NAVIDAD EN ONCE FIESTAS
Ruben Cedeño
La Navidad es el período más bello del año, y dura siete semanas. Tiene su
antelación en el Día de todos los Santos después de Halloween; comienza el
“Día de Acción de Gracias” –el cuarto jueves de Noviembre– y concluye
después de Reyes, teniendo un epílogo en el día de la Candelaria el 2 de
Febrero. Durante este período tienen lugar once festividades de importancia
trascendental en nuestras vidas:
1º El cuarto jueves de Noviembre se celebra el día de Acción de Gracias. Se
abren las fiestas navideñas.
2º El 6 de Diciembre se festeja el día de Santa Claus.
3º El 8 de Diciembre, es el día de la “Inmaculada Concepción” acepción de la
Señora Inmaculata, Guardiana Silenciosa del Planeta Luz Tierra.
4° Apertura del Retiro del Royal Tetón en las Montañas Rocallosas y entrega
de los planes personales para el próximo año.
5º El 21 o 22 de Diciembre se produce la llegada del “Espíritu de la Navidad”.
6º El 24 de Diciembre a la media noche se celebra la Natividad del Maestro
Jesús y el advenimiento de Santa Claus.
7º El 25 de Diciembre es el día de los Ángeles.
8° El 28 de Diciembre es el Día de los Santos Inocentes, Día de nuestras
Presencias “Yo Soy”.
9º El 31 de Diciembre a las 12 de la noche entra el Espíritu Envolvente del año.
10º El 6 de Enero se celebra el día de los Reyes Magos.
11° Por último, el día de la Candelaria se festeja el 2 de Febrero cierre del
periodo navideño.
En cada una de estas fechas se suelen realizar reuniones, cenas y servicios
para incrementar la efusión de “Luz” que fluye hacia la tierra. Es importante que
en estos días reine el perdón de agravios, unión en la separación, alegría en la
tristeza, haya música, adornos, símbolos y comida, navideña en todos los sitios
donde estemos y así atraer todos los regalos y ángeles que el Espíritu de la
Navidad nos quiere brindar en estos días.
SÍMBOLOS NAVIDEÑOS Por Rubén Cedeño
SÍMBOLOS NAVIDEÑOS
Por Rubén Cedeño
Los símbolos navideños son
adornos que, cuando los colocamos con amor e ilusión, atraen al Espíritu de la
Navidad, para que se ancle en nuestras vidas, hogares y ciudades.
Hay cuatro Símbolos Navideños claves, que son:
El Árbol, el Pesebre, Santa Claus y la Estrella del Amor.
Hay algunos más, pero no son tan populares. Después del Día de Acción de
Gracias, en Noviembre, ya podemos poner los adornos navideños, para atraer
la energía del Espíritu de Navidad. Cuando el Espíritu de la Navidad desciende,
va pasando por toda la tierra, y si no ve ningún símbolo donde anclarse, pasa
de largo. Es muy importante que entre en nuestro mundo, así que ponle una
estrella en la puerta de tu hogar. Adornar con símbolos navideños es la mejor
celebración que podemos hacer, como también regalar, dar y perdonar. Den lo
que tengan de bueno y bello, porque el egoísmo es lo que nos enferma y nos
pone duros, lo que nos hace mal. Dar siempre es bueno. Se pueden dar cosas
materiales y espirituales, como libros, educación y muchísimas cosas, en todos
los niveles.
Podemos decir: "En el Nombre de la Divina y Todopoderosa Presencia de Dios,
le damos la bienvenida al Espíritu de la Navidad en el mundo. Que la felicidad
del Espíritu de la Navidad, inunde nuestros corazones y se expanda esta
energía por el mundo. Somos vórtices de Luz en expansión a todos los
habitantes de este pueblo, ciudad y país. Gloria a Dios en las alturas y Paz en
la tierra a los hombres de Buena Voluntad. Gracias Padre.
Tomado del libro ESPÍRITU DE LA NAVIDAD de RUBÉN CEDEÑO.
Clases de Metafísica de los Maestros Ascendidos
El simbolismo metafísico y religioso del árbol de Navidad
El fin de semana pasado celebramos la fiesta de la Inmaculada y, en muchos
hogares, hay costumbre de poner y decorar –por estas fechas- un árbol de
navidad.
Hay muchas tradiciones que repetimos como autómatas, sin preguntarnos más,
y perdiéndonos gran parte de su profundidad. Párate un segundo a pensar:
¿sabes qué significa el árbol de Navidad? ¿Es algo más que un objeto
decorativo? En las próximas líneas voy a tratar de demostrar que sí, que es
mucho más que algo bonito.
El origen de la tradición del árbol navideño lo encontramos en una antigua
costumbre pagana del norte de Europa que consistía en celebrar el nacimiento
de Frey -Dios del sol y de la fertilidad- en el solsticio de invierno (la noche más
larga del año) decorando un árbol.
San Bonifacio, en el s. VIII, al llegar a los países nórdicos, se percató de parte
del simbolismo que encerraba ese ritual y lo adaptó al cristianismo. Para
diferenciarse de los paganos, cortó el árbol que ellos tenían y lo substituyó por
un pino que decoró con velas y con las manzanas del Edén. Sin embargo, esta
costumbre no llegó a España hasta el siglo XIX, de la mano de una noble de
origen ruso.
¿Cuál era la relación que descubrió San Bonifacio entre la celebración del
solsticio de invierno y la Navidad cristiana? Que los nórdicos celebraban el
24 de diciembre que ya había pasado la noche más larga del año y
comenzaba a dominar la luz del sol sobre la oscuridad… Y los cristianos
celebramos el 25 de diciembre que, en medio de la oscuridad de la
ignorancia y el pecado, ha nacido Cristo para traer una nueva luz y
salvación al mundo.
Y, ¿por qué celebrarlo decorando un árbol? Porque el árbol es un símbolo
universal y antiquísimo del ser humano como beneficiario de la religión,
un ser humano que hunde sus raíces en la tierra pero se eleva hacia el
Cielo… Siendo el intermediario entre la materia y el espíritu.
El hombre, como el árbol, necesita unas firmes raíces que se hundan en
la tierra para así soportar el tronco que le eleva hacia las alturas. Cuanto
más desarrolla uno su humanidad, más se acerca a Dios. Para crecer,
para desarrollarse, el árbol necesita de la lluvia, y el hombre de las
gracias que le llueven del Cielo. Estas similitudes –y otras muchas que
darían para un libro entero- hacen del árbol un interesante símbolo para
enseñarnos cosas sobre nosotros mismos.
El árbol que decoramos los cristianos es un pino o un abeto, y esto es tanto por
suforma triangular (que es un símbolo de la Santísima Trinidad) como por
su hoja perenne (que nos recuerda que el Amor de Dios por nosotros es
eterno y no se acabará jamás, hagamos lo que hagamos).
Pero también la decoración del árbol tiene un importante simbolismo:
La estrella que corona el árbol es una referencia a la estrella de Belén
que llevó a los Reyes Magos hasta el pesebre. Es un símbolo de la Fe que
guía nuestras vidas para llevarnos al encuentro con Jesús.
Las manzanas con que decoró San Bonifacio el árbol nos recuerdan
que, a pesar del pecado original, Dios sigue queriéndonos y por eso nos envía
a su hijo Jesús, cuyo nacimiento celebramos en Navidad.
Las velas traen luz y calor, y simbolizan la Verdad y el Amor que nos
ofrece Jesús
Las bolas de navidad representan las oraciones que elevamos a Dios
durante las fechas navideñas, así como los frutos y buenas obras que son
consecuencia de nuestro crecimiento espiritual. Su forma esférica hace
referencia al punto central que se expande, que se manifiesta. El color de las
bolas también tiene su importancia:
Las bolas doradas –color oro- simbolizan la alabanza
Las bolas plateadas –como la luna, que recibe su luz del sol- el
agradecimiento
Las bolas azules –como las aguas que purifican- el perdón
Las bolas rojas –como el ardor del necesitado- la petición
Ahora que ya hemos sido iniciados en el significado profundo del árbol de
Navidad y de sus principales objetos decorativos, os propongo que lo vivamos
como lo que es: un símbolo de nosotros mismos.
Así que, más allá de lo que hagamos con el árbol navideño, intentemos
decorarnos a nosotros mismos con oraciones y buenas obras para
elevarnos hacia lo alto, encontrar a la estrella de Belén y seguirla hasta
ese pesebre donde está a punto de nacer Jesús y que se encuentra en lo
más profundo de nuestros corazones. Así –recuperando el valor
simbólico del árbol navideño-seguro que todos tendremos una muy feliz y
santa Navidad… Seamos o no cristianos.
LA VERDADERA HISTORIA DE SANTA CLAUS - POR RUBÉN CEDEÑO
5 de diciembre de 2009 a las 0:15
Todos los 6 de Diciembre se celebra el día de Santa Claus, ya que es un Ser
de Luz que existió verdaderamente.
Hace aproximadamente mil quinientos años, en el pueblo de Pátara de las
costas del Mar Mediterráneo en Asia Central, nació un niño de padres muy
ricos y le pusieron por nombre Nikelaos, que quiere decir “la victoria del
pueblo”, en castellano es “Nicolás” y en ingles “Claus”.
Claus desde muy pequeño desarrolló un profundo amor por el Maestro
Jesús, y se hizo la promesa de vivir como Él: ayudando a los pobres, sanando
enfermos, perdonando a sus enemigos, haciéndole el bien a todos y dejando
que los niños se le acercaran para bendecirlos.
Los padres de Claus desencarnaron cuando el todavía era un
adolescente y quedo rico siendo muy joven. Claus comenzó a usar la fortuna
que le heredaron sus padres para hacerle el bien a los demás.
Un amigo de Claus tan rico como él, quedo arruinado y con tres hijas
que mantener. El pobre hombre se vio tentado a vender sus hijas para que no
pasaran hambre. Claus se enteró y cada noche se subía al techo de su casa,
bajaba por la chimenea y a escondidas le dejaba fantásticos regalos en oro.
Muy cerca de Patára en un pueblo llamado Myra había un Obispo que
estaba muy viejo, cansado y no encontraba quien lo sustituyera en su cargo.
Un día el viejo obispo en oración le dijo a Jesús que ya no aguantaba más y
que al próximo hombre que entrara por las puertas de la iglesia, él le daría su
cargo de Obispo. Claus, que pasaba en ese momento por allí, se le ocurrió
entrar, y al hacerlo, sorpresivamente fue convertido en Obispo de Myra.
Claus como Obispo de Myra se dedico a lograr que la gente pusiera en
practica las enseñanzas de Jesús, amando al prójimo como a sí mismo,
dándole de comer a los que tenían hambre, perdonando a los agresores y
llenando de bendiciones a todo el pueblo donde vivían y demás poblados
cercanos. Claus tenía la fama de ser santo. Una vez había una gran escasez
de alimentos en Myra, y cerca al puerto del pueblo pasó un barco cargado de
provisiones. Claus le pidió al capitán del barco que le dejara el cargamento,
para que la gente comiera y no se muriera de hambre. El capitán aceptó
dejando las bodegas del barco completamente vacías. Tan pronto el barco
zarpo, Claus hizo el milagro de que las bodegas se llenaran nuevamente de
alimentos.
Había en Myra un hombre muy malo que le gustaba matar a los niños y
servirlos como comida en el restaurante que tenía. Santa Claus al enterarse de
esto corrió hacia el restaurante, regaño al señor diciéndole que eso no se
hacia, y con un poder maravilloso dado por Dios, resucitó a los niños que
habían sido sacrificados.
Ya Claus estaba muy anciano cuando en el año 425 en la ciudad de
Nicea, cerca de donde él vivía, se reunieron todos los obispos cristianos que
existían en el mundo. Santa Claus fue con todo su amor a darle la bendición a
los que se congregaron en este primer Concilio Ecuménico de la Cristiandad.
Cada Diciembre, Claus se dedicaba con esmero a recibir el “Espíritu de la
Navidad”, celebrando el día veinticuatro, el nacimiento de Jesús, repartiéndole
regalos a la gente, especialmente a los niños. Una Navidad unos pillos por
maldad, decidieron quemar la iglesia de Claus y todo quedo vuelto cenizas,
menos un Niño Jesús que se salvo de las llamas milagrosamente, porque
Claus lo saco acurrucado entre sus brazos sin quemarse, mientras en su cara
se dibujaba una gran expresión de victoria y alegría.
Claus tenía una risa agradable con carcajadas muy fuertes que a los
niños les encantaba. Cuando él reía la naturaleza entera se llenaba de alegría
y desaparecían las tristezas de todos los corazones.
Un día 5 de Diciembre cuando Claus se preparaba anticipadamente para
recibir la Navidad, Dios lo llamó a Su lado para que Lo ayudara desde el cielo
en las festividades navideñas. A partir de ese día Claus se dedica todos los
Diciembre a ayudar a Jesús en estas fiestas, suministrándole dinero a los
padres de los niños que se portan bien todo el año, para que la noche de
Navidad le compren juguetes en nombre de Claus y el Niño Jesús.
El cuerpo sin vida de Claus nunca se corrompió y comenzó a derramar
un oloroso aceite y la gente enferma al untárselo se sanaba. En un hermoso
sarcófago de mármol tallado depositaron el cuerpo de Claus, donde pasó casi
500 años totalmente intacto y como era Santo ya no le decían Claus sino
“Santa Claus”.
La fama de Santa Claus se extendió por la tierra y consagraron muchas
iglesias con su nombre. Se convirtió en patrono y protector de los niños, los
marineros, las fiestas navideñas y de un país llamado Rusia. Como en esa
época no existía la fotografía, la cara de Santa Claus fue pintada en miles de
cuadros hechos sobre madera llamados iconos.
Cierto día unos italianos se enteraron que invasores incrédulos planeaban
profanar el cuerpo de Santa Claus. Así fue como una noche unos marineros
trasladaron en barco el cuerpo de Santa Claus, desde Myra hasta Bari, en la
costa este del sur de Italia. Por esta razón muchas personas conocen a Santa
Claus como “San Nicolás de Bari”.
Marineros de todo el mundo que pasaban por Bari expandieron la
creencia y el amor a Claus al norte de Europa. Un día unos inmigrantes
holandeses que se fueron a vivir a New York llevaron la devoción de Santa
Claus a los Estados Unidos de Norte América, donde comenzaron a llamarlo
solamente, “Santa”. En una noche de Navidad en New York bajo una linda
nevada, los hijos del famoso escritor Clement Clark Moor le pidieron que les
narrara la vida de Santa. Clement recordando parte de la verdadera historia de
Santa, les escribió un cuento que rápidamente se hizo famoso en hogares y
colegios, porque decía: “Santa, cada veinticuatro de Diciembre, baja por la
chimenea de las casas trayéndole regalos a los niños que se portan bien”. Esto
llenó de ilusión y esperanza los corazones de la gente que se enteraba de “La
verdadera historia de Santa Claus”.
Un pintor llamado Habdon Sudblom que trabajaba para la Coca Cola, se
le ocurrió pintar a Santa muy alegre, bonachón, llevando una bolsa llena de
juguetes, vestido de rojo, con una barba blanca y barrigón, que encantado se
tomaba una botella de Coca Cola.
Hoy en día todos los niños del mundo y muchos adultos también,
esperan que Santa baje por la chimenea y les deje un regalo al pie del arbolito
la noche de Navidad.
Todavía en la ciudad de Myra existe la iglesia donde vivió Santa Claus, y
en Bari se veneran las reliquias de su cuerpo, que sigue emanando el
milagroso y perfumado aceite curativo.
¡Santa Claus existe!, está vivo trabajando desde el cielo, ayudando a
niños y adultos como lo hacía cuando vivía en la tierra.
La gente quiere mucho a Santa Claus y le dicen por cariño de muchas
maneras: “Papa Noel” o “San Nicolás”. Le han imaginado una casa en el Polo
Norte, con un trineo tirado por los renos Dasher, Dancer, Prancer, Vixen,
Comet, Cupid, Donder y Blitzen, en su casa rodeado de gnomos que fabrican
juguetes, y para no verlo solo, le han inventado una esposa llamada “Señora de
Claus”. Esto la humanidad lo ha hecho porque ama a Santa Claus, por lo bella
que fue su vida y lo mucho que favoreció a la gente.
Acuérdate que cada Navidad Santa Claus se acerca a nosotros y es
muy feliz cuando, con mucho cariño, le damos un regalo a alguien, ya que
estamos pensando en los demás mas que en nosotros, y esto es un inegoísmo
propio de los verdaderos cristianos, que ponen en practica las enseñanzas de
Jesús como lo hacia Santa Claus.
Toda imagen de Santa Claus encierra el amor y la ilusión por la Navidad
que él tuvo, por eso verlas y tenerlas nos llenan de alegría y traen felicidad en
el lugar donde están.
Cada seis de Diciembre uno puede reunirse con su grupo y explicar esta
clase de Santa Claus y contarle a los niños que Santa Claus si existe y
recordarle a los adultos que pueden volver a creer en el. Es una vieja
costumbre en Europa dar regalos ese día y en la mayoría de los grupos la
seguimos practicando. Como Santa Claus es un ser de provisión, ese día se
dan regalos para que uno tenga asegurada su provisión durante el próximo
año. Los regalos del día de Santa Claus generalmente no son costosos se
obsequia algo de comer, un angelito, un cascabel o una estrellita.
Detrás de cada persona que da un regalo en Navidad esta Santa Claus
prodigando su bendición con la alegría del JO, JO, JO, de su inconfundible risa.
as. Espíritu de la Navidad
El Espíritu de la Navidad es un Ángel Solar, su nombre es Natívitas, se expresa
como una Estrella de nueve puntas con radiación Verde, Blanca y Rubí,
desciende el 21 o el 22 de Diciembre el día del Solsticio de invierno del
hemisferio norte. Si quieres recibir sus bendiciones cuelga en la puerta de tu
casa una estrella de nueve puntas con la Amada Nativitas. El día que
desciende es la verdadera Noche de la Navidad y Año Nuevo. Esa noche es la
más larga del año y se le atribuye haber nacido el Maestro Jesús. Para atraer
su Presencia se hacen cenas, intercambios de regalos, charlas sobre su ser y
el Servicio de los Ángeles. Llave Tonal “Withe Christmas” de Irving Berlin.
CARTA AL ESPIRITU DE LA NAVIDAD
“YO SOY” la DIVINA PRESENCIA del Amado Espíritu de la Navidad de
Prosperidad, Alegría y Paz que en Armonía para todo el mundo, bajo la Gracia
y de manera perfecta manifiesta en mi este regalo de Navidad:
___________________________________ (escribir el deseo). Gracias Espíritu
de la Navidad, porque ya me diste este regalo para hacerme feliz a mí y a
todos los demás.
Esta petición se puede comenzar a hacer cualquier día de Diciembre y leerla
diariamente hasta la llegada del “Espíritu de la Navidad” en que deberá ser
incinerada diciendo: “Gracias Espíritu de la Navidad porque ya esto se
cumplió”.
PESEBRE - Rubén Cedeño.
16 de diciembre de 2010 a las 22:47
El Pesebre es la representación del nacimiento del Maestro Jesús en la
Gruta de Belén por medio de siete imágenes. Es un campo de fuerza de
energía y atracción de sublimes bendiciones; foco radiante de Paz para la
Tierra, que beneficia al que lo hace, contempla y lo tiene cerca, porque posee
los símbolos espirituales más grandes que puedan existir, simbolizando el
nacimiento de Dios dentro de nosotros.
Es muy beneficioso poner un Nacimiento en la casa, vayamos o no a estar
en ella durante la Navidad, ya que ayuda a construir una Red de Luz Planetaria
que se forma a través de todos los nacimientos, para el restablecimiento de la
Paz, el equilibrio económico y el anclaje definitivo de la Libertad y la Justicia en
la tierra. En cada Navidad, Cristo nace de nuevo en nuestros corazones, al vivir
una hermosa transformación, cambiando favorablemente.
San Francisco, en el pueblo de Greccio, dio la lumínica idea de hacer
pesebres para la época de Navidad, para que todos sus elementos, como
símbolos internos, le hablaran a nuestro subconsciente, y así espiritualizar las
formas, los sentimientos y pensamientos. En cualquier sitio en que se coloque
un pesebre hay un foco de la Voluntad, la Sabiduría y el Amor de Dios, extraído
de la propia sustancia Cósmica Universal del Corazón de la Divinidad. De todos
los símbolos navideños, el pesebre es el de mayor alcance espiritual.
Todo nacimiento tiene siete piezas esenciales, con los colores
representativos de los Siete Aspectos de Dios, que son: San José, Azul, la
voluntad de Dios; María, Rosa, el Amor de Dios; el Niño Jesús, Dorado, la
Sabiduría de Dios; Gabriel, Blanco, la Pureza de Dios; Baltazar, Verde, la Vida
de Dios; Gaspar, Naranja, la Prosperidad de Dios; y Melchor, Violeta, el Perdón
de Dios…
Cuando pongas tu nacimiento afirma: “La Divina Presencia de Dios bendice
este pesebre. A quien lo contempla, se le despierta su Cristo Interior. Cristo
nace en cada corazón humano, y aquí se ancla el Amado Espíritu de la
Navidad”.
MADRE MARÍA: La Madre María, en el lado izquierdo del pesebre, representa
el Rayo Rosa del Amor, o el Aspecto Femenino de la Divinidad.
SAN JOSÉ: San José, del lado derecho del pesebre, simboliza el Principio
Masculino de Dios, la Voluntad, la Fuerza y el Poder Divino.
NIÑO JESÚS: Cuando la energía del Padre y la Madre se unen, se
complementan y producen la Iluminación, el Hijo, el Rayo Dorado de la
Sabiduría. Las tres energías de Jesús, María y José están dentro de nuestro
corazón como el Cristo Interno.
Por lo tanto, en el pesebre se encuentran los tres Rayos: El Rayo Rosa del
Amor Divino, encarnado por la Madre María; el Rayo Azul de la Fuerza, la Fe y
el Poder, representado por San José; y el Niño Jesús simboliza la Sabiduría y
la Iluminación del Rayo Dorado.
ARCÁNGEL GABRIEL: Es el Rayo Blanco que envolvió en el “Manto de
Invisibilidad” a Jesús, María y José cuando huían a Egipto, para protegerlos de
la matanza de Herodes.
LOS TRES REYES MAGOS: Representan los Tres Rayos restantes: Verde,
Oro-Rubí y Violeta.
Extracto Libro Espíritu de la Navidad, Pág. 51
Autor: Rubén Cedeño.
Edición: Editorial Manifestación & Editorial Señora Porteña.
LA MULA Y EL BUEY:
La mula y el buey son nuestra parte animal, que ya no se puede reproducir
más, y está dócilmente postrada ante el Cristo. Ni el buey ni la mula pueden
tener hijos. Son el despojo y la negación del autoritarismo, del querer ser algo.
Contemplando la mula y el buey, desaparece la bestialidad de nuestras vidas.
No le damos poder a la fragmentación ni a la división. No rechazamos a nadie,
ni criticamos. Ya no seguimos arrastrando las cosas que no son de utilidad en
el servicio a la humanidad y a Dios. La personalidad ya no tiene ninguna
importancia. La mula y el buey ya no gobiernan más; están echados e
inutilizados para siempre.
"SOY LUZ; EL CRISTO QUE NACIÓ EN MI CORAZÓN. DULCE Y
MANSAMENTE ACEPTO VIVIR LA VIDA DE MI HOGAR, QUE ES LA LUZ
DEL CRISTO INTERIOR QUE ESTÁ DENTRO DE MI".
Extraído del libro "Espíritu de la Navidad" de Rubén Cedeño
ESTRELLA SECRETA DEL AMOR, Rubén Cedeño del libro "JESUS"
24 de diciembre de 2011 a las 8:19
La "Estrella Secreta del Amor" es la personificación, en forma de Estrella, de la
fortísima y hermosa radiación formada por el aura del Cristo Interno del
Maestro Jesús, tan grande y poderosa ,que se hizo visible físicamente en Belén
para el momento del nacimiento del Maestro y estuvo presente durante los
treinta y tres años de su ministerio, lo envolvió en su Ascención y se quedó
brillando en la Tierra.
La Estrella Secreta del Amor tiene su enclave en la ciudad de Belén, y se activa
cada Navidad con la cercanía del Espíritu de la Navidad a quien también
representa. Es símbolo de la aspiración espiritual que guía al ser humano por el
sendero de la Verdad y del discernimiento. Esta Estrella guío a los Reyes
Magos.
pág.40 del libro JESÚS autor RUBÉN CEDEÑO. [Link] EDITORIAL
MANIFESTACIÓN & EDITORIAL SEÑORA PORTEÑA
DÍA DE LOS ÁNGELES – RUBÉN CEDEÑO
24 de diciembre de 2010 a las 22:30
El día después de que se conmemora el natalicio del Maestro Jesús, el 25 de
Diciembre, se celebra el Día de los Ángeles.
Es tanta la descarga de luz generada por el Espíritu de la Navidad, el Maestro
Jesús, Santa Claus y los adornos de Navidad, que la Tierra eclosiona de tanta
belleza, música y alegría, y los Ángeles retozan incontenibles sobre la
atmósfera del planeta, rebosando de bendiciones para toda la humanidad.
Ese Día es recomendable realizar el “Servicio de los Ángeles” y cantar su
himno, que se encuentra en la pieza “Gloria in Excelsis Deo” o “Les Anges
Dans nos Campagnes”
Los Coros Angélicos son representación de todas las ideas, pensamientos y
sentimientos espirituales de la humanidad, que cuando nació Jesús,
vinieron por miríadas a inundar el cielo de belén, cantando: “Gloria a Dios en
las alturas y en la Tierra Paz a los hombres de Buena Voluntad”. Ésta es
una frase de gran poder, ya que será la gente de buena voluntad la que salvará
a la humanidad y traerá el reino de Dios sobre la Tierra.
Esta gente está en todas partes: en cargos gubernamentales, dirección de
institutos; son maestros, médicos, ingenieros, artistas, que trabajan para
manifestar el Plan Divino de Perfección, que es la manifestación de los Siete
Aspectos de Dios.
Libro: Espíritu de la Navidad – Rubén Cedeño, Edición Conjunta: Editorial
Manifestación & Editorial Señora Porteña, pág. 56
NACIMIENTO DE JESÚS
24 de Diciembre
Rubén Cedeño
New York, 11-12-2001
El 24 de Diciembre se celebra el nacimiento del Maestro Jesús quien descarga
la radiación de Luz mas poderosa recibida por la humanidad durante todo el
año y es la del Nacimiento del Cristo Interior y se concreta a las 12 de la noche,
donde podemos afirmar:
Jesús vino a la encarnación
en la gruta de Belén
que veas el Cristo nacer
en tu propio corazón.
Hacia falta que un ser humano encarnara visiblemente un Cristo Interno para
que toda la humanidad tuviera el ejemplo de cómo piensa, siente, habla y actúa
un Alma Activa y pudiera proceder de la misma forma y el Maestro Jesús se
presto para esta maravillosa y única misión.
Como el día del Solsticio, cuando desciende el “Espíritu de la Navidad”, era una
fecha tan sagrada en la antigüedad, el Papa Julio I, en el año 345, con mucha
lógica y criterio, la asoció con el nacimiento de Jesús y la colocó en una fecha
fijada el 24 de Diciembre.
OVALO DE NAVIDAD
La tierra, el país, tu ser personal necesita Paz. El “Ovalo de Navidad Planetario
para la Paz Mundial” consiste en la suma de la energía irradiante de todos los
seres humanos, la noche de Navidad al hacer la Invocación de la Buena
Voluntad Mundial, responsabilidad que reposa en los humanos para la
salvación de la tierra, cuando se dice tres veces: “GLORIA A DIOS EN LAS
ALTURAS Y PAZ EN LA TIERRA A LOS HOMBRES DE BUENA VOLUNTAD”
como se escucho resonando en los cielos la celebre noche del nacimiento del
Maestro Jesús.
Este decreto hay que hacerlo, ya que hace mucha falta. Trata de que impere la
Paz del Alma, el sosiego del Espíritu y la ventura terrenal, para todo aquella
“Corriente de Vida” angustiada, enredada en los intríngulis de la pasiones y
deseos humanos y que necesita “Buena Voluntad” con sus congéneres
humanos, deseando el bienestar, el progreso, de los demás, uniéndose con
sus hermanos en el camino de la evolución, siendo una bendición de
hermandad y confraternidad para con todos. A esto invita la Noche Buena y la
Navidad en general para que los primeros en disfrutarlo y expandirlo sean los
seres de “Buena Voluntad”.
Dice Alice Bailey: El llamado es para los hombres y mujeres sensatos y
normales que pueden comprender la situación, encarar lo que debe hacerse, y
dar su vida para expresar ante el mundo las cualidades de los ciudadanos del
reino de las almas: amor, sabiduría, silencio, no separatividad, no abrigar odios
ni partidismos, ni creencias doc¬trinarias. Cuando puedan reunirse un gran
número de hombres así (y se están reuniendo aceleradamente), se cumplirán
las pa¬labras del canto de los ángeles en Belén: “En la tierra paz y buena
voluntad entre los hombres”. Cuando la conciencia crística se haya despertado
en todos los hombres, entonces tendremos paz en la tierra y buena voluntad
entre los hombres. Cuando esto ocurra, entonces podrá Dios ser glorificado. La
expresión de nues¬tra divinidad pondrá fin al odio reinante en la tierra y
derribará los muros que separan a un hombre de otro, a un grupo de otro, a
una nación de otra y a una religión de otra. Donde hay buena voluntad debe
haber paz, actividad organizada y el reconocimiento del Plan de Dios, porque
ese Plan es síntesis, ese Plan es fusión, unidad y unificación. Entonces Cristo
será el todo en todos y Dios Padre será glorificado.
El Perdón de Fin de Año
Por Rubén Cedeño
1º.- Yo, consciente de mis actos, y asumiendo el control de todo lo que "YO
SOY", borro de mi subconsciente y del registro etérico, todo récord y memoria
de cada suceso discordante que haya vivido este año.
2º.- Perdono de todo corazón y olvido para siempre, todo disgusto, agravio,
deuda, desamor, irritabilidad, agresión, traición, maledicencia y odio que me
haya causado cualquier ser humano, situación o cosa.
3º.- A todos aquellos que se hayan ido de mi lado para otro grupo, trabajo,
partido o círculo de amistades, lo suelto y lo dejo ir sin reclamarle nada,
dándole la plenitud de mi amor para bendecirlo y prosperarlo donde quiera que
se haya ido y donde esté.
4º.- Renuncio con toda la entereza que mi ser tiene a todo apego de objetos,
situaciones, posesiones y, sobre todo, personas. Declaro que nada ni nadie me
ata a nada, y YO SOY libre, pero completamente y absolutamente libre, para
entregarme, ampararme y refugiarme en Dios y sólo Dios, para siempre.
5º.- Borro, borro y borro todo aquello que me haya sucedido en este año que
no sea un escalón dentro de mi proceso de ascensión, y hago desaparecer de
mi vida todo obstáculo que me impida volar hacia la libertad, que es el estado
natural de mi ser.
6º.- Cubro cada segundo, minuto, hora, día, semana y mes de este año que
concluye con la brillante y resplandeciente sustancia de la Llama Violeta para
borrar toda energía mal calificada, y ahora lo envuelvo todo con la
incandescente brillantez del fuego Blanco de la Ascensión.
7º.- Libre de personalidad, ego, pasado, memoria y mal karma, entrego mi
Corriente de Vida al Servicio Único de la Luz, para que de ahora en adelante
sólo oiga la Luz, sienta la Luz, vea la Luz, saboree la Luz, huela la Luz y piense
la Luz, hasta alcanzar la eternidad.
GRACIAS
MARTES, 1 DE NOVIEMBRE DE 2011
LA NAVIDAD
El problema asociado con la Navidad es el mismo que ha existido desde la
primera Navidad. ¿Exactamente qué significa? Jesús vino al mundo, realizó su
obra, nos enseñó y nos dejó el conocimiento suficiente para encontrar nuestra
salvación, y entonces se fue. Diecinueve siglos después todavía no hemos
encontrado nuestra salvación de manera total, y siempre por la misma razón:
que no entendemos el mensaje Crístico. No caemos en la cuenta del verdadero
significado de Navidad o de Pascua, como tampoco comprendemos lo que en
realidad pasó el Viernes Santo.
No entendemos lo que Jesús vino a hacer ni por qué lo hizo, y es esta falta de
entendimiento lo que nos mantiene fuera del Reino del Cielo. Desde el principio
hasta hoy Jesús ha sido el hombre menos entendido en la historia. Ha sido mal
entendido por aquellos que le odiaron, y ha sido mal entendido por aquellos
que le buscaron o que de los dientes para afuera alabaron su nombre. Hasta
que sepamos algo de lo que en realidad vino a hacer, lo que en realidad quiso
decir, no servirá de mucho que nos llamemos cristianos.
La Navidad es el más bello festival de todo el año. No es coincidencia que es el
festejo del bebé que creció para cambiar la historia, ya que Navidad simboliza
esa cosa mística, la encarnación de Dios en el hombre. Con el advenimiento de
Jesús nació el amor en el mundo... así como lo llamado humildad verdadera.
Los que habían venido antes habían enseñado justicia, un Dios de misericordia
malcarada, pero Jesús enseñó amor y compasión. Puso estas cosas dentro de
la raza humana y no volverán a ser desarraigadas nunca más.
Los cristianos no siempre han exhibido estas cosas a lo largo de los diecinueve
siglos transcurridos desde que Jesús vino. No obstante, tales cosas se
encuentran ahora en la mente de la raza y en futuro comenzarán a expresarse.
La raza humana cesará de temerse y odiarse entre sí.
Para Jesús, el Amor Divino era la cosa suprema y vital. Ningún otro ser
humano jamás ha amado tanto a su prójimo como Jesús. Para Jesús amar era
la llave tonal a la vida, la entrada a la paz, la armonía y la acción correcta. Amó
a la humanidad y lo demostró tanto con su Vida como con su muerte.
Fecha de su nacimiento
El calendario moderno se basa sobre la supuesta fecha de nacimiento de
Jesús pero hoy sabemos que se cometió un error de seis o siete años. Pero
eso no importa. Los israelitas habían estado orando por un Mesías durante
cientos de años. La explicación de por qué vino en esa época en particular es
que era el momento para que viniera un gran maestro porque era la primera y
única vez en la historia registrada que el mundo era uno, que estaba unificado.
Así, su mensaje podía ser llevado más fácilmente por todo el mundo.
En aquellos días, sin embargo el mundo era la cuenca del Mediterráneo. Nadie
sabía nada de China, de Japón o de Sudáfrica. El mundo se extendía desde el
norte de África donde termina el desierto del Sáhara hasta el norte a los ríos
Rin y Danubio.
Nadie había oído jamás de América, y en el oriente iba hasta el otro lado del
Mediterráneo y un poquito más. Ese era el mundo y en aquellos días había un
emperador, una ley, por todo el mundo. Era el momento ideal para que viniera
el Salvador.
Relato
Los Padres de Jesús vivían en el norte de Palestina en Nazaret pero eran de
Judea. Su hogar ancestral era Belén, y se movilizaron a Belén para registrarse
en el censo.
Cuando María y José se aproximaban a Belén, le sobrevino a María el parto.
No había habitación en la posada a la que se llamaba khan y era un recinto de
cuatro paredes con una amplia apertura en uno de los lados. Se construían y
se colocaban separadas por un día de viaje entre sí en los caminos de
Jerusalén a Jericó, de Jerusalén a Damasco… La gente usaba burros,
camellos o mulas y llevaban sus provisiones consigo. En aquella ocasión había
grandes multitudes en los caminos y cuando María y José llegaron al khan
estaba lleno. Pero había cuevas en la vecindad que a menudo eran usadas por
los pastores y otros para protegerse del frío o de noches tormentosas. Aquí fue
donde José y María pasaron aquella noche. Allí tenían todo lo que necesitaban
y un pesebre en la pared de la roca en el que podían poner al niño Jesús.
Cuando llegó Jesús no llegó a un palacio real como muchos pensaron que lo
haría. Muchos estaban esperando a alguien que restablecería un reino material
y que restauraría las glorias perdidas bajo Salomón. Pero no fue así, y nació en
una familia sencilla y en un establo.
Símbolos
El establo simboliza nuestro presente estado de conciencia con sus
sentimientos de desmerecimiento. Simboliza el Cristo que nace en cualquiera
de nosotros en el momento que le damos todo nuestro corazón a Dios. El
Cristo entra a un establo, no a un palacio, pero el Cristo santifica y glorifica ese
establo de manera que se convierte en el Templo del Dios viviente.
El burro representa esta mente nuestra que a veces se pone terca. El burro
significa la mente humana que no ha sido iluminada por el Cristo.
El buey representa el cuerpo, el tirón de las fuerzas animales que mantienen a
mucha gente fuera del reino.
La oveja representa nuestra naturaleza espiritual.
El Cristo nace y unifica a los tres.
Época de la Navidad
Observamos la Navidad en la última semana de Diciembre. Los primeros
cristianos se propusieron conseguir que sus seguidores se alejaran de las
celebraciones paganas de Roma, por lo que fijaron que la Navidad ocupara el
lugar de la Saturnalia romana. Sin embargo, Jesús no nació en invierno, sino
en primavera o temprano en el verano; los pastores estaban en las colinas con
sus ovejas.
Los pastores del relato navideño eran gente sencilla pero muy espiritual.
Tenían un entendimiento espiritual pero no eran pobres ya que tenían todo lo
que necesitaban: los vestidos que llevaban puestos, una sencilla cabaña y sus
ovejas pero eso era todo lo que necesitaban. Y además, tenían el tiempo para
pensar y meditar y lograr el entendimiento espiritual de manera que sabían que
algo importante estaba aconteciendo y un ángel se les apareció. Cuando el
ángel se les apareció por primera vez a los pastores, la primera reacción de
ellos fue miedo. Al principio tuvieron miedo porque les parecía demasiado
bueno para ser verdad. Esa es la tragedia de la naturaleza humana. Pensamos
que algo es demasiado bueno para ser verdad, pero la perturbación nunca nos
sorprende. Nos lamentamos de ella pero nunca pensamos que es demasiado
mala para ser verdad.
Temor al cambio
Cuando acontece algo nuevo y extraño lo primero que siente la mayoría de
gente es miedo. Se tiende a interpretar algo inesperado como malo y
peligroso.
El ángel les dijo a los pastores “No temáis, porque os doy nuevas de gran
gozo”.
Mensaje y señal
Los ángeles trajeron a los pastores un mensaje que ellos podían entender “Ha
nacido hoy en Belén, un Salvador, que es CRISTO. Hallaréis al niño envuelto
en pañales en un pesebre.”Se les había dicho todo cuanto necesitaban saber.
La Biblia está llena de conocimiento e inspiración. El aire está que hormiguea
pero el ciego no puede ver la Luz, ni el sordo oír la música. Y todos estamos
ciegos a la Luz de Dios y sordos a la Música de las Esferas. No vemos y no
oímos por lo que decimos: “No está allí, pero claro que está.”
Estos pastores recibieron inspiración, aceptaron el mensaje y no se quedaron
sin hacer nada esperando que algo pasara. Se fueron y encontraron al Niño
Cristo. Y eso es lo que se supone que debemos hacer en nuestras vidas,
encontrar al Niño Cristo en nosotros mismos.
Los Magos de Oriente
Los Magos que vinieron de Oriente eran sabios porque eran espirituales. Se
habían pasado mucho de su tiempo en oración y viviendo la vida espiritual y
ellos sabían que algo maravilloso estaba ocurriendo en la Tierra. Habían visto
una estrella. La siguieron y ésta los condujo al bebé en Belén. La gente que se
mantiene cerca de Dios sabe muchas cosas que la gente que no, no tiene
manera de saber.
Después que nació el Niño fue llevado al Templo, donde había un viejo llamado
Simeón que había dedicado su vida a Dios y también sabía lo que estaba
pasando. La mayoría de la gente pensaba que cuando el Mesías viniera,
vendría a iluminar sólo a su propia nación particular y raza. Pero estaban
equivocados y Simeón lo sabía. Jesús vino a redimir la totalidad de la raza
humana.
Antes de que Jesús llegara a la Tierra, Él era un gran ser espiritual y cuando
decidió regresar a la Tierra, tuvo que nacer de un ser humano. ¿Era Él Dios?
Sí, y también lo somos nosotros. Jesús era Dios mas no Espíritu Infinito. La
totalidad de Dios no podría estar limitada a la forma humana. Jesús era la
expresión de Dios, tanto cuanto lo somos nosotros. Pero Jesús sabía que Él
era Dios mientras que nosotros creemos vagamente que lo somos pero no lo
sabemos. Cuando lo sepamos, entonces seremos capaces de hacer todas las
cosas que Jesús hacía tal y cual Él prometió que haríamos.
Jesús escogió regresar a la Tierra a fin de realizar una gran obra para con la
humanidad y por eso se le denomina el Salvador del Mundo. Nuestra
emancipación espiritual y física hubiera venido mucho más lentamente de no
haber sido por la obra que realizó Jesús en y a la mente de la raza.
A fin de ayudarnos, Jesús tuvo que convertirse en uno de nosotros, tuvo que
nacer de una mujer y regresar dentro de la raza humana. Nada se puede hacer
desde afuera. Hasta Dios no nos ayuda desde afuera. ¿Cómo nos cura Dios?
¿Cómo nos libera Dios? ¿Cómo nos perdona? No desde afuera, sino
trabajando en nosotros, cambiando nuestra conciencia. Cuando se cambia lo
interno, el cambio externo sigue en conformidad con dicho cambio interno.
La Enseñanza de Jesús
Jesús vino a enseñar compasión y amor del uno por el otro. Jesús enseñó la
alta metafísica y la alta espiritualidad, y su piedra angular era la compasión y el
amor.
Este es el relato del Niño de Navidad. Pero resultaría equivocado pensar que el
cuento terminó hace dos mil años cuando Jesús se desmaterializó en la
Ascensión. La verdad es que la cuestión se está dando en todo momento y que
es la intención de Dios que sea para todo el mundo.
EL ESPIRITU DE LA NAVIDAD
El espíritu de Navidad comienza a fluir alrededor del Planeta Tierra hacia el
final de Noviembre (Día de Acción de Gracias) y continúa durante siete
semanas hasta el 12 o 14 de Enero.
El Espíritu de Navidad es una emanación de Amor que lleva las Cualidades
Perfectas de los Maestros, de los Ángeles y de todo habitante del Reino del
Cielo. Vierte sobre la Tierra algo parecido a una lluvia dorada, compuesta de
hermosas partículas de Luz, siendo cada una de estas partículas como una
estrella de nueve puntas. Toda la atmósfera inferior de la Tierra así como todos
los cuerpos de la gente que sobre ella vive, son envueltos en esta Luz. Se
incrementa en Poder hasta la Nochebuena, cuando su potente Presencia es
sentida más palpablemente hasta por las más densas mentes externas.
A la vertida de los Seres Celestiales se suma una tremenda Radiación desde
los Retiros Internos y Santuarios de un extremo a otro del Planeta, bajo la guía
de los Maestros de la Gran Hermandad Blanca que sirven en estos lugares.
MENSAJE DE NAVIDAD
A medida que el Planeta Tierra llega al cumplimiento de su revolución anual
alrededor del Sol, la acción vibratoria de los doce meses comienza a sonar su
acorde y nota final, las cuales contienen en sí la llave tonal del año, y la cual,
para los días restantes del año, será la vibración predominante que la gente
sentirá por doquier.
LLAVE TONAL DEL AÑO
Cada ser, encarnado, desencarnado o Ascendido es un centro vibratorio, como
la cuerda pulsada de un arpa. Es la capacidad Ascendida o Cósmica, la
pulsación de la vibración que conforma la radiación del servicio asume una
nota particular en este momento, la cual es la llave tonal del año, y los diversos
servicios de la Hermandad se combinan gentilmente con esa nota,
conformando el Espíritu de la Navidad que es sentido, absorbido y establecido
por la raza. Así, la llave tonal del año es impresionada poderosamente una vez
más en los cuerpos, en los registros akáshicos y en la atmósfera de la Tierra,
de modo que el mayor servicio posible al hombre pueda estamparse en la
conciencia de toda la gente antes de que la nueva vibración del año sea
sentida e interpretada. Tiene un propósito adicional, que es el de aquietar la
conciencia de todos los seres en preparación para la recepción de esas nuevas
fuerzas y corrientes , que se convertirán en la vibración predominante cuando
el Señor de la Vida descargue el Pensamiento-Forma y la vibración del
sentimiento que será la llave tonal del año entrante.
28 de diciembre: Día de los Santos Inocentes
El Día de los Santos Inocentes es la conmemoración de un episodio
hagiográfico del cristianismo: la matanza de los niños menores de dos años
nacidos en Belén (Judea), ordenada por el rey Herodes con el fin de
deshacerse del recién nacido Jesús de Nazaret.
Hace más de 2000 años el despiadado rey Herodes mandó matar a muchos
niños con la intención de eliminar a Jesús; pero no lo logró porque la Sagrada
Familia, Jesús María y José, emprendieron su viaje y huída a Egipto, bajo el
Manto de invisibilidad del Arcángel Gabriel.
José fue advertido por el Arcángel Gabriel que debían partir y así fue como
abandonaron Israel con María y el niño Jesús recién nacido, y huyeron hacia la
ciudad de Petra (Jordania) unto con una caravana de gente y luego hacia
Egipto.
En todo el viaje, el arcángel Gabriel, los cubrió con su Manto de Invisibilidad, y
los protegió; por eso no fueron vistos por los perseguidores y se salvaron del
Rey Herodes.
Incluso, algunas obras de arte representan al arcángel Gabriel cubriendo
con su Manto Blanco de Invisibilidad con su Luz del 4º Rayo Blanco, a la
Sagrada Familia.
La huida a Egipto es un episodio evangélico que La Santa Biblia cita en Mateo
2, 13-15, muy tratado en el arte, en el que se identifica a la Sagrada Familia
con la suerte de los desfavorecidos por la emigración y la represión política del
Rey Herodes.
Algunos pintores como Rembrandt, en 1627, plasmaron la escena que
transcurre de noche, lo que permite localizarla al principio de la huida, según el
relato evangélico.
Que el amado arcángel Gabriel envuelva con su Luz todas las Almas.
No es un día para hacer bromas de mal gusto; sino para velar por las almas de
tantos inocentes desencarnados asesinados, y redimir el inmenso dolor de sus
familias.