Subh
Subh
Manuela MARÍN
[Link]., Madrid
Historia de las mujeres (ed. G. Duby, Madrid: Taurus, 1992), TI, 551-563 (agradezco
a la dra. R. Pastor la oportunidad de haber participado en los capítulos de esta obra
dedicados a la historia de las mujeres medievales en la Península Ibérica). Más
bibliografía reciente sobre este tema, en el trabajo de V. Aguilar publicado en este
426 MANUELA MARÍN UNA VIDA DE MUJER: ~UBI:I 427
Ahora bien, incluso la historiografía que menos se ha ocupado de interesantes de la historia de al-Andalus y en qué medida esa imagen ha
estas cuestiones se ha visto obligada, inevitablemente, a dedicar cierta sido condicionada o no por el hecho de ser mujer. 6
atención a algunos nombres de mujer. Se seguía así una pauta bien Para este ejercicio historiográfico -como para muchos otros - es
establecida en la historia de Occidente, en la que se reconoce, de tiempo inevitable empezar con la obra de R. Dozy. En e~ caso de ~U?1)., es
en tiempo, la existencia de «mujeres ilustres», sobre todo reinas, imprescindible tener en cuenta la visión del histOrIador holandes, ya
princesas o damas de noble condición, a las que se suele añadir alguna que, como veremos más adelante, forma la base de. tO?O lo que sobre
que otra santa, beata o, caso más excepcional, una erudita o escritora. ella se ha venido diciendo y escribiendo con posterIOrIdad. Fue Dozy
el primero que definió a ~ub1). como «sult~na» , dá[Link] así un título
7
En al-Andalus, aunque bien podrían citarse ejemplos de categorías
similares a las citadas, la historia escrita desde mediados del siglo XIX que no aparece en ninguna fuente andalusI, pero que .[Link]
hasta nuestros días suele limitarse a la primera de ellas, es decir, a las respondía al gusto de su época y tenía claras resonanCIaS del exotIsmo
mujeres vinculadas a las familias reinantes. Este hecho refleja, sin duda, «orientalista» entonces en boga. Más grave es, desde luego, el que ese
el carácter de las crónicas árabes sobre las que se ha basado la falso título fuera acompañado de un falso nombre, con el que Dozy se
reconstrucción de la historia andalusí, puesto que se trata de textos que, refiere a Subh repetidamente: Aurora. Consciente de lo singular de su
como las crónicas cristianas, describen el ejercicio del poder político y propuesta: D~zy la explica convenientemente: "en arabe ~lle s'a~pelait
los actos generados en y desde los círculos sociales dominantes. Subh; mais a cause de l'euphonie, l'auteur a cru deVOlr tradmre ce
Dentro de ese ámbito, y en una sociedad islámica tradicional, el ~0m""8. Es decir, parece deducirse de esta frase que la eu[onía del
papel de las mujeres carece en principio de relevancia alguna para el nombre francés es de mayor calidad que la del nombre árabe, aunque
cronista. Por tanto, sólo en casos muy excepcionales prestará atención permanece en el misterio de las intenciones del autor el por qué se da
a su actividad, fuera del hecho de registrar los nombres de las madres un equivalente más «eufónico» del nombre de ~ub1). y no ocurre.!o
e hijas de los príncipes y, en ocasiones, su origen étnic05 . Cuando una mismo en el caso de otros antropónimos. Por otra parte, esta traducClOn
mujer merece que el cronista le dedique párrafos enteros de su obra, no está desprovista de una intencionalidad que va más allá de~ ~uro y
ello quiere decir que se trata, ciertamente, de un caso notabilísimo, y simple embellecimiento fonético. Al dar a ~ub1). un nombre «c:IstIan?~,
así lo reconocerá, más tarde, el historiador que trabaja sobre las fuentes que indirectamente se relaciona con su origen étnico, se la esta tambIen
árabes, incorporando esos datos a la interpretación moderna del texto desposeyendo de la base religiosa de su identidad. De este modo, s~ la
medieval. A una de las pocas ocasiones en las que esto ocurre voy a caracteriza como ajena a la sociedad de la que forma parte y se la aIsla
dedicar las breves páginas que siguen. dentro de ella como un elemento diferente y perturbador\o.
Dozy siguió fielmente a las crónicas árabes conocidas en. su
2. La figura de ~ub~ en la historiografía contemporánea tiempo para la descripción de los principales acontecimientos de la VIda
de ~ubI:1, que no voy a repetir aquí 11 . Lo que me interesa ahora es su carácter: "Ibn Ab! 'Amir ne tolérait pas la moindre allusion a la
subrayar los comentarios personales que Dozy va intercalando al hilo liaison trop étroite peut-etre qui existait entre lui et la sultane" 14; "si
de esos acontecimientos, y que en buena parte conforman una imagen elle était réellement l' amante d'Ibn Ab! 'Amir. .. "15.
de ~ubI:1 repetida por la historiografía posterior. Si en muchos otros Esta precaución en los términos en que se define la relación entre
casos, las interpretaciones propuestas por Dozy se han visto superadas ~ubI:1 y su joven intendente no impide que, tras la lectura de la obra de
o, al menos, matizadas por quienes le sucedieron, en la biografía de Dozy, se tenga una impresión muy definida del carácter de la madre de
~ubI:1 se ha mantenido su caracterización decimonónica, en la que
Hisam n, artífice principal de la carrera fulgurante de Ibn Ab! 'Amir.
predominan, por una parte, los elementos más novelescos de su vida y, Esta mujer, que utiliza en su beneficio los resortes que le ofrece su
por otra, los rasgos más peyorativamente considerados como situación privilegiada, sufrirá el merecido castigo de verse derrotada por
«femeninos». ~ubI:1 es, en el retrato ofrecido por Dozy, una aquél a quien tanto benefició: "Humiliée, épuisée, brisée, elle alla
personalidad caprichosa ("Ce qu'il [Ibn Ab! 'Amir] considérait comme chercher dans la dévotion l'oubli du passé et un dédommagement pour
son premier devoir, c'était de satisfaire tous les caprices de la sultane la perte de ses espérances" 16.
et de la combler de présents tels qu'elle n'en avait jamais re<;:u"Y2, que En su Histoire de l'Espagne musulmane 17 , E. Lévi-Proven<;:al
sabe utilizar sus encantos para dominar a los hombres de su entorno y renueva profundamente la aportación de Dozy, de modo que a partir de
ejercer así su poder y cuya actuación responde a las veleidades de su su publicación, la obra del arabista francés sustituye, como punto de
corazón. He aquí cómo describe Dozy la reacción de Subh contra referencia obligado, a la del holandés. De los conceptos decimonónicos
Almanzor: "Elle 1'avait aimé; mais 1'age des sentiments t~nd~es étant sobre el pasado se llega, con Lévi-Proven<;:al, a una concepción de la
passé pour elle comme pour lui, ils s'étaient brouillés [... ] Aurore ne escritura histórica más rigurosa y positivista, en la cual el autor trata de
faisait rien a demi: dévouée dans son amour, elle était implacable dans reprimir su propia personalidad en beneficio de una mayor objetividad.
son ressentiment. Elle avait résolu de faire tomber al-Man~ür, et pour Así, en el caso de ~ubI:1, Lévi-Proven<;:al abandona la traducción de su
y parvenir elle mettait en émoi tout le harem, hommes et femmes [...] nombre propuesta por Dozy y la llama siempre por el suyo propio,
la Navarraise était infatigable; elle montra qu'elle aussi avait une consciente quizá del profundo falseamiento de la realidad que suponía
volonté de fer, tout comme son ancien amant" 13. Todo en la vida de hacer lo contrario. Pero en cuanto a la caracterización de su
~ubI:1 aparece determinado por sus sentimientos hacia los hombres que
personalidad, Lévi-Proven<;:al mantiene básicamente intactas las
l~ rodean: su influencia sobre al-I:Iakam n, su amor hacia Ibn Ab! apreciaciones de su antecesor. Sobre las relaciones entre ~ubI:1 y
'Amir -de quien Dozy afirma que no estaba celosa, puesto que participó Almanzor, afirma que "tout porte meme a croire qu'elle devint sa
activamente en su matrimonio con Asma', la hija de Galib-, y su deseo maítresse, sinon des ce moment, du moins apres la mort d'al-Hakam n.
de venganza contra su antiguo amante. Hay que precisar, con todo, la Certaines insinuations, certaines réticences d'historiens arabes le
prudencia de Dozy al hablar de las relaciones entre Subh e Ibn Ab! donnent a entendre; 1'un meme va jusqu'a signaler que 1'opinion
'Amir, prudencia que se echa a faltar en historiadores p~ste~iores. Dozy publique a Cordoue con<;:ut quelque émoi des faveurs que la sultane-
menciona las alusiones de las crónicas árabes a la maledicencia que mere prodiguait au jeune intendant"18. Pero Lévi-Proven<;:al avanza un
estas relaciones provocaron en Córdoba, pero se guarda de confirmar
14 Ibidem, p. 222.
11 Además de los autores ci:ados a lo la~go de este trabajo, cfr., sobre la biografía 15 Ibidem, p. 215.
de ~ub~, E.I. 2, s. v. (M. Marm) y el artIculo de C. de la Puente en este mismo
volumen. 16 Ibidem, p. 256.
12 Histoire, rr, p. 191-92.
17 París, 1950.
13 Ibidem, p. 151-53.
18 Ibidem, p. 203.
.-
430 MANUELA MARÍN UNA VIDA DE MUJER: ~UBl:l 431
paso más y propone como cierto lo que para Dozy no era sino una have been also her lover; but her efforts to alter the situation were
posibilidad no confirmada: "HiSam [... ] menait une vie molle et easily countered by the astute political climber"22.
efféminée, avec une satiété prématurée de plaisirs sensuels qui semble Un siglo de investigaciones sobre la historia de al-Andalus
bien avoir provoqué plus tard son impuissance virile, attestée par tous produjo, como acabamos de ver, la fijación de unos rasgos muy
ses historiens. Ibn Abi 'Amir, avec le consentement tacite de Subh, ne definidos en el retrato histórico de ~ub1).. Estos rasgos no experimentan
fit rien, au contraire, pour lutter contre cet abetissement progressif du evolución alguna desde el primitivo diseño de R. Dozy, cuyos trazos
souverain, dont il escomptait pour lui-meme le profit" 19. He aquí un más notables se han presentado más arriba. A partir de ahí, la
nuevo rasgo de la personalidad de ~ub1)., a la que se despoja de su representación de ~ub1). adquiere caracteres de cliché histórico, repetido
capacidad como madre. sistemáticamente y que pierde importancia de forma progresiva, al
La visión que Dozy ofrecía, a mediados del s. XIX, sobre el haberse asimilado y difundido su significado, que todo el mundo conoce
papel representado por ~ub1). en la historia de al-Andalus, fue resumida y acepta. Bajo su nombre propio o el de «Aurora», ~ub1). es descrita
y repetida sin alteración alguna en la obra de A. González Palencia. De como una esclava vascona, sultana y favorita del califa al-I:Iakam 11,
nuevo, «Aurora» se deja cautivar por la finura y cortesía de Ibn AbI cuya voluntad somete, al igual que la s~ya se sujeta a la satisfacción de
'Amir, da lugar a comentarios maliciosos por sus relaciones con él, y sus caprichos materiales. Ibn AbI 'Amir, astuto y eficiente en la
ve como su amor, con los años, se transforma en odi020 . Dado el construcción de su carrera, sabe utilizar la debilidad feminina de ~ub1).
carácter del trabajo de González Palencia, destinado a un público y la emplea como instrumento para alcanzar el poder, tras lo cual la
amplio, las noticias sobre ~ub1). están mucho menos desarrolladas que abandona. La reacción de Subh ante esta situación no es otra que la del
en la obra de Dozy, quien por primera vez ofrecía una visión de despecho de una antigua a~ante; tampoco puede decirse nada favorable
conjunto de la historia de al-Andalus hasta los almorávides, basada en de su actitud como madre, puesto que somete los intereses de su hijo a
la consulta directa de las fuentes árabes. El personaje histórico de ~ub1)., los de su amante. El personaje histórico así retratado se define,
al incorporarse a las síntesis históricas, pierde en seguida peso exclusivamente, por su condición de mujer, que determina todas sus
específico, para convertirse, como ocurre en el caso de González acciones, tanto públicas como privadas.
Palencia, en una referencia anecdótica, un caso curioso que aligera la Los estudios de carácter general que se han publicado sobre al-
monotonía del relato histórico. Lo mismo ocurre en una obra mucho Andalus en tiempos más recientes no han prestado gran interés a la
más tardía y que pudo aprovechar las aportaciones de la historiografía figura histórica de ~ub1).. El breve resumen histórico de R. Arié, que
andalusí publicadas desde la aparición del trabajo fundador de Dozy; me abre su España musulmana, se limita a mencionarla como madre de
refiero a la historia de la España musulmana escrita por W. M. Watt21 . Hisam 11 y a calificarla de "cautiva vascona"23; más adelante, al tratar
La figura de ~ub1). se presenta, de nuevo, en el contexto de la actuación de la estructura de la familia andalusí, utiliza su nombre como ejemplo
24
política de Almanzor, decidido a reducir al joven califa a la impotencia de umm walad y vuelve a recordar su origen étnico y geográfic0 . Lo
mediante su aislamiento en el alcázar, dedicado a los placeres sensuales. mismo ocurre en los capítulos que las diversas historias generales de
Su madre "was filled with bitter hatred for her former protégé, said to España publicadas en los últimos años han venido dedicando a al-
Andalus, yen los que su nombre se cita únicamente de pasada, cuando
22 Ibidem, p. 82. Algún detalle más, dentro del mismo marco, en A. Chejne,
19 Ibidem, p. 219. Muslim Spain: its History and Culture, University of Minnesota, 1974.
20 Historia de la España musulmana, Barcelona, 1929 (2" ed.), p. 50, 53 Y 56. 23 R. Arié, Espmia musulmana (siglos VIII-XV), Barcelona, 1984, p. 24.
se quiere explicar la fulgurante ascensión de Almanzor al poder5 . Ni cautiva vascona llamada Subh (Aurora), vestía como un efebo a la moda
siquiera este extremo figura en la presentación histórica (llena, por otra bagdadí, y el soberano la llamaba con un nombre masculino, Ya'far.
parte, de multitud de detalles) que M. A. Makki realizó para The Ibn I:Iazm, generalmente bien informado de las interioridades omeyas
Legacy of Muslim Spain 26 y en la que se dice simplemente que Ibn (... ) describe la pasión del califa por Subh. La conducta de ésta durante
Ab¡ 'Amir "had risen up through the administrative and financial el reinado de iure de su hijo Hisam y de facto de su probable amante
offices in al-Hakam's time "27. el 1:layib Almanzor, descubre un tipo femenino dominante; al actuar
En dos obras recientes vuelve a aparecer de nuevo un retrato más supermaternalmente tanto con su esposo paidófilo, como con su hijo,
detallado de ~ub1:l, en el que no se registra innovación alguna sobre el condicionó el amor del primero y la posible «castración» psíquica del
más que centenario que se apuntaba más arriba. J. Vallvé se refiere a segundo" 29.
los dos hijos de "la favorita vasca ~ub1:l, que era además cantora y a la Como he dicho antes, no he pretendido una búsqueda exhaustiva
que el califa hacia vestir como un joven y le daba el nombre varonil de en la historiografía andalusí, pero creo que la muestra reunida es
Ya'far. Las mismas fuentes árabes subrayan la pasión que sentía al- suficientemente significativa. La imagen propuesta por Dozy resultó
I:Iakam II por su favorita y la influencia que ésta ejerció sobre la aceptada con total unanimidad y, si acaso, se la despojó de sus colores
voluntad del califa. Dozy, en su Historia de los musulmanes de España, más estridentes30 , sin que ello supusiera ninguna novedad en la
tradujo su nombre y la llamó Aurora". Recuperando en estas frases las valoración histórica del personaje. A las crónicas árabes que estaban a
afirmaciones de Dozy y de Lévi-Provenyal sobre las relaciones entre disposición de Dozy a mediados del siglo pasado se han ido añadiendo
~ub1:l y el califa al-I:Iakam II, subraya igualmente cómo Almanzor progresivamente nuevos textos, que no han modificado, sin embargo,
consiguió el favor de ~ub1:l: "correspondía con valiosos y costosísimos la apreciación básica ya establecida. Bien porque en realidad no
regalos a las mujeres del harén y preferentemente a la reina madre, añadieran nada nuevo, bien porque se trataba de detalles que se
cuya voluntad se ganó fácilmente "28. Por su parte, M. Cruz juzgaban de escasa importancia, poco de lo que aportan esos textos
Hernández, sin apartarse lo más mínimo de este orden de ideas, añade desconocidos por Dozy se ha incorporado a la biografía de ~ub1:l. Se
su propia interpretación psicológica: "la umm al-walad, una joven plantean así algunas preguntas a las que voy a tratar de responder en
este trabajo: ¿refleja fielmente la historiografía el retrato histórico que
las fuentes árabes hacen de ~ub1:l? ¿Si ello es así, es correcto
replantearse la oportunidad de revisar ese retrato? ¿Pueden examinarse
25 Por ejemplo, El fallido intento de llfl estado hispánico musulmán (711-1085),
las fuentes árabes desde un punto de vista diferente al que se ha venido
v. III de Historia General de España y América, dirigida por L. Suárez Fernández,
Madrid, 1988. repitiendo hasta ahora?
26 Ed. por S. Kh. Jayyusi, Leiden, 1992. En esta obra de amplitud monumental
(1062 páginas de artículos que cubren toda la historia y cultura andalusíes) Subh sólo
aparece mencionada una vez, en el trabajo de R. Boase sobre "Arab intluences on
European love-poetry", en un párrafo dedicado a las relaciones entre el reino de
Navarra y el Califato de Córdoba: "al-I:Iakam (...) also married a Navarrese girl. Her
name was Aurora, or ~ub~, the mother of Hisham 11, and, according to Ibn I:Iazm,
he loved her blindly" (p. 463).
271bidem, p. 41. 29 M. Cruz Hernández, El islam de al-Andalus: historia y estructura de su
28 El califato de Córdoba, Madrid, 1992, p. 203-04. Como otros de sus realidad social, Madrid, 1992, p. 129. Hay más referencias en esta obra a ~ub~, que,
antecesores, Vallvé recoge la anéc~ota en la que al-I:Iakam se muestra sorprendido por por cierto, aparece en el índice bajo el epígrafe "Aurora".
el favor de que goza Ibn Ab! 'Amir entre las mujeres del palacio: "El califa se 30 El uso de la traducción del nombre de Subh, como puede observarse, decae
admiraba y extrañaba al mismo tiempo de que sus esposas y concubinas prefirieran -aunque no desaparece del todo- tras la aparición de' la obra de E. Lévi-Proveill;:al. Es
los regalos del joven Mu~ammad a los suyos propios. Se llegó a rumorear de [sic] curioso, sin embargo, que uno de los pocos que la emplee con posterioridad sea P.
que era amante de ~ub~" (p. 204). Guichard (Al-Andalus, p. 172: "Hisam 11, hijo de la vascongada Aurora... ").
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3. ~ub~ en las fuentes árabes Ese anonimato, por otra parte, no es total, puesto que las
denominaciones utilizadas sirven para definir el status de quien las
No pretendo, como ya he dicho, relatar de nuevo los hechos recibe. Pero detrás de ellas no se sitúa una personalidad individual, sino
principales de la biografía de ~ubl:J.. En este apartado me propongo una categoría social.
mostrar qué tipo de información ofrecen las fuentes árabes, cómo esa Una segunda fase en la serie de nombres llevados por ~ubl:J. está
información puede interpretarse para formar una imagen histórica, y también directamente relacionada con su maternidad: me refiero a las
hasta qué punto esa imagen deriva de la condición femenina de ~ubl:J. kunyas con las que aparece en diversos momentos en las crónicas.
que, como hemos visto, domina por completo su retrato en la Brevemente conocida como Umm 'Abd al-Ral:[Link], a la muerte de este
historiografía occidental. príncipe en 359/969-70 ~ubl:J. pasó a llevar el nombre de su segundo y
Empezaré por examinar, como en el apartado anterior, el nombre ahora único hijo, Umm HiSam (que se convertiría más adelante en
con que el que los autores se refieren a ~ubl:J.. Es bien sabido que las Umm Hisam al-Mu'ayyad). Finalmente, y como consecuencia de ser la
mujeres de la familia omeya llevaban dos tipos de nombres: los usados madre del heredero, ~ubl:J. adquirió un título honorífico que aparece
para las hijas de los príncipes, que eran generalmente teóforos, nombres reiteradamente usado en las crónicas: al-sayyida o al-sayyida al-
árabes antiguos o nombres de las mujeres de la familia del Profeta, o kubrii34 . De ser una yariya, apelativo común a otras muchas mujeres,
bien los que se adjudicaban a las yawarf y que solían corresponder a ~ubl:J. ha pasado a llevar un título que no comparte con nadie más en el
nombres de objetos o sensaciones placenteras3l . El nombre de ~ubl:J. alcázar cordobés, pero que tampoco revela su propia identidad. Ésta
corresponde, evidentemente, a esta segunda categoría; nada más lógico, aparece en las crónicas al hilo del relato de los acontecimientos en que
puesto que se trataba de una yariya. Es interesante, por otro lado, ~ubl:J. comienza a tomar parte; es decir, cuando deja de ser un arquetipo
observar el proceso mediante el cual este nombre propio se incorpora maternal para convertirse en una persona con cuya actuación hay que
al registro escrito y cómo ~ubl:J. emerge del anonimato más absoluto contar para explicar determinados hechos históricos. De este modo, en
para adquirir, en etapas sucesivas, una denominación personal. el relato de su elección de Ibn AbI 'Amir como intendente de los bienes
La primera vez que las crónicas se refieren a esta mujer lo hacen de su hijo Hisam o de los suyos propios, se la denomina ~ubl:J. Umm
para señalar el alumbramiento del primer hijo varón de al-I:Iakam 11, en Hisam 35 ; cuando se explica cómo Ibn AbI 'Amir conquistó su
351/962. La madre de este niño es llamada entof!;ces umm walad y privanza, se habla de al-Sayyida ~ubl:J. al-BaskunsIya36 ; al comienzo
hazeya ("favorita") del califa, "que la llamaba Ya'far"32. Cuando, del reinado de Hisam 11 se menciona a su madre, ~ubl:J. al-
po~o después, nace el segundo hijo, Hisam, junto a la descripción de Baskunsfya37 , y es la sayyida ~ubl:J. quien controla los asuntos públicos
la gran alegría de su padre se registran, para su madre, las durante la minoría de su hij 0 38. Aunque esta distinción no siempre se
33
denominaciones de umm walad y yariya • Es decir, que en el cumple a rajatabla, es significativo que la aparición del auténtico
momento en que ~ubl:J., por medio de su maternidad, está adquiriendo nombre propio de ~ubl:J. se repita sobre todo en las ocasiones en que su
las fuentes de su poder posterior, se la describe de forma totalmente
anónima -si se exceptúa el apelativo masculino que con ella utilizaba el
califa y que tantas imágenes ha sugerido a los investigadores modernos-.
34 Cfr. 1. Vallvé, "Sobre demografía y sociedad en al-Andalus (siglos VIII-XI)",
Al-Andalus XLn (1977), 323-340 Y M. Marín, "Notas sobre onomástica y
denominaciones feneminas en al-Andalus (siglos VIII-XI)", Homenaje al pro! D.
31 Cfr. M. Marín, "Las mujeres en al-Andalus: fuentes e historiografía", en
Cabanelas (Granada, 1987), 1, 37-52.
Arabes, judías y cristianas: mujeres en la Europa medieval, ed. C. del Moral, 35 HS, 1, 268; DB, p. 172/182.
del príncipe y que, casi siempre, son el único testimonio de la existencia mayor parte de los comentaristas de los textos árabes dejan de lado las
de esas mujeres. En el caso de ~ublf, sin embargo, la información decisiones tomadas por ~ublf, desde el primer nombramiento de lbn
cromstica se amplía para incluir el otro elemento determinante de su Ab! 'Amir y los sucesivos cargos que obtuvo gracias a su
vida y que rara vez se encuentra en este tipo de obras: el amor, tanto intervención 47 , hasta el momento más crítico de su vida, cuando al-
el que provocó en al-I:Iakam como el que, se insinúa, la unió con lbn I:Iakam muere dejando como heredero a un niño de once años. La
Ab! 'Amir45 • historiografía tradicional relata la lucha por el poder entre lbn Ab!
El amor del califa por ~ublf se describe en términos muy 'Ámir y al-Mu~lfañ, de un lado, y los ~aqaliba del palacio, de otro,
similares al de 'Abd al-Ralfman II por Tamb. El apasionado pero suele relegar a ~ublf a un papel secundario en esta crisis. Sin
sentimiento de al-Hakam era la causa, dicen los textos, de que ~ublf embargo, su intervención fue, según algunas fuentes, decisiva:
dominase su volu~tad y su corazón, de modo que no se opoma a "Entonces su madre divulgó la noticia [de la bay'a que se había
ninguno de sus deseos y amaba a los hijos que tuvo con ella más que a prestado a Hisam en el alcázar] y comenzó a hacer regalos y a atraerse
ningún otro 46 • Hemos visto más arriba cómo la historiografía moderna a la gente hasta conseguir sus propósitos [de ella] "48.
sigue los pasos de las crónicas medievales en esta caracterización de A partir de la muerte de al-I:Iakam II en 366/976 y hasta 386/996,
Subh: la mujer que domina, con sus encantos, la voluntad del hombre cuando se consuma la ruptura con Almanzor, ~ublf ejerció un poder
que ia ama y con la que juega sin compasión. En cambio, como posible político real, aunque progresivamente amenazado por la dificultad de su
amante de lbn Ab! 'Amir, la figura de ~ublf escapa en cierto modo de posición. Las crónicas árabes, al referirse a la intervención de ~ublf en
ese arquetipo clásico y se convierte en una personalidad independiente, los asuntos públicos, lo hacen de una forma que puede calificarse de
en alguien que toma sus propias decisiones y conduce su propia vida. «neutra»; su calidad de mujer, tan subrayada al reconstruir sus
Para explicar esta «anomalía», las fuentes árabes (y, de nuevo, los relaciones personales, se difumina e incluso llega a borrarse cuando
historiadores modernos) recurren a otro tópico tradicional en las ~ublf traspasa la frontera invisible que divide el mundo de los hombres
caracterizaciones de mujeres: su avidez por los regalos costosos. Junto del de las mujeres y penetra en el ámbito del poder: "... la sayyida
con Subh, las mujeres del palacio califal se dejan encantar por la ~ublf tema el control del reino por la minoría de edad de su hijo y el
belle~a y' cortesía de lbn Ab! 'Amir, pero sobre todo por sus dádivas ~ayib al-Mu~lfañ y los visires no decidían nada sin consultarla ni
y obsequios. hacían otra cosa que lo que les ordenaba "49.
Puede concluirse que, hasta aquí, la descripción de la Esta situación precisa de ciertas matizaciones. El «control»
personalidad de ~ublf está profundamente condicionada por el hecho de ejercido por ~ublf necesitaba de un intermediario masculino para poder
tratarse de una mujer, cuya función exclusiva es la de ejercer de esposa ser llevado a la práctica fuera del alcázar. Es en el interior de ese
y madre o de posible amante. Pero además de todo ello, ~ublf ejerció mundo cerrado donde ~ublf pudo ser señora absoluta de los resortes del
un papel de gran importancia en la escena política cordobesa. poder, lo que incluía la administración del estado. Pero el ejército y la
Normalmente se la presenta como el instrumento de que se valió lbn policía quedaban por completo fuera de su alcance y ése será el terreno
Ab! 'Amir para su ascensión al poder; lo que nunca se subraya, aunque desde el cual Almanzor planteará su propia estrategia. El texto que he
sí lo digan las fuentes árabes, es que ~ublf actuó por propia iniciativa citado en el párrafo anterior continúa explicando, con claridad
en multitud de ocasiones. Deslumbrados por la carrera de Almanzor, la meridiana, los límites del poder de ~ublf: "el que tema acceso a ~ublf
Subh hacia Ibn Ab! 'Ámir. 47 Véase, por ejemplo, DY, IV, p. 60.
. % Cfr. el texto de Ibn I;lazm citado en C. de la Puente, "La caracterización de 48 DB, p. 174-74/185.
Almanzor", nota 32. 49 DB, p. 178/189.
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y transmitía sus órdenes al lJ!iyib y a los visires era al-Man~ür b. AbI al-Malik verbalmente con una gran violencia, mientras que el hijo de
'Amir. Éste se puso de acuerdo con el ~ayib al-Mu~1).añ para Almanzor callaba y se tragaba su cólera sin responder palabra.
solucionar el asunto de los ~aqtiliba que se habían adueñado de la ~ub1). contaba sobre todo con la ayuda de su hermano -ya he
gestión del alcázar y del reino y consiguió oscurecerlos y rebajarlos de indicado antes que ambos sacaron grandes sumas de dinero del alcázar,
tal modo que la gente quedó asombrada de su cólera contra ellos. Todas probablemente para financiar un levantamiento contra Almanzor-. Pero
las puertas del alcázar excepto la de la sayyida fueron clausuradas por carecía de la capacidad de acción de los 'amiríes, de sus recursos y de
al-Man~ür, quien impuso allí orden con mano dura. Así llegó a ser uno su poder militar. No podía, como 'Abd al-Malik, convocar a los
de los visires y el más cercano a la sayyida, madre de Hisam, por ser principales alfaquíes cordobeses y transmitirles su preocupación por el
el único que trataba con ella" 50. futuro. Aun así, su airada reacción ante la derrota final está muy lejos
Ibn I:Iayyan, que tenía información de primera mano sobre el de la descripción de Dozy que veíamos más arriba: "humiliée, épuisée,
periodo 'amirí, consideraba que el primero de los acontecimientos de brisée ... "; nada más alejado de estos adjetivos que la sobria descripción
la dawla 'timirrya fue la ruptura entre Almanzor y ~ub1).51. En su de Ibn I:Iayyan del enfrentamiento entre ~ub1). y 'Abd al-Malik. Muy
relato de los hechos aparecen claramente consolidados dos grupos o pocas veces las crónicas árabes dejan oir una voz de mujer. En esta
facciones que identifica como al-qa~r al-histimr y al-qa~r al- 'timirr. El ocasión, su fuerza es tal que llega hasta nosotros a través de los siglos.
primero de ellos es, naturalmente, el que ~ub1). dominaba: el alcázar La actuación política de ~ubl), tal como la dejan entrever los
califal, núcleo administrativo y económico del poder, donde se guarda escasos fragmentos conservados en las fuentes, tenía un único objetivo:
el Tesoro público y se gestionan los asuntos burocráticos. En esta preservar la herencia de su hijo. La edad y la enfermedad de al-I:Iakam
división de funciones, cabría pensar que la residencia del ~tiyib 'amirí debieron hacerle prever la posibilidad de que Hisam heredara el trono
es, por su parte, la capital militar del país, que tiende naturalmente a siendo aún niño. Es muy posible que, para esa eventualidad, deseara
ocupar todos los espacios restantes de poder. En el momento en que contar con más apoyos que el que podía ofrecerle su hermano, y ello
estalla la crisis entre ambos, Almanzor cae enfermo y es su hijo 'Abd explicaría -además de sus posibles inclinaciones amorosas- el interés con
al-Malik quien hace frente a los acontecimientos. Reune una fuerza que impulsó la carrera de Ibn AbI 'Amir, un hombre que iba a
militar importante y de probada lealtad (mu~!ana'ün y gilmtin 'amiríes), debérselo todo a ella. Cuando se hizo evidente que Almanzor aspiraba
la hace pernoctar en al-Madlna al-Zahira y, tras haber buscado el a convertirse en el único dueño de al-Andalus, ~ub1). intervino de nuevo
apoyo de visires y alfaquíes, se dirige al alcázar califal el 3 de yumada para intentar detener su avance imparable. Para ello recurrió al mismo
1 de 386/24 de mayo de 996. sistema que le había dado buenos resultados al comienzo del reinado de
Tras el despliegue de fuerza militar (que a su vez proporciona el su hijo: la compra de voluntades y apoyos mediante la distribución de
apoyo de las elites administrativas y religiosas), 'Abd al-Malik procedió dádivas generosas. Estaba haciendo lo mismo que otros soberanos para
al traslado del Tesoro público, despojando así a ~ub1). de su arma más defender su posición; estaba utilizando un recurso «político».
importante. Hubiera querido, también, sacar del alcázar el Tesoro Tras su derrota, el nombre de ~ub1). aparece sólo en otras dos
privado (bayt al-mal al-jti~~a), pero la decidida oposición de ~ub1). se ocasiones en las fuentes árabes. Un año después de los acontecimientos
lo impidió. Tal como le informó a Ibn I:Iayyan su padre, muy que condujeron a su alejamiento del poder, en 387/997-98, ~ub1). forma
posiblemente testigo presencial de los hechos, ~ubl) se enfrentó a 'Abd parte del cortejo presidido por Almanzor, su hijo 'Abd al-Malik y el
califa Hisam y que se dirige a al-Madlna al-Zahira para que el califa
renueve, cerca de la ciudad, el juramento por el que se obligaba a
delegar su poder en los 'amiríes. Es evidente que la función de ~Ub~l
en esta ceremonia era puramente decorativa, pero es significativo que
so DB, loe. cit. se señale su presencia en ella; por una parte, parece indicar que
51 DY, IV, 70-2.
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52 DB, 184-85/196. 55 Sultanes oubtiées:femmes ehefs d'État en Islam (Paris, 1990),69-71. 'D. R.
53 IF, 533, biografía de Sa'Id b. Su'ayb. Según IF, Subh habría muerto el 29 de Kahhala dedica a Subh unas breves líneas en A 'ltim al-nisti', (Damasco, 1958, n,
dü l-hiyya de 389 (11 de diciembre de 999) y fue enterrada en el alcázar cordobés. p. 323), bajo el enéabe'zamiento de "~ubay~a malikat Qur!Uba", en las que la califica
Cfr. p. 196, nota 93, de la trad. de L. Molina de DB. de min rabbtit al-nufü4 wa-l-sul(tin wa-l-idtira wa-l-siytisa.
54 En "On political Legitimacy in al-Andalus: a Review Article", Der Islam 73 56 Cfr. D. A. Spellberg, D.A., Potities, Gender, and the Islamie Past: the Legaey
(1996), 138-150 (esp. p. 141). of 'A 'isha bint Abi Bakr, New York, 1994.
MANUELA MARÍN
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444
y Almanzor; su relato de los hechos muestra que ambos utilizaron, de
Es ésta la VISIon que los historiadores modernos aceptan y
reproducen, haciendo suya una interpretación destinada a corregir la igual a igual, todos los recursos a su alcance5?
anomalía que supone la presencia de ~ub1:l. Por ello creo que la
respuesta a mi segunda y tercera pregunta es también afirmativa: es
decir, que sí es posible plantearse la oportunidad de revisar esa
interpretación, y que la revisión debe hacerse desde los mismos textos
árabes. En ninguno de ellos, por ejemplo, se afirma que Subh fuese
cristiana. Tampoco se dice lo contrario, pero ¿por qué supo'ner' que lo
era? En el caso de los historiadores árabes modernos, ello ayudaría a Fuentes
explicar lo incorrecto de su actuación. Para algunos autores europeos,
BM: Ibn 'lgarI, Al-Bayan al-mugrib fi aibar al-Andalus wa-l-Magrib,
el hecho de que ~ub1:l fuera vascongada o navarra supone también que
v. 1-11, ed. G. Colin y E. Lévi-Proven~al, Leiden, 1948-51.
no era musulmana y que tanto su cultura como sus normas de conducta
DB: I}ikr bilad al-Andalus. Una descripción anónima de al-Andalus, ed.
debían de ser, por tanto, diferentes y habrían contribuido a esa
«hispanización» de al-Andalus tan apreciada por algunas corrientes y trad. L. Malina. Madrid, 1983. 2 v.
DY: Ibn Bassam, Al-I}airra fi malJasin ahl al-Yazrra, ed. 1. 'Abbas,
historiográficas. Como he mostrado más arriba, todo hace pensar, por
el contrario, que ~ub1:l era una mujer educada en la cultura árabe- Beirut, 1979. 8 v.
islámica; es más, dado el interés de al-I:Iakam 11 por todos los ámbitos HS: Ibn al-AbbAr, Al-lfulla al-siyara', ed. I:I. Mu'nis. El Cairo, 1963.
del saber, es más que probable que entre las cualidades de ~ub1:l que 2 v.
tanto le atraían figurasen sus conocimientos. IF: Ibn al-Farac;lI, Ta'n] 'ulama' al-Andalus, ed. F. Codera, Madrid,
La mayor parte de los datos que se conocen sobre ~ub1:l proceden 1891-2 (B.A.H., VIII)
de Ibn I:Iayyan, decidido defensor de la actuación de al-Mansür. No es M7: Ibn I:Iayyan, Al-Muqtabis fi aibar balad al-Andalus, ed. 'A. 'A.
por tanto de extrañar que la historia que nos ha llegado o~ulte hasta al-I:IaYYl. Beirut, 1965.
donde sea posible el papel de una mujer sin la cual el 'amirí no habría
alcanzado la posición que luego le permitió adueñarse del poder. Aun
contando con esa dificultad inicial, los textos cronísticos conservados
pueden ser analizados y examinados desde un punto de vista que no se
limite a aceptar su intención más evidente. Tanto en lo que ocultan
como en lo que dejan entrever -a pesar de sí mismos- los textos árabes
abren un número de posibilidades no por limitado menos interesante.
Así se obtiene un retrato biográfico de ~ub1:l como una mujer cultivada,
inteligente y activa, que sabe organizar una red de apoyos destinada a
proteger la sucesión de su hijo, que domina el aparato administrativo y
coloca en lugares clave a sus protegidos, que toma decisiones por sí
misma y termina siendo el elemento central del poder político durante
más de veinte años. No en vano Ibn I:Iayyan consideraba que el primer
acontecimiento de la historia de los 'amiríes era la ruptura entre ~ub1:l
57 Agradezco a M. Fierro, L. Malina y M
a J. Viguera los comentarios y
sugerencias que me hicieron tras la lectura de una primera redacción de este artÍCulo.