PERIODO PRECOLONIAL
Las raíces de Cuba hay que buscarlas en pueblos que emigraron de Sudamérica y
Norteamérica. Aunque la fecha clave en esta época es el 1492, cuando Cristóbal
Colón llegó a la isla.
PERIODO COLONIAL
Es la época del dominio español, de la esclavitud y del desarrollo de la verdadera
cultura cubana.
PERIODO POST COLONIAL
Es la época más complicada y rica en cuanto a eventos. En realidad, hay dos
partes bien distintas:
La primera, desde la conquista de la “independencia” en 1898, cuando se expulsó
a España y la isla se puso en las manos “protectoras” de los Estados Unidos. ¡Es
la era de Fulgencio Baptista, de la corrupción y de las políticas amistosamente
abusivas de Estados Unidos… y de la mafia!
Esto nos lleva a la segunda etapa, que comienza en 1959 con el Golpe de Castro,
la figura más importante de la historia cubana. Pero los líos no acaban aquí: el
régimen de Castro se puede a su vez dividir en dos fases. La soviética (1961-
1991) y la moderna (1991-actualidad).
En este artículo vamos a centrarnos en el Periodo Colonial y, sobre todo, en el
Post Colonial, que es cuando pasan muchas cosas que nos permiten entender la
Cuba de hoy.
PERIODO COLONIAL (1492-1898)
CUBA EN MANOS ESPAÑOLAS
Sí, Colón fue el primero en llegar a Cuba, pero bien presto decidió dejarla para
seguir explorando otras islas del Caribe. Unos años más tarde, en 1511, un
español (Diego Velázquez de Cuellar) llegó, junto a otros 400 hombres, con la idea
de colonizar la isla bajo el reinado de la Corona Española. Lo primero que hicieron
fue construir 7 villas: La Habana, Trinidad, Baracoa, Bayamo, Camagüey,
Santiago de Cuba y Sancti Spíritus. Obviamente los nativos de la isla comenzaron
a preocuparse y a rebelarse. Normal. Pero claro, la voluntad de los nativos no
consiguió superar la fuerza de las armas y la primera rebelión fue fácilmente
reprimida.
El propósito de los españoles era saquear los recursos naturales de la isla, para
hacerlo capturaron a indígenas y los hicieron trabajadores forzados (otra palabra
para definir lo que, en efecto eran: esclavos). Con la llegada de un cura, Bartolomé
de las Casas, la situación mejoró y el trabajo forzoso se prohibió. Pero ya habían
pasado 20 años, demasiado tiempo para evitar las ganas de levantarse contra un
colonialismo atroz y luchar por la independencia de un pueblo libre.
A esto hay que sumarle otro dato clave en la historia de Cuba: la introducción de
esclavos africanos. ¿Por qué se hizo? Fácil: las represiones y el trabajo forzado
habían diezmado la población indígena y la isla necesitaba mano de obra para
poder explotar las tierras, trabajar en las industrias (especialmente la azucarera) y
levantar ciudades.
PERIODO POST COLONIAL
LA ENMIENDA PLATT
Tras años de lucha, en 1902 Cuba se declara República independiente. Pero, hay
un, pero… la ayuda de EE. UU. contra España no resultó ser del todo
desinteresada y, gracias (o por culpa) de la Enmienda Platt, la independencia del
país se condicionó a cumplir ciertos requisitos, entre ellos:
– Para empezar, EE. UU. se guardó el derecho de intervenir militarmente en la isla
cuando lo creyera necesario.
– También obtuvo el derecho para crear una base naval en Guantánamo
(estratégicamente un punto perfecto para dominar el acceso a la región del canal
de Panamá).
La Enmienda Platt fue un duro golpe para los revolucionarios: España había sido
expulsada, pero ahora había otro “dueño”: Estados Unidos.
FULGENCIO BATISTA
Hay que decir que los primeros años tras la independencia fueron, a nivel político,
muy inestables. Son años caracterizados por golpes de estado, corrupción,
incertidumbre y un descontento general con el “protectorado” de EE. UU.
Es entonces cuando entra en juego otra figura clave de la historia cubana:
Fulgencio Baptista, un sargento que, poco a poco, se abrió camino hasta que en
1933 llegó a ejercer como jefe del Estado Mayor y en 1940 a ser elegido
presidente.
Los primeros años de su mandato no fueron malos: aprobó muchas reformas
sociales justas y parecía que Cuba había encontrado a un presidente liberal y
democrático. Pero esto no duraría mucho: tras acabar su mandato en 1944 se fue
a Estados Unidos y comenzó a vivir la vida padre… hizo buenas migas con
políticos estadounidenses y con miembros de la misma mafia, llegando a
prometerles carta blanca en territorio cubano si le aseguraban un % de las
ganancias en el negocio de la droga, casinos y prostitución.
En 1952 volvió a Cuba para dar un golpe de Estado, apoyado por sus amigos
norteamericanos. El segundo mandato de Batista fue completamente diferente:
para empezar, aumentó su sueldo a más de lo que cobraba el presidente de EE.
UU., en un país que ni de lejos podía competir con la economía de su gigante
vecino. Aumentó también el sueldo a los militares, restableció la pena de muerte y
suprimió varios derechos fundamentales, como el de huelga.
Cuba, cada vez se resentía más y la población vivía en el umbral de la miseria
mientras, unos pocos, vivían como reyes.
LA REVOLUCIÓN CUBANA
El Golpe de Estado de Batista dejó a buena parte de la población descontenta y
los revolucionarios de La Habana, que cada vez eran más numerosos, se sentían
legitimados para tomar la iniciativa y traer, de una vez, la paz y la justicia a Cuba.
Y aquí entra en juego la figura más importante de la historia moderna de Cuba: la
de Fidel Castro.
Fidel Castro, un joven Abogado, espabilado y con principios muy fuertes, ayudado
por su hermano Raúl, el teniente Santamaría y unos cuantos idealistas
revolucionarios más, comenzaron a planificar el ataque al cuartel Moncada, en
Santiago de Cuba.
El ataque, que tuvo lugar el 26 julio de 1953, fue valiente, pero muy mal
planificado. Los militares de Batista no tardaron en capturar y torturar a muchos de
los 64 revolucionarios. Fidel, Raúl y unos pocos más consiguieron escapar,
aunque, pocos días después, fueron capturados.
A todo esto, hay que decir que Fidel estaba casado con la hija de un miembro del
gobierno de Batista. Fidel, Raúl y un puñado de hombre más fueron enviados a
juicio. Fidel, que era abogado, se encargó de su propia defensa y aunque, como
era de suponer, no consiguió librarse de la cárcel, pronunció uno de sus discursos
más famosos: “condenadme, no importa, la historia me absolverá”.
Tras pasar unos dos años en prisión fueron liberados gracias una amnistía de
Batista (que intentaba, con poco éxito, amigarse con el pueblo).
Los Castro decidieron autoexiliarse a México, temían que la verdadera intención
de Batista fuera asesinarlos. En ningún momento sin embargo abandonaron del
todo Cuba: el Movimiento del 26 de julio ya estaba en marcha y con él las
primeras llamas de una resistencia independentista y clandestina.
En México tuvo lugar un encuentro histórico que lo cambiaría todo: los Castro
conocieron a un médico argentino muy carismático involucrado en los movimientos
de liberación de pueblos latinoamericanos: Ernesto Guevara; el Che.
El 2 de diciembre de 1956, con 80 hombres más, los Castro, Camilo Cienfuegos
(otra figura clave) y Ernesto Guevara navegan hacia Cuba a bordo del Granma.
Aquí también hay derrota: el ejercito los está esperando en la costa y no les
cuesta acabar con la revuelta. Los revolucionarios no pueden hacer otras cosas
que retirarse a las montañas de Sierra Maestra y reorganizarse.
Castro ve claro que necesitan el apoyo del pueblo, apoyo concreto, y comienza a
captar a nuevos miembros fieles a su causa, son sobre todo campesinos y
trabajadores que comparten los principios revolucionarios.
En esta época las batallas guerrilleras son muchas y poco a poco se consiguen
victorias importantes. El ejército de Batista queda cada vez más desmoralizado y
débil. La batalla final llega a finales de diciembre de 1958 en Santa Clara, cuando
el Che y sus hombres hacen descarrilar un tren lleno de suministros, armas y
refuerzos para el ejército cubano. Batista sabía que, en cuanto la central Santa
Clara se rindiese a los revolucionarios, la guerra había acabado y ¿Qué hizo? Se
fugó a Estados Unidos, no sin antes llevarse consigo ingentes cantidades de
dinero y riquezas.
Los guerrilleros no encontraron más oposición de los militares tras esta espantada,
el triunfo estaba cerca. El 1 de enero de 1959 La Habana se lanzó a las calles
celebrando el éxito de la revolución. Cuba, por primera vez, era libre
antiimperialista.
LA ERA CASTRO
Los Estados Unidos no veían mal la figura de Castro, después de todo Batista se
reveló un tirano, egoísta y corrupto. Pero claro, en un principio no tuvieron en
cuenta la ideología de Fidel, cada vez más afín al pensamiento socialista. Con el
paso de los años y sobre todo al final de la Revolución, EE. UU. tenía bien claro
que se había ganado un nuevo enemigo.
Hay que recordar que estamos en la época de la Guerra Fría y centrándonos en la
situación de Cuba, su economía se enfrentaba a una gran caída de la demanda de
azúcar, la mayoría de la población vivía bajo el umbral de la pobreza y, además,
La Habana era uno de los lugares favoritos de los norteamericanos para disfrutar
de juego, droga y prostitución.
Esto, claramente, no era compatible con las ideas socialistas de Castro y, en
cuanto se conoció la huida de Batista y la victoria de los revolucionarios, la gran
cantidad de estadounidenses que vivían en La Habana escaparon, dejando todas
sus propiedades atrás (¡casa y coches incluidos… ahora entiendes porque hay
tanto coche americano en Cuba!).
Fidel y sus hombres comenzaron una serie de reformas destinadas a mejorar la
situación del pueblo, que en su gran mayoría le amaba con locura. Se promovió la
sanidad y la educación gratis a todos los niveles, se alfabetizó la población, se
invirtieron grandes sumas en la construcción de escuelas y hospitales, la tasa de
mortalidad infantil bajó y subió la esperanza de vida, facilitó unas cartillas de
racionamiento para que todo el mundo pudiese comer, pero no todos miraban con
buenos ojos al nuevo leader.
Hay que decir que la URSS estaba encantada con su nuevo “aliado” (tener un
punto de apoyo a 90 millas de Estados Unidos era toda una ventaja) y desde los
comienzos de la era Castro aportó ayudas económicas incalculables a la isla.
Los EE. UU. se veían amenazados con esta nueva alianza e intentaron
desestabilizar Cuba con propios cubanos. En 1961 tuvo lugar la Invasión de Bahía
de Cochinos (conocida también como Playa Girón) en la que un grupo de exiliados
cubanos (con el soporte, en principio, de EE. UU.) pretendió infligir un golpe mortal
al sistema de Castro, pero se reveló un auténtico desastre.
La isla volvió a declararse antiimperialista y EE. UU. optó por un arma nueva: los
famosos bloqueos. Estos comenzaron como respuestas a las expropiaciones de
casas, coches y propiedades de ciudadanos estadounidenses tras la victoria de la
revolución y continuaron hasta el encuentro de Obama y Raúl Castro en 2014.
(Cómo no, Trump ya dijo que volverá a ejecutar el embargo).