia aparicién del
concepto y de la denominacién de «latin vulgar». Dado que desde la supuesta
uunidad del latin no podian explicarse las profundas variaciones exigidas por
{as lenguas roménicas, se tuvo que inventar un término para designar el latin
© los Jatines que se encontraban en el origen de estas lenguas. La eleccién
del término «vulgar» fue francamente desafortunada por las implicaciones
Peyorativas que conlleva. Ahora bien, toda esta problematica se reduce y se
soluciona de manera relativamente sencilla si partimos del hecho de que se ha
¢stado trabajando con una contradiccién més aparente que real y que es fruto
de un error de planteamiento, puesto que una cosa no puede scr ella misma all
EL PUNTO DE PARIIDA, LANGA LATINA, 9
tiempo que su contraria; es decir, el latin no puede ser una lengua unitaria y
diferenciada al mismo tiempo. Asi pues, sin alterar la realidad, podemos sol-
ventar el problema enfocandolo desde una perspectiva diferente, El latin es
uuna lengua natural que, como todas las lenguas naturales, evoluciona debido,
4 causas internas y a contactos con otras lenguas, Pero, ademas, en el caso
del latin, esta evolucién se vio potenciada de forma especial por la rapidez
y el gran aleance de su expansién. Es decir, que los genes disgregadores que
Hevaba el latin desde la propia cuna se fueron activando conforme aumentaba
su expansién por ef Mediterrineo, Seguramente, la pérdida o debilitacién del
papel integrador que desempefaba Ia administracién colaboraron en la cul-
minacién de proceso diseregedor. Sin embargo, de forma simulténea, desde
el siglo mt a. C. se fue forjando por una conjuncién de intereses politico
cculturales una lengua literaria que se mantuvo muy estable en el espacio y en
el tiempo hasta desembocar en la aparicién de unos modelos, especialmente
Cicerén, que ripidamente alcanzaron la vitola de clisieos y, por tanto, fueron
considerados dignos de imitacién, lo que coadyuvé todavia mas a la estabili-
dad de la lengua literaria. El error histérico ha consistido en tomar como base
este latin literario y considerar que existia otro latin (que reeibié el nombre
de vulgar) que se iba separando de aquel, cuando el punto de vista correct.
¢s juntamente el contrario. Es el latin literario el que va Forjando tunos mode-
los y unos usos que lo diferencian del latin sout court, si bien en ocasiones,
por no decir casi siempre, los diferentes autores no pueden sustraerse a la
influencia que ejetce sobre ellos la lengua hablada de forma eotidiana y asi,
lunos mas y otro menos, van recogiendo retazos de esta realidad. Vistas asi las
cosas, la conclusién es obvia: el latin vulgar, simplemente, no existe. Lo que
si existe es el latin y, a su lado, el latin literario.
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