Doctrina Penal 55 - Marzo 2020
Doctrina Penal 55 - Marzo 2020
DESTACADO
55
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Doctrina Penal
Tributaria y Económica
MARZO 2020
ERREPAR
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JURISPRUDENCIA Y DOCTRINA
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D octrina penal
tributaria y económica
N˚ 55
MARZO 2020
DOCTRINA
PABLO YEBRA
Lavado de activos de origen delictivo: la evasión fiscal como delito
precedente ……………………………………………………………………………… || 7
ALBERTO M. BELLO
Las infracciones materiales de la ley 11683…………………………………… || 33
ROBERTINO D. LOPETEGUI
La Sala III de la Cámara de Casación Penal anula la condena por evasión
fiscal agravada………………………………………………………………………… || 61
IVÁN G. LUPINACCI
¿Puede la evasión tributaria ser delito precedente del lavado
de activos? ……………………………………………………………………………… || 67
TERESA GÓMEZ
Breves notas sobre solidaridad, coparticipación y Constitución
Nacional………………………………………………………………………………… || 73
jURISPRUDENCIA
INTERPRETACIONES JURISPRUDENCIALES
TERESA GÓMEZ
Sanción penal, sanción administrativa y el principio non bis in idem
“Mutual 7 de Noviembre c/EN - AFIP-DGI s/proceso de conocimiento” -
Cám. Nac. Apel. Cont. Adm. Fed. - Sala IV - 12/11/2019…………………… || 81
ALBERTO M. BELLO
Improcedencia de causal interruptiva en la aplicación de sanciones
“SEAC SA c/DGI s/recurso directo de organismo externo” - Cám. Nac.
Cont. Adm. Fed. - Sala IV - 11/7/2019………………………………………… || 85
Pablo Yebra
“...hay que estudiar, hay que leer, hay que apreciar el pensamiento ajeno,
que es tanto como amar la vida,
ya que la discurrimos e iluminamos entre todos...”(1)
prevista en el artículo 303 del Código Penal, a sabiendas que dichos bienes son
procedentes de la comisión de una muerte violenta que provocó un individuo con el
fin de obtener ilícitamente una fortuna”, lo que conlleva descartar esta tesis.
Por otro lado, analiza el citado autor, si lo que protege es la “administración
de justicia”, “no puede soslayarse la opinión de la CSJN, bajo la vigencia de la
legislación anterior, al sostener que el lavado de activos ha sido legislado como una
forma especial de encubrimiento”, postura que también debe descartarse, ya que “la
escisión del lavado de activos del capítulo de encubrimiento le ha restado adeptos
a esta tesitura”; por último, si se parte de que el lavado de activo es “pluriofensivo”
-si bien afecta mediatamente la administración de justicia y en ciertos casos la
libertad de competencia-, “el bien jurídico que tuvo en miras el legislador actual ha
sido primordialmente el orden económico financiero”, lo que ha quedado plasmado
en la norma vigente.
En el caso que nos ocupa, como adelantáramos, la figura se encuentra sistemá-
ticamente ubicada en el Título XIII del Código Penal bajo el nombre de “Delitos contra el
orden económico y financiero”, por lo cual podemos decir que, de manera genérica, se
regula “el funcionamiento del mercado económico y financiero del Estado en tanto ciertas
conductas pueden llegar a afectarlo, alterando, de ese modo, el libre juego del mercado
de capitales interno o provocando un desequilibrio en el marco de las regulaciones que
el gobierno argentino haya impuesto para este orden de situaciones”. Dicho concepto
“importa la consideración del funcionamiento y la articulación de los distintos componentes
de la actividad económica, entendido el sistema económico como la combinación de las
tres estructuras de producción, distribución y consumo de bienes y servicios”.(10)
En referencia al orden económico, Baigún -citado por Riquert- entiende que
“es un bien jurídico integrado por tres unidades: producción, distribución y consumo
de bienes y servicios, más la permanente intervención del Estado, apartándose
de la doctrina mayoritaria que pretende distinguir entre un sentido amplio y otro
restringido de orden económico”.(11)
Así, se dice que entre los potenciales efectos lesivos sobre el orden económico
están “la afectación de la libre competencia, la distorsión en la asignación de recursos,
el incremento del riesgo de inestabilidad macroeconómica, la erosión del sistema de
precios, la posible reducción del crecimiento del país y la distorsión de la información de
los agentes del mercado y su capacidad de toma de decisiones sobre una base precisa.
Con relación al sistema financiero, que puede verse minada la liquidez y solvencia del
sector por la volatilidad propia de los activos espurios, además de que su inserción puede
comprometer la administración del tipo de cambio y la tasa de interés, así como horadar
la reputación de las entidades financieras”.(12)
En definitiva, comenta Tazza: “El blanqueo de los capitales producto de hechos
delictivos se caracteriza por ser una actividad criminal muy compleja, que se vale de
un inagotable catálogo de técnicas o procedimientos en continua transformación y
perfeccionamiento”.(13)
Por su parte, Trovato explica que si quien realiza la conducta “debe atentar
contra el bien jurídico ‘orden económico’, es manifiesto que no todos los ingresos al
sistema económico de activos obtenidos por medio de un delito son idóneos para
atentar contra el bien jurídico protegido. Más aún: si efectivamente el bien jurídico debe
cumplir alguna función para delimitar las conductas punibles de aquellas que no lo
son, entonces en cada caso concreto habrá que determinar, por medio de expertos en
economía, en qué medida el hecho investigado ha influido negativamente en el orden
económico (economía nacional, libre competencia o, más difícil aún, la credibilidad del
sistema). Esta afectación es bien difícil que se dé en la mayor parte de los hechos
que llegan a conocimiento de los tribunales (si algo faltaba en nuestra legislación
era que el legislador eliminase el monto mínimo por debajo del cual la conducta no
era delictiva: el ingreso al mercado de diez pesos provenientes de un hurto, podría
constituir, según la idea de nuestros legisladores, ¡lavado de dinero!”.(14)
La dificultad a la que se enfrentan los partidarios de la protección del orden
socioeconómico, continúa Trovato, es que “con el castigo del blanqueo se busca proteger
bienes supraindividuales lo que lleva a la siguiente disyuntiva: o se reduce el castigo
a aquellas escasísimas conductas que suponen una verdadera afectación del interés
protegido, o bien se pasa a concebir el blanqueo como un delito de acumulación, en
cuyo caso el bien jurídico supuestamente protegido tiene una nula capacidad para
delimitar el ámbito de lo que merece o necesita ser castigado. La primera opción
lo torna inaplicable y la segunda lo lleva a castigar toda conducta formalmente
subsumible en el tipo de blanqueo, incluidas las más insignificantes y, por supuesto,
los negocios estándar”, pero “si para poder hablar de protección del orden económico
debemos recurrir a la licitud de los bienes que circulan en el mercado, entonces habría
resultado mucho más razonable mantener el lavado dentro de los delitos que protegen
a la correcta administración de justicia que modificar el bien jurídico protegido, e
incluirlo dentro de uno cuya lesión rara vez habrá de darse en el caso concreto y que,
al menos indirectamente, debe hacer referencia a la licitud de los bienes, es decir, a
una conducta de encubrimiento”.(15)
Sin embargo, anota Riquert -con acierto, a nuestro entender- que en cuanto
“a la objeción atinente a la escasa capacidad del bien jurídico macrosocial en concreto
para delimitar las conductas punibles, de lo que se deduciría la necesidad de que
expertos en economía determinaran la capacidad de la conducta concreta para
afectar el ‘orden económico’, creo que en definitiva el problema no sería tal, a partir
de la decisión del propio legislador de fijar un indicador de cuantía (condición objetiva
de punibilidad) que cumple precisamente la función de establecer cuándo nace el
interés penal. A este monto puede llegarse en un solo acto o varios relacionados. De
no alcanzarse, la subsunción se desplazaría hacia la figura de la receptación dolosa de
cosas provenientes del delito”.(16)
Destacada jurisprudencia también ha dejado sentado su criterio. Así, la Cámara
Federal de Casación ha dicho: “La ley 26683 no derogó el delito de lavado de
activos que regía al momento de la presunta comisión de los hechos endilgados al
imputado, sino que modificó su ubicación sistemática dentro del Código Penal y el
bien jurídico tutelado. El cambio efectuado por el legislador respecto de qué bien
jurídico protege la norma penal no implicó una creación de un nuevo tipo penal por
cuanto la conducta prohibida continuó siendo la misma, es decir, tal como expuso el
fiscal ante esta instancia, ‘dar apariencia lícita a bienes o efectos procedentes de un
ilícito anterior en el que no se participa’” y que “las modificaciones estructurales y
sistemáticas realizadas por el legislador al momento de la sanción de la ley 26683
responden a cuestiones de política criminal” (“Brito” - CFed. Casación Penal - Sala
II - 12/2/2016).
En virtud de lo analizado, queda descartada toda discusión en cuanto a que el
bien jurídico tutelado por la norma bajo análisis es el orden económico y financiero del
Estado, por lo cual podemos concluir que el lavado es un delito pluriofensivo.(17)
10
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de su primigenio origen ilícito, a pesar de que el capital sufra sucesivos lavados. Ello
porque el delito se consuma en forma instantánea creando una situación antijurídica que
se mantiene en el tiempo. De este modo se engloba el blanqueo en la categoría de delitos
de Estado. Lo que no empece a que sucesivos lavados de los mismos bienes den origen
a otros tantos delitos de blanqueo, pues siempre que existe una unidad de contexto y
propósito consideraremos que estamos ante una única conducta”.(22)
El sujeto activo -conforme la última reforma, adecuada a las exigencias del
GAFI(23)- puede ser cualquier persona, lo cual está fuera de toda discusión. En cuanto
al sujeto pasivo “es la sociedad o el Estado en cuanto se afecta su orden económico por
la introducción en su circuito financiero de bienes o dineros procedentes de actividades
delictivas, lo que implica negar toda eficacia al consentimiento”.(24)
En referencia al elemento subjetivo, para algunos estamos ante un delito doloso de
resultado de peligro concreto(25). Por otro lado, comenta Tazza que en el delito de lavado
de activos “se encuentra implícito el elemento subjetivo del tipo que reclama la concreta
intención por parte del autor de realizar una operación con esos bienes provenientes de
un ilícito, para aparentar luego, con aquella negociación, un carácter legítimo del bien
obtenido, conseguido o transformado, o aquel que se consigue con el dinero obtenido,
permitiéndose así ‘licuar’ los rastros u objetos del delito anteriormente perpetrado”, por lo
cual “será necesario acreditar esta intencionalidad subjetiva por parte del autor de esta
comisión delictiva”, por ello, tal como está estructurado en nuestra legislación, “basta
‘la consecuencia posible’ de que tales bienes adquieran apariencia de lícitos a través de
las operaciones así realizadas, y siempre y cuando no supere el valor de trescientos mil
pesos allí establecido”.(26)
Por ende, para el citado autor, la comisión de este delito se satisface con el
llamado “dolo eventual”; sin embargo, opina -con acierto, a nuestro entender- que lo
más atinado hubiere sido que el tipo penal quede configurado únicamente a través del
denominado dolo directo, es decir, “con conocimiento de que tales beneficios o ganancias
provienen necesariamente de actividades delictivas, y la voluntad de hacerlos confundir
o de realizar las operaciones con la exclusiva finalidad de darle una apariencia lícita”.(27)
Para Trovato, también es suficiente con que el autor del delito de lavado tenga
dolo eventual. Explica que si se usa la fórmula “‘con el fin de...’ o ‘para’, se exige dolo
directo. En muchos casos al autor de lavado le resultará indiferente si la operación le
servirá al delincuente para darle a sus bienes apariencia lícita, por tanto, en este sentido
no actuaría con ‘dolo directo de primer grado’ (‘con intención’); pero sí sabrá que puede
ser que, como consecuencia de la operación, los bienes ilícitos adquieran un carácter
aparentemente puro. Sin embargo, para la tipicidad basta con que el autor sea consciente
de que, como consecuencia de la operación que realiza, puede transmitírsele a los bienes
de origen delictivo una apariencia lícita (es irrelevante que esta sea precisamente su
intención). En esta medida, entonces, basta con el mero dolo eventual, en tanto los datos
a partir de los cuales el autor extrae la convicción de la posibilidad sean serios”.(28)
Por su parte, Córdoba considera que el tipo subjetivo no requiere ningún especial
elemento subjetivo distinto del dolo.(29)
Finalmente, en cuanto al objeto material del delito, comenta Simaz que “la noción
de bienes como elemento normativo del tipo debe entenderse con amplitud; en la dirección
señalada en el artículo 1, letra q), de la Convención de Viena de 1988 en cuanto dicta que
se entienden por tales ‘los activos de cualquier tipo, corporales o incorporales, muebles o
raíces, tangibles o intangibles, y los documentos o instrumentos legales que acrediten la
propiedad u otros derechos sobre activos’”.(30)
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1.3. Agravantes
El inciso 2) de la norma bajo estudio establece una serie de agravantes que
aumentan la pena prevista en el inciso 1) en un tercio del máximo y en la mitad del
13
mínimo, cuando: a) el autor realizare el hecho con habitualidad o como miembro de una
asociación o banda formada para la comisión continuada de hechos de esta naturaleza
y b) el autor fuera funcionario público que hubiera cometido el hecho en ejercicio u
ocasión de sus funciones, caso en el que además sufrirá la pena de inhabilitación, pena
en la cual también incurrirá el que hubiere actuado en ejercicio de una profesión u oficio
que requirieran habilitación especial.
En cuanto a la habitualidad, está pensada para aquella persona que comete
este delito como una forma habitual de sustento económico “no se trata de un tipo
criminológico de receptador, cazador furtivo o usurero, sino de que la comisión profesional
o habitual de esos delitos, con independencia de la persona del autor, es mucho más
dañosa socialmente que el hecho aislado y ocasional y, por eso, precisa de una pena
superior”.(37)
El fundamento del agravante está dado por el mayor contenido de injusto ante
la reiteración de conductas o porque “el autor del ilícito es un verdadero profesional
dedicado a esta clase de conductas. Es por esto último que entendemos que se trata de
una circunstancia personal debido a la calidad del autor y por tanto no se comunica a los
partícipes de tal ilícito. Por ende, el agravante solo funciona y se aplica al autor que obra
de este modo y de ninguna manera a los otros intervinientes en el delito”.(38)
Si por habitualidad entendemos la comisión regular, reiterada o constante de la
conducta, implicaría que una sola conducta no resultaría ajustada al agravante, sin
embargo, conforme destacada doctrina, podemos decir que “cuando en un tipo penal se
requiere la habitualidad, ya sea en su forma básica o como circunstancia agravatoria, la
norma está erigiendo únicamente un elemento anímico propio del autor, independientemente
de la acreditación objetiva de una eventual reiteración de conductas. En efecto, un solo
hecho ilícito puede implicar la presencia de este requisito en la medida en que con la
conducta desplegada se pueda afirmar que el autor se disponía anímicamente a actuar
con aquella permanencia que reclama el tipo penal”(39), máxime si tenemos en cuenta el
fin de la norma y el bien jurídico que tutela.
Otro agravante es ser miembro de una asociación o banda destinada a cometer
lavado de dinero -con habitualidad-; debe tratarse del “autor” y no de un partícipe del
delito, no obstante ello, explica Tazza, “si el autor es miembro de una organización o
banda, en realidad no es un autor sino coautor del hecho delictivo juntamente con el resto
de los integrantes de la banda o la asociación. En concreto, serán todos los integrantes
de la asociación o banda los que merezcan la agravación y no uno solo, ya que ello
sería incompatible con el mismo concepto de ‘asociación’ o ‘banda’, en donde existe una
multiplicidad de autores (coautores)”.(40)
Finalmente, la restante agravante está conformada por la actuación de un
funcionario público, en ocasión de sus funciones, no siendo aplicable “al funcionario
público partícipe del delito o si ha sido su instigador. El fundamento de la agravación
estaría dado por la calidad o el cumplimiento de un rol funcional por parte del autor. En
efecto, se supone que si ha usado de su función para facilitar la comisión delictiva en tal
caso, existe un mayor contenido de injusto que amerita la más severa imposición penal”.(41)
14
de las previstas en el inciso 1), “que les dé la apariencia posible de un origen lícito”, lo que
resulta una coherencia legislativa con la figura de base.
Se trata de una tipificación en línea con lo que propone el artículo 6.1 de la
Convención de Palermo.(43)
También estamos ante un tipo penal de autor indistinto, podría “incluso ser
alguien que hubiera participado en el delito precedente”(44). La acción típica es una sola:
“recibir”, admitiendo cualquier clase de dolo.
La receptación intermedia es, en definitiva, “un modo satisfactorio de atender
el requerimiento, contenido en las convenciones internacionales sobre la materia, de
contemplar también una variante típica referida a la adquisición, posesión o utilización de
bienes de origen ilícito”.(45)
D’Albora entiende que no resulta sencillo “discernir los casos en los que corres-
ponda invocar este tipo atenuado de los de tentativa de la figura básica, con la sustancial
diferencia que corresponde a las escalas penales en cada supuesto”.(46)
15
respecto. En primer lugar, la que tiene que ver con la sanción de los actos posteriores
copenados en la ilicitud principal. Vale decir, junto a la sanción de un hecho ilícito se
castigan todos los actos que, con posterioridad a la consumación, lo único que hacen es
agotar la conducta precedente”; de esta manera, “se estaría sancionando al autor dos
veces por el mismo hecho, en contraposición a la garantía constitucional que impide el
doble juzgamiento y la doble imposición penal por un mismo hecho delictivo. En segundo
lugar, la objeción constitucional se enmarca dentro de la invalidez de amenazar con una
nueva respuesta punitiva a quien trata de evitar ser descubierto en la previa comisión
delictiva, o en usufructuar el producto del ilícito perpetrado, pues de tal modo se lo
colocaría en una situación en la cual se lo estaría obligando a declarar contra sí mismo, ya
que de lo contrario, cualquier operación con el producto obtenido por el acto delictivo previo
implicaría una nueva actividad ilícita atrapada en esta norma penal. Siendo ello así, la
garantía constitucional que prohíbe la autoincriminación procesal podría verse lesionada
seriamente, y llevaría consecuencias nulificantes a una tipificación de esta naturaleza”.(51)
Como vimos, el lavado de dinero ha pasado a ser un delito de autor indistinto,
puede ser cometido por cualquiera, lo que nos permitirá afirmar que es posible el “auto-
lavado” de activos, teniendo como precedente un delito tributario.(52)
El problema con este tipo delictual trasunta por desentrañar si resulta posible
aplicar una pena al autor del autolavado, ya que “aun con la modificación incorporada por
la ley 26683, sigue siendo no punible el lavado de dinero del hecho precedente efectuado
por el autor. Y este hecho precedente tendrá, en casi todas las hipótesis imaginables, un
contenido patrimonial para su autor. El utilizar ese dinero en el mercado de bienes de modo
tal que parezca de origen lícito es un hecho copenado con la pena del hecho precedente. Si
al autor se le aplicara pena por ambos hechos, se presentaría un problema constitucional,
por violación a la garantía que prohíbe la imposición de más de una pena por un único
hecho. Claro que con la actual redacción el autor no puede defenderse diciendo que él
cometió el hecho precedente y que, por este, no fue condenado. El requisito de no haber
participado en el hecho precedente ha desaparecido del tipo penal: la respuesta a la
pregunta acerca de si el autor de autolavado es punible continúa siendo negativa”.(53)
Sin embargo, entendemos que, por un lado, el artículo 1 del Código Procesal
Penal vigente en esta jurisdicción [y conforme los arts. 18, 75, inc. 22), CN; 8, CADH
y 14, PIDCyP] establece que “nadie puede ser perseguido penalmente más de una vez
por el mismo hecho”, siempre y cuando se vea afectada esa garantía y, por otro lado,
debemos revisar el objeto procesal de la investigación, pues podemos estar ante actos
independientes.
El non bis in idem define “la garantía constitucional acogida en el precepto, que
veda la persecución penal múltiple de una persona, contemporánea o sucesiva, por un
mismo hecho ... Engloba, entonces, tanto la doble persecución como una ulterior condena
por el mismo hecho, en tanto pueda decirse que el imputado fue ya juzgado por la conducta
(hecho) que lo comprende, con prescindencia del resultado verificado”.(54)
En tal sentido, sabido es que en ambas hipótesis el “hecho” debe ser el mismo
(eadem res), así como la identidad de la persona imputada (eadem persona), debiendo
verificarse también la identidad de pretensión (eadem causa petendi), por lo cual habrá de
evaluarse en cada caso concreto que se cumplan las tres identidades para hacer efectiva
la garantía, de lo contrario, no encontramos obstáculo a la punición del autolavado.(55)
La postura que propugnamos también encuentra arbotante en destacados autores
que se muestran en contra de aquella idea que pregona “que el lavado de dinero es una
consecuencia natural o solo una continuación del delito previo, como sostienen quienes
16
17
Al estar ante conductas -o una serie de actos- que tienen como objetivo disimular
un posible origen delictivo -o procedencia ilícita- de ganancias obtenidas por la comisión
de uno o más hechos delictivos antecedentes, intentando transformar, es decir, “lavar”
la naturaleza ilegal del provecho material que se ha obtenido de aquel delito, bastará con
que se haya demostrado en la causa donde se ventila el lavado de activos que el primer
hecho era típico y antijurídico.
De tal modo, jurisprudencialmente, se ha dicho: “El grado de certeza con el
que debe probarse la existencia del delito subyacente ha suscitado controversias, pero
la doctrina y la jurisprudencia mayoritarias admiten que no es necesario que el delito
antecedente resulte acreditado por una sentencia judicial firme tanto en su configuración
típicamente antijurídica como en la autoría responsable del acusado. Basta que se haya
demostrado en la causa donde se ventila el lavado de activos que el primer hecho era
típico y antijurídico (cfr. en el mismo sentido, causa nº 6754 de la Sala I de esta Cámara,
‘Orentrajch, Pedro y otro s/rec. de casación’, rta. el 21/3/2006)” (CFed. Casación Penal
- Sala 4 - 10/10/2019, Reg. 2039/19.4, voto del doctor Hornos).
También acompaña esta postura el derecho comparado. Así, tenemos presente lo
dicho por el Tribunal Supremo español en cuanto a que “la actividad delictiva previa no
requiere la condena del delito antecedente. Lo que se exige es que del resultado de hechos
probados se despliegue una conducta que sea considerada como ‘actividad delictiva’,
no solamente ilícita, ya que la ilicitud civil no da lugar a este delito” (sent. 444/2018 -
9/10/2018).
Sin embargo, destacados autores como Rebollo Vargas, por el contrario, consideran
que la existencia de meros indicios de que los bienes a lavar tienen su origen en un
delito enfrenta serios reparos constitucionales, por lo cual el delito precedente debe
estar probado en un proceso penal, debiendo además acreditarse la conexión entre el
ilícito previo y los activos a los cuales se les pretende dar apariencia lícita.(62)
III - ¿ES POSIBLE QUE UN ILÍCITO TRIBUTARIO SEA DELITO PRECEDENTE DEL LAVADO
DE ACTIVOS?
18
definición de los tipos penales traía la ley 23771. La protección de la hacienda pública no
solo deriva de su antecedente inmediato, sino de la lectura de los seis primeros artículos. Los
artículos 1 y 2 que describen la evasión simple y agravada protegen el bien jurídico a través
de la protección de los recursos. En cambio, el 3, al describir el delito de aprovechamiento
indebido de subsidios lo protege por el lado de los gastos. El 4, que sanciona como delito
de peligro la ‘obtención fraudulenta de beneficios fiscales’ trata de proteger la ‘hacienda
pública’ en su integridad porque el concepto de ‘beneficio fiscal’ en dicha norma no solo
comprende los ‘beneficios fiscales’ enumerados en el artículo 2, inciso c), sino también los
subsidios mencionados en el artículo 3 de la ley. Por último, el artículo 6, que define el
delito de apropiación indebida, lo protege por el lado de los recursos al sancionar al agente
de retención o percepción que habiendo retenido o percibido los tributos los conservan
en su poder después de transcurridos diez días hábiles administrativos posteriores al
vencimiento del término para ingresar las sumas de dinero percibidas o retenidas”.(66)
La hacienda pública nacional no debe entendérsela -argumenta Riquert- como “un
conjunto estático de bienes pertenecientes a las distintas entidades públicas, sino como
actividad dinámica dirigida a la obtención de lo necesario para atender a las necesidades
generales”.(67)
Por otro lado, se ha dicho que la evasión tiene rasgos de desobediencia, porque
es la expresión de la afectación inmediata, también tutela una afectación al patrimonio
del Estado que no puede definirse solo numéricamente, sino también concibiendo el
derecho al crédito que el obligado que evade afecta, es decir, afectación mediata. Por
ello, esta tesis concibe que esta figura afecta a un bien jurídico supraindividual, lo
que permite explicar una especie de “pluriofensividad”, ya que se parte de considerar,
por un lado, que “existe una inmediata afectación a una función estatal de percepción,
verificación, control, etc., que es la que primero se ve conmovida por la infracción del deber
específico extrapenal...”, pero “al mismo tiempo, y de modo mediato, existe una afectación
al patrimonio del Estado entendido de modo dinámico”, por lo cual se concluye que “el
delito de evasión fiscal protege, bajo la estructura de los delitos supraindividuales, una
constelación de bienes jurídicos enorme. Dependerá de cada caso establecer, entonces,
qué función concreta se afecta, de qué modo y si el Fisco está configurado normativamente
para repeler ciertos comportamientos, así como si en el caso concreto hay una afectación
patrimonial relevante”.(68)
En principio, el bien jurídico “inmediata y directamente protegido por el régimen
penal tributario es la hacienda pública, en un sentido dinámico, esto es la actividad
financiera del Estado como proceso dirigido a obtener recursos y a realizar el gasto
público; es decir, el sistema de recaudación normal de ingresos para solventar el gasto
público demandado por la atención de los cometidos básicos del Estado. De esta manera,
se pone en evidencia la diferencia entre un mero interés de proteger la propiedad estatal y
la consideración de la hacienda pública bajo la faz dinámica de permitir que los gastos y
la distribución de los beneficios para amplios sectores de la sociedad queden asegurados
con un régimen de ingresos de tributos y de aportes constante, al cual hay que procurar
proteger de conductas delictivas tributarias”.(69)
De tal modo, las normas fiscales no persiguen como única finalidad la recaudación,
ya que exceden el mero propósito de mantener la renta fiscal, y se inscriben en un
marco jurídico general de amplio y reconocido contenido social, en el cual la sujeción de
los particulares a las normas tuteladas penalmente constituye el núcleo sobre el cual
gira todo el sistema económico y de la circulación de bienes (CSJN - Fallos: 314:1376;
320:1962).
19
Ahora bien, como vimos, en nuestro país, cualquier delito del Código Penal -o sus
leyes complementarias- puede calificar como precedente del lavado de activos. La ley
penal tributaria se encuentra bajo esa órbita de análisis.
Dicho ello, podemos afirmar que producida la defraudación tributaria, puede
constituirse en antecedente de una conducta de lavado de dinero, ya que el dinero
“negro” no tributado es tan “sucio” como el que proviene de cualquier otra actividad
ilícita.
Sin embargo, también debemos mencionar que no son pocas las reyertas
doctrinarias que ha generado la cuestión atinente a si el producto del delito tributario
puede ser, en todos los casos, objeto material del lavado de activos, por lo cual habrá que
analizar o considerarse si el ilícito tributario “produce bienes”, lo que en doctrina se ha
dado en llamar “la cuota tributaria”, como objeto material del delito.(70)
En tal sentido, coincidimos con aquella postura que sostiene que “la defraudación
tributaria, como cualquier otro delito que dé lugar a ganancias ilícitas, puede valer como
hecho previo del delito de lavado de dinero de activos”, pues “si bien el dinero pudo haber
tenido un origen lícito por ser producto de una actividad legal, cuando el sujeto activo
decidió erosionar indebidamente su tributación, valiéndose para ello de cualquier ardid o
engaño ... y defraudó al Fisco manteniendo el activo logrado dentro de su capital; ese dinero
que se mantuvo intacto en su patrimonio fue resultado de la comisión de un delito”.(71)
Por su parte, Riquert y Simaz(72), al analizar las dificultades estructurales para la
persecución de la criminalidad económica compleja y la gravedad de las consecuencias
que para el conjunto social acarrean este tipo de delitos, coinciden en que es posible
“que el delito de evasión fiscal sea fuente precedente del delito de lavado de activos, no
solo porque nuestra legislación no contiene ninguna limitación de los delitos precedentes,
sino también porque resulta irrelevante que el sujeto activo se apropie indebidamente
del tributo o que mantenga en su patrimonio una ganancia sobre la que debía tributar;
pues, desde el momento en que el sujeto activo comete la evasión, el dinero que debió
ingresar al erario público permanece en su patrimonio ilícitamente. En cualquier caso,
resultan ser bienes provenientes de un ilícito penal” y, consecuentemente, no advierten
los autores “afectación al principio de ‘ne bis in idem’, ni tampoco a la garantía a no
autoincriminarse, cuando se castiga a un mismo sujeto activo por los delitos de evasión
tributaria o previsional y de lavado de activos o blanqueo de capitales”.(73)
En una postura contraria, Vicente O. Díaz graficaba que nuestro legislador
declama un apego y respeto absoluto a las autoridades mundiales, y que “no es tan
absoluto que el tributario sea el delito previo que regula la penalización del lavado de
dinero”.(74)
De tal modo, si bien “el producido del delito tipificado por la ley 24769 constituye
un enriquecimiento injusto del contribuyente obtenido con el producido a través del ahorro
fraudulento de los impuestos evadidos, pero ese dinero no puede identificarse con la
tipificación penal de la ley 25246, dinero procedente de un delito grave como tal, atendiendo
que el fraude fiscal es siempre la ocultación de una deuda y no el ingreso al patrimonio
de bienes fuera del sistema”, concluyendo que “solo será delito previo los referidos a los
delitos de comercio ilícito, lo cual desde ya desaloja por sí, ante lo consignado ut supra al
delito tributario”.(75)
En similar postura, Virgolini y Silvestroni explican que “si se verifica la evasión
previa y la inserción posterior de los bienes en el mercado, se presenta la paradoja de
que la conducta que ‘corrige’ el daño causado al bien jurídico (patrimonio estatal) es
considerada delictiva y, por ende, desmotivada por la norma antepuesta al tipo de lavado.
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La contradicción es clara: por un lado, es delito evadir, o sea, no pagar impuestos mediante
la acción de sustraerse ardidosamente del control estatal y por otro es delito subsanar
el daño causado, aunque sea indirecta o informalmente mediante la introducción de los
bienes en el mercado formal”.(76)
Ahora bien, podemos decir, entonces, que la diferenciación que ha hecho la
doctrina entre dinero “negro” y “sucio” no es más que una manera de distinguir entre
aquel dinero que se mantuvo en el patrimonio como producto de algún ilícito tributario
y aquel que proviene de cualquier otra actividad criminal. En función de ello, resultará
decisivo “establecer qué fines, de los perseguidos con la incriminación del lavado, son
legítimos, y cuáles no lo son”.(77)
En el primer caso, dado que se ha dejado de ingresar lo debido, el sujeto activo
mantuvo el dinero en su patrimonio sin pagar impuesto alguno. Lo cierto es que el
dinero negro no tributado es tan sucio como el que proviene de cualquier otra actividad
ilícita. Ello, más allá de que no haya ingresado en forma efectiva al Estado, pues lo que
se ajustaba a derecho y, en definitiva, lo que correspondía era que se encuentre dentro
del patrimonio del Estado y no en el patrimonio del defraudador, máxime si ese dinero
le generó ganancias, o si lo que debió de haber sido ingresado a las arcas fiscales fue
utilizado en provecho o beneficio del evasor.
Es decir que, en tanto ese dinero pudo haber tenido un origen lícito por ser producto
de una actividad legal, cuando los sujetos activos decidieron erosionar indebidamente
su tributación, valiéndose para ello de cualquier ardid o engaño y defraudando al Fisco
manteniendo el activo logrado dentro de su capital, ese dinero que se mantuvo intacto
en su patrimonio fue resultado de la comisión de un delito, en el caso, la evasión fiscal.
Se trata de un dinero limpio que se ensucia con la acción fraudulenta en perjuicio
del Fisco (evasión, en este caso), por lo que resulta absolutamente indistinto que la
incorporación inicial haya tenido una fuente legítima, pudiendo configurarse un supuesto
de lavado de dinero de activos.
A mayor abundamiento, tenemos presente que el legislador también ha modificado
el artículo 6 de la ley 25246, estableciendo que la Unidad de Información Financiera
(UIF) será la encargada del análisis, el tratamiento y la transmisión de información a los
efectos de prevenir e impedir el delito de lavado de activos (art. 303, CP), preferentemente
proveniente de la comisión de “delitos previstos en la ley 24769”, lo cual confirma la
hipótesis de que todos los delitos tributarios allí tipificados pueden resultar precedentes
del lavado de activos, no efectuándose distinción alguna respecto de los tipos penales
allí comprendidos.(78)
Durrieu explica que es tendencia global “la ampliación del ámbito de aplicación
de los delitos precedentes al delito de blanqueo, tanto en los instrumentos internacionales
vinculantes (hard law) como en los no vinculantes (soft law). Esta tendencia parece reflejar
la voluntad de la comunidad internacional de procesar y condenar el lavado de activos
provenientes de diversas clases de delitos, entre los cuales se encuentran los delitos
fiscales” y que “la investigación, procesamiento y condena por la comisión del delito previo
(crímenes fiscales) y su posterior e independiente proceso de lavado de dinero parece
factible; pero siempre y cuando quede claro para el juzgador que la operación financiera
o económica sometida a investigación trajo como resultado la afectación grave y directa
de los bienes jurídicos que debe proteger el delito fiscal (el patrimonio del Fisco) y el delito
de lavado de dinero (el sistema socioeconómico)”, pues “la misión esencial del Estado no
es otra que la de procesar o condenar conductas que afecten o dañen ‘bienes jurídicos’ de
relevancia para la sociedad y el individuo. Esta premisa constituye un límite crucial para
el ius puniendi del Estado”.(79)
21
Finalmente, diremos en este punto, también con apoyo en calificada doctrina, que
los ilícitos tributarios -contravencionales, como los contemplados en la L. 11683- no
resultan idóneos para cometer el delito.(80)
A la misma reflexión llegamos en aquellos casos de “elusión tributaria”, donde
no hay una actividad delictual, por lo cual, al no haber delito tributario, “no hay dinero
que lavar”(81). No huelga recordar que la elusión fiscal consiste en “la oposición entre el
principio de la soberanía de la voluntad individual por un lado y el de la igualdad sustancial
de las obligaciones tributarias en los casos de realizarse un mismo hecho imponible, en
un caso la intención empírica y en el otro según la intención de la voluntad individual”,
de manera que debe considerársela “como un caso de aplicación de la ‘consideración
económica’ en virtud de la cual en los hechos imponibles creados por la voluntad negocial
de los particulares, es decisiva la intención empírica y no la intención jurídica”(82). Por ello,
resulta importante el motivo o propósito de eludir el impuesto y no un hecho que surge
objetivamente y no puede identificarse con el fraude a la ley. Es decir, a la utilización de
un medio lícito para reducir la carga tributaria, no puede aplicársele la ley penal, bajo
ningún concepto, conforme bien lo explica Jarach.
22
Como vemos, el delito de lavado de activos sufre algunos cambios de redacción, que
si bien van de la mano con los lineamientos sugeridos por el Grupo de Acción Financiera
Internacional (GAFI), obedeciendo de tal modo “a una voluntad de perfeccionamiento
del texto que no produce cambios sustanciales en la estructura del delito, puesto que no
se incorporan nuevas acciones típicas ni se modifican otros aspectos fundamentales”(84),
deja algunas cuestiones sin resolver, como por ejemplo, lo establecido en cuanto al
denominado “lavado menor” -objeto de críticas por la doctrina en la tipificación vigente
del delito-.
Otro ejemplo de ello es que se viene remarcando doctrinariamente el elemento
subjetivo. La norma actual “prevé el lavado de dinero no contiene este particular elemento
subjetivo y se limita a establecer una consecuencia posible de que el origen de los bienes
-originarios o subrogantes- adquieran la apariencia de un origen lícito, lo que puede llegar
a interpretarse como una modalidad de dolo eventual, conclusión inadmisible si tenemos
en cuenta el origen y las fuentes normativas de este delito que reclama un elemento
especial distinto del dolo”(85), lo cual no es solucionado por el proyecto.
En cuanto a los delitos fiscales, la reforma propuesta no se aleja mucho de lo
dispuesto por la ley 27430. Sí se introduce una importante modificación, que generará
más de un debate respecto de su interpretación en las modalidades de la evasión al
incluir la falta de presentación de modo “malicioso” de la declaración jurada(86). Se
mantiene, además, la no menos cuestionada unidad de valor tributario (UVT, aún sin
implementación).
Al respecto, se ha dicho “que se busca implementar la efectiva protección de la
hacienda pública en sentido dinámico (ingresos y egresos del dinero del Estado) a través
del derecho penal, por intermedio de un sistema de actualización permanente de la UVT
y los días-multa, que evite la impunidad y aplique efectivamente la ley penal en casos de
evasión”.(87)
Comenta Carlos M. Folco que “otorga un plausible dinamismo a los montos
utilizados en el campo impositivo y penal tributario, suplantando así el valor actualmente
especificado normativamente en pesos, lo cual resulta permanentemente erosionado por
el fenómeno inflacionario”(88), crítica constructiva a la cual nos sumamos, pues evidencia
una pauta o parámetro que será de gran utilidad para la aplicación de la ley, evitando
o, mejor dicho, tratando de evitar la desproporcionada velocidad con la que se mueven
los efectos de la economía y las reformas o aggiornamiento de las leyes a las exigencias
de la sociedad.
V - CONCLUSIONES. PROPUESTAS
23
24
legislador pretendió que sea un delito autónomo, en una clara decisión de política
criminal y en cumplimiento de estándares internacionales.
Refuerza esta postura que la ley argentina no delimita los delitos antecedentes, es
decir que cualquier delito previo alcanza, habiéndose consagrado un sistema de
numerus apertus.
8. Además, el tipo penal bajo estudio no requiere la condena previa por el delito del que
proceden los bienes de origen ilícito.
Al estar ante conductas -o una serie de actos- que tienen como objetivo disimular un
posible origen delictivo -o procedencia ilícita- de ganancias obtenidas por la comisión
de uno o más hechos delictivos antecedentes, intentando transformar, es decir,
“lavar”, la naturaleza ilegal del provecho material que se ha obtenido de aquel delito,
bastará con que se haya demostrado en la causa donde se ventila el lavado de activos
que el primer hecho era típico y antijurídico.
9. En función de ello, podemos afirmar que producida la defraudación tributaria, puede
constituirse en antecedente de una conducta de lavado de dinero, ya que el dinero “negro”
no tributado es tan “sucio” como el que proviene de cualquier otra actividad ilícita.
10. Finalmente, sin perjuicio de lo expuesto, nos permitimos efectuar la siguiente
reflexión: queda claro que no debemos olvidar que la Constitución Nacional determina
los claros límites al poder punitivo del Estado al establecer derechos y garantías
que deben ser respetados, pero cuando nos encontramos ante ciertos delitos, es ahí
donde se necesita del auxilio del derecho penal.
Hassemer explicaba que “el derecho penal, el derecho procesal penal y las penas
toda vez que restringen los procedimientos de control social, los hacen evaluables y
controlables y los ligan a principios fundamentales que sirvan a la protección de todos
los seres humanos vinculados a este difícil conflicto que tiene que ver con la infracción de
la norma: los probables responsables, los sentenciados, las víctimas, los testigos, los que
imparten justicia y finalmente la sociedad. Formalizar el control social no es otra cosa más
que limitar las facultades de injerencia penal”, pues “no solo el juez sino también quienes
legislan en materia penal están sujetos a los límites de un derecho penal formalizado. Así,
y en el marco de las reacciones en contra de la criminalidad, el legislador está sometido al
principio de proporcionalidad, de tal forma que únicamente puede establecer tipos penales
y penas en el marco de los límites fijados por la idoneidad, la necesidad y la moderación.
Ante todo, está sujeto al principio de protección de bienes jurídicos, así como también
debe estar dedicado a la tarea de reducir, hasta donde sea posible, el derecho penal en
su carácter de ultima ratio, del último medio”.(90)
En tal sentido, “un derecho penal de la ‘tercera velocidad’ existe ya, en amplia
medida, en el derecho penal socioeconómico. Y, como puede también desprenderse de lo
manifestado más arriba, mi punto de vista es que, en este caso, su ámbito debe reconducirse
ya a la primera, ya a la segunda velocidad mencionadas. Ahora bien ¿significa esto que
no debe quedar espacio alguno para un derecho penal de tercera velocidad? Esto es
ya más discutible, si tenemos en cuenta la existencia, al menos, de fenómenos como
la delincuencia patrimonial profesional, la delincuencia sexual violenta y reiterada, o
fenómenos como la criminalidad organizada y el terrorismo, que amenazan con socavar
los fundamentos últimos de la sociedad constituida en Estado. Sin negar que la ‘tercera
velocidad’ del derecho penal describe un ámbito que debería ser deseablemente reducido
a la mínima expresión, aquí se acogerá con reservas la opinión de que la existencia de un
espacio de derecho penal de privación de libertad con reglas de imputación y procesales
menos estrictas que las del derecho penal de la primera velocidad es, seguramente, en
algunos ámbitos excepcionales y por tiempo limitado, inevitable”.(91)
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NOTAS
(*) Artículo presentado en ocasión de las XLIX Jornadas Tributarias del Colegio de Graduados en Ciencias
Económicas, llevadas a cabo en la Ciudad de Mar del Plata, entre el 27 y el 29/11/2019
(1) Osorio y Gallardo, Ángel: “El alma de la toga” - Ed. Porrúa - México - 2008 - pág. 101
(2) Además, en lo que al presente interesa, la L. 26683 incorporó el art. 304 que establece unas penas cuando los
hechos delictivos previstos en el art. 303 hubieren sido realizados en nombre, o con la intervención, o en beneficio
de una persona de existencia ideal, mientras que el art. 305 establece la posibilidad de que el juez de la causa
adopte desde el inicio de las actuaciones judiciales las medidas cautelares suficientes para asegurar la custodia,
administración, conservación, ejecución y disposición del o de los bienes que sean instrumentos, producto, provecho
o efectos relacionados con los delitos previstos en los arts. 303 y 304
(3) Borinsky, Mariano H. y Pascual, Juan I.: “El delito de lavado de activos” - Ed. Rubinzal-Culzoni Editores online
(4) Tazza, Alejandro: “Código Penal de la Nación. Comentado y anotado. Parte especial” - Ed. Rubinzal-Culzoni
Editores - 2018 - T. III - pág. 566. Sin perjuicio de adelantarnos un poco en el análisis propuesto, conforme explica el
citado autor, se dice que el lavado de dinero se compone de tres etapas: “una inicial de ‘colocación’ por la cual se dispone
de las ganancias producto de la actividad delictiva; una intermedia llamada de ‘estratificación’, mediante la cual se intenta llevar
a cabo la mayor cantidad posible de transacciones comerciales o financieras para confundir acerca de la procedencia de tal dinero,
y finalmente la última de ellas conocida como ‘integración’, que se da cuando se puede disponer de aquellos fondos dentro de un
marco económico ya legitimado por haber pasado previamente a integrar el legal circuito financiero, dándose así una apariencia
de legitimidad a tal provecho”
(5) Jiménez de Asúa, Luis: “Principios de derecho penal. La ley y el delito” - 3ª ed. - Ed. Abeledo-Perrot - Bs. As. -
13/6/1997 - pág. 20
(6) D’Albora, Francisco J. (h): “La prevención y el control del lavado de dinero” en “Tratado de lavado de activos y
financiación del terrorismo” - LL - 2012 - T. I - pág. 189
(7) Jiménez, Eduardo P.: “Constitución económica y coparticipación”, en “Economía, constitución y derechos
sociales” - Ed. Ediar - Bs. As. - 1997 - págs. 308/9, con cita de Bidart Campos. Explica el autor que “desde el surgimiento
de este modelo de constitución económica, nadie discute seriamente si el Estado debe intervenir en la economía, sino que el debate
se centra en el grado y alcance de dicha intervención”
(8) Borinsky, Mariano H. y Pascual, Juan I.: “El delito de lavado de activos” - Ed. Rubinzal-Culzoni Editores online
(9) Simaz, Alexis L.: “El nuevo tipo penal de lavado de activos en el Código Penal argentino” - Ed. Rubinzal-Culzoni
Editores online
(10) Tazza, Alejandro: “Código Penal de la Nación. Comentado y anotado. Parte Especial” - Ed. Rubinzal-Culzoni
Editores - 2018 - T. III - pág. 563. Así se aclaraba en el Anteproyecto de Código Penal de 2006, comenta el autor
(11) Riquert, Marcelo (Dir.): “Código Penal de la Nación. Comentado y anotado” - Erreius - Bs. As. - 2018 - T. III -
pág. 2286
(12) Riquert, Marcelo (Dir.): “Código Penal de la Nación. Comentado y anotado” - Erreius - Bs. As. - 2018 - T. III
- pág. 2287. No obstante, “suele señalarse en sentido crítico que, aun cuando sea cierto que los principales efectos del delito
sería su potencial distorsionador de la estabilidad económica de una sociedad, la existencia de los llamados ‘paraísos fiscales o
financieros’ pareciera demostrar que los procedimientos de blanqueado de dinero no siempre contradicen las formas o límites de la
regulación económica, financiera y tributaria de un Estado que, incluso, los asume con carácter estable y dinamiza el crecimiento
de su economía”
(13) Tazza, Alejandro: “Código Penal de la Nación. Comentado y anotado. Parte Especial” - Ed. Rubinzal-Culzoni
Editores - 2018 - T. III - pág. 566
(14) Trovato, Gustavo: “Reflexiones sobre el delito de blanqueo de capitales” en Pastor, Daniel R. y Alonso, Juan P.
(Dirs.): “Lavado de dinero” - Ed. Ad-Hoc - Bs. As. - 2018 - pág. 322
(15) Trovato, Gustavo: “Reflexiones sobre el delito de blanqueo de capitales” en Pastor, Daniel R. y Alonso, Juan P.
(Dirs.): “Lavado de dinero” - Ed. Ad-Hoc - Bs. As. - 2018 - pág. 322
(16) Riquert, Marcelo (Dir.): “Código Penal de la Nación. Comentado y anotado” - Erreius - Bs. As. - 2018 - T. III -
pág. 2287
(17) Córdoba, Fernando: “Delito de lavado de dinero” - Ed. Hammurabi - Bs. As. - pág. 24
26
(18) Riquert, Marcelo (Dir.): “Código Penal de la Nación. Comentado y anotado” - Erreius - Bs. As. - 2018 - T.
III - pág. 2288. “Si bien esta es una tendencia en franca extensión, en realidad, como resalta D’Albora, no se trata de una
exigencia expresa del GAFI en sus Recomendaciones, ya que el párrafo final de la primera indica que los países pueden establecer
que el delito de lavado de activos no sea aplicable a personas que hayan cometido el delito subyacente cuando así lo requieran
los principios fundamentales de sus legislaciones nacionales. Debe tenerse presente, además, que el ilícito penal precedente es
indiferente si se hubiere cometido dentro o fuera del ámbito de la aplicación espacial del Código, bastando con que el hecho
también sea sancionado con pena en su lugar de comisión (cf. art. 303, inc. 5)”
(19) Tazza, Alejandro: “Código Penal de la Nación. Comentado y anotado. Parte Especial” - Ed. Rubinzal-Culzoni
Editores - 2018 - T. III - págs. 567/8. Comenta el autor: “Abarca tanto la ‘conversión’, es decir el cambio o transformación
de la naturaleza de los bienes en cuestión, o sea, que se transforme en algo distinto; la ‘transferencia’, o sea la entrega de un bien a
un tercero por cualquier título; la ‘administración’ o el manejo y gestión del bien o conjunto de bienes implicados en ello; la ‘venta’,
como operación de cesión o transferencia a título oneroso del bien en cuestión; el ‘gravamen’, en el sentido de la imposición de un
derecho real o de una modalidad de garantía sobre el mismo bien; la ‘disimulación’, que hace alusión a cualquier ocultación del
empleo de la cosa o bien en miras a obtener el objetivo que persigue el lavado de dinero, y finalmente la ‘puesta en circulación’,
que comprende cualquier otra modalidad distinta de las anteriores que implique el ingreso del bien en el circuito legal del mercado
de bienes y servicios, como la permuta, la dación en pago, etcétera. El delito exige como elemento normativo propio la acreditación
de un nexo entre el objeto del blanqueo ilegal y un delito previo. Por supuesto que no se requiere un conocimiento preciso y exacto
del delito previo, ni tampoco -para ciertas opiniones- que se proponga ocultar o disimular la procedencia ilícita de los bienes, sino
que esa conducta sea potencialmente apta para ello, y que el autor tenga conocimiento de esa procedencia ilegal”
(20) Simaz, Alexis L.: “El nuevo tipo penal de lavado de activos en el Código Penal argentino” - Ed. Rubinzal-Culzoni
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(21) Córdoba, Fernando: “Delito de lavado de dinero” - Ed. Hammurabi - Bs. As. - pág. 31. El autor plantea la
siguiente disyuntiva: por un lado, se puede entender una relación género-especie, debiendo interpretarse que solo
son típicas las operaciones que hayan introducido bienes en el mercado, o bien se interpreta que la ley no quiso
establecer ese requisito adicional, pero “entonces hay que concluir que ‘poner en circulación en el mercado’ no es ya más la
definición genérica de la cual las demás acciones son tan solo ejemplos, sino una modalidad de acción más en pie de igualdad
con las previamente enumeradas”, esta última daría a interpretar que la norma conforma ahora un numerus clausus”
(pág. 32)
(22) Simaz, Alexis L.: “El nuevo tipo penal de lavado de activos en el Código Penal argentino” - Ed. Rubinzal-Culzoni
Editores online
(23) En su anterior redacción “debida a la ley 25246, autor solo podía ser quien llevara a cabo alguna de las acciones
de lavado mencionadas en el tipo sobre bienes provenientes de un delito en el que ‘no hubiera participado’” (ver Córdoba,
Fernando: “Delito de lavado de dinero” - Ed. Hammurabi - Bs. As. - págs. 30/1)
(24) Simaz, Alexis L.: “El nuevo tipo penal de lavado de activos en el Código Penal argentino” - Ed. Rubinzal-Culzoni
Editores online
(25) Córdoba, Fernando: “Delito de lavado de dinero” - Ed. Hammurabi Bs. As - pág. 30
(26) Tazza, Alejandro: “Código Penal de la Nación. Comentado y anotado. Parte Especial” - Ed. Rubinzal-Culzoni
Editores - 2018 - T. III - págs. 570/1
(27) Tazza, Alejandro: “Código Penal de la Nación. Comentado y anotado. Parte Especial” - Ed. Rubinzal-Culzoni
Editores - 2018 - T. III - pág. 571. Comenta el doctrinario que, por un lado, se descarta “el argumento del propietario
o tenedor inocente (innocent owner), y el del desconocimiento del origen de los fondos que no proviene de un descuido o
negligencia del involucrado (willfull blindnes o ceguera voluntaria); mientras que por el otro, no es necesario que tales fondos
se hayan confundido efectivamente de modo tal que ya no se pueda asegurar que los mismos se han diluido dentro del mercado
lícito de bienes o servicios”, diferencia que ha sido criticada por la doctrina “cuando sostuviera que con la consecuencia
posible allí contenida se hace referencia a una ‘mínima posibilidad estadística de acaecimiento’, y que constituye ‘una ampliación
inadecuada del tipo penal a extremos lindantes con una atribución objetiva de responsabilidad que no tiene en cuenta la
subjetividad de la conducta’”
(28) Trovato, Gustavo: “Reflexiones sobre el delito de blanqueo de capitales” en Pastor, Daniel R. y Alonso, Juan P.
(Dirs.): “Lavado de dinero” - Ed. Ad-Hoc - Bs. As. - 2018 - pág. 322
(29) Córdoba, Fernando: “Delito de lavado de dinero” - Ed. Hammurabi - Bs. As. - pág. 33
(30) Simaz, Alexis L.: “El nuevo tipo penal de lavado de activos en el Código Penal argentino” - Ed. Rubinzal-Culzoni
Editores online. Referencia el autor que dicho bienes “para que puedan considerarse objeto material del delito deben
poder circular libremente, esto es ingresar al tráfico comercial. Por lo tanto si con las utilidades que genera el delito se adquieren
estupefacientes, ello en modo alguno podrá ser conceptuado como tal por estarle vedado su ingreso a la economía legal”
27
(31) D’Albora, Francisco J. (h): “La prevención y el control del lavado de dinero” en “Tratado de lavado de activos y
financiación del terrorismo” - LL - Bs. As. - 2012 - T. I - pág. 191
(32) Trovato, Gustavo, comentario al art. 303 del CP en Baigún, David y Zaffaroni, Eugenio R. (Dirs.): “Código
Penal y normas complementarias. Análisis doctrinal y jurisprudencial” - 1ª ed. - Ed. Hammurabi - Bs. As. - 2013 - pág. 576
(33) Señala Claus Roxin que una acción típica, antijurídica y culpable es, por lo general, punible, pero,
excepcionalmente, en algunos tipos penales concretos, han de añadirse aun otros supuestos de punibilidad para
desencadenar, precisamente, la punibilidad. Tales presupuestos son las llamadas condiciones objetivas de punibilidad
y la ausencia de causas de exclusión de punibilidad (Roxin, Claus: “Derecho penal. Parte General” - Ed. Civitas -
Madrid - 2008 - T. I “Fundamentos. La estructura de la teoría del delito” - pág. 195)
(34) Al decir de Córdoba, son bienes susceptibles de ser objeto del delito “no solo los que derivan directamente del delito
(originarios), sino también los bienes que proceden mediatamente de él, es decir, aquellos que entran en el patrimonio en lugar
del bien originario (subrogantes) o a consecuencia de él (ganancias)...” (Córdoba, Fernando: “Delito de lavado de dinero”
- Ed. Hammurabi - Bs. As. - pág. 32). Por su parte, explica Simaz que “así, el quantum de las ganancias económicas fija
el límite del tipo objetivo ... pudiendo arribarse a dicho monto en un solo acto o por la reiteración de hechos diversos vinculados
entre sí. Ello debe aprobarse, si se quiere evitar la proliferación de causas bagatelares. Se trata de condiciones positivas extrañas al
injusto y la culpabilidad, razón por la cual no requieren ser alcanzadas por el conocimiento que reclama el dolo” (Simaz, Alexis
L.: “El nuevo tipo penal de lavado de activos en el Código Penal argentino” - Ed. Rubinzal-Culzoni Editores online)
(35) Córdoba, Fernando: “Delito de lavado de dinero” - Ed. Hammurabi - Bs. As. - pág. 41
(36) Trovato, Gustavo: “Reflexiones sobre el delito de blanqueo de capitales” en Pastor, Daniel R. y Alonso, Juan
P. (Dirs.): “Lavado de dinero” - Ed. Ad-Hoc - Bs. As. - 2018 - págs. 322/3. En general, la mayoría de la doctrina se
encuentra crítica de este “umbral mínimo” de punibilidad, en tal sentido ver Nercellas, Marta: “El secreto ante la
nueva ley de lavado de activos” en “Tratado de lavado de activos y financiación del terrorismo” - LL - Bs. As. - 2012
- T. I - pág. 407
(37) Trovato, Gustavo, comentario al art. 303 del CP en Baigún, David y Zaffaroni, Eugenio R. (Dirs.): “Código Penal
y normas complementarias. Análisis doctrinal y jurisprudencial” - 1ª ed. - Ed. Hammurabi - Bs. As. - 2013 - pág. 580
(38) Tazza, Alejandro: “Código Penal de la Nación. Comentado y anotado. Parte Especial” - Ed. Rubinzal-Culzoni
Editores - 2018 - T. III - pág. 574. La problemática surge “en lo relativo a determinar cuándo puede asegurarse que el autor
se comporta de manera habitual, o mejor dicho, cuándo el autor ‘realiza el hecho’ con habitualidad, tal como reza la norma
comentada”
(39) Tazza, Alejandro: “Código Penal de la Nación. Comentado y anotado. Parte Especial” - Ed. Rubinzal-Culzoni
Editores - 2018 - T. III - pág. 575
(40) Tazza, Alejandro: “Código Penal de la Nación. Comentado y anotado. Parte Especial” - Ed. Rubinzal-Culzoni
Editores - 2018 - T. III - pág. 576. Destaca el autor que “una vez perpetrada la ilicitud básica (lavado de dinero) cometida por
una asociación o banda que se dedica en forma continua a la comisión de estos hechos, sus autores serán pasibles de la aplicación
del artículo 303, inciso 2), en comentario, siendo inaplicable el artículo 210 del Código Penal por referirse a otras hipótesis”
(41) Tazza, Alejandro: “Código Penal de la Nación. Comentado y anotado. Parte Especial” - Ed. Rubinzal-Culzoni
Editores - 2018 - T. III - pág. 577
(42) Córdoba, Fernando: “Delito de lavado de dinero” - Ed. Hammurabi - Bs. As. - pág. 51
(43) El art. 6.1 de la Convención de Palermo determina: “Cada Estado Parte adoptará, de conformidad con los principios
fundamentales de su derecho interno, las medidas legislativas y de otra índole que sean necesarias para tipificar como delito,
cuando se cometan intencionalmente: a) i) La conversión o la transferencia de bienes, a sabiendas de que esos bienes son producto
del delito, con el propósito de ocultar o disimular el origen ilícito de los bienes o ayudar a cualquier persona involucrada en la
comisión del delito determinante a eludir las consecuencias jurídicas de sus actos; ii) La ocultación o disimulación de la verdadera
naturaleza, origen, ubicación, disposición, movimiento o propiedad de bienes o del legítimo derecho a estos, a sabiendas de que
dichos bienes son producto del delito; b) Con sujeción a los conceptos básicos de su ordenamiento jurídico: i) La adquisición,
posesión o utilización de bienes, a sabiendas, en el momento de su recepción, de que son producto del delito; ii) La participación
en la comisión de cualesquiera de los delitos tipificados con arreglo al presente artículo, así como la asociación y la confabulación
para cometerlos, el intento de cometerlos, y la ayuda, la incitación, la facilitación y el asesoramiento en aras de su comisión”
(44) Riquert, Marcelo (Dir.): “Código Penal de la Nación. Comentado y anotado” - Erreius - Bs. As. - 2018 - T. III -
pág. 2293
(45) Córdoba, Fernando: “Delito de lavado de dinero” - Ed. Hammurabi - Bs. As. - pág. 51
(46) D’Albora, Francisco J. (h): “La prevención y el control del lavado de dinero” en “Tratado de lavado de activos y
financiación del terrorismo” - LL - Bs. As. - 2012 - T. I - pág. 189
28
(47) Rebollo Vargas, Rafael: “Controversias sobre algunos elementos del delito de lavado de activos de origen
delictivo” en Riquert, Marcelo (Dir.): “Insolvencias punibles y delitos contra el orden económico y financiero” - Ed.
Hammurabi - Bs. As. - 2017 - pág. 173
(48) Tazza, Alejandro: “El nuevo tipo penal de legitimación de activos. Particularidades” - ED - N° 12 - 15/7/2011 -
pág. 16. Explica el autor que “no solo cometerá delito de blanqueo de capitales aquel que siendo ajeno a la comisión delictiva
anterior realice alguna de las conductas típicas para dar legitimidad a los bienes procedentes de un delito cualquiera, sino ahora
también quien, habiendo intervenido de cualquier modo en el delito previo (como autor o partícipe), proceda de igual modo”
(49) Tazza, Alejandro: “Código Penal de la Nación. Comentado y anotado. Parte Especial” - Ed. Rubinzal-Culzoni
Editores - 2018 - T. III - pág. 572. El citado doctrinario cuestiona esta modalidad ya que considera que “constituye el
aspecto menos destacable de esta reforma penal, puesto que puede llegar a traer aparejados serios cuestionamientos constitucionales
acerca de la legitimidad de su sanción”
(50) Córdoba, Fernando: “Delito de lavado de dinero” - Ed. Hammurabi - Bs. As. - págs. 191/5
(51) Tazza, Alejandro: “El nuevo delito de blanqueo de capitales” - DJ - 10/08/2011, 97
(52) Explica Córdoba que en la formulación anterior, conforme L. 25246, “autor solo podía ser quien llevara a cabo
alguna de las acciones de lavado mencionadas en el tipo sobre bienes provenientes de un delito en el que ‘no hubiera participado’.
El efecto que producía esa cláusula, al excluir del círculo de autores a quienes hubiesen intervenido en el hecho previo, era que
el autolavado era atípico” (Córdoba, Fernando: “Delito de lavado de dinero” - Ed. Hammurabi - Bs. As. - págs. 30/1)
(53) Trovato, Gustavo, comentario al art. 303 del CP en en Baigún, David y Zaffaroni, Eugenio R. (Dirs.): “Código
Penal y normas complementarias. Análisis doctrinal y jurisprudencial” - 1ª ed. - Ed. Hammurabi - Bs. As. - 2013 -
pág. 579. Comenta el citado jurista que “sí entiendo un acierto el haber eliminado el tope que imponía la escala del delito
precedente. Si se trata de un encubrimiento -tal como lo sostengo- entonces era razonable que -tal como estaba legislado en la ley
derogada- si la escala penal del delito precedente era eventualmente menor a la del lavado, esta funcione como límite punitivo
posible en cada caso concreto. Pero si de lo que se trata es de poner en peligro el orden económico, si este efectivamente ha sido
puesto en peligro -cómo se logra esto en el caso está fuera de discusión aquí- entonces parece razonable que el hecho precedente -por
ejemplo, un hurto de cien millones de pesos- no tenga que ser considerado como tope a la pena aplicable al caso concreto de lavado”
(54) Navarro, Guillermo R. y Daray, Roberto R.: “Código Procesal Penal de la Nación. Análisis doctrinal y
jurisprudencial” - 5ª ed. - Ed. Hammurabi - Bs. As. - T. 1 - págs. 55/6
(55) Se ha dicho, en contra de lo propuesto, que repugna a la Constitución Nacional que se persiga o juzgue
penalmente a una persona más de una vez por una única conducta, “sin diferenciar si por el anterior juzgamiento se
tuvieron en consideración, o no, todos los bienes jurídicos afectados por aquella conducta, o todas las calificaciones legales que
resultaría posible atribuir a la misma” (CNPEcon. - Sala B - 6/7/2018, causa CPE 958/2014/24/CA3, reg. 517/2018)
(56) Durrieu Figueroa, Roberto: “El auto-lavado de dinero. Análisis constitucional y comparado” - LL - 2015-A-
541. Considera que “el lavado de dinero debe percibirse como un delito autónomo e independiente que protege varios intereses
públicos que van más allá de los bienes jurídicos defendidos por el delito previo, el delito de encubrimiento o por cualquier otro
delito penal. Esto es esencialmente así en los delitos de lavado de dinero a gran escala (es decir, cuando los activos de origen
delictivo involucrados en el proceso de lavado son lo suficientemente sustanciosos y altos como para afectar la transparencia
y el normal funcionamiento del sistema socio-económico). En conclusión y sobre la base de este análisis, queda claro que la
denominada ‘conducta posterior doblemente sancionada’ no se aplica en el contexto antes descripto, que implica la concepción de
un delito autónomo de lavado de dinero”
(57) En el mismo, en cuanto a la política criminal, ha seguido el legislador español el art. 301.1, que establece: “El que
adquiera, posea, utilice, convierta, o transmita bienes, sabiendo que estos tienen su origen en una actividad delictiva, cometida
por él o por cualquiera tercera persona, o realice cualquier otro acto para ocultar o encubrir su origen ilícito, o para ayudar a la
persona que haya participado en la infracción o infracciones a eludir las consecuencias legales de sus actos, será castigado con la
pena de prisión de seis meses a seis años y multa del tanto al triplo del valor de los bienes. En estos casos, los jueces o tribunales,
atendiendo a la gravedad del hecho y a las circunstancias personales del delincuente, podrán imponer también a este la pena
de inhabilitación especial para el ejercicio de su profesión o industria por tiempo de uno a tres años, y acordar la medida de
clausura temporal o definitiva del establecimiento o local”. El Tribunal Supremo de aquel país tiene dicho al respecto: “...
ha de reafirmarse que el tipo penal sanciona específicamente el autoblanqueo, es decir el blanqueo de ganancias que tengan su
origen en una actividad delictiva cometida por el propio blanqueador. Sobre esto no puede caber duda alguna, pues en primer
lugar la doctrina jurisprudencial ya lo venía entendiendo así (Acuerdo del Pleno no jurisdiccional de 18/7/2006 y SSTS núm.
960/2008 de 26/12 y núm. 313/2010 de 8/4, entre otras), y en segundo lugar el legislador lo recalcó y precisó, precisamente
para solventar la polémica doctrinal existente, en la reforma de 2010 del Código Penal (LO 5/2010, de 22/6) incluyendo
expresamente en el art. 301 CP una doble modalidad de blanqueo, según la actividad delictiva haya sido cometida por la
29
propia persona que realiza la actividad de blanqueo o por cualquier otra” (sent. 265/2015 - 29/4/2015 - Rec. 10496/2014,
reiterada más recientemente en la sent. 444/2018 - 9/10/2018)
(58) Riquert, Marcelo: “Algo más sobre el lavado de activos y la evasión fiscal como posible delito previo” en Riquert,
Marcelo (Dir.): “Insolvencias punibles y delitos contra el orden económico y financiero” - Ed. Hammurabi - Bs. As.
- 2017 - pág. 268, con cita de Durrieu
(59) Virgolini, Julio y Silvestroni, Mariano: “Derecho penal tributario” - Ed. Hammurabi - Bs. As. - 2014 - pág. 264
(60) Falcone, Roberto A. y Simaz, Alexis L.: “El nuevo tipo penal de lavado de activos en el Código Penal argentino.
Agravantes y atenuantes” en Riquert, Marcelo (Dir.): “Insolvencias punibles y delitos contra el orden económico y
financiero” - Ed. Hammurabi - Bs. As. - 2017 - pág. 212
(61) Córdoba, Fernando: “Delito de lavado de dinero” - Ed. Hammurabi - Bs. As. - págs. 191/5
(62) Rebollo Vargas, Francisco: “Controversias sobre algunos elementos del delito de lavado de activos de origen
delictivo” en Riquert, Marcelo (Dir.): “Insolvencias punibles y delitos contra el orden económico y financiero” - Ed.
Hammurabi - Bs. As. - 2017 - pág. 272.
(63) Yebra, Pablo: “Cuestiones elementales de la evasión tributaria” - DPTyE - N° 52 - ERREPAR - Bs. As. - julio/2019
(64) González, Ventura: “Nociones generales sobre derecho penal económico” - Ed. Jurídicas Cuyo - Mendoza -
setiembre/1998 - págs. 55/6
(65) Folco, Carlos M.: “Procedimiento tributario: Naturaleza y estructura” - 2ª ed. actualizada - Ed. Rubinzal-Culzoni
Editores - Santa Fe - 2004 - pág. 394
(66) Damarco, Jorge H.: “Los bienes jurídicos protegidos por el derecho penal tributario” - www.aaef.org.ar
(67) Riquert, Marcelo A.: “Cuestiones de derecho penal y pocesal penal tributario” - Ed. Ediar - Bs. As. - 1999 -
pág. 72. Sostiene el autor que las necesidades generales -se entiende del Estado- requieren “que todos cumplamos con
el deber de contribución de acuerdo con nuestra particular capacidad económica. En consecuencia, estos ilícitos -tributarios-
adquieren condición o categoría de delitos socioeconómicos, alejándose de los simples delitos patrimoniales que se cometen contra
particulares”
(68) Laporta, Mario H.: “Delito fiscal. El hecho punible, determinación del comportamiento típico” - Ed. BdeF -
2013 - págs. 174/5
(69) “Incidente de excepción de falta de acción interpuesto por la defensa de José María Aguilar en causa ‘Aguilar,
José María; Morales Santander, I. s/apropiación indebida de tributos’” - CNPEcon. - Sala B - 21/10/2007. Ver De
Llano, Hernán G. y Ramayón, Nicolás (Dirs.): “Los delitos económicos en la jurisprudencia. Sistematizada según la
teoría del delito” - Ed. Abeledo-Perrot - Bs. As. - 2010 - págs. 29/30
(70) Caro Coria, Dino C.: “Lavado de activos provenientes del delito tributario”, en Pastor, Daniel R. y Alonso, Juan
P. (Dirs.): “Lavado de dinero” - Ed. Ad-Hoc - Bs. As. - 2018 - págs. 77/8
(71) Borinsky, Mariano H.: “Fraude fiscal” - Ed. Didot - Bs. As. - pág. 425. En el mismo sentido, Sancinetti, Marcelo,
citado por el autor
(72) Riquert, Marcelo A. - Simaz, Alexis L.: “La evasión fiscal como delito previo del lavado de activos” - DPyC -
junio/2013
(73) En otro trabajo, Riquert no deja resquicio al respecto, pues enfatiza: “Los delitos tributarios en general pueden ser
fuente precedente del lavado de dinero. Ello incluye la evasión tributaria, que sería el más discutido, y naturalmente aquellos sobre
los que media el mayor consenso, como los casos de aprovechamiento indebido de subsidios y apropiación indebida de tributos”,
no solo porque la ley no dice lo contrario, sino porque desde el mismo momento en que se comete la evasión el
dinero que debió ingresar a las arcas fiscales, afectó el bien jurídico que tutelado por la norma [Riquert, Marcelo
(Dir.): “Insolvencias punibles y delitos contra el orden económico y financiero” - Ed. Hammurabi - Bs. As. - 2017,
págs. 273/4]
(74) Díaz, Vicente O.: “Ilícitos tributarios” - Ed. Astrea - Bs. As. - pág. 342
(75) Díaz, Vicente O.: “La exégesis del delito de lavado de dinero y la desvinculación con el delito fiscal” en Bertazza,
Humberto y D’Albora, Francisco J. (h.) (Dirs.): “Tratado de lavado de activos y financiación del terrorismo” - LL - Bs.
As. - T. I - págs. 287/302
(76) Virgolini, Julio y Silvestroni, Mariano: “Derecho penal tributario” - Ed. Hammurabi - Bs. As. - pág. 260
(77) Córdoba, Fernando: “Delito de lavado de dinero” - Ed. Hammurabi - Bs. As. - pág. 24
(78) Tiene dicho, de antaño, la Corte Suprema: “Admitida la necesidad de la interpretación de la norma penal, no es
pertinente limitarla de modo que excluya la explicitación de la razonable voluntad del legislador, compatible con los textos en que
ella se ha instrumentado” (Fallos: 254:475; 267:267)
30
(79) Durrieu, Roberto (h.): “El delito tributario y el lavado de activos” - LL - 2013-C-879
(80) Riquert, Marcelo: “Algo más sobre el lavado de activos y la evasión fiscal como posible delito previo” en Riquert,
Marcelo (Dir.): “Insolvencias punibles y delitos contra el orden económico y financiero” - Ed. Hammurabi - Bs.
As. - 2017 - pág. 263. En la misma corriente doctrinaria parece enrolarse Folco, al decir que “la existencia de un ilícito
fiscal no necesariamente habrá de excitar la acción de lavado de dinero, toda vez que monopólicamente se reserva ello a los
delitos previstos por la ley 24769” [Folco, Carlos M.: “La evasión fiscal y el lavado de dinero” en Bertazza, Humberto
y D’Albora, Francisco J. (h.) (Dirs.): “Tratado de lavado de activos y financiación del terrorismo” - LL - Bs. As. - T.
I - pág. 372]
(81) Riquert, Marcelo: “Algo más sobre el lavado de activos y la evasión fiscal como posible delito previo” en Riquert,
Marcelo (Dir.): “Insolvencias punibles y delitos contra el orden económico y financiero” - Ed. Hammurabi - Bs. As.
- 2017 - pág. 264
(82) Jarach, Dino: “Finanzas públicas y derecho tributario” - 3ª ed. - Ed. Abeledo-Perrot - Bs. As. - pág. 400
(83) Suiero, Carlos: “Las principales ventajas jurídicas del Anteproyecto de Código Penal de la Nación” - www.
pensamientopenal.com.ar (vigente al momento de elaborar el presente)
(84) Marastoni Giovannini, Federico: “El delito de lavado activos en el proyecto de reforma del Código Penal.
Análisis comparativo y aspectos fundamentales” - Sup. Esp. Comentarios al Proyecto de Código Penal - junio/2019
(85) Tazza, Alejandro O.: “Reforma al Código Penal” - ADLA - 2017-3-3
(86) Parada, Ricardo A. y Errecaborde, José D. (Comp.) y Borinsky, Mariano H. y Schurjin Almenar, Daniel
(Coords.): “Reforma del Código Penal de la Nación” - 1ª ed. - Erreius - Bs. As. - 2019 - pág. 42
(87) Parada, Ricardo A. y Errecaborde, José D. (Comp.) y Borinsky, Mariano H. y Schurjin Almenar, Daniel
(Coords.): “Reforma del Código Penal de la Nación” - 1ª ed. - Erreius - Bs. As. - 2019 - pág. 43. Por ello, “se impone
como expectativa, por medio de las normas que el Código Penal prevé en materia tributaria, que en un Estado democrático de
derecho los ciudadanos abonen sus impuestos y que no defrauden al Fisco, ya que, como dijimos, solo contribuyendo con las cargas
públicas de acuerdo con su capacidad económica es posible que el Estado mejore el cumplimiento de sus funciones esenciales, en
la seguridad, la salud, la educación y la justicia, ello en beneficio de la sociedad en su conjunto”
(88) Folco, Carlos M.: “La exhumación de la resolución (PGN) 5/2012” - ERREPAR - DTE - T. XXXIX - marzo/2018.
Considera: “Más allá de nuestro beneplácito por tal acierto, entendemos que los montos fijados en el nuevo régimen penal
tributario -que serán la base para el cálculo futuro en UVT- no resultan razonablemente adecuados, toda vez que el objetivo de
la ley está fijado en la persecución penal de las megaevasiones, las cuales por su cuantía y significación son las que realmente
atentan contra el bien jurídico tutelado o protegido”
(89) Creus, Carlos: “Derecho penal. Parte General” - 5ª ed. - Ed. Astrea - Bs. As. - pág. 241
(90) Hassemer, Winfried: “Por qué no debe suprimirse el derecho penal” - Conferencias Magistrales - INACIPE -
México - págs. 34/5
(91) Silva Sánchez, Jesús M.: “La expansión del derecho penal. Aspectos de la política criminal en las sociedades
postindustriales” - 2ª ed. - Ed. Civitas - Madrid - págs. 163/4
31
Alberto M. Bello
I - CONSIDERACIONES PREVIAS
33
II - LA OMISIÓN CULPOSA
“Serán sancionados con una multa del 100% (cien por ciento) del gravamen
dejado de pagar, retener o percibir oportunamente, siempre que no corres-
ponda la aplicación del artículo 46 y en tanto no exista error excusable,
quienes omitieren:
a) El pago de impuestos mediante la falta de presentación de declaraciones
juradas o por ser inexactas las presentadas;
(1) Catania, Alejandro: “Régimen penal tributario. Estudio sobre la ley 24.769” - 2ª ed. actualizada
- Ed. Editores del Puerto SRL - 2007
(2) Greco, Pablo E. A.; Lanzillotta, Fabricio A. y Fratantuono, Marcelo D.: “Infracciones tributarias”
- Colección Biblioteca Profesional y Empresaria - Impuestos - 1ª ed. - ERREPAR - 2017 - págs. 27/39
34
“Será reprimido con una multa del doscientos por ciento (200%) del tributo
dejado de pagar, retener o percibir cuando la omisión a la que se refiere el
párrafo anterior se vincule con transacciones celebradas entre sociedades
locales, empresas, fideicomisos o establecimientos permanentes ubicados
en el país con personas humanas, jurídicas o cualquier otro tipo de entidad
domiciliada, constituida o ubicada en el exterior.
Cuando mediara reincidencia en la comisión de las conductas tipificadas
en el primer párrafo de este artículo, la sanción por la omisión se elevará
al doscientos por ciento (200%) del gravamen dejado de pagar, retener o
percibir y, cuando la conducta se encuentre incursa en las disposiciones del
segundo párrafo, la sanción a aplicar será del trescientos por ciento (300%)
del importe omitido”.
(3) Capria, María A.; D’Alessandro, Valeria P. y Blanco, Francisco: “Modificaciones incorporadas
a la ley 11683 de procedimiento tributario” - ERREPAR - DTE - T. XXXIX - abril/2018 - págs.
327/447
35
36
(4) Díaz Sieiro, Horacio D.; Veljanovich, Rodolfo D. y Bergroth, Leonardo: “Procedimiento
tributario. Ley N° 11.683” - 1ª ed. - Ed. Ediciones Macchi - 1993 - pág. 374
(5) Giuliani Fonrouge, Carlos M. y Navarrine, Susana C.: “Procedimiento tributario y de la
seguridad social” - Ed. LexisNexis - Bs. As. - 2006 - pág. 360 y ss.
37
La sola mención del artículo 46 de la ley de rito, sin descripción del comportamiento
fraudulento, no puede transformar automáticamente la conducta descripta como dolosa
y es el Fisco el que debe acreditar la exteriorización de la figura penal para aplicar la
sanción del artículo 46, probando la conducta dolosa.(6)
El artículo 46 de la ley 11683 describe una conducta de naturaleza dolosa que
impone al Fisco la carga de acreditar la voluntad de producir declaraciones engañosas
o de incurrir en ocultaciones maliciosas, por lo que tanto el artículo 45 como el artículo
46 de la ley de rito, si bien no difieren en cuanto al alcance de la materialidad de la
conducta reprochada, se diferencian del agravamiento de la pena que ella contempla.(7)
La configuración del ilícito tipificado como doloso requiere de la realización de una
conducta que debe ir acompañada de los siguientes tres elementos: a) la existencia de
un ardid o engaño desplegado por el sujeto activo del ilícito; b) un error de la víctima del
ilícito; y c) la existencia de una lesión ocasionada al patrimonio del sujeto pasivo del ilícito.
El artículo incorporado a continuación del artículo 46 de la ley 11683 incorpora una
serie de presunciones legales iuris tantum (que admitan prueba en contrario) tendientes a
invertir la carga de la prueba del elemento subjetivo de la defraudación tributaria.
Ello implica que la consecuencia de la existencia de estas presunciones legales
consiste en que una vez que el Fisco ha probado que en el supuesto bajo examen se
configura alguno de los casos previstos en los seis incisos que contiene la norma, se
presume que el infractor ha tenido dolo de realizar la defraudación, y será quien deberá
probar la inexistencia de dicha intención dolosa.(8)
Mientras el artículo 45 de la ley 11683 tipifica una infracción de naturaleza
culposa, en la que se presume la culpa del actor, correspondiéndole a este probar la
eventual causal de excusabilidad de su conducta para quedar exento de pena, mediante
el artículo 46 se describe una conducta de naturaleza dolosa, que impone al Fisco la
carga de acreditar la voluntad de producir declaraciones engañosas o de incurrir en
ocultaciones maliciosas, por lo que ambas normas no difieren en punto al alcance de
la materialidad de la conducta en ellas reprochada, diferenciándose solo en razón del
elemento subjetivo, requiriendo la segunda la intencionalidad de esa conducta como
presupuesto de procedencia del agravamiento de la pena que ella contempla(9). Ello
implica que las circunstancias subjetivas que llevaron al sujeto infractor a actuar con
dolo deberán dilucidarse mediante la valoración de hechos y pruebas.
La CSJN tiene dicho que en lo que respecta a la caracterización del ilícito en
cuestiones de índole sancionatoria, que solo puede ser reprimido quien sea culpable,
es decir, aquel a quien la acción punible le pueda ser atribuida tanto objetiva como
subjetivamente.(10)
(6) “Weiss, Leandro Segismundo (TF 34172-I) c/DGI” - CNFed. Cont. Adm. - Sala III - 11/6/2013
- Cita digital EOLJU167448A
(7) “Ibbilco SRL (TF 15683-I) c/DGI” - CNFed. Cont. Adm. - Sala I - 5/10/2004 - Cita digital
EOLJU123921A
(8) “Batello, Tarcisio Ludovico (TF 15241-I) c/DGI - ganancias-” - CNFed. Cont. Adm. - Sala V -
29/3/1999 - Cita digital EOLJU123404A
(9) “Ibbilco SRL (TF 15683-I) c/DGI” - CNFed. Cont. Adm. - Sala I - 5/10/2004 - Cita digital
EOLJU123921A
(10) “Wortman, Jorge Alberto y otros” - CSJN - 8/6/1993 en “Ibbilco SRL (TF 15683-I) c/DGI” -
CNFed. Cont. Adm. - Sala I - 5/10/2004
38
(11) “Casa Elen-Valmi de Claret y Garello - TF 10582-I c/DGI” - CSJN - 31/3/1999 - Cita digital
EOLJU130004A
(12) “Weiss, Leandro Segismundo (TF 34172-I) c/DGI” - CNFed. Cont. Adm. - Sala III - 11/6/2013
- Cita digital EOLJU167448A
39
(13) “Norma y Dora Strella de Strella N y Strella D c/DGI” - CNFed. Cont. Adm. - Sala I - 2/3/2006
en “Weiss, Leandro Segismundo (TF 34172-I) c/DGI” - CNFed. Cont. Adm. - Sala III - 11/6/2013
(14) Díaz Sieiro, Horacio D.; Veljanovich, Rodolfo D. y Bergroth, Leonardo: “Procedimiento
tributario. Ley N° 11.683” - 1ª ed. - Ed. Ediciones Macchi - 1993 - pág. 377
40
de los indicios contemplados en dicha norma por parte del Fisco, se revierte la carga de
la prueba, y es el contribuyente infractor quien debe probar la conducta indilgada.
En caso de que el Fisco encuadre la conducta del infractor como dolosa sin
recurrir a las presunciones legales del artículo 47, entonces será el Fisco quien deberá
probar el elemento subjetivo (dolo), es decir, que deberá producir toda la prueba que
acredite que ha existido la voluntad de producir declaraciones engañosas o de incurrir
en ocultaciones maliciosas. Ante dicho supuesto, no se invierte la carga de la prueba
del dolo.
En virtud de ello, en caso de que el Fisco encuadre la conducta del infractor
como dolosa sin recurrir a las presunciones legales del artículo 47 de la ley de rito,
entonces será el Fisco quien deberá probar no solo el elemento objetivo de la conducta
infraccional, sino también el elemento subjetivo (el dolo), es decir, que deberá producir
toda la prueba que acredite que ha existido la voluntad de producir declaraciones
engañosas o de incurrir en ocultaciones maliciosas. Ante dicho supuesto, no se invierte
la carga de la prueba del dolo.
La declaración jurada original solo puede ser apreciada como inexacta más nunca
como engañosa, no resultando apto a efectos de así considerarlo el hecho de que el
contribuyente hubiese presentado la declaración jurada rectificativa después de la
inspección, pues ello no demuestra la supuesta voluntad defraudatoria, el error podrá
ser o no excusable pero no puede transformarse por la sola voluntad de quien lo juzga
en una maniobra tendiente a defraudar al Fisco.(15)
La presentación de una declaración jurada rectificativa que implique un mayor
impuesto determinado a favor del Fisco puede ser susceptible de infracción por incurrir
en una conducta de omisión culposa, en los términos del artículo 45 de la ley 11683, en
la medida en que el infractor haya obrado con negligencia, imprudencia o impericia, y
no acredite “error excusable”.
Ahora bien, si mediante dicha presentación el infractor incurre en un obrar doloso
mediante el cual se configure alguna de las presunciones prescriptas por el artículo 47 de
la ley de rito, resultaría aplicable una sanción por omisión dolosa. Ello así, en la medida
en que el Fisco acredite fehacientemente los hechos que determinan su aplicación, los
cuales deberán ser ciertos y no meramente conjeturales.
No debe soslayarse que la presentación de una declaración jurada o su falta de
presentación puede hacer incurrir en error al Fisco, más aún teniendo en cuenta que en
nuestro país rige el sistema de autodeterminación del tributo.
Al respecto, existen dos posiciones encontradas, una de las cuales sostiene que a los
efectos de encuadrar en una conducta dolosa, deben concurrir otros elementos para que se
produzca el plus requerido por el tipo defraudatorio; mientras tanto, una posición contraria
sostiene que quien presenta una declaración jurada con información falsa u omite su
presentación, incurre en el engaño que requiere el tipo previsto en el artículo 46.(16)
(15) “Nextel Corp SA (TF 21389-I) c/DGI” - CNFed. Cont. Adm. - Sala III - 16/5/2008
(16) Greco, Pablo E. A.; Lanzillotta, Fabricio A. y Fratantuono, Marcelo D.: “Infracciones
tributarias” - Colección Biblioteca Profesional y Empresaria - Impuestos - 1ª ed. - ERREPAR - 2017
- pág. 292
41
(17) Calello, Carolina: “La comisión de nuevas infracciones como causal de interrupción de la
prescripción” - ERREPAR - DTE - T. XXXVI - julio/2015 - Cita digital EOLDC092232A
(18) “Bona Fields SA s/recursos de apelación - impuesto a las ganancias” - TFN - Sala A - 6/12/2013
- Cita digital EOLJU171177A
(19) “Bona Fields SA” - CNFed. Cont. Adm. - Sala IV - 4/5/2015 en Greco, Pablo E. A.; Lanzillotta,
Fabricio A. y Fratantuono, Marcelo D.: “Infracciones tributarias” - Colección Biblioteca Profesional
y Empresaria - Impuestos - 1ª ed. - ERREPAR - 2017 - pág. 425
(20) “López, Mariana (TF 32308-I) c/DGI” - CNFed. Cont. Adm. - Sala III - 6/8/2013 - Cita digital
EOLJU169405A
(21) “Weiss, Leandro Segismundo (TF 34172-I) c/DGI” - CNFed. Cont. Adm. - Sala III - 11/6/2013
- Cita digital EOLJU167448A
42
(22) “Norma y Dora Strella de Strella N y Strella D c/DGI” - CNFed. Cont. Adm. - Sala I - 2/3/2006
en “Weiss, Leandro Segismundo (TF 34172-I) c/DGI” - CNFed. Cont. Adm. - Sala III - 11/6/2013
(23) “Weiss, Leandro Segismundo (TF 34172-I) c/DGI” - CNFed. Cont. Adm. - Sala III - 11/6/2013
- Cita digital EOLJU167448A
(24) “Jean Express SRL TF 42143-I c/DGI s/recurso de organismo externo” - CNFed. Cont. Adm.
- Sala III - 6/2/2018 - Cita digital EOLJU184077A
(25) “Parras y Gamero Juan c/DGI” - CNFed. Cont. Adm. - Sala III - 13/2/2013
(26) Cappannari, Juan J.: “Aspectos controvertidos del delito de evasión tributaria” en Urresti,
Esteban J. y Comes, Fabiana L. (Dirs.): “El delito fiscal” - Ed. Ad-Hoc - Bs. As. - 2008 - pág. 417 y ss.
(27) Greco, Pablo E. A.; Lanzillota, Fabricio A. y Fratantuono, Marcelo D.: “Infracciones tributarias”
- Colección Biblioteca Profesional y Empresaria - Impuestos - 1ª ed. - ERREPAR - 2017 - pág. 292
43
ingrese a las arcas fiscales, de manera tal que una vez probado ello (valoración de
hecho y prueba), ya sea mediante las presunciones del artículo 47 (se revierte la carga
de la prueba) o por el artículo 46 (dolo directo) de la ley de rito, la presentación de
una declaración jurada inexacta o su omisión pasará a tener el carácter de declaración
jurada engañosa. Todo ello en la medida en que dicha conducta no tenga naturaleza
culposa, o medie “error excusable”, en los términos del artículo 45 de la ley 11683.
(28) Gómez, Teresa: “Cuidado con las rectificativas, pueden ser alcanzadas por el dolo de delito de
defraudación fiscal” - Tributum - 2014
(29) Gómez, Teresa: “Cuidado con las rectificativas, pueden ser alcanzadas por el dolo de delito de
defraudación fiscal” - Tributum - 2014
(30) “Beleza SA” - CNFed. Cont. Adm. - Sala V - 24/6/2005 - Cita online EOLJU123151A
44
La Sala IV de la Cámara tiene dicho que “si bien la actora plantea falta de dolo en
su obrar, ha rectificado las declaraciones juradas por la presencia y acción del Fisco y no
en forma espontánea, lo que implica un reconocimiento del ocultamiento que se le imputa.
En efecto, al conformar el criterio de la inspección no demostró disconformidad con el
criterio fiscal si no lo hubiera cuestionado a través del procedimiento de determinación de
oficio y, de tal manera, hubiera podido discutir no solo la procedencia del impuesto sino
también de la sanción”.(31)
6.2. La contradicción grave entre los datos exteriorizados en las declaraciones juradas
on los que surgen de la contabilidad
Cuando se pretende aplicar las sanciones previstas en el artículo 46 de la ley de
rito, el organismo recaudador debe acreditar no solo la conducta omisiva del gravamen
sino también el proceder engañoso o malicioso mediante hechos externos y concretos.
Recordemos que la configuración del ilícito tributario tipificado en la defraudación
fiscal requiere la realización de una conducta que debe ir acompañada de los tres
elementos mencionados más arriba.
Ahora bien, el artículo 47 de la ley 11683 prescribe que se presume, salvo prueba
en contrario, que existe la voluntad de producir declaraciones engañosas o de incurrir
en ocultaciones maliciosas cuando se verifique alguna de las situaciones descriptas en
dicha norma.
Las presunciones citadas son relativas, al admitir prueba en contrario, y dispensan
de la prueba del hecho presumido al organismo recaudador, pero pueden ser refutadas
por el contribuyente mediante el desarrollo de una probanza en la cual se acredita la
falsedad o inexistencia del hecho presumido.
El artículo 47, inciso a), del citado plexo legal dispone, salvo prueba en contrario, que
la intención de producir declaraciones engañosas se presume cuando en las declaraciones
juradas se consignen datos inexactos que presenten una grave contradicción respecto
de la información consignada en los libros y demás documentación contable.
En “Nadama SRL”, la Sala I de la Cámara sostuvo que el Fisco Nacional, en
cumplimiento de la carga que le correspondía, no ha probado en autos que la
materialidad de la conducta indilgada pueda serle reprochada a la actora a título de
dolo, toda vez que la contradicción entre los libros, registraciones y demás antecedentes,
con los datos que surgían de las declaraciones juradas, en modo alguno permiten tener
por razonablemente acreditada la presencia en el caso del necesario elemento subjetivo
intencional, y en este aspecto la resolución pertinente no explica fundamentalmente la
razón por la que correspondería tener por presumida en el caso la voluntad de producir
declaraciones engañosas o incurrir en ocultaciones maliciosas, de manera que si la
resolución solo hizo referencia a la materialidad de las declaraciones inexactas que se
observaban, sin que se desarrollaran otros argumentos demostrativos de la conducta
que tipifica la ley, no es posible mantener la presunción de defraudación.(32)
(31) “Manzino, Silvia Blanca” - CNFed. Cont. Adm. - Sala IV - 22/5/2008 - Cita digital
EOLJU147701A
(32) “Nadama SRL” - CNFed. Cont. Adm. - Sala I - 22/3/2011 - Cita digital EOLJU157977A
45
(33) “Servicios Integrales BMB SA c/DGI s/recurso directo de organismo externo” - CNFed. Cont.
Adm. - Sala V - 12/4/2016 - Cita digital EOLJU178729A
(34) “Benito, Daniel c/DGI s/recurso directo de organismo externo” - CNFed. Cont. Adm. - Sala
IV - 25/3/2014 - Cita digital EOLJU170978A
46
(35) “Matafuegos Mar del Plata SA (TF 28592-I) c/DGI” - CNFed. Cont. Adm. - Sala IV - 28/6/2012
- Cita digital EOLJU164282A
(36) “Business Professional Group IT SA (TF 34.301-I) c/DGI” - CNFed. Cont. Adm. - Sala IV -
11/12/2012 - Cita digital EOLJU170978A
(37) “Manzino, Silvia Blanca” - CNFed. Cont. Adm. - Sala IV - 22/5/2008 - Cita digital
EOLJU147701A
(38) “Lagos Mármol, Jorge c/DGI s/recurso directo de organismo externo” - CNFed. Cont. Adm.
- Sala II - 20/3/2014 - Cita digital EOLJU171742A
(39) “Servicios Integrales BMB SA c/DGI s/recurso directo de organismo externo” - CNFed. Cont.
Adm. - Sala V - 12/4/2016 - Cita digital EOLJU178729A
47
6.6. La carencia de ardid o engaño que tenga por objeto hacer incurrir en error
al organismo recaudador
El tipo penal previsto por el artículo 1 del régimen penal tributario no requiere que
el ardid desarrollado por el sujeto activo sea de una idoneidad tal que haya producido
efectivamente un error en el organismo recaudador, sino que debe entenderse al ardid
o al engaño como una cualidad de la acción. Esto es, en cuanto resulta una acción
ardidosa o engañosa, toda vez que resulta de la exteriorización de una falsedad, sin
importar que se trate de una astuta y compleja realización o de una sencilla mentira de
fácil revelación.(42)
El voto en minoría del doctor Repetto, en “Gabriela Nader y Asociados SRL
s/infracción L. 24769” sostuvo que “en el caso no existe algún proceder con idoneidad
para defraudar al Fisco que pueda configurar el delito previsto por el artículo 1 de la ley
24769, pues se ha verificado la obligación evadida con la documentación exhibida por la
(40) “Master Ing. SA s/evasión simple” - CFed. San Martín - Sala I - 29/3/2012 - Cita digital
EOLJU166666A
(41) “Master Ing. SA s/evasión simple” - CFed. San Martín - Sala I - 29/3/2012 - Cita digital
EOLJU166666A
(42) Catania, Alejandro: “Régimen penal tributario - Estudio sobre la ley 24.769” - Ed. del Puerto
- 2007 - pág. 71
48
contribuyente. Las ganancias obtenidas por Gabriela Nader y Asociados SRL difícilmente
habrían podido mantenerse ocultas con la sola presentación de una declaración jurada
en cero hecha ante un organismo con amplísimas atribuciones para comprobarlo. Máxime
cuando la propia contribuyente mediante la presentación de declaraciones juradas
del impuesto al valor agregado daba cuenta que en el mismo período fiscal se habrían
efectuado operaciones comerciales”.(43)
Empero, el voto en mayoría de los doctores Hornos y Grabivker, en la citada causa,
sostuvieron que se evidencia la presentación de una declaración mendaz, tendiente a
ocultar deliberadamente no solo la magnitud del tributo real a favor del Fisco Nacional
sino también la calidad de deudor de la contribuyente.
Señalan que se deja en evidencia un ardid por parte de la contribuyente con base
en el cual se ocultó la existencia del tributo a favor del organismo recaudador mediante
la presentación de una declaración jurada engañosa.
(43) “Gabriela Nader y Asociados SRL s/Infracción Ley 24.769” - CNPEcon. - Sala B - 24/6/2014
(44) “Cabañas del Sur (TF 23.839-I) c/DGI” - CNFed. Cont. Adm. - Sala IV - 20/4/2010
49
(45) “Edz y Asoc. SA c/Dirección General Impositiva s/recurso directo de organismo interno” -
CNFed. Cont. Adm. - Sala III - 23/2/2016
(46) “Gabriela Nader y Asociados SRL s/Infracción Ley 24.769” - CNPEcon. - Sala B - 24/6/2014
50
valorará todos los elementos de juicio disponibles en las actuaciones, tales como la norma
incumplida, la condición del contribuyente, la reiteración de la conducta en anteriores
oportunidades, etc.”.(47)
Por su parte, dicha instrucción estableció un límite cuantitativo y en porcentaje
a los efectos de considerar configurada la eximición de sanción, facultando al juez
administrativo actuante a considerar que existe “error excusable” cuando el monto total
del ajuste sea inferior a $ 10.000 (pesos diez mil) y en ninguno de los períodos involucrados
dicho monto supere el 40% (cuarenta por ciento) del impuesto determinado por el
contribuyente o responsable. En todos los casos, cuando coincidan los antecedentes
fácticos que motivaron los ajustes determinados, la apreciación de la conducta del
contribuyente, en cuanto a la tipificación, debe ser la misma.
Ahora bien, la ley 27430(48) de reforma tributaria, con buen criterio, incorporó
una definición expresa del concepto de “error excusable” en el texto de la ley 11683 de
procedimiento tributario, receptando las prescripciones de la citada instrucción general
(AFIP) 6/2007(49), y en línea con lo que viene sosteniendo la jurisprudencia.
En efecto, dicha norma incorporó el concepto de “error excusable” como segundo
artículo a continuación del artículo 50 de la ley 11683 disponiendo que el mismo se
configurará:
La ley 27430 introdujo en el texto procedimental los elementos de juicio que deben
evaluarse a los efectos que se configure el instituto del “error excusable” que exima
de sanción al contribuyente o responsable, debiendo valorarse, entre otros hechos, la
norma incumplida, la condición del contribuyente y la reiteración de la conducta en
anteriores oportunidades.
Finalmente, debe contemplarse que el legislador no ha previsto dicho instituto
para las sanciones a los deberes tributarios formales o deberes de colaboración en
el texto de la ley de procedimiento tributario (solo está previsto para la omisión de
impuestos), en la reforma tributaria de la ley de procedimiento tributario, sancionada
mediante la ley 27430.
Al respecto, Greco, Lanzillotta y Fratantuono sostienen que “este concepto también
resulta extensible al resto de los ilícitos fiscales, tanto los formales (que también deben ser
51
(50) Greco, Pablo E. A.; Lanzillotta, Fabricio A. y Fratantuono, Marcelo D.: “Infracciones
tributarias” - Colección Biblioteca Profesional y Empresaria - Impuestos - 1ª ed. - ERREPAR - 2017
- págs. 226/231
(51) Villegas, Héctor B.: “Régimen penal tributario argentino” - LL - Bs. As. - 2008 - págs. 228/9
(52) Calello, Carolina: “Las modificaciones en materia de sanciones tributarias materiales” -
ERREPAR - DTE - T. XXXVIII - diciembre/2017
(53) Calello, Carolina: “Las modificaciones en materia de sanciones tributarias materiales” -
ERREPAR - DTE - T. XXXVIII - diciembre/2017
(54) “Radio Emisora Cultural SA (TF 15144-I) c/DGI” - CSJN - 9/11/2000
52
beneficiarios, a cuyo cargo debiera estar el pago del impuesto al rédito percibido, quien
hace la erogación queda obligado a abonar sobre ella el tributo y debe hacerlo a título
propio.(55)
En virtud de los fallos de la CSJN citados podemos destacar que el Máximo Tribunal
tiene entendido que el instituto de las salidas no documentadas es un tributo, más
precisamente un impuesto a las ganancias-salidas no documentadas de características
distintas del impuesto a las ganancias, que dicho instituto no es una sanción que persiga
la represión de una conducta ilícita, y que el responsable del mencionado tributo es
quien efectúa la erogación a título propio, y no como responsable sustituto.
Asimismo, en caso de verificarse las condiciones objetivas y subjetivas en la
conducta del sujeto infractor, en los términos de los artículos 45 o 46 de la ley de rito,
resultarán aplicables las sanciones materiales de omisión culposa o dolosa, respec-
tivamente. Ello dependerá del encuadre que haga el intérprete respecto de la conducta
del infractor, ya sea que estemos en presencia de un accionar negligente (figura culposa)
o de una conducta maliciosa (figura dolosa).
Al respecto, no observamos diferencias sustanciales entre ambas figuras, de
manera tal que el encuadramiento legal de la infracción como conducta dolosa, en los
términos del artículo 46, dependerá de que se prueben las circunstancias fácticas del
elemento subjetivo de la citada infracción, o se acredite “error excusable” para que resulte
aplicable la exoneración de la sanción. De lo contrario, corresponderá encuadrarla como
omisión culposa, en los términos del artículo 45 de la ley de rito.
Cuando estemos en presencia de facturas apócrifas, también el Fisco podrá
encuadrar la infracción en la conducta de omisión por defraudación, recurriendo a las
presunciones legales previstas por los incisos b) y c) del artículo 47 de la ley 11683, en
la medida en que aporte elementos adicionales que permitan acreditar fehacientemente
dichas presunciones de dolo.
“Serán reprimidos con multa de dos (2) hasta seis (6) veces el tributo retenido
o percibido, los agentes de retención o percepción que lo mantengan en su
poder, después de vencidos los plazos en que debieran ingresarlo.
No se admitirá excusación basada en la falta de existencia de la retención
o percepción, cuando estas se encuentren documentadas, registradas,
contabilizadas, comprobadas o formalizadas de cualquier modo”.
La ley 27430, con buen criterio, redujo la graduación máxima de diez, que
contemplaba el texto anterior de la norma, a seis veces del tributo retenido o percibido
por los agentes de retención o percepción.
53
54
(56) Capria, María A.; D’Alessandro, Valeria P. y Blanco, Francisco: “Modificaciones incorporadas
a la ley 11683 de procedimiento tributario” - ERREPAR - DTE - T. XXXIX - abril/2018 - pág. 336
55
56
57
(59) Fierro, Guillermo J. en Baigún, David y Zaffaroni, Eugenio R. (Dirs.): “Código Penal y normas
complementarias. Análisis doctrinario y jurisprudencial” - Ed. Hammurabi - Bs. As. - 1997 - T.
I - pág. 63
(60) D’Alessio, Andrés J.: “Código Penal comentado y anotado” - LL - Bs. As. - 2007 - pág. 31
58
Ello implica que deberán analizarse ambas normas en forma integral, es decir,
que no podrá desagregarse, por un lado, la multa por omisión de la ley 11683 anterior
(50% del mínimo legal) y, por otro, la reducción de la misma de la ley actualmente vigente
(reducción de 1/3 del mínimo legal), por resultar la más conveniente para el infractor,
pues de esta manera se estaría creando una tercera ley, distinta de las anteriores.
Es por ello que, al considerarse en forma integral ambas normas, la ley penal más
benigna resulta ser la ley 11683 vigente al momento de la comisión de la infracción,
es decir, anterior a las modificaciones introducidas por la ley 27430. De esta manera,
resultará aplicable una sanción del 50% del impuesto omitido, reducida en un tercio,
que resulta más beneficiosa que la aplicación del 100% del impuesto omitido, reducido
en un cuarto, como dispone la actualmente vigente ley 11683.
En este sentido, el Tribunal de Alzada se ha pronunciado en reciente causa
al desestimar el recurso de apelación interpuesto por la actora, confirmando el
pronunciamiento del TFN, pues luego de analizar las normas en juego, concluyó que
el régimen penal más benigno es el vigente al momento de la aplicación de la sanción
(entiéndase al momento de comisión del ilícito)(61), debiendo contemplar que la misma
había sido aplicada cuando se encontraba vigente la ley anterior.
(61) “Inconar SRL (TF 45300-I) c/DGI s/recurso directo de organismo externo” - CNFed. Cont.
Adm. - Sala I - 8/8/2019
59
60
Robertino D. Lopetegui
I - INTRODUCCIÓN
Con fecha 6/9/2019, la Sala III de la Cámara Federal de Casación Penal resolvió
anular el juicio oral y la condena dictada a Leonardo Fariña en relación al delito de
evasión fiscal del impuesto a las ganancias y el impuesto al valor agregado -ejercicio fiscal
2010- por la compra de cinco campos en la Provincia de Mendoza. El decisorio se tomó
en forma unánime por los jueces Mahiques (por su voto), Riggi y Catucci (voto en forma
conjunta). No es menor señalar que hace cinco años la Cámara Federal de Apelaciones
de La Plata se encontraba confirmando el procesamiento con prisión preventiva.
Se trata de un sazonado fallo en lo que respecta a la materia penal económica,
siendo que se tratan asuntos medulares de la materia, por resaltar de los más relevantes:
(i) la relación entre evasión fiscal y el lavado de activos; (ii) la tributación -o no- de las
actividades ilícitas; (iii) el empleo de presunciones para determinar la base imponible
en el derecho tributario para luego fundar una condena en sede penal; (iv) el concurso
real de la evasión fiscal con el delito de insolvencia fiscal fraudulenta; (v) la violación
del principio del non bis in ídem; (vi) conflictos de competencia jurisdiccional entre los
tribunales locales y los especializados; (vii) la aplicación de la ley penal más benigna en
materia tributaria con motivo de la sanción de la ley 27430, entre otros.
61
El marco fáctico tiene que ver con la compra por parte de Fariña de cinco inmuebles
ubicados en el Departamento de Tunuyán, Provincia de Mendoza, conocido como
estancia “El carrizalejo”, actuando “en comisión”, abonando el precio con U$S 5.000.000
en efectivo. Fariña suscribió los documentos sin identificar al comitente, perfeccionando
la escritura de transferencia de dominio a su nombre, para inmediatamente, en esa
misma fecha, transferirle el campo a otro sujeto (Roberto Erusalimsky) por un importe de
U$S 1.800.000. Es decir, notoriamente inferior al precio abonado en primer lugar. Por esa
transmisión a Erusalimsky, Fariña también fue investigado por el delito de insolvencia
fiscal fraudulenta previsto en el artículo 9 del régimen penal tributario.
La ausencia de identificación del comitente conllevó a que la AFIP, en el año
2013, presente denuncia por evasión fiscal del impuesto a las ganancias y el impuesto
al valor agregado entendiendo que la compra de los campos se habría realizado por
cuenta propia y ello incrementaría la base imponible en función de la aplicación de la
presunción del artículo 18, inciso f), de la ley del impuesto a las ganancias (incremento
patrimonial no justificado).
En el año 2013, en el marco de la causa 3017/2012 (“ruta del dinero K”) radicada
en el Juzgado en lo Criminal y Correccional Federal N° 7, Fariña fue indagado -y
posteriormente procesado- respecto del delito de lavado de activos por la compra de los
inmuebles en la Provincia de Mendoza, y en dicha oportunidad expresó que los campos
habían sido adquiridos con dinero perteneciente a Lázaro Báez.
En paralelo, en el año 2014, el Juzgado Federal N° 3 de La Plata resuelve
procesar a Fariña como autor responsable de los delitos de evasión de ganancias e IVA
-ejercicio 2010-; la Sala III de la Cámara Federal de Apelaciones de La Plata confirma
el procesamiento y, finalmente, el Tribunal Oral en lo Penal Económico N° 1 resuelve
condenar a Fariña por evasión.
62
Resaltan que los procesos de lavado de activos y evasión en contra de Fariña han
tramitado en forma paralela, aunque compartiendo la misma base fáctica, a pesar de las
advertencias de acumulación de actuaciones realizadas oportunamente por parte de la
Sala IV de la Cámara Federal de Casación Penal.
Los magistrados destacan que “avalarse aisladamente la imputación construida
aquí como una evasión impositiva, importaría cerrar la posibilidad de que el mismo
hecho se siga investigando en su total alcance en la causa más grande y compleja
como lavado de dinero” (el destacado me pertenece).
De igual modo, concluyen que se trata de un mismo marco fáctico, que el objeto
procesal se comparte y que procede la garantía del non bis in idem a favor del imputado
en cuanto a los delitos de evasión fiscal.
(1) Sobre esta discusión: Galarza, César: “Tributación y actos ilícitos: ¿existen trabas éticas o morales
para la tributación de los actos ilícitos?” - Revista Periódico Económico Tributario - LL - 14/4/2004.
Capece, Ana y Mansilla, Cristina: “Las actividades ilícitas. Su incidencia en el crecimiento de un
país” - ERREPAR - DTE - T. XXXI - octubre/2010
63
(2) Damarco, Jorge: “Los bienes jurídicos protegidos por el derecho penal tributario” - Revista
de la Asociación Argentina de Estudios Fiscales - enero-febrero/2004; Catania, Alejandro:
“Régimen penal tributario. Estudio sobre la ley 24.769” - 2ª ed. actualizada - Ed. del Puerto - 2007;
Laporta, Mario: “Delito fiscal. El hecho punible, determinación del comportamiento típico” - Ed.
Montevideo - Bs. As. - 2013
(3) Se trata de la protección de bienes jurídicos “difusos” importantes para la sociedad, tales como
el medioambiente, el orden socioeconómico, por citar algunos
(4) Córdoba, Fernando: “Delito de lavado de dinero” - Ed. Hammurabi - Bs. As. - 2015
(5) https://abogados.com.ar/causa-farina-anulacion-de-la-condena-por-evasion-posible- lavado-de-
activos/24611
(6) Esta estructura típica del delito fiscal se mantiene inalterable desde la sanción de la ley 24769 a
mediados de los años noventa del siglo XX
(7) Lopetegui, Robertino: “El lavado de activos y los delitos tributarios: en busca de aproximaciones
y circuitos” - ERREPAR - Impuestos. Práctica Profesional - N° 28 - mayo/2018
(8) Blanco Cordero, Isidoro: “Combate al lavado de activos desde el sistema judicial: Principios
y recomendaciones internacionales para la penalización del lavado de dinero” - 3ª ed. - Ed. de la
OEA - pág. 213 - www.cicad.oas.org - Consultado el 12/12/2017; Córdoba, Fernando: “Delito de
lavado de dinero” - Ed. Hammurabi - Bs. As. - 2015
64
(9) Robiglio, Carolina: “Autoría en los delitos tributarios” - Ed. Ad-Hoc - Bs. As. - 2003
(10) En dicha sentencia se expresó que “cuando Fariña adquirió los cincos campos en Mendoza, lo hizo
con el propósito de aplicar dinero proveniente de un delito que no participó ... su intención fue legitimar dinero
contaminado ... luego de esta acción concreta ... omitió presentar las correspondientes declaraciones juradas ...
que tuvieron por finalidad sustraerse a sus obligaciones tributarias...”
(11) Régimen penal tributario, contrabando, delitos marcarios, lavado de activos, régimen penal
cambiario, por citar algunos
(12) Rusconi, Maximiliano y Calello, Carolina: “El delito fiscal: la utilización de presunciones en
la construcción del ilícito penal tributario” en Urresti, Esteban J. y Comes, Fabiana L. (Dirs.): “El
delito fiscal” - Ed. Ad-Hoc - Bs. As. - 2011
(13) En materia jurisprudencial se destacan los siguientes fallos: “Montenegro Hermanos SA
s/DGI” - CJSN - 24/8/2000 y “Casa Elen-Valmi de Claret y Garello” - CJSN - 31/3/1999;
“MFCMDH SA s/evasión tributaria simple” - JNP Trib. N° 1 - 3/2/2004; “A2, causa ‘BRE’” -
CNPEcon. - Sala A - 6/4/2004; “Mazzadi, Eduardo” - JNP Trib. N° 1 - 2/9/2005; “SRPH y otros s/
evasión tributaria simple” - JNP Trib. N° 1 - 28/11/2003; “BRE s/recuso casación” - CNCasación
Penal - Sala I - 21/12/2004 e “IG s/recurso de casación” - CNCasación Penal - Sala I - 22/6/2015;
“GM s/recurso de casación” - CNCasación Penal - Sala II - 28/10/2005; “Roppic SA; SERVINT
SA; Editorial Sarmiento s/inf. Ley 24769” - CNPEcon. - Sala B - 17/12/2004, reg. N° 1094/2004;
“Felmetal SRL” - CNPEcon. - 3/11/2005
65
condena penal(12)(13). En este caso, se ha cumplido prisión efectiva por una evasión
ajena.
Afortunadamente, con la reforma de la ley 27430, se ha incorporado al artículo
19 del régimen penal tributario un párrafo que consagra: “No corresponderá la
denuncia penal cuando las obligaciones tributarias o previsionales ajustadas sean
el resultado exclusivo de aplicación de las presunciones previstas en las leyes de
procedimiento respectivas, sin que existieren otros elementos de prueba conducentes
a la comprobación del supuesto hecho ilícito” (el destacado me pertenece). Ello no
implica que Fariña sea condenado por lavado de activos u otros delitos de corte
económico, pues la justicia deberá seguir investigando.
• Cada día me encuentro más convencido de que una eficaz y efectiva defensa en sede
tributaria es vital para el desenlace del proceso penal tributario. Debemos de seguir
ahondando sobre el rol de la determinación de oficio (art. 16, L. 11683) en el proceso
penal, es decir, la incidencia en la determinación de la base imponible y el quantum
evadido.
• Los escalas penales que prevén los delitos económicos sazonados en este precedente
son elevadas si se las compara con los “delitos comunes”: lavado de activos (tres a
diez años), evasión fiscal agravada ganancias 2010 (tres años y medio a nueve años),
evasión fiscal agravada IVA 2010 (tres años y medio a nueve años) e insolvencia fiscal
fraudulenta (dos a seis años)(14). Aplicados en concurso real o en forma aislada, se
obtiene como resultado una potencial pena mínima de doce años y máxima treinta
y cuatro años por un mismo hecho económico: “compraventa de bienes inmuebles”.
Vaya derecho penal...
• Hacia fines de la segunda década del siglo XXI, el derecho penal económico ha
perdido simbolismo, tornándose obstinado, eficaz y por momentos letal(15). En el
caso bajo análisis, un sujeto ha sido investigado, procesado e inclusive condenado
por cuatro figuras típicas bajo idéntica hipótesis delictiva: lavado de activos, evasión
del impuesto a las ganancias año 2010, evasión del impuesto al valor agregado año
2010 y de insolvencia fiscal fraudulenta. En esta oportunidad, el órgano casatorio
ha aportado un precedente para celebrar en lo que respecta a la jurisprudencia de
la materia penal económica, pues ha neutralizado el riesgo de la hipertrofia típica de
los delitos económicos vigentes hoy en día en el país que, entiendo, tiene génesis en
la asistemática, contradictoria y displicente legislación que pasamos los argentinos
por el Congreso Nacional en las últimas tres décadas.
(14) Se debe tener presente que el art. 1, RPT vigente, L. 27430, establece que la evasión fiscal se
considera “por impuesto y por ejercicio fiscal” y, por lo tanto, se concursan realmente en materia penal
el impuesto a las ganancias y el impuesto al valor agregado
(15) Silva Sánchez, Jesús M.: “La expansión del derecho penal. Aspectos de la política criminal en
las sociedades post-industriales” - Ed. Civitas - Madrid - 1999
66
Iván G. Lupinacci
(1) D’Albora, Francisco J. (h): “Lavado de dinero. El delito de legitimación de activos provenientes
de ilícitos” - Ed. Ad-Hoc - pág. 1084
(2) D’Albora, Francisco J. (h): “Algunas cuestiones referidas al lavado de dinero” - Sup. E. Derecho
Económico - LL - febrero/2004 - pág. 51
67
(3) www.unodc.org/documents/treaties/UNTOC/Publications/TOC%20Convention/TOCebook-s.
pdf
(4) Medina Cuenca, Arnel y Cauti Canhanga, Felisberto S.: “Lavado de dinero. Orígenes y
evolución. Una valoración desde Cuba” - Revista Pensamiento Penal - 16/11/2015 - págs. 17/8 -
www.pensamientopenal.com.ar/system/files/2015/11/doctrina42425.pdf
(5) Gené, Gustavo E.: “Ley de lavado de activos de origen delictivo (N° 25.246). Algunas conside-
raciones preliminares” - LL - 2000-D-1246
68
(6) Córdoba, Fernando J.: “Delito de lavado de dinero” - Ed. Hammurabi - 2016 - pág. 33
(7) Gómez, Teresa y Folco, Carlos M.: “Procedimiento tributario. Ley 11.683 - Decreto 618/97” - 9ª
ed. actualizada y ampliada - LL - 2018 - pág. 100
(8) D’Albora, Francisco J. (h): “Algunas cuestiones referidas al lavado de dinero” - Sup. E. Derecho
Económico - LL - febrero/2004 - pág. 51
(9) Jarach, Dino: “Finanzas públicas y derecho tributario” - Ed. Cangallo - 1983 - pág. 410
69
III - CONCLUSIÓN
(10) Gómez, Teresa y Folco, Carlos M.: “Procedimiento tributario. Ley 11.683 - Decreto 618/97” -
9ª ed. actualizada y ampliada - LL - 2018 - pág. 365
(11) Lopetegui, Robertino D.: “El lavado de activos y los delitos tributarios: en busca de
aproximaciones y cortocircuitos” - ERREPAR - DPTE - junio/2018
(12) Lopetegui, Robertino D.: “La relación jurídico tributaria como antecedente del derecho penal
tributario. Correlato entre hecho imponible y punibilidad. Puntos de contacto y desencuentros”
- Informe de relatoría de las X Jornadas de Derecho Penal Tributario - Asociación Argentina de
Estudios Fiscales - Rosario (Prov. de Santa Fe) - ERREPAR - 2015
(13) Gómez, Teresa: “Evasión vs. lavado de activos. El Estado no puede exigir tributos sobre hechos
ilícitos” - ERREPAR - DPTyE - junio/2016
70
Por ello, soy de la opinión de que el delito de evasión tributaria no puede ser hecho
precedente del de lavado de activos, ya que, como lo mencioné en el segundo acápite
del presente trabajo, a los efectos de que el delito de evasión tributaria sea considerado
hecho precedente del delito de lavado de dinero, debiera el monto evadido provenir de
un ilícito penal y no de una actividad comercial lícita, lo cual es requisito sine qua non
para que el Estado solicite el ingreso del tributo.
71
NACIONAL(*)
Teresa Gómez
73
Nuestro país tiene organización federal, y eso lleva a que cada una de las 23
provincias, más una Ciudad Autónoma, más la jurisdicción nacional tengan la facultad,
a través de sus legislaturas, de imponer tributos (impuestos, tasas y contribuciones).
Aclaro que no es motivo del presente comentario discutir si los más de 2.300 municipios
tienen competencia tributaria original, derivada, o derivada de la derivada, pero sin
duda alguna que, también, establecen cargas tributarias, muchas veces disfrazadas de
tasas.
Resulta aconsejable, entonces, que tamaño desborde de puntos emisores de
tributos tengan una ley que los sofrene. Antes de la reforma Constitucional (Santa Fe-
Paraná, 1994) nuestro país regulaba la distribución entre la Nación y las provincias a
través de la ley de coparticipación federal de impuestos 23548, promulgada el 22/1/1988,
dictada durante el gobierno de Raúl Alfonsín.
Su texto era sincero, en su primer artículo establecía que se trataba de un
“Régimen Transitorio de Distribución de Recursos Fiscales”. Su vigencia concluía el
31/12/1989.
Sin embargo, esa fecha transcurrió y no hubo una nueva ley que la reemplazara.
Sinceramente, nadie se preocupó, pues válido resulta destacar que esta es una ley tan
particular que carece de derecho de receso y que se renueva, en tanto no haya otra ley
que la reemplace.
Nacen así los pactos entre las jurisdicciones provinciales y la Nación. En agosto
de 1992 se dicta el Pacto Fiscal 1, conocido como “Acuerdo entre el Gobierno Nacional
y los Gobiernos Provinciales”. Se firmó con la finalidad de financiar las obligaciones
previsionales nacionales, luego fue refrendado por el Congreso Nacional (L. 24130).
74
(1) La ley 24307 de Presupuesto General de la Administración Pública Nacional, 1994, autorizó
la ratificación del Pacto firmado el 12/8/1993. El 6/1/1994 el D. 14 lo ratificó (BO: 25/1/1994)
(2) La pretensión de la firma del Consenso Fiscal era retrotraer más de 50 juicios entre la Nación,
las provincias y la Ciudad de Buenos Aires, vinculados con el régimen de coparticipación federal
de impuestos, afectaciones específicas de recursos y transferencia de competencias, servicios o
funciones. Estando pendiente de resolución ante la CSJN, entre otros, un juicio iniciado por la
Provincia de Buenos Aires referido al Fondo del Conurbano Bonaerense
75
Tal vez, el último episodio del empedrado camino de la Coparticipación Federal (digo
último por ser el más reciente), lo observamos el 17/12/2019 cuando 23 gobernadores
firmaron con el nuevo titular del Ejecutivo otra modificación al Consenso Fiscal de 2017.
En esta modificación se suspenden los juicios entablados ante la CSJN por
los Estados Provinciales contra la Nación por la baja de ganancias e IVA, también se
suspende la reducción del impuesto a los ingresos brutos y del impuesto de sellos de
cada jurisdicción y se fijan las nuevas alícuotas aplicables para el año 2020. También,
quedará “freezado” el compromiso que habían asumido las provincias para derogar
tributos que gravaran la transferencia de combustible, gas y energía eléctrica, entre
otros.(3)
Durante la primera quincena del mes de enero de 2020 nos anoticiamos, por la
agencia Télam, que el presidente Fernández tiene decidido realizar, por decreto, una
reducción de 1 punto de los fondos coparticipables a la Ciudad de Buenos Aires(4), con
el argumento de que “hay que poner en orden las cuentas del Estado Nacional que han
quedado bastante desordenadas...”. Según el secretario de Prensa de la Presidencia de
la Nación, la medida se da en un “contexto de emergencia” que atraviesa el país y en la
búsqueda de “consenso con todos los sectores” y de un “equilibrio general” en todo el
territorio.(5)
La ciudad de Buenos Aires tiene un presupuesto aprobado para el 2020 de $
480.833 millones. Si pierde 1 punto de la coparticipación, representaría un 7,5% del
presupuesto porteño. Es decir $ 36.000 millones menos para afrontar sus compromisos.
Y así van pasando los años. Sin atisbos de cumplir con la Constitución
Nacional en materia de coparticipación. Todo se arregla con un remiendo más.
Como diría mi abuela “colorín colorado, este cuento ha terminado”.
(3) El nuevo acuerdo sostiene que fue necesaria su firma por la “grave crisis económica que impacta
especialmente en los estratos más bajos de la sociedad”. “Ante una depresión de la economía nacional que ha
provocado un aumento significativo de la vulnerabilidad económica y social de vastos sectores de la población,
resulta imprescindible introducir modificaciones a los compromisos asumidos”
(4) La Ciudad de Buenos Aires tiene un presupuesto aprobado para el 2020 de $ 480.833 millones.
Si pierde 1 punto de la coparticipación, representaría un 7,5% del presupuesto porteño. Es decir
$ 36.000 millones menos para afrontar sus compromisos. “El recorte de la coparticipación
representa el 7,5% del presupuesto porteño” - Diario La Nación - 10/1/2020 - lanacion.com.ar/
politica/nacion-quiere-reducir-75-presupuesto-ciudad-buenos-nid2322993
(5) Informa el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF) que en el mes de junio de 2019 el
monto recibido por las jurisdicciones en concepto de coparticipación y leyes especiales alcanzó los
$ 158.674 millones, presentando un crecimiento del 46,6% respecto al envío de fondos durante el
mismo mes del año anterior. Si se tiene en cuenta el efecto de la inflación estimada sobre los fondos
enviados a las provincias, la coparticipación durante el mes habría registrado una caída de 5,8% en
términos reales. https://drive.google.com/file/d/1GImMAqlyh8iEgisIG8m44HUZZ-EKJ3FU/view
76
77
♢ TENDENCIA JURISPRUDENCIAL
INTERPRETACIÓN JURISPRUDENCIAL
á
.
Teresa Gómez
s
I - EXPLICATIO BREVIS
e Llegan las presentes actuaciones contra la resolución del señor juez de primera
instancia que rechazó la demanda iniciada contra la AFIP-DGI que impugnaba
judicialmente la resolución de AFIP DGI, mediante la cual se confirmaba una multa
impuesta por la Dirección Regional Sur, “por la suma de $ 4.345.293,10 por infracción
al artículo 45 de la ley 11683...”.
81
1. Agravios de la actora
Destaca la defensa de la mutual que la sentencia del Juzgado Penal Tributario Nº
1 dejó en claro que “...los hechos por los cuales medió el requerimiento fiscal de instrucción
... NO constituyen un delito, descartando de esta manera la hipótesis de que la mutual
haya brindado un servicio extraño a su objeto social que le impidiera de beneficiarse
de la alícuota reducida por el impuesto en cuestión...”. Añade que se corroboró, como
verdad judicial inalterable, que había realizado actividades dentro de su objeto y, por lo
tanto, aun cuando no lo hubiera solicitado, resultó beneficiada tributariamente por la
reducción aplicada.
En este punto, refiere que si bien los artículos 1 de la ley 24769, y 45 de la
ley 11683 tratan supuestos diferentes aunque semejantes, los hechos examinados
en el marco de la causa penal fueron los mismos que los tratados en el expediente
administrativo “ya que el fondo de la cuestión, en ambos casos, versa sobre los mismos
acontecimientos y períodos fiscales”.
De ese modo, advierte que de confirmarse la sentencia recurrida se estaría
violando el principio non bis in idem ya que “... un mismo hecho estaría siendo objeto
de dos procesos distintos y de dos soluciones distintas, lo que genera un gravamen
irreparable...”. Y destaca que no solo existió unidad de hechos, sino también identidad
82
de sujetos “...toda vez que en el procedimiento penal se sobreseyó a los Sres. Jonás S,
Michel M. y Rodrigo Nicolás M. en su carácter de representantes de la Mutual...”.
Como segundo agravio, plantea que la sentencia de grado “... yerra al realizar
una incorrecta aplicación del derecho y entender que resultaría procedente la multa del
artículo 45 de la ley 11683, cuando el obrar de la Mutual fue conforme a derecho...”.
Al respecto dice que la exención en cuestión fue reconocida a la mutual en períodos
posteriores, razón por la que “...se creía con derecho a actuar como lo hizo y por ello hay
un claro error excusable eximente de sanciones...”.
En la fiscalización practicada por el organismo recaudador se detectaron dife-
rencias a favor del Fisco Nacional en los impuestos sobre los débitos y los créditos
en cuentas corrientes bancarias de la actora por los períodos 09/2006 a 02/2009. El
jefe de la Dirección Regional Sur, mediante resolución AFI-DGI, determinó de oficio el
impuesto sobre los débitos y créditos en cuenta corriente bancaria e impuso la obligación
de ingresar la suma de $ 6.207.561,57, en concepto de tributos adeudados, haciendo
reserva de la eventual aplicabilidad de las sanciones que fueran procedentes.
El acto determinativo de oficio del impuesto quedó firme y pasó en autoridad
cosa juzgada la sentencia que desestimó la impugnación de la actora, así como que
la infracción del artículo 45 de la ley 11683 es de carácter prevalentemente objetivo,
presumiendo al menos negligencia en su autor, por lo cual, en principio, bastaría el
hecho externo de la falta de pago en término para que se la tenga por configurada.
Sin embargo, en el supuesto de que la culpabilidad esté excluida, no puede
considerarse cometida la infracción omisiva, ya que la finalidad de la norma penal es
castigar a quien, por su culpa o negligencia, no paga pudiéndolo hacer
Se debe advertir que la ley 24769 dispone “El organismo recaudador formulará
denuncia una vez dictada la determinación de oficio de la deuda tributaria (...) aun
cuando se encontraren recurridos los actos respectivos...” (art. 18) y que “... las penas
establecidas por esta ley serán impuestas sin perjuicio de las sanciones administrativas
fiscales...” (art. 17).
Por su parte, el artículo 20 establece que a efectos de evitar sanciones contra-
dictorias, el artículo 20 de esa ley establece: “La formulación de la denuncia penal no
suspende ni impide la sustanciación y resolución de los procedimientos tendientes a
la determinación y ejecución de la deuda tributaria o de los recursos de la seguridad
social, ni la de los recursos administrativos, contencioso administrativo o judiciales que
se interpongan contra las resoluciones recaídas en autos. La autoridad administrativa
se abstendrá de aplicar sanciones hasta que sea dictada la sentencia definitiva en sede
penal. En este caso no será de aplicación lo previsto en el artículo 74 de la ley 11683, texto
ordenado en 1998 y sus modificaciones o en normas análogas de las jurisdicciones locales.
Una vez firme la sentencia penal, la autoridad administrativa aplicará las sanciones que
correspondan, sin alterar las declaraciones de hechos contenidas en la sentencia judicial”.
Es decir que ni la circunstancia de que la determinación de oficio se
encuentre apelada impide la promoción de la denuncia penal, ni esta última obsta
a su vez la prosecución de los procedimientos administrativos tendientes a la
determinación y ejecución de la deuda impositiva. Ambos procedimientos -penal y
administrativo- están llamados a avanzar en paralelo.
83
IV - SENTENCIA
84
TENDENCIA JURISPRUDENCIAL
IMPROCEDENCIA
administrativas y judiciales referidas
a infracciones tributarias. Elegida una
e sentencia, se citarán los fundamentos
probatorios y normativos invocados
DE CAUSAL por el Fisco Nacional para sancionar
al contribuyente, la defensa del mismo
INTERRUPTIVA EN ante la infracción que se le imputa y
la interpretación de los magistrados
LA APLICACIÓN DE actuantes sobre los hechos del caso y
las normas sancionatorias aplicables.
SANCIONES Asimismo, se brindará una opinión sobre
la “tendencia jurisprudencial” que surge
del caso bajo análisis.
á
.
Alberto M. Bello
s
Causa: “SEAC SA c/DGI s/recurso directo de organismo externo” - Cám. Nac. Cont.
Adm. Fed. - Sala IV - 11/07/2019 - Cita digital EOLJU188493A
(1) Causa 249 (expte. 880/2009), caratulada “SEAC SA s/Infracción Ley N° 24.769”
(2) L. 24769, BO: 15/1/1997
85
86
87
3. La apelación de la actora
La actora interpuso recurso de apelación contra la sentencia del TFN y expresó
agravios, manifestando que la prescripción de las acciones y poderes del Fisco Nacional
para determinar el IVA por los períodos indilgados permite tener por acreditada la nulidad
de la resolución 71/2014 y, en virtud de ello, la improcedencia de la multa aplicada.
Sostuvo que las resoluciones 134/2011 y 135/2011 determinaron los impuestos
presuntamente adeudados, pero no intimaron el pago de monto alguno por dichos
conceptos, impidiendo de esta manera aplicar sanciones.
Alega que el Fisco Nacional omitió intimar el pago de los tributos adeudados y
considera que el mismo no observó las formas esenciales del procedimiento, dado que
en la causa penal no existe a la fecha de la sentencia judicial firme sino un archivo de
las actuaciones.
Señala que el organismo recaudador carece de competencia para aplicar multas
hasta tanto la justicia nacional en lo penal tributario dicte sentencia judicial firme.
Sostiene que no existía deber jurídicamente exigible para presentar las declaraciones
juradas relativas al IG-SnD de tal forma que no pudo haberse configurado la omisión que
se le pretende indilgar.
Finalmente, afirma que la falta de pago de dicho gravamen no comporta un hecho
punible en los términos del artículo 1 de la ley 24769 en virtud del principio que impide
ser detenido por deudas. En virtud de ello, sostiene que ni el artículo 37 de la LIG ni
la resolución general (AFIP) 893 requieren la presentación de declaraciones juradas
determinativas, circunstancia que impide tener por verificados los hechos tipificados en
los artículos 45 y 46 de la ley 11683.
88
5. La sentencia de la Cámara
El Tribunal de Alzada hizo lugar al recurso de apelación presentado por la actora,
concluyendo que atento a que en la presente causa no se alegaron ni se tuvieron a la vista
aperturas de sumarios u actos administrativos que imputaran a la actora la comisión de
las infracciones que el Fisco Nacional consideró configuradas, sino que, simplemente,
se le atribuyeron las nuevas infracciones por el mero hecho de haber regularizado su
situación tributaria mediante el régimen previsto por la ley 26476, no cabe tener por
verificada la causal interruptiva alegada por la demandada.
En virtud de ello, al momento de instruir los sumarios infraccionales mediante
las resoluciones 171/2013 y 172/2013 (el 30/10/2013), y aun contemplando las
suspensiones por el artículo 44 de la ley 26476 y por el artículo 65, inciso d), de la ley
11683, las acciones para aplicar las multas pertinentes se encontraban prescriptas.
El tribunal sostiene que en nada modifica lo expuesto el hecho de que la actora
se haya referido a la prescripción de las acciones fiscales para determinar los impuestos
involucrados. Ello por cuanto: i) la recurrente solicitó que se dejaran sin efecto las
sanciones apeladas y la demandada explicitó los motivos por los cuales, según su
criterio, las acciones para aplicar las multas no se encontraban prescriptas; ii) se trata
de sanciones que tienen naturaleza penal; iii) debido al carácter de orden público que, en
materia penal, reviste la prescripción de la acción, ella debe ser declarada aun de oficio,
pues se produce de pleno derecho y por el mero transcurso del tiempo.
En función de todo ello, el Tribunal de Alzada resolvió hacer lugar al recurso
interpuesto, revocar el pronunciamiento apelado y dejar sin efecto las sanciones apeladas
por encontrarse prescriptas las acciones del Fisco Nacional para imponerlas; con costas,
en ambas instancias, a la vencida.
II - ASPECTOS A DILUCIDAR
89
90
(9) “Shell Compañía Argentina de Petróleo SA” - Cám. Nac. Cont. Adm. Fed. - Sala III - 27/11/1992
- Cita digital EOLJU145190A
(10) “Club Atlético Newell’s Old Boys” - TFN - Sala B - 24/4/2003 - Cita digital EOLJU126067A
(11) Calello, Carolina: “La comisión de nuevas infracciones como causal de interrupción de la
prescripción” - ERREPAR - DTE - T. XXXVI - julio/2015 - Cita digital EOLDC092232A
91
92
IV - BIBLIOGRAFÍA
1. Doctrina
- Agüero, Verónica: “El instituto de la prescripción en materia tributaria” - ERREPAR
- Consultor Tributario - mayo/2015 - Cita digital EOLDC092052A.
- Calello, Carolina: “La comisión de nuevas infracciones como causal de interrupción
de la prescripción” - ERREPAR - DTE - T. XXXVI - julio/2015 - Cita digital
EOLDC092232A.
- Calello, Carolina: “Suspensión de la prescripción de las leyes 26476 y 26860 y su
inaplicabilidad en materia sancionatoria” - ERREPAR - T. XXXV - julio/2014 - Cita
digital EOLDC090057A.
2. Jurisprudencia
- “SEAC SA c/DGI s/recurso directo de organismo externo” - Cám. Nac. Cont. Adm.
Fed. - Sala IV - 11/7/2019 - Cita digital EOLJU188493A.
- “Demiford s/recurso de apelación” - TFN - Sala A - 11/9/2017 - Cita digital
EOLJU183695A.
- “Arauca Bit AFJP SA TF 36903-I c/DGI s/recurso directo de organismo externo” -
Cám. Nac. Cont. Adm. Fed. - Sala III - 16/2/2017 - Cita digital EOLDC181117A.
- “Gil Bueno, José María s/recurso de apelación - impuesto a las ganancias” - TFN -
Sala D - 12/4/2016 - Cita digital EOLJU178712A.
- “Bossi y García SA (TF 5932-A) c/DGA” - CSJN - 8/11/2011 - Cita digital
EOLJU159858A.
- “D’Ingianti, Rosario Vicente” - CSJN - 12/10/2010 - Cita digital EOLJU112202A.
- “Club Atlético Newell’s Old Boys” - TFN - Sala B - 24/4/2003 - Cita digital EOLJU126067A.
93
- “Shell Compañía Argentina de Petróleo SA” - Cám. Nac. Cont. Adm. Fed. - Sala III -
27/11/1992 - Cita digital EOLJU145190A.
- “Cía. Azucarera del Norte SA y otros s/recurso Tribunal Fiscal” - Cám. Nac. Cont.
Adm. Fed. - Sala III - 21/6/1984 - Cita digital EOLJU155634A.
94
DERECHO PENAL E INFRACCIONAL ADUANERO
e
DELITOS A través de esta columna se aborda la
temática penal aduanera e infraccional
ADUANEROS. aduanera.
C ONTRABANDO
En esta oportunidad, se tratan los
conceptos jurídicos básicos y relevantes
con respecto al contrabando calificado.
CALIFICADO
á
.
Juan C. Bonzón Rafart
s
Los artículos 865, 866 y 867 agravan las penas previstas a los contrabandos
simples tipificados por los artículos 863 y 864 del Código Aduanero. Es decir que
la característica común a todas es que para ser aplicadas, previamente la conducta
el imputada debe encuadrar en el artículo 863 o 864 (delito de contrabando simple +
a, agravantes = contrabando agravado-).
Diez son las hipótesis de agravación:
a) Por el número de intervinientes [art. 865, inc. a)].
e b) Por la naturaleza del empleo de uno o más de sus intervinientes [art. 865, incs. b) y c)].
c) Por cometerlo con violencia en las personas, fuerza en las cosas o mediando la
comisión de otro delito [art. 865, inc. d)].
d) Por medio de un transporte aéreo [art. 865, inc. e)].
e) Cometerlo utilizando documentos adulterados o falsos [art. 865, inc. f)].
f) Por ser mercadería sujeta a una prohibición absoluta [art. 865, inc. g)].
97
g) Mercadería que puede afectar la salud pública [art. 865, inc. h)].
h) Por tener un valor igual o mayor a $ 3.000.000 [art. 865, inc. i)].
i) Por tratarse de estupefacientes (art. 866).
j) Por ser elementos nucleares, explosivos, agresivos químicos, armas o municiones de
guerra o alguna sustancia que pudiera afectar la seguridad común (art. 867).
El artículo 865, inciso a), del Código Aduanero, conforme redacción de la ley
25986 dispone: “Se impondrá prisión de CUATRO (4) a DIEZ (10) años en cualquiera de los
supuestos previstos en los artículos 863 y 864 cuando: a) Intervinieren en el hecho TRES
(3) o más personas en calidad de autor, instigador o cómplice”.
La palabra “intervinieran en el hecho...”, utilizada por el inciso analizado, acarrea
un sin número de interrogantes aún no dilucidados por la doctrina y la jurisprudencia.
La duda es la siguiente: ¿Se requiere un acuerdo de voluntades previo a la ejecución del
hecho punible?
Al respecto, existen tres posturas distintas que son las siguientes:
1. no se requiere acuerdo o convenio previo, siendo suficiente la simple intervención;
2. no se requiere acuerdo de voluntades previo al ilícito, pero sí un acuerdo de voluntades
para cometer el contrabando al iniciar su ejecución y
3. se requiere un pacto o plan anterior para cometer el contrabando.
Descarto la primera postura, atento que de no exigirse un mínimo de participación
subjetiva, se responsabilizaría a todo sujeto presente físicamente al comenzar la ejecución
del contrabando. Ejemplo: el guarda aduanero negligente o desatento que permite, con
su accionar, que personas delincan.
La segunda postura es la que entiendo más se ajusta al texto legal y también a
la lógica jurídica. Ello así, porque no requiere una convergencia de voluntades “previa”
al ilícito, pero sí una connivencia de intenciones que se da con el primer acto ejecutorio
del contrabando.
Descarto también la tercera postura, porque implicaría no encuadrar la conducta
de tres o más personas que espontáneamente, por las razones que fueren, decidan
contrabandear.
Adoptar la segunda postura no implica descartar otros problemas como los
siguientes:
a) ¿Qué sucede cuando uno de los tres (el supuesto más sencillo) es declarado inimpu-
table? ¿Se aplica o no el agravante?
b) ¿Qué sucede si uno de los tres es sobreseído por considerar su conducta no dolosa?
c) ¿Qué delito comete si existe un plan “previo” de tres o más personas para ejecutar un
contrabando? ¿Puede encuadrarse en la figura de asociación ilícita o en la llamada
“banda” por la jurisprudencia y doctrina?
A efecto de dilucidar tales interrogantes, deben profundizarse los conceptos y
fundamentos del agravante analizado.
98
(1) Vidal Albarracín, Héctor G.: “La calificación por el número de sujetos intervinientes en el
delito de contrabando” - E.D. del 21/10/1982
(2) Borinsky, Mariano H. y Turano Pablo N.: “El delito de contrabando” - Ed. Rubinzal-Culzoni
Editores - Bs. As. - 2017 - pág. 198
(3) Medrano, Pablo: “Delito de contrabando y comercio exterior” - Ed. Lerner Libreros - Bs. As. -
1991 - págs. 380/1
99
III - POR LA NATURALEZA DEL EMPLEO DE UNO O MÁS DE LOS INTERVINIENTES [ART.
865, INCS. B) Y C)]
(4) Medrano, Pablo: “Delito de contrabando y comercio exterior” - Ed. Lerner Libreros - Bs. As. -
1991 - pág. 387 cita n° 19 y Vidal Albarracín, Héctor G.: “Derecho Penal Aduanero” - Ed. Didot
- Bs. As. - 2018 - pág. 350, cita 810
100
(5) Medrano, Pablo: “Delito de contrabando y comercio exterior” - Ed. Lerner Libreros - Bs. As. -
1991 - pág. 393
(6) Tosi, Jorge L.: “Derecho penal Aduanero - Ed. Ciudad Argentina - Bs. As. - 1997 - pág. 42
101
4.3. Comisión de otro delito o su tentativa. Esta hipótesis acarrea un sin número de
diferentes interpretaciones jurisprudenciales y doctrinarias, al relacionarla con las reglas
concursales (concurso real, ideal y aparente)
Considero necesario efectuar algunas puntuales consideraciones. Ellas son:
1. El delito medio debe ser menos grave que la agravante analizada. Ello porque si el
delito medio fuera por ejemplo el de homicidio denominado “criminis causa” [art. 80,
inc. 7), CP], por la regla de “exclusividad” este absorbería el contrabando calificado
por tener pena menor. No se aplicaría la agravante analizada que se excluiría por
“consunción”.(7)
2. Si el delito medio es el de adulteración o falsificación de documentos, no se aplicaría
esta agravante sino la del inciso f que se desarrollará ut infra, por ser más específica.
En la práctica no tiene ninguna importancia, dado que ambas agravantes prevén la
misma pena.
3. Existen casos especiales como el citado por los doctores Borinsky y Turano(8). En
un caso en el cual el delito medio era el de cohecho, no se agravó la conducta de los
choferes que no conocían la existencia del delito precedente realizado por un coautor.
El artículo 865, inciso e), del Código Aduanero establece: “Se impondrá prisión de
CUATRO (4) a DIEZ (10) años en cualquiera de los supuestos previstos en los artículos 863
y 864 cuando: e) Se realizare empleando un medio de transporte aéreo, que se apartare de
las rutas autorizadas o aterrizare en lugares clandestinos o no habilitados por el servicio
aduanero para el tráfico de mercadería”.
Este inciso analizado requiere para su aplicación el cumplimiento de dos
requisitos; ellos son: a) realizar el contrabando empleando un transporte aéreo; b) que
el mismo se aparte de las rutas autorizadas o aterrizare en lugares clandestinos o no
habilitados por el servicio aduanero.
El fundamento del agravante radica en la mayor afectación del control aduanero.
Respecto del transporte aéreo utilizado, cabe distinguir dos supuestos:
a) cuando es utilizado sin participación del propietario (ej.: pasajero o tripulante
contrabandista que va en el vuelo) y b) cuando el propio transporte aéreo es el objeto
de contrabando. Es importante tal diferenciación, dado que en el primer supuesto no
cabe el decomiso de la aeronave y sí en el segundo.
(7) Dicho ejemplo y conclusión lo extraje del libro del profesor Vidal Albarracín, Héctor G.:
“Derecho Penal Aduanero” - Ed. Didot - Bs. As. - 2018 - págs. 357/8
(8) Borinsky, Mariano H. y Turano Pablo N.: “El delito de contrabando” - Ed. Rubinzal-Culzoni
Editores - Bs. As. - 2017 - pág. 206
102
El artículo 865 en su inciso f) del Código Aduanero dispone: “Se impondrá prisión
de CUATRO (4) a DIEZ (10) años en cualquiera de los supuestos previstos en los artículos
863 y 864 cuando: f) Se cometiere mediante la presentación ante el servicio aduanero de
documentos adulterados o falsos, necesarios para cumplimentar la operación aduanera”.
Este inciso desplaza por especialidad al inciso d) in fine “comisión de otro delito
o su tentativa”. Esta circunstancia tiene solamente un valor dogmático ya que, en la
práctica, prevén idéntica pena.
El artículo 865, inciso g), del Código Aduanero determina: “Se impondrá prisión
de CUATRO (4) a DIEZ (10) años en cualquiera de los supuestos previstos en los artículos
863 y 864 cuando: g) Se tratare de mercadería cuya importación o exportación estuviere
sujeta a una prohibición absoluta”.
103
Para determinar si existe una prohibición absoluta, es decir, aquella que impide a
“todas las personas” importar o exportar (art. 611, CAd.), se debe recurrir a normas no
aduaneras, ya sean leyes o decretos.
Cabe hacer notar que el Capítulo IV de la Sección VIII del Código Aduanero
denominado: “Facultades para establecer y suprimir prohibiciones”, faculta al Poder
Ejecutivo a establecer prohibiciones (arts. 631, 632, 633 y 634).
La exposición de motivos señala que “ello se explica porque las prohibiciones se
establecen por razones de índole moral, de seguridad, de salubridad, etc. Y en otros casos
por situaciones coyunturales de naturaleza económica. En consecuencia, las prohibiciones
deben surgir de la legislación que corresponde a la materia de que se trate. Al servicio
aduanero solo le cabe su aplicación”.
Por ejemplo, una prohibición absoluta justificada en la moral pública, es la
restricción de importar o exportar material obsceno; de fundamentación económica:
importar automóviles usados.
No debe confundirse prohibición con restricción. Concuerdo con el profesor Vidal
Albarracín(9) que las restricciones (Ej.: autorización previa de otro organismo tal como
Anmat, Sedronar, etc.) no son prohibiciones y que por lo tanto no califican en este inciso
analizado como agravante.
El artículo 865, inciso h), del Código Aduanero dispone: “Se impondrá prisión de
CUATRO (4) a DIEZ (10) años en cualquiera de los supuestos previstos en los artículos
863 y 864 cuando: h) Se tratare de sustancias o elementos no comprendidos en el artículo
866 que por su naturaleza, cantidad o características, pudieren afectar la salud pública”.
Para guardar la coherencia terminológica, el inciso analizado debería haber
utilizado el término “mercadería” en lugar de “sustancias o elementos”.
El artículo 866 que cita el inciso es el que se refiere a los estupefacientes, que será
tratado seguidamente ut infra.
En resumen, este inciso engloba toda mercadería que implique un peligro potencial
para la salud pública, siempre que no sea “estupefacientes” que están más severamente
penados por el artículo 866 del Código Aduanero. Un ejemplo sería la importación de
algún alimento dietético con potenciales efectos tóxicos. Un caso real muy comentado fue
el de la “efedrina”, que no figuraba para ese entonces como “precursor químico”, penado
actualmente por el mencionado artículo 866, pero que por su cantidad y naturaleza,
podía encuadrar en esta agravante.
(9) Vidal Albarracín, Héctor G.: “Derecho Penal Aduanero” - Ed. Didot - Bs. As. - 2018 - pág. 376.
En la cita n°879 cita los trabajos de los Doctores Incatasciato-Pajares y Accieto y del Dr. Schurig “Un
acercamiento al régimen de prohibiciones en el Código Aduanero” (III jornada Internacionales de
Derecho Aduanero, A.A.E.F., agosto de 2010
104
El artículo 865, inciso i), del Código Aduanero, dispone: “Se impondrá prisión de
CUATRO (4) a DIEZ (10) años en cualquiera de los supuestos previstos en los artículos 863
y 864 cuando: i) El valor de la mercadería en plaza o la sumatoria del conjunto cuando
formare parte de una cantidad mayor, sea equivalente a una suma igual o superior a
PESOS TRES MILLONES ($ 3.000.000)”.
La claridad del texto exime de comentario.
(10) Vidal Albarracín, Héctor G.: “Derecho Penal Aduanero” - Ed. Didot - Bs. As. - 2018 - pág.
399/400
105
10.1. Confabulación
Esta figura autónoma de contrabando, pero vinculada al artículo 866 en análisis,
fue creada por la ley 24424, modificatoria de la ley 23737. El artículo 29 bis de la ley
23737 establece: “Será reprimido con reclusión o prisión de uno a seis años, el que tomare
parte en una confabulación de dos o más personas, para cometer alguno de los delitos
previstos en los artículos 5, 6, 7, 8, 10 y 25 de la presente ley, y en el artículo 866 del
Código Aduanero. La confabulación será punible a partir del momento en que alguno de
sus miembros realice actos manifiestamente reveladores de la decisión común de ejecutar
el delito para el que se habían concertado.
Quedará eximido de pena el que revelare la confabulación a la autoridad antes de
haberse comenzado la ejecución del delito para el que se la había formado, así como el que
espontáneamente impidiera la realización del plan”.
Con tal previsión legal se pena una conducta previa al iter criminis del contrabando,
que deja de ser acto preparatorio no punible, para configurar un delito de peligro. Cabe
ser muy prudente para no penar cualquier planificación delictiva que no se exteriorice
inequívocamente. Es por ello que la ley exige que sean “manifiestamente reveladores” de
la intención de delinquir.
10.2. Concurrencia de los incisos a), b), c), d) y e) del artículo 865
Esta mayor agravación dada por la suma de dos agravantes distintos, se
fundamenta en que los estupefacientes implican un grave peligro social, máximo si
se introducen o se extraen interviniendo 3 o más personas [inc. a)], interviniendo un
funcionario público [inc. b)], interviniendo un agente aduanero [inc. c)], mediante
violencia en las personas, fuerza en las cosas o la comisión de otro delito o su tentativa
[inc. d)] y/o empleando un transporte aéreo [inc. e)].
106
El artículo 867 del Código Aduanero, conforme redacción de la ley 23353, dispone:
“Se impondrá prisión de cuatro (4) a doce años en cualquiera de los supuestos previstos
en los arts. 863 y 864 cuando se tratare de elementos nucleares, explosivos, agresivos
químicos o materiales afines, armas, municiones o materiales que fueren considerados de
guerra o sustancias o elementos que por su naturaleza, cantidad o características pudieren
afectar la seguridad común salvo que el hecho configure delito al que correspondiere una
pena mayor”.
La enumeración del artículo no es taxativa, porque emplea en forma amplia “o
elementos que por su naturaleza, cantidad o características...”.
Es una norma subsidiaria, ya que determina que se aplica salvo que el hecho
configure un delito mayor (ej.: art. 189 bis, CP, conforme redacción de la L. 25886).
107
(11) Vidal Albarracín, Héctor G.: “Derecho Penal Aduanero” - Ed. Didot - Bs. As. - 2018 - pág. 420
(12) Medrano, Pablo: “Delito de contrabando y comercio exterior” - Ed. Lerner Libreros - Bs. As.
- 1991 - pág.433
108
Doctrina Penal
Tributaria y Económica
MARZO 2020
ERREPAR
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