Galatas y Romanos
Galatas y Romanos
Contenido
Características
Pero también hay destacadas diferencias entre ambas. En la carta a los Romanos
no hay un encontronazo de Pablo con los que son hostiles a la verdad ni
adversarios personales, de ahí que esté escrita en un espíritu pacífico y su
polémica es sólo indirecta. En cambio, en Gálatas había quienes pervertían la
doctrina de la cruz y ponían la autoridad de Pablo en cuestión. Como resultado es
uno de los escritos más controversiales del apóstol, un estallido de indignación,
escrito en tono encendido.
El estilo de la carta es único al unir dos extremos afectivos del carácter del
apóstol, como son su severidad y ternura. A veces habla en tono frío y severo,
como si apenas reconociera a los gálatas como hermanos, para dar paso a una
añoranza por ellos. Es difícil imaginar algo más solemnemente severo que los
versículos iniciales de la carta y 3:1-5. Pero es igualmente difícil concebir algo más
tierno y afectuoso que las apelaciones que hay en 4:12-16,18-20. Hay una mezcla
de dura invectiva y tierna apelación.
Composición
Una vez que Pablo hubo predicado el evangelio a los gálatas y los había visto
comenzar bien en el camino de la salvación, los maestros judaizantes hicieron
acto de presencia, celosos por sus prerrogativas judías. Tal vez eran emisarios
enviados desde Jerusalén que abusaron de la comisión que se les había
encomendado o asumieron una autoridad que no poseían. No combatían al
cristianismo como tal sino que pretendían meterlo en un molde judío. Cada
convertido al cristianismo debía someterse a la circuncisión, si no a toda la ley
ceremonial. Su enseñanza era opuesta a la doctrina del apóstol, pudiendo
mantenerla solamente desacreditando al apóstol, de ahí que procuraran socavar
su influencia personal y menospreciaran su autoridad apostólica, afirmando que no
había sido llamado por Dios y que había recibido la verdad de segunda mano, a
través de los doce. Parece que Pablo, cuando visitó por última vez a las iglesias
de los gálatas ya se había enfrentado a tales enemigos (1:9), pero ahora sabía
que su influencia aumentaba y que estaban logrando convencer a los gálatas para
que abandonaran sus privilegios cristianos, con lo cual virtualmente, aunque tal
vez inadvertidamente, negaban a Cristo (3:1; 4:9-11,17; 5:7,8,10). De ahí que se
sintiera impulsado a escribirles.
Importancia
61 Llegada a Roma
53 Claud 1y2
io Tesalo
nicense
s
57 Nerón 1
Corinti
os
2
Corinti
os
Gálatas
58 Roman Cart
os a
61 Colose
nses
Efesios
Filemó
n
Filipen
ses
63 Evan
gelio
64 1
Ca
rta
65 Hec 1
hos Timote
o
Tito
66 Evan 2
gelio Ca
rta
67 Evan 2 Hebre Ca
gelio Timote os rta
o
95 Domi Apoc
ciano alipsi
s
98 Traja Evan
no gelio
Carta
s
© No se permite la reproducción o copia de este material sin la autorización expresa del autor. Es propiedad
de Iglesia Evangélica Pueblo Nuevo
Romanos
Contenido
Características
La iglesia en Roma
Según una tradición que data del siglo IV o del III y que halla aceptación general
en la Iglesia católica, la congregación de Roma fue fundada por Pedro en el año
42 o en el 44 (Hechos 12:17). Esta idea ha sido abandonada e incluso es
rechazada por algunos eruditos católicos. No encuentra apoyo en la Escritura,
siendo más bien contradicha por sus declaraciones y silencios. Pedro se
encontraba en Jerusalén en el año 50 cuando se celebró el concilio en esa ciudad.
En la carta a los Romanos no hay ninguna mención a la presencia de Pedro en
esa ciudad, no pudiendo haberlo dejado de mencionar Pablo si hubiera estado al
frente de la iglesia. Ha sido costumbre tradicional atribuir la introducción del
cristianismo en una gran ciudad de la antigüedad a un gran personaje, toda vez
que parece algo humillante que fuera realizada esa obra por gente anónima.
Roma no podía escapar a esa tendencia.
Una tercera postura declara que la iglesia en Roma se originó de una forma
diferente. Sabemos que antes del año 44 el evangelio había sido llevado a
Antioquía, creciendo rápidamente entre los gentiles de esa región (Hechos 11:20).
Pronto una floreciente iglesia se estableció en esa ciudad, investida de dones
espirituales y con hombres capacitados para la obra evangelizadora (Hechos
13:1). De las iglesias fundadas en los primeros viajes misioneros de Pablo podrían
haber salido misioneros, a su vez, para Roma, lo que explicaría que el apóstol
conociera los nombres de tantos en la iglesia, como se aprecia en Romanos 16, a
algunos de los cuales llama sus colaboradores (16:3,9,12), mientras que
caracteriza a otros con palabras de cariño (16:5-8,10,11,13). Algunos de esos
amigos fueron los que salieron a recibirle en la Vía Apia (Hechos 28:15), mientras
que los judíos en Roma ignoraban las enseñanzas del cristianismo (Hechos 28:17-
29). Según esta teoría la iglesia de Roma tendría un carácter gentil. No obstante,
de Romanos 14 se desprende que era una iglesia mixta, por las referencias a las
comidas y los días de fiesta, si bien con preponderancia del elemento gentil, a
juzgar por 1:5,6; 11:13; 15:15,16.
Composición
Pablo llevaba tiempo queriendo visitar Roma, habiendo recibido noticias sobre la
iglesia allí. Y ahora que estaba a punto de partir para Jerusalén, considera
deseable confirmar en la fe del evangelio a los cristianos de Roma, para lo cual la
carta servirá como un anticipo de su visita. En cuanto al tiempo de redacción de la
carta se puede deducir de 1:13 que él no había estado en la ciudad y de 15:25 que
estaba en libertad. Por tanto, debe haber sido escrita antes de Pentecostés del
año 58, pues fue entonces cuando fue hecho preso en Jerusalén. Por otro lado, de
15:19-21 se desprende que ya había terminado su obra en el este y ahora quiere
ministrar en el oeste, llegando hasta España. De ahí se sigue que compuso su
carta al término del tercer viaje misionero, es decir, en el otoño del año 57 o en la
primavera del 58. También concuerda con que el apóstol en 1 Corintios 16:1-4 y 2
Corintios 9:3-5 estaba todavía ocupado con la colecta para los santos en
Jerusalén, tarea ya terminada en Romanos 15:25.
Si la fecha es correcta la carta debió ser escrita en Corinto, habiendo algunos
datos que corroboran esa suposición. El correo de la carta, Febe, es un miembro
de la iglesia en Cencrea, uno de los puertos de Corinto (16:1), y Gayo, el anfitrión
de Pablo (16:23), es muy probablemente la persona citada en 1 Corintios 1:14.
Además los saludos de Timoteo y Sópater en Romanos 16:21 están en perfecta
armonía con lo que se dice en Hechos 20:4 sobre la presencia de esos hombres
en Corinto, cuando Pablo partió para Jerusalén.
Importancia
37 Conversión de Pablo
61 Llegada a Roma
53 Claud 1y2
io Tesalo
nicense
s
57 Nerón 1
Corinti
os
2
Corinti
os
Gálatas
58 Roman Cart
os a
61 Colose
nses
Efesios
Filemó
n
Filipen
ses
63 Evan
gelio
64 1
Ca
rta
65 Hec 1
hos Timote
o
Tito
66 Evan 2
gelio Ca
rta
67 Evan 2 Hebre Ca
gelio Timote os rta
o
95 Domi Apoc
ciano alipsi
s
98 Traja Evan
no gelio
Carta
s
© No se permite la reproducción o copia de este material sin la autorización expresa del autor. Es propiedad
de Iglesia Evangélica Pueblo Nuevo
Redención en la Biblia
La Redención es un concepto de la doctrina cristiana que se refiere al
sacrificio que hizo Jesucristo para, con su pasión y muerte, salvar a la
humanidad y abrirle las puertas del Reino de los Cielos, que habían sido
cerradas por el pecado de la desobediencia de Adán. En este sentido,
Jesucristo, muerto en la cruz, es considerado el redentor de los hombres. La
Redención, así entendida, es el perdón de los pecados, y supone la
reconciliación con Dios para aquellos que alcanzan la vida eterna. Dice la
Biblia al respecto: “[En Cristo] tenemos redención mediante su sangre, el
perdón de nuestros pecados” (Efesios I: 7).
Fue Pablo quien introdujo por primera vez la carta como tipo distintivo de forma
literaria para transmitir la verdad de Dios. Aparte de los evangelios, sus cartas
forman la parte más prominente del Nuevo Testamento.
Sus cartas son trece en total: Las dos cartas a los tesalonicenses; la carta a los
gálatas; las dos cartas a los corintios; la carta a los romanos; la carta a los efesios;
la carta a los colosenses; la carta a Filemón; la carta a los filipenses; las dos
cartas a Timoteo y la carta a Tito. De ellas, cinco fueron escritas desde la cárcel:
Efesios, Filipenses, Colosenses, Filemón y 2 Timoteo, siendo escritas las cuatro
primeras en el primer periodo de encarcelamiento del apóstol en Roma y la última
en el segundo periodo.
No hay apóstol de cuya vida tengamos tan plena información como la que
tenemos de Pablo. Nació de padres hebreos en la atmósfera intelectual de Tarso
en Cilicia, donde además de recibir la educación judía regular, pudo haber visitado
alguna de las muchas escuelas griegas que allí había. Siendo excepcionalmente
brillante, fue enviado a Jerusalén para completar el estudio de la ley y ser
introducido en la tradición rabínica. En ese centro de saber judío recibió
instrucción a los pies del maestro judío más grande de su edad, Gamaliel I,
abriéndosele un brillante futuro, ya que era celoso de la ley.
Se le halla la primera vez en las Escrituras cuando era joven en relación con la
muerte violenta de Esteban y enseguida se convierte en el perseguidor más activo
de la Iglesia de Cristo. Después de haber terminado su obra destructiva en
Jerusalén, marchó a Damasco con la autoridad del sumo sacerdote para perseguir
a la iglesia en esa ciudad. En el camino, su curso es detenido por el Señor de la
Iglesia, convirtiéndose en seguidor suyo y ferviente defensor de lo que antes le era
odioso. Al salir de Damasco, pasó tres años en Arabia, donde recibió más
instrucciones de Dios mismo y aprendió a adaptarse a las nuevas condiciones de
vida, después de lo cual volvió a Damasco. Al ser amenazado de muerte por los
judíos, huyó de Damasco a Jerusalén y de Jerusalén a su ciudad natal en Cilicia.
Después de estar allí durante algunos años, acompañó a Bernabé a Antioquía en
Siria, donde ayudó a establecer la joven iglesia en esa ciudad. Atendió las
necesidades de esa congregación durante un año entero, tiempo durante el cual él
y Bernabé fueron a Jerusalén para llevar las contribuciones para los pobres.
Mapa de los últimos viajes de Pablo antes de ser encarcelado por segunda vez
Sus movimientos posteriores son inciertos, aunque hay indicios de visitas a
Filipos, Colosas, Éfeso, Creta, Nicópolis e incluso España. Ya había expresado su
deseo de visitar España (Romanos 15:24,28), viaje que tal vez realizó entre su
primer y segundo encarcelamiento. Durante su primer encarcelamiento Pablo
expresó su deseo de visitar las iglesias del Asia proconsular, especialmente la de
Colosas (Filemón 1:22). Se puede pensar que dada la cercanía entre Colosas y
Éfeso, que el apóstol visitara también esta segunda iglesia. Poco antes de ser
puesto en libertad de su primer encarcelamiento, Pablo envió a Timoteo a Filipos,
esperando seguirle pronto (Filipenses 2:19-24). Timoteo cumplió el encargo y llegó
a Éfeso, donde quedó al cargo de la iglesia por Pablo, quien fue a Macedonia (1
Timoteo 1:3), visitando seguramente las iglesias que había fundado en Filipos,
Tesalónica y Berea y tal vez viajando hasta Corinto. Hacia ese tiempo sería la
visita de Pablo a Creta (Tito 1:5), donde dejó a Tito al frente de la iglesia en esa
isla. Luego Pablo fue a Nicópolis, un lugar nunca antes mencionado en su relato
(Tito 3:12). De 2 Timoteo 4:13 se desprende que Pablo pasó por Troas, donde
estuvo en casa de un tal Carpo. En 2 Timoteo 4:20 hay indicio de que Pablo
estuvo otra vez en Éfeso, tal vez como prisionero, dejando en Mileto, ciudad
próxima a Éfeso, a su compañero Trófimo, quien estuvo con él en el momento de
su arresto en Jerusalén (Hechos 21:29). De Éfeso el apóstol pudo ser llevado
preso a Roma, acompañado por varios amigos, como Tito, Lucas y Tíquico (2
Timoteo 4:10-12), yéndose el primero a Dalmacia y el tercero a Éfeso. Su
encarcelamiento en Roma fue corto, tras lo cual fue condenado y murió mártir en
el año 68.
Poco se puede decir con respecto a la apariencia personal del gran apóstol. En
los Hechos de Pablo y Tecla se lo representa como 'bajo, calvo, con las piernas
arqueadas, cejas pobladas, nariz aguileña, lleno de gracia.' Juan de Antioquía
preserva una tradición similar, que agrega, sin embargo, que era 'cargado de
espaldas, con una mezcla de rojo pálido en su complexión y una abundante
barba.' Sus oponentes en Corinto dijeron de él: 'Sus cartas son duras y fuertes,
mas la presencia corporal débil y la palabra menospreciable' (2 Corintios 10:10). Él
mismo se refiere una y otra vez a sus debilidades físicas. Con toda probabilidad no
era un hombre de físico imponente.
37 Conversión de Pablo
61 Llegada a Roma
1 Corintios
Contenido
Conclusión (16:1-24).
En este capítulo el apóstol propone a los corintios la colecta para los santos en
Jerusalén, solicita una buena recepción para Timoteo y termina la carta con
recomendaciones amistosas y saludos.
Características
Esta carta es la más completa de todos los escritos de Pablo. Es tan larga como la
de Romanos y contiene el mismo número de capítulos, pero mientras esa carta
trata sistemáticamente un solo tema, la de 1 Corintios trata una gran variedad de
temas, tales como el espíritu partidista, la disciplina eclesiástica, el matrimonio y el
celibato, la libertad cristiana, el lugar de la mujer en la iglesia, la importancia y uso
de los dones y la resurrección de los muertos. Trata esos temas de manera
ordenada, tomando primero las acusaciones contenidas en el informe de los de la
casa de Cloé y respondiendo luego a las cuestiones que le fueron planteadas en
la carta enviada por los corintios.
Junto a esa característica va ligada otra, esto es, que esta carta es la más práctica
de todas las de Pablo. Nos muestra, como ningún otro escrito del Nuevo
Testamento, las asechanzas y trampas, las dificultades y tentaciones a las que
una iglesia, que ha surgido del paganismo y está localizada en una perversa
ciudad, está expuesta. Muchos de los problemas que enfrenta esa iglesia son
recurrentes en las iglesias urbanas. Tan importante como es Romanos para la
instrucción en la doctrina cristiana es 1 Corintios para el estudio de cómo una
iglesia enfrenta los desafíos de estar en el mundo.
Esta es la única carta del Nuevo Testamento donde se enseña sobre la práctica
de la Cena, su institución (11:23-25), significado (10:16), mensaje (11:26) y
consecuencias de su profanación (11:27-29).
La iglesia en Corinto
Mapa de Corinto
Una vez que Pablo dejó Atenas en su segundo viaje misionero, llegó a la capital
de Acaya, a Corinto, ciudad situada en el istmo del Peloponeso, entre los mares
Jónico (a la izquierda) y Egeo (a la derecha). No era la vieja Corinto, que había
sido destruida por Mumio el año 146 a. C. sino la Corinto reconstruida por César
cien años después, que había crecido rápidamente en fama y ahora tenía una
población de entre 600.000 y 700.000 habitantes, consistente de romanos,
griegos, judíos y gentes de otras nacionalidades atraídas por las ventajas
comerciales de la ciudad. Por Corinto pasaba necesariamente el tráfico entre el
norte y el sur de Grecia, pero también buena parte del que iba del este al oeste.
Para ahorrarse bordear toda la península del Peloponeso, un viaje de más de
doscientas millas, una opción era usar el estrecho istmo terrestre, que en su
menor extensión tenía tres millas. Si la nave no era grande, se sacaba fuera del
agua, se deslizaba sobre rodillos hasta el otro extremo del istmo y se sumergía de
nuevo en el mar; si era grande, se desembarcaba toda la mercancía, se llevaba
por tierra y se cargaba en otro barco en el otro lado del istmo. En cualquier caso,
todo este flujo de comercio repercutía en la economía de Corinto. El este y el
oeste se encontraban allí y pronto se convirtió en el mercado del mundo, donde la
pobreza más miserable cohabitaba con la riqueza más suntuosa. Y con el
incremento de la riqueza y el lujo apareció la comodidad y el libertinaje. La
sabiduría mundana y la degradación moral iban de la mano. En el Acrocorinto, el
templo de Venus, había mil mujeres dedicadas a los servicios sexuales de la
diosa. La inmoralidad corintia se convirtió en un refrán y la expresión ‘vivir como
un corintio’ era indicativa de gran desvergüenza. Es preciso señalar que la
descripción que hace el apóstol de una sociedad moralmente corrompida
en Romanos 1:18-32, puede reflejar perfectamente lo que había en Corinto, ya
que escribió esa carta desde esta ciudad.
Las divisiones en Corinto merecen una reflexión, ya que son tan prominentes en la
carta. Había cuatro facciones en la iglesia, cada una con su lema (1:12). Unos
decían 'yo soy de Pablo'; al haber sido la iglesia fundada por él parecía que la
lealtad al apóstol se había convertido para este grupo en una enseña determinante
de autenticidad. Otros decían 'yo soy de Apolos', maestro destacado por su
elocuencia (Hechos 18:24) y por tanto favorito de los más cultos en la
congregación. Otros decían 'yo soy de Cefas', que pudieran ser judíos
conservadores amantes de las decisiones del concilio de Jerusalén. Y otros
decían 'yo soy de Cristo', que, aunque en principio es una declaración correcta, si
se hace en un espíritu de superioridad espiritual respecto a los otros grupos no es
más que otro lema partidista.
Composición
El lugar donde la carta fue escrita, Éfeso, se menciona en 16:8, lo cual nos ayuda
a determinar el tiempo de su composición. La única estancia de Pablo en Éfeso
está descrita en Hechos 19. Si los cálculos cronológicos son correctos él llegó allí
el año 54 y se fue el año 57. Según 1 Corintios 16:8 escribió la carta al final de su
ministerio en Éfeso, antes de Pentecostés del año 57.
Hay que reseñar que antes de esta carta el apóstol escribió otra a los corintios, de
lo cual da testimonio en 5:9, carta que se ha perdido.
Importancia
En la carta a los Romanos hay una exposición del camino de salvación, teniendo
en cuenta el carácter forense de los romanos; en esta carta se expone ese camino
teniendo en cuenta a los filosóficamente inclinados griegos. Muestra claramente
que el camino de la sabiduría humana no es el camino de la vida, una valiosa
lección para la Iglesia de cualquier época. Pero hay otro aspecto de valor
permanente en la carta, al contener la doctrina de la cruz en su dimensión social.
En ella vemos a la Iglesia de Dios en el mundo, con todo su brillo y espectáculo,
tentaciones y peligros, errores y delitos, enseñándosenos a aplicar los principios
de la fe a las diversas relaciones de la vida, tal como existen en el bullicio de una
gran y perversa ciudad.
37 Conversión de Pablo
53 Claud 1y2
io Tesalo
nicense
s
57 Nerón 1
Corinti
os
2
Corinti
os
Gálatas
58 Roman Cart
os a
61 Colose
nses
Efesios
Filemó
n
Filipen
ses
63 Evan
gelio
64 1
Ca
rta
65 Hec 1
hos Timote
o
Tito
66 Evan 2
gelio Ca
rta
67 Evan 2 Hebre Ca
gelio Timote os rta
o
95 Domi Apoc
ciano alipsi
s
98 Traja Evan
no gelio
Carta
s
© No se permite la reproducción o copia de este material sin la autorización expresa del autor. Es propiedad
de Iglesia Evangélica Pueblo Nuevo