LAS PSICOTERAPIAS
INTRODUCCION A LAS ORIENTACIONES
PSICOTERAPEUTICAS PARA
PROFESIONALES SANITARIOS
Juan José Ruiz Sánchez
Justo José Cano Sánchez
3. PRINCIPALES MODELOS ACTUALES DE
PSICOTERAPIA (II)
Los principales modelos de la psicoterapia actual pueden ser agrupados en cinco
orientaciones (Feixas y Miró, 1993).
1. Los Modelos Psicodinámicos
2. Los Modelos Humanísticos-Existenciales
3. Los Modelos Conductuales
4. Los Modelos Sistémicos
5. Los Modelos Cognitivos
B. MODELOS HUMANISTAS
1. Reseña histórica
Los modelos humanistas de la psicoterapia abarcan a las concepciones
"fenomenológicas", "humanistas" y "existencialistas" desarrolladas en el campo
psicoterapéutico. Dentro de las concepciones humanistas destacan la "Terapia
guestáltica", el "Análisis Transaccional" y la "Psicoterapia Centrada en el Cliente" (de
la que nos ocuparemos con preferencia, por ser el modelo humanista con más apoyo
empírico).
A todas las orientaciones anteriores se les denomina "tercera fuerza" en los años
sesenta, por presentarse como alternativas tanto al psicoanálisis como al conductismo
dominante en esos años.
Estas psicoterapias se desarrollan sobretodo en Norteamérica, en gran parte al margen
de la tradición académica. Sus antecedentes filosóficos se encuentran en autores como
F. Brentano(1838-1917) que destaca el papel de la experiencia y el carácter intencional
de los actos psíquicos; E. Husserl (1859-1938) que destaca el análisis de la experiencia
inmediata, de la conciencia pura, a través del método fenomenológico; K. Jaspers(1883-
1969), filosofo y psicopatología que introduce en psiquiatría el método fenomenológico
como forma de describir las vivencias anómalas del enfermo psíquico; S. Kiekergaard
(1813-1855), precursor del existencialismo y que describe los problemas del significado
de la vidala muerte, y la ansiedad existencial; L. Binswanger(1881-1966), psiquiatra
vinculado originalmente al psicoanálisis y que evolucionó hacia el existencialismo,
aportando su método de análisis del significado vital, el llamado daseinanálisis (forma
de ser-en-el-mundo); J.P.Sartre(1905?1980),que destaca el como la existencia precede a
la esencia, es decir que el ser humano no viene con un ser a desarrollar sino que tiene
que encontrarlo por sí mismo. El ser humano es radicalmente libre, y se auto determina
mediante su proyecto existencial a través de sus decisiones(hay que notar que la
concepción budista del "karma" es similar a esta existencial en cierto grado) y al
psiquiatra V. Frankl(1905- ) que a partir de su propia experiencia radical de prisionero
en un campo de concentración nazi, enfatiza la importancia del encuentro o pérdida del
sentido de la propia existencia, describiendo las llamadas "neurosis oncogénicas" como
forma de pérdida de este sentido.
Sin embargo, a pesar de estos antecedentes europeos, la psicología humanista es un
fenómeno, básicamente norteamericano. Sus antecedentes más claros están en el
"neopsicoanálisis" de K. Horney, E.Fromm, la psicología individual de Alfred Adler,
los filósofos Tiliche y Martin Buber, residentes en EE.UU, y la escuela Gestarte, sobre
todo a través de K.Goldstein que introduce en este país la idea del organismo humano
(su obra "El organismo" de 1934), como una totalidad impulsada hacia la
autorrealización.
En los años cincuenta comienzan a destacar dos autores, C. Rogers que elabora sus
primeras aportaciones terapéuticas (Rogers en 1952 publica su obra "Psicoterapia
centrada en el cliente") y Maslo jerarquiza la motivación humana en su obra
"Motivación y personalidad". En 1961 se constituye la Asociación Americana de
Psicología Humanista que aparece como reacción a la insatisfacción producida tanto por
la psicología académica, dominada por el conductismo que entendían como
reduccionista y mecanicista, y por su alternativa el psicoanálisis que entendían también
como reduccionista al olvidar el carácter de construcción del significado vital del sujeto.
Según Beristaín y Nitela (1980) los modelos humanistas se caracterizan por:
1. La importancia concedida a la percepción subjetiva del mundo o realidad como
determinante fundamental de la conducta.
2. La afirmación de que cada persona posee de manera innata un potencial de
crecimiento o desarrollo de si mismo orientado hacia metas positivas como la
armonía, el amor o la alegría.
3. La persona humana es considerada en sí misma como un sujeto independiente y
plenamente responsable de sus actos, sin plantearse causas subyacentes, como
hacen los modelos conductistas o psicodinámicos.
4. Solo podemos comprender a una persona cuando nos podemos situar en su lugar
para percibir el mundo desde ella misma. Como consecuencia el modelo rechaza
el concepto de enfermedad mental y las clasificaciones de los trastornos
mentales, asumiendo que toda conducta es normal cuando nos colocamos en el
punto de vista de la persona afectada (este punto es más relativo en los modelos
fenomenológicos, en los que se basan gran parte de las actuales nosologías
psiquiátricas actuales).
5. La intervención terapéutica se suele centrar en el aquí y ahora de la experiencia
actual e inmediata, concediendo poca importancia a los antecedentes históricos y
a las intervenciones directivas.
2. Conceptos fundamentales
El modelo de psicoterapia desarrollado por C.Rogers parte de la idea de que toda
persona posee una tendencia actualizante, una especie de impulso hacia el crecimiento,
la salud y el ajuste. La terapia más que un hacer algo al individuo, tratará de liberarlo
para un crecimiento y desarrollo adecuado (Rogers, 1951).
Carl Rogers
Uno de los obstáculos más poderosos para impedir la anterior tendencia es el
aprendizaje de un concepto de si mismo negativo o distorsionado en base a experiencias
de desaprobación o ambivalencia hacia el sujeto en etapas tempranas de su desarrollo
(Raimy, 1948). Parte del trabajo de la terapia centrada en el cliente trata de facilitar que
el sujeto se exprese con sus ambivalencias e impulsos hostiles y agresivos, de modo que
este pueda reconocerse de manera integral.
Otro elemento fundamental para que el sujeto continúe su tendencia actualizarte es el
experiencing. Este consiste en la experimentación consciente de un sentimiento que
hasta el momento fue reprimido. La experimentación de sentimientos reprimidos por
ambivalentes, hostiles o irracionales que parezcan permite al sujeto actualizar su
experiencia, ser "el mismo" y modificar el auto concepto distorsionado que estaba
manteniendo hasta el momento.
De la manera anterior se da una interacción mutua entre la experiencia y el
autoconcepto. Sin embargo el sujeto puede desarrollar una desconfianza hacia su propia
experiencia emocional en base a las prácticas de educación y crianza en las que está
inmerso. La presión del entorno (familia, colegio, etc.) puede hacer que el niño enfoque
su conducta a agradar, llevarse bien, alcanzar el éxito, según es definido por instancias
externas al mismo. El niño aprende que para ganarse la aprobación de los otros debe de
actuar según unos criterios externos. De este modo puede sentir en privado, consciente o
inconscientemente, deseos o sentimientos que inhibe en público. Rogers (1983)
identifica este proceso como la "Cultura de la Coca? Cola". El proceso evaluador
anterior queda así conformado por la discrepancia entre lo experimentado y lo que debe
de experimentarse o expresarse.
La anterior discrepancia genera psicopatología. La incongruencia entre lo que el
organismo experimenta y lo que es necesario para mantener la aceptación o
consideración positiva hacia sí mismo genera una especie de conducta defensiva que
implica negación y distorsión y por lo tanto mayor o menor grado de psicopatología.
El terapeuta centrado en el cliente tratará de desarrollar una serie de mecanismos de
cambio (aceptación positiva incondicional, empatía y congruencia) mediante los que
comunicará al sujeto la actitud de que experimentar su organismo, su subjetividad
emocional es importante y esencial para su actualización y desarrollo personal (Rogers,
1957).
3. Método terapéutico
Básicamente el terapeuta parte de la idea de que su cliente tiene una tendencia
actualizarte y un valor único y personal que esta bloqueado o distorsionado por
determinados criterios de aceptación externa (consideración positiva condicional). La
terapia tratará de desbloquear el proceso anterior mediante la aplicación de tres
estrategias o técnicas fundamentales: La Empátala Consideración positiva incondicional
y La Congruencia (Rogers, 1957).
La empatía: refiere al esfuerzo continuo del terapeuta por apreciar y comunicar a su
cliente una comprensión de los sentimientos y significados expresados por este. Esto se
hace mediante un ciclo de tres fases: 1) La resonancia empática del terapeuta a las
expresiones del cliente, 2) la expresión de empatía por parte del terapeuta al cliente y 3)
la recepción del cliente de la respuesta empática del terapeuta.
Consideración positiva incondicional: El terapeuta brinda la oportunidad al cliente a
expresar sus sentimientos generalmente inhibidos para facilitar su auto aceptación. Para
ello le acepta sin condiciones de valor y evita corregirle o dirigirle hacia criterios
preestablecidos. Esta actitud conlleva un aprecio hacia los sentimientos y la persona del
cliente con todas sus aparentes contradicciones e irracionalidades.
La congruencia: Se refiere a la autenticidad del terapeuta ante su cliente particular.
Para que este pueda mostrarse empático ha de ser congruente con sus propios
sentimientos generados en la relación terapéutica. Tal congruencia se muestra tanto a
nivel verbal como no verbal.
La terapia centrada en el cliente ha contribuido poderosamente a establecer una serie de
condiciones que son necesarias en casi todas las psicoterapias, sobretodo en sus
aspectos relacionales.
Se discute que sus tres condiciones básicas (empatía, aceptación positiva incondicional
y congruencia) sean condiciones suficientes para la psicoterapia, aunque sí parecen
necesarias (pie Carkuff, 1979).
También es de destacar que los movientes actuales de psicoterapia (pie enfoques
cognitivos constructivistas e integradores) se basan en gran parte en el enfoque
experiencia expuesto por C. Rogers (p.e Bohart, 1992; Guidano, 1993). La emoción y
su experimentación se consideran básicas en el proceso de cambio de la psicoterapia
efectiva.