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Intervención en Familias Multiproblemáticas

Este documento describe los programas de intervención con familias multiproblemáticas. Define las familias multiproblemáticas como aquellas con acumulación de problemas, alta conflictividad y dificultades para afrontar problemas sociales. Explica que requieren intervenciones específicas y a largo plazo debido a su dinámica patológica. Finalmente, describe algunos programas diseñados para trabajar con este tipo de familias.

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Intervención en Familias Multiproblemáticas

Este documento describe los programas de intervención con familias multiproblemáticas. Define las familias multiproblemáticas como aquellas con acumulación de problemas, alta conflictividad y dificultades para afrontar problemas sociales. Explica que requieren intervenciones específicas y a largo plazo debido a su dinámica patológica. Finalmente, describe algunos programas diseñados para trabajar con este tipo de familias.

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FAMILIAS MULTIPROBLEMÁTICAS.

PROGRAMAS ESPECÍFICOS DE
INTERVENCIÓN CON FAMILIAS.

1.- Introducción.
2.- Familias multiproblemáticas. Concepto y características.
3.- Especificaciones en la intervención con familias multiproblemáticas.
4.- Programas de intervención con familia y menores.
5.- Descripción de los programas específicos.

1.- Introducción.

Familias multiporblemáticas, disfuncionales, desestructuradas, hacen referencia a una


misma realidad que con matices y poniendo el foco de atención en diferentes aspectos,
existe coincidencia en el funcionamiento de las mismas.

Si bien para el Trabajo Social el concepto más utilizado es el de familia multiproblemática


para definir la acumulación de problemas de los que son portadores una tipología de
clientes habituales en la relación profesional y en los servicios donde desarrollamos
nuestra labor.

Familia desestructurada centra el concepto en la estructura, con los subsistemas y límites


y roles, así como en la composición de las mismas. Por su parte disfuncional hace
referencia a la necesaria realización de las funciones que se le atribuyen al núcleo familiar
para el adecuado desarrollo de sus miembros así como de la familia como grupo que
evoluciona en el tiempo.

Los diferentes modelos y teorías utilizan el concepto si bien en la práctica estamos


hablando de lo mismo, núcleos familiares en los que existe una alta conflictividad, con
presencia de síntomas, predominio de la comunicación no verbal, alianzas y coaliciones,
dificultades para asumir los roles, crisis cíclicas no resueltas que se van acumulando y
una dificultad para afrontar la problemática social que les afecta, en su caso.

2.- Familias multiproblemáticas. Concepto y características.

Cualquier profesional de los servicios sociales, principalmente de atención primaria,


trabajador social o no, a quien se pregunte sobre el aspecto más complejo de su
desempeño profesional, con toda probabilidad responderá que la intervención con
familias multiproblemáticas.

Linares (1997) sostiene que la familia multiproblemática no está definida por la presencia
de un síntoma preciso, sino por un estilo de hacer y relacionarse. Afirma, asimismo, que
“hablar de la identidad individual en las familias multiproblemáticas es bordear lo
imposible, puesto que en ella caben identidades de todo tipo” (Linares, 1997, pp.37-38).

En las familias multiproblemáticas, la comunicación familiar se realiza en un lenguaje

[1]
traducido en síntomas; es decir, no hay mensajes verbales en la medida en que esto es lo
sano y lo deseable, sino que por el contrario hay un «juego manipulativo» mediante la
utilización de emociones provocadas por la presentación de síntomas creados por la
familia y mantenidos de forma persistente (Ríos González, 1984).

Desde otra perspectiva Malagoli (1987) entiende como núcleos familiares


multiproblemáticos aquéllos en los cuales varios de sus miembros manifiestan un
malestar psicosocial y están en contacto con varios servicios para solicitar ayuda o
intervenciones múltiples, generalmente a largo plazo.

Por tanto, a los conflictos internos, debidos a problemas de falta de maduración o ajustes
defectuosos, suele unirse en el caso de estas familias usuarias de los servicios sociales
municipales, toda una serie de variables de tipo socioeconómico y cultural:

 Carencia y/o ausencia de recursos económicos.


 Actividades laborales de tipo marginal.
 Deudas.
 Inversión de valores.
 Problemas de vivienda.
 Relaciones conflictivas con el entorno.
 Clientelismo.
 Comportamientos anómicos.

Podríamos añadir, además, que los miembros de estas familias se dirigen a los/as
Trabajadores/as Sociales con solicitudes que responden a situaciones de diversa
naturaleza y que requieren, por otra parte, actuaciones amplias y a largo plazo por parte
de varios servicios.

Por tanto, no son las características individuales de los miembros de las familias las que
conforman la familia multiproblemática, sino la particular relación que se establece entre
ellos. A pesar de la existencia de síntomas y sufrimiento no suele existir petición de ayuda
porque tampoco concurre reconocimiento de cualquier problema de esta naturaleza
(Neuburger en Linares, 1997).

Esto se traduce en escasas peticiones de ayuda a los servicios o incoherentes. Las familias
multiproblemáticas constituyen un submundo complejo dentro del universo de la
exclusión social porque, aunque su dinámica suele conducir de forma inexorable a la
pobreza y la exclusión social, estas familias reúnen unas características que trascienden
de la mera situación de pobreza o exclusión social; resumiendo, las familias
multiproblemáticas suelen estar o acabar abocadas a procesos de exclusión social, pero
no todas las familias en exclusión social son familias multiproblemáticas. “Hay un serio
problema terminológico en la literatura de la Terapia Familiar en cuanto al modo más
adecuado de designar los sistemas familiares que se caracterizan fundamentalmente por
vivir fundamentalmente en circunstancias de pobreza (…) Además, este problema
terminológico apunta hacia cuestiones más amplias que se le plantean no sólo al terapeuta,
sino también, y con mayor razón, al científico social, sobre como describir las
características de las familias sin incurrir en reduccionismos conceptuales, es decir, sin
subrayar los elementos deficitarios de su funcionamiento, que en una observación menos
cuidadosa parecen constituirse como sus elementos centrales.

[2]
Al describir el funcionamiento deficitario de un tipo de sistemas familiares, el terapeuta
familiar, el sociólogo de la familia, el trabajador social, el político, se arriesgan a
contribuir a la reducción de las posibilidades de progresar de esos mismos sistemas,
implicándose en una difusa cuestión moral” (Rodríguez, 2003, pp.90-91).

En suma, estas familias no se caracterizan por encontrarse en situación de pobreza o vivir


en un entorno marginal sino que reúnen características muy concretas que las diferencian
de los clientes en crisis o los clientes en exclusión social, lo que ocurre es que al
encontrarse muchas de estas familias en situaciones tan carenciales, profesionales poco
entrenados suelen dejarse llevar por lo llamativo de la escasez de recursos y obviar
patologías más profundas, limitándose a resolver la demanda material que plantean.
Mientras que en el resto de familias el síntoma suele ser concreto (por ejemplo, la
drogodependencia) y juega como factor que contribuye al mantenimiento del equilibrio
familiar. En el caso de las familias multiproblemáticas el síntoma individual juega un
papel secundario y es la tendencia a la desorganización y el caos familiar el aspecto más
relevante y en el que se debe poner el foco de atención (Linares, 1997).

Hay que recordar que para el modelo sistémico, el problema que la familia manifiesta,
por ejemplo la drogodependencia, es un síntoma de una relación familia disfuncional. Se
describen a continuación las características que definen y distinguen a las familias
multiproblemáticas, según Cancrini (1997):

1) Presencia simultánea en dos o más miembros de la misma familia de


comportamientos problemá- ticos estructurados, estables en el tiempo y lo bastante
graves como para requerir una intervención externa.

2) Insuficiencia grave, sobre todo por parte de los padres de las actividades funcionales
y expresivas necesarias para asegurar un correcto desarrollo de la vida familiar.

3) Refuerzo recíproco entre 1 y 2.

4) Labilidad de los límites, propios de un sistema caracterizado por la presencia de


profesionales y de otras figuras externas y sustituyen parcialmente a los miembros
incapaces.

5) Estructuración de una relación crónica de dependencia de la familia respecto a los


servicios (Equilibrio intersistémico = homeostasis).

6) Desarrollo de algunas modalidades características no usuales de comportamientos


sintomáticos en los pacientes identificados en este tipo de proceso, del que un
ejemplo clásico puede ser el de las toxicomanías de tipo D o sociopáticas” (pp. 52-
53).

Estas familias requieren de unos criterios de intervención específicos y muy concretos en


el ámbito del trabajo social, razón por la que su correcta identificación diagnóstica es
fundamental para poder orientar correctamente la intervención. A modo de ejemplo,
Gómez, Muñoz y Haz (2007) establecen algunas estrategias orientadoras, como
estructurar las intervenciones, plantearse objetivos realistas y, en definitiva, ser muy
pacientes porque estas familias mantienen una dinámica relacional tan patológica que los
cambios son difíciles de observar y requieren de una intervención intensa y continuada.

[3]
Lorenzo (1993) señala que el trabajo con estas familias supone un importante desgaste
para los trabajadores sociales, además, las emociones que fluyen durante las interacciones
con estas familias dificultan la tarea por lo que es crucial que el profesional que les atiende
tenga una adecuada formación y entrenamiento con esta categoría de clientes. Señala a su
vez las siguientes características, en consonancia con las ya mencionadas:

1) Fracaso en los papeles parentales y confusión de roles, debido a la ausencia de


reglas y de roles definidos de acuerdo con la edad y el papel de cada miembro de
la familia.

2) Un segundo rasgo viene dado por los conflictos continuos y crisis cíclicas. Estos
conflictos pueden deberse tanto a los provocados por las presiones del medio
sociocultural en el que se desenvuelve la familia, como a las inadecuadas
relaciones entre los miembros.

3) Es también evidente, en muchos casos, la resistencia al cambio; se trata de una


barrera que oculta actitudes hiperprotectoras, dificultades de adaptación,
inmadurez personal de los padres, o defensas ante las agresiones del mundo
exterior. Tal resistencia al cambio constituye una fuente inagotable de mecanismos
de racionalización y es uno de los obstáculos más importantes con que tropezamos
los Trabajadores Sociales a la hora de intervenir con estas familias.

4) Otro hecho a tener en cuenta, es la presencia en el interior de estas familias de un


«chivo expiatorio»; se trata de familias que proyectan sus problemas como grupo
en un miembro de la familia por miedo a reconocer sus conflictos y la
responsabilidad de todo el grupo en ellos.

5) Hay que aludir también a otro rasgo característico y que viene dado por las
amenazas continuas de separación por parte de uno u otro miembro de la familia.
La historia interna de este tipo de familias suele estar plagada de abandonos reales
o simbólicos por parte de alguno de sus miembros (separaciones o divorcios
reales, abandono afectivo o material de los hijos, etc.).

6) Por último, en tales familias se hace todavía más patente la necesidad de ayuda
especializada; en efecto, son familias que continuamente recurren a involucrar a
otros sistemas externos a la familia, en muchas ocasiones para evitar enfrentarse
a sus propios conflictos.

Salvador Minuchin las define como familias desorganizadas, ya que tras realizar estudios
sobre las familias de baja extracción socioeconómica y relacionar estos con la estructura
familiar, el tipo y grado de disfuncionalidad de las relaciones interpersonales y las
modalidades comunicativas, concluyó que la comunicación en estas familias se
caracteriza por:
a. Intercambio muy limitado de la información entre los miembros.
b. Uso prevalente de canales paraverbales.
c. Mayor resonancia a aspectos relacionales que a aspectos comunicativos.
d. Caos comunicativo.

En resumen, se trata de familias desorganizadas y que parecen vivir en continuo

[4]
cataclismo; es difícil comprender cómo consiguen sobrevivir de un día para otro, ya que
el elevado grado de conflicto interno y el bajo nivel de atención paternal y de habilidades
para resolver problemas van inevitablemente acompañados de la pobreza, malas
condiciones de vivienda y deudas (McLaughlin, E., 1993). Los padres tienen pocos
recursos personales: ya cuando eran niños se les maltrató con frecuencia, vivieron muchos
años en hogares infantiles o en una sucesión de hogares de adopción y sufrieron una
cantidad de pérdidas sin resolver durante sus vidas. Además, si tienen la suerte de obtener
un empleo, es en trabajos mal pagados y frecuentemente agotadores que ofrecen poca
dignidad y apenas estatus, y por consiguiente tienen muy escaso o ningún entusiasmo o
energía para dedicarlos a la vida familiar. Son, en suma, familias que sufren graves
deprivaciones y desventajas sociales y emocionales (Clark y otros, 1982).

3.- Especificaciones en la intervención con familias multiproblemáticas.

Algunas orientaciones básicas en la intervención con familias multiproblemáticas, más


allá del método básico o modelo utilizado en la práctica profesional, son las que siguen,
extraídas de Lorenzo, 1993:

1. En primer lugar, asegurar con ellos una alianza estable. Para conseguir esto, es vital
integrarse de un modo positivo y alentador con familias que están impregnadas por
un sentimiento de culpa que las lleva a mantenerse en el negativismo. Se precisa una
sensibilidad especial para tomar conciencia de su autocomprensión específica, del
significado real que tienen sus reglas, su estructura, sus valores y creencias.

2. Paralelamente a este esfuerzo inicial, la atención del trabajador social debe centrarse
en reducir la intensidad. Supuesto que es típico en estas familias presentarse con
síntomas muy difíciles, alentar a los miembros de la familia a que interactúen en esos
asuntos puede desatar conductas destructivas y emocionales difíciles de controlar.
Por consiguiente, es importante evitar una guerra abierta durante las entrevistas,
teniendo presentes los conflictos que ellos ya están viviendo y que un
comportamiento imprudente podría avivar, dificultando una intervención eficaz del
Trabajador/a Social. El/la Trabajador/a Social, por tanto, se enfrenta con una
situación en la que tiene que adoptar un rol fuerte y activo, asumiendo la iniciativa
en el afrontamiento de la situación, a la vez que procura la participación de los
miembros de la familia. Por lo menos al principio, mediador, en resumen, como una
figura investida de autoridad, sin que ello signifique pretender dar la imagen de un
«auxiliador mágico». Teniendo presente el escaso nivel de autoestima de estos
clientes, el/la Trabajador/a Social deberá esforzarse en combatir la pobre apreciación
que tienen de sus posibilidades de éxito.

3. En tercer lugar, es importante que el Trabajador/a Social centre su empeño en


estructurar las entrevistas. Ya que estas familias se sienten (y están) fuera de control,
es esencial que él/ella lo vaya modelando, esto es, poniendo límites (por ejemplo fijar
un horario y cumplirlo: la misma hora, el mismo día y durante el mismo tiempo) y
estableciendo reglas de conducta durante las entrevistas: no violencia, no consumo
de sustancias psicoactivas durante las sesiones, respeto turno de palabra, etc. Sin
embargo, en este punto, es importante resaltar el papel del Trabajador Social como
negociador y modelo de atadura controlada y limitada (Jordán, W., 1972); sobre todo

[5]
en la fase inicial de la relación hay que esforzarse por definir con ellos los problemas,
así como contener a los clientes y darles límites firmes.

4. Otro criterio de actuación, que se relaciona con lo anteriormente expuesto, será


concebir metas realistas, esto es, procurar que los objetivos o metas convenidas estén
dentro de la capacidad y de la motivación de los miembros de la familia; deben ser
concretas y estar referidas a la conducta y no vagas, imprecisas e idealistas, tales
como «mejor paternidad» o «menos conflictos interpersonales».

5. Es evidente que el Trabajador Social puede y debe también proporcionar ayuda


material pero sin olvidar que la problemática de estas familias se engloba en un
contexto más amplio de marginación y de deprivación económica. Así, a veces es
oportuno que el Trabajador Social ofrezca ayuda material y económica, pero teniendo
siempre presente que este tipo de ayuda tiene que reforzar el sentimiento de
valoración personal de sus clientes y combatir las presiones contrarias del medio
ambiente.

6. Finalmente, ha de tener la capacidad de saber anticipar el efecto de las


intervenciones; puesto que estas familias viven al día y es propio de ellas pasar de
una crisis a otra, tienen dificultad en pensar por anticipado. El Trabajador Social, por
tanto, debe ayudarlas a entender las consecuencias de los cambios que intentan
producir. Su capacidad para predecir lo que ocurrirá es pues importante para
establecer su credibilidad.

Cuando la demanda se produce en los Servicios Sociales Generales, el Trabajador Social


puede y debe aprovechar esa demanda de ayuda material o informativa para intentar
iniciar una relación de ayuda que permita también la solución efectiva de los problemas
psicosociales de la familia. Es evidente que hay demandas de tipo material que suelen
encubrir otro tipo de problemas o que están a la base de ellos

Hay que resaltar aquellos clientes que buscan una solución a problemas concretos
ofreciendo su colaboración para el cambio, pero sólo a nivel verbal, ya que en realidad
no quieren cambiar, proyectando las culpas en un chivo expiatorio, para eludir la
responsabilidad y evitar los cambios realmente necesarios.

4.- Programas de intervención con familia y menores.

Los diferentes Ayuntamientos han desarrollado programas y servicios específicos de


atención a familias y las problemáticas que surgen a lo largo de su proceso evolutivo,
especialmente relacionados con la educación y crianza de los hijos.

Habitualmente, los servicios de familia y menor se han orientado a atender las situaciones
de riesgo y desprotección social en niños/as y adolescentes, mediante intervenciones
dirigidas al mantenimiento del menor en su entorno estable y protector.

Sus funciones son:

[6]
1. Intervención con familias y menores para preservación familiar:

Medidas de apoyo:
a) Orientación y asesoramiento (intervenciones breves).
b) Intervención psicosocial en situaciones de apreciación de riesgo.
c) Intervención psicosocial con jóvenes y niños/as.
d) Intervención y terapia familiar.

Intervenciones socioeducativas:
a) Educación familiar.
b) Educación perinatal.
c) Educación para el Desarrollo y la Organización Familiar (DYOF).

Medidas de protección:
a) Acogimiento Familiar.
b) Otras medidas de Protección.

2. Intervención para la reunificación Familiar:


- Medidas de apoyo familiar.
- Medidas de apoyo para la emancipación de menores institucionalizados.

3. Comisiones de coordinación en el ámbito de la protección de menores en situación de


riesgo social.

4. Plan Local de Infancia y Adolescencia, en su caso.

Los recursos básicos específicos que han ido surgiendo a nivel local, sin pretender ser
exclusivos ni excluyentes son:

a) Unidades de Familia y menores de los Equipos Sociales de cada Zona Básica.


b) El EEIAA, que incluye el dispositivo de educadoras familiares.
c) Programa de Desarrollo y Orientación Familiar.
d) Programa de Perinatales.
e) Escuelas de padres y madres.
f) Acciones de educación para padres en prevención de adicciones.

5.- Descripción de los programas específicos.

a) Unidades de Familia y menores, de los Equipos Sociales de Base en cada Zona


Básica. Les corresponde las actuaciones propias derivadas de la competencia
municipal en materia de protección de menores, es decir, los planes educativos
familiares en casos de situación de riesgo. El abordaje pasa por la potenciación de los
factores de protección, así como la disminución de los factores de riesgo. Las medidas
de apoyo serán, entre otras:

 Orientación y asesoramiento (intervenciones breves).


 Intervención psicosocial en situaciones de apreciación de riesgo.

[7]
 Intervención psicosocial con jóvenes y niños/as.
 Intervención y terapia familiar.

b) Equipo Específico de Intervención con Infancia y Adolescencia (EEIIA). Este


equipo específico tiene carácter interdisciplinar, es de ámbito municipal, y serán los
Servicios Sociales de Atención Primaria Básica los encargados de la derivación de las
intervenciones que consideren pertinentes.

El objetivo es la intervención con niños, niñas y adolescentes por parte de


profesionales especializados y que se encuentren en una situación de vulnerabilidad,
riego (con o sin declaración), desamparo o con medidas jurídicas de protección, y con
cuantas otras personas se considere necesario intervenir para conseguir el o los
objetivos en el plan de trabajo.

Las actuaciones dentro de la intervención podrán ser individuales, familiares o


grupales y se realizarán a través de las técnicas de orientación psicosocial, mediación
y psicoterapia, y cuya finalidad será la consecución de los objetivos planteados tras la
valoración y diagnóstico de la situación.

c) Educación familiar. Los programas de educación familiar, incluyen un conjunto de


medidas y actuaciones dirigidas a prevenir y erradicar situaciones de riesgo social en
menores y en la familia, así como a promover factores de protección social en la
familia.

El Programa Educación Familiar se presenta como una herramienta con la que los
Servicios Sociales Municipales cuentan para la prestación de un servicio
complementario y especializado de atención a la familia, con menores en situación de
riesgo social.

Se gestiona y desarrolla a través los servicios sociales generales, dependiendo de los


programas de prevención e inserción social, y van dirigidos a familias que atraviesan
una situación de crisis, y familias desestructuradas, que requieren un apoyo para
reorganizar y modificar la dinámica familiar, dando respuesta a todos sus miembros.

El programa se basa en uno de los principios fundamentales de la intervención con


menores y es el de procurar la permanencia del menor con su familia, mientras no sea
perjudicial para el mismo.

El PIF parte de una concepción sistémica de las dinámicas familiares, y se desarrolla


en el propio núcleo familiar, con un componente eminentemente educativo.

La Intervención se caracteriza por ser:

 Integral: trabaja con todos los miembros de la unidad familiar y aborda todos
los aspectos de necesidad, para conseguir el reajuste necesario que permita a
la familia vivir en equilibrio.

 Coordinada: se elabora, para cada familia un Plan de Intervención que es

[8]
diseñando de forma conjunta por la educadora familiar y los/as técnicos del
equipo social de base.

 Próxima y directa: la actuación educativa se realiza en el propio domicilio y


ámbito socio-familiar, conociendo “in situ”, el espacio de interacción familiar
(vivienda, vecindario, barrio, etc.).

 Flexible y ágil: la tarea de la educadora respeta sus ritmos para que se


produzcan cambios, su sistema de valores y sus pautas de funcionamiento.

 Ecológica: en toda acción se tiene en cuenta que la familia está inmersa en una
comunidad con la que esta interactuando con otros sistemas sociales. Se
potencia la participación de la familia en las instituciones sociales como
escuela, centro social, sistema sanitario, etc.

 Preventiva: se atiende aquellas situaciones de disfunción familiar a través de


actuaciones específicas en situaciones de crisis y/o marginalidad

Los objetivos generales del programa son:

1. Favorecer el pleno desarrollo del menor en su medio familiar y social actuando


sobre el funcionamiento familiar y las dinámicas relaciónales.

2. Prevenir situaciones de riesgo y/o desprotección del menor en su medio familiar,


detectando posibles conductas negligentes en el seno de la familia mediante la
observación directa.

3. Intervenir con las familias en momentos de crisis fomentando el desarrollo de sus


propios recursos que posibiliten el cambio.

Y los objetivos específico, por áreas de intervención:

1. Desarrollar las capacidades y recursos propios del sistema familiar.


2. Fomentar la autoestima y autonomía personal.
3. Definir roles y clarificar funciones dentro de la familia.
4. Orientar y unificar pautas educativas, normas y límites, dando a conocer el modelo
democrático de educación.
5. Potencia y mantener hábitos de higiene, salud y alimentación saludables.
6. Apoyar en la administración económica y organización de tareas.
7. Facilitar a las familias la adquisición de habilidades de atención, cuidado y
educación necesarios para el desarrollo de los menores.
8. Promover la satisfacción de las necesidades físicas, afectivas y educativas de las
menores.
9. Concienciar a los referentes familiares de la importancia de su implicación en la
trayectoria escolar de los menores.
10. Potenciar la creación y el fortalecimiento de las redes sociales dentro de su
contexto comunitario.

Metodología
En la actualidad el desarrollo metodológico del programa de educación familiar es el

[9]
siguiente: Detección de la familia, derivación al programa, intervención y evaluación.

Cuando desde el equipo social de base se detecta una familia con una problemática
susceptible de ser atendida desde el programa de educación se realiza una propuesta de
derivación al programa de Educación familiar.

Una vez explicado a la familia el contenido del programa y siempre que exista
voluntariedad en la aceptación del recurso por parte de la misma se realiza la derivación,
donde se ha elaborado previamente un genograma y propuesta de intervención, con los
objetivos que se plantear trabajar desde el programa de educación familiar.

El contacto con la familia se inicia en una primera entrevista conjunta con la trabajadora
social, la educadora familiar, en el centro social o en el domicilio familiar. Tras los
primeros contactos se valora un prediagnóstico y una propuesta de intervención. A
continuación se elabora el diagnóstico y se realiza el plan de intervención conjunto
Trabajadora social y Educadora familiar, destacando:

 Determinar los aspectos positivos y negativos de la familia.


 Identificar las áreas de intervención.
 Desarrollo de la intervención.

Se trata de poner en marcha el plan de intervención marcado para conseguir los objetivos
propuestos. Cuando se finaliza la intervención se puede dar varias situaciones:

 Que se hayan conseguido los objetivos y por tanto se cierre la


intervención.
 Que no se hayan conseguido y si la situación lo requiere se valoren
otras medidas de proteccion.

d) Programa de Desarrollo y Orientación Familiar, en cada Centro Social y


Comunitario. Consistente en el desarrollo de una acción educativa
fundamentalmente con las madres de familias deterioradas, en las que predominan
carencias de hábitos básicos de limpieza e higiene, alimentación, salud, organización
doméstica, así como capacidades elementales para la educación de sus hijos,
convivencia personal, comunitaria y de integración social.

El Servicio de Educación para el Desarrollo y la Organización Familiar se configura


como un recurso con carácter preventivo, asistencial, promocional, educativo y
responde a los siguientes objetivos:

Objetivos Generales.

1.- Mantener al menor en su entorno familiar y evitar la aplicación de medidas de


protección.
2.- Establecer y/o recuperar las funciones parentales.
3.- Fomentar y/o estimular los vínculos entre padres e hijos.
4.- Aportar a las familias carenciadas elementos socializadores y educativos
para su normalización e integración.

[10]
Objetivos específicos.

1. Desarrollar una adecuada organización y administración doméstica.


2. Crear y potenciar hábitos alimenticios, de limpieza e higiene y de salud.
3. Trabajar la resolución de conflictos en la familia.
4. Estimular el vínculo afectivo padres-hijos.
5. Diferenciar los roles en la familia. Fomentar los criterios educativos.
6. Garantizar la escolarización de los hijos.
7. Favorecer la adquisición de habilidades sociales.
8. Favorecer el desarrollo de redes sociales de apoyo a la unidad famillar.

Población destinataria.

Fundamentalmente dirigido a madres socializadas en estilos de vida carenciados,


semidesestructurados, desestructurados, marginales..., con hijos menores de edad.

Características del Servicio.

El Servicio de Educación para el Desarrollo y la Organización Familiar se


desarrolla y estructura en el marco y dinámica de funcionamiento de los Centros
Sociales Municipales y/o Servicio Específico. Las propuestas de casos estarán a
cargo de los Técnicos de los Centros Sociales.

El desarrollo de la intervención se sitúa dentro del Proyecto de Intervención


Socio Educativo Familiar establecido por el Técnico Municipal de referencia y
consensuado con la familia.

Organización. Tiempos y tipo de intervención.

 El tipo de intervención será básicamente grupal.


 Las áreas de programación se organizarán en módulos trimestrales y con
carácter independiente, teniendo como nexo de unión los objetivos del
Servicio.
 La duración de dicho grupo será de un curso escolar (tres trimestres), a fin
de facilitar la incorporación de sus miembros.
 El cuarto trimestre coincidente con el periodo estival, se trabajara en la
evaluación personalizada en domicilio para observar en directo los
aprendizajes adquiridos y se realizara la memoria anual.
 El número de participantes fijas por grupo oscilará entre 10 y 20 como
máximo, aproximadamente.
 Las sesiones tendrán una duración de dos horas y media (mañana y/o
tarde).
 La periodicidad será de dos días a la semana por cada grupo (cinco grupos
a la vez), distribuidos por los Centros Sociales, según las necesidades
planteadas, y que podrían variar de un año a otro.
 En el caso de ser necesaria la intervención en la unidad familiar, se
desarrollará el programa concreto siempre dentro de los objetivos
planteados.

[11]
Lugar donde se desarrolla la actividad.

En los Centros Sociales para presentación de la usuaria y tareas de coordinación


con los Técnicos de Referencia del caso.

El espacio donde se desarrollara el trabajo grupal será el Centro Social


correspondiente, para el grupo formado por las usuarias propuestas por los
técnicos del mismo. Reunirá las condiciones adecuadas para el trabajo grupal.

e) Programa de Perinatales. Consistente en el desarrollo de una acción educativa


con los tutores o guardadores de menores de 0 a 3 años a fin de eliminar los
factores de riesgo detectados. El Servicio de Educación Perinatal se configura
como un recurso de Apoyo Familiar, que con carácter preventivo, asistencial
y educativo, responde a los siguientes objetivos:

Objetivos Generales.

1.- Detectar de forma temprana situaciones de riesgo para el menor/s de cero


a tres años.
2.- Establecer y/o recuperar las funciones parentales, a través de una acción
educativa con sus padres, tutores o guardadores.
3.- Fomentar, potenciar y/o estimular los vínculos afectivos entre padres
e hijos, fundamentalmente "la relación de apego".
4.- Mantener al menor en su entorno familiar y evitar la aplicación de medidas
de protección.

Objetivos específicos.

1.- Acompañar en el período prenatal, a partir del sexto mes de embarazo


(seguimiento médico, alimentación sana y otros cuidados).
2.- Adquirir hábitos de organización doméstica dirigidos al cuidado del
bebé.
3.- Preparar a la madre para la asunción de su rol materno.
4.- Preparar la llegada del bebé.
5.-Asegurar la obtención de la documentación básica del bebé.
6.- Ejercicio de roles y funciones en la familia.
7.- Estimular los vínculos afectivos padres-hijos (apego).
8.- Asegurar hábitos sanos (alimentación, higiene, sueño...) que permitan
un a decuado desarrollo y crecimiento del bebé.
9.- Fomentar la adquisición de criterios educativos en los padres.
10.- Acompañamiento en los controles pediátricos, vacunaciones, etc.
11.- Informar y potenciar aspectos relativos a la Planificación Familiar.
12.- Clarificar la relación con la familia extensa.
13.- Garantizar la escolarización tras la finalización de la intervención.
14.- Favorecer redes de apoyo.

[12]
Población destinataria.

 Los/as niños/as de O a 3 años que se encuentren en posible situación de riesgo


social. El riesgo biológico se valorará como un indicador de gravedad en la
consideración de riesgo social.

 Las madres de estos menores fundamentalmente y sus familias son el


vehículo de intervención para su protección y cuidados.

Características del Servicio.

El Servicio de Educación Perinatal se desarrolla y estructura en el marco y dinámica de


funcionamiento de los Centros Sociales Municipales y/o Servicio Específico. Las
propuestas de casos estarán a cargo de los Técnicos de dichos Centros.

El desarrollo de la intervención se sitúa dentro del Proyecto de Intervención Socio


Educativo Familiar (P.I.S.E.F.) establecido por el Técnico Municipal de referencia y
consensuado con la familia.

Tipo. Intensidad y duración de la intervención.

El tipo de intervención tendrá un carácter informativo, de acompañamiento y básicamente


educativo con la madre y el bebé.

La intensidad de la intervención será gradual según la edad y el riesgo del menor, siendo
de manera genérica más intensa en el primer año de vida del bebé.

La duración será desde el inicio de la intervención hasta los tres años del menor. Pudiendo
finalizarse antes si se consideran conseguidos los objetivos.

Lugar donde se desarrolla la actividad.

 En el domicilio de los/as usuarios/as y en los lugares propios donde se


desenvuelven.

 En las entidades y/o instituciones diversas (sanitarias, sociales...).

 En los Centros Sociales para presentación de la usuaria y tareas de coordinación


con los Técnicos de Referencia del caso.

El personal del programa debe acudir a los domicilios de las usuarias, al objeto de conocer
las condiciones de entorno, habitabilidad, higiene que determinarán en su caso la
adopción de las pautas encaminadas a su mejora y consiguiente mejora del entorno en el
que se desarrolla la vida del menor.

[13]
El personal en su labor de acompañamiento a controles pediátricos, vacunaciones,
médicos etc., a las usuarias del servicio, debe desarrollar su actividad por tal motivo, en
otro tipo de instituciones entidades y/o instituciones diversas (sanitarias, sociales...).

Resulta imprescindible la presencia del personal en los Centros Sociales para


presentación de la usuaria y tareas de unidad de criterio en la intervención con los
Técnicos de Referencia del caso.

f) Escuelas de padres y madres.

Se trata de facilitar a los padres y madres una herramienta que les oriente sobre la
educación de sus hijos e hijas y cómo actuar ante las dificultades o situaciones de riesgo
que puedan surgir.

Los objetivos que se pretenden conseguir con los padres y madres son:

1. Conozcan las características del momento evolutivo en el que se encuentran


sus hijos/as.
2. Reflexionen sobre el estilo educativo y las relaciones en su familia.
3. Adquieran habilidades para mejorar las relaciones en su familia.
4. Reflexionen sobre el sentido de las normas en su familia.
5. Adquieran habilidades para mejorar el cumplimiento de la norma y las
negociaciones dentro de la familia.
6. Conozcan las estrategias más adecuadas para actuar ante las dificultades y las
situaciones de riesgo.
7. Reflexionen sobre problemáticas específicas como drogodependencias,
nuevas tecnologías, acoso escolar, etc. y adquieran habilidades para
prevenirlo e intervenir en el caso de que sus hijos o hijas se vean
involucrados es esta situación.
8. Adquieran habilidades para educar en la igualdad.
9. Desarrollen habilidades para fomentar la inteligencia emocional de sus hijos e
hijas.

La temática a trabajar, suelen centrarse en en los siguientes aspectos:

 Características de la infancia.
 Características de la adolescencia.
 Factores de riesgo y factores de protección en el proceso educativo
 La comunicación en la familia.
 La organización en la familia: normas, límites y negociación. El proceso de
autonomía de los hijos e hijas.
 Gestión del ocio y del tiempo libre.
 Estrategias de intervención ante los problemas relacionados con la adolescencia.
Inteligencia emocional
 Educar en la igualdad
 Nuevas tecnologías de información y redes sociales; adicción y buenas prácticas.

[14]
g) Acciones de educación familiar para la prevención de las drogodependencias
y adicciones.

En la línea educativa planteada en las escuelas de padres y madres, coinciden en el mismo


objetivo, pero con la particularidad de incidir en el consumo de drogas y el desarrollo de
conductas adictivas especialmente relacionadas con las nuevas tecnologías. Por tanto, se
trata de facilitar a los padres y madres una herramienta que les oriente sobre la educación
de sus hijos e hijas y cómo actuar ante las dificultades o situaciones de riesgo que puedan
surgir.

A los objetivos planteados en el anterior ítem, hemos de añadir otros dos específicos:

1. Adquieran información sobre las drogas de inicio de consumo de sus hijos/as:


tabaco, alcohol y cannabis.
2. Adquieran conocimientos sobre el uso y la prevención de riesgos de las nuevas
tecnologías.

Los medios para ejecutar este tipo de programa son:

1.- Grupos formativos sobre educación, de un número variable de sesiones, en torno a 6,


de dos horas cada uno, con tres modalidades: infantil, primaria y secundaria.

2.- Cursos formativos on line con temática especializada relacionada con temas de
actualidad:
 Prevención de uso de drogas;
 Uso de nuevas tecnologías;
 Alcohol y menores;
 Coeducación;
 Acoso escolar;
 Inteligencia emocional

3.- Conferencias de divulgación pedagógica sobre temas de actualidad relativos a la


educación.

4.- Jornadas formativas para profesionales del ámbito familiar.

A continuación desarrollamos dos ejemplos de este tipo de acciones reales, llevados a


cabo por el Ayuntamiento de Alicante:

[15]
Grupos de formación gratuitos.
Estructurados en 6 sesiones con una duración aproximada de 2 horas por sesión, adecuados a las
edades de los hijos e hijas:

Grupos para Infantil


El niño/a de 3 a 6 años.... ¿Cómo es? ¿Qué puede hacer?
Creo hábitos....Sueño, comida, higiene. Autonomía
Lenguaje y comunicación....Hablo y escucho. Quiero y acepto. Autoestima
Educar en positivo... La magia de los límites. Las rabietas.
Ocio y tiempo libre...El arte de jugar. El efecto pantalla

Grupos para Primaria


La familia y los hijos. Cuidarse para cuidar.
Familia y comunicación. Cómo nos comunicamos. Cómo actuamos ante los conflictos.
Familia y afecto. Clima familiar. Autoestima. Cómo educar en positivo
Familia y organización. Normas y límites. Cómo ejercer una autoridad positiva
Familia y hábitos de salud. Qué modelo les estamos transmitiendo
Familia y nuevas tecnologías. Qué lugar ocupan

Grupos para Secundaria


La adolescencia. Qué le está pasando. Cómo abordarla sin miedo. Cuidarse para cuidar.
Familia y comunicación. Cómo entendernos
Familia y afecto. Autoestima. Clima familiar.
Familia y organización. Normas. Cómo negociar
Familia y ocio juvenil. Qué hacen en el tiempo libre. Cómo se relacionan con las drogas. Y las
[Link]. qué lugar ocupan.
Familia y riesgos. Cómo actuar ante …
Durante el curso escolar 2016-2017 han participado 238 padres y madres en 14 grupos formativos

[16]
Curso online para padres y madres.

CURSO VIRTUAL, de carácter interactivo, para que padres y madres tomen conciencia de la
capacidad de influencia que tienen sobre sus hijos/as. Reciben información de todos los recursos
que pueden utilizar para la prevención del consumo de drogas.

OBJETIVOS: Fortalecer el papel preventivo que las familias tienen ante el consumo de drogas,
ofreciendo a los padres pautas educativas básicas para mejorar su estilo educativo y las relaciones
familiares, permitiéndoles actuar más adecuadamente ante las dificultades o situaciones de riesgo
que puedan surgir.

METODOLOGÍA: Se trata de un curso de carácter interactivo y autoformativo, donde los


participantes tienen un papel clave, ya que son éstos los que eligen los temas que les interesan entre
las áreas que forman parte del curso. Está orientado a la formación de la familia y las relaciones que
se establecen dentro de ella. El curso se estructura en seis módulos, en los que se tratan los siguientes
contenidos: educación en sentimientos y comunicación familiar, convivencia y ocio, respuestas a los
problemas que pueden plantear las droga, etc. La secuencia de estos módulos es semanal, lo que
permite ir integrándolos de forma pausada.

MATERIALES: El curso se presenta en versión on-line, en formato imprimible, estructurado en seis


módulos, se abordan los temas a través de contenidos teóricos, ilustraciones, audiovisuales y
actividades diversas. Dispone de un acceso directo a un recurso de orientación técnico, donde se
pueden consultar dudas concretas directamente a un profesional especializado en educación familiar
y en prevención. Además existe la posibilidad de participar en foros de discusión. Esta actividad
formativa se puede complementar con el DVD “Familias: educar para la vida”. El curso está
disponible en castellano y valenciano.

DESTINATARIOS: Está dirigido a padres y madres, (hasta un máximo de 1000) interesados en


conocer o, en su caso, profundizar en las posibilidades de actuación preventiva en su familia.

TEMPORALIDAD: Este curso tiene una duración aproximada de seis semanas.

[17]
BIBLIOGRAFÍA:

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1977.

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Antropofagia, 2008.

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[18]

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