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Hallux Valgus

El documento describe diferentes tipos de deformidades del pie, incluyendo Hallux Valgus, Pie Zambo, Pie Valgo. Hallux Valgus implica una desviación del primer dedo del pie hacia adentro con dolor e hinchazón. Pie Zambo implica un pie torcido hacia adentro. Pie Valgo implica un pie torcido hacia afuera. Los tratamientos incluyen métodos no quirúrgicos como manipulación, vendajes e inmovilización, y cirugía si es necesario.

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Hallux Valgus

El documento describe diferentes tipos de deformidades del pie, incluyendo Hallux Valgus, Pie Zambo, Pie Valgo. Hallux Valgus implica una desviación del primer dedo del pie hacia adentro con dolor e hinchazón. Pie Zambo implica un pie torcido hacia adentro. Pie Valgo implica un pie torcido hacia afuera. Los tratamientos incluyen métodos no quirúrgicos como manipulación, vendajes e inmovilización, y cirugía si es necesario.

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HALLUX VALGUS

Es la desviación en varo del primer metatarsiano a la que se añade una falange distal en valgo y en
rotación interna. Los sesamoideos se luxan lateralmente dando lugar a una prominencia en la cara
medial del primer metatarsiano.

El bulto que se nota en el borde interno del pie es conocido popularmente como Juanete.

El dolor de tipo pungitivo, crónico, en la eminencia medial del primer dedo, que aumenta con el
uso de calzado estrecho, que incrementa con la marcha y la bipedestación prolongada, es el
síntoma principal por el que el paciente solicita atención médica.

La deformidad progresiva con desviación del primer dedo hacia la línea medial del pie es el signo
que se presenta con mas frecuencia en el hallux valgas.

En la exploración clínica es importante la inspección del pie, pues puede presentar tumefacción en
la zona interna o bursitis, que puede llegar incluso a infectarse secundariamente.

La evaluación de la deformidad provocada por el Hallux Valgus debe realizarse en posición de


carga bilateral (erecto y apoyado sobre los dos pies), puesto que la deformidad se acentúa con el
soporte del peso. Es importante valorar el estado de reductibilidad del juanete, las deformidades
asociadas de los dedos laterales, la situación de la bóveda plantar (pie plano o cavo) o del retropié
(varo, valgo o neutro), y revisar la presencia de callosidades en la planta del pie, que
indicarían un desequilibrio en el apoyo metatarsal. Para el estudio radiológico de este
problema suele ser suficiente con unas radiografías simples viendo el pie desde arriba y de
lado en carga (proyecciones "dorso plantar y lateral"), para poder medir los ángulos de la
bóveda plantar, Inter metatarsiano, metatarsofalángico y la relación de la carilla articular
con la diáfisis del 1º radio.
TRATAMIENTO

En un primer momento, si la deformidad no es severa ni dolorosa, el paciente puede ser tratado


de forma conservadora. En principio, se le aconseja utilizar calzado ancho, con tacón de unos
3-4 cm aproximadamente, combinándolo con una plantilla de descarga metatarsal, en caso
de que exista una metatarsalgia secundaria.

La indicación quirúrgica primaria es el dolor y va a depender del tipo de Hallux Valgus, la


morfología del primer radio y la anatomía del antepié. La corrección quirúrgica debe planificarse
para eliminar el dolor y evitar alteraciones de las estructuras articulares y otras patologías
asociadas, y puede ser diferente de un paciente a otro.

En estos últimos años las técnicas quirúrgicas para la cirugía del Hallux Valgus han
evolucionado de manera importante, y hoy en día es raro que en un paciente no se
combinen gestos sobre las estructuras óseas (los cortes u "osteotomías") para modificar su
alineación con gestos sobre las partes blandas para modificar su tensión.
PIE ZAMBO
(EQUIVO-VARO)

En la anatomía patológica encontramos un retropié con varismo, equinismo y supinación, y un


antepié en aducción. Todas las articulaciones de pie y tobillo suelen estar afectadas y, en general,
asocia una arteria tibial anterior hipotrófica, una atrofia de la musculatura de la pantorrilla y una
disminución del tamaño del pie.

En el estudio radiológico encontramos un calcáneo desplazado hacia abajo y adentro (ángulo


astrágalo-calcáneo disminuido en radiografías anteroposteriores y laterales) y un desplazamiento
medial del escafoides tarsiano, del cuboides y de los metatarsianos

Los bebés que nacen con pie zambo también pueden correr mayor riesgo de padecer un trastorno
asociado en la cadera, conocido como displasia del desarrollo de la cadera (DDC). La DDC es un
trastorno de la articulación de la cadera, en el cual la parte superior del hueso del muslo (fémur)
entra y sale de la cavidad debido a que esta no es lo suficientemente profunda para que la
articulación se mantenga intacta.

TRATAMIENTO

El proveedor de atención médica de su hijo diagnosticará el pie zambo mediante un examen físico
cuando el bebé nazca. Durante el examen, el proveedor de atención médica obtendrá la historia
clínica del embarazo y nacimiento de su hijo, y le preguntará si otro familiar padece de pie zambo.
Si se diagnostica pie zambo en un bebé o niño más grande, el proveedor de atención médica de su
hijo también le hará preguntas sobre acontecimientos importantes del desarrollo, ya que el pie
zambo puede estar asociado con otros trastornos neuromusculares. Los retrasos del desarrollo
pueden hacer necesario un seguimiento médico más exhaustivo para evaluar los problemas
subyacentes.

El objetivo del tratamiento es enderezar el pie para que pueda crecer y desarrollarse
normalmente. Las opciones de tratamiento para bebés incluyen las siguientes:

Tratamiento no quirúrgico. Existen diferentes métodos no quirúrgicos para bebés con pie zambo.
Estos métodos incluyen la manipulación y yeso en serie, vendajes, fisioterapia y uso de férulas, y la
utilización de una máquina que permite un movimiento pasivo continuo. El tratamiento no
quirúrgico debe ser el primer tipo de tratamiento para el pie zambo, independientemente de la
gravedad de la malformación.

Según la Academia Estadounidense de Cirujanos Ortopédicos (AAOS, por sus siglas en inglés), el
método Ponseti, que emplea la manipulación y el yeso, es el que más se suele usar en EE. UU. para
tratar el pie zambo. La mayoría de los casos de pie zambo se pueden corregir en dos a tres meses
mediante este método. Se recomienda iniciar el tratamiento con el método Ponseti tan pronto
como se diagnostique pie zambo, incluso desde la primera semana de vida. La AAOS afirma que los
bebés con pie zambo ocasionalmente presentan una malformación lo suficientemente grave como
para que la manipulación y el yeso no sean eficaces.

Debido a que el pie zambo puede volver a aparecer, se utilizan elementos ortopédicos durante
varios años para evitar la recurrencia. Al principio, los elementos ortopédicos se utilizan durante
23 horas al día hasta por tres meses, y después por la noche durante dos a cuatro años.

Cirugía. El tratamiento quirúrgico del pie zambo puede ser necesario en los siguientes casos:
cuando el tratamiento no quirúrgico no logra corregir la malformación o cuando la malformación
reaparece y no responde al tratamiento no quirúrgico. El procedimiento quirúrgico específico y el
alcance de la cirugía dependerá del tipo y el alcance de la malformación. Después de la cirugía, se
pueden usar alambres quirúrgicos, ganchos o yeso para mantener la posición correcta del pie
hasta que se cure por completo. También puede ser necesario entablillar durante varios meses o
incluso algunos años después de la cirugía.
PIE VALGO

El pie valgo se caracteriza por ser un trastorno funcional del retropié que cursa una desviación del
eje del talón hacia afuera respecto a la vertical o la línea de helbing. Esta desviación se hace mas
acentuada en el momento de apoyo plantar total, apareciendo el estrés osteo-articular y
ligamentoso en pronación irreversible que le da aspecto de piel plano.

esta alteración provocará un desplazamiento del astrágalo sobre el calcáneo, hacia abajo, adelante
y adentro, empujando el escafoides y a toda la fila ósea que forma el arco interno. el antepié se
supina por lo que el primer metatarsiano está más elevado y el primer dedo se dispone en flexión
para poder contactar con el suelo. en el pie plano se produce un movimiento helicoidal, ya que el
retropié está en pronación y el antepié, en supinación.

Este tipo de deformidad se define como el pie cuyo talón está en eversión y su parte distal se
encuentra en eversión y abducción. El arco de dorsiflexión y flexión plantar del tobillo es normal.
Existe una forma en la que el pie está en eversión completa (valgo), con flexión dorsal máxima, lo
que constituye el pie talo valgo. Los tejidos blandos del dorso y la porción lateral del pie muestran
contracción (contractura de musculatura peronea) y limitan la flexión plantar y la inversión.
Radiográficamente, son pies de estructura ósea normal. No hay luxación o subluxación de los
huesos del tarso. Este tipo de deformidad es la más frecuente en partos de presentación podálica
(madres jóvenes y primíparas). La causa es debida a: posición defectuosa del feto, compresión por
útero pequeño o musculatura abdominal potente. En los pies flexibles se inicia el tratamiento con
manipulaciones, y en la mayoría de los casos la musculatura va adquiriendo tono y el pie se va
equilibrando espontáneamente.

Esta deformidad se resuelve siempre sin problemas, salvo que hubiera una alteración
neuromuscular. Se ha de tratar por personal especializado en servicio de ortopedia infantil,
tranquilizando a los padres de la levedad del problema. Hay que diferenciarlo del pie astrágalo
vertical congénito, o pie plano convexo, en el que existe una luxación dorsolateral de la
articulación astrágalo-calcáneo-escafoidea, con el astrágalo fijado en posición vertical, el calcáneo
en equino y el antepié en dorsiflexión y abducción. Este tipo de deformidad, desde su diagnóstico
al nacimiento, al igual que ocurre con el pie zambo, ha de remitirse precozmente a un servicio de
ortopedia pediátrica para su inmediato tratamiento, dada la importancia de la deformidad. El
tratamiento siempre ha de ser quirúrgico.

TRATAMIENTO

Como se mencionó anteriormente, lo más importante del tratamiento es iniciarlo a tiempo. Lo


recomendable es explorar a estos niños en nuestra consulta antes de los 3 años, ya que durante
esa etapa los músculos son muy elásticos y permiten corregir las malas posturas de forma más
fácil.

Se pueden utilizar diferentes tratamientos de acuerdo con la severidad de la deformidad y las


características y necesidades de cada niño, pero el tratamiento más habitual son las plantillas
ortopédicas, las botas, o instrumentos que se giran alrededor de las piernas de los niños para
contrarrestar la deformidad.
PIE PLANO

Es un término genérico poco preciso que se utiliza para describir cualquier cuadro del pie en el que
la bóveda plantar es demasiado baja o está desaparecida, creando un área de máximo contacto de
la planta del pie con el suelo, el retropié presenta una deformidad en valgo y el antepié se
encuentra abducido. La mayoría de los niños presenta un pie plano antes de los 3 o 4 años. Se
considera que la bóveda plantar inicia su desarrollo a partir de los 4-6 años, en cuya formación
influyen la pérdida de la grasa plantar, muy abundante en el pie del niño; la disminución de la
laxitud ligamentosa; el aumento de la potencia muscular, y el desarrollo de una mayor
configuración ósea. Todo ello se desarrolla con el crecimiento. Como consecuencia de todo lo
anteriormente dicho, el pie plano no es una condición necesariamente patológica y, sin embargo,
esta deformidad es la causa de consulta más frecuente en la edad pediátrica.

Casi todos los pies planos, independientemente de la etiología de la deformidad, tienen sus
deformidades iguales (a diferencia de los cavos, que según el origen la malformación es diferente).
En personas con el pie plano el talón se va hacia afuera. Alteraciones óseas. Malformaciones
congénitas: Astrágalo vertical: hay una luxación rígida de la articulación astrágalo-escafoidea que
produce deformidad, dolor, rigidez, convexidad plantar (el pie no es q esté plano, está convexo) lo
llaman “pie en mecedora”. Requiere tratamiento quirúrgico.

TRATAMIENTO

Nunca debe hacerse contención con botas rígidas que inmovilicen el tobillo. Lo recomendable es
usar un zapato flexible, de punta ancha (para que los dedos se puedan mover) y talón rígido
(corrige el valgo de talón). Como mucho, a veces hay que recurrir a las plantillas (nunca antes de
los 4 años), las cuales se deben confeccionar con moldes de la bóveda del paciente.

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