PARASITOLIGÍA
PASO 4
PRESENTADO POR
OSCAR LEONARDO GALINDO ROJAS
CODIGO 1052358793
PROGRAMA:
ZOOTECNIA
PRESENTADO A
DIANA PAOLA HERNANDEZ
UNIVERSIDAD NACIONAL ABIERTA Y A DISTANCIA UNAD
CEAD GARAGOA
CHINAVITA BOYACA
COLOMBIA
NOVIEMBRE DEL 2019
Parasitismo Accidental
No debe confundirse lo anterior con otros casos de pseudo parasitismo. Se ha
comprobado que existen otros tipos de animales que al penetrar de manera accidental en
el cuerpo del hombre o de otros animales, sobreviven durante un tiempo relativo. Se
conoce, al respecto, un cuadro clínico de varias formas de coleópteros en estado de larva,
de ninfa y también adultos. Esto se debe a la ingestión de modo accidental de huevos de
larvas. En países cálidos como la India o el Africa, se han descubierto especies que se
alimentan de harina y otros productos. Asimismo, ciertas larvas de moscas que puede
ingerir un hombre o un animal logran resistir por un tiempo indeterminado la
acción de los jugos gástricos. Sobreviven, en algunos casos, y provocan daño al
organismo hospedador.
Parásito accidental es aquel que se hospeda en un medio que no es el normal. Ocurre
que en el hombre se han encontrado parásitos normales de los cerdos, por ejemplo. La
llamada larva inmigrante se origina en la infestación del organismo humano por un
parásito circunstancial, el cual no logra luego seguir su curso biológico puesto que se
desarrolla de manera anormal y durante cierto tiempo lleva vida errante en las vísceras
FORMAS DE CONTROL
Elementos a tener en cuenta
La resistencia individual a los parásitos: Identificar los animales más sensibles a las
infestaciones parasitarias, para tenerlo en cuenta como criterio de selección dentro de los
programas de mejoramiento genético y descartar los individuos que son “reservorios” de
parásitos. Los toros con mayor resistencia tienden a generar crías igualmente menos
sensibles.
-Escogencia de productos de amplio espectro o de productos específicos: El primer
grupo ataca más de un parásito simultáneamente, por ejemplo parásitos internos y
externos, lo que resulta positivo en ciertas situaciones. Sin embargo, su uso excesivo
estimula la formación de resistencia.
-Implementación de buenas prácticas ganaderas: el manejo de los bovinos dentro de
una óptica amplia que abarque aspectos sanitarios, nutricionales y de bienestar animal, es
una estrategia para incrementar la productividad, porque reduce el nivel de estrés del hato
y mejora su desempeño.
-Frecuencia de aplicación de tratamientos antiparasitarios: las aplicaciones de
“rutina” o por promociones comerciales, conllevan a pérdida de dinero porque no
obedecen al criterio técnico basado en diagnóstico, no son selectivas ni orientadas a los
grupos de animales que realmente lo necesitan. Tanto el productor ganadero como el
asistente técnico deben reflexionar: ¿Cuándo es el mejor momento para hacerlo? ¿Es
realmente necesario? ¿Cuáles son las consecuencias de no desparasitar en un momento
dado?
Importancia de los parásitos
Los parásitos son una parte importantísima de la vida en el planeta. Pueden desarrollarse
en cualquier lugar, se encuentran hasta en los sitios más inhóspitos. Prácticamente todos
los taxones de seres vivos tienen algunos parásitos entre sus filas hasta el punto que se
calcula que aproximadamente la mitad son parásitos en alguna fase de su ciclo vital;
incluso existen parásitos de otros parásitos. Aunque los virus son la esencia del
parasitismo, el espectro de parásitos es amplísimo y abarca prácticamente todos los
grupos de seres vivos: bacterias, protozoos, invertebrados, vertebrados, hongos y plantas.
Durante mucho tiempo se pensó que la selección natural actuaría favoreciendo una buena
convivencia entre el parásito y el hospedador. Sin duda, esto ha ocurrido en muchas
ocasiones: un ejemplo son las bacterias que colonizan nuestro intestino que nos permiten
digerir el alimento mientras ellas obtienen el suyo. Pero esta relación no siempre es buena
y muchas veces los parásitos son muy virulentos: es el caso del protozoo que causa la
malaria, una enfermedad conocida desde el tiempo de los faraones y que sigue matando
cada año cerca de un millón de personas en África.
Una de las características de la mayoría de los parásitos es su pequeño tamaño en
relación con el de los hospedadores. Aun así su biomasa puede llegar a ser considerable
y superar en algunos ecosistemas, como los estuarios, a la biomasa de aves y peces.
Resulta difícil imaginar que entes microscópicos como los virus sean las formas vivas más
abundantes de los océanos y que desempeñen un importante papel en sus procesos
biogeoquímicos.
Hay estudios que demuestran una relación evidente entre las infecciones y la probabilidad
de ser depredado, lo que confirma la importancia que tienen los parásitos en las
relaciones entre depredadores y presas. Del mismo modo, las enfermedades podrían
haber jugado un papel en la evolución de los ornamentos sexuales, que indicarían a las
posibles parejas que los individuos más ornamentados o con mayor colorido tendrían una
menor cantidad de parásitos y, por tanto, gozarían de buena salud, un aspecto de suma
importancia a la hora de emparejarse.
Perdidas económicas
En resumen, las pérdidas directas que ocasionan los nematodes se traducen en:
Mermas significativas en las ganancias de peso durante la recría e
inverDisminución de la calidad y rendimiento de la res.
Baja en la producción de leche.
Disminución de la producción de lana y carne.
Inversiones en antiparasitarios con bajo retorno económico.
Fallas en la eficacia de los antihelmínticos por desarrollo de resistencia.
Las pérdidas indirectas asociadas a programas de control mal implementados,
representan una pesada carga económica para el sistema de producción:
Excesivo período de permanencia de los animales en el campo para llegar a peso
de faena.
Subutilización del forraje bajo pastoreo.
Falta de desarrollo corporal adecuado para el servicio de vaquillonas.
Complicaciones de manejo.
Finalmente debe tenerse en cuenta, señalan los expertos, que la complejidad de las
interacciones entre los actores involucrados en esta temática obliga y exige el mayor
aporte técnico y de los conocimientos para lograr el control más eficiente y sustentable de
los parásitos en los sistemas de producción.
Desajustes ambientales
Los cambios climáticos influyen por una parte en la distribución espacial y temporal de los
patógenos, vectores, hospedadores y reservorios, al igual que en su dinámica estacional
e interanual. Para la mayoría de parásitos, tanto protozoos, como vectores, o humanos se
ha comprobado que entre los factores ambientales que distinguimos, el que ejerce un
efecto crítico es la temperatura ambiental, ya que mediante diferentes estudios se ha visto
que han cambiado su distribución geográfica, incidencia, patogenicidad y virulencia,
provocando cambios en las enfermedades que producen, en los tratamientos disponibles
y dando lugar a que encontremos enfermedades transmitidas por parásitos en regiones
en las que no habían existido nunca. En relación con las enfermedades zoonóticas han
aumentado considerablemente a consecuencia de diferentes factores como cambios en
las prácticas agrícolas, en el transporte y manipulación de alimentos, y también se incluye
el calentamiento global y el cambio climático, puesto que debido entre otros, a los
fenómenos meteorológicos extremos han afectado a los patógenos que se pueden
transmitir por los alimentos dando alteraciones en la incidencia y prevalencia de estas
enfermedades. Del mismo modo, la distribución de los parásitos se ve influenciada por
otros procesos como pueden ser los hábitos alimenticios, las migraciones forzadas y la
actividad del hombre, ya que somos los principales responsables de dicho cambio, y los
que debemos tomar conciencia puesto que los cambios van a seguir en aumento y
muchas de las consecuencias pronosticadas son adversas para nuestra salud
Epidemiología parasitaria
Las parasitosis están ampliamente distribuidas en todo el mundo y constituyen uno de
los grandes problemas de salud pública que afecta principalmente a los países en
desarrollo.
En América Latina tienen una prevalencia persistentemente elevada e inalterada a través
del tiempo, ya que existe una endemicidad estable en las parasitosis que es el resultado
de un proceso dinámico de reinfecciones repetidas. La frecuencia de estas reinfecciones
repetidas en la población dependerá de la presión de infección y de la susceptibilidad del
hospedero. Factores epidemiológicos
La complejidad de los factores epidemiológicos que condicionan las parasitosis y la
dificultad para controlarlos, determinan que las infecciones parasitarias estén tan
ampliamente difundidas y que su prevalencia sea en la actualidad similar, en muchas
regiones del mundo, a la que existía hace cincuenta años. Los factores que las
condicionan son: - Contaminación fecal: la contaminación fecal del suelo y el agua es el
factor más importante en la diseminación de las parasitosis intestinales.
Suelo: Los elementos parasitarios pueden llegar al suelo de diversas formas:
Defecación directa, o a través de letrinas peridomiciliarias.
Utilización de residuos no tratados para el relleno de terrenos.
Descarga de camiones con residuos patológicos.
Utilización de heces como abono de vegetales.
Uso de aguas servidas para riego.
Disposición en terrenos de barros provenientes de plantas de tratamiento de
afluentes cloacales, de piletas de decantación y de filtros de plantas potabilizadoras.
Defecación de animales.
Utilización de turba de río como fertilizante.
Agua: La importancia del agua en la diseminación de las parasitosis es ser un vehículo de
transmisión y permitir la supervivencia de las formas infectantes. El agua se contamina de
diversas maneras:
Por medio de las heces humanas y de animales.
Por destrucción de redes cloacales.
Por contacto de pozos ciegos con napas de agua subterráneas utilizada para
consumo.
Por arrastre de elementos parasitarios de los suelos contaminados a través de las
lluvias y de las inundaciones.
- Condiciones ambientales: la humedad, temperatura, lluvias, vegetación, latitud, altura,
etc. de un área geográfica determinada pueden favorecer o no el desarrollo de los
parásitos, la existencia de vectores biológicos (vinchucas, anófeles, flebótomo), vectores
mecánicos (moscas y cucarachas) o reservorios animales establecen la distribución de
muchas parasitosis.
3- Vida rural: la ausencia de letrinas en las zonas rurales es el factor predominante para
la alta prevalencia de parasitosis intestinales en esas zonas. La costumbre de no usar
zapatos y tener contacto con aguas, condicionan la presencia de uncinariasis y
esquistosomiasis, ya que se transmiten a través de la piel.
4- Deficiencias de higiene y educación: la mala higiene personal y la ausencia de
conocimientos sobre transmisión y prevención de las enfermedades parasitarias, son
factores que favorecen su presencia.
5 - Costumbres alimenticias: la ingestión de carnes crudas o mal cocidas permite la
infección por tenias, Toxoplasma gondii y Trichinella spiralis. La ingestión de pescado,
cangrejos, langostas, en condiciones de cocción deficiente, es el factor indispensable para
que se adquiera cestoidiasis y otras parasitosis por trematodes.
6- Migraciones: el movimiento de personas de zonas endémicas a regiones no
endémicas ha permitido la diseminación de ciertas parasitosis. Esto ocurre con el
incremento de viajeros internacionales, migración de campesinos a las ciudades y
refugiados después de guerras o catástrofes.
Relación hospedero huésped
El éxito de la relación huésped-parásito está determinado por una serie de procesos
complejos en constante interacción. En este sentido, es necesario entender los
mecanismos que llevan al éxito de la respuesta inmune, entendiendo el éxito como el
control y eliminación del parásito. Por otro lado, es necesario entender los procesos
fisiológicos del hospedero que permiten el éxito de la respuesta o que contribuyen a la
susceptibilidad del hospedero y latencia del parásito. También, es necesario conocer las
características intrínsecas de microorganismos con capacidad infecciosa y que pueden
poner en riesgo el éxito de la relación huésped-parásito. Para lograr este objetivo se
llevará a cabo una revisión y discusión de artículos científicos que permitan entender la
fisiopatología de las principales infecciones y su interacción con el hospedero (humano).
Se discutirá la relación huésped-parásito sobre bases inmunológicas, integrando aspectos
del microambiente, genotipos y se analizarán los factores que influyen en el
establecimiento de las infecciones. Se revisarán las características del parásito como sus
determinantes de su capacidad de virulencia; así como, las características del huésped
que influyen sobre el destino y la trayectoria que sigue la infección.
FORMAS DE PARASITISMO
El parasitismo se clasifica en dos grandes grupos según el tipo de parásito:
Los ectoparásitos. Son los parásitos que se encuentran fuera del organismo del
huésped y se aprovechan de lo que encuentran en la capa más externa de la
dermis e incluso alcanzan a consumir un poco de su sangre. Por ejemplo, las
pulgas y las garrapatas.
Los endoparásitos. Son los parásitos que se encuentran en el interior del
huésped. Dependiendo de la especie del parásito, algunos pueden causar un daño
leve y otros, muy grave. Por ejemplo, las lombrices que viven en los intestinos.