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Galatas y Romanos

La carta a los Gálatas defiende la doctrina de la justificación por la fe sin las obras de la ley y exhorta a los gálatas a permanecer en su libertad cristiana. El documento también describe la estructura y contenido de la carta a los Gálatas.

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Galatas y Romanos

La carta a los Gálatas defiende la doctrina de la justificación por la fe sin las obras de la ley y exhorta a los gálatas a permanecer en su libertad cristiana. El documento también describe la estructura y contenido de la carta a los Gálatas.

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GALATAS

        
  

Contenido

Gálatas se divide en tres partes:

Pablo defiende su apostolado (1:1-2:21).


Tras la introducción el apóstol señala el motivo de su escrito (1:1-10). En defensa
de su apostolado muestra que fue llamado por Dios y recibió el evangelio por
revelación directa, no habiendo tenido ocasión de aprenderlo de los otros
apóstoles (1:11-24); que los apóstoles mostraron su acuerdo con él al no exigir la
circuncisión de Tito y por reconocer su misión a los gentiles (2:1-10); que había
reprendido a Pedro cuando esta 'columna de la iglesia' no andaba conforme a la
doctrina de la gracia (2:11-21).

Pablo defiende la doctrina de la justificación (3:1-4:31).


El apóstol muestra que los gálatas recibieron el Espíritu Santo por la fe (3:1-5);
que Abraham fue justificado por la fe (3:6-9); que la liberación de la maldición de la
ley es posible sólo por la fe (3:10-14) y que la ley meramente tiene un carácter
transitorio, entre la promesa y su cumplimiento (3:15-29). Compara al judaísmo
con un hijo menor de edad y al cristianismo con un hijo que ha alcanzado la
mayoría (4:1-7); amonesta a los gálatas para que, conscientes de su privilegio, no
vuelvan a los rudimentos del conocimiento (4:8-20), afirmando que el judaísmo es
como el hijo de Agar, mientras que los cristianos son como el hijo de Sara (4:21-
31).

Exhortaciones prácticas (5:1-6:18).


Los gálatas son exhortados a permanecer en su libertad cristiana (5:1-12), una
libertad que no es licencia para la desobediencia (5:13-18). Las obras de la carne
y los frutos del Espíritu se contrastan, debiendo los gálatas evitar las primeras y
procurar los segundos (5:19-26). Se señala la manera correcta de tratar con el
débil y errado, mostrando que se cosecha lo que se siembra (6:1-10). Con un
breve resumen y bendición acaba la carta (6:11-18).

Características

La carta a los Gálatas tiene bastante en común con la de Romanos, pues en


ambas se trata el mismo tema general, es decir que el hombre es justificado ante
Dios sin las obras de la ley. Se cita el mismo pasaje del Antiguo Testamento
en Romanos 4:3 y Gálatas 3:6, elaborándose el mismo argumento, que la
promesa pertenece a los que tienen fe como Abraham antes de que fuera
circuncidado. En ambas cartas el apóstol procura reconciliar que la ley es de Dios
con su argumento de que no era vinculante para los cristianos. Aparte de esas
similitudes hay varias coincidencias verbales y pasajes paralelos en esas cartas,
pudiendo citarse Romanos 8:14-17 y Gálatas 4:5-7; Romanos 6:6-8 y Gálatas
2:20; Romanos 13:13,14 y Gálatas 5:16,17.

Pero también hay destacadas diferencias entre ambas. En la carta a los Romanos
no hay un encontronazo de Pablo con los que son hostiles a la verdad ni
adversarios personales, de ahí que esté escrita en un espíritu pacífico y su
polémica es sólo indirecta. En cambio, en Gálatas había quienes pervertían la
doctrina de la cruz y ponían la autoridad de Pablo en cuestión. Como resultado es
uno de los escritos más controversiales del apóstol, un estallido de indignación,
escrito en tono encendido.

Esta epístola abunda en llamativos contrastes. La gracia se contrasta con la ley en


su aplicación judía y especialmente en su aspecto ritual (2:21); la fe se pone en
relación antitética con las obras (2:16; 3:2); el Espíritu se pone en contraste con la
carne (3:3; 5:16; 6:8); la circuncisión se opone a la nueva creación (6:15); y se
pone en contraste el mundo con la cruz de Cristo (6:14).

Una palabra que se repite hasta doce veces es evangelio (1:6,7,8,9,11; 2;2,5,7,14;


3:8; 4:13), lo cual no es extraño, ya que precisamente lo que estaba siendo puesto
en entredicho en las iglesias de Galacia era la pureza del evangelio, al quedar
desvirtuado por las enseñanzas judaizantes. Igualmente importante es la
palabra promesa (3:14,17,18,19,22,29; 4:23,28), al subrayarse que la promesa es
anterior a la promulgación de la ley y por tanto indicativa de que la bendición no
depende de la observancia de la ley. A propósito de ley, esta palabra aparece 33
veces (2:16,19,21; 3:2,5,10,11,12,13,17,18,19,21,23,24; 4:4,5,21; 5:3,4,14,18,23;
6:12,13), mientras que la palabra fe 23 veces (2:16,20;
3:2,5,7,8,9,11,12,14,22,23,24,25,26; 5:5,6,22; 6:10).

El estilo de la carta es único al unir dos extremos afectivos del carácter del
apóstol, como son su severidad y ternura. A veces habla en tono frío y severo,
como si apenas reconociera a los gálatas como hermanos, para dar paso a una
añoranza por ellos. Es difícil imaginar algo más solemnemente severo que los
versículos iniciales de la carta y 3:1-5. Pero es igualmente difícil concebir algo más
tierno y afectuoso que las apelaciones que hay en 4:12-16,18-20. Hay una mezcla
de dura invectiva y tierna apelación.

La carta contiene un ejemplo de alegorización, el método interpretativo por el que


un personaje o circunstancia contiene una lección espiritual imperecedera, como
es el caso de Agar y Sara.

Las iglesias de Galacia


Mapa del Nuevo Testamento - Galacia
Entre las cartas de Pablo ésta es la única que no va dirigida a una iglesia sino a
varias. Pero ¿qué iglesias son esas? Todo depende de lo que se entienda por
Galacia, pero si se da por hecho que se trata de la región administrativa y política
del Imperio donde el apóstol fundó las iglesias en esa región en su primer viaje,
entonces hay que concluir que se trata de Antioquía de Pisidia, Iconio, Listra y
Derbe.

Estas iglesias estaban compuestas principalmente de cristianos gentiles, pero


también contenían un importante elemento judío, lo que se puede deducir
de Hechos 13 y 14. Los gentiles estaban deseosos de recibir la verdad (13:42,46-
48; 14:1), mientras que los judíos estaban muy divididos, aceptando algunos la
palabra (13:43; 14:1) y rechazándola otros con desdén y maltratando a los
mensajeros de la cruz (13:45,50; 14:2,5,19). Todo ello es corroborado en la carta,
que se dirige mayormente a los gentiles que no habían aceptado la circuncisión
pero habían sido presionados para que la aceptaran, a fin de participar en las
bendiciones hechas a Abraham. El apóstol describe a la mayoría de los miembros
de la congregación en 4:8, dando por supuesto que son gentiles, aunque por 3:23-
25,28 también considera que hay judíos. Es posible que los gentiles de la iglesia
hubieran sido anteriormente prosélitos del judaísmo y que hubieran asistido a la
sinagoga antes de conocer el evangelio, lo cual se puede deducir de Hechos
13:43; 14:1 y de que el apóstol presupone una familiaridad de sus lectores con el
Antiguo Testamento.

Composición

Una vez que Pablo hubo predicado el evangelio a los gálatas y los había visto
comenzar bien en el camino de la salvación, los maestros judaizantes hicieron
acto de presencia, celosos por sus prerrogativas judías. Tal vez eran emisarios
enviados desde Jerusalén que abusaron de la comisión que se les había
encomendado o asumieron una autoridad que no poseían. No combatían al
cristianismo como tal sino que pretendían meterlo en un molde judío. Cada
convertido al cristianismo debía someterse a la circuncisión, si no a toda la ley
ceremonial. Su enseñanza era opuesta a la doctrina del apóstol, pudiendo
mantenerla solamente desacreditando al apóstol, de ahí que procuraran socavar
su influencia personal y menospreciaran su autoridad apostólica, afirmando que no
había sido llamado por Dios y que había recibido la verdad de segunda mano, a
través de los doce. Parece que Pablo, cuando visitó por última vez a las iglesias
de los gálatas ya se había enfrentado a tales enemigos (1:9), pero ahora sabía
que su influencia aumentaba y que estaban logrando convencer a los gálatas para
que abandonaran sus privilegios cristianos, con lo cual virtualmente, aunque tal
vez inadvertidamente, negaban a Cristo (3:1; 4:9-11,17; 5:7,8,10). De ahí que se
sintiera impulsado a escribirles.

El propósito fue doble. Primero era necesario defender su autoridad apostólica,


demostrando que Dios le había llamado e impartido la verdad del evangelio
mediante una revelación directa. Además era necesario exponer el error
judaizante y defender la doctrina de la justificación.

Importancia

El valor de esta carta tiene vigencia permanente para la Iglesia. Es esencialmente


una defensa de la doctrina de la gracia y de la libertad cristiana frente a las
ataduras legales del Antiguo Testamento. La gran exhortación central de la carta
es: 'Estad firmes en la libertad con la que Cristo nos hizo libres y no estéis de
nuevo sujetos al yugo de esclavitud.' (5:1). El camino del ritual no es el camino de
la vida. Lo que estaba en juego era el modo de obtener y mantener la salvación,
que es a través de Cristo solo, sin necesidad de la circuncisión, que es por la fe
sola, sin necesidad de las obras, y que es por medio de la sola gracia, sin
necesidad del mérito.

CRONOLOGÍA DE LA VIDA DEL APÓSTOL PABLO


Fecha Suceso
37 Conversión de Pablo

40 Primera visita a Jerusalén

44 Comienzo de su obra en Antioquía

45-48 Primer viaje misionero

50 Delegado en el concilio de Jerusalén

51-53 Segundo viaje misionero

54-58 Tercer viaje misionero

58-60 Preso en Jerusalén y Cesarea

61 Llegada a Roma

61-63 Primer encarcelamiento en Roma

63-67 Periodo entre el primer y segundo encarcelamiento

67 o 68 Segundo encarcelamiento y martirio


TABLA CRONOLÓGICA DE LOS DOCUMENTOS DEL NUEVO TESTAMENTO
Fe Empe Mat Mar Luc Juan Pablo Desco San Pe Ju
ch rador eo cos as nocid tiag dr da
a o o o s

53 Claud 1y2
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57 Nerón 1
Corinti
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Gálatas

58 Roman Cart
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61 Colose
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Efesios
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63 Evan
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Ca
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67 Evan 2 Hebre Ca
gelio Timote os rta
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95 Domi Apoc
ciano alipsi
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98 Traja Evan
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Carta
s
© No se permite la reproducción o copia de este material sin la autorización expresa del autor. Es propiedad
de Iglesia Evangélica Pueblo Nuevo

Romanos
        
  
Contenido

Romanos se divide en dos partes:

Parte doctrinal (1:1-11:36).


En esta parte se halla la introducción, con el saludo, acción de gracias y oración,
manifestando el apóstol el deseo de visitar Roma (1:1-15). En los siguientes dos
versículos expone su tema: 'El evangelio es poder de Dios para todo aquel que
cree... porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe.'
(1:16,17). Tras ello demuestra la condición pecaminosa de gentiles y judíos,
declarando que las prerrogativas de éstos no los eximen del castigo sino que
aumentan su responsabilidad (1:18-3:20). Luego define la justicia que Dios ha
provisto sin las obras de la ley, mostrando que ya estaba revelada en el Antiguo
Testamento, siendo el fundamento de la experiencia cristiana que es rica en frutos
espirituales, continuando con el mismo principio moral con el que Dios trató con
Adán (3:21-5:21). Después replica al argumento de que con esa doctrina los
hombres pueden ser salvados y continuar en pecado, al liberar a los hombres de
responsabilidad moral y hacer de la ley de Dios algo malo (6:1-7:25). En el
capítulo siguiente muestra que la justificación por la fe es seguida por la
santificación y termina en la glorificación final (8:1-39). Habiendo presentado el
camino de salvación por la fe, señala que no está en conflicto con las promesas
dadas a Israel al mostrar que pertenecen solo a los elegidos y que el rechazo de
Israel se debe a su rechazo al camino de salvación, aunque el rechazo no es total,
convirtiéndose finalmente los judíos a Dios (9:1-11:36).

Parte práctica (12:1-16-27).


El apóstol exhorta a los cristianos en Roma que se consagren a Dios y se amen
entre sí (12:1-21). Les manda que se sometan a las autoridades y cumplan sus
obligaciones (13:1-14). Les aconseja que sean tolerantes los unos con los otros en
asuntos secundarios (14:1-23). Luego les presenta a Cristo como su gran ejemplo
y habla de su propósito de ir a Roma (15:1-33). Finalmente manda una larga lista
de saludos y acaba la carta con una doxología (16:1-27).

Características

Esta carta es el escrito más sistemático del apóstol Pablo, consistente en un


elaborado tratamiento de un solo tema con apropiadas exhortaciones prácticas.
Contiene una plena exposición de lo que Pablo llama 'mi evangelio' (2:16; 16:25).
Ese evangelio es que el hombre es justificado por la fe y no por las obras de la ley.
En armonía con este tema el contenido de la carta es más soteriológico (sobre la
salvación) que cristológico (sobre Cristo). El apóstol muestra que tanto los gentiles
como los judíos necesitan la justificación, la cual es el camino de salvación
provisto por Dios mismo, que produce los más bendecidos frutos espirituales, que
no resulta en la degradación moral del hombre sino en una vida santificada por el
Espíritu y que culmina en la gloria eterna; que aunque los gentiles tengan ventaja
sobre los judíos, porque éstos han rechazado el evangelio, finalmente lo aceptarán
y serán salvados. A esta carta se le ha llamado 'la carta magna de la fe cristiana',
'la catedral de la fe cristiana' y expresiones similares, a causa de la grandeza de
su contenido.

El empleo de términos que tienen que ver con la jurisprudencia es característico


de esta carta. Sería impensable que el evangelio no concordara con la justicia,
pues eso equivaldría a negar la propia justicia de Dios, de ahí la importancia que
tienen las palabras claves de esta carta. Además, el documento va dirigido a los
romanos, ciudadanos de la capital del imperio, uno de cuyos pilares era el
derecho. Si los asuntos de las naciones civilizadas se resuelven conforme a
derecho ¿cómo va a ir contra derecho el plan de salvación diseñado por Dios?

La palabra ley aparece 74 veces en esta carta (2:12-15,17-20; 3:19-20; 4:13-16;


7:1-9, etc.), justicia 35 veces, pecado 51 (3:9,20; 5:12; 6:6,23;
7:8,9,11,13,14,17,20,23,25, etc.), más las 11 ocasiones en las que aparece
transgresión (5:14,15,16,17,18, etc.) y muerte 22 (1:32; 5:12; 6:21; 7:5,10,13, etc.).
De modo que la ley, norma suprema del derecho, es patente en esta exposición
del plan de salvación de Dios, una ley cuyo quebrantamiento recibe la justa
sentencia de muerte de parte de Dios. Pero además de la justicia retributiva
(3:5,25,26; 9:31) existe la justicia salvadora (3:21,22; 5:17; 9:30). La justicia
retributiva es el pago al mérito. La justicia salvadora es la imputación de justicia al
que es transgresor, siendo un don. La palabra imputar es muy importante en esta
carta, dominando el capítulo 4 (4:3,4,5,6,8,9,10,11,22,23,24). Pero ¿cómo efectuar
tal imputación sin torcer el derecho? Aquí es donde aparecen las otras palabras
claves en esta carta, como son justificación, 18 veces (3:20,24,28,30; 4:2,5,25;
5:1,9,16,18; 8:30, etc.) gracia, 24 veces (3:24; 5:15,16,17,20,21; 11:5; 12:6, etc.),
y fe, 40 veces (1:17; 3:22,25,26,27,28,30,31; 4:5,9,11,12,13,14,16,19,20; 5:1, etc.).
La justificación es el acto por el que Dios declara justo al que pone su fe en Cristo,
acto que es fruto de la gracia de Dios, no significando este procedimiento que se
hace caso omiso de la ley, ya que ésta ha sido vindicada en la muerte de Cristo,
que es una muerte penal como condena del pecado nuestro. Así Dios juzga y
castiga la transgresión de la ley, al tiempo que salva al pecador.

Las grandes enseñanzas de esta carta se podrían ordenar así:

 Capítulo 1. La descripción de la sociedad humana caída y su condenación.


Es aplicable a cualquier tiempo y lugar.
 Capítulos 2 y 3. La descripción de la mejor sociedad humana posible.
También sale condenada.
 Capítulos 3 y 4. La única solución posible es el remedio de Dios mediante la
fe en Jesucristo. El caso de Abraham, primer justificado, muestra que la
justicia salvadora se recibe por la fe.
 Capítulo 5. Los dos cabezas de la humanidad. Adán y Cristo.
 Capítulo 6. Lo viejo y lo nuevo.
 Capítulo 7. La impotencia de la ley. La utilización de la ley por el pecado.
 Capítulo 8. La potencia del Espíritu Santo.
 Capítulos 9, 10 y 11. El caso de Israel. La promesa y elección son
determinantes. Caída de Israel para beneficio de los gentiles. Plenitud de
los gentiles y plenitud de Israel.
 Capítulos 12 y 13. Deberes en la iglesia y la sociedad.
 Capítulos 14 y 15. La convivencia en la iglesia.
 Capítulo 16. Salutaciones.

La iglesia en Roma

Mapa del Nuevo Testamento - Roma


Hay tres teorías sobre el origen de la iglesia de Roma:

Según una tradición que data del siglo IV o del III y que halla aceptación general
en la Iglesia católica, la congregación de Roma fue fundada por Pedro en el año
42 o en el 44 (Hechos 12:17). Esta idea ha sido abandonada e incluso es
rechazada por algunos eruditos católicos. No encuentra apoyo en la Escritura,
siendo más bien contradicha por sus declaraciones y silencios. Pedro se
encontraba en Jerusalén en el año 50 cuando se celebró el concilio en esa ciudad.
En la carta a los Romanos no hay ninguna mención a la presencia de Pedro en
esa ciudad, no pudiendo haberlo dejado de mencionar Pablo si hubiera estado al
frente de la iglesia. Ha sido costumbre tradicional atribuir la introducción del
cristianismo en una gran ciudad de la antigüedad a un gran personaje, toda vez
que parece algo humillante que fuera realizada esa obra por gente anónima.
Roma no podía escapar a esa tendencia.

Muchos protestantes atribuyen el origen de esta iglesia a judíos de Roma que


estuvieron en Jerusalén en la fiesta de Pentecostés (Hechos 2:10) y fueron
testigos del derramamiento del Espíritu Santo y convertidos ellos mismos. Según
esa teoría la iglesia se originó entre los judíos, que esparcieron la fe entre los
gentiles a su regreso a la ciudad.

Una tercera postura declara que la iglesia en Roma se originó de una forma
diferente. Sabemos que antes del año 44 el evangelio había sido llevado a
Antioquía, creciendo rápidamente entre los gentiles de esa región (Hechos 11:20).
Pronto una floreciente iglesia se estableció en esa ciudad, investida de dones
espirituales y con hombres capacitados para la obra evangelizadora (Hechos
13:1). De las iglesias fundadas en los primeros viajes misioneros de Pablo podrían
haber salido misioneros, a su vez, para Roma, lo que explicaría que el apóstol
conociera los nombres de tantos en la iglesia, como se aprecia en Romanos 16, a
algunos de los cuales llama sus colaboradores (16:3,9,12), mientras que
caracteriza a otros con palabras de cariño (16:5-8,10,11,13). Algunos de esos
amigos fueron los que salieron a recibirle en la Vía Apia (Hechos 28:15), mientras
que los judíos en Roma ignoraban las enseñanzas del cristianismo (Hechos 28:17-
29). Según esta teoría la iglesia de Roma tendría un carácter gentil. No obstante,
de Romanos 14 se desprende que era una iglesia mixta, por las referencias a las
comidas y los días de fiesta, si bien con preponderancia del elemento gentil, a
juzgar por 1:5,6; 11:13; 15:15,16.

Composición

Pablo llevaba tiempo queriendo visitar Roma, habiendo recibido noticias sobre la
iglesia allí. Y ahora que estaba a punto de partir para Jerusalén, considera
deseable confirmar en la fe del evangelio a los cristianos de Roma, para lo cual la
carta servirá como un anticipo de su visita. En cuanto al tiempo de redacción de la
carta se puede deducir de 1:13 que él no había estado en la ciudad y de 15:25 que
estaba en libertad. Por tanto, debe haber sido escrita antes de Pentecostés del
año 58, pues fue entonces cuando fue hecho preso en Jerusalén. Por otro lado, de
15:19-21 se desprende que ya había terminado su obra en el este y ahora quiere
ministrar en el oeste, llegando hasta España. De ahí se sigue que compuso su
carta al término del tercer viaje misionero, es decir, en el otoño del año 57 o en la
primavera del 58. También concuerda con que el apóstol en 1 Corintios 16:1-4 y 2
Corintios 9:3-5 estaba todavía ocupado con la colecta para los santos en
Jerusalén, tarea ya terminada en Romanos 15:25.
Si la fecha es correcta la carta debió ser escrita en Corinto, habiendo algunos
datos que corroboran esa suposición. El correo de la carta, Febe, es un miembro
de la iglesia en Cencrea, uno de los puertos de Corinto (16:1), y Gayo, el anfitrión
de Pablo (16:23), es muy probablemente la persona citada en 1 Corintios 1:14.
Además los saludos de Timoteo y Sópater en Romanos 16:21 están en perfecta
armonía con lo que se dice en Hechos 20:4 sobre la presencia de esos hombres
en Corinto, cuando Pablo partió para Jerusalén.

Importancia

Es la más sistemática de todas las cartas de Pablo, conteniendo una profunda y


completa exposición del camino de salvación, puesta en términos jurídicos a los
que los romanos estaban inclinados. Esa salvación se puede obtener solo por la
fe, no por las obras de la ley ni por las obras morales, en las que un romano
estaba inclinado a poner su confianza. Esa verdad es de valor permanente para
todas las edades y lugares.

CRONOLOGÍA DE LA VIDA DEL APÓSTOL PABLO


Fecha Suceso

37 Conversión de Pablo

40 Primera visita a Jerusalén

44 Comienzo de su obra en Antioquía

45-48 Primer viaje misionero

50 Delegado en el concilio de Jerusalén

51-53 Segundo viaje misionero

54-58 Tercer viaje misionero

58-60 Preso en Jerusalén y Cesarea

61 Llegada a Roma

61-63 Primer encarcelamiento en Roma

63-67 Periodo entre el primer y segundo encarcelamiento

67 o 68 Segundo encarcelamiento y martirio


TABLA CRONOLÓGICA DE LOS DOCUMENTOS DEL NUEVO TESTAMENTO
Fe Empe Mat Mar Luc Juan Pablo Desco San Pe Ju
ch rador eo cos as nocid tiag dr da
a o o o s

53 Claud 1y2
io Tesalo
nicense
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57 Nerón 1
Corinti
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2
Corinti
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Gálatas

58 Roman Cart
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61 Colose
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Efesios
Filemó
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63 Evan
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65 Hec 1
hos Timote
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66 Evan 2
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67 Evan 2 Hebre Ca
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Redención en la Biblia
La Redención es un concepto de la doctrina cristiana que se refiere al
sacrificio que hizo Jesucristo para, con su pasión y muerte, salvar a la
humanidad y abrirle las puertas del Reino de los Cielos, que habían sido
cerradas por el pecado de la desobediencia de Adán. En este sentido,
Jesucristo, muerto en la cruz, es considerado el redentor de los hombres. La
Redención, así entendida, es el perdón de los pecados, y supone la
reconciliación con Dios para aquellos que alcanzan la vida eterna. Dice la
Biblia al respecto: “[En Cristo] tenemos redención mediante su sangre, el
perdón de nuestros pecados” (Efesios I: 7).

Introducción a las cartas de Pablo


        
  
La revelación de Dios viene a nosotros en muchas formas y de maneras
diversas. No solo se materializa en hechos, sino también en palabras; es traída no
solo por los profetas, sino también por los poetas y los sabios de Israel; encuentra
expresión no solo en los evangelios, sino también en las cartas. Alrededor de un
tercio del Nuevo Testamento está en forma epistolar.

Esta forma de enseñanza no era algo absolutamente nuevo en la época de los


apóstoles, aunque encontramos pocos rastros en el Antiguo Testamento, donde
se hace mención de algunas cartas escritas por reyes y profetas, como en 1
Reyes 21:8-9; 2 Reyes 5:5-7; 19:14; 20:12; Jeremías 29:1; pero son bastante
diferentes de las cartas del Nuevo Testamento. La carta, como tipo particular de
expresión, destaca entre los griegos y los egipcios. Más tarde también se encontró
entre los romanos y en el judaísmo helenístico, como se aprecia en la carta de
Aristión, que trata del origen de la Septuaginta.

Fue Pablo quien introdujo por primera vez la carta como tipo distintivo de forma
literaria para transmitir la verdad de Dios. Aparte de los evangelios, sus cartas
forman la parte más prominente del Nuevo Testamento.

Sus cartas son trece en total: Las dos cartas a los tesalonicenses; la carta a los
gálatas; las dos cartas a los corintios; la carta a los romanos; la carta a los efesios;
la carta a los colosenses; la carta a Filemón; la carta a los filipenses; las dos
cartas a Timoteo y la carta a Tito. De ellas, cinco fueron escritas desde la cárcel:
Efesios, Filipenses, Colosenses, Filemón y 2 Timoteo, siendo escritas las cuatro
primeras en el primer periodo de encarcelamiento del apóstol en Roma y la última
en el segundo periodo.

No hay apóstol de cuya vida tengamos tan plena información como la que
tenemos de Pablo. Nació de padres hebreos en la atmósfera intelectual de Tarso
en Cilicia, donde además de recibir la educación judía regular, pudo haber visitado
alguna de las muchas escuelas griegas que allí había. Siendo excepcionalmente
brillante, fue enviado a Jerusalén para completar el estudio de la ley y ser
introducido en la tradición rabínica. En ese centro de saber judío recibió
instrucción a los pies del maestro judío más grande de su edad, Gamaliel I,
abriéndosele un brillante futuro, ya que era celoso de la ley.

Se le halla la primera vez en las Escrituras cuando era joven en relación con la
muerte violenta de Esteban y enseguida se convierte en el perseguidor más activo
de la Iglesia de Cristo. Después de haber terminado su obra destructiva en
Jerusalén, marchó a Damasco con la autoridad del sumo sacerdote para perseguir
a la iglesia en esa ciudad. En el camino, su curso es detenido por el Señor de la
Iglesia, convirtiéndose en seguidor suyo y ferviente defensor de lo que antes le era
odioso. Al salir de Damasco, pasó tres años en Arabia, donde recibió más
instrucciones de Dios mismo y aprendió a adaptarse a las nuevas condiciones de
vida, después de lo cual volvió a Damasco. Al ser amenazado de muerte por los
judíos, huyó de Damasco a Jerusalén y de Jerusalén a su ciudad natal en Cilicia.
Después de estar allí durante algunos años, acompañó a Bernabé a Antioquía en
Siria, donde ayudó a establecer la joven iglesia en esa ciudad. Atendió las
necesidades de esa congregación durante un año entero, tiempo durante el cual él
y Bernabé fueron a Jerusalén para llevar las contribuciones para los pobres.

Mapa de los viajes del apóstol Pablo


Poco después fueron dirigidos por el Espíritu Santo a predicar el evangelio entre
los gentiles. En el primer viaje estuvieron en la isla de Chipre y en Antioquía de
Pisidia, Iconio, Listra y Derbe, predicando el evangelio y haciendo milagros. A
pesar de la feroz oposición de los judíos, lograron fundar varias iglesias. Una vez
terminada su obra, regresaron a Antioquía en Siria y, durante su estancia, fueron
delegados en el concilio de Jerusalén para consultar a la iglesia madre sobre la
debatida cuestión, si la circuncisión era obligatoria para los gentiles. A
continuación, Pablo comienza su segundo viaje misionero con Silas, revisitando
las iglesias fundadas en el primer viaje y por la dirección del Espíritu Santo pasó a
Europa, donde trabajó con diverso éxito en Filipos, Tesalónica, Berea, Atenas y
Corinto, fundando iglesias en la mayoría de esos lugares. De Corinto regresó a
Antioquía, después de visitar Jerusalén por primera vez. Su tercer viaje misionero
siguió en breve. Al pasar por Asia Menor, encontró un fructífero campo de trabajo
en Éfeso, donde permaneció tres años, llevando por toda Asia al conocimiento de
la verdad y compitiendo con la idolatría y la superstición. Desde allí, nuevamente
pasó por Macedonia a Corinto, pasando el invierno en esa ciudad y luego
regresando a través de Troas, Éfeso y Cesarea a Jerusalén, donde tomó todas las
precauciones necesarias para evitar toda posible provocación a los judíos, pero a
pesar de todo, intentaron matarlo. Habiendo sido rescatado por el centurión, se
defendió ante los judíos, lo que solo aumentó su ira, siendo llevado a la fortaleza y
ante el Sanedrín al día siguiente, donde su defensa produjo la disensión entre
fariseos y saduceos. En la noche siguiente recibió el aliento del Señor, quien le
dijo que también debía dar testimonio en Roma. A causa de un complot tendido
por los judíos, fue trasladado a Cesarea, donde nuevamente se defendió ante
Félix, Festo y Agripa. La actitud vacilante de los gobernadores, que estaban
convencidos de su inocencia pero que deseaban favorecer a los judíos, lo indujo a
apelar a César. Como resultado, fue llevado a Roma, llegando allí después de
sufrir un naufragio y permaneciendo preso en su propia vivienda durante dos años.
De las cartas y tradiciones pastorales podemos inferir que su primer juicio terminó
en absolución.

Mapa de los últimos viajes de Pablo antes de ser encarcelado por segunda vez
Sus movimientos posteriores son inciertos, aunque hay indicios de visitas a
Filipos, Colosas, Éfeso, Creta, Nicópolis e incluso España. Ya había expresado su
deseo de visitar España (Romanos 15:24,28), viaje que tal vez realizó entre su
primer y segundo encarcelamiento. Durante su primer encarcelamiento Pablo
expresó su deseo de visitar las iglesias del Asia proconsular, especialmente la de
Colosas (Filemón 1:22). Se puede pensar que dada la cercanía entre Colosas y
Éfeso, que el apóstol visitara también esta segunda iglesia. Poco antes de ser
puesto en libertad de su primer encarcelamiento, Pablo envió a Timoteo a Filipos,
esperando seguirle pronto (Filipenses 2:19-24). Timoteo cumplió el encargo y llegó
a Éfeso, donde quedó al cargo de la iglesia por Pablo, quien fue a Macedonia (1
Timoteo 1:3), visitando seguramente las iglesias que había fundado en Filipos,
Tesalónica y Berea y tal vez viajando hasta Corinto. Hacia ese tiempo sería la
visita de Pablo a Creta (Tito 1:5), donde dejó a Tito al frente de la iglesia en esa
isla. Luego Pablo fue a Nicópolis, un lugar nunca antes mencionado en su relato
(Tito 3:12). De 2 Timoteo 4:13 se desprende que Pablo pasó por Troas, donde
estuvo en casa de un tal Carpo. En 2 Timoteo 4:20 hay indicio de que Pablo
estuvo otra vez en Éfeso, tal vez como prisionero, dejando en Mileto, ciudad
próxima a Éfeso, a su compañero Trófimo, quien estuvo con él en el momento de
su arresto en Jerusalén (Hechos 21:29). De Éfeso el apóstol pudo ser llevado
preso a Roma, acompañado por varios amigos, como Tito, Lucas y Tíquico (2
Timoteo 4:10-12), yéndose el primero a Dalmacia y el tercero a Éfeso. Su
encarcelamiento en Roma fue corto, tras lo cual fue condenado y murió mártir en
el año 68.

Poco se puede decir con respecto a la apariencia personal del gran apóstol. En
los Hechos de Pablo y Tecla se lo representa como 'bajo, calvo, con las piernas
arqueadas, cejas pobladas, nariz aguileña, lleno de gracia.' Juan de Antioquía
preserva una tradición similar, que agrega, sin embargo, que era 'cargado de
espaldas, con una mezcla de rojo pálido en su complexión y una abundante
barba.' Sus oponentes en Corinto dijeron de él: 'Sus cartas son duras y fuertes,
mas la presencia corporal débil y la palabra menospreciable' (2 Corintios 10:10). Él
mismo se refiere una y otra vez a sus debilidades físicas. Con toda probabilidad no
era un hombre de físico imponente.

Su vida personal estaba llena de contrastes. Estaba lastrado por un cuerpo


enfermo y, sin embargo, era un hombre de gran resistencia y de capacidad casi
ilimitada para trabajar por el Reino de Dios. El secreto de su fuerza estaba en
Dios, quien le dijo: 'Bástate mi gracia, porque mi poder se perfecciona en la
debilidad.' Era un hombre de gran humildad, pero al mismo tiempo capaz de
pronunciar palabras de la mayor confianza en sí mismo, "ante Dios un gusano,
ante los hombres un águila" (Deissmann). Es Pablo quien dice: 'Soy el más
pequeño de los apóstoles' (1 Corintios 15:9); 'soy menos que el más pequeño de
todos los santos' (Efesios 3:8); y: 'de los cuales (los pecadores) yo soy el primero'
(1 Timoteo 1:16). Pero es el mismo Pablo quien afirma: 'He trabajado más que
todos ellos' (1 Corintios 15:10) y: 'Pienso que en nada he sido inferior a aquellos
grandes apóstoles' (2 Corintios 11:5). Pero se da cuenta de que todo lo que es
encomiable en él y que es digno de elogio en su obra, es fruto de la gracia de
Dios. Por eso sigue la declaración en 1 Corintios 15:10 diciendo: 'Pero no yo, sino
la gracia de Dios conmigo.' Pablo era un hombre de corazón tierno pero, en ciertas
ocasiones, muy severo. Era capaz del sentimiento más afectuoso, siempre atento
al bienestar de las iglesias; pero también, por la misma razón, inexorable contra
todos aquellos que eran enemigos de la verdad. Se puso completamente a
disposición de Dios, yendo adonde él lo guió y estando dispuesto a ser un
instrumento indigno en las manos de su Señor para difundir las buenas nuevas de
la salvación. Por eso fue grande en el Reino de Dios.

La cronología de la vida de Pablo es un tema de gran dificultad. Aparte de la fecha


del primer Pentecostés, solo hay una fecha en los Hechos de los Apóstoles de la
que estamos seguros, a saber, la de la muerte de Herodes en el año 44, lo que
tiene poco valor para determinar el orden cronológico de los acontecimientos en la
vida de Pablo. Una cuestión de gran importancia es en qué año Félix fue sucedido
por Festo. Tal vez fue en el año 60. En el mismo año, Pablo fue enviado a Roma,
llegando allí en la primavera del año siguiente. Permaneció preso en Roma
durante dos años, es decir, hasta el año 63, cuando probablemente fue liberado,
viviendo hasta el otoño del año 67 (Eusebio), o hasta la primavera del 68
(Jerónimo), cuando fue martirizado en Roma.

Retrocediendo desde esta fecha, encontramos que Pablo fue encarcelado en


Cesarea en el año 58, Hechos 24:27. Ya que había pasado el invierno anterior en
Corinto y el otoño en Macedonia, Hechos 20:2,3, y había estado en Éfeso durante
un período de tres años, Hechos 20:31, debe haber iniciado su tercer viaje
misionero en la primavera del año 54. Su segundo viaje misionero terminó poco
antes, probablemente en el otoño del año 53, Hechos 16:23. Este viaje, sin duda,
duró aproximadamente dos años y medio, ya que el apóstol partiría naturalmente
en la primavera del año y su estancia de año y medio en Corinto, junto con todo la
obra realizada en otros lugares, hace imposible que comenzara su viaje en el año
52, cf. Hechos 15:36-17:34. Por lo tanto, el segundo viaje comenzó en el año 51.
Este segundo viaje fue precedido por el concilio de Jerusalén que probablemente
se reunió en el año 50, Hechos 15. El primer viaje misionero debe situarse en
algún momento entre la fecha recién citada y el año de la muerte de Herodes, año
44.

Es probable que se pueda identificar la visita de Pablo a Jerusalén mencionada


en Gálatas 2:1 con la de Hechos 15. ¿Cuál es el punto de partida del apóstol,
cuando dice: 'Después, pasados catorce años, etc.'? Exegéticamente puede ser la
visita mencionada en Gálatas 1:18, pero es más probable que sea el momento de
su conversión, de modo que el año 37 fue probablemente el año en que se
produjo ese cambio trascendental en su vida. Luego pasó los años 37-40 en
Arabia, al final de cuyo período visitó nuevamente Jerusalén, Hechos
9:26; Gálatas 1:18. En el mismo año fue a Tarso, donde trabajó hasta
aproximadamente el año de la muerte de Herodes, Hechos 11:25-12:1.

En resumen, la cronología de la vida de Pablo, desde su conversión hasta su


muerte, podría ser la siguiente:
CRONOLOGÍA DE LA VIDA DEL APÓSTOL PABLO
Fecha Suceso

37 Conversión de Pablo

40 Primera visita a Jerusalén

44 Comienzo de su obra en Antioquía

45-48 Primer viaje misionero

50 Delegado en el concilio de Jerusalén

51-53 Segundo viaje misionero

54-58 Tercer viaje misionero

58-60 Preso en Jerusalén y Cesarea

61 Llegada a Roma

61-63 Primer encarcelamiento en Roma

63-67 Periodo entre el primer y segundo encarcelamiento

67 o 68 Segundo encarcelamiento y martirio


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1 Corintios
        
  

Contenido

El contenido de 1 Corintios se puede dividir en cinco partes:

Condenación de las facciones en la iglesia (1:1-4:21).


Tras una breve introducción en 1:1-9 el apóstol alude a las divisiones de las que
ha tenido noticia entre los corintios (1:11-12). Al hacerlo señala que su conducta
está libre de espíritu partidista, que es opuesto al evangelio y prohibido por el
carácter de Cristo (1:13-31). Además recuerda a los corintios que su predicación
estuvo exenta de toda tendencia que se gloríe en la sabiduría del hombre, porque
el evangelio es el mensaje de la sabiduría divina, revelada por el Espíritu y
entendida sólo por el Espíritu; el espíritu diluyente malinterpreta la naturaleza del
ministerio (2:1-3:23). Concluye su argumento mostrando su propio ejemplo (4:1-
21).

Necesidad de disciplina en la iglesia (5:1-6:20).


Exhorta a los corintios a excomulgar a la persona incestuosa (5:1-13), a desistir de
pleitear entre sí ante los incrédulos (6:1-11) y a huir de la fornicación (6:12-20).

Respuestas a preguntas de la iglesia (7:1-14:39).


Aquí hay una disertación sobre la legitimidad del matrimonio y sus deberes;
instrucciones sobre los matrimonios mixtos y un consejo apostólico a los solteros
(7:1-40). Luego sigue una discusión sobre la libertad cristiana en la participación
de las comidas ofrecidas a los ídolos, en la que debe gobernar el amor, debiendo
ser precavidos en cualquier participación de prácticas idolátricas. El apóstol ilustra
este principio ampliamente mostrando su propio ejemplo (8:1-11:1). Tras ello se
ocupa del lugar de la mujer en las asambleas de la iglesia y la correcta
participación en la mesa del Señor (11:2-34). Finalmente considera los dones
espirituales en la congregación; su fuente y diversidad, sus funciones, la
superioridad del amor sobre los dones y el de profecía sobre el de hablar en
lenguas, con directrices sobre el orden en el culto (12:1-14:40).

Enseñanza sobre la resurrección (15:1-58).


El apóstol muestra que la resurrección de Cristo es un artículo esencial del
testimonio apostólico y señal de nuestra resurrección, respondiendo a varias
objeciones, describiendo la naturaleza de la resurrección y la victoria final sobre la
muerte.

Conclusión (16:1-24).
En este capítulo el apóstol propone a los corintios la colecta para los santos en
Jerusalén, solicita una buena recepción para Timoteo y termina la carta con
recomendaciones amistosas y saludos.

Características

Esta carta es la más completa de todos los escritos de Pablo. Es tan larga como la
de Romanos y contiene el mismo número de capítulos, pero mientras esa carta
trata sistemáticamente un solo tema, la de 1 Corintios trata una gran variedad de
temas, tales como el espíritu partidista, la disciplina eclesiástica, el matrimonio y el
celibato, la libertad cristiana, el lugar de la mujer en la iglesia, la importancia y uso
de los dones y la resurrección de los muertos. Trata esos temas de manera
ordenada, tomando primero las acusaciones contenidas en el informe de los de la
casa de Cloé y respondiendo luego a las cuestiones que le fueron planteadas en
la carta enviada por los corintios.

Junto a esa característica va ligada otra, esto es, que esta carta es la más práctica
de todas las de Pablo. Nos muestra, como ningún otro escrito del Nuevo
Testamento, las asechanzas y trampas, las dificultades y tentaciones a las que
una iglesia, que ha surgido del paganismo y está localizada en una perversa
ciudad, está expuesta. Muchos de los problemas que enfrenta esa iglesia son
recurrentes en las iglesias urbanas. Tan importante como es Romanos para la
instrucción en la doctrina cristiana es 1 Corintios para el estudio de cómo una
iglesia enfrenta los desafíos de estar en el mundo.

Las palabras sabiduría y sabio aparecen 24 veces, 22 de ellas en los tres primeros


capítulos, donde se contrapone la sabiduría humana, cuyo fracaso es patente en
el rechazo del instrumento de salvación (2:8), a la sabiduría divina, que se muestra
en la elección de un método de salvación que parece insensato (1:23), pero que
en realidad es evidencia de una sabiduría superior (1:24). Tal sabiduría salvadora
es la que Dios imparte a los suyos (2:7). El sabio, según el mundo, en realidad es
necio (3:19) y el necio, según el mundo, en realidad es sabio según Dios (3:18).

La pregunta ¿No sabéis...? se repite hasta 10 veces en la carta (3:16; 5:6;


6:2,3,9,15,16,19; 9:13,24). Mediante ella el apóstol aclara ciertas verdades
fundamentales que los corintios no estaban teniendo en cuenta, como es que el
daño hecho a la iglesia se le hace a Dios, ya que es su templo (3:17); que el
pecado tolerado en la iglesia tiene un efecto de propagación como el de la
levadura (5:6); que los litigios en la iglesia deben resolverse dentro de ella, no
fuera (6:2-3); que los pecados sexuales, aunque puedan estar aprobados por el
mundo, son condenados por Dios (6:9); que tales pecados son un ultraje a Cristo y
al Espíritu Santo (6:15,16,19); que los ministros del evangelio deben vivir del
evangelio (9:13); que es preciso correr la carrera cristiana con disciplina para
ganar (9:24).

Esta es la única carta del Nuevo Testamento donde se enseña sobre la práctica
de la Cena, su institución (11:23-25), significado (10:16), mensaje (11:26) y
consecuencias de su profanación (11:27-29).

La iglesia en Corinto
Mapa de Corinto
Una vez que Pablo dejó Atenas en su segundo viaje misionero, llegó a la capital
de Acaya, a Corinto, ciudad situada en el istmo del Peloponeso, entre los mares
Jónico (a la izquierda) y Egeo (a la derecha). No era la vieja Corinto, que había
sido destruida por Mumio el año 146 a. C. sino la Corinto reconstruida por César
cien años después, que había crecido rápidamente en fama y ahora tenía una
población de entre 600.000 y 700.000 habitantes, consistente de romanos,
griegos, judíos y gentes de otras nacionalidades atraídas por las ventajas
comerciales de la ciudad. Por Corinto pasaba necesariamente el tráfico entre el
norte y el sur de Grecia, pero también buena parte del que iba del este al oeste.
Para ahorrarse bordear toda la península del Peloponeso, un viaje de más de
doscientas millas, una opción era usar el estrecho istmo terrestre, que en su
menor extensión tenía tres millas. Si la nave no era grande, se sacaba fuera del
agua, se deslizaba sobre rodillos hasta el otro extremo del istmo y se sumergía de
nuevo en el mar; si era grande, se desembarcaba toda la mercancía, se llevaba
por tierra y se cargaba en otro barco en el otro lado del istmo. En cualquier caso,
todo este flujo de comercio repercutía en la economía de Corinto. El este y el
oeste se encontraban allí y pronto se convirtió en el mercado del mundo, donde la
pobreza más miserable cohabitaba con la riqueza más suntuosa. Y con el
incremento de la riqueza y el lujo apareció la comodidad y el libertinaje. La
sabiduría mundana y la degradación moral iban de la mano. En el Acrocorinto, el
templo de Venus, había mil mujeres dedicadas a los servicios sexuales de la
diosa. La inmoralidad corintia se convirtió en un refrán y la expresión ‘vivir como
un corintio’ era indicativa de gran desvergüenza. Es preciso señalar que la
descripción que hace el apóstol de una sociedad moralmente corrompida
en Romanos 1:18-32, puede reflejar perfectamente lo que había en Corinto, ya
que escribió esa carta desde esta ciudad.

Mapa del Nuevo Testamento - Corinto


A esta libertina ciudad se dirigió el apóstol el año 52. Entristecido en espíritu por
pasadas experiencias, comenzó sus labores en la sinagoga, predicando a los
judíos; pero cuando se le opusieron se volvió a los gentiles y les enseñó en la
casa de un tal Justo. Crispo, el dirigente de la sinagoga, fue uno de sus primeros
convertidos y muchos otros creyeron y fueron bautizados (Hechos 18:1-8).
Animado por una visión comenzó un ministerio de año y medio en esa ciudad. Los
judíos, llenos de ira, le llevaron ante Galión, procónsul de Acaya, pero no
consiguieron que éste atendiera la acusación. Tras este suceso, trabajó durante
largo tiempo en Corinto y el territorio adyacente, fundando la iglesia en la ciudad
(Hechos 18:18; 1 Corintios 1:1).
Con toda seguridad la iglesia estaba compuesta mayormente de gentiles, lo que
se desprende del relato en Hechos 18 y de un estudio de la carta (12:2). Pero en
la iglesia también había judíos, como se deduce de Hechos 18:8; 1 Corintios 1:12;
7:18; 12:13. La mayoría de los miembros eran de las clases más pobres (1:26),
pero también estaba Crispo, el principal de la sinagoga (Hechos 18:8; 1 Corintios
1:14), Erasto, tesorero de la ciudad, y Gayo, anfitrión de Pablo (Romanos 16:23), y
varios otros que estaban en circunstancias más favorables, por lo que se deduce
de 1 Corintios 11:21,22.

En cuanto a la complejidad de la iglesia lleva el sello de su entorno. Había un


superficial intelectualismo, acompañado de un partidismo que era la inveterada
maldición de los griegos. Una laxa moral e indecorosa conducta manchaba su
vida. Se abusaba de la libertad cristiana y se toleraban las prácticas idolátricas.
Incluso los dones del Espíritu Santo daban pie a la vanagloria y una falsa
espiritualidad llevaba, por un lado, a la indiferencia hacia el pecado corporal y por
otro a negar la resurrección corporal. Pero también había cosas encomiables en la
iglesia de Corinto. Las relaciones sociales entre los corintios ya habían
experimentado un cierto grado de elevación y santificación por el Espíritu Santo, la
iglesia era rica en dones espirituales y estaba dispuesta para compartir con los
santos pobres en Jerusalén.

Las divisiones en Corinto merecen una reflexión, ya que son tan prominentes en la
carta. Había cuatro facciones en la iglesia, cada una con su lema (1:12). Unos
decían 'yo soy de Pablo'; al haber sido la iglesia fundada por él parecía que la
lealtad al apóstol se había convertido para este grupo en una enseña determinante
de autenticidad. Otros decían 'yo soy de Apolos', maestro destacado por su
elocuencia (Hechos 18:24) y por tanto favorito de los más cultos en la
congregación. Otros decían 'yo soy de Cefas', que pudieran ser judíos
conservadores amantes de las decisiones del concilio de Jerusalén. Y otros
decían 'yo soy de Cristo', que, aunque en principio es una declaración correcta, si
se hace en un espíritu de superioridad espiritual respecto a los otros grupos no es
más que otro lema partidista.

Composición

La carta surgió a consecuencia de los informes que Pablo había recibido de


Corinto y por una serie de preguntas que los corintios le plantearon. Los de la casa
de Cloé le hablaron de las divisiones en la congregación (1:11) y del desorden
moral que era tolerado en la iglesia (5:1). Además la iglesia le había enviado una
carta, probablemente por mano de Estéfanas, Fortunato y Acaico (16:17), pidiendo
al apóstol su parecer sobre diversas materias, como el matrimonio (7:1), la comida
ofrecida a los ídolos (8:1), la conducta apropiada en la iglesia (11:2), el uso de los
dones espirituales (12:1) y sobre la doctrina de la resurrección (15).

El propósito de la carta es doble. En primer lugar el apóstol desea apagar el


espíritu partidista que se había apoderado de la iglesia y corregir los otros males
que la acechaban, tales como el incesto y las irregularidades que desacreditaban
sus ágapes que culminaban en la Cena del Señor. En segundo lugar su objetivo
era dar a la iglesia, batallando con tentaciones y perpleja por muchas cuestiones
difíciles, mayor enseñanza respecto a lo preguntado por ellos en su carta.

El lugar donde la carta fue escrita, Éfeso, se menciona en 16:8, lo cual nos ayuda
a determinar el tiempo de su composición. La única estancia de Pablo en Éfeso
está descrita en Hechos 19. Si los cálculos cronológicos son correctos él llegó allí
el año 54 y se fue el año 57. Según 1 Corintios 16:8 escribió la carta al final de su
ministerio en Éfeso, antes de Pentecostés del año 57.

Hay que reseñar que antes de esta carta el apóstol escribió otra a los corintios, de
lo cual da testimonio en 5:9, carta que se ha perdido.

Importancia

En la carta a los Romanos hay una exposición del camino de salvación, teniendo
en cuenta el carácter forense de los romanos; en esta carta se expone ese camino
teniendo en cuenta a los filosóficamente inclinados griegos. Muestra claramente
que el camino de la sabiduría humana no es el camino de la vida, una valiosa
lección para la Iglesia de cualquier época. Pero hay otro aspecto de valor
permanente en la carta, al contener la doctrina de la cruz en su dimensión social.
En ella vemos a la Iglesia de Dios en el mundo, con todo su brillo y espectáculo,
tentaciones y peligros, errores y delitos, enseñándosenos a aplicar los principios
de la fe a las diversas relaciones de la vida, tal como existen en el bullicio de una
gran y perversa ciudad.

CRONOLOGÍA DE LA VIDA DEL APÓSTOL PABLO


Fecha Suceso

37 Conversión de Pablo

40 Primera visita a Jerusalén

44 Comienzo de su obra en Antioquía

45-48 Primer viaje misionero

50 Delegado en el concilio de Jerusalén

51-53 Segundo viaje misionero

54-58 Tercer viaje misionero

58-60 Preso en Jerusalén y Cesarea


61 Llegada a Roma

61-63 Primer encarcelamiento en Roma

63-67 Periodo entre el primer y segundo encarcelamiento

67 o 68 Segundo encarcelamiento y martirio


TABLA CRONOLÓGICA DE LOS DOCUMENTOS DEL NUEVO TESTAMENTO
Fe Empe Mat Mar Luc Juan Pablo Desco San Pe Ju
ch rador eo cos as nocid tiag dr da
a o o o s

53 Claud 1y2
io Tesalo
nicense
s

57 Nerón 1
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Gálatas

58 Roman Cart
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61 Colose
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